AYSA anticipa los aumentos para el 2019

La empresa Agua y Saneamientos Argentinos (Aysa) planteará en la audiencia pública de la semana próxima un aumento del 17% a partir del 1 de enero, para compensar la inflación de 2018. Y otro del 27% a partir del 1 de mayo, para compensar la inflación prevista en el año 2019. Así lo detalla la empresa en la Propuesta de Adecuación Tarifaria que presentó al Ente Regulador de Agua y Saneamiento (Eras), en ocasión de la audiencia pública convocada para el jueves 15, a las 10, en Tecnópolis. «Aysa es una empresa que se encuentra hoy en equilibrio operativo y los aumentos que se proponen tienen como objetivo contrarrestar los niveles de inflación para hacer frente a sus gastos operativos», explicaron desde la compañía. A partir del 1 de mayo de 2018 Aysa había aumentado la tarifa en un 26%, lo que impactó a los 2,8 millones de usuarios de la concesión. A la vez estableció una reducción gradual de los subsidios a la oferta existentes en la compañía.

YPF busca socios chinos para proyectos de energía eléctrica renovable

El presidente de YPF, Miguel Gutiérrez, se encuentra en China con el objeto de conseguir socios para la división de energía eléctrica de la compañía. Sus interlocutores estarían interesados en los proyectos de energías renovables que se desarrollan en el país. Y en Vaca Muerta, la «joya» del shale de la Argentina. La agenda de Gutiérrez gira en torno a estos dos temas. En YPF se comentó que hace algunas semanas un fondo de origen chino viajó a Buenos Aires para reunirse con el secretario del área, Javier Iguacel. Una de las posibilidades sobre las que hablará el presidente de YPF en ese país es que empresas chinas se sumen como socios de YPF Luz, que ya le vendió el 24,99% de la subsidiaria a General Electric por u$s 276 millones. La idea de la petrolera con esta iniciativa -afirman también las fuentes consultadas- siempre fue conseguir inversores para ceder una parte de las acciones y poner en marcha el negocio de la generación basada en fuentes renovables. Por eso, cuando las autoridades presentaron esta subsidiaria, hablaron de deshacerse de hasta el 49%, de manera de poder seguir controlándola mientras se fondean con aportes privados. En la compañía apuestan a convertirse en los terceros proveedores de electricidad del país en 2020. En AgendAR nos sentimos obligados a señalar que YPF es una empresa del estado argentino, pero de contratar fabricantes argentinos de molinos (Pescarmona, INVAP), por ahora nada. Que el estado use viento argentino para generar megavatios/hora aquí y trabajo industrial y ganancias en China parece un nuevo standard de normalidad en el país. Y no se cuestiona, al menos públicamente.

Whatsapp borrará este lunes 12 los mensajes guardados

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A partir de este lunes 12 de noviembre, WhatsApp borrará todos los mensajes, videos y fotos almacenados en el celular. Así, toda persona que no haya hecho una copia de seguridad en los últimos doce meses perderá todo el material que tenga guardado en su móvil. La empresa había subido un comunicado a su sitio web: “Para evitar la pérdida de esos datos te recomendamos que hagas una copia de seguridad de tu información de WhatsApp antes del 12 de noviembre de 2018”. De acuerdo con el portal de la BBC, el anuncio se debe a un acuerdo alcanzado entre WhatsApp y Google que permite que todos los chats, fotos y videos enviados a través de la aplicación puedan ser almacenados a través de Drive, el servicio de alojamiento de archivos del gigante tecnológico, sin consumir espacio en la cuenta de Google. Al respecto, la empresa informó, «podés guardar tus mensajes y archivos multimedia en Google Drive para que, si cambiás a otro teléfono Android o adquirís uno nuevo, puedas transferirlos». Además, Whatsapp les recomienda a sus usuarios que conecten su teléfono a una red wifi antes de hacer una copia de seguridad en Drive “puesto que el archivo puede variar en tamaño y consumir una gran cantidad de datos móviles, generándote cargos adicionales por parte de tu operador de telefonía móvil”. Las instrucciones son: Primero abrir WhatsApp e ir al botón de Menú. Después hay que elegir la opción “Ajustes”, “Chats” y “Copia de seguridad”. Una vez dentro, hay que tocar la opción “Guardar en Google Drive” y seleccionar la frecuencia con la que deseas que se guarden las copias de seguridad. (En nuestra experiencia, lo habitual es borrar periódicamente las copias de seguridad, para no desbordar la capacidad del celular. Pero es posible que uno quiera recuperar justo el archivo que borraron…).

Se posterga la renovación de trenes metropolitanos

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El ajuste fiscal obligó al gobierno a anular una licitación pública internacional para la adquisición de 169 Unidades Eléctricas Múltiples para el sistema ferroviario nacional, por unos 2.800 millones de dólares. Y llamó a otra licitación para comprar 70 unidades de ese tipo. Una Unidad Eléctrica Múltiple es un conjunto de varios vagones autopropulsados. La decisión se tomó a través de una resolución del Ministerio de Transporte, publicada este viernes en el Boletín Oficial.

4° central nuclear argentina: arrancar perdiendo

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2017, el domo de la Hualong-1, unidad número 5 del complejo nuclear de Fuqing en la provincia de Fujiang, a punto de ser levantado como un bloque para tapar el edificio de contención. La central estará en funcionamiento en 2019. Negociar con los chinos requiere paciencia. Pero saben apurarte, si les das pie, y luego pescar en río revuelto. En la urgencia por firmar lo que sea y como sea con la Chinese National Nuclear Corporation (CNNC), consecuencia de pésimas actuaciones del ex ministro de energía Juan J. Aranguren y el actual secretario Javier Iguacel, la Argentina se sentó anteayer a negociar el combustible de la futura 4ta central nuclear, y también su primer recambio, y perdió. Ayer se firmó que se fabricarán en China. Después, no se sabe. En las negociaciones de anteayer y ayer estaba excluida nada menos que la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Por la Argentina había petroleros y “reactoristas” de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA). Estos últimos son un fierro construyendo centrales; pero no “combustibleros” de la CNEA. Por China había gente que sabe que el carozo del negocio nuclear son los combustibles, más que las centrales. Deben haber leído a Jorge Sabato. ¿Y los nuestros? En lo firmado ayer no se incluyeron siquiera “addenda” contractuales que defiendan la fabricación nacional en combustibles, aunque la Argentina es autosuficiente en la materia. Desde 1958, en reactores, con el RA-1, y desde 1984, en todas sus centrales núcleoeléctricas. No para alegría de sus anteriores proveedores de centrales. Una central mal negociada en combustibles es como una cafetera Nespresso: mientras dure, hará que el cliente deba comprar miles de cápsulas de café, con gran beneplácito de la casa matriz de Nestlé en Lausana, Suiza. Una central de generación III + como la Hualong-1 es 60 años de combustibles. ¿Mucha plata? Sí: a término de vida útil, el equivalente a 2 centrales más. Pagar una Hualong-1 tres veces podrá causar alegría en el cielo (de Beijing), pero si no corregimos rumbo, la Argentina empieza sus relaciones nucleares reales con China del peor modo posible. Somos fabricantes buenos y veteranos CONUAR, un emprendimiento público-privado en el Centro Atómico Ezeiza, donde desde los ’80 se fabrican los elementos combustibles de ambas Atuchas y Embalse. El fabricante de elementos combustibles para centrales de Argentina es CONUAR, un “joint venture” con un 33% de capital de CNEA y un 67% de Pérez Companc con sede en el Centro Atómico Ezeiza. La tecnología de fabricación que desarrolló aquí la Gerencia de Combustibles explica buena parte de la seguridad, la eficiencia y la baja incidencia del costo del elemento combustible argentino dentro del precio de la núcleoelectricidad criolla. Dicho sea de paso, CONUAR tiene altos márgenes de ganancia, pero no por su dominio del mercado nucleoeléctrico argentino sino por su manejo metalúrgico y metalmecánico de aleaciones muy complejas, como el circaloy y el incoloy. Ha exportado componentes de elementos combustibles y “piping” de centrales nucleares a Bélgica, Rumania, la Unión Europea, Alemania, Canadá, al Reino Unido, Brasil, Suiza e Israel, y como el manejo del circonio es parecido al del titanio, ha sido calificada como proveedor de aeropartes por Boeing. Ha sido la base del «know how» de los fabricantes argentinos de implantes médicos de titanio, que vuelven a brillar con el dólar caro. Es un crédito para el país y un jugador mundial. No hay razones porque tengamos que alimentar al monstruo de 1180 MW que importaremos de China con combustibles fabricados por la CNNC en sus fábricas de Yibin y Baotou. Es fama que allí jamás logró pisar un “combustiblero” argentino. La Hualong-1 que la Secretaría de Energía hoy llama “Atucha III” (hasta mayo de 2018 ese era el nombre de una central CANDU) debería haber arrancado con un núcleo íntegramente hecho en Ezeiza, bajo licencias y control de calidad de la CNNC, si los chinos insisten. Porque como país, tenemos más trayectoria en combustibles nucleares que ellos. Demostrable y buena. Nos van a vender una central Hualong-1 que todavía no operó en ningún lugar del mundo. Funciona con 177 barras de elementos combustibles cuya calidad no ponemos en duda, pero tampoco podemos aprobar por bula papal. Esa calidad todavía debe demostrarse pero con la firma de ayer, ya la estamos dando por buena. Los chinos no van a hacer nada para que los combustibles se fabriquen aquí, salvo que negociemos duro. Son fantásticos copiando tecnología ajena, y saben que nosotros también somos de cuidado. Por eso, cuando una delegación de la CNEA en plan de negociación visita China, las fábricas de elementos combustibles de Yibin y Baotou están “off limits”. Eso sí, te pasean en plan de turismo nuclear por cualquier otro lugar que pidas o más bien te decreten. Un grupo de “combustibleros” argentinos que viajaba esta semana a China “para hablar de amor en serio”, acaba de avisar que se baja del avión y se queda en Buenos Aires, tras revisar con hastío la agenda de viaje y los recorridos. Iban a perder tiempo. Otra vez. Nuestros proveedores anteriores de centrales (los alemanes de KWU-SIEMENS, los canadienses de AECL) demostraron haber leído a Sábato, o más probablemente, pensaban igual: primero dominar el combustible. Por ello, las negociaciones para la transferencia de tecnología que nos facilitara el suministro nacional en este materia fueron siempre largas y tormentosas, cuando no francamente tramposas. Esto lo cuenta bien el Dr. Carlos Aráoz. A los 87 años, Aráoz es el último sobreviviente de los llamados “Doce apóstoles de Sabato”, un grupo de reactoristas, químicos, científicos en materiales y “combustibleros” que desde los ’50 fundacionales seguía como al Mesías por los pasillos de la CNEA “al Mudo” (sobrenombre con el que gastaban a Sábato, a quin le gustaba hablar). Aráoz, que mantiene informado a AgendAR sobre las negociaciones con los chinos, tiene dos anécdotas que definen la importancia del combustible cuando se importa una central. Una es de buen final, e involucra al Ing. Klaus Hildebrandt, a la sazón negociador por KWU-SIEMENS en 1980. Atucha I estaba funcionando con combustible alemán, pero CONUAR ya había probado cautelosamente algunos elementos suyos en esa central y andaban “joya”. Lo que se discutía entonces era la provisión de Atucha II, cuyo enorme núcleo exige elementos más largos, y cuya compra se había firmado pero todavía no estaba en obra. Las delegaciones argentina y alemana llevaban un año finalizando sus encuentros cero a cero: nadie cedía nada. Exasperado, el reactorista (y contraalmirante) Carlos Castro Madero, al timón de la CNEA, puso a Aráoz –experto en materiales y combustibles, pero también en contratos- para desempatar. Después de otra reunión estéril a eso de las ocho de la noche se había ido todo el mundo al diablo y quedaron Hildebrandt con su café quemado y Aráoz con su pipa, ambos a solas, pensativos en la sala de situación de la CNEA, envueltos en un aire tan viciado de tabaco que se lo podía cortar en bloques. A esa altura de las cosas, como consecuencia inevitable de tanto pelear, Aráoz y Hildebrandt ya eran amigos, “Carlitos” y “Gil”, respectivamente. Pero aquella noche Carlitos tuvo una inspiración: – Gil, vos tenés una fábrica en Karlsruhe que tiene que trabajar. Yo tengo una en Ezeiza, y vos sabés que anda bien. Dejémonos de joder, con el primer núcleo de Atucha II. Vamos 60 y 40. Y KWU mantiene las garantías. A Hildebrandt, de pronto, ya no le pareció tan mal. Había algún mérito en la idea. También estaba fundido. Miró fijo a Aráoz y le espetó. – ¿Yo 60 y vos 40? Dame una buena razón para aceptar eso. – Minga. Yo 60. Vos 40, Gil. – Vos estás loco. – Y la razón es que ya te compré Atucha I y ahora otra central más. Hildebrandt pensó tres segundos. – Trato hecho, dijo. Con los canadienses fue todo distinto, dice Aráoz, todavía con asombro. Firmado que se hubo (sin mayores pulseadas) el contrato de transferencia de tecnología, la AECL nos dio una carpeta con fotocopias de fotos y planos de un elemento combustible CANDU. Pero de cajones y cajones llenos de información neutrónica, química, metalúrgica y metalmecánica real sobre su fabricación, “niente”. Ahí, tras haber firmado y pagado, la CNEA se enteró de que los canadienses tercerizaban: hacían fabricar sus elementos combustibles en Babcock y Wilcox, de los EEUU. De las matrices de cálculo y la neutrónica, a preguntarles a los yanquis y pagar otro contrato. Nos habían vendido un buzón atómico. Fue una de las dos causas por las que las relaciones CNEA-AECL terminaron a patadas, aunque muchos reactoristas siguen enamorados de la tecnología CANDU. Y no sólo en Argentina: India acaba de declarar que va a construir 12 CANDU más. Los elementos combustibles de esa particular CANDU llamada “Embalse”, en Córdoba, los tuvo que hacer el Centro Atómico Constituyentes (CAC) por ingeniería inversa, analizando un elemento canadiense. Y una vez puestos cautelosamente en la central de a muy pocos, los primeros elementos argentinos CANDU mostraron al toque algunos defectos de soldadura en los tapones: filtraban tritio, un isótopo radioactivo del hidrógeno. Esto el CAC tardó unos meses en subsanarlo. La doctora Susan McLeod, de Bruce Power, muestra un típico elemento combustible de una CANDU 6 como Embalse. Son absolutamente distintos de los de toda otra central de agua presurizada. Los elementos combustibles para centrales refrigeradas por agua presurizada, sea liviana o pesada, constan típicamente de pastillas cerámicas de óxido de uranio. Sin que importe mucho el contenido del isótopo 235, que es del 0,71% en el uranio natural o de entre el 1% y el 5% en el ULE, o de bajo enriquecimiento, los polvos de dióxido son cocinados a 1700 grados de temperatura en atmósferas inertes de argón y a presiones de muchos megapascales. Cada una de estas pastillas sinterizadas y durísimas, del tamaño de medio dedo pulgar, tiene el contenido térmico potencial de 2 tambores de gasoil, o de una tonelada de carbón, o de 480 metros cúbicos de gas natural. Ahora Ud. acaba de entender por qué la nueva dirección petrolera del Programa Nuclear desde el exministerio, hoy Secretaría de Energía, es tan desastrosa: el conflicto de intereses no podría ser peor. Con 18 millones de pastillas, el primer núcleo de una Hualong-1 sustituye más o menos 8,7 billones de metros cúbicos que no haría falta “frackear” en Vaca Muerta. ¿Se entiende? Y de yapa, sin efecto invernadero. El combustible nuclear trabaja en un medio despiadado: altas temperaturas, corrosión química, daños por radiación y varios otros tipos de estrés físico tienen bajo ataque constante la integridad de ese conjunto de vainas de circaloy llenas de tales pastillitas negras. Se usa esa aleación rarísima de circonio, estaño, niobio, hierro, cromo y níquel en las vainas, separadores, tapones y soldaduras porque es tan transparente a los neutrones como el vidrio lo es a la luz, y fundamentalmente porque soporta horrores, aunque es costosa y difícil de laminar y maquinar. La vida útil de ese haz de tubos aparentemente frágil se regula intencionalmente debajo del nivel de “quemado” que causaría su ruptura. Eso requiere de mucho “know how” y “know why”, que es lo que uno encuentra en un organismo extraordinario, que parte desde la ciencia muy básica y termina en la producción bajo licencia, como la CNEA. Una falla de tamaño minúsculo en un elemento combustible hace que las pastillas cerámicas desprendan gases radioactivos, todos ellos productos de fisión, en el líquido refrigerante: básicamente kriptón, xenón, iodo y cesio. Una falla estructural siembra el circuito primario de pastillas y amenaza la las válvulas. Si ocurre eso último, hay que parar la central, dejar a oscuras a algunos millones de habitantes, encontrar y extraer el combustible averiado, devolverlo a fábrica para analizar qué pasó, limpiar de residuos el primario con robots o herramientas a telecomando, etc. Un desastre económico. Ahora Ud. acaba de entender por qué hay sólo 4 potencias que dominan monopólicamente la fabricación de elementos combustibles para centrales, y los “parvenus” medianos como la Argentina son más tolerados que admirados. Negociar de apuro no sirve Y finalmente las grúas logran levantar la tapa de la Hualong-1 de Fuqing y la calzan con exactitud. La central estará poniéndose crítica en 2019. ¿Por qué estamos negociando tan mal con la CNNC? Según Aráoz, porque en mayo de 2018, tras demorar, atrasar, pisar, estorbar y entorpecer de todos los modos posibles el arranque de la que iba a ser Atucha III, una central CANDU que NA-SA podría hacer con los ojos cerrados y casi sin suministros importados, el mejor ministro de energía de la Shell decidió cancelarla. Según lo acordado trabajosamente entre 2009 y 2015, los chinos nos ofrecían una CANDU como regalo (2% anual de interés, 85% de financiación, 70% de componentes “made in Argentina” en valor, 8 años de gracia para empezar a pagar)… pero sólo si les comprábamos la Hualong-1. ¿Por qué? Porque esta última quieren venderla “urbi et orbi”. Es un símbolo nacional. Es «un fierro de bandera». La traducción del nombre es, literalmente, “Dragón Chino”. Pero no hay ningún dragón de estos en funcionamiento en ningún lugar del planeta. Por ello, hay un único país que se compró 4 unidades a ciegas (Pakistán), que no es un gran referente tecnológico y no da prestigio mundial. Las autoridades regulatorias del Reino Unido (que quizás compre la Hualong, o quizás no) están poniéndole “peros” desde hace dos años… Esos sí que negocian como chinos. ¿Por qué le interesamos tanto a la CNNC como para que nos quisieran regalar una central CANDU como carnada? Simple: somos el país más prestigioso en fierros nucleares en las Américas desde el Río Grande para el Sur. La intención de la CNNC es que seamos cabecera de playa de sus «Dragones Chinos», para así atajar a ROSATOM y sus centrales VVER, es decir a los rusos, que ya vendieron un reactor en Bolivia. O ganan Argentina, o pierden Sudamérica. Y lo saben. Nosotros mismos estuvimos a punto de comprarle una VVER a los rusos. No lo hicimos porque únicamente aceptan ventas “llave en mano”, y hasta exigen operar ellos la central. Inaceptable para un cliente orgulloso de sus 68 años de experiencia nuclear, como Argentina. Pero la VVER es tecnología probada. Los chinos desempataron con ese ofrecimiento inigualable, casi un «dos por uno». Si la VVER está muy probada, la CANDU es el 11% del mercado mundial desde principios de los ’60, y hablamos de 47 centrales tan revolucionariamente llenas de seguridad pasiva desde épocas en que ni siquiera existía ese término, que jamás protagonizaron accidentes mayores a meras pérdidas de refrigerante por juntas o caños rotos. En los dos casos (sucedieron en Canadá), la central se apagó sola, sin intervención humana: al elevarse la temperatura del moderador, la reacción nuclear se queda sin suficientes neutrones libres y lentos que la alimenten. ESO estaba en el diseño inicial y ESO es seguridad pasiva. Para la CNEA, comprarle la Hualong-1 a la CNNC tenía sentido si antes nos regalaban la CANDU que Aranguren rechazó de puro patriota, “para no endeudar al país”, aunque la central se pagaba sola con su producto eléctrico, y todavía dejaba ganancia. ¿Cuál era la deuda? Entre el inicio de obras de la CANDU y el de la Hualong-1, que China pretendía fueran simultáneos, el gobierno anterior incluso había logrado forzar un período de 2 años, como para analizar los pliegos de la Hualong-1, este animal totalmente nuevo para nosotros y el mundo, disruptivo además de nuestra decisión independientista por el uranio natural, que mantenemos firme desde 1967. Dos años mínimamente para estudiar la seguridad de los millones de componentes, ponerles precio, estimar cuál sería la participación nacional en el SSS (Steam Supply System, componentes nucleares) y en la obra civil (hormigón y ladrillos), dividir los contratos de provisión de la central de los de provisión del combustible… y entonces recién sentarse con los chinos. El tiempo que hiciera falta. Dos años alcanzaban muy apretadamente para todo eso. Siempre fue una tarea de al menos tres o cuatro años. Pero “Energía”, Ministerio o Secretaría, estuvo desde diciembre de 2015 a mayo de 2018 desbaratando el inicio de la CANDU y haciendo la plancha con la Hualong-1. No se avanzó nada, cero, un comino. La CNNC empezó a ponerse nerviosa. Ahora los chinos, hartos de platónicas “cartas de intención” (ya se firmaron 6, pero de amor y contratos, ni hablar) se nos vienen al humo como Gengis Kan. Cuando aquí llegue el ingeniero y presidente Xi-Jinping para el G-20, se queda un par de días más en Argentina no para otra cosa que para volverse a Beijing con la Hualong-1 firmada en los términos que se le dé la gana, y que hoy no parece improbable que le imponga a nuestro propio ingeniero-presidente. De modo que ahora estamos negociando contra la pared, caóticamente, apresuradamente, enloquecidamente, exactamente como habrían soñado los chinos si se hubieran siquiera permitido pensar que podíamos ser tan estúpidos. Y acabamos de perder dos núcleos” de la antes 5ta, ahora 4ta central nuclear argentina, el primero y la recarga. Y no se firmaron las “addenda” de contrato para la transferencia de tecnología de los combustibles, de modo de mantener la discusión abierta en 2019, empezar a fabricarlos ya y tenerlos licenciados para su uso en cuanto se agoten el primer núcleo y su primera recarga. La opción es tenerlos fabricados en CONUAR y esperar tomando café mientras se dignan a venir los de la CNNC desde Yinbin o Baotou para decir que son buenos. O que no lo son, “y que sigamos participando”. Y estos núcleos no son gratis. A término de vida útil, los núcleos que haya consumido la Hualong-1 valdrán 2 veces el precio de la central. Si la CNEA no interviene en las negociaciones por el combustible, vamos por mal camino. Un minuto de partido, y primer gol chino.

Daniel E. Arias

La herencia de la deuda

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Un desafío clave del próximo gobierno será buscar la manera de adquirir dólares para afrontar la deuda que se generó durante el actual. Si se la compara con la que heredó del kirhnerismo, la cifra creció con fuerza. Cabe señalar que «la herencia recibida”, fue el eje sobre el cual se paró el gobierno de Mauricio Macri para comparar lo que dejaba la década kirchnerista en materia económica y lo que haría la nueva gestión. Deuda, dólar, tasas, PBI, inflación y una serie de datos fueron utilizados con este fin. Los hechos son que la presente administración enfrentó vencimientos de capital, dejados por el Gobierno anterior, por US$ 54.300 millones. Como contrapunto, para los años 2020 a 2023 se estima que se dejarán vencimientos de capital por US$ 133.400 millones. Esto representa un crecimiento del 146% de los vencimientos exigibles, sin considerar los intereses. Así surge de un informe realizado por la consultora Ficonomics. “Si se compara únicamente el primer año (2016 y 2020), la diferencia se hace algo menor: vencimientos por u$s 19.000 millones en 2016 vs u$s 34.700 millones en 2020, es decir un crecimiento de sólo el 80% para 2020”, destacó el economista Ezequiel Estrada. Pero si se comparan los vencimientos cómo porcentaje del Producto Bruto Interno, la diferencia se hace mayor: para 2016 dicho monto representaba cerca del 3.6% del PBI, mientras que en 2020 representaría el 8.3%.

BIOCERES aterriza en Wall Street

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Esta semana la empresa argentina de biotecnología Bioceres dio un paso fundamental: adquirió Union Acquisition Corp, una firma de EE.UU., que le permite empezar a cotizar en Wall Street. Ya este año había intentado desembarcar en la Bolsa de Nueva York, como informó en su momento AgendAR, pero tuvo que postergar la decisión por la desconfianza de los inversores a la Argentina. Es la primera empresa de biotecnología de América latina que aterriza en la bolsa de Nueva York. Lo hace con el nombre Bioceres Crop Solutions y ya tiene un valor estimado de US$ 456 millones. Es, además, la primera salida de una firma argentina a la Bolsa en EE.UU,. tras la dramática devaluación. Compartimos la satisfacción por este logro, ya que la firma es un símbolo de la incorporación de tecnología a las actividades productivas, imprescindible si nuestro país aspira a un futuro industrial. Como señala la sagaz periodista Silvia Naishtat, Bioceres, la empresa que comenzó a ser imaginada por muy pocas cabezas en el dramático 2001, hoy es vanguardia mundial en la tecnología que se aplica en el agro. Ahí trabajan matemáticos, genetistas, químicos e ingenieros de varias especialidades. Al principio fueron veintitrés socios, cada uno de los cuales puso de su bolsillo US$ 600 para dar forma a un modelo que une la academia, el sector privado y el Estado, en plena cooperación. Hoy son 308 socios de una firma que reinvierte todas sus utilidades. Y tuvo avances notables en ingeniería metabólica y «molecular farming», o «cosecha molecular», entre otros. Su principal patrimonio son sus patentes y contabiliza nada menos que 217 patentes internacionales. Las patentes estrella de Bioceres, su activo principal, son las hb4, aplicaciones de un gen resistente a la sequía y a suelos salinos. Ese gen fue extraído del girasol y «transfectado» a soja y trigo por Raquel Chan en la Universidad del Litoral, y expresa como ningún otro desarrollo un modelo perfecto de integración entre científicos y empresarios. De haber sido aprobado a tiempo (los trámites superaron los 10 años) probablemente habrían salvado a los agricultores argentinos de buena parte de los U$ 7000 millones que perdieron con la sequía del verano pasado. La Secretaría de Agroindustria sigue sin autorizar el trigo hb4: tiene miedo de que su harina con genes de girasol espante a los ecologistas brasileños. «Un médico ahí», como decía el presidente Raúl Alfonsín. Preferiblemente, psiquiatra. Y hacia delante, Bioceres está trabajando en una semilla que resuma en su genoma la capacidad de producir su fertilizante y su herbicida. De acuerdo con su CEO, Federico Trucco, en Bioceres se concibe a las plantas como fábricas de proteínas. Un caso es el de la quimosina, usada en la fabricación de quesos. Primero se obtenía del rumen de terneros, lo que suponía algún riesgo mínimo de transmisión de virus bovinos, pero mucho más difícil de medir en el caso de enfermedades priónicas, como la encefalitis espongiforme, mal de Kreutzfeld Jacob o popularmente, «síndrome de la vaca loca», de la que aquí no hubo casos, pero en Europa fue epidémica, mató a 160 contagiados (resultó 100%fatal) y obligó a Francia e Inglaterra al exterminio de inmensos rodeos vacunos. Inmediatamente, como el show lácteo debe seguir, la ingeniería genética logró fabricar quimosina en bacterias coliformes y levaduras del género Aspergillus modificadas «ad hoc». Se cultivan en fermentadores, mucho más simples y controlables biológicamente que los terneros. Pero ahora Indear (Instituto de Agrobiotecnología de Rosario), ligado a Bioceres desarrolló el «molecular farming», otra vía de producción más avanzada. Extrae quimosina de semillas de plantas de cártamo genéticamente intervenidas. Eligió este cultivo particular porque es muy rústico, como el girasol, soporta variaciones climáticas letales para otras plantas con semilla, y porque de una tonelada de tales semillas se extrae 1 litro de quimosina MUY valiosa. Las plantas de cártamo fueron recombinadas con el «pack génico» vacuno correspondiente a la expresión de quimosina, enzima que la evolución desarrolló para que los rumiantes cuajaran las proteínas lácteas y las asimilaran mejor. Tal cual, plantas con genes de vacas. Los plantines agronómicamente más perfectos luego son clonados («micropropagados») para generar decenas de miles de plantas adultas y sexualmente maduras, idénticas como fotocopias biológicas. Y la producción de quimosina en las semillas resultantes es más perfecta y barata que con cualquier método anterior para la industria láctea. Bioceres se unió con Porta Hermanos y está en plena producción de este insumo. La fábrica resultante produce por «crushing» (molienda y extracción) U$ 200 millones de dólares/año de quimosina. Abastece la quesería nacional y la de todos nuestros vecinos del Cono Sur. Todo esto es el resultado de la gran inversión pública en ciencia pura, aplicada y desarrollo productivo que se mantuvo hasta 2016, y su vinculación con la industria. A principios de este año, los analistas de riesgo de Wall Street, unas genialidades en lo suyo, aconsejaban a sus clientes no comprar acciones de Bioceres: «argentina y demasiado endeudada», decían. Si les pregunta hoy, cambian inmediatamente de tema. Antes de esta salida a la Bolsa, la firma adquirió el 51% de Rizobacter, con una dilatada red comercial y experta en la protección de cultivos. Parte de los fondos que coseche en la bolsa serán para pagar el crédito con el que compraron Rizobacter, para ampliar su participación al 80%. Con semejante apalancamiento científico y tecnológico y mucha audacia empresarial, se puede ser industrial, argentino, comercialmente agresivo, no temerle a deudas y si Wall Street te había cerrado la puerta, entrar por la ventana. En AgendAR nos encanta dar ese tipo de noticias.

En 2019 el desempleo sería el más alto de los últimos 15 años

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La Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), presentó el 13° informe económico que monitorea la generación y caída del empleo registrado en el sector industrial y alertó que el desempleo alcanzaría en el 2019 el nivel más alto de los últimos 15 años. Los datos fueron recabados por el Observatorio de Comercio Exterior, Producción y Empleo (CEPE), organismo dependiente de esa casa de estudios, y se plantean tres escenarios posibles. En el más optimista de ellos las perspectivas económicas para el 2019 son negativas. Esta eventual coyuntura es la que evalúa el Gobierno a través del Presupuesto 2019 y del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Se vaticina una caída en el PBI del 0,5% y un desempleo del 10,9%, sumando así 230.000 nuevos desempleados. El segundo, un escenario intermedio o neutro que proyecta el estudio del CEPE, pone en evidencia que a través de una recuperación económica moderada durante el 2019, igualmente el salario real caería, la baja del PBI sería del 2,4% y la tasa de desempleo superaría el nivel de 2005, con 510.000 nuevos desempleados y una tasa del 12,1%. En el escenario pesimista, aquel que plantea el fracaso del programa de gobierno y que la recesión se mantendría durante el 2019, evidencia que el salario real se seguiría contrayendo, el PBI caería hasta niveles de 2010 (-4,6%) y el desempleo sería superior al registro de 2004 (desempleo del 13,8%), sumando así 890.000 nuevos desempleados. En AgendAR nos sentimos obligados a señalar que estos escenarios asumen la continuidad de las políticas económicas actuales, y difieren solamente en las consecuencias a mediano plazo. Nuestra convicción es que hay políticas económicas que no evitarán por cierto que los próximos meses sean muy duros para la gran mayoría de los argentinos, pero que ofrecen un camino con futuro.

Inauguran una fábrica de aerogeneradores eólicos en Campana

En alianza con el coloso danés Vestas, la empresa argentina Newsan inauguró una planta de ensamblado de aerogeneradores eólicos, para abastecer la demanda proveniente de los proyectos de energías renovables que impulsa el Gobierno. Será en las mismas instalaciones donde Newsan fabricaba -desde 2012- pequeños electrodomésticos, como cafeteras, pavas eléctricas y tostadoras. El acuerdo entre Newsan y Vestas se cerró rápidamente para aprovechar los beneficios  (certificados fiscales y cupos de importación libre de aranceles) que recibirán por integrar localmente los molinos eólicos. La estructura de esos artefactos está basada en 3 componentes básicos: el mástil, las aspas y el aerogenerador, considerado el corazón y cerebro del mastodonte. La planta tiene capacidad para producir 200 molinos anuales, en un turno de trabajo. Esa cifra representa poco menos de la demanda estimada para la generación eléctrica a partir del viento, que llevan adelante YPF, Pampa Energía y Genneia, entre otros. Cada aeroturbina pesa 75 toneladas y miden 10 metros de largo. En su interior lleva alrededor de 2.500 piezas, cuyo ensamble requiere de personal de alta calificación. Desde la empresa graficaron que la nueva planta generará 200 empleos directos, muchos de los cuales fueron capacitados en España y Estados Unidos. Para la construcción de la torre, el gigante danés cerró acuerdos con Calviño y Sica, otras dos compañías locales. «Las aspas se importarán directamente», comentó Luis Galli, CEO del grupo Newsan, dueña de marcas como Noblex, Siam, Atma y Pioneer. «Cuando se levantó la veda para importar pequeños electrodomésticos decidimos reconvertir la fábrica, buscando nuevas oportunidades hasta que surgió este proyecto. Como empresarios, nuestra obligación es adaptarnos», explicó Rubén Cherñajovsky, fundador y presidente del principal ensamblador de electrónicos fueguinos. La reconversión de la planta de Newsan, según fuentes empresarias, demandó una inversión cercana a los US$ 22 millones y se concretó en tiempo récord, ya que el montaje de las líneas de producción comenzó hace apenas cinco meses. La planta de Newsan y Vestas es la única en su tipo, por el momento. Años atrás, IMPSA (del grupo Pescarmona) los fabricaba, pero los discontinuó, mucho antes del actual auge por las renovables. También, como se señaló otras veces en AgendAR, la emblemática empresa INVAP está en condiciones de producirlos. Con el objetivo de impulsar las energías renovables, el Gobierno impulsó la ley 27.191 y convocó a varias licitaciones.»La cantidad de proyectos eólicos adjudicados (63) en las rondas RenovAR representan una potencia total de aproximadamente 2.000 MW, a lo que hay que sumar otros 12 proyectos, que son acuerdos entre empresas privadas, en lo que se llama el Mercado a Término de Energía Renovables (MATER)», reseña el vicepresidente del IAE General Mosconi, Gerardo Rabinovich. Para este año, el Gobierno estimaba cubrir el 8% de la demanda eléctrica con renovables, pero el índice, hasta hoy, sólo alcanza al 2%.

EE.UU. analiza volver a importar el biodiésel argentino

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El Departamento de Comercio de los Estados Unidos reabrió la posibilidad para que Argentina vuelva a negociar la entrada del biodiésel a ese mercado que quedó cerrado el año pasado por la imposición de aranceles que llegaron hasta el 72%. Esta semana se publicó la decisión de iniciar una “revisión por cambio de circunstancias” de las órdenes que imponen tanto derechos antidumping como derechos compensatorios (anti-subvenciones) a las importaciones de biodiesel de Argentina”, dijo una fuente en Washington luego de transmitir la noticia al canciller Jorge Faurie. La noticia se produce en el medio de un ajuste en la agenda de Donald Trump para el G20 en Argentina. El presidente estadounidense redujo a dos noches su estadía por lo cual tendrán que cambiar la cita con Macri del 29 de noviembre a la noche.