La CONAE, el INTA y el INA estudian la cuenca hídrica del río Colorado: Esta en riesgo la provisión de agua de 5 provincias

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  • Una fuerte disminución del caudal afecta a la producción agrícola bajo riego en cinco provincias de la Argentina.
  • Un estudio del INA, el INTA y la CONAE con imágenes satelitales y estaciones de medición en el terreno busca generar información para la gestión sostenible del agua.
La nieve que se acumula durante el otoño y el invierno en la cuenca alta del río Colorado es la fuente de abastecimiento del agua para toda esta cuenca, que comparten Mendoza, Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires”, explicó Carolina Aumassanne, del Centro Regional La Pampa – San Luis de la Agencia del Extensión Rural del INTA 25 de Mayo, localizada en la provincia de La Pampa. La agricultura representa el principal uso de este recurso. En toda la cuenca, el 98% del consumo de agua es para los cultivos irrigados. El mayor desarrollo de agricultura bajo riego se ubica en el valle bonaerense del río Colorado, con una extensión de 78.000 hectáreas, seguido por la provincia de La Pampa, con 12.000 hectáreas. “Es clave generar información calificada para conocer cuánto nieva, cuándo empieza el deshielo y qué volumen de agua vamos a tener durante el año”, afirmó Ana Paula Salcedo, investigadora del Centro Regional Andino del Instituto Nacional del Agua (INA), ubicado en la provincia de Mendoza.  
El río Colorado es la fuente de abastecimiento del agua para las provincias argentinas de Mendoza, Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires. 
 

Un nuevo caudal

El INTA comenzó a trabajar en esta temática en 2013, atendiendo las demandas del territorio y con el objetivo de generar conocimiento sobre la hidrología en toda la cuenca. En 2021 realizaron las primeras líneas de investigación en cooperación con el INA. “Avanzamos en la actualización de bases de datos de precipitaciones y del caudal del río, y evaluamos sus variaciones anuales e interanuales con información de estaciones meteorológicas e hidrológicas. Además empezamos a usar datos satelitales ópticos y de radar para estimar algunos parámetros de la cobertura de nieve en la cuenca alta del río”, dijo Salcedo. Con el objetivo de desarrollar las líneas de trabajo con información satelital, también convocaron a la CONAE, interesados en sumar datos que provee el radar de los satélites argentinos SAOCOM. Romina Solorza, profesional de la Gerencia de Observación de la Tierra de la CONAE, informó: “Aportamos a este convenio todas las bases de datos satelitales que tiene la CONAE, con un fuerte énfasis en los datos de la constelación SAOCOM 1, para analizar variables que asistan al monitoreo de la cuenca, como el equivalente en agua de nieve y el momento en el cual la nieve empieza a fusionarse”.  
El río Colorado posee, según el promedio histórico, un derrame anual de 4.400 Hm3. No obstante, en los últimos 12 años se registraron derrames por debajo del promedio, de entre 1.600 y 3.600 Hm3.
  “Ya pudimos reconstruir escenarios de información histórica, con resultados muy interesantes. Por ejemplo, con datos ópticos, hallamos que desde 2010 la cuenca del río Colorado tiene un nuevo caudal, más bajo respecto del promedio histórico. Ante la situación de sequía que experimentan los Andes áridos, existe una nueva base sobre la que se tienen que valer los usuarios del agua”, indicó. “Es importante conocer esta situación para después saber con qué caudal vamos a contar y generar un manejo sustentable con ese nuevo nivel de agua”, añadió. El río Colorado posee, según el promedio histórico, un derrame anual (cantidad de agua) de 4.400 hectómetros cúbicos (Hm3), medido en la primera estación de aforo, denominada Buta Ranquil, en la provincia de Neuquén. No obstante, en los últimos 12 años se registraron derrames por debajo del promedio, de entre 1.600 y 3.600 Hm3. Los últimos años presentaron un descenso entre 40 y un 60%. A la caída de la oferta hídrica, se suma el crecimiento de la producción agrícola y de la población en toda la cuenca, que representa una mayor demanda de agua.

Información más precisa

Sofía Teverovsky, quien también es investigadora de la Gerencia de Observación de la Tierra de la agencia espacial argentina, destacó la importancia de los datos satelitales para el estudio de la cuenca, debido a que, a diferencia de las estaciones de medición ubicadas en el terreno, los satélites permiten obtener información pixel a pixel de todo el área de estudio, para medir diferentes parámetros de la nieve y del caudal del río, y generar estadísticas. “Con la información del radar del SAOCOM podemos confeccionar mapas de nieve con una resolución espacial de 10 metros, lo cual representa una mejora respecto del sensor MODIS, a bordo de los satélites Terra, que cuenta con una resolución de 500 metros, e incluso en comparación con los sensores ópticos de las misiones Landsat (30 metros) y Sentinel-2 (20 metros), y el radar del Sentinel-1 (20 metros)”, detalló. Además el radar de los satélites SAOCOM interactúa con la superficie de la Tierra de tal modo que permite obtener parámetros de utilidad como el equivalente de nieve en agua.  
En toda la cuenca del río Colorado, el 98% del consumo de agua es para el riego de los cultivos.
  “Desde el INTA veníamos trabajando con imágenes satelitales del sensor MODIS, que nos permitía conocer el estado de la nieve cada ocho días, con un píxel de 500 metros. La información provista por la CONAE nos brinda una resolución espacial y temporal mucho más alta, con píxeles de mayor detalle, que nos permite generar información objetiva y calificada casi en tiempo real”, apuntó Aumassanne. La información satelital se corrobora con los datos de las estaciones meteorológicas, de caudal y nivológicas, ubicadas en la alta montaña (a más de 2500 metros de altura). Pero la ventaja de los satélites radica en que, mientras cada estación arroja datos de un sitio puntual (hay solo cuatro estaciones nivológicas distribuidas en una cuenca de 13.900 km2), la imagen radar del SAOCOM permite cubrir todo el área y determinar, pixel a pixel, dónde comienza el proceso de fusión de la nieve. “Los datos de los SAOCOM nos brindan información sobre el contenido de humedad en el pack de nieve en los meses de primavera, para conocer la fecha en la que comienza el proceso de fusión y, a partir de esos datos, inferir el momento en el cual el agua va a estar disponible en los ríos”, señaló Salcedo.

Más conocimiento

Actualmente, los trabajos se concentran en el diseño de modelos matemáticos y tecnologías de aprendizaje automático para integrar la información que brindan los satélites y las estaciones en pos de estimar los caudales. Para ello cuentan con la colaboración de la Escuela de Geociencias de la Universidad de Edimburgo, Escocia. A futuro también planean incorporar el estudio de escenarios de cambio climático y el impacto en la hidrología regional.  
La imagen 1 muestra la variacion del equivalente en agua de nieve (cantidad de agua líquida en el paquete de nieve) entre dos fechas obtenida mediante técnicas de interferometría utilizando datos SAOCOM 1A . La imagen 2 muestra el índice de nieve obtenido en base a imagenes ópticas del satélite Landsat 8, donde valores mayores a 0.4 indican la presencia de nieve.
  “La articulación entre las tres instituciones tiene un potencial enorme para responder a una demanda local concreta, para generar nuevos conocimientos e información actualizada de la oferta hídrica en la cuenca del río Colorado. Esta información es vital para la planificación, la gestión y el desarrollo de esas regiones, que a la vez sirvan de modelo para otras cuencas”, dijo Aumassanne. “La situación de la cuenca del río Colorado es muy similar a todas las cuencas que tienen su naciente en el centro oeste de nuestro país, donde la posibilidad de desarrollo de estas regiones depende de la disponibilidad de agua que fluye por los ríos y de la nieve que se acumula cada invierno”, consideró Salcedo. “Entonces estos estudios son sumamente importantes para el desarrollo socioeconómico de la región”, finalizó.

Techint y Sacde realizaron las primeras pruebas hidráulicas del gasoducto Néstor Kirchner

Según explicaron desde la UTE, la construcción de los tramos adjudicados está avanzando a lo largo de la traza de forma simultánea tal como estaba previsto. Además, se está llevando a cabo la limpieza de los primeros tramos del gasoducto con el objetivo de que comiencen las primeras pruebas hidráulicas.

La construcción de los tramos 1 y 2 del gasoducto Néstor Kirchner que está a cargo de la UTE Techint – Sacde está avanzando a lo largo de la traza de forma simultánea según lo previsto, explicaron las compañías a través de un comunicado. En este sentido, detallaron que se está llevando a cabo la limpieza de los primeros tramos para dar lugar a las pruebas hidráulicas en ambos renglones. De acuerdo a lo informado, a fin de marzo se completaron los cruces especiales de la Ruta Nacional 35 y las Rutas Provinciales 18 y 9 (provincia de La Pampa). En febrero había finalizado la fase de apertura de pista en la totalidad de la traza del gasoducto, mientras que el transporte de tuberías a su ubicación definitiva (desfile), avanza cumpliendo los plazos previstos, según detallaron.

Otros avances

En cuanto a los frentes de soldadura automática, las empresas comunicaron que están trabajando por sobre la productividad prevista, avanzando a un promedio de 4,5 kilómetros de tuberías soldadas por día, con los tiempos planificados para su finalización. Además, adelantaron que las plantas de soldadura de doble-junta completaron las primeras dos etapas y fueron trasladadas a su última ubicación en La Pampa, donde ya se encuentran operativas.

EXO presenta simuladores de tiro, unidades móviles de energía y un centro de diagnóstico móvil en LAAD

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La Feria Internacional de Seguridad y Defensa LAAD 2023 significó la primera oportunidad donde la empresa EXOproveedora de soluciones tecnológicas, participa de un evento de esta magnitud a nivel regional e internacional, como parte de la compañías argentinas que forman parte de la representación de la industria nacional en Brasil.

En ese marco, el portal especializado Zona Militar tuvo la posibilidad de entrevistar a Fernando González, el cual se desempeña como gerente de Relaciones Internacionales e Institucionales y quien amablemente nos comentó sobre los proyectos que desarrollaron para las Fuerzas Armadas de Argentina.

Por un lado, siguiendo lo consultado se encuentra el Centro de Diagnóstico Móvil (CDM), uno de los productos más novedosos de la empresa para el Ejército Argentino. Es un dispositivo portátil que permite que un paramédicoenfermero o médico generalista pueda realizar una videoconferencia con un especialista al mismo tiempo que le comparte los parámetros del paciente en tiempo real.

“Es un producto de telemedicina que actualmente se encuentra instalado en las bases antárticas argentinas para el Ejército Argentino. Este equipo está pensado para las personas que no son médicos, y mide cuatro parámetros. A su vez, el dispositivo permite grabar, conectar, y transmite en vivo al puesto socorro o especialista o jefe de sanidad que esté orientando a la persona para darle indicaciones médicas”. Por último, el referente de la empresa también agregó que la unidad móvil ha sido probada en helicóptero estando en vuelo, y pudiendo transmitir a través de internet o enlace satelital.

Por otro lado, la empresa también está presentando la Unidad Móvil de Energía para el Ejército Argentino que funciona como un sistema de comunicaciones. “Cuando van al terreno utilizan esta unidad que brinda energía sin necesidad de grupo electrógeno, simplemente con paneles solares y baterías. Tiene 10 horas de autonomía y si hay sol tiene autonomía al 100%”

Por último, EXO también se encuentra exponiendo una de las últimas soluciones con el apoyo de MediaLab. Este es el caso de los simuladores de tiroentre los cuales también se encuentran los simuladores de camiones y autoelevadores. Como nos explicó Gonzales, estos simuladores han sido desarrollados en conjunto con la Universidad de Nacional del Centro de Tandil, los cuales se especializan en elaborar simuladores con la intención de exportar. “Junto con ellos desarrollamos simuladores de pistola, de tiro de FAL, de manejo de camiones y autoelevadores, ahorrando de esta manera costos y gastos de combustibles”

“El simulador de tiro ayuda a las FFAA a no gastar munición y a preparar bien al efectivo antes de utilizar un arma. Está desarrollado y programado siguiendo los procedimientos de disparo que establece el Ejército Argentino, mejor conocido como MOTE (método optimizado de tiro escuela). Mediante un software instalado se analiza se el efectivo aprendió o no. “Por último, explicó que el arma o dispositivo de tiro es un fusil similar al que se utiliza en la actualidad, “para la munición se utiliza el mismo cargador con un gas que es inyectado que permite simular el mismo retroceso como cuando se dispara. Con ello baja el costo y aumenta la seguridad”

Argentina necesita cazas Supersónicos, pero no ahora

Ni novias de la OTAN ni de China, lectores. En lo que se refiere a la defensa aérea del país, AgendAR cree que la Fuerza Aérea necesita efectivamente importar cazas supersónicos… cuando pinte algo bueno. Por ahora, no estaría sucediendo. Las armas suelen ser compras directas. Pero si AgendAR escribiera una licitación, pediría aparatos nuevos, bipostos (con dos tripulantes), y con lanza de reabastecimiento aéreo compatible con nuestras viejas “Chanchas” Hércules C-130 o cualquier otro tanquero con doble canasta. Somos un país gigante en territorio, sin reabastecimiento en vuelo la única misión posible sería defensiva: la intercepción. Queremos que la oferta aterrice con un “offset” nacional importante: que aquí se fabriquen y mantengan las turbinas de ese avión. Trataremos de que futuras conducciones aeronáuticas no cierren esa segunda fábrica de turbofanes, como cerraron en 1956 la primera, de turbojets Rolls Royce fabricados bajo licencia. Dado que un caza es hoy más una computadora con alas que un motor con alas, queremos también software no monolítico, con una computadora de misión libre de prohibiciones ocultas incrustadas en el hardware por el fabricante, de ésas que si querés alterar te dejan el avión en tierra. El segundo “offset” nacional es que, para nuestra paz mental, esa computadora la termine produciendo INVAP, con transferencia de tecnología. Ya produce con éxito sus propias computadoras de vuelo de satélites desde 1996. Y no son menos complejas. Y es que llegado el caso preferimos elegir nosotros a nuestros enemigos, y no limitarnos a la lista cerrada que nos fijen la OTAN o el Partido Comunista Chino, según el caso. Somos parte de ese conjunto amorfo de 100 países donde viven unos 4000 millones de habitantes que no gana nada con tomar partido en la actual bipolaridad del mundo. Pero también somos un país que desde 2003 viene fabricando radares cada vez mejores y ya exporta, y desde 2010 también detectores ópticos e infrarrojos, además de computadoras de vuelo. De modo que más que un proveedor buscamos un socio que ponga la plataforma de vuelo, o varios, porque son desarrollos caros. Los términos de la licitación excluirían deliberadamente esa posición de cliente sumiso adquirida por 68 años de cancelación sistemática de proyectos propios, entre los cuales hubo algunos buenos, y de importación constante y acrítica de chatarra norteamericana y europea. Por todo ello, queremos también una aviónica no monolítica. En castellano, que el software a bordo permita añadir al avión todos nuestros sensores y las armas lanzables que decidamos nosotros, sean de origen chino, de la OTAN, brasileño, ruso, sudafricano o propio, y con la misma facilidad de integración con la que se instala una app en un celular. Obviamente, queremos también que el futuro caza de nuestros amores sea monoturbina, para mantener una hora de vuelo lo suficientemente barata. Y es que no necesitamos un “bomb truck” que cargue 10 toneladas de lanzables, sino un avioncito veloz y multirrol, que lleve tal vez 5 toneladas de misiles o bombas, pero que por bajo costo de hora de vuelo nos permita ir volviendo a aquellas míticas 180 horas/año de entrenamiento real que supimos tener. Sí, hace mucho. Eso, aunque teníamos unos aviones generalmente de mierda, mayormente de 3ra mano, pagó en 7 barcos británicos hundidos, allá por 1982. Ninguno de tales naves se fue a pique por obra de aviones supersónicos: los A4B y C de la FAA y los A4Q y los Super Étendard de la aviación naval son subsónicos. Nuestros aviones de ataque supersónicos, los Dagger israelíes, estropearon su cuota de barcos a cañón, pero al parecer no hundieron ninguno. Nuestros cazas supersónicos Mirage III tampoco voltearon aviones, y fueron barridos toda vez que trataron de meterse a baja altura con los Harrier, sumamente subsónicos, pero armados unos misiles Sidewinder 9L que te la cuento. De modo que no queremos un avión necesariamente hiperveloz. Lo que sí queremos es que tenga capacidad de supercrucero, es decir de navegar supersónico sin usar postcombustor, que puede hasta cuadruplicar el gasto de combustible. Lo dicho, país gigante, misiones largas. Y sí, por supuesto, queremos célula (el conjunto fuselaje y alas) de materiales compuestos, cuya duración excede en mucho las de duraluminio y no te enloquece con el mantenimiento. Y con transferencia de tecnología para fabricar las piezas aquí. Nos interesa que desde que se firmen los MOUs (memorandos de intención) hasta poder producir el aparato íntegramente en el país no pase más de una década. Y añadimos al menos un cañón a bordo de tiro rápido, nada de quita y pon que deteriore la aerodinámica o el peso del avión, que es el modo de artillar a nuestro actual Pampa III block 2. Y que use munición de 20, 23, 25 o 30 mm. que también fabriquemos aquí, cuando Fabricaciones Militares vuelva a producir algo más que armas livianas, sus balas, chalecos antibalas, explosivos y vagones. Es una estupidez ajena a todo pensamiento interfuerzas creer que se puede reconstruir nuestra aviación si no se reconstruye FM, sobre todo sus fábricas de munición, cohetes y armas de tubo. Porque una bala de 30 mm. importada para un cañón DEFA como los de los viejos A4 sale U$ 300 la unidad, incluso con un detonador simple de contacto, y sería mucho más barata hecha en el país, y costando pesos, no dólares. Una ráfaga de U$ 30.000 dólares es una condena a no hacer jamás prácticas de tiro. Necesarias porque un caza debe seguir siendo peligroso aún cuando se queda sin misiles aire-aire, aire-tierra o aire-mar. Porque estos son todavía mucho, pero mucho más caros. Y no los hemos producido jamás, salvo por el viejo Martín Pescador. Esa historia merece una digresión. Es ilustrativa.
Un-misil-antibuque-Martin-Pescador-bajo-el-ala-de-un-Aermacchi-339-de-la-Armada-en-1985.-Lastima-que-hubo-que-perder-una-guerra-para-poder-sacar-esta-foto
El Martín Pescador era filoguiado, de no más de 8 km. de alcance y bastante atrasado para los ’80. Fue uno de los muchos proyectos de CITEFA (Centro de Investigación y Desarrollo de las Fuerzas Armadas) de los que se fueron bajando las tres fuerzas, ganosas de comprar chiches importados. Pero en los años posteriores a la derrota de Malvinas, el Martín Pescador se fabricó en escala (más de 300 unidades) y voló bajo las alas de todo avión biposto argentino, fuera naval o de la Fuerza Aérea, e incluso de los helicópteros de las tres fuerzas. Y es nuestra poco informada opinión que, por su potencial antibuque y antitanque y su capacidad de reposición sin pedir permiso a nadie, este misilito que las tres fuerzas despreciaron y se negaron a producir antes de la Guerra de Malvinas, contribuyó no poco a que entre la posguerra inmediata y 1990, el general Augusto Pinochet no se tentara con hacer leña del árbol caído con Argentina. Caído, pero con púas. Púas propias, además. Por último, aclaramos por qué nos parece que un caza supersónico para la Argentina debe ser multifuerzas y biposto. Debe servir al menos a dos de las tres armas, cuando éstas acepten que el hombre verdaderamente importante es el que va en el asiento de atrás, dirigiendo una pequeña orquesta de drones al frente, conectadas todas las partes por data-link encriptado: aviones, drones y sistemas antiaéreos en superficie. Hoy un caza ya no es siquiera una computadora con alas: es un nodo interactivo en una red informática. Pensamos sólo en drones nacionales, porque para eso sí nos da el cuero. Llevarían sensores, misiles aire-aire, bombas inteligentes o armamento electrónico, intercambiables según misión. Se necesitarían distintas plataformas de muy diversa función, motorización y costo. Nos interesa -nuestra obsesión fundacional- la fabricación nacional, que sus computadoras de misión usen chips de grado comercial fácilmente conseguibles en cualquier lado, y corran software argentino. Añadiríamos materiales compuestos y una baja firma de radar, al menos en perspectiva frontal. Ud. quiere saber qué caza hay que comprar, y yo hablándole de drones. Es a propósito. Créame, los cazas pronto van a ser como pastores dirigiendo lobos en lugar de ovejas. Van servir para dirigir drones al combate, si califica como dron o robótico el armamento inteligente lanzable. Si no tienen esta capacidad, no van a servir para casi nada, salvo para darles una muerte heroica a pilotos sumamente irremplazables. Esto se empezó a ver en la Guerra de Malvinas, donde los ataques más terribles contra la Task Force se ejecutaron con Exocets AM39 y AM38, que son robots aéreos. Como lo eran los dos Neptuno que en 2022 hundieron al crucero misilístico ruso Moskvá, tan erizado de radares y sistemas antiaéreos y antimisil. Única diferencia: los Neptuno navegaban con motores turbofán, no con cohetes sólidos, lo que les da un alcance de más de 300 km. Los Exocet modernos también. En Ucrania la deriva del combate aéreo es clarísima. Todo piloto de caza que vuele demasiado por encima del ras de edificios y árboles y pinte en el radar de una batería antiaérea misilística móvil, es boleta. Y volando tan bajo, en general uno está demasiado concentrado en no hacerse puré contra una chimenea o línea de alta tensión, y no logra meter una bomba en nada de valor militar, aunque sí hacer desastres con la edificación y la vida de los civiles. Mientras no aparezcan una plataforma supercrucero y un oferente que nos den todos esos requisitos, creemos que la parte aeronáutica del FONDEF, un bolsillo con apenas U$ 500 millones/año para repartir entre tres armas tecnológicamente en ruinas, tiene que ir a drones. Y en esa categoría van también los sistemas automatizados de defensa antiaérea. Y la frase clave aquí es ésta: desarrollo y/o fabricación local. Las bases para un “affectio societatis” son estas: después de Australia, somos el país que más manya de radares del Hemisferio Sur. Podemos conversar con fabricantes de buenas plataformas tripuladas. El socio pone la bala, nosotros el ojo que detecta y que apunta. Algunos misiles simples y de combustible sólido más vale que los volvamos a hacer aquí. Para combate urbano, y especialmente contra blindados, a nuestra infantería más le valen 100 RPGs bobos que 1 un NLAW inteligente, o que medio Javelin genial. A la hora de las cuentas cuestan lo mismo, pero si se nos acaban los RPG sencillamente fabricamos más. Ese principio, si uno es un país pobre pero gigante en territorio, es bastante generalizable a casi todo tipo de armas. Para cosas muy difíciles como misiles aire-aire, o antiaéreos de mediano y largo alcance, necesitamos ir “en vaquita” con países tecnológicamente creíbles, siempre que no se nos prendan de la yugular y que no quieran meternos en su política interna o externa, o en guerras de terceros. Pienso únicamente en fabricantes emergentes como Brasil, Turquía, Sudáfrica, Israel, Rusia, Irán, etc. Pero hay más opciones.The more, the merrier”, como dicen los Brits. Si alguien se ofende en este mundo bipolar, el sentido de las armas es ofender y que no haya necesidad de usarlas. ¿Alianzas estratégicas? Por ahora, sólo con la región. Porque como dijo el canciller, Lord Henry Palmerston en 1848 (aunque de una manera más rococó), no tenemos amigos permanentes, sólo intereses permanentes. Buscamos todo tipo de socios para todo tipo de drones, desde cuadricópteros espías a municiones volantes kamikaze de diversa complejidad, alcance y velocidad, y entre ellos, misiles o bombas de planeo antibuque. Y todo en lo posible barato y descartable. Más que el combate aire-aire, que ya en 1982 nos era imposible por caro, nos interesa destruir sorpresivamente a los cazas enemigos en tierra o mar o en el aire. No es barato, pero no es imposible. Lo hizo Azerbaiyán con Armenia en la guerra de 2020, y usando drones kamikaze israelíes Harop y turcos Bayraktar. Podemos fabricar cosas parecidas y probablemente mejores. Y aquí es donde diferenciamos “drones” en serio de juguetes marciales. Drones en serio trataron de ser los del proyecto SARA (Sistema Aeronáutico Robotizado Argentino), por su motorización nacional, y sus sensores y capacidades de misión autonómicas. Se los empezó a desarrollar en 2014, cuando la firma barilochense estatal INVAP hizo pie en FAdeA, la Fábrica Argentina de Aviones de Córdoba. Fue un tremendo error que eso no sucediera antes.   Imagen de un SARA clase III con motores pistoneros tipo Boxer, desarrollados por Oreste Berta para este proyecto de INVAP y FAdeA discontinuado en 2016. Los discontinuó el Ministerio de Defensa del presidente Mauricio Macri, en 2016, cuando ya estaba volando -con torpezas de debutante- el primer modelo de demostración de los sistemas de navegación. Hubo mucho apoyo del Ejército, boicot no muy encubierto de la Fuerza Aérea e impasible neutralidad de la Marina, que pese a tener un 100% de activos vulnerables a drones, no se ocupa de esas cosas. Hay en esto una percepción de base errónea: los drones no van a matar de desocupación a los pilotos de combate. Sirven básicamente para que puedan seguir haciendo su oficio, y en realidad mucho mejor, y sin hacerse matar, al menos no de modo rápido o totalmente inútil. Se entiende el entusiasmo que mostró el Ejército: los drones le prometen el cielo por poca plata. Y nunca fue de ellos. Se entiende el poco entusiasmo de los aeronáuticos y marinos, dueños supuestamente titulares, en compartirlo. Pero en la única guerra entre estados que peleó Argentina durante el siglo pasado, la rivalidad interfuerzas fue más dañina que el enemigo. Volviendo al caso de INVAP y su proyecto SARA, los verdaderos drones son bastante parecidos a casi todos los satélites modernos, que en general hacen cantidad de operaciones autónomas sin conexión con sus estaciones terrestres. En el caso de nuestros satélites en órbita polar helisincrónica, como los SAOCOM, porque dichas estaciones están mayormente ocultas por el planeta la mayor parte del tiempo. Por eso nuestra entrada al mundo de la aviación robótica pasa por Bariloche. Allí INVAP diseñó, construyó y testeó para la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, CONAE, todos los satélites SAC y SAOCOM de observación terrestre. Para la empresa nacional de telecomunicaciones ARSAT, hizo los ARSAT 1 y 2. Y todos anduvieron bien, y en general, espectacularmente bien. Los ARSAT desde el 3 al 8 fueron discontinuados por Macri. Este gobierno, significativamente, no los retomó. Para ponerse a salvo de este tipo de agachadas, INVAP está desarrollando el GSATCOM con TAI, Turkish Aeronautics Industry por acuerdo entre empresas. Vaya casualidad, TAI es el proveedor de uno de los tres drones más exitosos del primer año de la guerra de Ucrania, el TB2 Bayraktar. Es interesante que Turquía VENDE su dron a Ucrania, y al resto del mundo, pero de fabricación local, ni hablar. Antes de la guerra, costaban alrededor de U$ 1 millón la unidad. Hoy, cinco veces más. Y de todos modos, sigue siendo una sexta parte del costo de un Reaper estadounidense. INVAP también está diseñando los SAOCOM 2 para la CONAE, visto que las unidades 1A y 1B tienen enorme éxito en Asia vendiendo imágenes de radar en banda L, capaces de penetrar la superficie terrestre y detectar y medir agua. Y son vehículos sumamente robóticos, por eso de tener que resolver por su cuenta, y con sus computadoras, una cantidad de problemas de navegación. INVAP también está construyendo el helidrón RUAS 160, con 80 kg de carga útil., un pequeño helicóptero robótico, apto para observación y/o combate, para la Armada, la policía de Santa Fe y como equipo de fumigación autónomo para productores rurales medianos y chicos. Los marinos aceptaron comprar uno solo, y según usos y costumbres, podrían estar años enteros decidiendo si lo homologan o no, hasta que, también según usos y costumbres, algún Nelson criollo descubra una mejor oferta OTAN. Pero el RUAS los marinos lo necesitan desesperadamente y ahora: de las 5 corbetas MEKO 140, sólo 2 tienen hangar para helicópteros. Un RUAS despega desde casi cualquier cubierta, aún muy obstruida por estructuras como cables o cañones, y no necesita hangar porque es barato y sacrificable.   Arash 2, el modelo de “loitering bomb” posterior al Shahed 136, con un motor más eficiente y menos ruidoso, y algo más de alcance. Rusia tal vez ya lo esté fabricando, aunque Irán lo desmiente. Algunos drones pueden ser tan baratos que es más caro derribarlos que dejarlos seguir viaje. Por ejemplo, el Shahed 136 iraní, propulsado por un motor de motoneta de 50 HP y dos tiempos que avergonzaría a un rapittero argento que distribuye pizzas, viaja a apenas 180 km/h pero tiene un alcance de hasta 2000 km. y anda en los U$ 10.000 dólares la unidad. Bajarlo con una ráfaga (48 tiros) de un Flakpanzer (tanque antiaéreo) Gephard sale U$ 48.400, con munición de proximidad de 35 mm. Voltearlo con un misil antiaéreo FIM Stinger 92J, entre U$ 60.000 y 120.000, según modelo. Como dice con orgullo el Ministerio de Defensa alemán, en un día un Gephard logró bajar 19 Shahed, solito con su alma y sus dos cañones apuntados por radar. Si es verdad, los rusos ese día perdieron U$ 160.000 en drones, y los ucranianos, U$ 480.000 en munición, pero eso sin contar gastos fijos de la plataforma (los Gephard son de los años ’70 y consumen repuestos y mantenimiento a lo grande). Ignoramos cuánto daño hicieron los Shahed que siguieron viaje hasta sus blancos, dado que viajan en enjambre y lo normal es que algunos -el 15%, admiten los ucranianos- sobrevivan hasta su picada kamikaze final. Como los iraníes son oferentes menos fifí que los turcos, hoy agrandados como alpargata de gordo con por el éxito de sus Bayraktar, los Shahed ahora se fabrican en Rusia, en plantas construidas cautelosamente detrás de los Urales, bien lejos del frente ucraniano. Esto podría ser cierto para el modelo siguiente de esta “loitering bomb”, el Arash 2, sumamente copiado del Harop israelí. Pero mucho más barato. Como sea, aunque Ucrania dice que Rusia agotó su stock de Shaheds y que además logra derribar al 85% de los mismos, estos siguen despedazando con no mucha oposición la red eléctrica ucraniana en sus ataques en enjambre. Son toscos, feos, lentos y bien distintos de los grandes aeromodelos a control puramente remoto en que pensaba casi todo civil cuando le hablaban de drones, y se remitía a Hollywood y a Netflix. Digamos un motovelero Predator o un Reaper de los EEUU, utilísimos si se mantienen a 15.000 metros de altura y el enemigo es tan ratón que no tiene siquiera radares para detectarlos, y de medios de intercepción, ni hablar. En luchas menos desiguales, no duran ni un suspiro. Y estos no son baratos. El 2 de febrero pasado el India Times informó de una compra de 30 MQ-9B Predator por Nueva Delhi, a U$ 3000 millones. El artículo no habla de offset nacional, pero la India tiene suficientes recursos aeronáuticos e informáticos como para clonarlos y mejorarlos, cosa que Washington sabe, y por eso faja U$ 100 millones cada avioncito, un planeador (según sus alas flacas y larguísimas) de enorme autonomía propulsado por un vulgar motor pistonero. El Reaper, un turbohélice, debería por lógica ser bastante más caro. Sin embargo, en 2021 la USAF batió que el precio de compra interno de cada uno de estos motoveleros anda en U$ 56,5 millones la unidad, incluido el data link que permite controlarlos por satélite desde las antípodas de la Tierra. El eterno problema de los sistemas yanquis desde los años ‘70: no logran hacer nada barato. En realidad, ni tratan. Sería mal visto: very bad for business. Lo que determina dron y no avión es la navegación semiautónoma o plenamente autónoma, no la carga útil. Por eso, no son drones esos imponentes Vigía que presenta la Fuerza Aérea en las ferias de armas, como si se tratara de aparatos capaces de alguna conducta robótica. Son aeromodelos teledirigidos, juguetes militares, no mucho más.   Vigía clase II en 2017. Va de nuevo, porque es antiintuitivo para casi todo termocéfalo sin o con gorra: lo que diferencia un dron son los sensores y la capacidad de procesamiento de datos, no el tamaño, la velocidad, la autonomía o sus grandes dotes aerodinámicas. En 2016 el modelo de demostración del SARA lograba despegar, navegar y aterrizar, aunque no sin algunas piñas, y con su motorcito de 14 HP sonaba como una cortadora de pasto. No impresionaba mucho. Los comentarios en los foros de defensa eran horribles, decían que en Easy se compraban cosas mejores y fabricadas en China. Pero ese pre-SARA a escala chica, llamémoslo Sarita, iba camino del vuelo autónomo. Al ojo entendido, eso marcaba la diferencia entre el programa SARA y la sarasa. No abunda el ojo entendido entre los foristas de temas militares. Y la autonomía tecnológica no es algo que caliente a esos muchachos. (concluye aqui)

Daniel E. Arias

La red de sismógrafos que Argentina e Italia mantienen en la Antártida

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La red de sismógrafos más importante de la Antártida fue desarrollada por un proyecto de cooperación científica internacional entre Italia y la Argentina, y está compuesta por seis estaciones de recopilación de datos ubicadas en seis de las bases permanentes de Argentina en su territorio antártico. Esos datos son fundamentales para comprender el comportamiento sismológico de la Antártida y para conocer cómo afectan a ese territorio los movimientos sísmicos en otros lugares del mundo. En pos de ello, el Instituto Antártico Argentino (DNA-IAA, Cancillería) designa personal técnico que supervise esas estaciones durante todo el invierno antártico, mientra que en los meses de verano un equipo de investigadores italianos recorre los seis emplazamientos a bordo del rompehielos «Almirante Irízar» para realizar tareas de calibración, reparación o actualización de los equipos. Milton Plasencia Linares es un investigador nacido en Perú hace 62 años, que egresó como licenciado en Geofísica de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y obtuvo un doctorado en Ciencias de la Tierra en la Universidad de Trieste, ciudad italiana en la que vive y trabaja para el Istituto Nazionale di Oceanografia e Geofísica Sperimentale (OGS). Desde 2011 además es jefe del proyecto «Sismología Itinerante», un acuerdo de cooperación científica internacional entre ese centro de investigación europeo y el Instituto Antártico Argentino para desarrollar esta red de monitoreo sismográfico. Plasencia Linares señaló que la investigación que encabeza «busca monitorear todas las señales sísmicas que ocurren y pasan a través de la Antártida, en el marco del proyecto de cooperación científica antártica que mantienen vigentes Italia y la Argentina». Y agregó: «Esto comenzó en la base Esperanza en 1992 con instrumentación que en ese momento era temporaria y que en 1997 tuvo su primer equipo permanente en la base Orcadas en un proceso que permite que llegados a este punto tengamos sismógrafos registrando y transmitiendo datos de manera permanente en las bases Esperanza, Orcadas, Carlini, San Martín, Marambio y Belgrano II». El científico sostuvo que «los datos que recaba esta red de sismógrafos, la más importante de la Antártida, tienen un valor doble: a corto plazo como insumo en el monitoreo de los movimientos terrestres y a largo plazo para el análisis y los trabajos de investigación en diferentes centros de estudios en todo el mundo, que se hacen con largas series de datos. Por eso, nuestro objetivo cada verano es hacer mantenimiento a cada uno de los equipos para que funcionen todo el año al máximo de sus capacidades». «El hecho de que esta red de sismógrafos esté instalada en las bases permanentes de Argentina en la Antártida hace que los equipos tengan un monitoreo con personal cerca todo el tiempo cosa, que no pasa con muchas estaciones sismológicas en otros puntos del planeta, en lugares inhóspitos como este. La posibilidad de que si algo sucede haya siempre alguien cerca para ir a ver el equipo, permite producir algunas de las series de datos más completas del mundo con niveles de disponibilidad que son reconocidos a nivel mundial, y eso no sería posible si Argentina no sostuviera su presencia permanente en este continente y el Instituto Antártico Argentino no apoyara el proyecto desplegando personal técnico para vigilar los sismógrafos en invierno», valoró. «Con un colega italiano -relató el geofísico- cada verano recorremos las seis bases argentinas en las que hay sismógrafos para hacer todas las tareas de mantenimiento correspondientes y entrenar al personal técnico sobre las características de los equipos y su correcta operación, nosotros tenemos una ficha técnica de cada estación y cada verano tenemos que revisar su calibración, fijarnos que la red que le provee energía esté bien protegida de cara al invierno, que las antenas que transmiten datos estén bien protegidas, y otras cosas que tenemos que verificar para asegurarnos que cumplan su función hasta que las visitemos el próximo verano». «Para recorrer las seis estaciones sismológicas tenemos que participar de toda la campaña antártica que está durando unos cuatro meses, y eso implica que vengamos de Italia algunas semanas antes para completar trámites y exámenes médicos, en un montón de esfuerzo porque ahora voy a volver a Italia a mediados de mayo y voy a tener que controlar la subida a los servidores de toda la información que es algo que lleva mucho tiempo porque hay que verificarla y a mediados de Julio ya tengo que empezar a preparar el próximo viaje a la Antártida mientras que también nos mantenemos en contacto permanente con los operadores que están instalados en cada una de las estaciones por si surge alguna novedad», apuntó. «Los datos que recaba esta red tienen un valor doble: a corto plazo como insumo en el monitoreo de los movimientos terrestres y a largo plazo para el análisis y trabajos de investigación en diferentes centros de estudios en todo el mundo, que se hacen con largas series de datos»Milton Plasencia Linares. Plasencia Linares destacó: «Estamos renovando el instrumental de esta red de estaciones sismológicas para llevarlo al nivel más avanzado a nivel mundial, ya renovamos dos y esperamos renovar otras dos en los próximos años, es una inversión que se hace con fondos italianos» «Yo nací en Casa Grande, un pueblo al norte de Perú y en 1970 viví un terremoto de más de 7 puntos en la escala Richter que me cambió la visión del mundo. Eso hizo que me interesase en el tema y ni bien terminé la secundaria en 1978 obtuve una beca y me mudé a Argentina porque había averiguado que en la UNLP podía estudiar geofísica. Ahí me gradué y me quedé algunos años como profesor; a partir de ahí me fui especializando en lectura informática de sismogramas en una época en la que todavía se trabajaba mucho con los datos en papel y eso me abrió la puerta a participar de mi primera campaña antártica en 1992 como parte de un equipo de Argentina y España que monitoreaba actividad sismológica y volcánica en la Isla Decepción», recordó. «Me trasladé a Italia por primera vez hace 22 años con una invitación para dar clases por un año que se extendió al 18 meses, volví a Argentina donde nos agarró el ‘corralito’ y después mis colegas italianos me empezaron a insistir en que vaya para allá y nos terminamos mudando con toda la familia aunque siempre volvemos a ver a mis padres que están en La Plata y yo cada verano para la campaña antártica. Cada vez que llega septiembre y mi esposa me encuentra pensativo me mira y me dice ‘vos ya estás queriendo irte a la Antártida de nuevo, ¿no?’ Y me ayuda a prepararme diciéndome ‘mirá que esta es la última’ aunque sepamos que el año próximo va a pasar lo mismo», añadió.

Una empresa Argentina presenta vehículos autónomos en la Feria de Defensa y Seguridad LAAD

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Durante la Feria de Defensa y Seguridad LAAD 2023 en Brasil, el portal especializado Zona Militar mantuvo una entrevista con Sebastián Mirich, Presidente de la empresa American Robotics, para interiorizarnos sobre los desarrollos y soluciones en materia de Vehículos Terrestres no Tripulados (UGV) para las Fuerzas Armadas Argentinas y potenciales clientes. En esta oportunidad, el CEO de la empresa argentina detalló dos de los robots autónomos más especializados en la materia: el Espúa y Mula.

En primer lugar el robot no tripulado Espúa posee 10 horas de autonomía y está equipado con diversos sensores que resultan útiles para diferentes misiones. Por ejemplo, fue empleado recientemente en la Antártida para transitar áreas difíciles y detectar grietas que puedan provocar accidentes. Además, dentro de las tareas científicas y de investigación que se realizan en el Continente Blanco, el robot fue empleado para el conteo e identificación de colonias de pingüinos, realizando un conteo de cada raza con presencia en el área, gracias a su capacidad de identificación de rostros y/o patentes.

Puede ser empleado de manera autónoma o a través de un puesto comando con un operador. Es posible establecerle una ruta de patrullaje, contado con cámaras térmicas, ópticas y de 360°, que trabajan en conjunto junto al sistema de navegación LIDAR. Utilizado en autos autónomos, forman un camino específico junto a los sensores anticolisión, mientras se transmiten las imágenes a un centro de monitoreo. Particularmente, este el Espúa fue adaptado para trabajar a -40° de temperatura y posee sistemas internos de calefacción o refrigeración, característica que también comparte con el robot Mula.

Por su parte, en segundo lugar, el robot autónomo Mula es de mayor tamaño: de 1.40 metros de alto x 3 metros de largo. Es una plataforma multipropósito pensada para misiones de búsqueda y rescate; transporte de heridos; tareas de logística en la cadena de víveres o de municiones, sin la necesidad de que intervenga personal en el proceso. Al ser completamente autónomo, es capaz de transportar hasta 2.000 kilogramos, con capacidad de remolque de hasta 6.000 kilogramos. Pueden incluirse accesorios para combatir incendios, tomar muestras del entorno o armamento.

Si bien ambos sistemas están diseñados para el trabajo en cualquier condición climática, tal y como detallamos previamente, el robot Espúa es el indicado para entornos antárticos. Si bien el objetivo de American Robotics es destinar sus producciones a las Fuerzas Armadas, los proyectos pueden adaptarse al uso civil: en la industria de la minería y gas, por citar algunos ejemplos. A pedido del cliente, se adapta la Inteligencia Artificial necesaria e indicada previamente y, si bien no se producen específicamente drones, el robot Espúa puede operar junto a un dron que, ante la detección de un conflicto, sea despegado automáticamente.

American Robotics es una empresa argentina, y trabaja con capital humano argentino, aunque su nombre haya sido pensado para la exportación. Nació hace 15 años, pero los robots Espúa y Mula fueron diseñados hace a penas 3 años. Absolutamente toda la producción, diseño y desarrollo es realizado en Argentina, aunque se necesite la importación de algunos componentes. Es la primera vez que se encuentran en la feria de Defensa y Seguridad LAAD, y las expectativas de la compañía tratan de despertar el interés extranjero en sus productos, además de destinarlo al empleo nacional.

China abrirá nuevas oportunidades a Brasil, prometio Xi a Lula

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El Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, recibió una gran bienvenida por parte de su colega chino, Xi Jinping, mientras ambos líderes establecían las directrices de una asociación que sin duda desempeñará un papel preponderante en los acontecimientos mundiales futuros. China “abrirá nuevas oportunidades para Brasil”, dijo Xi. “China perseguirá un desarrollo de alta calidad, acelerará la creación de un nuevo paradigma de desarrollo y promoverá una apertura de alto nivel. Esto abrirá nuevas oportunidades para Brasil y para países de todo el mundo”, rezaba un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores de Pekín. El día anterior, Lula había cuestionado tanto el dólar estadounidense como moneda mundial como la forma en que el Fondo Monetario Internacional (FMI) asfixiaba a Argentina. Lula retomó el viernes su senda antiestadounidense al insistir en que “nadie va a prohibir que Brasil mejore su relación con China”, cuyas inversiones en Brasil se espera que alcancen los 50.000 millones de dólares a largo plazo. “China coloca las relaciones con Brasil en un lugar prioritario en nuestras relaciones exteriores. Usted es nuestro viejo amigo y un buen amigo. Fue con su atención y apoyo que las relaciones China-Brasil lograron un gran salto”, dijo Xi. Previamente el viernes, durante una reunión con el presidente de la Asamblea Popular (parlamento), Zhao Leji, Lula aseguró que la geopolítica mundial debe cambiar apoyada tanto por China como por Brasil e insistió en comerciar en monedas locales dejando de lado el dólar. “Es junto con China que hemos estado tratando de equilibrar la geopolítica mundial, discutiendo las cuestiones más importantes”, dijo Lula. “Queremos elevar el nivel de la asociación estratégica entre nuestros países, ampliar los flujos comerciales y, junto con China, equilibrar la geopolítica mundial”, añadió. En 2009, durante el segundo mandato consecutivo de Lula, China desplazó a Estados Unidos como principal socio comercial de Brasil, y desde entonces la relación ha ido creciendo con el perfil exportador de materias primas, por lo que Lula dijo estar buscando inversiones para crear innovaciones de valor añadido en suelo brasileño. En su discurso abierto a la prensa, Lula habló de intensificar las relaciones Brasil-China en áreas como ciencia y tecnología, programas de intercambio estudiantil, relaciones culturales, estrategias de lucha contra el cambio climático, energías limpias y producción de automóviles y autobuses eléctricos. “Creo que la comprensión que mi gobierno tiene de China es que debemos trabajar duro para crear una relación Brasil-China que no sea sólo una relación de interés meramente comercial, aunque el interés comercial sea muy importante”, dijo Lula. “Contamos con China en nuestra lucha por preservar el planeta Tierra, abogando por una política climática más saludable en la que la gente pueda respirar aire más limpio y beber agua más limpia. Para ello, una transición energética es extremadamente importante para que podamos producir energía más limpia, especialmente eólica, solar [y] biomasa”, dijo Lula. “Brasil tiene el 80% de su energía totalmente limpia y está comprometido en este momento, en mi gobierno, a alcanzar para 2030 la deforestación cero en la Amazonia para hacer nuestra contribución a la preservación del planeta”, prosiguió. Lula también aprovechó el discurso para agradecer a China su apoyo a la elección de la ex presidenta Dilma Rousseff al frente del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) del BRICS. Según medios locales, la recepción ofrecida a Lula fue la más importante en términos de despliegue desde las medidas restrictivas de la pandemia de coronavirus. La cumbre entre Lula y Xi se saldó con la firma de 15 acuerdos entre ambos gobiernos y otros 20 entre empresas privadas. Ambos líderes también acordaron formar un “club de paz” para detener la guerra en Ucrania. Mientras tanto, en la Embajada de Brasil, el ministro de Hacienda, Fernando Haddad, confirmó que se estudia la posibilidad de realizar transacciones comerciales en moneda local. “La idea de realizar intercambios comerciales en nuestras propias monedas, sin recurrir a monedas de terceros [concretamente el dólar estadounidense], es algo que está sobre la mesa de negociación desde hace mucho tiempo”, entre los países del BRICS y también del Mercosur. Haddad también negó cualquier malestar por parte de Washington por el viaje de Lula a China. El ministro subrayó que el Gobierno brasileño “no tiene intención de distanciarse de ningún socio comercial.” “Estamos haciendo un esfuerzo de aproximación, queremos inversiones estadounidenses en Brasil. De hecho, estamos viviendo casi un momento de desinversión, ya que algunas empresas estadounidenses dejaron de operar en Brasil en el gobierno anterior. Queremos restablecer las mejores relaciones”, dijo Haddad.

Cálice Biotech: Una startup que busca mejorar geneticamente la planta del cannabis

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Una startup incubada en UNSAM que trabaja en edición génica del cannabis. Evolución acelerada y una industria floreciente.

Cálice Biotech es una plataforma tecnológica creada por Esteban Hernando y Ramiro Olivera, dos biotecnólogos egresados de la Universidad de San Martín (UNSAM), a los que se unió Alejandro Germe, economista de la Universidad de Buenos Aires y especialista en estrategia financiera. La empresa combina ciencia de datos, bioinformática y herramientas de edición génica, para generar plantas de cannabis más productivas y resistentes. En febrero de 2022, dos años después de su fundación, Cálice obtuvo la habilitación del Ministerio de Salud para funcionar en las instalaciones de la Escuela de Ciencia y Tecnología de la UNSAM. El plan de negocios consiste en ofrecer a otras compañías nuevas variedades de cannabis para el área medicinal, y por otro lado aportar a la mejora genética de la planta con fines industriales y horticultura, en un mercado global que está en pleno crecimiento y tiene un volumen proyectado de 42.700 millones de dólares para 2024.
“Lo que hacemos es una plataforma de lo que se conoce como Nuevas Técnicas de Breeding, el proceso de mejoramiento vegetal”, dice Esteban Hernando, doctor en Biotecnología vegetal y socio fundador de la empresa y expositor en la Cumbre Internacional de Cannabis y Cáñamo de Mar del Plata. —¿Cómo es ese proceso? —Es un compendio de técnicas que engloban la selección de genéticas y genes blancos para editar con herramientas informáticas y machine learning. Una vez que definimos, de acuerdo a las características que queremos lograr en una planta, estudiamos la expresión de los genes, cuáles funcionan y también cómo impacta sobre el metabolismo, y ahí decidimos cuál es nuestro gen blanco a editar. Una vez que eso está definido hacemos herramientas de biología molecular. Uno de nuestros fuertes es que tenemos tecnología propia de CRISPR-Cas9, que es la tecnología de edición génica que ganó el Nobel hace poco. Lo usamos para generar estos eventos de edición. —En el campo de la biotecnología, ¿Qué es editar? —Editar es hacer modificaciones muy sencillas sin dejar ninguna huella en el ADN. No es un transgénico, las modificaciones son pequeñas. Suele llamársele Evolución Acelerada. Generamos estos eventos y, una vez que los tenemos, los caracterizamos y sumamos más información a nuestra base de datos, para mejorar la selección de blancos. —¿Cuál es la relación con la UNSAM y que espacios comparten? —Como exalumnos estamos incubados en la universidad y nos han cedido un espacio de más de 60 m2 de laboratorio, que ahora pudimos equipar. También incorporamos personal con parte de inversión neutra, de la gente que nos financia y gracias a algunos subsidios del Ministerio de Producción, eso nos permitió completar la infraestructura necesaria para nuestra actividad, que es darle valor agregado al cannabis y con proyección a otras especies. Somos una startup que aplica estas nuevas técnicas de mejoramiento vegetal en tiempos más acelerados. Si uno compara el desarrollo convencional, que tarda entre 8 y 12 años, con las Nuevas Técnicas de Breeding, que en cuatro años tenés una variedad lista para campo, hay diferencia. —¿El mejoramiento aplica tanto en cultivos de interior como en los de exterior? —Si, no hay distinción en ese aspecto. —¿Qué riesgos existen de se utilicen agrotóxicos como en otros cultivos? —Los procesos de mejoramiento que estamos encarando apuntan a tener plantas que rindan más y a la vez sean amigables con el ambiente, cuando una planta tiene mejor fitness (es una medida del bienestar de la planta) resiste mejor las enfermedades. En otras palabras, las plantas más felices son más tolerantes. Esto permite no tener que usar pesticidas, actualmente en Argentina se usa poco o nada de agroquímicos para el cannabis. Dependiendo del volumen de producción esto seguirá o no así. También depende mucho la finalidad, si es para fibra o si es medicinal: desde ya, para cannabis medicinal esta terminantemente prohibido usar agroquímicos, por eso se produce indoor, donde es más fácil evitar enfermedades.

Javier Andrada

Alemania cierra sus últimos reactores: suicidio de la competitividad de su industria y más contaminación

Alemania cerró este sábado sus tres últimos reactores nucleares y culmina así el abandono de este tipo de energía, un viejo compromiso a veces incomprendido en un contexto de urgencia climática.

La primera economía europea abre un nuevo capítulo energético, enfrentada al desafío de prescindir de las energías fósiles al mismo tiempo que gestiona la crisis del gas desencadenada por la guerra en Ucrania.

Las centrales Isar 2 (sureste), Neckarswestheim (suroeste) y Emsland (noroeste) fueron desconectadas de la red eléctrica.

El gobierno alemán acordó un aplazamiento de varias semanas respecto a la fecha prevista inicialmente del 31 de diciembre, pero sin poner en cuestión la decisión de pasar página a este tipo de energía.

“Los riesgos vinculados a la energía nuclear son definitivamente no manejables”, dijo esta semana la ministra de Medioambiente, Steffi Lemke.

En Alemania, la lucha contra los riesgos asociados al uso civil de la energía nuclear movilizan a amplios sectores de la población desde hace décadas y ha sentado los cimientos del movimiento ecologista.

En la vanguardia de la lucha contra la energía nuclear, la oenegé Greenpeace organizó una celebración de despedida en la Puerta de Brandenburgo en Berlín: “Al fin, ¡la energía nuclear es historia! Hagamos de este 15 de abril un día memorable”, proclamó.

Tras una primera decisión de Berlín a principios de la década de 2000 de abandonar progresivamente la energía atómica, la excanciller Angela Merkel aceleró el proceso tras la catástrofe de Fukushima en 2011, un giro político espectacular. Desde 2003, Alemania ya ha cerrado 16 reactores.

La invasión de Ucrania el 24 de febrero de 2022 podría haberlo puesto todo en entredicho porque Alemania, privada del gas ruso, temía los peores escenarios posibles, desde el riesgo de cerrar sus fábricas hasta el de quedarse sin calefacción.

Al final, el invierno pasó sin escasez, el gas ruso fue sustituido por otros proveedores, pero el consenso en torno al abandono de la energía nuclear se ha desmoronado.

Según un sondeo reciente para la cadena pública ARD, el 59% de los encuestados piensa que abandonar la energía nuclear en este contexto no es una buena idea.

“Error estratégico”

Alemania debería “ampliar el suministro de energía, no restringirlo más” ante el riesgo de escasez y precios altos, lamentó el presidente de las cámaras de comercio alemanas, Peter Adrian, en el diario Rheinische Post.

“Es un error estratégico en un entorno geopolítico que sigue siendo tenso”, dijo Bijan Djir-Sarai, secretario general del partido liberal FDP, socio del gobierno de coalición de Olaf Scholz y los ecologistas.

Las tres últimas centrales solo proporcionaron el 6% de la energía producida en el país el año pasado, mientras que la energía nuclear representaba el 30,8% en 1997.

En paralelo, el porcentaje de energías renovables en el total de la producción ha aumentado hasta el 46% en 2022, frente a menos del 25% una década antes.

“Después de 20 años de transición energética, las energías renovables producen ahora cerca de una vez y media más electricidad que la energía nuclear en su momento culminante en Alemania”, dijo a la AFP Simon Müller, director del centro de investigación Agora Energiewende, especializado en transición energética.

Pero en Alemania, primer emisor de CO2 de la Unión Europea, el carbón sigue representando un tercio de la producción eléctrica, con un aumento del 8% el año pasado para compensar la ausencia de gas ruso.

Incluso la activista sueca Greta Thunberg arremetió contra Berlín, afirmando que sería mejor seguir utilizando centrales para reducir el uso del carbón.

Alemania prefiere centrarse en su objetivo de cubrir el 80% de sus necesidades de electricidad con energías renovables para 2030 y cerrar sus centrales de carbón a más tardar en 2038.

El país tiene que “pisar el acelerador” en materia de energía eólica terrestre, advierte Müller.

Según Olaf Scholz, en los próximos años habrá que instalar de cuatro a cinco aerogeneradores diarios para cubrir las necesidades.

Opinión de AgendAR:
En una vuelta a la Edad Media digna del romanticismo alemán del siglo XIX, Alemania reemplazó la energía nuclear (una rebanada de la torta eléctrica del 31% en 1997) por carbón (hoy una porción equivalente, del 33%). Estas cifras deberían figurar en una lápida de la otrora poderosa industria nuclear alemana.
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En 2010 esta movida de desnuclearización, todavía lenta, ya había reabierto minas a cielo abierto de lignita (un tipo de carbón aún más contaminante que la bauxita). Se habían cerrado con alivio respiratorio general de toda Europa Occidental en los ’60, pero están por todo el país y en franca reapertura desde principios de este siglo, especialmente en las cuencas del Oeste, en el Rhin y de la frontera con Polonia, en Lusacia.
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Ya aquel año, 2010, la vuelta del carbón estaba causando tanta contaminación aérea como para desatar la muerte prematura de unos 1800 alemanes/año por cáncer, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y trastornos circulatorios. En materia de aporte a la crisis del recalentamiento global, Alemania se había logrado volver el primer emisor de CO2 de la Unión Europea, y como novedad política, el contubernio de Los Verdes y los socialdemócratas estaba desalojando con la policía -a palos, gas lacrimógeno y topadora- aldeas centenarias (algunas milenarias) para ampliar la superficie de minería.
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Pero como ni aún así alcanzaba el carbón nacional para cubrir el déficit de electricidad de base causado por el cierre -entonces progresivo- de centrales nucleares, ya se lo importaba desde Polonia, Rusia e incluso de Indonesia.
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En 2011, Angela Merkel pasó de cierre progresivo (a término de la primera vida útil de cada central nuclear) a cierre agresivo, que supuso la desconexión y clausura de plantas casi flamantes. En consecuencia, en 2017 el porcentaje de electricidad fabricada a carbón ya era el 41,8% de la torta eléctrica, porque la industria alemana trabaja a tres turnos y necesita corriente 24×7, es decir de base, en lugar de sólo disponible cuando brilla el sol o sopla el viento.
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Ya el país vivía de importar no sólo gas ruso sino electricidad francesa, que es mayormente nuclear. Y por ende, de base. Y libre de emisiones de CO2 y hollines homicidas.
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En marzo de 2020, el precio mayorista del megavatio hora alemán era de 17,05 euros. Desde entonces, y sin que gravitara en ello el forzante de la guerra total de Ucrania, todavía impensable, se desató una pendiente inevitable pero brutal de costos de generación, que en diciembre de 2021 llevó el precio del megavatio hora mayorista a 220,96 euros, y en agosto de 2022, ya con guerra, a 469,25 euros, 27,52 veces más salado.
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El Partido Verde trata de no mentar las forzantes ocultas de los tarifazos: la triplicación de la capacidad instalada eólica nacional desde 2010 no está dando resultados por un fenómeno llamado «stilling» (aquietamiento del viento), que todavía se ignora si es aleatorio, o parte de un ciclo desconocido, o tendencia firme debida al cambio climático.
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En fácil y sin esdrújulas: no por poner más molinos generás más electricidad si hay menos viento, chabón. Los dos decenios de intensa inversión en electricidad fotovoltaica municipal y domiciliaria tampoco han hecho que hubiera más sol, un recurso oblicuo y más bien de baja potencia en ese país nórdico y normalmente nebuloso. Los gastos de energía (electricidad y calor) del hogar alemán tipico ya andan en 6270 euros anuales, y la rampa arranca en 2020.
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Suerte para Los Verdes que existen los rusos para echarles la culpa.
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La sobreinstalación eólica y fotovoltaica de todos modos logró afinar la tajada del carbón de aquel 41,8% de 2017 al actual 33%. Dijo de ello el Ministro de Economía y Clima alemán, Robert Habeck, un Verde cuya firma está detrás de cada desalojo violento de ciudades rurales para ampliar minas: «En la expansión de la energía eólica y solar ya pasamos el valle, y las cosas empiezan a verse mejor nuevamente».
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Sí, ponele.
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Las clausuras de plantas atómicas empezaron antes de lo que se cree. En 1990, al toque de la disolución de la RDA (Alemania Oriental) por la RFA (la Occidental), se cerraron 4 plantas soviéticas VVER de 440 MW cada una en Greifswald, con apenas entre 16 y 11 años en operaciones. ¿Eran inseguras? Al ojo de AgendAR, que es simplemente «de buen cubero», eran más seguras que buena parte de las centrales PWR y BWR comunes en Europa Occidental, por su preponderancia de sistemas de seguridad pasivos sobre los activos. E incomparablemente más seguras que las centrales moderadas con grafito y refrigeradas a gas de los ’60.
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El mayor defecto de las VVER ante el alemán de a pie era ser demasiado soviéticas. No servía de mucho explicarle al tipo que la difunta URSS tenía dos tipos de plantas nucleoeléctricas: las VVER eran las buenas y más caras, y no hay modo de romperlas. Las muy malas, diseñadas a la que te criaste para salir del apuro energético de los ’80 eran las RBMK, como la que causó el accidente de Chernobyl.
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La UE estuvo muy complacida con el cierre de las VVER. Inútil explicarle al europeo occidental de a pie que la mayor parte de las centrales nucleares británicas refrigeradas a gas eran tan inseguras como las RBMK. Todas lograron terminar su vida útil por pura denominación de origen. Recién ahora están saliendo de red.
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Pero luego del cierre de las plantas demasiado soviéticas de Alemania, siguió el cierre escalonado de las 17 centrales del resto de Alemania, su sector occidental. Algunas de ellas (las PWR de SIEMENS) figuraban por estadísticas como las de mayor seguridad y disponibilidad del mundo. No importa, hacha para todas.
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A esta suma de imbecilidades anticientíficas, antitecnológicas, antiecológicas, antinacionales y antieconómicas Alemania le puso un nombre «de exportación»: Energiewende, o Transición Energética, y todavía la pregona al mundo con el entusiasmo religioso de los cruzados. Bueno, más bien de Caballeros Teutónicos. Talibanes, no, sin ánimo de ofensa (a los talibanes).
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A la vista de los resultados de la Energiewende, el mundo le empieza a dar poca pelota a Alemania.
Daniel E. Arias

Se lanza una nueva edición de INNOVAR. Premiará proyectos de impacto social y comercial en todo el país

El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación a través de la Dirección de Articulación y Contenidos Audiovisuales, abrió la convocatoria de proyectos para la decimoctava edición del Concurso Nacional de Innovaciones – INNOVAR.
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En total, el certamen repartirá $57.300.000 en 97 distinciones que incluyen los premios en cada categoría (95), y dos (2) Grandes Distinciones Innovar. Esto representa un 140% más de presupuesto destinado en premios para las iniciativas ganadoras. Al igual que en ediciones anteriores los proyectos recibirán una estatuilla elaborada por el Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP) y aquellos que cuenten con su patente aprobada concursarán a su vez por la medalla de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).
La inscripción se realiza a través del sitio web www.innovar.gob.ar hasta el 15 de mayo.
En esta edición las iniciativas deberán enmarcarse en alguna de las siguientes nueve categorías: diseño innovador; investigación aplicada; desarrollo sustentable y energía; alimentos; salud; robótica e inteligencia artificial; pequeñas y medianas empresas; innovación en la universidad; y Escuelas técnicas y agrotécnicas. Para esta última categoría, que tendrá diferentes etapas de participación, el concurso articuló su organización en conjunto con el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
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Una vez cerrada la convocatoria general, y para reforzar el carácter federal del certamen, un comité especialmente conformado seleccionará las mejores dos iniciativas de cada provincia (una de escuelas técnicas y una de escuelas agrotécnicas), a las que se les adjudicará una distinción de $300.000 que deberán aplicar al desarrollo y/o la mejora de sus prototipos. En ese proceso, los grupos recibirán la asistencia técnica del INET, el INTI y el INTA -a través de un referente local- que acompañará a cada equipo en cada instancia de desarrollo. Cabe destacar que estos proyectos deberán apuntar a la obtención de productos o procesos tecnológicos innovadores que atiendan y solucionen necesidades productivas locales.
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Con respecto al resto de los proyectos, en la etapa de evaluación general participarán especialistas en las temáticas de cada categoría, quienes verificarán su admisibilidad y los ponderarán a partir de su grado de novedad, nivel de impacto, viabilidad comercial y grado de desarrollo. Finalmente, luego de la exposición prevista para el mes de septiembre, un prestigioso jurado elegirá las mejores iniciativas que podrán alzarse con premios de entre $1.200.000 y $600.000.
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Del concurso podrán participar, de forma individual o grupal, personas físicas mayores de 18 años, de nacionalidad argentina nativa o residentes en el país y personas jurídicas radicadas en Argentina que no sean filiales de casas matrices.
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El certamen cuenta en esta decimoctava edición con el apoyo de aliados estratégicos entre los que se encuentran -además del CIEFAP, la OMPI, el INET, el INTI y el INTA-, otras dependencias, organismos y entidades como: la Dirección Nacional de Estudios de la cartera científica, a través del Programa Nacional en Gestión de Activos Intangibles, Propiedad Intelectual y Transferencia Tecnológica; la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i); el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI); el Plan Nacional de Diseño de la Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo del Ministerio de Economía; y la Fundación Empretec. Estas instituciones apoyarán a las iniciativas a partir de la entrega de distinciones especiales, el acompañamiento en etapas de desarrollo posteriores y/o la difusión de los proyectos participantes del concurso.