El comercio electrónico mostró un crecimiento sostenido en los últimos años que se vio potenciado por la pandemia y que en 2022 retomó valores de crecimiento “normales” debido al aumento de la inflación en el mundo, las menores restricciones sanitarias y los escenarios de posible recesión global.
Sin embargo, según datos de eMarketer, Argentina fue el mercado latinoamericano de mayor crecimiento en el año, con un aumento del 25,3% en 2022 y se posicionó quinto a nivel global, solo por detrás de Singapur (36%), Indonesia (34%), Filipinas (25,9%) e India (25,3%). Los otros dos países latinoamericanos que pertenecen al top 10 son México en el noveno puesto con un crecimiento del 18% en 2022, seguido por Brasil en el décimo con un alza del 17,2%.
Ventajas competitivas de Argentina
Consultado por los factores que alimentan estas proyecciones, Radavero señala que «Argentina es tierra fértil” y enumera las siguientes razones para estas expectativas:
La buena penetración de internet y de smartphones.
El buen nivel de bancarización y el acceso a tarjetas.
El desarrollo logístico.
Sobre la bancarización, hace una mención especial para las compañías tecnológicas abocadas a la inclusión financiera como las fintech “que trabajan para cerrar la brecha de acceso a la bancarización con aplicativos para pagar y cobrar de manera digital. Nosotros desarrollamos Pagonube para tener una propuesta integrada con la tienda y de menor costo para los comerciantes».
Sin embargo aún queda un camino para recorrer en la digitalización de los pagos ya que «creció el uso de billeteras digitales y representa más que lo pagado con débito, aunque todavía sigue dominando la tarjeta de crédito y sigue con una tendencia sostenida el pago en efectivo o a través de transferencias».
Las tarjetas de crédito representaron el 63,2% de los consumos, mientras que el 21,5% fue a través de pagos personalizados, el 6% a través de dinero en cuentas y el 5,8% con tarjetas de débito.
Otro cambio que notaron desde Tiendanube a lo largo de 2022 fue el crecimiento exponencial de las ventas a través de los celulares. Entre las causas posibles se impone una: el uso de redes sociales. «El 76% de las ventas fueron de celular, más de la mitad viene de redes sociales. Son un driver grande de ventas y para las marcas son canales para conectar con audiencias», explica Radavero.
Si bien Instagram se posiciona como el gran ganador, ya que explica el 88% de las ventas a través de redes sociales, Tik Tok gana terreno como un canal para volcar publicidad, aunque muestra otras características: «Ahí se es más proclive a comprar productos recomendados por influencers».
Desde la empresa resaltan algunas características del consumidor argentino, como la avidez por el uso de la tecnología, la adopción temprana de la misma y el hábito por las compras a través de las aplicaciones.
Nuevos sectores en ecommerce
Radavero resalta en particular el efecto que tuvo la pandemia en sectores que tradicionalmente no se volcaban al comercio electrónico y decidieron abrir ese canal durante las restricciones sanitarias. “Esto expuso el comercio electrónico a gente que tardaba más tiempo en meterse y a marcas que eran más reacias y en la pandemia encontraron que era un canal alternativo viable y rentable”, señaló.
Entre los sectores que destaca que se acercaron al canal online están las pescaderías, los corralones, ferreterías, además de artículos para el hogar e indumentaria. En gran parte un factor que alimenta su permanencia en el canal digital es el alcance: “Descubrieron que pueden ampliar sus audiencias. Lo que pensaban que era un local a la calle, puede ahora traspasar esas fronteras. Por ejemplo algunas tiendas en la calle Avellaneda (en el barrio porteño de Flores), marcas que históricamente eran de gente que tenía local e iba a comprar. Hoy esas tiendas crearon marcas en Tiendanube y venden a todo el país. Eso también generó un cambio en el negocio presencial. Además ganan el margen con el acceso a la venta minorista”.
Consejos para emprendedores
No todos empiezan un emprendimiento con los recursos suficientes para lanzar campañas elaboradas o hacer acuerdos con influencers. Pero para Radavero esto no es necesariamente un impedimento y recomienda tres acciones que pueden tomarse.
Humanizar la marca: construir una marca cercana con la audiencia puede ser un gran recurso para empresas chicas y emprendedores.
Segmentar: dedicarle tiempo a definir la audiencia, para quién es el producto.
Publicidad en redes sociales: una vez realizada la segmentación de la audiencia, invertir en redes sociales cobra sentido. “Invertir entre el 10 o 15% de la facturación, que es lo habitual, si no hiciste los primeros dos pasos, estás tirando plata. Las redes permiten ser bien específico para segmentar audiencia y una inversión pequeña genera retornos en poco tiempo».
Tendencias
Otro de los cambios que detectaron en el último tiempo es una mayor demanda de empresas b, es decir, las compañías que buscan medir su impacto social y ambiental y asumen compromisos en ese sentido. “Vemos más productos relacionados con el cuidado personal, alimentación saludable. Y la contracara es de donde vienen todos estos productos: alimentos que sean o no orgánicos, productos biodegradables. Los consumidores se están fijando en eso, cada vez más las empresas b le muestran a sus audiencias con menos impacto, un sourcing responsable de materias primas, y el consumidor lo valora, tiende a una compra más responsable”.
“Hay varias marcas que tenemos que trabajan la inclusión desde el producto, talles grandes, diseños sin género asociado, rompiendo los moldes de ropa femenina o masculina. Ahí si vemos más emprendedoras trabajando en eso. Además estas marcas le permiten a gente que se quedaba fuera del mercado tradicional encontrar propuestas responsables”, agrega.
Desafíos 2023
Desde Tiendanube destacan que proyectan el 20% de crecimiento anual y aseguran que “es una buena estimativa”. “Estamos enfocados en seguir llegando a nuevos emprendedores y nuevas marcas”.
Agregan una nueva unidad que están desarrollando: “Queremos llegar a las pymes, orientarnos también a empresas de más complejidad o medianas que venden online pero quieren un salto cuantitativo”.
Por último, otro de los objetivos para el próximo año es enfocarse en el desarrollo de una solución de pagos virtuales
Mario Mehren, el CEO de Wintershall Dea, afirmó en su visita al país que la Argentina puede desempeñar un papel importante en el abastecimiento energético de Europa. Es la compañía independiente de gas y petróleo más grande de ese continente y una de las productoras de gas más importantes de la Argentina. El Proyecto Fénix, el actual desarrollo offshore insignia de Wintershall Dea en Tierra del Fuego, proporcionará importantes volúmenes de gas por más de 15 años.
El CEO de la compañía Wintershall Dea, Mario Mehren, formó parte de la delegación de empresarios alemanes que acompañó al Canciller de ese país, Olaf Scholz, en su viaje a la Argentina este fin de semana. En su visita al país, Mehren afirmó que la Argentina tiene el potencial para desempeñar un papel importante en el mercado energético sudamericano y, al mismo tiempo, contribuir al abastecimiento de Alemania y Europa.
Wintershall Dea es la compañía independiente más importante en producción de gas natural y petróleo de Europa y hace pocos días acaba de anunciar su salida definitiva de sus operaciones en Rusia. Está en el país desde hace 45 años y hoy es uno de los productores de gas más importantes de la Argentina con proyectos en Tierra del Fuego y Neuquén.
“Actualmente, la Argentina se encuentra en proceso de ejecución de proyectos de infraestructura a gran escala, como la ampliación de la red nacional de gasoductos, para aprovechar su potencial. El objetivo principal es conseguir la independencia de las importaciones de energía como primer paso y, luego, establecer al país como proveedor de energía en el mercado mundial, más allá de las exportaciones regionales existentes”, afirmó Mehren. “Si se logra esto, la Argentina también tendría potencial para suministrar energía a Europa a largo plazo. Nosotros en Wintershall Dea apoyamos al país en este camino con nuestra. Nuestra atención se centra en la producción responsable de gas natural en las regiones de Tierra del Fuego y Neuquén, en la que ya estamos realizando una importante contribución al suministro energético de Argentina”.
También, Mehren señaló en su visita que “la Argentina es uno de los países más importantes de nuestra cartera global. Especialmente en el sector energético, ofrece un enorme potencial, entre otras cosas, por los recursos de gas existentes”.
Proyecto Fénix
En la actualidad, Wintershall Dea planea realizar nuevas inversiones para expandir la producción de gas frente a la costa de Tierra del Fuego, donde tiene una participación del 37,5% en CMA-1 (Cuenca Marina Austral 1), la concesión de producción de gas más austral, desde donde se cubre actualmente alrededor del 15% de la demanda de la Argentina.
En el marco de CMA-1, Wintershall Dea desarrolla junto con el operador Total Energies y su socio Pan American Energy (PAE) el ProyectoFénix, el cual es de gran importancia para el país y comenzará a producir gas a partir de inicios de 2025. La inversión total del consorcio en este desarrollo offshore será de alrededor de US$ 700 millones y tendrá una producción de 10 millones de metros cúbicos de gas al día (MMm3/d). Se prevé que Fénix suministrará importantes volúmenes de gas natural durante más de 15 años.
Además, Wintershall Dea pasó a formar parte del consorcio nacional del hidrógeno “H2ar”, la iniciativa intersectorial de la industria para promover la economía del hidrógeno en la Argentina. Con esta incorporación, la compañía alemana refuerza su compromiso como actor clave en las políticas de descarbonización y la transición energética del país.
Cuando la actividad nuclear argentina está en riesgo, queremos repasar algunos momentos del largo esfuerzo que la construyóLos anteriores capitulos de la saga estan aquiEste capítulo habla de la «carrera nuclear» entre Argentina y Brasil. La carrera que no fué.A no equivocarse: había pica, razonablemente amistosa. Cuando Canadá le «cerró la canilla» de un día para otro a Brasil en radioisótopos médicos, sus proveedores en plan B fuimos nosotros. En tecnología nuclear entre Brasil y Argentina hubo competencia durante décadas, y en alguna medida sigue, pero es casi futbolera, de prestigio tecnológico. De bombas, nada. Les llevamos una cabeza de ventaja, no mucho más, y añado un cauteloso «todavía», por algunas decisiones acertadas que la CNEA tomó en los ´50 y ´60, es decir, en el siglo pasado, MUY pasado. Es lo que se cuenta en esta saga. Se cuenta también que los brasileños tuvieron una mala suerte increíble, en parte por algunas decisiones no tan buenas. Pero si no les fue bien no fue por falta de talento tecnológico o de músculo industrial.Cuando en determinados círculos se habla de «carrera nuclear», se entiende una competencia por llegar a «La Bomba», así con mayúsculas. ¿Pudo existir? De nuestro lado, eso se empezó a evitar en los mismos ’60. Y se hizo del modo en que se cuenta a continuación.Porque no se nos da la gana
Adolfo “Chin-chín” Saracho, quien fue embajador y mi amigo, en 1984 le pidió a Dante Caputo y “Jorgito” Sábato la creación de la DIGAN “para ayudar las exportaciones de tecnología nuclear argentina», en sus palabras. Pero sobre todo, para darles un marco político. Aceptado, todo desarrollo nuclear nuevo en Argentina ofendería a los EEUU. Y ni hablemos de exportaciones nucleares. Ofenderlos era inevitable. El asunto era elegir cuidadosamente los clientes y evitar la siempre cambiante «lista negra» de los EEUU.
Saracho trataba de superar un hecho indiscutible. Es éste: la CNEA tenía una superioridad absoluta de conocimiento sobre su tema, al menos medida contra el común de la clase política argentina, formada mayormente por abogados, algún médico, frecuentes generales de una cultura más bien cuartelera, nada de científicos y casi cero tecnólogos.
Tan rodeada de inexpertos, la CNEA se veía obligada a inventar su propia diplomacia internacional, liderada por personajes como el capitán (RE) Roberto Ornstein (ver aquí y aquí) y el experto en radioprotección Dr. Dan Beninson. Y eso a la CNEA no le salía mal. Bailaba su propia música, tratando de no pisarle los pies a nadie.
Ningún presidente argentino, ya lo fuera por votos o por botas, se negaba a ponerse al teléfono cuando la CNEA solicitaba una audiencia. Pero bueno, en una república se entiende que el poder sobre la diplomacia está más distribuido sobre el arco político.
Entre 1950 y 1983, el paraguas político de dos fuerzas armadas (la Armada y en menor medida el Ejército) se tendió un breve instante infinito sobre la cabeza de los “nerds” nucleares argentinos, sin que importaran mucho sus ideas sino más bien sus capacidades. Esa protección les dio cargos no sólo relativamente bien pagos y casi intocables, sino proyectos que llegaban a término. Y así siguió la cosa por tres décadas, con una ringla de éxitos técnicos que en su momento asombraron a los argentinos. Y a los no argentinos, bastante.
Por mencionar tres hitos, recuerdo la primera reacción nuclear en Sudamérica, la del reactor RA-1 del Centro Atómico Constituyentes en 1958. O el arranque operativo del RA-3 del Centro Atómico Ezeiza, que en 1967 inició la medicina nuclear en diagnósticos y terapias cardio y oncológicas con radioisótopos, en Argentina y además en el Cono Sur. O la puesta en marcha de Atucha 1 en 1974, que marcó el inicio regional de la electricidad nuclear.
Todo esto despertó la envidia del resto del siempre maltratado aparato científico argentino, signado por la pobreza y la persecución ideológica. «Tenemos una burguesía chanta», como dijo Jorge Sabato, y eso a veces hace de la Argentina un lugar estúpido. A un Manolo Sadosky, fundador de la informática de alto desempeño en la Argentina, la Federal de Onganía le podía romper la cabeza en La Noche de los Bastones Largos, y todo bien.
Nuestros infernales servicios de inteligencia pudieron también serrucharle el piso en el Instituto Malbrán a César Milstein, futuro premio Nobel por inventor de los anticuerpos monoclonales, y forzarlo al exilio y a trabajar el resto de su vida en Inglaterra. ¿Cuántos miles de millones de dólares por año se facturan hoy de anticuerpos monoclonales? Bueno, nuestra industria farmacológica se los perdió, y le importa un carajo. Un lugar estúpido, sí.
Pero los nucleares fueron intocables: un estado dentro del estado.
No podía durar. Un único presidente de aquellos años, siguiendo instrucciones que le bajaba su inesperado Ministro de Economía, don Julio Alsogaray, le pegó una primera patada, medio de ensayo, a la vaca sagrada nuclear. Ese fue el presidente Arturo Frondizi, paradójicamente un admirador de la casa. Fue también el extraño desarrollista (¿?) que en 1961, siempre siguiendo instrucciones de Alsogaray, trató de cerrar 17.000 km. de tendidos ferroviarios aquel mismo año. Y como reacción gremial, provocó el primer paro ferroviario nacional por tiempo indeterminado. Vos siempre confiá en don Álvaro para desmantelar un gobierno. O un país. Tipos de esos, fabricamos miles.
En 1961 el obediente Frondizi le rebanó el presupuesto a la CNEA por la mitad, de un año a otro. La institución sobrevivió porque todavía era lo suficientemente académica y poco industrial. No tenía ninguna gran obra de infraestructura empezada. Se sabe, las obras paradas generan gastos parasitarios llamados “improductivos”, por lo cual lo realmente barato, si incurren en atrasos, es romper el chanchito y completarlas «de una».
El paraguas ideológico de la CNEA era caro, sin duda, pero de bastante calidad. Y es que como dice en su libro Max Gregorio-Cernadas y cuentan el físico Mario Mariscotti y otros próceres más antiguos, como el radioquímico Renato Radicella o el «combustiblero» Carlos Aráoz, hasta en épocas de gastos quizás demasiado optimistas, en la CNEA de Atucha I, ya más de rumbos industriales, la plata se iba toda en obra nuclear, obra, mucha obra, pero mucha. Y las cuentas eran claras.
Los próceres todavía vivos recuerdan aquellos años que van del ’50 al ’83 como “los del fuego sagrado”. Ese vocabulario pretencioso se evitaba ante propios y mucho más ante ajenos, y venía de un orgullo sobrio por el trabajo y por la institución: no había en él una pizca de decentismo tribunero o de patrioterismo berreta.
Estimados: la máxima picardía tolerada en la CNEA hasta 1983 era “viaticar”, es decir prolongar unos días algún viaje a los tantos centros de actividad nuclear del interior para cobrar más estadías de hotel y pagos de restaurante, y eso sólo cuando los sueldos bajaban demasiado. En una Argentina como la de hoy, aquellos viaticadores, hoy todos jubilados o idos, ¿no inspiran ternura?
En cuanto qué se gastaba y en qué, eso seguía surgiendo de una negociación entre partes. Los objetivos, presupuestos, tecnologías y diplomacia reales del Programa Nuclear Argentino fueron, hasta 1983, la resultante de un polígono de fuerzas: de un lado marinos verticalistas pero con especialidades científicas o técnicas que les daban plasticidad neuronal y cintura para negociar con sus propias cúpulas.
Del otro lado estaba aquella chusma brava, trabajólica y levantisca de Jorge Sabato, que no respetaba a ningún milico por milico sino por doctor o magister en alguna disciplina nuclear, una vecindad de iguales que vivía en estado deliberativo porque se levantaba cada mañana a reinventar la Argentina, y que se manejaba con una democracia horizontal de esas que mi lamentado amigo Saracho llamaba “californiana”. No la habitaban angelitos contemplativos o bondadosos. No quieras ver la de golpes de furca y codazos en el hígado que se repartían en aquella California tan argenta. Pero el embajador no macaneaba.
Y las luces, prendidas a deshoras. Porque como solía decir el fundador de Planeta CNEA, Pedro Iraolagoitía, «los muchachos están trabajando».
Y aquí viene la frase impresionante, impublicable y verídica del Dr. Jaime Pahissa Campá, un radioquímico a quien todavía hoy le encanta proferir astracanadas. El pacto fundacional de límites de la CNEA, el «hasta aquí llegamos, pero más lejos, no», se hizo expreso en tiempos de Quihillalt, en los sesenta.
Pongo fecha borrosa sólo porque Max Gregorio-Cernadas, fuente segunda de esta historia en particular, se cuida bien de dar un año preciso para la misma. Pero ocurrió, y la anécdota es cierta y certificada por el propio Pahissa.
Un día aquel contralmirante-matemático, Oscar Quihillalt, hombre que reinó en la CNEA mientras por sobre el sillón de Rivadavia pasaban –y caían- ocho efímeros presidentes de la Nación, llamó a los máximos dirigentes de la CNEA y les preguntó, a la luz del dominio tecnológico ya logrado, cómo seguía “El Programa”: ¿con bomba, o sin?
Eso como quien pregunta si una cierta pilcha va mejor con corbata o con moñito.
Ojo, era una pregunta real, una duda que atormentó a aquel marino científico, y no sólo a él. Después, el iría con la respuesta al presidente de la nación, y el primer mandatario decidiría qué hacer. O qué no hacer. El buen o mal criterio presidencial excedía a la CNEA, y las reglas del juego eran ésas. Sólo aconsejamos, pero sabemos que nos escuchan. Porque saben que sabemos.
Lo relevante era que la CNEA era en el fondo un poder más institucional y durable que el del Poder Ejecutivo, del cual dependía y al cual acataba. Y eso sucedía porque la presidencia de la CNEA no tenía una puerta giratoria activada a cuartelazos, o por parentesco y lapicera. La jerarquía nuclear «top» era una burocracia resbaladiza, pero casi estable. Uno se hacía gerente de tal o cual área por décadas de méritos científicos y técnicos. Suelen ser durables. Y eso a la institución le daba algunas ideas claras.
En fin, alguien -el Jefe- había planteado en esa mesa chica «la pregunta del millón».
Hubo un silencio y carraspeos en la sala todavía llamada «de Situación», término muy naval para un recinto desangelado como pocos. Quihillat añadió sin énfasis que en lo personal el Programa Nuclear le gustaba más “sin”, pero estaba dispuesto a escuchar opiniones contrarias.
Los directivos de la casa no tuvieron que pensar mucho: votaron “sin”. Y no por olfas del Jefe. Esto lo habían barruntado, discutido, macerado y desmenuzado entre sí centenares de veces, durante años, en decenas de asados en sus casas, ante familias entre atónitas y ya francamente aburridas.
La Gran Pregunta también aparecía en centenares de borrascosas peleas de café en el restaurantito del tercer piso de la Sede Central de la Avda. Libertador, o en las cantinas de los Centros Atómicos de Bariloche, Ezeiza y Constituyentes. Desde el principio mismo, desde los tiempos sumamente académicos de la DNEA, aquella había sido tema de insomnio para muchos.
La cuestión es que en aquella mesa de 1965 (o por ahí) no hubo ni siquiera un voto a favor de «la bomba». Ni uno. Eso es lo que más tarde Quihillalt le dijo al presidente de la Nación, presumiblemente el Dr. Arturo Illia. Y lo que le transmitió también a sus superiores en la Armada, sin desacuerdos.
Lo dicho antes: a la Marina no le interesaban las bombas. Lo que sí quería era formar un «pool» argentino de recursos humanos e industriales calificados para, en algún momento que a la larga nunca llegó, poder ir adelante con un reactor PWR compacto argentino para sus submarinos.
La anécdota de aquel cónclave la narró el citado Pahissa Campá, quien fue presidente un tiempo de la Asociación Argentina de Tecnología Nuclear (AATN). La narró en 2011, es decir 46 años respecto de la fecha conjetural de aquel cónclave en la Sala de Situación de la CNEA.
Lo dicho, a Pahissa le gustan las astracanadas. Sigue siendo el más urticante miembro de aquella ya aristocracia nuclear que se va olvidando. El veterano radioquímico contó esto ante un público mucho más joven que él, y que incluía a diplomáticos y técnicos brasileños. Vos siempre contá con Jaime para un buen show.
“Así establecimos sin presión de nadie la no proliferación, pero porque nos dio la gana”, subrayó Pahissa, con su sonrisa habitualmente algo diabólica.
Me imagino la complicidad nerviosa de los oyentes brasileños: al “Programa Nuclear Paralelo” de sus propias FFAA, dirigido eternamente por el físico Rex Nazaré Alves, flaco, chiquito e hiperactivo como un grillo, sí se les había dado la gana, pero los EEUU siempre le bolearon el caballo. Todos los sabían en aquel auditorio memorioso y privilegiado en información de 2011.
Los militares brasileños no se mandaron una prueba nuclear subterránea porque, recuperada la democracia, el presidente José Sarney los paró a tiempo, como quien se tira delante de una locomotora y logra frenarla. Y Sarney se jugó como loco en aquella ocasión porque Raúl Alfonsín, en el gesto más dramático y honesto de su presidencia, lo había invitado a Sarney a visitar la planta de enriquecimiento de uranio hasta entonces inaccesible. Me refiero a Pilcaniyeu. “Pilca”, minúscula y en medio de la nada, y a la que jamás habían podido acceder por derecha ni por izquierda los embajadores estadounidenses Harry Schlaudemann, Frank Ortiz y unos cuántos agentes de la CIA.
Esa visita de Sarney, comienzo del comienzo del Mercosur, fue también idea de Saracho.
Sin duda, que Saracho creara la DIGAN fue una iniciativa republicana. Pero una cosa fue la cancillería de Dante Caputo, con sus luces y sombras, y otra -horrorosa, banal y genuflexa- la de Guido di Tella. El Ministro de Relaciones Carnales, aquel salame siniestro, dándole órdenes de hacer «sapukku» a la institución que pudo volvernos un país más industrial, más rico… y menos estúpido. Mi colega en Clarín, la periodista política y científica Eleonora Gosman, resumió la nueva realidad en el título de un editorial de 1991: «El apagón nuclear».
Que la llamada «Línea Revlon» del Palacio San Martín se cargara a la CNEA me recuerda aquel raro piropo con el que Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura 1982, saludaba inevitablemente a otros escritores jóvenes en ascenso. Cuando alguien se los presentaba en algún ágape de esos a los que se acude con esposa, soltaba el Gabo: «Y tú, ¿qué has hecho de bueno en la vida para merecer semejante mujer?».
Buena pregunta para nuestra Cancillería.
Durante la visita a Argentina del jefe de Gobierno alemán, el canciller Olaf Scholz, el Ministerio de Economía suscribió este sábado una Carta de Intención Conjunta con el Ministerio Federal de Economía y Protección del Clima Alemán que apunta, entre otras acciones, a facilitar la apertura de una oficina de la German Accelerator, principal aceleradora de emprendimientos y startups alemana, para que los emprendimientos argentinos escalen en el mercado europeo y de ese país en particular.
Así confirmó el Palacio de Hacienda en un comunicado, en el que brindó detalles sobre el acuerdo que había anunciado el presidente Alberto Fernández tras reunirse con Scholz en la tarde del sábado.
Ese mismo día, en otro encuentro encabezado por el secretario de Programación Económica y segundo de Sergio Massa, Gabriel Rubinstein, las autoridades acordaron la apertura de la sucursal de la German Accelerator en la región metropolitana de Buenos Aires. “De esta manera, el ecosistema emprendedor argentino podrá contar con las capacidades y programas de aceleración de una institución del más alto nivel internacional, y desarrollar mejores vínculos con el mercado de startups alemán y europeo”, destacaron desde el Ministerio.
La presencia de la German Accelerator en el país, remarcaron, “permitirá colocar a la Argentina como hub regional de la principal aceleradora alemana”. En este sentido, incorporaron “una institución dinamizadora para fortalecer el ecosistema emprendedor local, y para potenciar las oportunidades de internacionalización de emprendimientos y startups argentinas”.
Para ello, agregaron, llevarán a cabo “mediante procesos de incubación acelerado, programas altamente personalizados, tutorías brindadas por expertos dedicados, así como el acceso a redes de socios comerciales e inversores, ayudando así a las empresas emergentes de todas las etapas y en diversas industrias en su camino hacia el éxito internacional”. “El Gobierno alemán ha manifestado la disponibilidad de financiamiento para la llegada a nuestro país”, cerraron.
ACUERDO ENTRE ARGENTINA Y ALEMANIA PARA EL DESARROLLO DEL ECOSISTEMA EMPRENDEDOR 🇦🇷🤝🏻🇩🇪
El Ministerio de Economía suscribió una Carta de Intención Conjunta con el Ministerio Federal de Economía y Protección del Clima Alemán. pic.twitter.com/9pOnTOO755
— Ministerio de Economía de la Nación (@Economia_Ar) January 29, 2023
La presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) Adriana Serquis y el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación Daniel Filmus se reunirán en los tres países con autoridades de organismos vinculados al uso pacífico de la energía nuclear. El objetivo del viaje es estrechar lazos de colaboración y establecer alianzas estratégicas.
La presidenta de la CNEA Adriana Serquis y el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación Daniel Filmus, emprenden este lunes una misión oficial a la República de Corea, India y Francia. Durante más de diez días mantendrán reuniones con autoridades de los principales organismos vinculados al uso pacífico de la energía nuclear y recorrerán diferentes instalaciones nucleares y de investiogación. El objetivo es estrechar lazos de colaboración y establecer alianzas en áreas estratégicas.
En Corea, país con el que la CNEA firmó un memorándum de entendimiento para colaborar en materia de medicina nuclear, visitarán el Instituto Coreano de Ciencias Médicas y Radiológicas (KIRAMS por sus siglas en inglés), ubicado en Seúl y especializado en las aplicaciones médicas de la radiación. En el marco de un contrato de innovación tecnológica celebrado entre la CNEA y el KIRAMS, Corea le compró a la Argentina un acelerador de protones de alta corriente para tratamiento del cáncer por Captura Neutrónica en Boro, que fue montado por expertos argentinos. Ahora se proyecta continuar colaborando con asistencia técnica.
Durante esta etapa de la gira los funcionarios también irán al Instituto Coreano de Energía de Fusión, que realiza investigaciones en fusión nuclear. Además, recorrerán el Instituto de Investigación de Energía Atómica (KAERI, por sus siglas en inglés), con el que se han mantenido intercambios a nivel técnico relacionados al desarrollo de reactores modulares pequeños (SMR) en ambos países. El KAERI diseñó el SMART, mientras la Argentina avanza con el CAREM.
Adicionalmente se mantendrán intercambios entre la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOIK), el KAERI y la CNEA vinculados al desarrollo de producción de radioisótopos por ciclotrón (blancos de irradiación, separación radioquímica y aplicaciones de radio farmacia, marcación y caracterización in vitro e in vivo). Este plan se encuentra enmarcado en el Project Concept Paper (PCP) del “Coordinated Project for Clinical Translation of Theragnostic Radiopharmaceuticals in Argentina” (Proyecto Coordinado de Traducción Clínica de Radiofármacos Teragnósticos), presentado por nuestro país en el año 2021.
La delegación también visitará el Instituto de Investigación Aeroespacial de Corea (Korea Aerospace Research Institute), conocido como KARI. Y habrá encuentros con autoridades del National Research Council of Science and Technology y de Women in Nuclear Korea.
Como parte de la agenda, Serquis y Filmus serán recibidos por Lee Jong-ho, el ministro de Ciencia y TICs de la República de Corea. El tema central del encuentro será el diseño de acciones para implementar el memorándum de entendimiento sobre cooperación en el ámbito de la Tecnología de la Información y la Comunicación firmado en julio de 2022 entre ambos países.
Mientras tanto, está prevista una reunión con el vicepresidente ejecutivo senior de Pohang Iron and Steel Company (POSCO), Byeong-Og Yoo. Esta empresa es una de las principales productoras de acero del mundo y está instalando una planta de extracción de litio en el Salar del Hombre Muerto, en Salta. Entre esa provincia y las de Catamarca y Jujuy reúnen el 20% de los yacimientos de litio del mundo.
La misión oficial continuará en la India, donde en Nueva Delhi habrá encuentros con el canciller Subrahmanyam Jaishankar y los ministros de Ferrocarriles, Comunicaciones, Electrónica y Tecnologías de la Información, Ashwini Vaishnaw, y de Ciencia, Tecnología y Ciencias de la Tierra, Jitendra Singh.
En Mumbai, la comitiva argentina se reunirá con el secretario del Departamento de Energía Atómica y presidente de la Comisión de Energía Atómica, Kamlesh Nilkanth Vyas. También con autoridades del Board of Radiation & Isotope Technology (BRIT), que le adquirió a INVAP una planta llave en mano para la producción de Molibdeno-99, un insumo esencial que se utiliza con fines diagnósticos en medicina nuclear. La puesta en marcha de esta planta se llevó a cabo mediante una asistencia técnica por parte de expertos de la CNEA durante 2022. Esta instalación se encuentra en el Bhabha Atomic Research Center (BARC), que también será visitado por los funcionarios.
La misión oficial culminará en Francia, donde Adriana Serquis y Daniel Filmus mantendrán una audiencia con la ministra de Enseñanza Superior e Investigación de Francia, Sylvie Retailleau. Además, se encontrarán con autoridades del Centre National de la Recherche Scientifique y del Comisariado de Energía Atómica y Energías Alternativas (French Alternative Energies and Atomic Energy Commission-CEA). Este último es el principal organismo público de investigación científica en la materia en Francia, y la contraparte histórica con la que ha desarrollado colaboración la CNEA en diversas áreas.
Ambos funcionarios también visitarán el Centro para Nanociencia y Nanotecnología C2N, donde mantendrán intercambios para explorar áreas de colaboración conjunta.
Reproducimos esta nota de mitad del año pasado, porque las circunstancias actuales en nuestro pais lo hacen muy vigente.
“Va… cayendo gente al baile”, dijo Martín Fierro en la pulpería, para provocar. Algo de eso está haciendo Irán en la guerra de Ucrania. Acaba de pintar como ladero inesperado de Rusia, la cual por ahora no logró apoyo militar material –o al menos declamativo- de China ni de la India.
Efectivamente, Kiev dice que su artillería de campo está siendo atacada con el Shahed-136, un dron iraní del tipo “loitering munition”, es decir un arma kamikaze barata, propulsada a hélice, capaz tanto de navegar y golpear un objetivo preasignado como de deambular horas sobre un área a búsqueda de blancos de oportunidad.
El Shahed es un ala delta de vuelo autónomo de 3,5 m. de largo por 2,5 de ancho. Es singularmente chata, lo que le da baja visibilidad de radar. Parece muy precisa, gracias a sistemas de navegación muy precisos o a sensores ópticos de detección de blancos en el rango infrarrojo cercano o de radar, no se sabe aún. Se ignora también si la toma de decisiones de ataque es plenamente autónoma, o si conserva siempre un operador a distancia en el “loop”. La respuesta del mundo armamentista es que siempre hay un humano en la toma de decisiones, pero a eso debería añadirse “depende de cada caso”, y en general nadie dice “esta boca es mía”.
El Shahed lleva una carga explosiva de 40 kg. a 185 km/h. en relativo silencio. Su motorcito hace el mismo ruido que la modesta motocicleta de un «rappitero», y porque es ese mismo tipo de motor baratísimo. Sin embargo, el arma tene un alcance máximo de entre 1800 y 2500 km según “Islamic World News”, o más cautelosamente de 1700 km, según fuentes de la OTAN bastante inquietas. En ambos casos, tanto la artillería como la logística y la infraestructura civil de Ucrania están en problemas.
Rusia lo empezó a testear contra las baterías de obuses de largo alcance y tiro rápido M777, de diseño originalmente británico, provistas a Ucrania hace un par de meses por los EEUU. Con una cadencia de 5 tiros por minuto, un calibre de 155 mm. y un alcance de 40 km., los “triple siete” eran una pesadilla no menor para el Ejército Ruso. Venían haciendo desastres sin exponerse a fuego de contrabatería, por su alta movilidad: tiran y se van a otro lado, arrastrados por un camioncito de 7 toneladas o colgando de un helicóptero. Así de livianos son.
Y así de frágiles. Los primeros empleos del Shahed, nuevo enemigo natural de la artillería ucraniana, sucedió en agosto, bastante antes del colapso del ejército ruso en Jarkov, el frente del Norte del país. Esta fuga caótica ocupó los noticieros en todo lo que va de septiembre.
Lo raro es que Kiev salga de su triunfalismo veraniego y anuncie esto del Shahed recién ahora, con el otoño avanzando: no es imposible que se hayan avivado tarde de lo que podría venirse. Los artilleros suelen ser hipoacúsicos y el pedorreo del motor de dos tiempos del Shahed no es demasiado notable, y menos en el ruido de una ciudad: llegó relativamente indetectado, te cayó encima desde la nada, y fuiste. Y ni rastros quedaron del aparato.
“Pa’ conocer a un cojo/ lo mejor es verlo andar”, añade el Martín Fierro. Por eso, mandamos sin más este corto de Youtube producido por una empresa de divulgación tecnológica de los EEUU. Este arma parece haber hecho su debut militar en 2017, en un ataque en enjambre contra las refinerías de Aramco, en Arabia Saudita.
Si Kiev no se equivoca, ésta es la primera vez que el Shahed-136 sale de Medio Oriente. Estimadas, estimados, en una reedición del mundo MUY al revés: ahora el imperio persa pinta en una guerra de Europa.
Acaba de ver, lector, algo muy simple, un ala delta con un motorcito pistonero, hélice trasera en configuración “pusher” y planos de deriva en la punta de las alas. El que quiera decir que es una vil fotocopia del Harop israelí, que lo diga. La gente fina y del palo diría que está muy inspirado en el Harop.
La maquinita persa parece haber desembarcado en Europa con el pie derecho. El coronel Rodion Kulagin, a cargo de la artillería ucraniana en el frente de Jarkov, dijo al New York Times que en su primer empleo el dron iraní partió por el medio un M777. Sobre 6 ataques admitidos por Kulagin, todos encontraron su blanco y destruyeron este tipo de obuses, y también blindados de infantería, y dejaron 4 muertos y 16 heridos.
El militar añadió que estos drones son mucho más efectivos que el recurso habitual del Ejército Ruso desde tiempos del Zar: saturar con artillería y mandar 100 obuses, con la esperanza de que alguno pegue en el blanco; lo que en Occidente se llama «spray and pray».
Añadido nuestro: este dron, armado con componentes electrónicos y aeronáuticos de anaquel de supermercado, tiene que ser un recurso más costo-efectivo que los misiles crucero Kalibr (U$ 1 millón por ejemplar) y los hipersónicos de trayectoria sinuosa Kinzhal, armas sofisticadas y medianamente precisas, cuyo precio AgendAR ignora pero no hace falta ser Werner von Braun para saber que son carísimas.
La mala noticia para Ucrania es extensiva a otro “game changer” reciente en esta guerra, y más decisivo: el camión lanzamisiles M142 Himars, algo tan avanzado que cuesta llamarlo “artillería”.
Las 16 unidades Himars que puso EEUU en Ucrania tienen un alcance limitado a 85 km. El ministro de Defensa de Ucrania, Oleksei Reznikov, se enamoró del sistema y exige 100 de estas plataformas. El Pentágono evitó darle su misil táctico (valga la contradicción) una pizca más estratégico, el ATMS, que llega a 230 km., como para que los ucranianos se abstengan –por ahora- de destruir objetivos en suelo indiscutidamente ruso. Eso abriría las puertas a Dios sabe qué nuevas cagadas históricas.
Un camión Himars lanzando sus misiles.
Si hay que atribuir el actual derrumbe del frente Norte de Jarkov a un arma, ésa ha sido el Himars, pero usado en otro lado muy al Sur, en Kherson. Estos camioncitos permitieron que Ucrania pasara bruscamente del combate estático de trincheras, al estilo de la Primera Guerra Mundial, a la actual “blitzkrieg” que se vio este verano en el frente Noreste. Muy móviles, usados “en red” con observación desde drones, desde aviones AWACS, desde satélites y por informantes terrestres, los Himars vienen destruyendo el lado más flaco del Ejército Ruso: su logística de retaguardia.
A fuerza de potencia continental y atada mentalmente más a defenderse que a atacar, la logística rusa siempre dependió de la red ferroviaria nacional. Por algo Ucrania hace tiempo que dinamitó toda conexión por riel con Rusia: son vías de igual trocha (152 mm.) y de una misma red, reconstruida por la URSS luego de expulsar a Alemania, y cuando no era siquiera imaginable la secesión ucraniana de 1991. Pero desde la punta de riel actual hasta llegar al frente, Rusia necesita de camiones y no tiene la cantidad necesaria.
La llanura ucraniana en general no ofrece más obstáculos militarmente significativos que sus ríos, que son escénicos, caudalosos, anchos y profundos. Casi hechos a medida de esta situación, los Himars cruzan 80 km. a velocidad supersónica y pegan con una precisión de 2 metros.
Primero los Himars eliminaron los puentes de acero y hormigón que cruzan el Dnieper y el Siviersky-Donetsk, y luego de que a los rusos se les hizo imposible repararlos, los Himars siguieron destruyendo los puentes de pontones improvisados como plan B. Tienen esa precisión.
De este modo, los ucranianos dejaron la primera línea rusa de fuego del Sur, la que defiende Kherson, aislada de su retaguardia, sin reaprovisionamientos y peor aún, sin vía de escape en caso de cercamiento. Ver este video de la CNN.
Rusia, cortísima de recursos humanos por primera vez en su historia militar, durante todo agosto mandó sus tropas de élite a impedir el asedio de Kherson, una llave posible de acceso a la península de Crimea. Pero al hacerlo tuvo que desguarnecer Járkov y dejar el frente de esa provincia en manos de reclutas escasamente entrenados. Lo dicho: no le sobran hombres ni camiones.
En cambio, ese amague en el Sur a Kiev le salió redondo: atacó en el Norte con tropas voluntarias (las Brigadas Territoriales, algo así como nuestra Gendamería) y en una semana y media reconquistó 6000 km2 de terruño.
Pero ahora Rusia está sugiriendo, sin declaración alguna al respecto, que si empezaron con los Triple Siete, los próximos blancos van a ser esos Himars que tan buen resultado venían dando a Ucrania.
Asunto complicado, porque –por cuestiones de entrenamiento- estos sistemas misilísticos no son armas de tubo. Los comandan expertos con uniforme muy ucraniano, pero acento texano o de Missouri, y no quieras ver sus nombres y cómo le pegan a las hamburguesas. Cosas de la globalización.Los obuses Triple Siete han sido los primeros blancos de los Shahed. Ahora seguirán los Himars.
Lo curioso es que Rusia, con su tradición ya centenaria en construcción aeronáutica y mucha trayectoria en aviación robótica, haya tenido que comprar este dron a Irán, tecnológicamente un recién llegado. ¿No es ridículo, un país con semejante cultura militar, probada en tantas guerras, capaz de liquidar a adversarios tan “high tech” como los alemanes? ¿Y de yapa ganar sus batallas con despliegues masivos de armas casi demasiado racionalistas, más bien sacrificables, y siempre de menor costo?
Como dijo alguna vez el “padrecito” Iosip Stalin: “Hay algo cualitativo en la cantidad”. Es lo que se le ocurrió al Pepe mientras, pipa en mano, miraba una interminable marea de tanques T-34, espléndidamente diseñados, pésimamente construidos, sin siquiera pintar, pero sobre todo, sencillos, irrompibles y baratos. Desfilaban ante el Kremlin antes de ir a estrellarse, sin parada previa, contra las avanzadas alemanas en Yásnaia Poliana, a apenas 15 kilómetros de Moscú. Los resultados de esa batalla del 31 de Septiembre de 1941, y de todas las que siguieron hasta la toma de Berlín, le dieron razón al Pepe.
Pero hoy lo cuantitativo evade a Rusia. Los ivanes son tan capaces de “high tech” como los países fundacionales de la OTAN. Pero en la secesión que fragmentó a la URSS en 1991 se perdieron la mitad de sus 290 millones de habitantes, un total de 15 repúblicas y dos tercios del PBI de 1990. Lo que no les da a los rusos es el sobolyi para llevar su tecnología más finolis a un frente de guerra, incluso de cercanías, en suficiente cantidad como para hacer diferencia.
Es fama que el mejor caza multirrol de estos tiempos es el Sukhoi 57. Se trata de un avión de combate de 5ta generación “stealth”. Probablemente sea superior en aviónica, armamento y maniobra a los F-22 o F-35 estadounidenses, esas maravillas tan caras. Y seguro que es de precio considerablemente menor. Pero desde 2002 Rusia no logra construir los Su-57 necesarios para armar siquiera 2 regimientos aéreos. Y desde ya, la vez que los Su-57 pintaron en Ucrania –sobre Kiev, por ejemplo- fue más bien “para la foto”.
Que una tecnopotencia tan wow como Rusia deba comprarle el Shahed-136 a Irán no cierra. Salvo que se tenga en cuenta que a veces la tradición militar previa pesa en contra, y que los recién llegados tienen a su favor la ventaja de haber empezado desde cero. No por nada, mal que pese esto en algunas capitales, la panoplia más diversificada y peligrosa de drones en el mundo hoy la tienen Turquía, Irán e Israel, y los dos primeros países son unos recién caídos de la palmera en trayectoria aeronáutica.
Ahí hay un mensaje para la Argentina, que en 2016 tuvo la extrema deferencia (hacia Washington) de interrumpir el programa SARA, Sistema Aeronáutico Robótico Argentino de INVAP y FAdeA.
Hay otra cosa en esta compra rusa de drones persas: que la denominación de origen del sistema quizás sea un mensaje más poderoso que los más o menos 40 kg. de explosivo que lleva cada Shahed a bordo. Si Ucrania tiene los 30 países de la OTAN –incluida Turquía- como back-up en armamento, Rusia dice que, bueno, tampoco es que esté tan sola en este mundo.
Los destinatarios de ese mensaje tal vez no sean tanto la OTAN o Ucrania como China y la India, que por ahora vienen dejando a Rusia en la estacada, a ver cómo se las arregla, si se las arregla. Al parecer, se las arregla.
Y parece que seguirá arreglándoselas. Si la ofensiva relampagueante en la provincia de Jarkov puso a Rusia contra las cuerdas, ahora ésta movió las cuerdas: el ring crece sobre el ringside. Rusia sumó como co-beligerante a otro país más, en una guerra que, al menos del lado de la OTAN, ya involucra a demasiados partícipes indirectos y en demasiadas partes del mundo, y que está costando demasiado -y de modo global- en vidas, infraestructura, inflación y desempleo.
Si Rusia hace una compra masiva o se pone a fabricar este dron bajo licencia, no sólo la retaguardia ucraniana sino todo el país y su infraestructura eléctrica, de agua y de transportes se vuelven muy vulnerables, y todo a muy bajo costo para Moscú.
“Que nos den algo como esto”, reclamó el citado artillero ucraniano Kulagin a nada menos que el Wall Street Journal: no es que el coronel no tiene quién le escriba.
En realidad, a Ucrania le vienen sobrando drones de todo tipo y origen: desde el comienzo de la guerra, ha usado con notorio éxito el TB2 Bayraktar turco, que no es un arma kamikaze sino un dron de observación a hélice, propulsado con un motor pistonero Rotax 912 de 100 HP. Es el mismo que usan nuestros banales pilotos de ultraliviano en los fines de semana. Pero ese Rotax cuesta N veces más que el motorcito de dos tiempos del Shahed.
Los Bayraktar, arma estrella de los 5 primeros meses de esta guerra, pueden portar misiles antitanque TOW y otras municiones bajo las alas. Ya se perdió la cuenta de tanques rusos que hicieron pomada, y queda para la fama el papel de al menos un Bayraktar como apuntador de artillería o como distractor en el hundimiento del crucero misilístico Moskva con misiles crucero Neptuno, el 14 de Abril de este año.
Un dron turco Bayraktar TB2, arma que desde febrero de 2022 viene desequilibrando la guerra de Ucrania en contra de Rusia.
Drones que observan, provocan o distraen, drones que hacen naufragar un monstruo naval tripulado de 10.000 toneladas, ¿no da la impresión de que los humanos empezamos a ser tecnología bélica obsoleta?Esta guerra está cambiando la guerra.
No es por contradecir al coronel Kulagin, pero Ucrania ya ligó drones ajenos para tener y repartir. Los EEUU le dieron al menos 1000 “Switchblade” (traducción, navaja automática), “loitering munitions”, avioncitos robóticos kamikaze que viajan en mochila, se lanzan con aire comprimido, vuelan con un motorcito eléctrico inaudible y vienen demoliendo búnkeres, trincheras y depósitos de municiones rusos.
Switchblades los hay de dos modelos: el antipersonal y el antiequipamiento, capaz –con suerte- de tronar un blindado liviano. El primero tiene una carga explosiva equivalente a la de un lanzagranadas de 40 mm., sólo que explota direccionalmente, agrupando la perdigonada hacia adelante. El último, en cambio, tiene una carga hueca (que perfora blindaje), un alcance máximo lineal máximo de 40 km, con 40 más de sobrevuelo de rastreo, y una autonomía temporal de 40 minutos.
Ideal para todo pelotón sin apoyo aéreo garantizado. Pero lo que mata de todo lo fabricado en “la tierra de los libres y el hogar de los bravos” es el precio, entre libre y bravo: ¿qué tal U$ 59.000 cada Switchblade antiequipamiento?Switchblade liviano lanzado con aire comprimido, antes de encender su motorcito eléctrico y con las dos alas a medio desplegar.
No por nada los ucranianos prefieren drones comerciales, de los que te comprás en Easy, pero “tuneados” con minas Claymore u otros armamentos. Como sea, los drones, ya sean de los que vuelven a casa y aterrizan, como los Bayraktar, o los kamikaze como los Switchblade, no son armas mágicas.
O tal vez sí lo son, pero en el sentido de las Wunderwaffen nazis: probablemente se necesita una cantidad enorme y empleada desde el principio mismo para cambiar la ecuación geopolítica de una guerra. En Afghanistán los EEUU desplegaron al menos 4000 Switchblades desde 2018. Resultados, a la vista.
La llegada a esta guerra del Shahed-136, con su autonomía mucho mayor y su desconcertante precisión, podría mandar al olvido el concepto tradicional de artillería. Ésta ha durado mucho tiempo como un arma que consta básicamente de cañones y de misiles, y de observadores adelantados con radios portátiles y baja expectativa de jubilación.
El citado coronel Kulagin dice que Kiev no tenía idea del arribo de los Shahed, hasta que uno cayo casi intacto en Kupyansk. Tenía limados los caracteres en farsi y los números en la chapita que atestigua origen e identidad, y estaba repintado para parecer un Geran-2 de fabricación rusa.
Pasando la película para atrás, Kulagin infiere que el primer uso exitoso del dron persa sucedió en agosto, en el frente Norte, contra un cañón “Triple Siete”, y que los rusos estaban recién empezando a testear el sistema cuando se les derrumbó el ejército en Jarkov.
Sobre la precisión del poco bienvenido Shahed, Kulagin dice que puede alcanzar un mortero autopropulsado M777 justo en el punto de la torreta donde se almacenan las bolsas de tela de pólvora propelente. El objetivo de esa maldad sería desatar explosiones secundarias.
Kulagin exagera o algún traductor metió la pata: el M777 es un cañón transportable, sin ningún componente específicamente vehicular, salvo las ruedas. Su arrastre o su vuelo son pasivos. Puede tener un armón a mano para guardar el propelente, pero de torreta, olvídate cariño.
Tal vez la respuesta la tenga una aseveración de otro artillero ucraniano, el capitán Volodymyr Danchenko, que vio cómo un presunto Shahed obliteraba un obús autopropulsado estadounidense de 155 mm. Ese sistema es una bestia de 25 toneladas con orugas, blindaje y torreta, muy distinta de un cañón M777. Parece un tanque en propiedad horizontal, demasiado alto de torreta, y hormonalmente hipertrofiado en cuanto al cañón, al estilo de nuestro TAMSE Palmaria criollo. En ese caso, Danchenko vio los segundos finales de un viejo «howitzer» autopropulsado estadounidense M-109. Y lo que vio no le gustó: declaró una voladura totalmente distinta a la de un tiro de artillería. “Nunca vi nada parecido”, resume el tipo en el New York Times.
Kulagin da su propia visión de la llegada del dron persa: “Es un problema muy serio. Si no nos dan contramedidas, van a destruir nuestra artillería”. La intención, al menos, está.
Los ganadores absolutos de esta movida son los iraníes. Al Organismo Internacional de Energía Atómica, dirigido por nuestro compatriota Rafael Grossi, que debe negociar con Teherán el desmantelamiento del programa de enriquecimiento de uranio de los persas, se le acaba de complicar la diplomacia.
Y es que Irán acaba de ampliar brutalmente el campo de negociación: ya no hay que disuadir a los persas de armas atómicas, ahora también hay que convencerlos de que no anden exportando armas robóticas y metiéndose en guerras de europeos rubios. Es decir, de que no se vuelvan una potencia. ¿Obedecerán los iraníes?
“Good luck with that”, como decimos los de Racing antes de un partido. Lo que se acaba de abrir es un campo de discusiones diplomáticas que excede el ámbito del OIEA.
El mundo militar se vuelve muy robótico, y el diplomático, muy multipolar.
Daniel E. Arias
PS del 30 de enero de 2023: En Ucrania el frente se estabilizó en trincheras, como en la Primera Guerra Mundial, y ninguno de los bandos contendientes parece capaz de desestabilizar este equilibro. La guerra se ha vuelto de desgaste y probablemente termine en negociación cuando ambas partes estén exhaustas y ambas puedan inventar que ganaron. Pero lo cierto es que lo que está desapareciendo en Ucrania, debido a la lluvia de drones Shahed-136, es la infraestructura eléctrica, y tendrá un precio de reconstrucción infernal, si alguna vez se reconstruye. Como mensaje al resto del mundo sobre su carácter de hueso duro de roer, el de Rusia es convincente. La paz que se firme será más un armisticio y probablemente no dure mucho, pero no parece que los países de la OTAN contiguos a la frontera rusa tengan ganas de repetir el destino de Ucrania durante los próximos años, aunque EEUU y el Reino Unido les prometan el oro y el moro. Hasta 2022, la sorpresa para los países que solemos autodenominarnos «Occidente» era que la suerte de una guerra ya no dependiera demasiado de la aviación tripulada sino de robots aéreos, y sobre todo los de precio más bajo. La segunda sorpresa era que Turquía se hubiera vuelto el proveedor más exitoso del mercado mundial en drones de precio y tamaño intermedio, como el Bayraktar, y dejara atrás a las tres potencias dominantes de este rubro: los EEUU, Israel y China.Pero la tercera sorpresa es que Irán se haya añadido de un modo tan notable a ese trío de fabricantes, y en una guerra capaz de cambiar las reglas de juego ya no de una región, sino del mundo. Lo que nos lleva de cabeza a la siguiente pregunta.En 2016, el gobierno de Mauricio Macri truncó el incipiente programa SARA, Sistema Argentino de Aviación Robótica, siguiendo instrucciones de los EEUU: matemos a los niños en su cuna, no sea que crezcan y se nos vuelvan incontrolables. El gobierno del presidente Alberto Fernández no habilitó a INVAP, origen del SARA, a retomar el trabajo, aunque es el único modo en que un país sin plata pero con buenos tecnólogos puede reconstruir su sistema aeronáutico de defensa con desarrollos propios y sin pedirle permiso a nadie. Por el contrario, en diciembre de 2022, el Ministro de Defensa, Jorge Taiana, un exdiplomático de credenciales impecables y en su nuevo rol, un patriota, decidió -muy para nuestra sorpresa- comprar drones israelíes HERO-120 y HERO-30, «municiones merodeadoras», clasificación en la que cae el descripto Shahed-136. Lectores, AgendAR no está diciendo en absoluto que haya que comprarle ni un tornillo a los iraníes. Pero tampoco a los israelíes. Tampoco a los turcos o a los chinos. A nadie, para ser claros. Es obvio que con este tipo de armas sencillas, baratas y de terrible efectividad podemos solos y sin ayuda, y de paso que blindamos al país, desarrollamos nuestra industria y creamos empleo calificado. El FONDEF se creó para eso. ¿Qué estamos haciendo?
Cuando la actividad nuclear argentina está en riesgo, queremos repasar algunos momentos del largo esfuerzo que la construyóEl decimosexto capítulo de esta saga está aquí.
Cuando le vendimos tecnología nuclear argentina a Alemania Federal
Cuando un científico y un militar hacen equipo… Arriba, el físico Bob Oppenheimer y el general de brigada ingeniero Leslie Groves en el cráter de Trinity, la primera bomba A de la historia. Única foto que he visto en que se sonríen el uno al otro. Al centro, el metalurgista “Jorjón” Sábato y abajo el contralmirante Pedro Iraolagoitía, interesados en NO hacer una bomba.
En 1958, 6 años antes que la República Federal Alemana inaugurara su primer reactor nuclear, la CNEA puso crítico el RA-1 en el Centro Atómico Constituyentes, de diseño y fabricación nacional, incluido el núcleo (aunque no el uranio enriquecido al 90% del mismo).
Era una copia fiel del Argonaut del Argonne National Laboratory de Chicago, al cual, con el beneplácito de Eisenhower, nuestros reactoristas habían tenido acceso pleno, pero del cual sólo se llevaron (pagando), los planos. En la construcción de esa miniatura de fisión controlada Jorjón Sabato metió a fabricantes metalmecánicos, electromecánicos y electrónicos argentinos. La AEC (Atomic Energy Commission) de los EEUU no decía ni «mu»: confiaban -no sin algunas razones- en que no podríamos vencer la fabricación del núcleo.
En la lucha de prestigios atómicos ya desatada en el Cono Sur, Brasil nos había ganado por un año en integrar otro Argonaut. Pero el de ellos había sido comprado “llave en mano” y sin cambiarle ni un tornillo, propiamente bajado en cajones como un meccano, como se regocijaba en criticar “la mafia del Jorjón”. A todo esto Alemania, país militarmente ocupado por los EEUU, todavía no se atrevía a pintar en el escenario nuclear.
Nuestro Argonaut era comparativamente “Nac & Pop”: había sido hecho por un total de 67 empresas argentinas a las que Sábato se empeñaba en comprometer en el Programa Nuclear, habilitándolas –a través de una institución que menciono después- a un nivel de calidad en materiales y tolerancias al que jamás habrían accedido por su cuenta. Subrayo esto: lo único importado del nuestro era el uranio 235 enriquecido al 93%, suministrado por los EEUU.
Pero incluso la aleación uranio-aluminio y la fabricación por extrusión de las placas del núcleo las había resuelto el grupo de combustibles de la CNEA. Y hubo que probar, haciendo cálculos neutrónicos con lápiz y papel, muchas posibles variantes de geometría en el posicionamiento de esas placas hasta dar con las que tal vez permitirían una reacción nuclear autosostenida y controlada.
Al final le ganamos a Brasil por cuatro días en iniciar la primera criticidad. Durante semanas, «los muchachos» (entre los cuales estaba la Dra. Velia Hoffman, una nuclear de las de meterle mano a los fierros) sonreían hasta dormidos. Una ampliación de esta historia, rematada con un videito excelente de la CNEA, aquí.
En esta obra preliminar, Sabato buscó agrupar un “pool” de PyMES y grandes contratistas para llevarlos a “calificación nuclear”, capaces de fungir de proveedores: el SATI, o Servicio de Asistencia Técnica a la Industria. Lo fundó en 1961 con la Asociación de Industriales Metalúrgicos, el Departamento de Metalurgia de la CNEA y un planteo de reclutamiento astuto.
La idea era primero resolver con investigación y desarrollo CNEA los problemas concretos que trajeran los industriales, muy al modo de las asesorías del recién creado Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), aunque con “hard” y “soft” más potentes. Y es que la metalurgia de la CNEA incorporaba la física cuántica y herramientas de cálculo sofisticadas: podían explicar y predecir el comportamiento físico-químico de aleaciones experimentales en condiciones extremas antes de producirlas. Esto apuntaba más arriba que el nivel de ingeniería corriente en la industria criolla de los ’50, todavía copiona y sustitutiva, y por ello dependiente de importar materiales especiales toda vez que trataba de levantar la puntería en calidad de producto.
En su impulso por reformar a la que él había diagnosticado como «burguesía chanta», la intención del Mudo Sabato era evangelizante: Como dice Hurtado, el resolverle problemas concretos a las metalúrgicas “haría posible difundir nuevos métodos de producción, el uso de nuevos metales, materias primas, máquinas e instrumentos, desarrollar mejores métodos de control de calidad, adecuarse a las características propias del mercado local…” y “…preparar a la industria del país para la profunda transformación tecnológica que se producirá en los próximos años”. En buen criollo, eso era formar industriales capaces de hacer tecnología avanzada que fuera apartando al país de su vocación de vendedor de naturaleza cruda.
Para entender hasta qué punto teníamos un revolucionario: Sábato quería sustituir exportaciones, no importaciones.
Como “proof of concept” preliminar, al año de funcionar el RA-1, tocó el timbre Alemania Occidental. Quería el “know-how” de cómo hacer elementos combustibles de aleación aluminio-uranio. La CNEA disimuló la sorpresa, tragó saliva y se lo vendió.
Quién iba a pronosticar que sólo 9 años más tarde los alemanes nos tocarían el timbre para vendernos una central de potencia, la hoy llamada Atucha 1. Y de yapa, una no testada, un perfecto prototipo.
Que no es lo mismo que un prototipo perfecto. No existen.
Correción de 2023: Atucha 1 nos dio trabajo con demasiadas salidas de servicio, hasta que a partir de 1988, en ocasión de una rotura grandota de internos de reactor, mandamos a los alemanes a paseo (pedían U$ 200 millones), le metimos mano en serio nosotros, la reparamos impecablemente por U$ 17 millones y desde entonces la hemos venido mejorando y optimizando de pe a pa.
Hoy es muy buena. Todavía se cree que admite mejoras. Es sensacionalmente robusta (mérito de Siemens): con sucesivas actualizaciones, optimizaciones y relicenciamientos, podría durar más de un siglo en operaciones, como una central hidroeléctrica. ¿Quién les cuenta los años a ésas?
Si alguna vez Siemens -que abjuró de la tecnología nuclear en 1990 y disolvió sus recursos humanos- vuelve a diseñar centrales nucleares, no tendremos problema en volver a transferirles un poco de tecnología. El timbre ya lo conocen desde 1959.
Hay mate y bizochitos.
En el marco del convenio de licencia entre el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y Danone Argentina S.A. se realizó el lanzamiento de la nueva línea de yogur con tecnología desarrollada por investigadoras e investigadores del Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA) del CONICET.
El acto estuvo encabezado por el presidente de la Nación, Alberto Fernández, la presidenta del Consejo, Ana Franchi, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT), Daniel Filmus, el vicepresidente Senior de Danone Cono Sur, Juan Garibaldi, el intendente interino de Almirante Brown, Juan Fabiani y la investigadora del CONICET y líder del proyecto de investigación, María Pía Taranto.
En la línea Yogurísimo de la empresa DANONE se incorporó la tecnología de la cepa probiótica “Lactobacillus rhamnosus CRL1505” desarrollada por el CONICET: una bacteria láctica que refuerza el sistema inmune para prevenir o afrontar infecciones respiratorias e intestinales y contribuir a una mejora en la calidad de vida de la población. La cepa forma parte de la colección de cultivos del instituto del CONICET CERELA con sede en Tucumán y referente nacional e internacional en el estudio de bacterias lácticas y pionero en transferencia de tecnología.
Efectos beneficiosos para la salud
La bacteria láctica, Lactobacillus rhamnosus, está identificada como CRL1505 por su pertenencia a la colección de cultivos del CERELA. El proceso de su identificación y estudios para comprobar su capacidad probiótica estuvo a cargo de la investigadora del Consejo María Pía Taranto como responsable técnica del proyecto acompañada por un grupo de investigadores/as y profesionales técnicos del CONICET en el CERELA: Graciela Font, Susana Álvarez, Susana Salva, Julio Villena, Martha Nuñez, Verónica Molina, María José Fornaguera, Lourdes Cruz Pintos y Mariano Obregozo.
“Estudios científicos y tecnológicos que comenzaron hace más de 20 años, han demostrado que esta cepa es capaz de estimular el sistema inmunológico, aumentando la respuesta inmune local y sistémica, optimizando así las defensas naturales. De esta manera, el organismo se encuentra en mejores condiciones inmunológicas para prevenir o afrontar infecciones respiratorias e intestinales generadas tanto por virus como por bacterias”, afirmó Taranto.
En el proceso de desarrollo de la tecnología, la cepa CRL1505 transitó diferentes fases de investigación necesarias para obtener este estatus siguiendo los requisitos de los entes regulatorios pertinentes tanto nacionales como internacionales. Estas fases incluyeron exhaustivos ensayos in vitro y estudios preclínicos y clínicos que demostraron la seguridad y eficacia del producto.
Este convenio público-privado con Danone consiste en el licenciamiento de la cepa CRL1505 para ser incorporada en su línea de yogures y así poder ofrecer productos con propiedades funcionales como alimentos probióticos.
“La incorporación de la cepa CRL1505 a la línea de productos de una empresa de la envergadura de Danone que apuesta a la ciencia y tecnología nacional, permitirá poner a disposición de toda la sociedad alimentos con valor agregado con efecto benéfico en salud comprobado científicamente”, señaló Taranto. Y agregó: “Ver convertirse los resultados de años de investigación básica y aplicada en un producto con beneficio para la salud de las personas nos genera una enorme satisfacción y orgullo; nos ratifica el camino que elegimos al hacer ciencia en nuestro país y poder contribuir a la soberanía científica argentina con investigación de calidad y alta competitividad”.
La científica del Consejo también destacó “que todo este camino se logró de manera colectiva, con el trabajo de todo un grupo de científicos y científicas, y con el apoyo y acompañamiento de nuestras instituciones de pertenencia, CERELA y CONICET, y de los estados provinciales y municipales que apoyaron y valoraron el proyecto, así como las entidades privadas que confiaron y adoptaron este desarrollo científico”.
El Gobierno nacional puso en marcha un nuevo plan para agilizar el trámite de Certificación de la Discapacidad con el fin de desburocratizar el proceso de otorgamiento, al mismo tiempo que dispondrá de una prórroga automática de los vencimientos mientras se ponen en marcha las nuevas medidas, entre las que se encuentran la suspensión de la caducidad.
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Según adelantaron fuentes oficiales la resolución -publicada en el Boletín Oficial- implica el lanzamiento del «Plan de Promoción, Mejoramiento y Fortalecimiento de la Certificación de la Discapacidad» creado por la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).
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El programa tiene por fin mejorar los procesos y la normativa vigente para la Certificación de la Discapacidad mediante la optimización administrativa con el objetivo de desburocratizar de los trámites de solicitud y otorgamiento del certificado. Además, plantea la actualización normativa para que los CUD comiencen a expedirse sin vencimiento.
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Por otro lado, propone el desarrollo e implementación de herramientas tecnológicas «que faciliten el acceso de las personas con discapacidad al CUD y a los trámites derivados del mismo», como así también un despliegue territorial para fortalecer el vínculo de las personas con discapacidad y sus familiares con los procesos vinculados a la certificación.
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Además, menciona la capacitación de los profesionales actuantes y el mejoramiento de las estructuras de las Juntas, como así también «la creación de Juntas Evaluadoras Itinerantes».
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El plan prevé líneas de acción progresivas durante el 2023 que se irán plasmando en las siguientes semanas a través de resoluciones complementarias que permitirán su instrumentación a nivel federal
Comentario de AgendAR
Mucha gente que ha tenido que tramitar el Certificado Unico de Discapacidad (CUD) año tras año, para si o sus familiares piensa, que la gente de la Comisión de Discapacidad es «inútil», por ser suaves.
Es que la actual legislación hace que el CUD tenga un año de vigencia y luego obliga a las personas con las patologías contempladas para recibirlo a volver a tramitarlo.
Esta idea que tenía su lógica cuando se intentaba evitar estafas al estado, (que alguien ya recuperado de su discapacidad siga recibiendo beneficios indebidos) es un completo despropósico en la gran mayoría de las afecciones. Una buena parte de las personas que lo piden tienen discapacidades causadas por patologías neurológicas que no tienen cura y que difícilmente reviertan la discapacidad. Un ejemplo usual es la Esclerosis Múltiple. Y con esta muchas otras que, pese a su irreversibilidad obliga a los pacientes a repetir su «examen» de discapacidad cada año. Pero el Estado igualmente obliga a esas familias a volver a tramitarlo cada 365 días. Y no es un trámite menor. Require informes, formularios, estudios, notas, etc..
Finalmente, parece que en este punto flagrante donde la burocracia más que «Estado presente» es «Estado Bobo» está -esperemos- a punto de revertirse.
El encuentro en Buenos Aires entre el presidente argentino Alberto Fernández y el brasileño Lula Da Silva arrojó novedades para la industria automotriz regional. Los ejecutivos de las terminales agrupadas en Adefa formaron parte de los encuentros con empresarios de diferentes sectores, donde se analizaron acuerdos y posibles inversiones. Pero a la hora de concretar negocios, la única que celebró entre las terminales fue Iveco.
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La automotriz italiana, especializada en vehículos pesados, logró que los ministros de Defensa de Argentina y Brasil firmaran un acuerdo para la fabricación de 156 Guaraní 6×6, que estarán destinados a las Fuerzas Armadas argentinas.
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El Guaraní 6×6 es un vehículo de combate blindado fabricado en Brasil, con gran capacidad para desplazamientos sobre terrenos complicados y con capacidades anfibias, para surcar aguas de ríos y lagos. Puede ser utilizado en tiempos de paz, para intervenir en catástrofes, pero su origen es militar: vendrá equipado con una estación de armas Ares, diseñada para ametralladoras de 12.7mm o de 7.62mm.
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El Guaraní 6×6 tiene capacidad para nueve pasajeros y está impulsado por un motor Iveco Cursor 10ENT-C: seis cilindros diesel, con 10 litros de cilindrada y 383 caballos de potencia.
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El acuerdo de compra del Gobierno argentino a la fábrica de Iveco en Sete Lagoas (Brasil) incluye la condición de que en el proceso de producción se incluyan autopartes fabricadas en la Argentina. Estas piezas se producirán en la planta de Iveco en Córdoba e incluirá la transferencia de tecnología de Brasil para su desarrollo y fabricación local.Además, Iveco Argentina se encargará del soporte logístico, la asistencia de postventa y la capacitación del personal del Ejército Argentino, que estará a cargo de la operación de los Guaraní.
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En la firma del acuerdo entre Argentina y Brasil participó el empresario Cristiano Rattazzi, ex presidente de Fiat Auto Argentina, en su rol de accionista del Grupo Exor, propietario del Grupo Iveco y con participación en Stellantis.
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No se informó el monto de la inversión destinada a la compra de estos vehículos. Los nuevos 156 Guaraní se sumarán a la flota de catorce anfibios del mismo tipo, comprados por Argentina en septiembre de 2012.