La saga de la Argentina nuclear – XVI

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Cuando la actividad nuclear argentina está en riesgo, queremos repasar algunos momentos del largo esfuerzo que la construyó El decimoquinto capítulo de esta saga está aquí.

Épocas fáciles de idealizar: ¿por qué la plácida sonrisa del Tío Sam?

 atomos-para-la-paz En 1957 Dwight Eisenhower crea simultáneamente el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la política “Átomos para la Paz”. Para entender la plácida sonrisa con que el Departamento de Estado veía nuestro despliegue nuclear entre 1950 y 1967 no alcanza con su benevolencia hacia “La Libertadora” del almirante  Isaac Rojas, ese Nelson criollo tan afecto a cañonear puertos y bombardear plazas. Tampoco alcanza con la relativa simpatía simpatía que tuvo después el Tío Sam por “la Revolución Argentina” del general Juan C. Onganía, como llamó el susodicho a su golpe de estado. Nuevamente, hurtaré de Hurtado. Detrás de la sonrisa de los EEUU había una política sagaz y consistente, pero hoy impensable y olvidada. “…El programa Átomos para la Paz, promovido por el presidente norteamericano Eisenhower desde fines de 1953, fue decisivo. Programa polivalente, concebido como instrumento de lo que Eisenhower llamó “guerra psicológica”, Átomos para la Paz se propuso, entre otros objetivos, que la industria norteamericana fuera la primera en establecer vínculos comerciales con los estadios iniciales de los programas nucleares de los países en desarrollo. Como explica Medhurst (1997: 588), “una vez establecida, la tecnología norteamericana sería difícil, sino imposible, de sustituir”. Añadido de 2023: Como podrá observar, oh lector, con nosotros a Ike Eisenhower no le salió bien el tiro con nosotros. A la Tierra de los Libres y Hogar de los Valientes, según su himno, sólo le hemos comprado uranio enriquecido hasta que nos hicieron boicot en 1981 por venderle dos reactores a Perú, es decir entrometernos comercialmente en lo que ellos llaman «su patio trasero». Nuestras instalaciones nucleares importantes son alemanas, canadienses o suizas, pero hoy podrían decirse mayormente argentinas. Es que a esta altura del partido las hemos reparado, rediseñado y mejorado tanto que su ingeniería se ha nacionalizado mucho, pero nos falta escala industrial como para poder fabricar todos sus componentes aquí a precio internacional cuando se deteriora alguno. Casos concretos: los gigantescos generadores de vapor originales de la central cordobesa de Embalse los reemplazaron entre IMPSA y CONUAR. Pero cuando se dañó una bomba del circuito primario de Atucha II, hubo que adquirir otra nueva en Alemania. Y pese a todo esto, desde 1981 somos exportadores nucleares, el más exitoso del mundo en pequeños reactores multipropósito. En 2006 entregamos a Australia el OPAL, de Sydney, considerada la mejor planta de radioisótopos en el planeta. Estamos diseñando algo mucho más potente para Holanda en Petten, y terminando el RA-10 de Ezeiza, que le sacará el título de «mejor del mundo» al OPAL tal vez una década o dos. Y eso nos coloca en una posición envidiable pero peligrosa. ¿Por qué? Ante todo, por envidiable, justamente. Nadie se hace riquísimo exportando reactores multipropósito, por lo mismo que tampoco fabricando báculos papales: es un mercado de nicho y con poca renovación. Ser «primus inter pares» en él es peligroso porque da demasiado prestigio sin garantizar una cantidad equivalente de poder económico y diplomático. Explico más. En contraste con la Argentina: ¿cuánto hace que EEUU no exporta una central de potencia? Más o menos desde 1981. ¿Y cuándo no hemos hecho puré a los oferentes estadounidenses en una licitación de reactores? La única en que nos ganaron fue en Tailandia, allá por los ’90, en una licitación con caballo del comisario. Últimamente, cuando hay alguna compulsa honesta, los autodenominados americanos ya no aparecen. ¿Qué tal? «La vida te da sorpresas», como dice Rubén Blades. Sin embargo, nuestro éxito en lo nuclear será precario hasta tanto construyamos un único modelo de central de potencia argentina. Desarrollarla «en flota» para el mercado eléctrico interno puede ser la única manera de darle pie a las industrias argentinas metalmecánicas, electromecánicas, electrónicas e informáticas proveedoras de componentes para vivir del Programa Nuclear, en lugar de recibir pedidos ocasionales y poco repetibles. Es lo que siempre quiso tratar de lograr Jorge Sabato. Por ahora, no sucedió. ¿Puede suceder? Sigue Hurtado, ahora citando a “Jorjón” Sábato: “La Argentina se integró al programa Átomos para la Paz y el 29 de julio de 1955 firmó un acuerdo de cooperación con los Estados Unidos -idéntico al firmado por otros 25 países entre 1955 y 1961- el cual sostenía que este país suministraría el uranio enriquecido para los futuros reactores de investigación argentinos. El objetivo del programa nuclear argentino durante estos años era la instalación de reactores de investigación y el acceso a toda la ayuda técnica y financiera extranjera que fuera posible.”. El artículo completo de Hurtado se encuentra en Revista iberoamericana de ciencia tecnología y sociedadversión On-line ISSN 1850-0013, vol.7 no.21 Ciudad Autónoma de Buenos Aires jul./dic. 2013. Vale la pena. La política de Eisenhower hacia los «emergentes nucleares» se terminó en 1974. EEUU hizo lo diplomáticamente imposible por hacer quebrar a la Atomic Energy Commission of Canada Ltd., (AECL), proveedora de 49 centrales CANDU (como Embalse) en 7 países, porque independizaba a sus clientes de tener que comprar uranio enriquecido a EEUU o a la UE. AECL efectivamente fue a quiebra en 2011. Los programas nucleares independientes del Tercer Mundo, la clientela típica de AECL, han perdido su independencia: importan todo, no desarrollan nada propio. Si hemos necesitado a Rafael Grossi en el OIEA es porque, por las causas expuestas, hoy la situación para países como la Argentina hoy es MUY distinta y más peligrosa. Entre otras cosas, porque -a diferencia de en los ’50 y ’60, casi no quedan países con pretensiones de independencia tecnológica, como la Argentina. Mañana lo explico más.

Daniel E. Arias

Especiales de AgendAR: «La saga de la Argentina nuclear»

La saga de la Argentina nuclear I La saga de la Argentina nuclear II La saga de la Argentina nuclear III La saga de la Argentina nuclear IV La saga de la Argentina nuclear V La saga de la Argentina nuclear VI La saga de la Argentina nuclear VII La saga de la Argentina nuclear VIII La saga de la Argentina nuclear IX La saga de la Argentina nuclear X La saga de la Argentina nuclear XI La saga de la Argentina nuclear XII La saga de la Argentina nuclear XIII La saga de la Argentina nuclear XIV La saga de la Argentina nuclear XV La saga de la Argentina nuclear – XVI La saga de la Argentina nuclear – XVII La saga de la Argentina nuclear – XVIII La saga de la Argentina nuclear – XIX La saga de la Argentina nuclear – XX

La saga de la Argentina nuclear – XXI y XXII

La saga de la Argentina nuclear – XXIII y XXIV

La saga de la Argentina nuclear – XXV La saga de la Argentina nuclear – XXVI La saga de la Argentina nuclear – XXVII La saga de la Argentina nuclear – XXIX La saga de la Argentina nuclear – XXX

La saga de la Argentina nuclear – XXXI

La saga de la Argentina nuclear – XXXII

La saga de la Argentina nuclear – XXXIII La saga de la Argentina nuclear – XXXIV La saga de la Argentina nuclear – XXXV La saga de la Argentina nuclear – XXXVI La saga de la Argentina nuclear – XXXVII La saga de la Argentina nuclear – XXXVIII La saga de la Argentina nuclear – XXXIX La saga de la Argentina nuclear – XL La saga de la Argentina nuclear – XLI La saga de la Argentina nuclear – XLII La saga de la Argentina nuclear – XLIII La saga de la Argentina nuclear – XLIV

La saga de la Argentina nuclear – XLV

La saga de la Argentina nuclear – XLVI La saga de la Argentina nuclear – XLVII La saga de la Argentina nuclear – XLVIII La saga de la Argentina nuclear – XLIX

Hidrovía: sin definiciones sobre la nueva licitación, se demoran los estudios de impacto ambiental

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Con una nueva polémica abierta respecto a quien controla la vía navegable (una empresa privada, como ocurrió entre 1995 y 2021, o el Estado como pasó durante los dos últimos años) quedan preguntas sin responder respecto a quién y cómo se cuida el sistema de humedales de la región, que aporta servicios ecosistémicos fundamentales. Según Lucas Michelaud, de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, el tema es “preocupante”. “Estamos siguiendo de cerca el proceso desde 2020 y la realidad es que el proceso licitatorio está cada vez más des-ambientalizado. Incluso presentamos un recurso de amparo contra el sobre dragado en algunos pasos críticos, que es escandaloso, pero la subsecretaria de Puertos y Vías Navegables ni siquiera nos contestó”, explicó. En el estudio “Evaluación temporal de la gestión ambiental de la hidrovía Paraguay/Paraná en el tramo medio e inferior del río Paraná” escrito por Ana Pía Rabuffetti, Elie Abrial y Luis Espínola del Instituto Nacional de Limnología (Inali) de la UNL y compilado por las organizaciones Cauce, Humedales Sin Fronteras y Taller Ecologista, se señala que existe una falta de acceso a la información generada por la empresa que estuvo a cargo de la concesión, la que operó en base a estudios “poco rigurosos y con incoherencias en la carga de los datos acumulados”, al tiempo que recuerda que el órgano de control de la hidrovía fue creado con 28 años de retraso respecto al plazo previsto inicialmente. Falta de información En opinión de Michelaud, ninguna de las tres gestiones en el área de Transporte que tuvo el actual gobierno nacional le dieron a la hidrovía un tratamiento adecuado en materia ambiental. “Están en elaboración los términos de referencia, que son clave para la licitación, pero fueron cambiando las universidades que iban a asesorar y desde el gobierno no contestaron -o contestaron parcialmente- los pedidos de acceso a la información que hicimos sobre eso”. Ese desmanejo lleva a que, por el momento, no haya “ningún estudio de impacto ambiental vigente”, según el abogado. Para Michelaud, a la hora de analizar las eventuales tareas de dragado y mantenimiento “se sigue utilizando un estudio del siglo pasado que tiene casi 30 años”. “Es un escándalo”, sintetizó, para agregar que tampoco se hizo ninguna evaluación antes de autorizar el sobre dragado que hizo en los últimos meses en algunos pasos críticos. “Por el momento no hay estudios de impacto ambiental ni para lo que fue la licitación corta ni para la larga y los términos de referencia no se conocen siquiera. Presumo -es lo que pasó estos 25 años- que los usuarios de la hidrovía serán los que terminarán metiendo las cláusulas finas. Hay que presionar mucho para que se democratice la construcción de estos pliegos y se haga una evaluación ambiental estratégica si se quiere tener más calado”, agregó. La voz oficial Hernán Orduna lleva algunos meses al frente del Ente Nacional de Control y Gestión de la Vía Navegable, el organismo estatal encargado de administrar la hidrovía Paraguay-Paraná que depende del ministerio de Transporte de la Nación. El funcionario explicó que el organismo tiene tres funciones: el dragado, la señalización y el control hidrológico. “Se aprobó un convenio entre el Ente, las provincias ribereñas y el ministerio de Ambiente de la Nación para que todos participen de los Estudios de Impacto Ambiental (EIA). Se envió a las provincias y al ministerio y estamos esperando respuestas. Es un tema complejo”, dijo. Orduna señaló que para hacer una obra de dragado hace falta información básica como un relevamiento batimétrico (estudio de la superficie del fondo) y otro sedimentológico para saber, entre otras cosas, donde refular ese material que se retira del lecho del río. “A mucha de esa información ya la tenemos, no partimos de cero. Hoy en día el Ente definió un proyecto provisorio de modificaciones para la actual vía navegable del Paraná”. ¿Por qué provisorio? “Hay que hacer los estudios que fundamenten su factibilidad y a eso incorporarle las solicitudes de las provincias que quieren canales de acceso a puertos públicos. Santa Fe planteó eso para Villa Constitución, Rosario, ciudad de Santa Fe y Reconquista. Estamos esperando el avance entre las provincias y Ambiente con el convenio interjurisdiccional para facilitar que los EIA se hagan”, explicó. Además, habló de dos “problemas ambientales” que hoy aparecen como prioritarios: la mayor recurrencia de bajantes extraordinarias (“precisamos más estudios para saber su impacto en la navegación y en las tomas de agua”) y el de los buques pasantes. “Hoy tenemos reclamos desde la protección de los humedales por los grandes buques y su oleaje. Por eso es clave tener un plan de gestión ambiental, porque cuando llega el momento de la acción, de la obra y de su control, la base que se toma para controlar es el cumplimiento del plan de gestión ambiental. Sin un buen plan, las consecuencias van a ser negativas para la preservación del ambiente”, reconoció. Entonces, ¿dónde estamos parados hoy? “Para el estudio de impacto ambiental se tiene que avanzar con el convenio entre las provincias, el Ministerio y el Ente, que ya enviamos hace dos meses. Luego hay que meterse de cabeza en los estudios completos”, detalló el funcionario. (Jorgelina Hiba)
 

Avanza la construcción del Centro Argentino de Protonterapia, primero en América Latina

El Centro Argentino de Protonterapia (CeArP) está ubicado en la Ciudad de Buenos Aires. Será el primero en su tipo de América Latina. En julio empieza la instalación del equipo que generará los haces de protones para el tratamiento, que está indicado para tumores de difícil acceso y pacientes pediátricos. La radioterapia es una de las principales herramientas contra el cáncer. Destruye células malignas, aunque a su paso la energía de la radiación ionizante también afecta a las células sanas. Pero existe una forma más avanzada de radioterapia que minimiza el daño y que muy pronto estará disponible en la Argentina: la protonterapia. La diferencia con la convencional es que los haces de protones pueden dirigirse con precisión milimétrica y recién liberan su energía máxima en el tumor. Después se frenan. Los efectos secundarios sobre los tejidos sanos se reducen y por eso esta técnica está indicada para tratar tumores sólidos de difícil acceso o cáncer pediátrico. El Centro Argentino de Protonterapia (CeArP) será el primero al sur de los Estados Unidos. Lo están construyendo en avenida Nazca y San Martín, frente al Instituto de Oncología Ángel H. Roffo y junto a la Fundación Centro de Diagnóstico Nuclear. Se trata de un proyecto conjunto entre la Comisión Nacional de Energía Atómica, la Universidad de Buenos Aires y la empresa estatal INVAP, con la colaboración del Hospital de Pediatría Juan P. Garrahan.  
  El corazón del futuro centro es un ciclotrón modelo C230, del sistema Proteus Plus®, que pesa 230 toneladas. Se trata de un acelerador circular de partículas que produce haces de protones. Esos haces serán conducidos con precisión milimétrica hasta los pacientes a través de dos gantries o portales, que a su vez pesan 110 toneladas cada uno y que se ubicarán en dos salas de tratamiento. También habrá un sector dedicado a investigación y desarrollo, el LAIDEP (Laboratorio de Investigación y Desarrollo en Protonterapia). Estos equipos fueron adquiridos a la empresa belga IBA (Ion Beam Applications). De acuerdo a INVAP, comenzarán a instalarlos en julio de este año y la tarea requerirá alrededor de 22 meses. Ya se construyó la cámara donde los ubicarán, que tiene paredes de hormigón de hasta 4,5 metros de ancho. El avance de obra de esta parte del edificio es del 77%.  
  El centro va a contar también con un sector en el que se va a realizar radioterapia con rayos X de altas energías o fotones y que ya tiene un avance de obra del 95%. Para este servicio se adquirió y se está instalando un acelerador lineal Versa HD, que trabaja a velocidades superiores a los equipos convencionales, lo que permite brindar atención a un mayor número de pacientes. También se compró un acelerador lineal para radiocirugía CyberKnife®, que tiene un brazo robótico que se mueve en todas las direcciones e irradia mientras visualiza el tumor a través de imágenes radiográficas en tiempo real. Además, ya están siendo instalados dos equipos de imágenes, fundamentales para planificar el tratamiento y seguir su evolución: un resonador magnético y un tomógrafo de energía dual.  
  En qué consiste la protonterapia La protonterapia es un tipo de radioterapia con haces externos de radiación. En la convencional, con fotones, la energía de la radiación ionizante no se frena y va afectando las células del tejido que recorre. “Con la radioterapia de protones, que son partículas subatómicas de carga positiva, se apunta desde diferentes direcciones al blanco tumoral. La curva de energía es invertida, porque al principio es menor y se deposita menos en las estructuras sanas. Después la dosis entregada va en aumento y se produce lo que se conoce como pico de Bragg, al cabo del cual los protones se frenan por completo. Como se puede regular la profundidad donde se alcanza ese pico, se aplica un depósito de energía más alto y mucho más localizado en el tumor a tratar”, explica el físico Gustavo Santa Cruz, gerente del área de Medicina Nuclear y Radioterapia de la CNEA y director técnico y científico del proyecto del CeArP. “El protón tiene casi 2000 veces más masa que el electrón y rompe estructuras moleculares, como el ADN. Por eso es muy eficiente para destruir las células tumorales”, agrega Santa Cruz. El ciclotrón puede producir un haz de protones de 230 mega-electrón voltios (MeV) que penetra 32 centímetros en agua. Pero también se lo puede regular, por ejemplo, para que el haz tenga una energía de 70 MeV y se adentre exactamente cuatro centímetros. De esta forma, es posible enviar distintos haces para irradiar el tumor en diferentes puntos, para que reciba la dosis prescrita por el médico con una precisión milimétrica. Por estas características, la radioterapia con protones tiene menos toxicidad y menos efectos adversos, mejorando así la calidad de vida del paciente. Está indicada para el tratamiento del cáncer pediátrico, tumores del sistema nervioso central, tumores avanzados ubicados en la cabeza o el cuello cuando no son operables o tumores en zonas complicadas como la base del cráneo, entre otros. Cómo funciona el ciclotrón El ciclotrón produce el haz de protones a partir de hidrógeno de máxima pureza. Este gas está conformado por núcleos de protones unidos a electrones. Al someter al átomo de hidrógeno a una fuente de ionización, pierde el electrón y queda el protón, que es acelerado en el ciclotrón con un campo eléctrico alterno hasta llegar a dos tercios de la velocidad de la luz. Después los protones llegan a un degradador, para reducir la energía hasta el valor requerido. Finalmente, se usan un colimador, rendijas y electroimanes para obtener un haz de protones con la energía apropiada. La tasa de dosis en el tumor es de 2 Gy (Grays) por minuto, entregándose fracciones desde 2 Gy hasta 8 Gy según el protocolo, además del tiempo de preparación del paciente para el tratamiento, que suele ser de alrededor de media hora. El paciente está en una silla robótica que lo mueve para ubicarlo en la posición necesaria. Con los días, a medida que avanza el tratamiento el volumen del tumor se va reduciendo, por lo que cambia el blanco que hay que irradiar y es necesario ajustar la dosimetría. Gustavo Santa Cruz compara: “Hacer un centro de protonterapia es tan complejo como construir un reactor nuclear. Son instalaciones consideradas Clase 1”. La otra pata de este proyecto es formar un equipo de 12 a 15 personas que serán enviadas a formarse en países como España, Italia y los Estados Unidos, donde existen centros de protonterapia de características similares. En total hay 111 de estos centros en todo el mundo, pero el de Argentina será el primero de Latinoamérica. Se estima que 120 pacientes por millón de habitantes por año se podrían beneficiar con la protonterapia. Sólo en la Argentina, el número potencial de pacientes candidatos a este tratamiento asciende a 5.200 por año. Cada sala puede tratar como máximo a 300 pacientes por año, así que serían necesarias más de dieciséis para atenderlos a todos. Solamente en Brasil hay 25.000 pacientes por año que se beneficiarían de la protonterapia y a nivel de toda Sudamérica más de 50.000. Comentario de AgendAR: Dado el costo tan alto de las instalaciones de protonterapia en todo el mundo, probablemente no logren constituirse en una herramienta de salud pública democratizable al alcance de toda la población. Las colas de acceso serán larguísimas, y la admisión de casos, muy técnica y en términos humanos, muy desgarradora. Ojo, lo mismo pudo decirse de otros sistemas de medicina radiante cuando eran novísimos, como la gammaterapia o teleterapia en los ’50, y luego el acelerador lineal en los ’80. El modo muy a la Henry Ford de transformarlos en herramientas al alcance de los hospitales públicos fue la fabricación en serie. Todavía se está lejos de eso en protonterapia. INVAP, pese a que construye reactores nucleares, radares y satélites, y hasta ha vendido centros enteros de terapia radiante en Venezuela y Bolivia, en este caso no produce las unidades productoras de haces de iones: los instala en búnkeres. La CNEA viene peleando desde 2004 en un frente quizás más fácil de popularizar: la terapia por captura de protones en boro, o BNCT, bastante específica para tratamiento de tumores de forma compleja o en ubicaciones complejas. En esas iniciativas también estuvo el físico nuclear Gustavo Santa Cruz. La idea es la misma que con la protonterapia: minimizar la irradiación de tejido sano y destruir con efectividad las células cancerosas. El problema que viene teniendo históricamente la BNCT es éste: las fuentes de neutrones de potencia relativamente baja necesarias para este enfoque son descomunales por tamaño y costos (mayormente, reactores nucleares). Por ello, los estudios de fase II y III que se pudieron hacer desde principios de siglo involucran a unos pocos centenares de pacientes. Para crear entusiasmo y aceptación internacionales, deberían ser miles. El Dr. Andrés Kreiner, de la CNEA, vino desarrollando muy contra viento y marea un acelerador de neutrones compatible por tamaño y forma con la arquitectura de un hospital, y libre de complicaciones en materia de licenciamiento nuclear: el sistema no irradia nada cuando está apagado. Despertó inmediatamente interés externo, porque básicamente por problemas de equipamiento, el BNCT es una promesa incumplida desde hace un cuarto de siglo. A la Argentina en medicina nuclear se la toma muy en serio: INVAP exportó reactores que producen radioisótopos médicos a Perú, Argelia, Egipto, Australia, Arabia Saudita, y ahora está en fase de diseño de uno gigantesco en Holanda. Y mientras tanto, la CNEA y 13 provincias ya inauguraron 14 centros de medicina nuclear. En 2017, tras exponer en un congreso internacional sobre el acelerador vertical argentino de neutrones, Kreiner fue abordado discretamente a la hora de los canapés y los brindis por las autoridades del KIRAMS, el mayor hospital de oncología de Corea del Sur. La CNEA vendió entonces la tecnología a Corea por U$ 700.000, pero reteniendo la propiedad intelectual sobre fabricación en serie. Ojalá hubiéramos podido fabricar la primera unidad de escala real, pero corrían malos tiempos para el átomo criollo. Esa historia, aquí y aquí.

La saga de la Argentina nuclear – XV

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Cuando la actividad nuclear argentina está en riesgo, queremos repasar algunos momentos del largo esfuerzo que la construyó El decimocuarto capítulo de esta saga está aquí.

Un cartero con vuelo pilotando una vaca sagrada

Para vigilar pero fundamentalmente para proteger de sus propios seguidores a todos esos físicos impredecibles y tomar muchos más, los que hiciera falta, Perón puso la DNEA bajo dirección de su edecán, el aviador naval y luego contralmirante Pedro Iraolagoitía, por alguna causa incomprensible apodado “El Vasco”. Como capitán, éste había liderado una hazaña no menor: el primer vuelo argentino a la Antártida, llevando correspondencia a la Base Isla Decepción. Como quien dice, El Vasco traía buenas cartas. Todavía hoy es peligroso andar peludeando por el estrecho de Drake con dos frágiles hidroaviones Catalina hechos de madera y tela. Es cierto que la posibilidad de chocar contra otras aeronaves se mide en números negativos. Con tan linda foja, El Vasco era un peronista subido muy alto en el tótem de la Armada, y los peronchos en la Marina, en términos estadísticos, eran y son más raros que los pelirrojos en la China de Mao. A este hombre Perón le dio un presupuesto rumboso, instrucciones expresas de “dejar trabajar a los muchachos”, y añadió que tomara los que hicieran falta y se fijara sólo en su currícula académica o industrial y no en sus prontuarios políticos de la Federal. Y añadió otro de sus famosos: “Métale, nomás”. En suma, dentro del ámbito nuclear (no así del académico) Perón hizo lo mismo que una década antes su colega yanqui Franklin Roosevelt con el general Leslie Groves, ideológicamente un cazador de brujas. Grooves se tomó la orden tan a pecho que el Proyecto Manhattan lo terminó dirigiendo un simpatizante del Partido Comunista (Robert Oppenheimer) que además de ser un físico de primera línea, tenía un talento infrecuente de organización de equipos internacionales de colegas brillantes, para los cuales no existen las órdenes verticales, la autoridad es inherentemente ridícula porque todo debe ser discutido, y hay diez modos de hacer una tarea donde los mortales comunes ven uno solo. Un militar y un físico, especialmente un físico atómico, son especies distintas, aunque a veces increíblemente convivan en un solo cráneo, lo cual sucede pero es raro. Groves y «Oppy» lograron no matarse o anularse entre sí un tiempo razonable: el de terminar la misión del Proyecto. La posibilidad de éxito técnico generaba suficiente compresión como para vencer la repulsión electrostática entre aquellos dos. Spoiler: terminada la tarea, Groves contribuyó no poco a arruinarle la carrera y la vida a Oppenheimer. Por causas similares aunque con misión diferente, las cosas aquí no avanzaron rápido. Avanzaron MUY rápido. La DNEA y la posterior CNEA fueron un experimento de formación de recursos humanos y de convivencia política entre expertos que duró un tiempo, se rompió desde afuera y nunca más se repitió. En su propia historia atómica argentina, «Una épica de la paz», el embajador Max Gregorio Cernadas cuenta –aunque no lo vio, por nonato entonces- que las luces seguían prendidas en la sede central de la DNEA hasta la medianoche. Y que no era infrecuente que un científico apurado, a las corridas entre laboratorios, se lo llevara puesto en un pasillo a Iraolagoitía, que sonreía, canchero: “Los muchachos están trabajando”. Entre otros futuros próceres, Iraolagoitía reclutó al metalurgista (hoy lo llamaríamos “científico en materiales”) Jorge “Jorjón” Sabato, radical ergo “contra”, si los hubo. Pero Jorjón era mucho más su propio personaje que un hombre de su partido, o de cualquier partido. Sabato se llevaba mal con burros, con mediocres, con solemnes y con mandones. Inteligentísimo, brutalmente frontal e irreverente, Sabato se dio el lujo de presentarse en la entrevista inicial en campera, asunto de lesa majestad en los encorbatados ’50, y doblemente ante un marino. Pero la buena química entre ambos fue casi instantánea, y no sólo porque Sabato fuera químico. Años más tarde, ya lleno de prestigio por su rol en la instalación del RA-1 (ver aquí), Sabato fue el fundador de una ideología de “lo hacemos aquí” y “soberanía tecnológica” que a 43 años de su muerte sigue excediendo el cerebro del empresario, político y/o militar criollo medio de todo color. Lo llamaban Jorjón, y también «El Mudo» porque te llevaba arrastrado con su verborrea, pero en general sólo decía cosas agudas, necesarias, mordaces y en un estilo canyengue. Donde los demás veían sólo verticales u horizontales, el veía también oblicuas y curvas. Aquel tipo, inventor además del epigrama “tenemos una burguesía chanta”, siempre nos quedó grande. A lo largo de los años, Sabato fue deslumbrando ya no Iraolagoitía sino al país con ideas y luego hechos, y en la mala hora del ’55, “El Vasco” se lo dejó de herencia a su camarada de armas, el contralmirante Enrique Quihillalt, (otro vasco, pero del lado francés del Pirineo). Quihillalt (pronunciado “Quiyát”) era un gorila de ley. Pero subrayo lo segundo: «de ley». Tomó en forma indolora el pilotaje de una institución que ya tenía 250 profesionales (desde físicos puros a ingenieros de ramas muy diversas), y 300 técnicos, y con un mix ideológico que excedía el espectro. Y los dejó seguir trabajando, eso, en medio de un golpe que fue una guerra civil en formato “mini”, con suficientes muertos y heridos, entre obreros, colimbas y civiles, como para que nadie quisiera contarlos, por muchos y por pobres. Y la CNEA, fuera de cambiar su nombre de “Dirección” a “Comisión”, como si nada, siguió en su condición de vaca imperturbable o sagrada que la Armada y en alguna medida también el Ejército trataban de proteger fundamentalmente de sí mismos, y en la cual las luces seguían prendidas a deshoras porque “los muchachos”, algunos puteando contra “La Libertadora” y otros encantados con ella, seguían trabajando juntos sin degollarse, por algún bien común mayor. Profesionalismo o patriotismo extremos. Groves y Oppenheimer, aunque sin bombas ni proyecto alguno de hacer bombas. Inimaginable. Pero sucedió. Y duró mucho. ¡Y qué resultados! En Septiembre de 1955, en casi coincidencia con aquel sangriento mega-cuartelazo que desmontó a Perón, la CNEA participó en la Primera Conferencia de Usos Pacíficos de la Energía Atómica, en Ginebra, Suiza. Allí, Diego Hurtado dixit, aportó 37 trabajos, entre los cuales destacaba el del grupo de radioquímica, anunciando el descubrimiento de 13 radioisótopos nuevos, a los que ya estaba tratando de buscarle utilización médica e industrial (y así se hizo). Detrás de tanto fulgor nuclear criollo estaba el Dr. Walter Seelman-Eggebert, robado por la CNEA a la Universidad de Tucumán, y un ejemplo mucho mejor que Richter del “head-hunting” criollo en la Alemania vencida. De aquella conferencia de 1955 surgió el actual OIEA, cuyo actual director es el argentino Rafael Grossi. Y la primera aparición pública en ese foro mundial de la Argentina, aquel país del trigo y el bife de chorizo, fue el equivalente de entrar a una fiesta de gala en alpargatas… pero del brazo de Marylin Monroe. 13 radioisótopos nuevos… Los muchachos habían estado trabajando. La Argentina nuclear ha vivido haciendo ese tipo de cosas. Pero desde 1983, casi siempre nos quedó grande.

Daniel E. Arias

“El Universo no es como lo imaginamos, es mucho más hermoso”

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En 1995 recibió la titánica tarea de construir y poner en órbita el observatorio espacial que revolucionaría la astronomía del siglo XXI. El lanzamiento del James Webb Space Telescope (JWST) se concretó en 2021 y al año siguiente se revelaron las imágenes más detalladas hasta ahora del universo conocido. Para John C. Mather, científico principal de este proyecto, las ansias de saber qué hay más allá de lo que podemos ver y qué es lo que no podemos ver, es fundamental como combustible al motor del conocimiento. “La astronomía se mueve a la velocidad de la imaginación”, dice el astrónomo.

Como si fuera poco, en 2006 ganó el Premio Nobel de Física, al demostrar que varios tipos de partículas y radiación viajan a través del espacio ultraterrestre, incluida la radiación cósmica. En entrevista con Qué Pasa, John Mather cuenta sobre sus principales logros, su presentación en la última versión de Congreso Futuro, así también sobre qué tareas quedan pendiente para la astronomía del mañana.

-¿Ha estado aquí en Chile antes? ¿Cuánto de este país contribuye al estudio universal?

Sí, he estado de visita hace mucho tiempo. Llevamos a nuestro equipo del James Webb Space Telescope (JWST) a la montaña donde tienen los del VLT (Very Large Telescope). Queríamos apreciar cómo era construir algo tan grande.

Chile es un centro importante para la astronomía en el terreno. Por lo hermoso de sus sitios de observación en la zona de Atacama y en otras zonas del norte de Chile. Así que es bien reconocido como el lugar para los jóvenes y viejos astrónomos, donde se puede ver con mayor detalle el cielo.

-¿Cómo ha sido este camino desde que surgió la idea de construir un telescopio como el JWST hasta el primer paquete de información que nos dio desde el borde del universo observable?

Empecé a trabajar en ello en 1995.Todas las cosas que ahora estamos observando con el telescopio fueron imaginadas en ese entonces. Así trabajé con ingenieros y otros científicos para decidir exactamente qué hacer y cómo construirlo. Y luego, después de que se lanzó para asegurarse de que funcionaba muy bien y estamos tan emocionados de que todo lo que imaginamos se haga realidad.

-¿Qué tan importante es el JWST para la ciencia, para los investigadores o incluso para la humanidad?

Bueno, para la ciencia es pionera de una nueva herramienta. Observamos cosas que nunca pudimos ver antes, y nos hemos sorprendido científicamente, porque el universo no es como lo imaginamos exactamente y nos hemos sorprendido visualmente porque el universo es mucho más hermoso.

-¿La información dada recientemente por el JWST fue el logro más importante de la NASA en este siglo hasta ahora?

Creo que lo más importante es que demostramos que podíamos construir un observatorio increíblemente difícil y hacer que funcionara maravillosamente. Eso significa que el camino hacia el futuro de observatorios aún más poderosos está abierto. Podemos diseñar, podemos imaginar y construir las cosas más increíblemente complejas y difíciles, y funcionarán si somos capaces de hacer todos los programas de prueba que deberíamos en el terreno.

-Y después de estas increíbles imágenes del Telescopio Espacial James Webb, ¿Qué es lo siguiente que explorará este observatorio?

Bueno, el observatorio en sí tiene un programa completo. Es observar cosas diferentes todos los días. Son dos o tres docenas de objetos diferentes cada día, organizados por un proceso de propuestas internacionales. Si eres astrónomo en cualquier parte del mundo, puedes enviarnos tu idea. Después de esto, hay varios observatorios que vienen, como el Observatorio Euclides que será lanzado por Europa para examinar la materia oscura y la energía oscura, para ver lo que no podamos ver. También tenemos un observatorio en línea llamado el Telescopio Vera C. Rubin. Eso está en el suelo, pero examinará todo el cielo cada tres noches y lo dirá. Y eso es en Chile.

-¿Cuál será el próximo proyecto de la Nasa para expandir lo que conocemos del universo?

El próximo gran proyecto de la NASA se llama telescopio Nancy Grace Roman, y se levantará alrededor de 2027 para mirar nuevamente la materia oscura y la energía oscura, o al menos para recopilar evidencia de ellos, ya que no pueden verse. Y también para estudiar una gran fracción del cielo. Buscará cosas que sean extrañas, diferentes e interesantes.

-Sobre tu presentación en Congreso del Futuro ¿Qué mensaje te gustaría dejar a quienes presenciaron tu charla?

Que la gente vea que nuestros logros son eventos y que nuestras oportunidades están abiertas. Que si podemos hacer esto, entonces podemos descubrir muchas más cosas y podemos construir muchos más tipos de equipos para ir aún más lejos con nuestra imaginación. Los astrónomos viajan a la velocidad de la imaginación. Depende de los jóvenes de hoy llevar a cabo este proyecto en el futuro.

El Gobierno Nacional lanzó la primer Mesa de Trabajo de la Agencia Nacional de Cannabis

El Ministro de Economía, Sergio Massa, encabezó el lanzamiento de la primera Mesa de Trabajo de la Agencia Nacional de Cannabis, un organismo interministerial que impulsará políticas públicas basadas en la regulación del uso de cannabis medicinal e industrial. Durante el acto, en el que también estuvieron presentes los ministros de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus; de Salud, Carla Vizzotti; de Seguridad, Aníbal Fernández; el Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Juan José Bahillo; y el titular de la Agencia de Cannabis, Francisco Echarren, el ministro Massa destacó el potencial que representa la nueva industria en el país. En este sentido, la Agencia Nacional de Cannabis regulará la cadena de producción, comercialización nacional y explotación de la planta de cannabis, su semilla y sus productos derivados para uso medicinal. A su vez, desde la Agencia se extenderán licencias y habilitaciones, y será la encargada de impulsar esta nueva industria que aportará a la economía generando trabajo genuino. “Poner en marcha a la Agencia significa iniciar una nueva industria en la Argentina. Una industria que tiene 25.000 aplicaciones distintas. Una industria que nos va a permitir agregar valor en la cosmética, en lo textil, en el petróleo, en una innumerable cantidad de sectores económicos en la Argentina y del mundo”, destacó Massa durante el anuncio. Además, el titular de Economía hizo hincapié en que la Agencia “le abre la oportunidad a la Argentina de empezar a recorrer un nuevo camino en términos de industria exportadora a partir de una enorme demanda global”. “Ya tenemos en demandas desde proyectos y programas de industrialización hasta programas vinculados a lo agroindustrial en la secretaría de Agricultura. Todo eso hay que transformarlo en una industria que genere trabajo, exportaciones a la Argentina y que genere valor”, agregó. Por su parte, Filmus, señaló que la Agencia “es una iniciativa que representa la lucha de muchas familias y que se da, también, gracias al trabajo de más de 400 investigadoras e investigadores del CONICET y de las universidades que investigan este tema. La red generó, en momentos difíciles en los que no estaba bien vista la temática, investigaciones muy importantes. Hoy hay más de 40 centros de investigación que se dedican específicamente al estudio del cannabis desde la biotecnología hasta diferentes áreas de la salud”. La Agencia tiene la misión de constituirse en motor del desarrollo nacional de la cadena productiva y añadir valor agregado, e implica la sustitución de importaciones de insumos y dar un marco normativo a las actividades productivas, que poseen gran potencial de generación de encadenamiento de alto valor agregado. También, se apoyará y fomentará a emprendimientos, pymes y pequeños productores de un sector. Es destacable que actualmente existen 45 proyectos de desarrollo de cannabis en la Argentina que generarán 5.000 puestos de trabajo en el primer año de implementación y dinamizarán a las economías regionales.

NA-SA: Avanza el fideicomiso para revitalizar Atucha I

El fideicomiso para revitalizar la central nuclear Atucha I recibió ofertas por US$ 30 millones, informó hoy Nucleoeléctrica Argentina SA a través de su oficina de Prensa. Los proyectos nucleares lograron una exitosa colocación del primer tramo del fideicomiso destinado a financiar la extensión de vida útil de la central nuclear Atucha I por otros 20 años. Nucleoeléctrica Argentina licitó exitosamente el primer tramo del Fideicomiso Financiero Solidario de Infraestructura Pública NA-SA IV, destinado a la obtención de fondos para el financiamiento de dos obras de infraestructura energética: la extensión de vida de la Central Nuclear Atucha I y la construcción del segundo almacenamiento en seco de elementos combustibles gastados del Sitio Atucha.
Por la operación se recibieron ofertas por más de 30 millones de dólares.
“Esta inversión productiva nos llena de entusiasmo, ya que nos permite avanzar en el desarrollo de proyectos de energía nuclear estratégicos para el país que tienen un impacto positivo en el crecimiento industrial nacional y en el aporte del país a la lucha contra el cambio climático”, expresó José Luis Antúnez, presidente de Nucleoeléctrica Argentina. La ejecución de estos proyectos permitirá mantener la participación nuclear en la matriz energética argentina y asegurará la generación de energía limpia y confiable para un millón de personas por 20 años. Asimismo, las obras de prolongación de la vida útil de Atucha I impulsarán el empleo a través de la generación de 2000 puestos de trabajo necesarios para llevar a cabo las tareas previstas entre 2024 y 2026. Ambas actividades también brindarán oportunidades para el desarrollo de proveedores nacionales calificados e incrementarán las capacidades tecnológicas e industriales del país con la potencialidad de ser exportables en un futuro cercano. Estos proyectos contribuirán a alcanzar el objetivo ambiental de descarbonización de la atmósfera, dado que las centrales nucleares permiten generar grandes cantidades de energía de manera continua y sin emisiones de gases de efecto invernadero. Por esta razón, el aporte de la energía nuclear resulta clave tanto en la lucha contra el cambio climático como en el camino hacia la transición energética. A modo de ejemplo, la generación neta de las centrales nucleares argentinas durante los años 2021 y 2022 permitió el ahorro de más de ocho millones de toneladas de CO2.
  • Nucleoeléctrica Argentina
La empresa produce energía eléctrica mediante la operación de las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse. La potencia instalada total de sus tres plantas es de 1.763 MW. Además de operar las plantas y comercializar en el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) la energía producida, está a cargo del gerenciamiento de proyectos que aseguren la normal operación de sus instalaciones, así como también de aquellos que tengan por objetivo la eventual construcción de futuras centrales nucleares en territorio nacional. Sus actividades están sujetas a los más altos estándares de seguridad y se encuentran fiscalizadas a través de rigurosos controles. La energía nuclear contribuye al cuidado del medioambiente por no generar gases (CO2) ni partículas causantes del efecto invernadero durante su operación. Comentario de AgendAR: Los 30 palos verdes que acaba de juntar NA-SA entraron rápido. Hoy es muy sexy un bono que rinde 2% «dolar linked» respaldado sobre una obra de infraestructura de 48 años pero que podría terminar siendo más longeva que una gran represa hidroeléctrica. Sin embargo, 30 millones son una décimoquinta parte de lo que costaría el «revamping» de Atucha I para 20 años más de operaciones, y una vigésima parte si se añade la ampliación del repositorio en seco de los combustibles gastados. No se puede decir que el peronismo (el de hoy) tenga plan nuclear alguno. Lo tuvo por fuerza en tiempos entre 2006 y 2015, porque el país se había quedado inesperadamente sin el gas de Loma de la Lata. Por eso, al principio del período Kirchner se vivía entre apagones, y al final, se evitaban, pero pagando U$ 5000 millones/año de importaciones de gas. El nuclearismo kirchnerista fue tan pragmático como inevitable, y sin duda bastante espectacular, algo así como la lluvia en un desierto extremo. Como sucede en esos casos, en el aparente yermo creció de todo y de pronto. En materia de instalaciones ligadas a la producción de potencia eléctrica, se reabrió la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), se terminó Atucha II y en 2015 CFK dejó el gobierno con planes firmados y aprobados por el Congreso por al menos dos centrales nucleares más, una CANDÚ de ingeniería y construcción puramente argentinas y la Hualong-1 comprada CNNC. Habrían sumado casi 1900 MWe instalados. Parece mucho pero no lo es. En 1983, Atucha I y Embalse, que suman 1000 MW, daban el 17% de la electricidad del Sistema Interconectado Nacional (SIN). Hoy, con una central más (Atucha II), el parque nuclear pone a lo sumo el 8% del circulante en el Sistema Argentino de Interconexión, que es lo mismo que el SIN on otro nombre pero con Cammesa comprando ofertas spot y más Oil & Gas que nunca: depende en un 71% de gas e hidrocarburos líquidos. La tajada nuclear de la torta eléctrica argentina es una miseria, dice el Lic. Roque Pedace, biólogo de la UBA reconvertido a planificador en energía del Centro de Estudios Avanzados de esa misma universidad, y docente de Prospectiva en Ciencias Económicas. Y sumarle 1900 mega nucleares, añade, sigue siendo poco. Menos de un 20% nuclear es incompatible con un escenario de descarbonización.  Como parte de su romance con lo nuclear, el gobierno de CFK lanzó la construcción del reactor multipropósito RA-10, de producción de radioisótopos, investigación en materiales especiales y formación de cuadros nucleares. Y como la central de potencia de Embalse necesitaba nuevos tubos de presión (una reconstrucción profunda de los internos de la máquina), el gobierno empezó a juntar la plata para la tarea con muchos años de anterioridad. Esto permitió llegar a 2015 con la central ya parada, descontaminada y lista para empezar la obra, y unos 120 contratos firmados con industrias privadas proveedoras de servicios y de fierros, casi todas argentinas, y algunas tan grandes como Pecom e IMPSA.  Ahora el Frente de Todos cree tener la vaca atada con Vaca Muerta. Volvió a un sopor petrogasífero que en realidad es su estado de base, y en general -hay excepciones- se olvidó del átomo. Peor aún, su dirigencia más olfa lo ve como un motivo de irritación de EEUU, que desde 1974 no tolera nuevos usuarios de la tecnología CANDÚ dado que los vuelve diplomáticamente independientes de los tres grandes proveedores de uranio enriquecido, el mayor de los cuáles es adivine Ud. qué país. Pero menos aún ese país se banca una central china en «su patio trasero». Por esos olvidos y esas agachadas del gobierno actual, la creación del fideicomiso para juntar la plata salió recién este mes. Sin embargo, Juntos por el Cambio es otro cantar; no se olvidó del átomo criollo en absoluto. Lo quiere enterrar en el olvido, con activos, obras y recursos humanos, todo incluido: borrarlo. No es fácil, el Programa Nuclear Argentino tiene 72 años de éxitos técnológicos que enorgullecieron al país. Pero ese frente, JxC, agrupa a funcionarios que militan para La (con mayúscula) Embajada y para el complejo Oil & Gas. Y 1000 megavatios nucleares instalados evitan el quemado de 1600 millones de m3 de gas por año. Por todo eso, de todos los planes de expansión o mantenimiento ligados a la energía nuclear del kirchnerismo, el único que no fue cancelado por la administración Macri fue el retubamiento de Embalse. ¿Qué hizo la diferencia? La PIAP fue cerrada trascartón de la jura del ing. Juan C. Aranguren, de la Shell, como Ministro de Energía y se jubiló a casi todo su personal (el de la PIAP, no el de la Shell), la CANDÚ nacional se retrasó hasta darse de baja el proyecto en 2018, y la compra llave en mano de la Hualong no sucedió jamás, aunque nunca se dejó de conversar con la CNNC. Sin tratar siquiera de llegar jamás a nada concreto, es obvio. Boludear así a los mayores compradores de la mayor exportación argentina, y de paso prestamistas, y de paso garantes del peso, no parece una gran idea. Pero «No man can serve two masters», como dicen en el State Department. De yapa, la construcción del RA-10 y de la centralita nuclear compacta CAREM 32 prototipo también se pararon. Los de JxC fueron a degüello y por todo. Aranguren y Macri, ese dúo dinámico, sin embargo, se tuvieron que fumar el retubamiento de Embalse porque estaban firmados 120 contratos, y cancelar la obra habría sido ligarse 120 juicios, algunos con gente MUY poderosa y con la que se codean a menudo. Además, la plata (U$ 2100 millones) había sido otorgada por el Fondo de Garantía (es decir el ANSES) y la CAF (la Corporación Andina de Fomento, que es Banco Mundial). Esa deuda se repagaría con las ventas de electricidad. Embalse factura casi U$ 800.000 por día, y tiene un factor de disponibilidad anual muy alto (91%), de modo que liquidar ese rojo de caja con la central en línea es coser y cantar. El otro escenario es distinto: clavar en plata a los jubilados en nuestro país es costumbre. Pero al Banco Mundial… A & M lo que es vengarse, se vengaron: no bien se terminó el retubamiento, en 2018, no bien Embalse volvió al ruedo con un 6% de potencia adicional, para 30 años más de servicios y a un tercio de lo que habría costado una CANDÚ-6 «cero kilómetro»… ¿Qué hicieron Batman y Robin? Echaron a la calle a los 200 ingenieros nucleares de la Unidad de Gestión de NA-SA que habían llevado a cabo el trabajo. Pa’ que aprendieran. NA-SA pasó el resto del gobierno del ing. Macri transformada en una «operadora boba» de centrales, como se llama a las «utilities» estadounidenses que no saben diseñar ni construir. Es como haber sido constructor de automóviles y terminar de taxista. La dirección técnica y política que perpetró esta lobotomía siguió mandando, impertérrita, en NA-SA y la CNEA hasta 2021, pese al cambio de gobierno en diciembre de 2019. Sólo tardíamente se volvió a llamar a NA-SA al equipo liderado por José Luis Antúnez, que logró juntar a 150 ingenieros de la devastada Unidad de Gestión. Pero de ahí a facilitarle la vida a la empresa, el gobierno… Lo dicho, el peronismo ha vuelto a su intoxicación habitual de gas. Por eso celebro que hayan entrado 30 palos verdes: garantizan algunos contratos para la protección de Atucha I antes de sacarle el combustible y entrar en obras. También la descontaminación del agua pesada y otros trabajos preliminares menores. Pero para blindar la central contra un intento de cierre definitivo y decomisión, algo nada improbable si regresa JxC, se necesitan más contratos por más plata. Entre 15 y 20 veces más plata.  Daniel E. Arias

La saga de la Argentina nuclear – XIV

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Cuando la actividad nuclear argentina está en riesgo, queremos repasar algunos momentos del largo esfuerzo que la construyó El decimotercer capítulo de esta saga está aquí.

Un pasado nada difícil de idealiza

Hasta aquel año, la cultura de la CNEA fue el único intento criollo de construir el equivalente de un National Laboratory al estilo de los de EEUU, nutrido por una red de raíces en las universidades, y generador-sustentador de un frondoso follaje de empresas de tecnología. Y hasta 1995, esa red de componentes del Programa Nuclear Argentino terminaría creando no sólo una tecnología. También una ideología sobre cómo articular universidades, empresas y estado, la de Jorge Sabato. Sigue vigente. También generó una diplomacia nuclear argentina independientista. De la que Rafael Grossi es un representante y defensor tardío. Volviendo a la metida de pata de Perón con Richter, y el modo en que arregló las cosas, el reflexivo físico Mario Mariscotti, que de peroncho no tiene un pelo, admite que otros políticos de menor talla habrían enterrado aquel muerto y cambiado de tema. Perón enterró en cambio el “affaire Richter” y fundó sin ruido la DNEA, que fue primero “Dirección” que “Comisión”, aunque Mariscotti describe que en sus principios era una comisión “stricto sensu”: sus integrantes iniciales cabían en un par de sofás. Y con esos pocos impredecibles pero imprescindibles, habría que empezar de nuevo, despacito y desde abajo. No fue así: desde abajo, es cierto. De “despacito”, nada.

Daniel E. Arias

Afirmaciones oficiales a próposito de los 2 años de aprobación de la Ley IVE

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Si bien los cambios sociales y culturales suelen ser procesos lentos y paulatinos, en el caso de la Ley del Aborto en Argentina –que en estos días cumple dos años desde su sanción– la modificación social parece ser muy significativa. Eso se desprende de diversos informes presentados por las autoridades de Salud de Nación y de la provincia de Buenos Aires que muestra avances concretos en estas temática: según afirmó Ayelén Mazzina, ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad, “Los números son claros: en estos dos años, disminuyeron las complicaciones y muertes por abortos”. Y la ministra de Salud Carla Vizzotti, dio un ejemplo del crecimiento en esta política: “Ya tenemos en el país 1.437 centros de salud que garantizan ILE e IVE (interrupción voluntaria e interrupción legal del embarazo). Cuando comenzamos había 903 centros. Crecimos un 60% el primer año y un 7,5% en 2021”. Obviamente, el número más sólido de esta temática es la cantidad de intervenciones. Según dijo Valeria Isla, Directora Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, “entre enero y septiembre de 2022 las provincias informaron haber realizado 59.267 interrupciones en condiciones seguras en el sistema público. En los doce meses del 2021, fueron 73.487”. Además, se hicieron 187 asistencias técnicas para poder resolver situaciones complejas. Otro dato significativo es que la línea telefónica dedicada (08002223444) recibió –entre enero y octubre del año pasado– 13.752 consultas mientras que en todo 2021 las llamadas fueron 17.943.

Reversión de una mala situación

Un ejemplo significativo de este rotundo cambio de política se verifica en la provincia de Buenos Aires. Según recordó Carlota Ramírez, a cargo de la Dirección de Salud Sexual y Reproductiva en el Ministerio de Salud de PBA, “es la provincia que tiene el 40% de la población del país”. Según la funcionaria, cuando asumieron hace ya casi tres años, la temática prácticamente no existía en el organigrama, en cuanto a falta de insumos, recursos, y “peso” en la estructura administrativa. Tampoco el protocolo estaba alineado al de Nación. Eso se fue revirtiendo y sumaron centros de salud integrales y capacitación para atender y acompañar en estas temáticas. “Hoy tenemos una Red de Acceso al Aborto con 539 establecimientos distribuidos en 132 de los 135 municipios de PBA. En diciembre de 2019 sólo el 38% de los municipios tenía efectores que garantizaran el acceso. Hoy el 98% de los distritos tiene, al menos, un centro especializado en la temática y solo quedan tres municipios en PBA sin establecimientos asistenciales que la garanticen (San Miguel, Capitán Sarmiento y Lezama).
EL 90% DE LAS INTERVENCIONES SE HACE ANTES DE LAS 12 SEMANAS
Ese tipo de cambios no fueron los únicos. Ramirez recordó que desarrollaron un sistema de registro epidemiológico estadístico ya que “ni siquiera se sabía cuántos casos debíamos atender por año o cuánto misoprostol (la droga básica usada para esta intervención) debíamos adquirir y así poder satisfacer la demanda”. Además, en una apuesta por el desarrollo farmacéutico nacional, firmaron convenios de compra con un laboratorio público santafesino, que produce esta molécula en forma local. En cuanto al número, las estadísticas de PBA indican que desde marzo de 2020 se registraron 72.192 situaciones de aborto, de los cuales el 95% se corresponden con abortos intencionales (ILE/IVE).
 
En términos porcentuales, entre 2020 y 2021 hubo un aumento en el acceso de 131%. “Lo cual”, aclara Ramírez, “no significa que haya habido un aumento en el número total de abortos, sino que lo que crecieron fueron los abortos seguros y registrados, que antes eran clandestinos e inseguros”. Y esto redundó en “una baja contundente en las cifras de mortalidad y morbilidad materna por aborto”, datos que están consolidando antes de publicarlos.
 
Otro punto de impacto social causado por la aprobación de Ley es que cada vez más mujeres recurren a la consulta apenas saben de su embarazo no deseado: “el 90% de las intervenciones se hace antes de las 12 semanas. Eso mejora mucho la seguridad del procedimiento de esta práctica ambulatoria”, dijo. Si bien la situación es positiva, a futuro quedan algunos ejes por trabajar. Según Isla, “tenemos que seguir ampliando, en el país el número de equipos de profesionales capacitados, para estas situaciones. Con una mejor distribución territorial podemos mejorar más el acceso. Eso implica también “eficientizar el circuito administrativo, lograr que no se exijan los estudios excesivos para la práctica y sumar nuevos métodos –como el de aspiración manual intrauterina para quienes la necesitan–, y sumar las drogas más nuevas y efectivas, con menores efectos secundarios. También incorporar figuras como el acompañante o socorrista”.  

Una nueva droga para facilitar la IVE

Hace pocos meses, la Organización Mundial de la Salud (OMS) actualizó sus recomendaciones sobre las mejores políticas de salud en esta temática. Y si bien Argentina está alineada, las autoridades de Salud de Nación y la provincia de Buenos Aires están diseñando algunas actualizaciones. Según Valeria Isla, “en los próximos meses planeamos facilitar el acceso a la nueva droga recomendada para la IVE (mifepristona), tanto en el sistema público como privado. Y queremos sumar más profesionales capacitados a los equipos interdisciplinarios que atienden y acompañan estas situaciones, dando la mejor consejería posible. Capacitaremos médicos de diversas especialidades y también nuevos profesionales como las obstétricas y enfermeras”. Otro punto que tienen en carpeta las autoridades es llevar esta temática hacia los centros de atención primaria y también lograr mejorar la atención y controles médicos postaborto en un contexto propiciado por la OMS para dejar definitivamente atrás la criminalización que, durante décadas, predominó en este campo.

Enrique Garabetyan