El desarrollo de la actividad de exploración y producción de petróleo en el Mar Argentino podría significar un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de 3,5% en promedio durante 30 años.
Un estudio de la consultora Ecolatina detalla que si se avanza con 10 descubrimientos de hidrocarburos en las áreas exploratorias de la Cuenca Argentina Norte (CAN) adjudicas en 2019 el aporte promedio al producto sería de 1,88%, mientras que siete descubrimientos en la Cuenca Malvinas Occidental (MLO) aportarían un 1,62% de crecimiento adicional del producto.
Este crecimiento es relevante también si se tiene en cuenta que el PBI del país viene expandiéndose en promedio 1,1% en los últimos 15 años y en los últimos 10 años decreció 0,4% en promedio.
Los datos surgen del estudio “Impacto Económico del Desarrollo Hidrocarburífero Costa Afuera en Argentina” de la consultora Ecolatina. Fue realizado por los ingenieros Daniel Dreizzen, Milagros Piaggio y Paula Gosis entre diciembre de 2021 y mayo de 2022 y analiza el posible efecto sobre la economía del país de las 18 áreas licitadas y adjudicadas en 2019 de las cuencas CAN y Malvinas Occidental (MLO).
El informe analiza los efectos económicos por cada cuenca separada porque tienen riesgos de inversión distintos. Para comparar con la actividad actual, el director del área energética de Ecolatina, Daniel Dreizzen, señaló que “el impacto que tienen las operaciones que actualmente se desarrollan costa afuera en la provincia de Tierra del Fuego, entre efectos directos, indirectos e inducidos, representan el 0,6% del PBI”.
Escenarios
El estudio establece distintos escenarios para las cuencas CAN y MLO en cuanto a los posibles descubrimientos de áreas productivas y los efectos en promedio sobre el PBI actual para los próximos 30 años (de 2022 a 2052). En caso de que se realice un solo descubrimiento de petróleo en CAN, el impacto en el PBI sería de 0,24%. Pero podría tener un incremento de 1,07% si hay cinco descubrimientos y si se llega a 10 descubrimientos el impacto podría llegar a 1,88% sobre la economía del país. Al mismo tiempo, el efecto sobre la balanza comercial sería de entre 3,4% y 26,2%, según la cantidad de descubrimientos.
Lo mismo ocurre en la cuenca MLO, ya que si se realiza un descubrimiento petrolero el efecto en promedio sobre el PBI actual para el período 2022-2052 sería de 0,30%, pero saltaría a 0,84% con tres descubrimientos y treparía a 1,62% con 7.
Dreizzen explicó que para llevar adelante el estudio “primero definimos un proyecto tipo para ambas cuencas, que consta de dos años para la etapa de exploración, cuatro para delineación, ocho para desarrollo y 22 años para producción. Luego estimamos los volúmenes a descubrir, las inversiones para extraer el recurso, las producciones, costos, ventas e impuestos”.
Además, añadió que “luego utilizamos el modelo de la matriz insumo producto para evaluar el impacto causado en el valor bruto de producción nacional por sector económico, en el PBI, en la generación de empleo, en la balanza comercial y en la recaudación tributaria. Esta herramienta permite cuantificar el efecto total que se genera en la economía por la interrelación de todos los sectores como consecuencia de un shock inicial (efectos macroeconómicos y microeconómicos sobre cada rama económica)”
En este sentido, el estudio resalta que en el caso de la CAN para un escenario intermedio de cinco descubrimientos, el efecto durante los años de cada etapa implicaría un crecimiento promedio del PBI de 0,03% en la etapa de exploración, 0,04% para delineación, 0,33% para desarrollo y un efecto de 1,57% para la producción. En el escenario más optimista de 10 descubrimientos y en la etapa de mayor efecto, que es la de las producción y exportaciones, es decir, a partir del año 2031 según el estudio, el impacto del offshore de la cuenca CAN sobre el PBI podría trepar a 3,14% en promedio.
En el caso de la Cuenca MLO un escenario de tres descubrimientos implicaría un escenario de crecimiento promedio del PBI de 0,02% en la etapa de exploración, 0,01% en la etapa de delineación y 0,19% en la etapa de desarrollo y 1,18% en la etapa de producción. A su vez, en el escenario más optimista de siete descubrimientos el impacto sería de 0,04% en exploración, 0,03% en delineación, 0,44% en desarrollo y 2,75% en producción.
Producción, inversión, exportaciones y regalías
Daniel Dreizzen indicó que “un solo descubrimiento tipo de CAN se estima en 560 millones de barriles de petróleo, lo que representa aproximadamente el 15% de las reservas y recursos de petróleo certificados del país”. El estudio de Ecolatina sobre el offshore analiza los efectos en la producción, inversión, exportaciones y regalías. Para esto, establece tres escenarios en cada ítem:
Producción:
1 descubrimiento: implicaría un plateau de 80.000 barriles diarios de petróleo (kbbl/d), que representan el 15% de la producción actual total del país.
5 descubrimientos: tendría un plateau de 400 kbbl/d, es decir, un 73% de la producción del país.
10 descubrimientos: un plateau de 800 kbbl/d, que significaría 1,45 veces la producción actual total del país.
Inversión:
1 descubrimiento: demandaría una inversión de US$ 5.305 millones (aproximadamente una vez la inversión en upstream argentina durante todo el año 2021).
5 descubrimientos: requerirían una inversión de US$ 26.525 millones (aproximadamente cinco veces la inversión en upstream del país en 2021).
10 descubrimientos: US$ 53.050 millones (aproximadamente 10 veces la inversión en upstream argentina en todo 2021).
Exportaciones:
1 descubrimiento: US$ 44.708 millones (el 11% del PBI de 2020).
5 descubrimientos: US$ 223.428 millones (57% del PBI de 2020).
10 descubrimientos: US$ 447.076 millones (1,15 veces el PBI 2020).
Regalías y Ganancias:
1 descubrimiento: significaría US$ 700 millones (53% de las regalías petroleras actuales).
5 descubrimientos: US$ 4.000 millones (3 veces las regalías petroleras actuales).
10 descubrimientos: US$ 8.300 millones (6,4 veces las regalías petroleras actuales).
Empleo
En cuanto a la creación de empleo, para CAN el estudio establece un escenario de máxima (10 descubrimientos) con la creación de 212.000 nuevos puestos de trabajo entre directos, indirectos e inducidos, que son los que se generan con los gastos de los empleos. Esa cifra descendería a 27.000 empleos en el escenario más pesimista de un solo descubrimiento offshore nuevo. La cuenca MLO tendría un efecto similar.
Los sectores más beneficiados en ambos casos serían el transporte marítimo y aéreo, que crecerían entre un 0,5% y un 3,7%; la electricidad, gas y agua con un impacto de entre 0,2% y 2%; servicios de hotelería y restaurants con 0,2% a 1,5%; aunque también tendría impacto en la actividad de petróleo y gas onshore, construcción, servicios financieros e inmobiliarios, productos de metal y minerales, astilleros y perforación, entre otros. El estudio de Ecolatina destaca que en la actualidad la actividad offshore emplea a alrededor de 72.000 personas (7.000 empleos directos, 15.000 indirectos y 50.000 inducidos). “Para tener en cuenta, en Brasil el pico de empleo causado por las operaciones offshore fue de 1,2 millones de personas empleadas”, concluyó Dreizzen.
El laboratorio estadounidense Moderna informó que probará un ensayo clínico de una vacuna antigripal con la plataforma de ARN mensajero en la Argentina.
De acuerdo a los datos suministrados por Moderna, el ensayo clínico (fase 3) de la vacuna antigripal incluirá a 6.000 voluntarios en todo el mundo, de los que unos 4.000 se espera serán de nuestro país.
El estudio de esta vacuna, con plataforma de ARN mensajero (igual que la vacuna de Moderna para Covid-19), permitirá adaptarsemás rápidamente a las cepas anuales que cambian constantemente.
Sobre la base de datos del análisis provisional de fase I/II de mRNA1010, no se observaron problemas de seguridad significativos en ningún nivel ni eventos adversos serios, informaron desde el laboratorio.
Así, los participantes lograron un sustancial aumento de anticuerpos contra H1N1 y H3N2, las cepas responsables de la gran mayoría de las morbilidades y mortalidad de gripe en adultos.
La fase III continuará en Panamá, Colombia, Australia y la Argentina. A nivel local, participarán centros ubicados en Buenos Aires (Mautalen Salud y el Hospital Militar Central), en Córdoba (Sanatorio Allende), en Tucumán y Rosario.
El estudio es aleatorio, estratificado (la mitad recibirá el producto de Moderna y la otra mitad, una que ya existe en el mercado), ciego y con control activo para evaluar la inmunogenicidad y seguridad contra la gripe estacional
Las personas que deseen ser voluntarios de este estudio tienen que ser mayores de edad. Como requisito excluyente, los voluntarios no deben haber recibido una vacuna antigripal en los 6 meses previos al ensayo.
Dado que la principal población objetivo de la vacuna antigripal son los mayores de 65 años, un 20 por ciento del total de voluntarios aceptados estará en ese rango de edad.Flu vaccination concept. Medical bottles with Influenza vaccine. 3D rendered illustration.
Se trata de una niña de 2 años residente en Vicente López, quien mantuvo contacto con un familiar que regresó recientemente de un viaje por Europa y África.
El último caso endémico de sarampión en Argentina se registró en 2000 y, desde la eliminación de la enfermedad hasta 2018, hubo un total de 43 casos importados y relacionados con la importación.
El Ministerio de Salud confirmó este caso de sarampión en una niña de dos años residente en el partido bonaerense de Vicente López, que mantuvo contacto con un familiar que regresó recientemente de un viaje por Europa y África.
“A partir del resultado positivo de la prueba de PCR que llevó adelante el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas (INEI) de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS) ‘Dr. Carlos Malbrán’, el Ministerio de Salud de la Nación confirma un caso de sarampión en Argentina”, anunció en un comunicado la cartera que encabeza Carla Vizzotti.
Investigación del caso
La investigación epidemiológica del caso se inició el 7 de julio “con la notificación al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud de un caso de enfermedad febril exantemática, sospechoso de sarampión, por parte de un efector público de la provincia de Buenos Aires. El diagnóstico fue confirmado ayer (por el lunes) por la tarde por el laboratorio nacional de referencia”, agregó.
Según el Ministerio, los contactos escolares y familiares de la niña “se encuentran en seguimiento. El municipio y la provincia realizan las acciones de control de foco, y el laboratorio nacional de referencia continúa los estudios moleculares correspondientes”.
Salud recordó que la Región de las Américas “certificó la eliminación de la circulación endémica del virus del sarampión en 2016, siendo la primera y única región en lograr este objetivo”.
Antecedentes
“En el período 2017-2019 se registraron más de 40.000 casos en 18 países de las Américas, 93 por ciento de ellos en Brasil y Venezuela, por lo que la Región de las Américas se dejó de considerar libre de sarampión, pero 33 de los 35 países miembros mantienen el estado, entre ellos Argentina, que continúa siendo un país libre de esta enfermedad”.
“Adicionalmente, como el sarampión aún es endémico en el resto del mundo, los países de la región están expuestos a la amenaza constante de importación del virus”, precisó.
El último caso endémico de sarampión en Argentina se registró en 2000 y, desde la eliminación de la enfermedad hasta 2018, hubo un total de 43 casos importados y relacionados con la importación.
Recomendaciones del Ministerio de Salud:
La cartera sanitaria recuerda a la población, a los equipos de salud y a los medios de comunicación que para sostener los logros y evitar la reintroducción del virus al país, se requiere sostener altas coberturas de vacunación con dos dosis de vacuna contra el sarampión (doble o triple viral) y un sistema de vigilancia sensible capaz de detectar oportunamente los casos y así evitar su diseminación.
Sergio Affronti deja la conducción de YPF, a su cargo desde abril de 2020. Su lugar será ocupado por Pablo Iuliano, actual vicepresidente a cargo del sector «Upstream No Convencional» de la empresa. Su salida se atribuye a las diferencias que tenía con el presidente de la petrolera estatal, Pablo González.
Affronti había sido nombrado dn abril de 2020 luego de haber mantenido varias reuniones con el presidente Alberto Fernández. Así, el ejecutivo mendocino regresó a la compañía donde había comenzado su carrera en 1993.
En 2008 asumió como gerente general y country manager de Repsol YPF en Ecuador. Allí estuvo tres años hasta que en 2011 lo nombraron a cargo de la exploración y evaluación de oportunidades de Upstream del grupo a nivel global. Luego volvió a YPF en 2021 cuando el Estado nacional tomó el control de la compañía. En noviembre de 2016 se retiró de YPF y desde entonces se dedicó a asesorar a empresas del sector en el desarrollo de negocios hasta que regresó por segunda vez en abril de 2020.
Este mendocino tuvo que gestionar la empresa en el peor momento de la pandemia y luego comandó la recuperación de los últimos meses.
Su reemplazante
Pablo Iuliano es ingeniero químico egresado de la Universidad Tecnológica Nacional, nacido en la ciudad de La Plata, pero con identidad neuquina, provincia a donde llegó a los 6 años y en la cual desarrolló gran parte de su vida profesional.
Inició su carrera en YPF hace dos décadas cuando la empresa era controlada por la española Repsol. Durante diez años y medio trajinó los yacimientos El Portón, en la frontera entre las provincias de Neuquén y Mendoza, y Chihuido de la Sierra Negra (Rincón de los Sauces), el campo productor de crudo estrella en los años 90.
En 2012 su destino fue Añelo, donde comandó el proyecto más ambicioso de una YPF que volvía a estar bajo control estatal: el desarrollo de Loma Campana, en sociedad con Chevron. Allí desarrolló con Miguel Galuccio, por entonces CEO de la petrolera bajo control estatal, una estrecha relación que se mantiene vigente hasta la actualidad.
Luego se fue a trabajar a Tecpetrol, donde lideró el desarrollo de Fortín de Piedra, el principal yacimiento de shale gas de la formación, entre 2017 y 2020.
Desde mayo de 2020 se venía desempeñando como vicepresidente de Upstream No Convencional de YPF, habiendo quedado a cargo todos los proyectos de la petrolera de bandera en Vaca Muerta.
El Gobierno decidió incrementar el recargo al llamado «dólar tarjeta». La Administración Federal de Ingresos Públicos resolvió elevar del 35% al 45% la percepción a cuenta de los impuestos a las Ganancias y a los Bienes Personales en los pagos de los consumos en el exterior que se realicen con tarjetas..La medida es un desincentivo a esa vía de salida de dólares del país, a la vez que busca apuntalar la recaudación en el corto plazo. En paralelo, se alista el anuncio de un nuevo paso en el alivio gradual a las duras restricciones que rigen actualmente para los importadores, que podría anunciarse hoy tras una reunión de directorio del Banco Central..El BCRA discutirá también si vuelve a subir la tasa de interés o si, por el contrario, este mes la mantiene sin cambios..
El nuevo recargo al dólar tarjeta o turista comenzará a regir hoy, 14 de julio. No se trata de un cambio en el impuesto PAIS sobre el «dólar ahorro» (que debería pasar por el Congreso), el cual permanecerá en el 30%.
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Es una modificación en la alícuota de la percepción a cuenta de Ganancias y Bienes Personales vigente desde septiembre de 2020, que aplicará para los gastos por turismo y consumos en el exterior. La compra de divisas para atesoramiento conservará la alícuota del 35%.
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De esta manera, el dólar tarjeta pasará a tener un recargo total del 75% (30% de impuesto PAIS y 45% de la percepción anticipada de los impuestos a Ganancias y Bienes Personales). Se podrán descontar de las liquidaciones de estos impuestos, en las presentaciones anuales.
El ministro Jorge Taiana recorrió, la semana pasada las góndolas de los astilleros Thyssenkrupp (alemán) y Naval Group (francés).En el alto mando naval se lo conoce como Plan Génesis. Es una carpeta destinada a revisar toda la doctrina y procedimientos, especialmente en torno a la seguridad, y evaluar todo lo escrito en la Fuerza deSubmarinos para establecer cuáles son las condiciones que debe cumplir la sexta generación de submarinos de la Armada Argentina. De allí saldrá parte de la decisión de selección del próximo sistema submarino del país. La política dirá para dónde se inclinará el fiel..
El ministro Jorge Taiana de gira por Alemania y Francia recorrió la semana pasada las góndolas de los astilleros Thyssenkrupp y Naval Group, los candidatos en evaluación con sus productos: el submarino 209/1400 (alemán) y el Scorpene (francés).
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El nuevo requerimiento mantiene la necesidad de unidades con autonomía para patrullas de al menos 90 días en los 1.783.278 kilómetros cuadrados del Mar Argentino, que cuente con propulsión diésel-eléctrica e incorpore avances tecnológicos en materia de procesamiento de datos, telecomunicaciones, sistema de armas, electrónica y capacidad de motores y baterías..Se prevé comprar tres submarinos, mínima ecuación estratégica: un submarino en patrulla, otro alistado y el tercero en mantenimiento o reparaciones, aunque la premisa ideal del Plan Génesis eleva el número a seis..Valores de mercado indican que un buque de esas características ronda los 500 millones de euros; “pelado”; sin los «amenities» de última generación en materia de armas y sensores (torpedos, sonar, contramedidas, radar y otros)..El presidente de Tandanor, Jorge Tudino, integró la delegación. Se busca capitalizar la capacidad y conocimientos técnicos del astillero estatal adquiridos en sucesivas reparaciones de los submarinos nacionales y la de media vida del ARA San Juan para encarar la construcción con la transferencia de ingeniería del oferente seleccionado..El modelo de negocio al que se aspira (habitual siempre que haya una matriz productiva ya desarrollada) es construir la primera unidad en origen y completar la serie en el país. Suena fácil, las condiciones económicas (financiamiento, inversión en maquinaria, entrenamiento de personal, etc), son determinantes en la operación. Argentina recorrió ése camino con espinas..Perón en su último gobierno firmó los decretos secretos N° 956 “S”/74Plan Nacional de Construcciones Navales y N° 768 “S”/74Programa de Submarinos, referidos al convenio con el astillero alemán Thyssen para la transferencia de tecnología necesaria para fabricar un astillero especializado y los submarinos de la clase TR-1700 con propulsión diésel-eléctrica. Dos primeros a construir en Alemania (ARA Santa Cruz, recibido en 1984 y ARA San Juan en 1985) y cuatro restantes en el astillero nacional desarrollado para la misión: el Domecq García.En la década del 90 el vaciamiento y la destrucción de la industria estratégica argentina alcanzó al astillero Domecq García. En 1991 se clausuró el programa de submarinos, que no alcanzó a concretar ninguno de los cuatro TR-1700 de manufactura nacional, se desguazó el astillero, vendida la maquinaria “al peso” como chatarra, se abandonó una inversión de más de 500 millones de dólares sin contar la pérdida del know how que nuevamente se pretende recuperar.Con novedades tecnológicas similares entre los dos competidores, hay dos razones del producto de Thyssen que hacen la diferencia en la apreciación de los marinos. Los submarinistas criollos llevan 40 años operando el modelo alemán, están formados con el ADN de esa tecnología, tripulaciones y técnicos saben de memoria cómo sacarle el jugo a un arma preparada para no estar en puerto, cuentan con el pilar logístico de años aunque el presupuesto hizo trizas el escaparate de repuestos.Valoran la performance del submarino alemán en guerra. El modelo 209 anterior, ARA San Luis, entró en combate real durante el conflicto del Atlántico sur, atacó en tres oportunidades blancos británicos. Es cierto que hubo fallos de las computadoras de a bordo y del sistema hilo guiado de torpedos, sin embargo pudo penetrar el esquema de protección naval inglés sin ser detectado, atacar y evadir los buques enemigos.El Scorpene tiene un atractivo estratégico del que tomaron nota en la Armada Argentina. La Marina brasileña se desprendió de la tecnología alemana que equipaba el arma submarina, operadora del modelo alemán 209 similar al de la marina argentina. Pasó a la manufactura francesa de Naval Group con la construcción de un astillero para submarinos, una base adecuada y transferencia de tecnología para que Brasil concrete el desarrollo del submarino nuclear sobre la plataforma (agregado de una sección donde se aloja el reactor) del sumergible de la clase Scorpene.Nada de esto es posible sin el planeamiento, el sentido de continuidad, la visión a largo plazo y legislación de offset. Factores de escasa presencia en la dirigencia política criolla. Ningún oficialismo, del color que sea, impulsó hasta ahora la denominada ley de compensaciones (offset), herramienta esencial que permitió a Brasil llegar al podio de desarrollo en la industria aeronáutica militar (fabricación del caza Gripen) y en la naval dentro del programa Prosub de fabricación e incorporación de 4 submarinos convencionales clase Scorpene en base a un acuerdo firmado con Francia en 2008 con el adicional de construcción del “Álvaro Alberto”, el primer submarino nuclear que saldrá de la planta estatal brasileña ICN y será entregado a la marina brasileña en 2031.
ooooo
La opinión de AgendAR:
Los submarinos «pelados», sin armas, sensores y electrónica de los que habla el colega Aguilera en Ámbito no nos sirven para nada.
Son el equivalente náutico de los A-4R Skyhawk comprados por Menem a EEUU: útiles sólo para entrenamiento sin armas y en desfiles aéreos. Entendemos que tener al menos una unidad pelada en Argentina eximiría a la Armada de la humillación reiterada de mandar a las tripulaciones de la Fuerza de Submarinos a entrenar en unidades peruanas, por supuesta falta de unidades propias. No hay suficiente modo de subrayar la palabra «supuesta».
Pero el Ministerio de Defensa no está para aliviar el sufrimiento psíquico de nuestros almirantes, sino para establecer una política de defensa de nuestros intereses marítimos. Por ende, el precio equivalente a U$ 500 millones por unidad pelada carece de todo sentido para el país.
Por lo demás, lo primero a charlar con los alemanes de ThyssenKrupp es que necesitamos que nos ayuden a reconstruir el astillero Storni. Ése el el nuevo nombre del Domecq García desde 2006, cuando lo reabrió Néstor Kirchner. Y dado que los alemanes lo construyeron a partir de 1974, y lo reconstruyeron a partir de 2006, lo que incluyó no sólo reposición de maquinaria sino 5000 horas de capacitación para especializar a 40 especialistas, desde técnicos en soldadura hasta ingenieros navales, sabemos que es una tarea que hacen bien. Bajo pago, obviamente. No creemos que sea tan caro.
Las tareas prioritarias del astillero re-re-potenciado por segunda vez serán reparar el ARA Santa Cruz, un TR-1700 oceánico, y el viejo ARA San Luis (un 209 costero), «esos submarinos que no tenemos pero tenemos», en lugar de comprar unidades nuevas pero únicamente decorativas. La tarea siguiente es terminar aquí, bajo garantía, los dos TR-1700 a media construcción que siguen esperando sin avance alguno que se les eche mano desde 1992, y con las renovaciones y novedades necesarias. Y esto al Ministerio de Defensa le abre un arco enorme de posibilidades de mejora técnica: * ¿Se mantienen las baterías de plomo-ácido originales, o se las suplanta por baterías de iones de litio como las que llevan ya 2 submarinos japoneses diésel-eléctricos clase Soryu, y el próximo clase Taigei? El Ministerio de Defensa japonés dice que, esperablemente, estas nuevas baterías son de mayor densidad energética que las de sulfúrico-plomo, ergo almacenan más carga, se recargan más rápido, y le han dado al Oryu y Toryu, los 2 últimos ejemplares de la clase Soryu, mayor autonomía y/o velocidad en navegación silenciosa puramente eléctrica, con los motores diésel apagados. Pero -son militares- no dan cifras concretas.
¿Se mantienen las motores diésel, o se los suplementa con algún tipo de planta térmica anaeróbica AIP (Atmosphere Indepent Power)? Un TR-1700 es un submarino relativamente compacto: no tiene espacio para ninguna planta de éstas, salvo que se le añada un anillo extra al casco. Pero justamente, hablamos de 2 unidades que no se terminaron jamás, lo cual quizás los exima de un corte de casco de presión: el ARA Santa Fe, con un avance de obra del 74%, y el ARA Santiago del Estero, con un 35%. ¿Qué se gana con una planta AIP? Las hay de diversa tecnología y con distintas prestaciones, pero su destino suele ser más la recarga de baterías que la propulsión, porque no dan grandes potencias. En general rinden casi una semana más de inmersión sin usar el snórkel, con los diésel apagados, en total silencio, pero con suministro de aire, agua y calor para la tripulación, y potencia para los sensores y sistemas de ataque. En caso de guerra, un submarino AIP tiene casi 3 semanas en las que al enemigo le será muy difícil localizarlo, incluso aunque esté directamente bajo sus barbas. Y ésa es otra cosa con la que nos pueden dar una mano los alemanes, sin que tengamos que comprarles un submarino entero (y de otro tipo, como el 214). No será barato. Sí, seguramente, menos caro.
La opción nuclear: cualquiera de los TR-1700 sin terminar es el destino natural del reactor tipo PWR (Pressured Water Reactor) que el equipo del Ing. José Converti, de la Comisión Nacional de Energía Atómica, vienen desarrollando desde la ingeniería básica. Es sumamente compacto, para caber dentro de los 7,30 poco generosos metros de diámetro de los cascos resistentes de este tipo de naves. Pero desde que se murió el contraalmirante Carlos Castro Madero, las sucesivas cúpulas de la Armada han perdido todo interés por la CNEA. Para mal de ambas instituciones.
Lo de comprarle submarinos a Francia porque eso nos abre la opción nuclear es no entender el negocio naval y tampo el negocio nuclear. La opción nuclear ya la tenemos abierta por la Comisión Nacional de Energía Atómica.
En Francia no se nos perdió nada. Visitar Naval Group, nombre actual de la vieja Direction Nationale des Batiments Marins, firma estatal fundada en 1631 por el Cardenal Richelieu, es interesante, y tal vez un modo de que los alemanes no nos maten con los precios. Pero si hay que atenenerse a la historia local, nuestros submarinistas no han manejado ningún equipo francés. Y si hay que atenerse a la mundial, el terror de la navegación en el Atlántico en la Primera y Segunda Guerras Mundiales no fue Francia. Fue Alemania.
A Brasil, Naval Group sólo le ha dado la tecnología para fabricar su nueva flota de Scorpene diésel-eléctrica. El submarino nuclear brasileño SNB Alvaro Alberto usa el diseño de casco de un Barracuda, submarino del mismo astillero (Naval Group) pero bastante mayor que un Scorpene por sus dimensiones y alcance. Y por ahora con el motor nuclear los brasucas se las están arreglando solos, probando un prototipo instalado en tierra. No sin los esperables tropiezos: van muy despacio.
Podría ser que Francia sí los termine ayudando a los primos a motorizar el Alvaro Alberto. En Septiembre de 2021, los EEUU y el Reino Unido desairaron gravemente a Francia, cuando les soplaron a Australia como cliente de toda una flota de Barracudas diésel-eléctricos con AIP, a construirse fundamentalmente en Australia como reemplazo de los Clase Collins actualmente en servicio.
Esa licitación la había ganado Naval Group en 2018 por U$ 35.500 millones, y se la llamó «la venta del siglo» dentro de la industria naval. Ahora Australia está pendiente de que EEUU y el Reino Unido les cedan submarinos nucleares británicos de la clase Astute, pero de construir en astilleros australianos nadie dijo una palabra, y hasta el premier Scott Morrison empieza a sospechar que puede quedarse sin el pan y sin la torta. El presidente Emmanuel Macron no fue muy medido en sus palabras en 2021: llamó a la movida de EEUU, el RU y Australia «una puñalada por la espalda».
Lo que se dañó con esa movida, llamada AUKUS (Australia-United Kingdom-US) es una regla diplomática jamás formulada en forma pública, pero clarísima por sus efectos, nacida en la Primera Guerra Fría, cuando los EEUU comisionaron el primer submarino de propulsión nuclear de la historia: el Nautilus, en 1954.
Respetada por todas las potencias navales nucleares durante 67 años, esa regla dice -o decía- que la motorización nuclear para submarinos no se transfiere ni se vende, ni siquiera a aliados. Se ha respetado siempre y hoy los franceses por fin tienen una excusa perfecta para liquidarla. ¿Se atreverán a colaborar abiertamente con Brasil en la motorización nuclear del Alvaro Alberto? Podrían estar haciéndolo, y EEUU bancándoselo en humillado silencio, y aquí no nos enteraríamos jamás. Son puras especulaciones sin valor. Como argento viejo, confío más en un reactor naval propio y posible que en uno francés imaginario, montado además en un submarino impagable.
Un Barracuda, oh, lector, es un animalito de no menos de U$ 2000 millones por unidad, y eso con motores diésel-eléctricos + un motor Stirling AIP, pero a ese precio sale comprándolo de a 12 unidades, y con un rediseño total de los astilleros australianos a cargo de Naval Group.
Lo que dicen las revistas y webzines de defensa de nuestro país, que repiten acríticamente lo que les mandan decir algunos almirantes, es que conviene olvidarse de los TR-1700 y contentarse con el sucesor de exportación de ThyssenKrupp, el tipo 214.
Es decir, olvidate de que tenés YA COMPRADAS Y PAGADAS una Toyota Hilux usada a reparar y dos más sin uso pero a terminar de ensamblar, modelo ’90, y además tenés pagado dos veces el taller para ensamblarlas. Olvidate de todo eso y alegrate con una Corolla crossover. Eso sí, nuevita.
Los tipo 214 son submarinos excelentes si uno es Grecia, Corea del Sur, Portugal o Turquía, es decir si uno no está demasiado excedido de longitud de costas y de kilómetros cuadrados de plataforma continental. Lamentablemente somos el 8vo país del mundo por superficie monocontinental, con 6.400 km. de costas, 1,8 millones de km2 de mar, 1 millón de km2 de Zona Económica Exclusiva intrusados por pesca depredadora mayormente española y asiática, y pérdidas de soberanía sobre 1,7 millones de km2 de aguas usurpadas por el Reino Unido. No la tenemos fácil.
Me encantan los 214, como sucesores evolutivos del 209 que, con el nombre de San Luis, tan bien nos sirvió en Malvinas… aunque estaba tan miserablemente mal mantenido por el cliente (es decir la Armada) que le fallaba todo, desde la computadora de tiro hasta los torpedos.
Lo único que no falló fue la tripulación, que pese a ser interina demostró una pericia técnica y un coraje excepcionales. Dirigida por el capitán Luis Azcueta, soportó pegada al fondo del mar más de 200 cargas de profundidad, entre ellas 50 torpedos antisubmarinos autodirigidos MK 46, generosamente cedidos a la Royal Navy por los EEUU.
Si Alemania regalara los 214, le aceptaría todos los que nos donen. Pero prefiero los TR-1700, primero porque ya los compramos y están juntando óxido bajo el galpón de Storni desde hace 30 años.
Revistas autodenominadas nacionales de defensa insisten en que justamente, son viejos irremediables, valetudinarios, no tienen recuperación.
Clarísimo, los EEUU tienen todavía activo al USS Bremerton, el primer submarino nuclear de ataque de la clase Los Angeles, botado en 1978, comisionado en 1981. Peor aún, tienen activos 27 submarinos más de esa clase, los muy ignorantes. Si sólo leyeran un poco las revistas de defensa argentinas…
De la clase Los Ángeles, los EEUU retiraron únicamente a los 33 más ruidosos. Y si hay que hacer historia, la única vez que un TR-1700 argentino tuvo que hacerle frente en maniobras navales a una cantidad de ese tipo de naves, ¿adivine el lector quién ganó, a fuerza de silencioso y rápido? Sí, el TR-1700, concretamente el ARA San Juan, y eso sucedió en 1994 durante las maniobras Fleetex organizadas por los EEUU y Venezuela.
Los gringos sabían que los TR-1700 eran adversarios jodidos, pero ni se imaginaban cuánto. Cuando el ARA Santa Cruz se vino desde Bremen a la Argentina, viajó por superficie, escoltado por el destructor Phoebe, por su helicóptero Sea Lynx y por los cuatrimotores Nimrod antisubmarinos de la Royal Navy, que necesitaban tomarle la firma acústica… hasta entrar en el Golfo de Vizcaya.
Ahí, en medio de un tormentón, el Santa Cruz, dirigido por el capitán Miguel Carlos Rela, se les piró y no lo encontraron nunca más. Rela simplemente se sumergió a 50 metros de profundidad, y con los excelentes sensores sónicos pasivos de su nueva nave, esperó a que desaparecieran los ruidos de helicópteros y hélices de sus buscadores. Luego reanudó camino, cautelosamente, a baterías, y cuando se supo indetectado, ascendió a profundidad de snórkel para recargarlas con los motores diésel.
Maggie Thatcher literalmente enloqueció. Dio orden a los 2 submarinos nucleares en rotación quincenal de patrulla por el Mar Argentino de hundir al Santa Cruz, si se acercaba a las islas. Añadió 3 destructores a la búsqueda. Con sonar activo, pasivo y sonoboyas, los gringos le pasaron el peine fino al mar… pero nada. ¿Adónde estaba el Santa Cruz?
¡Pop! Reapareció como si nada frente a Mar del Plata, tras un viaje submarino de 556 horas y ocho minutos, y con un total navegado en inmersión de 5246,55 millas náuticas. Lo que en unidades más normalitas de medida, serían 9700 km. Faltaba nomás la Reina buscándolo. ¡Y no lo detectaron!
El siguiente TR-1700 fue el San Juan. Nuestro pobrecito viejo submarino inútil, según nuestros opinólogos, se coló en silencio a través de la cortina defensiva de submarinos nucleares y destructores y «hundió» el USS Mount Whitney, la nave capital del equipo atacante. Había que impedir un desembarco de 2000 marines, que efectivamente, tuvo lugar. Pero cuando llegó a puerto el capitán del San Juan, Gustavo Trama, mostró que el desembarco no habría podido suceder, porque la nave de comunicaciones, comando y control que lo dirigió había sido hundida horas antes. El bando ganador, el Azul, tuvo que parar los festejos. Habían perdido.
La US Navy había puesto toda la carne en el asador en este ejercicio: 2 portaaviones clase Nimitz, más de 30 naves escolta antisubmarinas con helicópteros, aviones cazasubmarinos P-3C Orion y S-3 Viking, 5 submarinos nucleares de caza clase los Ángeles, incontables sonoboyas… y los derrota el único «y atrasado» submarino diésel-eléctrico TR-1700: el San Juan.
Hablamos del mismo ARA San Juan que naufragó en 2017 por una válvula de snórkel que no cerraba bien, y falta de mantenimiento evidenciada por decenas de «novedades», como llama la jerga a los desperfectos, y falta de huevos en la cadena de mando para decir «Si el submarino no está 100% operable, no sale».
En lo más alto de dicha cadena de mano, el poliministro Jorge Aguad, que transitó desde Telecomunicaciones a Defensa, a cuyo paso por el estado los satélites argentinos morían en tierra y los aviones se caían del cielo, le echó obviamente la culpa al astillero Storni.
Todo el mundo se la tiene jurada al Storni. Al menos, el mundo alineado hoy con la OTAN. Para comprobarlo, sólo es ver la historia del ARA Santa Cruz, que en 2015 ingresó al Storni reparación de media vida, algo que dura entre 1 y 3 años de acuerdo a cuánto haya que renovar y sustituir. Pero ahí se quedó.
Porque en 2017, cuando se perdió el San Juan, Aguad interrumpió la reparación de su submarino gemelo. Hombre precavido, dicen algunos, y otros vivan a Su Majestad Isabel 2da. y dicen: «¡Dos por uno!». Desde entonces, seguramente por un traspapelamiento, uno querría creer, está en disponibilidad 4, es decir, para el chatarreo, aunque nadie ha querido tirar la primera piedra. O sacarlo de esa posición de peligro. Y oficialmente desde entonces, no tenemos submarinos. Pero es un macanazo.
La diferencia más importante entre los submarinos 209 de HowaldsWerke y los TR-1700 de Thyssen no era únicamente dimensional -que no es tanta- o de cantidad de combustible a bordo, que es notoria. Ambos usaban bancos de baterías de media tonelada por pieza, pero de ésas nuestro TR-1700 tenía 960, el doble que los tipo 209, un riesgo técnico (los incendios de baterías son la causa de pérdida más frecuente de los diésel-eléctricos), pero un riesgo que paga en performance. Su enorme capacidad de almacenamiento de electricidad es parte de la explicación de la velocidad de los TR-1700 en inmersión: 24 nudos de máxima… declarada.
Su Majestad doña Isabel sabe por reina pero más sabe por vieja. Con 4 de estos aparatos en Argentina, ni en un rapto de locura se habría atrevido a sacarle tantas aguas territoriales como nos sacó a nosotros desde 1989 en adelante. Se habría podido negociar cada kilómetro cuadrado a cara de perro, en lugar de acceder bobamente al pedido británico, en los acuerdos Foradori-Duncan, de 1989, de que la Argentina no objetaría la libre emisión de derechos de pesca por parte de Port Stanley, y que los pesqueros argentinos evitarían meterse en la FICZ (Falkland Islands Conservation Zone, el nombre para tiempos de paz del Área de Exclusión).
Desde entonces, y con sucesivas cesiones unilaterales, hemos perdido derechos de pesca sobre 1,7 millones de km2, la población kelper se duplicó y tiene ingresos raramente inferiores a los U$ 93.000 por cabeza, y la tremenda guarnición aeronaval de Malvinas se mantiene con plata pesquera. Estamos pagándoles por irnos desalojando de nuestro mar. Y nada indique que eso no siga empeorando.
Todos los TR-1700 son submarinos oceánicos, y como tales, constituyen armas de contrabloqueo. Ayuda-memoria: los ingleses nos bloquearon 2 veces en el siglo XIX, entre 1806 y 1807, cuando el Virreinato, y luego entre 1845 y 1850 en tiempos de Rosas. El costo económico para la naciente Confederación Argentina fue enorme. Salvo que reinventemos un poco nuestra geografía y nuestra producción, siempre seremos un país fácil de bloquear. El 80% de lo que producimos sale por el Plata.
Todos los submarinos alemanes han mostrado ser acústicamente muy invisibles, pero los TR-1700 siguen siendo, por velocidad y sigilo, un arma muy desequilibrante. Pueden reventar un bloqueo de la boca del Río de la Plata y del puerto de Quequén desde retaguardia, cosa que a los derivados de los 209, como el 214, les quedaría muy fuera de sus capacidades, por autonomía en inmersión.
Si tu misión es volver carísimo un bloqueo naval, olvidate de submarinos costeros y de la Plataforma Continental. Pensá en grande. Operá desde mar adentro. Para algo tenés como arma principal un diseño excepcional como el del TR-1700 con 90 días de autonomía real, y cuyo casco de presión -como lo demostró el naufragio del San Juan- resistió la implosión hasta la increíble profundidad de 600 metros.
No estamos apurados en comprar submarinos. Tenemos 4, uno declarado muerto cuando todavía tiene mucha vida por delante, y 2 a terminar, sin uso alguno, uno de ellos potencialmente nuclear.Estamos, eso sí, muy apurados en recobrar el astillero Storni. Somos industrialistas.
El ministro de Desarrollo Productivo viaja a San Pablo. Buscará fomentar un esquema de compensación de las operaciones comerciales bilaterales para disminuir la salida de dólares.
El Gobierno necesita transitar de la manera menos dolorosa posible los próximos dos meses de escasez de divisas. Con ese escenario como trasfondo, Daniel Scioli encabeza una misión comercial a Brasil. Más allá de las rondas de negocio, el ministro de Desarrollo Productivo buscará fomentar un mecanismo de compensación de importaciones y exportaciones para disminuir la salida de dólares. La balanza comercial con el principal socio comercial este año será deficitaria. Buscan afianzar los pagos en las monedas de ambos países..La idea no es nueva. De hecho, Scioli venía trabajando en el tema desde su paso por la Embajada en Brasilia. Ahora, con mayores urgencias en el plano cambiario, buscará revitalizar la iniciativa que apunta a incrementar los pagos de importaciones y exportaciones en pesos y en reales para llevar alivio a las reservas del Banco Central. Algo similar a lo que viene proponiendo el embajador en China, Sabino Vaca Narvaja, para implementar con los yuanes..El ministro viaja acompañado por el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Funes de Rioja, y el gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet. Completan la comitiva oficial pequeñas y medianas empresas de esa provincia. «En los últimos 15 años, Argentina tuvo un déficit de u$s52.000 millones con respecto a Brasil. Para revertirlo no hay que comprar menos, sino vender más y en eso el rol de las economías regionales es fundamental» afirman desde el ministerio.
La agenda de trabajo incluye una serie de rondas de negocios con firmas brasileñas para lograr la instalación de productos locales en el mercado. También está prevista una reunión con Josué Gomes da Silva, presidente de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), una de las entidades empresariales más importantes de Brasil.
Por fuera de esa agenda, la atención estará puesta en la búsqueda de un mecanismo para minimizar el impacto de la balanza bilateral sobre las reservas. Luego de un 2021 en el que se logró revertir la tendencia y se alcanzó un superávit de u$s 66 millones, solo en los primeros cuatro meses del 2022 se acumuló un saldo negativo de u$s1.095 millones.
Aunque en el segundo semestre podría revertirse la tendencia, las estimaciones oficiales indican que este año la cuenta final volverá a cerrar en rojo para Argentina. La idea del Gobierno, entonces, es compensar parte de ese déficit en transacciones que no impliquen el uso de dólares.
El Premio Fundación Bunge y Born 2022 en Nanociencias se le otorgó a Galo Soler illia, Químico (1993) y Doctor en Química (1998) por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (UBA). Realizó un posdoctorado en la Universidad de Pierre-et-Marie-Curie (1999 y 2002), donde inició sus estudios sobre la síntesis de materiales avanzados mesoestructurados. A su regreso, fundó el grupo de Química de Nanomateriales en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CONEA), en el que trabajó entre 2003 y 2014.
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En 2003 creó, y desde 2015 dirige, el Instituto de Nanosistemas (Universidad Nacional de San Martín-CONICET) especializado en la síntesis de nuevos materiales nanoporosos, y en el descubrimiento y aprovechamiento de nuevas propiedades que surgen de esta escala.
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Galo ha llevado a cabo una importante labor en la formación de recursos humanos a partir de la dirección de tesis doctorales, posdoctorales e investigadores de CONICET. Coordinó numerosos proyectos nacionales e internacionales, en conjunto con instituciones y empresas. Además, contribuyó con la divulgación de la ciencia a partir de la publicación de tres libros, alrededor de 200 artículos en revistas científicas y el registro de cinco patentes.
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En su extensa trayectoria, se destacan importantes actividades de transferencia científica desarrolladas en el país como la reciente cofundación de la empresa de base tecnológica Hybridon, dedicada a la producción de nanomateriales para aplicaciones industriales.
Realizó aportes fundamentales para la consolidación del campo de las nanociencias demostrando un liderazgo indiscutible en el estudio de sólidos inorgánicos mesoporosos dirigidos, principalmente, al diseño y producción de nanosistemas, películas delgadas y materiales jerárquicos para crear materiales multifuncionales espacialmente organizados con propiedades controladas a diferentes escalas.
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Galo recibió diversas distinciones, siendo las más notables la Distinción Franco-Argentina en Innovación 2018, otorgado por el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología – Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva-Embajada de Francia; INNOVAR 2016, también otorgado por el MinCyT; Premio KONEX de Platino en Nanotecnología (2013); Premio “Dra. María Cristina Giordano” de la Asociación Argentina de Investigación Fisicoquímica (2013),; Premio a la calidad científica “Dra. Elizabeth Jares-Erijman” otorgado por la Fundación Argentina de Nanotecnología (2012); Premio Ranwell Caputo de la Academia Nacional de Ciencias, área Química Inorgánica y Fisicoquímica (2012); Premio Houssay, Distinción Investigador de la Nación Argentina MINCyT, (2009); Premio Venancio Deloufeu en Química de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (2006); Premio Bernardo Houssay de la SECyT a la Investigación Científica y Tecnológica área Ciencias Exactas y Naturales, categoría Investigador Joven (2006).
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Actualmente, Galo Soler Illia es Investigador Superior del CONICET en el Instituto de Nanosistemas, Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y Profesor Asociado del Departamento de Química Inorgánica, Analítica y Química Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Buenos Aires (UBA). Es Decano del Instituto de Nanosistemas (UNSAM) y ,además, académico Titular de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.
Un trabajo que difundió el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) destaca que «en la Argentina conviven una moneda nacional y otra moneda internacional con una fortísima presencia en múltiples dimensiones».
Las encrucijadas características del ‘bimonetarismo‘, producidas por la insuficiencia en la generación de divisas y los usos del dólar para necesidades productivas y para satisfacer la demanda de ahorro de los argentinos, implican «una necesidad adicional y altamente costosa para el crecimiento de la producción argentina», describe el informe del CELAG.
Elaborado por los economistas Alfredo Serrano Mancilla y Guillermo Oglietti junto a la doctora en Ciencias Sociales Mariana Dondo, el informe plantea que «en la Argentina conviven una moneda nacional y otra moneda internacional con una fortísima presencia en múltiples dimensiones».
Para los tres analistas, la coexistencia del peso y el dólar «vuelve imposible abordar rigurosamente los problemas de la economíaargentina, como inflación, tipo de cambio, escasez de divisas, tasa de interés, deuda interna y externa, estructura desequilibrada productiva, sin entender que el país vive desde hace tiempo un fenómeno estructural como es el del bimonetarismo«.
«Si todo se canaliza en esa moneda, no vuelven los dólares al circuito productivo y ahí es donde tenemos problemas de crecimiento e inflación».
Oglietti, uno de los autores del trabajo, explica que el bimonetarismo se caracteriza por «dos fenómenos» que se producen en paralelo, por un lado «la incapacidad de generar suficiente superávit de divisas» y por otro el uso de esas divisas para dos cuestiones que se superponen, «como importar alimentos, insumos o bienes de capital» y al mismo tiempo «satisfacer la demanda de ahorro que quieren los argentinos».
Este último punto, agrega Oglietti, «es una necesidad adicional y altamente costosa para un país porque si a una economía le sacás semejante volumen de dinero todos los años generás filtraciones al circuito económico que afectan gravemente al crecimiento argentino y, en particular, al crecimiento de la producción».
El economista advierte que la encrucijada se agrava por algunas prácticas y conductas habituales de actores económicos de la Argentina, como «la fuga de divisas de grandes empresas y la evasión tributaria», que también inciden sobre el problema.
Y en ese sentido, profundizó: «Si todo se canaliza en esa moneda, no vuelven los dólares al circuito productivo y ahí es donde tenemos problemas de crecimiento e inflación».
Al abordar acciones como la remisión de utilidades de grandes compañías o el pago de deuda de las empresas trasnacionales a sus filiales en el exterior, el investigador del Celag alertó que «los esfuerzos exportadores del país» quedan «persistentemente neutralizados por el déficit que genera la balanza de rentas de la inversión», en razón de «la salida de dólares para remunerar el capital extranjero invertido en el país».
«La cosecha actual de las privatizaciones y extranjerización de la estructura productiva sembradas en el pasado es que entre un 13 % y un 30 % de las exportaciones anuales deben destinarse a pagar el déficit de la balanza de rentas de la inversión», remarca en una frase que alude al proceso de venta de activos públicos iniciado en los años ’90.
Todo eso, insistió, contribuye a la «escasez de dólares» que a su vez se traduce en inflación, porque «hay menos crecimiento y, por tanto, menos oferta».
Además, indicó que «la fuga de divisas está provocada en gran parte por la evasión tributaria, por la cual el Estado pierde la capacidad de destruir dinero con el cobro de impuestos, que es en donde gana valor la moneda», dinero que «va a la demanda de dólares y hace que se deprecie el peso frente al dólar».
«Hay otros motivos que explican la inflación, pero este es uno de los centrales y es necesario contenerlo».
En el informe de Celag, al describir la actualidad del ‘bimonetarismo’, se pone el foco sobre «el stock de ahorros de argentinos fuera del sistema local», al que bautizaron «Colchon Bank» y que en 2022 suma «258.077 millones de dólares», precisaron, «lo que equivale a más de 5.000 dólares por habitante, a más de medio PIB y a la inversión de toda la economía de 2 años y medio».
Este diagnóstico se completa con la existencia del llamado ‘posicionamiento de activos en el exterior’, ya que Argentina, resaltaron, es el único país latinoamericano que es acreedor neto del resto del mundo y uno de los tres países en desarrollo no petroleros que tiene más activos en el exterior que deudas en el extranjero».
«En 2020 los activos de los argentinos en el exterior superaban a las deudas con el exterior por unos 120 mil millones de dólares», detallaron en el trabajo.
Finalmente, en el estudio se recuerda que en el año 2006 «la Reserva Federal de Estados Unidos estimaba que Argentina lideraba el ránking mundial de tenencia de dólares en billete de papel por habitante».
Comentario de AgendAR:
El estudio al que se refiere esta nota de Télam es una descripción que abarca las distintas facetas del problema. Pero no avanza, al menos hasta aquí, en el análisis de las causas.
Que son varias, también de acuerdo a esas distintas facetas. La que entendemos como principal, por sus múltiples consecuencias, es la debilidad de la moneda nacional. Que ha llegado a límites extremos: los argentinos con capacidad de ahorro no lo hacen, no sería sensato hacerlo, en su propia moneda.
Salvo que se trate de patrimonios muy importantes, que justifiquen la tarea «tiempo completo» de un gerente de finanzas que transfiera colocaciones según tasas y riesgos, los argentinos ahorran en dólares, si pueden ahorrar.
Hasta que la inflación no se modere durante un período prolongado, los argentinos no ahorrarán en pesos.
Por otro lado, tampoco se debe minimizar el fenómeno de la evasión fiscal, que los autores señalan. Llevar el dinero al exterior es una forma de ocultarlo al fisco. Aunque los acuerdos internacionales entre las agencias de recaudación han hecho que sea una práctica más riesgosa.
Justamente ayer la AFIP informó que ha reclamado en los últimos dos años a argentinos con cuentas en el exterior el pago de impuestos por más de 1300 millones de pesos.
Compartimos un hilo de la empresa aeroespacial argentina VENG, dependiente de la CONAE. Se sigue avanzando en el camino al Tronador del que ya informamos aquí.
Recibimos en el Centro Espacial Punta Indio el primer lote de gajos para conformar las tapas de los tanques estructurales de los lanzadores de la familia Tronador. pic.twitter.com/oWiYEli524
«Este jueves 7 de julio, autoridades de la Fábrica Argentina de Aviones “Brigadier San Martín”, FAdeA, participaron de la entrega formal de los 10 primeros «gajos» de aluminio que fueron fabricados en sus instalaciones en la provincia de Córdoba.
Los gajos fueron fabricados en aluminio de uso espacial, a través de un proceso de conformado por stretch forming. Para ello, la empresa argentina Molaike fabricó una matriz para lograr la geometría requerida.
Cada tapa o casquete requiere de 8 gajos y formarán parte de tanques de 2 metros y medio de diámetro. Estos prototipos de tanques estructurales tendrán un largo de 3 metros y medio, y cumplen de manera simultánea la función de fuselaje y almacenamiento de combustible.
Por parte de FAdeA estuvieron presentes Franco Giuggioloni, vicepresidente; Leonardo Carrizo, jefe del programa de Aeroestructura; Carlos Sanmartino, jefe del departamento de Calidad, y Diego Maenza, responsable de Ingeniería de Procesos.
De VENG participó nuestro presidente, Marcos Actis, e integrantes de la Gerencia de Acceso al Espacio y de Operaciones del Centro Espacial Punta Indio.
La información actual sobre el programa de Acceso al Espacio que lleva adelante nuestro país está desarrollada aquí.