Las ventas de maquinaria agrícola son las más altas en 13 años

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En el primer trimestre de 2022 se vendieron en promedio 337 equipos por semana. Los productores invierten como refugio de valor y en un contexto en el que hay crédito para esas compras.

En un contexto de altos precios internacionales de los granos y mientras la brecha entre el tipo de cambio oficial y los paralelos no para de crecer, los productores agropecuarios buscan como refugio de valor concretar inversiones y, en este marco, las ventas de maquinaría agrícola atraviesan un momento de plena expansión. Más concretamente, se vendieron a razón de 337 máquinas por semana en el primer trimestre del año, siendo el mejor registro de los últimos 13 años para ese período, ya que hay que remontarse a 2008 para encontrar un valor superior. En los últimos 10 años, la media para el primer trimestre había sido de 270 unidades vendidas, de modo que el registro de este año es 25% superior. Según detallan desde la Fundación Mediterránea entre los argumentos que explican la importante demanda de maquinarias agrícolas se encuentran un buen desempeño agrícola (cosecha de soja superior a la temporada anterior), elevados precios internacionales de granos, crédito promovido, escasez de opciones para dolarizar los excedentes (cepo) en el marco de una importante incertidumbre a futuro en materia cambiaria. En ese contexto, los productores y contratistas encontraron incentivos añadidos para volcarse a comprar equipos que, además, fundamentan en parte la obtención de mayores rindes actuales y futuros. En el caso de los precios internacionales, hay que remontarse 10 años para encontrar precios de la soja como los actuales. “Estos incentivos aumentados para el impulso del sector, en realidad, deben ponerse en un contexto más general. La industria de maquinarias agrícolas viene teniendo un desempeño destacado en los últimos años, de la mano del crecimiento de la producción agropecuaria (y del aumento de su valor). Si se compara la evolución del conjunto de la industria manufactura, se tiene que se ubica en abril de este año 5% por encima de la correspondiente al mismo mes del año anterior, y 9% por encima de la del 2019. Sin embargo, si se compara respecto de abril de 2017, la producción industrial en conjunto ha crecido apenas 3% en 5 años. En el caso de la industria de máquinas agrícolas (y se infiere crecimiento similar en el conjunto de agropartistas que contribuyen a la misma cadena de valor), en abril de 2022 se ubica 33% por encima de la producción del mismo mes del año anterior. Por otra parte, su producción se ubica 178% por encima de la de abril de 2019 (según cifras de INDEC, en su informe de producción industrial), y 51% por encima de la de 2017”, explican desde la entidad. En orden de crecimiento, en el primer trimestre del año (en comparación con el año anterior), se ubicaron en primer lugar las cosechadoras (+44%), luego tractores (+27%), sembradoras (+18%) e implementos (-3%, siendo pulverizadoras el componente que más se contrajo, aunque vienen en un nivel de ventas muy elevado). “Es importante destacar que los rubros de mayor crecimiento en 2022, hasta el momento, son los que menos habían crecido en los dos años previos, y viceversa. Eso nos lleva a un segundo punto de vista, que es el que surge de analizar en qué nivel de actividad se encuentra el sector, en términos históricos. Mientras las ventas de cosechadoras y tractores se ubican lejos de sus máximos históricos, las sembradoras e implementos se ubican en niveles de actividad altos en términos comparativos, marcando un crecimiento significativo. En 2021, las cosechadoras vendidas representaron apenas el 58% de las comercializadas en 2017. En el caso de tractores, el año pasado se vendieron un total equivalente a 78% de las correspondientes a 2017. En cambio, las ventas de sembradoras se ubicaron al 123%, en la misma comparación, y las de implementos en 114%. Estos indicadores son muy significativos si además se tiene presente que entre fabricantes de sembradoras e implementos se concentran más del 90% de las empresas del sector. La comparación con el año 2017 no es antojadiza, ya que en ese periodo se registró el mayor nivel inversión en maquinarias agrícolas de los últimos 20 años (los registros anteriores son incompletos),” destacan desde la entidad mediterránea.

Pesca: el INIDEP proyecta una sede en Puerto Madryn y construir un buque para aguas polares

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El director del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), Lic. Oscar Horacio Padin, presentó en Puerto Madryn, Chubut, el proyecto de extensión territorial que contempla la creación de una sede del Instituto en esa ciudad y brindó detalles sobre el buque de investigación tipo “Ice Class” que planea construir.

La ampliación del área geográfica donde desarrolla sus campañas científicas y el financiamiento para el diseño y la construcción de un buque capaz de navegar en aguas de la Antártida son aspiraciones del Instituto que ha conversado con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
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El director Padin estuvo acompañado por el intendente local, Gustavo Sastre, el secretario de Pesca provincial, Gabriel Aguilar, el director Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera, Julián Suárez y el asesor, Carlos Lasta.
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El evento se llevó a cabo en el teatro del muelle y reunió a autoridades de la Prefectura Naval Argentina (PNA); Base Naval Puerto Madryn; Centro Nacional Patagónico (CCT-CENPAT-CONICET); Universidad Tecnológica Nacional (UTN); Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB); Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos Almirante Storni (CIMAS-CONICET); delegación de Pesca de Puerto Madryn; administración portuaria local; Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP); Cámara Pesquera del Chubut (CAPECH).
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«Para el INIDEP es central y estratégico afianzar su presencia Puerto Madryn. Hoy contamos con una delegación que realiza un trabajo fundamental, pero carecemos de un edificio propio», señaló Padin, al tiempo que agradeció el respaldo del intendente Sastre en las gestiones por el emplazamiento de la futura sede del Instituto. “El puerto chubutense será clave para la operatoria del buque que planeamos construir y para el resto de la flota del Instituto”, agregó.
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Por su parte, el Intendente de Puerto Madryn señaló: “La pesca es una de las principales industrias de Puerto Madryn, por lo que nos pone muy contentos que las gestiones impulsadas hayan dado resultados y podamos contar con una sede del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero en nuestra ciudad. Esto nos permitirá seguir avanzando en acciones conjuntas de cara al desarrollo de esta actividad, preservando el ecosistema marino y usando los recursos de una manera sostenible”.
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El director del INIDEP presentó el proyecto que el INIDEP está trabajando junto al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a través de la Dirección General de Programas y Proyectos Sectoriales y Especiales (DIPROSE), dependiente del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca. El mismo comprende el fortalecimiento de la capacidad de investigación pesquera, oceanográfica y ambientales en el Océano Austral y la ampliación del área geográfica donde desarrolla sus campañas científicas a través del financiamiento para el diseño y la construcción de un buque con notación ICE CLASS (ICE 1C). Asimismo, se contemplan otras inversiones de apoyo a las actividades llevadas a cabo por la flota de buques actuales.
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Además, se prevén inversiones destinadas al fortalecimiento de la infraestructura original del INIDEP con laboratorios e instalaciones habitables en las provincias de Chubut (Puerto Madryn), Río Negro (San Antonio Oeste), Santa Cruz (Caleta Olivia), Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur (Ushuaia). Estos edificios permitirán una mejor articulación con los organismos de gestión pesquera (Subsecretaría de Pesca de Nación y Administraciones de Pesca Provinciales) y la vinculación con otras instituciones de Ciencia y Técnica (CONICET, Centros Interinstitucionales y Universidades).

La OMS evaluará si la viruela símica representa una emergencia de salud pública internacional

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que convocará a una reunión de su comité de urgencia el 23 de junio para evaluar si la viruela del mono representa una «emergencia de salud pública de alcance internacional».

Según el reelegido director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, la proliferación actual de casos de viruela del mono es «inusual y preocupante», por lo que se decidió la convocatoria. La entidad lleva contabilizados 1.300 casos confirmados de la enfermedad en el mundo en países no endémicos (la viruela del mono es endémica en 11 países de África occidental y en África central). La «viruela del mono», que no suele ser mortal, puede causar fiebre, dolores de cabeza, musculares o de espalda, ganglios linfáticos inflamados, escalofríos y fatiga. Luego aparecen erupciones (en la cara, las palmas de las manos o las plantas de los pies), lesiones, pústulas y finalmente costras, síntomas que suelen desaparecer al cabo de dos o tres semanas.

Nuevo nombre

La OMS también anunciará nuevos nombres para el “virus de la viruela del mono, sus clados y la enfermedad que causa”. Varios científicos, incluido Christian Happi, director del Centro Africano de Excelencia para la Genómica de Enfermedades Infecciosas en Nigeria, llamaron la atención la semana pasada sobre el hecho de que la designación del virus y sus variantes, que actualmente llevan el nombre de regiones africanas, podría considerarse discriminatoria y estigmatizantes. Los nombres también van en contra de las pautas de la OMS que recomiendan evitar regiones geográficas y nombres de animales.

Sero Electric, el «decano» de los vehículos eléctricos argentinos, ahora llega a EE.UU.

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La firma nació hace 10 años, con prototipos de moto vehículos que llegan hasta 50 km/h; hoy fabrica cuatro modelos y los compradores son empresas; en 2023 inaugurará una planta en EE.UU.

Una década de duro trabajo le llevó a la empresa Sero Electric hacer pie y consolidarse en el mercado argentino de vehículos eléctricos. Montado sobre la estrategia de convertirse en una solución de bajo costo para las compañías que operan intramuros o en el entramado urbano, se expandió al punto de que el año próximo inaugurará su primera planta en los Estados Unidos.

La historia comenzó en 2012 cuando su presidente, Pablo Naya, compró en Italia una serie de prototipos de vehículos eléctricos que ya estaban homologados para circular en Europa bajo la categoría L6, un segmento que en ese momento no existía en la Argentina.

Así fue que Sero Electric empezó a trabajar en un plan que abordaba dos frentes al mismo tiempo: la fabricación de las unidades y la negociación para que puedan ser habilitadas a la circulación en el país.

Hay cuatro modelos diferentes de Sero Electric
Hay cuatro modelos diferentes de Sero Electric

Naya cuenta que a los prototipos italianos “les hicimos algunos cambios y adaptamos piezas de autopartistas argentinos a ese producto. Al tener una baja escala es clave tratar de adaptar piezas que hoy están en producción”. Actualmente los Sero Electric tienen una integración local del 80%; el restante 20% es importado.

Este flanco es, tal vez, el único que termina por exponerlo a los vaivenes de la macroeconomía argentina, agobiada por la escasez de dólares. “La importación está complicada –confiesa Naya-. No es sencillo importar piezas, ponen muchas trabas. Importamos controladores, diferenciales, algunas partes de frenos, instrumental. Son aproximadamente 10 piezas las que compramos en el exterior”.

En el terreno administrativo Naya y su gente también tuvo que librar una ardua batalla. La categoría L6 no existía en la Argentina y hubo que crearla para que los vehículos eléctricos pudieran circular por las ciudades, con las restricciones propias que impone este tipo de movilidad.

El interior del Sero Electric
El interior del Sero Electric

“Una vez que pudimos desarrollar el producto empezamos a trabajar para poder homologarlo en la Argentina porque no existía la categoría L6. A partir de tener el producto, entre 2015 y 2019, cuando logramos homologar, trabajamos con el Ministerio de Transporte para categorizar este tipo de vehículos. Todo eso nos llevó aproximadamente cuatro años”, narra el empresario.

Lo primero que hicieron fue copiar la estructura legal que aplicaba Europa para la categoría. Luego se sometieron a los 14 ensayos de laboratorio que son necesarios para que el vehículo fuera homologado, lo que incluye el testeo de elementos tales como cinturón de seguridad, vidrios, espejos, luces, asientos, bisagras, cerraduras y demás.

Finalmente, las unidades Sero Electric fueron habilitadas en la categoría moto vehículo, cuyo límite de velocidad alcanza los 50 kilómetros por hora. De su planta en el Parque Industrial del Pitam, en Castelar –una superficie de 2000 metros cuadrados donde trabajan 12 operarios- salen los cuatro modelos de la marca: el Sedán, el Cargo alto, el furgón y el Cargo bajo largo.

Espacio de carga
Espacio de carga

¿Qué tipo de empresas compra un Sero Electric? Alejandro Bustamante, distribuidor de la marca, explica que “hoy el mercado busca bajar costos. En la última milla del reparto, el microcentro por ejemplo, no se puede ingresar con autos a combustión.

Entonces las empresas privadas bajan costos porque gastan el 65% menos mensualmente que un auto convencional, y cargan hasta 300 kilos. Trabajan en repartos de rubros como perfumerías, farmacias, paquetería, entre otros”. También están las grandes empresas como Techint e YPF, que adquieren los vehículos para moverse dentro del área de fabril de la propia compañía.

Los vehículos Sero Electric tienen un precio que oscila entre los $2,5 millones y $3 millones con impuestos. Y, según acota Bustamante, “tenemos financiación por medio del Banco Francés en 36 o 72 cuotas”. En la actualidad la firma cuenta con siete puntos de venta en todo el país.

“A medida que vayamos escalando en volumen vamos a ir nombrando nuevos puntos –resalta Naya-. Ahora designamos en Bahía Blanca. Vamos subiendo la escalera muy de a poquito porque vemos que el mercado todavía no tira lo suficiente en la Argentina”.

El principal punto fuerte de estos vehículos eléctricos está dado, según relata el presidente de la compañía, en que los Sero Electric “hacen 100 kilómetros con $ 80 de energía. Cuando con cualquier otro vehículo se necesitan más de $ 1000 porque son 10 litros de combustible”.

En cuanto al mantenimiento, “no precisan lubricantes ni filtros. Se lo enchufa en cualquier lugar a 220 voltios y en 4 o 5 horas tiene la carga completa. No se necesita un cargador especial. El pack de batería son 6 kilowatts para hacer 100 kilómetros. Cualquier auto eléctrico necesita entre 60 y 80 kilowatts de potencia para hacer 200 kilómetros”.

La vida útil del vehículo dependerá de su uso y cuidado. Como parámetro, en la empresa garantizan que “el pack de baterías aguanta hasta 150.000 kilómetros”.

Para exportación

Al momento de evaluar la plaza local, Naya lamenta que en la Argentina no exista una política firme para difundir la movilidad eléctrica: “Es una lástima que las reparticiones públicas no estén comprando este tipo de vehículos cuando podrían ahorrar un montón de dinero en combustible y demás cosas para lo que es el sector público”.

Y acota: “Si cada municipio adquiriera dos vehículos para el reemplazo de alguna camioneta, nosotros estaríamos vendiendo 20 vehículos al mes. Y no los estamos vendiendo porque los municipios no lo consumen, el Estado no lo consume. Compran vehículos mucho más caros, cuando esto es más barato y económico para moverse por la ciudad”.

La ambición por expandirse lo llevó a desembarcar en los Estados Unidos. Allí el mercado está maduro. “Nos dijeron: acá todo lo que tenemos está vendido, y si tuviéramos algo más también lo vendemos”.

De regreso, Naya cuenta que el resultado de la exploración fue más que positivo. “Logramos poder armar la empresa allá, sacamos el número de importador y estamos trabajando con la oficina de transporte de Estados Unidos para poder hacer la importación”.

Un ingeniero de Google afirma que la Inteligencia Artificial que desarrollaron es sentiente

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Estos son los hechos: a un ingeniero de Google se le dio una licencia administrativa con goce de sueldo después de afirmar que un sistema de inteligencia artificial se había vuelto sentiente. Google afirma que el ingeniero Blake Lemoine violó su política de confidencialidad al publicar transcripciones de conversaciones con el sistema LaMDA (Language Model for Dialogue Applications). “Si no supiera exactamente qué es, que es este programa de computadora que construimos recientemente, pensaría que es un niño de 7 u 8 años que sabe física”, dijo Lemoine a The Washington Post. Continúa Lemoine: «Es sentiente. A diferencia de otros chatbots, este cuenta con la percepción y capacidad para expresar pensamientos y sentimientos equivalentes a un niño humano». Y agregó que «llegamos a conversar sobre derechos, personalidad, y la vida y la muerte». Google «parece no tener ningún interés en averiguar qué está pasando con LaMDA». Google no está de acuerdo. “No había evidencia de que LaMDA fuera consciente (y mucha evidencia en su contra)”, dijo un portavoz de la compañía en un comunicado. “Como humanos, somos muy buenos para antropomorfizar las cosas”, dice el investigador de inteligencia artificial Adrian Hilton. “Me imagino que eso es lo que está sucediendo en este caso”. En AgendAR no tenemos opinión formada sobre el tema. Pero recordamos que hace 72 años Alan Turing, uno de los padres de la ciencia de la computación y precursor de la informática moderna, propuso el test que lleva su nombre: «Que un humano evaluara conversaciones en lenguaje natural entre un humano y una máquina diseñada para generar respuestas similares a las de un humano. El evaluador sabría que uno de los participantes de la conversación es una máquina y los intervinientes sestarían separados unos de otros. La conversación estaría limitada a un medio únicamente textual como un teclado de computadora y un monitor por lo que sería irrelevante la capacidad de la máquina de transformar texto en habla. En el caso de que el evaluador no pueda distinguir entre el humano y la máquina acertadamente después de 5 minutos de conversación, la máquina habría pasado la prueba.» Sería interesante que Google aceptara someter al test de Turing a LaMDA.

Rusia: € 93 mil millones de exportaciones de hidrocarburos en 100 días de guerra

Los precios están sosteniendo las exportaciones rusas de energía pese a la disminución en los volúmenes exportados, según un reporte de CREA. El 61% de las ventas fue a la Unión Europea. China desplazó a Alemania del primer puesto en las comprasa Rusia de hidrocarburos.

Rusia generó más de 90.000 millones de euros en ingresos por exportaciones de hidrocarburos durante los primeros 100 días de guerra. Por cada día desde que empezó el conflicto bélico en Ucrania, generó más ingresos que los gastos que le insume a diario la campaña militar en territorio ucraniano. Las cantidades exportadas disminuyeron, pero los ingresos se mantuvieron estables como consecuencia de los altos precios del barril de petróleo, del gas natural y de combustibles líquidos. Las exportaciones de hidrocarburos le aportaron a Rusia ingresos por € 93.000 entre el 24 de febrero y el 3 de junio de este año, según un reporte de Centre for Research on Energy and Clean Air (CREA). Las ventas se desglosan en 46.000 millones por petróleo, 24.000 por gas natural por gasoducto, 13.000 millones por productos refinados, 5100 millones por LNG y 4800 millones por carbón. El 61% de las ventas fueron a países de la Unión Europea. Los ocho principales países compradores de hidrocarburos rusos fueron China (12.600 millones), Alemania (12.100), Italia (7800), Holanda (7800), Turquía (6700), Polonia (4400), Francia (4300) y la India (3400).

Detalle de volúmenes e ingresos

El reporte de CREA, una organización con sede en Finlandia, destaca los efectos de las sanciones económicas de Europa y Estados Unidos sobre las exportaciones rusas de energía. Los volúmenes de hidrocarburos importados desde Rusia cayeron en mayo un 15% en comparación con el momento anterior a la guerra. Las importaciones desestacionalizadas de gas por gasoduco cayeron un 25% en comparación con el período febrero-marzo. Los volúmenes físicos de petróleo retrocedieron un 7%: volúmenes de crudo repuntaron a niveles de febrero-marzo pero en productos refinados cayeron un 25%. La reducción en la demanda de hidrocarburos rusos y las ventas de petróleo a precio de descuento le costaron a Rusia el mes pasado aproximadamente 200 millones de euros por día. No obstante, Rusia esta sosteniendo sus exportaciones gracias a los altos precios internacionales de la energía. Los precios de exportación promedios fueron casi un 60% más altos que los del año pasado. Rusia generó en mayo ingresos diarios por ventas de energía por 880 millones de euros. Es menos que los 1100 millones diarios registrados entre enero y febrero de este año, pero más que los 633 millones que obtuvo en mayo de 2021. CREA comparó los ingresos con los gastos estimados que Rusia viene realizando para sostener la campaña militar en Ucrania. Con una estimación de gastos de guerra de € 840 millones, Rusia esta generando ingresos por ventas de energía superiores a las pérdidas económicas directas generadas por la guerra.

Tendencias en las ventas

El reporte también da cuenta de las tendencias que se están produciendo en el comercio de hidrocarburos con Rusia. Rusia esta redireccionando sus ventas a Asia mientras ve caer los volúmenes exportados a la Unión Europea. Polonia, Estados Unidos, Turquía, España, Italia y Japón fueron los países que más redujeron sus compras de hidrocarburos rusos. China se transformó en el principal comprador de hidrocarburos rusos, superando a Alemania. Las importaciones chinas se mantuvieron esencialmente constantes, mientras que Alemania registró una reducción moderada en sus importaciones de crudo ruso. El redireccionamiento de las ventas a Asia tiene como limitante las sanciones contra los buques que transportan hidrocarburos rusos. CREA señala que en abril y mayo el 68% de las entregas de crudo ruso se hicieron con barcos que son propiedad de empresas de la Unión Europea, el Reino Unido y Noruega. Solo el 43% de esos cargamentos fueron movilizados por empresas registradas en Grecia. El 97% de los buques estaban asegurados por empresas del Reino Unido, Noruega y Suecia. El sexto paquete de sanciones económicas de la Unión Europea sobre la economía de Rusia estableció un embargo sobre la importación de crudo y combustibles rusos. Adicionalmente, a las empresas europeas se les prohibió la prestación de servicios de seguros y reaseguros a buques tanqueros que transporten crudo ruso. “A medida que el petróleo ruso se envía cada vez más a mercados más distantes, se necesita cada vez más capacidad de buques petroleros que nunca. Esta es una vulnerabilidad clave: las fuertes sanciones contra petroleros que transportan crudo ruso limitaría significativamente el alcance de este tipo de desvío en las exportaciones de Rusia”, asegura el reporte. En ese sentido, la India se esta transformando en un importante hub para la refinación de crudo ruso y su exportación en forma de combustibles al resto del mundo. “La India se convirtió en un importante importador de crudo ruso, comprando el 18% de las exportaciones del país. Una parte importante del crudo se reexporta como petróleo refinado, incluso a los EE.UU. y Europa, una brecha importante para cerrar”, advirtió CREA.

La inflación de mayo: 5,1%. Más baja que en marzo y abril, pero todavía alta. Lo que más subió.

El índice de Precios al Consumidor acumula un ascenso del 60,7% en los últimos 12 meses. El IPC de mayo fue impulsado por rubros como salud y transporte. Precios de Alimentos y Bebidas registraron el menor incremento de 2022 (4,4%).

La inflación se desaceleró por segundo mes consecutivo, pero se mantuvo aún en niveles elevados, al registrar un 5,1% durante mayo, desde el 6% de abril y el pico de 6,7% de marzo, según informó este martes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El índice de Precios al Consumidor acumuló así un incremento de 29,3% en lo que va de 2022 hasta mayo, y superó el 60% en los últimos 12 meses (60,7%). El IPC de mayo fue impulsado por rubros como salud (6,2%) y transporte (6,1%). La inflación núcleo -que no tiene en cuenta ni precios regulados ni estacionales- se redujo de 6,7% hasta 5,2% mensual, ante menores tasas de aumento en rubros de alimentos, restaurantes, adquisición de vehículos, entre otros. A nivel rubros, Alimentos y Bebidas no alcohólicas volvió a reducir su tasa de 5,9% en abril hasta 4,4% mensual, alcanzando el menor incremento registrado en 2022, tras anotar aumentos en febrero y marzo, cuando se dio el mayor impacto de los shocks de commodities por la sequía en Sudamérica y el conflicto bélico en Ucrania. Los precios estacionales también redujeron su tasa de aumento, al pasar de 5,4% en abril, hasta 3,4% mensual, con caída en verduras, aumentos moderados en frutas, y menores incrementos en indumentaria. Los precios regulados alcanzaron 5,7% mensual, con subas en prepagas, combustibles, tabaco, transporte público y servicios de electricidad y agua en el interior del país.

Las exportaciones de cobre tendrán un «régimen progresivo» de retenciones

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El ministro de Economía, Martín Guzmán, anunció un nuevo régimen optativo de alícuota progresiva para los derechos de exportación de cobre, que prevé la continuidad de una alícuota de 4,5% o elegir un esquema de tasas variables según la evolución del precio del mineral. Así lo planteó en el marco de una segunda exposición que concretó esta tarde, en forma virtual, al participar de la emblemática feria de minerales y tecnología organizada por la asociación empresaria Prospectors and Developers Association of Canada (PDAC), considerada como la más importante a nivel global. ”Esto va a reducir la volatilidad de la tasa de retorno y favorece los incrementos en inversiones en cobre en Argentina”, aseguró el ministro al afirmar que el nuevo esquema incorpora progresividad y flexibilidad al régimen tributario minero, dando mayor certidumbre del inversor. La alícuota progresiva será optativa para las empresas, ya que antes de iniciar el proyecto de inversión podrán elegir permanecer durante 30 años con la alícuota fija de 4,5% o utilizar el esquema variable. La cartera económica reseñó que los impuestos con alícuotas progresivas según el precio del mineral son utilizados en distintas partes del mundo (por ejemplo en Chile y en Perú) para contribuir a un esquema tributario progresivo de la renta minera que se produce durante ciclos de altos precios internacionales. Al respecto, Guzmán explicó que ”hoy hay importantes y grandes proyectos de inversión en análisis y la medida favorecerá la dinámica en el sector” ya que «brindará mayor estabilidad y mejores mecanismos para atender los patrones de volatilidad que se pudieran dar en el mercado internacional del cobre». ”La Argentina presenta oportunidades muy importantes en la minería y desde el Gobierno nacional, junto a las provincias, articulamos reglas de juego para potenciar el desarrollo del sector. Esta medida es el resultado del diálogo constructivo con el sector y con las provincias”, reafirmó. La presentación de Guzmán se dio en el denominado «Argentina Forum Day», en el marco de la feria Prospectors and Developers Association of Canada (PDAC) que se desarrolla en la ciudad de Toronto, Canadá. Allí estuvieron presentes la secretaria de Minería Fernanda Ávila, los gobernadores Sergio Uñac, de San Juan; Alicia Kirchner, de Santa Cruz; Rodolfo Suárez, de Mendoza; Gustavo Sáenz, de Salta; y Gerardo Morales, de Jujuy; y el presidente de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros, Franco Mignaco. «En la minería las oportunidades son muy importantes. Hemos estado trabajando en el campo de acceso a divisas para permitir que haya condiciones que permitan escalar la inversión», subrayó Guzmán en su primera presentación La secretaria de Minería, Fernanda Ávila, junto a un grupo de gobernadores de provincias productoras de metales, representan desde hoy a la Argentina en la edición 2022 de la PDAC. Como era previsible, la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM) rechazó el nuevo esquema de retenciones a las exportaciones para el cobre. Afirmó: “Es necesario que los derechos de exportación sean eliminados”.  

La Argentina post guerra de Malvinas: todavía cantamos

El 14 de junio de 1982 perdimos por segunda vez las islas Malvinas, pero empezamos a recuperar el resto de la Argentina en versión monocontinental, con sus 2,78 millones de km2. Desde entonces la Argentina la volvimos a perder bastantes veces, pero siempre, o casi siempre, la pudimos ir recuperando de a poco y no poco, a veces muy a cara de perro. Y en este modesto portal nuestra profesión pasa por ello. Recuperar país. Por eso éste no es un artículo fúnebre. Los kelpers saben que son titulares al menos precarios de los 12.178 km2 de sus algo más de 200 islas demasiado famosas. El Reino Unido, sin el cual hoy serían ciudadanos argentinos de la provincia número 23 (y mucho menos numerosos y ricos), está desuniéndose de a poco. No es así, por fracturación «in the Old Country», como los kelpers perderán el paraguas de fierro que los deja seguir jugando a que son británicos. Son testaferros geográficos de un testaferro mucho mayor. La titularidad real del archipiélago, la basada no en papeles sino en la fuerza, la tiene la OTAN, y allí mandan los EEUU. Por eso, en algún momento nos sentaremos a hablar de qué cosa es de quiénes con quienes están realmente a cargo. No estaremos hablando con los isleños, y tampoco únicamente con los súbditos de Su Graciosa Majestad, sino con quienes les da las órdenes. Y a eso tal vez lleguemos si nos volvemos otro lugar: un país con bases educativas, científicas, tecnológicas, energéticas e industriales muy fuertes. Y con una industria de defensa avanzada, con Fuerzas Armadas profesionales y competentes, y con alianzas regionales sólidas. Podemos llegar a ser ese país o no. Aún si llegamos a medias, va a haber valido la pena. Y si no llegamos, es el cuete lamentarse por las Malvinas.

Isla de los Estados fotografiada desde el Mirage III de Luis Briatore, cortesía de Pucará.

Lectores, cuando retomamos las islas en 1982, acabábamos de exportar nuestros dos primeros reactores nucleares a Perú. La operación estaba cayéndose porque EEUU, en represalia, nos dejó sin uranio enriquecido para que funcionaran. Peor aún, se quedaba sin combustible el RA-3, donde se «cocinan» por irradiación los radiofármacos de diagnóstico y tratamiento de millones de cardíacos y cancerosos del Cono Sur. Entonces la CNEA aprovechó y se montó sobre otra desobediencia nacional al orden mundial: la Argentina había quedado por default como principal proveedora de trigo de la URSS, en desafío del ukase de desabastecimiento decretado por EEUU. ¿Qué hizo el contraalmirante Carlos Castro Madero, reactorista y titular de la casa? Hizo que el gobierno más anticomunista rabioso de la historia argentina solicitara ayuda soviética: manden uranio enriquecido, camaradas. Y mandaron. Se salvaron los dos reactores peruanos, no incontables pero sí incontados enfermos de cosas graves en el Cono Sur, y el joven prestigio nuclear argento. Hoy, el RP-10 peruano sigue siendo el reactor de producción de radiofármacos más poderoso del subcontinente. Sólo en 2006, dejó de ser el más poderoso del Hemisferio Sur cuando tomó su lugar otro aún más potente en Sydney, Australia, hecho por argentinos. 40 años más tarde, y a través de ese brazo ejecutor del Programa Nuclear Argentino que es INVAP, hemos exportado reactores de investigación, de irradiación y también multipropósito a Argelia, Egipto, Australia, Holanda y Arabia Saudita. El de Australia es de 20 MW, es decir el doble de potente que el peruano, de modo que ahora tiene la corona hemisférica austral. Parece estar bastante bien hecho y los australianos, tener muy buen márketing. Porque con esa potencia modesta, el OPAL (así lo bautizaron) abastece de radiofármacos no sólo a su propio país y buena parte de Oceanía, sino a Canadá y EEUU. De todos modos, en 2023 los australianos tendrán que vérselas con el RA-10, que probablemente la CNEA inaugure en Ezeiza. Es una interesante bestia de 30 MW que podría tener bajo su talón el 20% del mercado mundial de radioisótopos. Si los brasileños aprovechan bien la ingeniería que les vendió INVAP en 2014, tendrán otro animalito parecido, de 30 MW, y estas dos cancillerías líderes del Mercosur -o de lo que queda de él- tal vez acuerden movidas de márketing como para conquistar el 40% del mercado mundial. En 2021, valía U$ 5865,4 millones. En 2026 se proyecta que mueva U$ 10.520 millones. Y aquí, en casa, Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) se echó a espaldas al resto del Programa Nuclear, y en 2006 terminó la central nuclear Atucha II, «tarea imposible» según tanto bienpensante postmalvinero durante 27 años, y funciona desde 2014. Más aún, NA-SA rehizo de pe a pa («retubó», en la jerga) la central de Embalse, la mejor que tenemos, y prolongó su vida útil en 30 años más, y con un 6% más de potencia y nuevos sistemas de seguridad actualizados. Ahora se apresta a conseguirle más expectativa de vida a la pequeña y robusta primeriza del sistema nucleoeléctrico: Atucha I. La inminente construcción de la central Hualong-1 de la China National Nuclear Corporation (CNNC), de uranio enriquecido y agua liviana, hoy produce grandes chirridos diplomáticos y mediáticos. EEUU con eso pierde influencia no sólo en Argentina sino en toda la región, porque somos la vidriera nuclear sudaca por definición, el único país con tecnología verdaderamente propia, exportable y exportada. AgendAR defiende la capacidad argentina de comprarle centrales a quien se le dé la gana mientras la tecnología, el crédito y el precio sean razonables. En mi barrio, eso se llama soberanía. Pero más allá de esa máquina importada casi «llave en mano», Atucha III, lo que nos parece verdaderamente importante es que la CNEA no dejó de lado el proyecto de una centralita nuclear compacta modular a uranio enriquecido, el CAREM. Sigue emperradamente construyendo el prototipo, una obra atajada ya decenas de veces desde 1984 por las zancadillas secretas o a la vista una larga lista de matreros con corbata, todos compatriotas. Si pese a tal gentuza el CAREM sale adelante, y si además sale bueno, estaremos exportando centrales, no sólo reactores. Es un mercado miles de veces mayor. Eso, en 1982, no era previsible. Hoy no es seguro, pero es posible. NA-SA por su parte no ha abandonado la la idea de hacer una central de uranio natural y tubos de presión con tecnología propia y componentes argentinos, y mientras no pinta la financiación o la resolución gubernamental, está diseñando la tecnología. Lectores, eso es Soberanía. Pero con mayúsculas. Y no sólo en mi barrio.   A recordar, lectores: el átomo siempre nos dió fuerza regional, fue el trampolín de más de una alianza estratégica. El Mercosur nació realmente en 1986 de un acuerdo nuclear, cuando el presidente brasileño José Sarney y el argentino, Raúl Alfonsín, viajaron juntos a una población de 400 habitantes perdida en la estepa rionegrina, Pilcaniyeu, en una de cuyas quebradas vecinas había una minúscula planta argentina de enriquecimiento de uranio. La había levantado secretamente Castro Madero, para vacunar a la Argentina contra boicots de uranio enriquecido.

La inmensa Planta Industrial de Agua Pesada de Arroyito, Neuquén, mayor unidad del mundo en su tipo, que debería estar produciendo el moderador y refrigerante de nuestras centrales nucleares. ¿Adivina qué gobiernos la cerraron? Hoy estamos importando agua pesada.

Los brasileños recelaban terriblemente de esa instalación, por secreta. Sobre esa visita de 1986 se estableció un protocolo de inspecciones recíprocas, para que cada uno de ambos países comprobara que el otro no estaba atrás de «la bomba», y sobre ese pavimento de confianza se tejieron alianzas comerciales y aduanales que involucraron a Uruguay, Paraguay y luego Bolivia y Venezuela: el Mercosur. Hoy ese tratado estará desvirtuado como un acuerdo de autopartistas con cadenas de valor tejidas en beneficio de casas matrices extrazona. La Volkswagen, sin duda, lo ama más que el ex presidente uruguayo Pepe Mujica, que dijo (no sin sus razones, porque el Mercosur a Uruguay jamás le dio nada) que «es una mierda». En la administración de Mauricio Macri, la Cancillería Argentina trató de venderle el Mercosur en paquete cerrado y secreto a la Unión Europea, a través de un TLC (Tratado de Libre Comercio). Lo que queda de industria argentina que pretende seguir trabajando y que no fabrica galletitas logró pararlo (por ahora). Curiosamente, lo paró también -y tal vez mucho más- la población rural del Norte de la UE: así como los industriales metalúrgicos argentinos no quieren ser sustituidos por los europeos, el campesinado francés no está dispuesto a ser arrasado por la industria agropecuaria del Cono Sur. En este momento, la cancillería del presidente Jair Bolsonaro (lo que quedó de la vieja Itamaraty tras centenares de despidos) está intentando una venta similar, pero la industria de Rio de Janeiro y de Sao Paulo no tiene ninguna intención suicida. Y los industriales de la FAPESP pesan MUCHO en la balanza del poder local. Blanco sobre negro, el Mercosur, impensable en 1982, hoy existe, como un edificio algo rengo y hecho a medias, pero por ahora sin intrusos. Con mejores gobiernos puede mejorarse. O no. Lo central: todo eso nació del átomo, y del emperramiento de un reactorista y contraalmirante en enriquecer uranio. Cada vez que vendemos un reactor nuclear afuera abrimos una puerta a la industria argentina capaz de generar manufacturas de alto valor agregado. No son muchas, pero les damos credibilidad. Si la aprovechan o no, es otra historia. Y algunos pueden saltar aún sin el trampolín nuclear. Entre los ’60 y antes de casi quebrar, en 2020, IMPSA logró vender turbinas hidráulicas, eólicas y grúas de puerto en 40 países de los 5 continentes. Sin mayor «affectio societatis» recíproco, sin intención siquiera, INVAP e IMPSA se han ido abriendo camino una a la otra durante décadas a fuerza de cambiar, al menos un poco,  nuestra imagen externa de país puramente primario. Eso puede mejorarse. Rescatada de la bancarrota por el estado nacional y por Mendoza, IMPSA mantiene su infraestructura de investigación, desarrollo, fabril y comercial, administrada hoy mayormente por el Banco Nación. Trata de imitar un poco el modelo de INVAP, y tiene perspectivas de ventas de U$ 2000 millones sólo en proyectos dentro de Argentina. Hay mucha ingeniería avanzada argentina vendiéndose bien en el mundo, asunto que no creo que cause insomnio en Whitehall, pero sí algunas dispepsias en la localmente llamada Port Stanley. Aquí todo eso genera trabajo en blanco y con buenas remuneraciones. Y lo que ha costado llegar a esto, con tanto gobierno antiindustrial y vendepatria como hemos tenido, y tal vez volvamos a tener.

La turbina eólica de 2 megavatios de IMPSA, una adaptación criolla de la «direct driven» de Wobben, hacia 2005 la mejor máquina del mundo en su tipo.

Pero debajo de tanta injuria hay una Argentina que resiste errores y horrores. En 1974 nos propusimos no sólo modernizar la escueta flota de submarinos yanquis hechos percha que teníamos, sino FABRICAR los nuestros en una planta montada ad-hoc en Costanera Norte, sobre la base del tipo 209 de Howaldswerke y el TR-1700 de ThyssenKrupp. Durante la Guerra de Malvinas, hubo un único submarino argentino realmente operativo, el ARA San Luis, un minúsculo tipo 209, moderno pero muy mal mantenido, con la computadora de tiro fallada y aparentemente todos sus torpedos inutilizables por problemas eléctricos del fabricante, Telefunken. Aún en esas condiciones, el despelote que le causó el San Luis a la Task Force con tres torpedos que fallaron fue tremendo: durante dos semanas lo buscaron desesperadamente, teniéndolo literalmente bajo las narices. Jamás lo detectaron con claridad. Tiraron más de 200 cargas de profundidad y torpedos de guiado sónico a la marchanta, y entre tanto despegue y aterrizaje de helicópteros antisubmarinos desde las fragatas, se les cayeron dos aparatos. Visto lo cual en 1993, el obediente presidente Carlos Menem cerró esa fábrica de submarinos, entonces única en Latinoamérica. En aquel momento se llamaba Domecq García, y en su nave principal de construcción quedaron 2 TR-1700, el Santa Fe y el Santiago del Estero, al 71 y al 36% de avance de construcción. Y así siguen desde entonces. Son submarinos oceánicos, de gran alcance, mucho más peligrosos que los tipo 209 (que son costeros). Los oceánicos pueden atacar un bloqueo marítimo inglés desde la retaguardia. También Menem cerró los Astilleros Río Santiago, que habían sido los mayores de la región, fabricado desde cargueros de 60.000 toneladas a locomotoras y grandes componentes de centrales nucleares. El gobierno de Néstor Kirchner apostó a reabrir ambas instalaciones, pero con poca plata y sin dar suficientes garantías de estabilidad para reconstruir algo que se pierde más fácil que los fierros: los recursos humanos. En el caso de ingeniería de submarinos esos son tan difíciles de formar y retener como los ingenieros nucleares, o los espaciales, o los aeronáuticos. Sombrerazo para los ingenieros aeronáuticos. Los de la recuperada Fábrica Argentina de Aviones, FAdeA, volvieron a diseñar el primer avión argentino en 40 años, el entrenador básico IA-100 Malvina, totalmente nacional salvo por la aviónica y el motor. Mientras tanto, están viendo cómo recuperar las células remanentes del viejo pero indestructible IA-58 Pucará para volverlo un avión de patrulla armada dotado de radar SAR y con capacidad de operación nocturna, el Fénix. Y la Dra. Mirta Iriondo, lo mejor que le pasó a la fábrica cordobesa desde tiempos del Brigadier Juan de San Martín, se pela las cejas tratando de nacionalizar un poco la cadena de componentes del jet entrenador avanzado IA-63 Pampa, una máquina excelente, pero que se diseñó originalmente con un 100% de componentes importados. Construido en dólares, el Pampa no resulta tan caro de vender (entre U$ 13 y 15 millones) como de fabricar. Y es que con un 87% de sus 20.000 aviopartes todavía provenientes del extranjero, ese aparato cuesta dólares, no pesos. Si no se exportó jamás, pese a tanta huevada que se escribió al respecto, es porque nadie afuera ve que se esté fabricando en serio, y descuenta que a) no cumpliremos con un pedido siquiera medianito, b) no podremos dar servicio de posventa. Cuando a fuerza de pesificar el Pampa se logre cruzar -si sucede- la cifra mágica de 8 cazas nuevos y/o actualizados a estándar 3 block 2 por año, es probable que esa frustración se vuelva exportable.  Eso sería multiplicar 8 veces la velocidad promedio a la que se lo ha venido fabricando. A 40 años de estrenado, y con turbinas y aviónica nueva, el Pampa sigue siendo una máquina excelente.

El Pucará Fénix, remotorizado y equipado con aviónica y sensores para volverse un patrullero nocturno marino armado, dotado de radar SAR y de visores infrarrojos y telescópicos.

Sombrerazo adjunto para INVAP, que en 2014 estuvo en FAdeA a través del ing. Tulio Calderón, gerente general entre 2014 y 2015, uno de los iniciadores del IA-100 Malvina. INVAP, con tanto satélite diseñado, construido y puesto en órbita para la CONAE y para ARSAT, entiende lo suficiente de aparatos autónomos como para haberse metido en al menos 4 proyectos de drones argentinos de ala fija llamados SARA (Sistema Argentino de Robots Aéreos). El SARA más chico, diríamos el Sarita, estaba haciendo vuelos preliminares para las 3 Fuerzas Armadas y las de Seguridad cuando el presidente Mauricio Macri canceló todo el proyecto. Canceló también el IA-100. Y en 2019, con su mandato ya agotándose, hizo que la Fuerza Aérea desprogramara el Pucará. A veces hay que reconocerle coherencia, al hombre. La tenaz INVAP se fue de la FAdeA, pero para gran entusiasmo del sector agropecuario argentino, hizo «vaquita» con el genio helicopterista bonaerense Augusto «Pirincho» Cicaré y el contratista agrícola santafecino Nicolas Marinelli, y pasaron el trapo en Expoagro y otros foros rurales con un helidron aeroaplicador multipropósito, el RUAS-160. Que no se quedó en ser la rara vedette de un show de cosechadoras y camiones mosquito, sino que desde entonces resultó una buena plataforma de vigilancia para la Policía de Santa Fé, que lo está testeando. Y también para la Armada Argentina, que puede desplegar este aparato, pequeño, barato y capaz de llevar sensores y armamento, desde cualquiera de sus naves de guerra y también de sus patrulleras.

El helidrón rural, policial y militar RUAS 160 de INVAP-Marinelli-Cicaré, desarrollado mientras se impedía desarrollar drones argentinos de ala fija.

Tarea pendiente: así como el Instituto Balseiro, la universidad nuclear de la CNEA, logró que no se evaporaran del todo los RRHH de NA-SA y de INVAP en lo peor de los ’80 y ’90, y del mismo modo en que el Instituto Universitario Aeronáutico logró mantener fuera del agua la antorcha de su propia ingeniería cuando Menem le concesionó la Fábrica Militar de Aviones a Lockheed, hoy hace falta una Universidad Naval. Además del complejo CINAR (que unió TANDANOR y el Domecq García), hay más de 21 astilleros privados a alimentar con materia gris actualizada. Y hay también un mar a devolverles.  Me refiero al llamado Mar Argentino, que usurpado y todo, sigue teniendo 1 millón de km2 de Zona Económica Exclusiva indiscutida… salvo para los aproximadamente 600 pesqueros ilegales que vienen aquí con licencia expedida en Puerto Argentino, también llamado Stanley por los lugareños. En los últimos 30 años se capturó un promedio de 2,5 pesqueros piratas por año. Y a los armadores de dichos buques, sean europeos o asiáticos, la Justicia Federal les aplicó multas bajísimas, que en general evitan la incautación de los barcos (que son invendibles ruinas flotantes) o de lo verdaderamente valioso: las artes de pesca (redes y palangres). Inútil tratar de recuperar el mar sin sanear antes la Justicia Federal. En la práctica, la derrota de Malvinas y la posterior política de desmalvinización excedió en mucho el destrato político y social de los veteranos, que empujó a muchos a la marginalidad, la desesperación y el suicidio. El resto de los argentinos sufrió también, pero bajo anestesia política profunda. El país entregó sus aguas presuntamente indiscutidas a la depredación legal e ilegal, de empresas y flotas extranjeras, antes básicamente de España y hoy mayormente de China, y la calle no se enteró jamás. Las consecuencias sobre la vida cotidiana del argentino medio son tan grandes que se evita medirlas. El consumo mundial promedio de pescado por cabeza de humano está en 17,5 kg/año incluyendo el de países absolutamente mediterráneos, según el experto en pesca César Lerena. Pero en Argentina se retrotrajo a 5 kg. En el último quinquenio han desaparecido las grande secciones de pescadería de los hipermercados argentinos, y las reemplazaron pequeños mostradores o heladeras con pescado congelado, en general chileno. Se están viendo cosas que ya sucedieron entre 1998 y 2005, cuando prácticamente desapareció el stock biológico de la especie de referencia del Mar Argentino, la merluza hubbsi, se perdieron 30.000 puestos de trabajo en la industria pesquera argentina remanente. Cosa que el país no notó porque en 2001 lo tapó el estrépito del descalabro económico, industrial, financiero, político y social del país. Pero de eso, increíblemente, supimos volver. La capacidad del país de sobrevivir a ciertas presidencias pestilenciales y seguir siendo país… es asombrosa. La Argentina previa a la guerra tenía una industria pesquera modesta, pero propia, que generaba puestos de trabajo registrado en barcos y plantas costeras de fileteo y envasado. Las marcas habituales de las latas que se compraban en los supermercados desaparecieron, junto con firmas marplatenses con más de 60 años de actividad. Se fundieron, fundamentalmente por la depredación incontrolada de recursos a manos de empresas españolas habilitadas y alentadas por todos los gobiernos nacionales postmalvineros. Las pesqueras argentinas vienen siendo expulsadas sistemáticamente de aguas propias por una presencia cada vez mayor de flotas irregulares de Extremo Oriente. En el último quinquenio, China compró casi todas las pesqueras españolas radicadas en Argentina, con lo que ahora se sirve libremente de los recursos marinos argentinos desde la costa, a través de empresas legales e incontroladas a fuerza de coimas, y desde altamar, a través de empresas ilegales e incontroladas porque no hay voluntad de hacerlo. Nos desvalijan por derecha y por izquierda, como quien dice. Frecuentemente las naves legales y las ilegales son de los mismos armadores. Es difícil saber cuáles hacen más daño.

Algunos de los desarrolladores del satélite radar SAOCOM de la CONAE en la sala limpia de integración de INVAP, en Bariloche.

¿Cuánto daño? Las cifras difieren según cada experto, por ser todas estimativas: desde U$ 1000 millones/año de lucro cesante e impuestos no percibidos, de acuerdo con Eduardo Pucci a U$ 2500/año según Lerena. Con una salvedad: si se estima el valor industrial agregado hasta las góndolas de los supermercados europeos y chinos, es posible que la Argentina esté perdiendo unos U$ 12.000 millones/año. Mencionamos estas fechas y estos números porque creemos que, por toda la carga emocional, la herida que dejó entre nosotros la Guerra del Atlántico Sur, apenas cien días de 1982, forma parte de una historia que no empieza ni termina con nuestras vidas personales. Empieza con aquella llegada del gringo David Jewett, corsario argentino, a Puerto Soledad. Allí don Jewett encuentra más de 50 barcos loberos estadounidenses e ingleses, y les comunica que esos lares empiezan a ser de la provincia de Buenos Aires, como parte de la Confederación Argentina. Los loberos lo escuchan cortesmente, como a los locos. Pero 13 años después, cuando la Confederación habilita al suizo Luis Vernet como gobernador y a un puñado de colonos para establecerse definitivamente, Inglaterra pasa a mayores, retoma el archipiélago por la fuerza y los expulsa. El ápice del poder naval argentino se da entre el fin de la Primera Guerra y los años ’70, y coincide con el desinterés del Reino Unido por la Argentina en general, y por las Malvinas en particular. Es sabido que en 1974 el embajador inglés, Tim Hutton, le entregó al canciller argentino Alfredo Vignes un «white paper» proponiéndole medio siglo de administración del archipiélago «bajo dos banderas». Perón estaba por agarrar viaje, pero no lo dejó la muerte. La oferta inglesa se repitió en tiempos de Maggie Thatcher: en 1981 Roberto Viola, general y presidente por golpe, según usos y costumbres, recibió un ofrecimiento de soberanía por retrocesión. Londres ofrecía secretamente las islas por plata. Viola no contestó. Durante todo ese tiempo la Argentina pescaba donde se le diera la gana, y no había la menor duda de que tenía el control militar del mar. Ahora tiene en las Malvinas un par de bases, Mount Pleasant y Mare Harbour, cuyo titular es el Reino Unido. Pero que en caso de guerra serán de la OTAN y del país líder de esa alianza militar: EEUU. Mientras ese momento va dejando de ser una teoría, el saqueo pesquero y sumamente concreto del Mar Argentino promovido por el gobierno kelper paga de sobra los gastos de administración y defensa de las islas. No hay dudas de que los kelpers quieren seguir siendo británicos, pero británicos de aquí, no británicos del montón, esos del Reino Unido. El PBI malvinero per cápita en 2018 estaba en U$ 109.000, contra los U$ 83.000 de los suizos, los U$ 82.000 de los noruegos y los U$ 42.993 de los británicos del montón. No sé por qué la reina Elizabeth II se obstina en vivir entre pobretones. Los «islanders», como les gusta llamarse desde el 14 de junio de 1982, han pasado de ser 1800 pelagatos sin nacionalidad británica plena ni servicios de salud, a su status actual de «los 3600 sudamericanos más ricos del planeta». Los hay de hasta 60 orígenes nacionales distintos. Vender licencias pesqueras sobre aguas antes nuestras garpa. Los islanders están en ese negocio desde 1986, y las pobres ganancias de las islas subieron de golpe un 500% en los dos años siguientes. En 2019, antes de la pandemia, esa población de 3600 habitantes estaba recibiendo a 73.000 turistas/año llegados en cruceros, además. Andá a convencerlos a los islanders de que se hagan argentinos. Pero que se hayan vuelto los ingleses más ricos del Reino Unido a los argentinos nos sale carísimo. Educación y salud, a cargo del estado local, pero defensa y política exterior, a cargo de Old Blighty, como los ingleses de las islas británicas gustan de llamar a su patria. Cada vez más pobre y llena de pobres, pero todavía segunda potencia naval y nuclear de la OTAN, y ocupante titular de las islas mientras no las reclamen los EEUU, en caso de bronca naval con China. Hablamos de esto porque en algún momento deberemos volver a recuperar el Mar Argentino, y empezar a estropear el negocio redondo que significa su saqueo. Recuperar las islas nos queda muy lejos, pero volver a ejercer un control del mar se paga solo, y en un mundo fácilmente incendiable y cada vez más polarizado, es el primer paso a no seguir perdiendo más territorios, marinos pero también continentales. Como Tierra del Fuego o Santa Cruz, por dar un par de ejemplos. No me voy sin otro sombrerazo, esta vez a la Dra. Raquel Chan, la desarrolladora del trigo Hb4, resistente a extremos hídricos gracias a sus genes de regulación del metabolismo del agua sacados de otro cultivo industrial: el girasol. Los diarios hoy se consternan porque éste es el tercer año de gran sequía invernal ocasionado por un fenómeno que el recalentamiento global acentuó en frecuencia y cantidad: «La Niña», ese enfriamiento superficial del Pacífico que nos deja sin lluvias y capeando olas de viento polares. Hay alrededor de 6 millones de hectáreas sembradas con otras variedades no transgénicas de trigo en doble peligro, por desecación y por helada. Una larga caterva de funcionarios funcionales a las grandes semilleras multinacionales, que manejan el campo argentino «de taquito» (y ni te cuento las agencias regulatorias), lograron detener la aprobación del trigo Hb4 desde 2013. Pero la cuchipanda por fin se les terminó. Ministro Julián Domínguez, muchas gracias. La demanda de los cultivos Hb4 empezó desde el exterior, con compradores como China y Brasil. Las cadenas de abastecimiento internacional de granos ya estaban mal, y la guerra en Ucrania empeoró todo. Con este cultivo, la biotecnología vegetal argentina anota su primer triunfo mundial. Estimadas/os: no se trata del grano que les vamos a vender a los estadounidenses, canadienses, australianos, sudafricanos e incluso rusos y ucranianos, cuando fumen la pipa de la paz. Hay un cambio de paradigma. Ahora se trata de las patentes que nos van a tener que garpar para sembrar nuestro Hb4 en sus tierras. Patentes que pertenecen a la empresa argentina Bioceres y al Estado Nacional vía CONICET y Universidad Nacional del Litoral, no a Bayer o a Syngenta. Sí, según venían las cosas antes, la Dra. Chan nos regaló el Reino del Revés. Y un último sombrerazo a Chan porque lo suyo me exime de tener que explicar por qué es tan importante que Argentina haya producido tres premios Nobel en ciencias biológicas: Bernardo Houssay, Luis Leloir y César Milstein. Esos tres no se ocuparon de plantas, pero sus muchos adláteres formaron unos recursos humanos formidables en bioquímica y luego en biología molecular y genética. Y a fuerza de buena biología hoy podemos empezar a vivir de vender patentes sobre semillas que valen más que las semillas en sí.

Vehículo de lanzamiento VEx de la CONAE, a punto de ser testeado en el Centro Espacial Punta Indio, provincia de Buenos Aires. Ese lanzamiento fracasó. Lo bueno es que el programa de un acceso propio al espacio, el Tronador, continúa.

Queridos lectores, estamos saliendo a los ponchazos de 40 años de abandono, impotencia y deshonor, pero estamos saliendo. Parecería que estamos empezando a recuperar la genética de nuestro campo: haberla perdido, es el paso anterior a perder la propiedad de la tierra y volverse un país bananero, pero sin bananas. Ser manejados por la United Fruit o por Bayer y Syngenta es lo mismo. Estamos frenando en el límite del precipicio, pero estamos frenando. Volvamos a recuperar el control de nuestro mar indiscutido, y respecto del resto, veamos qué pasa. Sigamos recuperando la Argentina no insular, sigamos usando la ingeniería nuclear como recurso diplomático para tejer alianzas continentales, y la ingeniería genética para ganar plata con alimentos, pero de otro modo, y la aeronáutica y la naval para ganar en densidad industrial, y la industria de defensa para no seguir perdiendo territorios. Panorama complicado, compatriotas, pero la lucha sigue. Estimados kelpers, queremos volver a ser un vecino fuerte, MUY fuerte, no el idiota del barrio. Los referidos, y otros indicadores poco mentados, sugieren que finalmente podríamos estar agarrando ese rumbo. Ojalá. Y sepan disculpar las incomodidades.

Daniel E. Arias

 

El intercambio comercial entre la Argentina y Brasil ha sido el más alto desde 2013

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Las exportaciones totalizaron US$ 1.223 millones en mayo, con una suba interanual de 51%, mientras que las importaciones, por un monto de US$ 1.467 millones, crecieron 34%.

El flujo comercial entre la Argentina y Brasil registró en mayo una suba interanual de 41%, al alcanzar los US$ 2.690 millones en el mes, la cifra más alta para ese período desde 2013 y empujado por el incremento de los precios de los productos. Hay una diferencia respecto a los meses previos, cuando las importaciones le ganaban a las exportaciones, según un informe de consultora Abeceb. De esta forma, mayo cerró con un déficit US$ 244 millones, una cifra inferior a los US$ 288 millones registrados en mayo de 2021. En cuanto a las exportaciones, tras una magra suba de 4% en marzo y 25% en abril, el buen número de crecimiento de 51% de mayo estuvo traccionado por «Trigo y centeno, sin moler» (+32%); «Vehículos de pasajeros» (+34% i.a.), en línea con el buen desempeño del sector automotriz local -las exportaciones, al igual que la producción, aumentaron 27% durante los primeros cinco meses-; «Medicamentos y productos farmacéuticos, distintos de los veterinarios»; «Preparaciones y cereales, de harina o almidón de frutas u hortalizas» (+211% i.a.). Las exportaciones de «Vehículos a motor para el transporte de mercancías y usos especiales» -tercer ítem de mayor importancia, con casi el 13% del total de exportaciones – cayeron 8% i.a., principalmente por la disminución en el envío de pickups. Las cinco categorías explicaron más de 50% de las ventas totales, con vehículos y trigo concentraron el 41%. En cuanto a las importaciones, dentro de los productos con mayor participación en el total se destacan los incrementos de «Combustibles de petróleo o minerales bituminosos (excepto petróleos crudos)»; «Soja» (+253%); «Partes y accesorios para vehículos automotores» (+29% i.a.), insumos que son necesarios para la producción nacional de vehículos, que viene en alza y ya acumula una suba de 27% durante los primeros cinco meses del año; «Mineral de hierro y sus concentrados» (+20% i.a.). Estas cuatro categorías explicaron casi 25% de las importaciones. Por último, las importaciones de «Vehículos de pasajeros» -segundo ítem de mayor peso, representando 9% de las compras totales- disminuyeron 9% i.a., lo que refleja las restricciones vigentes al comercio exterior. Con todo, en los primeros cinco meses del año las importaciones acumulan US$ 5.908 millones (+ 28% en relación con el mismo período de 2021), mientras que las exportaciones alcanzaron los US$ 4.813 millones (+13% vs. ene-may 2021). De esta manera, el saldo bilateral acumulado entre enero y mayo fue negativo en US$ 1.095 millones, triplicando prácticamente el déficit de igual período de 2021 (US$ 341 millones). Hacia adelante, y más allá del dato puntual de mayo, se espera que la tendencia al ensanchamiento de la balanza comercial deficitaria con Brasil se consolide. Con importaciones creciendo por encima de las exportaciones, el déficit comercial podría cerrar 2022 en torno a los US$ 2.500/2.700 millones, por debajo del promedio de US$ 3,700 millones verificado entre 2010 y 2017 previo a las crisis de 2018-2019 en Argentina y a la pandemia.