Cambios en ARSAT: llega Matías Tombolini, pero permanece Pablo Tognetti. Noticia en desarrollo

El economista Matías Tombolini deja su cargo de vicepresidente del Banco Nación para ocupar la presidencia de ARSAT, la sociedad estatal que brinda servicios de transmisión de datos, telefonía y televisión por medio de infraestructura terrestre, aérea y espacial.

Andrés Sanguinetti, de iProfesional, afirma que la decisión fue tomada por el propio presidente Alberto Fernández quien ya habría designado al ex senador cordobés Carlos Caserio como su reemplazante en la entidad bancaria. El desembarco del economista se oficializaría en la próxima asamblea general de la compañía satelital y de telecomunicaciones que opera el Estado argentino. De concretarse, Tombolini reemplazará al físico Néstor Pablo Tognetti, el actual presidente, quien seguiría en otras funciones en la sociedad estatal a la que ingresó en el 2006 cuando fue convocado para integrar el primer directorio, donde desde enero del 2008 hasta el 2013 fue su presidente Ejecutivo. En el 2013 retornó a INVAP y en enero del 2020 fue nuevamente convocado por el gobierno (otro gobierno) para retomar la conducción de ARSAT. Tombolini, además de ser economista y consultor, ingresó a la política como candidato a legislador porteño en el 2005 y 2009. Luego, en 2017, se presentó para ocupar una banca en la Cámara de Diputados de la Nación por la alianza 1País. Y en 2019 fue candidato a jefe de Gobierno porteño por Consenso Federal, la fuerza política de la que Roberto Lavagna era referente. Tombolini llegaría a ARSAT después de cumplir una activa gestión en el Banco Nacion, una de las empresas estatales con un importante desempeño en 2020 y 2021. La asistencia en pandemia y los créditos a las PyMES fueron centrales en la estrategia del banco, que recuperó el rol de impulsor del desarrollo que había perdido en los años previos. Vinculado al sector de Sergio Massa, es autor de cinco libros y profesor universitario.
Matías Tombolini
¿Más cambios en ARSAT? La llegada de Matías Tombolini era ya en el día de ayer comentario corriente entre el personal de la empresa. Pero la Resolución 17/22 de la Jefatura de Gabinete del 26 de enero instruye al vice jefe de Gabinete, Jorge Neme, en  y fue acompañada de un anexo de instrucciones para la Asamblea General su carácter de representante del Estado nacional ante la Asamblea Ordinaria y Extraordinaria de ARSAT del 26 de enero pasado a votar como Directores Titulares de la empresa a Néstor Pablo Tognetti, Guillermo Rus, Marcelo Tesoro (que ya estaban), Claudia Bello y Soledad Gonnet. El resto de esa nota citada es una larga diatriba contra la posibilidad de que ArSat siga avanzando en la tarea de acercar el acceso a Internet en todo el país al cliente final, «lo que constituiría una competencia desleal con quienes a lo largo de estos años han invertido en redes de última milla, como cooperativas locales»… y tres grandes empresas pertenecientes al Grupo Clarín. Al final de las observaciones siguientes, hemos agregado una actualización.

Observaciones de AgendAR:

Pablo Tognetti (nadie lo llama Néstor) fundó dos veces ARSAT. Después lo explico. Antes de eso, en INVAP, había diseñado los satélites SAC-A, SAC-B y SAC-C, de observación terrestre, para la Comisión Nacional de Actividades Espaciales. Hasta hizo la ingeniería básica de los satélites-radar SAOCOM 1A y 1B, disparados en 2018 y 2020. Todos funcionaron bien o muy bien, y los dos SAOCOM generan imágenes casi inexistentes en el mercado, que empiezan a venderse en Japón y China. Volvamos al principio. En 2006, el presidente Néstor Kirchner se anotició de que la Argentina iba a perder las 2 posiciones orbitales geoestacionarias que le quedaban a la Argentina por falta de uso por la empresa franco-alemana Nahuelsat, un engendro perpetrado por Menem. Tras expropiar a Nahuelsat, cuyo único satélite fue un fracaso técnico y cuyo segundo aparato jamás fue entregado, Kirchner decidió crear una empresa satelital de telecomunicaciones del estado, e INVAP mandó a Tognetti, que empezó con 6 empleados en 2 habitaciones del entonces Correo Central. Esos fueron los humildes comienzos. En 2013 ARSAT, con un perfil público siempre bajísimo, estaba terminando y testeando su satélite ARSAT-1 en Bariloche, con fecha de vuelo para la primavera de 2014, venía construyendo el satélite número 2, también -y sobre todo- la Red Nacional de Fibra Óptica (ReFeFo), administraba el mejor Data Center del Cono Sur, había desplegado la red nacional de antenas de la Televisión Directa al Hogar (TDA) con un par decenas de canales públicos y privados de acceso gratuito para el 96% de la población, era participante del Programa Conectar-Igualdad y se había vuelto un enorme y codiciado factor de poder económico y político. ARSAT era una empresa de tecnología capaz de comunicar por el espacio y por fibra óptica y gran ancho de banda a las 24 provincias, y todo con menos de 260 empleados, en general técnicos, ingenieros y obreros calificados, con relativamente pocos administrativos. Entonces, como premio por todo lo hecho, a Tognetti, tras mucho serruchaje de piso, le dieron el raje. Con el deber sobrecumplido, el tipo se volvió a Bariloche y a INVAP con cierto alivio. Por supuesto, las posiciones satelitales no se perdieron. La más valiosa, la 81 Oeste, la tenía pedida el Reino Unido y los gringos ya la consideraban propia. Sorry, lads. El reemplazo de Tognetti fue Matías Bianchi. Es un ingeniero de telecomunicaciones y tuvo la virtud de seguir con lo planificado: poner en órbita ambos satélites, empezar el diseño del tercero en INVAP con modernizaciones importantes respecto de los dos anteriores, hacer crecer la ReFeFo y empezar a ponerla en funcionamiento, y ampliar la cartera de negocios del Data Center. Pero para no pelearse con «las Telcos» (los monopolios privados de las telecomunicaciones) ARSAT se abstuvo de dar «milla final», es decir, se prohibió llegar directamente con la inmensa ReFeFo a los hogares. Sí, eso que ofende tanto a iProfesional. Por el contrario, le vendía ancho de banda a espuertas, y a precio promocional, a los ISP (Internet Service Providers) de todo el país. Era una decisión de estado, no de ARSAT, y no parecía mala política hasta que lo fue: en general, los ISP son cableras y cooperativas del interior con poca plata y pésimo servicio. Inevitablemente, algunas cableras aprovecharon el nuevo ancho de banda a precio sensacionalmente bajo para reclutar más clientes y seguirles dando el mismo servicio miserable a todos, viejos y nuevos. Por su parte, ARSAT fingió estar distraída cuando tres empresas del Grupo Clarín, a la sazón ya el segundo mayor oligopolio comunicacional de Sudamérica, se juntaron con 200 cooperativas chicas y cableritas para gozar de los descuentos. Una canasta de pollitos con hambre, pero entre ellos tres elefantes disfrazados con plumas y gritando «pío-pío». ARSAT seguía siendo chica y razonablemente eficiente, pero se había llenado de parásitos externos. Algunos enormes, como se ve. Sin embargo con una parte importante del espectro electromagnético en manos de ARSAT y sin atribuirse, el gobierno de Cristina Kirchner anunció un primer servicio «con milla final»: la empresa Libre.Ar. Habría sido una movida astuta, porque los usuarios finales estaban rigurosamente podridos de las empresas de celular, por su funcionamiento horroroso. Telefónica, Telecom y Claro sintieron claramente la amenaza de Libre.ar. Con mejorar un poco el precio y la calidad de servicio, y la ReFeFo alimentando con fibra óptica las torres celulares, el estado argentino las barría del mapa. En 2014 el gobierno puso misteriosamente marcha atrás. Hizo cuentas del costo de las nuevas antenas que iba a tener que pagar el estado y la cantidad de nuevos empleados que demandaría ARSAT para atención directa a público, supongo. El hecho es que decidió licitar las frecuencias de ARSAT, y en 2015 las ganaron estas tres compañías con el compromiso de instalar 4G en todas las ciudades grandes, y 3G en las medianas y chicas. Obviamente no cumplieron. Y obviamente el ENACOM no tuvo voluntad o tiempo para hacerles cumplir, porque a fines de 2015 cambió el gobierno nacional y las Telcos asumieron directamente el control, ejem… del ente de control. Cuando ganó las elecciones el macrismo, el nuevo Ministro de Telecomunicaciones, Oscar Aguad, nombró a su yerno, Rodrigo De Loredo. Ambos tenían los indiscutibles pergaminos técnicos que da ser radicales y cordobeses. Ambos pararon en seco la construcción del ARSAT 3, lo que casi hizo quebrar a INVAP. En su momento, pareció el objetivo real detrás del objetivo aparente. No fue tan así. ARSAT en el espacio, con apenas dos satélites de poco ancho de banda, ya le jodía la vida a unos cuantos. A los que Aguad le abrió los cielos argentinos unilateralmente. Autorizó a 26 satélites estadounidenses y europeos (neto predominio de España) a vender señal Argentina, sin contraprestación, lo que va a contramano no sólo de la razón sino de los reglamentos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones. De Loredo, ganoso desde el vamos de ganar la alcaldía de Córdoba Capital, se montó sobre el equipo de comunicación de ARSAT para pagarse la campaña, que amplió contratando empresas de publicidad cordobesas, y literalmente pavimentó de fibra óptica su provincia natal, muy en desmedro de otras. Se sacaba fotos a pie de topadora, abriendo zanjas. Y con eso no le fue nada mal. Pese a que sí le fue mal. En 2017 tuvo que dimitir, tras dos escándalos fuertes: primero, trató de venderle el ARSAT 3 (y el 1 y el 2 también) a Hughes Space, que se quedaba con los tres sin poner casi un mango: el 25% del costo del 3, los dos primeros venían de yapa. Para lograr oposición interna cero, De Loredo venía haciendo una limpieza étnica de camporistas en puestos directivos, pero también en los técnicos, aunque fueran gente sin color partidario. ¿Para qué le servían al aspirante a intendente de «La Docta» seres tan extraños como, por ejemplo, un experto en control de calidad de construcción satelital? El segundo escándalo no lo causó él: tras el papelón protagonizado por el Ministro de Trabajo, Jorge Triaca, que tenía media familia metida en muy altos cargos del estado, este aspirante a edil se ligó el súbito ataque de decencia del gobierno nacional. Quien más, quien menos, el gabinete macrista era un infiernito de acomodados y «parientes de», y De Loredo quedó señalado como indiscutible yerno de Aguad y tuvo que renunciar. Eso y lo de Hughes habían vuelto impresentable al susodicho ante el país, pero no así en Córdoba, provincia generosa, donde salió segundo en la compulsa por nuevo intendente. De la sartén al fuego, la empresa entonces fue intervenida por macristas puros y duros del Ministerio de Modernización y se ligó de golpe y sopetón unos 200 endoparásitos cuyo trabajo era, paradójicamente, podar empleo público en todo el estado nacional. No se sabía qué eran ni qué hacían. El comedor ya desbordaba. ARSAT simplemente les daba escritorios, computadoras, celulares, transporte y unos sueldazos de órdago para cortar cabezas. Pero lejos de ser empleados públicos que cazaban empleados públicos, estos eran emprendedores en el sentido vampírico-menemista: procedieron a empezar a dividir a ARSAT en «quintitas» para hacer negocios personales, y a despedir técnicos históricos al voleo y en lote, fueran tirios o troyanos, para sembrar el terror. El plan de máxima era partir a ARSAT y privatizar los pedazos, vos llevate la ReFeFo, yo me quedo con el Data, ¿alguien quiere los dos satélites? Si las elecciones de 2019 las ganaba Macri, habría sido el paso siguiente. Cuando ganó Alberto Fernández, ARSAT estaba literalmente hecha puré y no hacía nada. Era un enorme cadáver. 36.000 km. de fibra óptica en todo el país, trompeteaba la empresa en su portal. Pero en el interior había intendentes que tenían una caja de fibra óptica en la plaza hacía meses, o años, e ignoraban para qué demonios servía, porque ARSAT había puesto casi todo su esfuerzo comunicacional en el intento de fabricar otro intendente, el de Córdoba Capital. Lo mismo pasaba con los ISP.  ¿Que tenemos una caja de conexiones de ARSAT a dos cuadras desde hace un año? ¿Y por qué nos enteramos recién ahora?, me decían en tal o cual cablera o cooperativa. Y no del interior profundo, sino de vecindades de Marpla, ruta 2. El Data Center se estaba deteriorando técnicamente mientras se dispersaba en negocios rarísimos y altamente personales de los «walking dead» menemistas que lo habían invadido. Muchas de las torres de la Televisión Directa al Hogar estaban sin señal, y no había maldito el plan de reactivarlas, para no estorbar a Cablevisión y similares. ¿Conectar Igualdad? Muerto tras haber repartido 5,4 millones de notebooks en las escuelas públicas de lugares pobres, libres de Windows, con código libre y programas educativos excelentes desarrollados por el Ministerio de Educación. Y la lista sigue. Raúl Martínez, el interventor final, ex preso por contrabando desde Uruguay y sobreseído por una Suprema que no era la Maryland, hizo compras por contratación directa por $ 300 millones… desde Uruguay. Al parecer, a Martínez lo oriental lo fascina, especialmente el lujo oriental: el tipo se construyó un helipuerto, editó un libro de lujo contando sus hazañas administrativas en la empresa y dado que a la pobre ARSAT le faltaba el ancho de banda del ARSAT-3, no tuvo más remedio que comprarle 6000 antenas satelitales a Hughes Space para dar servicio, desde un satélite de Hughes, a las zonas cordilleranas donde no llega la ReFeFo. Las antenas no se usaron ni para colgar medias mojadas, pero Hughes las cobró. A falta de satélites argentinos, algo había que darles, pobres muchachos. Cuando Alberto Fernández presidente aquilató los desastres, hizo traer a Tognetti express desde Bariloche para que le hiciera resucitación cardiopulmonar a la empresa, que estaba en coma cuatro. Tognetti dejó sus ocupaciones de jubilado (asesorar a INVAP en ingeniería satelital, andar en kayak por el Nahuel Huapi, fundar una fábrica de whisky artesanal) y se vino a Baires como terapista intensivo de su propia obra. Bajo su mando, ARSAT empezó a dar signos de vida, incluso de vida inteligente. Contrató a INVAP para un tercer satélite, el SG-1, muy novedoso por su propulsión eléctrica y sus antenas multidireccionales. Desparasitó y empezó a reequipar «el Data». Y hace unos meses, habilitó a una cincuentena de PyMES del interior profundo para dar «milla final» en sitios incomunicados, lo que debe haberle caído bastante mal a las Telcos. En fin, Tognetti sacó a ARSAT de la intensiva y del pronóstico reservado, la dejó en recuperación como paciente externo, y le salvó las papas al presidente. Que lo acaba de premiar con otro patadón para dárle la empresa a un economista que tal vez sea Isaac Newton revivido en plan comunicacional. Tiene un premio Martín Fierro y más libros que la Biblioteca Nacional. Pero por currículum, queda claro que nunca construyó satélites ni tiró fibra óptica ni puso miles de antenas satelitales para darle internet a escuelas aisladas, ni… Observaciones: desde que Tognetti inventó y puso en valor a ARSAT, sus directores duran a lo sumo un par de años. Y desde que la resucitó, parece que esa ley de dos años y te serruchan sigue vigente. Es que ahora ARSAT, además de una vaga amenaza de agarrar última milla en serio y mandar las Telcos a desuso, tentación que tendríamos unos cuántos, resulta una caja formidable para todo animal político. Cosa que Tognetti, un técnico eficaz y un gerente honesto y de muy bajo perfil, resueltamente no es. Esto se lo echan en cara muchos militantes que dicen tenerla clarísima. ¿Por qué «el Togno» era tan poco tribunero? Él se la buscó. ¿Quiere hacer un test rápido? Busque fotos de Rodrigo de Loredo en Internet. ¿Ya las contó? ¿Ah, no puede contarlas? OK, ahora busque fotos de Tognetti. ¿No encuentra nada o casi nada? En términos de ingeniería de telecomunicaciones, esa comparación muestra que el ruido paga más que la señal. Una dirección profesional y eficiente en una empresa tecnológica del estado aparentemente en nuestro país es algo malo. La otra observación: la segunda serruchada de piso de Tognetti sucede antes de dos acontecimientos importantes. Uno es la decisión que deberá tomar el gobierno sobre la telefonía celular 5G: ¿será con tecnología china o con tecnología yanqui? Sergio Massa y Gustavo Béliz militan por lo último, y necesitan tropa propia en la cúpula de ARSAT, al estilo de la menemista Claudia Bello. Van arrimando la bocha, se diría. El otro acontecimiento importante es que los servicios de 5G se licitarán y sólo concursarían Telecom, Telefónica y Claro, que incumplieron rigurosamente los términos de la licitación de servicio 4G de 2014. Es un asunto del ENACOM, pero en el actual cuadro político, un exceso de profesionalismo y honestidad en ARSAT puede ser indeseable. Especialmente si se tiene en cuenta que el despliegue de 5G consumirá ancho de banda de un modo prodigioso, que obligará no sólo al despliegue de una gran red de antenas celulares de radiofrecuencia, sino de fibra óptica al pie para alimentarlas de señal. La ReFeFo consta de alrededor de 38.500 km. «iluminados» con un único cable de fibra óptica muy grueso, de 48 pelos. Eso da un ancho de banda como jamás tuvimos antes, pero de todos modos probablemente no alcance para «la internet de las cosas». En 2024 ARSAT deberá comprar y desplegar más fibra óptica en los «tritubos», sus enormes cablecanales subterráneos blindados y de tres tubos. Uno de ellos tiene un macizo cable de fibra, dos de ellos están vacíos: al enterrarlos se previó este tipo de ampliaciones. «Soplar» fibra óptica en los canales vacíos de los tritubos -se hace por diferencias de presión de aire- es un gasto menor comprado con el despliegue inicial de esa red de redes. Pero no así la compra de fibra nueva. Ése sí que es un negoción. En suma, ARSAT, que en 2012 fue brevemente el mayor comprador de fibra óptica del mundo, probablemente volverá a serlo, y manejará montañas de plata. Cuando se ponga en órbita el ARSAT-3 probablemente ese satélite, por ancho de banda, ganará el doble que el 1 y el 2 sumados (U$ 30 millones cada uno). Pero créame que eso será un chiste frente a la compra de fibra nueva. Alta caja, estimados. Y creo que por estas cosas se va -o lo van- a Tognetti.

Actualizando:

Hasta aquí, el primer final de este artículo, entregado hoy a AgendAR a las 04:30 de la mañana. Son las 12:30 y sonó el teléfono. Me acaban de avisar que Tognetti, que además de presidente era también Gerente General, queda en este último cargo con la condición de que el nuevo presidente no toque ninguna gerencia. Esto a Tombolini lo transforma en un comunicador ceremonial, al estilo de los monarcas europeos. En lo cual tiene mucho kilometraje. Probablemente la renuncia indeclinable, que Tognetti puso esta mañana sobre la mesa, causó terror «en las más altas esferas». Esto indicaría que el presidente Alberto Fernández sabe que ARSAT todavía es un paciente en recuperación. Son las novedades a las 13:30. ¿Habrá más? Seguramente sí. En este país las cosas pasan demasiado rápido. Creo que me voy a hacer periodismo científico a Suiza.

Daniel E. Arias

¿Qué hacer con ARSAT?

En enero de 2020 publicamos uno de los primeros Especiales de AgendAR: «¿Qué hacer con ARSAT? (con nuevas autoridades). Han pasado dos años y las expectativas -no todas- han disminuído. Pero creemos que todavá es interesante leerlo.

En Japón desarrollaron una vacuna contra la vejez, que funciona. Hasta ahora, en ratones

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Investigadores japoneses comunicaron un paso adelante en la mejora de la con los ensayos de una vacuna para eliminar las llamadas células senescentes, que se acumulan con la edad y dañan las células cercanas, causando enfermedades relacionadas con el envejecimiento.

En un nuevo estudio, publicado en diciembre en la revista Nature Aging, investigadores de la Universidad Juntendo de Tokio identificaron una proteína específica de estas células, la llamada «proteína de melanoma no metastásico B» (GPNMB), que se expresa en niveles elevados en estas células caducas. Esta proteína también se detectó en niveles elevados en pacientes con aterosclerosis, que está relacionada con la senescencia. Tras identificarla, y después de varios experimentos con roedores, los científicos desarrollaron una vacuna experimental peptídica, basada en un aminoácido que constituye la proteína y que puede eliminarlas. Ha mostrado éxito con las células envejecidas del cuerpo de los ratones, ayudando a prolongar la vida de estos y a revertir algunos signos de enfermedades relacionadas con la edad. Según los investigadores, la vacuna permitió al organismo crear anticuerpos que se adhieren a las células senescentes, que son eliminadas por los glóbulos blancos que se adhieren a los anticuerpos. Tratamiento de la rigidez arterial, la diabetes y otras enfermedades La vacuna también se dirigió con éxito a las células senescentes del tejido graso y los vasos sanguíneos, lo que sugiere que podría tener un impacto positivo en otras condiciones médicas relacionadas con el envejecimiento. «Podemos esperar que (la vacuna) se aplique al tratamiento de la rigidez arterial, la diabetes y otras enfermedades relacionadas con el envejecimiento», declaró el profesor de la Juntendo y coautor del estudio Tohru Minamino.
¿Se puede detener el envejecimiento?
Las células no pueden seguir dividiéndose eternamente. Según el Instituto Nacional del Envejecimiento (NIA), a medida que envejecemos, empezamos a acumular las células senescentes, que son células que han dejado de multiplicarse debido a daños o estrés, pero que no mueren cuando deberían. Ni siquiera las células inmunitarias son inmunes a este proceso, y a medida que se vuelven senescentes, el sistema inmunitario pierde gradualmente la capacidad de eliminarlas. Cuando las células inactivas se empiezan cada vez más a acumular en el cuerpo, liberan compuestos que desencadenan la inflamación y, por tanto, dañan las células sanas cercanas, contribuyendo a los síntomas del envejecimiento y a las enfermedades que lo acompañan, como el cáncer, el Alzheimer y la aterosclerosis, una enfermedad en la que se acumula placa en las arterias. Muchos de los fármacos existentes para eliminar las células senescentes se utilizan como agentes anticancerígenos y pueden causar efectos secundarios negativos. Según el equipo, los efectos secundarios de la nueva vacuna fueron menores y su eficacia duró más tiempo. Paul Robbins, biofísico experto en la materia que no participó del estudio, aseguró al medio científico Live Science que la ventaja potencial de utilizar una vacuna en lugar de fármacos para atacar a las células senescentes consiste en que las personas podrían recibir la vacuna, por ejemplo, a los 50 años y evitar la acumulación de células senescentes en primer lugar. Queda mucho camino por recorrer hasta que humanos se beneficien del avance A pesar de los alentadores avances, aún queda mucho trabajo por hacer antes de que este trabajo pueda trasladarse a los humanos. El equipo matizó asegurando que probablemente la GPNMB no sea el único objetivo potencial. «Nuestro estudio ha demostrado la posibilidad de una nueva estrategia contra la senescencia», afirmó Minamino. «Especulamos que hay muchos más seno-antígenos que son producidos por otros tipos de células senescentes. Con más investigaciones podremos ofrecer una terapia antisenescente individualizada para los pacientes en función de la prevalencia de los distintos tipos de células senescentes en su organismo», agregó. Para acceder al trabajo original en Nature Aging (en inglés), cliquear aquí.

La economía argentina creció 10,3% en 2021, impulsada por la industria, el comercio y el agro

Tras la caída del 9,9% en 2020, el año en que irrumpió la pandemia, llegó en 2021 el esperado rebote y la recuperación. El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) marcó que en el acumulado de los doce meses de 2021 la actividad se expandió 10,3%, borrando completamente la caída registrada el año anterior.

En el mes de diciembre hubo un incremento de 9,8% interanual, según reveló ayer el INDEC. Se registró una mejora de 0,9% en términos desestacionalizados en relación al mes previo. Este crecimiento de 10,3% es el más alto registrado para el indicador desde el comienzo de la serie en 2004, incluso superando el 10,1% con que cerró el año 2010, aún en la fase expansiva de la economía que siguió hasta 2012. De esta manera, la economía comenzó a desandar, en algunos sectores más que otros, la recesión que caracterizó al 2019 y al primer trimestre de 2020, hasta que llegó el Covid a nuestras vidas. LA FOTO DE LA ECONOMÍA EN DICIEMBRE Del relevamiento del organismo estadístico oficial surge que en el último mes del año, 13 de los 15 sectores que integran el EMAE tuvieron alzas interanuales, en algunos casos muy significativas, con la única caída en Pesca (-4,7%), en parte por cuestiones estacionales y de disponibilidad de recursos, mientras que se registró un virtual «empate» en Intermediación financiera. La producción automotriz registró un salto del 70,5% en 2021 y lideró el crecimiento del sector fabril. El fin de las restricciones y la vuelta del turismo impulsaron la actividad en hoteles y restaurantes, que creció 43,5% frente al mismo período del año anterior, en un contexto de casi normalización de la actividad turística y recreativa; mientras que Transporte y comunicaciones, tuvo un avance de 16,9% interanual en el mes. En despachos oficiales destacan también que ese sector, Transporte y comunicaciones, se plantó además como uno de los de mayor incidencia en la variación interanual, junto con la Industria manufacturera, que mostró una expansión de 9,9% interanual. «Entre los dos aportaron 2,9 puntos porcentuales al incremento del índice total del EMAE», señalaron. También se registró un incremento de dos dígitos y muy importante en la actividad de Minas y canteras, marcando un crecimiento interanual de 16,8%; mientras que la Administración pública creció 11,8% y Otras actividades de servicios se expandieron 10,9% interanual. Industria, comercio, construcción y agro fueron los motores de la actividad económica el año pasado. Además del sector fabril, que como se dijo fue el que mayor aporte hizo al crecimiento de la economía en diciembre, también es destacable el comportamiento del Comercio (5,6% interanual); la Construcción (4,4%) y el rubro Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, que en diciembre creció 9,9%. Los cuatro sectores son los pilares de la recuperación de la actividad económica el año pasado. Esto se traduce también en un crecimiento del peso de los Impuestos en el EMAE, que en diciembre registró una expansión de 16,2% interanual y un aporte al índice de 2,7 puntos porcentuales. Finalmente, cabe señalar que en la industria el uso de la capacidad instalada llegó en diciembre a 64,4%, el máximo desde 2016.

El INTA advierte que el norte argentino seguirá en alto riesgo de incendios al menos hasta abril

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En su informe del 20 de febrero, la cátedra de Climatología y Fenología Agrícolas de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) afirmó que aunque las lluvias de mediados de enero permitieron revertir las condiciones de sequía en gran parte del área agrícola nacional, sobre todo en la Región Pampeana, en el noreste del país, la sequía no sólo persiste, sino que se intensifica. Los incendios ya han afectado gran parte del territorio de las provincias de Corrientes y Misiones, donde las pérdidas económicas y ecológicas son alarmantes.
Las predicciones indican que el fenómeno de ‘La Niña’ continuaría hasta entrado el otoño.
“La sequía extrema en Corrientes, además de generar grandes pérdidas en las producciones de cultivos regionales como té, arroz, yerba mate y plantaciones de cítricos, también afecta notablemente a la ganadería, ya que es evidente la escasez tanto de forraje como de agua de bebida”, puntualizó Adela Veliz, docente de la cátedra de Climatología y Fenología Agrícolas de la FAUBA. La investigadora añadió que la sequía es un factor clave en el desarrollo de los incendios. Según el informe del INTA difundido el viernes 18 de febrero, el área quemada total en Corrientes asciende a 785.338 hectáreas (ha). La provincia posee 482.215 ha de plantaciones forestales —70% con pinos y 30% con eucaliptos—, de las cuales se quemó el 4%. Esto significa que la superficie incendiada aumentó más de 2,5 veces respecto del informe del 7 de febrero. Sin embargo, el área más afectada por los incendios corresponde a los humedales, con 460.000 ha quemadas. Según el último reporte del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, en Corrientes se mantienen ocho focos activos y dos contenidos. Las pérdidas en la provisión de servicios ecosistémicos son incalculables. “Misiones es otra provincia mesopotámica que transita condiciones similares. Allí se declaró la emergencia para los sectores forestal y agropecuario afectados por sequía o por incendios en todo el territorio provincial. A su vez, la provincia de Formosa presenta condiciones de sequía extrema, al igual que el norte de Chaco y el noroeste de Santa Fe”, señaló Veliz, quien es coautora del informe con Liliana Spescha y María Elena Fernández Long, docentes de la misma cátedra. Según Liliana Spescha, “también hay que tener en cuenta que, sumado a la escasez de precipitaciones, otro factor fundamental fueron las temperaturas elevadas que ocurrieron en la ola de calor de enero en algunas estaciones del norte del país. Por ejemplo, en Corrientes tuvo una duración de 13 días —del 14 al 26 de enero—, con máximas que alcanzaron los 42,6 °C. Y durante febrero continuaron registrándose anomalías positivas de las temperaturas máximas. Esto determinó valores muy altos de evapotranspiración, que intensificaron todavía más el déficit hídrico”. Para graficar la situación, Spescha se refirió a la evolución del almacenaje de agua del suelo en dos estaciones representativas de las zonas afectadas por la sequía en la provincia de Corrientes. “Tanto en Mercedes como en Corrientes, los niveles de reserva vienen disminuyendo desde principios del verano. Incluso, en esta última estación también los niveles de almacenaje fueron deficitarios desde el invierno hasta bien entrada la primavera. Allí se registró el mínimo histórico de almacenaje del suelo, con un valor de 64,4 mm, cuando el récord anterior era de 1985”.
Condición de sequía al 20 de febrero, calculado a través del Índice de Sequía BHOA IMERG (o ISBI)
Lluvias oportunas en la Región Pampeana “En gran parte de la Región Pampeana, las precipitaciones de la segunda quincena de enero contribuyeron a aumentar el contenido de agua útil del suelo. Si bien estas lluvias mejoraron la condición de los cultivos de segunda y de los tardíos de primera —tanto de maíz como de soja—, no fueron suficientes para los lotes de primera, que en general atravesaron sus etapas críticas de floración —cuando se definen los rendimientos— bajo los efectos del déficit hídrico”, explicó Fernández Long. Al respecto, la docente aclaró que hay que tener en cuenta que esa es una descripción general del estado de los cultivos, que presentan distinta condición según la fecha de siembra, los materiales implantados, las prácticas de manejo, los cultivos antecesores, la localización, la topografía, etc. “Sin embargo, a la fecha, se observa un desecamiento en casi toda la región. Estimaciones preliminares de sectores privados indican una reducción en la producción de maíz, que alcanzaría los 51 millones de toneladas —casi 3% por debajo de la campaña anterior—, mientras que la soja disminuiría hasta llegar a los 42 millones, un 10% menos que en 2020/2021. Estas cifras probablemente se ajustarán al acercarse el final de la campaña”. “¿Qué podemos esperar?”, se preguntó Fernández Long a modo de cierre. “Hoy, definitivamente, el panorama no es alentador. ‘La Niña’ sigue instalada y no disminuirá su efecto tal como se esperaba. El consenso de los organismos que monitorean esa actividad para definir la influencia de ‘La Niña’ proyecta, en su informe del 18 de febrero, un lento ascenso de los valores en transición hacia la neutralidad y pronostican un retorno a la neutralidad recién para abril, con una probabilidad del 60%”.

La ofensiva de Putin llevó a la soja cerca de los US$ 600 y al trigo de los US$ 300

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Algunos commodities -entre ellas las que Argentina exporta- alcanzaron su valor más alto en 9 meses en el mercado de Chicago, después que el Kremlin reconociera en Lugansk y Donetsk la independencia autoproclamada de Ucrania.

Un dato central para entender este hecho es que Rusia y Ucrania ocupan respectivamente el primer y tercer puesto de exportación de trigo en el mundo. La escalada en el conflicto entre Rusia y Ucrania, dos importantes exportadores de commodities agrícolas, llevó a un salto en los precios de los granos en el mercado de Chicago, que ubicó a la soja por encima de los US$ 600 la tonelada y al trigo arriba de los US$ 310. De esta manera, el aumento de las tensiones con el despliegue de tropas rusas en Lugansk y Donetsk tras reconocer el Kremlin su independencia autoproclamada de Ucrania, pero cuya soberanía es reclamada por esta última desde 2014, llevó a que la oleaginosa alcanzara su valor más alto en 9 meses. «Los mercados de commodities en general están muy calientes y las tensionas entre Rusia y Ucrania suman combustible en tal sentido», afirma el responsable del Departamento de Análisis de Mercados de la corredora de granos Grassi, Ariel Tejera. Tejera consideró que sumado al conflicto la suba de los precios encuentra un fuerte respaldo en que «los recortes en las proyecciones de producción de soja de Sudamérica estarían poniendo a la oferta global contra las cuerdas y llevarían al mundo a trabajar con balances muy tirantes en lo que resta del ciclo comercial en curso». «A la vez, el segmento especulativo también está jugando su parte, con una abultada apuesta alcista, dado este contexto», sostuvo el especialista. Así, los contratos de marzo y de mayo de la soja subieron 2,09% (US$ 12,31) y 1,96% (US$ 11,57) respectivamente hasta los US$ 600,76 la tonelada. En este sentido, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) puso el foco en la crisis ruso-ucrania, sobre todo por «la importancia de la región del Mar Negro en el comercio de aceite de girasol lleva a los productos del complejo soja a importantes subas, con especial relevancia al aceite de soja y a los aceites vegetales en general, ya que entre Ucrania y Rusia se explica cerca del 60% de la producción y el 80% del comercio mundial del aceite de girasol».

La industria naval argentina se recupera, lentamente

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La reactivación de la industria naval argentina va de la mano del crecimiento de la industria pesquera pero también de las oportunidades de financiamiento y la demanda por parte del Estado. Los nuevos proyectos han hecho crecer las fuentes de trabajo e impulsan la renovación tecnológica en este sector.

En la última década, el precio internacional del pescado ha ido subiendo en forma sostenida y esto ha hecho que la Argentina consolide la industria pesquera con fines de exportación. Las exportaciones de langostino, por ejemplo, si bien ha tenido subas y bajas en su precio, en 2021 crecieron a 1971 millones de dólares, un 87% más que el año anterior. Estos valores también empujan un resurgimiento de la industria naval, que acompañada de medidas de financiamiento estatal están multiplicando los proyectos en los astilleros locales. La Argentina cuenta con una flota que, en muchos casos, supera los 50 años de antigüedad. Para subsanar este problema, en los años noventa se fomentó la importación de barcos usados, lo que llevó a la parálisis y destrucción de esta industria. Pero, dado que la reactivación del sector naval no es inmediata, también existen excepciones para lograr el equilibrio entre bajar la edad de la flota y permitir que los astilleros puedan trabajar a máxima capacidad. Julián Hecker, director de Compre Argentino y del Programa de Desarrollo de Proveedores del Ministerio de Desarrollo Productivo, dice: “Se busca un equilibrio entre recuperar la producción en los astilleros y habilitar en algunos casos la importación de barcos usados. Hoy hay actividad creciente, sobre en todo pesca, y también mucha construcción. Para los pesqueros muy chicos quizás es más difícil que una empresa chica se meta en un crédito o compre un barco nuevo, por eso es que en muchos casos se acude al barco usado”. Durante el año pasado se creó un fondo fiduciario de 10.000 millones de pesos para financiar hasta el 75% de la construcción de nuevos buques. El fondo permite otorgar créditos a 10 años con una tasa subsidiada durante los primeros tres, y está casi agotado por la buena recepción de la medida por los armadores y los astilleros y desde el Gobierno planean ampliarlo. “Muchos de los barcos que nos piden desde el crédito son pesqueros a fabricarse en astilleros de Mar del Plata, pero también en otros como Tandanor, en Zárate y en Rawson. En algún punto, se agotó la capacidad de construcción de estos astilleros, con este crédito llegaron a un punto límite. De todas formas, hay que ampliar el crédito porque están surgiendo demanda en otros rubros, como las barcazas y pontones de transferencia de contenedores. Hay un remolcador que también está avanzando aunque viene un poco más atrasado”, explicó el funcionario. El 30 de diciembre pasado, el Ministerio de Ambiente aprobó la iniciativa para hacer prospección hidrocarburífera en tres zonas que se encuentran entre 300 y 400 kilómetros de la costa de Mar del Plata. Aunque el proyecto todavía es debatido y ha sido foco de diversas protestas en diversos lugares del país, Hecker ve en este proyecto un gran potencial para el desarrollo industrial: “Implicaría muchísimo trabajo para los astilleros, por un montón de necesidades que tienen las plataformas y todo el trabajo alrededor de la industria. Además, en Mar del Plata hay empresas metalmecánicas que ya están proveyendo al sector de petróleo y gas. La ciudad necesita una actividad constante a lo largo del año y las plataformas offshore pueden ser trabajo para muchos años y muy bien pago”. En el último año, el astillero SPI (con sedes en Mar del Plata, Campana y Caleta Olivia) sumó 200 personas al plantel, mientras que el el marplatense Contessi sumó 100 empleados. Necesitan capacidad de soldadura, que no es fácil de encontrar, y otros técnicos con elevado conocimiento. Para lograrlo hicieron un convenio con el sindicatos y cámaras empresariales para formar a 90 soldadores, y a la convocatoria se presentaron 510 postulantes. En cuanto a la inversión de capital, los astilleros hoy están a su máxima capacidad y están invirtiendo en armando nuevos galpones, diques y gradas. En SPI se adquirieron dos máquinas de hidrojet para hacer el arenado solo con agua, lo que es más económico, más seguro y permite seguir trabajando en otros proyectos mientras se está haciendo este trabajo, algo que no es posible cuando se usa arena. Este equipamiento fue comprado con financiación del Programa de Desarrollo de Proveedores del Ministerio de Producción, mientras que el también marplatense Tecnopesca sumó puentes, grúas y trabaja en un proyecto para reparar y mejorar la capacidad del dique. El fondo fiduciario para la construcción de embarcaciones cuenta con una tasa diferencial para buques impulsados con gas natural licuado (GNL) como combustible. Hecker explica: “En este momento es importante el financiamiento de buques de GNL y se hizo la primera solicitud para un remolcador de este tipo. Es importante esto porque la Argentina tiene oportunidades muy grandes: una parte del mundo está yendo a GNL y la Argentina tiene capacidades porque tiene gas y tecnología para licuarlo, almacenarlo y transportarlo. Además, es una oportunidad para usar un recurso abundante para bajar emisiones. El financiamiento apunta a promoveer con mayor énfasis este tipo de tecnologías, que también permiten bajar costos”. Un buque impulsado con GNL ahorra un 20% en costos de combustible frente a uno con gasoil. La demanda del Estado también tracciona a este sector, como en el caso del buque polar, los remolcadores que se están haciendo con el FONDEF y el plan para hacer buques de de patrullaje para el Mar Argentino, que durante el Gobierno anterior se importaron. “Colombia tomó el camino de importar algunos y construyó otros en su país, y ahora está exportándolos. La Argentina, durante el macrismo, importó cuatro sin hacer nada acá”.

ARSAT construirá una estación terrena en el este de Mendoza

El gobierno de Mendoza firmó un convenio con ARSAT para la construcción de una estación terrena. Contará con una inversión que supera los 10 millones de dólares y permitirá que la provincia se posicione como referente nacional en materia de telecomunicaciones.

La estación se ubicará en el predio del Parque de Servicios e Industrias Palmira (Pasip), en el departamento de San Martín, unos 40 kilómetros al este de la capital provincial. Este proyecto se encuentra dentro del plan nacional de telecomunicaciones Argentina Conectada.
Es una estación terrena que actuará como «espejo» y respaldará a la que funciona en la localidad bonaerense de Benavídez y es parte del desarrollo del futuro satélite Arsat SG1, el tercero de la empresa de telecomunicaciones del Estado Nacional. Actualmente en la ETB (Estación Terrena Benavídez) se controla y monitorea de forma permanente el estatus y las prestaciones de los satélites Arsat 1 y 2. También se encuentra el NOC (Network Operations Center) de la red federal de fibra óptica y el Centro Nacional de Datos más grande del país. “Es una inversión importante por su monto y el trabajo que demandará, por la notable mejora en la conectividad del parque industrial y de toda la zona y por todo lo que pueda desarrollarse a partir de esto a través de programas y capacitaciones en habilidades tecnológicas que lleva adelante la provincia”, explicó el ministro de Economía y Energía mendocino, Enrique Vaquié. Las obras implican la colocación de ocho antenas al lado del parque solar de Palmira, y el edificio satelital complementará al Pasip. Mendoza pondrá las dos hectáreas necesarias para el proyecto y convertir a Palmira en un polo atractivo para empresas de servicios vinculadas a la economía del conocimiento. “El convenio es de gran importancia para el desarrollo tecnológico de nuestra provincia”, agregó Alejandro Zlotolow, subsecretario de Industria y Comercio provincial, y remarcó que “el nuevo satélite ofrecerá una amplia gama de servicios de telecomunicaciones como transmisión de datos, internet y televisión. La estación que se instalará al lado del parque solar realizará control de los satélites ARSAT 1 y 2”. Arsat prevé invertir más de 10 millones de dólares en este proyecto, y desde la cartera económica provincial se adelantó que la misma originará empleo “con alto desarrollo de capacitación para técnicos e ingenieros, mejorará toda la conectividad del predio, y será más atractivo para las inversiones tecnológicas”.

Desde febrero de 1904: Argentina es el país con mayor tiempo de permanencia en la Antártida

El 22 de febrero de 1904 se tomó posesión y se izó la bandera argentina en el Observatorio Meteorológico y Magnético en la Isla Laurie, Orcadas del Sur, antecesor de la actual Base Orcadas. Esta fue la primera base antártica permanente del mundo.

El canciller Santiago Cafiero encabezó junto al ministro de Defensa, Jorge Taiana, el acto de conmemoración del 118° Día de la Antártida Argentina, en el que hubo una conexión directa con las bases nacionales en el continente. La primera base antártica permanente del mundo, en las Orcadas del Sur, fue instalada junto con la primera Estafeta de Correos de la Antártida, consignó Cancillería.
Carlini, una de las bases argentinas permanentes en la Antártica
Argentina es el país con mayor tiempo de permanencia en la Antártida y es la nación que más bases tiene en el continente: seis estaciones permanentes y siete temporarias que sólo abren durante el verano. Desde hace más de 118 años la «Argentina Antártica» se fortalece a través de la actividad científica y la protección del medio ambiente por parte de los científicos del Instituto Antártico Argentino, el despliegue logístico a cargo de las Fuerzas Armadas y la diplomacia especializada de la Cancillería, que tiene a la Dirección Nacional del Antártico (DNA) a cargo de la programación, planeamiento, coordinación, dirección, control y difusión de la actividad antártica argentina.

Murió Susana Torrado, la investigadora a la que se mandó a «lavar los platos»

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“¡Que se vaya a lavar los platos”, dijo el entonces superministro de Economía, Domingo Cavallo, en septiembre de 1994. El exabrupto sexista –que quedó en nuestra historia como símbolo de menosprecio hacia la mujer en la ciencia, y también hacia las ciencias sociales- estaba dirigida a la socióloga y demógrafa Susana Torrado, investigadora del Conicet y profesora universitaria, quien había advertido que el aumento de la desocupación era consecuencia directa de las políticas del gobierno de Carlos Menem. Susana Torrado fue una de las figuras intelectuales más importantes de las ciencias sociales en Argentina y en América Latina, que investigó los cambios demográficos en el país y el impacto de las políticas de ajuste. Murió en Buenos Aires, en la misma ciudad en la que nació, en fecha que ocultaba “por coquetería”, como cuenta el editor Daniel Divinsky, que publicó en Ediciones de la Flor ese gran clásico de la socióloga, Estructura social de la Argentina (1945-1983), un texto de lectura obligatoria en todas las carreras de ciencias sociales del país. Licenciada en Sociología por la Universidad de Buenos Aires en 1963, Torrado inició su vida académica como asistente del Instituto de Sociología de la UBA, dirigido entonces por el “padre fundador” de la sociología en Argentina, Gino Germani, inmigrante italiano expulsado por el fascismo, a quien identificaba como uno de sus maestros, junto con José Luis Romero y la socióloga panameña Carmen Miró. Sus principales filiaciones teóricas estaban en el materialismo histórico y el pensamiento de Pierre Bourdieu. Viajó a París, donde se doctoró en 1970 en la Ecole Pratique des Hautes Etudes de la Université de París, con una tesis sobre la evolución demográfica en la Argentina entre 1870 y 1960. Después residió en Montreal (Canadá), donde trabajó como profesora de demografía, y entre 1971 y 1978 vivió en Santiago de Chile, donde fue funcionaria del Centro Latinoamericano de Demografía (Celade), y se destacó por desarrollar los estudios de las clases sociales en América Latina. El golpe de Pinochet la alejó de Chile y decidió regresar a Buenos Aires en 1979. A partir de la recuperación democrática, Torrado participó activamente en la reapertura de la carrera de sociología de la UBA, que había sido cerrada por la dictadura. La socióloga inició la cátedra de Demografía Social en la Facultad de Ciencias Sociales, materia de la que fue Profesora Titular Regular hasta 2006, cuando fue nombrada Profesora Emérita; en paralelo fue designada directora de la carrera de Sociología durante la gestión de Francisco Delich al frente de la UBA. Mucho antes de volverse famosa por la frase de Cavallo, quien la llamó, encolerizado, “esa mujer”, Torrado fue protagonista de un momento luminoso de reorganización y actualización de la carrera de Sociología. Que Cavallo la mandara a lavar los platos marcó un antes y un después en la vida pública de la socióloga. “Era una situación muy especial, un científico se animaba a contradecir lo que nadie discutía, y encima una mujer. La gente joven del Conicet lo tomó como un insulto a los científicos, más allá de Susana Torrado. A la vez era el Conicet el que venía a señalarle a Cavallo las consecuencias de su modelo económico. Para él resultó insoportable, por eso buscó todas las formas posibles para desacreditarnos”, planteaba Torrado en una entrevista. “Me acuerdo de un acto muy bueno que llamamos ‘Enseñándole al ministro’, que funcionó como una radio pública en Plaza de Mayo frente a la ventana de su despacho del Ministerio de Economía; recuerdo que estuvo Pérez Esquivel y otras personas, vino mucha gente a la Plaza y se habló de política, de ciencia y de libertad académica”. La socióloga publicó Familia y diferenciación social. Cuestiones de método (1998, Eudeba), donde sistematizó sus desarrollos metodológicos en torno del estudio de las familias, los hogares y la fuerza de trabajo; Historia de la familia en la Argentina moderna (1870-2000) (2003, Ediciones de la Flor); Población y bienestar en la Argentina del primero al segundo Centenario. Una historia social del siglo XX (2007, Edhasa), un compendio, en dos tomos, de las transformaciones sociodemográficas de la población del país a través de un conjunto de artículos propios y de especialistas; La herencia del ajuste. Cambios en la sociedad y en la familia (2004, Capital Intelectual) y El costo social del ajuste (Argentina 1976-2002), editado en dos tomos (2010, Edhasa). Varias generaciones se formaron con sus clases en la UBA, en el Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) de la Universidad Nacional de General San Martín; en el Programa de Posgrado de Ciencias Sociales y en Políticas Sociales de Flacso; y en el Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES), entre otros. Torrado fue distinguida con el Premio “Reconomiento a la trayectoria” de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y con el Premio Bernardo Houssay a la Trayectoria en Investigación Científica y Tecnológica (SECYT, 2003). De la mano de una pionera como Torrado, el estudio de la demografía resultó fundamental en la vida de la sociedad. Las ciencias sociales están de luto.

Raquel Chan: “La agricultura familiar no es una alternativa al agronegocio”

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“Se puede producir cuidando el ambiente”, dice la bioquímica argentina que desarrolló la tecnología para que los cultivos sean resistentes a la sequía.

La investigadora del Conicet Raquel Chan, quien con su equipo desarrolló la primera tecnología transgénica en Argentina, cuenta que la tecnología HB4 podría mejorar la producción de trigo pese a la sequía, y aumentar las exportaciones.Sin embargo, la bioquímica reveló que su investigación salió “de casualidad” y que hay un “bache enorme” entre la ciencia argentina, de “primer nivel”, y el sector productivo.Criticada por un sector del ambientalismo, y en medio de los debates por las prohibiciones del offshore y la minería, Chan aseguró que el Estado debería mejorar su capacidad de auditoría. Además, anticipó que trabaja en una nueva tecnología, la HB11, para cultivos resistentes a las tormentas.
Periodista: Desarrolló la tecnología HB4 para que el trigo sea resistente a la sequía, en un año donde la falta de lluvias va a impactar en la producción agropecuaria. ¿Podría cambiar algo?
Raquel Chan: La aprobación para el uso de la tecnología llegó a fines del año pasado. El trigo se siembra en invierno y se cosecha a partir de octubre. Por eso solo hay sembrado 55 mil hectáreas en terrenos experimentales, hoy es algo simbólico, porque en Argentina se siembran más de 6 millones de hectáreas. Hoy con la aprobación ya se podría comercializar, eso lo lleva la empresa Bioceres, que es con quien nos asociamos. Este año, al estar permitido el uso de esta tecnología, deberían sumarse más productores.P.: ¿Qué impacto productivo y económico podría tener?R.C.: Para hablar de números, hay que esperar a ver cuántos lo adopten. Pero tenemos estudiado el aumento en la productividad, habrá mayor producción en la misma frontera agropecuaria. En los terrenos de baja precipitación el aumento del rinde puede llegar al 100%, en zonas de Buenos Aires, Córdoba o San Luis. En donde llueve poco va a hacer la diferencia. Eso va a implicar un plus de producción, que se traduce en mayores exportaciones, más aun luego de que Brasil lo aprobara, que importan el 70% de nuestra producción. También Bioceres está haciendo trámites de aprobación en Indonesia, Paraguay, Australia y Estados Unidos, y de China para la soja HB4.P.: ¿Hacía cuánto que la Argentina no sacaba una patente?R.C.: En biotecnología animal hay muchas patentes. En Argentina tenemos ciencia de primer nivel en vegetal, aunque la comunidad es mucho más chica que Estados Unidos o Australia. Pero tenemos la costumbre que descubrimos algo y lo publicamos. Si ya publicaste, no podes patentar. Eso es un aprendizaje que parece tonto pero no lo saben todos.P.: Dice que la ciencia argentina es de primer nivel, ¿cómo ve la relación con el sector productivo, para poder llevar estas innovaciones? R.C.: Hay un bache enorme para que la ciencia se vuelque a la sociedad en desarrollo productivo. Lo intentan cubrir las oficinas de vinculación tecnológica, el Conicet, las universidades, pero eso no se hace así. Hay que seguir modelos de países exitosos. Las oficinas de vinculaciones están bien porque si querés hacer un convenio se ocupa que se cumpla todo lo legal de la propiedad intelectual, y que el Estado tenga una ganancia directa en regalías. Pero lo que no hacen es el link. Otros países lo que hicieron fue generar institutos intermedios. Las instituciones que hacen ciencia fundamental las tenemos, como puede ser el Conicet, eso hay que sostenerlo, pero falta la relación con los empresarios, que son reacios a invertir en cuestiones de riesgo. Estos institutos intermedios pueden ser estatales o mixtos. Toman lo que hay en el Estado de aquello que puede tener un desarrollo productivo, lo escalan lo suficiente para que sea tentador a la empresa. Ese modelo funcionó bien. Lo que habría que consensuar son los temas a apalancar. Noruega eligió el petróleo, Israel las TICs, y en base a eso hicieron los institutos. P.: ¿En su caso la conexión con Bioceres cómo fue? R.C.: Fue personal, casi casual, alguien me dijo que patentara mi investigación, yo dije no tengo plata para eso, me contactaron con alguien de Bioceres, les interesó, fue un poco casualidad y un poco que se alinearon los planetas. Pero no hubo una vinculación promovida desde la institución. Esto salió bien de casualidad, pero las cosas así no salen. Y es muy importante para el país. El investigador Fernando Stefani analizó cómo el crecimiento del ingreso bruto per cápita de algunos países crece en forma paralela, pero con delay, a la investigación en ciencia. P.: El Estado invierte en ciencia, ¿después si o si se necesita del sector privado para la parte productiva? R.C.: Estoy absolutamente convenida. Yo he sido una privilegiada, el Estado me apoyo vía Conicet y la universidad. Pero el aparato administrativo es muy duro, la burocracia es pesada en el sistema de compras por ejemplo. Si querés ser competitivo y hacer un desarrollo rápido no podés funcionar con ese sistema. Por eso creo que la única forma es la asociación virtuosa con una empresa. La asociación público-privada es un modelo universal, es un trabajo que hay que hacer ahí. P.: Fue muy criticada por el ambientalismo por su desarrollo transgénico. Hay un debate muy fuerte, en medio de la prohibición de la exploración offshore, la minería o la salmonicultura. ¿Cómo se para en ese debate? R.C.: A mi me cuestionaron un montón, me tiraron piedras. Una de las criticas grandes que hay es sobre el modelo de agronegocios, que no lo manejo yo. Vos podes cambiar el modelo, pero no lo vas a hacer en 5 minutos. Hay gente que no es consciente que el celular que usa, el auto, lo que sea, tiene partes fabricadas en el exterior, y se pagan con dólares. ¿De dónde se sacan los dólares? De la exportación. Yo no se mucho de economía, pero es algo simple de entender. Si no exportamos granos, ¿qué exportamos? Bueno, prohibamos el modelo de agronegocios que es malo para el ambiente. Desaparecemos. El ambiente deja de tener al ser humano como centro. No defienden al ser humano, que también es parte del ambiente. Cuando escucho que festejan las prohibiciones, como fue el cultivo de salmón, y al lado el país vecino tiene un ingreso muy importante, pienso que es absurdo. Se puede producir cuidando el ambiente. Cuando hablan de ambiente la gente piensa en animales y plantas, pero no en las personas. O a alguien le preocupa toda la pobreza que tenemos en el conurbano. ¿Eso no es el ambiente? Y eso se mejora con plata. No nos gustan los granos o el salmón, ¿cuál es la alternativa? La alternativa no puede ser ir a pescar todos los días y poner la comida en la sartén o volver a la agricultura familiar. La gente trabaja todo el día. Hay que ver cómo conciliar el cuidado del ambiente, se puede. Vi gente festejar prohibiciones, ¿qué es lo que festejan? Las actividades tienen efectos ambientales, negarlo sería erróneo. Pero hay estudios de cómo hacerlo mejor. P.: ¿Cuál es su respuesta a la crítica sobre su desarrollo transgénico? R.C.: Me llegaron a tildar de hacer agronegocios, pensé en hacer un juicio por difamación, pero no tengo tiempo para meterme en abogados. Yo no me dedico a eso, yo pertenezco al sector público, cobro mi sueldo del Conicet, y un sueldo de la universidad por el cargo simple por 10 horas de docencia compatible con el cargo de investigación. Por definición los herbicidas, que matan la maleza, no son buenos para el ambiente. Hay que usarlos con moderación. Si no los usás y sembrás arriba de la maleza, le sacan agua, luz y nutrientes a la planta, y golpean tu rinde. ¿Cómo reemplazamos esos herbicidas por algo más amigable por el ambiente? Todavía no se ha logrado. Hay alternativas pero extremadamente caras. La ciencia va a llegar algún día. El problema es que tirar herbicida se tercerizó. La legislación está perfecta sobre el tema, pero no se cumple, entonces después ves accidentes puntuales como una escuela fumigada. Se requiere de más auditoría o inspecciones. P.: ¿El Estado argentino tiene la capacidad para regular? R.C.: Es que la regulación ya está. Lo que no se es si tiene capacidad de auditar. Hay que poner un esfuerzo ahí para que no sea tan contaminante. Requiere una inversión, pero también un cambio de cultura. Hacer las cosas mal no es suficientemente castigado ni siquiera por la ley, por el resto de la sociedad. Si cambiamos esto no tendríamos tantos problemas con los herbicidas. Mientras le daríamos tiempo a la ciencia para que desarrolle cosas más amigables con el ambiente. P.: ¿La agricultura familiar es una alternativa? R.C.: Celebro la agricultura familiar, está bien que convivan los dos sistemas. Pero no vamos a vivir de esa exportación. No podemos dejar de hacer agronegocio y cambiarlo por agricultura familiar, no es una alternativa de país. Nosotros mismos tenemos un proyecto sobre el tema que presentamos para el plan de argentina contra el hambre. Logramos ensanchar el tallo y así la planta produce más. Hasta ahora tenemos terminado lo del tomate. P.: ¿Después del trigo HB4, en qué está trabajando? R.C.: Estamos con el HB11, otro gen de girasol parecido al HB4, para maíz, soja y arroz, que sea tolerante a las inundaciones y grandes tormentas. El trabajo que lleva 4 años, es sólido, tiene una patente, y ahora estamos en un estadio que se puede transferir a una empresa. Para eso nos vendría bien un instituto intermedio. Espero que siga el mismo camino que el trigo HB4, pero más corto.  

Observaciones de AgendAR:

A las patentes de la Dra. Chan del trigo HB4 les hemos prestado atención en nuestro portal desde el mismo momento que entramos en línea, el 2 de abril de 2018. Quedamos en registro diciendo que eran las más valiosas patentes argentinas entre las que todavía no se utilizaban. Y aún no se utilizan por completo… De todas formas, queremos hacer una observación: las críticas al agronegocio no proceden solamente del «ambientalismo de maceta», urbano y alejado de las realidades de la producción. Uno de los puntos débiles del modelo actual es que está «dolarizado» casi por completo: sus insumos son importados. Y aunque los precios de la producción agraria exportable -masivamente, nuestros granos y sus subproductos son en general satisfactorios, los de los insumos crecen más rápido. En particular los de los combustibles, que son insumo de la producción y también de fertilizantes, plaguicidas,… Por eso es interesante hacer conocer los esfuerzos que se llevan adelante en el agro argentino para reducir la dependencia de estos insumos importados. Por ejemplo, el que describimos en este tríptico de notas: «Cerebros, langostas y huevos en Argentina«. Trata del control de malezas e insectos con rotaciones de pastoreo vacuno en sobrecarga, seguidas del uso de gallinas para eliminar semillas de malezas, insectos y huevos de insectos. Eso es control de plagas en escala empresaria, no agricultura familiar. Y se está ensayando justamente donde se propone sembrar el trigo HB4, en el ecotono entre la Pampa Húmeda y la Seca.