Una posible revolución radioterapéutica argentina en Corea

Lectores: están viendo un desarrollo argentino quizás destinado a volverse “de primera línea” en el mundo durante este siglo. Hace 30 años que la radioterapia BNCT (Boron Neutron Capture Therapy), por captura de neutrones en boro, está a punto de revolucionar el tratamiento de los cánceres sólidos más infiltrantes e intratables y de peor localización. Pero hace 30 años que eso no sucede por falta de “fierros adecuados”: se necesita una fuente de neutrones de baja potencia capaz de funcionar dentro de un hospital. Es el único modo de tratar suficientes pacientes como para completar estudios de fase 1, 2 y 3 y ver si la BNCT se puede volver una terapia estándar, en lugar de una rareza experimental. La noticia: los fierros adecuados son argentinos. Son los de la foto que encabeza esta nota. Abajo del cabezal, Suárez Sandín, Igarzábal y Conti, el equipo encargado del montaje mecánico en el KIRAMS, o Korean Institute of Radiotherapy and Medical Sciences. Es la clínica oficial en terapias radiantes de Corea del Sur, está en Seúl y ocupa un edificio monumental, el que se ve abajo. Cuerpo principal del edificio del KIRAMS, Korean Institute of Radiotherapy and Medical Sciences, donde hoy se está montando el acelerador de neutrones de la CNEA Mientras no existían aceleradores de neutrones, en varios países del mundo se usaron reactores nucleares como fuente de neutrones terapéuticos en BNCT, pero con resultados frustrantes. Fuimos parte de esa movida: en los ’90 la Dra. Sara Liberman empezó una propuesta de BNCT desde la CNEA, ella sola con su alma al principio, pero fue reclutando renuentes y escépticos iniciales en radiobiología y entre los físicos y químicos de reactores, y con los radioterapistas del Instituto de Oncología Ángel Roffo, dependiente de la Facultad de Medicina de la UBA. Liberman no trabajó en vano: en 2003, ya de modo oficial, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el Instituto de Oncología Ángel Roffo, dependiente de la Facultad de Medicina de la UBA, intentaron ensayos de fase 1 de este tipo de terapia en el reactor nuclear RA-6 del Centro Atómico Bariloche. Cuando empezaba aquel experimento clínico, publiqué un artículo entusiasta en el suplemento científico que dirigía Nora Bär, en La Nación, muy leído entonces por la comunidad médica. Un oncólogo amigo me advirtió: “Arias, la BNCT va a ser la radioterapia del futuro… siempre. Nunca logran juntar suficientes casos”. Mi amigo tenía razón, pero por causas equivocadas. El problema eran y son los fierros, no la terapia en sí. El RA-6 es un aparato inmenso y tan inmóvil como el edificio blindado de contención que lo rodea. Los móviles en este caso debían ser los pacientes, 10 residentes del AMBA con melanomas –los cánceres de piel más agresivos- diseminados en piel y órganos. Aún en fase terminal, los pacientes debían estar lo suficientemente estables como para resistir el traslado. A la Dra. Berta Roth, del Roffo, no le fue fácil armar “un seleccionado”: sólo se trataron 10 pacientes. Es lo típico de una fase 1 destinada no a medir la eficacia del tratamiento, sino únicamente su toxicidad. Acondicionar el RA-6 para armarle un radioquirófano al pie tampoco fue fácil. El producto básico de un reactor de investigación son los haces de neutrones, esa materia prima invisible pero de alta energía con que uno irradia diversos materiales, a veces para ver qué sucede. En uno de los canales de salida de tales haces se colocaron materiales de frenado de los neutrones, de modo de volverlos “epitérmicos”, es decir de muy baja energía. Los de alta energía no tienen utilidad clínica. Apilando ladrillos de plomo en torno a esta fuente de neutrones “casi fríos” se improvisó un radioquirófano de quita y pon, donde el paciente podía sentarse para que se le irradiaran exclusivamente las piernas, el sitio preferencial de brote de las metástasis del melanoma. La base radioquímica de la BNCT es ésta: al paciente se le inyecta una solución nutritiva borada. La de uso en Argentina fue la borofenilalanina, o BPA, un aminoácido de los 20 que componen las proteínas humanas, sólo que “marcado” con un átomo de boro. Dado que las células cancerosas son metabólicamente hiperactivas y están generando proteínas a toda máquina para dividirse, absorben esta solución nutritiva 3,5 veces más que las células sanas.   Un radioquirófano de BNCT estadounidense. La iluminación con neutrones, como se ve, es unidireccional: no necesita de múltiples y sucesivos ángulos de entrada. Y las terapias son breves. A su vez, cada átomo de boro es unas 1000 veces más propenso a atrapar neutrones epitérmicos que los 4 elementos que forman la arquitectura molecular de cualquier organismo terrícola: carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno. Cuando un neutrón epitérmico es atrapado por un atómo de boro, éste último estalla, bum. Bueno, sin efectos de sonido, pero literalmente hace fisión nuclear: se desintegra con violencia en un ión de litio 7 y un núcleo de helio, partículas eléctricamente cargadas y de gran masa que irrumpen en el núcleo de las células como elefantes en un bazar: rompiendo todo. Pero justamente por su alta masa y carga eléctrica, estos productos de fisión tienen recorrido cortísimos, se frenan tras atropelladas de apenas entre 5 y 9 micrómetros. Es decir que en general no logran salir del volumen de la célula cancerosa embebida en boro. Esto hace bien selectiva la radiotoxicidad de la BNCT: las células cancerosas se mueren al toque, con su genoma despedazado, mientras que las sanas contiguas, debido a su escasa captación de boro, son mucho más resistentes a los neutrones. En la práctica, y por otros fenómenos radiológicos que cambian según el tipo de tumor y su profundidad, esa vulnerabilidad diferencial es variable. En oncología sigue sin existir «la bala mágica» que sólo da en el centro del blanco, pero con nuevos abordajes se puede agrupar mejor los tiros… En contraste, la masa tumoral puede haber absorbido selectivamente 50 o 60 Gray de radiación, una dosis letal, en apenas un par de sesiones. Y esto le debería alegrar la vida a todo el mundo: las terapias BNCT en principio no duran semanas sino días, el paciente puede tener algo más de vida personal y extraterapéutica, y el acelerador de neutrones puede tratar a más gente en menos tiempo. Si le parece demasiado perfecto para ser real, tiene razón: el diablo está en los detalles. Por empezar, la circulación sanguínea intratumoral es infernalmente despareja: hay sectores de cada tumor que casi no reciben sangre, y por ende no se embeben de boro, y reniegan de la cortesía de morirse bajo el haz de neutrones. ¿Cómo producir neutrones epitérmicos, ante todo? Es la pregunta del millón, y al parecer aquí finalmente tuvimos la respuesta adecuada. Acelerar cosas con carga eléctrica es bastante simple: un liviano electrón negativo se repele con un campo eléctrico negativo o se atrae con otro positivo. Del mismo modo, un pesado protón positivo se mueve, desvía o frena con campos de signo igual o contrario al suyo, y ése es todo el arte de disparar haces de partículas subatómicas. Pero el neutrón es exactamente lo que dice su nombre: indiferente a la atracción y a la repulsión. La solución Nac & Pop que inventó Andrés Kreiner involucra 2 veces el uso de un artículo de fabricación nacional: agua pesada, o D20, o dióxido de deuterio (el deuterio es el átomo de hidrógeno con el añadido de un neutrón). El acelerador de la CNEA disocia el agua pesada en oxígeno y deuterio, le arranca los electrones al deuterio generando “deuterones” de carga positiva, y los dispara con gran energía contra un blanco de berilio o de carbono 13. Esto provoca el estallido nuclear de los átomos impactados, con gran emisión de neutrones de energía generalmente demasiado alta, medible en un rango de alrededor de un MeV (mega-electrónvolt). Hay que frenarlos brutalmente a una centésima parte de esa potencia, y ahí quedan listos para entrar en el paciente y destruir selectivamente las células que estén embebidas en boro. El físico nuclear Andrés Kreiner en su laboratorio del Centro Atómico Constituyentes, foto de Pedro Roth, gentileza de TSS Un truco que puede mejorar la performance de la BNCT con tumores muy profundos y en gente voluminosa es “embeber” al paciente en agua pesada, haciéndole tomar D20 hasta sustituir 1/3 del contenido de agua de su cuerpo. Esta idea, propuesta por investigadores británicos, vuelve al paciente aún más “transparente” a los neutrones epitérmicos, que sólo se frenan del todo al ser absorbidos por los tumores dopados con boro. Sin usar agua pesada ni acelerador de neutrones, en casi todos los 10 pacientes tratados entre 2003 y 2007 en el reactor RA-6 hubo remisiones sorprendentes en las piernas, lo único irradiado. Pero los tumores desparramados en torso, cabeza y brazos de los enfermos siguieron su trabajo letal. Ninguno de esos está vivo a fecha de hoy. Va de nuevo: de acuerdo con el “Primum non nocere” (ante todo, no dañar) de Galeno (el médico griego, no la prepaga argentina), lo que se estaba midiendo en el RA-6 era la posible toxicidad de la terapia, es decir si había una disminución de la sobrevida esperable. No se estaba midiendo un aumento de la sobrevida (no lo hubo), y tampoco una respuesta clínica (que sí la hubo, con remisiones y disminuciones de tamaño notables de las metástasis en la zona irradiada). ¿Suena cruel? No hay modo de que un «trial» de toxicidad parezca bonito. Creo que quienes diseñaron ese protocolo no esperaban ver cambios dramáticos: en tal caso, quizás habrían apostado a riesgos mayores pero también a beneficios mayores, como la irradiación de cuerpo entero. No se debería diseñar un experimento, incluso de toxicidad, en el cual pudiendo haber alguna pequeña mejora para el paciente, se la excluya. El paso siguiente era intentar la irradiación en otras diez áreas anatómicas, y en otros tumores diseminados: hepático, colorrectal, tiroideo, pulmonar y de cavidad oral. Todo muy ambicioso, pero no sucedió: intercurrió la diplomacia “con efectos adversos”: la Argentina estaba obligada a cambiarle el combustible al RA-6 por acuerdos con el OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica). Tenía fecha límite para devolver a los EEUU el uranio enriquecido al 90%, “grado bomba”, de su núcleo (antes de los ’90 todos los reactores eran así), y sustituirlo por otro núcleo de enriquecido al 20%, militarmente inofensivo. Eso obligó al rediseño de toda la planta, asunto que tomó años. Entre tanto, al compás de diversos actos electorales, la dirección política del país, la la CNEA y la de la Universidad de Buenos Aires habían cambiado de titularidad varias veces. Retomar un programa con muchos actores como aquel de 2003 en Argentina normalmente insume el trabajo de retejer alianzas, pasillear, y meta mail y celular hasta volver a alinear todos los patitos… Llega 2008 y recalculando… Recién en 2008, con Norma Boero al frente de una CNEA con bastantes ganas de resucitar, y con el físico Gustavo Santa Cruz sumado al equipo se logró juntar 70 a profesionales para implementar la clínica un proyecto BNCT. Y vista la experiencia pasada, se decidió que un reactor nuclear de investigación en radioterapia es como recargar celulares con un turbogrupo diésel: equipo demasiado potente, demasiado inmóvil, que exige demasiadas adaptaciones y además queda demasiado a trasmano y se usa para otras cosas. Bariloche es Patagonia Norte, y los pacientes del Roffo están a 1580 km., y eso en línea recta y por aire. Por lo demás, al RA-6 el país lo necesita para formar nuevos ingenieros, físicos, químicos y médicos nucleares, que no nos sobran. Sin esos recursos humanos la Argentina no sería capaz de inventar nada nuevo en radioterapias. En 2015, el RA-6 inició nuevos ensayos preclínicos (usando animales cancerizados) con algunas mejoras en el haz de irradiación. Pero se venía un cambio de guardia tecnológico: el doctor en física Andrés Kreiner, experto en aceleradores de partículas subatómicas desde 1974 y estudioso de la BNCT desde 1996, recibió luz verde de Norma Boero para construir una fuente de neutrones epitérmicos en el Centro Atómico Constituyentes. Además del adiós a los reactores, la ventaja geográfica es que si los pacientes deben venir desde el Instituto Roffo, son 5,4 kilómetros por Avenida San Martín hasta la General Paz y Constituyentes. Es media hora de ambulancia y no hay ningún traslado aéreo. El acelerador de neutrones es el futuro. La escueta flota mundial de reactores está ocupada en sus misiones de diseño: formar RRHH y en los casos de los aparatos de producción, crear radioisótopos médicos. Por ende, es irreal exigirles que además sirvan como radioquirófanos. Sólo bajar apenas un 1% la producción mundial de radioisótopos médicos costaría más vidas en varios frentes médicos que las que podrían salvarse con BNCT en el frente oncológico. Esto viene frenando a la BNCT como eventual tratamiento estándar desde los ’90. Y lo otro que lo frena es que no cualquiera hace un buen acelerador de neutrones. Aún así, otros países fueron más audaces y pertinaces y lograron resultados más sorprendentes con BNCT en reactores: por ejemplo, eliminación de melanomas vulvares y peneales, cuyo abordaje con cirugía o con terapias radiantes fotonicas (rayos gamma o equis) habría sido mutilante. La universidad de Pavia, Italia, llegó al extremo de extirparle el hígado a dos enfermos de hepatoma, transporar esos órganos para una “barrida” con neutrones en el reactor académico LENA, y reimplantarlos hora y media después a los pacientes. 100% de remisión sostenida desde 2013, aunque uno de los pacientes sucumbió poco después a un evento cardíaco no asociado. Es increíble y bastante espectacular, pero 2 casos estadísticamente no significan nada. Y no todo paciente resiste ese tiempo en un quirófano sin su hígado, ni todo quirófano universitario tiene un reactor tan a tiro. En Japón se hizo un ensayo con pacientes con glioblastoma multiforme, un cáncer cerebral no sólo muy intratable (por infiltrante, genera tentáculos como de medusa) sino muy radioresistente. Nuevamente, las tasas de sobrevida libre de síntomas de los irradiados excedían lo esperable (12 a 18 meses), pero nuevamente, los casos sumaron algunas decenas y su costo convenció a las obstinadas autoridades médicas japonesas de que llevar un paciente a un reactor era como pretender que la montaña fuera hasta Mahoma. Japón entonces decidió desarrollar otras fuentes de neutrones, lo que provocó el entusiasmo corporativo de Sumitomo, Mitsubishi e Hitachi por llegar primero y con la mejor. Puede haber cierto resentimiento coreano por no elegir los desarrollos BNCT japoneses. Japón fue un despiadado ocupante imperial de Corea entre 1910 y 1945. Pero sospecho que los muchachos del KIRAMS prefirieron la tecnología argentina porque es bastante más sensata. La de Sumitomo, por ejemplo, empieza con un ciclotrón… y luego se complica aún más. También, para el caso, los coreanos prefirieron nuestra oferta a la estadounidense. Estamos compitiendo contra 8 países con desarrollos BNCT. Y no estamos perdiendo. Uno de los puntos imbatibles del acelerador de la CNEA es que, una vez apagado, no presenta radioactividad residual pasados los 2 minutos y medio. Sin embargo, aquí no todo anda tan sobre rieles. En 2016 era obvio que se necesitaba la fuente de neutrones de Kreiner, por ahora incómodamente compactada bajo un techo normal, necesitaba un recinto de al menos a 11 metros de altura para alcanzar su potencia de diseño de uso clínico, como para empezar a testearlo en estudios de fase 1, 2 y 3. Si ese aparato alcanzara una aprobación regulatoria del ANMAT con buenos resultados, no sólo habría cola de pacientes para usarlo, sino cola de fabricantes para producirlo y exportarlo. Pasaron 5 años y ese búnker todavía no está construido. ¿Falta de plata, o también de perspectiva? Mirando el panorama con fríos ojos capitalistas, las terapias radiantes hoy son empleadas como abordaje principal o como refuerzo de algún otro abordaje en el 50% de los casos de cáncer. Incluso una porción chica de esa torta gigante es mucho mercado. Los abordajes emergentes favoritos en tumores complicados y diseminados en lugares difíciles son los aceleradores para protonterapia o hadronterapia. Pero son máquinas desesperadamente caras. Un protocolo completo de hadronterapia en EEUU le sale al paciente entre U$ 30.000 y 120.000. Fieles a la tradición del hogar de los valientes y la tierra de los libres, como se autodescriben en su himno nacional, los estadounidenses enfermos sin seguro médico son libres de no pagar y morirse. Y los que tienen algún seguro médico, libres también de elegir un abogado que ahorque a sus prepagas para que éstas pongan la tarasca, y eso si les alcanza el dinero y su tumor les concede el tiempo. La paradoja de los costos bestiales es que matan el mercado: las clínicas muy avanzadas en EEUU cierran por falta de pacientes, según se puede ver en este artículo de MedPage Today. Me explico: el Scripps Health, clínica de San Diego, California, en 2014 anunció, como si fuera un triunfo, la apertura de su centro de protonterapia, que costó U$ 220 millones. El fierro arranca con un ciclotrón superconductivo, el cual genera un plasma de hidrógeno y oxígeno que a su vez emite protones que circulan a 165.000 km/segundo. Estos haces de protones se derivan a distintos radioquirófanos donde son usados para tratar simultáneamente a varios pacientes con tumores complejos de próstata, cuello y cabeza, mamario, espinal, pulmonar y gastrointestinal. Ah, también se atienden niños. Hasta ahí, tecnología de la Guerra de las Galaxias. Pero como añade, angelical, el comunicado de prensa, la decoración cálida de las instalaciones, con uso de piedra, madera y teja, colabora con la curación. En EEUU esos materiales de construcción deben estar caros, porque el equipo de protonterapia que está adquiriendo el Instituto Roffo cuesta bastante menos de la mitad que el del Scripps. Y no es barato. Uno de los radioquirófanos de un centro de protonterapia en EEUU, con sus cabezales rotativos esterotácticos… y su costo de U$ 220 millones (en 2014) En contraste, un acelerador de neutrones como el de Kreiner para BNCT difícilmente supere ¿diez millones de dólares, con búnker incluido? Eso, o menos, por su sencillez de diseño, y el hecho de que la iluminación de los tumores no es “esterotáctica”. Si se usan neutrones y se dopan los tumores con boro, no hay modo de torcer, dirigir o enfocar los haces de partículas, ni hace falta hacerlo. Con este aparato y desde 2016, el país tuvo una oportunidad REAL de hacer estudios clínicos de fase 1, 2 y 3 con un aparato de ingeniería y costos sensatos. Era el momento de convencer a los radio-oncólogos no creyentes en el neutrón, o a los simplemente desilusionados, de que no han esperado 30 años en vano. Pero eso no sucedió. Bajo la dirección de los caciques petroleros del ciclo macrista, señoras y señores, la CNEA perdió el 53% de su presupuesto en 4 años. En 2015, fue de U$ 363 millones, y en 2019, de U$ 170. Se paró casi todo proyecto de investigación, se atrasaron y luego frenaron obras críticas como las del reactor RA-10 de Ezeiza y el CAREM 25 en Lima, éste con 500 suspensiones, se cerró la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) en Neuquén con el raje de más de 400 profesionales y técnicos especializados, y la lista de daños sigue y sigue. De tener la mayor fábrica de agua pesada del mundo pasamos a ser importadores, para que no se apaguen las Atuchas I y II y Embalse. En cuatro años retrocedimos veinte. En la debacle general, el equipo de Kreiner sobrevivió al “presupuesto cero” que decapitó a muchos otros sólo porque estaba defendido por contratos de construcción y equipamiento firmados antes de 2016. Su caída habría generado juicios contra la CNEA. Julián Gadano, Subsecretario de Energía Nuclear (cargo creado ad-hoc) y presidente de hecho de la CNEA, no se puede ver con Kreiner… y viceversa.  Kreiner no puede perdonarle a Gadano el cierre de la PIAP o la cancelación de la central CANDÚ “Proyecto Nacional”, y Gadano no pudo echar a Kreiner porque además de una foja intachable como físico nuclear, es un jefe sindical de APCNEAN, la asociación de profesionales de la CNEA. Opositor duro y puro a su administración, y desde el día cero. De modo que Gadano sostuvo el proyecto BNCT como la cuerda al ahorcado. La empresa constructora a cargo debió haber terminado en 2017 un búnker donde cupiera una máquina del doble de voltaje que la que se ve en la foto, pero esa firma adoptó la costumbre de detener la obra para renegociar, generalizada hoy entre todos los contratistas de la CNEA, razón por la cual el Programa Nuclear sigue en cierta catatonia. Desde 2016 el proyecto siguió vivo sólo por la vocación de Kreiner de remar en dulce de leche y hacerlo avanzar contra la mala leche y el destrato institucional. En diciembre de 2018 hubo un congreso de BNCT en Taipei, capital de Taiwan, en el cual había 8 países interesados por la presentación argentina, y 3 posibles clientes. Gadano se negó a pagar la asistencia de Kreiner. Para papelón nacional, la plata la puso toda el gobierno de Taiwan. En los congresos de radioterapia suele haber más acción en los pasillos que en las ponencias. Ahí fue que el KIRAMS coreano se acercó a Kreiner con ánimo de comprar la tecnología y un cheque no muy jugoso (U$ 700.000). En la breve negociación, el físico argentino defendió 2 cosas: la propiedad intelectual del desarrollo, y que la plata se depositara en la Fundación Balseiro, de la CNEA, para su empleo en hacer avanzar esta terapia, en lugar de disolverse al cuete en la contabilidad general de la nación. Es lo que permite desde hace años la ley de venta de tecnología argentina. Foto oficial del congreso de BNCT en 2018 celebrado en Taipei donde se vendió la transferencia de tecnología del acelerador criollo de neutrones al KIRAMS coreano. Andrés Kreiner es el tercero desde la izquierda en la segunda línea. Gadano se fue (por ahora), pero episodios y personajes como éste seguirán ocurriendo mientras la CNEA, que se ocupa más de asuntos estratégicos que de prender la luz, no vuelva a depender de la Presidencia de la Nación, como manda la lógica de estado. Y se independice así de los lejanos caciques petroleros, la fauna habitual de la Secretaría de Energía. Según usos y costumbres, los mandamases del Oil & Gas no son gente que vaya a poner un mango en desarrollos radioterapéuticos criollos. Si les hablan de energía atómica, los tipos recuerdan que 1000 megavatios nucleoeléctricos nuevos son 1.600 millones de metros cúbicos anuales de gas natural que no te van a poder vender. Y si se agarran un cáncer jodido, se van a hacer tratar en EEUU. Seguramente en algún sitio de decoración cálida con piedra, madera y teja. La dirección nuclear puesta por el macrismo perduró insólitamente hasta este invierno, si eso sirve como indicador del entendimiento o el entusiasmo del gobierno actual por la tecnología atómica local. Hace pocos meses que tenemos autoridades nucleares nuevas, y sin discusión, mejores. Mucho mejores. Para desconcierto de japoneses y estadounidenses, Kreiner se les coló por un lateral, a lo Messi, y logró vender la tecnología argentina para BNCT en Corea porque es más sensata, punto. Pero no es profeta en su tierra. Y aquí el búnker para su acelerador sigue sin construir.

Daniel E. Arias

Brasil aprueba la venta del trigo HB4, resistente a la sequía, desarrollado en Argentina

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La Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio) del Brasil le dio el aval al desarrollo de la investigadora Raquel Chan y Bioceres. Es el primer trigo transgénico del mundo. Tiene resistencia a condiciones de estrés hídrico.

La compañía Bioceres anunció ayer jueves que la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio), que depende del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Brasil, otorgó la aprobación regulatoria en ese país del trigo HB4. Se trata del primer trigo transgénico autorizado en el mundo, y que se distingue por tener tolerancia a condiciones de estrés hídrico y salinidad. Fue un desarrollo generado por medio de una colaboración público-privada entre Bioceres y el grupo de investigación del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (Conicet-UNL) liderado por la doctora Raquel Chan. Desde los primeros días que este portal estuvo online, en abril de 2018, seguimos de cerca este tema  El CONICET desarrolla nuevas tecnologías para resistir la sequía, y evaluamos que la del trigo HB4 era una de las patentes más valiosas del patrimonio nacional. La autorización de Brasil es solo para la harina producida con el trigo HB4. Y además no significa que se permita todavía su comercialización: la CTNBio lo que dice con esta resolución es que se trata de un alimento seguro para consumo humano.

CONTROVERSIAS

Recientemente, la Federación de Acopiadores le había reclamado al Gobierno nacional que ajustara los controles sobre las hectáreas sembradas con esta semilla, ya que solo estaba aprobado su uso en Argentina y no en los mercados compradores. También formuló un pedido similar la Mesa de Enlace: pidió precisiones sobre los controles al trigo HB4.
Incluso había voces que sugerían “quemar” los campos sembrados con esta variedad, para evitar el riesgo de que se mezclaran con los trigos convencionales y pudiera existir un rechazo en alguna exportación que le generara problemas a Argentina como origen del trigo. El respaldo oficial de Brasil no pone fin a estas controversias, pero al menos significa un fuerte espaldarazo para este desarrollo. Porque nuestro vecino es el principal comprador del trigo Argentina: se lleva entre cinco y seis millones de toneladas anuales, la mitad del saldo exportable actual. Es probable que otras naciones sigan el mismo camino.
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CELEBRACIONES
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Tras conocerse esta noticia, desde Bioceres celebraron con gran algarabía. “La ciencia argentina sigue produciendo impacto. Lo que pasó hoy es un hito más en ese camino”, señalaron desde la compañía con base en Pergamino. Se recordó que las variedades de trigo HB4 tienen incorporado un gen del girasol que incrementa la tolerancia a condiciones de sequía, reduciendo las pérdidas de rendimiento frente al déficit hídrico.
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“La aprobación en Brasil confirma lo que las autoridades argentinas habían dictaminado: el trigo HB4 es seguro para el medio ambiente y para la salud humana y animal. Bioceres presentó toda la evidencia solicitada, fue evaluada y obtuvimos la aprobación”, añadieron. Anticiparon también que el proceso, independientemente de la aprobación por parte de Brasil, continuará a través de la producción de semillas de trigo HB4 bajo el programa de identidad preservada que se utilizó en las últimas dos campañas, para garantizar la trazabilidad de la producción y que no se mezcle con otras variedades.

LO QUE VIENE

“Bioceres continuará implementado los protocolos de Stewardship y bioseguridad, auditando los procesos de siembra, cosecha, almacenamiento, y transporte. Bioceres viene trabajando desde hace más de 10 años con cultivos regulados, y mantuvo siempre altísimos estándares de seguridad y sin ninguna experiencia negativa, ni en trigo ni en soja ni en otros cultivos”, enfatizó la empresa. Y cerró: “Bioceres seguirá trabajando en el aspecto regulatorio. La empresa ha iniciado los procesos de desregulación en Uruguay, Paraguay, Estados Unidos, Colombia, Indonesia, Sudáfrica y Australia”.
También se expresó con gran alegría Gabino Rebagliate, gerente de Comunicación Corporativa de Bioceres, a través de un extenso hilo de Twitter.
Entre otros aspectos, remarcó que “a los productores de alimentos les permite aumentar sus rindes por hectárea y quedar menos expuestos a los efectos de la sequía. Solo como un ejemplo, los resultados en los campos más afectados por la sequía han llegado a ser 42 por ciento superiores con la tecnología HB4″. “Esto también beneficia al conjunto de la economía argentina, porque puede reducir la exposición a los fenómenos climáticos. Por ejemplo: la gran sequía que tuvo Argentina en el 2018 podría haber sido mucho menos nociva”. “También es bueno para el sistema científico argentino, porque se trata de una innovación surgida desde su propio núcleo, que trae una solución a un problema global como es la sequía para la producción de alimentos”. Rebagliate insistió en que esta variedad, que fue autorizada en Argentina en 2020, en las últimas dos campañas se produjo bajo el programa de identidad confinada. “Nunca fue comercializado y por el momento tampoco lo será. El programa sigue protocolos muy estrictos para garantizar la trazabilidad”.
La Dra. Raquel Chan, del CONICET, y parte de su equipo de ingenieros genéticos

El dólar «blue», disparado, se llegó a comprar a $ 207. Pero sigue perdiendo contra la inflación

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En la anteúltima jornada antes de las elecciones del domingo, las diferentes cotizaciones del dólar siguieron ganando terreno, presionadas por rumores que se alimentan a sí mismos. El denominado «blue» llegó al récord de $ 207, y sobre el cierre recortó 50 centavos y cerró a $ 206,50, superando la brecha con el oficial el nivel del 100%. El Gobierno respondió ratificando que no va a haber cambios en el régimen cambiario. Es decir, que no devaluará. Nos parece oportuno entonces reiterar una nota que publicamos el 24 de octubre, en medio de otra disparada: el dólar «blue», el que se compra y vende en efectivo en las «cuevas», había llegado el viernes 22 a $ 195, con lo que igualaba el máximo histórico que había alcanzado justo un año atrás. El 23 de octubre de 2020 el billete verde había llegado por primera vez a $ 195, en medio de fuertes tensiones cambiarias. El gobierno logró entonces estabilizarlo, y luego tomó un sendero a la baja hasta tocar un piso en abril de este año. El dato clave, decía Enrique Pizarro, del Cronista, es que, si en valores nominales el dólar billete tenía el mismo precio en pesos que hace exactamente un año atrás, en términos reales, debido a la pérdida del poder adquisitivo que ha tenido el peso argentino en estos 12 meses por la inflación, ese dólar «vale» mucho menos. Hasta el mes pasado, según el INDEC, la inflación acumulada durante los últimos 12 meses alcanzó al 52,5%. En octubre se mantendría cerca del 52%, se estimaba. Por lo tanto, los $ 195 de octubre del año pasado equivalían, a unos $ 297, aproximadamente. No necesitamos subrayar que, con las cifras oficiales del INDEC para octubre, el desfasaje es todavía mayor. En AgendAR repetimos entonces que, como demuestran estos números, el dólar no es la apuesta más segura. Pero para muchos argentinos, en realidad, para todos los que no tienen acceso a los mercados financieros ni saben de mecanismos sofisticados de inversión, es la moneda que cumple la función de reserva de valor. Porque el peso argentino no, desde hace muchos años. En esta gestión, la dupla Guzmán-Pesce, a pesar de algunas diferencias entre ellos, había conseguido disminuir el déficit fiscal y colocar deuda en el mercado. Ahora, varios factores se han combinado para crear expectativas de devaluación: el alza de los precios internacionales, que ha causado que aún en la conservadora Alemania la inflación anual llegue al 14,2%; la necesidad electoral del gobierno de emitir para socorrer a los sectores más perjudicados; la puja distributiva que generó la reactivación, con empresas que quieren recuperar sus márgenes de ganancia; y una oposición que promete cambiar las reglas si gana. Nuevamente entonces el alza del precio del dólar «blue» sirve de termómetro de las preocupaciones de todos los sectores que no están en el escalón más bajo y tienen la preocupación más apremiante de sobrevivir día a día. Alentada, es probable, por grupos económicos furiosos con el gobierno: después de todo, es un mercado marginal, y con algunos millones de dólares pueden impulsarse aumentos…, si el gobierno no tiene otros recursos que imponer restricciones al acceso legal al dólar. Nuestra conclusión es la misma que mantuvimos en 2018, cuando el gobierno de Macri perdió el control de la variable cambiaria: el problema fundamental no es el precio del dólar, legal o marginal, sino la inflación. Hasta que esa variable no se controle, todas las medidas que se implanten serán de corto plazo.

El representante argentino ante el FMI, Sergio Chodos, habla sobre lo que está negociando Argentina

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El tipo de cambio y las proyecciones de crecimiento y recaudación son las claves de la negociación en curso entre la Argentina y el FMI. Así lo indicó ayer el representante argentino ante el organismo, Sergio Chodos.

“Estamos discutiendo, entre otras cosas, el sendero fiscal, las proyecciones de crecimiento, las proyecciones de acá a varios años de recaudación y el tipo de cambio”, señaló. Chodos aseguró que “en el corazón del mandato de 2019 está arreglar el problema de endeudamiento que dejó Mauricio Macri”.
En declaraciones radiales, Chodos explicó que “con el FMI se está discutiendo el esqueleto de los programas que vamos a tener que tener”. Y admitió que “está claro que la Argentina no va a poder pagarle en estas condiciones al Fondo”.En referencia al estado en que se encuentran las negociaciones, señaló que “se está discutiendo el formato de programa que tiene que haber para que los fondos del nuevo programa vayan a financiar los vencimientos del programa anterior”. Explicó que con el FMI, “técnicamente, no hay refinanciación y tampoco técnicamente hay default; vos tenés un nuevo financiamiento para pagar los vencimientos existentes. En el nuevo financiamiento tenés que tener un cronograma y un programa atrás que lo sustente”. Al hacer hincapié en el rol que debe asumir el país en las negociaciones, remarcó que el gobierno “tiene que defender a la Argentina y al futuro de los argentinos”. Puntualizó que “lo importante es tener un programa en el que uno tenga la certeza que no va a generar una nueva recesión y no va a eliminar este crecimiento”. Con respecto a la reciente gira presidencial por Europa, señaló que “hay un diálogo que sirve y funciona, y va en la dirección de cuáles son las características y por dónde la Argentina podría salir”. “Por eso son tan importantes las reuniones del G20 como la que acaba de venir el Presidente, los diálogos técnicos y el diálogo internacional para ir generando mayor masa crítica de comprensión”, explicó. Al mismo tiempo, apuntó contra el endeudamiento propiciado por la gestión de Macri y consideró que “estaban defendiendo políticas determinadas que estaban en la causa de la insustentabilidad, y lo que se presentó como problema real era la crisis de confianza, cuando claramente el problema pasaba por otro lado”. Chodos sostuvo que “arreglar en cinco minutos significa firmar un contrato de adhesión a lo que te den”. Otras definiciones: «No hay un problema con el tipo de cambio, en todo caso es con la brecha. Los controles se irán aflojando cuando la situación se normalice, dentro de bastante tiempo». «El FMI exige un recorte del déficit fiscal, la emisión y la inflación, pero el programa será sin recesión. Está claro que debería estar finalizado a más tardar en marzo 2022».

La propiedad de las líneas de código

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Junto con la publicación de trabajos académicos, se multiplica la creación de algoritmos y programas informáticos asociados a innovaciones y nuevas tecnologías. ¿Cómo impactan en su producción y uso las regulaciones internacionales en propiedad intelectual? ¿Cuál es el rol de las políticas públicas para que los desarrollos en este campo se traduzcan en beneficios para la sociedad?

 Los desarrollos informáticos hoy están presentes en una gran variedad de áreas de investigación y aplicaciones tecnológicas. Las capacidades computacionales no solo le otorgan “inteligencia” a dispositivos electrónicos de uso común o sistemas empresariales, sino que también le dan mayor autonomía a vehículos, electrodomésticos y maquinarias industriales. Los algoritmos se vuelven imprescindibles para avanzar en disciplinas tan diversas como la química y las denominadas ciencias de la vida, para resolver cuestiones tan disímiles que van desde conocer la estructura de las proteínas hasta rastrear los orígenes de la humanidad, e incluso crear vacunas como las que hoy se están utilizando para enfrentar a la COVID-19.
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“Si un investigador o investigadora produce un paper, trata que publicarlo, lo comunica y se le pide que lo suba a un repositorio. Pero, si en esas publicaciones se produjeron líneas y líneas de código, como cada vez más ocurre, eso no se pide, no se informa. Todavía no hay un espacio específico para eso y es un problema a atender, porque quizás el mismo código para secuenciar una proteína o para hacer un procesamiento estadístico en R lo escriben muchos investigadores”, sostuvo el investigador del CONICET Mariano Zukerfeld, especializado en temas de economía del conocimiento y propiedad intelectual, durante una capacitación organizada por la Red Argentina de Periodismo Científico (RADPC).
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“Más allá de la modalidad de apertura o de cerrazón que se regule, nos encontramos con situaciones en las cuales el Estado financia conocimientos que están relativamente disponibles y son aprovechados por privados extranjeros con fines de lucro”, dijo Zukerfeld, que también asesor de la Agencia I+D+i en aspectos de gestión del conocimiento, transferencia de tecnología y propiedad intelectual. Y destacó que es necesario pensar cómo lograr que los desarrollos financiados con fondos públicos sean aprovechados por la sociedad: “Hay que darles un tratamiento específico, porque eventualmente esos datos se comparten en repositorios extranjeros y no son accesibles para quienes trabajan en instituciones financiadas por la Argentina y América Latina. Podemos analizar distintas modalidades para hacerlo, pero necesitamos pensar en repositorios en términos técnicos, legales y sociales, para que funcionen y sea abiertos”. Sin embargo, también advirtió que no se trata de una apertura por la apertura en sí, sin considerar los efectos que esta pueda tener en el uso total de esos conocimientos, ya que esta puede generar el aprovechamiento extranjero o de otras economías, en contra del objetivo que se quiere lograr, de un encadenamiento virtuoso con el aparato productivo naciona. Al respecto, Beatriz Busaniche, presidenta de la Fundación Via Libre, una organización de la sociedad civil que trabaja en temas vinculados al software libre, la propiedad intelectual y la libre expresión, afirmó que en la actualidad hay muchas discusiones sobre qué pasa con la producción masiva de grandes volúmenes de datos, que solo las grandes corporaciones están en condiciones de explotar para generar valor, al punto que llegan a tener más capacidades en este campo que muchos países. “No es un problema estrictamente de apertura o cerrazón, sino de la creación de las capacidades locales para apropiarse y hacer un uso innovador de esas tecnologías y de esos desarrollos”, consideró Busaniche. El software libre permite que quienes se ocupan de estos desarrollos lo dejen disponible para que otros puedan tomarlo, revisarlo y generar nuevos desarrollos con ellos. Es, de algún modo, similar a lo que ocurre con las publicaciones científicas, mediante las cuales el conocimiento generado puede ser tomado por otros investigadores para seguir avanzando en la creación de nuevos conocimientos y descubrimientos. En contraposición, los instrumentos de propiedad intelectual “cerrados” limitan el uso de esos conocimientos, con el argumento de otorgar incentivos económicos para que las empresas inviertan en investigación e innovaciones. En la Argentina, por ejemplo, las invenciones y aplicaciones industriales pueden ser protegidas por patentes (que otorgan monopolios), entre otras herramientas jurídicas. Las creaciones, en cambio, se rigen por derechos de autor. Es el caso de las obras literarias, audiovisuales o musicales, incluidos los desarrollos de programas informáticos, tal como lo expresa artículo 6 de la Ley de Propiedad Intelectual 11.723 (a diferencia de lo que ocurre en otros países, como Estados Unidos, adonde sí está permitido el patentamiento del software). “La razón por la cual el software se protege como obra literaria es que se escribe, son códigos que se escriben en lenguajes y que luego, a través de un proceso técnico, se transforma en código binario o código fuente, que es el idioma que lee la máquina”, explicó Marcos Santiváñez Vieyra, director del Departamento de Servicios Técnicos y Jurídicos en el estudio ClarkeModet. Además, agregó que las directrices incluyen “una suerte de flexibilización” y que en la Argentina se han dado casos “muy aislados” de algunas invenciones que tienen un software embebido o que está íntimamente relacionados con el funcionamiento de esa invención, en los que se aceptó la patentabilidad. “Dos casos que vimos en el estudio eran un sistema muy moderno de frenado de auto y un dispositivo para la administración de suero y medicamentos en personas internadas”, recordó el abogado. Esta legislación rige en el país desde el año 1998, adaptada según las disposiciones del  acuerdo de los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), firmado en 1994 en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que establece estándares mínimos que los países miembros deben cumplir, no solo en cuestiones de propiedad intelectual sobre los desarrollos informáticos, o lo que hoy se está evaluando como disposiciones para el comercio electrónico, sino que también establece regulaciones para la agricultura y las tecnologías para la salud. Como este tipo de acuerdos son vinculantes, los países que los incumplan pueden ser sancionados comercialmente, a pesar de que estas regulaciones muchas veces limiten el acceso a tecnologías clave que, incluso, pueden poner en riesgo el cumplimiento de derechos humanos como el acceso a medicamentos y vacunas, imprescindibles para la preservación de la vida, tal como ha quedado en evidencia desde que comenzó la actual pandemia. “En este momento se está negociando una agenda de comercio internacional, en la OMC, que va a tornar abstractas todas las discusiones sobre políticas que demos a nivel nacional, porque si se aprueba tal como está previsto implica un montón de limitaciones a las regulaciones que los Estados nacionales pueden hacer en materia de regulación de datos y código fuente”, advirtió Busaniche, que también es docente en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y se ha especializado en temas vinculados con propiedad intelectual y derechos humanos. “Si no miramos la agenda internacional de la OMPI (Oficina Mundial de Propiedad Intelectual) y de la OMC, cualquier desarrollo que hagamos en materia nacional puede tornarse abstracto, no lo vamos a poder implementar porque vamos a estar atados por la regulación del comercio internacional”. Patear la escalera Con el argumento de que la propiedad intelectual es necesaria para incentivar la inversión en investigación e innovaciones, los discursos hegemónicos han logrado que muchas voces condenen la llamada “piratería” de datos o conocimientos. En el siglo XIX, el escritor inglés Charles Dickens se cansó de recorrer los Estados Unidos, reclamando sin éxito que se reconocieran sus derechos sobre los libros de su autoría, que se vendían en ese país. De manera similar, luego de la Primera Guerra Mundial, la incipiente industria farmacéutica estadounidense aprovechó la victoria militar y obligó a los laboratorios de Alemania, adonde la industria química era muy prestigiosa, a ceder sus patentes a precios ínfimos (compraron las que consideraron más valiosas a 250.000 dólares, aunque el valor de mercado de solo cuatro de ellas era de 18 millones de dólares). Poco después, ocurrió algo similar tras el surgimiento de la industria informática. En 1980, IBM necesitaba un sistema operativo para lanzar al mercado las primeras computadoras personales. Como Bill Gates había reconocido que su empresa, Microsoft, tampoco tenía la capacidad de desarrollarlo, consultaron al científico Gary Kindall, que había creado un sistema operativo denominado CP/M, pero no llegaron a un acuerdo. Poco después, IBM le compró a Gates un sistema operativo que era casi igual al CP/M. Tanto que, según los estándares de propiedad intelectual actuales, hubiera sido considerado una violación a los derechos de Kindall, pero que con las leyes de esa época no significaba ninguna infracción. Luego, fue el mismo Bill Gates quien más tarde elevó los estándares de propiedad intelectual. Es lo que se conoce como “patear la escalera”: después de que un país se desarrolla y genera su industria, eleva los estándares de propiedad intelectual que deben cumplir los países periféricos. Esta situación quedó regulada a nivel global en 1994 con la firma del ADPIC, que dificultan e impiden recorrer caminos de desarrollo alternativos, sin romper con esas reglas. “Varios economistas de la innovación han probado, con la investigación histórica, que ningún país se desarrolló respetando los altos estándares de propiedad intelectual impuesto por los organismos internacionales. Se podría decir que sí lo hicieron India y China, pero a fuerza de no cumplir con los compromisos de la OMC”, afirmó Busaniche. En este sentido, la especialista reiteró la importancia de observar y analizar las políticas de propiedad intelectual, en general, y las de derecho de autor, en particular, desde el punto de vista de las políticas públicas, estableciendo objetivos e indicadores para evaluarlas y analizar si sirven al interés público y al desarrollo nacional, e incluso regional. “Eso implica hacer un trabajo que hoy no existe en ninguna de las materias reguladas por el derecho de autor, ni para el software, ni para la literatura o el mundo audiovisual”, dijo la especialista, y concluyó: “Considerar que la propiedad intelectual es la clave regulatoria para todos estos procesos limita la posibilidad de pensar otras estrategias e incentivos a la creatividad, que pueden ser superadores”.
Vanina Lombardi

El gobierno argentino avaló flexibilizar las reglas del Mercosur para preservar la relación con Brasil

Brasil anunció una reducción unilateral del 10% a los aranceles de importación. La Argentina fue consultada previamente y aceptó con la condición de preservar sectores industriales muy sensibles.

En busca de preservar una relación que por momentos ha pasado serias tensiones, el Gobierno decidió otorgar su consentimiento para que Brasil reduzca unilateralmente un 10% sus aranceles de importación de aproximadamente el 87% de los bienes y servicios provenientes de países ajenos al Mercosur, una medida que Brasilia propuso para moderar las expectativas inflacionarias. El pasado viernes, el ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, comunicó que la medida «se justifica en la situación de urgencia traída por la pandemia, y en la necesidad de poder contar, de forma inmediata, con instrumentos que contribuyan a aliviar los efectos negativos sobre la vida y la salud de la población brasileña». El recorte de los derechos de importación, que pondría en pie de igualdad a los oferentes de otros países y continentes con los operadores económicos de la Argentina, Paraguay y Uruguay, fue validada hasta el 31 de diciembre de 2022. Previamente, Brasilia tanteó al Gobierno argentino para pedirle cierto grado de acuerdo con la medida. En efecto, el embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, fue convocado al palacio de Hacienda, para anticiparle el anuncio dado 24 horas después. Por fuentes diplomáticas, se supo que «Brasil decidió una apertura respetando todo lo que había acordado con la Argentina. Así, exceptuó el régimen especial automotriz, los textiles, el calzado, los lácteos y juguetes«, sectores que se consideran sensibles a estos cambios en el comercio exterior. La rebaja de aranceles comenzó a conversarse a principios de octubre, durante la visita que hicieran a Brasil el canciller Santiago Cafiero y el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. Allí hubo un principio de acuerdo para rebajar conjuntamente las tarifas, reflejando casi dos años de arduas negociaciones para modificar el Arancel Externo Común (AEC), y llevar esa propuesta a paraguayos y uruguayos. La falta de acuerdo entre los cuatro miembros fundadores del Mercosur desenlazó en esta decisión unilateral de Brasil, que se aleja del «consenso» por el que brega la Argentina. En el Gobierno explicaron que la jugada anticipada de Brasil, además de explicarse por una necesidad interna, viene a cuenta de la intención de Uruguay de atar la aprobación de una rebaja del AEC al permiso que espera obtener de los demás países para negociar un acuerdo de libre comercio por su cuenta con China. La Argentina se opone fervientemente, y ha logrado que Brasil, por ahora, no acompañe a Montevideo. «Es importante mantener al armonía y toda la agenda bilateral con Brasil», recaló una fuente muy empapada de los vínculos entre países. Es que, en octubre, las exportaciones a Brasil tocaron la mayor marca en siete años. En todas las terminales del Gobierno, por tanto, se empeñan en mostrar sintonía, a pesar de la confrontación política que distancia a los presidentes, Alberto Fernández y Jaír Bolsonaro. Los datos de la Secretaría Especial de Comercio Exterior y Asuntos Internacionales (Secint), del Ministerio de Economía de Brasil, indican que los productos argentinos exportados totalizaron los u$s 1.218 millones, en tanto que el ingreso de bienes desde el socio más grande del Mercosur se ubicó en u$s 1.126 millones. Además, la semana pasada el gobernador bonaerense Axel Kicillof lideró una visita a San Pablo para propiciar un mayor comercio entre el aparato productivo de la Provincia y el sector industrial paulista, como informó AgendAR aquí. También, varias compañías brasileñas prometieron en las últimas semanas inversiones para iniciar o expandir operaciones en la Argentina.

Preocupación por la pandemia en Europa. «Para el 1 de febrero puede morir otro medio millón de personas”

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El director regional de la OMS en Europa, Hans Kluge, alerta de una “infodemia” de noticias falsas sobre las vacunas.

Europa vuelve a ser el foco de la pandemia de covid y la Organización Mundial de la Salud no esconde su preocupación. Las restricciones sociales se han flexibilizado en algunos países y el ritmo de vacunación tiene mucho margen de mejora, admite el director regional de la OMS Hans Kluge (Roeselare, Bélgica, 52 años). En una visita a Barcelona este martes para participar en el Congreso Mundial de Hospitales, organizado por la patronal catalana La Unió, el médico belga pone de ejemplo a España y su alta cobertura vacunal (en torno al 80%), pero cree que no se puede bajar la guardia. Tampoco en España. La pandemia no ha terminado. Pregunta. En apenas cuatro semanas, los casos de covid en Europa han crecido un 55%. ¿Por qué está pasando esto? Respuesta. Hay dos motivos principales: el primero es que en la mayoría de los países de Europa la vacunación se ha ido estabilizando en lugar de crecer y, en segundo lugar, hay varios países que están relajando las medidas de salud pública y las restricciones sociales en un momento en el que aumentan los casos. Sobre lo primero, la cuestión no es ya el acceso, sino el escepticismo hacia las vacunas, por ello crearé un grupo de trabajo europeo sobre las personas que no quieren vacunarse. Y tenemos que ser más proactivos para encarar las fake news. Sobre las medidas de salud pública, hay que explicarle mejor a la gente que no suponen un ataque a la libertad de nadie. Las medidas preventivas que los gobiernos están aplicando son precisamente para evitar el confinamiento estricto. P. ¿Está preocupado por la situación de la pandemia en Europa? R. Sí estoy preocupado, sin duda. Estamos trabajando con el Instituto de Evaluaciones de Salud (en Seattle), y se hizo una proyección: para el 1 de febrero puede morir otro medio millón de personas en Europa [la región europea de la OMS consta de 53 países, incluidos Rusia y repúblicas ex soviéticas]. Pero sabemos lo que hay que hacer: vacunación, barbijos y ventilación. Y esperemos que pronto dispongamos de tratamientos. P. La cobertura vacunal en Rumania es del 30%; en Bulgaria, del 22%. En España, en cambio, casi del 80%. ¿Hay dos Europas? R. Hay 53. Creé una unidad sobre estudios conductuales e hicimos un estudio para entender cuál es la percepción de la gente que no se quiere vacunar, y en cada país era distinta. Muchas políticas se basan en suposiciones, pero necesitamos datos y, a partir de ellos, diseñar una estrategia según cada comunidad. No una estrategia nacional, sino por comunidad. P. ¿La gente ya no confía en sus políticos o en las autoridades sanitarias? R. En muchos países es un problema, sin duda. Digamos que en países donde los políticos escuchan a los científicos, como en España, la situación es mejor. Pero hay varios países donde los políticos adoptan medidas populares o bajo presión de la oposición. En este momento de la historia, necesitamos la unidad de todos los partidos políticos porque solo hay una forma de salir de la pandemia: los políticos con los científicos y con la gente para que avancen en la misma dirección.
La tercera dosis no es un lujo, es parte del estándar de vacunación porque la inmunidad baja”
P. ¿Cuál es el poder de los grupos antivacunas en Europa? R. Los antivacunas son todo un reto, pero en muchos países [el escepticismo hacia la vacunación] es por información errónea. Tenemos la pandemia y, luego, una infodemia. Incluso gente bien formada a veces cree en ellas. A los del ala dura no hay que dedicarles mucho tiempo porque no les vamos a hacer cambiar de opinión, pero esos tal vez sean un 1% o un 2% de la población. Hay que centrarse en el resto para transmitirle información adecuada de una forma que la gente lo entienda. Las vacunas salvan vidas. P. ¿Cómo se resuelve esta nueva ola en Europa? R. Vamos a lanzar una campaña de comunicación a nivel europeo con personalidades influyentes, país por país, con tres mensajes: primero, las vacunas salvan vidas; segundo, por favor, llevadel barbijo, sobre todo en interiores, y donde no se pueda garantizar la distancia social; el tercer mensaje es la ventilación, porque no se habla lo suficiente de ello. Y en cuanto la Agencia Europea del Medicamento apruebe el tratamiento, incidiremos en ello. Porque incluso con la vacuna vamos un poco rezagados, y si se dispusiera de un fármaco que redujera la mortalidad al 50%, sería un gran avance. P. ¿Cuál es la influencia de las variantes? La delta plus todavía no se considera de preocupación. R. No todavía. Pero cuanta más transmisión, más mutaciones. Por ello necesitamos que todos se vacunen y necesitamos tratamientos. Porque si tenemos una delta súper plus donde la vacuna es menos eficaz, necesitaremos, sobre todo, tratamientos. Pero que no cunda el pánico. La OMS ve cada día 100 mutaciones y la mayoría no son motivo de preocupación y las vacunas funcionan. P. En países con bajas tasas de vacunación, ¿debería ser obligatoria la inmunización? R. Hay varios países que lo están considerando y hay varias cosas a tener en cuenta que le corresponde decidir a cada país. Primero, lo que decida tiene que encajar con el marco jurídico y cultural de ese país. Sabemos que la vacunación obligatoria en muchos casos puede tener el efecto contrario: aumenta el escepticismo sobre la vacuna. Si un país opta por la vacunación obligatoria debería ser como último recurso, si ya se ha intentado todo lo demás. Primero hay que hacer un estudio del comportamiento de las personas porque en muchos países, cuando lo analizamos, vimos que el problema era que resultaba demasiado complicado vacunarse. Antes de optar por la vacunación obligatoria habría que asegurarse de que todas las barreras para acceder a la vacuna están eliminadas. P. ¿Es pertinente promover la tercera dosis en países ricos cuando hay países pobres sin acceso a la vacuna? R. Aquí hay un error de comprensión: la tercera dosis no es un lujo, es parte del estándar de vacunación porque la inmunidad va bajando. Y si no lo hacemos para la gente mayor ahora, volveremos a tener fallecimientos entre este colectivo. Hay que hacerlo todo, como en España: dar la tercera dosis y donar 50 millones de dosis a otros países. Si todos los países hubiesen hecho lo mismo, se habría resuelto. Pero hay muchos Estados que tienen excedentes de vacunas sin hacer nada, a punto de caducar. Necesitamos compromiso y liderazgo político. Es la única forma de salir de la pandemia. P. ¿Se llegará a saber el origen de la covid? R. Es muy difícil, pero los países deberían compartir los datos de forma transparente. A finales de noviembre hay una sesión especial para abordar un nuevo tratado mundial sobre pandemias y una de las cuestiones clave que deberán decidir los Estados miembros es qué poder le ceden a la OMS. A día de hoy, yo no tengo el mandato para ir de forma independiente a un país y analizar todos los datos y todos los equipamientos. La OMS no es una inspección internacional, estamos simplemente ahí para ayudar a los países y son los Estados miembros lo que nos gobiernan y los que deben darnos más capacidades. P. La OMS fue muy criticada por su investigación sobre el origen de covid y por la lentitud en los primeros días. ¿Cuáles han sido los grandes errores y qué han aprendido? R. Antes de detectar el primer caso en Europa, yo ya tenía al equipo sobre el terreno. Desde la OMS Europa podríamos haberlo hecho mejor, seguro, y los países también. Pero hay que contarle a la gente que estamos en una situación sin precedentes y es normal que no tengamos todas las respuestas. Vamos aprendiendo cada día. Creo que esto es una lección importante para la OMS porque necesitamos seguir el principio de precaución: si uno no está seguro y puede aplicar una medida que no perjudique, como la mascarilla, mejor hacerlo antes de disponer de las evidencias. La OMS ha aprendido tres cosas. En primer lugar, el papel de las oficinas regionales tiene que ser mayor, deberían estar capacitadas para llamar y alertar antes de declarar la pandemia. Otra lección: el marco jurídico que orienta el comportamiento de la OMS y de los países durante la pandemia se llama Normativa de Salud Internacional, pero no tiene previsiones para ver qué sucede en el caso de que algunos Estados miembros no lo cumplan, y esto habría que abordarlo. En tercer lugar, hubo un panel independiente que analizó el rendimiento de la OMS y dijo claramente que estaba falto de financiación. Necesitamos una financiación más flexible y sostenible. P. ¿Qué esperan de los otros virus respiratorios este invierno? R. Habrá muchos más porque el año pasado hubo muchos menos debido a las medidas públicas, pero esto también significa que este año habrá menos inmunidad contra estos virus. La gente que pueda debería aplicarse las dos inyecciones [contra la covid y la gripe] y hay que proteger al personal sanitario. Estoy muy preocupado. Dos de cada 10 profesionales sanitarios están quemados [agotados] y tenemos un problema. De hecho, acordamos con la ministra Darias trabajar conjuntamente con España en salud mental del personal sanitario.
«La OMS necesita una financiación más flexible y sostenible”
P. ¿Qué pasa con otras enfermedades, como la tuberculosis o el VIH? P. España tendrá la presidencia de la UE en 2023 y trabajaremos con Darias y su equipo en un documento político importante para reducir el estigma y la discriminación del VIH, porque es el principal obstáculo para su eliminación en 2030. El año que viene tenemos dos planes de acción que aplicaremos en Europa: uno para acabar con la tuberculosis y otro plan para tratar VIH, hepatitis e infecciones de transmisión sexual a partir de una buena atención primaria. Este es el principal reto hoy. Con la covid tendremos muchas dificultades, pero no podemos olvidarnos del resto de enfermedades, incluyendo el cáncer. P. ¿Cuándo se acabará la pandemia de covid? R. No puedo decir cuándo terminará, pero sí cómo terminará: con un despliegue igualitario de vacunas y tratamientos, escuelas seguras y las dosis de refuerzo. También hay que seguir presionando al virus con medidas preventivas, como el barbijo, ventilación, control de la movilidad transfronteriza, y hay que aumentar las pruebas, incluyendo las pruebas genómicas para que se puedan detectar pronto las nuevas variantes. Pero soy optimista. No es que el año que viene se haya acabado, pero habremos superado la fase aguda, siempre y cuando la gente en Europa se vacune.

El largo reportaje a Martín Guzmán – Conclusión

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  (La primera parte de este reportaje está aquí; la 2da., aquí; la 3ra, aquí; y la 4ta., aquí). —Ahora entramos nosotros. Cuando te hice la entrevista de junio del año pasado, una de las preguntas fue: cuando Fernando Henrique Cardoso, el presidente brasileño, que quizá fue el padre de la transición democrática de aquel país, llegó al poder, también venía del ámbito académico y había vivido en el exilio trabajando de profesor y les hizo un pedido a los periodistas: ‘Olvídense de mis libros’. Y agregó: ‘Era la obra de un académico, ahora me toca gobernar’. Pasaron dos años.  —No me pasó eso. —¿No hay diferencia con lo académico?  —No me tengo que olvidar de ningún libro. —Ni de lo que escribiste.  —Al contrario. —La pregunta que todo el mundo se hace respecto de qué cambiaría la línea económica un resultado distinto de las elecciones el próximo 14 de noviembre. ¿Puede la Argentina tener un plan económico distinto del tuyo en la circunstancia actual?  —Trabajo con todo el Frente de Todos para que la economía argentina mejore. Es lo que ocurre. Segundo, hay una pregunta realmente muy interesante sobre el punto de vista factible. Todos quisiéramos tener muchas menos restricciones a la hora de diseñar la política pública. Si Argentina tuviese las condiciones crediticias de los países avanzados, tendríamos más espacio para aumentar mucho más rápido la inversión en infraestructura pública. Pasó del 1,1% del producto en el 2019 al 2,2 en el 2021. Se duplicó y se proyecta que siga creciendo. Pero uno hace la política económica, la que mejor puede con las restricciones que tiene. La realidad argentina tiene enormes necesidades sociales, lo que produce cierta falta de entusiasmo a muchísima gente en la Argentina cuando uno diseña un presupuesto. Las necesidades sociales superan lo que Argentina puede financiar. Pero por otro lado, también está la cuestión que se hablaba anteriormente, de las restricciones de crédito. Entonces, ¿qué ocurre? El presupuesto que uno diseña, cuando lo miran quienes solo miran la óptica de mercado, encuentran que tiene un déficit que está más allá de lo que entusiasma a otras partes. Es normal que a ninguna de las partes de nuestra sociedad le genere demasiado entusiasmo el proyecto de ley de Presupuesto. La Argentina debe transitar por un estrecho camino, un estrecho corredor con restricciones muy fuertes, e ir dando pasos cada año más positivos para tener una economía más fuerte. Hagamos este ejercicio: tomemos una foto de finales de 2020 y tomemos una foto de finales de 2021. Cuando en la revisión histórica comparemos esas dos fotos ¿qué vamos a encontrar? Que a finales de 2021 la economía produce mucho más, alrededor de 9 por ciento más. Que tiene más empleo y capital porque la inversión creció. Que el poder adquisitivo del salario creció. Que tiene menor déficit, que también es importante. No sólo menor déficit, sino un mucho menor déficit corriente, es decir, excluyendo la inversión de capital está el tema de la inflación, que es un tema que hay que seguir resolviendo. Pero cuando miremos las dos fotos vamos a ver que 2021 fue un año de progreso para la economía argentina. Y con todas las restricciones que enfrentamos nosotros tenemos toda la confianza en que el año 2022 también va a ser un año de progreso. Y para que ese progreso se pueda sostener en el tiempo no hay que pasarse de la raya ni de un lado ni del otro. No hay que salirse de ese estrecho corredor de estabilidad por el que la Argentina puede transitar. Si nos vamos de un lado, es desestabilizante. Si no vamos del otro lado también es desestabilizante. Eso es lo que nos toca entender. —Comparás con 2020, año obviamente complejo, difícil, en todas partes del mundo, pero si lo comparás con 2019, evidentemente las expectativas que tenía la sociedad que votó al Frente de Todos de mejorar respecto de la situación de 2019, no se están cumpliendo. ¿Aguanta la política?, ¿te acompañan los demás?  —La política somos todos los que participamos de esto. Es un proceso de construcción de entendimientos. Crear una sociedad que aprende para una economía más vibrante también significa que en todos los niveles de la sociedad hay un proceso continuo de aprendizaje. Hubiéramos querido que no haya pandemia, que la recuperación del salario real sea más rápida. Pero la realidad que vivió el mundo y la Argentina en particular fue la de una situación en donde había enormes restricciones de financiamiento. Es la realidad con la que nos toca lidiar y hay que estar a la altura de las circunstancias.

“Las necesidades sociales superan lo que Argentina puede financiar.”

—Ese aprendizaje. ¿Incluye también a Cristina Kirchner? —Cristina Kirchner es una persona de gran inteligencia y capacidad de análisis. Es un baluarte en el Frente de Todos. En el Frente de Todos nos hace muy bien poder trabajar con ella. —Esas expectativas a que después del día 14 haya una transformación en la línea económica, a tu juicio, ¿te resultan plausibles?  —No le doy el menor sustento a esas especulaciones. En este contexto electoral hemos visto todo tipo de especulaciones; también de gente hablando de un salto devaluatorio que no ocurrió y no ocurrirá. Y yo tengo una agenda definida para seguir trabajando. —¿No ves entonces que esas diferencias de perspectiva entre lo que se podría llamar la línea económica del Instituto Patria y la del Ministerio de Economía sean tan grandes? —Trabajamos juntos. Nos sentamos a la misma mesa y discutimos lo que se tenga que discutir. Buscamos llegar a las conclusiones que cuiden a la Argentina. —¿A qué atribuís esas diferencias en la percepción entre la versión que vos das tranquilizadora y la que se lee y se escucha en una parte importante de la prensa?  —La única verdad es la realidad. Veamos los datos. La economía argentina está mejorando. Hacia adelante hay una cuestión de expectativas y ahí es donde volvemos a esta cuestión que discutíamos antes. —¿Es ignorancia? —No me voy a poner a juzgar por qué cada quién hace lo que hace. —¿No te interpela? ¿No tendrán un poco de razón? ¿No te hacen preguntar si el equivocado sos vos? —¿Razón de qué? —Que haya posibilidad de otra política económica. —Podrá haber diferencias de interpretación, pero miremos e interpretemos los datos. Lo que analizamos se condice con la realidad. Si queremos una Argentina con más fuerza, con más fuerza también en el mundo, en su relación con los estados nación del mundo, debemos transitar un proceso colectivo de fortalecernos, que haya menos virulencia y más paz a la hora de constituir entendimientos colectivos. Todos los factores de poder deben estar a la altura de las circunstancias. —¿La polarización, lejos de amainar, crece? —Y no ayuda. Tiene un costo económico. Además, tiene un costo también para las empresas. Esto es clave. Tiene un costo para las personas. Tiene un costo para todos los sectores de nuestra sociedad. Por eso es tan importante que los liderazgos se eleven y se pueda construir una Argentina más tranquila. —¿Leíste “Diario de una temporada en el quinto piso”, del sociólogo Juan Carlos Torre? —He leído alrededor de 200 páginas. Me lo recomendaron varias personas. Fue en dos aviones, en dos vuelos, recientemente tuve la oportunidad de leer parte. Es muy interesante. —¿Te sentiste en algún momento parte de esa misma historia reflejado? —Noté muchas diferencias con respecto a ahora. Me gustaría tener una buena relación con él. —Tengo buena relación con Torre. Planteo armar esa charla después de las elecciones con mucho gusto. —O cuando termine de leer el libro. —Pero bueno, por lo menos, por las primeras 200 páginas, ¿cuáles serían las diferencias?  —La situación económica es muy diferente. Yo lo vivo muy desde adentro también. El peronismo tiene una fuerza que hace que se tomen decisiones, que a veces son más fáciles, a veces más difíciles, pero siempre con la lógica de que la estabilidad se cuide. Y también en ese sentido, encontré muy interesantes todas las discusiones de lo que fue la reestructuración de la deuda externa y las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. Cuando termine el libro da para una charla más extensa. Vemos la diferencia ante una situación similar. Había que elegir qué hacer y se fue por distintos caminos. REPORTAJE DE FONTEVECCHIA A MARTIN GUZMAN 20211105 —No lo puedo entender y supongo que la audiencia tampoco. —Nosotros, antes de esperar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para luego reestructurar la deuda, reestructuramos la deuda primero y no seguimos pagando los intereses y el capital en una situación de insostenibilidad más allá del 30 de abril de 2020. —¿Ves como virtud algo que habitualmente se te critica? —Lo que ocurre es que cuando un país se queda sin dólares, tiene enormes problemas para crecer, enormes problemas inflacionarios. Entonces nosotros dijimos: “Hasta aquí hay tiempo. Vamos a tener unos meses en los cuales establezcamos un proceso de negociación ordenado, pero después no hay más”. Primero está el poder privilegiar el uso de los dólares para las importaciones que se requieren para el crecimiento, privilegiarlos para la actividad interna. Como los vencimientos con el Fondo Monetario Internacional venían después, teníamos una urgencia en resolver el tema con los acreedores privados y se tomó una decisión de arrancar con eso. —El título de la entrevista anterior era algo que incluso Carlos Melconian repetía como que le parecía el núcleo, la piedra Rosetta, de tu interpretación de la política: “Tranquilos, el peronismo está a cargo”. ¿Qué significa que esté a cargo’ —Significa que cuando toca tomar decisiones difíciles y que implican confrontar, como pasó con la reestructuración de la deuda externa, el peronismo no dudará. El peronismo siempre va a estar del lado de privilegiar los intereses del pueblo. Es lo mismo que estamos haciendo con el Fondo Monetario Internacional. Cuando nos apuran a nosotros, respondo lo que respondí hace unos días: que apuren al Fondo Monetario Internacional. —Melconian lo llevaba al nivel de su estilo metafórico y teatral. Él decía: “Tranquilos, el peronismo está cargo. Quédense tranquilos que hay piloto”. Independientemente de su actitud, podríamos decir ‘decisionista’, de que no tiene temor a tomar decisiones, nos encontramos con el hecho de que el peronismo tiene poder. ¿Se está debilitando la idea de invencibilidad del peronismo unido? —El peronismo perdió en muchas elecciones legislativas y siguió gobernando. Esa capacidad de no dudar es la base de sustentación que tiene el peronismo. —¿Qué te pasó cuando Horacio Rodríguez Larreta dijo que los monopolios también son causa de la inflación? —Es una pregunta más para Larreta, porque es un tema muy técnico. —Sí, el nivel de la modificación. —Obviamente es muy importante que se tome una posición en contra de lo que genera abusos de poder de mercado, pero eso es una pregunta tal vez para Larreta. —Estamos llegando al final de la entrevista. Entonces quería entrar en una especie de construcción de puentes para después del 14. La pregunta de Rodríguez Larreta viene a cuento de que vos marcabas que no necesariamente solo el peronismo va a tener decisionismo, estabas planteando que no creías que fuera un monopolio del actual gobierno. Y también marcaste a lo largo del reportaje que había mucha gente de la oposición que no polarizaba, que trataba de contribuir en la misma dirección. En ese proceso de aprendizaje, desde tu perspectiva, ¿ves a la oposición también desarrollando conocimientos más afines a tu mirada? —Vi un comportamiento muy diferente en el año 2020 que en el año 2021. En el año 2020, hubo un comportamiento más cooperativo en lo que fue el proceso de la reestructuración de la deuda externa, sobre todo cuando fuimos al Congreso de la Nación con dos proyectos de ley que obtuvieron casi unanimidad en ambas cámaras. En cambio, en el año 2021 lo que vi fue una defensa de lo indefendible, como no reconocer el problema del endeudamiento en moneda extranjera que tomó la administración anterior, que aumentó la deuda en moneda extranjera en 100.000 millones de dólares. Eso es una cantidad enorme y hay que entender lo que esto implica para la vida de las personas en nuestro país. Implica mucho daño. Y lo que vi es buscar sacarse el problema de encima e inclusive dar información engañosa, a veces falsa. Esto no quiere decir que todo el mundo haya hecho lo mismo. Lo que busco y buscamos hacer es llevar los comportamientos al lugar civilizado y racional. Que haya diferencias de visiones, fenómeno. Podemos tener diferencias de visiones, absolutamente. Eso es, inclusive, sano. Lo que no está bien es o no querer discutir en los ámbitos correctos, como es el Congreso de la Nación, como ocurrió cuando yo fui a la Comisión Bicameral de Seguimiento de la Deuda Externa, que no fue ningún senador de la oposición y discutieron por redes sociales sobre la base de información engañosa o falsa, o tener comportamientos que terminan dañando a la posición de la patria. Lo que buscamos es corregirlo. ¿Lo vemos posible? Sí. Y por supuesto que nosotros queremos trabajar de una forma constructiva con la oposición. Y también es sano para la Argentina que dentro de la oposición los líderes que vayan ganando peso sean aquellos que están más a la altura de las circunstancias y que tienen un principio filosófico de construcción de poder, en el cual buscan construir consensos, entendimientos y acuerdos, en lugar de buscar conflictos sobre la base de cuestiones engañosas.   —Va a haber elecciones. Hay obviamente turbulencias económicas de todo tipo que son también habituales. Me gustaría que vos usaras los últimos minutos para dejar el mensaje que te parezca más constructivo. —Gracias por la entrevista. Siempre es de mucho valor tener este espacio de reflexión y es valioso para la Argentina este espacio que has construido. Desde el punto de vista de en dónde hoy estamos y hacia dónde vamos, es importante entender que el Gobierno nacional está haciendo todo lo que se puede hacer para construir un ambiente de mayor tranquilidad en lo económico, donde haya más inclusión sobre la base de la generación de trabajo. Está pasando. Hoy, de hecho, la distribución del ingreso es más equitativa que hace un año. Hay mucho por recorrer en ese sentido. Segundo, un país que genere más oportunidades, que sea más dinámico desde lo productivo, que vaya también anticipándose a lo que se viene en el mundo, un mundo que está cambiando. Muchas cosas se están reseteando en el mundo, y eso también está ocurriendo. Hoy la Argentina tiene un tránsito en la estructura productiva que nos pone en un sendero de más oportunidades en el mundo que se viene. Tercero, la estabilidad. Se requiere un país que vaya resolviendo sus problemas de volatilidad económica que genera tanta angustia y ansiedad en nuestra población. Y si vemos los números, esas condiciones también se han ido construyendo. Aún falta y lo que falta lo haremos y trabajaremos con toda la firmeza para que eso sea así. Y desde el punto de vista político, la línea que nos marca nuestro Presidente siempre es la de entender que tranquilizar a nuestra sociedad y a nuestra economía es una tarea colectiva y que por eso debemos siempre apostar por la construcción de consensos, entendimientos, acuerdos. Que cuando uno toma una posición fuerte, que dice palabras fuertes, no se hace con la intención de romper, sino con la intención de corregir comportamientos. Todos podemos tener que corregir comportamientos, pero nosotros debemos construir una Argentina que viva más en paz. Y para eso es tan importante, desde lo político, avanzar en una dirección de consensos y, desde lo económico, discutir sobre la base de la realidad, de lo que se observa y de la realidad de las decisiones que se enfrentan. Se ha avanzado. 2021 es un año de progreso. Nosotros vemos hacia adelante una continuidad de ese progreso y consideramos que vamos a dejar una Argentina mejor el día que terminemos nuestro gobierno.

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«Hay que adaptar las metas de descarbonización a la realidad económica argentina»

Los economistas Cristian Folgar y Mauricio Roitman debaten sobre la especificidad del proceso de transformación de la matriz energética en la Argentina, las consecuencias en el país de un avance demasiado rápido en este camino y la necesidad de hablar de transiciones en plural.

Cristian Folgar y Mauricio Roitman, que fueron funcionarios durante las presidencias de Néstor Kirchner y Mauricio Macri, respectivamente, explican cómo hacer frente a los objetivos de la transición energética y las múltiples formas de desarrollo que habilita. Durante el sexto seminario virtual sobre energía, organizado por la Sociedad Científica Argentina, los especialistas coincidieron en la necesidad de adaptar las metas de descarbonización a la realidad macroeconómica argentina. “Argentina representa el 0,6% de las emisiones de gases de efecto invernadero y en materia de descarbonización no solo es importante hacer algo bien sino elegir puntualmente dónde lo vamos a hacer. Por eso, cabe preguntar ¿cuáles son nuestros problemas ambientales?”, planteó Folgar, ex subsecretario de Combustibles durante la gestión de Néstor Kirchner. En la misma línea, Roitman, ex subsecretario de Escenarios y Evaluación de Proyectos durante la presidencia de Mauricio Macri, indicó: “debemos elaborar un plan de transición energética específicamente para Argentina. Sobre todo, porque nuestros problemas no tienen tanto que ver con la mitigación sino con la adaptación”. Además, el también ex presidente del Enargas (desde enero de 2018 hasta marzo de 2020) manifestó que “para el país no hay nada más importante en el corto plazo que la estabilidad macroeconómica. Esto resulta fundamental para atraer inversiones especialmente caras en el caso de las energías renovables”. Por su parte, Folgar describió las complejidades de importar modas: “los objetivos de desarrollo sustentable están marcando agenda no solo a nivel político e institucional, sino que están empezando a calar también en la demanda. En ese sentido es importante que desarrollemos las soluciones que nosotros necesitamos. No encaremos el problema ambiental mejorando la matriz energética que ya es buena, comparada con el resto del mundo, encaremos el problema limpiando el riachuelo, solucionando los residuos sólidos urbanos y fomentando las economías circulares. Esas son cosas que nos atañen como país”. Después, el economista ejemplificó su postura al formular un interrogante en torno al proyecto de Ley de Promoción de Movilidad Sustentable que anunció el gobierno: “con un 50% de la población pobre, ¿realmente creemos que en 20 años la demanda estará en condiciones de comprar autos eléctricos?” Los costos de pisar el acelerador Con el fin de romper la dependencia respecto de fuentes de energía contaminantes, Europa decidió dejar atrás los procesos que suponen emisiones de gases de efecto invernadero y trató de prescindir también del gas natural. Pero lo hizo de una forma demasiado acelerada: “como si fuera una revolución, los países europeos se propusieron reemplazar tres fuentes de generación de energía de manera contemporánea y sustituir todo con renovables. Si bien tuvieron éxito con el desarrollo eólico y solar, los resultados no fueron buenos a la hora de aumentar la oferta lo suficiente en función de los requerimientos de la demanda. Así, hoy vemos en Europa precios de la energía altísimos e incluso se plantea la posibilidad de racionar la oferta eléctrica”, sentenció Cristian Folgar. En Argentina es más viable llevar adelante una transición paulatina que una revolución inmediata que implique cambiar fuentes de energía a toda velocidad, porque no estamos en condiciones de reposar en las energías renovables tanto como querríamos y la demanda no está dispuesta a reducir sus necesidades. Así lo consignó el especialista en servicios públicos y apuntó que “una cosa no tiene porqué sustituir a otra y en este sentido tenemos que pensar la matriz desde la óptica de la complementariedad”. Transiciones, en plural ¿Hay una sola transición o una multiplicidad de transiciones?”, preguntó Roitman, y expresó que “hablar en plural da cuenta de la mirada científica que la Argentina sostiene ante la transformación de la matriz energética. En nuestro país, las políticas públicas en torno al proceso de descarbonización deberán ser justas, seguras, cautelosas a la hora de asumir compromisos, federales, flexibles y orientadas a la digitalización”. En sintonía, el economista añadió que, si bien la problemática ambiental nos obliga a accionar, es preciso tener presente que las aristas de la transición energética son múltiples: hay que pensar la equidad en el acceso a la energía en los países subdesarrollados, la neutralidad tecnológica que posicionará a determinados países en roles de liderazgo y la posibilidad de gestionar políticas industriales verdes más horizontales, que eviten al Estado elegir ganadores y perdedores”, concluyó Roitman.