Europa reexamina sus rechazos a la energía nuclear
Europa no «rechazó» la energía nuclear. Francia, por ejemplo, mantiene orgullosa sus centrales, que le proporcionan el 25% de la electricidad que usa y le permite exportarla.
Pero es cierto que hay un prejuicio antinuclear extendido en muchos países de la Unión Europea. Este editorial de La vanguardia, de Barcelona, muestra cómo la realidad los está obligando a reflexionar.ooooo
«¿Hicieron bien España, Alemania y otros países europeos en decretar la moratoria y el posterior apagón de la energía nuclear? ¿No se precipitaron en su decisión? A partir de ahí se apostó por el gas natural como único combustible para garantizar la continuidad del suministro eléctrico cuando las renovables se ven obligadas a dejar de producir por falta de viento, de lluvia o de insolación.
El uso del gas, además, se hace imprescindible –a través de las centrales de uso combinado– porque la implantación de nuevas instalaciones eólicas o fotovoltaicas no se lleva a cabo a la velocidad necesaria para producir la energía que exige la demanda del mercado, que irá en aumento a medida que la sociedad empiece a electrificar masivamente, fundamentalmente a través de los automóviles eléctricos. Haber dejado el gas natural como único recurso energético para sostener la producción de las energías renovables se empieza a revelar como un gran error. Eso es así a la vista de los precios que ha alcanzado en el mercado internacional, que se han más que duplicado en el transcurso del último año. ¿Estamos ante el riesgo de un shock del gas natural como en su día lo sufrimos del petróleo? El brutal aumento registrado en el recibo de la luz en toda Europa, no solo en España, apunta en esa línea, sobre todo porque no se le ve un final próximo. ¿La causa? La enorme demanda de gas natural que se registra en el mundo, fundamentalmente por el acopio que hace el gigante chino para empezar a sustituir progresivamente sus centrales de carbón, que son extremadamente contaminantes. Europa ya lo ha hecho y también lo ha sustituido por gas natural. Esto coincide además con otros factores: la falta de inversión en nuevas plantas de extracción y generación de gas natural, porque en principio es un combustible fósil con fecha de caducidad que no atrae a los inversores, lo que no permite aumentar la producción todo lo que sería necesario. También está el alza de precio que aplican los principales países productores, como Rusia o Argelia, en sintonía con el mercado internacional, para aprovecharse de la situación. Igualmente, el enorme encarecimiento que registran los derechos de emisión de CO2, que han caído en manos de los especuladores, que obtienen grandes beneficios a costa del recibo de la luz que pagan los consumidores.La energía nuclear emerge como la mejor alternativa al gas natural para dar estabilidad a las energías renovablesNo hay soluciones fáciles ni rápidas para abaratar el gas natural. En esta situación no es extraño que se piense en la energía nuclear, que tiene la ventaja de no emitir CO2, como alternativa para garantizar la sostenibilidad de las renovables. De entrada, en España el Gobierno ha alargado por un periodo de diez años, hasta el 2030 y el 2031, la actividad de los dos reactores nucleares de la central de Ascó. La central de Vandellòs II también fue prorrogada hasta el 2030. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) en sus últimos informes defiende el uso de energía nuclear para compensar la naturaleza variable de las renovables. Paralelamente, varios países se empiezan a plantear apostar de nuevo por ella. Tanto es así que la AIE estima que la producción de energía nuclear podría incrementarse en un 90% en el año 2030, especialmente en China, Rusia, India y Oriente Medio. A ello contribuirá el desarrollo de los reactores nucleares de cuarta generación, los reactores modulares pequeños, los microrreactores o los reactores de fusión, que permiten una gestión más flexible y segura de esta energía. La esperanza de los contrarios a la energía nuclear es que paralelamente puedan desarrollarse baterías o sistemas para almacenar la energía generada por las renovables, lo que no haría tan necesaria la energía nuclear. Pero hay serias dificultades técnicas para ello. La transición energética, a medida que avanza, plantea problemas y retos inesperados que exigen un debate sereno y pragmático para buscar las mejores soluciones.

El programa RAÍCES repatrió 79 científicos desde su relanzamiento en diciembre 2020
El programa Raíces, promovido por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, logró las primeras 79 repatriaciones de investigadores e investigadoras tras su relanzamiento en diciembre de 2020, y el 79% se incorporó al Conicet.
El 44% de quienes retornaron al país durante la pandemia de coronavirus tiene su área de conocimiento en las Ciencias Biológicas y de la Salud; el 20%, en las Ciencias Exactas y Naturales; el 16%, en las Ciencias Sociales y Humanidades; y el 14%, en Ciencias Agrarias, de la Ingeniería y de Materiales, de acuerdo con los datos relevados hasta el 28 de octubre pasado. El 80%, en tanto, se radicó en la Región Centro del país, mientras el 9% lo hizo en la Patagonia y el 8%, en el Noroeste del país. En cuanto a la edad, 29 de los 79 investigadores/as repatriados tienen entre 36 y 40 años; 26, entre 31 y 35; 18, entre 41 y 50 años; 2, entre 56 y 60; y el resto, entre 26 y 30 años. Del total de científicos/as que retornaron al país, el 57% son varones y el 43% restante, mujeres. En tanto, el 79% de quienes regresaron se incorporó al Conicet, ya sea por medio de institutos de investigaciones o universidades. “Las incorporaciones de investigadores/as al Conicet, que registran un récord histórico, se dan en el marco de la Ley de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y la inversión de 287 millones de dólares en Ciencia, Tecnología e Innovación que anunciamos para el período 2021-2026 a partir de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de recursos del gobierno nacional”, destacó el ministro Daniel Filmus. El Programa Raíces (Red de Argentinos Investigadores y Científicos en el Exterior) fue creado en 2003 en el ámbito del entonces Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, fue reconocido como política de Estado a través de la Ley N° 26.421 en 2008, y había logrado sobrepasar los 1.300 científicos repatriados en diciembre de 2015, pero tuvo una caída histórica durante el período 2017-2019 cuando sufrió un fuerte desfinanciamiento. Su peor año histórico fue 2019, cuando solamente regresaron al país tres investigadores. En diciembre de 2020 y pese a la pandemia de coronavirus, el Ministerio de Ciencia y Tecnología relanzó el Programa y, en esa ocasión, se anunciaron las primeras ocho repatriaciones. Los científicos que decidieron volver al inicio de esta fase del programa, el año pasado para trabajar en el país en instituciones públicas y privadas son Ana Sol Peinetti, que vuelve de Estados Unidos; Javier Jaldin Fincati, de Canadá; José Fernández León Fellenz, de Estados Unidos; Josefina Alconada, de Israel; Sabrina Sánchez, de Estados Unidos; Estafanía González Solveyra, de Estados Unidos; Alejandro Buren, de Canadá; y Belén García Fabiani, de Estados Unidos. En esa oportunidad, el entonces ministro de Ciencia, Roberto Salvarezza, había señalado que «durante los últimos meses de 2020 se hizo un fuerte trabajo para volver a poner en valor al Programa Raíces, que tiene más de 15 años desde su creación”. Desde ese momento, 22 investigadores/as retornaron en 2020 y 57, en 2021, señalaron. Para contribuir a la repatriación, Raíces cuenta con un subsidio que cubre los gastos internacionales de traslado y otros tantos como los pasajes de la familia de los científicos y de las científicas o de mudanza internacional. Las repatriaciones del año pasado tuvieron un costo estimado de unos 3,6 millones de pesos, ya que cada uno de los investigadores percibió unos 200 mil pesos para costos de traslado y otros 250 mil para su instalación. En febrero de este año, el Programa multiplicó por cinco los fondos de ayuda para la repatriación de científicos que estudian en el exterior. Además de la repatriación, Raíces también financia la realización de estancias de mediana y cortas duración en la Argentina (entre 3 meses y 15 días) para argentinos/as que desean establecer lazos de trabajo y colaboración con el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación por medio de los Subsidios Doctor César Milstein. En el transcurso de 2021 fueron aceptadas ocho estancias, que se sumaron a las dos que se encontraban programadas para este año. En agosto pasado, en tanto, fue aprobado el nuevo subsidio de traslado, que tiene por objetivo financiar total o parcialmente los costos de traslado de bienes donados provenientes del exterior, indicaron. También se impulsó fuertemente el trabajo con las redes de científicos y científicas argentinos en el exterior: las últimas incorporadas se encuentran en Brasil, España, Nueva Zelanda y República Checa, y totalizan 17, entre ellas las situadas en Estados Unidos, Alemania, Australia, Reino Unido, Chile, Italia e Israel. El objetivo de estas redes es el trabajo activo para la construcción de la política nacional en ciencia, tecnología e innovación, por medio del Plan Nacional Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) 2030, y también para sumar recursos e iniciativas para fortalecer el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. En 2021, Raíces conformó, además, una mesa de universidades que funciona como contraparte nacional para potenciar el trabajo de las redes de científicos/as argentinos/as en el exterior. Las primeras universidades que se incorporaron fueron: la Universidad Nacional Arturo Jauretche, las universidades nacionales de Avellaneda, de Buenos Aires, de Entre Ríos, de Río Negro, de San Martín, la Universidad Juan Agustín Maza de Mendoza, y el Instituto Tecnológico de Buenos Aires También, la Universidad de Morón, la Universidad de la Cuenca Del Plata, las universidades nacionales de Córdoba, del Comahue, de Catamarca, de Río Cuarto, del Nordeste, de Villa María, de Mendoza, y la Universidad Tecnológica Nacional. Desde el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación recordaron que hasta diciembre sigue abierta la última convocatoria del año para participar de este programa.En el mundo se superó la cifra de cinco millones de muertes por el coronavirus
En el conjunto de la población global se han registrado más de cinco millones de personas que murieron por causas relacionadas con el coronavirus SARS-CoV-2, confirmó ayer la Universidad Johns Hopkins (JHU) que realiza el seguimiento continuo de la pandemia.
A las 8.21 GMT (5.21 de Argentina), el sitio web de la universidad estadounidense contabilizaba 5.000.425 fallecimientos por el nuevo coronavirus y más de 246,7 millones de contagios confirmados a escala global. La pandemia tardó menos de cuatro meses en sumar otro millón de vidas a la lista de decesos: la cifra de cuatro millones fue superada el 8 de julio. Estados Unidos y Brasil ocupan las dos primeras posiciones en la estadística de casos letales; les siguen la India, México y Rusia. Desde el 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) califica como pandemia la enfermedad Covid-19 causada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 detectado a finales de 2019, en la ciudad china de Wuhan.Planificación y desarrollo, en las empresas y en el Estado
Reproducimos esta columna de opinión de Martín Burgos porque su mirada sobre planificación y desarrollo incluye algunos elementos que no son frecuentes en los muy numerosos trabajos sobre el tema.
Burgos incluye en su análisis el papel del Estado como empresario. Y nos señala que, a pesar de las privatizaciones de los ´90, sigue siendo un actor principal en rubros clave de la economía.
También apunta la relación, desigual y necesaria, entre grandes empresas y pymes. Un aspecto poco mencionado en el discurso público, aunque la mayor parte de la actividad productiva en nuestro país, especialmente en la industria, se desarrolla en ese marco.
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«Herramientas para planificar el desarrollo
Es clave compensar los precios que reciben las pymes de parte de las grandes empresas a través de financiamiento productivo, tecnología, compras públicas e inversión en obras de infraestructura.La pandemia dejó en evidencia los límites del mercado para resolver ciertos problemas claves y la relevancia del Estadofrente a la falta de ingreso de los trabajadores o para proveer de salud a la población.
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.Las empresas también tuvieron que solucionar, en el marco de su propia planificación interna, muchos de los inconvenientes generados por las restricciones a la circulación de trabajadores y consumidores.
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.Generaron plataformas online para organizar turnos de atención a sus clientes, como en el caso de los bancos, para vender, y organizar el teletrabajo y la producción con protocolos, con los sobrecostos que esto implica.
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Estos hechos hicieron repensar y renegociar los procesos de producción internos, logrando un upgrading tecnológico para muchas empresas que mejoró su productividad con posibles consecuencias desfavorables en el empleo. Este upgrading también se dio en la planificación interna de los organismos públicos, ciertamente sobrecargados de exigencias por el nivel de demanda y de exposición a las cuales se vieron sometidos.
Si bien los discursos políticos siguen un clivaje «Estado versus mercado», lo descripto anteriormente hace aparecer un tercer término de la discusión que resulta clave en el presente contexto: la planificación, entendida tanto como planificación interna de las organizaciones públicas o privadas en un entorno de mercado y por la planificación macrosectorial orientada por el poder público.
Obviamente, la mejor forma de que la planificación macrosectorial llegue a buen puerto es articularla con empresas públicas cuya planificación interna se oriente a cumplir con los objetivos de la planificación macrosectorial.
Desde los años noventa, cuando se desmoronó la utopía de un Estado socialista planificador, el discurso político utiliza el clivaje Estado versus mercado como eje de las discusiones económicas. Subyace a este planteo el uso de algunas herramientas macroeconómicas para paliar una recesión cíclica en los países desarrollados.
Incluso, puede aparecer alguna confusión cuando se apela a ese clivaje para interpelar a la sociedad sobre el abuso de poder de parte de los monopolios, como en el caso del congelamiento de precios decretado por el Gobierno nacional. Algún economista ortodoxo podría retrucar que si el problema son los monopolios, ¿la solución podría ser habilitar competidores para que justamente el mercado haga lo suyo y permita una baja de los precios?
El argumento tiene sentido ya que, efectivamente, el problema al cual se enfrenta el control de precios es la concentración de poder de parte de organizaciones gigantes que fijan precios. De hecho, el peronismo hasta los años setenta prefería el clivaje “Planifican los monopolios o planifica el Estado” que ciertamente tiene mayor potencia, porque indica los actores del conflicto y sus formas concretas de poder.
Pero el discurso político tiene que estar acompañado de hechos y cabe preguntarse sobre las herramientas de la cual dispone el Estado para lograr una mayor planificación del desarrollo.
Caja de herramientas
El Estado produce bienes y servicios en muchos sectores de la economía, que lo convierten en el gran estructurador social y económico. Toda la red de servicios públicos es directamente o indirectamente dirigida por el Estado. YPF es el principal actor de la oferta energética, CAMMESA es la gran intermediaria mayorista y las distribuidoras provinciales son las grandes proveedoras finales. En el transporte, los ferrocarriles y subtes son casi todos estatales, Aerolíneas Argentina domina el mercado aéreo y el transporte urbano es regulado por los municipios. Los principales bancos del país son los estatales Banco Nación y de la Provincia de Buenos Aires, a los cuales se les puede asociar sus empresas de seguros y fondos de inversión, y el BICE. A través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses, el Estado nacional tiene participación en una gran parte de las principales empresas del país. El Estado tiene una enorme porción de la oferta existente de educación, salud, servicio de residuos, saneamiento público, servicios sociales, seguridad, culturales, deportivos, artísticos y científicos. Estos sectores tienen un peso significativo en la economía argentina. Salud y educación representan un 4 por ciento del PBI cada uno; los servicios públicos, un 2 por ciento; las finanzas, 5 por ciento; actividades culturales, deportivas y artísticas, 3 por ciento; transporte y almacenamiento, 10 por ciento y la propia administración pública y defensa, el 5 por ciento. En la agricultura, que representa el 9 por ciento del PBI, la presencia del Estado es menor aunque supo tener relevancia en otros períodos históricos, por ejemplo en tiempos de la Junta Nacional de Granos. La ausencia de actores estatales en sectores tan relevantes como el agropecuario o la minería es el principal desafío que tiene el Gobierno para lograr potenciar el desarrollo y las exportaciones de esas ramas de la economía y mejorar su articulación el resto de la economía. Si miramos del lado de la demanda, las obras públicas son una parte esencial del mercado de la construcción, que equivale al 4 por ciento del PBI. Asimismo, el gasto público que realiza el Estado lo transforma en un gran demandante de servicios y de bienes industriales. Con la pandemia se puso el acento en los remedios y bienes de capital para el sector de salud, que también es provisto por el sector privado.Planificación
La amplitud de la presencia del Estado en la economía refleja indirectamente las herramientas disponibles para realizar una planificación macrosectorial orientada hacia el desarrollo. Del lado del sector privado, la literatura se ha focalizado especialmente en la concentración del capital en Argentina en manos de holdings empresarios que abarcan distintos negocios en la obra pública, en las finanzas, en la industria y en el campo. A los fines de pensar una planificación es importante conocer cómo se articulan las empresas que concentran poder de mercado respecto de las empresas pequeñas y medianas que resultan sometidas a la dinámica de mercado en la cual no definen los precios, sino que lo toman. Las grandes empresas tienen mayor poder económico para imponer condiciones. Las pymes, situadas como proveedoras de grandes empresas industriales o agropecuarias o como clientes de las mismas, como es el caso de los pequeños comercios, son gran parte del empleo del país. De forma similar, en el conjunto de las economías de la OCDE entre el 60 y 70 por ciento del total de los empleados trabaja en empresas de menos de 200 trabajadores. La planificación macrosectorial orientada por el poder público se debe entender como la articulación de la oferta existente para potenciar las pymes proveedoras de las grandes empresas, compensando los precios que le ofrece el mercado a través de dimensiones “fuera del mercado”, como financiamiento productivo, acceso e incentivo a invertir en tecnología, articulación con las compras públicas e inversión del sector público en obras de infraestructura para lograr una mayor eficiencia logística. Se requiere incorporar las discusiones sobre planificación al lenguaje político, porque permite establecer la diferencia entre los monopolios y las pymes y porque muestra las herramientas de la disputa política de fondo. No hay posibilidad de pensar un desarrollo de mediano plazo si no se razona en términos de planificación macrosectorial que articule la acción de actores esenciales como las empresas públicas y permita hacer uso del poder estatal en términos de compra pública.»Martín Burgos
Coordinador del Departamento de Economía Política del Centro Cultural de la Cooperación
El G20 acordó un compromiso para limitar el aumento de la temperatura promedio global a 1,5°C
Los jefes de Estado del G20 acordaron un comunicado conjunto que incluye un compromiso para limitar el calentamiento global a 1,5° centígrados sobre la temperatura preindustrial. El objetivo sería incluso más ambicioso que el alcanzado en el Acuerdo de París de 2015, en el que se comprometían a adoptar políticas para limitar el calentamiento por debajo de 2 grados.
Ahora, no parece que este importante objetivo se llegue a plasmar en compromisos concretos. Con la única excepción, tal vez, de que aquellos que estén en condiciones de hacerlo, las naciones acreedoras, financien la instalación de centrales térmicas a carbón en otros países.
Esta última decisión ya había sido adelantada por China, en un discurso ante las Naciones Unidas del presidente Xi Jinping.
«Tenemos que acelerar la eliminación del carbón e invertir más en energía renovable. También debemos asegurarnos de utilizar los recursos disponibles de manera inteligente, lo que significa que deberíamos ser capaces de adaptar nuestras tecnologías y estilo de vida a este nuevo mundo», dijo el primer ministro italiano y anfitrión de la reunión, Mario Draghi, en la apertura.
El borrador de declaración final, al que tuvieron acceso algunas agencias, añade también el compromiso para no financiar en el extranjero nuevas centrales de carbón. Sin embargo, no pone una fecha concreta para el objetivo de conseguir la neutralidad en emisiones de carbono. Conforme se han ido conociendo detalles de la declaración final, cada vez más voces lo tildan de tibio y poco ambicioso.
El presidente ruso, Vladimir Putin, que participó en la reunión de forma telemática, dijo que «reducir simplemente las emisiones no es suficiente para resolver el problema del calentamiento global» y apostó por «incrementar la absorción de los gases de efecto invernadero y aquí Rusia, como una serie de otros países, tiene unas oportunidades enormes». En concreto, aprovechar el potencial de absorción de los bosques, la tundra, tierras agrícolas, mares y pantanos».
El G20 buscaba en su segunda jornada en Roma una postura en materia medioambiental, con intensas negociaciones, antes de que arranque el lunes la XXVI Cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP26) en Glasgow. Los negociadores de cada delegación pasaron la noche tratando de alcanzar un acuerdo en materia climática que plasmar sobre un comunicado conjunto al término de la cumbre.
El editor de AgendAR opinó en twitter que «el mayor aporte q podría hacer el G20 para moderar el calentamiento global es acabar c sus reuniones presenciales ridículas. Cientos de personajes, asesores y guardaespaldas en viajes de avión… Hagánlas por video».
¨Pero los jefes de Estado comenzaron la segunda y última jornada de la cumbre del grupo en Roma con un paseo por uno de los lugares más emblemáticos de la capital italiana, la Fontana de Trevi, donde se inmortalizaron con una foto de familia inolvidable, mientras lanzaban una moneda. A todos nos gusta viajar…
Un importante premio internacional en Química para una investigadora de la Universidad Nacional de San Martín
Marta Litter fue reconocida por su contribución de impacto global y social a la investigación científica en química.
Marta Litter, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y docente del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental (3iA) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), fue distinguida con el premio Latin American Women in Chemistry 2021 que otorgan la American Chemical Society (ACS) y la Federación Latinoamericana de Asociaciones Químicas (FLAQ). Esta distinción busca reconocer a mujeres científicas hispanohablantes que han contribuido a la química y ciencias relacionadas. Fue en la categoría Leadership in Academia, que reconoce trayectorias comprobadas en el ámbito académico y con impacto global y social en el campo de la investigación científica en química. “Espero que este premio pueda servir para que las generaciones jóvenes que he formado continúen en la investigación científica y en el cuidado del ambiente, estrechando lazos con la comunidad científica internacional y nacional. Extiendo este deseo a todos los jóvenes interesados (y espero apasionados) en la investigación y la tecnología”, expresó Litter. Por su parte, María Julia Culzoni, investigadora independiente del CONICET, recibió una mención especial como Líder Emergente en Química, en mérito a sus diversos logros, tanto al frente del Laboratorio de Desarrollo Analítico y Quimiometría, como en la labor docente y en su carrera como investigadora mediante el proyecto “Desarrollo de plataformas analíticas para el análisis de muestras biológicas, alimenticias y ambientales”. Con esta distinción, ACS y FLAQ pretenden promover la igualdad entre géneros en la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas en América Latina, y también contribuir al desarrollo de una perspectiva más avanzada en la comprensión del impacto de la diversidad en la investigación científica y en el área de la química en general. busca reconocer a mujeres científicas hispanohablantes que han contribuido a la química y ciencias relacionadas. “La primera edición de los premios Mujeres Latinoamericanas en Química en el marco de CLAQ 2020, es la mejor oportunidad para mostrar la enorme cantidad de trabajo científico que muchas mujeres de América Latina han realizado durante las últimas cuatro décadas”, expresó Diana Cristina Sinuco León, presidenta de la Sociedad Colombiana de Ciencias Químicas (SCCQ) y de la FLAQ. Y añadió: “Hubo casi 80 nominados en tres categorías: 7 para líder de la industria, 34 para líder académico y 37 para líder emergente en química”. Litter es doctora en Química (UBA) y realizó un posdoctorado en Química de Polímeros en la Universidad de Arizona (EE.UU). Actualmente es investigadora superior ad honorem del CONICET y docente del 3iA. Su trabajo está orientado al desarrollo de tecnologías de tratamiento de aguas, aire y suelos desde la fisicoquímica ambiental. Se enfoca en la remoción del arsénico en el agua y en la difusión de este problema en el ámbito mundial, principalmente en América Latina y Argentina. Entre otras distinciones, Litter obtuvo el Premio Mercosur de Ciencia y Tecnología en dos oportunidades: 2006 y 2011. En 2018 fue reconocida por la UNESCO para formar parte de la Academia Mundial de Ciencias (TWAS). En 2020 fue incorporada a la Academia de Ciencias de América Latina y en 2021 obtuvo el premio Dr. Eduardo Charreau a la Cooperación Científico-Tecnológica Regional 2021 otorgado por la Organización de Estados Iberoamericanos, la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias y la Asociación Interciencia.Un antidepresivo reduce el riesgo de muerte por COVID
Un medicamento barato y ampliamente disponible, fluvoxamina, reduce el riesgo de muerte por COVID-19 y la necesidad de que las personas con la enfermedad reciban atención médica intensiva, según los resultados de los ensayos clínicos.
La prestigiosa revista Nature publicó hace pocos días un trabajo que señala que la fluvoxamina se toma para afecciones que incluyen depresión y trastorno obsesivo-compulsivo. Pero también se sabe que atenúa las respuestas inmunitarias y atenúa el daño tisular. Entre los participantes del ensayo que tomaron el medicamento en las primeras etapas de COVID-19, las muertes se redujeron aproximadamente en un 90% y la necesidad de cuidados intensivos se redujo en aproximadamente un 65%. «¡Una gran victoria para la reutilización de medicamentos!» dice el investigador médico Vikas Sukhatme. «El tratamiento con fluvoxamina debe adoptarse para aquellos con alto riesgo de deterioro que no están vacunados o no pueden recibir anticuerpos monoclonales». Para acceder a la publicación original (en inglés), cliquear aquí. En Argentina, fluvoxamina ha sido usada como antidepresivo, en menor escala, en los ’80. Tiende a adormecer al paciente. Lo de sus efectos antiinflamatorios es una sorpresa, y su eficacia en el Covid clínico confirma que lo realmente peligroso del SARS CoV2 son los efectos autoinmunes, como han insistido Daniel Arias y @Bob_Row.Consumo de alcohol: la pandemia agravó un problema previo, especialmente entre los adolescentes
El consumo se incrementó entre los adultos pero a los especialistas les preocupa la influencia sobre los adolescentes, que empiezan antes.
En los últimos 18 meses los recursos y la atención de los responsables de salud pública estuvieron casi exclusivamente enfocados en la pandemia. Pero ahora que los números del coronavirus dan un respiro, otros antiguos problemas que arrastra la Argentina –como el consumo problemático de alcohol– vuelven a la superficie social. Aunque todas las evidencias sugieren que regresan agravados por los meses de encierro, aislamiento y crisis económica. “Desde hace varios años Argentina se ubica en el podio de los países de la región con mayor consumo de alcohol per cápita y también uno de los que presentan mayor prevalencia de consumo excesivo episódico”, resumió Ariel Bardach, investigador en el Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS). Además, según este experto, es especialmente preocupante el consumo de bebidas entre adolescentes. “La III Encuesta Mundial de Salud Escolar constató que más del 50% de los adolescentes que tienen entre 13 y 17 años afirmaron haber consumido alguna bebida alcohólica en los treinta días anteriores”, completó Bardach, que también es investigador del Conicet. Y aunque la mayoría de los relevamientos que muestran el problema en detalle son de épocas prepandemia, estudios parciales realizados durante 2020 y 2021 dan sólidos indicios de que el consumo se hizo más frecuente y sostenido debido a factores como el aislamiento y las crisis económica. “Las estadísticas oficiales como la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo ya venían registrando un aumento sostenido del consumo episódico excesivo de alcohol (definido como la ingesta de cinco tragos o más, juntos, en los últimos treinta días): pasó de 8,9% en 2009 a 13,3% en 2018”, detalló Alfredo Palacios, coordinador de Economía de la Salud en el IECS. Y agregó: “Si bien no hay datos oficiales más recientes sobre el tema, hace pocos meses la Organización Panamericana de la Salud hizo un estudio en el que participó Argentina. De ese trabajo se desprende que el consumo episódico no parece haber cambiado demasiado. Aun así resulta alarmante porque ya se alcanzaba un nivel de consumo muy alto”. Indicios ¿Cuál es la tendencia que marcó la pandemia en este tema? Si bien los expertos coinciden en que se debería hacer una encuesta representativa a nivel nacional, algunos organismos académicos e instituciones realizaron consultas acotadas pero que revelan indicios significativos. Un ejemplo es la encuesta llevada a cabo por el Observatorio de Adicciones de la Defensoría del Pueblo bonaerense que reveló el consumo de alcohol en el contexto de confinamiento. Respecto de la ingesta de alcohol, este estudio –realizado entre 506 encuestados– dio cuenta de que el 27,5% afirmó consumirlo antes de la cuarentena. Y el 20,8% afirmó que aumentó su ingesta de las sustancias que ya consumía con anterioridad a la cuarentena. Entre los que reconocieron haber incrementado el consumo, uno de los indicadores más altos se verificó entre quienes beben alcohol (36,5%). Por otra parte, el 4,9% de los encuestados dijo haber adquirido el consumo de nuevas sustancias durante la pandemia. De estos, 21% relató en detalle que incorporó el alcohol a su consumo cotidiano.CONSUMIR EN CASA ES MÁS BARATO QUE HACERLO EN UN BAROtro trabajo parcial, pero con conclusiones similares, fue realizado por un equipo de la Facultad de Psicología de la UBA. “Existen dos formas de alcoholismo: por un lado la dependencia del alcohol y, por el otro lado, el abuso. En nuestro estudio notamos que ambas formas, como consecuencia del ASPO, se han incrementado, con la depresión como posible cuadro clínico mediador”, escribió Cristian Garay, integrante del proyecto y subsecretario de investigaciones . En el trabajo, publicado en diciembre de 2020 y realizado a través de encuestas online a un total de más de 10 mil personas en todo el país, se lee lo siguiente: “Respecto del alcohol, se observó un incremento sostenido: en marzo reportó consumirlo el 37,5%, en mayo el 41%; para julio era el 54% y en octubre se llegó al 54,8%”. ¿Cuáles son las implicancias a futuro de esta situación? Básicamente, complejizar el tratamiento de un problema que ya era grave. “Por las circunstancias creadas por la pandemia y el aislamiento es muy posible que las políticas necesarias para disminuir el consumo afronten más dificultades”, aventuró Bardach. “Por ejemplo, los chicos vieron a sus padres, en sus casas, consumir más alcohol. Tal vez eso pueda terminar incidiendo en una baja en la edad de inicio de consumo”. Y Palacios recordó que “con el aislamiento el tomar una mayor cantidad quedó facilitado porque consumir en casa es más barato que hacerlo en un bar o en un boliche. La pandemia y la cuarentena colaboraron para que el alcohol se volviera más accesible económica y culturalmente”.

