Una docente de La Plata, entre las 10 mejores maestras del mundo

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Ana María Stelman, una docente de primaria de La Plata, provincia de Buenos Aires, está nominada entre los 10 finalistas al Global Teacher Prize 2021 de Fundación Varkey, en colaboración con la UNESCO, un premio que recibe más de 8.000 postulaciones de 121 países de todo el mundo.

Stelman da clases en la primaria N°7 del barrio Hipódromo de La Plata a niños de una zona muy vulnerable. «Ya me veía ganadora estando entre los 50 así que imagínate que ahora mi sonrisa no entra en la cara», dice la mujer que es docente desde el año 1984 y pasó por diferentes espacios de enseñanza, desarrollando programas de educación o diversos proyectos vinculados con la búsqueda de empatía y estrategias creativas para llegar a motivar a cada chico. «Siento que estoy representando a todos, es muy importante el trabajo que hacemos todos los docentes del país y siento que los estoy representando a ellos también aunque no los conozca», sostuvo con emoción la maestra. El Global Teacher Prize, premio creado para reconocer «el sobresaliente aporte a la profesión del docente más destacado del año y para subrayar la importancia de su rol en la sociedad», reparte como premio un millón de dólares. El ganador de la séptima edición se anunciará el 10 de noviembre a través de una ceremonia virtual que tendrá lugar en la sede de la UNESCO en París. La historia de Stelman, madre de tres hijos, está vinculada a sus proyectos y también a como trabajó durante la pandemia. En su grado, sólo un alumno tenía computadora. Entonces, no le quedó más remedio que hacer malabares con el celular y WhatsApp para lograr que siguieran adelante con el estudio. A lo largo de su carrera, esta docente busco que los proyectos educativos que encaraba trascendieran las fronteras del aula. Y así, ante cada desafío busco convocar a especialistas, estudiantes avanzados de diferentes carreras o a quienes puedan aportar nuevas y mejores experiencias para generar nuevas preguntas, promoviendo el desarrollo de un pensamiento crítico capaz de cuestionar y buscar alternativas a sus necesidades e intereses. Además, usa herramientas digitales adaptadas a niños con capacidades diferentes, y dirige talleres y cursos sobre educación medioambiental y astronomía. También le encanta llevar a sus alumnos a participar en ferias de geografía y ciencia, y desarrollar programas educativos para la comunidad.

Los turistas gastaron más de 17 mil millones de pesos en el fin de semana largo del 8 al 11/10

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El fin de semana largo en la primera quincena de octubre movilizó un 55% más de visitantes que en 2019, sin pandemia. Los turistas gastaron en forma directa 17.718, 5 millones de pesos, según el informe de CAME. La entidad indicó que durante ese feriado el gasto diario promedio fue “de $ 2.700 cada uno y la “estadía media de 3,3 días” y que “los turistas gastaron $ 14.701,5 millones en forma directa, 334,5% más que en 2019”. También se desplazaron en este fin de semana «2.623.500 excursionistas, que se desplazaron de una ciudad a otra a pasar el día”, y “con un gasto promedio de $ 1.150 per cápita, se estima que gastaron $ 3.017 millones en forma directa”. La CAME agregó que “el aumento se explica tanto por la necesidad de viajar de las familias luego de tanto tiempo en confinamiento, como porque este año el feriado tuvo un día más”. Según los datos de CAME, nueve provincias tuvieron ocupación plena: Córdoba, Mendoza, Entre Ríos, Salta, San Luis, Chubut, Catamarca, Jujuy y Corrientes, mientras que los principales destinos fueron: Bariloche, Iguazú, Mar del Plata, Villa Gesell, Ushuaia, Calafate, Salta, Villa Carlos Paz, Mendoza, Puerto Madryn, el Partido de la Costa, San Martín de los Andes, San Salvador de Jujuy, y Gualeguaychú.

Un Nobel para el mercado laboral argentino

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Juan Manuel Telechea, licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires, y uno de los expositores más lúcidos sobre temas económicos que tenemos en Argentsina, publicó este artículo en Cenital. Lo reproducimo, y agregamos un comentario al final.

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«¿Cómo hacemos para aumentar el empleo?

La falta de generación de empleo es, sin dudas, una de las asignaturas pendientes de los últimos años. Los datos del SIPA muestran que el empleo total registrado pasó de 11.118.000 de puestos de trabajo en 2012 a 12.151.400 en la actualidad. Esto significa que, en promedio, se crearon 115.000 puestos por año, lo cual está muy por debajo de la cantidad necesaria para sostener el crecimiento poblacional (alrededor de unos 450.000 jóvenes por año pasan a estar en condiciones de trabajar, aunque no todos deciden buscar trabajo desde el primer año). La situación se agrava si tenemos en cuenta que no todos los empleos son iguales, tanto en términos de calidad como de remuneración. Entre 2012 y 2021 el empleo privado registrado no solo no se incrementó, sino que se redujo: se perdieron casi 194.000 empleos. Eso fue más que compensado por el empleo público (+634.500 puestos) y los monotributistas (+542.400 puestos), mientras que el empleo doméstico (+73.000) y los autónomos (-22.900) se mantuvieron relativamente constantes. El panorama global muestra entonces que el mercado laboral presenta un deterioro significativo, reflejado en la falta de creación de puestos de calidad y el incremento del sector informal. Las elecciones hicieron resurgir este tema, con medidas y propuestas tanto del oficialismo como de la oposición. El gobierno hace unos días lanzó una reducción transitoria de las contribuciones patronales para quienes contraten trabajadores dentro del próximo año, mientras que Cambiemos llevó al Congreso un proyecto para eliminar la indemnización y reemplazarla por un fondo de cese laboral. En ambos casos, la lógica es la misma: el problema por detrás de la falta de generación de trabajo es que el costo salarial es muy elevado, por ende hay que reducirlo y eso llevará a que las empresas contraten a más trabajadores. Respecto de la propuesta oficial, es algo que ya se hizo varias veces. Es más, puede sonar increíble, pero luego de perder las PASO en 2019, Macri anunció una medida prácticamente idéntica. Sin embargo, el caso paradigmático fue el de Ménem, que entre 1994 y 1999 las redujo más del 50%. La medida evidentemente no tuvo el resultado deseado, dado que el desempleo aumentó del 11,5% al 14,2% en dicho período, además de desfinanciar al sistema previsional (a quien le interese el tema, recomiendo este trabajo de Luis Beccaria y Pedro Galin). Una diferencia importante de la propuesta actual del gobierno respecto de la aplicada en los ’90 es que es una reducción transitoria de las cargas sociales. Por otro lado, el problema más grave de la propuesta de la oposición es que cercena derechos laborales de los trabajadores, por lo que no solo no sería aceptado por los sindicatos sino directamente por la Corte Suprema, como destaca Eduardo Levy Yeyati, especialista en estos temas (y que difícilmente pueda ser asociado con el oficialismo, más bien todo lo contrario). Como dijimos antes, el razonamiento que está por detrás de ambas propuestas es una idea muy arraigada en la economía de que el desempleo -o la falta de generación de trabajo- se explica por el hecho de que los salarios son muy elevados (técnicamente, que se encuentran por encima del nivel de equilibrio de la economía y eso provoca un “exceso de oferta” de trabajadores, es decir desempleo). Por ende, la solución sería reducir el salario y/o sus costos asociados -cargas sociales, indemnización, entre otras- de modo que eso incentive la contratación por parte de las empresas. Este modo de razonar tiene varias objeciones. Una que nos interesa mencionar acá es la cuestión empírica. En abril de 1992, el Estado de Nueva Jersey aumentó el salario mínimo casi 20% (pasando de USD 4,25 a 5,05 la hora). A partir de eso, los economistas David Card y Alan Krueger buscaron estimar el efecto que eso tenía en el nivel de empleo. Para eso, se les ocurrió una idea brillante que era comparar con lo sucedido en el Estado de al lado, Pensilvania, donde el salario mínimo no se aumentó y se pagaba exactamente lo mismo (USD 4,25 la hora). De esta manera, tenían lo más parecido a un experimento de laboratorio: dos muestras muy similares (dos Estados aledaños de Estados Unidos), donde una se mantuvo igual, y en la otra solo se modificó una variable: el salario mínimo. Con lo cual, la diferencia entre ambos resultados podía ser atribuida exclusivamente a lo sucedido con el salario mínimo. ¿Cuál fue el resultado? El aumento del salario mínimo en Nueva Jersey llevó a un aumento del 13% en el empleo, concluyendo lo contrario de lo que predecía la teoría. Por ese trabajo, y varios posteriores, David Card obtuvo esta semana el premio Nobel de economía (junto a otros dos colegas). ¿Cómo se explica esto? Pueden haber varios argumentos, pero creo que el más relevante está vinculado al hecho de que el principal motivo que está por detrás de la decisión de una empresa de contratar a un trabajador es para aumentar su producción. Por lo tanto, lo que podría haber sucedido en Nueva Jersey es que el aumento del salario mínimo llevara a que los trabajadores gasten y consuman más. Frente a ese aumento de la demanda, las empresas deciden expandir su producción, y para eso necesitan aumentar el empleo. Fíjense que esta explicación lleva a una relación entre el nivel de empleo y el salario diametralmente opuesta a la que plantea el enfoque anterior. Acá deberíamos observar que el salario y el empleo se mueven en sintonía (mayores salarios llevan a un mayor nivel de empleo, y viceversa), mientras que el enfoque anterior sostiene lo contrario (mayores salarios reducen el nivel de empleo, y viceversa). Como muestra el gráfico a continuación, los datos del mercado laboral argentino avalan la idea de que el aumento del salario viene acompañado de mayores niveles de empleo. Salario real (RIPTE) y empleo privado registrado (en miles de puestos)
Fuente: Elaboración propia en base a INDEC y SIPA. De lo anterior se desprende que no parecen apropiadas para incentivar el empleo las medidas que conciben al salario como un mero costo, dado que pierden de vista el hecho de que las empresas aumentan el empleo porque buscan producir más, y para eso primero debe haber un incremento en la demanda de sus productos, es decir, una mejora del poder adquisitivo de los trabajadores. Hacia allí deberían apuntar las medidas para mejorar el mercado laboral.»

Juan Manuel Telechea

Observaciones de AgendAR:

Este análisis de Telechea y coincidimos con su conclusión: los trabajadores son la mayor parte, por lejos, del mercado al que las empresas aspiran. Pero eso es válido para el conjunto del aparato productivo de un país. Aún los sectores de la exportación requieren una economía en equilibrio y una sociedad que les pueda proporcionar los insumos y los servidos que necesitan. Pero eso es cierto para el conjunto. Para el empresario individual, el salario es un costo, que tratará de disminuir, porque sus empleados son una parte infinitesimal de su mercado. La época de Henry Ford y los sueldos que pagaba a sus trabajadores para que ellos y sus pares pudieran comprar su modelo T ha quedado más de un siglo atrás en el tiempo. Hoy gran parte de la industria produce para cadenas de valor globales, y eso es aún más cierto para el agro. ¿Cómo puede lograrse que el interés individual del empresario coincida con los intereses del conjunto? Esa es la pregunta clave de la economía capitalista. Hay casos de éxito en el mundo que demuestran que es posible. Pero no es fácil.

A. B. F.

Finalmente, se inaugura «Cero + Infinito». Un edificio de la UBA para la ciencia de datos y la informática

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La vieja Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, ahí en la Ciudad Universitaria, tiene desde ayer un nuevo edificio. Para nuevos desarrollos de la ciencia argentina.

“Cero + Infinito” nació como proyecto en el año 2006, como  parte de la solución al nudo ocasionado por la revitalización del sistema científico argentino en esos años. Para la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, ese desarrollo significó un aumento significativo de la cantidad de investigadores, la suma de líneas de investigación y el consiguiente incremento en equipamiento de todo tipo. En ese año el entonces decano Jorge Aliaga y la vicedecana Carolina Vera elaboraron un análisis detallado de la situación y propusieron un proyecto integral de mejora y ampliación de los espacios de docencia e investigación de ExactasUBA, con eje en la creación de un nuevo edificio. Este proyecto avanzó en forma lentísima, e irregular, durante casi 15 años, en medio de todos los avatares que atravesaron el sistema nacional de ciencia y tecnología y el estado argentino. Con el aporte y compromiso del graduado Sebastián Ceria y el impulso del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación fue posible terminar de desarrollar la propuesta y contar hoy con el edificio concluido. «Cero + Infinito» estuvo durante su construcción bajo la esfera del Ministerio y ahora quedará en la esfera de la Universidad de Buenos Aires. “Cero + Infinito” fue el nombre que le dio Sebastián Ceria al ver la propuesta del reconocido arquitecto Rafael Viñoly, quien donó su diseño. El edificio se encuentra emplazado en Ciudad Universitaria, anexo al Pabellón 1 de Exactas UBA, en el barrio porteño de Belgrano. En consonancia con la tradición de Exactas -como la de toda verdadera universidas- en un mismo espacio se integran docencia e investigación, con un marco de diseño moderno y características arquitectónicas únicas. Son 8.500 metros cuadrados destinados a aulas, oficinas y salas de uso diverso. El edificio cuenta con dos plantas y subsuelo de servicios. Su concepto se apoya en dos jardines internos arbolados: el “cero” y el “infinito”, nombradas de esa manera por las figuras que representan su contornos. Su perímetro está completamente vidriado, lo que permite que todos y cada uno de los ambientes dispongan de luz natural. El área perimetral externa de la planta baja está destinada al sector de aulas. Las áreas restantes, establecidas alrededor de los dos patios, están destinadas a salas de reuniones, de servidores, bibliotecas, bares y áreas de lectura. Dispone de 10 aulas de computadoras, con capacidad para 50 máquinas cada una; 19 aulas con capacidad para 60 alumnos y con mesas y sillas móviles, adaptables a diversas modalidades de enseñanza, y 5 aulas de seminarios en forma de anfiteatro para 100 personas. El primer piso cuenta con 56 oficinas destinadas a los grupos de investigación de los Departamentos e Institutos que se alojarán en el edificio: Departamento de Computación, el Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos, el Instituto de Cálculo UBA-Conicet, el Instituto de Ciencias de la Computación UBA-Conicet y el recién creado Centro Interinstitucional en Ciencia de Datos, de doble pertenencia MINCYT-UBA. Cero + Infinito tiene la particularidad de contar con techo verde en toda su superficie y un sistema de climatización termomecánica que permite un ahorro del 70% de la energía. Manuel Sadosky, que trajo en 1960 a Clementina, la primera computadora para fines científicos que llegó a nuestro país, habría sonreído. Y planteado nuevos desafíos.

Las lecciones de la reciente caída de WhatsApp

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En AgendAR ya hemos tratado este tema. Nos enfocamos en la necesidad de contar con una alternativa propia, frente a la interrupción de un servicio que se ha convertido en esencial. Ahora, Fernando Schapachnik, director ejecutivo de la Fundación Sadosky, se enfoca en la aplicación en sí, y en la diferencia entre sistemas abiertos y cerrados. Y nuestros enfoques coinciden en la importancia de la alfabetización tecnológica.

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«La reciente caída masiva del servicio de WhatsApp es una buena oportunidad para reflexionar sobre algunos aspectos de la tecnología actual. Una pregunta puede servir cómo disparadora: ¿podría el mail caerse de manera tan masiva? ¿Cuál es la verdadera diferencia entre el mail y el WhatsApp? No se trata de la velocidad de respuesta, no se trata de la facilidad de uso, no se trata de poder o no mandar audios. La verdadera diferencia es que el mail está basado en un protocolo abierto y el WhatsApp es un producto cerrado. ¿Pero qué significa eso?
En ambas aplicaciones tenemos que distinguir dos elementos que las constituyen, están los “clientes” (también llamadas “las apps”), que son la parte que tenemos instalada en nuestro teléfono, en nuestra computadora o que accedemos desde la web, en una dirección particular. Pero no son el único componente. Se complementan con otra parte que no vemos. El “servidor”: este nombre lo recibe la parte de la infraestructura encargada de recibir la información, y de saber cómo hacerla llegar de un lugar a otro de la red, de almacenarla mientras el destinatario/a no está conectado, etc. En realidad, deberíamos escribir también entre comillas “el”, porque no se trata de uno solo. Es una cantidad muy grande de computadoras, distribuidas en enormes centros de cómputo, esparcidos por todo el mundo. Tanto WhatsApp como el mail tienen sus clientes y sus servidores. Pero hay una diferencia fundamental. En el caso de WhatsApp, todos ellos pertenecen a una misma empresa. De hecho, el episodio que ocasionó la falla masiva fue, por lo que sabemos, un error humano, una configuración mal hecha en una parte nodal de la infraestructura de la empresa dueña de las plataformas Facebook, Instagram y WhatsApp. Y como toda la operación depende de esa parte de la infraestructura (por lo que sabemos, se trata del DNS, el componente que transforma los “nombres de dominio” en direcciones IP, es decir, el que transforma esos nombres inteligibles para humanos que tipeamos en el navegador en formas en que las computadoras pueden localizarse entre sí), al caerse se caen todos los servicios asociados. Sólo WhatsApp Inc puede hacer clientes de WhatsApp, porque el mecanismo de comunicación entre el cliente de WhatsApp y los servidores de la compañía es un secreto comercial. No se difunde esa información ni se autoriza a terceros a hacer sus propios clientes. Mucho menos sus propios servidores de WhatsApp. ¿Podría darse una caída tan masiva con el mail? Es altamente improbable, debido a su naturaleza: en este caso los múltiples servidores que hacen que nuestro correo electrónico llegue de un lugar a otro se encuentran desconcentrados: tienen muchos, muchísimos dueños, de distinto tamaño: grandes corporaciones, Estados, ONGs, pequeñas empresas, etc. Cada uno de ellos es, en buena medida, independiente del resto, porque además de su propiedad los diferencia otra cosa: utilizan software distinto. Hay muchísimos tipos de servidores de mail y también de clientes de mail. Y eso se debe a una de las virtudes de origen de Internet: fue pensada en base a protocolos abiertos. En este caso, el famoso SMTP (Simple Mail Transfer Protocol, que en castellano sería algo así como “protocolo simple para la transferencia de correo electrónico”). Qué es un protocolo? Un grupo de expertos y expertas discute las particularidades técnicas y cuando llegan a un acuerdo publican un documento que explica, en absoluto detalle, cómo debería funcionar tanto un cliente de mail como un servidor. En el caso de SMTP la primera versión data del año 1982 (www.rfc-editor.org/rfc/rfc821 para quienes quieran curiosear) y tiene muchas revisiones que han ido mejorando el servicio e incorporando aspectos que no fueron considerados en el diseño original como la encripción, el spam, etc. En realidad, el protocolo lo que define es cómo hacen clientes y servidores para intercambiar información, dejando de lado aspectos como la forma en la que cada cliente de mail decide interactuar con sus usuarios. Eso permite tener clientes de mail para todos los gustos, hechos por personas diversas, algunos gratuitos, otros parte de paquetes comerciales. Todo eso es posible porque el mail está basado en un protocolo abierto. Hay varios productos de mensajería instantánea que, basándose en las ideas del software libre, brindan diverso nivel de apertura, incluida la posibilidad de que personas u organizaciones monten sus propios servidores de mensajería (Telegram, Signal, Mastodon, por poner algunos ejemplos) pero en términos de resistencia a fallas masivas y apertura, seguimos estando un escalón más abajo que en el caso de la tecnología que se monta sobre estándares abiertos que permiten la interconexión. Un país puede tener su propia infraestructura de mail, comunicarse con el resto y seguir funcionando si hay fallas en otros lugares. Los protocolos abiertos son habilitadores de la soberanía tecnológica. Las plataformas cerradas limitan estas posibilidades. Entender estas diferencias, profundamente conceptuales, entre tecnologías se vuelve cada vez más importante para poder vivir como ciudadanos y ciudadanas de primera, que pueden opinar con voz propia sobre los debates socialmente pertinentes de su tiempo. Por eso es que desde la Fundación Sadosky abogamos por la incorporación en la escolaridad del área del conocimiento que da cuenta de la tecnología clave de nuestra época. No es sólo programación: debemos avanzar hacia la incorporación de las Ciencias de la Computación en la escuela.»

Cáncer de mama: durante la pandemia 7 de cada 10 mujeres no se hicieron el chequeo médico

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Siete de cada diez mujeres argentinas no realizaron la visita al médico para los controles preventivos del cáncer de mama durante la pandemia y solo el 22% realizó consultas virtuales para mantener la frecuencia anual de sus chequeos, según la Encuesta Nacional de Opinión Pública sobre Cáncer de Mama presentada por la Fundación Avón en el mes de la concientización sobre esta enfermedad.

La postergación de la visita al médico fue más común entre las mujeres menores de 40 años (69%), y de los estratos medio (74%) y bajo (76%). Entre las razones predominó el miedo a contagiarse de Covid (51%) seguido por la falta de turnos (34%), falta de tiempo (13%) y dificultad laboral (10%). “Entendemos que la demora excesiva en las consultas puede acarrear riesgos mayores a los que se pretende evitar. Es por esto que sugerimos a quienes hayan retrasado sus controles, retomar los mismos de manera de no perder la posibilidad de la detección oportuna de las patologías de la mama», indicó la Sociedad Argentina de Mastología. Por otro lado, solo el 23% afirmó haber realizado los controles médicos con la frecuencia de siempre, casi 3 de cada 10 aseguró haber disminuido la frecuencia y casi la quinta parte de las encuestadas dijo no haberse hecho ningún chequeo. No obstante, el 74% de las argentinas considera el cáncer de mama como un problema muy grave, el 93% de las encuestadas consideró que es “muy importante” realizarse los chequeos anuales para prevenir la enfermedad y solo el 1% opinó que es “poco importante”. El relevamiento nacional forma parte de un estudio más amplio, la Encuesta Regional de Opinión Pública sobre Cáncer de Mama 2021, desarrollada durante julio y agosto de 2021 en Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú y Uruguay, a 7.000 mujeres mayores de 16 años. “El propósito de esta encuesta es escuchar las voces, los temores, el conocimiento o la ausencia de información que tienen las mujeres de los países de Latinoamérica sobre el cáncer de mama, una enfermedad que detectada a tiempo tiene más del 90% de posibilidades de curación”, dijo Ana Inés Álvarez, directora ejecutiva de la Fundación Avón. La mamografía como método de detección temprana Además de repetirse a nivel regional el dato de que 7 de cada 10 mujeres no realizaron la consulta médica preventiva o controles mamarios durante la pandemia de Covid-19 por miedo a contraer la enfermedad, el informe enciende otras “alertas”. El estudio contó con el apoyo de organizaciones como el Instituto Nacional del Cáncer en Argentina, la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer, la Fundación Arturo López Pérez (Chile), la Fundación Clarita Berenbau (Uruguay), Sociedad Argentina De Mastología, Laboratorio Roche, Observatorio de Salud Grupo de Fundaciones y Empresas (GDFE), Mamotest, Economía Feminista y Fundación Directorio Legislativo y las médicas especialistas Dra. Flavia Sarquis, Dra. Karina Pesce y Dra. Mariana Araujo (Uruguay).

Y el capitán Kirk volvió al espacio, a los 90 años

“Fue increíble, estoy tan lleno de emoción”, dijo William Shatner, estrella de la serie televisiva “Star Trek” (“Viaje a las estrellas”), quien, a los 90 años, se convirtió ayer en la persona de mayor edad en ir al espacio.

Más de 50 años después de su debut como el Capitán James T. Kirk de la nave espacial Enterprise en la popular serie, Shatner viajó a bordo de un cohete y una cápsula desarrollados por Blue Origin, la compañía privada de vuelos espaciales del fundador de Amazon, Jeff Bezos. El histórico viaje de placer convirtió a Shatner en la persona de mayor edad en llegar al espacio. “Hay un azul suave”, dijo. “Y es tan delgado. Y lo superas en un instante”.
Shatner y otros tres miembros de la tripulación, Audrey Powers, vicepresidenta de operaciones de misión y vuelo de Blue Origin, y dos clientes privados, Glen de Vries y Chris Boshuizen, viajaron en el cohete y la cápsula New Shepard de Blue Origin hasta el borde del espacio.
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El despegue ocurrió alrededor de las 10:50 de ayer y el vuelo completo duró aproximadamente 10 minutos. Jeff Bezos, el fundador de Blue Origin, se unió a amigos y familiares para saludar a los astronautas cuando salieron de la cápsula uno por uno, luego de aterrizar. Bezos roció botellas de champán para celebrar el lanzamiento histórico, que resultó un éxito. “Todo el mundo tiene que hacer esto”, dijo emocionado el actor a Bezos.
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La misión se retrasó casi una hora mientras las tripulaciones trabajaban en la plataforma de lanzamiento para asegurarse de que el cohete estuviera listo para el vuelo. Anteriormente, los fuertes vientos en el sitio de lanzamiento de Texas también obligaron a Blue Origin a retrasar la expedición de su horario originalmente programado a principios de semana.El viaje de Shatner fue el segundo lanzamiento de Blue Origin de una tripulación totalmente civil. El vuelo inaugural de la compañía fue en julio, con Bezos, su hermano y otros dos pasajeros a bordo.
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El cohete y la cápsula New Shepard están diseñados para viajes suborbitales, que en realidad no entran en órbita alrededor de la Tierra, sino que vuelan hasta el borde del espacio, y donde los pasajeros pueden experimentar alrededor de cuatro minutos de ingravidez. Y la visión de la Tierra curvada «debajo» de ellos y el universo arriba.
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Argentina frente a la pandemia del coronavirus: luces y sombras

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Hace casi 20 semanas que están disminuyendo en forma consistente las cifras de contagios y de víctimas del covid en nuestro país. La sociedad, agobiada por las restricciones y, menos mencionado pero muy real, por el temor de la pandemia, quiere creer que el peligro ha pasado. Las cifras del turismo interno en el reciente fin de semana largo lo demuestran. Y, es inevitable, la dirigencia -tanto en el oficialismo como en la oposición- no quiere romper la ilusión, cuando no parece haber motivos concretos para hacerlo. Creemos que vale la pena actualizar un «cuadro de situación» de la pandemia y de la vacunación. El periodista Pablo Esteban hizo un resumen amplio e informado, aunque -creemos- demasiado «luminoso», que reproducimos. Y Daniel Arias agrega algunas sombras, que apuntan a los riesgos que todavía existen.

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«Desde hace 19 semanas disminuyen las infecciones por covid. De hecho, junto con Portugal, Argentina encabeza la lista de naciones que, a nivel mundial, exhibe el descenso más sostenido. Si se compara con el pico de la segunda ola, cuando la cifra alcanzaba los 33 mil casos diarios; en el presente, ese número apenas llega a 1.058. Lo mismo puede advertirse con la ocupación de Unidades de Terapia Intensiva: se quebró la barrera de los mil (981), cuando en julio ascendía a 7.969. Para advertir una situación similar hay que remontarse a julio, pero de 2020. Ciertamente, el sistema sanitario –aunque siempre estuvo al borde del colapso– cumplió con el objetivo trazado al inicio de la crisis: todos los pacientes accedieron a una cama. Por último, el cuadro de cifras que representan buenas noticias lo completa el promedio de fallecidos reportados en el presente: se contabiliza un promedio de 34 cuando, hace solo cuatro meses, se alcanzaba las 600 muertes. “Estamos muy bien, pero hay que cuidar esto que hemos logrado juntos. Esta pandemia ha costado sangre, sudor y lágrimas. Más de 115 mil fallecidos y un trabajo impresionante del Ministerio de Salud para una muy positiva campaña de vacunación. Ni hablar de los sacrificios personales, psicológicos y emocionales de cada uno de nosotros. Si pagamos ese costo tan alto para llegar hasta acá, no nos cuesta nada cuidar un poco lo conseguido”, señala Rodrigo Quiroga, doctor en Ciencias Química y bioinformático del Conicet. Este escenario favorable también se comprueba a partir del retorno paulatino de actividades. Si la gente en los estadios configuraba una postal que la mayoría de los argentinos y las argentinas pensaba volver a ver en varios meses más, la presencia masiva en eventos populares no deja de sorprender. Los teatros y los cines también recuperan el terreno perdido. Ni mencionar la eliminación del uso del barbijo obligatorio al aire libre y en sitios sin aglomeraciones. Auténtico símbolo de la crisis sanitaria cuyo uso, a partir de las últimas medidas, comenzó a ser regulado. Diversos especialistas aseguran que esta actualidad epidemiológica no debería causar ninguna sorpresa: Argentina vacunó rápido y bien, con una cartera diversificada de tecnologías seguras y eficaces. Esta semana se llegó al objetivo de contar con más del 50 por ciento de los habitantes inoculados con dos dosis y el proceso continúa profundizándose en los adolescentes, niños y niñas. La autorización de Anmat –y el aval de la Sociedad Argentina de Pediatría– para aplicar la Sinopharm desde los 3 años no deja de configurar una excelente noticia. A la fecha, el 66 por ciento de la población recibió la primera y el 52 por ciento el esquema completo. En esta línea, algunas jurisdicciones, entre ellas CABA, se acercan a superar al 70 por ciento con ambas dosis, y conquistar la tan mentada inmunidad de rebaño. “En las últimas simulaciones que realizamos vemos que los casos con Delta podrían recién incrementarse en noviembre. E incluso, si la vacunación marcha como hasta ahora, y si los adolescentes y la población pediátrica puede protegerse con velocidad, nosotros vemos un efecto de inmunidad colectiva muy fuerte que podría hacer que una nueva ola sea muy pequeña, en comparación a las previas”, advierte Quiroga. Luego completa: “Asimismo, de aumentar un poco el mes que viene, en diciembre y enero podría disminuir a niveles más bajos de los que registramos hoy”.

La variante Delta y su singular propagación en Sudamérica

Delta provocó grandes conflictos sanitarios en aquellas naciones que no habían inmunizado lo suficiente. En cambio, en aquellos países que ya habían avanzado con la campaña, la variante no causó crisis muy significativas. “Claramente, las restricciones a los vuelos de junio y julio, y el aislamiento de las personas que ingresaban al país, sirvieron mucho, y es lo que en definitiva nos diferenció de las naciones vecinas. En Chile y Brasil, Delta es predominante”, observa el científico del Conicet. En el último reporte del ANLIS Malbrán, se puede observar que si al 22 de agosto, tan solo el 2.1 por ciento de lo secuenciado correspondía a casos de Delta, un mes después, la cantidad de positivos con esta variante llegaba al 13 por ciento. Con lo cual, el incremento fue de seis veces en apenas un mes. De acuerdo al informe que elabora Proyecto País (MinCyT), en Gran Buenos Aires Delta representa el 13.5 por ciento y en CABA el 9 por ciento. Al momento, Gamma (Manaos) y Lambda (Andina) son las de mayor prevalencia en el territorio nacional. “Estamos viendo un aumento en la proporción de nuevos casos asociados a Delta. Sin embargo, la particularidad que exhibe América del Sur en relación a otras regiones en las que ingresó es que no se plasma con un aumento significativo en el número total de contagios que se reportan”, expresa Carolina Torres, doctora en Bioquímica y viróloga del Conicet. En naciones como Reino Unido o Israel, como ejemplos paradigmáticos, Delta no solo había reemplazado con velocidad a las variantes previas, sino que también había provocado nuevas olas. En esta región del globo, sin embargo, los casos se mantienen estables, o bien, a la baja. Esto se observa en el vecino trasandino que, aunque –como apuntaba Quiroga– tiene a Delta como predominante, demuestra un presente epidemiológico estable, con un promedio de 500 casos y 6 fallecimientos por jornada. “En Chile aumentaron de manera simultánea los casos con Delta y Mu, que reemplazaron a Gamma y Lambda. Hoy Delta representa el 80 por ciento de las detecciones y Mu un 13 por ciento”, explica Torres. En Brasil, el 90 por ciento de las nuevas detecciones corresponden a Delta, sin embargo, las cifras totales se mantienen estables, con un promedio de 15 mil casos diarios y 400 muertes.

La vida que queremos

“Ante un relajamiento total de cuidados, la situación puede volver a empeorar, parecido a lo que sucede en Reino Unido, en que los no-vacunados se infectan todos. En cambio, si se mantienen los cuidados básicos y algunas de las restricciones a los eventos masivos puertas adentro, sumado a la consolidación de la vacunación pediátrica y adolescente, el problema de Delta puede ser prácticamente nulo”, proyecta Quiroga. “Todavía no podemos vivir como en 2019, pero no haría falta demasiado para llevar el número de casos prácticamente a cero”, se ilusiona. La pandemia enseñó que realizar proyecciones es muy complejo, de hecho, al coronavirus hay que comprenderlo a la luz de las dinámicas sociales y culturales de cada contexto. En este marco de incertidumbres variopintas, la ciencia funcionó como la mejor herramienta disponible. “El panorama es sumamente prometedor, pero hay que ir con bastante cautela todavía porque no tenemos un número cero de casos y se realizan aperturas para el ingreso de viajeros internacionales. Todos los que lleguen con virus, llegarán con Delta. El desafío será cubrir a toda la población pediátrica que, aunque suele no desarrollar cuadros graves, puede configurarse como un nicho de transmisión importante”, remata Torres.»

Observaciones de AgendAR

La Argentina no vacunó rápido y bien, como dice mi colega Pablo Esteban. A lo sumo, está vacunando bien ahora, con fórmulas eficaces. Pero de rápido, nada. Nuestro país no se destaca en el Cono Sur ni en la región por su porcentaje de población con doble vacuna. Tiene un 52,2%, contra el 74,5% de Uruguay, el 74% de Chile, el 46,5% de Brasil y, como referencia muy divergente, el 55,7% de los EEUU. De modo que hoy estamos casi iguales a los EEUU en cuanto a números, pero por motivos muy diferentes: aquí porque todavía no llegaron suficientes vacunas, y allá porque el 33% de la población se niega a vacunarse. Las muertes acumulativas por millón de habitantes confirman un mal desempeño argentino en una región que, este año, llegó a ser la de peores números. La Argentina acumula 2531,98 muertes por millón, contra 1759,95 de Uruguay, 1955,20 de Chile, 2808,55 de Brasil (cifra muy dudosa, es necesario aclarar), y 2141,31 de los EEUU. La dinámica del Covid-19 en Argentina vio sólo dos olas: la de fines de invierno de 2020, en la que el país llegó a un pico de 788 muertes en un solo día el 1ro de Octubre, y la de otoño-invierno de este año, en que llegó a 602 muertes el 11 de junio. El primer pico fue motorizado por la cepa Kent inglesa, y el segundo pico por las dos regionales, la Manaos brasileña y la Andes de los países andinos, con muy poca aparición de la cepa Delta de la India, ya dominante sin embargo en toda la región, incluidos Brasil y los países andinos. El colega Esteban no se equivoca en esto: el cierre de fronteras, especialmente las aeronáuticas, este año hizo la diferencia. La zona más poblada de la Argentina, el cinturón de megalópolis desde La Plata hasta Córdoba y Mendoza, quedó aislada de la entrada masiva de la cepa Delta mientras se avanzaba con la vacunación. Esta última fuerza, la inmunización, ahora está pisando por primera vez los números de Argentina a la baja dentro de la región. Es una caída muy brusca desde el pico de la segunda ola. Y mayor que la de nuestros vecinos de mapa. Argentina tiene ahora 19,17 contagios por millón de habitantes, contra 34,97 de Uruguay, 43,96 de Chile y 71,9 de Brasil. Tal vez estamos empezando a ver la diferencia de performance entre vacunas. La población de esos países fue básicamente vacunada con Sinovac, muy disponible pero sólo de un 51% de eficacia a doble dosis, mientras que los dos caballitos de batalla del MinSal argentino tuvieron como piso el 79% de la Sinopharm y el 91,6% de la Sputnik-V como techo. Su único problema es lo que tardaron en ir llegando. Todavía los números argentinos de muertos por millón podrían ir mejorando a principios de 2022 comparados con los del resto del Cono Sur, si se comprobara que estas dos fórmulas, Sinopharm y Sputnik-V, promueven una respuesta inmune no sólo más eficaz sino más duradera y basada no tanto en anticuerpos como en la acción de los linfocitos T8. Chile y Uruguay ya están dando terceras dosis, por si las moscas. A recordar, estas fórmulas eran un plan B. El gobierno, como plan A, tuvo la AstraZeneca fabricada a razón de 25 y luego de 50 millones de dosis por mes a partir de agosto de 2020 en mAbxcience, Garín, Provincia de Buenos Aires. Inexplicablemente, el MinSal aceptó la imposición del financista mexicano Carlos Slim y el consentimiento del grupo Insud, dueño de mAbxcience, según la cual la vacuna formulada en bruto aquí se exportaría sin el fraccionamiento y distribución local de al menos el pedido inicial pactado y pagado por Argentina, de 22,4 millones de dosis. Ese ida en tambores y vuelta en ampollas de 14.800 km. por aire es de suyo un sinsentido logístico, aunque seguramente calmó la ansiedad de Slim de que aquí no nos quedaríamos con las vacunas de México. Por el contrario, México se quedó con las nuestras. Toda la producción de mAbxcience se lleva al país azteca, donde debía hacerse el proceso de terminación, o «filtering-filling», en laboratorios Liomont… que por empezar carecía de los filtros y redomas para ello. Aquí había y de sobra, a 240 y a 400 metros de distancia de mAbxcience, en Biogénesis Bagó y en Sinergium Biotech, empresas donde el grupo Insud es copropietaria y propietaria total respectivamente. Biogénesis es la mayor exportadora mundial de vacunas anti-aftosa, por dar una idea. Cuando empezaron a pasar la primavera y el verano sin que las 22,4 millones vacunas de AstraZeneca fabricadas en Argentina se pudieran suministrar en Argentina, el gobierno nacional prefirió priorizar el derecho privado sobre la necesidad nacional. Tenía argumentos de sobra para incautar menos de un mes de producción de mAbxcience, terminarla en Biogénesis o en Sinergium (¡sin salir siquiera de Garín!) y distribuirla rápidamente. Por el contrario, cuando en Liomont encontraron por fin los filtros y los frasquitos, las dosis de AstraZeneca fueron regresando al país en cuentagotas, mientras la rampa de contagios y muertes en Argentina se iba literalmente al demonio. Todavía en agosto de 2021 Liomont nos debía 9 millones de vacunas. Un éxito, lo de dejar decisiones críticas del estado en manos de multinacionales y billonarios amigos y re-filantrópicos. ¿Qué puede salir mal? Que Página 12 diga que aquí se vacunó rápido y prefiera no preguntarse cuántos argentinos murieron por la doble negativa del gobierno de intervenir en un contrato tan a contramano del interés argentino, periodísticamente hace ruido. Entiendo menos aún su distracción frente a la renuencia del gobierno a actuar de oficio y gobernar, cuando incluso ese mal contrato fue incumplido. Esta discusión hoy, gracias a el creciente aluvión de arribos de Sinopharm y Sputnik, se volvió contrafáctica y casi académica. Pero cuando estábamos finalizando 2020 ya con 55.000 muertos (muchos miles de los cuales no deberían haberse siquiera contagiado) la discusión era sanitaria, política, urgente y de vida o muerte. Ningún medio de opinión importante, fuera pro-gubernamental u opositor, quiso darla. Y todavía hoy se prefiere no mentar esa soga en casa del ahorcado. Pero ahí está. No llegamos por casualidad a tener 116.000 millones de muertos. Nos salvó la rápida reacción de la actual ministra de Salud, Carla Vizzotti, al comprar Sputnik-V y Sinopharm cuando todavía sus ignotos fabricantes no tenían publicaciones en revistas occidentales u aprobaciones de la OMS, y menos aún de las agencias regulatorias de EEUU y la UE. De hecho, a la vacuna rusa la OMS todavía le encuentra el pelo en la leche, pese a que a una sola dosis da un 78,6% de protección, un 15,51% más que la AstraZeneca con dos (63,09%). Por esas cifras, la fórmula del Instituto Gamaleya ya fue autorizada por 70 países que suman 4000 millones de habitantes, la mitad de la humanidad. Recordamos que en la emergencia y cuando aún no era ministra, Vizzotti no sólo fue previsiblemente vapuleada por la oposición por decidir en soledad, ojeando traducciones precarias de informes escritos en cirílico y mandarín, y a puro talento de vacunóloga, a favor de fórmulas «flojas de papeles». También le pegaron varios popes de su propio palo político. En EEUU, donde sólo se usaron fórmulas de altísima eficacia (94,1% Moderna y 95% Pfizer BioNtech), el contagio sigue altísimo, con 281,8 casos por millón frente a nuestro 19,17%. Esto vuelve a sugerir que, dentro de ciertos parámetros, parece mejor tener más vacunados que mejores vacunas. Y es que los EEUU son un caso extremo que se va de registro: el tercio de población anti-vacunas está enfermando al resto del país. Ahora lo que está sumando diferencia protectora al cepo aéreo argentino es el despliegue vacunatorio y el testeo rápido de antígenos en los sitios de ingreso. Dentro de no mucho serán evaluados por la ANMAT dos de fabricación nacional, el de la UNSAM (Universidad de San Martín) y el de la FIL (Fundación Instituto Leloir). Sin herramientas de ese tipo, un regreso rápido al egreso e ingreso irrestricto a través de nuestras fronteras promete ser un búmerang. Con poco más de la mitad de su población con doble vacuna y alrededor de 15 millones de habitantes sin ninguna vacuna (un tercio del total, exactamente como en EEUU), si se eliminaran totalmente las restricciones a los viajes internacionales la Argentina estaría muy a tiempo de una irrupción de cepa delta y una tercera ola. Cepa que en el Cono Sur, salvo aquí, ya se impuso sobre las demás porque es un 160% más contagiosa que la cepa original Wuhan del SARS CoV2. Sucedió en Gran Bretaña y en Israel, y cuando sus respectivas poblaciones estaban mejor vacunadas que la nuestra a fecha de hoy. Hasta que más de un 80 por ciento de los argentinos, adultos y niños, no tenga su doble dosis de fórmulas efectivas, aquí no se puede hablar de inmunidad colectiva.

Daniel E. Arias

Comenzó la vacunación contra el covid de menores de 3 a 11 años en la provincia de Buenos Aires

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El Gobierno bonaerense comenzó ayer martes a vacunar contra el coronavirus a niños de 3 a 11 años en los 135 municipios de la provincia, lo que constituye «un paso clave en términos epidemiológicos», según dijo el ministro de Salud, Nicolás Kreplak.

Oficialmente se indicó que son 2.600.000 los niños de entre 3 y 11 años en condiciones de ser vacunados, y 1.600.000 los jóvenes de entre 12 y 17 años.
En las últimas horas Kreplak posteó en sus redes sociales que la vacunación de las y los chicos de 3 a 11 años es «un momento muy importante. Además de transmitir más tranquilidad a las familias bonaerenses, confiamos en que es un paso clave en términos epidemiológicos».
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Agustín (10) y Nicolás (15) esperan en el Hipódromo de La Plata ingresar al predio para su vacunación. (Foto Leo Vaca)
Agustín (10) y Nicolás (15) esperan en el Hipódromo de La Plata ingresar al predio para su vacunación. (Foto Leo Vaca)
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La vacunación pediátrica con Sinopharm contra el coronavirus fue aprobada por el ANMAT, el Cofesa, la cartera sanitaria nacional y la Sociedad Argentina de Pediatría.

Ley de Movilidad Sustentable: fijará en 20 años el plazo para reemplazar los autos con motor de combustión

El presidente Alberto Fernández visitó la planta de la automotriz Toyota Argentina, en Zárate. Y con el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, presentaron el proyecto de Ley de Promoción de la Movilidad Sustentable, que aspira a generar en los próximos 10 años inversiones por US$ 8.300 millones y 21.000 puestos de trabajo. Prohibe la venta de autos de combustión interna -a nafta, gasoil- en Argentina a partir de 2041. El proyecto está pensado en el marco de la «transición energética», impulsada, sl menos en las declaraciones, por todas las Grandes Potencias, sobre la que nuestro país ha asumido compromisos que refirmará en noviembre en la Cumbre del Clima de Glasgow. Los objetivos concretos de las medidas propuestas son crear un régimen de promoción industrial para fomentar la fabricación y venta de autos 100% eléctricos en nuestro país. También, impulsar la creación de la Agencia Nacional de Movilidad Sustentable, que establecerá las normativas que deberán cumplir los futuros autos fabricados y vendidos y nuestro país. En caso de ser aprobada, la nueva Ley obligará a las dependencias del Estado y el transporte público tendrá que comenzar a incorporar, paulatinamente, a sus flotas nuevos vehículos eléctricos. El objetivo es llegar al año 2030 con inversiones por un total de 8.000 millones de dólares en la industria automotriz local, que permitirá la creación de más de 21 mil nuevos puestos de trabajo en terminales, autopartistas y fabricantes de baterías. El proyecto incluye “beneficios fiscales e incentivos para quienes compren autos eléctricos y seguramente tendrá un fuerte impacto en la renovación de la flota de transporte público”, señalaron desde el Ministerio de Desarrollo Productivo. “Si bien en el capítulo autos eléctricos la renovación del actual parque automotor no será inmediata, sí somos optimistas en el caso del transporte público, lo que redundará en beneficio del medio ambiente para las grandes ciudades”, remarcaron fuentes oficiales. En este sentido, se hizo hincapié en resultados cercanos como “el desarrollo de la cadena de litio, particularmente para la fabricación de baterías”. Este futuro régimen de electromovilidad ofrecerá incentivos fiscales y tributarios para promover la inversión, como también para la adquisición de vehículos eléctricos con el requisito central que tengan componentes de fabricación en el país para potenciar la cadena de valor. Todos los actores relevantes del sector minero están atentos a este proyecto de ley, ya que hay en juego “proyectos de inversión del orden de US$ 900 millones para los próximos 5 a 7 años”. Pero también se esperan inversiones por parte de las empresas que se pueden denominar electroautopartistas y fabricantes de equipamiento auxiliar, como son los cargadores, en micromovilidad, que representa un sector novedoso y muy interesante para inversiones medianas y pequeñas. También habrá lugar, según se asegura en despachos oficiales, para los retrofits (modernización de equipos y maquinarias) y conversiones a nuevas tecnologías, y también otras iniciativas vinculadas a las celdas de combustible o GLP (Gas Licuado de Petróleo). Toda esta perspectiva de industrialización está basada en la capacidad de la Argentina de recursos naturales, de la experiencia de una industria química relevante en América Latina, la trayectoria automotriz con una cadena autopartista avanzada, y una red de ciencia y tecnología con capacidad de hacer aportes importantes. En este escenario, el objetivo es “crear en Sudamérica el primer enclave productivo integral, que sirva como plataforma para el país y para exportar a los países vecinos, que ya están avanzando en integrar vehículos con baterías de litio a su parque”. “La apuesta es que Argentina sea el primer fabricante continental de este complejo, lo que constituirá una oportunidad única”, auguraron, en referencia a una cadena de industrialización que incluye, pero va más allá del anhelo de fabricar las baterías de litio en el país. Es que la Argentina, posee los segundos recursos de litio identificados más grandes del mundo (solo detrás de Bolivia) y la tercera cantidad más grande de reservas de litio comercialmente viables detrás de Chile y Australia.