Un estudio canadiense indica que el consumo de cannabis duplica el riesgo de infarto en adultos jóvenes

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Los resultados de la investigación se suman a las pruebas de estudios anteriores que muestran una relación entre el consumo excesivo de cannabis y el infarto de miocardio en personas hospitalizadas.

Los adultos menores de 45 años que declararon haber consumido cannabis en los últimos 30 días –ya sea fumado, vapeado o ingerido– tienen dos veces más probabilidades de sufrir un ataque al corazón (infarto de miocardio) en comparación con los no consumidores, según una nueva investigación publicada este martes (07.09.2021) en el Canadian Medical Association Journal. «Más allá del hallazgo principal de que los infartos son más frecuentes en los consumidores de cannabis, lo que encontramos es que cuanto más se consume, mayor es el riesgo», dijo Karim Ladha, científico clínico de Unity Health Toronto y coautor del estudio. Los investigadores analizaron los datos de salud de más de 33.000 adultos de entre 18 y 44 años incluidos en las encuestas de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) en 2017 y 2018. El 1,3% (61 de 4.610) de los consumidores de cannabis y el 0,8% (240 de 28.563) de los no consumidores declararon haber sufrido un ataque al corazón. Los consumidores de cannabis tenían más probabilidades de ser hombres, fumar cigarrillos, usar cigarrillos electrónicos y ser grandes bebedores de alcohol, lo que puede haber contribuido a su riesgo; sin embargo, estos factores, además de otros factores de riesgo de infarto de miocardio, se ajustaron en este análisis, según se lee en un comunicado de prensa.

«No conocemos del todo sus efectos sobre la salud cardiovascular» 

«Con la reciente legalización y despenalización, el consumo de cannabis está aumentando en los adultos jóvenes de Norteamérica, y no conocemos del todo sus efectos sobre la salud cardiovascular», dice Ladha. Algunas personas asumen que el consumo de cannabis es seguro y no puede dañar su cuerpo, pero eso es incorrecto, agregó Ladha, citado por CNN. «Cada vez hay más pruebas de que esto podría ser potencialmente perjudicial para usted, tanto a corto como a largo plazo», dijo.
Cannabis podría limitar la cantidad de oxígeno que llega al corazón
Según el científico, cuando el ritmo cardíaco de una persona se vuelve irregular, puede aumentar la cantidad de oxígeno que necesita el corazón. Al mismo tiempo, el cannabis también puede limitar la cantidad de oxígeno que llega al corazón.
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«Encontramos una asociación entre el consumo reciente de cannabis y el infarto de miocardio, que persistió a través de una serie de sólidos análisis de sensibilidad», aseguró.
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El estudio no investigó cómo afecta el cannabis a la salud del corazón, dijo Ladha, pero señaló que investigaciones anteriores mostraron que la droga puede afectar al ritmo cardíaco del consumidor.
En abril, científicos de la Universidad de Guelph descubrieron que la rigidez arterial era mayor en los consumidores de cannabis que en los no consumidores, y que la función cardíaca también era menor que en los no consumidores. Estudiaron a 35 personas de entre 19 y 30 años, la mitad de las cuales tenían antecedentes de consumo de cannabis. Según reporta Global News, otro estudio de 2019, publicado en el Journal of Adolescent Health, sugirió que el riesgo de hospitalización por infarto era un 30 % mayor para los adolescentes y adultos jóvenes que consumían cannabis en comparación con los no consumidores de la droga. En el futuro, Ladha dijo que quiere estudiar a los consumidores de cannabis en tiempo real, en lugar de examinar los resultados de las encuestas con carácter retroactivo. Es difícil llevar a cabo ese tipo de estudio porque el cannabis no es legal en todos los estados ni a nivel federal en Estados Unidos. «El gran tamaño de la muestra, la generalizabilidad y los datos detallados sobre el consumo de cannabis de este estudio transversal proporcionan una visión única de este creciente problema de salud pública. Se necesitan más estudios y más datos para confirmar estos resultados y dilucidar los mecanismos que contribuyen a los resultados cardiovasculares asociados al cannabis», concluyeron los autores.

Atuchas: su producción de electricidad está asegurada a pesar de la bajante del Paraná

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Jorge Sidelnik, un reactorista histórico de CNEA y hoy vicepresidente de NA-SA, explica que las Atuchas I y II pueden soportar bajantes del Paraná de las Palmas hasta 3,5 metros mayores que la actual, pese a que ésta es récord desde la de 1944.

NA-SA está a cargo de la operación, diseño y construcción de las centrales nucleares en funcionamiento en el país. Por ahora son sólo tres: Atucha I, Atucha II y Embalse. Sidelnik se refirió a los posibles riesgos causados en la producción de electricidad debido a la bajante del Paraná. Este río, en su rama «de las Palmas», es la fuente de agua fría que usan las centrales para refrigerar sus circuitos secundarios. Allí vuelve a estado líquido el vapor de las turbinas. En el caso de las Atuchas, el Paraná es el sumidero térmico último de una cadena de transmisión de calor que empieza en el núcleo de las centrales. El calor de la fisión nuclear es transportado por el agua pesada presurizada del circuito primario al circuito secundario, a través de los túbulos de los generadores de vapor. El agua del circuito secundario se transforma en vapor seco de alta temperatura, activa las turbinas generadoras de electricidad, y luego termina de enfriarse y volver al estado líquido al atravesar intercambiadores de calor refrigerados por el agua -debidamente filtrada y purificada- que se extrae del Paraná. En este encadenamiento de transferencia de calor el agua del primario (agua pesada, en realidad) no se mezcla con la del secundario, ni ésta con la del Paraná. Lo que fluye de una punta a la otra del sistema no es nada material, sino energía térmica, calor. Y la fuente fría del sistema, en este caso el río, es imprescindible. Sin ese sumidero térmico se recalentarían los núcleos de ambas máquinas. Sidelnik dijo que el dúo de ambas centrales en Atucha (una chica y una mediana) toma 60.000 litros de agua del río por segundo, pero para que haya un riesgo en la producción eléctrica el nivel del agua del Paraná debería bajar más de metro y medio bajo su muy deprimido nivel actual. “Tendría que estar seco el Paraná para que haya una situación de exposición. Estamos muy lejos de salir de servicio”.

Observaciones de AgendAR:

La cadena de refrigeración de los circuitos de las centrales implica sacar el equivalente de una pileta olímpica de agua cada segundo. Pero tras enfriar el secundario, este enorme caudal terciario vuelve al río, filtrada y desmineralizada y algunos grados más caliente, cauce abajo de las bocatomas de entrada. A 500 metros de la salida del terciario (que no es un circuito, por ser abierto), la «huella térmica» de las centrales en el río desaparece. El agua caliente se mezcla con una masa inmensamente mayor de agua más fría. Huella radiológica tampoco hay, porque el agua del primario, la única que tiene átomos activados por los neutrones emitidos por el nucleo, no sale de ese circuito sumamente aislado. El circuito secundario, el que produce vapor, está ahí justamente para aislamiento del primario. Le quita algo de potencia al sistema, pero logra que la turbina no trabaje con vapor que tenga gases activados. De modo que las dos Atuchas carecen de impacto térmico o radiológico sobre la vida acuática del Paraná. Incluso en esta versión 2021 de sequía histórica, el Paraná de las Palmas es demasiado caudaloso como para que la descarga de las Atuchas «le mueva el termómetro». Y tampoco el contador Geiger, que mide radioactividad. Razón por la cual de aquí a diez años, sobre la misma barranca hacia el río, habrá una Atucha III, una central china Hualong-1, nueva y con 1000 MW más. Para que haya que parar ambas centrales existentes a fecha de hoy en el predio de las Atuchas, el nivel de agua en el Paraná de las Palmas debería ser 2 metros inferior al del Río de la Plata medido hoy muy aguas abajo, en el Riachuelo. Eso sería 3,5 metros debajo del nivel de hoy del Paraná de las Palmas, que es el de una sequía histórica. Para que se deba bajar la potencia de las centrales, o detenerlas, el Paraná debería reducirse a una hilacha de agua. Alguna ventaja tiene que dar el ser copropietario del segundo río de Sudamérica por caudal, y el octavo del mundo. Hubo eventos climáticos que detuvieron centrales nucleares, pero no fueron tanto sequías como olas de calor. Francia tiene 58 máquinas bastante grandes (900 MW en promedio), buena parte de ellas sobre sus bellos ríos interiores. En el verano boreal de 2018, hubo que parar cuatro centrales francesas porque el agua de los ríos colindantes estaba demasiado caliente y no podía cumplir bien su función de sumidero térmico. En julio de 2019, el recalentamiento de los ríos Wesser en Alemania y el Ródano y el Garona en Francia obligo a la desconexión temporaria de 5200 MW de centrales en ambos países. No somos un país tan fluvial como los de Europa del Norte, pero tenemos cuatro ríos (el Paraná, el Uruguay, el Negro y el Santa Cruz) con unos caudales majestuosos. Son buenas noticias, en el contexto eléctrico. Yacyretá, Salto Grande y las represas del Limay (El Chocón, Cerros Colorados, Piedra del Águila, Pichi Picún Leufú, Arroyito) funcionan con muy poca agua y operan a entre el 50% y el 33% promedio de su producción eléctrica nominal. Sumando megavatios en riesgo, hay entre 3000 y 4000. Vuelta de Obligado, San Martín y San Nicolas, centrales termoeléctricas sobre el Paraná, están «tecleando» por no poder refrigerarse por falta de caudal, pero las Atuchas tienen sus bombas a distintas alturas de la columna de agua del mismo río, y ni se enteran de la bajante. Y suministran 1000 MW de potencia de base, no fluctuante, no estacional, disponible 24x7x365. Las centrales de NA-SA sólo paran para mantenimientos programados. A fin de año serán 70 MW más, porque Atucha II, hoy operando bajo su capacidad nominal, habrá terminado tareas de limpieza de su circuito primario y podrá alcanzar por fin el 100% de su potencia. Si se añade la central nuclear cordobesa de Embalse a las Atuchas, los alrededor de 1700 MW nucleares de NA-SA representan menos de un 4,5% de los 38.922 MW instalados en el país. Pero están manteniendo a a pulso a la Argentina razonablemente libre de apagones, y eso en medio de una crisis climática que amenaza a los mayores puntales térmicos e hidráulicos del Sistema Argentino de Interconexión. No es la primera vez que esto sucede. Tampoco será la última.

El 50% de los argentinos mayores de 18 años ya completó su esquema de vacunación contra el covid

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Comenzando septiembre, mes dedicado al igual que agosto, a intensificar la aplicación de la segunda dosis de las vacunas contra el virus SARS-CoV-2, la mitad de las personas con 18 años de edad o más, completó su esquema. Lo mismo puede decirse del 75% de los mayores de 50 años.

Y el 85,6 por ciento de la población mayor de 18 años tiene al menos una dosis. ? El 61,9% de toda la población inició su esquema de vacunación. ? Cuentan con una dosis: el 92,2% de quienes tienen 60 años o más, y el 91,9% de las personas con 50 o más años. ? Comenzaron su esquema: El 92,5% de las personas entre 55 y 59 años, al igual que el 90,6% de los pertenecientes a la franja etaria entre 50 y 54 años; el 88,4% de los que tienen entre 45 y 49, y el 91,1% del siguiente grupo entre 40 y 44 años. ? También recibieron la primera dosis: el 87% de las personas entre 35 a 39 años; el 82,8% de quienes tienen entre 30 y 34; el 77,1% de la franja etaria entre 25 y 29 al igual que el 72,9% del grupo de 18 a 24 años. ? Completaron su esquema: el 82% de los mayores de 70 años y el 80,6% de las personas con 60 años o más.

Amazon empieza a distribuir un invento argentino. Una máquina de pastas que se produce aquí

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Hace algo más de un año dijimos en AgendAR «En cuarentena, una máquina de hacer pastas triplicó su demanda y agotó su stock«. Así es como siguió la historia:

La Pastalinda, la original máquina que inventó un inmigrante italiano en la Argentina para hacer su propia pasta y luego vendió masivamente, la que fue boom en pandemia y duplicó su producción (100% nacional) en la planta de la empresa familiar hoy en manos de la cuarta generación; ahora llega a Estados Unidos y Canadá a través del gigante Amazon. Aun con su visión a largo plazo, Don Augusto Prot no habrá imaginado lo que sería de aquel prototipo que hizo en madera tallada en 1948. Una máquina que alivianaba la tarea de hacer pasta y que debe su nombre a María Pía, su hija que hoy con más de 80 años sigue involucrada en la empresa, y que al ver el resultado de la máquina dijo: «qué pasta linda». Prot tenía en su Italia natal una embotelladora ya relacionada con grandes marcas como Fernet y Campari, pero como tantos otros coterráneos decidió probar suerte en América después de la segunda guerra mundial. Trasladó una parte de su planta a la Argentina y encontró su lugar en General Las Heras, entonces un pueblo rural de 2000 habitantes, donde comenzó fabricando maquinaria agrícola. Pastalinda es ahora usada como un genérico de máquinas para hacer pasta pero detrás de ese nombre hay una compañía con más de 70 años de historia, hoy más floreciente que nunca, que fabrica el producto original (y todos sus componentes) con una calidad que nada se parece a las copias que llegan al mercado desde Asia. Muestra de esto es que la propia empresa hace service de las máquinas que vendió hace 40 años y más. «Son indestructibles», cuenta Jonathan Romero, biznieto del fundador y hoy presidente de Pastalinda. Su duración fue señalada por asesores como un «problema» para el negocio por el nulo recambio que tiene, en comparación con electrodomésticos populares que deben reponerse cada 3 o 5 años. Pero Romero asegura que la fidelización de los usuarios de Pastalinda es un valor en sí para la compañía y su calidad no se cambiará por ningún argumento. Pastalinda factura hoy $ 650 millones, produce 5000 máquinas al mes en su nueva planta de La Paternal en dónde invirtió u$s 7 millones para expandirse al mundo después de haber duplicado ventas en solo un año en el que la cuarentena volcó al público a cocinar en su casa. Romero no se conformó con ese crecimiento. Bajo su gestión la firma comenzó a exportar a Uruguay, Paraguay, Chile y Perú y ahora llega a Estados Unidos y Canadá a través de Amazon. «El mercado norteamericano es super-competitivo pero realmente no hay productos con las características de Pastalinda por lo que tenemos muy alentadoras proyecciones», dijo. Además de Amazon, en Estados Unidos hay distribuidores exclusivos que realizarán las ventas directas. De apoco, se ampliará para vender en esos países el catálogo completo de la compañía, ya que en los últimos años se amplió la producción de las nuevos modelos de máquinas (algunos para de mayor capacidad ideales para locales gastronómicos) y otros productos como el secapasta, la raviolera, utensilios para la cocina y fundas para todos los artículos. El próximo paso es Europa. Durante la cuarentena, la Pastalinda explotó en ventas. Debieron aumentar 50% la producción y duplicar empleados para llevarla adelante.
Jonathan Romero,
bisnieto del fundador y presidente de Pastalinda.
Ganó popularidad en el programa MasterChef y se habló de este artículo incluso más masivamente cuando el presidente Alberto Fernández la mencionó por una carta que recibió de un joven de Bahía Blanca, Ezequiel Masson, que había destinado el dinero que cobró del IFE (durante la emergencia por la cuarentena) para comprarla e iniciar un negocio que le permitió sobrevivir en plena crisis. Alberto dijo que también él usaba una Pastalinda para hacer su propia pasta. Romero intentó sin éxito comunicarse con el Presidente, agradecido por sus comentarios que impulsaron aún más la demanda de Pastalinda. Hoy en la Argentina, una Pastalinda se paga desde $ 24.000 en su tienda y en su propia web, aunque en las tiendas generales ese precio hasta se duplica. La marca tiene un showroom muy atractivo en Palermo, donde exhiben las tradicionales máquinas en todos sus colores -ahora incluso con una línea vintage de colores pastel- y los accesorios originales. Son además de útiles para la cocina, «consideradas hoy como objetos de decoración, dentro del segmento de electrodomésticos aún sin serlo», asegura Romero. En la empresa trabajan ahora en modelos de mayor capacidad de ancho para la masa, que amplia la capacidad de producción. No son baratas. Pero dice Romero que «son como las joyas de la abuela. Se pagan una vez y son parte de la herencia familiar para siempre».

A 115 años del nacimiento de uno de los premios Nobel argentinos, Luis Federico Leloir

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Leloir ganó en 1970 el Premio Nobel de Química por descubrir los nucleótidos azúcares y su papel en la formación de hidratos de carbono. 

Hace 115 años, el 6 de septiembre de 1906, nació el doctor Luis Federico Leloir, ganador del Premio Nobel de Química 1970 por el descubrimiento de procesos bioquímicos básicos para la vida que fueron de gran importancia para el campo de la medicina y la química biológica. “La bioquímica y yo nacimos y crecimos casi al mismo tiempo”, afirmó Leloir en su breve autobiografía de 1982. Y agregó: “He presenciado el maravilloso desarrollo de la bioquímica y el haber contribuido a él, aunque en forma modesta, es para mí un motivo de placer”. “Las investigaciones de Leloir no solo permitieron describir cómo se almacenan los azúcares en animales y plantas bajo la forma de glucógeno y almidón respectivamente, sino también el modo en que se utilizan como fuente de energía”, explica Armando Parodi, investigador emérito de la Fundación Instituto Leloir (FIL) y del CONICET quien realizó su tesis doctoral bajo la dirección de Leloir. Dentro de sus tantos descubrimientos figura el llamado “camino de Leloir”: la ruta bioquímica a través de la cual el organismo aprovecha la energía de los azúcares para poder vivir. En términos técnicos, describe los tres cambios sucesivos que experimenta la galactosa (un azúcar presente en la leche materna y en lácteos en general) para convertirse en glucosa. Y en esa transformación participa como intermediario una molécula llamada “uridina difosfato glucosa” o UDPG, el primer nucleótido azúcar que se descubrió. Los hallazgos de Leloir sirvieron para entender en profundidad múltiples patologías como la galactosemia, una enfermedad hereditaria que provoca que quienes la padecen estén impedidos de asimilar el azúcar de la leche y que de no ser tratada produce lesiones en el hígado, riñones y en el sistema nervioso central. “Los descubrimientos de Leloir y colaboradores sobre la vía de metabolismo de la glucosa (la vía glicolítica) fueron fundamentales, y hoy despiertan enorme interés dado que se encontró que muchas células cancerosas utilizan esa vía para su multiplicación”, afirma el médico José Mordoh, investigador superior del CONICET que integró el laboratorio de Leloir entre 1964 y 1969. De la medicina a la ciencia Con 26 años, Leloir se recibió de médico en la UBA y trabajó en el Hospital de Clínicas durante dos años. “Nunca estuve satisfecho con lo que hacía por los pacientes”, explicó Leloir en su autobiografía. Y agregó: “Cuando practicaba la medicina, podíamos hacer muy poco por nuestros pacientes, a excepción de la cirugía, digitalina y otros pocos remedios activos”. Con la convicción de que era necesario comprender mejor los procesos biológicos que sustentan la vida, Leloir comenzó a hacer ciencia en el Instituto de Fisiología de la Facultad de Medicina de la UBA. Su tesis doctoral, “Suprarrenales y el metabolismo de los hidratos de carbono”, realizada bajo la dirección de su maestro y mentor, el primer Nobel de ciencias argentino Bernardo Houssay (1887-1971), fue distinguida en la Facultad como la mejor del año y lo ubicó en la senda del metabolismo de los azúcares y de la síntesis del glucógeno Los hallazgos de Leloir y su pasión por la investigación no son su único legado, afirma Ángeles Zorreguieta, directora del Instituto Leloir, quien realizó su tesis de doctorado bajo la dirección del Nobel argentino. Y agrega: “Recuerdo su modestia y camaradería. También su forma respetuosa de guiar a sus discípulos y discípulas para abrir e impulsar la autonomía de nuestras mentes en el campo de la investigación”, “Leloir también dejó un instituto en marcha con visión de futuro en sus líneas de investigación y con capacidad para resolver problemas de la sociedad”, concluye. La FIL se creó en 1947 y fue dirigida por Leloir durante más de cuatro décadas. Es una organización sin fines de lucro cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de la población y promover el desarrollo del país a través de la investigación básica en biomedicina y biología vegetal y la formación de recursos humanos altamente especializados en ciencia.

La app Mi Argentina será el certificado oficial de vacunación contra el covid

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La credencial digital de vacunación Mi Argentina pasó a ser desde ayer lunes 6 el documento oficial de acreditación de la aplicación de la vacuna contra el coronavirus. Se unifican así los diversos certificados emitidos por las provincias. La aplicación está disponible para todas aquellas personas que se hayan vacunado, dado que se genera a partir de los datos cargados en el Registro Federal de Vacunación Nominalizado (Nomivac). Con el perfil digital de Mi Argentina es posible gestionar trámites, sacar turnos, acceder a credenciales y recibir información personalizada. Actualmente cuenta con más de 10 millones de personas usuarias y además de la credencial de vacunación -que se encuentra en la sección Mis documentos-, quienes la usan pueden vincular a la aplicación su DNI digital, registro de conducir, seguro automotor, cédula verde y azul, y credencial de ART. Asimismo, pueden incluir la constancia de CUIL, el símbolo internacional de acceso para personas con discapacidad, el Certificado Turismo y la credencial del Registro del Programa de Cannabis (Reprocann), entre otros documentos oficiales.
La intención del gobierno es que funcione como un pasaporte sanitario con reconocimiento internacional, una vez que los países lleguen a los necesarios acuerdos en el tema.
Esta medida está siendo comunicada a las embajadas y consulados argentinos, a las cancillerías de  otros países, direcciones de migraciones y autoridades de frontera Además, las autoridades nacionales solicitaron que los países envíen sus modelos de credencial para verificar la documentación de las personas que deseen ingresar al país. Pero no es un «pasaporte sanitario internacional». Este tipo de documento todavía no existe, aunque hay algunos pasos en esta dirección entre los países de la Unión Europea. Cada país establece sus propias reglas de admisión (como hemos visto recientemente el caso de Brasil, que exige cuarentena a los viajeros que proceden de Gran Bretaña). Sin duda, existirán más temprano que tarde sus equivalentes. Una vez que un número significativo de países hayan aprobado el equivalente de la Convención de Ginebra que regula el reconocimiento de los pasaportes que emiten las naciones.

José Luis Antúnez «Estamos recuperando las capacidades nacionales»

En esta entrevista José Luis Antúnez, Presidente de NA-SA Nucleoeléctrica Argentina, comparte su mirada sobre la actualidad y futuro del sector nuclear, adelanta las proyecciones sobre las tan esperadas centrales nucleares IV y V, y los otros proyectos que están en carpeta mientras se avanza con los contratos con China. Y señala cuál será su legado.

-¿Qué significa para usted este regreso a Nucleoeléctrica Argentina? -Significa volver a un lugar muy querido y de forma inesperada. Jamás pensé, cuando me retiré a fines de 2015, que podría volver, y mucho menos en estas circunstancias. Me hace acordar mucho a cuando me llamaron en 2005, porque este es mi segundo regreso. En 2005, tras haber estado involucrado en la primera fase de Atucha II, me convocaron para terminar la central, un trabajo largo, arduo y difícil que afortunadamente logramos concretar con éxito. Los años transcurridos pesan sobre mis espaldas, naturalmente, pero voy a hacer mi mejor esfuerzo para ayudar a Nucleoeléctrica Argentina en la cual tengo entrañables amigos después de casi cuarenta años en el sector. Nuevamente, lo que nos queda por delante es muy duro pero haremos todo lo posible por cumplir. -Uno escucha el nombre “José Luis Antúnez” y enseguida piensa en Atucha II. Al haber logrado esa gran hazaña de completarla y ponerla en marcha con todas las dificultades que tuvo ese proyecto, de alguna manera usted mismo subió la vara y ahora que regresó a la presidencia de NA-SA las expectativas son muchas. Pero ¿qué hay de sus aspiraciones? ¿Cuáles son sus “sueños nucleares”? -Mis sueños nucleares son los mismos que en 1974: tecnología propia para el país, empleo industrial y generación eléctrica. Yo no vengo de este campo. Me recibí en 1967 de Ingeniero Electromecánico y me he desempeñado siempre en ingeniería y construcción. Quiso el destino que entre esas actividades, en el año ‘74, se me encomendara la formación y después la conducción de la primera gran empresa dedicada a montajes nucleares que hubo en Argentina, que era un consorcio entre las cinco empresas más importantes del país, en una de las cuales yo trabajaba. Ese fue mi primer contacto con el sector nuclear. Luego tuve el gusto de formar a la generación joven que hoy está en Nucleoeléctrica, ayudarlos y que ellos me ayudaran a mí en el completamiento de Atucha II. Así que es un doble retorno. Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas pero vamos a tratar de esquivar ese maleficio del dicho popular. -Retomando la mención que hacía recién sobre los jóvenes, el Plan de Acción de Nucleoeléctrica -que podríamos decir condensa el espíritu de la “Argentina Nuclear”- enumera una serie de objetivos que iremos profundizando a lo largo de la entrevista. Uno de ellos, justamente, tiene que ver con la capacitación de los jóvenes profesionales y con la incorporación de la perspectiva de género. ¿Qué reflexión puede hacer sobre estos dos puntos? -Cuando más fácil es contar las cosas es cuando en lugar de teorizar sobre el tema se relata un ejemplo de la realidad. Uno de los jóvenes directores que tenemos hoy en el Directorio, Alejandro Estévez, es un joven ingeniero que tomamos en 2006 a quien formamos en la empresa y luego mandamos a capacitarse a Europa, y a quien hemos reencontrado, luego, ya en condiciones de formar parte del Directorio. No hay nada más agradable que eso. El secreto de la continuidad de las empresas es la continuidad de la formación del personal de manera tal de ir formando los cuadros de reemplazo. En este caso también debemos recuperar a aquellos que fueron despedidos al anularse el Proyecto Nacional de la central CANDU. Este objetivo es el mismo que compartimos con el Ing. Messi, ya fallecido lamentablemente, en el año 2005: recuperar y formar los nuevos cuadros. En cuanto a la perspectiva de género, es algo que he seguido desde su inicio. Yo provengo de una industria donde la participación de las mujeres ha sido muy baja en sus inicios, pero esto fue evolucionando con el tiempo. En Atucha II fuimos pioneros en haber empleado a operarias de la construcción, algo absolutamente inédito en ese momento. Hemos llegado a contar con más de una centena de mujeres entre los más de 4.000 operarios que tuvimos. Fue una experiencia excelente también dentro de la propia UOCRA. Esta tendencia ha ido profundizándose y nuestro propósito es acentuarla, poniendo un especial énfasis en los cuadros de conducción. Así que seguiremos por ese rumbo. -Otro punto de interés del Plan de Acción de Nucleoeléctrica Argentina es el fortalecimiento de las relaciones con Electronuclear de Brasil. ¿Cuáles son los objetivos de este acercamiento? -Con Brasil, aparte de la vecindad, del Mercosur y del entusiasmo por ambos sistemas nucleares, compartimos un reactor de diseño muy parecido (RA-10 y RMB). Hoy Brasil tiene dos centrales en funcionamiento y una en construcción que está demorada, un caso parecido al de Atucha II, que ahora aparentemente se va a completar. Angra II es un reactor de diseño alemán que, si bien funciona con uranio enriquecido y agua liviana, es bastante parecido al de Atucha II. Así que a lo largo del tiempo fuimos intercambiando experiencias y llevando a cabo una actividad que es muy específica de nuestra empresa: la determinación del envejecimiento de reactores a través de ensayos no destructivos. Hemos logrado una larga vinculación de experiencias operativas comunes y de actividades en ensayos no destructivos. Pensamos seguir profundizando esta relación porque son vinculaciones de alta calidad técnica, mutuamente enriquecedoras.

Reactor Atucha II

-A principios del mes de julio Nucleoeléctrica suscribió un acuerdo con la CNEA para finalizar la obra edilicia del prototipo del reactor CAREM. ¿Cómo será ese trabajo en conjunto y cómo cree que se va a posicionar la Argentina a nivel internacional una vez que el proyecto esté finalizado? -El CAREM es un proyecto del sector nuclear argentino cuyo diseñador conceptual y conductor es la CNEA. Si bien se trata de un reactor prototipo, es un reactor destinado a producir energía eléctrica, así que hemos ayudado a la CNEA desde el comienzo de la construcción en obra allá por el 2014. Luego hubo una interrupción desde el año 2016, y ahora hemos vuelto a operar con ellos. Toda la experiencia y capacidad de construcción de centrales nucleares de NA-SA está a disposición de la CNEA y estoy seguro de que vamos a trabajar en conjunto mucho tiempo en este tema. Nosotros somos entusiastas colaboradores del proyecto CAREM. Por ahora la Argentina está posicionada como exportadora de reactores de investigación, de los cuales se han exportado cinco unidades entre la CNEA e INVAP. El CAREM colocaría al país como un oferente de centrales nucleares modulares de potencia en un mercado que promete ser muy interesante. -Otro proyecto destacado es la Extensión de Vida de Atucha I. ¿Cuáles son los mayores desafíos de esta compleja iniciativa? -Todo proyecto de extensión de vida, si sale bien, es un gran negocio, porque por un monto infinitamente menor al que requiere la construcción de una central nueva se está prolongando la producción de energía de una central nuclear existente. La experiencia ha demostrado que la centrales nucleares son de larguísima vida, inimaginable cuando se diseñaron. La vida de diseño de Atucha I era de 25 años, y lleva 47 funcionando. Embalse operó durante 30 años en su primer ciclo a la perfección y ya tiene extendida su vida útil en otras tres décadas. Así que la extensión de vida de Atucha I no va a ser nuestro primer proyecto de este tipo. La central debiera parar en el año 2024 para llevar a cabo su extensión de vida, y confiamos en que podrá operar unos 15 ó 20 años más según determine la Autoridad Regulatoria Nuclear. Atucha I, poca gente lo sabe, nació con 250 MW y durante el proceso de construcción -antes de que arrancara por primera vez- se le empezó a incrementar la potencia. Hoy está produciendo más de 350 MW, es decir más del 30% sobre la potencia original de diseño: un caso bastante insólito. Esperamos que la decana de nuestras centrales siga dándonos una buena producción durante unos cuantos años más. Es un proyecto muy desafiante y vamos a hacer todo lo que se pueda con recursos nacionales. El proyecto lo va a conducir NA-SA como proyecto propio. Hay que empezarlo urgente, ya hemos designado al Gerente del Proyecto para conducir la Extensión de Vida y esperamos comenzar a trabajar ya mismo porque en el 2024 hay que parar la central, pero debemos tener listos todos los componentes para no demorarnos durante el período de parada. Así que hay mucho trabajo para hacer. Estimamos que la extensión de vida estará lista, una vez iniciadas las tareas, en dos ó tres años. -Sin dudas, la Extensión de Vida de Atucha I será una de las grandes iniciativas mientras se avanza con los dos proyectos que está esperando todo el sector nuclear: la IV y V centrales… -¡Sí, hace rato las estamos esperando! -¿Cómo se va a retomar ese plan que en un momento estuvo cerca de concretarse pero que finalmente no se materializó? -Lo que indica nuestro Plan de Acción, fruto del trabajo de análisis que comenzamos hacia fines del año pasado, es la posibilidad de retomar lo que era el Plan Nuclear 2014, que en esencia incluía la construcción de dos centrales: una de uranio natural y agua pesada, con la tecnología propia Argentina adquirida durante la construcción de Embalse (que se denominó “Proyecto Nacional”), y otra que sería la primera incursión del país en el mercado de centrales nucleares de uranio enriquecido y agua liviana. Con respecto al Proyecto Nacional, de tipo CANDU, lo único que había que hacer era iniciar el proyecto, porque somos dueños de esa tecnología. En cuanto a la central de uranio enriquecido, se seleccionó por su financiamiento el reactor chino Hualong. Esta selección, cuyo proceso había comenzado en 2010 y se definió en 2014, coincidió con la firma de lo que ha sido un tratado histórico entre la República Popular China y la Argentina, un tratado País-País suscripto por los presidentes de ambas naciones en 2014. Este acuerdo prevé infinidad de áreas de cooperación y desarrollo conjunto, y en especial establece la posibilidad de hacer un plan de desarrollo de infraestructura para la Argentina con financiamiento de China. El proyecto Hualong nació en esa fecha, y fue añadido en ese tratado. Al mismo tiempo se aprovechó para incluir en el financiamiento al Proyecto Nacional, aunque no fuera de origen chino. Estamos hablando de una central de 700 MW de uranio natural y agua pesada y otra de 1.100 MW de uranio enriquecido y agua liviana. La Argentina del año 2014 era una Argentina desendeudada y con PBI en crecimiento, situación que lamentablemente hoy no es así. Esperemos que se pueda corregir rápidamente pero la situación de financiamiento para grandes proyectos en el país es difícil, y por otra parte, el Proyecto Nacional fue eliminado del Plan Nuclear Argentino en 2018 por el Gobierno que sucedió al nuestro: sólo sobrevivió la central China, cuyos contratos se dispuso que se continuaran negociando con financiamiento chino. Esta situación -sin cambios respecto del año 2018, porque el proyecto de uranio natural está anulado y el contrato del reactor de uranio enriquecido no se logró terminar- es la que estamos enfrentando hoy a partir de nuestro retorno a Nucleoeléctrica Argentina.

Complejo nuclear Atucha

-Ante este panorama, y a sabiendas de la voluntad de poder concretar ambos proyectos, ¿qué acciones están implementando para destrabar la situación? -Nosotros no aceptamos que se haya anulado la tecnología de uranio natural y agua pesada. En el año 2017 también quedó abandonada la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) de Arroyito. Así que lo que hemos resuelto en primer término es cambiar el orden que estaba previsto para ambas centrales. Vamos a comenzar con aquella para la cual disponemos de financiamiento hoy, que es la central china. Terminaremos el contrato con China tal cual se estaba formulando, procurando maximizar en lo que podamos -dentro de lo que es un contrato EPC- el contenido nacional industrial del proyecto y la transferencia de tecnología de la fabricación del combustible a la CNEA. Con respecto al proyecto de uranio natural, en primer término “anulamos la anulación”. El orden se ha invertido, como dije, buscando mientras tanto recuperar la capacidad de producción de agua pesada de la PIAP y estar en condiciones de lanzar el Proyecto Nacional que vamos a hacer con una programación distinta a la habitual. Normalmente uno programa los proyectos de manera tal de empezar al mismo tiempo las obras y los suministros. Teniendo en cuenta que la industria manufacturera nacional necesita trabajo, vamos a comenzar por la compra de los componentes antes del lanzamiento de las obras. -Para profundizar lo que nos comentaba recién -y hago hincapié en este punto porque sin dudas es el aspecto de mayor interés para la industria local- ¿cómo se va a garantizar la participación nacional teniendo en cuenta que la IV central tendrá una tecnología nueva para el país? -Lo vamos a establecer en el mismo contrato. Es un tema a negociar que aún no está especificado, pero sabemos a priori -porque ya nos pasó con Atucha I y con la propia Embalse- que cuando uno incorpora una tecnología nueva el contenido nacional de la primera unidad es menor para la participación industrial. Los sectores de ingeniería y construcción sí van a estar muy ocupados con el proyecto Hualong, no así la industria nacional. Para ayudar a la industria proveedora de componentes mecánicos, metalmecánicos, eléctricos y demás adelantaremos la compra de componentes para el Proyecto Nacional. Una vez que la situación financiera se haya estabilizado entonces sí largaremos las obras de esta central de uranio natural, pero estaremos empezando mucho antes que lo habitual con los contratos para los insumos. Es decir, todos los fondos destinados para el Proyecto Nacional no los vamos a utilizar para construir -porque ese segmento de la industria va a estar muy bien ocupada en el proyecto Hualong- sino para manufacturar localmente. Los componentes importados y las obras vendrán después. Con esto trataremos de satisfacer a todos los sectores interesados, mientras se espera que estos proyectos vayan prosperando, -¿En qué otras iniciativas estará ocupado el sector, además del Proyecto de Extensión de Vida de Atucha I que nos comentaba anteriormente? -En este período de transición, a la industria manufacturera le estamos ofreciendo, además de la Extensión de Vida de Atucha I, otro proyecto importantísimo que es el Almacenamiento en Seco de los Elementos Combustibles Quemados (ASECQ) del Complejo Atucha I-II, una iniciativa muy grande, del orden de los 300 millones de dólares, que vamos a realizar con la CNEA como tecnólogo y con la industria nacional como proveedora. Así que para la industria manufacturera nacional tenemos: en lo inmediato, Extensión de Vida de Atucha I y Almacenamiento en Seco de Elementos Combustibles Quemados; y ni bien recuperemos la ingeniería del Proyecto, se sumarán los componentes nacionales para el Proyecto Nacional y todo lo que se pueda elaborar localmente para el proyecto Hualong. Estamos en pleno proceso de recuperación de las capacidades nacionales. -En cuanto a los tiempos, ¿cuándo está previsto el inicio de la IV central y cuánto demoraría su construcción? -Son estimaciones, pero la más razonable e que podamos firmar el contrato con la compañía nuclear china (China National Nuclear Corporation -CNNC-) para fin de año. A continuación vienen los proyectos necesarios para insertar esa contratación con la CNNC en base a las condiciones del tratado País-País, que son muy exigentes. Principalmente hay que determinar la razonabilidad del precio, las condiciones técnicas del proyecto, y que las condiciones financieras sean las mejores para el país. Eso se hace a través de la aprobación por parte de la Secretaría de Desarrollo Estratégico de la Presidencia de la Nación de la elegibilidad del proyecto dentro de las estrategias de inversiones del país y mediante la aprobación por el Ministerio de Economía de las condiciones de financiamiento y términos del contrato financiero. Es un proceso que lleva tiempo, requiere de un trabajo muy grande en ambos frentes, tanto en lo técnico como en lo financiero, con lo cual asumimos que el comienzo del proyecto de uranio enriquecido será a mediados del año próximo. Ya estamos lanzando el estudio de impacto ambiental de la central y también las obras en el sitio necesarias para su instalación adelantándolas a la ejecución del contrato: las obras en el sitio son las mismas para cualquier central que uno haga. Adelantarlas nos permitirá ahorrar tiempo en el total del proyecto, que estimamos tendrá una duración de ocho años desde el inicio de las obras. -¿Y para el Proyecto Nacional cuáles son las previsiones? -La recuperación de la Planta de Agua Pesada, la ingeniería para compra de componentes y la preparación de esas especificaciones para que nos pueda cotizar la industria nacional es un proceso que nos va a llevar más de un año. Durante el 2023 calculo que estaremos recibiendo los primeros componentes. Cuánto van a tardar las obras dependerá de cuándo podamos iniciarlas porque las primeras disponibilidades las vamos a destinar íntegramente a la industria manufacturera nacional. -Con estas dos centrales se estaría duplicando la participación nuclear en la matriz energética nacional. ¿Qué reflexión puede hacer al respecto y qué le diría a aquellos que cuestionan este plan argumentando que estamos yendo a contramano de ciertos países que, como Alemania, están en pleno “apagón nuclear”? -Mi primera reflexión es sobre la continuidad de los programas. Lo nuclear ha tenido dos baches muy grandes. El primero comenzó hacia finales de los ‘80 hasta el 2005, fue profundo, largo y casi llegó a desaparecer al programa nuclear argentino. Luego tuvimos el bache 2016- 2020, en el que se anuló buena parte del programa nuclear, borrando del horizonte al Proyecto Nacional y no concretando tampoco el proyecto Hualong. Con estas discontinuidades es muy difícil lidiar. Yo conceptúo que si el plazo medio de construcción para las centrales nucleares es de 8 a 10 años, por lo menos cada 5 habría que ir largando regularmente una central nueva. Respecto a quienes dicen que vamos a contramano de Alemania yo les respondo que vamos a contramano de Alemania en unas cuantas cosas, de las cuales lo nuclear no es lo único: vamos a contramano en cuanto al progreso científico, industrialización, manufacturación de componentes sofisticadísimos. Ahora, ¿cómo va Alemania con respecto al resto del mundo? No todos los países están disminuyendo sus planes nucleares: basta ver los casos de China, India y Rusia. Es cierto que en la Europa madura algunas naciones están disminuyendo su consumo eléctrico por unidad de PBI y por ende están ralentizados completamente sus programas nucleares. Hoy, en toda la Europa tradicional, si no contamos las unidades de la Rusia europea, hay tres centrales en construcción: dos en Finlandia y una en Francia. El resto parece estar en un programa de decrecimiento de la industria nuclear. Estados Unidos está estable en su flota, con más de 90 reactores, pero sus extensiones de vida han sido el equivalente a la incorporación de unos 7 reactores nuevos. Alemania, Suecia y Francia son economías extremadamente maduras. Los invito a mirar las naciones en otro estado de desarrollo, y ahí vamos a encontrar que mientras hablamos de tres centrales nucleares en toda Europa, en el resto del mundo hay 51 centrales en construcción. La evolución nuclear de China, por ejemplo, ha sido asombrosa, no van a tardar en alcanzar la flota de Estados Unidos. Japón ha ido rehabilitando sus centrales nucleares y la India tiene un programa de construcción nuclear extremadamente activo. Así que a aquellas personas les diría que comparar parcialmente con una sola nación muy desarrollada no me parece que sea lo más adecuado. -Para ir cerrando la entrevista, otro punto que suele traer mucho debate en la opinión pública es el tema de los combustibles nucleares. ¿Qué podría explicar al respecto? -Desde que prendimos fuego en la puerta de la caverna hemos estado alterando el medio ambiente. Somos veteranos en la emisión de carbono. Todo proceso de producción implica una cierta disrupción en el ambiente. Hay algunos que son muy poco disruptivos y otros que son muy disruptivos. Después están los residuos mismos de esos procesos y cómo cada industria dispone de ellos. Hay quienes los arrojan a la atmósfera, como residuos de combustión y hay quienes no los producen, como la eólica y solar que no generan desperdicios fuera de los industriales, y la hidráulica que si bien impacta el medio ambiente no genera residuos en el proceso de producción eléctrica. La nuclear no genera nada que no controle por sí misma. No emite dióxido de carbono a la atmósfera y lo que queda del proceso es una pequeña cantidad de combustibles quemados que se almacenan porque todavía contienen una gran cantidad de energía utilizable en otro tipo de reactores con el adecuado reprocesamiento. Todas las centrales del mundo conservan el combustible quemado en piletas de enfriamiento. Para graficar los volúmenes: una planta de carbón, de potencia comparable a Atucha II produciendo las 24 horas, necesita 12.000 toneladas de carbón por día, equivalente a un barco Panamax cada 5 días. Ese carbón se transforma en dióxido de carbono que escapó a la atmósfera y en residuos de cenizas y de otro tipo en un volumen muy grande. Atucha II en ese mismo período ha utilizado 185 kilos de uranio para producir la misma cantidad de energía. Todo el combustible que quemó Atucha I en sus 47 años de existencia está almacenado en la pileta de la central que estamos por pasar a almacenamiento en seco. Es un volumen pequeñísimo que se reduce aún más si uno lo reprocesa para volver a generar energía con el añadido de que produce energía de nuevo. Así que hay un residuo de larga vida pero su volumen es muy reducido. Ya hay varias naciones, como Francia y Japón, que están reprocesando el combustible para volver a utilizarlo en otros reactores. Así que lo cierto es que queda el combustible quemado en un volumen pequeñísimo que además sirve para volver a generar energía. No me parece una situación dramática en lo más mínimo. -Por último, e insisto en lo que le decía al principio de la entrevista sobre lo alta que ha dejado la vara, ¿cómo le gustaría coronar su carrera después de tantos desafíos logrados? -El General Marshall, Jefe de Estado Mayor de los Estados Unidos en la Primera y Segunda Guerra Mundial, siempre decía “hay que cambiar de libreto entre guerra y guerra porque el enemigo también leyó la historia”. Acá el enemigo es el tiempo. El proyecto Atucha II lo dirigí yo personalmente. Hoy estoy volviendo a reconstruir el grupo, y el Directorio de NA-SA es un excelente ejemplo al respecto con sus tres franjas etarias. Entonces, antes de que se extinga mi posibilidad laboral, mi misión no es haber terminado las dos nuevas centrales sino haber dejado esos proyectos bajo la conducción de gente que estamos seguros que los va a poder completar. De esa manera, uno emprende tranquilo la tarea porque estos proyectos son largos. Hemos encontrado, así, la manera de que yo pueda transmitirles lo poco que sé y que ellos continúen con el testimonio completando las centrales y manteniendo viva la llama del entusiasmo.

Argentina participará de un estudio regional que medirá efectividad de 3 vacunas contra el Covid

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Nuestro país participará de un estudio regional para analizar la efectividad de tres vacunas contra el covid: AstraZeneca, Sinopharm y Sputnik V.

Según anunció el Ministerio de Salud de la Nación, el proyecto se hará junto a Brasil, Chile y Colombia. El objetivo central será “estudiar la efectividad de las vacunas para prevenir hospitalizaciones y muertes por el virus SARS-CoV-2″.

Del estudio -denominado Evaluación multicéntrica regional-, que es impulsado por la Organización Panamericana de la Salud, participarán por la Argentina, el Ministerio de Salud, la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud Dr. Carlos G. Malbrán, el Hospital Nacional Posadas y la Universidad Nacional de Hurlingham (Unahur).

“El objetivo del Ministerio de Salud es sumar más información, evidencia local que tenga impacto en la toma de decisiones, no solo para nuestro país, sino también para la región”, dijo la ministra Carla Vizzotti en la reunión de lanzamiento.

La ministra agregó que “es una prioridad trabajar en ese sentido, por eso también estamos haciendo un estudio de intercambiabilidad, enviamos a publicar el estudio de efectividad general de esas 3 vacunas, y el de exceso de mortalidad”.

Vizzotti agradeció el apoyo y el acompañamiento de la OPS para llevar adelante las investigaciones y dio la bienvenida a la representante de la OPS/OMS en Argentina, Eva Jané Llopis.

Luego recordó el papel relevante que “supo tener nuestro país en la generación de evidencia que ha ayudado a otros Estados a tomar decisiones, como por ejemplo el impacto de una dosis única de la vacuna contra la hepatitis A que se presentó en 2012 ante la Organización Panamericana de la Salud”.

Por su parte, Llopis se mostró interesada en los estudios de intercambiabilidad de vacunas que realiza Argentina y los definió como “esenciales, no solo para la región sino para el mundo”. La representante de la OPS/OMS destacó el rol del país de los estudios a nivel regional y se puso a disposición para darles difusión y trabajar en conjunto.

El secretario de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación, Jaime Perczyk, expresó que “la función del sistema universitario argentino es la producción de conocimiento para transformar la realidad y mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo”.

Perczyk indicó que en el noroeste del conurbano bonaerense hay una alianza, un trabajo fuerte entre el sistema universitario y el Hospital Posadas que llevó a que docentes y estudiantes “tengan protagonismo en el peor momento de la pandemia”.

También agregó que “el Ministerio de Salud de la Nación pone a las universidades en un lugar relevante y estamos acá para acompañar”.

El objetivo general del estudio a encarar es estimar la efectividad de las vacunas contra el Covid-19 para prevenir hospitalizaciones y muertes en personas mayores de 18 años en Argentina, Brasil, Chile y Colombia.

Luego, a partir de la invitación de la OPS, cada país presentará una propuesta particular de investigaciones específicas.

El equipo argentino está diseñando tres sub-estudios:

El primero es de casos y controles para estimar la efectividad de la vacunación contra Covid-19 para prevenir hospitalización y mortalidad en mayores de 18 años de manera global, según variante del virus SARS-CoV-2, el tipo de vacuna y comorbilidades seleccionadas a partir de los datos y muestras del Hospital Posadas.

Con el segundo se estudiará la efectividad de la vacunación para prevenir mortalidad por tipo de vacuna, grupo de edad y el tiempo de aplicación.

el tercero es un estudio de cohorte para medir el riesgo de padecer coronavirus y la efectividad de las vacunas en grupos como de personas dializadas, con discapacidad, viviendo con VIH, con tuberculosis y trabajadores docentes y no docentes.

Este último diseño también incluye la evaluación de la efectividad de las vacunas contra el coronavirus para prevenir infección y mortalidad en gestantes y personas pertenecientes a ciertos grupos de riesgo.

Los carpinchos no están solos: otros casos de desequilibrio ambiental en nuestro país

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En los Esteros del Iberá, en Corrientes, la caza del yaguareté derivó en una superpoblación de estos roedores; en el partido bonaerense de Rivadavia, las inundaciones atrajeron a los pumas. La irrupción del ser humano, sus construcciones y sus cultivos afecta necesariamente los equilibrios ecológicos previos, y es necesario tenerlo presente.

Secar parte de los humedales de Los Bañados de la Amarga, en Córdoba, para establecer ciclos de cultivo y explotación ganadera generó inundaciones y una superpoblación de pumas en Rivadavia, provincia de Buenos Aires. A 500 kilómetros de allí, en dirección hacia el noreste, la urbanización de los humedales en el partido de Tigre eliminó la presencia de depredadores y generó una superpoblación de carpinchos. En los Esteros del Iberá, en Corrientes, la caza del yaguareté también derivó, entre otros problemas, en una superpoblación de esos roedores, que a su vez degradaron la flora del lugar.

En el delicado equilibro de los ecosistemas, una variación, grande o pequeña, lo puede cambiar todo. Los especialistas advierten que en buena parte de los ecosistemas locales se ven desequilibrios causados por la intervención humana.

Un carpincho en los Esteros del Iberá, donde proliferaron por no tener predadores
Un carpincho en los Esteros del Iberá, donde proliferaron por no tener predadores

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Adelmar Funk es el fundador del Complejo Ecológico de América, en el partido de Rivadavia, en el noroeste de la provincia de Buenos Aires. “Hay una historia detrás de cada cosa que pasa con la fauna”, asegura Funk. Él cree que para entender por qué hay tantos pumas en esa zona hay que hablar del cauce de un río que nace en San Luis.

“La provincia de Buenos Aires fue inundada por el Río Quinto, que baja desde San Luis hacia el sur de Córdoba y llega hasta acá. La alteración de Los Bañados de la Amarga, que son un sistema de humedales en Córdoba, para dar lugar a la actividad agropecuaria, lo que logró es que se inundaran otras tierras. Esa zona de 70.000 hectáreas era fundamental para contener al río que obviamente siguió su curso. Cuando secaron parte de ese territorio se generaron inundaciones tremendas en Buenos Aires. Esas inundaciones, además de provocar una gran crisis económica en nuestra zona, formaron enormes lagunas que dieron lugar a nuevos ecosistemas. Las lagunas favorecieron el crecimiento de vegetación acuática lo que a su vez atrajo a muchas aves y otros animales. Esa abundancia de presas, estoy seguro, hizo que los pumas vengan desde el monte pampeano hasta esta zona”, describe Funk.

El especialista explica que en el partido de Rivadavia la gente afirman que no había pumas, o al menos no que ellos recuerden. “Tal vez hace 150 años acá había pumas, es decir, antes de que el hombre empezara a interactuar y a alterar el pastizal pampeano. De acá también desapareció el guanaco, el venado de las pampas, el gato del pajonal, entre otras especies. Cuando el hombre empezó a traer vacunos que alteraron el pastizal muchas especies se marcharon en busca de alimento y con ellas se fueron los depredadores. Y a todo esto también se le sumó la caza”.

Uno de los pumas rescatados por el Complejo Ecológico de América, en el partido de Rivadavia, en el noroeste de la provincia de Buenos Aires
Uno de los pumas rescatados por el Complejo Ecológico de América, en el partido de Rivadavia, en el noroeste de la provincia de Buenos AiresGentileza: Adelmar Funk .

Funk señala que ahora la gran presencia de pumas trajo problemas para las personas, como también para los propios animales que se ven envueltos en situaciones complejas, como buscar refugio en plantaciones que luego son barridas por las cosechadoras y que muchas veces lastiman a las crías. Allí también empezaron a aparecer carpinchos, pero no crecen de manera exponencial porque los pumas los depredan.

A 500 kilómetros de donde se encuentra Funk, están los barrios de Nordelta, en Tigre. Allí, como ya todos saben, hay una superpoblación de carpinchos. Ese desarrollo inmobiliario avanzó sobre una zona de humedales y creó nuevas lagunas que son el ecosistema perfecto para los roedores. Pero, al no haber depredadores naturales, ese ecosistema pasó a estar desequilibrado.

“Los ecosistemas tiene un punto de equilibro, y ese equilibrio va a depender de que todas las especies estén presentes y cumplan sus roles. Cuando eso se empieza a degradar, algo que está pasando con buena parte de los ecosistemas en la Argentina, se generan desbalances. Los carpinchos son roedores, y el rol de los roedores es sobre todo ser las presas de los depredadores. Por eso tienden a reproducirse mucho y si nadie los depreda la población crece de manera exponencial”, explica Sebastián Di Martino, director de conservación de Fundación Rewilding en la Argentina.

Isis, la yaguareté que llegó a los Esteros del Iberá para salvar a la especie y controlar la superpoblación de carpinchos
Isis, la yaguareté que llegó a los Esteros del Iberá para salvar a la especie y controlar la superpoblación de carpinchos Gentileza CLT .

Di Martino cita otro ejemplo donde la población de carpinchos creció sin toparse con el freno que imponen los depredadores. “En los Esteros del Iberá, en Corrientes, pasaba algo parecido. Como por la caza ya no quedaban yaguaretés, los carpinchos se multiplicaban. Tener una especie herbívora descontrolada hace que se degrade la vegetación y entonces se reduzca la capacidad de la vegetación de capturar dióxido de carbono, que es uno de los gases que generan el calentamiento global.

Otra situación que se da por la ausencia de depredadores, es que si un carpincho se enferma, en condiciones normales sería el primero en ser devorado por un yaguareté, pero sin depredadores el carpincho enfermo continúa dentro de la comunidad, afectando a los otros y eso incluso puede afectar a las personas”, indica Di Martino.

Di Martino agrega que la solución en algunos casos es volver a introducir depredadores, pero en los lugares donde no se puede hacer eso, como en Nordelta, donde no sería recomendable llevar yaguaretés, se deben tomar decisiones consensuadas para llegar a un equilibro que facilite la convivencia.

“Tal vez esos barrios no se tendrían que haber construido. Pero una vez que el problema ya está, hay que buscar métodos de coexistencia. Hay formas para evitar que los carpinchos no se acerquen a las casas, pero alguien va a tener que ejercer el rol de depredador. En Iberá pudimos empezar a reintroducir al yaguareté”, agrega el especialista.

Para evitar que se avance sobre los humedales y se dañen los ecosistemas, los especialistas señalan que es necesaria una ley que proteja a los humedales. Dicho proyecto de ley, según describe Pablo Pulido, quien se dedica a la conservación y remediación ambiental colaborando con proyectos como El Renacer de la Laguna, obtuvo en 2016, luego más de una veintena de modificaciones, media sanción en el Senado, y luego en 2017 el proyecto quedó estancado en la Cámara de Diputados.

Estamos en un contexto en el que se están extinguiendo ecosistemas enteros, hay enfermedades emergentes y catástrofes climáticas a nivel global. En este marco es que se suman argumentos para hablar de una protección real de los humedales. El problema con los carpinchos muestra el conflicto entre el humano y el ambiente, en donde la única víctima es la fauna. Con el aumento de gente que busca vivir en barrios privados o clubes de campo, crece la urbanización y la modificación de ambientes naturales».

!Los primeros espacios más vulnerables son los humedales periurbanos, que son áreas que se necesitan pues cumplen un rol importante en las aguas continentales. Mientras no exista y se haga cumplir una ley que proteja los humedales y los complejos servicios ecosistémicos seguiremos viendo cada vez más seguido conflictos entre las personas y los animales con pronósticos muy desalentadores”, lamenta Pulido.

Mostrando el Laboratorio de Hemoderivados de la Universidad Nacional de Córdoba

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Produce inmunoglobulina de plasma que recolecta en Argentina y otros países. Es el único laboratorio con esta tecnología dependiente de una universidad. Se destaca su inversión en I+D+i, con nuevos productos, sustituyendo divisas y generando acceso a la salud. El Laboratorio perteneciente a la UNC elaborará gammaglobulina subcutánea, utilizada para tratar inmunodeficiencias. La producción es la primera en el país y bajará mucho los costos para quienes padecen este tipo de enfermedades.