domingo, 26 julio, 2026 - 11:19 pm

Se logró la recuperación tras una lesión completa de médula espinal. Por ahora, en animales

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Estos ratones, con una lesión completa de la médula espinal recuperaron el movimiento, lo que podría tener implicancias terapéuticas en el futuro para pacientes humanos. “Nuestro estudio aumenta la esperanza, pero queda un largo camino por recorrer para trasladar este conocimiento de ciencia básica a la medicina”, indicó Quintá. El investigador trabajó con un modelo muy estudiado de lesión completa de médula espinal desarrollado en ratas. Netrina-1 es una proteína que se genera y participa activamente durante el desarrollo embrionario. Su función es la de promover el crecimiento, navegación tridimensional y conexión de los axones (cables) del sistema nervioso desde el cerebro hacia las diferentes regiones de la medula espinal. La proteína guía los axones que componen una vía neuronal llamada “tracto corticoespinal”, cuyos cuerpos neuronales se localizan en la corteza motora y que “controla los movimientos de las extremidades y el tronco, tanto en la habilidad como en la precisión para llevarlos a cabo”, explicó Quintá. El establecimiento del correcto cableado deja al individuo en condiciones de generar cualquier tipo de movimiento voluntario. Sin embargo, los seres humanos con mutaciones en el gen de netrina-1 desarrollan una patología que se caracteriza por movimientos anormales en espejo. En base a este conocimiento, Quintá pensó que si netrina-1 estimulaba a los axones para crecer, desarrollarse y conectarse, principalmente aquellos que gobiernan el movimiento voluntario durante el desarrollo, tal vez la administración de esa proteína en grandes cantidades en el sitio de la lesión espinal podría tener un efecto terapéutico. La inyección de Netrina-1 en la zona de la lesión espinal (lesión total) hizo que los axones cortados no solo volvieran a crecer, sino que se reconectaron con las neuronas dianas por encima y por debajo del sitio de lesión. Los resultados fueron publicados en “Journal of Neurotrauma”, publicación de la Sociedad Americana de Neurotrauma y de la Sociedad Internacional de Neurotrauma. Quintá observó que las ratas con lesiones completas de medula espinal recuperaron significativamente su motricidad voluntaria (movimientos completos de su tren trasero y patas) mientras que las ratas lesionadas y tratadas con placebo permanecieron con parálisis completa del tren motor trasero. Asimismo, se visualizó el crecimiento y la reconexión de los axones mediante modernas técnicas de microscopía.
En verde se observan a los axones regenerados por efecto de la inyección de la proteína netrina-1 en los modelos animales de investigación, en rojo aparecen los astrocitos (células de soporte trófico y metabólico) y en azul los núcleos celulares.
“Esta investigación básica solo es el inicio de un muy largo proceso que intentará generar un tratamiento desde el laboratorio de investigación hacia la cama del paciente. Y, para eso, se necesita contar con un real apoyo de los distintos estamentos gubernamentales, no solo del ámbito científicos, sino también clínicos, así como de instituciones públicas y privadas”, concluyó Quintá.

En el INTA ensayan el uso de residuos avícolas para recuperar la fertilidad del suelo

Un equipo de especialistas del INTA confirmó que reciclar los residuos de las granjas de producción intensiva permite recuperar la estructura del suelo agrícola e incorporar un 20 % de carbono a corto plazo.

Destacada como la principal provincia avícola de la Argentina, Entre Ríos se posiciona por su gran aporte de cabezas faenadas al mercado interno y externo. En contrapartida, los residuos provenientes de granjas de producción intensiva constituyen una problemática para el sector. En este contexto, un equipo de especialistas del INTA analizó el impacto de la cama de pollo como enmienda orgánica para los suelos agrícolas.
“La cama de pollo se compone de restos de cáscara de arroz, aserrín o virutas de pino o eucaliptus, a los que se le suman los restos de alimento, plumas y deyecciones de aves”, detalló Emmanuel Gabioud –investigador del INTA Paraná, Entre Ríos, que aborda investigaciones sobre la problemática–. Por su alto contenido de nutrientes, la cama de pollo es utilizada históricamente por los productores agropecuarios locales como una enmienda orgánica tendiente a suplir los requerimientos nutricionales de diversos cultivos y pasturas, siendo una fuente de fósforo muy importante, entre otros nutrientes. Por esto, para los especialistas resulta una “oportunidad de valorización a partir de su reciclaje y a su vez una alternativa para mitigar la degradación de suelos agrícolas, mejorando su fertilidad en el corto plazo”. Esta sinergia reduce riesgos sobre los diferentes componentes del ambiente agropecuario. En esta línea, Gabioud agregó: “Luego de aplicarle un tratamiento térmico o de compostaje, para reducir el contenido de microorganismos y el riesgo potencial de transmisión de enfermedades, puede ser utilizada para mejorar la fertilidad física de lotes agrícolas degradados”. “En nuestras investigaciones, documentamos claramente los efectos benéficos que puede promover la aplicación tanto de cama de pollo como de yeso, una enmienda química de generación regional y su combinación”, especificó en referencia, particularmente, en la modificación de las condiciones físicas del suelo como la estructura del suelo y el movimiento de agua.

Fertilizar con residuos, una oportunidad

Un ensayo del INTA realizado durante dos años, con cuatro momentos de muestreo, mostró un incremento significativo del carbono en el suelo en los primeros cinco centímetros de profundidad. Las muestras fueron tomadas antes de la aplicación de las enmiendas, otro luego de la aplicación de las enmiendas y antes de la implantación de un cultivo de soja, un tercero luego de la cosecha de soja y antes de la implantación de maíz y, por último, luego de la cosecha del maíz. “Luego de 20 meses de la aplicación de 7,5 toneladas por hectárea de cama de pollo, se registró un incremento del 20,5 % del carbono en el suelo, respecto a nivel inicial”, señaló Gabioud.

La investigación se enmarca en la búsqueda de estrategias a corto plazo para la regeneración de suelos agrícolas.

“En los primeros dos meses de aplicación de cama de pollo no se registraron cambios en el suelo, pero luego de un año de uso hubo notables mejoras”, expresó el especialista del INTA. La aplicación de cama de pollo en superficie mostró una mejora significativa de materia orgánica en suelo y otras mejoras físicas asociadas en la porosidad, la estabilidad de la estructura y la resistencia a la compactación. Estas propiedades físicas mostraron cambios favorables en el corto plazo y, si persisten en el tiempo, podrían promover mejoras en la productividad del suelo y la dinámica del agua y nutrientes.

La vacuna de la Universidad Nacional de La Plata ya se prueba en animales

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La vacuna contra el covid que desarrolla la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) ya está en etapa pre-clínica, probándose con ratones, informaron los investigadores a cargo del proyecto.

«Está en fase pre-clínica, la estamos probando en ratones, todo este año nos llevará esa etapa, donde se prueba la dosis, la cantidad de vacuna, los tiempos entre dosis y cuál es el mejor plan que genera menos reacciones adversas», explicó el docente e investigador Guillermo Docena. Docena detalló que luego de esa etapa vacunarán «a los ratones para desafiar al virus y veremos si la vacuna protege al ratón de enfermarse o no. Recién después podremos pensar en una etapa con humanos», puntualizó en declaraciones a Radio Provincia de Buenos Aires. «No somos los únicos, hay otras 4 vacunas que están todas en fase pre-clínica, por suerte hay varias y son todas distintas. Cada uno trabajó en una vacuna en particular y está bueno generar variedad porque algunas se podrían aplicar en algunas personas, otras en otras», detalló. El proyecto es dirigido por Docena, del Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatalógicos (IIFP); y Omar Azzaroni, del Instituto de Investigaciones Fisioquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA), e incluye a Sebastián Cavalitto, Javier Santos y Alejandro Aiello. Empleo de proteínas virales La vacuna que desarrollan se basa en el empleo de proteínas virales para inducir la generación de anticuerpos. Consultado el investigador sobre la dificultad en el acceso a las vacunas, Docena dijo que «un eje fundamental tiene que ver con las decisiones sobre a quién se le da la vacuna y hay intereses geopolíticos y financieros en el acceso a las vacunas». «Obviamente que los países donde se produce la vacuna tienen prioridad, como EEUU que invirtió billones de dólares. Lo importante es que cuando ellos terminen de vacunar a la población, habrá más para el resto, pero eso marca la importancia de que cada país tenga su vacuna», remarcó. Docena también valoró la vacuna que está desarrollando Cuba al afirmar que «será importante porque está muy complicado en materia de casos. Tienen varias vacunas, la que más avanzada está es una vacuna clásica, y uno a priori piensa que va a funcionar porque las otras vacunas que producen son excelentes», concluyó.

Está en el Congreso nuestra propuesta de radares costeros HF de INVAP para el Mar Argentino

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En AgendAR tratamos de hacer un buen producto periodístico y a veces lo conseguimos. Y otras veces (las menos) logramos ser útiles a la Argentina y su gente. Acaba de suceder. Una de nuestras notas, publicada el 10 de julio del año pasado, fue la inspiración -hubo otros actores- de un proyecto de Resolución, presentado por 19 diputados del Frente de Todos. Le piden al Poder Ejecutivo que instale radares transhorizontes costeros para vigilar y controlar la navegación, tráfico irregular o ílicito y pesca pirata en el Zona Económica Exclusiva Argentina en el Atlántico Sur. Otro proyecto de ley complementario dispone la tipificación de la pesca ilegal extranjera en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) como un delito, implica establecer la reclusión o prisión de tres a quince años a quien afecte el ecosistema pesquero y marítimo y la sostenibilidad de las especies en esta área, o sus recursos pesqueros migratorios originarios de la ZEE argentina. Los firmantes de ambos son: Carolina Yutrovic, Aldo Leiva, María Jimena Lopez, Graciela Landriscini, Liliana Schwindt, Blanca Osuna, Mayda Cresto, Alicia Aparicio Rosa Muñoz, Mabel Caparrós, Claudia Ormachea, Lía Caliva, Alejandra Obeid, María Rosa Martinez, Marcelo Koenig, Claudia Bernazza, Héctor Fernandez, Nancy Sand y Ayelén Sposito. El texto completo del Proyecto de Resolución se puede ver aquí. Aclaramos que esa nota fue la 3° parte de una trilogía sobre «Los radares de INVAP». La 1° parte está aquí. La segunda, aquí. Reproducimos a continuación la 3°, la propuesta más ambiciosa y políticamente audaz de las tres. Pero volvemos a citar a uno de nuestros Padres Fundadores «¡Ánimo, que para hombres de coraje se han hecho las empresas!».

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Mire atentamente el mapa de arriba, antes de seguir leyendo. Es una propuesta de 2004, hecha por INVAP al Ministerio de Defensa. Vea lo que mide el área bajo vigilancia aérea y marina. Tome el mayor costo presupuestado (U$ 500 millones) y triplíquelo o cuadruplíquelo, ya que se trata de tecnología muy compleja e incomprable, de modo que creer que se pueda desarrollar aquí sin fracasos iniciales y ajustada a presupuesto puede ser ingenuo. Luego actualice ese valor a dólares de hoy. ¿Le da como U$ 2500 millones, o por ahí? Esa torta de dólares no llega a lo que pierde la Argentina cada año por el saqueo constante de su Zona Económica Exclusiva (ZEE). Retenga esa cifra. En 2004 INVAP todavía no había fabricado ningún radar militar convencional y debía resolver la radarización 2D (mucho más sencilla), de los aeropuertos argentinos. Eso lo hizo rápido y bien. Hoy tiene 22 equipos de esos ya desplegados, y está viendo cómo repotenciarlos. Pero con su tic de empezar por el futuro, en 2004, estudió las dos tecnologías llamadas genéricamente “Over the Horizon” (OTH) o “transhorizonte”. Y ofreció desarrollar al menos una de ellas al Ministerio de Defensa. La que acabo de mostrarle es la más potente en área vigilada, difícil en lo técnico, y probablemente imposible en lo político. Era inevitable que en 2004 a INVAP no le dieran bola con semejantes propuestas: había otras urgencias. Pero también fue una lástima. Unos OTH en la costa habrían permitido poner la lupa sobre nuestra Plataforma Continental, que como sabe el lector se divide en tres: 1 millón de km2 de aguas indisputadamente propias, o Zona Económica Exclusiva (ZEE) hasta la milla 200; desde ahí y hacia afuera, aguas de nadie o de todos (la Alta Mar); y finalmente las aguas perdidas: hoy en poder del Reino Unido, arrebatadas en la Guerra de Malvinas y fundamentalmente en la paz posterior. Ésas suman 1.639.900 de km2. En nuestro millón de km2 de Zona Económica Exclusiva, en 2004 operaban 95 barcos ilegales. Hoy son 500 barcos, y no quieras ver lo que hacen los legales. Ya poner orden en casa sería mucho pedir. Para ello, en aquel ya lejano 2004, INVAP planteó aquellas 2 tecnologías transhorizonte, una muy loca por lo cara, y otra absolutamente sensata si se comparan los costos de tenerla con los efectos de no tenerla. Veamos la más loca. UNA LOCURA RAZONABLE Esta es la cobertura que admite tener Australia de las rutas marítimas hacia China, Japón y el Sudeste Asiático, de las que depende su economía. Por causas históricas, los Aussies se vieron obligados a desarrollar los radares de mayor alcance del mundo. La locamente cara de las propuestas futuristas de INVAP en 2004 es la ionosférica. No es insensata en absoluto, si se tienen los incentivos adecuados. La empezó a inventar Australia en los ’50 con el nombre de JORN (Jindalee Operational Radar Network). Aquí se llama “radar ionosférico transhorizonte”. Cuando luego de tres décadas de trabajo los Aussies lograron ponerla a punto, los inevitables socios militares de ese país (Gran Bretaña y los EEUU), hasta entonces escépticos, se sumaron. Es tecnología muy compleja, y si la encaráramos, daría un acceso a información absolutamente disruptivo en lo geopolítico. Nadie que la domine nos daría siquiera una ayudita, porque quien más, quien menos, saldrían perjudicados. El desarrollo 100% local planteado en teoría por INVAP constaba de una estación emisora y otra adyacente receptora, ambas sumando algunos centenares de hectáreas, con la idea de vigilar millones de km2: todo el Atlántico y el Pacífico Sur, incluidos el Norte del Estrecho de Drake y “las islas demasiado famosas”. Las antenas parecen ringlas inexplicables de postes metálicos verticales, pero son muchos. Forman matrices con aspecto de calles o de manzanas. Si “matrices” suena demasiado ginecológico, oh ingenieros electrónicos, llámenlas “cuadrículas” o “conjuntos”, pero me niego a denominarlas “arreglos”, como hacen Uds. con la palabra “array” traducida a lo bestia desde el inglés técnico. Vuelvo a la tecnología. Lo cierto es que estas cuadrículas enormes, casi monumentos al cepillo del tamaño de aeropuertos, debían estar en Santiago del Estero. La señal salida y dirigida desde la cuadrícula emisora debía ser de HF, y tener rebote en la ionósfera. ¿En la qué? Estimados, la ionósfera es parte de la termósfera, una capa muy enrarecida y caliente de la cáscara gaseosa que delimita nuestro planeta del espacio orbital. Un radar transhorizonte inosférico usa la ionósfera como espejo para obtener imágenes de lugares situados a 3000 km. de distancia La presión de gases atmosféricos en la ionósfera es bajísima, no ande buscando muchas moléculas gaseosas aquí porque las disocian fácil los impactos de partículas cargadas, rayos X y rayos gamma originados por el sol. Algunos de los átomos disociados no están enteros, sino enteramente pelados de sus cortezas de electrones, como medida del calor ambiental. Es decir, están ionizados. De allí el nombre de la región. En períodos de gran actividad solar, los gases ionosféricos llegan a 1500º C: son realmente un plasma excitado eléctricamente, como el que hace brillar nuestros tubos de neón o de gas de sodio o de mercurio. La comparación no es tan mala: a veces, el plasma de la ionósfera tiene suficiente excitación como para iluminar todo el cielo. Sucede mucho en el círculo polar Norte, y un poco menos en el Polo Sur. Durante las auroras, como se las llama, el oxígeno y el nitrógeno ionizados en la ionósfera emiten plumosas y móviles cortinas de luz morada, azul, amarilla y verde toda la noche. Dan suficiente luz como para leer el diario, aunque debido al frío y a veces a los lobos, la gente raramente lo hace. Si los astronautas de la Estación Espacial Internacional (ISS), habitantes habituales de la ionósfera, no se fríen por la insana temperatura de su lugar de trabajo, es porque la masa gaseosa por la que circulan tiene una densidad tan baja que su capacidad de transmitir calor resulta nula, pese a sus 1500º C. Y es que según nuestros burdos parámetros barométricos de habitantes de los bajos fondos de la tropósfera, en la ionósfera reina más bien un alto vacío. Y tan vacío es ese vacío que la ISS, que dista mucho de tener la forma de una bala,  circula a 7,7 km por segundo a través de esos gases insustanciales sin sufrir casi de frenado aerodinámico. Sin embargo ese plasma, pese a lo incorpóreo, tiene una actividad electromagnética fuerte: refleja las ondas de radio HF como un espejo en el cielo. Lo que sube desde la superficie, rebota y baja a la superficie. Lo notable es que allí, en la superficie, tal vez a 2000 o 3000 km. de nuestra hipotética estación emisora de Santiago del Estero, la bajada de ondas HF generaría otro nuevo rebote, el de la «huella». Más notable aún es que el haz HF de ese segundo rebote logre realizar el camino inverso, reflejarse una última vez en la ionósfera y bajar, ya paupérrrimo de potencia pero cargado de información, a la matriz de antenas receptoras en Santiago del Estero. Siempre fuimos un país fuerte en informática. En el plan A de 2004 de INVAP, esa imitación del Jindalee australiano, ya existían en el país la capacidad de tejer software y una fuerza bruta de cálculo enormes, y así peinar el galimatías de ecos y refinar de él una fotografía de la superficie marina y costera sobre tres océanos y un pasaje interoceánico, así como también de los barcos y aviones en ella. Hasta que no hubo computación capaz de discernir información y desechar ruido, la OTH ionosférica fue una tecnología con pocos entusiastas. En 1983, tras 33 años de trabajo, el JORN australiano logró captar un barco navegando por el Estrecho de Torres… desde Alice Springs, muy al Sur, una ciudad minúscula y continental que aguanta en medio de ese desierto rojo, tórrido, vacío y reseco llamado “el Outback australiano”, rodeada de la nada polvorienta de los Northern Territories. En 1984, el proyecto JORN ya estaba captando aviones volando entre Indonesia, Nueva Guinea y las Filipinas, y podía determinar trayectoria, altura y velocidad. Febrero de 1942: explota el Neptuna, un buque lleno de munición, en medio del ataque aeronaval japonés contra Darwin, en lo que se llamó “el Pearl Harbor” australiano. Detrás de este éxito laborioso, que continuó mejorando, hay una historia. El 19 de febrero de 1942 la aviación naval japonesa atacó la capital de los Northern Territories, para neutralizar todo posible ataque desde allí contra su nuevo y breve imperio sobre el Pacífico Sur. Ordenado por el Alte. Isoroku Yamamoto, el ataque tuvo la fortuna de encontrarse con un único radar estadounidense, apagado por falta de repuestos. ¡Sorpresa! A lo largo de tres horas y tres olas de bombardeo, los japoneses borraron del mapa y sin oposición alguna la capital territorial: Darwin, su puerto, su hospital, su comisaría, sus calles y manzanas, los barcos en la rada, las dos pistas aéreas llenas de aviones caza y bombarderos, los hangares de estos, los depósitos de combustible, los cuarteles del Ejército y las baterías antiaéreas. Fueron crueles y minuciosos. La cifra real de muertos todavía sigue más que dudosa, perpleja. Los australianos llaman a este episodio su propio Pearl Harbor. Desde entonces, el DSTO, Defense Science and Technology Organization, rama científica del Departamento de Defensa de Australia, se toma muy en serio lo de tener independencia nacional en radarística, y de contar con una tecnología como no la soñaron sus aliados tradicionales y más avanzados en física aplicada, y tampoco sus enemigos hipotéticos (antes Japón, hoy China), y para el caso, añadan al resto del planeta. Si tenés una fuerza aérea y una armada chicas para defender un país gigante, invertí en sensores para que no te las borren de un plumazo, “that’s all, mate, have a beer”. A fecha de 2003, el Jindalee había costado medio siglo de trabajo y al menos 1200 millones de dólares australianos (incluida la cerveza), pero los Aussies controlaban desde tres lugares centrales de su reseco continente más de 37.000 km2 de rutas marítimas hacia el Norte. De ellas depende casi todo el comercio exterior australiano. Serían inmediatamente bloqueadas en caso de un conflicto con China. Las cuentas de este desarrollo resultaron demasiado saladas para el estado australiano. Atraídas por el éxito técnico del JORN, aparecieron con grandes chequeras BAE,  Raytheon y Lockheed Martin, empresas de armamento respectivamente del Reino Unido y EEUU, por ahora los 2 grandes socios militares de Australia.
La tecnología que pueden ver en este video es de una potencia informática monstruosa. Filtra detecciones reales del “ruido planetario de fondo” generado en la “huella” del radar por el oleaje, las corrientes oceánicas y de marea, amén de las alteraciones eléctricas de la tropósfera y la ionósfera. En parte debido al derrumbe de la convertibilidad 1 a 1 del peso contra el dólar y a que desde «Clemantina» (1964) somos una subpotencia informática, INVAP en 2004 pensó que en Santiago del Estero podía lograr algo parecido al JORN por entre U$ 300 y U$ 500 millones (cifra de 2004 no actualizada). ¿Estaban locos? Técnicamente, quizás no; políticamente, un poco. El Ministerio de Defensa, pobre de solemnidad y con el país resucitando de a poco del crack de 2001, no estaba acostumbrado aún al “compre nacional”, ni a que pudiéramos ser mejores que ningún país anglo, australianos incluidos, en alguna rama de la tecnología militar o dual. Y eso iba ya contra toda evidencia, porque en 2004 INVAP le estaba construyendo a Australia un reactor nuclear, el OPAL. Con esa planta, hoy Australia domina el 40% del mercado mundial de radioisótopos médicos. Es un reactor que los australianos, todavía hoy, no podrían copiar. Pero así las cosas, Defensa aconsejó a INVAP empezar por algo menos “Wow”, como los mentados radares secundarios de los aeropuertos. Y no sin razón: esos modestos aparatos colaborativos que identifican a aviones que literalmente ruegan ser identificados, eran de suyo suficiente provocación. Los lobbistas que en los ’90 habían salpimentado de coimas las licitaciones radarísticas de Menem y De la Rúa, todas fallidas, representantes de INDRA, Raytheon, Thales, en fin, tanto pirata sin barco que se había quedado sin cobrar, incendiaron, unánimes, los medios contra la advenediza firma barilochense. ¡Fuera de Argentina, argentinos! En aquellos años perdí la cuenta de leer en diarios “serios” (ja) que INVAP tenía problemas de identidad empresarial: era demasiado nuclear como para hacer algo bien en tecnología espacial, o en radarística. Fabriquen chocolate y pulóveres, barilochenses. En 2006 y 2007, mis alumnos de los Talleres Federales de Periodismo Científico de la SECyT leían esas pelotudeces, y –hablo de gente muy profesional- se preguntaban y me preguntaban si todos aquellos cuestionamientos no serían ciertos. La tremenda antena de radar del satélite SAOCOM 1B. Así empezó INVAP en radares, en 1998, con la del 1A. Fue como tomar las primeras clases de andinismo en el Everest. No lo eran, pero entonces me faltaba esta foto que Ud. acaba de ver. En aquellos años INVAP había resuelto exitosamente, con ayuda del Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la ingeniería básica del entonces único radar espacial del mundo en banda L. Es un monstruo cuya antena pesa 1,5 toneladas y mide 35 m2 desplegada. Desde 600 km. de altura, ese radar emite microondas de longitud relativamente larga que logran detectar y mapear agua bajo el suelo. Sí, ya la identificó, oh lector sagaz, hablo de la antena del satélite SAOCOM 1A de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). De modo que ya en 1998, con su primer radar, INVAP tuvo que lidiar con la dificultad de una antena enorme que se pliega en 7 partes, y una potencia de emisión que literalmente estruja las pobres baterías del satélite. Fue como ser aprendiz de andinismo y empezar por el Everest. Y según anda el SAOCOM 1A, ese trabajo “preliminar” les salió joya, y ahora está en plataforma de lanzamiento su mellizo, el 1B. (A fecha de hoy, 4 de mayo, ése segundo SAOCOM, el 1B, está también en órbita y trabajando). Pero eso lo sabemos con el diario de hoy. Retrocediendo la historia a 2004, cuando los de Defensa le dijeron a INVAP: “Concentrate en los radares aeroportuarios, y después vemos”, cuatro ministros sucesivos de esa cartera fueron realistas del modo en que lo son los políticos. La primera tarea de un Ministro de Defensa es… defenderse. Y no sólo de ajenos sino de propios, y máxime si ese/a ministro/a adolece de cierto nacionalismo tecnológico sabatiano, que aquí, entre los colonizados mentales, como los llama Conrado Varotto, se ha vuelto como la marca de Caín. INVAP, por supuesto, instaló rápidamente 22 unidades radares INKAN de aeropuerto a la mitad del menor precio cotizado por yanquis y europeos en las licitaciones fallidas de los ’80 y ’90. Mientras, en paralelo, fue desarrollando su línea de radares militares RPA 170 y 240, cuya denominación es “Radar Primario Argentino” y la cifra que sigue define el alcance en millas náuticas. A eso sumó radares portátiles de menor potencia pero bastante sofisticación, y en 2014, grandes radares meteorológicos de alerta de tormentas, y así llega a fecha de hoy con más de 100 entregados. Entre 2015 y 2019 el gobierno del ingeniero Mauricio Macri le canceló los proyectos preexistentes y dejó impagos los ya entregados. Pero –dato nuevo- un día de 2018 quiso viajar a Bariloche y el periodismo –y no sólo el local- lo vapuleó de un modo tan bestia en pleno aeropuerto, que a la semana debió presentar un plan de pagos. A todo eso, INVAP venía evitando un despido masivo mediante el pago de sueldos en cuotas… Lo que salvó a INVAP, aquel año, fue el estado… holandés. Ganó por segunda vez la licitación del 2do mayor reactor de producción de radioisótopos del mundo, en Holanda. Y como nada tiene tanto éxito como el éxito, INVAP aquel año se terminó de volver una especie de marca: la de “la Argentina Posible”. Y desde entonces, la defienden a capa y espada colegas míos que en 2017 no tenían idea de su existencia. Se los identifica porque insisten en llamarla “EL INVAP”, creyéndola tal vez un instituto del CONICET. Nada de eso, es una empresa: si no vende, se funde. Y con el estado más en contra que a favor casi toda su historia, ha vivido históricamente al borde de la quiebra. Uno puede aburrirse bastante de los invapios, pero ellos no tienen cómo aburrirse: su vida pasa de la montaña rusa a la ruleta rusa, y -por motivos entendibles- no parecen demasiado susceptibles a la humildad. Lo que les cuesta es descifrar cómo los ven los políticos que tenemos, pero eso también lo han ido desculando. Sobre todo cuando cuadros emergentes del partido político que más daño le ha hecho a INVAP (el PRO), como Facundo Manes, admiten públicamente su admiración por la empresa. Hoy con esta firma sucede, a escala local, lo que a la Ferrari -que sólo construye 10.000 autos/año- a escala global: el valor de la marca excede excede por mucho el valor de la empresa. Es una lástima que, como sí se puede permitir la Ferrari, INVAP no venda remeras ni gorritos langa. PASEMOS AL PLAN B En 2004, y como no son giles, en INVAP tenía un plan B para enamorar ministros de Defensa: desarrollar radares militares “monoestáticos” HFSWR (High Frequency Surface Radar), que emiten en banda HF (entre 10 y 100 metros de longitud de onda) desde una matriz de antenas radiantes cercanas a otra matriz de antenas receptoras, todas en la costa. Como ya se dijo, parte de las ondas HF emitidas en lugar de propagarse en línea recta como la luz se pegan a la superficie del agua, abrazan la curvatura terrestre. Gracias a ello logran detectar objetos en la superficie marina que el observador parado al lado de la matriz de antenas emisoras no podría ver ni con el mejor telescopio y el día más diáfano: quedarían bajo la línea del horizonte. Pero las ondas HF no se despegan del agua y viajan hasta una distancia de 240 MN (440 km), donde llegan con poca potencia. Dentro de ese considerable rango, resulta difícil esconder un barco o un avión. Tal vez se salve de la detección una fragata de formas y materiales “stealth”, esos que disipan los ecos en lugar de devolverlos a origen. Pero un pesquero aparece en la foto sí o sí. Estos radares OTH, los llamados HFSWR, mucho menos costosos que los ionosféricos, tampoco son un invento de INVAP. En 2004, ya los tenían desplegados los australianos (proyecto SECAR), el Reino Unido (proyecto OVERSEER), y los EEUU (proyecto  CODAR). Chinos y rusos también, por supuesto. Ya vimos de sobra lo que pueden y no pueden hacer los radares “microonderos” de INVAP, cuya limitación para ver la superficie es el horizonte. A diferencia de estos, los HFSWR transformarían no sólo la ZEE, si no la Plataforma Continental toda en una especie de “reality show”, donde no habría lugares o momentos en que un honrado pesquero pirata goce de privacidad. Pero esta propuesta B se puede mejorar, y sin costos adicionales, si en lugar de considerar únicamente radares OTH monoestáticos se añadiera al menos uno biestático. Paso a explicarme: un monoestático no es un primate en éxtasis. Es simplemente un radar como casi todos los microonderos, que usa la misma antena para emitir ondas y recibir ecos. Un biestático emite en una parte, y recibe en otra, que puede estar geográficamente muy alejada. Si se instalara una antena emisora en HF sobre cualquier plataforma petrolera marina vieja, mire… hay unos bajíos excelentes ubicados a unas 180 millas náuticas frente a Puerto Deseado, Santa Cruz. La profundidad en ellos no supera los 50 metros. Oportunidad inmobiliaria: sería un crimen desperdiciarlos. Ponga una antena emisora allí, subida a cualquier plataforma marina petrolífera de 2da mano. Las antenas receptoras serían decenas, colocadas en la costa, y tendrían esa estructura extraña de grilla extensa de estacas metálicas verticales. Cuando les llega desde mar adentro un tren de ondas HF pegadas al agua y copiando la curvatura terrestre, todo barco interpuesto entre antena emisora y grillas receptoras costeras quedaría destacado “a contraluz”. Más aún, la «huella» total iluminada (vea el mapa) tendría forma de un óvalo gigante, tendido entre la Meseta Central Santacruceña y la milla 400 del Atlántico. ¿Y adónde te vas a esconder ahora, Barbanegra? De haberse encarado a principios de siglo, ese modesto plan de 6 radares monoestáticos HFSWR desde Mar del Plata hasta Isla de los Estados, con uno biestático en Puerto Deseado, habría desequilibrado a favor de la Argentina la situación en la ZEE. Bien, esto INVAP todavía puede hacerlo. Si hay un buen momento para repensar la idea es ahora, justamente porque es nuestro peor momento, el de mayor pérdida de soberanía, recursos y dinero. Si se supiera en tiempo real y con certeza judicial adónde están y quiénes son los invasores, el ahorro en patrullaje sería enorme, y se podría concentrar nuestros nada brillantes recursos represivos en infligir daño económico real, a fuerza de decomisos sistemáticos de naves y de artes de pesca (suelen costar más que los barcos), a la flota pirata. Sí, habría que tener más y mejores jueces federales, y más veloces. Nuevamente, no me interesa en absoluto apresar a los capitanes: son simples empleados. Menos aún, a los marineros: en las flotas asiáticas (pero también en otras muy europeas y tilingas), suelen ser trabajadores esclavizados. Lo que sí me importa es destruir sistemática y metódicamente la tasa de ganancia de los armadores. Y si tuviera que elegir entre los piratas puros, sin licencia argentina, y los que sobrepescan, capturan juveniles o incurren sistemáticamente en el “by catch”, o pesca incidental, pero con planta de fileteo en suelo argentino y todos los papelitos en orden, digo que hacen más daño los lobos con piel de oveja. Son los que desde los ’90 impusieron la fama, hoy mundial, de que en el Mar Argentino vale todo, mayormente empresas españolas que hoy vienen comprando los chinos. Están bien protegidas: coimean a medio mundo. Entiendo que la tecnología no logra remediar “per se” las miserias de la política ni las de la justicia. Pero un dispositivo de 6 radares transhorizonte costeros desde Marpla hasta Isla de los Estados, que incluya un biestático frente a Puerto Deseado, generaría una capacidad de información tan penetrante, tan minuciosa, tan abrumadora, tan pública, tan incontestable, que obligaría a casi todos los actores de este drama a cambiar de libreto. Al iniciar esta última parte de mi artículo, le pedí que retuviera una cifra. ¿Ya la encontró? El valor de un sistema costero completo OTH presupuestado por la entonces inexperta INVAP, allá por 2004, no superaba los U$ 10 millones, porque la base tecnológica, mal que mal, no deja de ser relativamente simple. ¿Lo actualizamos a U$ 14 millones, por la inflación del dólar? En la situación actual, es lo que pierde la Argentina en 2 días de rapiña pesquera.

Daniel E. Arias

Un programa para la Fábrica Argentina de Aviones «Brigadier San Martín» S. A. (FAdeA)

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Este programa fue detallado en un reportaje reciente a la Dra. Mirta Iriondo, presidenta de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA). Apareció en una publicación especializada, pero por algún motivo fue «bajado» de Internet.
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Sin embargo, en AgendAR consideramos que vale la pena reproducirlo. Es la empresa del Estado argentino dedicada a la producción de aeronaves y la investigación aeroespacial, con una trayectoria de 93 años. Con altibajos, como la Argentina.
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El programa contempla estos ítems:
 
* Conversión de unidades viejas y fabricación de nuevas a standard Pampa III Bloque II, con idea de llegar a un stock suficiente de aviones y de capacidad de posventa como para poder exportar algunos en 2023
 
* Conversión de viejos Pucarás a standard Fénix (remotorización, sensores electromagnéticos y nueva aviónica) que los volvería una suerte de mini-AWACS, aviones no sólo de patrulla sino habilitados a desempeñarse en comando y control aéreo de otros aviones de combate,
 
* Ídem para un avión patrulla naval P-3B Orión de la ARA con capacidad antisubmarina
 
* Retrofitting del viejísimo Hércules TC 64, y próximamente, del TC 100, para devolverle capacidad de logística a la FAA
 
* Venta de servicios de retrofitting de Hércules similares en la región, bajo licencia de Lockheed
 
* Retrofitting de 4 de los viejos entrenadores semiavanzados Mentor, usados durante décadas por los cadetes de aviación
 
* Modernización de los helicópteros AB-206B1 de Aviación de Ejército con instrumentación de Redimec, empresa privada nacional de aviónica
 
* Desarrollo de «pods» subalares con INVAP y Fixview para radarizar y dotar de visión telescópica infrarroja tanto a los Pucará Fénix y los Pampa
 
* Avanzar en la incipiente sustitución por aeropartes nacionales de las del Pampa, avión que consta de aproximadamente 20.000 piezas y que es todavía un 87% importado en valor
 
* Desarrollar el modelo del entrenador básico IA-100 Malvina, para autoequipamiento de la Fuerza Aérea Argentina y exportación.
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No es un programa espectacular, pero se adapta a las previsiones de presupuesto para defensa que permite el FONDEF, cuyas cifras de incremento gradual de fondos tampoco son espectaculares. Pero de aquí a una década, si el FONDEF se respeta, no es imposible que las FFAA hayan podido salir de su actual estado no operativo tanto en equipamiento como en formación de recursos humanos.

Pasaporte sanitario argentino: acreditará estar vacunado contra el COVID-19

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Como está sucediendo en muchos países, el gobierno argentino empieza a ensayar un “pasaporte sanitario”. En la aplicación Mi Argentina está prevista una credencial digital que registrará -para quienes se hayan vacunado- el nombre de la vacuna, lote, el establecimiento en donde se la aplicaron, las dosis recibidas y las fechas correspondientes a cada una.

También se prevé que la aplicación muestre los resultados de un PCR, los carnet de vacunación de hijos e hijas y el registro de la matrícula de médicos y médicas.

No es un pasaporte sanitario sino un paso anterior, en todo caso. Para que funcione como “pasaporte” tiene que haber un acuerdo global para su reconocimiento oficial, algo que todavía no existe. Y no será inminente, por la disputa geopolítica entre las distintas vacunas.

Micaela Sanchez Malcom, de la Secretaría de Innovación Pública de la Jefatura de Gabinete, declaró “El sistema ya está funcionando y toda aquella persona que haya sido vacunada va a tener la credencial digital con todos los datos”. 

El proceso por el cual se cargan los datos puede tener un retraso que está relacionado a que cada jurisdicción debe informar acerca de las personas vacunadas. “Por primera vez en la historia de la vacunación se tiene que nominalizar a la persona que la recibe con la dosis, la marca y los demás datos necesarios. Esos datos son enviados por las juridicciones al Registro Federal de Vacunación Nominalizado del Ministerio de Salud (Novimacy automáticamente son tomados por la aplicación”, agregó la funcionaria.

Así, el certificado de vacunación estaría integrado como credencial en la sección “Mis Documentos”, como Calendario de Vacunación, Información sobre la Vacunación en “Mi Salud”.

La aplicación Mi Argentina cuenta con 7 millones de usuarios, y se puede vincular a la app el DNI digital, Registro de conducir, seguro automotor, cédula verde y azul, credencial de ART, constancia de CUIL, el símbolo internacional acceso para personas con discapacidad, credencial de cannabis medicinal, licencia náutica, licencia aeronáutica, el certificado de circulación y el Certificado Verano.

Esta credencial de haber sido vacunado, que ahora será informativa. puede que un futuro no muy lejano sea clave para el turismo, tanto interno como externo. En algunas ciudades del mundo ya es algo que se está aplicando.
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Los países miembros de la Unión Europea acordaron trabajar en la conformación de un documento digital en donde se explicite si el titular se hizo un PCR su resultado, si ha estado enfermo de Covid 19 o no y si ha recibido la vacuna o no y, en el caso de estar vacunado, cuándo y de qué marca.

“Este mes presentaremos una propuesta legislativa para un Pase Verde Digital. Será una prueba de que una persona ha sido vacunada, resultados de las pruebas para aquellos que no han podido vacunarse aún e información sobre la recuperación de la COVID-19, respetando la protección de datos y la privacidad”, anunció Úrsula Von der Leyen, presidenta del Ejecutivo comunitario.

Por su parte, el gobierno británico anunció ayer domingo que planea probar un sistema de «certificado de estatus COVID-19» en Inglaterra a partir de mediados de abril para permitir la reanudación de actividades muy afectadas por la pandemia, como partidos de fútbol y eventos en recintos cerrados.

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Las indicaciones que se ofrecen para acceder a esta credencial son (debemos agregar que muchos usuarios se quejan porque no las encuentran intuitivas):

«Paso 1: Ingresá a la tienda de aplicaciones de tu celular, buscá Mi Argentina y descargala.

Paso 2: Abrila y luego de la introducción apretá el botón INGRESAR

Paso 3: Ingresá a CREAR CUENTA para registrarte. (Se puede hacer escaneando el DNI o completando manualmente el formulario)

Paso 4: La aplicación envía un correo electrónico para activar la cuenta. Buscalo en tu casilla y hacé clic en el botón verde para activarla.

Paso 5: Para ver tus documentos digitales, tu licencia de conducir y los papeles del auto.

Paso 6: en la pestaña Mi Salud estará el certificado de vacunación.»

El covid-19 fue la 3° causa de muerte el año pasado en Estados Unidos

El covid-19 fue la tercera causa de muerte en Estados Unidos el año pasado, sólo por detrás de las enfermedades cardíacas y el cáncer, según datos preliminares que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) publicaron la semana pasada.

La tasa de mortalidad aumentó en un 15,9% de 2019 a 2020. Según el informe, pasó de 715,2 a 828,7 muertes por cada 100.000 personas. Los datos preliminares señalaron que las 10 primeras causas de muerte en 2020 fueron:
  1. Enfermedades cardíacas
  2. Cáncer
  3. Covid-19
  4. Heridas involuntarias
  5. Apoplejía
  6. Enfermedad crónica de las vías respiratorias bajas
  7. Alzheimer
  8. Diabetes
  9. Influenza y neumonía
  10. Enfermedad de riñón
Los investigadores del Centro Nacional de Estadísticas de Salud analizaron los datos de los certificados de defunción del Sistema Nacional de Estadísticas Vitales y revisaron de cerca las muertes entre los residentes de EE.UU. entre enero y diciembre de 2020.

Cuando los vacunados se contagian. Y contagian

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Hace un mes AgendAR publicó una serie de cuatro notas con el título común Qué pasará cuando estemos vacunados. Allí analizamos la experiencia del país que inmunizó al mayor porcentaje de su población hasta ahora -Israel-, posibles nuevas zoonosis, y la oportunidad que se abre para que en un año Argentina desarrolle y exporte vacunas. Pero ahora la campaña de vacunación está empezando a avanzar en nuestro país, y surgen nuevas preguntas de experiencia inmediata: si las personas vacunadas se seguirán infectando o contagiando, o si puede un individuo vacunarse y después ser diagnosticado con Covid. Que se haya confirmado que el presidente Alberto Fernández se contagió de covid, puso el tema en los medios, y el Ministerio de Salud procedió a dar estadísticas tranqulizadoras. En esta nota del periodista Pablo Esteban -escrita antes que Alberto avisara de su contagio- los especialistas Ernesto ResnikMario Lozano y Daniela Hozbor responden a estas preguntas. Al final agregamos los números de la Sociedad Argentina de Infectología.

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“Como sabemos, la gente responde de modo distinto: hay individuos, cuyas defensas son tan fuertes, que ni siquiera advierten que tuvieron la enfermedad; mientras que hay otros que se pasan meses en el hospital luchando porque su inmunidad arranque y logre vencer al patógeno”, dice Ernesto Resnik, biólogo molecular y biotecnólogo argentino que reside en Estados Unidos. “La inmunidad por vacuna no es diferente a la inmunidad por el virus cuando nos enferma. Lo que se espera es que genere una protección que sea capaz de vencer al coronavirus. Si lo neutraliza, en teoría, ese individuo no debería contagiar a otros porque al vencerlo lo que logra es impedir su reproducción”, agrega.
Para el virólogo del Conicet Mario Lozano, “los cambios se producen de diferente manera en cada persona. Así, habrá algunas que responden bien y están completamente protegidas a la semana de la inoculación y otras que demoran más. Se supone que a las tres semanas hay una excelente protección”. “Con una dosis de Sputnik V se alcanza un 80 por ciento de eficacia. Ello no nos permite afirmar que todos dejarán de infectarse, pero sí que solo el 20 por ciento desarrollará algún síntoma luego del contagio. Lo que también se sabe es que aquellas personas que desarrollen síntomas lo harán de forma leve y no requerirán internación”, subraya.

El alcance de las dosis

Cuando el virus se neutraliza, no puede ingresar a las células y si no lo hace, no se reproduce en millones de copias al interior del organismo. En efecto, la carga viral de un vacunado debería ser menor y, como resultado, infectar menos a otros. “Por lo que estamos viendo, en base a los datos compartidos desde Israel y algo de Gran Bretaña, eso es lo que finalmente ocurre. Sin embargo, no hay que desestimar que habrá personas que desarrollen una respuesta inmune leve y, potencialmente, al recibir el virus luego de ser inmunizados puede que lo contagien. Al menos en proporciones menores”, explica Resnik. Es por este motivo, esencialmente, que de acuerdo a lo que suelen afirmar los especialistas, la vacuna es una herramienta medular pero no es la única que debe emplearse al momento de combatir la pandemia. Los cuidados básicos ya internalizados (higiene de manos, barbijo y distancia), más aquellas pautas que se están imponiendo (la ventilación cruzada de espacios, la medición de CO2) se ubican como claves. Cuando el virus se propaga, las restricciones al movimiento deben incrementarse. “Diferir la segunda dosis es una decisión epidemiológica que implica que más gente reciba una. Con esa única dosis lo que se evitan son los casos graves de enfermedad. Que la gente deje de ir a terapia y deje de morir por tener inmunidad es realmente un montón”, apunta Daniela Hozbor, bioquímica e Investigadora Principal del Conicet en el Instituto de Biotecnología y Biología Molecular de La Plata. “Es muy fuerte el hecho de pensar que una tecnología como la vacuna pueda ayudar tanto para combatir la pandemia. También se está reuniendo evidencia científica que apuntaría a asegurar que con una sola dosis, en buena parte de los casos, se evitaría la infección. Pero todavía falta información como para poder asegurarlo”, agrega. El impacto de una dosis es muy positivo, pero con la segunda se completa el esquema. Así es como se robustece la respuesta inmunológica, mejora la calidad de los anticuerpos neutralizantes del virus y se prolonga la protección en el tiempo.

¿Se puede contagiar alguien vacunado?

Con los casos en alza y con las variantes de Manaos y Gran Bretaña (probablemente) empujando una propagación más veloz del virus, puede existir el caso de personas que tras recibir la primera dosis se infecten antes de las tres o cuatro semanas, es decir, cuando los anticuerpos aún no están en condiciones de evitar la infección. “Si uno se contagia a los diez días de vacunarse la infección funciona como un refuerzo. Esto es, se complementa con la primera dosis y se genera una respuesta de inmunidad de memoria. Sin embargo, si me agarro coronavirus inmediatamente después de recibir la primera dosis, el efecto protector puede que no llegue a actuar como sí lo hace tres semanas después de la inoculación”, apunta Hozbor. “Si una persona se infectara diez días después de vacunarse, es probable que todavía no tenga suficiente protección y que pueda afrontar una enfermedad con síntomas, pero de seguro, esos síntomas serán más leves respecto de lo que en promedio se observa con la población en general”, refuerza Lozano. Resnik detalla que con su equipo «lo hemos comprobado en roedores». La primera semana hay muy pocos anticuerpos, en algunos casos, prácticamente no son detectables; en la segunda ya comienzan a verse aunque se registran niveles bajos, y en la tercera existe un salto cualitativo muy grande. Un comportamiento muy similar se observa en humanos: diría que entre el día 10 y el 20 las defensas empiezan a producirse en masa”, relata. Después completa: “Una vez que el sistema inmune detecta el virus o la vacuna, se desata toda la cascada de señales que provoca que ciertas células se preparen para hacer lo que tienen que hacer y nos defiendan”.

«Una mezcla» de inmunidad

De este modo, si alguien se infecta con el coronavirus unos días después de ser inoculado, se producirá “una mezcla” de inmunidad debida a la proteína de la vacuna y al virus. “Obviamente, la situación para enfrentar al patógeno es mejor si ya te diste la vacuna porque tuviste tiempo de, al menos durante unos días, de ir produciendo las defensas. Como mínimo, aquellos que ya se vacunaron y se contagian al poco tiempo consiguen acortar los lapsos de la enfermedad. No hay muchos datos de gente que se contagió días después de vacunarse, realmente son muy pocos”, destaca Resnik. El hecho de pasar de no tener defensas a desarrollar una inmunidad total remite a un proceso que se produce de forma gradual. “Una dosis es suficiente y, de manera abrumadora, debiera prevenir casos graves. Pero, de nuevo, para todo hay excepciones. Quizás haya algún algún individuo que, pese a ser inoculado, afronte un cuadro de severidadPodría pasar pero serán los menos”, remata Resnik.»

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Más sobre el canal Magdalena y el contrabando de soja

En AgendAR publicamos bastante sobre el canal Magdalena, y mucho sobre la Hidrovía Paraguay-Paraná (ver en el Buscador, arriba a la derecha en la Portada). Corresponde. Son temas decisivos para los intereses de la Argentina. Ahora queremos invitarlos a ver y escuchar este video. Sólo 8 minutos, en los que el expositor -en un panel sobre “Hidrovía, Industria Naval y Atlántico Sur” organizado por el Centro de Estudios Malvinas , Denis Bilardo, secretario de Interior de ATE Ensenada y que forma parte del personal de Astillero Río Santiago, plantea con mucha claridad temas estratégicos. La soja que se cosecha en Argentina pero se exporta desde Paraguay, las flotas de la pesca ilegal con asiento en Montevideo, el potencial del Puerto de La Plata… Hay más cosas que pueden decirse en estos temas, pero es necesario conocer éstas.

Vacunación en Argentina, por grupos de riesgo y total

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Este cuadro de Martín Barrionuevo resume muy bien el estado de la campaña nacional de vacunación en nuestro país hasta el viernes pasado. Sólo puede decirse que ha sido prácticamente completada -al menos con la 1° dosis- en el personal de Salud: un 98,9% de los registrados. En los docentes y el personal de seguridad falta bastante: sólo se le ha aplicado al 30,9%. Un 24,6% en los muchos compatriotas que tienen 60 años o más, y en el resto los porcentajes descienden. En el marco internacional, no es a esta altura un logro despreciable para un país de ingresos medios con segmentos muy extensos de pobreza. Pero es necesario tener claro que falta mucho para que pueda decirse que la pandemia está bajo control, cuando entre 70 y 80% de la población esté vacunada. Hasta entonces, el barbijo y el distanciamiento social seguirán siendo necesarios.