Lanzan el Programa «10 mil voluntarios para la vacunación»

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Integrantes de las carreras de salud en 54 universidades nacionales se capacitarán para poder participar del proceso de vacunación más grande de la historia del país.

El ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, lanzó el programa 10 mil Voluntarios para la vacunación contra COVID-19 en todo el país que contará con la participación de integrantes de universidades nacionales que estuvieron desarrollando distintas tareas durante la pandemia. “Estos 10.000 voluntarios van a estar como apoyo de esta campaña masiva de vacunación sin precedentes. Estamos preparándonos para el gran desafío”, afirmó el ministro quien agregó que Nación está trabajando con todas las provincias para lo que será el operativo. Los voluntarios de carreras de salud y de otras de 54 universidades que forman parte del programa de Acompañamiento Territorial Integral del Voluntariado Argentino se formarán para participar en el proceso de vacunación a través de las capacitaciones que brindará la Dirección de Enfermedades Inmunoprevenibles (DICEI). Será a través de la plataforma de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) gestionada por la Dirección Nacional de Talento Humano del Ministerio de Salud. Desde Chubut, el secretario de Calidad, Arnaldo Medina destacó el impacto del programa ACTIVAR en los operativos territoriales de búsqueda activa de casos de COVID-19 ya que “cuando se incorporó a la universidad pública con sus voluntarios fue un antes y un después”. Además, indicó que “hay una gran voluntad de las autoridades de las facultades de que el voluntariado universitario participe en esta campaña”. Por su parte, el secretario de Políticas Universitarias, Jaime Perczyk, afirmó: “Queremos participar. Creemos que los universitarios tienen que ser una parte activa para acompañar todo el proceso de vacunación”.

La sonda china Chang’e-5 trajo rocas lunares a la Tierra después de 44 años – Videos

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La sonda Chang’e-5 recolectó las primeras muestras de suelo de la Luna desde que lo hiciera la misión Luna 24 de la Unión Soviética en 1976. La cápsula de retorno aterrizó el jueves 17 en la Región Autónoma de Mongolia Interior, en el norte de China, antes de ser trasladada a Beijing.

La sonda china Chang’e-5 recolecta y sella muestras de suelo y rocas lunares. Su lanzamiento se llevó a cabo mediante el cohete portador Changzheng 5, o Larga Marcha 5, desde el centro de lanzamiento espacial más meridional de China, el de Wenchang, ubicado en la costa noreste de la isla de Hainán. La Administración Nacional del Espacio de China entregó el sábado 19 a la Academia de Ciencias de China los 1.731 gramos de muestras lunares recolectados por la sonda Chang’e-5 para su posterior investigación. La ceremonia fue presidida por el viceprimer ministro chino Liu He y contó con la participación de más de 80 invitados, entre ellos científicos e ingenieros de la misión. Las muestras lunares se transfirieron al Observatorio Astronómico Nacional para estudios adicionales. Allí se llevará a cabo el almacenamiento, análisis e investigación de las primeras muestras recolectadas por el país asiático en el satélite natural de la Tierra. El subdirector de la Administración Nacional del Espacio, Wu Yanhua, anunció que su país compartirá con los investigadores de otros países sus datos y muestras del suelo lunar. China se ha convertido en el tercer país en traer a la Tierra muestras del satélite natural, después de que décadas atrás lo hicieran EE.UU. y la URSS. Durante su misión, la sonda Chang’e-5 desplegó la bandera del país asiático en la Luna.

La AFIP habilita las consultas por la devolución del 35% a la compra de dólar ahorro

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La AFIP habilitó desde este lunes el servicio para consultar a través de la web las percepciones por la devolución del recargo del 35% por el adelanto de Ganancias aplicado sobre la compra de dólar ahorro y los gastos en moneda extranjera abonados con tarjetas de débito o crédito. Es un primer paso para el trámite que los usuarios deberán completar antes de abril del año que viene, informando al organismo oficial sobre las compras de dólar ahorro realizadas entre el 15 de septiembre y el 31 de diciembre y pedir la devolución de ese impuesto en el caso que corresponda. Con el refuerzo del cepo cambiario, el 15 de septiembre se estableció un recargo adicional sobre la compra del dólar ahorro. Al 30% que ya existía por el impuesto PAIS se le agregó una retención del 35% a cuenta de Ganancias. Es la devolución de ese 35% adicional lo que se empieza a consultar ahora. Lo que la AFIP habilitó hoy a través de la resolución 4885, publicada este lunes en el Boletín Oficial, es la consulta para que cada contribuyente pueda ver cuánto le retuvieron a cuenta de este impuesto. Ya el año próximo se podrá seguir el trámite y pedir que se concrete la devolución de lo abonado a cuenta de Ganancias. La devolución no podrá exceder el monto total del impuesto que se le retuvo en 2020. La normativa implementada a mediados de setiembre estableció que cuando los anticipos realizados por un individuo superen el monto correspondiente a ingresar por los impuestos a las Ganancias y sobre los Bienes Personales, el excedente será reintegrado. A través de la resolución 4885 la AFIP realizó algunas modificaciones a la norma que establece el régimen de retenciones que deben aplicar los empleadores cuando pagan las remuneraciones a sus trabajadores. “Resulta necesario incorporar la referida percepción entre los conceptos que, habiendo sido informados por los beneficiarios de las rentas aludidas, deben ser oportunamente computados por el agente de retención en la determinación del impuesto a retener”, indicó el organismo que encabeza Mercedes Marcó del Pont. Así los empleados en relación de dependencia podrán consultar en la página web de la AFIP en la pestaña del servicio “Mis retenciones” el estado de reporte de esas percepciones. Y acceder mediante clave fiscal al servicio “Siradig-Trabajador” para completar el formulario F572web, que es el que mensualmente se utiliza para realizar las deducciones de Ganancias (tanto cargas de familia, alquileres o intereses de créditos hipotecarios, servicio médico, etc). Allí deberán ir al apartado “Otras retenciones, percepciones, pago a cuenta) para informar sobre lo retenido por los bancos. Los monotributistas, trabajadores en relación de dependencia y jubilados que realizan compras de moneda extranjera pero no están alcanzados por Ganancias y Bienes Personales, también podrán solicitar el reintegro de la percepción. Pero ese servicio será habilitado recién en enero. «El organismo realizará validaciones y controles sistémicos para constatar la validez de la solicitud. Cuando corresponda, el reintegro se realizará directamente en la cuenta bancaria del contribuyente», indica la resolución. Observación de AgendAR: Debemos decir que esta información, producida por la AFIP, ha provocado numerosas quejas de contribuyentes, y contadores, diciendo que es confusa y que no puede encontrar estos elementos en la página de la AFIP. Como ha sucedido en otros casos, la AFIP deberá explicar mejor el procedimiento, con la ayuda de un video didáctico.

Argentina, al igual que otros países, suspende los vuelos desde y hacia Gran Bretaña

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El Gobierno argentino suspendió los vuelos desde y hacia Gran Bretaña por la aparición de una nueva cepa de coronavirus en ese país. La medida comenzará a regir desde hoy lunes. Esta decisión ya la habían tomado varios países de la Unión Europea y del resto del mundo, ante la aparición de la nueva cepa, que, se afirma, es 70% más contagiosa que la que circula en la mayor parte del planeta, aunque no es más mortal. El último vuelo desde Londres llega hoy a las 9 de la mañana a Ezeiza y los pasajeros, junto a la tripulación, deberán cumplir una cuarentena de siete días, una vez que acrediten los requisitos exigidos para el ingreso al país: un test de PCR con resultado negativo y un seguro COVID. Es el vuelo BA245 de la empresa British Airways, que ya está en su ruta. Todos los demás vuelos programados están suspendidos.

Qué se sabe de la nueva cepa del covid que se extiende en Inglaterra

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La nueva cepa del coronavirus SARS-CoV-2 que avanzó a gran velocidad en el sur de Inglaterra, llevó a imponer una cuarentena estricta y dejará a los habitantes de esa región sin festejos de Navidad, puso a virólogos de todo el mundo en pie de alerta. También en la Argentina, la tienen bajo su lupa.

Aunque todavía hay muchas preguntas sin respuesta, según los datos difundidos por el equipo que asesora al primer ministro británico, Boris Johnson, esta variante (denominada B.1.1.7) se transmite un 70% más rápido que la conocida y ya es responsable del 62% de los nuevos casos confirmados de Covid-19. Sin embargo, los datos con los que se cuenta hasta ahora no permiten afirmar que produzca cuadros más graves o mayor mortalidad. (Ayer, el ministro de Salud británico, Matt Hancock, afirmó que la nueva cepa del coronavirus que registra el país en esta segunda ola está «fuera de control». Así justificó el confinamiento de Londres y parte de Inglaterra.) Esta cepa presenta 23 mutaciones (o «erratas» en las 30.000 letras que componen el texto genético del microorganismo); específicamente, en la proteína S del virus, que se encuentra en la corona y se une a los receptores celulares para permitirle el ingreso a las células del anfitrión. Esta proteína es también la que utiliza la mayoría de las vacunas en desarrollo para promover la respuesta inmune. Los científicos todavía no pudieron establecer dónde se originó. «Es muy difícil saberlo, principalmente por lo distante y divergente que es con respecto a las secuencias disponibles relacionadas (este linaje tiene 14 variantes), lo que las agrupa lejos de otros virus descriptos -explica Humberto Debat, virólogo del INTA. «Por otro lado, los virus más similares a esta variante detectados hasta el momento corresponden a aislamientos de Inglaterra, Gales y Escocia, por lo que el origen podría ser en el mismo Reino Unido. Es importante destacar que ese país secuenció el 45% de todos los virus SARS-CoV-2 disponibles en el planeta (126.000 de los 274.000 totales), por lo que podría haber sesgos muestrales que distorsionen los árboles evolutivos (es decir, que se parezca a otros virus de Gran Bretaña porque casi todo lo secuenciado es de allí)». Todos los virus mutan y la B.1.1.7 no es la primera variante detectada en el SARS-CoV-2. A poco del comienzo de la pandemia, emergió otra llamada D614G, que aumentaba moderadamente la transmisibilidad. En el verano nórdico surgió otra en España que se expandió al resto de Europa. En noviembre, Dinamarca ordenó sacrificar millones de visones tras detectar en 12 seres humanos la Y453F, que se había extendido por las granjas de cría de esos animales y que estos habían adquirido de sus cuidadores. La que preocupa más en este momento es la que ocasionó un brote en Sudáfrica, llamada 501.V2. «Se está dando algo similar a lo del Reino Unido -comenta Debat-: una variante muy distinta que de pronto aumentó drásticamente la prevalencia. Tiene algunas mutaciones en común con la británica, aunque de origen independiente».

Casos importados

Para Debat, la Argentina no está a salvo del ingreso de la B.1.1.7. «Aunque en Gran Bretaña se movieron rápidamente ordenando aislamiento total y diversos gobiernos restringieron el ingreso de personas provenientes de esa zona, la nueva variante surgió a finales de septiembre y tuvo tiempo de diseminarse por Europa y, eventualmente, por el resto del mundo. Ya se detectó un caso importado de Gran Bretaña en Australia, y a medida que se secuencie más, aparecerán otros. Probablemente esté circulando mucho, solo que no la estamos viendo». (También se detectó en Italia, en un viajero recientemente llegado de Londres). Por su parte, la viróloga Andrea Gamarnik, investigadora del Conicet en el Instituto Leloir, subraya que todavía hay que seguir estudiándola. «Los virus de ARN mutan y mucho; si hay mutaciones que aparecen con más frecuencia puede haber muchas explicaciones: desde un evento al azar hasta un mayor adaptación del virus. En este último caso, puede que el virus infecte más, se transmita más o no. No sabemos. Sí es importante secuenciar los que circulan en distintos países y registrar los cambios para hacer estudios más específicos. Por ejemplo, una de las mutaciones que apareció es en el dominio de unión al receptor RBD de la proteína spike (S) y se está estudiando qué impacto tiene en su función. Es difícil dar una respuesta porque no se sabe. Hay que analizar qué pasa con cada variante en cada lugar. Seguro que hay mutaciones en otros lugares que no se secuenciaron y que no conocemos». Como sea, dada la alta incidencia de Covid-19 que se registra en estos momentos en el hemisferio Norte, en aras del «principio precautorio», hay quienes piden que se tomen medidas ya mismo para no volver a ingresar casos importados, y menos con la nueva variante. «Habría que cerrar los vuelos desde el Reino Unido lo antes posible, como ya hicieron Bélgica e Italia -reclama Roberto Etchenique, químico analítico de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA-. Incluso si fuera una falsa alarma, habría que contactar a todos los que vinieron en los últimos 10 a 15 días desde allí y detectar a sus contactos estrechos sintomáticos o asintomáticos, para aislarlos». El sociólogo de la UBA, Daniel Feierstein, coincide: «Vuelve a ocurrir lo mismo que en febrero: no se sabe, hay dudas, pero el costo de la medida no es muy alto y la pérdida puede ser enorme». Todos los especialistas consultados coincidieron en que es poco probable que mutaciones aisladas afecten la eficacia de las vacunas, porque estas generan protección contra muchos lugares de la proteína S. «Es temprano para saberlo -dice Juan Pablo Jaworski, también del INTA-. Falta ‘correr’ muestras de individuos vacunados contra esta variante para ver cuánto cae la neutralización y a partir de allí sacar conclusiones». El riesgo, entonces, hace que valga la pena seguir de cerca estos hallazgos.

Roberto Salvarezza: balance de un año administrando la ciencia en Argentina

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Roberto Salvarezza, titular del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, destaca el enfoque federal y las nuevas dinámicas de trabajo adoptadas durante la pandemia.

En su primer año de gestión, marcado fuertemente por la pandemia, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT) se propuso desplegar toda una dinámica de trabajo que permitió ofrecer rápidas respuestas frente al COVID-19, como kits de diagnóstico, elementos de protección y tratamientos. Recientemente, además, se retomaron políticas que se habían iniciado a principios de año pero que tuvieron que ser pospuestas por la pandemia.
“Desde el MINCyT, entendemos a la ciencia como una herramienta de transformación social. La ciencia y la tecnología tienen que ser de calidad y de muy buen nivel, pero, sobre todo, tienen que ser ciencia y tecnología destinada a resolver los problemas del país”, aseguró a la Agencia CTyS-UNLaM el ministro del MINCyT, Roberto Salvarezza.
Doctor en Bioquímica e Investigador Superior del CONICET, Salvarezza comparte sus expectativas en torno a la Ley de Financiamiento de Ciencia y Tecnología, subraya el aporte de iniciativas como Pampa Azul y los satélites del SAOCOM y destaca la importancia de que Argentina también tenga sus proyectos en torno a una vacuna para el coronavirus. -¿La experiencia de todos estos meses permite pensar otras formas y dinámicas de cómo hacer ciencia y tecnología en Argentina? -Sin duda alguna. El área de Ciencia de 2003-2015 trabajó, más que nada, en reconstituir el sistema de ciencia, que estaba muy golpeado. La actividad era un tanto endogámica, sólo se pensaba en cómo mejorar el sistema. En este nuevo período, no sólo estamos trabajando en el sistema, sino también en cómo solucionar problemas de la sociedad. Y, para eso, tenemos que darle otra dinámica. En este período, por ejemplo, los proyectos fueron evaluados en dos meses, cuando los ciclos del proyecto eran de un año. El dinero tardaba en llegar seis meses, y, en estos proyectos, tardamos cuatro meses en otorgar los fondos para investigar. Se convocó en base a objetivos, y no por proyecto de investigación. Se trabajó de forma mucho más articulada con laboratorios privados y se pudo llevar un prototipo, como fue el caso de los kits de detección del coronavirus, a la producción masiva. Es enorme la experiencia que hemos adquirido en ese sentido y que queremos aplicar en otras áreas, como, por ejemplo, la tecnología de alimentos. -Hubo variadas convocatorias a proyectos científico-tecnológicos de diversos puntos del país. ¿Considera que se empezó a lograr la dimensión federal? -Sí, hubo dos ventanas a convocatoria de proyectos que se abrieron con mucha intensidad. La Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) trabajó con mucha velocidad, para que los ciclos de evaluación y financiamiento que te comentaba antes se acortaran muchísimo. Y el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECyT) trabajó fuertemente junto la Agencia y el Ministerio para poder darle una dimensión federal a las convocatorias. Se realizó, por ejemplo, la convocatoria COVID Federal, que fue destinada a que los diferentes organismos de ciencia de cada provincia pudieran interactuar fuertemente con sus sistemas territoriales. Es decir, todo ese trabajo del COVID Federal sirvió para enlazar el sistema nacional de ciencia y tecnología con las demandas que tienen las provincias. Y toda esa dinámica también implicó salir de las herramientas convencionales y tradicionales que tenía el COFECyT, a las cuales necesitábamos renovarlas y darles otra dinámica. Toda esa experiencia ha sido sumamente enriquecedora. -En relación a las vacunas, ¿qué herramientas aportó y aportará el MINCyT en todo el proceso para la vacunación? -Nuestra actividad y aporte frente a las vacunas fue todo el seguimiento del aval científico. Estudiamos e hicimos un seguimiento en torno a las plataformas que utilizaban las vacunas internacionales, las distintas fases que fueron atravesando, su validación internacional y las publicaciones en las revistas científicas, entre otras cuestiones. Trabajamos mucho en comunicar, para que se fueran estableciendo lazos de confianza en torno a la seriedad que tiene los procesos de validación, más allá de que fueron procesos urgentes, dados los tiempos. Y, además, hay que destacar la confianza en la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), que certificará y regulará con la enorme espalda que es toda la ciencia internacional que ha estado validando todo este proceso. -¿Cuánta importancia le asigna a que el país tenga, actualmente, dos proyectos propios, en torno a la vacuna, uno en la Universidad Nacional de San Martín y el otro en la Universidad Nacional del Litoral? -El haber apoyado estos dos proyectos fue, fundamentalmente, para poder sumar experiencia. Una vacuna es un proceso muy complejo, en el que hay que invertir un monto de dinero muy grande y una cantidad tiempo también muy importante. Nosotros consideramos que estos dos proyectos nos van a otorgar muchos aprendizajes, para poder luego aplicar en experiencias para otras enfermedades que tenemos en el país, como el dengue o el zika, entre otras, y para lo cual debemos desarrollar algún tipo de protección. Y, más allá de las vacunas, tenemos muchas expectativas en dos tratamientos: el del suero equino inmune, de INMUNOVA, sobre el que se presentaron en ANMAT los estudios clínicos de 240 pacientes con diverso grado de gravedad, para ver cómo fueron los resultados. También tenemos un ensayo clínico muy interesante, único en el mundo, en torno a la ivermectina. -¿Qué expectativas tienen, desde el MINCyT, en relación a la ley que se está debatiendo en el Congreso para el financiamiento de la ciencia? -Tenemos muy buenas perspectivas. Ya en 2020 ejecutamos más fondos en Ciencia y Tecnología que en 2019: habíamos empezado con un 0,23 por ciento del PBI, este año ya estamos en un 0,25 y el año que viene estaremos en un 0,27. La ley que se debate estos días en el Congreso, que ha sido enviada por el Poder Ejecutivo a sesiones extraordinarias y que tiene el aval de todos los bloques, plantea tener un 0,9 % del PBI en la función Ciencia y Tecnología para el 2030. Eso es muy importante porque sería una suma enorme de inversión, y sería lo que pone el Estado. Cuando uno mira los estados más desarrollados, ve que destinan un promedio de 0,8 por ciento del PBI. Y hay que tener en cuenta que ese número no incluye ni el salario de docentes universitarios ni comprende la inversión privada. Es decir que, si nosotros podemos garantizar un 0,9 por ciento en el 2030, probablemente estemos garantizando alrededor de un 1,5, en los números finales. A ello se le suma la Ley de Promoción de Economía del Conocimiento, que hará que la inversión del sector privado se incremente. -¿Qué líneas y campos estratégicos se están pensando de cara al futuro? -En relación al Plan Argentina 2030, ya se delineó en cuanto a cómo se va a convocar. Es un proceso complejo, porque requiere toda una validación. Consideramos que tiene que tener muchos más actores que los que había tenido el de Argentina 2020, que había sido bueno pero que le faltaba convocar a más actores de la sociedad. Hoy, estamos relanzando objetivos como el de Ciencia contra el hambre, que tiene tres aspectos fundamentales. Por un lado, las tecnologías aplicadas a la producción de alimentos, porque hay mucho conocimiento en el sistema universitario y se han desarrollados variados alimentos saludables. También están como objetivos el acceso al agua, a partir de tecnologías sobre calidad del agua o geología para poder ubicar acuíferos en lugares donde no tienen acceso al agua. Es el caso de muchos pueblos originarios, en los que gran parte de sus problemas de salud están vinculados a la falta de acceso al agua potable. También queremos hacer hincapié en todo lo vinculado a la investigación en Ciencias Sociales, ya sea inclusión, pobreza, educación inclusiva, entre otras. -¿Cuáles son las expectativas y desafíos que se abren en torno a la reactivación del Programa Pampa Azul, en esta nueva etapa? El apoyo a Pampa Azul es importantísimo, nosotros consideramos que es un momento crucial para volver a la investigación en el mar porque implica la construcción de la soberanía argentina en un territorio de disputa. Es necesario que Argentina consolide esa investigación. En ese sentido, hicimos una inversión de 160 millones de pesos para poder reparar los dos buques del CONICET, que estaban muy maltratados, y para poder tenerlos el año que viene en condiciones de poder navegar. Y así con muchos otros aspectos. Todo ese trabajo se da con una interconexión entre los distintos ministerios que integran Pampa Azul. Estamos reforzando y articulando fuertemente tanto en la soberanía como en el aspecto productivo, para poder poner toda la riqueza que tiene el Mar argentino en valor. -¿Y en torno al SAOCOM y sus aportes? -Estamos trabajando para que toda la información que tienen de capacidad los dos satélites, el SAOCOM 1A y 1B, puedan llegar a la sociedad y ser aprovechadas por distintos organismos, como el Ministerio de Agricultura, entre otros. Hay muchísima información que ambos satélites pueden brindar, incluso, para vender las imágenes a otros países. Porque estos satélites hacen órbitas polares y recorren numerosos países: tienen información para la agricultura, todo lo vinculado a riesgos, a desplazamientos de tierras, a inundaciones…toda esa información puede ser aprovechada.

8 años de la Estación Espacio Profundo 3 en Malargüe, Mendoza

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En 2021 se pondrá en funcionamiento un instrumento argentino de uso astronómico, desarrollado por la CONAE y el Instituto Argentino de Radioastronomía, IAR, en la estación para la exploración del espacio profundo instalada en la provincia de Mendoza por convenio de la República Argentina a través de la CONAE con la Agencia Espacial Europea.

Inaugurada el 18 de diciembre de 2012, la Estación Deep Space 3 ubicada en Malargüe, provincia de Mendoza, forma parte de la red de estaciones para el seguimiento de misiones de exploración del espacio profundo de la Agencia Espacial Europea (ESA), junto a las ubicadas en Australia y España. Su antena de 35 metros de diámetro brinda soporte a las misiones de exploración del espacio profundo, como Gaia, Mars Express y ExoMars, que viajan a más de 300.000 kilómetros de distancia de la Tierra. En febrero de 2020 sumó el seguimiento de la misión Solar Orbiter, desarrollada por la ESA en colaboración con la NASA, cuyo objetivo es estudiar el sol y la cual ya logró obtener las imágenes más cercanas a nuestra estrella registradas hasta hoy. La antena de 35m de diámetro para seguimiento de misiones de exploración del espacio profundo, de la Estación DS3 Malargüe, en Mendoza, Argentina. Foto ESA. Como parte del convenio con la ESA, la Argentina dispone de un 10% del tiempo operativo de la antena para uso de la CONAE y los proyectos que impulsa en cooperación con socios nacionales e internacionales dedicados al desarrollo de proyectos de investigación científica. Para hacer efectiva la utilización del tiempo disponible, en 2019 la CONAE abrió un llamado de oportunidad de investigación dirigido a la comunidad científica nacional. Se presentaron siete proyectos que cubren la totalidad del tiempo disponible, en los cuales participa el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR) y otras instituciones de la comunidad astronómica del país, para comenzar a trabajar en los próximos meses. Marcelo Colazo, experto y responsable de los estudios ultraterrestres de la CONAE, adelantó que para 2021 la agencia espacial nacional, en colaboración con el IAR, prevé finalizar la fabricación y poner en funcionamiento un instrumento argentino para uso científico en la estación DS3 de Malargüe. Otro instrumento de idénticas características, será instalado en la Estación CLTC-CONAE-NEUQUÉN, que funciona en el marco de convenios interinstitucionales entre China Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC) y la CONAE, la provincia de Neuquén y los gobiernos de Argentina y de la República Popular China. “Como la estación DS3 Malargüe se orienta a las telecomunicaciones, desde hace unos años venimos proponiendo, entre la CONAE y el IAR, el desarrollo de equipos especializados en el uso astronómico. Se fabricarán dos equipos para aprovechar al máximo la capacidad de la antena y para generar datos en formatos estándares astronómicos, que son los requeridos por los profesionales”, afirmó. Colazo destacó el experimento realizado con la estación DS 3 Malargüe el pasado 14 de diciembre desde Mendoza durante el eclipse solar, cuando el experto de la CONAE lideró observaciones en zonas activas del Sol“Este tipo de experimentos se utilizan para estudiar la emisión de radiación electromagnética en ondas de radio que se generan sobre regiones activas del Sol, producida por electrones girando en el campo magnético de la corona. Podemos aprovechar el momento en que la Luna va cubriendo las zonas activas para obtener información más detallada”. Anteriormente desde la CONAE también se utilizó la estación como un emisor de pulsos de radiación a la Luna y estudiaron los rebotes recibidos con telescopios en Rusia.

Pymes: la mayoría planea mantener el teletrabajo en 2021

Sólo un 11% de las empresas que adoptaron el trabajo remoto durante la pandemia afirma que no continuará con esta modalidad en 2021, según un informe especial de la Fundación Observatorio PyME. El 65% de las empresas de menos de 800 empleados adoptó el trabajo remoto en forma total o parcial, antes o durante la pandemia, y/o prevé hacerlo en 2021, consignó el informe “Más allá de la pandemia, el trabajo remoto como nuevo paradigma”. Se trata de 385 mil empresas que registran 2,3 millones de puestos de trabajo, indicó la publicación del «Programa de Investigación Coronavirus: Impacto sobre las PyME, producción y empleo» del Observatorio, realizada con el auspicio de KPMG y HSBC. “El 49% de las empresas que adoptaron trabajo remoto durante la pandemia o adoptarán en 2021 no tenían personal desempeñándose bajo esta modalidad antes de la crisis del Covid-19“, detalla el informe. “El paso al trabajo remoto provocado por la crisis no es un pasaje transitorio, es un pasaje permanente“. Según el relevamiento, “antes de la crisis en el 49% de estas empresas ningún colaborador desarrollaba su actividad bajo la modalidad de trabajo remoto”. Durante la crisis ese porcentaje se redujo a 3% y en 2021 sólo en 11% de las empresas ningún colaborador se desempeñará en la modalidad de trabajo remoto. Así, entre la prepandemia y 2021, al menos 145 mil empresas planean implementar trabajo remoto para todo o parte de su personal. La implementación de esta modalidad de trabajo está mayormente difundida en Servicios (82%), AMBA (70%) y Medianas Grandes -251 a 800 ocupados- (92%) En el impacto en los costos de su implementación es mayor en infraestructura tecnológica (36%) y equipamiento y gastos del personal (25%). No obstante, una proporción significativa piensa que se reducirán costos operativos (30%) y de alquiler de oficinas y locales (17%). Respecto al impacto en la gestión interna, se cree que favorecerá la contratación de personal de otras regiones (17%) pero elevará el riesgo potencial de conflicto laboral (14%) y/u obstaculizará la contratación de nuevo personal (10%). Mientras que 56% prevé una necesidad mayor de planificación de actividades y más de la mitad de las empresas estima que el desempeño del personal será evaluado más por objetivos que por horarios (51%), con una modernización de la gestión y un cambio en el modelo de administración actual. Para el Observatorio, “la irrupción del trabajo remoto impulsado por la crisis de la Covid-19 determinó cambios no marginales y permanentes, que acentúan el dualismo dimensional entre las empresas, pero posibilitan una convergencia mayor entre sectores“. “Dicho dualismo dimensional podría ser morigerado por ejemplo a través de programas de apoyo y asistencia técnica público-privados”, concluye el trabajo. Observación de AgendAR: Reconocemos que estos resultados nos sorprendieron: un reciente y exhaustivo trabajo en España, donde las herramientas informáticas están tan desarrolladas como aquí y son más accesibles, indicaba que sólo un 15% de las pymes planeaban seguir con la modalidad del teletrabajo en la post pandemia. Pero algunas consultas con entidades que agrupan a las pymes, entre ellas la CGERA y la bonaerense CEPBA, nos confirman que continuar con el teletrabajo es la intención mayoritaria entre los empresarios argentinos. Aunque se escucha muchas críticas a la nueva ley de teletrabajo.

Argentina presidirá la Red Latinoamericana de Agencias de Innovación

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Esta red está integrada por 13 agencias de América Latina, y fue creado para promover el intercambio de experiencias y conocimientos en el ámbito de la innovación y el emprendimiento.

Argentina fue seleccionada para presidir la Red Latinoamericana de Agencias de Innovación durante el año 2021, luego que en la última jornada de la Semana de la Innovación, se acordara la sucesión que hoy está en manos de Colombia. La ReLAi es un «espacio de acción colectiva, colaboración e intercambio de experiencias y conocimientos en el ámbito de la promoción de la innovación y el emprendimiento» en la región. Su objetivo es generar un espacio de intercambio y cooperación entre las agencias de innovación de América Latina, para que puedan compartir las mejores prácticas en la operación y herramientas para llegar mejor a los beneficiarios y de esta forma fortalecer el ecosistema. Actualmente está formada por trece agencias de innovación de América Latina y apoyada por un proyecto de Bienes Públicos Regionales del Banco Interamericano de Desarrollo. Integran este espacio: la Agencia I+D+i (Argentina); la Agencia Córdoba Innovar y Emprender (Argentina); la Financiadora de Estudios y Proyectos (FINEP) de Brasil; Innpulsa Colombia; el Consejo Nacional para Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT) de Costa Rica; la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (SENESCYT) de Ecuador; el Instituto Hondureño de Ciencia, Tecnología e Innovación (IHCIETI) (Honduras); la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT) de Panamá; el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) de Paraguay; Innóvate Perú y el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (CONCYTEC) de Perú; el Ministerio de Industria, Comercio y Mypimes (MICM) de República Dominicana y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) de Uruguay. «La experiencia de la agencia argentina en el fortalecimiento de capacidades científicas, tecnológicas e innovativas la convierte en una referencia regional para la constitución de otros organismos similares en países latinoamericanos», explicaron desde la organización. Durante el panel de apertura, Fernando Peirano, presidente de la Agencia I+D+i, del Ministerio de Ciencia, celebró y agradeció este reconocimiento. La «Agencia» asumirá este rol el año próximo luego de las presidencias de Uruguay y Colombia. Además, Peirano expuso sobre el futuro de las agencias y la reactivación económica junto con autoridades de las agencias que forman parte de la ReLAI. «Las agencias de innovación son un puente entre lo que ocurre en los laboratorios y la resolución de problemas sociales y económicos que tienen nuestros países. Este puente se apoya en cuatro pilares: la evaluación, el financiamiento, la sinergia y el rol estratégico». Asimismo, destacó la necesidad de demostrar el carácter transformador de la promoción y poder reescribir colectivamente el rol del sistema nacional de innovación. «Contar con ciencia e innovación es una ventaja para enfrentar un mundo incierto», afirmó Peirano al cierre de su intervención.

La industria electrónica argentina, la de Brasil, y el Mercosur que no fue

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Hace algunos años Daniel Arias desarrolló en un blog personal de este editor una crónica en muchos capítulos: la historia de la energía nuclear en Argentina (En AgendAR pensamos en editarla en formato de libro en un futuro no muy lejano). Necesariamente, también fue una historia de la política tecnológica (y la falta de ella) en Argentina. En estos dos capítulos no escribió de lo nuclear, sino de otra de las tecnologías que formaron nuestro mundo actual: la informática. De lo que los argentinos logramos en ese campo, y de lo que se habría podido hacer con Brasil. Más importante, es también una indicación de lo que tuvimos, quizás todavía tengamos, la capacidad de hacer. Oportunidades perdidas con Brasil sadosky cifra El matemático Manolo Sadosky, poco antes de su muerte en 2005. Abajo, la primera calculadora CIFRA 211, sobria, bella, irrompible y diseñada por sus alumnos. Entre 1969 y 1976 hizo de la Argentina uno de los 10 mayores fabricantes mundiales de electrónica de oficina. «1986 pudo haber sido el año de boom de un “Mercosur Informático”. Ventana de oportunidad, la hubo y grandota: el mercado se había reinventado y disparado en los suburbios de Los Ángeles en 1981 con la aparición de las computadoras de escritorio, y Brasil –bajo su gruesa coraza aduanera- se había trepado con solidez a esa rampa. Y nos invitaba a subirnos. Y no por filantropía. Desde 1979, literalmente entre gallos y medianoche, Brasil había devenido en la gran subpotencia informática regional: partiendo de un 27% de dominio de mercado propio, llegó al 60% en 5 años, los últimos 2 bajo paraguas de una ley de reserva de mercado. Habiendo devorado sus recursos humanos por exceso de éxito, las empresas brasucas, junto con los palacios de Planalto e Itamaraty, pedían urgentemente de la vieja baquía de la UBA en Computación Científica, carrera creada por el clan de Manolo Sadosky en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Y eso era historia vieja: había sucedido en 1962, con la instalación de la primera supercomputadora de la región, la célebre “Clementina”. Sadosky fue a los números lo que Sabato a los átomos, pero sin ningún paraguas naval, cuando todavía servían. Echado de la UBA por Onganía y luego del país por la Triple A, el irrompible don Manolo volvía en 1983 como Secretario de Ciencia, a recoger los pedazos del sistema científico y juntarlos sin Poxipol, porque el cemento epoxy no estaba en el presupuesto. De todos modos, aunque don Raúl Alfonsín no le diera jamás un mango, Manolo era pasajero inevitable en el avión presidencial. Los nuevos empresarios informáticos brasileños tenían por fin con quién hablar. Pero además tenían tema. No sólo querían asociarse a Sadosky y a la UBA, querían sobre todo a sus hijos intelectuales, los dispersos ingenieros argentos de FATE Electrónica, con su extraordinaria experiencia en materiales, electrónica, diseño, fabricación y exportación. Estaban dispersos en el sistema científico, en las industrias o en el exterior. Esta historia tiene una prehistoria. Desde 1967, los empresarios Manuel y Adolfo Madanes, fabricantes de impermeables desde 1935 (FATE= Fábrica Argentina de Telas Engomadas) y desde 1945, de neumáticos, dominaban el mercado automotor argentino. En 1967 los Madanes aprovecharon la dispersión de cráneos (en más de un sentido) que desató Onganía en la UBA con su “Noche de los Bastones Largos”. Con la diáspora de renunciantes, los Madanes armaron otra empresa, “un aguantadero electrónico de tecnozurdos”, como la definen con nostalgia incrédula los memoriosos. Los Madanes eran millonarios y contrataron a los próceres matemáticos e informáticos criados por Sadosky, entre ellos Humberto Ciancaglini y el radioastrónomo Carlos Varsavsky. Los que entonces eran muy jóvenes siguen en la brecha y recuerdan: Alfredo Moreno, que desde ARSAT diseñó en 2014 el software de la plataforma de cine argentino “Odeón”, o el maestro criptógrafo Hugo Scolnik, que dirigió hasta 2014 el Data Center de la firma. Desde la citada noche de cachiporrazos y hasta la llegada de Martínez de Hoz, durante 9 años, “aquella chusma valerosa” (por decirlo a lo Borges) de Exactas y de Ingeniería, con Varsavsky como Jefe de Nuevos Proyectos, logró implantar la marca CIFRA en casi toda oficina privada o pública argentina y latinoamericana. “Implantar” minimiza todo. CIFRA barrió con la competencia. La pisoteó y pulverizó. ¿Quién era la competencia? La italiana Olivetti ante todo, que tenía el 90% del mercado. Lo perdió. ¿Y Corea del Sur no aprovechó para colarse? Ni pintaba. ¿Qué sabían esos de electrónica? Las firmas a vencer eran la mencionada, más las yanquis Remington, Monroe, Hewlett Packard y Victor, más las emergentes japonesas Toshiba y Sharp. Y derrotadas fueron, desde Tierra del Fuego al Río Grande. Años de oro de la electrónica argentina: otros fabricantes de calculadoras se sumaron al malón argentinos: Czerweny, Drean, Talent. Los equipos de audio Audinac y Holimar eran MEJORES que los japoneses, y sólo les pisaba el poncho alguna marca “very high end” como la yanqui Marantz, la nipona Luxman o la inglesa NAD. Pero lo de FATE-CIFRA era un vendaval. ¿Qué quedó de eso? Diez años y 30.000 muertos más tarde, en 1986, la de FATE-CIFRA era ya otra épica industrial olvidada en el Gran Alzheimer Argentino, pero los brasileños la recordaban bien. Sabiendo en peligro su Política Nacional de Informática escrita de apuro en 1984 para decirle “vade retro” a Bill Gates y a sus obras, el presidente Jose Sarney trataba de prolongar el momento de gloria de sus propias marcas. Hablo de Modulo en software, e IGB, Itautec y Bravox en hardware, y varias más que aquí no pintaron nunca. En 1986, los brasileños habían chocado contra un techo interno: necesitaban no solo de nuestros recursos humanos como de nuestra capacidad de formarlos. Cuando tuvieran que sobrevivir fuera de su corralito, debían salir matando, mandarse “la gran blitzkrieg” brasuca. De modo que decidieron hablar con expertos en invasiones electrónicas fulminantes. Sí, tal cual, no mire alrededor. Hablo de nosotros. La gran electrónica argenta varsavsky cifra El hombre y la obra: el astrofísico Carlos Varsavsky y las Microcifra 10 científicas, que en 1975 ya se exportaban a Europa. Como concesión a los EEUU, usaban punto decimal, en lugar de coma. Y así los brasileños le hicieron a Manolo Sadosky la propuesta de la ESLAI, la Escuela Latinoamericana de Informática, para ir formando una mejor base de profesionales en el subcontinente entero. Como les sucedía con los asuntos atómicos, los primos tenían plata y la gastaban a espuertas en abrir y ampliar universidades. Ya empezaban a cosechar ingenieros, y buenos. Pero eran esclavos de su pasado: les faltaba un siglo entero incubando un sistema educativo público de excelencia de punta a punta. Sadosky era Mariano Acosta + UBA, matemático, físico e informático. Varsavsky era Nacional Buenos Aires + UBA, astrofísico por una parte, y organizador industrial experto en prospectiva. Los propios ingenieros Madanes, una luz para la política y los negocios, jamás habían pisado un aula privada. Eran gente muy polivalente y de un nacionalismo nada declamatorio. La historia de CIFRA entre 1969 y 1976 todavía eriza la piel. Bajo protección aduanera puesta por Aldo Ferrer durante la presidencia del general Roberto Levingston, y con Julio Broner, líder de la entonces potente Confederación Económica Argentina(CGE) – como para que se mantuviera en tiempos del general Alejandro Lanusse-, aquellos Madanes estaban inventando otra Argentina. Con tecnología 100% salida de la Universidad de La Plata, sin pagar un dólar de royalties a ningún consultor externo, acababan de fundar ALUAR en Madryn. La idea era transformar bauxita importada en aluminio nacional en lingotes. Lo quería la Fuerza Aérea quería para su Fábrica Militar de Aviones de Córdoba, por si había pesto con vecinos y pintaba boicot de proveedores externos. Como reducir bauxita a metal es un proceso electrolítico que consume barbaridades de energía, a ALUAR Lanusse le construyó “gratarola” la central hidroeléctrica de Futaleufú, en la lejana cordillera, y un electroducto de 330 KV que cruzaba 300 km. de la estepa chubutense. El 99% de la electricidad se la “bebía” la inmensa ALUAR y con el 1% restante, sobraba para iluminar Trelew y Madryn. Paradójicamente, aunque ALUAR refundó Madryn y la hizo lo que es hoy, el único enclave patagónico de valor agregado, después de Bariloche, la Fuerza Aérea nunca le pidió “dural”, aleación de aluminio aeronáutico. No sé por qué razón, lo siguió importando (siempre le gustó importar). Pero el país empezó a exportar aluminio en lingotes a lo pavote, y como sobraba capacidad instalada, además se llenó de cerramientos, autopartes y matricería de aluminio argentino. En el cenit de su poder económico, político e intelectual, aquellos Madanes y los discípulos de Sadosky hicieron de CIFRA uno de los 10 mayores fabricantes de calculadoras del mundo. Sí, leyó bien. Y la firma, conste en actas, no era un armadero fueguino: tenía tecnología propia integrada verticalmente: impresoras, memorias, carcazas… ¡Diseñaba sus propios chips con sistemas CAD en 1970! ¡Y los fabricaba, junto con los “leds” de las pantallas, en una planta de 1400 personas! ¡Y qué innovación! De 1973 a 1974, las CIFRA pasaron de tener 150 circuitos integrados a sólo 7, y mayor potencia de cálculo. Aquellas máquinas tenían una impecable belleza y no había modo de romperlas. Literalmente hidrolavaron y rasquetearon del mercado nacional a Olivetti, IBM y Phillips, para luego inundar el latinoamericano hasta el Río Grande. Mientras en casa CIFRA era dueña del 50% de las ventas, en México, capturó el 30% en las barbas mismas del Tío Sam. En la orilla norte del Río Grande, Texas Instruments, «encantada». El único mercado donde las “multis” del Hemisferio Norte le lograban armar una especie de Línea Maginot era… je, Brasil. ¿Cómo nos iban a olvidar, los vecinos? En 1975 las CIFRA ya cruzaban el Atlántico rumbo a dos países de Europa, gracias a la “MicroCifra”, la segunda calculadora de bolsillo de la historia después de la Hewlett Packard 35, y la primera con capacidad de operaciones científicas y financieras. Aquí copó la región de movida, para desconcierto de Japón, que estaba llevándose puesto el resto del planeta con Casio, Canon, Sharp y Sanyo. Cuando se quisieron acordar, los Madanes tenían 400 distribuidores en Argentina, unos 100 más afuera, y las maquinitas criollas pintaban hasta en la República Federal Alemana. El 30% de la producción se exportaba. El 15% de las utilidades se invertía en Investigación y Desarrollo. La craneoteca de FATE Electrónica tramaba ya la serie 1000, una proto-PC de escritorio, sin teclado gráfico o pantalla independiente. Ahora el rival a barrer era IBM y el nicho computacional, el de las máquinas “mainframe”. La FATE 1000 tenía la potencia de cálculo de una IBM 370, la cual en comparación, por tamaño y forma, parecía una heladera adosada a un piano. La maquinita criolla intentaba una revolución conceptual: subir todo ese mazacote a un escritorio, e intentar la transformación de la computadora como bien de capital en otro de consumo. Y ahí quedó. En la búsqueda de ese cambio de paradigma, la CIFRA 1000 no llegó a enfrentarse jamás con IBM. Tampoco pudo batirse con un adversario aún más elegante, avanzado y temible, un artilugio modular con pantalla, teclado y mouse, que dos hippies de nombre Steve y apellidos Jobs y Wozniak respectivamente, pergeñaron en un garaje de Los Altos, suburbio de Los Ángeles. Hoy el lugar es sitio histórico: fue la cuna de la Apple II, que vendió unas 6 millones de unidades y cambió la historia de Jobs, de Wozniak y del mundo. La Apple II y la CIFRA 1000 coincidían en ser aparatos difíciles de imaginar para los ingenieros en sistemas, y casi amigables para quienes no sabemos un comino de computación. Jobs y Wozniak sacaron su producto sin el respaldo financiero e industrial de Madanes, pero en un ecosistema económico y tecnológico de inmensa potencia: el californiano, protegido y mimado de mil maneras directas e indirectas por la DARPA y el Pentágono. A los Madanes, en cambio, se les estaba incendiando el país. Varsavsky se tuvo que rajar a los EEUU cuando mataron a su sobrino David, y con muchas amenazas de muerte encima. Murió allí como lo que había sido antes: un radioastrónomo académico. Jobs dejó este mundo en 2011 sin haber siquiera oído de la marca CIFRA. El diseño de la ya antideluviana 211 tenía ese minimalismo “cool” de Apple. Pero esa firma (hoy la más valiosa del mundo) nunca pasó por el Rodrigazo y trascartón, por el industricidio traccionado a genocidio de aquel otro hijo de su madre, para quien era lo mismo producir aceros o caramelos, esquelético señor con apellido de hoz pero guadaña de Parca, quien con su apertura de de aduanas, de chupaderos y de financieras exterminó no sólo a miles de personas y empresas, sino también la noción misma de capitalismo tecnológico en Argentina. Lector@s, no me fumé nada raro. Cualquiera que supere los 60 vio y usó las máquinas CIFRA. Quien conserve alguna, que la cuide: son objetos de culto en Internet. Cuando en 1978 las primeras Apple II llegaron a la Argentina, más como chiche de ricos que otra cosa, los restos mortales de FATE Electrónica fueron comprados por la firma japonesa electrónica NEC. Para su entierro. Pero quién nos saca la copa del Mundial ’78, eh?

Daniel E. Arias