La propuesta de Kirill Dmitriev, director general del Fondo Ruso de Inversión Directa (FRID), que reproducimos abajo, sirve para llamarnos la atención sobre un tema fundamental de logística (se ha dicho que, en batallas y guerras, los aficionados hablan de tácticas y los profesionales de logística. Y ésta es una guerra contra el virus del covid).
Esta imagen da una idea de lo que estamos diciendo:
Llegaron a Moscú luego de 15 hs y 5 min de vuelo. Otro tanto para el regreso. Es un esfuerzo de logística tremendo.
Y eso por 300.000 dosis. Menos del 1% de la población argentina. ¿Cuánto termina costando la vacuna a su arribo? Y no sirve decir que Moscú es un destino especialmente lejano. La vacuna rusa presenta un problema simple de almacenaje para su transporte. La de Pfizer requiere mantenerla a 70° bajo cero.
Hay que negociar la fabricación local: capacidad instalada y recursos humanos existen como para abastecer a todo el Cono Sur, y en realidad a toda Sudamérica. Y es necesario tener claro el contexto en que se va a negociar: los países ricos han comprado dosis muy por encima de su población, pero también por encima de su capacidad real de fabricación y de logística. Se trata de vacunas a producir.
Sucede que la Argentina es el único país latinoamericano cuyas empresas dominan el 66% de su propio mercado y además EXPORTAN. Y esto lo hacen bajo nombre propio de algunas de las grandes empresas farmacológicas argentinas «de bandera», como también bajo marbete de multinacionales. ¿Por qué prefieren fabricar aquí? Desde que aquí en los ’80 empezó con Biosidus la fabricación de «biológicos» (hormonas del sistema inmune, luego anticuerpos monoclonales y otros productos de la ingeniería genética), tuvimos siempre un buen punto de cruce de calidad de recursos humanos, capacidad de planta instalada y costos en varias empresas.
AstraZeneca, cuya vacuna ChAdOx es la más barata y más pedida del mundo (alrededor de 3200 millones de dosis), por ahora garantiza 2800 millones, y eso gracias a que estuvieron rápidos para subcontratar la fabricación en 10 empresas mundiales de genéricos. Una de ellas el mAbxience, perteneciente al grupo Elea, situada en Garín, cerca de la Panamericana. Esa planta, que a principios de 2020 se iba a dedicar a anticuerpos monoclonales, fue rápidamente reconvertida para fabricar masivamente la vacuna ChAdOx, que luego se envasará en México (exigencia del magnate local Carlos Slim) para distribuirse desde allí a toda Latinoamérica. Esto a la Argentina le asegura estar a la cabeza de la cola (que será larga) en el suministro.
Si don Kirill Dmitriev nos propone fabricar ls Sputnik aquí, es porque Rusia también tiene una vacuna conceptualmente muy parecida (a adenovirus como vector de los genes del antígeno Spike). Sólo que de acuerdo a usos y costumbres inmemoriales de la farmacología rusas, al principio -digamos, en marzo o abril- no pensaban en un mercado mucho mayor que el local (147 millones de habitantes).
Cuando los rusos vieron la fulminante campaña de AstraZeneca para conseguir «scale up» internacional con grandes fabricantes de genéricos, se les prendió la lamparita. ¿Por qué ser menos, con una vacuna que quizás (por su doble vector) pudiera ser igual o mejor? Cuando AstraZeneca empezó a sufrir tropiezos de licenciamiento en EEUU, donde la Food and Drug Administration, ente regulatorio, le dio luz verde a Moderna y Pfizer, dos firmas locales y a ellos les puso amarilla, los rusos pasaron a la ofensiva total.
En menos de una semana, el FRID le propuso a AstraZeneca asociarse al menos con uno de los dos virus vectores de la vacuna rusa (el Ad26), para mejorar la eficacia de la ChAdOx en 3ra edad y quizás también alargar su tiempo de protección. Simultáneamente, aprovechando el momento de atención pico provocado por el desembarco de las primeras 300.000 Sputnik en la Argentina, le propuso a a nuestro país ser fabricante.
Parece obvio que sin los números a la vista resulta difícil saber si conviene, pero amén del negocio en sí, a la Argentina esto la pondría nuevamente en primer lugar de la fila de reparto, y a Rusia la instalaría como fabricante en un lugar del mundo que la farmacología estadounidense considera «their own backyard» (su patio trasero), y hasta con un abusivo sustento legal: creada por el gobierno de Carlos Menem según pedido del Departamento de Estado de los EEUU, nuestra reguladora de medicamentos, la ANMAT licencia en forma automática todo lo que haya sido autorizado por la FDA. Eso forma parte naturalizada de su gestión administrativa fundacional: está en el reglamento de la casa. Plantar una banderita rusa en Argentina, único país que pese a esto aún tiene farmacología propia, y es el único del subcontinente en ello, vale plata. Y diplomáticamente, da algo más que plata.
Al menos durante el año 2021, y probablemente por mucho más tiempo (se habla de problemas de insuficiencia de oferta y cuellos de botella logísticos hasta 2023), la demanda de vacunas será mayor que la capacidad de producción existente. Y habría que ser muy ingenuo para creer que el Covid-19 va a desaparecer por arte de magia: por ser un virus a ARN, el SARS CoV2 produce mutaciones a toda velocidad y algunas podrían evadir, parcial o totalmente, a algunas de las vacunas «de primera generación», las desarrolladas este año.
Desgraciadamente, habrá mercado de vacunas durante años, y algunas deberán hacer modificaciones bioquímicas importantes y quizás volver a iniciar procesos regulatorios. Esto será muy caro, incluso para las enormes espaldas de las multinacionales médicas. En AgendAR creemos que la alianza RFID-AstraZeneca podría terminar siendo imitada por otros fabricantes.
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«2021 será el año de la escasez de vacunas, no alcanzará para toda la gente del mundo que la necesite y por eso hay que trabajar con muchos productores, asociarse y no competir», dice Kirill Dmitriev, director general del Fondo Soberano de Inversión Directa (RDIF), en una entrevista por Zoom con tres medios argentinos.
Y precisó: «En el segundo trimestre del año buscaremos producirla en la Argentina, ya que empezamos negociaciones con empresas productoras del país; creemos que desde allí podría exportarse al resto de América Latina».
Si esta propuesta avanza, Argentina se sumaría a la India, Brasil, Kazajistán y Corea del Sur, que ya lo hacen.
Dmitriev también se felicitó por el trabajo en conjunto con el gobierno de Alberto Fernández, que ayer aprobó la Sputnik V del Centro de Investigación Gamaleya, justamente financiado por el RDIF. «Hoy es un gran día para la Argentina, para América Latina y por supuesto para Rusia», arrancó Dmitriev, de 45 años, al comienzo del breve encuentro. «La aprobación y el envío se dan justo para Navidad, algo que es muy bueno», dijo, y añadió que es el primer envío grande que se hace hacia fuera de Rusia.
Sobre las bondades de la vacuna de Gamaleya, volvió a repetir conceptos que había dado en otras conferencias respecto de la eficacia y seguridad, demostrada incluso en los mayores de 60 años, según contó. «Para esa categoría tendremos aprobación en los próximos días. Ese tema ya se resolvió, siempre fuimos precavidos para ese grupo etario».
Dmitriev ya había contado que en su momento se habían vacunado sus padres, de 74 años, pero no respondió la pregunta acerca de la duda que sembró el premier Vladimir Putin para ese grupo de mayores.
También explicó que ya hay 300.000 personas que recibieron las dos dosis y que no se observaron reacciones adversas más que algunos síntomas similares a la gripe, y que no hubo casos graves de Covid en la rama tratamiento del ensayo. Consultado sobre el precio, dijo que las dos dosis costarán apenas poco menos de 20 dólares, y que eso la hace «una de las más accesibles del mercado».
Las ventajas de Sputnik, según Dmitriev, son cinco: seguridad, eficacia, precio, una logística simple y una inmunidad de hasta dos años por el alto nivel de anticuerpos que genera.
Sobre el final, el Director General que maneja miles de millones de dólares del RDIF, un fondo soberano creado en 2011, y es egresado de las universidades norteamericanas de Harvard y Stanford, dijo que Sputnik protege contra el nuevo linaje del SARS-CoV-2 que se encontró en el Reino Unido.»
El Gobierno nacional dispuso un giro de 509,4 millones de pesos a la empresa estatal ARSAT para avanzar en la creación de la «´Nube´ Pública Nacional».
Este proyecto está enmarcado, en cuanto a sus objetivos, dentro del Plan Conectar. Estos fondos se dirigen específicamente a la renovación, actualización y ampliación del Centro de Datos de ARSAT. «Esto -dice la resolución oficial- dará posibilidad, entre otros proyectos, de crear Nube Pública Nacional y asegurar la continuidad de servicios que se vienen brindando«.
El Plan Conectar 2020-2023 tiene como objetivo potenciar la universalización del acceso a los servicios de tecnologías de la información y las comunicaciones y a las conexiones de banda ancha de última generación. Son cuatro ejes de trabajo: mejorar la Red Federal de Fibra Óptica (ReFeFO), impulsar la política satelital, poner en valor la Televisión Digital Abierta (TDA) y modernizar el Centro Nacional de Datos (CND) de Arsat.
El plan de actualización del CND prevé la adquisición y mejora de equipos de almacenamiento, servidores, redes, backup y software para ampliar la capacidad de brindar servicios cloud. Además, se actualizarán los sistemas las baterías y los grupos electrógenos para asegurar el funcionamiento las 24 horas todos los días del año. También se van a implementar políticas de contingencia con los máximos estándares internacionales.
Actualmente el Centro Nacional de Datos cuenta con 81 clientes activos, de los cuales el 20% pertenecen al sector privado. Entre los principales clientes públicos se encuentran la ANSES, la Secretaría de Innovación Pública, el Banco Central y el INDEC, entre otros
Como parte del desarrollo de infraestructura del Plan Conectar, la Secretaría de Innovación Pública prevé realizar una inversión total de 37.900 millones de pesos en los próximos tres años.
Los últimos datos de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y el grupo AstraZeneca que llegaron al ente regulador británico hacen posible una aprobación en pocos días, anuncia el ministro de Sanidad de Gran Bretaña, Matt Hancock.
Estoy encantado de poderles anunciar que la vacuna Oxford AstraZeneca desarrollada aquí, en el Reino Unido, ha presentado todos sus datos a la MHRA (Medicines and Healthcare products Regulatory Agency), el organismo regulador del Reino Unido «para su aprobación», dijo Hancock en una conferencia de prensa.
«Este es el siguiente paso hacia una decisión sobre la distribución de la vacuna, que ya se está fabricando», agregó mientras se conocían las malas noticias: la extensión del reconfinamiento en el sur de Inglaterra y la identificación de otra nueva cepa del virus en viajeros provenientes de Sudáfrica.
El Reino Unido ya aprobó una primera vacuna, desarrollada por Pfizer y BioNTech, que se está distribuyendo desde principio de mes, especialmente entre las personas más vulnerables. Más de 500.000 personas ya han recibido su primera dosis, según el gobierno. La vacuna de Oxford y AstraZeneca se espera con impaciencia porque es menos difícil de distribuir a gran escala puesto que no es necesario mantenerla a 70 grados bajo cero.
Esta es una buena noticia para Argentina, porque esta vacuna de AstraZeneca ya se está fabricando aquí, en la planta que el Grupo Insud tiene en Garín.
La planta en Garín donde se fabrica la vacuna de Oxford
La ANMAT aprobó el suero equino hiperinmune: una opción terapéutica para pacientes internados con Covid-19. Así culmina el desarrollo de una terapia cuyos primeros pasos describimos el 4 de agosto en AgendAR.
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Tras un estudio clínico hecho sobre 242 pacientes internados con Covid, incluyendo casos graves, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica aprobó el uso terapéutico del suero hiperinmune anti-SARS-CoV-2 denominado “CoviFab”.
Según afirmó Linus Spatz, director del laboratorio Inmunova -responsable de los ensayos de este compuesto-, “el estudio clínico nos permitió determinar que este tratamiento es seguro y eficaz, y generó un beneficio clínico considerable, en especial entre los pacientes severos, disminuyendo tanto la progresión como el impacto de la enfermedad”.
La novedad se dio a conocer por medio de un comunicado de prensa, algo que está ocurriendo con cada vez mayor frecuencia en esta pandemia, y los resultados completos aun no fueron publicados en revistas científicas.
Los responsables de Inmunova, Linus Spatz y Fernando Goldbaum, aclararon que todos los datos del estudio clínico de Fase 2/3 del suero hiperinmune -el primer medicamento innovador para tratar la infección por el nuevo coronavirus totalmente desarrollado en Argentina- serán enviados para publicación en una revista científica internacional.
La ANMAT indicó que la aprobación de este medicamento “innovador” basado en anticuerpos policlonales generados por el sistema inmune de equinos inoculados con material genético del coronavirus, se fundamentó “en los resultados positivos del estudio clínico de Fase 2/3, los cuales mostraron que la aplicación de esta terapia, fue:
Segura, (sin incidentes alérgicos ni efectos secundarios).
Redujo la mortalidad en un 45% en los pacientes con COVID-19 severo.
Registró una reducción de la internación en terapia intensiva del 24% y del requerimiento de asistencia respiratoria mecánica de un 36%, (al compararse con el uso de placebo).
Todos estos efectos positivosmencionados se observaron en general, pero también en particular entre los pacientes con enfermedad de curso “severo“.
EN LOS PACIENTES CON COVID-19 SEVEROREDUJO LA MORTALIDAD EN UN 45%
El estudio, que duró varios meses, evaluó la seguridad y la eficacia del medicamento en 242 pacientes de entre 18 y 79 años, internados y entre los que se inició el tratamiento dentro de los diez días de los primeros síntomas.
Este ensayo clínico randomizado, controlado y doble ciego midió el efecto del suero hiperinmune entre los pacientes de 19 hospitales y clínicas de AMBA, Neuquén y Tucumán. El promedio de edad de los enfermos fue de 54 años.
“El estudio clínico pudo llevarse a cabo en los tiempos previstos gracias al compromiso y esfuerzo de muchos investigadores. Además, desde el inicio, interactuamos con la autoridad reguladora», aseguró Fernando Goldbaum, director científico de Inmunova e investigador superior del CONICET.
Los detalles
El suero hiperinmune anti-SARS-CoV-2 (INM005, CoviFab®) es una inmunoterapia basada en anticuerpos policlonales equinos con gran capacidad neutralizante anti SARS-CoV-2.
Se obtienen utilizando como antígeno una proteína recombinante del virus, que se produce mediante técnicas de biotecnología. El medicamento se logra a partir del procesamiento de los anticuerpos, generando fragmentos con alta pureza y buen perfil de seguridad.
Los anticuerpos policlonales tienen la ventaja que reconocen y unen en varias regiones a la molécula clave del virus, bloqueando los sitios de interacción con sus receptores.
Como ventaja adicional, pueden producirse rápidamente a gran escala. Los anticuerpos policlonales equinos se utilizan habitualmente en asuntos muy distintos del Covid19, por ejemplo, como antídotos de la mordedura de serpientes y alacranes, contra intoxicaciones por toxina tetánica o botulínica, y en infecciosas virales como la rabia y la influenza aviar.
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Enrique Garabetyan
A destacar: los sueros hiperinmunes equinos se elaboran masivamente, y a diferencia de los sueros de donantes humanos, son productos industriales predecibles, uniformes en composición y concentración de moléculas. Al ser almacenables con frío común, se pueden suministrar contra ingreso de cada paciente con Covid y ahorrarles la internación larga tanto a la persona como al sistema médico.Esto ayudará a descongestionar las terapias intensivas nacionales. Y no dependerá de las donaciones de plasma de pacientes recuperados: se podrá tener un stock para emergencias. Estimados: haciendo cuentas contrafácticas de almacenero, de haber contado la Argentina con este desarrollo desde marzo, se podrían haber salvado… ¿20.250 vidas? Probablemente. Es el 45% de los que murieron aquí. Y ahorrado secuelas graves en un número indeterminable del 1,37 millones de nuestros recuperados. Otro punto clave: el suero de Inmunova consta únicamente de anticuerpos específicos de una microrregión activa del antígeno Spike. Se trata de proteínas muy pequeñas, poco capaces de causar reacciones alérgicas peligrosas en el paciente.Ésta es la mejor noticia local que podemos dar desde que empezó esta pandemia. Y llega justo cuando está rompiendo sobre nosotros la segunda ola.Se nota también que hay una mejor conducción en el ANMAT. En otro momento, la aprobación de este tratamiento se hubiera quedado dando vueltas en una calesita burocrática por tratarse de un desarrollo nacional proveniente de un laboratorio pequeño, y fundamentalmente, por carecer esta formula de una aprobación previa de la FDA, la Food and Drug Administration de los EEUU. En ocasiones como la de hoy, la Argentina deja de ser un lugar y vuelve a ser un país.
«El subsecretario de Gestión Administrativa del Ministerio de Salud, Mauricio Monsalvo, irrumpió en la reunión de gabinete que se celebró hoy a la mañana en esa cartera con una pila de documentos. «Llegaron de Rusia los papeles de la fase III», dijo el funcionario, que fue vitoreado por todos los presentes.
El ministro de Salud, Ginés González García, y sus colaboradores también respiraron aliviados de tener en sus manos la documentación de la Sputnik V. Aunque nadie lo reconozca, se venía de jornadas con el corazón en la mano: la Argentina avanzó contra reloj para traer las 300.000 dosis de Moscú cuando todavía no estaba la aprobación para inocular a la población.
La recomendación de uso de la vacuna rusa por parte de la Anmat es, ahora, inminente. Se aprobaría para ser aplicada en personas de entre 18 y 87 años, porque los ensayos clínicos en mayores de 60 ya fueron culminados y formalizados, según señalaron fuentes oficiales. Una vez que la Anmat avance con los procedimientos legales, el Ministerio de Salud deberá publicar una «bajo la modalidad de registro de emergencia».
Si todo sale como está previsto, el Airbus 330 de Aerolíneas Argentinas que partió ayer a las 19.30 de Ezeiza regresará al país el 24 a las 10.30 con los lotes de las 300.000 primeras vacunas.
El Gobierno ya tiene un boceto de cómo se hará la distribución para la inoculación: cómo se trasladarán, cómo se preservarán y cuántas dosis se distribuirán en cada provincia.
El traslado del laboratorio ruso al avión de Aerolíneas Argentinas lo hará allá la empresa de logística DHL. Una vez que las dosis lleguen al país, un equipo de logística de Andreani buscará los lotes en la pista y los llevará a un depósito en Avellaneda, donde serán preservadas a bajas temperaturas. De allí se hará la distribución a las provincias: en Buenos Aires hará el reparto el Correo Argentino, en la Capital Federal otra empresa de logística, y en el resto del país, Andreani.
La cantidad de vacunatorios y su locación fue decidido por el gobierno de cada provincia», advirtieron fuentes oficiales. La distribución entre las jurisdicciones, sin embargo, ya está prevista. La provincia de Buenos Aires lideraría, por lejos, el ránking: recibiría 123.000 de las 300.000 dosis que llegarán en esta primera tanda, un 41% del total.
Santa Fe recibiría 24.100; la Ciudad de Buenos Aires,23.100, Córdoba, 21.900; Tucumán, 11.500; Mendoza, 11.100; Entre Ríos, 10.100; Salta, 8.300; Chaco, 7.700; Corrientes, 6.700; Santiago del Estero, 5.900; Misiones, 5.200; San Juan, 4.700; Jujuy, 4.600; Río Negro, 4.400; Neuquén, 3.600; Formosa, 3.400; San Luis, 3.300; Chubut, 3.000; Catamarca, 2.800; La Rioja, 2.600; Santa Cruz, 2.400; La Pampa, 2.300 y Tierra del Fuego, 1.300. Quedará un resto de 3000 dosis.
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El Gobierno nacional afirma que la distribución se acordó con las provincias, que mañana por la mañana se reunirán en el COFESA. «Se repartirá de acuerdo a cómo está distribuido el personal médico y la población, quizás con otras tandas haya reajustes por la situación epidemiológica de cada provincia», señalaron los portavoces oficiales.
Por la tarde se hará una reunión interministerial con los funcionarios que integran el llamado «comité de vacunación» y en el que intervienen los ministerios de Defensa, Seguridad, Interior y Salud.
La idea oficial es que todas las provincias comiencen a vacunar en simultáneo. La logística se desplegaría el fin de semana (en una primera tanda se distribuirán solo 150.000 dosis), para comenzar la inoculación probablemente el lunes o martes de la semana próxima. Todo esto si no surgen imprevistos, que nadie se anima a descartar.
Tal como transcendió, se comenzará por la vacunación de los médicos y el personal de la salud que está «en la primer línea de fuego» en los grandes centros urbanos, ya se trate de las terapias intensivas o de los servicios de emergencia.
Una vez que lleguen los sucesivos lotes (Rusia comprometió 5 millones de dosis para enero y 12 millones para febrero) se seguirá por los mayores de 70 y luego por los mayores de 60, además de las fuerzas de seguridad. La población «prioritaria» está integrada por unas 14 millones de personas.
Entre los contratos firmados con Rusia, con AstraZeneca y con el sistema Covax, la Argentina ya tiene comprometidas vacunas para aproximadamente 23 millones de personas. El acuerdo con Pfizer sigue obstaculizado por aspectos legales y siguen las negociaciones con las vacunas de fabricación China.
En el Gobierno aseguran que cuentan con 10.000 voluntarios para el operativo y que distribuirán $3500 millones para todo el plan de vacunación. Habrá posibilidad de inocularse en los centros de salud, en las escuelas y no se descartan operativos a domicilio.»
El relanzamiento de Pampa Azul, era una aspiración de científicos y marinos. Y de AgendAR, que siguió el proyecto aquí, aquí y aquí.Ahora, Carolina Vera, coordinadora ejecutiva de Pampa Azul, y Juan Emilio Sala, coordinador del Consejo Asesor Científico, analizan y detallan los objetivos de ese proyecto.
Con un fluido diálogo entre siete ministerios nacionales, el trabajo interconectado de múltiples disciplinas científicas y la incorporación de diversos actores sociales, el programa Pampa Azul renovó y fijó nuevos objetivos y metas para una óptima gestión de los bienes marinos y socioeconómicos de la Argentina.
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“Uno de los grandes cambios es que nos hemos propuesto expandir la mirada de Pampa Azul: que deje de ser, solamente, el océano profundo y mar adentro, para, además, tener mucho más en cuenta todas las acciones socioproductivas que se generan en las zonas costeras. También, buscamos vincular la agenda del mar con la agenda de la Antártida, aspecto que antes no se tenía en cuenta”, detalló la doctora Carolina Vera, jefa de Gabinete del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y coordinadora Ejecutiva de Pampa Azul.
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Siendo el MINCyT la autoridad de aplicación designada por la ley, el espacio de Pampa Azul está integrado por otros seis ministerios: el de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto; el de Agricultura, Ganadería y Pesca; el de Turismo y Deportes; el Ministerio de Defensa; el Ministerio de Seguridad; y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.
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“Hay un sistema de trabajo muy aceitado y una convicción muy grande de hacia dónde queremos ir. Buscamos no sólo un conocimiento expandido y aplicado en políticas públicas, sino también dejar un sistema de ciencia y tecnología más fortalecido, mucho más integrado con las comunidades involucradas en el territorio”, amplió Vera, investigadora principal del CONICET.
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La dinámica de trabajo planteada implica que, además de un fuerte trabajo interministerial, haya una sólida interfase entre política y ciencia, que se dará en el vínculo entre el comité interministerial y los Consejos Asesores Científico y Tecnológico. El Consejo Científico estará coordinado por el doctor en Ciencias Biológicas Juan Emilio Sala, especializado en sistemas socio-ecológicos costero-marinos.
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“Solía haber una concepción del mar como ese espacio lejano, sin humanos, donde la costa queda tan lejos que no se ve. Eso cambió, porque, si bien ese espacio es importante, también lo son todas las economías regionales presentes en las zonas costeras, como pescadores artesanales y pequeñas empresas. Y ese cambio de concepción es una enorme innovación”, resaltó Sala, investigador adjunto del CONICET.
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El espacio se propone, además, integrar los aportes de la ciencia y la tecnología con otros espacios, generando, en ese entrecruzamiento, nuevos y valiosos saberes. “Una de las principales características de Pampa Azul es que no sólo tiene un fuerte componente interdisciplinario, sino que, además, hay una continua coproducción de conocimiento con actores no científicos”, subrayó el coordinador del Consejo Asesor Científico.
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Para Sala, en este sentido, “el conocimiento nuevo se va a generar a partir de las demandas y solicitudes que generen, por ejemplo, las provincias costeras, y de las respuestas o herramientas que puedan ofrecer las capacidades científico-tecnológicas de distintos organismos de ciencias. La coproducción de conocimiento se genera sí o sí”.
Fortalecimientos y más inclusión social
Los objetivos planteados para el período 2020-2023 fueron propuestos por el Comité interministerial, con toda una serie de recomendaciones para el posterior trabajo del Consejo Asesor Científico. Una de las metas incluye el fortalecer las capacidades del sistema científico-tecnológico, para contribuir a las políticas públicas relacionadas con el mar.
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“Como coordinadora ejecutiva, una de las propuestas que hice fue que cada ministerio pudiera identificar tanto necesidades como posibles aportes para fortalecer las capacidades científico-tecnológicas relacionadas con el mar. Implica mucho trabajo a nivel político, pero también a nivel técnico. A partir de esas compilaciones, podemos desarrollar un mapa con todas las necesidades y demandas”, explicó Vera.
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Así, por ejemplo, dentro de este primer objetivo se incluye la puesta a punto de los barcos, la expansión de la flota para Investigación y Desarrollo y el incremento de número de campañas. “Una de las primeras decisiones que tomamos es que, aquellos ministerios que tienen barcos puedan repararlos, porque uno de los principales intereses son las campañas científicas, por cuestiones de bienes marinos y de soberanía”, detalló la jefa de Gabinete del MINCyT.
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“Muchos de los buques están muy averiados, lo que implica invertir millones de dólares para su arreglo. Lo que tenemos como objetivos inmediatos son las campañas en el Golfo San Jorge, que está repartido entre Chubut y Santa Cruz; el Agujero Azul, que forma parte del talud continental y que es una de las zonas más ricas de nuestro mar; y el Banco Burdwood, que es la primera área oceánica protegida y donde ya se han hecho muchas campañas”, amplió, por su parte, Sala.
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El primer objetivo también incluye el reforzar y ampliar las redes de observación y monitoreo y fortalecer el Sistema Nacional de Repositorios Digitales del MINCyT en lo referido a las ciencias del mar. “Son cuestiones que están vinculadas con el énfasis en el enfoque costero. Hubo una decisión interministerial de tener varios puntos de observación a lo largo de la costa y nos interesa trabajar en un monitoreo continuo que aporte datos, por ejemplo, en relación al cambio climático o a otras cuestiones de la dimensión costera”, especificó Vera.
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“La meta es generar espacios donde se puedan articular trabajos de varias instituciones con sus agendas, como por ejemplo el CONICET, el INIDEP, el INTI, la CONAE…armar un centro donde tengas a todos los actores juntos”, apuntó Sala, quien explicó que se está trabajando en la creación de dos centros en particular: uno en Mar de Plata, que involucrará a todos los actores vinculados a la pesca; y otro en Tierra del Fuego, destinado a la logística de investigación en los mares Australes y el vínculo con la Antártida.
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“Estos dos centros, a partir del trabajo de la Subsecretaría de Coordinación Institucional del Ministerio, a cargo de Pablo Núñez, estarán plenamente orientados a las problemáticas del mar. Y nos interesa que, con estas cuestiones, Pampa Azul está abierto a toda la comunidad científica, para fortalecer, aún más, la mirada federal”, resaltó, por su parte, Vera.
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El coordinador del Comité Asesor Científico puntualizó, en este punto, que esa heterogeneidad de disciplinas no se limita al campo de las Ciencias Naturales. “Históricamente, hubo mucha gente de la Biología, de la Geología, de la Oceanografía, lo cual aportan un montón, desde ya. Pero sumamos también dos perfiles del área de las Ciencias Sociales y Humanidades: uno de la sociología pesquera y otra formada en cuestiones de Derecho de navegación marítima y aérea. Le dan otra impronta a todo el espacio”, amplió.
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El tercer objetivo de Pampa Azul buscar avanzar en la agenda de temas estratégico de la gestión, que incluyen tanto la soberanía nacional como el desarrollo social, económico y ambientalmente sostenible. Este aspecto incluye la innovación tecnológica, la protección de bienes naturales marinos, la integración de los entornos marinos y costeros y la perspectiva de género, entre otras cuestiones.
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“Sin duda alguna, hoy, el mar tiene que incorporar la dimensión de género de lleno. Hay que generar procesos equitativos no sólo en términos de redistribución de riquezas, sino también en cuando a distribución de género en capacidades de hacer y de dirigir. Es una pata que estuvo descuidada mucho tiempo y que hoy queremos revitalizar”, resaltó Sala.
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Vera, por su parte, remarcó que el aspecto de la inclusión social se dará, mayormente, en la costa y en los municipios, a partir de los usos de la tierra y la integración marino-costera. “Parte del área geográfica prioritaria del Golfo de San Jorge, por ejemplo, está pegada a la costa, donde las cuestiones sociales están muy enraizadas y donde hay mucha actividad de pequeñas y medianas pesqueras. El vínculo con esas comunidades es clave”, apuntó. (Nicolás Camargo Lescano – Agencia CTyS-UNLaM).
La ANMAT dio un comunicado anoche: «Esta Administración Nacional informa que, mediante la Disposición 9210/20, autorizó la inscripción en el Registro de Especialidades Medicinales (REM) del producto “COMIRNATY/BNT162b2”, vacuna para el SARS-COV-2 de la firma PFIZER S.R.L.
La solicitud de inscripción presentada por el titular del producto se encuadra dentro de lo previsto en el Anexo I- Item 5 de la Disposición ANMAT 705/05, que prevé el registro de vacunas de interés sanitario en emergencias.
El producto mencionado presenta un aceptable balance beneficio-riesgo, permitiendo sustentar el otorgamiento de la inscripción y autorización condicional del producto para la indicación solicitada. La misma se otorgó por el plazo de un año contado a partir de la fecha de la presente disposición, bajo la condición de venta bajo receta.
Se deberá cumplir con el Plan de Gestión de Riesgo (PGR) establecido para el seguimiento estrecho de la seguridad y eficacia del medicamento y presentar los informes de avance, las modificaciones y las actualizaciones correspondientes ante el Instituto Nacional de Medicamentos (INAME).»
El avión de Aerolíneas Argentinas que irá a buscar las 300 mil dosis de la vacuna rusa Sputnik V parte hoy de Argentina, a las 19,30, y regresará el jueves, a las 10, en el marco del operativo desplegado por el Gobierno nacional para el inició de la vacunación contra el coronavirus.
Fuentes de la empresa estatal Aerolíneas Argentinas dijeron que «el total de operación» del histórico vuelo «será de 40 horas. La estadía en el aeropuerto de Moscú, mientras se cargan las dosis, será de alrededor de «cuatro horas o cuatro horas y media».
«Las 300 mil dosis vendrán en la bodega del avión, en unos separajes que se llaman termobox, fabricados por DHL que mantienen la temperatura en -18 grados, que es la temperatura que necesita la vacuna».
«El procedimiento mantiene en esa temperatura las vacunas durante el viaje y un tiempo más, en alrededor de 72 horas con esa refrigeración».
Detallaron que en el avión, un Airbus 330, para poder operarse, viajarán 20 personas: «Serán 10 pilotos en total para cumplir con todas las etapas del vuelo y son un comandante y dos copilotos por tres, es decir son tres tripulaciones completas y uno extra de repuesto, que se denomina back up».
Además, apuntaron que «va tripulación, un despachante de carga para coordinar todo el papeleo en Moscú y un despachante operativo que hace todo el peso, balanceo y carga de combustible del avión».
«En el regreso el avión vendrá con la comitiva de avanzada que está en Moscú y llegará a Buenos Aires el jueves 24 a las 10 de la mañana».
Sputnik, ¿tomas a ChAdOx como tu legítimo esposo, o esposa, o lo que sea? Estimados, no es chiste: hay alianza para juntar vacunas anti-Covid-19 entre la multinacional británica AstraZeneca y la Universidad de Oxford por una parte, y tres contrapartes rusas: el Instituto Gamaleya, el Fondo Ruso de Inversión Directa y la farmacéutica R-Farm. Y es muy buena noticia, pero sólo pienso demostrar por qué al final de esta nota no muy bondadosa. Sepan los lectores juzgar.
La base de este matrimonio temporario entre rivales es un virus del resfrío humano: el Ad26. Es uno de los dos virus más bien inofensivos que forman parte de la vacuna Sputnik V, convenientemente privados de su capacidad infectiva y recombinados como meros transportistas de los genes que codifican el antígeno Spike. Este antígeno es la proteína que usa el virus SARS CoV2 -que oficialmente ya lleva 1,8 millones de muertos en el mundo- para invadir los epitelios de pulmones, corazón, riñones, intestinos y cerebro. El otro virus recombinado del resfrío que también integra la Sputnik es el Ad5. Y éste –por ahora- no suscita interés británico.
AstraZeneca, como decenas de otras farmacológicas, basó su vacuna en un único virus del resfrío, también despojado de su potencial infectivo y usado como vehículo de entrega de los genes del antígeno Spike. Entre las 8 plataformas tecnológicas vacunales distintas, la más frecuente ha sido este combo: adenovirus + genes del Spike.
Ambas vacunas, la Sputnik y la ChAdOx, parten de un problema común: usan adenovirus rediseñados que penetran en las células respiratorias humanas para liberar su carga genética y hacerlas producir brevemente el antígeno Spike. Pero luego los virus no se reproducen dentro de cada célula invadida.
Todas las muchas (demasiadas) farmacológicas que optaron por plataformas de adenovirus + genes del Spike limitan así el riesgo de seguridad que supondría un vector vivo. Pero lo hacen a un costo: el pinchazo no suscita un verdadero resfrío infectivo, capaz de generar una producción importante y sostenida durante del antígeno durante los días que toma curarse de un catarro. No hay catarro real, sólo -y a veces- un síndrome paragripal livianito. Y por esto, ambas vacunas la Sputnik y la ChAdOx, necesitan de una dosis de refuerzo a las 3 o 4 semanas.
Y esto lleva al segundo problema común: la dosis de refuerzo inevitablemente se encuentra con un sistema inmune “vacunado” contra el virus usado como carrier, o vector, sea cual sea. El vacunado está inmunológicamente en pie de guerra contra la vacuna.
La originalidad rusa para sortear este problema es usar dos adenovirus distintos, para que el segundo no sea destruido por la respuesta inmunológica causada por el primero. La originalidad británica, en cambio, fue usar un virus del resfrío de los chimpancés, contra el que los humanos presuntamente no tenemos inmunidad previa.
De ahí el rarísimo nombre de la vacuna de AstraZeneca, ChAdOx, acrónimo de Chimpanzee Adenovirus Oxford.
El que no corre, vuela
Cada una de estas apuestas por separado parece haber funcionado bastante, pero no en un mundo farmacológico tan competitivo, y con un mercado tan enorme como la población humana.
AstraZeneca terminó sus estudios de fase III con una vacuna, la ChAdOx, que mostró una eficacia mediocre ( menor al 70%, y en áspera discusión) si se la compara con la que reclaman Pfizer y Moderna (subrayo, reclaman). Son las dos empresas cuyas fórmulas ya fueron licenciadas por la FDA (Food and Drug Administration), la agencia reguladora de medicamentos de los EEUU, y la EMA (European Medicament Agency). Sus eficacias son superiores presuntamente al 90%.
En su comunicación, la agencia rusa Tass marca esta colaboración como una victoria propia: Inglaterra pide ayuda a Rusia para mejorar su fórmula. Pero si Rusia la concede graciosamente es porque tal vez también la necesita: como dijo el presidente Vladimir Putin (y lo dijo), todavía no sabemos si la Sputnik funciona bien en la población que más la necesita: la de los viejos. Occidente se quedó reverberando, encantado, con esa afirmación.
Tass acaba de salir al ruedo afirmando que sí, que la vacuna rusa funciona joya nunca taxi y para toda edad.
La Argentina no es un mero testigo de estos hechos, porque apostó tempranamente a ser fabricante de la ChAdOx cuando esta fórmula parecía destinada a un licenciamiento tan rápido como las de Pfizer y Moderna. Era el modo más lógico de estar en los primeros en recibirla, y sigue siéndolo. Hasta hoy, La ChAdOx es la única vacuna con 10 productores de medicamentos genéricos en distintos países del mundo, contratados por AstraZeneca para llegar a 2860 millones de dosis, y aún así se quedan cortos porque tienen pedidos por 3210 millones. El Ministerio de Salud argentino también inició negociaciones con Rusia, para no apostar a un único caballo, y lo bien que hizo porque el pingo británico aflojó la carrera en la recta final.
El panorama argentino pintaba casi bien. Incluso, en una salida de closet inusual para la endogámica farmacología rusa, el Instituto Nicolai Gamaleya, autor intelectual de la Sputnik V, publicó nada menos que en «The Lancet» (la revista de medicina clínica más antigua del mundo, y una de las 4 mejores) sus resultados de fase I y fase II, lo que anticipa probable publicación de la fase III cuando ésta termine. Y en este cuadro, la semana pasada no viene el presidente Putin a contestar a un periodista, en rueda de prensa, que él todavía no estaba vacunado con la Sputnik porque los estudios sobre población mayor de 60 no estaban completos.
Putin hizo parte de su carrera en la KGB. Por formación y profesión, no adolece de ataques imprevistos de sinceridad y/o piedad: son incompatibles con ser primer ministro, aquí, en Rusia y en todas partes.
Pero lo que dijo es probablemente verdad sin maquillaje: los resultados de la Sputnik en viejos quizás se den en los últimos días del año. Y es que para que los números tengan alguna potencia estadística y capacidad de resolución con el Covid, que es un bicho fundamentalmente mataviejos, en una fase III necesitás un subgrupo mayor de 60 muy sobrerrepresentado, es decir que exceda totalmente la proporción de veteranos propia de la pirámide etaria. ¿Por qué?
Respuesta: porque la respuesta inmunológica de nos, los Tercera Edad (quien escribe esto admite 67 pirulos), es menor, pero además, un poco errática: ante un virus novedoso como el SARS CoV2 los veteranos somos propensos de pasar de una cierta anergia inmune a esos arrebatos locos y letales llamados «tormentas de citoquinas», en las que nuestros linfocitos T8 “natural killers” destruyen nuestros pulmones, corazones, riñones o intestinos en una llamarada inflamatoria. De la que si te salvás, no es imposible que quedes averiado y con secuelas para el resto de la zafra, y una expectativa de vida disminuida. Por algo la edad promedio de muerte por Covid19 en Argentina anda por los 73 años.
Para saber si una vacuna protege a los viejos necesitás un grupo muy grande de ellos y un seguimiento cronológico mayor. Los rusos se están atrasando con esta parte crucial del estudio, que es la que te va a decir si la vacuna es un salvaviejos y no un factor mataviejos adicional. O ni una ni otra cosa, porque no mueve el amperímetro. Una de tres. Pero no está mal que se atrasen con esto. Lo malo sería que se adelanten con un bolazo optimista. Como vienen haciendo casi todos los demás (con alguna honrosa excepción).
Porque si entrás, oh, lectora o lector, en comparaciones odiosas, todos los estudios de fase III de Pfizer, Moderna, AstraZeneca (y siguen las firmas de todas las grandes finalistas de fase III), están deliberadamente subrrepresentadas en veteranos, como para que los números de efectividad den más bonitos.
No creo que esas cifras gloriosas mayores de 90% en eficacia que reclaman Pfizer y Moderna se mantengan en la rugosa realidad. Esos «trials» de fase III tienen cantidades de mayores de 60 a lo sumo proporcionales a las pirámides etarias de los sitios adonde se hicieron. Y si te fijás bien, uno de los dos grandes atractivos de hacer fases III en países pobres es que cuestan menos en dinero, pero además, je, je… hay menos gente que peina canas. No hay estados de bienestar, ni grandes aparatos de salud pública. De modo que los habitantes son menos propensos a llegar a edades bíblicas.
Por sus desmanejos estadísticos, AstraZeneca se ligó una tarjeta amarilla en la FDA. ¿Por qué? A comienzos de mes Pfizer y Moderna salieron con esta novedad de dar resultados parciales mayores al 90% con los trials aún no terminados. ¿Para qué lo hicieron? Más allá de autobombo y generar clientes, para el viejo juego de comprarse acciones propias baratas horas antes de los respectivos «press releases» y luego de publicados los mismos, vender esas mismas acciones muy caras. Sólo el CEO mundial de Pfizer, Albert Bourla, con esta manganeta, hizo U$ 5,6 millones en un día. Como dicen en Córdoba, la docta: “Estos muchachos embarazan a un canguro al trote”.
AstraZeneca no tenía previsto dar preliminares aquella semana, pero como una de tres en el pelotón líder en rumbo hacia el licenciamiento, se vio obligada a hacerlo para no parecer menos que Pfizer y Moderna. Y ahí se destapó que uno de sus muchos trials, el de Gran Bretaña, sobre 9000 casos contenía un subgrupo de voluntarios hecho «ad hoc» para dar resultados espectaculares, de arriba del 90%, ése que «por error de fabricación» (haceme reír) empezaba con media dosis en lugar de una dosis entera, y 21 días después con una dosis entera y como Dios manda. Lo interesante es que ese subgrupo excluía en sus 3000 participantes a todo mayor de 55 años. Fuchi, vejestorios.
En el gremio eso se llama «cherry picking», elegir las cerezas, dibujar cifras finales mediante la creación de grupos no representativos de la realidad clínica de la población. Y lo de testear ese grupo tan candorosamente juvenil con una media dosis suena a averiguar, de paso y cañazo, si se puede atender a más clientela con menos gastos. Ojo: no da para la crítica feroz, porque AstraZeneca es la única fabricante que decidió vender su fórmula al costo rabioso: como multinacional relativamente joven, corre esta carrera por el bronce, no por el oro.
“The Mail”, en Australia, como ejemplo de la reacción de la prensa anglófila, dio una interpretación muy benigna del asunto, en la que los anglos son “gentlemen” incapaces de cuchipandas estadísticas. Dice este diario de la ChAdOx:
“La MHRA (Medicines and Healthcare Regulatory Agency, nombre de la autoridad regulatoria británica), deberá decidir a cuál régimen de dosis aprueba la vacuna . “La dosis completa se testeó en casi 9000 voluntarios, incluidos los mayores de 55. “Pero el régimen de media dosis y luego dosis completa, que parece haber sido más efectiva contra el virus, se testeó solamente en menos de 3000 voluntarios, ninguno de ellos mayor de 55”.
Pero EEUU no es el Reino Unido: tiene farmacológicas propias a defender. Cuando en la FDA le tocaron silbato a AstraZeneca por “cherry picking”, la firma británica se vio obligada a recular en chancletas y dar un promedio de efectividad más realista para todos sus estudios, del 62%. Pero aún así esa cifra es un trabajoso dibujo matemático, y bien podría ser que el número real sea más alto o más bajo: sigue en discusión. De eso nos enteraremos a la larga, tal vez, porque AstraZeneca parece enredada en sus propios manejos de RRPP. Y es que el problema no es hacer trampa, el problema es que te agarren.
De modo que en una interpretación benigna, los rusos están esperando tener suficientes resultados de suficientes viejos. Y ojo, no sobran viejos en la ex URSS. Allí la expectativa de vida masculina bajó de 71 años a 50 en 1991, tras el derrumbe y desaparición de la salud pública gratis, y fue repuntando laboriosamente hasta 58. Los veteranos del noble sexo masculino que se obstinan en sobrevivir en la Rusia actual, falta de paracaídas sanitario, a veces están bastante averiados.
Mientras tanto, los del Fondo Ruso de Inversión Directa, futuros exportadores de la Sputnik V, están vacunando a troche y moche a gente más joven y de menor riesgo, pero muy contagiosa porque está en plena actividad económica, empezando por el propio personal de salud. Lo cual es al menos un modo indirecto probablemente eficaz de proteger a los rusos viejos: deprime la circulación viral comunitaria.
En una interpretación más despiadada, los rusos dieron sus resultados preliminares gloriosos sin viejos porque las cifras reales les habrían dado bastante menos gloriosas, como casi todos los gigantes farmacológicos de Occidente. Es decir, 91,4% de efectividad, a contárselo a tu abuela, si la bábushka sigue aún en este valle de lágrimas.
El matrimonio explicado a la luz de la situación generalMoscú. Participantes en la firma de un memorando de intenciones sobre la prevención de la nueva infección por coronavirus COVID-19 entre el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología de Gamaleya, AstraZeneca, el Fondo Ruso de Inversión Directa (RFAI) y R-Pharm durante una reunión vía videoconferencia con el presidente ruso Vladimir Putin. Alexey Nikolsky / Servicio de Prensa Presidencial Ruso / TASS
Cuando los rusos den por fin los resultados reales de la Sputnik y los publique seguramente «The Lancet», con o sin crítica devastadora acompañante, a esa altura de las cosas va a haber cerrado contrato con el Fondo Ruso de Inversión Directa Dios y María Santísima, porque la demanda insatisfecha del mercado mundial promete ser terrible.
Los paises ricos, que representan el 14% de la población mundial, ya se apropiaron por contrato del 55% de las dosis disponibles en 2021. Canadá, con apenas 37,59 millones de habitantes, tiene compradas dosis de distintas vacunas “top” para más de 400 millones. O los canadienses planifican multiplicarse como conejos en 2021, o se viene gran reventa gran.
La dificultad para manotear dos dosis de la vacuna que venga en 2021 se deduce no sólo de la insuficiente planta mundial de fabricación de genéricos con normas GMP (Good Manufacturing Practices) como sí las tienen Corea del Sur, la India o la Argentina. El problema de abastecimiento se prolonga con el embudo logístico aéreo: el 50% de los medicamentos, en situación de pre-pandemia viajaba intercontinental en las bodegas de equipaje de las flotas de pasajeros, cuya frecuencia de vuelos bajó un 90%.
La flota aérea puramente carguera de firmas de mensajería como UPS, FedEx, DHL y similares, formada mayormente por viejos Jumbos 747, no tiene suficientes aviones como para rellenar este bache. Pero además carga con el pecado original de operar sólo entre grandes aeropuertos nodales o «hubs». Le falta capilaridad aeronáutica para llegar directo por aire a ciudades medias o chicas y del campo ni hablemos. Por lo cual en esta pandemia, “la última milla” previa al pinchazo, como se dice en la jerga, se hará sobre ruedas, incluidas las de bicicleta.
Y como la mayor parte de las vacunas a distribuir en 2021 serán codificantes a ARN como las de Moderna o Pfizer, o con adenovirus como carriers, hará falta frío, mucho frío. Que hoy no existe. Habrá que improvisar cadenas aeronáuticas o terrestres de frío sin quiebres entre los grandes hubs aéreos y los destinos finales de las vacunas.
En el caso de Pfizer, estamos hablando de fríos estrambóticos, 70º C bajo cero, como sólo los hay en los valles secos de la Antártida Occidental, y en algunos días. Ésta es la vacuna por la que se echan ceniza en el cabello algunos colegas míos con los que evito aparecer en foto, si puedo, mientras putean al gobierno nacional por no haberla comprado a como fuera.
Los gobiernos, incluso los ricos, hoy se abrazan a los tobillos de las farmacológicas, y les pagan un riñón a cambio de abastecimiento rápido. Con las vacunas se viene una suma de cuellos de botella en serie, que según el Science Times de hoy, para los países de bajos ingresos se mantendrá hasta 2024. Lo difícil en 2021 entonces, no será conseguir simplemente alguna vacuna bien licenciada, que casi no hay una que pase una auditoría normalmente exigente, como admite el British Medical Journal en un artículo de Peter Doshi, su sub-editor, el 21 de Octubre. Lo difícil va a ser conseguir alguna vacuna, punto.
Doshi muestra que en la Big Pharma casi nadie está haciendo lo que hay que hacer, es decir laburar con grupos deliberadamente GRANDES de viejos e intentar que se contagien menos y se mueran menos. Para mostrarlo, compara los “endpoints”, es decir las metas finales, de los estudios de Moderna, Pfizer, AstraZeneca en EEUU y en el Reino Unido, y los de las firmas chinas Sinopharm y Sinovac: ninguno se propone reducir los casos severos o la transmisión entre personas.
Los estudios mencionados se limitan a tratar de prevenir los casos sintomáticos, punto. Nadie los acusará de excesivamente ambiciosos. Pero además, tienen criterios de exclusión rígidos: no toman adolescentes, embarazadas, madres lactantes, o pacientes inmunocomprometidos. Lo que deja picando la pregunta siguiente: ¿quién que sea mayor de 60 no está siquiera un poco inmunocomprometido?
Los laboratorios mentados evitan también la molestia de armar subgrupos que aúnen la antigripal de 2020 o la de 2021 con sus fórmulas anti Covid19. La antigripal es supuestamente obligatoria para mayores de 60 en cualquier país con algún sistema de salud no muy homicida, o por construir algún día, o destruido por ajuste. Por ello, la antigripal forma parte del paisaje inmunológico de las masas protegidas por algún estado de bienestar, siquiera residual. Entonces, sí o sí hay que ver si se arman interacciones buenas o malas o nulas entre ambas fórmulas.
En suma, que «Big Pharma» está licenciando sus fórmulas con estudios de fase III deliberadamente faltos de potencia estadística para dar pronósticos certeros de efectividad sobre la Tercera Edad. Y para no ser colgadas de una viga, acusadas de atrasar la vacunación universal, las agencias reguladoras de medicamentos evitan hablar del tema. Si el problema no es hacer trampa, sino que te descubran, en el juego actual nadie descubre a nadie: sería sumamente inconveniente.
Los únicos que incurrieron en esta política de relativa sinceridad con ese incordio estadístico que somos los viejos fueron los de Johnson y Johnson con la vacuna que le compraron a Janssen, laboratorio holandés. Tienen un estudio internacional de más de 60.000 voluntarios (duplican al de Moderna) con gran sobrerrepresentación de Tercera Edad, metodológicamente inevitable si querés números que sirvan para algo. Y significativamente, por ahora, Johnson y Johnson parecerían no interesados en dar cifras preliminares o llegar a licenciamiento regulatorio este año.
Interpretación benigna: los de Johnson van a entrar el ruedo tarde, y con cifras menos espectaculares pero más sólidas, y para quedarse un tiempo de años, porque saben que esta peste no va a desaparecer rápido. Su mercado los va esperar: la demanda insatisfecha de vacunas por problemas de «scale up» de fabricación y de cuellos de botella logísticos seguirá incordiando a la Humanidad hasta bien entrado el 2022, y a los países pobres, hasta 2024. Por ahora, destacan en su esfuerzo por no destacar del pelotón de punta, y eso lo miro con cierta simpatía.
Pero además, y esto a título personal, creo que se va a generar un segundo mercado de gente que, con o sin cobertura social, a bolsillo propio, quiera una segunda vacuna «de refuerzo» con una fórmula de otra marca. Y eso sucederá porque dentro de un año las cifras de protección real de las primeras en licenciar van a estar muy desinfladas por el choque contra la realidad, que es espinosa: o está llena de países pobres sin cadenas de frío, o de países más desarrollados pero con población avejentada. Planeta Pfizer, ese mundo ideal, casi no existe, aunque tantos de mis colegas quieran ser sus habitantes.
En fin, lectora o lector con canas, creo que te podés poner tranquilo la vacuna Sputnik V. Lo que hasta fin de año nadie va a saber es si sirve en nuestro grupo etario, el de los mayores de 60. Probablemente sirva, pero no sea una cifra «Wow», como las que exhiben por ahora Pfizer y Moderna, y subrayo con maldad la palabra «ahora». Habrá que ver si las cifras gloriosas se sostienen.
Lo que veo, de acuerdo al descuido de normas de distanciamiento y uso de barbijos entre pibes y adultos, aquí en los bares y cervecerías de Baires, es que el virus ya vuelve a circular entre nosotros en cantidades torrenciales. El veranito porteño y bonaerense, especialmente en las playas, va camino de ser una rampa de contagios. No veo por qué usar el futuro del indicativo: ya está sucediendo.
Entiendo que mi destacado colega Joaquín Morales Solá y los periodistas de Clarín formados a su sombra tengan gran simpatía por vacunas de logística algo criogénica, pero tan buenas para la Tercera Edad. Entiendo que le echan veneno a la tinta no por placer sino por trabajo: deben socavar al gobierno. Que se presta dócilmente a ello porque hace meses que con la pandemia ya no pretende gobernar y permite que intendentes y gobernadores hagan la suya, al estilo yanqui, y con resultados inevitablemente parecidos. Parafraseando a mi jefe, Abel Fernández, esto podría llamarse «federalismo chabón». Ni un poquito de autoritarismo sanitario alemán o toque de queda francés, che. Y lo bien que vendría…
En este contexto mundial y nacional, la idea de AstraZeneca y el Instituto Gamaleya de “juntar las pilchas” me parece excelente. El bien ruso codiciado por la firma británica es el adenovirus Ad26 de la fórmula Sputnik. Ignoro cómo lo usarán, y no lo han dicho. Si sirve para una vacuna más efectiva en todo el arco etario, o incluso para un cóctel de tres virus (uno de ellos, de chimpancé) que logre funcionar a dosis única, entonces que vivan los novios.
Creo también que cuando los brillantes números iniciales de todas las fórmulas “de primera línea” empiecen a desinflarse a pura realidad, vamos a ver más de un casorio semejante, de cónyuges unidos no por amor sino por el espanto. Y creo también que ante una pandemia que promete durar, y un virus que -como todos los de ARN- muta rapidísimo, aquí necesitamos algunas vacunas no recombinantes, de diseño y fabricación propias y baratas, y dirigidas contra otros antígenos virales que no sean el Spike. No entiendo por qué las fórmulas de las Universidades Nacionales del Litoral y de San Martín, ayudadas por el MinCyT para sus fases preclínicas, no están recibiendo apoyo del MinSal para iniciar estudios de fase.Y justamente porque por ahora estamos todos durmiendo sin frazada en este mundo, aunque creamos que no, vos mostrame una Sputnik V este verano, que me tiro de palomita sobre ella.
¿El Area Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) transita un simple y circunstancial efecto rebote o es el comienzo, todavía tímido, de un posible rebrote de coronavirus? La diferencia entre los nombres es de sólo una letra, pero significa muchísimo.
Cuando el mundo se pone en alerta por la circulación de una nueva cepa de Covid-19, en la Argentina la vieja cepa vuelve al acecho. Al ministro de Salud de la Ciudad, Fernán Quirós, se le hace cada vez más difícil amortiguar con palabras, en sus conferencias de prensa, lo que las cifras de contagios muestran con claridad: un incremento de casos tanto en la Ciudad como en todo el AMBA.
Hace seis días, Quirós habló de “meseta”. Hace tres días, dijo que había un “pequeño aumento”. La realidad muestra que la curva no sólo detuvo su descenso, sino que a partir del 9 de diciembre crece y el promedio de la suba es alto. El dato enciende las alarmas en vísperas de las Fiestas de fin de año.
Según las cifras oficiales de registros de infecciones de las últimas cuatro semanas, en la semana comprendida entre el domingo 13 de diciembre y el sábado 19 hubo en la Ciudad un total de 3.132 casos de coronavirus, esto es un 48% más que la semana anterior. En la Provincia, en el mismo periodo hubo un incremento intersemanal del 79%. En todo el país, el alza fue del 21%.
Esta última semana, que concluyó el sábado, marcó un quiebre con respecto a la aludida “meseta de casos”, a la que se había llegado luego que el país lograra superar su primer pico de contagios y la curva comenzara a descender. Ahora la tendencia cambió. Y en estos últimos 12 días del último mes del año se consolidó: ¿cuál fue el motivo? No hay certezas, pero hay indicios.
Luego del 9 de diciembre ocurrieron varios hechos que, sumados, pueden haber determinado este resultado. Por un lado, el regreso de los turistas de la Costa y de otros destinos luego del fin de semana largo. Si bien hubo un operativo de testeos en el ingreso a la Ciudad, la efectividad de los mismos no está del todo clara: por un lado, porque dependen de la buena voluntad del turista, de acercarse y hacer efectivamente el test; por otro, porque alguien que se ha contagiado no necesariamente debe dar positivo si aún no ha desarrollado síntomas.
Al fin de semana largo se sumaron los festejos de los hinchas de River por el aniversario del triunfo en la Copa Libertadores frente a Boca, en 2018. Y también, el 11 de diciembre, las concentraciones masivas frente al Congreso cuando la Cámara de Diputados le dio media sanción a la legalización del aborto. El velorio de Maradona, en cambio, y a pesar del recordado descontrol, no parece haber impactado sensiblemente en las cifras. Aquello fue el 27 de noviembre y en los días posteriores no se registró una suba importante. Aunque es cierto que los síntomas pueden ocurrir hasta unos diez días después de que las personas toman contacto con el virus.
En la provincia de Buenos Aires, durante la última semana se registraron 16.834 casos, cuando la semana inmediatamente anterior había habido 9.401. Se consultó a las autoridades cuál es el valor actual del R bonaerense en este momento (el índice que informa la velocidad exponencial a la que el Covid se replica) y se encontró con una respuesta sorpresiva: “No seguimos el R”. Es decir, hasta hace poco se seguía, pero al parecer ya no. En la Ciudad aún no informaron cuál es el R actual.
Tanto en la Capital como en el Conurbano el R había caído en los últimos dos meses por debajo de 1. Esto significa, que un infectado contagia a menos de una persona (en términos estadísticos). Si el R el 0,9, quiere decir que diez infectados contagian a 9. Por eso, cuanto más bajo es el R, menor velocidad de contagio tiene el virus. Seguir ese dato es clave para anticiparse a un posible rebrote.
Los datos del AMBA son diferentes a los nacionales: de hecho, a nivel país durante la última semana hubo un 12% menos de casos que hace un mes: 42.222 contagios, contra 47.553 en la semana desde el 22 al 28 de noviembre. En la semana comprendida entre el 6 y el 12 de diciembre se había registrado un piso de 34.690 casos.
Estos datos se conocen mientras se espera que la vacuna rusa contra el coronavirus llegue a la Argentina. En el caso que efectivamente desembarque en los tiempos anunciados y la Anmat dé su recomendación para aprobarla y aplicarla, las escasas 300 mil dosis que serían las primeras en llegar tampoco serían la solución ante un eventual rebrote.
El presidente de la Sociedad Argentina de Infectología y asesor presidencial, Omar Sued, ya había manifestado pocos días atrás su preocupación por las recurrentes concentraciones de personas en la vía pública. Pero hizo hincapié, sobre todo, en el mayor peligro que representan las reuniones sociales sin los cuidados debidos.
El martes pasado, la cumbre de ministros de Salud convocada por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, fue otra señal de preocupación. Aunque el objetivo de esa mesa, visto el saldo, se centró más en la intención de reinstalar el tema de los contagios en la agenda que el de tomar medidas concretas para contrarrestarlos.
Un dato no menor es que por el momento la cantidad de camas de terapia intensiva ocupadas aparece controlada, en el orden de las 3.500 plazas. Aunque también se sabe que esa demanda ocurre con el delay propio que impone la lógica de la enfermedad: las complicaciones en los cuadros de coronavirus suelen ocurrir un tiempo después de declararse.
Ahora, la preocupación pasa por las fiestas de Nochebuena y Año Nuevo, cuando la mayoría de los argentinos se reúna con familiares y amigos. De ahí la insistencia oficial en la importancia de que la gente respete el aislamiento durante los días previos a esos encuentros y en mantener las medidas de prevención durante las horas que dure la comida y el brindis.