La pandemia en Argentina: los números de los contagios que se estiman hasta septiembre

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No se vislumbra un amesetamiento en el número de casos diarios en el Área Metropolitana de Buenos Aires, y en el conjunto de Argentina para los próximos 15 días. De hecho, ayer, 4 de agosto, hubo 168 muertes y 6.792 nuevos casos, las mayores cifras diarias. Es probable que los casos diarios sigan creciendo, al menos, durante los 45 días que vienen. Hace un par de meses, desde la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA se anticipó que, por pedido del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, un grupo de investigadores del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA (Exactas UBA) había logrado desarrollar un modelo epidemiológico que permite pronosticar la evolución de los contagios de una manera tan consistente que sorprendió a sus propios creadores. La eficacia de este modelo -del que informamos en AgendAR– atrajo el interés del Ministerio de Salud de la Nación, que está implementando un tablero de mando para controlar la marcha de la pandemia: “La empresa Globant, que está a cargo de la implementación de ese software, ya tiene nuestros algoritmos para integrarlos al tablero de mando”, informa Enzo Tagliazucchi, quien junto con Pablo Mininni, Gabriel Mindlin y Pablo Balenzuela integra el grupo de investigadores del CONICET que diseñó el modelo. Las ecuaciones desarrolladas por los científicos de Exactas UBA también interesaron al Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés): “Hace pocos días tuvimos una reunión a pedido de ellos porque están interesados en tener modelos basados en la movilidad de celulares”, cuenta Mininni. Precisamente, una de las particularidades de este desarrollo matemático es que, a diferencia de otros modelos epidemiológicos, toma en cuenta la movilidad de las personas. “Nuestro modelo integra los parámetros propios de la infección con el comportamiento social, al que medimos a través de la movilidad”, explica Mininni. Para ello, utiliza los datos de geolocalización de los teléfonos celulares, que son provistos por la empresa Grandata Labs. De esta manera, no solo permite pronosticar cuántos nuevos casos de personas infectadas habrá sino, además, cómo se distribuirán territorialmente. Según los investigadores, el modelo puede utilizarse para pronosticar con alta probabilidad lo que puede ocurrir dentro de los próximos 15 días. No obstante, los pronósticos a más largo plazo parecen funcionar bastante bien: “Los números que se están observando hoy son compatibles con los que estimamos hace más de un mes”, señala Mininni, y ejemplifica: “Hace poco más de un mes estimamos que la provincia de Buenos Aires probablemente acumularía cerca de dos tercios del total de casos del AMBA y eso hoy se está corroborando”. ¿Qué hacer con la movilidad? A lo largo de las sucesivas etapas de la cuarentena, la avenida General Paz fue objeto de controles de tránsito, más o menos férreos según la fase. Como límite entre distritos, la movilidad hacia uno u otro lado de esa gran arteria genera discusiones entre los gobiernos que pretenden evitar que el coronavirus ingrese a su jurisdicción. Sin embargo, en el estado actual de diseminación extendida de la infección, poner el foco en el mapa de división política no sería lo más efectivo para controlar los contagios: “Nuestro modelo indica que reducir la movilidad interna dentro de cada distrito tiene un impacto mayor que reducir la conexión entre distritos”, revela Mininni, y explica: “Si un distrito tiene muchos casos, cerrarlo no frena el hecho de que, si la gente adentro se sigue moviendo, sigue contagiando. Y hoy todos los distritos del AMBA tienen un número suficiente de casos como para que, si no se controla la movilidad interna, siga creciendo el número de contagios”. De todos modos, en la situación actual de circulación del virus, aunque se consiguiera reducir la movilidad al nivel que se logró durante la primera cuarentena, el número de casos diarios en el AMBA seguiría creciendo: “Hoy reducir la movilidad al 23%, que es lo que se logró en marzo, podría disminuir la velocidad con la que aumenta el número de casos, pero no se alcanzaría una meseta, es decir, que el número de casos diarios sea más o menos constante”. Pronóstico A pedido de NEXciencia, el físico Pablo Mininni actualizó los datos y corrió el modelo. Los resultados indican que, con la movilidad actual, en el AMBA no se vislumbra un amesetamiento en el número de casos diarios para los próximos 45 días. En otras palabras, la cantidad de casos diarios seguiría creciendo. Por ejemplo, “en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) el modelo indica que, con la movilidad actual, dentro de 15 días tendremos alrededor de 1.900 casos diarios”. En cuanto a los 40 distritos del conurbano bonaerense, el investigador explica que “hay cuatro a cinco días de retraso en la carga de datos oficiales, por lo cual en este momento no podemos hacer un pronóstico específico para esa región”. No obstante, “el modelo sigue corroborando que el número de casos totales en la provincia seguirá duplicando al total de casos de CABA”. Con mayor incerteza, el pronóstico indica que, de mantenerse la misma movilidad, en 30 días la cantidad de casos diarios en CABA será de 2.800, y en 45 días se alcanzarían los 3.700 casos por día. Finalmente, Mininni calculó qué sucedería en un escenario en el cual se suspendiera la cuarentena. Para ello, supuso una movilidad del 80% con respecto a la que había el 2 de marzo: “Es poco probable que se recupere el 100% de movilidad porque habría personas que seguirían quedándose en sus casas para evitar el contagio”. En ese hipotético escenario de “liberación” de la movilidad, en 15 días la Ciudad de Buenos Aires tendría unos 12.000 casos diarios. La utilidad del modelo no se reduce a pronosticar el número de casos por distrito para distintos escenarios de movilidad. “También, es una herramienta para que las autoridades sanitarias puedan planificar la cantidad de kits que se necesitarán para efectuar los testeos”, consigna Tagliazucchi. “Además, con el modelo se puede estimar el número de camas hospitalarias que habrá disponibles en cada distrito para una fecha determinada”, añade, y finaliza: “En cualquier caso, siempre hay que tener en cuenta que esto es un modelo que brinda un pronóstico científico y, como todo pronóstico, puede tener algún grado de incerteza que se incrementa a medida que se proyectan futuros más lejanos”.

Los tests de saliva en CABA dieron positivo al 20% de quienes conviven con contagiados

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La Ciudad de Buenos Aires comenzó a implementar la semana pasada los tests por saliva, un nuevo método de PCR para diagnosticar a los “contactos estrechos”. En los primeros días, el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, confirmó que el 20% dio positivo, aunque no tenían síntomas. «Estamos tomando la PCR por saliva a todos los convivientes. Hasta el día de hoy el 20% de los contactos asintomáticos dio positivo. Esto muestra la intensidad de la enfermedad asintomática y la forma de transmisibilidad que tiene este virus«, explicó Quirós, en su habitual conferencia de prensa. Además de ampliar la capacidad de testeos en la Ciudad, las nuevas pruebas evitan que el contacto estrecho tenga que salir para dirigirse al centro de salud. «Testeamos a todos los contactos estrechos de la persona enferma, tengan o no síntomas. Si tiene síntomas le hacemos el hisopado y si no, le hacemos la toma de saliva», agregó. Según informó la Ciudad, esta muestra es mucho más fácil de recoger y tiene un «88% de equivalencia con los resultados de una PCR». Hasta ahora, estas pruebas por saliva se realizan en los operativos DetectAR que el Gobierno porteño lleva adelante en diferentes barrios.

¿Cuáles son los requisitos?

Principalmente que la persona no presente síntomas compatibles con la enfermedad y sea conviviente de un caso positivo, que esté pasando entre el quinto y séptimo día desde que fue confirmada su PCR. En segundo lugar está la «preparación» para el test: la persona no debe haber ingerido alimentos o haberse hecho higiene bucal en las últimas tres horas. Si cumple con esa condición, el operador la guiará para brindar una muestra de su saliva en un recipiente, que luego será analizada.

Terapias puente: el 1° paso en el desarrollo del suero equino hiperinmune contra COVID-19

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Sebastián Klinke, científico de la Fundación Instituto Leloir (FIL), integró el equipo a cargo de la producción de una proteína clave del coronavirus llamada RBD. Con esa molécula se inmunizó a caballos para producir las muestras iniciales de un potencial medicamento innovador, el primero desarrollado en Argentina y que ahora se está probando en un estudio clínico de Fase 2/3 aprobado por la ANMAT. Muchos medios, desde AgendAR al New York Times han publicado sobre una de los pasos claves en la lucha contra la pandemia, hasta que se consiga la vacuna. Esta es la historia desde el Instituto Leloir.
«A comienzos de abril de este año, a tan solo pocos días de declarada la pandemia, todos los miembros del laboratorio de Fernando Goldbaum en la Fundación Instituto Leloir fueron convocados para participar en un proyecto muy ambicioso liderado por Inmunova, empresa de biotecnología surgida en 2009 de la FIL: la producción de anticuerpos equinos capaces de neutralizar al nuevo coronavirus SARS-CoV-2 como un posible tratamiento para combatir la enfermedad en pacientes infectados. “Para ello, el primer paso del proyecto consistió en la producción de una proteína del coronavirus llamada RBD, la ‘llave de entrada’ que utiliza el virus para infectar a las células humanas”, cuenta Sebastián Klinke, integrante del grupo de Goldbaum e investigador del CONICET. El laboratorio del que forma parte Klinke tiene una sólida trayectoria tanto en técnicas de cultivo celular como en la obtención y purificación de proteínas por ingeniería genética para estudios por cristalografía de rayos X. Su línea principal de investigación es el estudio de la bacteria Brucella y cómo el sistema inmune responde frente a ciertas proteínas de este microorganismo tan peligroso para la salud humana y animal, causante de la enfermedad brucelosis. “Aprovechando esta experiencia previa, y junto con el generoso aporte de Andrea Gamarnik y los miembros de su laboratorio, logramos fabricar artificialmente una gran cantidad de la proteína RBD para inyectar a caballos. Estos animales generaron luego anticuerpos capaces de neutralizar al coronavirus en ensayos de laboratorio, lo que abrió la puerta para utilizarlos como un posible tratamiento en pacientes infectados”, explica. El pasado 24 de julio la ANMAT aprobó el protocolo de investigación del estudio clínico de Fase 2/3 de este medicamento que ya está siendo producido a gran escala para utilizarlo más adelante si se comprueba su seguridad y eficacia. “Muchísimos científicos de Argentina y de todo el mundo hemos trabajado en los últimos meses en proyectos para combatir el coronavirus aplicando nuestros conocimientos previos, como por ejemplo nosotros en el área de las ciencias biomédicas, y no dudamos un segundo en participar en estas iniciativas”, señala Klinke quien también integra el comité organizador del Concurso Nacional de Crecimiento de Cristales para Colegios Secundarios de Argentina organizado por la Asociación Argentina de Cristalografía. Y concluye: “Estoy seguro que nunca en la historia de la investigación científica hubo tantas energías puestas en combatir un problema puntual como ahora. En lo personal siento mucha satisfacción de poder ayudar con mis conocimientos a intentar combatir la pandemia en un proyecto tan relevante para nuestro país como es el suero equino anti COVID-19”.

Facebook y otros sponsors presionan para forzar el reinicio de la Copa Libertadores

La Conmebol mantiene el 15 de septiembre como la fecha de vuelta de la Copa.

  Mientras el testeo en algunos planteles arroja resultados espasmódicos —Liga de Quito, el próximo rival de River, tiene ocho jugadores contagiados—, mientras Sudamérica atraviesa un pico sostenido y los casos de Covid 19 se multiplican día a día, y algunos dirigentes de distintos países piden por lo bajo y por lo alto retrasar la fecha anunciada, la Conmebol parece decidida a forzar la situación y sostener al 15 de septiembre como el día de la vuelta de la Copa Libertadores. The show must go on. El espectáculo debe continuar. Si bien en la mayoría de los países los entrenamientos se retomaron hace rato y algunos torneos están reiniciados o por reiniciarse, este apuro para reactivar la fase de grupos de la Libertadores está empujado por un motivo poderoso: una presión —a veces explícita, a veces tangencial— encabezada por algunos de los principales sponsors del torneo continental y un gigante que aterrizó en 2019 para cambiar las lógicas de transmisión: Facebook. La empresa de Mark Zuckerberg está apostando a replicar lo que hizo en Europa con la Champions League. Por eso cerró a fines de 2018 un acuerdo con la Conmebol para quedarse con un lote de partidos y compartir la transmisión junto a Disney (Fox y ESPN) entre 2019 y 2023. El negocio está en una etapa experimental. Al principio recibió críticas, pero la red social logró instalarse entre los consumidores de fútbol de la región: 12.9 millones de usuarios sudamericanos vieron el año pasado la Copa desde la plataforma de videos Facebook Watch. La pandemia de coronavirus interrumpió ese ensayo general.

12.9 MILLONES DE USUARIOS SUDAMERICANOS VIERON LA COPA DESDE LA PLATAFORMA DE VIDEOS FACEBOOK WATCH

En las reuniones de la Conmebol, a pesar de las dudas que deslizan sobre la mesa dirigentes de varios países, el Consejo Directivo siempre pone énfasis en dos palabras: la “voluntad firme” de la Confederación de reactivar el calendario el 15 de septiembre. «Están presionando para que la Copa vuelva y tener alguna previsibilidad de cómo terminará el año», señala un dirigente. Esa “voluntad firme” es la consecuencia —llevada a la dialéctica— de algunas precisiones pedidas por empresas patrocinantes que a la Conmebol le representarían este año, según anunció el mismo organismo, un ingreso de 35,7 millones de dólares. El potencial es porque a raíz de la pandemia, el organismo del fútbol continental postergó los cobros por sponsoreo. La lista de multinacionales que financian los tres torneos (Libertadores, Sudamericana y Recopa) tiene poder de lobby. Juntas o por separado: Qatar Airways, Amstel, Bridgestone, EA Sports, Santander, Gatorade, Rexona, Betfair y Nike. Mirar a Europa “Tenemos el deber de hacer la organización de un torneo del que vive mucha gente. Y pensando que en 2021 hay otro”, le dice un importante dirigente a PERFIL desde Asunción, donde se ubica la sede de la Conmebol. Otro directivo sostiene que el apuro, a pesar de la situación dramática de algunos países como Brasil, Chile o Colombia, se explica por el calendario europeo. “Están tratando de compatibilizar agenda, entre otras cuestiones, por el pase de los jugadores”. Los clubes argentinos y los bolivianos son los más complicados: en esos dos países todavía no volvieron a entrenarse. Sin embargo, hay equipos de Brasil, Ecuador o Chile que podrían sufrir los problemas propios de los lugares donde se ubican: el virus está generando bajas importantes en sus planteles. Sin estrategia ni peso político en la Conmebol, la AFA no pudo torcer la decisión del presidente Alejandro Domínguez, que hasta pidió en la cumbre virtual del Mercosur que el fútbol vuelva a jugarse en esta parte del mundo. La Conmebol dio plazo hasta el 20 de agosto para que los clubes informaran si quieren cambiar de estadio o de ciudad para disputar sus partidos. Fue un asterisco que puede tener dos finales: la posibilidad de jugar toda la Copa en una sede única o una nueva postergación. Lo dejó en claro Gastón Tealdi, vicepresidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol: “Creo que va a ser necesario postergar”. Después de sus declaraciones, que rebotaron por todo el continente, a su casa en Montevideo llovieron los llamados y los mensajes. Todos tenían el mismo prefijo: el 595 de Paraguay.

El gobierno llegó a un acuerdo con acreedores privados externos

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(AgendAR ha publicado muy poco sobre las idas y venidas en la reestructuración de la deuda externa argentina. No porque no fuera un tema importante: lo es. Pero las sucesivas ofertas del gobierno, y los correspondientes rechazos de los bonistas, forman parte del juego inevitable en toda negociación. Y las subas y bajas de los bonos y de las acciones argentinas en Nueva York no son más que la consecuencia previsible de estos vaivenes. Y, por supuesto, son también la fuente de ganancias para los especuladores que aciertan en sus apuestas o tienen mejor información. En los mercados de valores, es así como se obtienen beneficios. Son muy pocos los que se limitan a cobrar los cupones a su vencimiento… Pero ayer hubo indicaciones muy firmes que estamos muy cerca del final de la negociación. Y esta madrugada el Ministerio de Economía informó que Argentina y tres grupos de acreedores alcanzaron un acuerdo de reestructuración de deuda. Por eso nos parece adecuado compartir este informe de Carlos Burgueño, mínimamente resumido. Sus datos vienen más del lado de los tiburones, pero se trata de escualos bien informados). «Alberto Fernández tomó una decisión y hubo un quinta oferta a los acreedores con deuda emitida bajo legislación internacional, y Argentina se acercó a un acuerdo definitivo con los tres grupos que representan a los bonistas. Según los cálculos oficiales, el país podría en unos días cerrar una negociación que incluya entre el 80% y el 85% de los titulares de esta deuda, sobre la base de un reconocimiento de Valor Presente Neto (VPN) de u$s 54,80. Extremadamente cerca de u$s 54,90 que reclamaban los negociadores de los grupos AdHoc, Exchange Bondholders y el Comité de Acreedores y sobre la base argumental de la propuesta que estos hicieron hace 20 días. Luego del rechazo de la segunda oferta de Guzmán, que colectó cerca del 40% de adhesiones, las negociaciones fueron reactivadas el fin de semana por los tres bancos asesores contratados por la Argentina. El mismo viernes por la tarde, Lazard (intermediario), Bank of America y HSBC (colocadores) volvieron a tender puentes entre los negociadores locales y los tres grupos de bonistas. Fue uno de los representantes de los fondos de inversión que militan en el muy duro AdHoc quien recibió el primer contacto desde Lazard con la noticia que desde Wall Street se estaba esperando: la oferta argentina sería mejorada. Y mucho. El interlocutor desde Nueva York le acercó la intención que los acreedores estaban por articular una nueva contrapropuesta de los bonistas, sobre la base de un Valor Presente Neto del 54,9%. “Convenza al Presidente sobre ese porcentaje y cerramos”, fue la invitación de la contraparte de Wall Street. Ofreció además su propio “endulzante”. Si se aceptaba este porcentaje, se podrían discutir la intención de limitar las Cláusulas de Acción Colectiva (CAC), que querían imponer desde el bando de los bonistas. Un día después, el domingo por la tarde de Nueva York (y demostrando que nadie descansa cuando se trata de discutir dinero), vino la respuesta desde Lazard. “54,5%”, lanzó el financista del banco de origen belga. “Maybe deal”, fue la respuesta neoyorquina del representante de uno de los fondos de inversión que militan en el grupo AdHoc. Fue así que las partes volvieron a actuar y las negociaciones se reactivaron. Finalmente, ese porcentaje fue llevado a la mesa del almuerzo de ayer que compartieron Alberto Fernández con Martín Guzmán. Ayer, a las 9:00 AM, desde Buenos Aires se recibió la noticia que todos estaban esperando para iniciar el día. El Lazard comunicaba a Buenos Aires que BlackRock estaba adentro, y que escalonadamente ingresarían también Fidelity, Monarch, Gramercy, Pharo Managment, Redwood Capital, Oaktree Capital, VR Capital, HBK, Pimco, Mangart Capital, Amundi, BlueBay, Rowe Price, Western Asset Management, Wellington, Alliance Bernstein y Cyrus. Para el mediodía, ya con la certeza que la mayoría de los participantes de los grupos AdHoc, Exchange Bondholders y el Comité de Acreedores aceptarían la propuesta y emitirían un comunicado al respecto; Alberto Fernández y Guzmán hicieron las cuentas finales y contabilizaron que el nivel de aceptación pasaría del 40% (aproximado) logrado por Hacienda hasta el viernes por la noche; a entre un 80 y 85% total. Sólo quedarían fuera algunos fondos de inversión irreductibles, más muchos de los tenedores particulares. Sobre estos habrá ahora una acción directa de convencimiento, y se cree en Economía que podrían sumarse un nivel de bonistas más hasta llegar a un 90% de aval. Inmediatamente comenzará Guzmán a aplicar su ahora tan comentada “cláusula de reasignación”, con lo que cerrará el canje en un 100% nominal. Como no habrá posibilidades para los tenedores de deuda emitida desde 2016 en adelante de activar cláusulas colectivas; unos u$s 44.000 millones de deuda estarían cerradas. Quedará pendiente contabilizar el nivel de aceptación de los titulares de bonos lanzados en los canjes de deuda 2005 y 2010. Se supone que la mayoría de los tenedores de deuda del Exchange Bondholders (que representan a estos acreedores), están dentro de la aceptación general, pero aún preocupa que hay muchos bonistas particulares entre los propietarios de deuda lanzada durante el gobierno de Cristina Fernández. Será un caso para prestar atención en el momento de contabilizar adhesiones. Lo que falta Restan aún terminar de negociar cuestiones burocráticas y funcionales, pero igual de importantes. 1) ¿Cómo quedarán rediseñadas las cláusulas de reasignación que Guzmán quiere imponer, aunque sea hoy de manera casi simbólica y aplicables sólo a los pequeños inversores y particulares? 2) ¿De que manera y bajo qué condiciones se reglamentará la nueva cláusula Rights Uppon Future Offers (RUFO)? 3) ¿Quién paga los costos de la implementación ante la Security and Exchange Commission (SEC). 4) ¿Cuál será el rol de fiscalizador del Fondo Monetario Internacional (FMI) y si la vinculación con los términos del acuerdo coincidirán con las conclusiones de las futuras misiones del organismos financiero en el país?. 5) ¿Habrá apoyo internacional para la modificación de las Cláusulas de Acción Colectiva (CAC)?. Todos estos puntos serán debatidos más por los abogados especialistas que asesoran a las partes, que por los negociadores del Palacio de Hacienda. Y no interferirán en un acuerdo final. Pero lo cierto es que el andamiaje legal demandará entre 10 y 15 jornadas de trabajo continuo), para terminar de diseñar un acuerdo legalmente sólido antes de enviarlo formalmente ante la SEC para su aval final. Sólo luego de ese paso institucional se podrán obtener los permisos para emitir la nueva deuda que reestructurará los u$s 66.800 millones que el país negocia con los acreedores. Jennifer O’Neil, «Managing Director» en BlackRock, siempre le dejó claro a los negociadores locales que lo último que esperan sus clientes del grupo AdHoc, es que el fondo esté asociado a un laaargo (siempre demandan años) juicio en los tribunales que hoy maneja Loretta Preska para cobrar un puñado de bonos de un país soberano que, para su cartera internacional, son marginales. Y que la intención del fondo de Larry Fink no es figurar permanentemente en crónicas periodísticas y en la jurisprudencia de los tribunales norteamericanos; como el vencedor de un juicio que complique más a un estado soberano en desarrollo. Y mucho menos compartiendo cartel con fondos buitre como Paul Singer. Y que siempre elegiría un “mal acuerdo”. O´Neil siempre creyó que la Argentina especulaba con esta suposición, lo que enojaba aún más a Fink y asociados. Fue esta abogada contratada por BlackRock para que represente a todos los bonistas duros con papeles emitidos desde 2016 en adelante, la que terminó de cerrar el fin de semana el diálogo con los intermediarios contratados por la Argentina y la que, finalmente, tendió los puentes finales para que el acuerdo sea posible.»

El coronavirus ya mató hasta hoy a más de 200.000 personas en América Latina

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La región, que es la segunda más afectada por la pandemia por detrás de Europa, consigna cerca de un tercio de todos los fallecimientos a nivel mundial, encabezada por Brasil y México

América Latina y el Caribe superaron las 200.000 muertes por el coronavirus, de ellos cerca de tres cuartos solo en Brasil y México, tras una semana en la que varios países arrojaron nuevos récords de nuevas infecciones y fallecimientos. Con un total de 200.212 muertos y 4.919.054 de casos, América Latina y el Caribe es la segunda región más golpeada por la covid-19, por detrás de Europa que registra 210.435 muertos y 3.189.322 casos, según el recuento de la AFP. En total, la pandemia se ha cobrado 685.192 muertos en el mundo e infectó a 17.868.148 personas. Brasil (93.563 muertos) y México (47.472) son los países latinoamericanos más afectados, seguidos de Perú (19.408), Colombia (10.330) y Chile (9.533), que están entre los 15 territorios con más fallecidos a nivel mundial. En cuanto al número de muertos en relación con la población, Perú registra 589 fallecidos por millón de habitantes, lo que le sitúa en el 6º de la lista mundial, por delante de Chile (499), Brasil (440), México (368) y Panamá (336). Los muertos en América Latina y el Caribe representan cerca de un tercio de los registrados en el mundo debido a la covid-19, por detrás de Europa (más de un tercio), pero por delante de Estados Unidos y Canadá (cerca de un cuarto). La región superó los 10.000 muertos el 28 de abril y los 100.000 muertos el 23 de junio. En poco más de un mes se han doblado los casos superando los 200.000 muertos, una aceleración que se ha recrudecido en julio. De media, en julio se registraron 2.610 nuevos muertos diariamente en la región. Brasil tuvo un récord diario de 1.595 muertes el miércoles, el mismo día en que Colombia anotó otra cifra inédita de 380 fallecimientos en 24 horas. El jueves, Argentina marcó un récord diario de 153 decesos. El número de contagios en América Latina y Caribe se acerca a los 5 millones de casos confirmados, de ellos, más de la mitad en Brasil (más de 2,7 millones de casos oficialmente declarados), lo que le convierte en el segundo país con más casos en el mundo, por detrás de Estados Unidos (más de 4,6 millones de casos). Algunos expertos estiman que el número de fallecidos oficialmente declarados en la región está subestimado.

CONAE: Imágenes de incendios forestales en Córdoba

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El «día después» es hoy. Mirando de frente a la nueva normalidad

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Mientras escribo esto, a la noche del domingo 2 de agosto, puedo leer que los casos registrados de coronavirus – COVID-19 – en el mundo son más de 18 millones (probablemente bastantes más; los registros no son precisos en muchos lugares), las muertes atribuidas a este virus se acercan a 700 mil y los contagiados que se consideran recuperados son casi 11 millones y medio. De los casi 6 millones 100 mil que están bajo supervisión médica en estas horas, sólo un 1% se considera en situación «seria o crítica». Ese 1% representa 65.804 pacientes graves, a la hora que miré. Estos números son impactantes. Pero -aunque hay muchas cosas que todavía no sabemos sobre esta peste- ya estaban implícitos en los datos que se disponían en las primeras semanas de enero (No que nadie -y menos yo- lo tenía claro en ese momento; casi siempre sucede con los «resultados del día siguiente»; resultan obvios después): un nuevo virus, o una nueva mutación -para la que nuestros organismos no tienen defensas- con gran facilidad de contagio y con baja letalidad, en un tiempo donde los viajes aéreos son masivos y frecuentes. Hay un elemento que quizás no era tan previsible: este virus, más precisamente, su facilidad para el contagio, persiste. Después de un «pico», después de decenas de miles de muertos, como en Francia e Italia, o de medidas de control aparentemente eficaces, como en Australia e Israel, o Jujuy, aparecen nuevos brotes de contagios. Que obligan a insistir en la única medida que, hasta ahora, resulta eficaz: evitar los contactos personales. Esto provoca, es obvio, dificultades, en muchos casos insalvables, a la actividad económica, especialmente a las menos avanzadas tecnológicamente, de las que dependen los ingresos de los sectores más humildes, pero que repercuten en toda la economía, por la caída de la producción y del consumo. Además de los problemas prácticos y emocionales que provoca (tratar de) mantener a una parte considerable de la población en el equivalente de arresto domiciliario. Y en Argentina hemos logrado complicarlo un poco más. Las medidas que tienden a restringir los contagios se incorporaron al enfrentamiento político que ya existía en la sociedad (algo parecido sucedió en EE.UU.). Una parte vocal de quienes apoyan al gobierno actual se ha transformado en abanderados de la cuarentena y de las precauciones sanitarias en general. Y una porción, bastante delirante, de sus opositores grita «infectadura». Los más razonables las aceptan a regañadientes, pero insisten que deberían haberse tomado antes y/o de otra forma. Es inevitable, dada nuestra (in)cultura política, que las dirigencias, de uno y otro lado, usen el tema para tomar posiciones y diferenciarse. Es la preocupación central de casi todos los argentinos… El hecho es -ya se dijo antes en AgendAR- que ninguna cuarentena, ninguna medida de restricción, es perfecta, ni siquiera en teoría. Los trabajadores de la salud, los que preparan y distribuyen alimentos, medicamentos, combustibles, quienes hacen el reparto a domicilio, los que trabajan en las tareas rurales y en el transporte de cargas, las fuerzas de seguridad,… tienen que salir y trabajar. Todos son posibles transmisores del contagio. Y conforme pasan los días y los gastos y las deudas se acumulan, la voluntad de respetar la cuarentena, afloja en millones de argentinos a los que la muy mínima ayuda del Estado no les soluciona la vida. Además, en todos los grupos humanos hay un porcentaje de imprudentes. Y de los que se tientan en serlo si ven que cada vez más otros lo son, y «no pasa nada». Se puede decir que todo estaba implícito en la naturaleza de este virus, como decía arriba: gran facilidad de contagio, muy bajo porcentaje de casos fatales, especialmente entre los mas jóvenes. Corresponde que reitere que estoy convencido que la decisión de la cuarentena y su escalonamiento en distintas fases en las provincias y municipios fue -con todos los errores humanos inevitables- prudente. Y exitosa. Al ver lo que ha sucedido en países americanos europeos, debo concluir que ha ahorrado decenas de miles de vidas de argentinos. Lo que quiero plantear ahora, como un lego más o menos informado que soy, es que ya ni el gobierno ni los ciudadanos podemos pensar en lo que atravesamos en términos de «emergencia». Ya no podemos esperar un «pico», después del cual descenderá el peligro de contagio. Puede haberlo, claro, pero -lo vemos en otros países- después podrá llegar otro «pico». O, para usar otra imagen, una meseta con rebrotes esporádicos de contagios. Tendremos que convivir con el COVID-19, con los resguardos y los tratamientos que se están desarrollando -los científicos argentinos y las empresas de base tecnológica están haciendo aportes valiosos- hasta que aparezca(n) la(s) vacuna(s). (Es posible que la espera no sea tan larga como lo fue para otras enfermedades contagiosas. Los científicos de todo el mundo han aceptado el desafío, y los gobiernos poderosos ponen los recursos. Aparentemente el de Rusia -siguiendo una tradición de ellos de avanzar sin contar las bajas- ha decidido comenzar la vacunación masiva entre ahora y octubre. Pero aún si tiene éxito- si esa vacuna es eficaz y no muestra efectos secundarios peligrosos- ¿cuánto pasará hasta que esté disponible para nosotros, por ejemplo? No antes de 2021, en el mejor de los casos). Propongo entonces que cambiemos el enfoque. Mejor, que nos decidamos a aplicar en todas las actividades en que sea posible el que ya se aplica en el Estado, el nacional y los subnacionales, en las actividades rurales, y en las grandes empresas a las que se permitió continuar su actividad: trabajo a distancia donde cabe -las tareas administrativas-, separación física y cuarentenas periódicas donde es necesaria la presencia, y transporte por cuenta del empleador. Transporte público, el mínimo, que debe ser menor que el actual. Y en cuanto a la educación, creo que es tiempo que reconozcamos el hecho evidente que los niños y jóvenes de hoy se informan mucho más por su celular que en la escuela. La formación tendrán que hacerse cargo los maestros a distancia y los padres en sus casas. Los comedores escolares que son necesarios, imprescindibles en muchísimos, demasiados lugares, pasarán a ser parte del reparto de alimentos que ya se lleva a cabo. La función de guardería de niños y jóvenes que la escuela cumple… tendrán que asumirla los padres. También casi todo el trabajo «doméstico». ¿Todo esto es una carga insoportable? ¡Y cómo! ¿Aumentará los costos, de tal forma que hará imposible sin una ayuda decisiva del Estado la supervivencia para muchísimas actividades y la mayoría de las empresas? Por supuesto. Pero es inevitable. Esto es lo que va a pasar; es en gran parte lo que está pasando ahora. Mi proposición es que lo asumamos y empecemos a planificar desde esta realidad. Pues si el gobierno girara 180 grados y anulara las restricciones… más o menos lo mismo. Porque en los países donde el gobierno no decidió restricciones… sus economías también cayeron. Es que los que se arriesgan, por cálculo o por inconsciencia, se seguirán arriesgando. Y los que toman precauciones… las seguirán tomando. Es una discusión un poco ociosa, en realidad. Más allá de las declaraciones publicas, la mayoría de quienes están en posiciones de poder político o económico pertenecen a los grupos de riesgo de esta pandemia. ¿A que viene esta observación? Es que me decidí a lanzar estas ideas, más o menos desordenadas, cuando me enteré que Boris Johnson -no el más razonable de los políticos, pero que gobierna un país no dado a la histeria, como Inglaterra- propone que para evitar otra cuarentena estricta frente a la segunda ola de contagios que ya comenzó ahí, todos los mayores de 50 se confinen. Si los contagios siguen en aumento entre nosotros, y no hay razones para asegurar que no sucederá, tendremos un gran revoleo de culpas en todas direcciones, y propuestas aún más locas. Mi intención es que empecemos a pensar en propuestas razonables antes que el miedo y el oportunismo irresponsable griten más fuerte.

A. B. F.

DNU 641: determina dónde sigue el Aislamiento, y prohibe, de nuevo, las reuniones sociales

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Con el Decreto de Necesidad y Urgencia n° 641/2020, publicado anoche en el Boletín Oficial, el Gobierno extendió la cuarentena hasta el 16 de agosto a raíz del avance del coronavirus, detalló las provincias y municipios dónde deberá continuar el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio y aquellos donde regirá el Aislamiento. Además, prohibe a partir de hoy las reuniones sociales en todo el territorio nacional. En los considerandos de ese decreto se explica que «una parte importante de la transmisión de la enfermedad se produce debido a la realización de actividades sociales en las cuales no se respeta el distanciamiento social y es mayor el riesgo en las aglomeraciones de personas, principalmente en lugares cerrados». Por ese motivo el decreto ratifica -en realidad, ya estaban prohibidos en normas que se habían dictado antes- la prohibición los «eventos culturales, recreativos y religiosos en espacios públicos o privados con concurrencia mayor a 10 personas», y los «eventos sociales o familiares en espacios cerrados y en los domicilios de las personas, en todos los casos y cualquiera sea el número de concurrentes, salvo el grupo conviviente». La infracción a esta norma, dice, «deberá ser denunciada por la autoridad interviniente a fin de que la autoridad competente determine si se cometieron los delitos previstos en los artículos 205 y 239 del Código Penal». El DNU ratifica también la limitación del servicio público de transporte de pasajeros interurbano, interjurisdiccional e internacional. Se permite sólo para los casos de actividades consideradas esenciales (que son muchas), y se sostiene la restricción para el turismo, aunque con una redacción que en AgendAR encontramos confusa. Tal vez habrá resoluciones aclaratorias. En donde corresponde el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ver abajo), queda prohibido también el «dictado de clases presenciales en todos los niveles y todas las modalidades», además de «eventos públicos y privados, sociales, culturales, recreativos, deportivos, religiosos y de cualquier otra índole que impliquen la concurrencia de personas». También siguen inhabilitados los centros comerciales, cines, teatros, centros culturales, bibliotecas, museos, restaurantes, bares, gimnasios y clubes en esta novena extensión de la cuarentena, que rige desde el 20 de marzo pasado. El Aislamiento (ASPO) se aplica en: El aglomerado urbano denominado Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA): la CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES y los siguientes 35 partidos de la Provincia de BUENOS AIRES: Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Berisso, Ensenada, Escobar, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, General Las Heras, General Rodríguez, General San Martín, Hurlingham, Ituzaingó, José C. Paz, La Matanza, Lanús, La Plata, Lomas de Zamora, Luján, Marcos Paz, Malvinas Argentinas, Moreno, Merlo, Morón, Pilar, Presidente Perón, Quilmes, San Fernando, San Isidro, San Miguel, San Vicente, Tigre, Tres de Febrero y Vicente López. • Todos los Departamentos de la PROVINCIA DE JUJUY. • Los Departamentos de Atreucó, Catriló, Capital y Toay de la PROVINCIA DE LA PAMPA. • El Departamento de Güer Aike de la PROVINCIA DE SANTA CRUZ • El Departamento de Río Grande de la PROVINCIA DE TIERRA DEL FUEGO, ANTÁRTIDA E ISLAS DEL ATLÁNTICO SUR. El Distanciamiento (DISPO) corresponde en los «aglomerados urbanos, departamentos o partidos» de provincias que, según la autoridad sanitaria nacional no poseen ‘transmisión comunitaria’ sostenida del virus, y que «el tiempo de duplicación de casos confirmados no es inferior a 15 días». O sea, por ahora, el resto del país. Asimismo, y es muy importante, se dispone en el decreto que los gobernadores podrán dejar sin efecto cualquiera de las excepciones que permiten actividades o desplazamientos, atendiendo a la situación epidemiológica y sanitaria de su provincia. Para acceder al texto completo del DNU n° 641/20 en el Boletín Oficial, cliquear aquí.

Los cambios en el transporte y en la movilidad que trajo la pandemia

Un equipo de investigadoras e investigadores del CONICET estudió el uso del transporte público y el privado en el Área Metropolitana de Buenos Aires en el contexto de las restricciones que se implementaron como estrategia para mitigar la propagación del virus SARS-CoV-2. Entre las conclusiones se observa que la mayoría de la población está informada sobre las medidas de cuidado y controles sobre el transporte público y hay un alto grado de acuerdo con el distanciamiento social, el control de permisos de circulación y de temperatura. “Las medidas de restricción generan una sensación de seguridad pero el temor al contagio en el transporte público es muy alto”, asegura Dhan Zunino, investigador del CONICET y uno de los autores del trabajo. De la encuesta participaron 1252 habitantes de la ciudad de Buenos Aires (56 por ciento) y del Gran Buenos Aires (44 por ciento), entre el 2 y 9 de Mayo de 2020, (estas fechas probablemente explican el alto grado de aceptación observado) y se relevaron las prácticas de cuidado y la implementación de la movilidad pública, activa (pie o bicicleta), y la movilidad en medios privados (auto o moto) de los participantes. Pese al cumplimiento general de las prácticas de cuidado en el transporte público, desinfectar un objeto de plástico como la SUBE no está generalizado y, mientras la ropa se desinfecta con mayor frecuencia al llegar al hogar (83%) o las casas donde se realizan cuidados, no ocurre lo mismo con los lugares de trabajo donde esta práctica baja notablemente, y se evidencia que hay condiciones precarias para este tipo de cuidado en los lugares de trabajo.

Alternativas de movilidad

Entre los resultados, observaron que la principal opción para moverse en el AMBA una vez pasadas las restricciones seguirá siendo el transporte público entre los encuestados, pero con mayor interés por el uso de la movilidad activa, sea en bicicleta o a pie. “En su conjunto, los resultados son importantes para pensar el modo en que organizamos nuestra vida urbana con el propósito de aportar a la elaboración de políticas tendientes a fortalecer una movilidad pública, activa y segura”. De los encuestados, un 27 % de los que tuvieron que trasladarse eligieron evitar el transporte público, prefiriendo el auto particular, la bicicleta e ir a pie en el ámbito de la CABA, mientras que el uso del auto particular en el Gran Buenos Aires fue la opción de un 75% de los encuestados que se movilizan en ese modo. “En este momento que medimos nosotros, mucha gente vio acortarse su tiempo de viaje en transporte público cuando acostumbra a hacer viajes cortos, pero cuando el viaje es más largo, los usuarios vieron que los tiempos se alargaron, mayormente por los controles, de todas formas hubo un alto grado de acuerdo con estas medidas”. A nivel mundial, es una preocupación el uso del transporte público, asegura Zunino Singh, “el problemas es cómo generás una movilidad más activa, y lográs restringir el transporte público. La lógica y sustentabilidad del transporte público siempre ha sido transportar a la mayor cantidad de gente en un solo viaje”.