Luego de varias semanas de trabajos y bocetos preliminares, el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), el organismo mundial que representa al sector privado de la industria de viajes y turismo, presentó los protocolos globales de seguridad sanitaria que permitirán la reanudación de actividades en aeropuertos, líneas aéreas y otros operadores turísticos.
Las medidas fueron diseñadas por representantes de la industria turística global, basados en las normas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de los Centros para la Prevención de Enfermedades (CDC), y buscan homologar criterios sobre el nuevo enfoque de salud e higiene. Dejar libre el asiento del medio en los aviones, una de las medidas que más polémica despertó entre las aerolíneas, porque aumentarían el costo de los pasajes, no está entre las indicaciones del flamante protocolo.
Los protocolos incluyen las siguientes medidas:
Aeropuertos
Limpieza profunda de carros de equipaje, mostradores, puntos de control de seguridad, baños, elevadores, pasamanos, áreas de embarque y zonas comunes de alta frecuencia.
Uso de equipo de protección entre el personal (máscaras, cubrebocas, guantes).
Señalización para limitar aglomeraciones y evaluación de riesgos a la salud.
Reducción de contacto mediante check-in en línea, quioscos y durante la entrega de equipaje, uso de puertas electrónicas biométricas y la lectura de tarjetas de embarque.
Detección de entrada y salida a través de escáneres infrarrojos de cuerpo completo, uso de termómetros infrarrojos de mano y termómetros de pistola.
Higiene de alimentos en restaurantes y el uso de preenvasados para evitar manipulación.
Rediseño de salas de inmigración para acelerar procedimientos.
Uso de tecnología para declaraciones de llegada.
Aerolíneas
Uso de equipo de protección entre el personal (máscaras, cubrebocas, guantes).
Reducción de puntos de contacto mediante check-in en línea, quioscos, etiquetas de equipaje impresas en el hogar, puertas biométricas y lectura de tarjetas de embarque.
Desinfectante de manos en áreas de alto tráfico.
Limpieza profunda de todas las áreas del avión, baños y salas de embarque.
Limitar el movimiento en cabina, tanto como sea posible.
Capacitación del personal sobre medidas de higiene y control de infecciones.
Operadores turísticos
Saneamiento, desinfección y limpieza profunda en vehículos.
Limpieza en puntos de contacto (pasamanos, manijas, mesas, inodoros y filtros de aire).
Planes de asientos asignados previamente, límite de contacto físico y filas.
Tiempo escalonado para acceder a salas, hoteles y restaurantes.
Saneamiento, desinfección, higiene y seguridad alimentaria en restaurantes, tiendas, salas de exposición, museos, teatros y salas de conciertos, centros de convenciones y salones.
Señalización y distanciamiento físico para la distribución de asientos y pasillos.
Reducción en los límites de capacidad del lugar e identificación de áreas de riesgo.
Cuestionario de evaluación de riesgos previo a la llegada de usuarios.
Espacio de aislamiento para usuarios con síntomas de Covid-19.
Reproducimos para los lectores de AgendAR esta fascinante crónica que escribió el profesor Alejandro Álvarez (h):
«El poder nuclear: Roosevelt, Stalin y Perón
Se cumplieron 70 años de la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica, la institución más importante de Latinoamérica en el área nuclear. Esta es la historia de cómo se gestó uno de los más grandes aciertos de la política científica argentina. Y de ese momento en la Historia en que, a partir de diciembre de 1938, Alemania, Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética se esforzaban en obtener el poder de destrucción más grande que la humanidad hubiera conocido.
Es diciembre de 1938 en la Alemania de un Hitler que, con plenos poderes, prepara su maquinaria militar para la guerra de expansión que provocará una segunda Guerra Mundial. Los químicos alemanes Otto Hahn y Fritz Strassmann envían un manuscrito a la revista científica “Naturwissenschaften” (“Ciencias de la Naturaleza”). Los datos allí informados se interpretan, correctamente, como una prueba de la primera fisión nuclear lograda por el hombre. Estos resultados son confirmados experimentalmente el 13 de enero de 1939. La carrera por la bomba atómica había comenzado. En abril de 1939 el Ministerio de Guerra alemán realiza una reunión para informarse sobre las aplicaciones militares de la “investigación del uranio”. El programa, finalmente, se expande a tres esfuerzos principales: una “Uranmaschine” (reactor nuclear), la producción de uranio y agua pesada y la separación de isótopos de uranio (necesarios para fabricar una bomba).
Mesa de trabajo en la que Otto Hahn descubrió la fisión nuclear en Berlín, 1938 (Deutsches Museum)
Albert Einstein había formulado en 1905 la base teórica que cuarenta años más tarde serviría para fabricar la bomba. En julio de 1939, su viejo amigo, el físico Leó Szilárd lo visita en Long Island, donde veranea el científico. Le lleva noticias inquietantes. Szilárd es un físico húngaro judío que, como Einstein, se había exiliado a EE. UU. huyendo de la persecución de los nazis. Los alemanes han logrado la fisión del uranio y Szilárd, que investiga la reacción nuclear en cadena, entiende de inmediato que era el primer paso para fabricar armas atómicas. Tiene que convencer al gobierno de EEUU del peligro de que Hitler, que ya ocupa Checoslovaquia, se hiciera con más minas de uranio. Para ello necesita del prestigio de Einstein (Nobel en 1921, y ya el científico más famoso del mundo). “¡Nunca se me había ocurrido!”, exclama Einstein cuando Szilárd le habla de la reacción en cadena, entiende rápidamente lo que está en juego y acepta enviar una carta a Franklin D. Roosevelt. Szilárd contribuye decisivamente al desarrollo del Proyecto Manhattan. Allí, junto a grandes científicos como Robert Oppenheimer, Enrico Fermi (Premio Nobel 1938), Edward Teller, Hans Bethe (Premio Nobel 1967), Richard Feynman (Premio Nobel 1965) y John von Neumann desarrollan las bombas atómicas que EEUU lanza sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, el 6 y el 9 de agosto de 1945, respectivamente.
Albert Einstein (izquierda) y Leó Szilárd (derecha) juntos en 1946.La carta de Einstein al presidente Roosevelt
Científicos soviéticos, ya en la década de 1930, habían discutido secretamente las posibilidades de una bomba atómica, incluso formalizaron una propuesta para desarrollarla. Para 1942, debido al silencio conspicuo de las publicaciones científicas sobre el tema de la fisión nuclear por parte de científicos alemanes, estadounidenses y británicos, el físico ruso Georgy Flyorov, sospecha que las potencias aliadas estaban desarrollando secretamente una «super arma» desde 1939. Escribe una carta a Stalin para ponerlo al tanto y le sugiere comenzar un programa similar. Stalin tiene la bomba atómica al alcance de su mano y, sin embargo, a causa de su paranoia, deja pasar la oportunidad. Stalin no cree en los informes de Klaus Fuchs, el físico alemán que trabaja en el Proyecto Manhattan y que avisa a la URSS que EEUU está listo para utilizar la bomba atómica durante el verano de 1945. Para Stalin y la KGB, no se trata más que de un engaño, para que la URSS destinase un gran esfuerzo económico y científico a perseguir una fantasía militar. Stalin cree ciegamente en el máximo exponente de la “ciencia socialista” Trofim Lysenko, un ingeniero antigenetista que proporciona soluciones “milagrosas” al problema de la baja productividad agraria que conduce a la URSS a las grandes hambrunas de los años 30. El “lysenkoísmo” descarta todas las ideas genéticas y se basa en una mezcla de marxismo, darwinismo y botánica elemental. Se opone al desarrollo de la investigación nuclear. Sin embargo, tras los estallidos de los artefactos norteamericanos en Hiroshima y Nagasaki, Stalin lanza su propio megaproyecto nuclear, descarta la opinión de Lysenko y, empleando a 10.000 técnicos especializados y entre 330.000 y 460.000 operarios logra, el 22 de agosto de 1949, detonar con éxito la “RDS-1”, una réplica exacta de la bomba “Fat Man” norteamericana, en el sitio de pruebas de Semipalatinsk. La URSS había logrado su bomba atómica y el impacto en la opinión pública adquiere dimensiones extraordinarias. El monopolio occidental sobre la tecnología más poderosa de la historia de la humanidad está ahora, también, en manos soviéticas. Esto marca el comienzo de la Guerra Fría.
Portada del diario The New York Times, del 24 de septiembre de 1949: la alarma por una posible guerra atómica.RDS-1, primera bomba nuclear diseñada en la Unión Soviética, junto al diseñador jefe del programa soviético Yuli Khariton. Foto: TASS.En la Argentina
El gobierno militar que llega al poder en junio de 1943, en pleno desarrollo de la Guerra Mundial, tiene una matriz nacionalista y antiliberal y produce un marcado giro industrialista en la economía nacional. En junio de 1944, se crea el primer régimen de promoción de las “industrias de interés nacional”, que protege las materias primas de interés para la defensa. Luego de las explosiones de Hiroshima y Nagasaki, un sector de las Fuerzas Armadas ve en el desarrollo del área atómica una posible solución a la dependencia de carbón y petróleo extranjero, factor percibido como rasgo central de la vulnerabilidad económica del país. El Coronel Juan Domingo Perón es uno de ellos. A los pocos días de las explosiones atómicas, el general Manuel Savio presenta, a través del Ministerio de Guerra, un decreto por el cual se propone preservar los depósitos de minerales estratégicos para el área atómica, prohibiendo su exportación. Desde setiembre la Dirección General de Fabricaciones Militares y la Universidad Nacional de Cuyo se hacen cargo de la prospección de uranio y torio.
General de División Manuel Savio (Foto: AGN)
El físico Teófilo Isnardi, a mediados de 1943, en una conferencia en la sede de la Unión Industrial Argentina, a tono con las iniciativas de algunos militares que influencian la política industrialista del gobierno, sostiene que los científicos en las universidades deben preocuparse por “los problemas del petróleo, de los caminos, de las construcciones con un mínimo de material y por lo tanto de costo, de las obras hidráulicas, de la fabricación de aviones, aceros, etc, etc.”. Si bien parte de la comunidad científica representada por la “Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias” (AAPC), que preside el fisiólogo Bernardo Houssay, se opone frontalmente a estas ideas, los físicos reunidos en la “Asociación Física Argentina” (AFA), liderada por Enrique Gaviola, ven la oportunidad para desarrollar la física en el país. La AFA se crea en agosto de 1944. Gaviola, doctorado en Göttingen, amigo de Einstein y un científico destacado mundialmente, desde 1940 es director del Observatorio Astronómico de Córdoba. Allí se forman, entre otros, Mario Bunge, Ernesto Sábato y José Antonio Balseiro. Desde el ascenso de Hitler, Gaviola colabora en la reubicación y protección de científicos perseguidos y exiliados, muchos de ellos a pedido del propio Einstein, quien incluso le solicita su adhesión y apoyo a la declaración “A Policy for Survival”, luego conocida como el “Manifiesto de Chicago” o “Manifiesto de los Nóbel” publicada el 12 de junio de 1948, donde se alerta a la humanidad sobre el peligro de las armas atómicas. Entre los científicos que integraron la lista del “Schindler argentino” se destaca el físico austriaco Guido Beck, incorporado por Gaviola al Observatorio de Córdoba, luego de su llegada al país en 1943. Beck había sido asistente de Werner Heisenberg (Premio Nobel de Física en 1931 a la edad de 30 años, en la cátedra de física teórica de la Universidad de Leipzig entre 1928 y 1932). Beck se transformaría en una figura clave en el impulso de la física en la Argentina. En abril de 1946, Gaviola presenta un infome sobre los aspectos científicos y tecnológicos de las reacciones en cadena, la física de reactores, la producción de plutonio y también propone el diseño experimental de bomba atómica. Gaviola proclama el fin de “la ciencia libre internacional” y el comienzo de una nueva, la de “la ciencia nacional” al servicio de la defensa. Gaviola envía un memorándum a los ministros de Guerra y de la Armada, que también hace público, donde afirma que la Argentina atraviesa una encrucijada inmejorable para atraer científicos europeos de primera línea. Al mismo tiempo se crea el “Instituto Radiotécnico” a través de un acuerdo entre el Ministerio de Marina y la Universidad de Buenos Aires. Rápidamente Gaviola convence al Jefe de Comunicaciones Navales de integrar al premio Nobel Heisenberg al plantel de profesores del nuevo instituto. Heisenberg había sido una pieza fundamental del programa nuclear alemán. Beck y Gaviola le escriben y rápidamente contesta que viajaría a Buenos Aires, si podía obtener, de las fuerzas de ocupación británicas, el permiso para dejar Alemania. Al mismo tiempo, Gaviola logra, después de varias reuniones en Fabricaciones Militares, captar la atención del General Savio.
El físico Enrique Gaviola (Foto Diario Los Andes)
(Concluirá mañana)
Alejandro Álvarez (h)
Profesor de Historia Económica (UBA y UNlaM),
ex asesor de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación
Estaba previsto que en la reunión del Grupo del Mercado Común que se desarrolla esta semana, el gobierno de Jair Bolsonaro iba a volver a presionar por una rebaja significativa del Arancel Externo Común (AEC) a cobrar por la importación de bienes fabricados extrazona. En esto contaba con el apoyo de los gobiernos de Paraguay y Uruguay.
Pero debido a la intervención de la brasileña Confederación Nacional de la Industria (CNI) y de la Unión Industrial Argentina (UIA), la discusión para determinar si se baja ese arancel se extenderá durante el segundo semestre.
Así informaron al periodista Francisco Martirena fuentes gubernamentales: «no habrá baja del arancel externo común en los próximos tiempos, seguro. El ejercicio está en revisión y eso llevará por lo menos el próximo semestre».
La Cumbre del Mercosur se desarrollará en forma virtual en principio el próximo 2 de julio, donde Paraguay pasará la presidencia pro témpore a Uruguay. Frente a la figura debilitada del presidente Bolsonaro -con cortocircuitos políticos con gobernadores y empresarios-, la poderosa CNI presionó junto con la UIA para evitar que baje el AEC en el corto plazo, como quieren el resto de los socios del bloque excepto la Argentina.
Con la ayuda decisiva de las centrales industriales, el presidente Fernández y su canciller Solá salieron airosos de otro frente de «tormentas» en medio de la pandemia. La intención del resto de los gobiernos sería incluir a casi todos los rubros de la actividad manufacturera, con cierto apuro en la informática, telecomunicaciones, bienes de capital y automotrices.
Precisamente, el otro tema sensitivo sobre la mesa de los cancilleres es la instrumentación del libre comercio automotriz para el 2030. Sobre este eje, tampoco habrá novedades en el corto plazo. «Hubo reuniones Mercosur de autos; muy buena para trabajar en marcos a futuro para, respetando los acuerdos bilaterales vigentes entre Argentina con Brasil y Paraguay; y los de Brasil y Paraguay, ir hacia un acuerdo Mercosur en el futuro. Eso servirá para atraer inversiones y potenciar la producción local y regional», dicen en el Gobierno.
El problema principal es que «Paraguay no quiere prohibir la importación de autos usados, que Argentina y Brasil ya le reclamamos por considerarlo algo perjudicial».
«El 40% de los vehículos vendidos en Paraguay son usados y la red de intereses es grande. Eso hace difícil las negociaciones. Nuestros autos no son competitivos ante un coreano o japonés usado, hoy al menos», detallan quienes al tanto de las rondas regionales en los últimos años.
Cabe recordar que tanto los autos como la industria del azúcar tienen regímenes propios e independientes de la normativa del bloque.
En la reunión virtual con la Comisión de Economías Regionales y Pymes del Senado, sobre la que ya informó AgendAR, Matías Kulfas, el Ministro de Desarrollo Productivo, hizo también precisiones sobre un tema que despierta mucho interés en un sector dinámico de la industria: desarrollar la movilidad eléctrica en el país.
Los empresarios del rubro señalan que la Argentina se encuentra rezagada en este aspecto comparada a otros países en la región como Uruguay, Brasil, Chile o Colombia.
Ante las consultas de los legisladores, el ministro anunció la conformación de un nuevo espacio de debate en conjunto entre el sector público-privado: «Vamos a convocar al sector automotor argentino a presentar proyectos».
Esta mesa para analizar propuestas, en realidad, se conformó a principios de año, e incluyó a empresarios de la industria automotriz, generadoras eléctricas, universidades, centros tecnológicos, asociaciones empresarias, entre otros.
«El compromiso de la reunión en febrero fue convocar a un encuentro interministerial», explicó una fuente oficial al tanto del tema que prefirió no ser citada. ¿Qué significa? En el próximo encuentro la expectativa es potenciar la discusión entre todas las áreas involucradas, por ejemplo, Ministerios de Ciencia y Tecnología, Ambiente, Desarrollo Productivo y Transporte.
«Estamos pensando en que ojalá logremos desarrollar la cadena completa de los buses eléctricos que se puedan fabricar en argentina, en algunos casos con inversión extranjera si fuera necesario», expresó el Ministro Matías Kulfas ante los Senadores.
Su intención, lo aclara en cada paso de su presentación, es aprovechar las capacidades productivas que ya cuenta el país y maximizarlas. «Los que traigan los mejores proyectos, con mayor integración nacional, tecnología y desarrollo innovativo, allí estará el mayor apoyo».
Respecto a la audiencia con el sector empresario, expertos y académicos, el Ministerio de Desarrollo Productivo está evaluando si conviene esperar para convocar cuándo la pandemia habilite encuentros presenciales, o agilizar el debate a través de una conferencia virtual.
Buses eléctricos y argentinos
Lo que busca evitar el Gobierno, se afirma, es que los buses eléctricos provengan sin integración local, directamente del exterior, ocasionando salida de divisas en un contexto adverso de la macroeconomía. y de fuerte necesidad de puestos de trabajo.
Así, los buses eléctricos sería el eslabón que las autoridades buscan encaminar con vistas a reforzar el sistema de transporte hacia tecnologías más limpias. Autos eléctricos, mientras tanto, no figura como prioridad en una agenda que dificulta mirar más allá del Covid19.
De hecho, hoy en día las primeras medidas en estudio por parte del Gobierno se enfocan en promover la movilidad individual, por caso, lanzar planes de financiamiento para la compra de motos y nuevos incentivos para reforzar el uso de la bicicleta eléctrica.Litio, otro aliado
Dado el potencial que presenta el Noroeste Argentino, Kulfas ubicó al litio como un elemento fundamental que debe formar parte de la cadena de valor agregado. «Pensamos que es un recurso muy importante, insumo clave para buena parte de la producción industrial de alta tecnología». Mostrando interés sobre el tema, expresó: «Sabemos que hay proyectos en Jujuy muy interesantes que esperamos potenciar».
Un equipo de trabajo liderado por Guillermo Artana, investigador principal del CONICET en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, diseñó un dispositivo bioseguro que permite el uso de un solo respirador para dos pacientes. Aumenta las capacidades de las terapias intensivas, ya que pueden usarse por tiempo indeterminado.
La idea surgió en marzo en la búsqueda de una mejora en la ventilación dual que se estaba implementando como recurso de emergencia en varios países afectados a la sobrecarga del sistema de salud. En estos casos no se contó con un dispositivo pensado y diseñado a ese fin, con lo cual se perdían capacidades del equipo y existía un riesgo de que un paciente contamine con patógenos al otro.
“Nos pareció importante tratar de ampliar las capacidades de los respiradores que están en stock y los que se van a producir, para dar una respuesta en un tiempo corto; la situación que planteamos es el caso de un desborde”.
“Esta opción le dá al Estado una cierta flexibilidad de manejar el stock de respiradores con racionalidad. La producción no es muy sofisticada, -es ensamblar en un ambiente limpio con condiciones de higiene-. Esto podría rápidamente estar en los hospitales”, confía Artana.
El dispositivo se diseñó, explica el ingeniero, teniendo en cuenta que sea universal, y pueda usarse en cualquier equipo independientemente de qué modelo esté disponible. Se basaron en los lineamientos que desde los Estados Unidos lanzó en abril la FDA (Food and Drugs Administration). “También cumple con normas que fijó la SATI (Sociedad Argentina de Terapia Intensiva), que explica los requerimientos mínimos que tiene que tener un dispositivo que ventile en una condición de emergencia como la actual”, amplía.
El desarrollo cuenta con tres válvulas que regulan lo que se conoce como presión de pico y residual. Por un lado, dos válvulas se ocupan de regular la presión de pico (provocan una caída de la presión entre lo que marca el respirador y lo que llega a la persona). Y por otro lado, una tercera válvula, conocida como ‘de umbral’ o ‘de PEEP’, actúa sobre las presiones residuales: uno de los pacientes recibe el valor que se fija en el respirador y el otro, con la válvula especial, un valor modificado.
“Lo que hacen los médicos además es observar con manómetros [aparatos que miden la presión] qué presión que les llega al paciente a lo que se suma lo sensado por el respirador”, explica y agrega: “Esto incorpora una curva de aprendizaje para los médicos, que observamos que al cabo de unas horas ya pueden capacitarse y familiarizarse con el equipo”.
En el Laboratorio de Fluidomecánica de Facultad de Ingeniería de la UBA estuvo el epicentro del trabajo, que recibió inicialmente la financiación por parte de UBATEC S.A y también participó la Cátedra de Anestesiología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la misma universidad, y el hospital de Clínicas para dar algunas validaciones. También participaron con simulaciones numéricas importantes los centros de simulación de YTEC (YPF-CONICET) y del CIMEC, (CONICET- Universidad Nacional del Litoral). “Fue un colectivo grande de personas que han trabajado; nos provocó mucha satisfacción verlo en su etapa final. Se logró con el apoyo de mucha gente”, confía Artana.
Elegimos para este Especial que publicamos el primero de junio, en estos días de pandemia y cuarentena, recordar algunos hechos de nuestra historia, en tiempos y circunstancias distintos. Aunque no tan distantes.Los tres son parte del tema de AgendAR: la inteligencia y el trabajo argentinos. Y se nos ocurre que a los tres les cabrían unos viejos versos del Himno, que hace más de un siglo no se cantan: «Son letreros eternos que dicen Aquí el brazo argentino triunfó Aquí el fiero opresor de la Patria (la ignorancia y la estupidez) Su cerviz orgullosa dobló»
El ex general de Carabineros Antonio Pappalardo lidera el movimiento de los «chalecos naranjas» que este fin de semana se hicieron escuchar en las principales ciudades de Italia, acompañados por grupos de extrema derecha, con reclamos tan dispares como el rechazo a la cuarentena y las medidas contra el coronavirus, la calificación del aislamiento como un «arresto domiciliario» o sus críticas al «comunismo» del gobierno de Giuseppe Conte.
Nacido en Palermo, la capital sicialiana, en 1946, Pappalardo fue la cara visible de las miles de personas que se manifestaron frente al Duomo de Milán y en el centro de Roma disconformes con las medidas que ha tomado Conte para contener la difusión del coronavirus y para reactivar una economía nacional que este año podría perder entre el 9 y el 13% del PBI.
En la capital italiana en particular, los «chalecos naranjas» marcharon junto a los grupos de la extrema derecha, como Casapound y Marcha sobre Roma, sin respetar las reglas de distanciamiento ni usar barbijos.
Pappalardo, general de Carabineros hasta 2006, y sus seguidores gritaron consignas que fueron desde sus críticas al «régimen comunista» de Conte hasta el pedido para volver a la lira, la moneda previa al euro, o su rechazo enfático a las vacunas en general, y a cualquier atisbo de respuesta farmacéutica al coronavirus en particular.
«Tienen al pueblo en arresto domiciliario»; fue otra de las consignas que lanzó el grupo que busca presentarse como una variación cromática de los «chalecos amarillos» franceses, aunque con considerablemente menos cantidad de gente en las calles de las principales ciudades italianas.
Antecedentes políticos:
En octubre de 2019, Pappalardo, a la cabeza de sus ya existentes «chalecos naranjas» se presentó como candidato a gobernador de la región Umbría y obtuvo 587 votos, el 0.13% de los 443.343 totales.
Antes, su carrera política lo llevó a funciones varias como ser diputado por Roma en 1992, subsecretario de finanzas durante la presidencia de Carlo Ciampi en 1993 y luego referente del Movimiento por las Autonomías, que agrupa a las regiones con aspiraciones de cada vez más independencia del norte del país.
Pappalardo, que se revindica líder del Movimiento de Liberación de Italia, ha planteado en más de una oportunidad su intención de llevar una orden de arrestro contra el presidente Sergio Mattarella «en nombre del pueblo italiano» por entender abusivas sus acciones como mandatario.
El descenso -relativo- en las encuestas de Matteo Salvini, puede haber hecho pensar a algunos que se abre un espacio para un liderazgo «antisistema». No es algo que se vea solamente en Italia.
Situación general:
El marcado descenso en la curva epidemiológica de las últimas semanas en Italia permitió una flexibilización gradual de las medidas de contención iniciadas el 10 de marzo.
Desde este miércoles 3 se permitirán los desplazamientos por todo el país, y se habilitará el ingreso, sin cuarentena obligatoria, para los turistas de países de la Unión Europea. El turismo, como se sabe, es un aporte fundamental a la economía de la península.
Incluso, ayer un conocido médico, el Dr. Alberto Zangrillo, ha dicho que en Italia «el virus no existe más». El ministerio de Salud italiano aclaró que se trataba de definiciones «equivocadas». El dato es que ayer, en el segundo domingo sin cuarentena, la Protección Civil reportó otros 75 muertos por coronavirus y 355 casos en las últimas 24 horas, lo que que elevó el total a 33.415 fallecidos y 233.019 infecciones.
Investigadores de la UNSAM y la CNEA trabajan en el desarrollo de narices electrónicas que permiten detectar diversos tipos de olores, desde aquellos que pueden determinar la calidad de alimentos hasta gases peligrosos. Tras varias mejoras incorporadas por estudiantes de Ingeniería Electrónica, ahora buscan que el dispositivo sirva para la detección de síntomas de COVID-19.
La Argentina es el cuarto productor mundial de miel, cerca de Ucrania, Turquía y Estados Unidos, aunque muy lejos del primer productor global, que es China. La producción de miel en el mundo evoluciona a paso lento debido a la pérdida de pasturas salvajes, la “materia prima” para la polinización que realizan las abejas, mientras que el consumo aumenta de la mano de la tendencia a una alimentación saludable.
Esto deriva en que se identifiquen con frecuencia productos con miel adulterada, principalmente con melaza y jarabe de maíz. Un proyecto liderado por investigadores de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) recurrió a un desarrollo de nariz electrónica para resolver esta problemática.
La iniciativa para el análisis de miel surgió por un convenio con la Unión Europea, por lo que se trabajó con productores de ese país a través de un investigador argentino, Jorge Cáceres, que vivió en España entre los años 2001 y 2014. Las pruebas se realizaron de manera exitosa en mieles argentinas y españolas certificadas, que se compararon con otras con agregado de jarabe de maíz.
Si bien el proyecto europeo quedó frenado por la pandemia, investigadores de la carrera de Ingeniería Electrónica de la UNSAM habían firmaron un acuerdo con el INTA a través del cual buscarán proveer de este instrumento a las autoridades de control de la producción local.
El desarrollo de la nariz electrónica, bautizada e-Pnose, tomó impulso en el año 2009, cuando obtuvo un Proyecto de Investigación y Desarrollo (PID) de la Agencia del MINCYT, bajo la dirección de Carlos Rinaldi, doctor en Química, investigador del CONICET en la CNEA y docente de la UNSAM.
El proyecto de las narices electrónicas se inició en 1998, por iniciativa del actual vicepresidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Alberto Lamagna. En los años que siguieron se fueron encontrado cada vez más aplicaciones y se refinaron los métodos de detección.
La nariz electrónica consiste en un dispositivo que absorbe el gas que se quiere sensar y lo transporta con nitrógeno a una pequeña cámara en la que se aplica una corriente eléctrica en forma de corona, que lo convierte en plasma. Esta reacción produce una huella de luz que puede ser recogida por un espectrómetro, que la convierte en una serie de números que se pueden contrastar lo recogido en la muestra contra una base de datos.
La especificidad de este método se basa en que se puede ver las emisiones de cada uno de los átomos de la muestra y hace que pueda usarse para muchas aplicaciones, pero para eso es necesario generar patrones fiables contra los que comparar la muestra.
El origen
El desarrollo de la nariz electrónica, bautizada e-Pnose, tomó impulso en el año 2009, cuando obtuvo un Proyecto de Investigación y Desarrollo (PID) de la Agencia del MINCYT. Con la dirección de Carlos Rinaldi, doctor en Química, investigador del CONICET en la CNEA y docente de la UNSAM, se conformó un consorcio entre esta institución, la CNEA y la empresa Bell Export, que se dedica a la producción de gases para hospitales, y que derivó en la empresa Argentum Texne, incubada en la Fundación Argentina de Nanotecnología (FAN).
Dos estudiantes de la carrera de Ingeniería Electrónica de la UNSAM, Leonardo Ferrara y Luis Puntoriero, trabajaron en los últimos años sobre el desarrollo de la nariz electrónica para su tesis de graduación, lo que permitió mejorar sus prestaciones. “Desarrollamos la interfaz del espectrómetro y le agregamos la función del control del paso del flujo, porque antes era manual y constantemente la bomba de vacío estaba chupando la muestra y manualmente uno tenía que conectarlo a los recipientes adonde se colectan para que pudiera circular. Ahora puede quedar conectada de forma permanente y por software se habilitan unas válvulas que hacen que pase el gas”, le dijo Ferrara a TSS.
“Agregamos un sensor de temperatura y humedad para que en el registro queden almacenadas las condiciones ambientales, porque eso asegura la reproducibilidaddelensayo”, explicó Ferrara. El equipo también tiene conexión de Wi-Fi y GPS, por lo que se puede trasladar para hacer las pruebas, transmitirlas a distancia y georreferenciar los resultados.
Las modificaciones también hicieron que el equipo pueda ser manejado de forma más automatizada y sin la necesidad de conocimientos específicos. Puntoriero dijo: “La espectrometría es un área de conocimiento compleja, por lo que nuestras mejoras permiten recabar datos que pueden ser analizados con una herramienta que la puede usar una persona que no tenga los conocimientos específicos”, dijo Puntoriero, que junto con su compañero esperan defender su tesis de forma virtual durante la cuarentena.
El equipo de investigación está trabajando también con la empresa Punta Diseño, con el objetivo de utilizar la nariz electrónica para la detección de enfermedades no transmisibles. “Se ha dado una conjunción entre los trabajos que venimos haciendo con Bell Export en análisis de olores, desde hace unos diez años, y con Punta Diseño, que se dedica al instrumental médico. Nos da la posibilidad de prestar un soporte científico y técnico que pueda tener un instrumento para atender las necesidades de este momento”, le dijo Rinaldi a TSS, y explicó que esta técnica está siendo usada en diversos países para la detección de enfermedades pulmonares como cáncer, asma y tabaquismo, ya que estás patologías producen cambios en la conformación del aliento que pueden ser detectados por la nariz electrónica de plasma. Debido a la crisis desatada por la pandemia, el grupo de investigadores está trabajando para aplicarla a la detección de COVID-19. Métodos similares se están probando también en España e Israel.
Según Rinaldi, “este instrumento permitiría hacer un análisis rápido, en minutos, con un informe de resultado en unas horas. Actualmente, están produciendo un prototipo para instalar en los hospitales Dr. Pedro Orellana y Dr. Francisco Eguiguren, del partido bonaerense de Trenque Lauquen, y buscarán financiamiento para realizar pruebas con pacientes con COVID-19. Con cada equipo se podrían hacer cuatro test por hora, a un costo estimado significativamente menor (3 dólares, una vez amortizado el instrumento) que la mayoría de los tests rápidos que hoy se utilizan.
En el pasado, el consorcio del que surgió Argentum Texne también había trabajado en colaboración con el Instituto Nacional de Medicina Tropical (INMET) en el desarrollo de un dispositivo para identificar los olores que de las vinchucas portadoras del virus del Chagas.
Ayer, 31 de mayo, se cumplieron 70 años de una institución emblemática de la ciencia y tecnología argentina: la Comisión Nacional de Energía Atómica. Que, para confirmar sus características nacionales, está en medio de un debate sobre su naturaleza y su futuro. Pero el prestigio que ha ganado desde 1950 hasta ahora no puede ser ignorado. Todos los que son algo en el mundo nuclear argentino la han saludado. Y también algunos con responsabilidades globales, como el argentino Rafael Grossi, Director del Organismo Internacional de la Energía Atómica.
l titular de la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires (CEPBA), Guillermo Siro coincidió con el Presidente Alberto Fernández en identificar a la pandemia como el factor que afectó fuertemente a la economía, aunque también señaló que la actividad productiva «venía de una situación de terapia intensiva».
Asimismo, remarcó que «hay muchos comercios que no han recibido la ayuda del gobierno por distintas razones. Todo esto ha llevado a que la situación de las pymes sea realmente crítica».
En un reportaje con medios bonaerenses Siro aseguró que «está claro que lo que ha destruido las economías de todo el mundo es la pandema, mientras que la cuarentena lo que ha hecho es impedir que los comercios estén abiertos».
«Ahora, observemos que aquellos comercios que han sido excluidos de la cuarentena, también han caído en sus operaciones y les cuesta mucho llegar a un punto de equilibrio o mantener sus actividades»
«En el sector de farmacias, por ejemplo, las ventas cayeron un treinta por ciento y en otros rubros que también comprende ese sector como la perfumería, cayó un setenta por ciento. En los almacenes, la venta descendió entre un treinta y un cuarenta por ciento»
Siro continuó con más ejemplos al señalar que «el sector de combustibles cayó entre un setenta y un ochenta por ciento, en tanto que las clínicas hoy no tienen trabajo porque la gente no se va a hacer estudios y no se va a tratar por miedo a la pandemia o por miedo a contagiarse».
Siro reiteró: «Estoy de acuerdo que la causal de esto fue la pandemia y no la cuarentena; ésta es la única medida que hoy tenemos en el mundo para poder dar respuesta, para que la pandemia no sea tan trágica y dura como ha pasado en muchos países que no cumplieron con estas medidas sanitarias de prevención».
No obstante, remarcó que «en la Argentina nosotros veníamos con una economía en terapia intensiva por los cuatro años de gestión de Macri y porque no pudo repuntar en los primeros meses del año y la pandemia es como que le cortó la luz a los respiradores de la economía».
«Por eso es necesario que las pymes tengan acceso a la ayuda del Estado, con menos burocracia que la que han mostrado los bancos para otorgar financiamiento».