Los argentinos vivimos a la exploración espacial, la parte más espectacular, la que lleva adelante un puñado de Grandes Potencias, con dos actitudes distintas. Este no es un caso de nuestra famosa «grieta». Esas dos miradas, una con interés, entusiasmo en algunos, comparte lugar en una mayoría con desapego y hasta cierto fastidio: casi como un espectáculo destinado a distraer de problemas más urgentes e importantes (aunque quizás no les importan tanto a esas Grandes Potencias).
El autor de esta nota ha sido un entusiasta de la aventura espacial desde hace mucho tiempo, y la ve como una gran aventura de los seres humanos. En la que nuestro país puede y debe tener una participación en la medida de sus recursos -no por ese entusiasmo por la aventura, que para el Estado argentino sería sí un descuido de tareas prioritarias, sino porque nos dejaría afuera de desarrollos científicos y tecnológicos. Ese es un lujo que la Argentina no se puede dar, si quiere conservar alguna autonomía.
Pero ese es otro debate, y muy largo. Aquí aprovechamos el lanzamiento del Crew Dragon, para decirle adiós a la NASA. A la gran organización que, más de medio siglo atrás, recogió el desafío de la entonces Unión Soviética y ganó la carrera: llevó a seres humanos a la Luna. El sueño de Luciano de Samosata, Cyrano de Bergerac, H. G. Wells, Julio Verne, tantos otros…
Y uno cree que aquí hay una lección que podemos aprovechar los argentinos. El proceso de burocratización que acecha a las grandes empresas tecnológicas, sobre todo cuando empiezan los ajustes y se toman decisiones estratégicas equivocadas.
En los años de la Guerra de Vietnam, y la Crisis del Petróleo, la economía de los EE.UU. enfrentaba problemas. Richard Nixon decidió ajustar el gigantesco presupuesto de la NASA, se cancelaron algunas de las misiones lunares previstas y la organización debió definir su próximo gran objetivo.
El razonamiento no fue equivocado. El costo de las misiones es muy alto, y lo seguirá siendo mientras el vehículo, el cohete, debe ser descartado en cada misión. Imagínense si cada carabela se destruyese la primera vez que cruzaba el Atlántico… Entonces NASA decidió desarrollar un vehículo reusable. Y descartó los grandes cohetes Apolo, que hoy no son más que estatuas en las afueras de su sede en Cabo Cañaveral.
Sucedió algo que los que tienen experiencia en la industria aeronáutica conocen, con amargura, de muchas experiencias: el transbordador era muy buena idea en los paneles de diseño. En la práctica, un fracaso.
No hizo más económicos los vuelos espaciales. Frente a ese dato, la explosión del Challenger, con su pérdida de vidas humanas, fue sólo un hecho más en el camino de su reluctante descarte.
Y sin grandes cohetes, que tuvo que empezar a desarrollar desde cero, la NASA sufrió la humillación: los astronautas norteamericanos tenían que viajar a la Estación Espacial Internacional en naves rusas.
En un estilo que tiene raíces en la tradición yanqui -Robert Heinlein escribió «The Man who sold the Moon» «El hombre que vendió la Luna» en 1949- su reemplazo en la exploración espacial humana, será una empresa privada.
Lo de Elon Musk es todavía muy incipiente. Como ya dijimos en otro lugar, es necesario tener claro que para que eso ocurra, SpaceX aún tiene un largo camino; al fin y al cabo, los primeros prototipos de la Starship apenas han conseguido dar pequeños ‘saltos’, antes de volver a aterrizar.
Pero para la NASA, el mensaje es claro, para los que sepan verlo. Doug Loverro, el hombre responsable por todo el sector de la NASA dedicado a los vuelos espaciales tripulados, renunció bruscamente la semana anterior a este lanzamiento.
Elon Musk es, además de un empresario, un soñador. Su sueño más reciente se juega en una apuesta es muy alta, para su empresa SpaceX. El miércoles, intentó enviar a dos astronautas de la NASA a la Estación Espacial Internacional en una misión llamada Demo-2 y no pudo por mal tiempo. Lo intentarán de nuevo, hoy.
Si lo consigue, será la primera vez que una empresa aeroespacial privada lleva humanos a la órbita de la Tierra. La NASA y los aficionados estadounidenses al espacio han esperado casi una década para este hito, que marcará el comienzo del regreso de EE.UU. a sus vuelos espaciales tripulados. En estos años, han sido pasajeros de naves rusas, en sus visitas a la Estación Espacial .Internacional.
Pero hace pocas horas, en las pruebas de la Starship SN4…
se produjo la masiva explosión de un prototipo del cohete de SpaceX Raptor, durante las pruebas estáticas previas a los primeros vuelos suborbitales. Aún no se conocen los motivos del fallo, que se produce 24 horas antes del primer lanzamiento con astronautas de la empresa de Musk.
Las pruebas se realizaban en Boca Chica, Texas, donde SpaceX ha probado todos sus cohetes y vehículos espaciales, y estaban centradas en el encendido del motor cohete Raptor.
La explosión destruyó por completo el prototipo SN4 de la nave Starship, con la que SpaceX esperaba realizar los primeros vuelos; La versión final de la Starship está pensada para enviar astronautas a Marte y a la Luna.
Es necesario tener claro que para que eso ocurra, SpaceX aún tiene un largo camino; al fin y al cabo, los primeros prototipos de la Starship apenas han conseguido dar pequeños ‘saltos’, antes de volver a aterrizar.
Pero son sueños audaces, y no están enfocados, en un primer término en vencer a otros hombres, sino a superar barreras. Desde AgendAR le deseamos suerte para hoy, a él y a los hombres bravos que irán a bordo.
La Universidad Nacional de San Martín organizó el encuentro virtual «UNSAM responde sobre ciencia”, para explicar las claves para entender la pandemia, el virus y las políticas que intentan controlar su expansión. Participaron del encuentro alrededor de 100 estudiantes, docentes y no docentes.
Investigadores del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas y del Instituto de Nanosistemas fueron los expositores, en esta video conferencia convocada por el vicerrectorado. El video no está pensado con un criterio estético, y al comienzo tiene los problemas de sonido que todos conocemos de nuestras experiencias con Zoom.
Pero son exposiciones didácticas y claras para quienes se interesen en este tema. ¿Y quién puede no estar interesado?
Para los que quieren apuntes, un breve resumen:María José Gattas
¿De dónde sale este nuevo virus? María José Gattas, investigadora del Instituto de Nanosistemas (INS), lo explicó así: en diciembre de 2019 en tres hospitales de la ciudad de Wuhan (China) aparecieron pacientes con neumonía viral sin causa identificada. Mediante una investigación se determinó que todos ellos habían concurrido al mercado de Wuhan. Luego, aislaron el virus desconocido e hicieron la secuencia genómica completa. “Cuando vieron la similitud con el virus SARS-CoV —que circuló en 2002— lo llamaron SARS-CoV-2. Luego, en un análisis filogénico determinaron que el nuevo virus tenía arreglos gnómicos muy parecidos a las dos cepas de coronavirus que infectan a murciélagos, llamadas SL-CoVZC45 y SL-CoVZXC21”, aclaró.
Gattas detalló la estructura del virus SARS-CoV-2 y el proceso por el cual ingresa a las células pulmonares. “Una vez que ingresa el virus a la célula, empieza a generar múltiples copias de su genoma y, usando la maquinaria celular, genera las proteínas necesarias para formar toda la estructura. Luego, las partículas virales salen de la célula e infectan a las células de todo el tejido”.
Luciano Melli
Luciano Melli, docente del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB) e investigador de CONICET con lugar de trabajo en la empresa de base tecnológica Chemtest, habló sobre la gestión de la pandemia en el país e identificó los síntomas fiebre +37,5º, dolor de garganta, tos, dificultad respiratoria y pérdida del olfato como los considerados para determinar casos sospechosos. “Cuando hay un caso sospechoso se realiza el diagnóstico RT-PCR. Si da positivo, el caso se reporta de inmediato al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud del Ministerio de Salud de la Nación”, dijo.
Luego, el investigador explicó la diferencia entre los test moleculares o directos —basados en la detección del RNA del virus— y los serológicos o indirectos —basados en la detección de anticuerpos como respuesta inmune del organismo—. “El test molecular da la prueba inequívoca de que hay infección por SARS-CoV-2, pero la obtención de la muestra es complicada y requiere de la infraestructura y de personal altamente calificado para manipular las herramientas. Los desafíos de este diagnóstico están en generar plataformas portátiles para descentralizar al centro de referencia y llevar el diagnóstico a lugares más alejados”, dijo Melli y completó: “Los test serológicos se utilizan para estimar variables epidemiológicas y la distribución del virus. Por ejemplo, cuánta transmisión comunitaria hubo, o identificar a la población inmune”.
Diego Álvarez, virólogo e investigador del IIB, se refirió a la importancia de los tests y fundamentó que “testear es necesario para detectar casos y saber cuál es la situación sanitaria”, pero aclaró: “El número de tests por millón de habitantes no es un buen indicador. El número de casos positivos por test realizados es más útil porque da cuenta de cómo se está expandiendo la pandemia en la población de un país”.
El investigador dijo “más testeos por millón de habitantes nos da datos representativos acerca de cuál es la situación de la pandemia. Sin embargo, los recursos para testear son limitados y las autoridades sanitarias tienen que decidir a quién testear. Lo que normalmente se hace es reservar los test para grupos de alto riesgo”, y concluyó: “Aplanar la curva es el resultado de conocer bien la biología del virus, implementar buenas estrategias de testeo y buenas estrategias de control de la pandemia”.
«Queremos el relanzamiento del Conectar Igualdad» pide un senador nacional por Tierra del Fuego. “Tenemos la capacidad instalada, y los hombres y mujeres para llevar adelante este tipo de fabricación”.
El senador Matías Rodriguez participó de una teleconferencia con el ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, Matías Kulfas, en donde le solicitó que se impulse nuevamente el Programa “Conectar igualdad”.
La intención es que las plantas fueguinas vuelvan a fabricar computadoras portátiles que luego sean entregadas de manera gratuita a los alumnos en las escuelas, como se lanzó en 2010 por parte del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
“Tenemos la capacidad instalada, y los hombres y mujeres para llevar adelante este tipo de fabricación, por eso le solicito que considere el polo tecnológico de Tierra del Fuego”, le manifestó el senador Rodríguez al ministro Matías Kulfas.
Esa posibilidad fue planteada en referencia al Programa Conectar Igualdad, que fue parte de la reunión virtual de la Comisión de Economías Regionales y Pymes del Senado de la Nación.
El senador fueguino recordó que en los años del gobierno de Cristina Kirchner el Programa Conectar Igualdad entregó 5 millones de computadoras. “Mi provincia tuvo la capacidad de fabricar cerca del 80% de las computadoras entregadas. Por eso, queremos que el relanzamiento de esta política pública, que puso en valor la industria nacional, sea desde de Tierra del Fuego”, dijo el parlamentario.
Matías Rodríguez sostuvo que “en el marco de esta pandemia, los argentinos y argentinas hemos sido golpeados de varias maneras. Pero en cuanto al uso de las tecnologías, se ha notado claramente el crecimiento de la brecha digital. Según el último informe del INDEC, el 41 % de las familias argentinas no tienen ninguna computadora en sus casas y, lo más preocupante aún, es que el 56% de los jóvenes en edad escolar, tampoco tienen”.
“La pandemia puso en claro la importancia del rol del Estado para garantizar el acceso a la tecnología. Argentina logró, en su momento, números históricos respecto al acceso de computadoras en las familias, pero la gestión de Mauricio Macri, llevó adelante un vaciamiento del programa y un ensanchamiento de las diferencias sociales y tecnológicas entre los adolescentes de nuestro país”.
Para finalizar su intervención, Rodríguez destacó su confianza en “el trabajo que hará el equipo del Ministro Nicolás Trota (Educación) para fortalecer nuevamente este Programa y, a usted (Matías Kulfas), quiero transmitirle la voluntad y la convicción de que Tierra del Fuego puede ser una arista fundamental en este sentido”.
Observaciones de AgendAR:
Existe un prejuicio muy extendido -que comparten no pocos funcionarios nacionales- que la industria informática está concentrada en forma global en unas pocas empresas de altísima tecnología. Que lo que se puede hacer en Argentina se limita a ensamblar piezas, y que intentar cualquier otra cosa, sería, por lo menos, antieconómico.
(Este prejuicio se refiere al hardware, por supuesto. Es imposible negar que la Argentina tiene buenas condiciones para la producción de software. Que estén siendo aprovechadas o no, es otro tema).
En nuestra opinión, ese prejuicio es un error. Es cierto que producir para el mercado supercomputadoras, o aún celulares de alta gama, está hoy muy lejos de las posibilidades de las empresas argentinas. Pero el de esos productos no es el único mercado que existe, ni mucho menos. En realidad, los desarrollos de las firmas que hoy se destacan en el plano global, comenzaron por descubrir el «nicho» adecuado y saber explotarlo.
Creemos también que algo similar al plan «Conectar Igualdad» sería un buen comienzo. Computadoras portátiles, livianas, económicas, aptas para programas de aprendizaje y para el acceso al casi infinito mundo de la Red -aunque no sirvan para los «gamers»- llenarían una necesidad básica de muchísimos argentinos. Y hasta podrían ser exportables a la región y una variedad de países «emergentes».
Claro que depende también que los empresarios argentinos sepan aceptar el desafío.
Se abrió una inesperada «grieta» en el seno de una entidad gremial que reúne a productores agropecuarios muy importantes. Aunque está lejos de ser la más numerosa, la Sociedad Rural Argentina es emblemática por su historia.
En estos días, ha recibido cuestionamientos muy duros porque habría recurrido a la Asistencia para el Trabajo y la Producción (ATP), instrumentada por el gobierno de Alberto Fernández, para pagar los salarios de su personal.
Según el portal de noticias Letra P, que usualmente tiene buena información en estos temas, los ataques más agudos han llegado desde adentro de la SRA.
«El beneficio, que la entidad que preside Daniel Pelegrina le solicitó al Gobierno, fue severamente cuestionado por la oposición interna. La respuesta del oficialismo fue tan dura como la queja y transformó la historia en una disputa de tonos bizarros, en la que se tildan entre todos de ser beneficiados por planes del Estado.»
Es que -dicen las fuentes de Letra P- los dirigentes de la entidad aclararon por qué pidieron la ayuda con una carta a sus asociados y, de paso, dispararon munición gruesa a la oposición, que encabezan el ex ministro de Agricultura de Mauricio Macri, Luis Miguel Etchevehere, y el dirigente agrario David Lacroze, que se hizo conocido por el escrache a la vicepresidenta, Cristina Fernández, en un avión (bastante antes de las últimas elecciones, claro).
En cadenas de WhatsApp y mensajes entre socios circuló el CUIT de Etchevehere que, al ser ingresado en la web de la ANSES, muestra que él también cobró el ATP, lo mismo que su empresa Etchevehere Rural SRL.
El ex ministro declaró que, en realidad, lo que le imputan es un error. ”Averiguamos ese mismo día como devolver ese dinero, porque la consignataria siguió trabajando y recién se instrumentó el miércoles la forma de devolver la plata por parte de aquellas empresas a las que no les hacía falta”.
A David Lacroze le pegaron aún más duro. Una carta de un asociado a la SRA que circula en Facebook afirma que buena parte de los opositores a Pelegrina “vivieron históricamente de los negociados con el Estado”, y que el ruralista ultra, en particular, fue funcionario de la Junta Nacional de Granos en la dictadura.
Hay un eco de un viejo refrán español «En todas partes se cuecen habas».
Trabajo sobre trabajo es una muestra virtual con idea, guión y dirección de Florencia Eva González y diseño y edición de Biby Aflalo, que se exponía en el Centro Cultural Kirchner. Cada una de sus cinco piezas diseña, con un pulso distinto, una estética que guarda relación con un momento histórico del mundo laboral. Este sábado mostramos el tercero de los videos, de menos de 3 minutos, con imágenes de películas argentinas que muestran la pobreza que crece en tiempos de flexibilidad laboral. El trabajo falta pero el cine argentino florece con historias de marginales, cámara al hombro, mostrando el desmantelamiento de las estructuras sociales de un país. «Pizza, birra, faso», «Mundo grúa»,…
Acerca de las realizadorasFlorencia Eva González es documentalista y ensayista. Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA), se desempeña como docente en el CBC y en la Carrera de Artes Combinadas (UBA), entre otras instituciones desde hace más de 20 años. Dicta cursos gratuitos de cine, arte y filosofía, y coordina ciclos de cine en la Biblioteca del Congreso. Escribe para diversos medios sobre cine y estética. Trabaja en realización de documentales desde la década del ’90 y formó parte del «Movimiento de documentalista». Publicó los libros ´Desajustes. Sobre arte y política en Argentina´ (Ed. Paradiso, 2014). ´1989. Cine y muro de Berlín. La memoria de las ruinas´ (Ed. Caterva, 2019), y ´Fantasmal´. Inventario crítico del cine argentino 1897-2018´ (Ed. Colihue, 2019).Biby Aflalo trabaja combinando las artes plásticas, gráficas y escénicas desde los años ’80. Integrante en la década del 2000 del equipo artístico MUTE (Música y Teatro), grupo que participa en diferentes convocatorias teatrales vinculadas a la tecnología y a la música electroacústica: ´El fin del Espacio´, Tecnoescena´; ´La voz que guarda el silencio, Ciclo historias CCRR´; entre otras. En mayo del 2012 realiza la dramaturgia y puesta en escena del Arte de la Fuga de J. S. Bach, en el Centro Experimental del Teatro Colón (CETC), de la Ciudad de Buenos Aires, junto a la pianista Silvia Dabul.
La cantidad total de las escrituras de compraventa de inmuebles en la ciudad de Buenos Aires registró abril una caída de 99,7% respecto al mismo período de 2019. Se realizaron sólo 7 operaciones, con un monto total de u$s 20,7 millones.
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“Los datos del mes de abril serán vistos en la serie histórica claramente como una foto de época. El confinamiento y las restricciones solo permitieron actos de fuerza mayor que tuviesen una razón de salud o humanitaria.
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De todos modos, y pese a que las escribanías atienden con turnos con reserva previa, falta bastante para recuperar actividad, sobre todo porque los actores vinculados a nuestra labor están limitados también y hay servicios que no han reabierto», explicó Carlos Allende, presidente del Colegio de Escribanos. Y agregó: «Creemos que de esta crisis (que ahora no se limita al sector inmobiliario) salimos trabajando en conjunto y con intereses colectivos”.
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Según el informe del Colegio de Escribanos, el monto medio de los actos fue de casi 3 millones de pesos, un 38,6% menos en un año. La cifra en dólares fue de 43.105, un 61,6% menos. Ninguna de las siete escrituras que se realizaron en abril conllevó una hipoteca bancaria.
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En el cuatrimestre, las escrituraciones con hipoteca caen un 54,6% anual. En los actos totales ,el cuatrimestre lleva una baja del 56,5%.
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En opinión de AgendAR, tanto los agentes inmobiliarios como los ciudadanos en general deben tomar en cuenta la posibilidad que, más allá de las medidas de «aislamiento social», que algún día finalizarán, la pandemia por la que pasamos, va a influir en forma muy importante sobre lo que se pretenderá en materia de viviendas. El aire y la luz van a ser más buscados que nunca.
El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, participó este martes de una reunión virtual de la Comisión de Economías Regionales y Pymes del Senado. Y dio definiciones sobre una variedad de temas. Distintos medios informaron sobre distintos puntos, según sus principales intereses. En AgendAR quisimos reunirlas, porque muestran la mirada sobre esos temas de un Ministerio clave para la producción argentina, que a pesar de eso (o debido a eso) mantiene un perfil muy bajo en los medios.
Reactivación en la «nueva normalidad»:
El ministro afirmó: “A pocos meses de iniciado nuestro gobierno nos tocó afrontar esta crisis inédita y estamos poniendo todos los esfuerzos en sostener el empleo y la producción, garantizar el abastecimiento de alimentos y cuidar los ingresos de los hogares.
“Nueve de cada diez hogares están recibiendo algún tipo de ingreso del Estado, ya sea por el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia), los salarios estatales, jubilaciones, AUH o por créditos a tasa cero”.
Destacó que las medidas lanzadas por el Gobierno para contener a los sectores más afectados por la pandemia del Covid-19 constituyen “uno de los paquetes más contundentes y grandes de la historia contemporánea del país”.
Kulfas cuestionó la «falsa dicotomía» de «economía o salud» porque «si el virus se propaga esto afecta la economía, muchos trabajadores no podrán ir a su puesto de trabajo. La idea es que las restricciones sanitarias convivan con un restablecimiento de la actividad económica y productiva con todos los resguardos necesarios. En estos dos meses lo que se ha trabajado a nivel de protocolo sanitario que se ha incorporado en el sector manufacturero ha sido muy importante».
Explotación del petróleo en Argentina:
«Sabemos que el tema del ‘barril criollo’ ha generado expectativas, en especial en la provincias petroleras, en un contexto que es tremendo: la producción de hidrocarburos se desplomó a raíz de la pandemia de Covid-19”.
«El ‘barril criollo’ fue pensando como una herramienta para enfrentar la crisis y dar certidumbre a las empresas aún con una demanda más deprimida y para que la industria esté lista para que cuando se recupere la demanda volvamos a aumentar la producción y las exportaciones».Energías renovables:
Sobre las perspectivas de las energías renovables en Argentina, expresó sus diferencias respecto al programa de promoción de energías renovables implementado durante la gestión de Mauricio Macri.
«Nuestra visión de política productiva y estratégica nos hace plantear una mirada crítica sobre ese desarrollo». Sin mencionarlo explícitamente, hizo referencia al Programa RenovAr que a la fecha agregó aproximadamente 3.000 MW, potenciales, al sistema.
«Está claro que es un sector que se ha desarrollado en el Gobierno anterior en base a una Ley sancionada en 2015 donde básicamente hay un contrato de largo plazo, que tiene asegurado el flujo de fondos y un precio preestablecido, y algunas condiciones que tienen implícito un subsidio para el sector».
Sobre este plan implementado en la práctica por Sebastián Kind, Subsecretario de Energías Renovables de la gestión Cambiemos, Kulfas expresó que «pudo haber tenido algún sentido para dar impulso a un sector que venía rezagado pero se desentendió completamente de la tecnología a incorporar». Este sería uno de los criterios determinantes en el apoyo del Gobierno a la eólica y las bioenergías.
«Básicamente fue un modelo que tuvo como eje un flujo financiero con una TIR – tasa de retorno – que atrajo inversores extranjeros y que vinieron con un paquete tecnológico cerrado, en general con tecnología importada. Supuestamente en una segunda etapa se iba a incorporar proveedores nacionales, pero lamentablemente eso no ocurrió u ocurrió de una manera muy limitada».
«Nosotros lo vemos al revés: cada proyecto de desarrollo es una gran oportunidad para la industria argentina. Cuando uno se remonta a 2015 encontraba la experiencia del clúster eólico, que se generó en torno a CIPIBC, que es una de las cámaras de ADIMRA»
En este sentido, señaló las posibilidades de las tecnologías eólica y biomasa. Y valoró la cadena de valor que se ha generado en torno a la puesta en marcha de parques eólicos. «Si están las capacidades qué mejor que aprovecharlas para que el desarrollo sea pleno. Es más energía renovable, más producción industrial, más empleo».
«Nuestra apuesta es a transformar un modelo vinculado a lo financiero en otro productivo. En todo caso, que el apoyo financiero tenga un compromiso vinculado a la industria nacional».
Y en esta línea incluyó a la biomasa, quizás seducido por una visita que tuvo tiempo atrás hacia una planta de Chaco. «Lo mismo pensamos de un sector que tiene gran impacto en las economías regionales como la biomasa».
El caso de IMPSA:
Kulfas también valoró el rol de la firma mendocina de tecnología que desde hace años presenta serios inconvenientes financieros. «Queremos hacer un esfuerzo y hemos conversado con la provincia de Mendoza para preservarla».
Comercialización y precios máximos:
“El cumplimiento de los precios máximos fue más que razonable en los supermercados y en los hipermercados. Aunque hubo algunos casos particulares en los que hubo clausuras”. “No fue tan así en el rubro de servicios de proximidad donde la fiscalización es más difícil”.
“Existe una gran dispersión en el índice inflacionario” en todo el territorio de la Argentina, y ello responde al predominio de diferentes formas de comercialización”.
“Por ello multiplicamos la actividad de las inspecciones en todo el país”. Existe un problema de oligopolios en la Argentina. La manera de resolverlo es promocionar la actividad productiva de las pymes, generando una nueva oferta”. Aunque “no siempre es fácil para los pequeños productores abastecer la demanda de los grandes comercializadores”.
Cooperativas y mutuales:
«Se está preparando en conjunto con la banca pública el lanzamiento de una línea de créditos subsidiada para mantener con vida a las más de 11.000 cooperativas y mutuales dispersas a lo largo y ancho del país, que no han sido alcanzadas al momento por el paquete de medidas de protección económica lanzado para contrarrestar los efectos negativos del parate que provocó el coronavirus.
«Algunas cooperativas con personal asalarialdo pudieron acceder al beneficio del salario complementario a través del programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), mientras otras firmas monotributistas pudieron acceder a los créditos con tasa cero de hasta $ 150.000.
Estas empresas sin fines de lucro emplean alrededor del país aproximadamente a unas 227.000 personas, entre personal directo y asociados, según estadísticas oficiales.
Según datos recolectados por el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Nacional (INAES), presidido por Mario Cafiero, en 2019 en la Argentina operaban 8618 cooperativas y 3039 mutuales, dedicadas a actividades agropecuarias, consumo, crédito, vivienda, servicios públicos y de trabajo.
La Comisión Nacional de Actividades Espaciales, CONAE, es la agencia del gobierno responsable del Plan Nacional Espacial de Argentina.
Comenzó a funcionar en 1991, en reemplazo de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) fundada en 1960. La CNIE avanzó mucho en cohetes-sonda científicos en las décadas de 1960 y 1970 de alcance y carga útil cada vez mayores. Y conforme se iba acercando a un vehículo de puesta en órbita, también iba adquiriendo capacidades duales…
Éstas no sobrevivieron al escenario post-Malvinas. Puede decirse que la CONAE fue la única agencia espacial del mundo fundada para no hacer un cohete (el Cóndor II, que había diseñado su antecesora). Pero se sobrepuso a ese cepo de origen, y en sus jóvenes 29 años diseñó, construyó y puso en órbita cinco satélites de observación terrestre, el último con un enorme radar en banda L, está por lanzar el séptimo (otro satélite-radar) e iniciar la integración del séptimo (óptico)… Y sigue luchando por construir su propio acceso al espacio: un lanzador argentino.
De todos modos, esta agencia es como un témpano: el volumen mayor es el sumergido. Si lo visible de la CONAE para los medios son los lanzamientos, lo invisible, lo tenaz, lo que resiste mejor los vaivenes políticos las presiones diplomáticas, es la construcción de recursos humanos especializados y la formación de empresas proveedoras del Programa Espacial.
Un satélite o un cohete que fracasan, un gobierno antitecnológico o antiindustrial, ésas son parte de la inevitable historia de vida de cualquier agencia espacial al Sur del ecuador. No de otro modo, los precios bajistas y las sequías o las malas cosechas lo son de una empresa agrícola. Pero los recursos humanos quedan y se acumulan, del mismo modo perdurable que el suelo fértil… cuando se lo cuida.
Para sorpresa de nadie, la fuerza fundante interna y externa del Programa Espacial ha sido gente oriunda directa o indirectamente del Programa Nuclear, como el mítico Conrado Varotto y el recientemente fallecido Héctor «Cacho» Otheguy. Pero si en la base de la CONAE estuvieron personas de la CNEA y luego INVAP, sin el formidable trabajo de la CONAE en diseño de misiones satelitales la Argentina jamás habría estado en condiciones de fundar, en 2006, ARSAT SA, nuestra constructora de satélites de comunicaciones. Sin la CONAE, que empezó por radarizar la órbita baja terrestre con sus misiones SAOCOM, la Argentina hoy no podría ser el único país de Latinoamérica con una radarización civil y militar plenamente propia de su espacio aéreo. O con una red propia de radares de alerta de tormentas. La CONAE empezó este camino, y por lo más difícil.
Todas estas instituciones, estas empresas, sus muchos proveedores y varias universidades públicas con nuevas carreras conforman hoy un polígono nacional múltiple y diverso, el del conocimiento avanzado. Es un formidable capital intelectual e industrial que empezó hace 70 años, con la fundación de la CNEA (otro cumpleaños muy próximo: el 31 de este mes).
En AgendAR nos pareció que la mejor manera de saludar a la CONAE en su aniversario es reproducir estos testimonios. Son de este 1° de Mayo, cuando los profesionales de la casa destacaron la implementación del Plan Espacial Nacional y del proyecto SAOCOM por sus aportes al desarrollo de la ciencia y la tecnología en el país, así como a la formación de recursos humanos, creación de puestos de trabajo y de nuevas empresas y líneas de negocios.
Fernando Hisas, Gerente de Proyectos Satelitales de la CONAE, consideró que con los avances de la Misión SAOCOM, formada por satélites-radar, el sector espacial muestra signos de madurez en la Argentina. “Un buen indicio es que se creen empresas y nuevas unidades de negocios que antes no hubieran sido posibles, y que se abran carreras en universidades”.
Ing. Fernando Hisas, Gerente de Proyectos Satelitales de la CONAE
Los argentinos hoy ocupan puestos relevantes en el quehacer espacial propio, y también en el mundo. Con la apuesta de la CONAE por la creación de carreras universitarias de grado y posgrado en ciencias y tecnologías espaciales, la Argentina hoy lidera la región en recursos humanos.
Nuevos empleos, carreras y empresas
“El proyecto SAOCOM representó un pico de complejidad para la industria espacial argentina. Participaron unos 900 profesionales en el diseño de los satélites, además de otros que se sumaron en áreas vinculadas como manufactura y armado, por ejemplo, con lo cual seguramente involucró el trabajo de más de mil personas”, dijo Hisas, y agregó que también involucró a unas 80 empresas de tecnología e instituciones del sistema científico tecnológico del país, que van desde contratistas como INVAP y VENG, hasta proveedoras de partes. Además, a partir de la participación de la Agencia Espacial Italiana (ASI) hubo una participación importante de empresas internacionales.
Satélite SAOCOM 1B con la antena radar desplegada, cubierta con mantas térmicas, y el equipo de CONAE, VENG, GEMA, CNEA e INVAP en CEATSA, Bariloche.
En las últimas décadas se lograron nuevas alternativas de educación vinculadas con la actividad espacial. En el Instituto de Altos Estudios Espaciales Mario Gulich de la CONAE, con la Universidad Nacional de Córdoba, se cursa la Maestría en Aplicaciones Espaciales; con la Universidad Tecnológica Nacional, mediante su facultades regionales de Mendoza y Córdoba, se ofrece la Maestría en Instrumentos Satelitales (UTN/FRM), y la Maestría en Tecnología Satelital (UTN/FRC). Con la Universidad Nacional de La Matanza se da la Maestría en Desarrollos Informáticos de Aplicación Espacial. “Estos posgrados fueron promovidos por la CONAE, se cursan en el centro espacial argentino y todas las cohortes tuvieron cupos completos”, dijo Hisas, y añadió que en Córdoba también se creó el primer doctorado del país y la región en Geomática y Sistemas Espaciales. Por su parte la Universidad Nacional de San Martín creó la primera carrera de grado de Ingeniería Espacial de Latinoamérica, y la Universidad Nacional de La Plata convirtió su carrera de Ingeniería Aeronáutica en Aeroespacial.
Durante estos años también se crearon nuevas empresas. Para brindar un ejemplo, Hisas destacó el surgimiento de SpaceSur, especializada en el desarrollo de software, que se inició a partir de un grupo de pasantes de la Facultad de Ingeniería de la UBA que trabajaba en la CONAE. También mencionó el caso emblemático de INVAP, por el desarrollo de nuevas áreas de negocios. La experiencia que adquirió esta empresa en la Misión SAOCOM, para el desarrollo y la fabricación del Radar de Apertura Sintética, instrumento inédito en el país y de gran complejidad, significó un enorme desafío y sirvió para que luego la empresa fuera contratada por el Estado para otros proyectos de radares civiles y militares. Hoy lleva más de 20 sistemas instalados en aeropuertos argentinos para controlar el tráfico aéreo comercial, cinco radares de seguridad y defensa, mucho más poderosos y sofisticados, en la frontera norte del país, y se han desplegado los principales radares del SINARAME, el Sistema Nacional de Radares Meteorológicos, que ya cubren una parte sustantiva del territorio nacional.
“Esta línea de negocios ocupa a una cantidad importante de profesionales trabajando en INVAP, en un área específica que se creó para ello y que hubiera sido imposible si no hubiese existido el proyecto SAOCOM”, dijo Hisas, y destacó“la importancia de que el Estado invierta en ciencia y tecnología”.
Del mismo modo, crecieron los servicios tecnológicos que brinda la empresa VENG, cuyos profesionales realizaron tareas de diseño, ensamble e integración de las antenas radar y los ensayos ambientales y de calificación de los satélites SAOCOM en el Laboratorio de Integración y Ensayos (LIE) ubicado en el Centro Espacial Teófilo Tabanera de la CONAE en Córdoba. Allí también, en el Centro de Control de Misión, realizan tareas de ingeniería de sistemas y operación de satélites. En 2019, tras la entrada en fase operativa del SAOCOM 1A, VENG abrió una nueva área de “Servicios basados en Información Satelital”, con el objetivo de comercializar los productos SAOCOM para clientes nacionales e internacionales y desarrollar servicios combinando información geo-referenciada de distintas fuentes. El único otro país con oferta de imágenes espaciales en banda L es Japón.
Y es que se requiere de mucha ingeniería, por tamaño de antena y potencia eléctrica, para construir satélites-radar en esta banda. Pero el que los tiene (Japón y Argentina), pueden encontrar agua bajo el suelo, y con ese dato predecir cosechas, sequías o inundaciones, pronosticar deslaves, e incluso monitorear inundaciones bajo nubes de tormenta o escondida por cobertura forestal. Pueden hacer seguimiento de derrames de petróleo en aguas interiores o marítimas, y hasta controlar los desplazamientos de flotas militares o pesqueras por detección radárica de las estelas de los buques.
El radar espacial en banda L del SAOCOM resultó una solución en busca de nuevos problemas, además del nacimiento de una nueva industria dual argentina.
La CONAE adjunta ahora un par de historias de vida que muestran su impacto en la construcción de recursos humanos calificados.
Mentes creadoras
Laura Moreschi, de la ciudad cordobesa de Alta Gracia, creció mirando el Centro Espacial Teófilo Tabanera desde la ruta, cada vez que pasaba junto a su familia por Falda del Carmen. “Siempre pensaba cómo será trabajar del otro lado de las antenas”, recuerda ahora, cuando con 31 años de edad ocupa el cargo de responsable de Ingeniería de Vuelo de la Misión SAOCOM. Desde pequeña estuvo interesada en el espacio, animada por su padre, que es físico. “Cuando era chica durante las noches mirábamos documentales Discovery, y esperaba con ansias los que eran sobre exploración del espacio. Ya sabía que quería dedicarme a esto. A todas las madres de mis amigas les decía que iba a trabajar en CONAE”.
Ing. Laura Moreschi, responsable de Ingeniería de Vuelo de la Misión SAOCOM.
Moreschi considera que en la Argentina existen oportunidades para formarse y trabajar profesionalmente en la industria espacial. “Cuando terminé el secundario revisé todas la carreras de la Argentina y vi que en la Universidad Nacional de Córdoba se dictaba Ingeniería Aeronáutica. Sólo tenía la materia Sistemas Espaciales, como optativa en el último año. Pero para mí eso fue suficiente”.
“Cuando entré a la carrea, era la única mujer entre mis compañeros. Todos eran fanáticos de los aviones, pero a mí me interesaba el espacio. Hice mi tesis de grado orientada a la chatarra espacial y, cuando me recibí, en 2014, un docente hizo llegar mi CV a la CONAE. Para mi sorpresa me llamaron, me hicieron varias entrevistas y entré, con sólo 25 años. Era la más joven del área de Dinámica Orbital. La calidad humana, profesional, de infraestructura, de procesos, de productos, que descubrí allí superó todo lo que alguna vez imaginé”.
Oriundo de la ciudad de Gualeguaychú, Entre Ríos, Adrián Orellano es el responsable del Instrumento SAR de la Misión SAOCOM en el segmento de vuelo.
Estudió Ingeniería en Sistemas de Información en la Universidad Tecnológica Nacional de Concepción del Uruguay. “Ingresar a la CONAE fue como un sueño hecho realidad”, aseguró, y recordó que su vocación por la ciencia también se inició de muy pequeño, alentado por su familia y por docentes de la escuela pública donde hizo los estudios tanto de primaria como secundaria.
Ing. Adrián Orellano, responsable del Instrumento SAR de la Misión SAOCOM en el segmento de vuelo.
Cuando finalizó su carrera, trabajó los primeros años en el sector privado, en ingeniería de software, y en 2012 se mudó a Buenos Aires, donde se contactó con la CONAE. En el proyecto SAOCOM participó en el diseño y en la fabricación de la antena del instrumento SAR, en conjunto con profesionales de VENG y de CNEA. “Para un ingeniero, trabajar con el SAOCOM es un sueño. No hay nada más allá, en términos de ingeniería, que esto. Son las ligas mayores”, afirmó.
“Hoy en la Argentina, gracias a organismos y empresas como CONAE, CNEA, INVAP y ARSAT, se pueden hacer desarrollos de gran valor agregado para el país. Son proyectos desafiantes y estimulantes para los ingenieros y profesionales de todas las ramas del conocimiento”, consideró.
Además, señaló que “en los últimos 10 años se ha despertado una nueva pasión por la ingeniería espacial, acompañado por un redespertar en el mundo del rubro espacial. Las agencias espaciales están cobrando fuerza, no sólo las de Estados Unidos o la Unión europea, sino también de la India, Italia, Canadá y Japón, por ejemplo. Desde el sector privado, empresas como SpaceX, Virgin Galactic o Blue Origin también están revolucionando la industria y apasionando a los jóvenes”.
“En la Argentina existe una apuesta por hacer ingeniería espacial desde los sectores público y privado. Se van a necesitar muchas mentes creadoras para solucionar los desafíos que se vienen”.
Hoy CONAE cumple sus primeros 29 años. Es un honor liderar esta institución que ha logrado convertirse en una de las principales referencias de los desarrollos tecnológicos en la República Argentina. Y vamos por más… ????️ pic.twitter.com/pcV5ZvxFUu
Desde la Facultad de Agronomía de la UBA indicaron que crecieron las consultas para producir alimentos
en balcones y jardines.
Ya sea por tener una mayor disponibilidad de tiempo ocioso, por cuidar el bolsillo ante la inflación o alimentarse más sano, lo cierto es que la pandemia por el COVID-19 está provocando algunos cambios en los hábitos de los consumidores porteños y de otros centros urbanos del país.
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Así lo consideró Javier Souza Casadinho, docente de la cátedra de Extensión y Sociología Rurales de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), al afirmar que en las últimas semanas aumentaron las consultas de personas interesadas en hacer huertas en sus patios, terrazas o balcones para el autoconsumo.
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Se trata de una tendencia que ya venía advirtiendo en los años, pero que con la crisis se multiplicó.
Según Souza Casadinho, quien viene trabajando desde hace 35 años en proyectos de extensión e investigación vinculados con la producción hortícola y el uso de plaguicidas en el Área Metropolitana de Buenos Aires, el AMBA, la cuarentena impactó sobre el sector hortícola más allá de los casos domésticos. En las producciones intensivas generó inconvenientes en la logística y una oferta dispar de las mercaderías que, en parte, explicaría el aumento del precio de algunos productos en las verdulerías.
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A su entender, el actual contexto debería servir para repensar la horticultura y provocar cambios hacia delante, teniendo en cuenta algunos aspectos críticos a mejorar, tales como el alto nivel de informalidad de la actividad y el uso indiscriminado de agroquímicos. “La crisis pone en jaque algunos aspectos que deberíamos replantearnos. Hacia adentro de los sistemas productivos, es necesario avanzar hacia un sistema agroecológico, que sea respetuoso con el ambiente y la salud de los productores, sus familias y los consumidores”.
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En el marco de la cuarentena, el docente comenzó a realizar videos tutoriales que se publican en la página de la sede de la UBA en Escobar, provincia de Buenos Aires, bajo el slogan “quedate en casa y produce tu propio alimento en la huerta”.
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“¿Por qué una huerta en una casa? –se preguntó en unos de esos videos–. Para alimentarte, para que tu casa quede más linda, para aprovechar el tiempo libre, para poder producir hortalizas que a lo mejor no están en el mercado. A veces también para tener algún rédito económico, porque podés vender parte de lo que está produciendo. Pero fundamentalmente para la autoproducción de alimentos a nivel de la familia”.
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Algunas de las principales consultas que recibió en las últimas semanas tienen que ver con la dificultad de acceder a las semillas del programa Prohuerta, del INTA, que por la cuarentena no se pudieron distribuir adecuadamente, y con las técnicas para producir verduras sin plaguicidas. Además, para sorpresa del docente, también se intensificaron las consultas para producir gallinas, debido al fuerte aumento de precios que tuvieron los huevos.
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Las redes sociales se convirtieron en una herramienta importante para compartir información entre docentes, productores y estudiantes.
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En otro proyecto del cual participa Souza Casadinho, denominado «Vecinos en Flor», que promueve la inclusión laboral de personas con discapacidad mediante talleres de jardinería y huerta, están realizando un ciclo de videoconferencias online para dar continuidad a las actividades. “Seguimos activos pese a las dificultades para acceder al espacio donde brindamos los cursos inclusivos”,.
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El día después
Souza Casadinho consideró que la cuarentena puede ser un momento adecuado para repensar cómo podría mejorar la horticultura tras el confinamiento, debido a que hoy la actividad posee varios problemas estructurales.
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“La horticultura en la Argentina se realiza mayormente de un modo informal, tanto en la compra de insumos, como en la contratación de mano de obra, el arrendamiento de la tierra, el transporte y la comercialización de los productos”, apuntó, en relación con una de las principales problemáticas del sector. También destacó el alto uso de plaguicidas y, como contrapartida, la mayor demanda de un sector creciente de la población por alimentos sanos.
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“Hay una demanda en cuanto a la problemática del uso de plaguicidas que se está visualizando más. Si bien ya era incipiente, esta crisis aumentó el interés por consumir hortalizas que no hayan sido producidas con elevadas cantidades de agroquímicos”, dijo.
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En cuanto a otros aspectos del sector sobre los cuales es necesario trabajar, Souza Casadinho advirtió que las zonas de producción están ubicadas cada vez están más lejos de los centros urbanos, por la urbanización y el alto costo de la tierra. “Esta situación genera dificultades de producción y logística, con un aumento de los costos, mientras las verdulerías y los consumidores tiene más dificultades para acceder a mercados de cercanía. A esto se suma que, temporariamente, estuvieron cerrados algunos mercados concentradores de frutas y verduras, como el de Escobar, por cuestiones de seguridad e higiene, lo cual también complicó el acceso a los productos”.
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Por otra parte, destacó que en los últimos años se crearon nuevas ferias locales de alimentos al aire libre, en universidades y en espacios públicos como las plazas. “Aparecieron instancias muy interesantes pero muy endebles, porque con la pandemia no pudieron volver a abrir. Por esta razón, hoy los productores están buscando alternativas para comercializar sus hortalizas, como los repartos a domicilio, y en algunos casos se crearon grupos de consumidores que se pusieron directamente en contacto con los productores para poder comprar verduras”.
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“La pandemia pone en foco esta fragilidad extrema de la horticultura y la necesidad de poner normas y más controles. Nos interpela a pensar situaciones que sean más concretas, más estables, como ir hacia una legalidad creciente, debido a la necesidad de tener más control sobre los sistemas productivos y una trazabilidad de los alimentos, que hoy ya está exigiendo el consumidor”.
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Souza Casadinho durante una visita a productores hortícolas de Escobar