Mendoza: aprueban reformas a la Ley de Minería, con furiosa oposición ambientalista

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A partir de una propuesta presentada por el gobernador radical recientemente electo Rodolfo Suárez, el congreso mendocino aprobó ayer la modificación a la ley 7722 que limitaba el uso de sustancias químicas en las explotaciones mineras.

Tras la sanción inicial en el Senado por amplia mayoría, los diputados también aprobaron por la tarde el proyecto que envió el Ejecutivo, que permite el uso de sustancias químicas como cianuro y ácido sulfúrico pero limita la aplicación de mercurio. Establece que “se deberán presentar estudios ambientales e informes sectoriales municipales del lugar donde pretenden instalarse los proyectos”.

En Mendoza se prevé el desarrollo de proyectos de minería metalífera desde hace tiempo. Pero también ha crecido en la provincia una fuerte oposición a la megaminería. Ante la reforma propuesta a la ley 7722, durante esta semana los alrededores de la Legislatura se colmaron de voces en contra, custodiadas por un fuerte operativo policial. Hubo numerosos cortes de ruta y manifestaciones en distintos puntos de la provincia, en especial en las ciudades de San Rafael y General Alvear. En cambio, en Malargüe hay apoyo a esta modificación para comenzar el desarrollo minero.

La oposición está encabezada por grupos ambientalistas, movimientos sociales y partidos de Izquierda. A favor de los cambios, se pronunciaron varias cámaras empresariales, la Unión Industrial de Mendoza (UIM) y el Consejo Empresario Mendocino (CEM).

La oposición peronista brindó quórum y negoció modificaciones al proyecto. El presidente del bloque Frente de Todos, Lucas Ilardo, sostuvo que desde la oposición “están sentados en el recinto para controlar que el gobernador Suárez cumpla con esta Ley” y que “sin trabajo tampoco hay ambiente saludable, ni recursos para garantizar hospitales y mejorar obras de infraestructura y nuestros servicios de agua”.

La deuda externa llegó en 2019 a un total de u$s 276.686 millones

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La deuda externa total de Argentina creció un 8,3% interanual, alcanzando un total de 276.686 millones de dólares, en el tercer trimestre de 2019, según el informe del Balance Pagos difundido esta semana por el INDEC.

Entre julio y septiembre de este año, la deuda aumentó en u$s 21.196 millones, respecto de los u$s 255.490 millones que registraba al final del tercer trimestre de 2018.

Este pasivo en moneda extranjera explica en su mayor parte las políticas a las que se ve forzado el actual gobierno. Como cualquier otro que estuviera al frente de la economía argentina. Al mismo tiempo, debe tomarse en cuenta que esa deuda no representa un % tan alto del Producto Bruto argentino, como en los casos de otros países que no enfrentan una situación tan apremiante.

La clave es que nuestro país ha perdido la posibilidad de renovar sus créditos voluntariamente. El «reperfilamiento» -esto es, la negociación con los acreedores- resulta ineludible.

Presentación del sindicato de la Economía Popular

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Lo habíamos informado el mes pasado en AgendAR: desde hace tiempo los movimientos sociales argentinos se plantean la necesidad de darse una organización de tipo sindical única, sin abandonar sus propias orgánicas y sus liderazgos. No por coincidencia, es el tiempo en que mostraron, a sí mismos y al resto de la sociedad, que tenían la mayor capacidad de movilización y que eran capaces de encauzar a esas multitudes que convocaban, los sectores más vulnerables.

Hoy, sábado 21 de diciembre es la presentación pública. Compartimos esta actualización de la periodista María Paula Etcheberry:

«Un sindicato tradicional, con paritarias y prestaciones de salud. Así será la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), el gremio que reunirá a los movimientos sociales con el propósito de representar a un sector «postergado y sin derechos». El presidente Alberto Fernández, está al tanto de la iniciativa. Integrarse a la CGT será el siguiente objetivo una vez constituido el sindicato.

Reflejo de la protesta conjunta en las calles durante los últimos años, en rechazo al gobierno de Macri, los impulsores del sindicato son la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), la Corriente Clasista Combativa (CCC), Barrios de Pie-Somos y una fracción del Frente Popular Darío Santillán (FPDS). El sábado 21 al mediodía, se reunirá la junta promotora del gremio, que consiste en un congreso de unos 1500 delegados de todo el país. El encuentro será en Ferro. «Vamos a votar la moción de conformar un sindicato», explica Gildo Onorato, dirigente de la CTEP y del Movimiento Evita, organización que también está involucrada en el armado gremial.

Con este proyecto, las agrupaciones buscan «trascender la estructura de movimientos sociales para transformarnos en un conjunto que represente a los trabajadores de la economía popular. Esto coincide con la perspectiva del gobierno entrante, que busca salir del paradigma de los subsidios para entrar al paradigma del trabajo», agregó Onorato.

Otro de los objetivos es representar a un sector al que consideran «sin derechos», compuesto por trabajadores de cooperativas, cartoneros, vendedores ambulantes, carreros, personas a cargo de comedores, entre otros. «La economía popular es una cuestión estructural, no coyuntural. El 40% de los trabajadores del país son cuentapropistas y perdieron todos sus derechos. Vamos a la sindicalización para que haya un reconocimiento de ellos. Son gente que no va a volver nunca más al trabajo formal. La idea es que se puedan jubilar, que puedan tener obra social», expresa Juan Carlos Alderete, líder de la CCC.

Es por eso que, aunque aún están trabajando junto a un grupo de abogados para definir el estatuto del gremio, apuntan a que sea lo más parecido posible a un sindicato tradicional. Habrá negociación de paritarias con el estado y se analizan distintas opciones para poder constituir una obra social. Hoy, por ejemplo, los integrantes de la CTEP reciben prestaciones de salud a través de la mutual Senderos, que cuenta con el apoyo del sindicato de Ladrilleros. La propia CTEP fue un intento previo de crear un gremio, que no dio sus frutos.

Una vez conformada la UTEP, el objetivo será formar parte de la CGT. «Incluirnos fortalecería a la CGT en cuanto a representación y en cuanto a volumen, porque habría una mayor cantidad de trabajadores representados», expresó Daniel Menéndez, coordinador nacional de Barrios de Pie-Somos. Sin embargo, los movimientos sociales aún no cuentan con el aval de los principales líderes de la central obrera para sumarse a ella. Quien está al tanto del proyecto es Alberto Fernández. Incluso, se especula con que pueda estar presente en el acto de presentación en Ferro. «Alberto Fernández está totalmente al tanto. En la reunión de los movimientos populares con Alberto, le contamos y nos felicitó. Está toda la disposición de su parte», sostuvo Dina Sánchez, del FPDS, en referencia al encuentro que mantuvieron el mes pasado en la Conferencia Episcopal.»

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Esta última referencia no es casual. La atención a los movimientos de excluidos por la estructura económica actual, el apoyo a los esfuerzos por encontrar una versión más humana, ha sido el carácter distintivo del papado de Francisco, desde su mismo comienzo en 2013.

En otro plano, en AgendAR no estamos de acuerdo con una expresión usada en la nota «Son gente que no va a volver nunca más al trabajo formal». Demasiado terminante: la naturaleza del trabajo formal está cambiando. Pero eso no debe implicar la pérdida de derechos básicos.

Finalmente, la UTEP presenta un desafío a la CGT y al sindicalismo tradicional. Pero al mismo tiempo, es una victoria de la tradición sindical argentina.

El primer cuestionamiento en el ámbito nuclear

Todavía no se ha publicado en el Boletín Oficial ningún cambio en la estructura de la Secretaría de Energía. Pero las versiones circulan rápidamente, y el sindicato ATE -con numerosos afiliados entre los técnicos de la CNEA- y la Asociación de Profesionales de la Comisión de Energía Atómica y Actividades Nucleares, sensibilizados por cuatro años de abandonos en el sector, levantaron su voz en preocupación.

«De acuerdo a organigramas que están circulando, la Comisión de Energía Atómica quedaría por debajo de una dirección nacional, un nivel aún inferior al que descendió en el gobierno de Mauricio Macri«, afirman. «Queremos proceder como nos ha dicho nuestro Presidente, el Dr. Alberto Fernández. Con toda lealtad señalaremos lo que nos parece negativo para el progreso del sector nuclear y del país» .

Megafusión Peugeot Fiat crea el 4° gigante en la industria automotriz global

El grupo francés Peugeot Citroën (PSA) y el italo-estadounidense Fiat Chrysler (FCA) anunciaron este «un acuerdo de acercamiento vinculante» con vistas a una fusión para crear un nuevo gigante mundial en un sector del automóvil en plena mutación.

Según un comunicado conjunto, los dos grupos procederán a una unión entre iguales de sus actividades para «crear el cuarto fabricante de automóviles mundial».

La nueva entidad, de más de 400.000 empleados, tendrá un volumen de negocio consolidado de cerca de 190.000 millones de dólares y unas ventas anuales de 8,7 millones de vehículos, bajo las marcas Fiat, Alfa Romeo, Chrysler, Citroën, Dodge, DS, Jeep, Lancia, Maserati, Opel, Peugeot y Vauxhall.

El trío que lidera el mercado mundial del automóvil, en número de ventas, está actualmente integrado por el grupo alemán Volkswagen, la alianza franco-japonesa Renault-Nissan y el japonés Toyota, por este orden.

La sede de la empresa madre de la nueva entidad estará en Holanda pero seguirá cotizando en París, Milán y Nueva York.

John Elkann, actual presidente de Fiat Chrysler Automobiles y heredero de la familia Agnelli, presidirá el nuevo consejo de administración, y Carlos Tavares, hasta ahora presidente del directorio del grupo PSA, será el director general del nuevo grupo.

«Nuestra fusión supone una formidable oportunidad para adquirir una posición más fuerte en la industria del automóvil, cuando llevamos a cabo una transición hacia una movilidad limpia, segura y duradera y queremos ofrecer a nuestros clientes productos, tecnologías y servicios del mejor nivel», aseguró Tavares, en conferencia telefónica con la prensa.

Generará además «sinergias en un año estimadas a unos 3.700 millones de euros, sin cierre de plantas relacionado con esta transacción», según los dos socios.

Los ahorros producidos por las sinergias permitirán paralelamente «invertir masivamente en las tecnologías y los servicios que van a modelar la movilidad del futuro, respondiendo al desafío de las regulaciones sobre las emisiones de CO2», subrayaron los dos grupos.

Por otra parte, y siempre antes de la fusión, Chrysler Fiat Automobiles distribuirá a sus accionistas un dividendo excepcional de 5.500 millones de euros, mientras que PSA distribuirá a los suyos su 46% que posee en el capital del suministrador de equipos Faurecia, según el comunicado.

El Estado francés, que se había opuesto a una fusión de Renault con Fiat sin el acuerdo de Nissan, se declaró en cambio favorable a esta alianza, que permitiría efectuar las inversiones necesarias para la llegada del coche eléctrico y del vehículo autónomo, que se cifran en decenas de miles de millones de euros.

Un plan para la industria automotriz – Empresas, sindicatos y Alberto Fernández

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La industria automotriz argentina tiene una larga historia: ya en 1911 hubo un esfuerzo pionero, casi artesanal, pero producía autos que ganaban premios en Europa. En 1954, hace 65 años, fabricantes estadounidenses traen a Córdoba la primera fábrica moderna de automóviles. Desde entonces, es una parte fundamental del complejo industrial argentino. Y un resumen de sus problemas.

Crea cerca de 150 mil empleos, directos e indirectos, en general «en blanco» y con buenos sueldos. Pero le cuesta exportar a otros mercados por fuera del comercio compensado del MERCOSUR, y usualmente el balance comercial externo es negativo: sus insumos importados cuestan más dólares de los que obtiene exportando. Una parte considerable del costo de los autos que produce lo forman los impuestos, pero el Estado no puede dejar de cobrarlos cuando tiene, como ahora, y casi siempre, déficit fiscal.

Los últimos años fueron terribles. Como para el conjunto de la industria argentina. En 2018, la automotriz se encaminaba a su segundo año con una producción de apenas medio millón de unidades. Y se encamina a cerrar 2019 con 350.000 unidades, el peor desempeño desde 2005.

La industria se dispone a luchar por su recuperación. Los fabricantes de autos agrupados en ADEFA, los autopartistas (AFAC), los concesionarios (ACARA) y los sindicatos (SMATA y UOM) le presentaron al presidente Alberto Fernández el “Plan Estratégico 2030” del sector automotor (Para acceder al texto completo, cliquear aquí).

En ese plan se pide la ayuda del Estado para aumentar la producción automotriz, facilitar el acceso al crédito, reducir los impuestos del sector y ayudar a la renovación del parque automotor con propuestas como un nuevo Plan Canje. La presentación ante el presidente se realizó en el auditorio de Smata en Buenos Aires y Alberto Fernández llevó una respuesta preparada:

  • “Necesitamos que los que producen, los que invierten y los que trabajan concilien intereses para hacer crecer a la Argentina. En los últimos años sólo se estaba produciendo un tercio de lo que somos capaces de producir en la industria automotriz”.
  • “El camino es éste: ponerse de acuerdo entre los que producen, invierten y trabajan. Encontrar un punto de equilibrio para que el negocio automotriz funcione y le den a los argentinos autos accesibles, terminando así también con suspensiones en empresas porque se produce un tercio de la capacidad productiva del sector”.
  • “Vamos a hacer del Mercosur nuestro espacio común desde donde vamos a enfrentar a la globalización: es un hecho irreversible y debemos asumirlo con inteligencia”.
  • Decir ‘importamos y así somos parte del mundo’ es una enorme idiotez, de ese modo destruimos la industria nacional y al que produce. No lo hicimos con Néstor (Kirchner), no lo hizo Cristina (Fernández) y no lo voy a hacer yo”.
  • “El sector automotor ha dado el puntapié inicial del nuevo contrato social argentino. Los que trabajan, los que producen. Un lugarcito en la mesa para que el Estado esté presente y ayude a que este plan se concrete más rápidamente”.
  • “Soy un defensor de la universidad pública, pero esto no es en desmedro de la privada, que también debe ser parte y ayudar como ha ayudado a desarrollar un programa estratégico. Hemos vuelto a tomar la senda del crecimiento y el desarrollo. En esta Argentina tienen lugar los que producen, los que trabajan y todos los que quieren un país mejor”.

El resultado del encuentro fue ambiguo. Los sectores que organizaron el encuentro esperaban un compromiso para convertir en Ley el Plan Estratégico 2030 del sector automotor. El presidente Fernández sólo comprometió su apoyo,.

Este plan estratégico apunta a crear un “ecosistema de innovación” para “incrementar la competitividad”. Comienza con una cruda descripción de la necesidad de adaptarse y cambiar, tanto a nivel de producto como de servicios, “con un sentido de supervivencia”.

En el primer aspecto, identificaron como “factores determinantes” a ser trabajados las cuestiones de escala, de competitividad en los costos de los insumos, eficiencia industrial, infraestructura y previsibilidad regulatoria y macroeconómica.

En el segundo plano, el de los servicios, propondrán mecanismos de asociación entre las terminales y las demás empresas del sector, a la vez que apuntan a generar condiciones para la investigación, desarrollo e innovación, y un nuevo marco normativo.

El desarrollo de un “Instituto de la Movilidad” es el primero de los 7 ejes estratégicos que plantearon para definir una nueva agenda de trabajo. Según describen, “se posicionará como referente sectorial aportando conocimientos e información para contribuir a la toma de decisiones, tanto en el ámbito empresarial como gubernamental”.

De acuerdo a cómo lo conciben, este sería un instituto especializado que abarcaría desde tareas de investigación y desarrollo hasta de “observatorio sectorial” para la elaboración de estudios y estadísticas.

Tendría también capacidad para hacer prototipos de diseño y adaptación de piezas; mejora en la tecnología de producción, ensayos de seguridad y entre otras cosas permitiría insertar a la industria en la “carrera tecnológica” de autos híbridos, eléctricos y autónomos.

Pero además, sería un “generador de políticas públicas sectoriales”, según describen entre sus características, que se fondearía con la implementación de un “régimen no producido”, de 2% del acuerdo con Brasil; otras partidas derivadas de parte de lo recaudado por patentes; venta de servicios tecnológicos y ensayos, así como créditos fiscales destinados a investigación y desarrollo.

Desde AgendAR, queremos recordar que la industria automotriz global está comenzando, a la fuerza, una gigantesca transformación. Los autos eléctricos parecen ser «la ola del futuro». Además de la incorporación, cada vez mayor, de tecnología informática. Argentina no debería resignarse a ser un tardío importador de los avances.

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Stefani: “Argentina acumula un retraso en ciencia y tecnología”

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AgendAR -sin dejar de ser un portal de noticias- tiene un objetivo explícito: recordar a los argentinos nuestras capacidades (la extendida fama de soberbios que tenemos, oculta un complejo de inferioridad como país).

Argentina produce científicos reconocidos en el mundo, tiene logros tecnológicos -ingeniería nuclear, satélites geoestacionarios, biotecnología- compartidos por un puñado de países en el mundo. Y no perdemos ocasión de mostrarlos aquí. Pero también nos parece importante señalar carencias, y políticas equivocadas. Queremos compartir este reportaje de Visión Desarrollista a Fernando Stefani.

«La revolución del conocimiento no comenzó en las últimas décadas: el capitalismo es una revolución del conocimiento desde sus orígenes. Eso sostiene Fernando Stefani: La investigación científica, la innovación y el desarrollo de tecnologías siempre fueron la base del desarrollo económico, explica en la entrevista el ingeniero en materiales, doctor en ciencias naturales y vicedirector del Centro de Investigaciones de Bionanociencias del CONICET.

Stefani advierte de que Argentina se está quedando rezagada en la competencia global por el bajo nivel de inversión en investigación y desarrollo. Y porque a pesar de que cuenta con empresarios emprendedores e inquietos y un sistema científico valioso, tiene un desarrollo escaso en el eslabón de la innovación industrial. El que vincula la ciencia con la producción. “En Argentina tratamos a la ciencia como un mero bien cultural”, critica Stefani.

PARTE 1 | LA REVOLUCIÓN 4.0

Estamos viviendo la llamada revolución 4.0. Muchos dicen que el mayor cambio es que el conocimiento se convirtió en el principal motor para el desarrollo. ¿Es así?

Ahora está de moda hablar de la economía del conocimiento, pero el conocimiento siempre fue el mayor generador de valor. El desarrollo es un proceso continuo marcado por la generación de actividades económicas de mayor valor. ¿Cómo generamos actividades más valiosas? A través del conocimiento: ciencia, innovación, tecnología. No hay otra receta. Con la competencia global, todas las actividades pierden valor con el tiempo. O porque se multiplica la oferta o porque surge una nueva actividad que la supera y vuelve obsoleta la original. Kodak tenía el monopolio del film fotográfico. ¿Dejamos de sacar fotos? Al contrario, cada vez se sacan más, pero cambió el modo y el film fotográfico desapareció. Los países desarrollados se encuentran en una carrera compitiendo por fracciones de la riqueza global y todo el tiempo generan actividades económicas de mayor valor.

¿Y cómo definirías a la revolución 4.0, entonces?

Nos resulta práctico usar términos como este para marcar hitos de una evolución histórica. Por eso hablamos de la primera revolución industrial, después de la segunda,  la tercera y , ahora, la industria 4.0. Pero lo cierto es que no existen tales cambios abruptos en el desarrollo, es un proceso continuo. La industria 4.0 es el estadio más avanzado de la  fabricación industrial, que incorpora tecnología de telecomunicaciones, mayor automatización y, probablemente el factor más distintivo, la inteligencia artificial. 

¿Cómo ves a Argentina frente a los desafíos de la revolución 4.0?

Argentina no está participando significativamente en el desarrollo de la industria 4.0. Podría hacerlo, pero requiere un diagnóstico realista y un cambio de paradigma con respecto a la ciencia y la tecnología. Argentina acumula un retraso científico y tecnológico de gran magnitud. Recibe y aplica los avances tecnológicos que se producen en otros países, pero con un retraso de años. En algunos casos, de  décadas.

¿Por qué se produjo ese retraso?

En Argentina tratamos a la ciencia como un mero bien cultural. Algo lindo, bueno, neutro. Cada tanto un científico descubre algo interesante, gana un premio internacional y lo mostramos con orgullo. Como a los premios Nobel argentinos. Y creemos que la tecnología es algo que podemos comprar en el extranjero y no es importante producirla. Es un paradigma erróneo y un obstáculo para el desarrollo. Comprar la tecnología en otros países hace que siempre estés retrasado. Nadie vende su última tecnología,  su ventaja competitiva, en el mercado global. Cuando tiene una mejor, vende la anterior. Además, es un esquema que muchas veces genera dependencia a través de insumos específicos, repuestos o actualizaciones.

Pero hay desarrollos nacionales destacados, como la tecnología satelital

Creo que es positivo, pero debemos ir más allá. Si vamos a hacer satélites, nuestro orgullo debería ser producir y vender de decenas de satélites. Que el conocimiento y la tecnología argentina llegue a todo el mundo a través de los productos argentinos. Y que con las ganancias de esos productos alimentemos y eduquemos a nuestros chicos y hagamos que la frontera de productividad siempre se corra hacia el futuro al ritmo del progreso global. Me preocupa no ver en las discusiones políticas un diagnóstico realista del nivel de retraso del país. Eso impide diseñar políticas y generar consensos entre el empresariado y el movimiento obrero para actualizar nuestras capacidades a la velocidad necesaria.

¿Cómo se mide el ritmo del desarrollo tecnológico?

Con la velocidad a la que aumenta la inversión en investigaciones científicas y desarrollos tecnológicos (I+D). Los países desarrollados invierten cada año un poquito más en investigación y desarrollo. No en valores absolutos, sino en porcentaje del PIB. Cada año invierten una fracción mayor del PIB en investigación y desarrollo. Esa es la velocidad del progreso global, y actualmente es del 0,03% del PIB mundial por año. Es un número muy chiquito, pero muy potente.

¿Qué peso tiene el Estado en la inversión en investigación y desarrollo a nivel global?

La actividad científica es mayoritariamente pública y la innovación industrial, es mitad pública y mitad privada. Pero al comienzo del proceso de desarrollo, la inversión tiene un mayor componente público. El privado recién se mete cuando el sistema está maduro. Cuando las tecnologías están en un estadio temprano, es más riesgoso. El mundo desarrollado tiene una batería de incentivos a la actividad privada en ciencia y tecnología que tiene como objetivo mitigar los riesgos y estimular al empresario para que invierta.

¿Cuánto invierte Argentina en investigación y desarrollo?

Argentina invierte el 0,5% del PIB en ciencia y tecnología. El 70% de esa inversión es pública. En el mundo desarrollado es al revés, la inversión pública es el 30%. Pero esta inversión tiene dos partes: investigación científica y desarrollos tecnológicos. La segunda parte cuesta mucha más plata que la primera. Si un laboratorio científico cuesta 10, una planta piloto cuesta 100 o 1.000. Y llevar un producto a escala, todavía más. El proceso de desarrollo cuesta muy caro y ahí está la diferencia entre el 0,5% del PIB que invierte Argentina y el 3% del PIB que invierte EEUU o el 4% que invierte Israel, por ejemplo. Y los países desarrollados no se quedan quietos: aumentan la inversión un 0,03% del PIB cada año.

¿Cuánto aumenta la inversión en investigación y desarrollo en Argentina?

Argentina tiene vaivenes, pero mantiene históricamente un ritmo menor, lo que nos ha costado un retraso científico y tecnológico fenomenal. El último gobierno justicialista mantuvo la dirección correcta en el discurso político, pero el ritmo promedio de reconversión fue muy bajo: aumentó el 0,02% del PIB por año. 

Una velocidad más lenta que el promedio mundial…

Con un ritmo inferior al de los países desarrollados es imposible escalar posiciones de competitividad. Y el gobierno de Cambiemos fue directamente a contramano. En cuatro años, retrocedimos ocho. Argentina no es un país en desarrollo, a pesar de que le pongan ese nombre. Los países en desarrollo avanzan en la reconversión de sus economías a un ritmo mayor que el de los países desarrollados.

¿El desarrollo de China se puede explicar también por la inversión en investigación y desarrollo?

China es un ejemplo fenomenal para mi generación, porque la vimos transformarse en el transcurso de nuestras vidas. Tengo 44 años. Cuando era chico, China vendía chancletas y bijouterie barata. Made in China era sinónimo de berreta. Hoy, Huawei es el único proveedor que da una solución completa en 5G. Desde las antenas hasta los terminales de celular. Y hace un año está desarrollando el 6G. China alcanzó un nivel de desarrollo tal que su poder geopolítico es insoslayable. ¿Cómo alcanzó este nivel de desarrollo? La historia es larga, pero se acelera a partir de los 80. Se establece el desarrollo como política de estado y eso se refleja en los números de inversión en investigación y desarrollo. Su ritmo de reconversión es del 0,08% del PIB por año. El doble que el de Alemania y cuatro veces mayor que el de EEUU. 

PARTE 2 | EL DESARROLLO EN ARGENTINA

¿Cómo plantearías un modelo de desarrollo para Argentina?

La pregunta rectora es: ¿de qué va a vivir Argentina en 20 o 30 años? ¿De la venta de granos, carne y manufacturas simples? Ahora incorporamos el software. Es un avance, pero si no pasamos rápido a exportar productos tecnológicos, eso se convierte en una mera actualización de nuestro subdesarrollo. Exportar horas de desarrollo de software e importar productos tecnológicos en el siglo XXI es análogo a exportar cuero e importar zapatos en el siglo XX

Es casi un lugar común plantear que hace falta pensar un modelo de país, sin embargo ese debate no se genera. ¿Por qué creés que pasa esto?

La discusión económica está limitada a lo administrativo. A la recaudación, el gasto, las exportaciones y las importaciones. A la capacidad de financiamiento, la tasa de interés y el tipo de cambio. El debate se centra en cómo administrar esas variables. Se cree que, si se acomodan esas variables, las condiciones para un crecimiento sustentable se darán espontáneamente. Unos creen que así se propicia la “lluvia de inversiones”, otros que alimentando el consumo se logra el desarrollo. Yo creo que con eso no alcanza. Para generar crecimiento económico sustentable necesitás actualizar las actividades económicas a un ritmo suficiente. Y eso se hace con innovación industrial, ciencia y tecnología propias.

¿Argentina debería especializarse en aquellos sectores donde tiene ventajas competitivas?

Siempre conviene enfocarse en las áreas donde uno tiene ventajas competitivas, pero eso no es contradictorio con tener políticas de desarrollo para el futuro. Y no hay que pensar que uno seguirá siendo siempre competitivo en los sectores donde lo es hoy. Además, el problema de Argentina es que las actividades económicas que desarrollamos no alcanzan para satisfacer el nivel de bienestar al que aspiramos. El sector agroexportador es el que más contribuye con divisas, pero no con empleo ni como fracción de producto bruto.

No podemos vivir solo del campo. ¿Argentina tiene que volver a apostar por la industria?

Argentina es un país industrial. Pero es un país industrial retrasado y recientemente se ha reprimarizado su economía. Y quedó demostrado que ignorar la industria manufacturera fue un error, no solo en Argentina. EEUU lo está reconociendo. China logró alcanzar su posición actual porque EEUU descuidó la manufactura. A partir del auge del sistema financiero en la década del 70, se hizo más fácil hacer dinero con el dinero que con la producción. La elite política de EEUU, que tenía una alianza tradicional con la industria, se volcó a la elite financiera y descuidó la manufactura. Eso generó mayor desempleo y desigualdad. 

Un argumento frecuente en el debate económico es: “La industria pesada es el pasado, enfoquémonos en la industria del conocimiento”. ¿Tiene sentido?

Eso no funciona. Hay que tener sectores de punta, competitivos en el mercado global, pero también sectores para abastecer el mercado interno y generar trabajo. Tiene que haber un balance. No podés pensar solo en lo que genera divisas. Hay otros factores, como el empleo, la equidad social, la distribución geográfica. Cuando EEUU se volcó a lo financiero, se impuso la idea de que podía mantener la hegemonía mundial con el dominio de las tecnologías de punta, sin manufactura. “Es el pasado, que la hagan los chinos”, planteaban. No funcionó, porque no toda la población podía trabajar en actividades de tecnología de punta. Además, la industria pesada no pasó de moda. El acero sigue siendo el material estructural más utilizado, las embarcaciones de gran porte siguen siendo primordiales para el comercio y las maquinarias pesadas son esenciales en un mundo que no para de desarrollar su infraestructura.

¿El emprendedorismo puede ser un motor para la innovación y el desarrollo?

Es otra trampa del sistema argentino. Podría ser sumamente positivo, pero no como lo hacemos nosotros. Acá es a riesgo propio — “emprendan, muchachos”—, sin contención real. Imaginen que una chica desarrolla una nueva antenita para celulares, mucho mejor que las existentes. ¿Qué puede ocurrir? La va a vender a Huawei o Motorola, ganará algunos millones de dólares y va a salir en todos los diarios. Será objeto de nuestro orgullo. Y al poco tiempo compraremos el teléfono con la antena de la emprendedora argentina. Pero el balance para el país será negativo: invirtió en criarla, educarla y formarla, le permitió desarrollar su emprendimiento hasta el punto en que una empresa lo consideró suficientemente interesante. ¿Por qué lo compró? Porque podía incorporarlo a sus productos y obtener más ganancias. Argentina impulsa el “empendedorismo”, que es la parte más riesgosa, pero no la producción, que es la menos riesgosa y da más rédito.

¿Qué habría que cambiar?

Tenemos un esquema desabalanceado. Lo poco que invertimos en investigación y desarrollo va a la primera parte de la cadena, la más riesgosa y la que no da plata. Cuando llega la parte de generar riqueza, el engranaje no existe. Tenemos que cerrar esa cadena y desarrollar la innovación industrial. Sería un cambio en el país. Así los empresarios estarían más interesados en la innovación y una fracción de los científicos que se forman en el país se dedicaría a la innovación industrial.

Pero en el país se desarrollaron algunos unicornios, como Mercadolibre, Globant o Despegar

Son las excepciones, por eso las llaman así. Son empresarios que desarrollaron una nueva tecnología. O que copiaron, aprendieron y luego pudieron hacer un producto innovador. También hay científicos que descubrieron algo y fundaron una empresa, que desarrolló el producto y lo comercializó con éxito. El problema es que no entendemos cómo hacer innovación industrial de manera eficiente, profesional y competitiva. Por eso nos abrazamos a la excepciones. Los políticos le piden a los científicos que piensen cómo generar empleo, en un claro pase de roles. Los políticos son los encargados de esa misión. Y a los empresarios le piden que innoven e inviertan en nuevas tecnologías, sin brindarles el mínimo estímulo para que lo hagan. Las excepciones sirven como ejemplos motivacionales, pero no para diseñar políticas públicas. Las políticas basadas en excepciones fallan. Tienen que basarse en lo general, en las estadísticas, no en el tipo que lo logró a pesar de tener todo en contra.

¿Cómo se genera un sistema de innovación industrial profesional y competitivo?

El proceso de innovación va desde el hallazgo científico hasta el producto comercializado. Hace 400 años todo el proceso lo hacía una persona: el artesano. Tenía su taller y vendía un producto. Probaba, innovaba, eventualmente conseguía mejores versiones de su producto y lo vendía. Ese proceso no existe más porque los productos que tenemos hoy son mucho más sofisticados. Entonces se dividen los roles. El empresario está al final del proceso, tiene el rol de producir bienes y servicios y generar dinero. En la otra punta está el científico. En el medio está todo el proceso de innovación industrial.

¿Y por qué falla en Argentina?

El país tiene un sector industrial con capacidades, con empresarios inquietos y emprendedores. También tiene un sistema científico valioso, aunque mal gestionado y de pequeñas dimensiones. El eslabón más débil es la innovación industrial. 

¿Cómo evaluás el rol de los institutos como el INTA y el INTI?

El INTA, el INTI y el CONICET se originaron en la década de 1950. Desde entonces, su estructura y funcionamiento no fueron actualizados adecuadamente. La manera de hacer investigación científica no es hoy tan distinta a como era en 1950; es diferente, pero no tanto como la innovación industrial, que cambió completamente. Además estas instituciones fueron víctimas recurrentes de políticas de vaciamiento. El gobierno del PRO y la UCR aplicó acciones destructivas sobre la totalidad del sistema científico y tecnológico, que afectaron mucho más al INTI y al INTA que al CONICET, por ejemplo.

PARTE 3 | LA POLÍTICA DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA

¿Cómo evaluás las políticas de ciencia y tecnología de los últimos gobiernos?

El gobierno de Cambiemos reprimarizó la economía, a contramano de los países desarrollados. Generó más pobreza, redujo la competitividad actual y futura, y nos hizo más dependientes económica y tecnológicamente. En el último gobierno justicialista hubo un intento en la dirección correcta, lo que no es poco. De hecho, es excepcional en la historia Argentina.

¿Considerás que la política kirchnerista era acertada?

Iba en la dirección correcta, pero no a la velocidad necesaria, dado el atraso tecnológico que tiene el país. Además, faltaron incentivos a la inversión privada. Se intentaron desarrollos desde el Estado, lo que tiene sentido en áreas específicas que requieren un rol regulador, pero en otras hay que incentivar a los empresarios para que reinviertan. Espero que el nuevo gobierno retome el rumbo y aprenda de los limitantes que encontró en 2011.

¿En qué situación estamos hoy para encarar este proceso?

El gobierno del PRO y la UCR nos dejó mucho peor que en 2015, pero no arrancamos en cero. Estamos mejor de lo que estaban China o Corea cuando iniciaron sus procesos de desarrollo. Eso sí, cada año que pasa, se nos hará más difícil.

La 1° misión a EE.UU. de funcionarios del nuevo gobierno

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(Washington) La primera misión de funcionarios del flamante gobierno de Alberto Fernández en Washington fue más bien protocolar, dedicada a saludar a los principales miembros del gabinete de Donald Trump y a promover las oportunidades de Vaca Muerta.

El secretario de Energía, Sergio Lanziani, y el presidente de YPF, Guillermo Nielsen, participaron este martes en una ceremonia en la Casa Blanca, el lanzamiento de la iniciativa “América Crece”, que busca promover la inversión de infraestructura energética en la región. Habían sido invitados formalmente en la reunión que mantuvieron en Buenos Aires el vicesecretario para el Hemisferio Occidental de EE.UU., Michael Kozak, con Fernández y el canciller Felipe Solá, en el marco de la asunción del presidente. El presidente aceptó el convite para enviar una representación a Washington.

Los argentinos participaron en la inauguración del evento, donde pudieron saludar al secretario del Tesoro, Steven Mnuchin; al Asesor de Seguridad Nacional, Robert O´Brien; al secretario de Comercio Wilbur Ross; al asesor especial de Trump, su yerno Jared Kushner, y a Mauricio Claver-Carone, asesor para el hemisferio del Consejo de Seguridad Nacional, entre otros funcionarios de peso de la administración republicana. Entre unos 150 invitados de varios países (funcionarios, expertos e inversionistas) no hubo espacio para conversaciones más allá del protocolo.

En un breve discurso, Mnuchin dijo que Washington busca trabajar con sus “aliados y socios económicos sobre crecimiento y reformas que impulsan el sector privado, inversiones y en infraestructura”. “La economía de Estados Unidos fue creada en la fortaleza de mercados abiertos competitivos que estimula la inversión privada. Y eso es algo que queremos replicar”.

Más tarde, los argentinos se trasladaron a la Cámara de Comercio, donde continuaron las exposiciones más específicas. Nielsen participó de un panel sobre Infraestructura de Energía, con otros seis funcionarios y expertos del sector privado. El presidente de YPF se presentó diciendo que hacía apenas unos días estaba en su cargo y básicamente promovió ante el auditorio las oportunidades de Vaca Muerta.

En Estados Unidos se mira el potencial del yacimiento argentino. Claver Carone se había referido días antes específicamente a las oportunidades de Vaca Muerta. “El futuro de Argentina depende de ese crecimiento, de lo que es particularmente Vaca Muerta y el potencial de Vaca Muerta con shale y con gas, una de las reservas más grandes del mundo. Sin embargo, tienen necesidades de infraestructura, financiamiento, etc, y nos hemos comprometido para estudiarlo con la administración anterior y quisiéramos seguir trabajando con la administración actual”, dijo.

Claver Carone fue el funcionario que la administración Trump había enviado a Buenos Aires para asistir a la jura de Alberto Fernández como presidente, ante el Congreso de la Nación, pero que no asistió y decidió regresar antes a su país, molesto por la presencia del ministro de Comunicación del régimen de Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez.

La iniciativa “América crece” había estado programada para ser lanzada el mes pasado en Santiago de Chile, durante la cumbre de la APEC que finalmente fue cancelada por la ola de protestas y disturbios en la capital chilena. Este programa está diseñado para que los sectores públicos y privados de distintos países aborden el tema de las barreras regulatorias, legales y de acceso al mercado que enfrenta la inversión del sector privado.

En Argentina, “América Crece” habría generado -se afirma- más de 1.000 millones en compromisos de financiamiento para el desarrollo de infraestructura financiados por la Corporación de Inversión Privada en el Extranjero (OPIC).

El titular de YPF, Guillermo Nielsen (en el centro), durante el encuentro “América Crece” realizado en la Casa Blanca

Texto del proyecto de Ley de Solidaridad, conferencia de Guzmán, y resumen para apurados

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Pueden acceder al texto completo del proyecto de Ley de Solidaridad y Renovación Productiva en el marco de la Emergencia Pública (ese es el nombre formal), cliqueando aquí. Son 54 carillas ¿Vale la pena leerlas por los que no son legisladores cuando todavía es proyecto? Creemos que sí.

Aunque el Congreso podría modificar muchos puntos -la oposición de Cambiemos se negó a dar quórum, lo que disminuye sus posibilidades de negociar cambios, pero el presidente del bloque del Frente de Todos, Máximo Kirchner, trata de lograrlo con los diputados de Lavagna y de Schiaretti, que podrían exigirlos- este texto reúne los pasos iniciales y decisivos de la política económica del nuevo gobierno. Combina ortodoxia económica (acercarse al equilibrio fiscal) y políticas sociales (aumentos a las jubilaciones mínimas y a la AUH), un giro no habitual en el discurso peronista. Pero de eso hablamos en otra nota de AgendAR. Lo que está «linkeado» es lo que Alberto Fernández mandó al Congreso.

A continuación, el video de la conferencia de ayer de Martín Guzmán. Ya habíamos acercado la anterior. Este ministro es en esta etapa uno de los comunicadores principales de esta administración. También, sobre eso se extiende otra nota, donde nos apoyamos en la opinión del Financial Times.

Ya ayer publicamos un detalle de las medidas que se implementaron por decretos o que se habían anunciado. Reproducimos a continuación un resumen de los títulos de este proyecto:

MONEDA EXTRANJERA

Se crea un impuesto a la compra de dólares del 30%. Se aplicará para las compras realizadas con tarjeta de crédito y también para el atesoramiento. Regirá por cinco años.
No se aplicará para gastos en prestaciones de salud, compra de medicamentos, adquisición de libros en cualquier formato y utilización de plataformas educativas. Ni para proyectos de investigación.
El gobierno podría disminuir la alicuota del impuesto o suspender el mismo si lo considera necesario.
La recaudación se utilizará 70% para financiar los programas de la ANSES, y 30% para obras de infraestructura económica y vivienda social.

DEUDA PUBLICA

Se faculta al gobierno a a realizar las gestiones necesarias para asegurar la sostenibilidad de la deuda pública. El gobierno deberá informar los resultados de esta negociación ante la comisión Bicameral Permanente de Seguimiento y Control de la Gestión de Contratación y de Pago de la Deuda Exterior de la Nación del Congreso.

TARIFAS

El gobierno quedará facultado para iniciar un proceso de renegociación de la Revisión Tarifaria Integral vigente, y podrá intervenir por un año los entes reguladores de electricidad y gas. (Edenor y Edesur vuelven al control de Estado nacional).

PYMES

Se instrumentará un plan de moratoria para el pago de deuda de las micro y mini pymes, con excepción de aquellas deudas vinculadas vinculadas a las ART, impuestos de combustibles y sobre juegos de azar. Habrá rebajas de contribuciones patronales para las empresas pequeñas y medianas.

IMPUESTOS
Se modifica el mecanismo para calcular el ajuste por inflación en los balances de las empresas.
Se aumentan en forma progresiva el impuesto de bienes personales pero se mantienen exceptuadas cuando los bienes no superen los tres millones de pesos.
Se aumenta alícuota de bienes personales para los activos en el exterior.
Suben montos mínimos para el pago de impuestos internos a la importación de vehículos, motos y embarcaciones deportivas.
Duplican tasas de estadística para importar bienes de consumo.
Los bonos, cajas de ahorro y plazos fijos en pesos no pagarán renta financiera.

AGRO

El gobierno estará facultado a imponer derechos de exportaciones en un valor que no podrá superar el 33% de alícuota.
En el caso de la soja se eleva el tope del 30 a 33% y para el maíz y el trigo de 12 a 15%.

JUBILACIONES
Se suspende por plazos por 180 días la aplicación de la movilidad jubilatoria aprobada en diciembre 2017. Autoriza al gobierno a fijar trimestralmente los incrementos que otorgará a la clase pasiva.

SALARIOS

Autorizan a disponer aumentos por decreto.

RESERVAS DEL BANCO CENTRAL

Se autoriza al Tesoro a emitir letras en dólares y usar reservas para pagar vencimientos de deuda.

Financial Times: «Guzmán muestra una mejor manera de manejar las crisis de deuda»

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El Financial Times es un diario británico, fundado en 1888, el más prestigioso entre los medios que informan sobre las finanzas globales. Por supuesto, es un adalid de la globalización financiera, muy bien informado, eso sí.

¿Por qué entonces, se preguntarán muchos, habla en esta nota en forma tan elogiosa del ministro Martín Guzmán y de la política que está llevando adelante el gobierno de Alberto Fernández? Los invitamos a leerla -es muy sólida- y al final agregamos un argumento de argentinos mal pensados.

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«El ministro argentino de Economía podría cerrar la brecha entre quienes creen en la «disciplina fiscal» y los más progresistas que destacan la dolorosa realidad que implica la austeridad para el ciudadano promedio.

Una de las principales lecciones económicas de la última década es que la austeridad no funciona. Como han descubierto países desde Grecia hasta Reino Unido, no se puede crear crecimiento cuando tanto el sector privado como el público están reduciendo gastos. Las matemáticas simplemente no funcionan.

Pero, aunque los políticos y el público en general llegaron a adoptar esta perspectiva, los responsables de las políticas económicas y los mercados financieros no lo hicieron. Hasta ahora.

El reciente nombramiento de Martín Guzmán, crítico de la austeridad, como nuevo ministro de Economía de Argentina —seguido por la estabilización de los precios de los bonos argentinos y el peso— marca un punto de inflexión importante en la sabiduría convencional sobre cómo arreglar las naciones en quiebra. También marca otro paso en el cambio económico más importante de nuestro tiempo: la transición de una era de acumulación de riqueza que comenzó en la década de 1980, a una de distribución de la riqueza.

A primera vista, podría parecer que el optimismo del mercado hacia Guzmán no tiene sentido. Después de todo, es alguien que ha defendido las regulaciones que dificultarían más el pago a algunos acreedores (a corto plazo).

Guzmán, economista de la Universidad de Columbia y un discípulo de Joseph Stiglitz, un premio Nobel y crítico del FMI, entiende que los países en dificultades necesitan espacio para crecer. Si están atrapados en programas de pago de deuda poco realistas, es más probable que vuelvan a incumplir. Guzmán coeditó un libro con su mentor en el que sostuvieron que la reestructuración de la deuda soberana no suele ser suficiente y llega demasiado tarde, lo cual es una de las razones por las que a más de la mitad de ellas les sigue otra reestructuración o incumplimiento en el transcurso de tres a siete años.

Si Guzmán se saliera con la suya, les sería mucho más difícil a inversionistas como Paul Singer aparecerse de la nada y obtener un rendimiento del 1.270% de la deuda de los países sobrecargados. Exactamente eso fue lo que hizo Singer en 2016 después de una batalla legal de 14 años con Argentina que ignoró las negociaciones de los tenedores del 92% de los bonos del país quienes se habían conformado con un trato menos lucrativo.

Guzmán ha abogado por un tribunal internacional de bancarrotas que haría imposible que los «acreedores buitres» utilicen el arbitraje legal para evadir la fila del crédito y exprimir a los países a expensas de otros obligacionistas y poblaciones atormentadas. Ése es un cambio importante. La forma convencional de lidiar con las crisis soberanas en los últimos 40 años, como la practicaron el FMI y el Banco Mundial, ha sido priorizar los intereses de los acreedores privados sobre todos los demás, incluyendo a los ciudadanos locales.

Pero esta estrategia suele provocar situaciones como la que hemos presenciado en Grecia, donde los esfuerzos para hacer que la deuda fuera más «sostenible» resultaron en una caída del 25% en el PBI. Eso no sólo reduce la probabilidad de reembolso, sino que crea una polarización política que distancia aún más los intereses de políticos y acreedores.

Hasta ahora, ha habido una gran brecha entre quienes creen en la «disciplina fiscal» y los más progresistas que quieren reconocer la dolorosa realidad que la austeridad puede crear para el ciudadano promedio. De hecho, Guzmán podría cerrar esa brecha. «Martín es muy bueno con los modelos matemáticos y la alta teoría (que les encantan a los economistas ortodoxos y los mercados), pero también le interesa cambiar las cosas en el mundo real», dice el profesor Stiglitz. De hecho, en los últimos años, ha dividido su tiempo entre la vida académica en Nueva York y la realidad más desordenada en Argentina.

Eso también representa un importante reequilibrio. Durante demasiado tiempo, la profesión de la economía ha sido ‘la envidia de los físicos’, pues recompensa y promueve a quienes son mejores en las matemáticas que en la moral. Pero la brecha entre la torre de marfil y el mundo real ha descarrilado la profesión. Gran parte de la sabiduría convencional neoliberal de los últimos 40 años ha asumido una perfección del mercado que realmente nunca existió.

Las crisis de deuda son desordenadas, y asumir la validez de una narrativa única sobre la mejor manera de lidiar con las naciones «despilfarradoras» y las crisis crediticias resulta en tomar decisiones políticas que, al final, empobrecerán más a todos.

Gracias a inventos como el Gran Colisionador de Hadrones, los físicos ahora pueden ver cómo se desarrollan sus teorías en el mundo real. Martín Guzmán tendrá una oportunidad similar, en Argentina, de mostrarle al mundo si un enfoque económico más heterodoxo puede funcionar. Ya ha estado tomando medidas rápidamente para intentar resolver las negociaciones de deuda para que el país pueda crecer nuevamente, que es el único resultado que permitirá pagarles a sus acreedores.

Este camino no sólo lleva a la economía en la dirección correcta, sino que también guía nuestros pensamientos sobre la economía política (y hago hincapié en la palabra política) en la dirección correcta. Los acontecimientos reales no ocurren en un vacío. En el mundo real, existen ramificaciones reales — tanto económicas como políticas — cuando se prioriza a los acreedores por sobre los pensionados. Obviamente, los países muy endeudados como Argentina no pueden tener todo lo que quieren. Pero tampoco debería tenerlo el sector privado. Es una oscilación pendular necesaria. Actualmente hay más deuda en el mundo que antes de la crisis financiera de 2008. Pero ahora, en contraste, los gobiernos deben mucho más. Será un beneficio para todos si los ayudamos a encontrar una mejor manera de pagarla.»

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Los argumentos de la autora de esta nota, Rana Foroohar, editora asociada del Financial Times y analista de CNN, son válidos y en general los compartimos en AgendAR.

Sólo agregamos una observación que ya habíamos hecho días atrás: los sectores más prósperos de nuestro país están -es humano- muy fastidiados con la intención del gobierno actual de cobrarles más impuestos. Pero en este punto no cuentan con algunos de sus tradicionales aliados y mentores. Los acreedores saben que la única expectativa real de cobrar es si se le ponen impuestos a los ricos. Tratar de cobrarle a los pobres y a los excluidos no sería práctico.