Los árboles comestibles de Misiones

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A 90 kilómetros de las Cataratas del Iguazú, la tierra colorada de Misiones se conjuga con los palmares y la vegetación selvática en el poblado Eldorado. La madera Yacaratiá crece allí con exclusividad a nivel mundial, aunque es una especie típica de la selva subtropical paranaense compartida con Paraguay y Brasil que no existe más en esas regiones por la deforestación.

Hace más de 55 años que el santafesino Roberto Pascutti descubrió las propiedades de ese árbol, luego de haberse recibido de ingeniero químico en su Santa fe natal, se mudó a Misiones por una propuesta laboral y cuando estaba estudiando ingeniería forestal en Eldorado, dio con un texto jesuítico del año 1870 que contaba que los aborígenes guaraníes comían unas larvas que se generaban de los árboles de Yacaratiá ya caídos, que eran riquísimas en proteínas.

Una de sus cuatro hijas mujeres, Vanina Pascutti, relató: “Mi papá tenía un cargo ejecutivo en una empresa de celulosa pero paralelamente daba clases en la Facultad de Ciencias Naturales, en las escuelas técnicas y agrotécnicas, siempre le interesó investigar y la rama de la comunicación, armó un laboratorio en casa, era un gran filántropo”.

En sus investigaciones el ingeniero Pascutti descubrió el potencial alimenticio de la especie Yacaratiá donde crecen unos gusanos que eran pinchados por los guaraníes, los calentaban al fuego y luego los comían como brochettes. A partir de este descubrimiento de su padre, se pudo conocer “el único árbol apto para el consumo humano porque literalmente se come el tronco, en forma de tablas”, remarcó Vanina.

Esta propiedad natural dio el puntapié inicial para crear Yacaratiá Delicatessen que se mantiene vigente hace 12 años con la particularidad de ser reconocido como un emprendimiento sustentable desde sus inicios: “Solo procesamos el árbol caído, no cortamos, ni vamos detras del arbol nativo en el monte, ni hacemos plantaciones. El yacaratiá tiene especies machos y hembras y los pájaros se encargan de su distribución a través de los excrementos y muchos de estos árboles nacen donde hay otras plantaciones como pinos, yerbales o en las chacras, cuando estos árboles caen o se deja como descarte de basura ahí procedemos a recolectarlos”, explicó Vanina.

Y prosiguió detallando: “Una vez recolectado, hay que machimbrarlo, y se lleva a la fábrica donde se expone a temperaturas altas y bajas para romper la estructura molecular interna del árbol, empieza a largar los primeros líquidos que hay que tirarlos porque tienen mucha acidez y hay que trabajarlo con guantes de cueros para que no queme. Luego de un par de horas cuando la madera está más blanda y larga los jugos internos allí se termina el proceso”.

La joven emprendedora, como se autodefine, nació en Misiones pero fue a estudiar Derecho a Santa Fe, profesión que nunca ejerció, ya que volvió a la tierra colorada aceptando la propuesta de su papá para colaborar en este proyecto que asumió con total responsabilidad junto con su madre Marisa cuando un año y medio más tarde su papá fallece.

La referente de Yacaratiá Delicatessen reveló la particularidad de pertenecer a un emprendimiento familiar de base femenina: “Somos 4 mujeres que trabajamos en la fábrica, y la cantidad del trabajo depende de la demanda del mercado y de la cantidad que consigamos. La elaboración es larga, ardua y trabajosa. Cada lote que se produce es único y exclusivo porque no sabemos de donde proviene el leño. Es sensible al frío, es de fácil reproducción, por eso crece donde desmalezan”.

Al ser consultada por su consumo, Vanina estimó: “Unos 500 kilogramos por mes se pueden consumir, el sabor es difícil de describir pero es dulce y jugoso, y no tapa el sabor de la comida, en boca te quedan las tiras dietarias como cuando comes las fibras de coco”.

DE LO DULCE A LO AHUMADO
Desde su visión, haciendo referencia a la comercialización en los mercados tanto interno como externo hay más apertura “pero la logística es tan cara porque estamos en una punta tan austral, tenemos dos o tres medios de transporte a través de encomiendas aunque nos han ayudado muchos las ferias gastronómicas para participar e ir conociendo estos productos regionales. La Yacaratiá puede incorporarse a las preparaciones que uno quiera, los chefs reciben la tabla gastronómica y crean carnes rellenas, pinches, postres, confituras, reducciones, carnes laqueadas o incluso ahumados.”

Finalmente, la especialista en madera comestible a través de la producción sustentable remarcó el aumento de la conciencia ambientalista: “Por suerte se declararon reservas y parques naturales para cuidar nuestra biosfera, hace unos 15 años que tenemos una mayor conciencia en cuanto a nuestras reservas, la conservación de los suelos y su potencial turístico”.

Un nuevo-viejo actor para el acuerdo social: vuelve la Confederación General Económica

Esta semana se dio un paso fundamental para la representación de las empresas pequeñas y medianas de la Argentina, el llamado «universo Pyme». Se formalizó ante la inspección General de Justicia, la estructura y las autoridades de la Confederación General Económica Federal.

Este hecho representa a la vez una indicación que el mundo empresario percibe el inevitable comienzo de una nueva etapa en la economía argentina, cualquiera sea el resultado de la elección de este domingo (aunque en la mayoría, prevalece una idea formada de cuál será).

Y, al mismo tiempo, el hecho cierra un largo proceso empezado en 2001 de reconstrucción de la unidad empresaria en torno a una CGE que fue muy importante y polémica en los ´70, pero que en este siglo estuvo dividida por diferencias políticas y personales.

Esta unidad se logra a partir de un acuerdo entre dos de las entidades más representativas en el ámbito nacional, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA). Sin embargo, hubo un énfasis en la participación de las federaciones, confederaciones y, en algún caso, de cámaras que reúnen a las empresas de todas las provincias. De ahí que el nombre completo sea ahora CGE Federal.

Se dijo que este acuerdo representa la unión federal de 27 instituciones empresarias, y que alcanza la representatividad en todo el territorio de los sectores del comercio, servicios, industria y producción en general.

Por el peso económico y demográfico de Buenos Aires, fue inevitable que la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires-CEPBA jugase un rol decisivo en la unidad: su Presidente, el dirigente empresario Guillermo Siro, fue uno de los impulsores. Pero las Federaciones empresarias de las 24 provincias, adheridas a la CAME y la CGERA, participaron de la Asamblea.

“No fue sólo un acuerdo de cúpula, fue un compromiso federal”, sostuvo José Luis Cramazzi, presidente de la Federación Económica del Chaco (FECHACO).

«En el ámbito empresario hay diversas ideologías y visiones políticas pero eso no es un obstáculo, por el contrario, nos permite ampliar nuestra acción llevando nuestras propuestas y reclamos a todos los ámbitos», expresó Alberto Carletti, máxima autoridad de la Federación Económica de Mendoza (FEM).

“En un contexto de incertidumbre económica y política resulta indispensable dejar las mezquindades y tirar todos para un mismo lado, porque sin producción no hay trabajo ni desarrollo”, cexpresó Daniel Cruces, secretario general de la Federación Económica de la Provincia de Santa Cruz.

El Presidente de la CGE Federal es Roberto Marquínez (actual Vicepresidente 1° de CEPBA), el Vicepresidente 1° es Marcelo Fernández (actual Presidente de CGERA), el Vicepresidente de Industria es Guillermo Siro (actual Presidente de CEPBA), el Vicepresidente de Producción es Alberto Carletti, (actual Presidente de la FEM), el Vicepresidente de Comercio y Servicios es Oscar Blasco (actual Presidente de la Federación Económica de Tucumán-FET), el Secretario General es Jorge López (titular de la Federación Económica de la Provincia de Entre Ríos- Feder) y el Tesorero es Marcelo Girard (Confed. Gral. de Comercio y Servicios CGSRA).

Apuntes para diseñar el próximo ministerio de ciencia

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La convocatoria en el Centro Cultural de la Ciencia, en el Polo Científico de Palermo, era más que clara: “MINCYT vuelve” proponía pensar qué hacer si se logra la restitución del rango ministerial para la degradada Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. Organizada el pasado 16 de octubre por la delegación de ATE en el exMINCYT, allí estuvieron presentes el diputado Roberto Salvarezza, la candidata a senadora Dora Barrancos, la investigadora en Química del CONICET y la UBA Ana Franchi y el secretario de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional del Oeste, Carlos Gianella.

En el auditorio había cerca de doscientas personas y algunas debieron manternerse paradas debido a que se superó la capacidad del lugar. Entre los asistentes mayormente se encontraban trabajadores del organismo, investigadores, becarios y personal técnico del área de ciencia y tecnología. Muchos de ellos plantearon la necesidad de revertir el atraso salarial, a lo que Barrancos, exintegrante del directorio del CONICET, respondió: “La primera medida será parar el hambre, la restitución de los recursos del CONICET será escalonada”.

Como eje central del encuentro se planteó la necesidad de que tras las elecciones se le restituya el rango de ministerio a la actual Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, relegada por la gestión de Mauricio Macri. También, que se ponga mayor atención a la articulación entre ciencia y sociedad. En ese sentido, Gianella afirmó: “La competitividad no es bajar los salarios, sino incorporar tecnología a la producción. Hay que identificar primero nuestros propios problemas, por lo tanto el ministerio es central para el desarrollo. El conjunto de los requerimientos de la sociedad requieren de conocimiento, la articulación de un ministerio es imprescindible y no siempre se hizo bien”.

Gianella, que también fue presidente de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) de la provincia de Buenos Aires durante el primer mandato de Daniel Scioli, fue consultado con respecto a qué problemas había encontrado durante su gestión para favorecer la articulación entre ciencia e industria y cómo se solucionarían ahora, a lo que respondió: “Tenemos que buscar la solución de los problemas de manera multidisciplinaria. Eso requiere articular entre distintas áreas del Estado: hay herramientas como el COFECYT, pero me lo negaron durante mucho tiempo y finalmente desarrollamos un programa de formación de centros de servicio en los parques industriales cofinanciado entre la Provincia de Buenos Aires y la Nación. En esta nueva etapa tendríamos que pensar si, por ejemplo el problema del hambre es exclusivo de Desarrollo Social o deberían intervenir diferentes actores. El ministerio de Agricultura con el INTA y el programa Prohuerta es fundamental y hoy está muy desarmado. El INTI puede aportar con probióticos y el Instituto de la Industria Láctea. El problema del hambre también es un problema de articulación, no es solo llevar comida a los comedores”.

En la misma línea sobre la necesidad de lograr mejor articulación, varios de los presentes coincidieron en que será necesario contar con planes de innovación y transferencia en todos los ministerios y elegir grandes problemas a resolver mutidisciplinariamente con un financiamiento muy fuerte. Barrancos afirmó: “Necesitamos generar estudios epidemiológicos en CONICET. Están apareciendo registros gnoseológicos severos. Me sorprende el crecimiento del cáncer en mujeres jóvenes y no sabemos qué está pasando”.

Un problema que se repitió en estos últimos cuatro años fue el de la caída constante del financiamiento para el sector. Salvarezza, ex titular del CONICET, aseguró: “Hay que dar fondos para investigar para no tener que ir a un programa de preguntas y respuestas para conseguir dinero. Se perdieron 1000 millones de dólares de presupuesto de ciencia y tecnología y miles de técnicos e investigadores de todos los organismos de ciencia del país. Ya no se llega a los tres investigadores cada mil personas de la población económicamente activa que había en 2015. El plan 2020 quería llevarlo a 4,6 cada mil, lo que implicaba sumar 20.000 investigadores a organismos como el CONICET, las universidades y el INTA, entre otros. Ahora estamos discutiendo si deben entrar 500 investigadores. Nos corrieron el eje”.

Otro de los puntos sobre los que también se discutió es la necesidad de planes de largo plazo para este sector y que será necesario tener mecanismos para poder lograrlo. Franchi manifestó que “no hay una ley de financiamiento de la ciencia y sería fundamental su existencia para que la ciencia trascienda a un gobierno”. Sobre la necesidad de mejorar la planificación, Gianella se refirió a la modificación que hizo el Gobierno en los cupos para ingreso a carrera de investigador del CONICET y sostuvo que “no se pueden planificar ocho años una carrera y que de pronto digan que no hay lugar, el número de ingresantes se debe cumplir”.

Los presentes acordaron en que hoy el sistema científico nacional se sostiene en buena parte gracias a los esfuerzos personales de una comunidad científica comprometida con su trabajo y sobre la necesidad de un sistema más inclusivo. “Para investigar se necesita líbido”, afirmó Barrancos. Y agregó: “El Gobierno no puede ocultar esa extraordinaria conjunción entre el deseo, la voluntad, la oportunidad y el manifiesto amparo para que haya ese desarrollo científico y tecnológico que resolverá los grandes problemas de la pobreza, la no inclusión y la integración de toda y cualquier criatura. Desde luego las mujeres y las otredades tienen mucho que decir en materia de quehacer científico y tecnológico”. (Por Matías Alonso)

Un equipo de la UBA analiza los efectos del glifosato sobre las abejas

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La abeja de la miel es la polinizadora principal de muchos cultivos agrícolas. En los campos, el insecto debe convivir con una gran cantidad de agroquímicos en el ambiente. Sin embargo, existen pocas investigaciones que abordan los impactos de estos compuestos sobre el polinizador. En este contexto, un estudio de las facultades de Agronomía de la UBA (FAUBA) y de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA (FCEN) analizó el efecto del herbicida que más se usa en el mundo, el glifosato, sobre el desarrollo de las larvas de esta abeja.

“El herbicida se aplica en los agroecosistemas para evitar que las malezas reduzcan los rendimientos de los cultivos. Cuando las abejas se alimentan de las flores, muchas veces llevan glifosato a la colmena. Entonces, en el momento que nacen las larvas dentro del panal, ingieren miel con trazas de este agroquímico. Nosotros quisimos ver cómo esto afecta su desarrollo”, explicó Jorge Zavala, docente de la cátedra de Bioquímica de la FAUBA e investigador del instituto INBA (UBA-Conicet).

Durante el estudio se criaron larvas de abeja en el laboratorio y se les brindó alimento con trazas del herbicida. Se midieron los efectos sobre su crecimiento y desarrollo
Durante el estudio se criaron larvas de abeja en el laboratorio y se les brindó alimento con trazas del herbicida. Se midieron los efectos sobre su crecimiento y desarrollo

“Para eso, criamos larvas de abeja en el laboratorio y les proporcionamos alimento con glifosato, una situación similar a la que podría ocurrir en un entorno agrícola. Lo que encontramos fue que las larvas se desarrollaron más lentamente; es decir, muchas de ellas tardaron más en convertirse en adultas y alcanzaron pesos más bajos que las que no ingirieron glifosato. Estos resultados muestran que, aun cuando las dosis que usamos no fueron letales, las consecuencias a largo plazo serían negativas para la supervivencia de las abejas”, advirtió Walter Farina, docente del Departamento de Biodiversidad y Biología Experimental de la FCEN e investigador del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (FCEN-UBA/IFIBYNE-Conicet).

Sobre la base del estudio publicado en la revista Plos One, que surgió de la tesis doctoral de Diego Vázquez (IFIBYNE-Conicet), Walter señaló que al crecer más lentamente —hasta un 40%— algunas abejas podrían no llegar al estado adulto, y si lo consiguieran, lo harían con un tamaño pequeño —hasta un 30%—. Esto implica niveles de reservas menores y un sistema inmune empobrecido, lo cual reduce la probabilidad de que la colmena sobreviva a períodos de bajos recursos y puede alterar su dinámica poblacional.

De todas formas, Zavala aclaró que a pesar de que la información genética dentro de la colmena era la misma, las abejas respondieron diferente a los efectos del glifosato. Esto se relacionó con la ocurrencia (o no) de situaciones previas de estrés de exposición al glifosato. El efecto tóxico de este herbicida también fue evaluado mediante el análisis genético de los insectos.

Genes ‘detox’
Zavala afirmó que todos los animales tenemos la capacidad de reducir el impacto de ciertas sustancias tóxicas que contienen los alimentos. “Por ejemplo, estos mecanismos nos permiten detoxificar la cafeína del café. Podemos detectar cuándo están funcionando al mirar la ‘actividad’ de ciertos genes. Los insectos también tienen esos genes, que les sirven para reducir la toxicidad de los insecticidas”.

Jorge añadió que hasta hace un tiempo se creía que el glifosato sólo afectaba a las plantas, pero que en su investigación observaron los genes de las abejas para confirmar que resultó tóxico para ellas. “Pudimos detectar efectos negativos a pesar de que usamos dosis de glifosato más bajas, incluso, que las que encontramos en las colmenas a campo”.

El futuro de las abejas

En el laboratorio, los investigadores registraron impactos negativos sobre las larvas, incluso con dosis de glifosato menores a las que midieron en las colmenas a campo

“A partir de investigaciones similares a la nuestra sabemos que las abejas expuestas al glifosato pueden tener dificultades para percibir el dulzor de un néctar y también para aprender la relación entre un olor floral y la recompensa. Esto agrava la situación de las polinizadoras, ya que la flora nativa en los agroecosistemas está empobrecida y cada vez se deben esforzar más para hallarla”, contó Farina.

Además, para concluir, Farina indicó que las colmenas sufren impactos negativos más complejos que los que hallaron en sus estudios en laboratorio, ya que en los campos existe una complejidad mayor. “Se aplica más de un agroquímico y las colmenas sufren muchos otros estreses que producen respuestas diferentes en las abejas. Por ello, a futuro vamos a continuar y profundizar estas investigaciones conjuntas en lotes productivos”. (SEBASTIÁN TAMASHIRO)

En Argentina aumentó el reciclado de plásticos

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Ecoplas, Asociación Civil sin fines de lucro, presenta el nuevo índice de reciclado plástico. El mismo advierte que durante el año pasado se recuperaron 251.000 toneladas de plástico, en las que 241.000 toneladas son de reciclado mecánico y 10.000 toneladas como recuperación energética en hornos de cemento, dando como resultado un 26% de valorización sobre envases, embalajes y packaging plásticos.

Este volumen se ha cuadruplicado en los últimos 15 años.

Este resultado favorable, corresponde con el trabajo de capacitación y educación que Ecoplas viene desarrollado a través de sus planes educativos, amplificando el contenido científico que imparte tanto en escuelas y universidades como también a recuperadores urbanos y a la sociedad en general para promover el consumo responsable y el reciclado del plástico que, tras su separación, se puede convertir en múltiples productos: bancos de plazas, bolsas de consorcio, caños, madera plásticas, piedras plásticas, postes de viñedos, durmientes de ferrocarril, entre otros.

En este contexto, cobra más importancia una ley nacional de Gestión de Residuos de Envases o de Responsabilidad Extendida del Productor, que acompañe los desafíos que poseen los plásticos y los otros materiales que se encuentran en la corriente de residuos, a lo largo de su cadena de valor y ciclo de vida, ya que “la misma colaboraría en aumentar las tasas de reciclado y la disminución de material que es depositado en rellenos sanitarios, desperdiciando la oportunidad de que entren en la economía circular. Más aún, si consideramos que la industria plástica recicladora tiene un 60% de capacidad ociosa, por la falta de política pública y la baja separación de residuos que existe en el país”.

Para que estas cifras sigan siendo aún más significativas, hay que continuar por el camino de potenciar la economía circular, promoviendo una gestión inteligente de los residuos y el uso del recurso plástico post consumo a través de las 4R: reducción, reciclado, reutilización y recuperación mediante la revalorización del recurso.

Se anticipa desdoblamiento del mercado cambiario: dólar comercial y financiero

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Ayer miércoles 23, el Banco Central vendió «dólar futuro» -es decir, contratos por los que el vendedor entregará dólares a un precio fijo en una fecha determinada- por un total de 250 millones de dólares. Así, esos «precios de venta futuros» quedaron fijados al 31/10 a $60,09, al 30/11 a $64,20; al 31/12, a $76,35. El dólar a julio de 2020 se fijó en $97, pero fueron pocos los contratos a este plazo.

Debe quedar claro que Central operó para moderar las alzas en estas operaciones, que esta semana se dispararon. El dólar futuro al 31/12 había tocado un máximo de $84,30. Puede decirse que la intención fue la misma de las declaraciones de Alberto Fernández: «Estén tranquilos, porque vamos a cuidar sus ahorros y depósitos en dólares«.

Esto no significa que deban descartarse eventuales investigaciones judiciales (¿con qué criterio se decidieron los montos a vender, y a quiénes?) en un contexto donde las reservas del Central disminuyen día a día. Pero es de esperar que los jueces tengan mejores nociones de finanzas que en el anterior cambio de gobierno, cuando se sostuvo en una causa que «todo el mundo sabía que el valor «real» era el del dólar blue»).

Porque esta escalada en los precios del dólar pactados a futuro, reflejan los aumentos que se producen en el dólar «blue» y en particular en el «contado con liqui» (CCL) -que surge de compra de bonos o acciones, y su posterior venta en el exterior para hacerse de divisas, como se ha explicado varias veces en AgendAR. Es lógico que los negocios pactados a futuro, como se trata de operaciones financieras, se rijan por el valor del tipo de cambio de ese mercado.

Porque el «mercado», es decir, inversores, gerentes de finanza y especuladores, evalúan que en el futuro inmediato será inevitable un desdoblamiento del mercado cambiario. Esto es, un dólar para el comercio exterior, y otro para las operaciones financieras (¿y el turismo?). Lo primero fue propuesto hace ya más de dos meses por el diputado Felipe Solá.

El juicio a EXXON por engaños sobre el cambio climático

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Esta semana ha comenzado un juicio en los tribunales de Nueva York contra la gigante ExxonMobil. La acusación es que engañó a sus accionistas sobre los riesgos vinculados al cambio climático. Uno de los indagados será su ex CEO y ex secretario de Estado de Donald Trump, Rex Tillerson.

Las audiencias en este juicio, producto de cuatro años de investigación de la fiscalía, fueron descritas como «históricas» por varios expertos en derecho ambiental, y serán seguidas de cerca por la industria petrolera y activistas ambientales. Representantes de ambos lados estuvieron presentes en la apertura de las audiencias.

Tillerson presidió Exxon desde 2006 hasta que se convirtió en secretario de Estado de Donald Trump en enero de 2017, cargo del que fue retirado por el presidente en marzo de 2018.

En su argumento inicial, el representante del fiscal general Kevin Wallace, indicó que Exxon comunicó durante varios años a sus accionistas e inversores que estaba considerando los riesgos del endurecimiento de las leyes en varios países sobre las emisiones de gases de efecto invernadero.

Wallace mostró en una pantalla extractos de comunicaciones a los accionistas en los que Exxon afirma utilizar un «riguroso» sistema para sus proyecciones, incluido el aumento notable de los costos de sus emisiones de carbono para 2040.

Según Wallace, la compañía hizo sin embargo estimaciones de costos más bajos para evitar la caída de sus pronósticos de rentabilidad. «Los inversores estaban preocupados por el impacto (del cambio climático) y solicitaron información» para tomar decisiones, dijo Wallace. «Exxon les dio muchas explicaciones, pero no fueron ni verdaderas ni precisas (…) los inversores ahora tienen derecho a la verdad y a ser compensados».

Las comunicaciones engañosas habrían resultado en una sobrevaluación de las acciones del grupo, y un daño a los accionistas estimado «entre 476 millones y 1.160 millones de dólares».

El abogado de Exxon, Ted Wells, rechazó las acusaciones y las calificó como «lejanas a la verdad». Además, acusó a la oficina del fiscal de «motivaciones políticas», como resultado de una campaña para golpear a Exxon perpetrada por los medios de comunicación y las organizaciones ambientales.

Well dijo que si bien el sistema de medición de riesgo climático de la compañía incluía dos métodos, eso no tenía la intención de engañar a los inversores sino de proveer distintos pronósticos. Las proyecciones de mayores costos se utilizaron para anticipar la demanda de energía a largo plazo y la evolución de los precios, mientras que las menores permitieron estimar el costo de posibles proyectos de inversión, para tomar decisiones, pero sin impacto directo en los inversores.

Los activistas ambientales, que organizaron una pequeña manifestación ante la corte de Manhattan, esperan que ExxonMobil sea sentenciado a pagar fuertes multas. Su reclamo contra la compañía se inició en 2015 con el lema «#Exxonknew» («#Exxonsabía»), alegando que Exxon ocultó deliberadamente el impacto negativo de sus actividades sobre el medio ambiente.

Corresponde señalar que hace 4 años, en octubre de 2015, la prestigiosa Scientific American publicó un artículo: «Exxon tenía conocimiento del cambio climático desde hace casi 40 años«.

Un informe publicado este lunes por cinco académicos, incluidos dos de Harvard, comparó el discurso de los gigantes energéticos sobre el cambio climático con el de las tabacaleras, que durante mucho tiempo minimizaron los peligros del tabaco para la salud.

Cualquiera sea el resultado del juicio, dice Hana Vizcarra, experta en derecho ambiental de la Universidad de Harvard, los debates tendrán un impacto en cómo las grandes compañías de energía comunican sobre el riesgo climático. «Inversores y accionistas quieren más información relacionada con el clima y cómo (la regulación relacionada) afecta a las empresas», dijo. «Casi todas las compañías de petróleo y gas ahora producen informes relacionados con el clima; la cuestión es qué información debe incluirse».

Bolsonaro amenaza con sancionar a Argentina si gana Alberto Fernández y adopta medidas proteccionistas

Desde Japón, donde acudió este martes a la ceremonia de ascensión al trono del emperador Naruhito, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, amenazó con impulsar sanciones a la Argentina en caso de una victoria de Alberto Fernández. El capitán retirado dijo que propondrá dentro del Mercosur algún tipo de penalización hacia el país, como se hizo años atrás con Paraguay cuando el mandatario Fernando Lugo fue destituido. Afirmó que su objetivo es evitar “una gran patria boliviariana y abrir el mercado para el comercio con el mundo».

El mandatario advirtió que pediría sanciones contra Argentina en caso que el gobierno de Alberto Fernández se niegue a la rebaja de tarifas y la flexibilización comercial del bloque, integrado también por Uruguay y Paraguay.

«Podemos reunirnos con Paraguay y Uruguay y tomar una decisión semejante a la que se ha tomado (contra los paraguayos) en 2012», dijo a periodistas. Y agregó: «Sabemos que el regreso del grupo del Foro de San Pablo de la mano de Cristina Kirchner puede poner en riesgo a todo el Mercosur. Y tenemos que tener una alternativa a mano», afirmó Bolsonaro.

De cara a la cumbre del Mercosur que se realizará en diciembre en la ciudad de Bento Gonçalves, estado de Río de Grande do Sul, Brasil presentó un plan de reducción de tarifas de importación y la modificación del Arancel Externo Común que rige en el bloque sudamericano.

El gobierno brasileño presentó a sus socios del Mercosur una tabla de reducción de impuestos de importación inédita. La industria sería la más afectada ya que la iniciativa indica que el impuesto de importación para el sector caerá del 13,4 al 6,4%. Fabricantes de micros y de calzados ya protestaron por la propuesta porque consideran que eso beneficiará el ingreso de productos de China, principal socio comercial de Brasil desde 2009.

En AgendAR creemos que estas afirmaciones de Bolsonaro pueden considerarse una payasada, una imitación de su admirado Trump. Sin el realismo que caracteriza al original, y sin tomar en cuenta las diferencias entre el poder de Washington y el del Planalto. En particular, es dudoso que Uruguay y Paraguay, más sectores importantes de la economía brasileña, se embarquen en la cruzada que propone.

Pero aquí hay, además de una intervención grosera en la política interna de otro país -en estos tiempos de política de gritos no es tan inusual- el intento de dictarle una política económica. Eso ya es más original.

Las entidades empresarias y gremiales argentinas deberían tomar posición. Y nuestra Cancillería, cuando tengamos una nuevamente.

El nuevo barco atómico ruso (y lo que implica para nuestro CAREM)

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El Akademik Lomonósov impresiona por su porte y por lo que tecnológicamente significa. Es una barcaza de 144 metros de eslora, 43 metros de altura y 21.500 toneladas de desplazamiento. En su interior hay dos reactores nucleares que lo convierten en la única central nuclear flotante del mundo, pero no fue la primera ni probablemente será la última.

En Pevek, el puerto de la península de Chukotka en el Lejano Oriente ruso donde lo anclaron para dar energía, se convertirá en hogar de los 342 tripulantes que en los distintos turnos se ocuparán de mantenerlo en funcionamiento. Los reactores que lleva a bordo son de 35 MW cada uno y pueden proveer de electricidad a una ciudad de 100.000 personas, lo que excede en mucho a las necesidades de la pequeña Pevek, que tiene menos de 5000 habitantes. Por eso, la energía de esta central servirá fundamentalmente para desarrollar económicamente toda la región de la península Chukokta, la más remota de Rusia. Frente al Estrecho de Behring, la península tiene frente marítimo hacia el Oceáno Ártico por el Norte, y hacia el Pacífico por el Sur.

En la recorrida por el Akademic Lomonósov, cuando estaba anclado en Múrmansk, la ciudad más grande dentro del Circulo Polar Ártico, a los periodistas invitados se nos mostró no sólo las áreas técnicas sino también el departamento del capitán, la canchita de basket y la futura pileta de natación. Ésta tiene una foto enorme de una playa con palmeras (lo que generó sonrisas entre los visitantes, habida cuenta del destino del barco).

Dimitri Alekseenko, subjefe del directorio de la firma Rosatom para la construcción y operación de la central nuclear flotante, contó que llevó 10 años construirla, pero que las próximas se terminarán en cinco. No quiere hablar de costos hasta que los reactores se conecten a la red y comience la operación comercial.

En el Ártico y el norte de Siberia, con la escasa ventana de tiempo que dejan las temperaturas extremas para construcción terrestre convencional, toda obra es un desafío. Por eso, este desarrollo de reactores emplazados en un barco resuelve la necesidad de dar electricidad a poblaciones remotas y el costo de la primera unidad no es determinante. Todo prototipo de planta es mucho más caro que esa planta construida en serie.

El Akademik Lomonósov no es una novedad total. Estados Unidos tuvo una central nucleoeléctrica emplazada en un carguero: dio electricidad al Canal de Panamá entre 1968 y 1975. Eran otras épocas: los cuestionamientos de los grupos antinucleares occidentales fueron menores que los que hoy enfrenta este desarrollo tecnológico ruso.

Alekseenko detalló las medidas de seguridad contempladas en el diseño. Una de ellas es que la nave -en realidad una barcaza- no es autopropulsada por sus reactores, sino remolcada en todos sus desplazamientos. No se entiende bien por qué esto añade seguridad: el remolque en medio de tormentas es más azaroso que la autopropulsión. Además, la unidad está diseñada para soportar desde vientos de 200 kilómetros por hora hasta olas de 7 metros de altura.

Para la construcción se optó por un enfoque conservador, con materiales conocidos y probados tanto por los astilleros rusos como por la industria nuclear internacional. Efectivamente, los dos reactores de 35 MW responden al diseño PWR (Pressured Water Reactors), centrales de agua liviana presurizada, que salvo por el tamaño y la potencia, son conceptualmente idénticas a las que componen la mayor parte del parque nucleoeléctrico terrestre mundial, y también a las unidades de propulsión de las unidades de propulsión nuclear de las flotas militares y submarinas. Es un diseño de Westinghouse que, con muchas mejoras, viene manteniéndose desde principios de los ’50.

La vida útil del Akademik Lomonósov se prevé en 35-40 años, con mantenimientos cada 12 y recarga de combustible cada tres. Como Rosatom tiene en miras la exportación de este diseño, el combustible que usa está enriquecido a menos del 20%, específicamente, al 14,6%. En realidad, se trata de una cifra bastante alta para centrales nucleoeléctricas (cuyo combustible normalmente está enriquecido a entre el 1,8% y el 4%.). Está un poco debajo del enriquecimiento considerado tope (19,7%) para reactores de investigación, irradiación de materiales y fabricación de radioisótopos médicos e industriales.

Con este combustible, Rosatom, por razones de diseño naval, trató de ganar dos pájaros de un tiro: por un lado, redujo el tamaño de las piezas más pesadas y voluminosas de las dos PWR: los recipientes de presión que encierran los núcleos de cada unidad. Por otra parte, logró alargar el tiempo de recarga de combustible a 3 años.

Escenarios energéticos
La central flotante aparece en un momento en que el panorama global del sector nuclear vuelve a ser promisorio. La energía nuclear está recuperando su protagonismo, debido al agravamiento, hoy incontestable, del calentamiento global y a la necesidad urgente de reemplazar combustibles fósiles.

Según la Agencia Internacional de Energía, dependiente de las Naciones Unidas, la nuclear es la segunda fuente de generación de electricidad sin emisión de CO2 detrás de la hidroeléctrica. El mapa es cambiante, porque China está ampliando su base nuclear (ya tiene 48 reactores) y va a superar la capacidad de generación de Estados Unidos y la Unión Europea en los próximos años. La India está construyendo nuevas centrales, de mayor potencia que la de su flota de 22, y quiere llegar a 2030 con 20 unidades más. Corea del Sur y Vietnam tienen planes de expansión nucleoeléctrica, y en Europa Central, Medio Oriente y África subsahariana debutan en este campo países que jamás tuvieron este tipo de máquinas. En todos los escenarios futuros que proyecta la agencia, la energía nuclear gana espacio dentro de la matriz global a expensas de la electricidad térmica, es decir la obtenida con combustibles fósiles (ver gráfico con las proyecciones).

Con respecto al Akademik Lomonósov, la elección de emplazamiento en Pevek se debió a algo más que la necesidad de electrificar un pueblo siberiano remoto. La Península de Chukotka es un eslabón importante del nuevo corredor marítimo del Ártico, que Rusia denomina Ruta Marítima del Norte. Situada frente a Alaska, domina el Estrecho de Behring, hasta hace poco un sitio casi enteramente muerto en términos logísticos, pero desde la deglaciación estacional cada vez más duradera del hielo flotante polar boreal, se está volviendo EL nuevo eje mundial de navegación comercial.

Es una ruta que comenzó a abrirse a la navegación por el derretimiento de los hielos del Ártico, que probablemente en 2040 habrán desaparecido totalmente durante el verano boreal. Si Rusia logra mantener abierta esta ruta durante todo el año -y hasta ahora lo viene logrando- con sus enormes rompehielos nucleares y una logística confiable, los barcos que van del Sudeste asiático a Europa la elegirán por sobre el Canal de Suez o Panamá: reducen al menos en siete días la navegación.

«La Ruta Marítima del Norte puede ser un significativo recurso económico y estratégico para Rusia», explicó Eddy Bekker, investigador del World Trade Institute de la Universidad de Berna, en Suiza. «El uso comercial por parte de las principales navieras del mundo puede generarle ingresos sustanciales al país».

Bekker es coautor de una investigación que concluye en que si para 2030 esta ruta está operativa todo el año y si Estados Unidos abre un corredor similar por el Ártico canadiense y Alaska, se reducirá en dos tercios el tráfico de barcos por el Canal de Suez y en un tercio el que atraviesa el Canal de Panamá, con un impacto fenomenal en el comercio internacional.

Más allá de esta estrategia geopolítica de mediano plazo, en poco más de dos meses, el 31 de diciembre, cuando la larga noche polar se haya asentado sobre Pevek, los dos reactores del Akademik Lomonósov comenzarán a dar luz y a proveer de agua caliente a un asentamiento humano remoto con un clima despiadado. Y el barco se convertirá en la central nuclear más septentrional del planeta.

¿En qué nos afecta, como argentinos, la posibilidad de una flota de barcazas similares al Lomonósov? Probablemente trace un límite de mercado al proyecto CAREM: en un mercado como Indonesia, con miles de islas desparramadas a lo largo de un arco de 4000 km. de mar, no es imposible que en 10 años estemos compitiendo con Rosatom: ellos ofrecerán la electrificación instantánea de islas enteras con su barcaza. Nosotros les haremos frente con una oferta de construcción terrestre aparentemente más convencional, pero con una ingeniería nuclear de base bastante más avanzada que los actuales PWRs, basada en la refrigeración convectiva y la seguridad inherente, prácticamente a prueba de los dos peores accidentes posibles: el recalentamiento catastrófico del núcleo y la fuga masiva de refrigerante. Si ésta fuera una discusión únicamente técnica, tendríamos ganada la batalla antes de su comienzo.

Ante un cliente como Indonesia, país geológicamente muy activo, los rusos podrán aducir que sus barcazas son menos vulnerables a terremotos, y nosotros les contestaremos: «Sí, claro, ¿y a tsunamis también?». El gran maremoto de Tailandia de 2004 y el de Tohoku, Japón, en 2011, terminaron con barcos en algunos casos de 10 o 20 mil toneladas arrastrados kilómetros tierra, avanzaron demoliendo edificios a su paso hasta quedar varados en medio de ciudades, a veces sobre su quilla, otras, tumbados sobre sus bordas. Si esto le sucediera a una barcaza con 70 MW nucleares a bordo, ¿cómo resistirían estructuralmente esos dos reactores a bordo? Dentro de las centrales nucleares terrestres, en cambio, el CAREM (y tal vez el NuScale estadounidense) son probablemente los dos diseños más sismorresistentes y a prueba de otras catástrofes, como inundaciones o atentados.

Pero tener como oponente a Rosatom no es una buena noticia: es la mayor exportadora mundial de centrales nucleoeléctricas (corona que en una década estará tratando de defender de China, y ambos países, de Corea). A diferencia de las cambiantes políticas nucleares del estado argentino, el estado ruso apoya monolíticamente a su empresa nuclear. Y ésta es tal vez la diferencia mayor.

Tanto apoya el estado ruso a Rosatom que la firma le ofreció un símil Lomonosov a la Argentina a sabiendas de que aquí el CAREM es «proyecto de bandera». Lo ofreció para electrificación instantánea de cualquier proyecto electrointensivo costero en la Patagonia. Más de un funcionario dedicado «al turismo nuclear» aquí se tentó. Pero comprarle a los rusos sería un doble problema: por un lado, degollaría en la cuna al CAREM. Por otro lado, ¿qué pasaría con esa barcaza que tolera oleajes de 7 metros en el Mar Argentino, donde debido a la combinación de fondos bajos, corrientes de marea, tempestades y el «shoaling», o amplificación por el fondo de ondas de tormentas lejanas, es habitual que supere los 8 y más metros?

El Mar Argentino debajo de los 40o de latitud es muy destructivo. Resulta habitual que nuestros buques oceanográficos regresen de campañas prolongadas estructuralmente demolidos por olas de hasta 12 metros, y deban pasar meses enteros en dique seco, en reconstrucción profunda. Durante las campañas bravas, a bordo se multiplican los casos de contusiones y roturas de huesos. Aún con un banco de baterías en cortocircuito, lo que suponía el peligro de una explosión de hidrógeno, en una decisión fatal, el submarino ARA San Juan debió abandonar la profundidad de snórkel (18 metros), que daba la posibilidad de ventear ese gas explosivo, y bajar a «plano de seguridad» (40 metros), para ponerse a salvo de un oleaje que lo estaba destruyendo, y tratar de arreglar el desperfecto en aguas más tranquilas. Lo cual salió muy mal. Por último, entre 2000 y 2016, las tormentas del Mar Argentino hundieron 41 barcos pesqueros, con la pérdida de 86 tripulantes. Mal lugar éste para andar llevando a la sirga, entre remolcadores, una barcaza de 21.000 toneladas con 2 centrales nucleares a bordo.

Pero el CAREM, a diferencia del Akademik Lomonósov, y gracias a la desidia de la dirigencia política argentina frente a este proyecto, hoy es sólo un prototipo experimental de 25 MW, probablemente muy distinto de la versión comercial que ya deberíamos estar construyendo. Ésta sería una central de hasta 4 módulos de 120 MW, y podría venderse en todo el rango de potencias entre la mencionada y los 480 MW, de acuerdo a la cantidad de módulos que lleve.

Para competir contra los rusos, hay dos ángulos. El primero es el de la seguridad operativa. Más allá de que el CAREM es un reactor 100% terrestre, la diferencia ingenieril más profunda entre nuestra planta y las del Lomonósov son senciellas: los reactores rusos son PWRs convencionales, con enfriamiento del núcleo por bombas, y por ende, vulnerables a un «black out» si éstas se quedan sin electricidad.

La paradoja de casi cualquier central nuclear es que produce electricidad pero puede quedar en apagón, y esto puede dejar al núcleo sin refrigeración. En 3 de las centrales de Fukushima, esto implicó el derretimiento catastrófico de los núcleos y la ruptura de los recipientes de presión. Para precaverse, una central suele tener varios generadores diésel de respaldo, en general escalonados en profundidad: el 2do por si falla el primero, el 3ro por si falla el 2do, y así. En Fukushima el origen del desastre fue que el tsunami dejó el complejo de centrales sin electricidad de red, pero además anegó -e impidió el arranque- de los generadores diésel de «back up», estúpidamente situados en los niveles más bajos de los edificios.

El Lomonósov es una versión flotante de un problema similar: los generadores de respaldo están todos a bordo, lo que comprometería la refrigeración de emergencia en el caso de que la barcaza naufrague.

En cambio el CAREM se refrigera solo y pasivamente, por convección. Esta refrigeración es llamada «natural», porque no depende de sistemas activos y falibles sino de las leyes de la naturaleza: el agua fría baja y entra a refrigerar el núcleo, el agua caliente sube y genera vapor, así de simple. Esto y la estructura compacta (los generadores de vapor están encapsulados por el recipiente de presión) evita las bombas y los grandes caños presurizados. Y eso le permite al CAREM ser simultáneamente más seguro, y seguramente más barato cuando entre en producción seriada. Eso sí, es irreal subir un CAREM a un barco: la convección actúa por las variaciones de peso específico del agua fría o caliente, y por gravedad. Pero necesita de una chimenea por la que pueda ascender el agua caliente, y ésta debe conservar siempre la vertical. Una planta nucleoeléctrica marina (como las unidades de propulsión de submarinos y portaaviones nucleares) puede tratar de tener, por diseño, cierto grado de refrigeración convectiva, pero necesariamente necesita de bombeo, porque las naves rolan, guiñan y cabecean.

De modo que es difícil que podamos ofrecer jamás un CAREM flotante y sacarle ése mercado a los rusos: el de las costas desoladas, desconectadas de redes eléctricas, con oleaje moderado y a salvo de tsunamis. Pero un rápido inventario en el mapamundi muestra que éstas no son tantas. Entre tanto, pelearle otros mercados costeros al Lomonosov o similares, incluído el del Mar Argentino, ¿por qué no?

Aquí entra a tallar el lado económico. Los análisis de costos hasta el momento indicarían que un CAREM comercial de 480 MW podría llegar a U$ 5 millones por MW instalado, lo que es aproximadamente la mitad del costo, medido en iguales unidades, de una PWR de tercera generación y gran tamaño de origen europeo, ruso, coreano o chino. En el caso de los 2 PWR de un Lomonósov, por asuntos de escala, la diferencia económica a favor del CAREM podría ser aún mayor, pero toda comparación es ociosa: los rusos no dan números. Por supuesto, toda ventaja económica argentina dependería de que de aquí a 10 años se llegue a un CAREM construído en fábricas, como un avión, y que sea capaz de ser entregado «llave en mano» y funcionando al cliente a los 4 o 5 años de formulado el pedido.

Y para competir en la logística, habría que ver la situación caso por caso: los dos reactorcitos del Lomonósov viajan en una super-barcaza. Pero el CAREM está pensado para que sus componentes mayores (los recipientes de presión) puedan viajar prácticamente terminados desde fábrica a destino en barco carguero, tren o carretón rutero. Tal vez los rusos puedan darnos batalla en ciertas costas meteorológica y geológicamente tranquilas y despobladas. Por el resto, podemos dar batalla. Y a fecha de hoy seguimos teniendo una mejor propuesta que cualquiera de las de Rosatom para crear «oasis» eléctricos en medio de grandes desiertos continentales.

Sin embargo, donde los rusos inevitablemente nos matan es en compromiso. Ellos tienen una barcaza, nosotros una propuesta. La bellísima ingeniería conceptual del CAREM fue presentada por primera vez en 1984. ¡Todavía existía la Unión Soviética! La CNEA la miró con frialdad y alrededor de 1988 le cedió el proyecto a INVAP, que lo desarrolló paso a paso hasta que en 2000 empezó a hablarse de SMRs («Small Modular Reactors») en el ambiente atómico mundial, y nuestro CAREM a pintar como posible exportación interesante. Con el renacimiento nuclear argentino de 2006, la CNEA le quitó el proyecto a INVAP y creó toda una gerencia «ad hoc» para traerlo al mundo. Pero los partos de CNEA suelen ser largos y con sufrimiento. No fue una decisión fácil: en la resucitación nuclear argentina de 2006-2015, la CNEA necesitaba desesperadamente un «proyecto de bandera» para ordenar sus filas.

Pero fue una decisión de riesgo. La construcción del prototipo de 25 MW del CAREM, situada en el mismo complejo de las Atuchas I y II, se inició en 2011. Debido en parte a rediseños de ingeniería que la CNEA consideró imprescindibles y que INVAP habría descartado de plano con tal de terminar la obra en tiempo y forma, en lugar de entrar en criticidad razonablemente en 2017 o 18, el CAREM llegó a 2015 con atrasos enormes. Cuando cambió el gobierno nacional, la obra era todavía un agujero en la tierra que iba empezando a recibir coladas de hormigón.

En 2016 sobrevino un ajuste brutal de todo el sector científico y tecnológico y la Comisión Nacional de Energía Atómica perdió aproximadamente la mitad de su presupuesto, lo que impactó de lleno sobre el CAREM. Luego Juan J. Aranguren, ministro de energía (y petrolero), le quitó a la CNEA -llovido sobre mojado- la dirección de obra. A partir de ese momento los atrasos y despidos de personal en obra por falta de pago se volvieron moneda corriente. En 2019, la novedad fue que el CAREM tuvo cero pesos asignados en el Presupuesto Nacional (sic). Cunde la frustración en la Gerencia CAREM. Los sueldos de los ingenieros y reactoristas, ya bajos en 2015, hoy son ridículos. En cuanto a la obra, se para a cada rato por falta de pago a proveedores. Sólo en lo que va de 2019, la Gerencia CAREM de la CNEA perdió la mitad de sus jefes de diseño.

El estado argentino tienen que repensar profundamente qué hace con su sector nuclear. Éste es, junto con la biotecnología y el software, uno de los 3 arietes de «know-how» del país, y uno muy capaz de generar exportaciones industriales de alto valor agregado.

Competir contra Rosatom o contra cualquier otro proyecto SMR será imposible mientras nuestros proyectos nucleares queden bajo la autoridad de las petroleras, como sucedió bajo la administración macrista. Fue, literalmente, dejar al perro al cuidado de los chorizos. Para disipar dudas, 1000 MW nucleares evitan la combustión de 1600 millones de m3 de gas natural. Esta cifra explica mejor que ninguna otra por qué la Secretaría, luego Ministerio, luego Secretaría de Energía, reducto petrolero histórico, vive haciéndole perradas a la CNEA y a las empresas nucleares más o menos desde tiempos del presidente Arturo Illia.

Si la pregunta es cómo impacta la oferta del Lomonósov sobre el proyecto CAREM, las respuestas son varias: podría ser un competidor geográficamente acotado. No obstante, particularmente a la luz del desastre que hizo el gobierno con la administración del Programa Nuclear, la respuesta más verdadera es que por ahora la Argentina, el único país con un SMR compacto en construcción, viene haciendo todo lo posible por autoeliminarse de toda competencia.

El Gobierno evalúa el momento para otro aumento de naftas

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El diario El Cronista informó que se habilitaría un aumento de 3% después de las elecciones, a pesar del «congelamiento» (ya descongelado una vez antes). En las empresas aducen un atraso de 17% en los precios y que pararán sus inversiones el próximo año.

Aunque el congelamiento de precios de los combustibles líquidos (naftas y gasoil) se extiende formalmente hasta el 13 de noviembre, el Gobierno analiza desde hace semanas el momento preciso para habilitar un nuevo aumento, tal como lo hizo a mediados de septiembre con un 4%. Así lo contaron fuentes oficiales, que advirtieron que dependerá exclusivamente de la decisión del presidente Mauricio Macri.

Era improbable que suban los combustibles poco antes de las elecciones generales, por lo que el rumor que corre en el sector es que el congelamiento caería el lunes 28 de octubre, derogación de decretos mediante. Según una empresa consultada, el Gobierno planeaba habilitar un incremento de 3% para recompensar en parte la inacción de septiembre y que no se siga acumulando un atraso en los precios, que los directivos de las petroleras ubican en un 17%.

El congelamiento de precios, dispuesto en agosto, impactó en toda la cadena petrolera y produjo incertidumbre en los ejecutivos. De hecho, hace semanas vienen señalando que la inversión caerá en 2020: en petróleo por lo que las petroleras llaman «las malas señales de la política», mientras que en gas falta capacidad de transporte y demanda local.

Mientras tanto, YPF, la compañía líder, logró instalar en la agenda sectorial el mensaje según el cual los aumentos en los combustibles no están ligados de manera directa con la inflación. Su presidente, Miguel Ángel Gutiérrez, mostró que las naftas y gasoil subieron 22% en lo que va de 2019, contra una inflación acumulada a septiembre que estimaron cercana a 39% (solo el mes pasado el índice de precios habría saltado 7,1%).

«Si de golpe incrementamos un 17% los precios, el efecto va a ser peor porque caerán fuerte las ventas», matizaron en una petrolera. En agosto, incluso, bajó por primera vez el consumo de nafta súper, la variedad más barata. La crisis ya se manifestaba en la demanda de nafta premium, que bajó a más de 20% interanual.