El presidente francés propone tratar los incendios del Amazonas en el G7

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, se unió a la protesta internacional por los incendios forestales en la selva amazónica. Y los calificó de “crisis internacional”.

“Nuestra casa está en llamas. Literalmente”, tuiteó Macron ayer jueves. “Amazonas, los pulmones de nuestro planeta que producen el 20% de nuestro oxígeno, está ardiendo. Esta es una crisis internacional”. “Miembros del G7 se reúnen en dos días para discutir esta emergencia”, dijo también antes de agregar el hashtag #ActForTheAmazon.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, respondió en Twitter: “Lamento que el presidente Macron busque instrumentalizar una cuestión interna de Brasil y otros países amazónicos para obtener ganancias políticas personales. El tono sensacionalista con el que se refiere a la Amazonía (atractivo incluso para fotos falsas) no hace nada para resolver el problema”.

“El gobierno brasileño permanece abierto al diálogo, basado en datos objetivos y respeto mutuo. La sugerencia del presidente francés de que los temas amazónicos se discutan en el G7 sin la participación de los países de la región evoca una mentalidad colonialista que no tiene cabida en el siglo XXI”, agregó Bolsonaro.

Como es sabido, G7 se denomina a la reunión periódica que mantienen entre sí Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Gran Bretaña. Rusia formaba parte hasta la invasión de Crimea, y Trump ha sugerido que se la invite de vuelta en el 2020. En cualquier caso, no es el Directorio del mundo -China no forma parte del grupo. Y el presidente Macron habla en este tema para sus ciudadanos y para la Unión Europea, la región donde tienen más impacto electoral los temas del medio ambiente.

Pero… es probable que tarde o temprano esos temas se conviertan en prioritarios para las Grandes Potencias. Los países de América del Sur debemos participar en esas discusiones, para tratar de evitar que nos impongan normas antagónicas a nuestros intereses estratégicos. El pintoresco negacionismo de Bolsonaro -atribuye la preocupación por el cambio climático al «marxismo cultural»- no ayuda.

Empresarios Pymes con el equipo de Alberto Fernández

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El presidente de la Confederación Empresaria de la Provincia de Buenos Aires (CEPBA), Guillermo Siro, está organizando junto al Lic. Ariel Schale, Director de la Fundación ProTejer y miembro del grupo de asesores de Alberto Fernández, una reunión de los empresarios pymes de la provincia de Buenos Aires para la semana próxima.

La intención es discutir las políticas necesarias para la recuperación de las empresas pequeñas y medianas, en un marco de defensa del empleo argentino, de formación de empresarios y trabajadores, y de la incorporación de tecnología en la producción.

72.843 incendios en Amazonas durante 2019

Brasil está atravesando la mayor ola de incendios y deforestación de los últimos años.

De acuerdo a los estudios sobre el medio ambiente, la selva tropical del Amazonas tiene la capacidad de absorber 2.400 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año, aproximadamente la cuarta parte de todo el carbono absorbido por los bosques del mundo. Ahora, este importante pulmón del planeta Tierra está atravesando un momento muy delicado. Una ola de incendios prende alertas en todo el mundo.

De acuerdo a las cifras del Instituto Nacional de Investigación Espacial del Brasil (INPE), en la Amazonía se han detectado 72.843 incendios desde enero de 2019. Esto representa un aumento del 83% en comparación con los incendios registrados en 2018, la cifra más alta desde que comenzaron los registros en 2013.

El 9 de agosto los agricultores del estado brasileño de Pará habían pedido un «dia de fogo», también conocido como «la queimada», una práctica que consiste en realizar «incendios controlados» para limpiar la tierra y crear condiciones favorables para su uso. El problema es que algunos de estos incendios se habrían realizado en zonas no autorizadas, lo que desató, entre otras cosas, que las emisiones de dióxido de carbono se dispararan fuera los niveles considerados como «aceptables».

Precisamente desde ese 9 de agosto se declaró una emergencia en la selva del Amazonas, esto debido al aumento en los incendios en Mato Grosso y Pará, dos regiones donde la actividad agrícola de Brasil ha penetrado la Amazonía y ha estimulado la deforestación. Los incendios forestales son comunes en la llamada «estación seca», pero también se pueden considerar deliberados, ya que, afirman, los agricultores deforestan ilegalmente tierras para la ganadería.

Debe agregarse que la tasa de deforestación en el Amazonas también ha aumentado en los últimos meses. De acuerdo a los registros al mes de julio, cada tres minutos un trozo de selva tropical del tamaño de un campo de fútbol desaparecía. Esto llevó a que Alemania y Noruega retiraran su financiación del ‘Fondo Amazonas’, que es un programa que precisamente busca mantener la sustentabilidad en la región y que sirve como un incentivo para reducir la deforestación.

En los últimos diez días los incendios no han cedido, lo que ha provocado que una enorme columna de humo haya llegado a Sao Paulo desde el pasado lunes, dejando escenas abrumadoras de calles oscurecidas en plena tarde donde los coches han tenido que encender los faros de sus coches cuando aún eran las tres de la tarde.

Según Jacquelyn Shuman, científica de la sección de investigación terrestre del Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas, la tala de árboles sin planificación y los incendios en zonas no autorizadas están provocando que «el ciclo de la nube forestal» se esté rompiendo. Significa que cada vez hay más zonas secas y las propiedades únicas que hacen a una selva lluviosa desaparecen.

Así, se están creando condiciones devastadoras a uno de los ecosistemas más emblemáticos del mundo, esto debido al aumento de las temperaturas, la sequía provocada por los incendios y la deforestación. Lo peor de todo es que se trataría de un daño irreversible que afectaría a todo el planeta.

Por su parte, el gobierno de Bolsonaro niega que todo esto sea verdad, y ha salido a disputar con vehemencia los datos provistos por el INPE y otras fuentes. La crisis climática no es un tema de preocupación para su gobierno; el canciller brasileño Ernesto Araújo ha dicho que es un complot del «marxismo cultural» para favorecer el crecimiento de China.

Bolsonaro plantea que defiende la soberanía de Brasil sobre la Amazonía, y mandó a la canciller Ángela Merkel a usar los fondos para «reforestar Alemania» y reprochó a Noruega por «matar ballenas» y «extraer petróleo del Polo Norte». Recientemente despidió al director del INPE, después de que el instituto publicara cifras y estadísticas que dejaban claro el aumento en las cifras de deforestación e incendios en Brasil. El titular del INPE Ricardo Galvão había acusado a Bolsonaro de «cobardía» por criticar los datos provistos por el instituto.

Más allá de la legítima preocupación -vivimos en un solo planeta, y eso será así por largo tiempo- en AgendAR entendemos que los sudamericanos no podemos aceptar que nuestros recursos naturales sean «patrimonio de la humanidad». No, al menos, hasta que los recursos minerales de EE.UU. y Rusia, por ejemplo, también lo sean.

En todo caso, el presidente Bolsonaro es un personaje pintoresco y, sospechamos, efímero. Pero las necesidades de la economía brasileña seguirán vigentes cuando él sea una anécdota. Hace 2 semanas publicamos ¿Cómo llegó Brasil a un presidente que propone talar el Amazonas? Encierra una advertencia para nosotros también.

El Instituto Internacional de Finanzas advierte que Argentina necesitará financiamiento extra del FMI

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El Instituto Internacional de Finanzas (IIF), que ya había anticipado la crisis de 2018 que llevó al país a pedir dinero al Fondo, dice que la dolarización típica del proceso electoral hace más grande la necesidad de financiamiento externo y que el actual acuerdo con el organismo es limitado.

El Instituto de Finanzas Internacionales, Inc. (IIF por sus siglas en inglés) es una asociación mundial de instituciones financieras. Reúne a los bancos más influyentes, y en su último informe alerta que hay una mayor probabilidad de que el país necesite un financiamiento extraordinario (otro más) del FMI.

 «Cuando se aprobó el programa del FMI para la Argentina en junio 2018, advertimos que se necesitaría financiamiento adicional»,recordaron los analistas del IIF en el último informe. Sigue: «La carga y el aumento del programa en octubre pasado abordaron el problema parcialmente, pero nosotros seguimos argumentando que las necesidades de financiamiento externo podrían ser sustanciales antes de las elecciones de octubre de 2019».

Para el organismo, la dolarización de los argentinos en la previa de cualquier proceso electoral es lo que pone una presión extra sobre estas necesidades de fondeo. «Por el momento, las salidas no son elevadas en relación con las elecciones pasadas, en parte debido a que las conmociones del año pasado fueron graves».

Reconocen que «la fuga» de los argentinos todavía no se acerca a los niveles que alcanzó en 2001, cuando el país entro en default. Pero advirtieron que «el riesgo de grandes drenajes de reservas continuará, lo que aumentará la probabilidad que Argentina necesite fondos adicionales del FMI».

«Casi todas las elecciones en el país están asociadas con un aumento de las salidas de capital. Lo que hace la corriente situación notable es que Argentina se acerca a las elecciones de octubre y los primeros meses de una nueva administración con un fondeo disponible del FMI relativamente limitado, ya que el programa se usó por adelantado para lidiar con el estrés financiero del año pasado«.

En nuestra opinión, el IIF está en mejores condiciones que cualquier otra institución para saber que los fondos de inversión prudentes se retiraron hace tiempo, y que los que especularon en las últimas semanas se «quemaron» en la débacle del lunes 12 de agosto. La preocupación se debería a los depósitos en bancos locales nominados en dólares (los «argendólares»). Según la información del Central, en solo dos días tras las PASO, los argendólares cayeron por u$s 733 millones. Al día 13 de agosto el monto total había bajado a u$s 31.770 millones.

Cambio climático: Islandia marca el sitio de su primer glaciar «desaparecido»

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El primero de los 400 glaciares que tiene Islandia desapareció por culpa del cambio climático. Desde ahora será recordado con una placa conmemorativa, una advertencia para el futuro. El antiguo glaciar Okjökull, situado en el oeste de Islandia, abarcaba 15 kilómetros cuadrados de montaña hace un siglo, con un ancho de 50 metros.

Ahora, se ha reducido a apenas un kilómetro cuadrado de hielo de 15 metros de profundidad, perdiendo su estatus de glaciar. “Se espera que en los próximos 200 años todos nuestros glaciares sigan el mismo camino“, indica la placa en islandés e inglés. “Este monumento sirve para reconocer que sabemos lo que está pasando y que sabemos lo que tenemos que hacer. Solo ustedes saben si lo hicimos“, continúa.

El memorial está fechado en agosto de 2019 y también lleva grabadas las palabras “415ppm CO2” en referencia al récord alcanzado en mayo de 2019 de 415 partes por millón de dióxido de carbono en la atmósfera. Un glaciar se define como una masa continua de hielo compacto que aumenta su volumen cada invierno más de lo que pierde durante el verano, de manera que su peso oscile en unas medidas similares todo el año. Cuando este proceso se para y el hielo se reduce, los restos se conocen como ‘hielo muerto’.

Cymene Howe, profesora adjunta de antropología en Rice, explica que la placa “será la primera que se inaugure por la desaparición de un glaciar consecuencia del cambio climático en el mundo“. Esto debería llamar la atención de lo que se perdió, remarcó. Junto a su compañero Dominic Boyer, Howe estudia la economía y el impacto cultural del calentamiento global y la pérdida del hielo en las comunidades islandesas. “Estos cuerpos de hielo son las reservas de agua más grandes del planeta“, asevera.

Cambios en el gobierno. Nada cambia

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Como habíamos anticipado en algún detalle aquí, ayer Argentina estrenó nuevo ministro de Hacienda. Y desde los modestísimos objetivos de este gobierno en el plano de la economía argentina, puede decirse que empezó con buen pie.

El presidente Macri dijo: «El dólar se va a quedar donde está». Y ayer, después de la apertura de los mercados -media hora después de la fijada para la jura del nuevo ministro- el precio del dólar quedó en $ 57,39. Para lograrlo, el Central vendió 112 millones de dólares de sus reservas (como indicamos en otra nota de hoy, sus reservas han descendido en este mes U$S 8.509 millones.

La Bolsa bajó un 10,4%, reflejando la baja que las acciones argentinas habían tenido en la de Nueva York en el feriado local del lunes. La calificadora Fitch mencionó la posibilidad de que la deuda argentina debiera ser reestructurada…

En la economía real, la autopartista 3M analiza dejar de producir en el país. Un día como todos, en suma.

Por si resulta de interés, en un grupo de economistas se intercambiaron opiniones sobre lo que se necesitaría para salir de esta «recesión con (alta) inflación». Hubo un limitado consenso en torno a un esquema: «Un nuevo set de precios relativos -razonablemente estable- que ordenen la macro, tasa de interés muy moderadamente positiva, tipo de cambio alto, y salario real en pesos alto para recuperar el nivel del consumo«. Citando a un dirigente del siglo pasado, se dijo «Todo el arte está en la ejecución».

El consenso más firme fue en torno a los requisitos imprescindibles «Poder político y decisión».

Caen U$S 8.509 millones las reservas del Banco Central

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El derrumbe del valor de los bonos argentinos -entre 30% y 40%- obligó al Tesoro a pagar ayer US$ 2.615 millones para cancelar un contrato de recompra (Repo) que había sido acordado con bancos internacionales justamente para robustecer las reservas.

La consecuencia fue una caída imprevista de las tenencias del Banco Central de US$ 3.016 millones. Entre este pago, las ventas de divisas para contener el tipo de cambio y los retiros de depósitos en moneda extranjera, la corrida ya se llevó US$ 8.509 millones en lo que va de agosto, que va camino a ser el mes récord en salida de dólares del BCRA.

La cancelación anticipada del Repo fue obligada porque los bonos soberanos argentinos eran garantía del préstamo. En este tipo de operaciones, el Tesoro emite títulos de deuda bajo el compromiso de recomprarlos una vez terminado el acuerdo. Como el valor de los papeles cayó por debajo del piso establecido en el contrato, se gatilló una cláusula que obligaba al Gobierno a emitir más bonos a las tasas superiores al 60% que fija hoy el mercado para los activos nacionales o abonar el compromiso en efectivo y cerrar la transacción.

Quien apeló a la cláusula para recibir el dinero prestado fue un consorcio de bancos privados que estaría integrado por Santander, HSBC, BBVA, Nomura, Citi y Credit Suisse. Con este pago, Argentina redujo su deuda pública en US$ 12.810 millones, al cancelar US$ 5.948 millones del Bonar 2024, US$ 4.019 millones del Bonar 2025 y US$ 2.842 millones del Bonar 2037. Hace 30 años se habló por primera vez de un «festival de bonos».

Se afirma que esta operación encendió las alarmas tanto en el Gobierno como en el Frente de Todos ya que aceleró el derrumbe de las reservas, necesarias para intervenir en el mercado cambiario.

El 31 de julio las arcas del BCRA tenían US$ 67.899 millones. Los retiros de depósitos en dólares de los bancos, las ventas de divisas por cuenta propia y por orden del Tesoro y los pagos de vencimientos hicieron que en apenas 13 días hábiles caigan a US$ 59.390 millones. Se trata de la mayor baja de la historia. Incluso superior a los anteriores meses de corrida y enero de 2006 cuando luego de la cancelación de la deuda con el Fondo se fueron US$ 8.388 millones.

Por el cambio climático Argentina sufre ciclos más largos de sequía

Aunque el aumento de la temperatura y el de la frecuencia de las precipitaciones intensas son los fenómenos más conocidos del cambio climático en Argentina, los investigadores observan que se está dando en el país un incremento de las secuencias secas –incluso extremas, de más de 15 días–, lo que en determinadas épocas del año puede impactar en el sector productivo agrícola.

“A partir del cambio climático hay una modificación de cómo está lloviendo. Puede llover en forma muy intensa, así como también tener muchos días seguidos sin lluvia. Estamos analizando los dos extremos y la temperatura para sumar la evapotranspiración al estudio del evento de sequía”, explicó la investigadora Olga Penalba, del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y de los Océanos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

Según un estudio de investigadores de la mencionada facultad y de la de Agronomía de la UBA en el que se analizaron las secuencias largas extremas de más de 15 días seguidos sin lluvia (o precipitación inferior a un milímetro), en áreas de las provincias de San Luis, Córdoba o La Pampa hay entre un 20% y 25% de posibilidades de sufrir largos períodos de sequía en primavera y en otoño (que son las estaciones que más impactan en los cultivos). Estas probabilidades superan el 50% en invierno, aunque el impacto es menor. Los datos son un poco mejores para la región del Litoral y la provincia de Buenos Aires, con entre 10% y 20% de chances de sufrir secuencias largas de días secos, en otoño y primavera, y entre 30% y 40% en invierno.

“En el oeste de la provincia de Buenos Aires, La Pampa, sur de Córdoba y San Luis, en el período 1986-2008 hubo entre un 10% y 20% más de casos de sequía respecto del período 1961-1985, solo analizando la precipitación”, destacó Penalba. Esta zona es la que aparece como la más vulnerable tanto en el presente como en el futuro. La investigadora del Conicet agregó que “en toda la provincia de Buenos Aires, en La Pampa y en la Patagonia norte hay un aumento en la cantidad de veces que puede darse una sequía”.

Por su parte, la responsable del área de Climatología del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), María de los Milagros Skansi, indicó que a nivel global se consensuaron indicadores para monitoreo de cambio climático, como el impacto asociado a inundaciones y a sequías. “Las lluvias explicó– se concentran en eventos más puntuales, pero después se puede tener un período más largo de lo que era normal antes, sin lluvias. El cambio climático afecta los extremos de lluvia y los déficits”.

La especialista del SMN señaló que la sequía suele afectar zonas geográficas más amplias que las inundaciones e impactar, según el período de tiempo, en los sistemas productivos y el nivel de los ríos y lagos. “En la zona del noroeste de la Patagonia nos genera un impacto porque ahí están las represas hidroeléctricas”, afirmó Skansi.

Según el mapa de emergencias y desastres agropecuarios declarados a nivel nacional entre 2004 y 2018 del Ministerio de Agroindustria, la recurrencia de sequía se destaca en el sur de la provincia de Buenos Aires, La Pampa, Río Negro y parte de Neuquén y también, aunque con un poco menos de intensidad, en Mendoza, Córdoba, Santa Fe y Chaco. “Para que un lugar pueda declararse en emergencia tiene que ocurrir un evento climático o meteorológico de una magnitud tal que genere daño a los productores por encima del 50% de su capacidad productiva, y para que sea desastre, más del 80%”, detalló Mariano Quesada, director de Crisis y Asistencia Agropecuaria de Agroindustria.

El ingeniero agrónomo explicó que mientras las inundaciones afectan más a la sociedad civil, las sequías impactan con mayor magnitud, en términos económicos, al sector productivo agrícola. Por ejemplo, el monto mínimo estimado de pérdida en los cultivos de soja, maíz, sorgo, girasol y trigo por el fenómeno de El Niño fuerte que se dio entre 2015 y 2016 fue de 30 mil millones de pesos, y por la sequía en 2017-2018 en los mismos cultivos fue de 112 mil millones. “Cuando ocurre una sequía, el rendimiento cae abruptamente porque la afectación es más amplia; en cambio, en las inundaciones quizás se salvan las lomas, y ciertas zonas que no son tan bajas logran buenos rendimientos”, describió Quesada.

Penalba advirtió el impacto que sufre el suelo: “Con el cambio climático puede haber un aumento de la cantidad de días que no llueve y eventos muy extremos de precipitación sucesivos. Entonces el suelo se reseca muchísimo, se agrieta, consume toda el agua que tiene, y después una lluvia muy intensa lo lava porque toda la parte de los nutrientes se va”.

Argentina Nuclear: 3 meses y medio para no morir

Por su trayectoria histórica y por sus posibilidades futuras, el Programa Nuclear Argentino es clave para el desarrollo autónomo de la tecnología nacional. Así, AgendAR siempre le dedicó espacio y atención.

Pero debemos reconocer que no es frecuente que en sólo 6 horas hayamos publicado 3 artículos distintos -e importantes- sobre el tema. La entrevista a Carlos Araoz, un historico de la Comisión Nacional de Energía Atómica, el diagnóstico del Sistema Nuclear Argentino a agosto 2019 que elaboraron referentes del sector, y este apasionado texto de nuestro Daniel Arias. Es que son días decisivos.

La pelea es ahora. Sólo nos queda agregar una sugerencia para un futuro gobierno con mayor visión que el actual: la CNEA debe salir de la órbita de la Secretaría de Energía -inevitablemente hegemonizada por petroleros- y volver a su status fundacional de dependencia directa del Poder Ejecutivo Nacional. Son demasiados los aspectos, en el campo de la energía, de la ciencia, de la tecnología de punta y de las relaciones internacionales que tienen que ver con su tarea.

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En lo que queda de aquí al 10 de Diciembre, el subsecretario de Energía Nuclear, Julián Gadano, inexplicable sociólogo a cargo del mayor elenco de expertos nucleares del Hemisferio Sur se podría ir volviendo un fantasma con termo. Éste sería útil para que los ordenanzas no le traigan frío el café, si le llega.

Sin embargo, Gadano todavía tendrá firma hasta la fecha citada. Se autodenominó presidente de Nucleoeléctrica Argentina SA (NA-SA) y desde allí puede volver irreversibles los daños que desde 2016 él y sus sucesivos jefes (Juan J. Aranguren, Javier Iguacel, Gustavo Lopetegui) infligieron al Programa Nuclear Argentino. Por eso sugerimos:

  • que en materia de contratos atómicos, especialmente sobre combustibles, y especialmente con China, rija un “no innovar” hasta que asuma un nuevo gobierno nacional,
  • que ninguna empresa pública o privada del Programa Nuclear Argentino sustituya a la CNEA en su rol de representante del conjunto del mismo,
  • que las asociaciones profesionales y gremiales de la CNEA respondan con juicios de amparo todo intento de forzar el cierre de instalaciones estratégicas existentes, como la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) de Arroyito, Neuquén, o el Centro Tecnológico Pilcaniyeu (Pilca), en Río Negro, con su planta piloto de enriquecimiento de uranio,
  • que el Poder Legislativo bloquee todo intento de la Cancillería de capitalizar dichos cierres eventuales con la firma del llamado “protocolo adicional” al Tratado de No Proliferación.

A continuación, nuestras razones

No innovar con China

Hasta 2015, en una solución de compromiso, a la China National Nuclear Corporation (CNNC) le íbamos a comprar 2 centrales nucleoeléctricas casi regaladas, una CANDU y una Hwalong-1. Respectivamente y en resumen, eran la que queríamos construir nosotros y la que querían vendernos ellos.

El 18 de mayo de 2018, casi al toque del primer acuerdo con el FMI, este gobierno eliminó la primera central y se quedó con la segunda. La CNNC no hizo comentarios: si el pez salta solo del agua a la sartén, ¿para qué gastar en anzuelos y carnada?

Las razones que dio Gadano a partir del 18 de mayo de 2018 van en contra de todo lo que decía desde 2016. Declaró que la tecnología CANDU, con uranio natural moderado y refrigerado con agua pesada, está en extinción.

Mientras se escribe esto, sobre un total de 10 pedidas formalmente en 2015 por su gobierno a la Nuclear Power Corporation of India, Ltd (NPCIL) hay 4 centrales tipo CANDU en obra en territorio indio: Kakrapar 3 y 4 en Gujarat, y Rajastán 7 y 8 en el estado homónimo. La orden se completará con 6 unidades repartidas en Gorakhpur, en Haryana Faterabad, Chutka y Bhimpur en Madhya Pradesh, Kaiga en Karnakata, así como Mahi Banawara también en Rajastán.

Estas centrales remisas a extinguirse pese a Gadano son todas unidades de 700 MW por pieza, copias no autorizadas de la tecnología canadiense CANDU. En suma, hay 2800 MW en construcción y 4200 MW más encargados. Esto sucede en el 2do. estado-nación más poblado del planeta.

Mientras tanto, en el 1er. estado-nación más poblado del planeta (obviamente, China), sobre el cambio de siglo el gobierno compró a Canadá 2 unidades CANDU de 740 MW, idénticas a la que Gadano rechazó para Atucha III. Anduvieron joya, típico de las CANDU. En 2016 las autoridades regulatorias nucleares chinas licenciaron la tecnología de otras 2 CANDU de potencia mayor (1000 MW). Éstas, del nuevo modelo ACR, son capaces de quemar distintos combustibles, además de uranio natural, y llevan una menor carga inicial de agua pesada (un insumo caro). Los muertos que mata Gadano gozan de buena salud. Si hasta evolucionan.

La mayor motivación de China para haberse tentado con “esta vía muerta” que son las CANDU, según Gadano, es que una ACR de 1000 MW puede funcionar perfectamente con los combustibles nucleares gastados por 5000 MW de plantas de uranio enriquecido. Y China tiene una flota de 47 centrales de este tipo y 15 más en obra. Lo que no le sobra en su territorio nacional es un gramo de uranio…

Canadá, la India, Argentina, Corea, Pakistán y Rumania adoptaron en los años ’60 el uranio natural como combustible nuclear nacional para no sufrir extorsiones del “cártel del enriquecido”, formado entonces por la URSS (hoy Rusia), EEUU, Inglaterra, Francia, Bélgica, Holanda y China. ¿Qué extorsiones? Desabastecimiento de enriquecido por no alinearse diplomáticamente, ante todo. “Obedecé o te apago la luz”.

Las presiones de EEUU contra esta tecnología canadiense fueron intensas pero tolerables hasta el 21 de mayo de 1974, cuando India detonó su primera bomba atómica. EEUU aprovechó para culpar al toque a Canadá de haber colaborado involuntariamente.

Según el State Department, el plutonio del arma se había “cocinado” en la primera central CANDU en territorio indio. Sería una imbecilidad técnica extraer el isótopo militarmente útil del plutonio (el 239), de una central nucleoeléctrica: por exceso de irradiación con neutrones saldría contaminado de 240 y 241, hiperreractivos e imposibles de manejar. En realidad, hasta la India admite que el plutonio 239 de su bomba “Smiling Buddha” salió (a mayor pureza y menor precio) de un poco vigilado reactorcito plutonígeno al que contribuyó EEUU, llamado para mayor inri CIRUS, acrónimo de Canada- India Reactor-United States.

Luego del bombazo indio, entre la diplomacia estadounidense y la soviética -luego la rusa- extorsionaron durante décadas a la lista de posibles estados compradores de la Atomic Energy Commission of Canada, Ltd. (AECL) para que desistieran de las CANDU. A la AECL Washington la obligó a exigirle a sus clientes prospectivos la firma del TNP, o Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, redactado originalmente en… Washington. La larga fila ante la puerta de la firma de Ontario se desbandó como atacada a palos por matones, salvo por China, obviamente demasiado grande y ajena para ser patoteada.

La India, ya jugada, copió la ingeniería canadiense con relativa facilidad, y “su ruta”. Por eso el prémier Narendra Modi encargó a la NPCIL 7000 MW de nuevas plantas “CANDU-like”, que se sumarán a la flota de 21 unidades de potencias menores operativas desde hace décadas. Los compradores por derecha pero fieles (Canadá ante todo, Pakistán, Argentina, Corea, Rumania) valoran y conservan sus flotas. Incluso invierten en extender sus vidas útiles a 30 años adicionales, pero –con el panorama diplomático complicado- desistieron de nuevas adquisiciones.

Argentina, puesta contra la pared por AECL en 1974 en medio de la obra de Embalse, tuvo que terminar la central sin los canadienses y “reinventar” en la Gerencia de Combustibles de CNEA los elementos combustibles CANDU. ¿Por qué? Porque las filiales “canuck” de GE y Westinghouse se negaron a suministrar la tecnología.

Lejos de desistir del uranio natural, la Argentina se dotó de la hoy mayor planta industrial de agua pesada del mundo, la PIAP de Arroyito, Neuquén, y continuó su programa de centrales de uranio natural con la tecnología alemana de KWU Siemens de las Atuchas I y II, un 50% más cara. La República Federal Alemana era también demasiado grande como para ser chantajeada por EEUU.

AECL, demasiado vecina y sin nuevos pedidos, amén de perseguida por una campaña mediática organizada en su propio país (vaya a saber por quién) quebró oficialmente en 2011. Pero es obvio que su tecnología, aunque en otras manos, sigue viva y tentadora: tanto como para que China la usara de carnada para vendernos su Hwalong-1, urgida por los avances de su competidora nuclear rusa ROSATOM en América Latina (acuerdos con Chile, Ecuador, Venezuela, Cuba y Paraguay, y ya un reactor vendido a Bolivia en 2017).

Hay dos razones más para que la ingeniería CANDU siga viva: la seguridad operativa y la relativa simplicidad. Lo primero: ningún accidente superior a un INES 2 (por fugas de refrigerante) en las CANDU o sus imitaciones indias, que suman 47 centrales operativas desde los ‘60. Lo segundo: estas plantas carecen de recipiente de presión, una pieza de acero de centenares o miles de toneladas, sólo forjable por la siderurgia de Japón, China, Francia y Rusia. Al reemplazar esta pieza descomunal de cara por centenares de tubos de presión, cualquier central CANDU resulta más barata, y su extensión de vida de 30 a 60 años un trabajo de entre 2 y 3 años. Para una central, es el equivalente de un «transplante de corazón» (y del resto del árbol circulatorio). Y aquí NA-SA lo hizo sola.

«Retubar» a nuevo una CANDU vieja es más difícil que construir una nueva. Pero Argentina lo acaba de hacer y es una prueba viviente de que los distintos tubos y también los complejos mazos de túbulos llamados “Elementos Combustibles” están al alcance de un país mediano, pero con una industria metalúrgica experta en aleaciones especiales como el incoloy, el inconel y el circaloy.

Es el caso de CONUAR, empresa mixta de la CNEA y el grupo Pérez Companc. Con décadas de I&D de la Gerencia de Combustibles de la CNEA y matricería de INVAP, desde 1986 CONUAR nos hizo autónomos en los combustibles de las Atuchas 1 y 2, así como de Embalse. Además, ya exportó componentes a otros países del COG, como la India.

El Dr. Carlos Aráoz, quien en 1958 desarrolló con Jorge Sabato las placas de combustibles del primer reactor nuclear argentino, el RA-1, y luego le vendió la tecnología a Alemania, subraya que toda vez que compró una central, la CNEA jamás pagó por una licencia tecnológica. Primero, porque habría sido pagar dos veces lo mismo, segundo porque vienen con cláusulas restrictivas para la exportación. La historia contada por Aráoz, aquí.

Los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner hicieron una apuesta fuerte a lo nuclear. Pese a haberse formateado en energía gobernando una provincia petrolera, como Santa Cruz, tuvieron la audacia de terminar Atucha II, que había estado 27 años parada. No podían no hacerlo. Con la economía creciendo al casi 8% anual desde 2003 hasta 2011 y la generación eléctrica dominada por los últimos borborigmos de gas de Loma de la Lata (vaciada por REPSOL, Menem y la Alianza), no tenían otra salida que la audacia. Atucha II o apagones en CABA y el AMBA, así de sencillo.

Justamente por petroleros, el difunto Néstor y su viuda tuvieron claro que 1000 MW nucleares te eximen de quemar 1.600 millones de metros cúbicos/año de gas natural. En ese enigmático o problemático sustituto de Loma de la Lata que trata de ser Vaca Muerta, los nuevos 1880 MW chinos podrían liberar más de 3000 millones de metros cúbicos/año para exportación.

Si en 2014 el gobierno de CFK negoció “doblete” con la China National Nuclear Corporation (“Uds. nos regalan una CANDU y nosotros les hacemos el favor de comprarles una Hwalong-1”), en esa decisión no había ninguna voluntad de discontinuar la línea de uranio natural, mantenida a rajatabla a lo largo de medio siglo. Sí había la intención de cobrarle cara a la CNNC la desesperación por meter su central “de bandera” en el único país de la región con una historia nuclear mundialmente prestigiosa, pero donde Chile, Ecuador, Venezuela, Cuba y Paraguay firmaron acuerdos con la rival rusa, ROSATOM, y Bolivia fue más lejos y le compró un reactor de investigación. Si tenés el único trampolín para zambullirte en la pileta el mercado nuclear sudamericano, que empieza a calentarse… le ponés boletería.

En los términos pactados hasta fines de 2015, la CANDU se compraba e iniciaba obra 2 años antes que la Hwalong-1: ya debería estar con un avance de obra del 60%, y la Hwalong, del 40%. Había un 75% de financiación china para todo el paquete, un 4% de interés anual a 20 años con 8 de gracia desde la terminación de cada obra. En suma, ambas plantas se pagaban solas.

La diferencia interesante es que con la dirección de obra a cargo de NA-SA y la participación masiva de más de 130 empresas metalúrgicas, electromecánicas y electrónicas argentinas en la CANDU (70% de componentes nacionales), del costo acordado de U$ 5.672 millones, 2978 millones quedaban aquí, en el país. En comparación, la Hwalong-1 costaba U$ 8.042 millones, pero siendo tecnología muy nueva para nosotros podía tener hasta un 15% de fierros nacionales, lo que dejaba en casa sólo U$ 905 millones, es decir unos U$ 2.000 millones menos que la CANDU. Esto se ve en una propuesta de los doctores Gabriel Barceló y Andrés Kreiner (CNEA), Francisco Spano (ARN) y Fernando Lisse (Comisión de Energía de Diputados) accesible aquí.

Cómo el macrismo logró emputecer una negociación tan favorable para la Argentina es milagroso. No alcanza con ser propetrolero, porque los megavatios chinos serían un negoción gasífero: nos eximirían de importar 2190 millones de metros cúbicos de gas boliviano, y todavía nos quedarían 810 millones a favor para expandir el mercado interno o exportar a países fronterizos. Incluso al precio basura al que la Secretaría de Energía le gusta vender gas a Chile, Vaca Muerta dejaría de ser un lastre y se volvería Vaca Voladora.

La supresión de la CANDU china vino con cola:

  • Dejó colgadas a las 130 empresas que terminaron Atucha II y a las 100 que trabajaron para la extensión de vida de Embalse, con una pérdida sumada de por lo menos 10.000 puestos de trabajo calificado,
  • Como recompensa por haberle dado al país 2 centrales nuevas que suman más de 1330 ME eléctricos, obligó a NA-SA al despido de los 300 profesionales y técnicos a cargo de ambas tareas (su Unidad de Gestión),
  • Le dio al gobierno la justificación para el cierre de la PIAP, la Planta Industrial de Agua Pesada de Neuquén, producto que podríamos estar exportando ya a la India por U$ 700.000 la tonelada, pero del que nos hacen falta 300 toneladas “en stock” para que los 1680 MW que suman ambas Atuchas y Embalse no se paren, y cuya carencia nos obligará a importar a precios ridículos por la escasa oferta mundial,
  • Pero ya que estaba, el gobierno dejó también al borde del cierre la instalación de enriquecimiento de uranio de Pilcaniyeu, Río Negro, cuya existencia es la única causa por la cual Argentina consigue el uranio enriquecido al 20% de los reactores exportados a Perú, Argelia, Egipto, Australia, Holanda y Arabia Saudita. Sin Pilca los dueños de la pelota no nos venden más enriquecido. Lo hacen sólo para que no la ampliemos. Y sin enriquecido no sólo no volvemos a exportar un reactor, sino que se para el CAREM, proyecto por el que la CNEA e INVAP trabajaron desde 1984.
  • El gobierno también paralizó también la construcción del reactor RA-10 de Ezeiza, capaz de copar entre el 20 y el 40% del mercado mundial de radioisótopos medicinales.
  • Y paralizó además la construcción de la futura planta de dióxido de uranio de Formosa, mientras va cerrando la existente en Córdoba Capital, lo que nos deja a merced de sólo tres abastecedores externos.
  • Y le quitó a NA-SA la dirección de obra de la central compacta CAREM, para cedérsela a Techint, y le asignó “presupuesto cero” al proyecto en 2019. El CAREM es el “programa de bandera” de la CNEA, la posibilidad para Argentina de exportar no sólo reactores sino centrales de potencia, y por cierto una mucho más moderna conceptualmente que la Hwalong-1. Sin un peso, los contratos de ingeniería de detalle del CAREM fueron cancelados, de los 12 integrantes de su oficina de ingeniería 6 renunciaron o “los” renunciaron, y el ingeniero estrella emigró a Finlandia. 80 operarios y técnicos de la obra, que avanzaba cansinamente, fueron echados.
  • Y dejó a la Gerencia de Combustibles de la CNEA fuera de la negociación con la CNNC “para no irritar a los chinos”. Los «combustibleros» de la CNEA son el grupo formado por Jorge Sabato y el mencionado Carlos Aráoz en 1958, y luego Roberto Cirimello. Esa gerencia es la garantía de poder fabricar los elementos combustibles de la Hwalong-1 en Argentina, sin pagar licencia alguna. También es la garantía de no tener cortapisas legales para exportarlos a futuros compradores de estas centrales chinas, si tales clientes quieren algún reaseguro contra apagones en caso de encontronazo diplomático con China. Esa idea la propuso para transformar una crisis en una oportunidad el invenciblemente pragmático Aráoz, sin ser siquiera escuchado. Es que la negociación por combustibles con CNNC ahora la conduce NA-SA. Que ya no es más la formidable NA-SA que retubó Embalse en 2018. Ahora fue lobotomizada por despidos e intimidación a estado de una “utility” boba, es decir ya no es una constructora con ingeniería propia sino una simple operadora de centrales.

La suma de todo sobrepasa cualquier alineación antinuclear del gobierno con las multinacionales petroleras. Es otra cosa. Constituye una genuflexión ilimitada ante la embajada de un país que, como los EEUU, a fuerza de complicar y encarecer la ingeniería hace 40 años que no se vende una central nuclear ni a sí mismo, pero rabia por volver al negocio.

Como dicen Barceló, Kreiner, Spano y Lisse, en caso de ser reelegido el macrismo, le tomaría unos 6 meses destruir definitivamente el Programa Nuclear Argentino. Con chatarrear la PIAP, cerrar “Pilca”, declarar al país sin capacidad de fabricar agua pesada o enriquecer uranio y firmar un Protocolo Adicional al TNP, está hecho. Todo intento de volver a a ser lo que éramos en 2015 hará que los EEUU nos declaren un “rogue country” y nos trate como a Irán: bloqueo comercial.

Pero todo esto, dicen los nombrados, se puede hacer mucho antes y a decretazos, o incluso sin ellos, de prepo, baipaseando al Poder Legislativo y antes de las elecciones presidenciales. ¿Cuándo este gobierno trató de ser prolijo?

Lo evidente, aunque no inevitable, es que el próximo gobierno no será macrista, pero Fernández & Fernández no la tendrán fácil. Debería retrotraer las negociaciones con China, por ahora limitadas a cartas de intención, a su estado de 2015: dos centrales, no una, y nos gusta el uranio natural, y aquella financiación, no ésta, y el combustible de ambas se hace aquí, y punto. Los chinos no estarán contentos: ahora el macrismo les dio acceso gratis al trampolín argentino sin tener que endulzarnos con una CANDU “made in Argentina” por argentinos. Posibilidad que además de mantener viva en Occidente una tecnología que le pisa el poncho a EEUU, Europa y Japón, le haría rechinar los dientes al FMI, con el cual tenemos una deuda a corto plazo y en dólares que cancela… justamente entre 2020 y 2024.

Por todo lo cual, queremos que mientras dure el interregno hasta el 10 de diciembre de 2019, Gadano no pueda firmar lo que se dice nada. Salvo su renuncia.

Daniel E. Arias