El candidato a gobernador y actual intendente de San Fernando del Valle de Catamarca, Raúl Jalil, inauguró la Plaza “José Ber Gelbard”, en homenaje a quien fuera fundador de la Confederación General Empresaria 66 años atrás, el 16 de Agosto de 1953. Estaba acompañado por dirigentes empresarios de todo el país; entre ellos, Guillermo Fabián Siro, presidente de la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires (CEPBA) y de Marcelo Fernández, presidente de la CGERA.
«La figura de Ber Gelbard vuelve mas actual que nunca insistiendo que el crecimiento del país está en manos de los empresarios, dando valor a los mismos y resignificando las condiciones de confianza para tal crecimiento», exclamó en sus el jefe comunal y virtual próximo gobernador de Catamarca tras su arrasadora victoria en las PASO.
Por su parte, los dirigentes empresarios destacaron el reconocimiento. “Es un momento muy emocionante que vivimos. Gracias a la iniciativa de Raúl Jalil, Catamarca es la única provincia donde José Ber Gelbard ha sido reconocido y es un orgullo para quienes abrazamos la causa”.
Guillermo Siro, en su carácter de referente de la Agrupación Gelbard, insistió en que es necesario actualizar el pensamiento de quien fuera el defensor de la necesidad de la existencia de una burguesía nacional: «Nuestra realidad en la provincia de Buenos Aires nos hace darnos cuenta que hoy debemos sumar dos tareas urgentes: defender el empleo argentino, e industrializar la ruralidad».
La entrevista a Carlos Aráoz, «En la CNEA nunca tuvimos que aceptar patentes ni pagar licencia», nos lleva a profundizar en el tema. En AgendAR creemos -como otros- que estamos en un punto de inflexión: la historia de 70 años del Programa Nuclear de nuestro país pende de las decisiones que se tomarán, o no, en estos meses.
Por lo visto, esa es la opinión también de los principales referentes de ese programa. El Dr. Gabriel Norberto Barceló, ex Vicedirector de Ingeniería Nuclear del Instituto Balseiro y ex Gerente de Relaciones Institucionales de CNEA, el Dr. Andrés J. Kreiner, Subgerente de Tecnología y Aplicaciones de Aceleradores y Secretario General de la Asociación de Profesionales de CNEA y de la Actividad Nuclear, el Dr. Francisco Spano, ex Presidente Autoridad Regulatoria Nuclear, y el Sr. Fernando Lisse, asesor en energía y combustible del Presidente de la Comisión de energía del Congreso de la Nación (Diputado Darío Martínez), coordinador del equipo técnico de energía PJ Neuquén y congresal CTA Neuquén prepararon el siguiente cuadro de situación a la fecha. Contribuyó con información Pablo Schroeder, gerente general de CONUAR, la empresa mixta de combustibles nucleares argentinos.
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«El desarrollo nuclear argentino ha tenido una continuidad muy poco usual en la historia de nuestro país, configurando una auténtica política de estado compartida por gobiernos de muy distinto signo ideológico y, también de muy distintas credenciales democráticas. Tal desarrollo priorizó siempre la soberanía en las actividad, por lo que se encaró la línea de reactores de uranio natural y agua pesada, que garantiza la provisión de combustible aún sin poseer capacidad de enriquecimiento de uranio, o con capacidades limitadas en esta tecnología.
Sin embargo, en estos últimos años, el proceso de destrucción de ese desarrollo, alcanzado por los argentinos en 70 años de grandes esfuerzos, tanto humanos como materiales, viene progresando desde 2016 y se ha acelerado notablemente después de la firma del acuerdo con el FMI. Especialmente alarmante es el empecinamiento en destruir la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP). Si Cambiemos gana las próximas elecciones le llevará, quizá, de seis meses a un año completarlo, si pierde, puede que lo intente en los escasos días que le queden entre la derrota y la entrega del poder.
Pero veamos el marco en que se desarrolla esta política:
En su informe “Energías Renovables en Argentina (a diciembre 2016)”, el gobierno de Cambiemos predecía la necesidad de incorporar 10 GW de potencia en energías renovables entre 2017 y 2025. En Mayo de 2019 la publicación BAE Negocios informaba la existencia de obras por unos 1100 MW completados, es decir, algo más que un 10% de lo programado (con el agravante que toda esta tecnología es fundamentalmente importada). A este ritmo, de los 10 GW propuestos, difícilmente, de continuar el gobierno de Cambiemos, pueda instalar mucho más que unos 4 o 5 GW renovables en total. Esto da una idea del campo que queda para las otras formas de energía. Si esos 5 o 6 GW que faltan no son cubiertos con nuclear o hidroeléctrica, que en realidad, considerando su factor de utilización, cubrirían esa diferencia con la mitad de la potencia instalada, deberán hacerlo con nuevas usinas térmicas, posiblemente de gas, con la consiguiente contribución al efecto invernadero… y a las ganancias de las petroleras.
Como en la planificación oficial de 2016 estaba incluida una central nuclear de 1000 MW (¿será que ya estaban pensando en la Hwalong de 1000 en lugar de la CANDU de 700?), y suponiendo que la mitad de ese déficit sea cubierto con hidro, tenemos lugar para, al menos, tres CANDU’s de 700 MW de acá hasta 2025. La primer CANDU ya debería estar construyéndose, tal cual estaba planificado en 2015.
Pese a estas perspectivas, el gobierno de Cambiemos ha avanzado contra los tres pilares en que se basa nuestra autonomía nuclear. La línea de reactores de uranio natural, la planta de agua pesada y la planta de enriquecimiento de uranio. Además ha ralentizado o suspendido la inversión en los demás proyectos prioritarios: el desarrollo y la construcción del prototipo de la central nucleoeléctrica compacta CAREM, y la construcción del reactor RA 10, de investigación y fabricación de radioisótopos. Muy grave también es el parate de la obra de la planta de fabricación de dióxido de uranio en Formosa, que debe reemplazar a la planta existente en la ciudad de Córdoba.
La continuidad de la línea de uranio natural, que nos garantiza la operación, al garantizar la provisión de combustibles fabricados aquí, quedó suspendida sine die cuando el Gobierno Nacional tomó la decisión de cancelar el proyecto de un reactor CANDU (después de la firma del acuerdo con el FMI, como se dijo). Esa central de potencia sería fabricada casi totalmente en el País y programada para ser la cuarta central nuclear nacional. Se la canceló en favor de un reactor chino de uranio enriquecido comprado «llave en mano», es decir, con una mínima contribución de la industria nacional. Si bien no se conocen los detalles de lo firmado, y puede tratarse hasta ahora, de una carta de intención, la dirección política que implica esta decisión es clara y atenta contra el desarrollo autónomo y, también, contra el recupero de la inversión que empresas estatales, mixtas y privadas han hecho con el objetivo de continuar con la línea de uranio natural.
El impacto sobre la economía argentina se puede estimar a partir de los datos contenidos en un documento de expertos elaborado a pedido de la subsecretaria de energía nuclear en 2016. Como concepto general está demostrado que una determinada inversión en obra pública retorna a la economía en aproximadamente un 75% (siempre hay un componente importado cuando hay tecnología de por medio). La inversión para la CANDU era de MUSD (millones de dólares estadounidenses) 5.672, mientras que para la Hwalong el valor estipulado era MUSD 8.042. Considerando una participación nacional de 70% (MUSD 3.970) y un retorno de 75% hacen un impacto positivo sobre la economía local de MUSD 2.978. En el caso de la Hwalong tenemos un 15% de participación local (MUSD 1.206) y con un 75% el retorno es de MUSD 905. La diferencia a favor de la CANDU es de MUSD 2.073. O sea que desde un punto de vista estrictamente económico, ¡la diferencia a favor de la CANDU es de arriba de 2.000 MUSD!
No hay ninguna duda de que la opción CANDU, además de garantizar la provisión del combustible, por capacidad nacional para producirlo, maximiza el impacto tanto sobre el empleo argentino y la actividad económica local y minimiza la erogación de divisas que el país no tiene.
Si tenemos en cuenta que la propuesta china que se estaba discutiendo a fines de 2015, y que incluía una CANDU antes de la Hwalong, incorporaba cláusulas de cumplimiento de plazos de construcción con penalidades que involucraban la caída de los créditos otorgados por los proveedores, es razonable pensar que el contrato que está negociando el gobierno actual, además de no incorporar más de un 15% de participación nacional, según dicen ciertas versiones, incluya términos parecidos. Por ello, de mediar el menor conflicto gremial que pueda demorar la obra, los créditos chinos quedarían condicionados a la participación de obreros de esa nacionalidad, importados de su país de origen, hasta la finalización de la obra.
La planta de agua pesada, imprescindible para los reactores de uranio natural y la mayor del mundo en este momento ha interrumpido sus programas de producción desde 2017 y se está empujando al personal más especializado a tomar retiros voluntarios mediante un programa lanzado en junio de este año, después de haber sufrido maltrato laboral (como ser pagos irregulares de sus salarios, falta total de ajustes por inflación, etc.). Esto se inicia, también significativamente, desde el momento mismo de la firma del acuerdo con el FMI.
Según nuestros datos el stock existente de reposición de agua pesada para nuestras centrales alcanza solo para 2 a 3 años, luego de lo cual habrá que salir a pagar el agua pesada en USD a valores tan altos como se les ocurran a los poquísimos proveedores, y en divisas. Se está pensando en acoplarle una planta de fertilizantes, posibilidad discutida desde el inicio de sus operaciones. En las actuales circunstancias, tal agregado significaría, muy posiblemente, una justificación para pasar luego a desactivar y desguazar las partes específicas de fabricación de agua pesada. Aun cuando no se siga, por ahora, con la línea CANDU en la Argentina, la información internacional indica que India está construyendo cuatro reactores de esa tecnología, que tienen previsto entrar en operación en 2022, y tiene programados 6 más.
La empresa CONUAR, con participación de CNEA, ha provisto partes para una de las 4 CANDU a terminar en 2022, y ha está participando en una licitación internacional para proveer partes para 3 de las 6 adicionales.
India posiblemente esté sufriendo las mismas presiones que sufrimos por acá contra los 6 CANDU adicionales, y la salud y tiempos de esos proyectos podría, también estar condicionada a la supervivencia de la PIAP. Efectivamente, la planta argentina sería una fuente alternativa de agua pesada para esos proyectos, considerando que las plantas indias para fabricar el líquido no lo podrían suministrar en tiempo y forma. La asociación con la India debe explorarse con toda seriedad.
La planta de enriquecimiento de Pilcaniyeu está inactiva desde junio de 2016 y, pese a algunos anuncios en contrario, si contemplamos el resto del panorama, vemos que no hay muchos motivos para pensar que puede volver a funcionar en el futuro cercano. Si bien su producción hasta ahora no pasó de 1000 Kg con muy bajos enriquecimientos, su sola existencia coloca a la Argentina en el grupo de países con la capacidad de enriquecer uranio, lo que, además de impedir las presiones que se aplican actualmente contra los países que se inician en esta capacidad, ha permitido asegurar la importación de uranio enriquecido para los reactores que exportó INVAP y permite dar ciertas garantías para la viabilidad del CAREM, tanto para el uso interno como para la exportación de esta revolucionaria planta argentina de potencia. Si se prolonga la parálisis de la capacidad de enriquecimiento o, peor, si se declara oficialmente ante OIEA que el país ya no enriquece uranio, Argentina puede perder su reconocimiento como país enriquecedor, categoría a la que será extremadamente difícil volver por las presiones de los países centrales, que son los que monopolizan la actividad.
El paso siguiente en cada una de estas dos últimas actividades será el desguace de las capacidades nucleares de ambas plantas. El daño a la línea de reactores de uranio natural se producirá, simplemente, por la inactividad de los grupos de ingeniería y de las empresas relacionadas con la capacidad nacional alcanzada para fabricar las CANDU durante los años que lleve el “proyecto tapón” de la central china que absorberá todo el presupuesto que se pueda asignar a la nueva generación nuclear. Además de las pérdidas de miles de puestos de trabajo, incluidos muchos altamente especializados, se perderían las perspectivas de incrementar la producción de cobalto 60, radioisótopo de uso medicinal del cual la Argentina es el 3er. productor mundial. El Co 60 se fabrica en las centrales CANDU.
Una vez conseguido esto, y en contra de lo alcanzado con las centrales de uranio natural, cuyo combustible se fabrica en la Argentina, nuestro país deberá comprar todos los años o cada año y medio, combustible nuclear de uranio enriquecido o, al menos, el servicio de enriquecimiento de uranio a los países centrales, que poseen la capacidad. Y que ponen condicionamientos no solo económicos para vender uranio enriquecido. Estaremos condicionados políticamente a su voluntad si vamos reemplazando con centrales de uranio enriquecido el uso de los combustibles fósiles. Y eso es algo bastante cercano en el tiempo, porque posiblemente se comenzará a abandonar la emisión de carbono fósil para mitigar el cambio climático y sus efectos cada vez más graves y globales.
El CAREM, el reactor de diseño argentino que a menudo es mencionado como el proyecto “insignia” del programa nuclear nacional, no tiene demasiado valor si no tenemos capacidad de enriquecimiento para poner el combustible de las unidades que podamos instalar en la Argentina, o de las que podamos exportar. Como dijimos, si no contamos con capacidad autóctona de enriquecimiento de mayor escala que la que tenemos hoy, los países proveedores de ese servicio pondrán condicionamientos para vendernos el combustible del CAREM. Nada hace pensar que van a proveérnoslo, ya que estamos compitiendo con ellos con una central nuclear mejor, más segura, más avanzada y posiblemente más barata que las que ellos ofrecen.
Mayo de 2019. El “liner”, revestimiento interno de acero del blindaje de contención de la central nuclear CAREM, levantado por una grúa para su instalación en la planta, atrás y a la izquierda.
Además se ha reducido el presupuesto de la Gerencia CAREM y las obras del primer prototipo, que se están realizando en Atucha están en vías de parálisis. En 2019 no se previó presupuesto para el CAREM, los contratos de ingeniería de detalle fueron cancelados por falta de presupuesto. De los 12 integrantes de la oficina técnica de ingeniería ,por ejemplo, al menos 6 renunciaron o vieron cancelados sus contratos. El más capacitado emigró a Finlandia. En la obra fue noticia el despido de unos 80 trabajadores de una empresa subsidiaria por falta de actualizaciones en los pagos por personal.
El RA 10, que tuvo una cierta «primavera» -presumiblemente porque uno de los contratistas principales era una empresa ligada al presidente Macri-, también está siendo detenido.
En cuanto a la planta de dióxido de uranio (U02) de Formosa, estaba en obra para reemplazar a la de Córdoba, que va a cierre en marzo del año próximo por presiones del gobierno municipal cordobés. La puesta en marcha del sustituto formoseño es esencial para la provisión del combustible a las centrales nacionales. Si Argentina pierde esa capacidad, deberá importar el dióxido de uranio natural y no hay en el mundo más que 3 proveedores que pueden suministrarlo. Esto significaría, además, un nuevo golpe a la autonomía en el manejo del Ciclo de Combustible: estaríamos importando no sólo el tetróxido de diuranio (la forma química en que sale de la mina, U3O8) debido a las presiones antinucleares en las provincias que pueden proveerlo a partir de la minería. Estaríamos perdiendo el paso siguiente de la cadena de valor, su conversión a U02, la base para hacer las pastillas o «pellets» de cerámica que se envainan en los elementos combustibles.
En el interín, el próximo paso por el que presionan los países dominantes, a través del que nos tocó como gendarme regional, es la firma del Protocolo Adicional del Acuerdo de Salvaguardias asociado a la firma del Tratado de No Proliferación. Y sabemos cuán sensible es el gobierno actual a las presiones que vienen de ese lado.
Tal firma les dará, de hecho, poder de veto a los países dominantes para interferir y, cuando lo deseen – y hace décadas que lo desean – detener nuestro desarrollo nuclear. Además les dará derecho a inspeccionar lo que quieran en territorio nacional (imaginemos a inspectores británicos inspeccionando instalaciones de defensa de la Patagonia) con el argumento basado en una denuncia cualquiera, de que estamos haciendo allí actividades que nos comprometimos a no llevar a cabo. También podrán cuestionar e interferir en desarrollos industriales no relacionados con lo nuclear: meterse en fábricas de fibras de carbono o de sistemas electrónicos e informáticos complejos. Es decir, podrán detener el desarrollo nuclear pero también obstaculizar y/o copiar impunemente nuestros pocos desarrollos industriales, incluyendo nuestros sistemas de defensa convencional.
Se nos dirá que no ha de ser para tanto, ya que la gran mayoría de los países del mundo ya han firmado el Protocolo Adicional. Y es cierto.
Pero sucede que no hay muchos países que reúnan las condiciones que tiene la Argentina. El más cercano lo es también geográficamente: Brasil. Por ello estamos en sociedad también en esto, nuestro socio más cercano.
PIAP, planta industrial de agua pesada, Arroyito, Neuquén
La inmensa mayoría de los países se divide en tres grupos: los que ya tienen todo lo que necesitan para un desarrollo nuclear autónomo, como los cinco miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, armados en su mayoría con bombas nucleares y termonucleares. También un segundo grupo países estratégicamente asociados a estos 5. Y por último, están los que no tienen ninguna posibilidad de alcanzar un desarrollo nuclear propio, la mayor parte de los estados-nación del mundo.
El segundo grupo es el de los países como India, Paquistán, o Israel, que poseen condiciones geopolíticas muy particulares y desarrollaron arsenales nucleares «tolerados» por el Consejo de Seguridad. En ese grupo tratan de meterse Irán y Corea del Norte que, en algún momento han violado alguno de los compromisos internacionales que habían asumido y están clasificados como “rogue states” (estados bandidos) y condenados al ostracismo y, quizá a una invasión militar en algún futuro no demasiado lejano.
Brasil y Argentina, por su parte, han hecho sus desarrollos siempre en el marco de los compromisos por ellos asumidos, y mantienen relaciones jurídicamente más que amigables con la “comunidad internacional”, a través del llamado “perro guardían de las Naciones Unidas», el Organismo Internacional de Energía Atómica, que tiene acceso a las plantas sensibles cada vez que lo desea. Es decir, sin objeciones posibles, estamos bien de papeles.
El órgano binacional que canaliza los controles mutuos y los del OIEA, la Agencia Brasileño Argentina de Contabilidad y Control, o ABACC, es mencionado con frecuencia en los foros internacionales como ejemplo a aplicar en otras zonas del mundo. Sus capacidades han permitido que se exima a nuestros dos países (por ahora) de la firma del Protocolo Adicional.
Esto de ninguna manera quiere decir, por supuesto, que los países poderosos no estarían más cómodos si dejáramos de tener estas capacidades y que, por lo tanto, no estén empleando todas las vías que pueden, legales y de las otras, para que las abandonemos.
Los argumentos explicitados para ello tienen que ver con la no proliferación de las armas nucleares, pero en el trasfondo de esa preocupación hay intenciones geopolíticas estratégicas y también sencillamente comerciales. Les hacemos competencia.
La alternativa es, entonces: o resistimos las presiones que recibimos, dando, al mismo tiempo, todas las garantías razonables que pida la “comunidad Internacional” sin llegar a los extremos del Protocolo Adicional, tal como lo están tratando de imponer desde los poderosos (se puede negociar el texto a firmar y, esto sí, puede estudiarse). O bien cedemos a las presiones y comprometemos para siempre la autonomía nacional en el desarrollo energético y, por lo tanto, industrial, de la Argentina.
Desde sus inicios, el Plan Nuclear Argentino fue mucho más que un programa de construcción de centrales nucleares. Siempre procuró ser completo, integral y ajustado al marco de nuestras necesidades económicas. Siempre sumó desarrollos en Ciencia y Tecnología en temas concurrentes y necesarios para el sector. Aportó las aplicaciones de las radiaciones ionizantes a la vida cotidiana, a la salud, a la industria. En una decisión esencial y fundacional, sumó el desarrollo y control del ciclo de combustibles. En un salto trascendente y de extraordinario valor estratégico, sumó también la capacidad de enriquecer uranio para asegurar el combustible de nuestros reactores de investigación, del CAREM y de los posibles reactores de esa tecnología que podamos incorporar al parque de generación nuclear en un futuro.
Nuestro Plan Nuclear se desarrolló con excelencia, tanto en la promoción como en la regulación de la seguridad. Creció atendiendo a las exigencias del desarrollo necesario de nuestro pueblo, con una historia coherente y con una proyección internacional prudente.
La continuidad de la construcción de las centrales CANDU, de uranio natural, permitirá consolidar las capacidades y el ejercicio de esas capacidades en nuestro plantel humano especializado, la estructura soporte, tanto de ciencia y tecnología como industrial del plan nuclear y, especialmente, la matriz industrial del sector. Y esto se debe hacer manteniendo la capacidad de enriquecer uranio para nuestros reactores de investigación actuales y para futuros reactores de potencia.
En definitiva, se consolidará, así, la existencia coherente y soberana del plan nuclear de 70 años, que es patrimonio de todos los argentinos«.
El Dr. Carlos Aráoz fue uno de los llamados “12 apóstoles de Jorge Sabato”, jóvenes que en los ’60 y ’70 lo rodeaban a toda hora en las aulas y pasillos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) discutiendo, fogosos, el porvenir tecnológico e industrial de la Argentina nuclear, cuando parecía ilimitado.
Aráoz fue concretando esas ideas en “fierros”, empresas, contratos y exportaciones desde 1957, y no lo para la jubilación ni la edad. Fue Gerente de Combustibles y Gerente de Tecnología de la CNEA. Y sigue firme en la defensa de la autonomía energética argentina.
Esta semana, nos mandó este texto:
“Desde la instalación del primer reactor nuclear de investigación a fines de la década del 50, el RA-1, se establecieron en la política nuclear argentina el suministro nacional del combustible y con tecnología nacional, a fin de asegurar el largo plazo.
Llegado el momento de seleccionar la primera central de potencia, Atucha-1, por iguales razones se selecciona un modelo con uranio natural, lo que se repite en la Central Nuclear Embalse y en Atucha-2. Estas centrales requieren agua pesada y también por razones de independencia el Estado realiza una fuerte inversión en la instalación de una planta para fabricarla, la que hasta la fecha ha cumplido exitosamente con los requerimientos de las tres centrales.
A nivel nacional, las políticas de independencia en el suministro de energía eléctrica implican contar con los equipos generadores, los conocimientos e infraestructura para atender los problemas técnicos durante décadas de funcionamiento y, en los casos de centrales térmica y nuclear, el combustible. Esto es posible si se cuenta con políticas de largo plazo. Debemos pensar que una central nuclear tiene una vida útil no menor que 40 años y vaya uno a predecir cómo estará el mundo en 40 años…
Actualmente nuestras tres CN se alimentan con combustible nacional. Como consecuencia de la continuidad en inversiones de CNEA a través de décadas, nunca tuvimos que aceptar patentes ni pagar licencias por tecnologías para fabricación de combustibles y, como consecuencia, no tenemos restricciones para la comercialización nacional o internacional de los productos de nuestras fábricas.
Estas negociaciones, fuera con Alemania o con Canadá, nunca fueron fáciles. En el caso de la CN Embalse, una CANDÚ, los fabricantes canadienses ofrecieron acuerdos similares a la actual propuesta china: que paguemos patentes y licencias por la tecnología de los combustibles. Esto fue rechazado. Hoy el 100% del conocimiento, tecnología, equipos especiales y puesta en marcha de la fabricación de estas complejas piezas de circaloy y pastillas de cerámicas de uranio se hace en CONUAR, una empresa mixta de la CNEA y del grupo Pérez Companc. La larga etapa de investigación y desarrollo es toda obra de la Gerencia de Combustibles de la CNEA.
Con los alemanes, baste decir que ya firmada la compra de Atucha II, hubo que negociar un año y dos meses para que aceptaran 1) que llevara combustibles argentinos, y 2) incluir en el precio ya pactado de compra la transferencia de la tecnología, 3) que la garantía por la central se mantuviera con los combustibles argentinos.
Esto tiene su historia. Una década y media antes, cuando se compró Atucha I, les impusimos a la proveedora alemana (KWU) la presencia de expertos argentinos en las fábricas del combustible de la misma. Y fue muy oportuno, porque la experiencia de KWU en uranio natural era limitada, y la de Argentina, nula. Los primeros elementos se rompían al no soportar el caudal de 7 m/s del refrigerante. El refuerzo estructural de los mismos se tuvo que hacer a toda velocidad en origen, en Alemania Federal, mientras aquí la central se construía sin atrasos.
Veo con preocupación que en las actuales negociaciones con la contraparte china se ha considerado la posibilidad de cambiar las políticas mencionadas, aceptando el pago de una licencia de decenas de millones de dólares, con lo que el Estado pagaría dos veces lo mismo. Además firmar licencias impone la restricción de posibilidades de venta internacional, en un mercado de centrales de este tipo quizás creciente. Si los chinos tienen éxito mundial con su Hwalong-1, pueden abrirle oportunidades a CONUAR como proveedor alternativo calificado, pero lograr esto requerirá de negociar firmemente. Y para ello la Gerencia de Combustibles de la CNEA debe estar en la mesa de negociación. No es el caso actual.
En relación con la exportación de elementos combustibles,el éxito de INVAP en las repetidas ventas de reactores de investigación en competencia con los principales países, demuestra nuestras posibilidades. Pero se generan cuando en el mundo de los negocios uno no actúa como un subdesarrollado incapaz de competir con productos de alto valor agregado«.
Gustavo Zorzoli, educador, profesor de Matemática, ex rector del Colegio Nacional de Buenos Aires, publicó hace pocos días esta columna. La reproducimos:
«Días atrás, en La Nación, leí una nota cuyo título era «MIT: estudiar en la mejor universidad, un sueño posible para los argentinos». En ella se entrevistaba, entre otros, a un ex alumno del Colegio Nacional de Buenos Aires. Se trata de Ignacio Pérez Bedoya, uno de esos típicos estudiantes que a menudo circulan por esta institución argentina y del cual la gente sabe poco o nada.
Ciertas circunstancias me hicieron pensar muy seriamente en las causas por las que nuestro país tiene tanta facilidad para encontrar a los Maradona, a los Messi, a los Ginóbili, a los Fangio, a los Del Potro o a las Sabatini, y no a las y los Pérez Bedoya.
Nuestra historia ofrece testimonios que permiten asegurar razonablemente que existe una estructura formal o informal que funciona como una especie de «colador», de forma bastante eficiente, cuando se trata de descubrir a las figuras deportivas; mientras que desperdiciamos talentos, esfuerzos y recursos, y empeñamos nuestro propio futuro al momento de reconocer, impulsar e invertir en tantas chicas y chicos que se destacan en las ciencias, las artes o las letras.
Cada cual tiene algo que lo distingue, que parece inusual, que va más allá de lo esperado o esperable. Quienes enseñamos en la escuela secundaria no sabemos muy bien cómo explicar en qué consiste esa diferencia que les permite a algunos alumnos hacer la pregunta que a nadie se le ocurrió antes, o dar una respuesta creativa, o trazar la pincelada allí donde nadie lo hizo, o afinar un «do» como los dioses. Sin embargo, ahí están sentados frente a nosotros, en sus pupitres, escuchando (o no) nuestras clases y se asoman, algunas veces de forma sigilosa, otras con las estridencias propias de la adolescencia. En esos momentos, quienes ejercemos una de las profesiones más honorables en toda sociedad, apreciamos el vértigo que nos ofrece la docencia, el mismo que sentíamos durante nuestros primeros años de vida cuando nos hamacábamos en la plaza. Esos instantes magníficos son únicos y hacen de la práctica de la educación un privilegio y, al mismo tiempo, generan un compromiso casi ilimitado.
Lo decepcionante en muchos casos es que estas chicas y chicos tan prometedores se pierden en los laberintos sinuosos de los claustros «despersonalizados» de muchas instituciones educativas. Parecería que solo una cantidad infinitesimal es rescatada por el azar, y no por un sistema educativo que se mantiene lamentablemente indiferente y más preocupado por la regularidad de los estudios de sus alumnos que por su originalidad.
Por fortuna, no fue el caso de Ignacio Pérez Bedoya. Hace cuatro años, con apenas 17 años decía en una entrevista: «Mi idea es volver para aplicar todo lo aprendido acá, contribuir con el país. No es irme y nunca más volver; mi idea es ir, estudiar y volver». Actualmente es estudiante de Ingeniería Electrónica, Ciencias de la Computación y Física como carreras de grado, con minors en Matemática y Música, y un máster en Ingeniería Electrónica y Ciencias de la Computación en el MIT (Massachusetts Institute of Technology). Sí, se encuentra estudiando todo eso a la vez. Hay que decir que esto sería prácticamente imposible en cualquier universidad argentina. No porque él no pudiera afrontar esta tarea, sino porque las regulaciones en la Argentina no contemplan ni esta ni otras tantas singularidades, aquellas que quizá podrían hacer del nuestro un país de vanguardia. Como lo fue aquel en el que Bernardo Alberto Houssay egresó como bachiller del Colegio Nacional de Buenos Aires a los 13 años, se graduó como farmacéutico a los 17 y de médico a los 23 (todos títulos obtenidos en la Universidad de Buenos Aires), hasta alcanzar el premio Nobel de Medicina en 1947.
Ignacio, sin embargo, como seguramente ocurre con otras y otros jóvenes, ya había demostrado ser capaz de resultados excepcionales. Solo por mencionar algunos de sus logros, en 2012 fue segundo subcampeón en la 29ª Olimpíada Matemática Argentina; en 2014, obtuvo la medalla de oro de la VIII Olimpíada Metropolitana de Física; ese mismo año se distinguía por tener el quinto mejor puntaje a nivel nacional en el Certamen Nacional de la XXIII Olimpíada Argentina de Biología; en 2015 formó parte de la delegación argentina que participó de la 47ª Olimpíada Internacional de Química y alcanzó una medalla de Plata, y en 2016 mereció otra medalla de plata en las Olimpíadas Latinoamericanas de Astronomía. Sí, todo eso junto. Y al mismo tiempo, egresaba como bachiller del colegio para irse al MIT, mientras aprendía inglés, latín, francés, alemán y japonés, iba al Conservatorio Manuel de Falla a estudiar piano y jugaba al tenis los domingos con sus amigos. Eso sí, no dejaba el voluntariado del colegio en el que ayudaba a los aspirantes a ingresar al colegio que él había elegido a los 12 años.
Una sola anécdota baste para dar cuenta del ingenio de Ignacio. Cuando era muy chico, se acercó al docente a cargo de la Olimpíada de Matemática del colegio para pedirle que le ensañara las funciones trigonométricas. Eso del seno, el coseno y la tangente. El profesor, entusiasmado ante un joven que lo examinaba, le habló de Pitágoras, los triángulos rectángulos y una de las relaciones más elegantes de la matemática: seno cuadrado más coseno cuadrado de cualquier ángulo es igual a 1. A la semana siguiente Ignacio volvió al aula y le dijo exultante al mismo profesor: «No se imagina la cantidad de problemas de astronomía que pude resolver con lo que usted me enseñó».
Pero Ignacio no es un caso en solitario. Nicolás Gort Freitas (egresado del Colegio Nacional de Buenos Aires y dos veces representante de nuestro país en las Olimpíadas Internacionales de Biología) fue recientemente becado para hacer su doctorado en Harvard con solo 23 años, después de haberse formado en diversas universidades del mundo: Buenos Aires, San Francisco, Berlín, Londres, Hyderabad y Seúl. Hace pocos días, Manuel González, de la Escuela Técnica ORT, y Josué Laszeski, del Instituto Gobernador Fontana de Chubut, e Inés Bauer y Julián Rodríguez, del Colegio Nacional de Buenos Aires, se destacaron por su participación en la 30ª Olimpíada Internacional de Biología que se desarrolló en Szeged. Por otra parte, Alejandro Altamirano, del Instituto Politécnico Superior General San Martín de Rosario; Nicolás Manno, de la EET Nº 27 Hipólito Yrigoyen de la CABA, y Tobías Viola Aprea, del Colegio Nacional de Buenos Aires, sobresalieron por su actuación en la Olimpíada Internacional de Química 2019 realizada en París.
Muy probablemente sea hora de que todos estos jóvenes, que conforman una larga lista, reciban en actos televisados en cadena por su altísimo rating y simultáneamente difundidos online, el «balón» o el «botín» de oro por sus méritos en cada una de las disciplinas en las que se destacan. Quizás ese día llegue pronto, muy pronto.
De no ser así, los argentinos seguiremos siendo incapaces de poner en la tapa de los diarios, entre las páginas web más visitadas de internet o de transformar en trending topic en las redes sociales, los éxitos cotidianos de estos jóvenes que sobresalen cada día por hacer cosas maravillosas. No solo no los valoramos lo suficiente, sino que a menudo nos da pudor hablar de eso. Así seguimos alimentándonos de aquello que no hacemos o hacemos mal.
Ignacio, Nicolás, Josué, Manuel, Inés, Julián, Alejandro, Tobías…, cada cual necesita un Estado que los mire, los cuide, les dé todas las oportunidades, las herramientas, el conocimiento y especialmente el reconocimiento para ser y explotar -hasta donde quieran y puedan- sus capacidades. Para eso es imperioso que cada uno de nuestros niños y jóvenes tenga una escuela capaz de cubrir las necesidades. Eso requiere que la sociedad en su conjunto recupere el valor que la escuela tuvo y se lance hacia el futuro con decisión.
Escasez de alimentos, de medicinas y combustible, drástico aumento del gasto social, colapso en los puertos y aeropuertos, el regreso de una frontera dura entre las dos Irlandas… El Reino Unido quedará sumido en el caos si hay un Brexit «duro», según alerta un documento interno del Gobierno británico que ha sido filtrado este domingo por el Sunday Times.
A pesar de eso, el gobierno británico dispuso también ayer que el 31 de octubre se derogue una disposición de 1972 que permitió que el Reino Unido se integrara a la Unión Europea, un trámite burocrático que parece destinado a presionar a la UE.
El anuncio es dado a conocer cuando Johnson se prepara para viajar a Alemania y Francia en esta semana y reunirse con la canciller Angela Merkel, el miércoles, y con el presidente Emmanuel Macron en París, el jueves.
La elección de la fecha de la derogación no es casual, ya que es el día anunciado para el Brexit, que ya se ha pospuesto dos veces, y es también la fecha límite en la que Boris Johnson ha prometido que su país abandonará la UE, con o sin acuerdo de salida.
La filtración de ese documento interno ha hecho que los sectores británicos que se oponen al Brexit, los Remainers, afirmen que es necesario que los parlamentarios le retiren la confianza al Primer Ministro Boris Johnson y le obliguen a desistir de su postura. Pero Michael Gove, el ministro encargado de los preparativos para una salida sin pacto, aseguró que los documentos publicados muestran solo «el peor escenario posible». Según Gove, la planificación para evitar ese escenario se ha acelerado en las últimas tres semanas.
Desde Downing Street, la residencia del gobierno inglés, se sigue minimizando cualquier perspectiva de avances en una negociación con la UE, que el Gobierno de Berlín también ha tildado de “poco probable”. Bruselas ha advertido repetidas veces que el acuerdo firmado por la anterior primera ministra, Theresa May, en noviembre del año pasado, no es renegociable. Johnson, mientras, asegura que el Reino Unido saldrá del club comunitario el 31 de octubre, haya o no pacto.
Todo esto hace pensar en un juego peligroso de adolescentes, «gallina», en el que se desafían a ver quién se desvía primero para evitar el choque. Antes de que pasen 70 días lo sabremos.
Hay alarma entre los técnicos del mundo rural por el tema de la fertilidad de los suelos. Recientemente se difundió un trabajo realizado por Fertilizar Asociación Civil, la Unidad Integrada Balcarce (INTA) y la Facultad de Ciencias Agrarias donde realizaron un mapa de disponibilidad de nutrientes comparando la situación prístina de los suelos con la situación de los mismos en 2011 y luego en 2018. Y los resultados fueron alarmantes.
Fertilizar AC, en colaboración con UralKali Trading SIA y Nitron Group, organizó el «Taller de Potasio en Argentina» en Rosario, Santa Fe, del que participaron más de 90 personas entre técnicos, investigadores, empresas y asesores.
«Este mapa que generamos nos permite identificar temas urgentes como la materia orgánica, fósforo y PH- y temas importantes como lo son el Potasio, las bases como el Calcio y el Magnesio, y el Zinc. Pero de estos últimos, el Potasio es un macronutriente, es decir que las plantas lo requieren en grandes cantidades. No puede faltar«, comentó María Fernanda González Sanjuan, gerente ejecutiva de Fertilizar AC.
«La explotación normal extrae una gran cantidad de este elemento, por lo que se debe analizar qué impacto tienen estos niveles de remoción sobre los sistemas de producción y qué podemos prever en el tiempo, cómo manejarnos de acá en más si continuamos con esa metodología de manejo de sistemas o que cambios debemos implementar en el manejo”, agregó la directiva.
A su turno, Jorge Bassi, presidente de Fertilizar AC, dijo que esta luz de alarma es muy importante porque en el lote el potasio no avisa. «A diferencia de otros nutrientes, como el fósforo con que la Argentina tiene más experiencia, el potasio genera una oferta sostenida al cultivo hasta que se agota. En ese momento repentinamente muestra una deficiencia muy severa y revertir esta situación es costosa requiriendo de una fertilización adicional”.
También comentó que estos conceptos no estaban en los nutrientes que venían manejando y por eso desde ahora la intención es ir haciendo un trabajo que amortigüe el impacto que significaría para el productor una mala cosecha.»“La forma de descubrir la deficiencia de potasio es el análisis de suelo».
Así, Bassi confirmó que desde Fertilizar AC se entiende que se debe profundizar el conocimiento básicamente en todo lo que es el Litoral y la costa de Santa Fe en el río Paraná y la costa de la provincia de Buenos Aires.
“Sobre esas zonas estamos proponiendo hacer diferentes trabajos exploratorios porque hay que generar suficiente información local de base y un sistema de monitoreo que permita avisarles a los productores cuando están en una luz amarilla. Ahora lo que necesitamos es convencerlo que cuando este nutriente este en la luz amarilla, hay que fertilizar, no se puede esperar que el nutriente caiga por debajo de los umbrales y luego fertilizar. Acá hay que actuar antes que se caiga sino literalmente se pierde el 50% de una cosecha”.
Nicolás Wyngaard, investigador del Conicet e integrante de la Unidad Integrada Balcarce, comentó que existe un antecedente de un vecino cercano (Uruguay), cuyos suelos empezaron a registrar dramáticas deficiencias de potasio.
Un largo reportaje que ayer publicó Clarín es muy interesante. Recomendamos leerlo, por las definiciones que hace ahí el candidato presidencial ganador de las PASO. Y también porque parece indicar un cambio en la posición de Clarín, uno de los más grandes grupos económicos de la Argentina.
Reproducimos aquí este breve párrafo porque señala una toma de posición que no tiene que ver con esta coyuntura, la que se extiende hasta el 27 de octubre. Y es de interés fundamental para los empresarios pymes, y también para los grandes:
OOOOO
«-¿Cree que hay que revisar el acuerdo con la Unión Europea?
-Esa fue otra mentira del Gobierno. El tratado no existe, lo que existe es una serie de puntos a acordar que va a demandar dos años de negociación. La historia de la Unión Europea dice que se avanzó hace muchos años, que después quedó absolutamente postergado, que con Néstor lo revivimos en el primer encuentro de Unión Europea y Mercosur. Y que después entró en terreno muerto y ahora parece querer revivir otra vez. Y la verdad lo celebro, porque yo entiendo que la globalización existe y lo que entiendo es que es un desafío que tenemos como país. Lo que no entiendo es la lógica del Presidente, que piensa que la globalización nos condena a ser vendedores de productos primarios. Eso no lo creo. Yo lo que voy a hacer con el acuerdo de la Unión Europea es en, estos dos años, tratarlo, estudiarlo, tratar de sacar las mayores ventajas para Argentina, rechazar las cosas nocivas. Y si podemos llegar a un acuerdo, bienvenido sea. Todo lo que signifique ampliar el comercio para la Argentina, bienvenido sea. Pero ampliar el comercio a costa de la industria o de la producción argentina, para eso no cuenten conmigo».
Nos parece importante que conozcan los riesgos que se corren cuando se da el número del celular. Les invitamos a leer con cuidado esta nota de Brian X. Chen, columnista de tecnología y electrónica de consumo del New York Times. Es probable que toda esa información personal no sea tan accesible en Argentina como en EE.UU. Pero no estamos seguros...:
«Nos hemos acostumbrado a compartir un dato personal sin vacilar un solo instante: nuestro número telefónico.
Damos nuestro número en el supermercado para que nos den un descuento de miembro o en la farmacia para recoger nuestros medicamentos. Cuando nos inscribimos para usar aplicaciones y sitios web, a menudo nos piden nuestro número de celular para la verificación de nuestra identidad.
Esta columna pretende que, de ahora en adelante, antes de entregar tu número, te preguntes: ¿vale la pena tomar el riesgo?
Esta pregunta es esencial ahora que nuestros principales números de teléfono ya no son las líneas fijas, sino los de dispositivos móviles; nuestras herramientas más íntimas, que a menudo están con nosotros todo el día. Nuestros números de teléfono móvil se han vuelto parte de nosotros porque rara vez los cambiamos; los mantenemos al movernos de un empleo a otro o de un lugar a otro.
Al mismo tiempo, este número se ha conectado cada vez más con aplicaciones y servicios en línea que están enganchados a nuestra vida personal. Eso puede conducir a información de nuestro mundo real, incluyendo dónde vivimos y más.
De hecho, tu número telefónico quizá se haya convertido en una identificación más precisa que tu nombre completo. Me enteré de esto de primera mano cuando le pedí a Fyde, una firma de seguridad móvil en Palo Alto, California, que usara mi número para demostrar los posibles riesgos de compartirlo.
Emre Tezisci, investigador de seguridad de Fyde que tiene experiencia en el campo de las telecomunicaciones, se dio a la tarea con gusto. Él y yo no nos conocíamos y jamás habíamos hablado. Puso mi celular en un directorio de registros públicos y, poco después, ya tenía todo un expediente sobre mí, el cual incluía mi nombre, mi fecha de nacimiento, mi dirección, los impuestos inmobiliarios que pago y los nombres de familiares.
De ahí, la situación fácilmente pudo haber empeorado. Tezisci pudo haber utilizado esa información para tratar de responder preguntas de seguridad a mi nombre, para acceder a mis cuentas en internet. O pudo haber atacado a mi familia y a mí con herramientas sofisticadas de ciberestafas tipo phishing. Él y otros investigadores de Fyde no llevaron a cabo ese tipo de ataques, pues son ilegales, pero podrían haberlo hecho.
«Cuando das tu número, estás tomando un riesgo del que quizá no estés consciente», dijo Sinan Eren, director ejecutivo de Fyde. «Dado que hoy en día se repiten muchos nombres, debido al número gigantesco de personas que usan la red, los números telefónicos son mejores identificadores».
No hay una solución sencilla para este problema. En algunas situaciones, dar tu número a instituciones como tu banco proporciona una capa adicional de seguridad. Sin embargo, en la mayoría de los casos los posibles peligros y molestias de entregar tu número superan los beneficios.
Cómo te expone tu número
Fue necesaria tan solo una hora para que mi número de celular expusiera mi vida.
Todo lo que tuvo que hacer Tezisci, el investigador, fue teclear mi número en White Pages Premium, una base de datos en línea que cobra 5 dólares al mes para tener acceso a registros públicos. Después realizó una búsqueda exhaustiva en internet y siguió un rastro de datos —vinculó mi nombre y mi dirección con información en otras herramientas de revisión de antecedentes y registros públicos— para rastrear más detalles.
Esto es lo que obtuvo en una hora:
s■ Mi dirección actual, su superficie cuadrada, el costo de la propiedad y los impuestos que pago.
■ Las direcciones en las que viví en la última década.
■ Los nombres completos de mi madre, mi padre, mi hermana y mi tía.
■ Mis números anteriores, incluida la línea fija de la casa de mis padres.
■ Información sobre una propiedad que antes tenía, incluyendo la superficie cuadrada y su hipoteca.
■ Que no tengo antecedentes penales.
Aunque Fyde no hackeó mis cuentas con la información obtenida y mi número, la empresa advirtió que un ciberatacante podría:
■ Tratar de restablecer mi contraseña para alguna cuenta en línea al contar con la respuesta a preguntas de seguridad como «¿Cuál es el nombre de soltera de tu madre?» o «¿En cuál de estas direcciones vivías antes?».
■ Usar la información personal vinculada con mi número de teléfono para engañar al representante del servicio al cliente de mi compañía telefónica para que ponga mi número en una nueva tarjeta SIM, con lo que tomaría control de mis dígitos, una práctica a la que se le llama SIM swapping o cambio de SIM.
■ Un hacker que tenga el control de mi número telefónico después podría entrar a mis cuentas al aprovechar los mecanismos de verificación o autentificación que funcionan con el envío de un código de seguridad en un mensaje de texto.
■ Un estafador también podría usar mi número secuestrado para engañar a mis familiares con el fin de que compartan sus contraseñas o le envíen dinero.
■ Un estafador, además, tendría cómo usar mi número de celular para darlo de alta de tal modo que lleguen mensajes de texto de phishing o robollamadas.
■ Un intruso podría usar información de mi número telefónico para llamar a mi buzón de voz de entrada y escuchar mis mensajes.
Los vendedores también podrían aprovechar la información:
■ Una agencia de publicidad en línea podría agregar mi número a un perfil detallado, de tal modo que quede vinculado con otro tipo de información sobre mi identidad y mis actividades web.
■ Si usara mi número para inscribirme a algún servicio en internet, puede que una marca le compre mi información telefónica a una firma publicitaria. Entonces podría meter el número en una herramienta que le permita enviar anuncios dirigidos a todos los perfiles en los que tenga dado de alta mi teléfono.
■ Una agencia de publicidad dudosa también podría agregar mi número a una base de datos para llenarme de llamadas basura y promociones enviadas por mensajes de texto.
Cuándo es sabio compartir tu número (y cuándo no)
Hay algunas situaciones en las que sí tiene sentido compartir tu número telefónico.
Cuando pones tu nombre de usuario y tu contraseña para entrar a tu cuenta de banco en línea, la institución quizá te llame o te envíe un código temporal que debes teclear antes de poder entrar a tu cuenta. Este es un mecanismo de seguridad conocido como verificación de dos pasos. En esta situación, tu número de celular es un factor adicional útil para demostrar que eres quien dices ser.
«Un número telefónico es una mejor herramienta para identificarte que tu nombre, y a veces sí quieres eso», dijo Simon Thorpe, director para productos de Twilio, empresa de comunicaciones que trabaja con compañías telefónicas para combatir las robollamadas.
No obstante, ¿a qué empresas puedes confiarles tu teléfono? Aquí es donde las cosas se complican.
Muchas compañías tecnológicas te permiten usar tu número telefónico para proteger tus cuentas de algún acceso no autorizado. Sin embargo, incluso algunas empresas legítimas como Facebook han sido señaladas por hacer un uso indebido de los números telefónicos de usuarios.
Entonces, ¿en quién puedes confiar? Desafortunadamente, no hay una solución impecable. Todo requiere trabajo. Eso incluye preguntarte primero si los beneficios de dar tu número superan los posibles riesgos.
Quizá también quieras tener un segundo número para resguardar tu número personal por completo. Podrías compartir ese teléfono con personas y marcas que utilizas pero a las que no confías todos tus datos. Aplicaciones como Google Voice y Burner te permiten crear un número distinto que puedes usar para llamar y enviar mensajes de texto.
En cuanto a la autentificación de dos factores, la mayoría de las empresas tecnológicas ofrecen otras opciones de verificación. Estas incluyen aplicaciones que generan códigos de seguridad temporales o una llave física de seguridad que puede conectarse. En general, esas alternativas son más seguras que usar un número telefónico.
Y aquí te va un consejo poco tecnológico: si tienes tarjetas de presentación con tu número personal impreso en ellas, destrózalas y manda a hacer otras nuevas solo con el número de tu oficina.
Ayer presentó su renuncia el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, tras dos días de una insistente, y sostenida, campaña de rumores, que sólo podían provenir de fuentes cercanas al oficialismo actual -el periodismo las conoce muy bien. Su cargo será ocupado por Hernán Lacunza, hasta ahora ministro de Hacienda de la provincia de Buenos Aires.
El nuevo ministro estaba de vacaciones en Neuquén cuando lo llamaron. No fue una buena idea irse de vacaciones en una semana como la que pasó: aparecieron enseguida los chistes. Que él era uno de los posibles votantes de Juntos por el Cambio que estaban esquiando, en la desafortunada frase de la diputada Carrió.
Colegas suyos de otros partidos, en cambio, hablaron bien de él. Se supone que es lo que deben decir de un economista que acepta inmolarse acompañando medidas en las que no cree y que, en cualquier caso, no contarán con el poder político ni las estructuras administrativas necesarias para que funcionen bien.
En nuestra opinión, todo esto es bastante irrelevante. Lacunza es un cuadro político técnico del PRO y está tan convencido como Macri, Peña y Dujovne del proyecto de apertura económica y financiera para la Argentina que intentaron llevar adelante. Más allá que, como dice Dujovne en su renuncia «han cometido errores», el problema es que las consecuencias de ese proyecto han resultado insoportables hasta para una considerable parte de los que en otro momento lo habían votado.
La renuncia de Dujovne surge a nuestro entender, no, o no sólo como fusible sino a causa que era el ministro del acuerdo con el FMI. Su condición de interlocutor con el Fondo le dio un poder que Macri es renuente a dar a cualquier ministro.
Pero ese acuerdo fue, como se señaló en esta nota que publicamos en AgendAR. No creemos que la anterior directora del FMI, Christine Lagarde, se haya alejado en previsión de ésto (el Banco Central Europeo que pasará a dirigir no es un puesto menor), pero lo cierto es que, cuando lleguen esta semana los hombres del Fondo, ya estarán preparándose para una renegociación. ¿Con la mente en un plan de Facilidades Extendidas, tal vez?
En todo caso, ese es un tema que deberá también preocupar al candidato Alberto Fernández y a su equipo. Hablarán con él.
El punto a tener en cuenta es que, otra vez, el manejo del gobierno de este reemplazo ha sido malo. Parece, y es, una medida improvisada. Como decíamos ayer «No llega a ser la danza de 5 presidentes en una semana de finales de 2001. Pero ¿se tomó en cuenta al lanzar estos anuncios lo que empresarios, inversores y especuladores podían pensar del reemplazo del ministro de Hacienda en estas circunstancias?» Los titulares de los medios internacionales confirman la impresión de «game over» para Macri y su gobierno.
En Navegando en medio de la tormenta señalamos este martes las diferencias en la situación política de la Crisis del 2001 y la actual. Dijimos que un dato fundamental era que -tanto en el gobierno como en la oposición- había dos coaliciones políticas razonablemente coherentes, que -aunque una de ellas apareciera cercana a perder la Presidencia- tenía poderosos motivos: bancas en el Congreso Nacional, municipios, para mantenerse unida y gobernar lo mejor que pudiera. Pero eso requiere prudencia y reflexión, especialmente desde el gobierno. No parece que las haya habido.
Queremos agregar que nos parece una tontería lo que repiten algunos medios: que el problema es que estas PASO produjeron un resultado imprevisto por todos: un ganador con altísima probabilidad de llegar a la Presidencia… casi 4 meses antes de la transmisión del mando. Que ese es un lapso demasiado largo para convivir con lo que es en la práctica un doble poder político.
No nos cabe duda que la ley de las Primarias Abiertas debería ser reformada, para que se acerque a su objetivo explícito de mejorar la democracia interna de los partidos. Que probablemente lo será en el 2020, que no es un año electoral. Que los próximos meses van a ser largos y llenos de ansiedad. ¡Pero tengamos presente que las elecciones fueron hace una semana!
Un grupo de referentes del ámbito nuclear publicaron un documento en el que le apuntaron con dureza a las decisiones políticas del gobierno de Mauricio Macri con respecto al sector nuclear. Estas denuncias han sido hechas muchas veces, también en AgendAR. Pero nos parece necesario reproducirlo a modo de resumen de los puntos principales que un nuevo gobierno deberá tener presentes.
Investigadores y referentes del Instituto Balseiro, la Comisión de Energía Atómica, la Autoridad Regulatoria Nuclear, la Asociación de Profesionales de la CNEA (APCNEAN) y de la Comisión de Energía de Diputados, señalaron al macrismo como el responsable del «proceso que aceleró la destrucción del desarrollo nuclear» durante los últimos años.
Entre los firmantes se encuentran Andrés Kreiner, Secretario General de APCNEAN, Gabriel Barceló, ex vicedirector de Ingeniería Nuclear del Balseiro, Francisco Spano, ex Presidente de la Autoridad Regulatoria (ARN) y Fernando Lisse, asesor en energía y combustible del Presidente de la Comisión de Energía de la cámara baja, Dip. Darío Martínez.
Para los profesionales y científicos el proceso de destrucción «viene progresando desde 2016 y se ha acelerado notablemente después de la firma del acuerdo con el FMI».
«Especialmente alarmante es el empecinamiento en destruir la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), de Neuquén», manifestaron los referentes del sector nuclear.
Para los referentes del sector «Si Cambiemos gana las próximas elecciones, en octubre, le llevará, quizá, de seis meses a un año completar la destrucción».
Sin embargo, si pierde, «puede que lo intente en los escasos días que le queden entre la derrota y la entrega del poder».
Ataque a los pilares del desarrollo nuclear
«El gobierno de Cambiemos ha avanzado contra los tres pilares en que se basa la autonomía del desarrollo nuclear», consideraron a través del documento los referentes de la Comisión Nacional de Energía Atómica.
Se trata de la línea de reactores de uranio natural, la planta de agua pesada y la planta de enriquecimiento de uranio.
Para los investigadores, que vienen denunciando hace años el impacto de la política macrista en la CNEA, «la inversión se ha ralentizdo, también, en los demás proyectos prioritarios: El desarrollo del CAREM, y la construcción del reactor RA 10, de investigación y fabricación de radioisótopos».
«Y, muy grave también es la detención de la construcción de la planta de fabricación de dióxido de uranio en Formosa, que debía reemplazar a la planta existente en la ciudad de Córdoba», concluyeron los científicos e ingenieros.
El acuerdo con China
La continuidad de la línea de uranio natural quedó suspendida «sine die» cuando el Gobierno Nacional tomó la decisión de cancelar el proyecto de un reactor CANDU (después de la firma del acuerdo con el FMI).
El reactor que iba a ser fabricado casi totalmente en el país, y programado para ser la cuarta central nuclear nacional por el acuerdo con China, aportaría una contribución para la industria nacional, pero se suspendió.
«La dirección política que implica esta decisión es clara y atenta contra el desarrollo autónomo», manifestaron los referentes del sector científico, y agregaron que atenta «contra el recupero de la inversión que empresas estatales, mixtas y privadas han hecho con el objetivo de continuar con la línea de uranio natural».
La situación de la PIAP
La planta de agua pesada, imprescindible para los reactores de uranio natural y la mayor del mundo en este momento ha interrumpido sus programas de producción desde 2017 y se está empujando al personal más especializado a tomar «retiros voluntarios» mediante un programa lanzado en junio de este año, después de haber sufrido maltrato laboral.
Por eso los investigadores incluyeron en su denuncia a la firma del acuerdo con el FMI.
«Según nuestros datos el stock existente de reposición de agua pesada para nuestras centrales alcanza solo para 2 a 3 años, luego de lo cual habrá que salir a pagar el agua pesada en USD a valores tan altos como se les ocurran a los poquísimos proveedores y en divisas», manifestaron alertando sobre los peligros de la planta neuquina.
El CAREM
El CAREM, el reactor de diseño argentino que a menudo es mencionado como el proyecto «insignia» del programa nuclear nacional de Cambiemos, «no tiene demasiado valor si no tenemos capacidad de enriquecimiento para proveer de combustible a las unidades que podamos instalar en la Argentina», aseguraron.
En cuanto a la planta de dióxido de uranio de Formosa, que está siendo construida para reemplazar a la de Córdoba, «su existencia es esencial para la provisión del combustible a las centrales nacionales», manifestaron los científicos.
«Si Argentina pierde esa capacidad, deberá importar el dióxido de uranio natural y no hay en el mundo más que 3 proveedores que pueden suministrarlo», explicaron.
Para los referentes de la CNEA a Cambiemos le llevaría, en este sentido, apenas seis meses terminar de destruir el sector nuclear si ganara las elecciones este año y continuara con las mismas políticas que viene aplicando hasta ahora».