Ante la decisión del actual gobierno de suspender la construcción del satélite Arsat-3, que había sido aprobada por una ley del Congreso, y para no perder el derecho a la posición orbital 81º Oeste, una de las tres asignadas a la Argentina por la Unión Internacional de Telecomunicaciones, fue necesario contratar un satélite de la empresa SES, con 20 años de antigüedad, por 7 millones de euros.La situación, que ya se había comentado en AgendAR, fue reconocida oficialmente en el último informe de gestión de la Jefatura de Gabinete.
Se trata de posiciones en órbitas geoestacionarias, claves para los satélites de comunicaciones, y que la Argentina ya ha estado a punto de perder, también cuando un gobierno se endeudó irresponsablemente y debió «ajustar» los gastos. Otra vez las consecuencias son la pérdida de dinero y, mucho más grave, de equipos de científicos y técnicos talentos que cuesta años y décadas formar.
El portal especializado LATAM Satelital brinda un extenso informe que resumimos aquí:
«El operador satelital estatal argentino ARSAT celebró un acuerdo con SES para la ubicación del ASTRA-1H en la Posición Orbital Geoestacionaria (POG) de 81° Oeste para proteger la prioridad que la Unión Internacional de Telecomunicaciones otorgó a la Argentina en banda Ka y que tiene vencimiento en septiembre de 2019. El satélite de SES se desplazó desde la POG de 67° Oeste, asignada a la Comunidad Andina (Ecuador, Perú, Colombia y Venezuela) desde donde opera actualmente el SES-10 y donde se ubicará el SES-17, HTS en banda Ka, planificado para 2020.
El acuerdo tiene vigencia hasta diciembre de 2019 y el monto total asciende a 7 millones de euros. Por la ejecución de la orden de servicio y el arribo del ASTRA-1H a su nueva posición orbital SES le cobró a ARSAT 2 millones de euros. Por la operación del satélite, que funcionará en órbita inclinada, SES cobrará a ARSAT 454 mil euros mensuales por 11 meses entre febrero y diciembre de 2019 inclusive. ASTRA-1H es un satélite lanzado al Espacio en el año 1999 con una vida útil de diseño de 15 años, lleva a bordo 2 transpondedores en Banda Ka y 32 en Banda Ku.
ARSAT tenía planificado para 2019 el lanzamiento de ARSAT-3, con capacidad HTS en banda Ka, pero el proyecto fue suspendido con el cambio de gobierno en diciembre de 2015 y la asunción de nuevas autoridades en ARSAT. La suspensión de ARSAT-3, enmarcado en un plan aprobado mediante una ley nacional, tuvo un fuerte impacto en el fabricante nacional INVAP, que enfrenta una importante merma en los ingresos en el segmento espacial de su actividad.
ARSAT-3 es el primer satélite de Plan que el Congreso de la Nación Argentina aprobó para ARSAT en el año 2015 mediante la ley 27.208 de Desarrollo de la Industria Satelital que, entre otras cosas, considera la ampliación de la flota de ARSAT de dos a seis satélites entre 2015 y 2035. Este satélite, a diferencia de su dos antecesores, debía financiarse mediante ingresos generador por ARSAT más crédito del sistema financiero, sin la necesidad de requerir aportes del Tesoro Nacional. Además, el Plan aprobado también estipula inversión en el desarrollo de un nuevo sistema de propulsión híbrida para la plataforma ARSAT-3K de INVAP, desarrollo en el que no hubo avances en los últimos tres años.
En Julio de 2017 se conoció, mediante un informe periodístico, que ARSAT había firmado una acuerdo preliminar con Hughes de los Estados Unidos para conformar una nueva empresa que se ocuparía de operar ARSAT-3 para brindar Internet de Banda Ancha Satelital en territorio Argentino. La nueva empresa iba a estar integrada en un 51% por Hughes y en un 49% (o menos) por ARSAT y tenía planificado posicionar a ARSAT-3 en una POG asignada a la Argentina. Este acuerdo fue cuestionado por violar la ley 27.208 de Desarrollo de la Industria Satelital que establece que una medida de estas características debe pasar por el poder legislativo Argentino. Ha transcurrido más de un año sin novedades sobre este acuerdo».
Como destacó el especialista Guillermo Rus en una reciente nota de Fernando Krakowiak, en lugar de estar operando servicios en una posición orbital asignada a la Argentina con un satélite fabricado en la provincia de Río Negro por INVAP, el gobierno terminó comprando capacidad satelital a un operador canadiense de un satélite fabricado en los Estados Unidos y ubicado en una posición orbital asignada a Brasil.
La Comisión Europea (CE), orgáno ejecutivo de la U.E., anunció que ha abierto una investigación preliminar contra el gigante estadounidense de la venta en internet Amazon por presuntas prácticas contrarias a la competencia. Las indagaciones preliminares por el departamento que dirige la comisaria Margrethe Vestager comenzaron el pasado septiembre. Ahora Bruselas lo que hace es abrir oficialmente la investigación, una vez ha concluido que los indicios son sólidos.
Bruselas sospecha que la firma de Seattle, que funciona como vendedor en línea pero también ofrece su plataforma como escaparate y mercado para comerciantes independientes, recopila y utiliza «información confidencial competitiva» de estos.
En su comunicado, Competencia explica que los acuerdos que Amazon tiene con los vendedores que utilizan su plataforma para comerciar «le permiten utilizar los datos de terceros». En particular, la comisión se focalizará en si el uso de estos datos por parte de la firma dirigida por Jeff Bezos como vendedor minorista «afecta a la competencia».
Concretamente, en el comunicado estudiará cómo funciona el servicio Buy Box y cómo selecciona a los vendedores que participan en él. Buy Box es una herramienta que muestra de forma preferente a los productos de un comerciante sobre otro, por tanto «ganar el Buy Box, explica la Comisión, parece clave para los vendedores independientes».
«El comercio electrónico ha impulsado la competencia en el comercio minorista y ha ampliado las oportunidades de elección y reducido los precios. Debemos asegurarnos de que las grandes plataformas en línea no eliminen estos beneficios al participar en un comportamiento anticompetitivo», declaró en un comunicado la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager.
El director general de la agencia de vigilancia nuclear de la ONU, el japonés Yukiya Amano, que preveía abandonar su cargo en marzo próximo debido a su mal estado de salud, ha muerto, anunció la institución.
En un comunicado dirigido a sus miembros, el secretariado del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) expresa su «mayor tristeza» al comunicar la muerte del diplomático nipón, que ocupaba el más alto cargo de la agencia de vigilancia nuclear de Naciones Unidas desde 2009.
La semana pasada, como anticipó AgendAR, Amano tenía previsto e dimitir en marzo de 2020. La decisión, se sabía, estaba relacionada con problemas de salud.
El OIEA es una entidad técnica autónoma de la ONU, con más de 2.000 empleados, que vela por la seguridad nuclear en el mundo y se encarga además de verificar el cumplimiento del Tratado de No Proliferación (TNP) de armas nucleares. Sus responsabilidades de la OIEA incluyen controlar las restricciones a las actividades nucleares de Irán bajo el acuerdo con las potencias mundiales de 2015, que Estados Unidos abandonó el año pasado.
El deceso de Amano, que ha sido elogiado entre otros líderes mundiales por Putin, plantea la cuestión de qué rumbo tomará la agencia en el futuro, aunque pocos esperan que su manejo sobre Irán y otros temas delicados cambien significativamente.
Dos posibles candidatos para suceder a Amano son el embajador de Argentina ante la OIEA, Rafael Grossi, y el rumano Cornel Feruta, coordinador principal de la agencia y un cercano colaborador del japonés.
En AgendAR venimos señalando la conveniencia para nuestro país que un argentino esté a cargo de la OIEA. Grossi, que fue director adjunto de la Organización, recientemente fue elegido presidente de la «Conferencia de Examen» a realizarse en Nueva York en abril 2020, por los 190 países miembros del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).
El Banco Central anunció ayer que relajará parcialmente por el bimestre julio-agosto la política de base monetaria y de encajes que deben observar los bancos, para evitar una contracción de dinero aún mayor a la que ya se está aplicando. La flexibilización obedece, también, a que hubo una expansión de pesos en la primera parte del mes que hacía dificil cumplir la meta de crecimiento cero de la base. EL BCRA tenía poco tiempo, hasta fin de mes, para absorber cerca de 100.000 millones de pesos que entraron en circulación por la mayor demanda estacional de pesos -aguinaldo, vacaciones- y por compras de dólares realizadas directamente al Tesoro.
En un comunicado el BCRA informó la decisión que tomó el comité de política monetaria, COPOM. También advirtió que podría modificar la tasa de política monetaria ni bien se conozca el índice de precios al consumidor de Julio. La inflación de ese mes se conocerá el jueves 15 de agosto, es decir cuatro días después del domingo 11 de agosto, cuando se realizarán las PASO.
Además, el Central sube encajes remunerados a los bancos, para que sostengan las tasas de plazos fijos. Y, por último, «blinda» hasta mediados de agosto el piso de 58% para la tasa de las Leliq.
La lógica indica que si el resultado dentro de 20 días es favorable al Gobierno, y además el IPC da, como se espera, debajo del 2,7% de junio, es probable que el BCRA fije la tasa de interés, hoy en el 58%, en un nivel menor. Por el contrario, si las PASO resultan adversas al Gobierno -y el mercado cambiario se agita- es posible que la tasa termine en un nivel superior. Todo para evitar una disparada del tipo de cambio.
Ayer India lanzó al espacio una sonda destinada a posarse el 6 de septiembre en la Luna, su segundo intento por convertirse en el cuarto país en posar un aparato en el satélite natural de la Tierra. Dos mujeres indias están al frente de la misión, por primera vez en ese país: las científicas Muthyya Vanitha y Ritu Karidhal.
El vehículo GSLV-MkIII, el más potente de la agencia espacial india ISRO, despegó a las 14.43 hora local (9.13 GMT) desde su centro de lanzamiento de Sriharikota, sureste del país, una semana después de que un problema técnico obligara a anular un primer lanzamiento. Si bien no se dieron detalles de manera oficial, según la prensa local se trató de una fuga en la pieza de combustible de helio del motor criogénico de la parte superior del cohete.
El vuelo, sin tripulantes, se desarrollaba conforme a las previsiones. «Estoy enormemente feliz de anunciar que el GSLV-MkIII colocó con éxito Chandrayaan-2 en su órbita definida«, declaró Kailasavadivoo Sivan, el presidente del ISRO. «Es el inicio de un viaje histórico para India«.
La misión Chandrayaan-2 («Carro lunar» en hindi y que costó a Nueva Delhi 140 millones de dólares) tiene como objetivo posar un aterrizador y un vehículo de exploración cerca del polo sur de la Luna, situada a unos 384.000 kilómetros de la Tierra, y colocar una sonda en órbita.
Si tiene éxito, India se convertiría en la cuarta nación que logra colocar un aparato en suelo selenita, después de la Unión Soviética, Estados Unidos y China. Israel lo intentó en abril pasado, pero la sonda falló en su alunizaje y se estrelló.
Cómo será el viaje Chandrayaan-2 girará alrededor de la Tierra durante tres semanas elevando progresivamente su órbita, para alcanzar la lunar. Una vez logrado, estrechará gradualmente sus círculos alrededor del satélite.
Esta es la segunda misión lunar de India, que puso una sonda en órbita alrededor del satélite durante la misión Chandrayaan-1 hace once años. El programa espacial del país asiático se destacó en los últimos años al unir ambición y sobriedad presupuestaria, con costos operacionales muy inferiores a los de otros países, así como por su rápido progreso.
El ISRO espera enviar para 2022 un equipo de tres astronautas al espacio, en lo que sería su primer vuelo tripulado. Sus científicos trabajan también en crear su propia estación espacial, esperada para la próxima década.
El conflicto -que ya lleva cuatro décadas, desde el derrocamiento del Shah por la Revolución Islámica de Khomeini- entre los Estados Unidos e Irán, está de nuevo desde hace algunos meses en la tapa de los medios, impulsado por tweets de Trump y advertencias de los ayatolás. Gran Bretaña se ha puesto, con algo de renuencia al lado de los EE.UU., y es previsible que el próximo primer ministro, Boris Johnson, lo refirme (más le vale). La Unión Europea trata de defender el statu quo. Para nosotros, los argentinos, es un escenario distante… en un planeta pequeño.
Por eso consideramos oportuno reproducir este reciente y valioso análisis de Omar Locatelli, director de la Editorial Universitaria del Ejército, Ministerio de Defensa.
«Cuando el 12 de mayo pasado cuatro petroleros que estaban anclados en el puerto de Fujairah en los Emiratos Árabes Unidos fueron atacados, la comunidad internacional volvió sus ojos a un paso marítimo de singular importancia geopolítica y de permanente ebullición: el estrecho de Ormuz, en el Golfo de Omán. Un 30 % del petróleo de la Región sale por este estrecho, que enfrenta costas de Irán y de Arabia Saudita, países en conflicto. Más aún, el derrotero marítimo de los buques petroleros atraviesa zonas en conflicto como Yemen, donde los rebeldes Houtis, apoyados por las fuerzas iraníes de élite, enfrenta al gobierno apoyado por las petro-monarquías de la península arábiga, encabezada por Arabia Saudita, sin una solución clara a la vista.
La opinión generalizada del momento, dirigida por EE. UU. a través de su secretario de Estado, Mike Pompeo, culpó a Irán por las acciones, en razón de buscar subir el precio del crudo a fin de obtener mayores ganancias. Dos días después de los atentados, un dron atacó una estación de bombeo del oleoducto saudí que va de Este a Oeste. El ataque fue ejecutado por el grupo rebelde Ansar Allah perteneciente a los Houtis, pero Irán no reconoció su participación.
Para reforzar su acusación, EE. UU. mostró evidencia recolectada por el destructor USS Mason que, horas antes de la explosión en los buques petroleros, detectó a 20 pequeñas embarcaciones del Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés) que ingresaban en aguas de los Emiratos Árabes Unidos, en dirección a donde estaban fondeados los petroleros. Se supuso que las explosiones fueron consecuencia de minas magnéticas plantadas por buzos iraníes.
La especulación de EE. UU. es que las acciones fueron una respuesta al despliegue en la región de bombarderos B-52, de una batería Patriot de defensa aérea y del buque de desembarco anfibio USS Arlington. Por su parte, el Consejo de Cooperación del Golfo (GCC, por sus siglas en inglés) se limitó a atribuir los ataques a algunos países que trataban de desestabilizar la seguridad de la región, sin especificar a cuáles se referían. Lo único que expresó referido a Irán fue un llamado a evitar interferir en los asuntos internos de otros países, evitar apoyar a organizaciones terroristas internacionales y evitar amenazar la libre navegación marítima.
En su momento la comunidad internacional también supuso que el incidente había concluido.
La chispa de la guerra
La primera semana de junio, el jefe del Comando Central de EE. UU., general Frank McKenzie, declaró ante la prensa en su recorrida por Medio Oriente que Irán o alguno de sus apoderados (llamados proxis) podrían ejecutar un ataque en cualquier momento. Nunca supuso que, apenas unos días después, los hechos le darían la razón. El 13 de junio, dos petroleros rentados por Japón fueron atacados en su paso por el estrecho de Ormuz, a solo 24 millas de una base del IRGC. El buque Front Altair sufrió una explosión en su casco, lo que forzó que su tripulación lo abandonara y rescatada por un buque iraní. El segundo petrolero, el Kokuka Courageos, se incendió y quedó a la deriva, luego de haber sido, supuestamente, atacado por un torpedo. En este caso, sus tripulantes fueron rescatados por el USS Bainbridge que estaba en la zona.
A final de aquel día, el vocero del Comando Central de EE. UU., capitán Bill Urban, hizo público un video donde se observa a una pequeña embarcación iraní cercana al petrolero con un pequeño artefacto sobre el costado del buque. Agregó que “a las 0410 pm un barco patrulla de la IRGC clase Gashti se aproximó al Kokuka Courageous con lo que se identificó como una supuesta mina magnética pegada al casco”.
El mismo día, el secretario Pompeo culpó a Irán por el “evidente asalto” a los petroleros. Su evidencia se basó en los datos aportados por la propia inteligencia, en el tipo de armas usadas y en el nivel de expertisse demostrado, pues solamente las milicias iraníes tienen los recursos y la profesionalidad para ejecutar tan sofisticada operación. Además, los rumbos en el casco de los buques fueron realizados sobre la línea de flotación, lo que hace suponer que se trató de una advertencia de quien lo haya realizado.
Por rara coincidencia, ambos ataques se produjeron cuando el premier japonés, Shinzo Abe, se encontraba en Irán como posible mediador en las conversaciones entre EE. UU. e Irán por el acuerdo nuclear. La escalada al conflicto comenzaba a instalarse.
Del Golfo de Tonkín al de Omán
En agosto de 1964 ocurrió una situación algo similar, cuando el presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, dijo que fuerzas norvietnamitas habían atacado dos veces a destructores de los EE. UU. en el golfo de Tonkín. Luego se comprobó que las acciones fueron exageradas en favor de quienes buscaban hacer ingresar a EE. UU. en la guerra que mantenía Vietnam del Sur contra Vietnam del Norte. El hecho fue el punto de inflexión para la intervención masiva de tropas regulares estadounidenses en el conflicto.
El ataque a los petroleros, en junio de 2019, ocasionó que Trump, al igual que en su momento Johnson, decidiera enviar 1000 tropas más a Medio Oriente como forma de intimidación en una supuesta escalada en contra de Irán. El interrogante se plantea en si también en esta oportunidad EE. UU. está dispuesto a iniciar un conflicto armado de difícil final.
La primera reflexión es que Trump, hasta ese momento, había actuado de manera impulsiva para amedrentar a sus eventuales oponentes. El mismo Trump en su libro The art of deal (El arte del acuerdo) propone la conveniencia de proyectar una imagen amenazadora inflexible para disminuir las expectativas del bando opositor y discutir en una posición ventajosa. Los iraníes, herederos de la ancestral e ingeniosa diplomacia persa, respondieron sin amedrentarse, anunciando que incrementarían el enriquecimiento de uranio, con miras a lograr una mayor cantidad de lo estipulado en el acuerdo vulnerado por EE. UU. Más aún, su jefe de Estado Mayor, Mohammed Baqueri, respondió al despliegue militar estadounidense diciendo que su país estaba listo para “dar una respuesta aplastante”. Por su parte, como complemento, el canciller iraní, Mohammed Zarif, respondió a un tweet de Trump que anunciaba “el final oficial” de Irán si amenazaba a EE. UU., diciendo que “Irán llegará a ver el final de Trump; pero él no verá el de Irán”.
La cancillería iraní acusó a EE. UU. de utilizar una “diplomacia del sabotaje”, aduciendo que nunca podrían haber sido los responsables cuando fueron los primeros en llegar al rescate de los tripulantes siniestrados. Más allá de la insistencia diplomática norteamericana sobre la responsabilidad iraní en el ataque, la herencia de la guerra de Vietnam obra en su contra. En 1964, EE. UU. incursionó en un lugar en el cual ya los franceses habían tenido que rendir sus fuerzas. En este caso, EE. UU. en dos ocasiones incursionó en el Golfo Pérsico para imponer su voluntad. No obstante, el territorio iraní reviste características muy diferentes a los arenosos desiertos iraquíes, con una orografía que impone respeto y que facilita a sus defensores operaciones defensivas y de retardo de magnitud. En razón de ello es que Trump explicó que con un pequeño incremento de fuerzas alcanzaría para el apoyo a las acciones en desarrollo, no para iniciar un desembarco.
En el 64, EE. UU. entró solo en el conflicto como forma de balancear el apoyo chino a los vietcongs. Hoy en día, si bien cuenta con el apoyo israelí y de los países islámicos sunitas en contra de la masa shiíta iraní, también se enfrentaría de manera solitaria a los iraníes, pues algunas de las potencias que lo acompañaron en sus anteriores incursiones en el golfo mantienen su firma en el acuerdo de control nuclear sobre Irán como última ratio para impedir una escalada en la región. Enfrentar a Irán solo no es lo mismo que hacerlo contra el Iraq de Saddam Hussein.
Por último, al igual que en 1964, un conflicto armado con Irán, tendría la total desaprobación, tanto de sus propios legisladores como de su población en general. Al respecto, ambas sociedades rechazarían una acción militar de magnitud, que los involucre en un final incierto, en una región de profunda necesidad para la comunidad internacional.
La supuesta escalada parecía controlada y sin aprestos bélicos.
Del dicho al hecho, hay un dron en el estrecho
Tres días después del ataque a los petroleros, Trump, como forma de presentarse ganador, ratificó el envío de una mayor cantidad de tropas sobre las 1500 enviadas en mayo último, hasta llegar a un eventual máximo de 6000. Por su parte, la Organización de Energía Atómica de Irán dijo que en 10 días produciría y mantendría una mayor cantidad de uranio enriquecido que el autorizado en el acuerdo que había roto EE. UU., si los otros firmantes no accedían a ayudarlo a mitigar las severas sanciones impuestas por EE. UU. El vocero de la organización atómica iraní, Behruoz Kamalvandi, justificó el enriquecimiento de uranio a un nivel mayor al 20 % de pureza para ser usado en un reactor dado por EE. UU. en 1967 que se usa para crear isótopos empleados en tratamientos médicos.
El jueves 20 de junio, a las 4:05, un dron de EE. UU. modelo RQ-4 Global Hawk fue derribado por un misil iraní tierra-aire. Nuevamente, los tambores bélicos sonaban su alerta de combate. Los iraníes adujeron que el dron volaba sobre aguas territoriales 8 millas dentro de las 12 permitidas. Por su parte EE. UU. lo ubicaba sobre aguas internacionales del estrecho de Ormuz.
Los halcones de EE. UU., el secretario de Estado Pompeo, su asesor de seguridad nacional Bolton y la directora de la CIA Haspel, asesoraban que la única respuesta era un bombardeo sobre Irán. El país persa, por su parte, declaraba a través de una carta al Consejo de Seguridad de la ONU que el dron ignoró reiteradas advertencias radiales antes de ser derribado. Su embajador ante la ONU agregó además que “Teherán no busca la guerra pero que está vigorosamente determinado a defender su tierra, mar y aire”. Los legisladores demócratas de EE. UU. buscaron bajar la intensidad de la escalada aduciendo que el presidente necesitaba la aprobación del Congreso para iniciar cualquier acción ofensiva al respecto.
Trump, por su parte, dudaba al decir en su reunión con el premier canadiense que “vamos a ver qué sucede”. Horas más tarde en otra aparición pública buscó evitar una seria crisis militar al culpar del hecho a los líderes iraníes diciendo que “alguien perdido y estúpido” fue el responsable de derribar al dron, lo que era “un gran error”.
Al buscar una opinión militar, el comandante aéreo de EE. UU. en el Comando Central en Medio Oriente, teniente general Joseph Guastella, manifestó que el dron volaba sobre aguas internacionales, pero que no obstante cualquier ataque involucraría “civiles inocentes”. Su contraparte iraní, el comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, Hossein Salami, dijo que la frontera del país es “su línea roja”. Sin embargo, agregó que “no estamos dispuestos a involucrarnos en una guerra con cualquier país, pero estamos totalmente preparados para la guerra”.
Las tensiones se calmaron cuando el asesor de EE. UU. John Bolton dijo el 25 de junio en una reunión en Jerusalén que la intensión general es hacer que Irán se encamine hacia un nuevo acuerdo nuclear. Agregó además que su presidente Trump había dejado “ una puerta abierta para las negociaciones reales”.
El garrote diplomático
Las dubitativas intenciones de Trump guardan relación con las máximas del presidente Theodore Roosevelt en relación a las amenazas militares extranjeras: “habla fuerte y lleva un pequeño garrote. O lleva un garrote grande, pero agítalo mucho y úsalo poco”.
Las demostraciones de ambos gobiernos llegarán hasta que la escalada diplomática sienta la necesidad de más que un apoyo militar a sus declamaciones. Los tambores de guerra podrán seguir sonando, pero solamente para llamar a quienes los escuchan a fin de la firma de un acuerdo con diferente letra mas con una misma finalidad: mantener el adecuado flujo de petróleo para el mundo».
En la Argentina, la presencia del picudo del algodonero representa un desafío para la producción de algodón. Por eso desde hace nueve años, el INTA y las provincias algodoneras de Chaco, Formosa, Santa Fe y Santiago del Estero trabajan en el desarrollo de distintas estrategias para hacer frente a esta plaga.
En una batalla que los científicos libran en varios frentes, obtuvieron variedades resistentes al picudo del algodonero (Anthonomus grandis) mediante la estrategia de ARN de interferencia (ARNi). Esta técnica consiste en lograr que en la planta se genere una secuencia muy pequeña de ARN para bloquear específicamente la funcionalidad de un gen esencial en el picudo y, de esta manera, disminuir su capacidad de daño.
“El desafío que teníamos por delante era generar un sistema de transformación y ajustarlo para comenzar a transformar con el gen de interés, lo que nos llevó años de investigación”, explicó Dalia Lewi, responsable del Módulo Transformación Genética de Algodón del INTA que logró generar plantas transgénicas de este cultivo.
Hoy, el INTA no solo cuenta con un sistema ajustado, “sino con las plantas con el gen de interés”, indicó Lewi y agregó: “Las plantas de algodón están creciendo, tenemos que multiplicarlas y empezar a hacer los desafíos en los invernáculos de bioseguridad, desafíos in vitro y a campo”.
Desde el grupo de transformación de algodón, el primero en el país en alcanzar un desarrollo de estas dimensiones, que también integran Laura Maskin, Mariana Turica y Ariela González, de la Estación Experimental Agropecuaria Sáenz Peña –Chaco–, esperan contar el año entrante con las líneas de multiplicación. “De todas las líneas que se obtengan evaluaremos cuáles son las mejores”, indicó Lewi.
Un verdadero logro dado que el sistema de transformación de algodón es muy complejo y en el mundo hay muy pocos grupos de investigación con esta capacidad. Pero, además, porque se enfrentan a la plaga más destructiva de este cultivo, debido a su capacidad biológica de reproducción, dispersión y colonización, lo que dificulta su control por los métodos tradicionales.
Las investigadoras esperan que “la planta transgénica exprese una secuencia que genere el ARN de interferencia y que el picudo del algodonero, cuando pique el botón floral, lo tome para que este interfiera en su metabolismo celular”, explicó Lewi, quien se mostró cautelosa con los resultados que esperan obtener, y agregó: “Si no se logra que muera, al menos que tenga una disminución en la capacidad reproductiva y de daño”.
Resultados preliminares
Todo se inició en el INTA a partir de contar con el transcriptoma del intestino medio del picudo del algodonero. Esta información sirvió para establecer qué secuencia del insecto había que tomar para expresar en la planta y generar ARN de interferencia específico para el picudo.
El estudio de las secuencias y sus pruebas “en distintos soportes in vitro, permitió conocer cuáles eran las más efectivas. Una vez armadas estas construcciones genéticas los tomamos para introducirlas dentro de las células de algodón para generar las plantas transgénicas”, indicó Lewi.
En esta etapa, las investigadoras trabajaron en colaboración con Ricardo Salvador, investigador del Instituto de Microbiología y Zoología Agrícola (IMyZA) del INTA Castelar, quien observó la mortalidad en los ensayos preliminares. Con esa información pudieron determinar cuáles eran los mejores blancos de silenciamiento evaluados.
En tal sentido, la estrategia de control de la plaga radica en “utilizar ARN de interferencia para expresar en la planta una secuencia corta, que no necesariamente tiene que formar parte de un gen, pero que es específica de un gen vital para el picudo”, aclaró Lewi.
De esta manera, mediante el uso de silenciamiento génico se busca que estas moléculas ingresen a las células del insecto e inhiban la síntesis de una proteína asociada a una función esencial. Al verse privado de esa función, se espera que las células mueran y, por lo tanto, esto tenga un efecto letal sobre el organismo del insecto.
Un «debate» (intercambio de chicanas) en la campaña electoral hizo que se pusiera atención en un fenómeno evidente para mayoristas y distribuidores. La consultora especializada en consumo Focus Market le puso números: «desde 2016 a 2019 las marcas mayoristas y poco conocidas pasaron de una participación del 32,6% al 42,8% en unidades, y del 21,5% al 27,7% en facturación».
Algunas precisiones: encabezan la venta de las marcas mayoristas el puré de tomates con 38%, las conservas con el 26% y los enlatados de pescado con el 13%.
En cuanto a la participación en la facturación de las marcas, entre el primer trimestre de 2016 y el primero de 2019, hubo una baja de 3,5% en las más caras, del 7,6% en las de mediano precio, alzas de 10,4% de las marcas menos conocidas y de 0,8% en las mayoristaso.
«La tendencia de los consumidores a elegir productos más económicos en los supermercados es obvia y natural en un marco de inseguridad en el empleo. El dato preocupante surge cuando las «segundas marcas» no significa menor publicidad o menos vistoso «packaging», sino menor calidad alimenticia, por ejemplo.
El caso del «alimento lácteo» que se vende como sustituto de la leche es un ejemplo. Los organismos del Estado deben hacer clara la situación para los consumidores.
«La Exposición Rural de Palermo solía ser una especie de club social para mostrarse, presentar animales y sacar un premio. Hoy es algo mucho más relacionado con los negocios y con el conocimiento. A través del foro de genética, por ejemplo, se transmiten resultados y desarrollos científicos aplicados a la mejora genética. En las próximas semanas muchos visitantes internacionales llegarán a Palermo en busca de genética«.
Estas son afirmaciones de Mariano Etcheverry, director ejecutivo de la Cámara Argentina de Biotecnología de la Reproducción e Inseminación Artificial (Cabia). A modo de ejemplo, señala: «En 2018 se comercializaron en Argentina 6.274.275 dosis de semen carnicero (3,5 millones) y lechero (2,8 millones).
La genética se puede transmitir a través del semen, los embriones y los reproductores en pie, y en los últimos tiempos el uso de embriones tiene un crecimiento constante, pero por tener mayor costo que el semen está reservado para animales de pedigree de un valor mayor y no tanto para el rodeo comercial. Además, las estadísticas respecto a la transferencia embrionaria no están actualizadas, por lo que el movimiento de dosis de semen es el mejor parámetro para analizar el mercado de genética.
“En el mercado interno, un semen para uso comercial puede rondar los 250 pesos, pero hay un rango grande hacia arriba. El valor es similar en carne y leche, y aumenta en los casos de rodeos de pedigree a los 1.000-1.500 pesos por dosis”.
El mercado local de semen, a pesar de mostrar una tendencia de crecimiento, en 2018 cayó levemente por cuestiones climáticas y económicas. “Si estamos en un proceso de liquidación de animales, va a caer también la venta de genética”, explica Etcheverry.
Mariano Etcheverry, director ejecutivo de CABIA
Por su parte, la exportación de semen creció en forma significativa, de unas 650.000 dosis en 2017 a 980.000 (15,7% del total comercializado) en 2018, y tiene un potencial enorme, aunque por el momento la mayoría de las exportaciones de semen se hacen a los países del Mercosur. Brasil es el principal destino y después vienen Paraguay, Uruguay, Colombia… “Todavía no se han desarrollado muchos mercados». Uno de los puntos importantes en ese sentido es el desarrollo de protocolos sanitarios que permitan exportar el producto.
“Por ejemplo, en Estados Unidos estamos tratando de entrar hace años y no se abre el mercado con excusas sanitarias que son en realidad barreras paraarancelarias. México es otro país en el que tenemos mucho interés. La limitante es que nos piden que sea semen de animales libres de aftosa sin vacunación. Hoy, solo la hacienda de la Patagonia tiene ese estatus, pero Estados Unidos no regionaliza y considera a cualquier carne proveniente de Argentina como libre con vacunación. También hay una puerta abierta para la exportación de embriones a la Unión Europea, pero con la restricción de que sean sobre madres argentinas pero con semen que sea libre de aftosa sin vacunación, entonces hay que usar toros de otro país”, comenta Etcheverry.
Luego agrega a la lista de las plazas cerradas a Australia, Sudáfrica y Nueva Zelanda. “Los países ganaderos importantes, sacando los de Sudamérica, están todos cerrados”.
Mediante una carta, las autoridades científicas de las provincias, a través del COFECyT, pidieron, en mayo, una audiencia con el Ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, para pedir explicaciones, ante el retraso de las partidas presupuestarias para financiar proyectos de innovación productiva ya asumidos.
El pedido corresponde a proyectos ya asignados y el valor asciende a unos 140 millones de pesos. Por tal motivo las provincias denunciaron «parálisis presupuestaria» sumándose al reclamo de organismos científicos e institutos de investigación a nivel nacional por el ahogo de recursos.
En el encuentro también estuvieron presentes Lino Barañao, Secretario de Ciencia y Tecnología, Jorge Aguado, Subsecretario de Planeamiento de la SECyT y Tomás Ameigeiras, Presidente del COFECyT.
Desde el Ministerio de Educación y Ciencia, y ante la atenta mirada del Secretario Lino Barañao y Jorge Aguado, el titular de la cartera, Alejandro Finocchiaro se limitó a encuadrar la restricción presupuestaria en el marco de la restricción de todo el Estado, durante la reunión.
Finocchiaro planteó que la «restricción» que tuvo COFECyT es la misma que está teniendo CONICET y la misma que está teniendo la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT).
En el encuentro estuvieron presentes el ministro de ciencia de Córdoba, Walter Robledo; de Santa Fe, Erica Hynes; de Tierra del Fuego, Daniel Martinioni; de La Rioja en representación del NOA, Javier Tineo; de San Juan, Tulio del Bono; y de Chaco, Rafael Yurkevich, en representación del NEA.
«El reclamo es por la falta de cumplimiento a los compromisos de financiamiento a los proyectos de innovación por parte de Nación, que en algunos casos han sido ya adjudicados en 2016 y 2017» explicó Javier Tineo a los medios de prensa.
Desde el COFECyT, órgano integrado por los representates provinciales que responde a la Secretaría de Ciencia, y que preside Tomás Ameigeiras, tomaron con preocupación la «sensible demora en las transferencias» a los proyectos de innovación regionales con los sectores productivos y sociales.
«La mayor parte de esos proyectos no se han visto ni siquiera adjudicados, a pesar de estar técnicamente aprobados y mucho menos se han hecho las transferencias correspondientes», aseguró el ministro de Ciencia y Tecnología de La Rioja.
«El desfasaje está generando incertidumbre en los beneficiarios que son basicamente universidades, institutos tecnológicos, municipios y organizaciones de productores a tal punto que los actores regionales ven que se han convertido en proyectos inviables», dijo Tineo, tras salir de la reunión.
Los recursos que reclama el COFECyT para continuar con las iniciativas de innovación social y productiva regional con los actores de cada provincia corresponden a 2016 y 2017.
«El ministro Finocchiaro se ha comprometido a darle lugar prioritario a estos desembolsos pero sin ningún tipo de certezas sobre fechas ni de proyectos puntuales a priorizar», reveló el titular de la cartera científica riojana.
«Hemos pedido que se le de mayor prioridad a los proyectos que tienen mayor sensibilidad en el territorio, es decir aquellos que mayor impacto están generando en diferentes organizaciones científicas y de pequeños productores que están esperando desarrollar las innovaciones que han sido proyectadas en su momento», contó Tineo.
«Simplemente hubo compromiso de completar los pagos de los proyectos ya adjudicados en 2016 y 2017», aseguró Tineo, quien concluyó que «nos vamos con un sabor amargo porque esperábamos mayores certezas de lo que eran las futuras transferencias de acá a los próximos meses».