Según el último informe del sector yerbatero, publicado por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), los embarques al exterior de ese típico producto tuvieron una notoria recuperación durante el mes de abril con 3,35 millones de kilos exportados. Las estadísticas indican que ese volumen representa unos 360 mil kilos más que los despachos efectuados durante marzo pasado y que, sumado a los meses anteriores, arroja un total de 9,96 millones de kilos en concepto de exportaciones para el periodo enero–abril de 2019.
EXPORTACIÓN. Durante 2018, la Yerba Mate Argentina fue exportada a 41 países, cerrando con un récord histórico, ya que los despachos alcanzaron los 43 millones de kilos. El principal destino fue Siria, con 34,5 millones, seguido por Chile con 4,48 millones de kilos, Líbano con 752 mil kilos, Francia 544 mil kilos y los Estados Unidos con 510 mil kilos.
MERCADO INTERNO. El año pasado también fue récord para el consumo de yerba mate. Y esa tendencia se mantiene en esta primera parte del corriente año. El informe, confeccionado por el INYM, en base a las declaraciones juradas efectuadas por los operadores del sector yerbatero, refiere que en abril los argentinos consumieron 23,5 millones de kilos. De este modo, el total para los primeros cuatro meses del año alcanzó los 89 millones de kilos, lo que significa 6,4 millones de kilos más que en igual periodo del año anterior y que, a la vez, se exhibe como la mejor cifra de los últimos cinco años para el ciclo enero – abril.
Las ventas en los comercios minoristas retrocedieron en mayo 14,1% respecto de igual mes de 2018, con lo que cumplieron 17 meses consecutivos en baja, informó ayer domingo la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
Como dato positivo, la entidad indicó que «los empresarios notaron que con la calma cambiaria reaparecieron compradores buscadores de ofertas y hubo más consultas, lo que generó una mejora de las expectativas».
Los descensos anuales más profundos se registraron en joyerías, relojerías y bijouterie (-20,0%), electrodomésticos, electrónicos, computación, y celulares (-18,1%) y calzado y marroquinería (-17,7%). El más suave fue en Alimentos y Bebidas (-7,8%).
En promedio, las ventas del primer trimestre del año tuvieron un descenso interanual del 11,3%, con lo que suman quince meses consecutivos con resultados negativos.
Se cumplieron así 17 meses consecutivos en baja, declive que salvo algún breve periodo de alza arrancó en el 2012, y para los primeros cinco meses del 2019 acumulan un descenso de 12,5%.
Sin embargo, CAME espera que con el relanzamiento del programa Ahora 12 con una tasa del 20% se reactive el consumo, y que con la tasa baja, el comercio pueda volver a ofrecer cuotas sin interés.
La aparente contradicción del título se explica por un dato muy simple: a todos los jubilados y pensionados, más la gran mayoría de los trabajadores en relación de dependencia, se les acreditan los haberes en una caja de ahorro. La compañía LINK de servicios informáticos, que tiene 29 millones de clientes en Argentina, publicó un estudio que revela que 1 de cada 3 personas tiene disponibles todos los servicios bancarios, pero no los utiliza.
El comportamiento típico en estos casos es que una vez que la persona cobra su sueldo, haber previsional o asignación social, retira el dinero en una única operación (por caja de un banco o por cajero automático) y luego opera todo el mes en efectivo.
Los subbancarizados son una parte importante del mercado. El principal desafío para las empresas del rubro es convencer delos beneficios que tiene operar por distintos medios electrónicos y evitar el uso de efectivo.
Las provincias con mayor nivel de uso son las de la zona pampeana y sur de la Patagonia, compartiendo el primer lugar Tierra del Fuego junto a La Pampa. Por el contrario las zonas de Noroeste y Noreste son las que tienen valores más bajos.
«El principal desafío para el 2019 no está dado en seguir creciendo en bancarización, sino en que las personas que tienen cuenta bancaria, operen en su vida cotidiana como bancarizados» dice Jorge Larravide, Gerente Comercial y Vocero de LINK. «Según el BCRA, en Argentina hay 45 millones de cajas de ahorros en pesos con tarjetas de débito, de las cuales 29 millones corresponden a LINK. Sin embargo, el uso habitual de cuentas y tarjetas de débito indica un potencial crecimiento en el uso diario».
El coreano Ha Joon Chang es uno de los economistas heterodoxos más destacados del mundo, especializado en la economía del desarrollo. Profesor en la Universidad de Cambridge, es el autor de varios libros muy influyentes, entre ellos Pateando la escalera o Retirar la escalera. Ese título está inspirado en una frase del gran Friedrich List, en The National System of Political Economy (1885): “Una vez que se ha alcanzado la cima de la gloria, es una argucia muy común darle una patada a la escalera por la que se ha subido, privando así a otros de la posibilidad de subir detrás.”
Con la «cima de la gloria» List se refería a una economía industrial moderna, razonablemente próspera y razonablemente autónoma. Y la escalera, que además de pateada fue ocultada, es para List y para Chang, un proteccionismo inteligente.
Los argumentos están en ese libro, que les invitamos a leer. Aquí copiamos la introducción, como aperitivo. Y recordamos que hace hoy 14 meses, cuando se iniciaba este portal, publicamos El industrial argentino y el TLC con la Unión Europea. Vale tenerlo presente, ahora que Bolsonaro dice que estamos a pocos pasos de que el Mercosur lo firme.
ooooo
«Un aspecto central del discurso neoliberal sobre la «globalización» es la afirmación que el libre comercio, más que la libre circulación del capital y el trabajo, es la clave de la prosperidad general. Incluso muchos autores que no son entusiastas respecto de todos los aspectos de la globalización —desde el economista teórico del libre comercio Jagdish Bhagwati que aboga por controles de capital, hasta algunas organizaciones no gubernamentales que acusan a los países desarrollados de no abrir sus mercados agrícolas— parecen estar de acuerdo en que el libre comercio es el elemento más benigno —o, aunque sea, el menos problemático— del progreso hacia una economía globalizada.
Parte de la convicción en la conveniencia del libre comercio de los partidarios de la globalización proviene de la creencia de que la teoría económica ha establecido irrefutablemente la superioridad del libre comercio. O, bueno… casi, ya que hay algunos modelos formales que muestran que el libre comercio puede no ser lo mejor (pero incluso los que han ideado esos modelos, como Paul Krugman, argüirán que la liberalización del comercio es la mejor política porque es casi seguro que las políticas comerciales intervencionistas sufrirán abusos por parte de los políticos).
Sin embargo, incluso más poderosa es su creencia que la historia está de su parte, por decirlo de alguna manera. Al fin y al cabo, preguntan sus partidarios, ¿no fue mediante el libre comercio como todos los países desarrollados se hicieron ricos? ¿Qué podrían pensar los países —se preguntan— que los lleve a rechazar esa receta probada y demostrada para el desarrollo económico? Un examen más atento de la historia del capitalismo revela sin embargo una historia muy distinta (Chang, 2002). (1)
Como mostrará este trabajo, cuando eran países en desarrollo, prácticamente ninguno de los países hoy desarrollados practicaba el libre comercio (ni una política industrial de liberalización como contrapartida doméstica) sino que promovía sus industrias nacionales mediante aranceles, tasas aduaneras, subsidios y otras medidas. La mayor brecha entre la historia «real» y la historia «imaginaria» de la política comercial es la que se refiere a Gran Bretaña y EE. UU., que son considerados países que alcanzaron la cima de la jerarquía económica mundial adoptando políticas de libre comercio cuando otros países bregaban aún con políticas mercantilistas obsoletas.
Como veremos con cierto detalle en este trabajo, en sus estadios iniciales de desarrollo esos dos países fueron de hecho los pioneros y, a menudo, los más ardientes practicantes de medidas comerciales intervencionistas y políticas industrialistas. En este trabajo se desmitifica el libre comercio desde una perspectiva histórica y se muestra la urgente necesidad de un replanteamiento global de ciertas ideas clave de la «sabiduría convencional» en el debate sobre las políticas comerciales y, más en general, sobre la globalización.
(1) Trabajo presentado en la conferencia sobre “Globalisation and the Myth of Free Trade” («La globalización y el mito del libre comercio») celebrada en la New School University de Nueva York, el 18 de abril del 2003. Traducción al castellano de José A. Tapia.
Este artículo está en gran medida basado en el libro Kicking Away the Ladder – Development Strategy in Historical Perspective (Anthem Press, 2002). Agradezco el apoyo recibido para la investigación de la Fundación Coreana para la Investigación, a través de su programa BK21 del Departamento de Economía de la Universidad de Corea, donde fui profesor visitante durante la preparación del primer borrador de este trabajo.
Trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica realizaron una protesta frente a la sede central del organismo para reclamar por las malas condiciones laborales. También pidieron por la continuidad del plan nuclear y de la línea tecnológica que domina la Argentina, que sería descartada tras la compra de una planta llave en mano a China.
Con un corteen la avenida del Libertador, trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) nucleados en ATE reclamaron el pasado 23 de mayo frente a la sede central del organismo, en el barrio porteño de Nuñez, por las condiciones laborales y la falta de continuidad del plan nuclear.
“Los recursos humanos de la CNEA se están desmoronando, es una debacle. Los que se van son los que más perspectivas tienen, gente joven, son los más formados. Solamente en mi grupo se han ido tres ingenieros electrónicos, un técnico y dos becarios. Algunos se han marchado al exterior mientras que otros buscan armar algo por su cuenta”, dijo el doctor en Física Andrés Kreiner, investigador del organismo y secretario general de la Asociación de Profesionales de la Comisión de Energía Atómica y las Actividades Nucleares (APCEAN).
Para este año, el
otro gremio que los representa, UPCN, acordó paritarias con un
aumento de 18%, más otro 10% para los primeros meses de 2020. El
aumento correspondiente a 2018 había sido originalmente del 15%,
pero con el correr del año y una inflación que superó el 50%,
accedieron a otro 13% más.
En la manifestación
también se reclamó por la falta de continuidad del plan nuclear y
la suspensión de la construcción de la cuarta central de agua
pesada, tal como se había acordado con China durante la gestión de
Cristina Fernández. El abandono de esta obra llevó a la
paralización de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) de
Arroyito, en Córdoba, la más grande del mundo en su tipo. “Es una
planta que costó más 1000 millones de dólares y que es la llave
para la tecnología CANDU (de agua pesada y uranio de bajo
enriquecimiento). Si esa planta se deteriora y se degrada no se va a
poder recuperar nunca más y vamos a enterrar esa línea
tecnológica”, dijo Kreiner, que es investigador superior del
CONICET y trabaja en el desarrollo de aceleradores de partículas
para tratamientos de tumores.
Los bajos sueldos de los becarios –algunos cobran 18.000 pesos– y las condiciones de parte del personal contratado –sin derecho a evaluación ni ascensos– encabezaron algunos de los reclamos. “Nos debe mucho la CNEA en lo que hace a las condiciones laborales: pase a planta, recategorizaciones y el comedor, que se había arreglado en otras negociaciones. De fondo, nuestra exigencia es que se continúe con la construcción de la cuarta central tipo CANDU con agua pesada de la PIAP”, sostuvo Kreiner.
En la PIAP no hay aumentos de sueldo para su personal desde el año 2017 y, de los 450 trabajadores que tenía, solo quedan 300. Además, la producción está paralizada y el transporte de la empresa solo lleva a unos 20 trabajadores por día para revisar que no haya robos o fallas de seguridad en la planta, ya que cuenta con muchos materiales corrosivos.
El nuevo acuerdo con China suspende la construcción de la cuarta central, y denota la falta de interés por parte del Gobierno en continuar con la línea CANDU. Fue la acumulación de conocimientos en la Argentina en esta tecnología la que permitió la reconstrucción de la Central Nuclear de Embalse y la extensión de su vida útil por 30 años más. La decisión de este gobierno implica pasar a una tecnología china de agua liviana y uranio enriquecido, con una planta llave en mano.
Las negociaciones del Gobierno con China son mantenidas en un marco de secreto y la comunidad de la CNEA está al margen del debate y la toma de decisiones. Javier Cacavelli, delegado de ATE en la CNEA, le dijo a TSS: “Nosotros podríamos hacer el combustible nuclear de la central (china) Hualong. La Argentina, a pesar de haber comprado centrales en el exterior, siempre se ha garantizado su propio combustible. No podemos producir el uranio enriquecido pero no solo se trata de polvo de uranio sino que es el producto de muchas etapas metalúrgicas que nosotros dominamos. Está el punto central de si van a abrir la negociación para que la Argentina pueda hacer el desarrollo para producir ese combustible. No pareciera, porque venimos preguntando en qué punto de la negociación están y lo tienen muy escondido. Lo que están haciendo es autodestructivo”. (Por Matías Alonso / Agencia TSS)
Como había anunciado el 13 de mayo, China aumentó desde ayer, 1° de junio. la tasa de aranceles adicionales impuesta a algunos productos estadounidenses importados.
China había impuesto previamente aranceles adicionales a importaciones estadounidenses valoradas en 60.000 millones de dólares, y ahora las tasas de los aranceles adicionales a algunos de los productos fueron aumentadas a 25, 20 y 10%, de acuerdo con lo anticipado por la Comisión de Aranceles Aduaneros del Consejo de Estado.
La decisión se tomó después de la acción estadounidense de incrementar de 10 a 25% los aranceles a productos chinos por un valor de 200.000 millones de dólares a partir del 10 de mayo.
Según afirma la agencia estatal Xinhua, «la medida tomada por Estados Unidos escaló las fricciones comerciales y violó los consensos alcanzados por ambas partes para abordar las controversias comerciales a través de consultas. La acción estadounidense dañó los intereses de ambas partes y no cumplió la expectativa universal de la comunidad internacional».
«China espera que Estados Unidos vuelva a la vía correcta de consultas económicas y comerciales bilaterales, haga esfuerzos conjuntos con China para actuar en la misma dirección con China y se esfuerce por alcanzar un acuerdo de beneficio mutuo y ganar-ganar sobre la base del respeto mutuo».
En opinión de AgendAR, este renacimiento abierto del proteccionismo -en forma más discreta nunca dejó de practicarse- no es un problema tan grave. Resulta evidente que, tarde o temprano, el proceso de desindustrialización de los EE.UU. provocaría tensiones que harían imperiosa la aplicación de medidas similares. Si publicamos hoy la introducción al libro de Ha Joon Chang, queda claro que no creemos en los beneficios automáticos e indiscutibles del «libre comercio».
Pero no cabe duda que es un paso en la escalada del conflicto entre los EE.UU. y China, como cuando el país asiático considera prohibir la exportación de «rare earths» («tierras raras»), minerales estratégicos que pueden ser obtenidos por los estadounidenses de otras fuentes… a mayor costo.
Tal vez, el paso que puede ser irreversible, si se concreta finalmente, es la prohibición del gobierno de Trump de que Google proporcione determinadas actualizaciones de Android a Huawei. En el corto plazo, esto significa que un celular Huawei sólo sea útil en China. La consecuencia a largo plazo es que China desarrolle y consolide su «Internet propia» -con sus buscadores y redes sociales, como ya utiliza- para sí misma y su esfera de influencia. Una «Cortina de Bytes» en el mundo digital.
Con el desarrollo de este producto innovador con identidad regional, especialistas del INTA en Balcarce y Jujuy le agregaron valor a este cultivo ancestral (que tiene unos 10 mil años de historia) mediante la industrialización en forma de chips de papas andinas provenientes del noroeste argentino. Un producto que se destaca por su alto valor nutricional.
«Ya se realizó la primera tirada experimental de papas andinas nativas en una planta industrial donde se logró llegar al envasado para consumo y degustación del producto con reconocidos chefs argentinos”, explicó Sergio Feingold, miembro del INTA Balcarce, Buenos Aires.
En esta investigación “se seleccionaron cinco genotipos de calidad nutricional e industrial superior para producir una cantidad suficiente de ‘papa semilla’ para su cultivo”, destacó el investigador. De ahora en más, los investigadores y técnicos del INTA buscarán capacitar a productores locales introduciendo mejoras en riego, fertilización y otras prácticas de manejo del cultivo para incrementar su producción y sostenibilidad.
Según Feingold, este logro pudo realizarse después de 8 años de investigación. Y podría llegar al mercado el próximo año.
(Hace unos 600 años, en las terrazas de Moray, a unos 38 km al noroeste del Cuzco, un centro de investigación agrícola incaico, se llevaron a cabo experimentos de cultivos a diferentes alturas. La disposición de sus andenes produce un gradiente de microclimas teniendo el centro de los andenes circulares concéntricos una temperatura más alta y reduciéndose gradualmente hacia el exterior a temperaturas más bajas, pudiendo de esta forma simular hasta 20 diferentes tipos de microclimas. Allí probablemente se desarrollaron algunos centenares de las 3 mil variedades de papa que existen.
El INTA descansa en una importante tradición regional).
La cadena de zapaterías Grimoldi solicitó la apertura del Procedimiento Preventivo de Crisis en el Ministerio de Producción y Trabajo y lo comunicó formalmente con una nota a la Bolsa de Comercio.
En la nota a la Bolsa la empresa afirma «Este procedimiento preventivo le permitirá a la Sociedad tomar una serie de medidas para adecuar las estructuras de los recursos humanos en algunos sectores de la Sociedad, de manera ordenada» (léase: reducir personal). La carta está firmada por el apoderado Alberto Grimoldi.
La empresa Grimoldi comenzó su actividad en 1895 como una fábrica de calzado y creció hasta transformarse en una de las empresas de fabricación y venta de calzado más importantes de Sud América. Pero hace décadas que la industria del calzado argentina está en problemas. La década de los ´90 ya la golpeó muy duro con la importación. Ahora, se suma la caída del consumo.
Alfredo Moreno, Computador Científico, profesor TIC (Tecnologías de Informática y Comunicación) en la Universidad Nacional de Moreno, Proyectos TIC en ARSAT, ha escrito una dura denuncia contra el promocionado «Distrito Tecnológico» del gobierno de la Ciudad Autónoma, con muchos datos sobre la actividad informática. Lo sintetizamos aquí:
ooooo
El gobierno de la Ciudad invirtió fuerte para poner en valor el llamado Distrito Tecnológico del Sur de la ciudad, en Parque Patricios. En sus estimaciones de 2009, los beneficios para las empresas sumaban ya US$ 200 millones. El número ha ido cambiando cada año y ya no se difunde. Tampoco se tienen datos sobre la creación de nuevos puestos de trabajo calificado, el objetivo de mayor peso en el marketing político de esta idea. En Parque Patricios no se ven tantos productos informáticos terminados como la venta de horas/persona en escritura de “líneas de código”, la materia prima de los programas que la jerga informática porteña llama ácidamente “sojware”. En contraste, se volvió común la expulsión de vecinos históricos que ya no pueden pagar ABL (Alumbrado, Barrido y Limpieza), impuesto –entre varios otros- del que las empresas están exentas, pero que para el ciudadano de a pie se disparó con el cambio de perfil del barrio.
A más de 10 años del distrito tecnológico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el clúster de empresas de Tecnologías de Informática y Comunicación (TIC) que prometía trabajo de fuerte valor agregado logró más bien ventajas impositivas para crear el equivalente informático de materia prima, líneas de código.
Es un “bulk commodity” virtual exportable que el corrosivo humor de los programadores argentinos llama sojware, el equivalente informático de nuestra soja, un forraje destinado a engordar animales en otros países. A eso añádanse los “call centers” de servicios de posventa y se tiene la imagen del negocio de las corporaciones que han montado sus operaciones regionales en Parque Patricios. Esto no es el Silicon Valley.
La sede del gobierno porteño de Parque Patricios, con su mezcla de hormigón armado y frente vidriado, acaso sea el símbolo por excelencia del Distrito Tecnológico: un área que durante décadas fue obrera y logística, hoy con aires “tecno” pero bastante alejada del desarrollo de talentos para la producción de servicios y productos finales “made in Argentina”. En términos informáticos, Parque Patricios añade eslabones a cadenas internacionales de valor cuyo cerebro –y cuya caja- está en otros paises. No difiere conceptualmente de lo que sucedió con nuestras automotrices, que en los años ’80 producían el 98% de un Ford o un Renault con autopartes argentinas, y hoy a lo sumo aportan un 30%: el negocio es de la marca, y la marca está afuera y cobra afuera.
Parque Patricios es a lo sumo un proyecto de periferia dentro de una redefinición parecida del mundo digital, y en lo material y concreto, un filón para quienes hace una década compraron metros cuadrados baratos de a miles. Y entre tanto, el barrio se volvió insostenible para el vecino común.
Hoy, el distrito cuenta con más 300 empresas que se instalaron en alguna de sus 200 hectáreas por las desgravaciones fiscales previstas en la ley porteña. La exención o diferimiento del pago de los Ingresos Brutos (del 5 al 7% de la facturación, según el tamaño de la empresa) y el impuesto a los sellos. También se salvan del cada vez más corrosivo ABL, que se disparó en rampa desde 2009 y en vertical desde 2016. También de otras gabelas, como derechos de delineación y construcciones.
Empresas como Despegar, Lagash, Tata, Atos, Exo y Deloitte, ocupan parte de las 15 manzanas donde ya instalaron sus operaciones regionales, sin que se vean demasiados puestos de trabajo en productos y servicios terminados, pero sí la emergencia de una especie de “subproletariado nerd” monotributista. IPlan, empresa de telecomunicaciones local, llegó a fines de 2012 para inaugurar Ringo, el Data Center para socios corporativos. “Los factores principales a la hora de decidir la radicación fueron el beneficio económico de las exenciones impositivas y la posibilidad de acceder a un precio accesible al terreno de gran tamaño que necesitábamos” afirma su presidente Pablo Saubidet.
Ubicado sobre la calle Los Patos, a cuatro cuadras del Centro Cívico porteño y a menos de 200 metros de la plaza de Parque Patricios, el Data Center es uno de los orgullos de IPlan, que tiene entre sus principales socios a Cisco, Microsoft y Google. “Lo cierto es que no nos hubiésemos mudado de no haber estado convencidos de que en el largo plazo se lograrían los objetivos buscados por el Gobierno de la Ciudad para la zona”, dice el presidente de IPlan.
La empresa CTL, referente en el área de soporte técnico y outsourcing de IT (léase Sojware), se mudó a Parque Patricios en febrero de 2016. Su presidente, Juan Guido Camaño sostiene “El desafío, consiste en precisar la propuesta del distrito y competir por una mayor participación en el mercado global”.
En mayo de 2017, Accenture se convirtió en una de las últimas grandes empresas en radicarse. La compañía de origen irlandés, dedicada a prestar servicios de consultoría, tecnología y contratación de personal, se mudará a un edificio de 17.000 m2. Se trata de una inversión de US$ 70 millones para sostener la operatoria mundial y beneficiarse del modelo Sojware. “El ecosistema de talento que genera el distrito es muy promisorio para los próximos años. Será una verdadera usina”, asegura el presidente de la empresa en la Argentina, Sergio Kaufman “.
El proyecto de Huawei en el Distrito, por ahora, es más modesto: se limita a 1.000 m2 en el Edificio Tesla II, ubicado en Caseros al 3000. En principio trabajarán allí unas 50 personas. En esta propiedad se ubicarán, también, las nuevas oficinas de Mercado Libre.
Para los vecinos no hay “derrame”. Las empresas de logística, los transportistas con flotas de camiones que llegan a todo el país, los mecánicos y los autopartistas (el motor histórico del barrio) ahora pagan ABL dignos de Puerto Madero, y los jubilados se endeudan silenciosamente hasta tener que vender sus casas. No sacan beneficio alguno de los frecuentes eventos de márketing, de las charlas sobre el Bitcoin o Blockchain, Internet de las Cosas o ciberseguridad, la nueva cultura de este Silicon Docks de cabotaje.
Se vinieron a Parque Patricios varias universidades privadas como ITBA (Instituto Tecnológico de Buenos Aireas) o CAECE (Centro de Altos Estudios en Ciencias Exactas), carentes de raíz en el desarrollo de las extintas empresas de electrónica e informática argentinas, como Holimar, Audinac o la mítica FATE-Electrónica y sus máquinas CIFRA. Pero aportan “glamour” académico y abren oportunidades a restaurantes y cafés inaccesibles para los “nacidos y criados”.
Los beneficios prometidos por Juan Seco, director de distritos económicos del gobierno del PRO-Cambiemos, no llegaron. Para Seco, sin embargo, “los planes del gobierno porteño son más ambiciosos. La etapa de llenar el distrito de gente ya habrá terminado en 2018. El próximo paso es que las empresas vean el atractivo del distrito por su capacidad para la polinización cruzada de negocios y talento”.
No todo es verso. Hay varias empresas orientadas no
hacia el sojware sino a la venta local y exportación de productos informáticos
terminados. Fueron beneficiadas inicialmente por la Ley de Promoción de la Industria
del Software sancionada de 2004. En 2018 tuvieron que empezar a tributar un 10%
de retenciones, lo que desató no poco escándalo. A pedido de las cámaras del
sector, hoy volvieron a quedar amparadas. La ley de 2004 sigue vigente.
SOJWARE ¿Valor agregado o “bulk commodity” virtual?
El modelo
“sojware” consiste en vender horas de programación a bajo costo. Es el lado
tayloriano de una industria que dice carecer de él. Estas horas son la materia de
cadenas de valor que salen afuera de Parque Patricios y del país. El costo mundial
está entre U$ 18 y U$ 33. Si se trata de redondear las sub-rutinas de un desarrollo
más elaborado para sectores como el bancario, telecomunicaciones, agro,
comercio electrónico y entretenimiento, el valor hora sube a U$ 60.
La cotización en
permanente alza del dólar fogoneó las ganancias de industrias que exportan en
divisas y pagan el “sojware” en pesos. Son unas 5.000 empresas, en su mayoría
(el 73%) con menos de 10 trabajadores y altamente globalizadas. Apenas el 2%
son consideradas “grandes”, con más de 200 empleados, y entre ellas sobresalen
IBM, Accenture, Globant, Grupo Assa, Baufest y Neoris, globales y de capital
extranjero. En el año 2017, el sector exportó US$1.700 millones y en 2018
superó ampliamente los US$2.100 millones, un récord.
La corrida cambiaria local posiciona al sector software como el cuarto rubro exportador del país, detrás del complejo agropecuario, el sector automotor y la minería.
La mano de obra está virtualmente
globalizada; de Tandil, Córdoba, Mendoza o Rosario a California, Londres, París
o Berlín, todos estamos trabajando en Internet. En este contexto el desarrollo
de producto solo necesita conectividad y profesionales que plasmen en líneas de
código (es decir, en los diversos lenguajes de programación) las aplicaciones
(APPs) que integran los algoritmos de un producto final complejo. La
integración y el dinero real están en el final de esa cadena, y en el
Hemisferio Norte.
La empresa
alemana SAP centraliza en el país el 30% de la facturación global. Leandro
Estanga, su director de Operaciones, dice: “SAP reforzó su plan de inversiones
y ya reclutamos este 2018 100 personas, destinadas principalmente a ofrecer
servicios al exterior. Una devaluación deja ganadores y perdedores. Y es
posible que pueda generarse un recalentamiento de la demanda de talento”. SAP
hace consultoría y es la mayor desarrolladora de software de Europa.
El software es un
intangible valioso que se exporta por dos vías. Por un lado, están los
productos y servicios asociados que se ofrecen como cualquier mercadería. Pero
también se considera —y se cuentan como exportaciones— los llamados Centros de
Servicios Compartidos de las multinacionales, el caso de Accenture. La compañía
tiene 411.000 empleados distribuidos en 120 países. Pero toda la gestión de recursos
humanos se maneja desde la Argentina.
La exportación de líneas de código y el outsourcing son el trabajo básico de esta industria en muchos países de Europa del Este, Vietnam y sobre todo la India, donde abunda personal técnico que trabaja sin límites horarios y con salarios en general muy bajos.
Si el siglo XX perteneció a la metalmecánica y a la electrónica, el XXI es el de la informática, la industria transversal a todo lo demás. El modo en que encaja nuestro país dentro del esquema mundial debería ser una decisión de estado, no de mercado.
Por decisión de la Secretaría de Energía, Cammesa, la compañía semi estatal que administra el Mercado Eléctrico Mayorista (ventas, precios y subsidios), contratará a una consultora internacional que deberá elaborar una propuesta regulatoria para recontractualizar el mercado eléctrico. El trabajo deberá estar listo el 1º de noviembre. (?!)
Desde la salida de la Convertibilidad a inicios de 2002, hace más de 17 años, el negocio de generación estuvo intervenido por decenas de resoluciones y actos administrativos del Estado que, con el paso del tiempo, edificaron un andamiaje normativo ad hoc, una jungla para los abogados administrativistas.
La intención del secretario Lopetegui es recontractualizar el mercado eléctrico. ¿Qué significa eso? Que las empresas generadoras —Pampa Energía, Central Puerto, AES y Enel, entre otras— puedan firmar contratos de venta de energía con distribuidoras eléctricas de todo el país, así como también con grandes usuarios industriales. Pero el perfil comercial, financiero y hasta accionario de las distribuidoras varía de forma significativa.
Existen empresas provinciales, cooperativas y otras privadas con conductas diferentes. Y hay grandes distribuidoras provinciales que no pagan en tiempo y forma la energía que toman del mercado mayorista.
Además, por la devaluación que empezó en abril del año pasado, las tarifas que pagan -y que son como resulta evidente demasiado altas para los usuarios residenciales y las industrias- aún no cubren los costos que declaran las empresas de producción de energía.
Como si los problemas fueran pocos, la naturaleza agrega uno más: la falta de oferta de gas para el segmento de generación durante los meses de invierno encarece la operación del parque termoeléctrico en ese período. Como el gas producido localmente no alcanza, es necesario importar LNG o combustibles líquidos para cubrir esa faltante. Habrá que ver si es factible crear un fondo de estabilización. Si la economía argentina sigue con altos niveles de inflación y fluctuaciones del tipo de cambio, esa opción parece imposible.
Nuestra opinión en AgendAR: dogmas ideológicos, y algunos intereses empresarios, han hecho imposible que este gobierno acepte que aquí debe manejarse con un concepto muy antiguo de la teoría económica: los «monopolios naturales». Los precios de algunos servicios básicos no pueden ser fijados por el «mercado», por la simple razón que el usuario no puede cambiar de proveedor. La red eléctrica instalada determina cuál será. Por supuesto, también limita la competencia el nivel de inversión necesaria para producir electricidad.
Es inevitable entonces que el Estado intervenga en alguna etapa de la fijación de precios. Que estarán influidos por las prioridades que se fije ese gobierno. Llamar a una consultora a 3 años y medio de una gestión, para que informe de sus conclusiones el 1° de noviembre, 4 días después de las elecciones, muestra demasiada demora y exceso de voluntarismo.
Reproducimos el tweet que nos alertó sobre esta insólita decisión:
El gobierno no se priva de nada. Tres años después hacen lo que había que hacer al inicio, y hoy resulta fuera de lugar: Contratan a una consultora internacional para re-regular el mercado eléctrico – RunRún energético t.co/21vYIdwq9B