AgendAR no publica usualmente noticias policiales. Y los asesinatos a sangre fría no son, desgraciadamente, algo desconocido en nuestro país. Como en ningún otro. Pero las víctimas de este ataque y el lugar donde ocurrió sugieren una amenaza más abierta a una sociedad que ya tiene demasiados motivos para angustiarse. La investigación, sin ambigüedades ni aprovechamientos mezquinos, debe ser una prioridad de todos. En especial, del Estado.
Acercamos esta crónica:
« La cámara domo lo tomó claramente. A las 6:51 de esta mañana en Plaza Congreso, sobre Avenida de Mayo, el diputado radical riojano Héctor Olivares y el funcionario y asesor catamarqueño Miguel Yadón caminaban para una mañana de ejercicio, vestidos con equipos deportivos.
Un Volkswagen Vento gris los aguardaba tras un micro blanco, sobre la curva de la plaza. Entonces, sale un brazo de la ventanilla del asiento de conductor. Se ve una chispa, luego otra, luego otra, más de diez balas en un ataque sicario a sangre fría. Yadón comienza a morir en el piso mientras Olivares enfrenta al tirador con una bala en el cuerpo.
El tirador no huye de inmediato. Se queda en la vereda, pelo negro, buzo azul, estatura mediana. Olivares se sienta en un tope de metal del cordón, con un dolor extremo, pide ayuda. Sale otro hombre del Vento, vestido de negro, delgado, que habla con el tirador, cruza Avenida de Mayo y se va. Un ciclista ve a Olivares y lo asiste. El Vento deja el lugar, con sus luces traseras encendidas, va por Avenida de Mayo, con rumbo norte.
Yadón llegaría muerto al Hospital Ramos Mejía poco después. Olivares, en grave estado, enfrentó una cirugía para salvar su vida. El ministro de Seguridad porteño, Diego Santilli, afirmó al mediodía en una conferencia de prensa que el arma del sicario era de calibre 40. La ministra nacional, Patricia Bullrich, por su parte, arriesgó que el blanco «era Yadón». «
En las últimas horas se alejó la posibilidad de motivaciones políticas o del delito organizado y se atribuye el caso a una “venganza personal” contra Miguel Yadón.
Las relaciones entre EE.UU. y China están llegando a un nivel de tensión creciente, con la entrada en vigor de nuevos aranceles y las sanciones que Washington impuso a Beijing por la compra de armamento ruso. Detrás de estas fricciones, está la pugna entre ambas potencias por la supremacía tecnológica.
Compartimos las reflexiones de Gustavo Girado, profesor y director de la especialización en Estudios de China Contemporánea de la Universidad Nacional de Lanús:
«Lo que está sucediendo a nivel comercial no es la cuestión importante, ni es lo que hace a la pelea entre ambas economías tan grandes. Hay una disputa hegemónica por espacios de poder en una serie de segmentos tecnológicos de mucho valor».
El experto recordó que la suba de aranceles «no es un episodio novedoso en el estricto terreno de la cuestión comercial», con antecedentes al menos desde 2009. Pero desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y en la campaña previa «hay un claro desafío» en las relaciones comerciales.
A poco de su asunción, el mandatario no solo anunció la salida del Acuerdo Transpacífico, sino además el aumento de los aranceles a las mercaderías provenientes de China. En ese sentido, el presidente de EEUU «viene cumpliendo bastante a rajatabla sus promesas electorales».
El impulso que Pekín ha dado a la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías «está llevando a Trump a decir que hay robo de propiedad intelectual», particularmente a partir de la instalación de empresas transnacionales del ramo en el gigante asiático. Las compañías ven allí «la mejor oportunidad para crecer».
Por primera vez en décadas, hay una disputa por parte de la República Popular China de hegemonía en algunos sectores en los cuales EEUU tenía primacía y son aquellos en los que se gesta la tecnología necesaria para el desarrollo de las manufacturas del futuro».
Entre estos sectores, están la inteligencia artificial, la generación de biocombustibles, la nanotecnología y lo satelital, así como otros segmentos «que realmente agregan valor para los productos y son los que terminan siendo la plataforma de todas las manufacturas que genera el panorama productivo futuro».
«Hasta aquí, EEUU tenía primacía porque poseía la vanguardia tecnológica en esos sectores. Pero lo que ha caracterizado el proceso de desarrollo chino es que, paulatinamente, a través de la inserción de las empresas chinas en las cadenas globales de valor, se ha ido haciendo del conocimiento a partir de una negociación que ha tenido bastante éxito por parte de Beijing».
La estrategia china ha sido la «apertura de las cajas de conocimiento» a partir de la participación en su mercado de grandes empresas, incluso estadounidenses. La respuesta de Washington ha sido elevar los aranceles para «los productos centrales en el corazón del proyecto ‘Made in China 2025′», enfocado a garantizar el desarrollo de los sectores prioritarios para el país.
«Ese proyecto de desarrollo manufacturero chino implica los sectores a desarrollar más importantes para el país aquellos que le permitirían alcanzar una «sociedad modestamente acomodada» al momento de cumplir sus dos centenarios: el del Partido Comunista en 2021 y el de la República Popular en 2049″.
Ahora, la respuesta de China a los ataques lanzados por EEUU ha sido «inusual y bastante original», y se ha enfocado sobre todo en los productos del centro-oeste de EEUU, «el corazón de la política estadounidense».
Los aranceles que dispuso China ante los de EEUU —de un valor estimado de 200.000 millones de dólares— son «mucho menores» en su valor y están en el entorno de los 60.000 millones de dólares. Han elegido productos que pueden conseguir en otros mercados, como son los granos, el biocombustible, el pollo o el cerdo, que en EEUU provienen del Medio Oeste, donde Trump tiene su mayor caudal de votos.
Esto, en la antesala de los comicios legislativos de noviembre (mes en el que se lleva a cabo además la cosecha), deja de ser algo anecdótico. Los productos de las costas oeste y este, bastiones opositores al mandatario, no se ven afectados por las respuestas de Beijing.
El aumento de los aranceles dispuesto por Trump provocó además la suspensión desde China de las rondas de consultas entre las autoridades comerciales de ambos países. A pesar de esto, y de la entrada en vigor de las medidas, EEUU volvió a convocar a una reunión en las próximas semanas.
«Es casi contradictorio, porque está llamando a una reunión para poder arreglar las cosas o poner paños fríos y sin embargo lanza las sanciones».
Por otra parte, la medida entra en vigor a pocos días de las sanciones impuestas al Departamento de Equipos Militares de China y a su titular, Li Shangfu, por la adquisición de 10 aviones de combate Su-35 en diciembre de 2017 y los sistemas antiaéreos S-400.
«La compra por parte de China de armas rusas ha sido sancionada como si desde un nivel superior, EEUU se arroga el derecho de decidir cómo deben ser hechas las cosas a nivel del mercado de armamentos global».
Mientras contemplamos desde la Argentina esta puja, podemos escuchar al fantasma de Tucídides, murmurando como lo ha hecho a lo largo de 25 siglos “La guerra era inevitable, por el ascenso de Atenas y el miedo que eso inspiró en Esparta”. Para leer una reflexión de AgendAR sobre ese tema, cliquear aquí.
La garrafa de gas aumentará este viernes un 4% promedio. El precio máximo de referencia -ese que se comercializa en distribuidoras, pero es difícil de conseguir en comercios- llegará a los $307,64 por envase de 10 kilos.
La disposición 34/2019 de la Secretaría de Energía fijó los nuevos precios de referencia para las garrafas de 10, 12 y 15 kilos, pero que son prácticamente imposible de ubicar en los comercios de las distintas provincias que usan el combustible envasado. En el conurbano bonaerense, una garrafa de 10 kilos puede costar unos 400 pesos.
La dificultad de acceder al precio oficial es tal que las provincias y los municipios organizan operativos especiales para llegar con los valores de referencia a los barrios de mayor consumo de garrafas, en todo el país.
La garrafa de 10 kilos tendrá desde el viernes un precio de referencia de $278,41 más IVA (10,5%), por lo que llegará a $307,64. La de 12 kilos se venderá a $368,18, IVA incluido. Y la de 15 kilos, a $461,47 con el impuesto.
El Gobierno también dispuso aumentar un 7,9% el subsidio que reciben unas 2,3 millones de familias para comprar garrafas, sobre los 3,5 millones de usuarios que, se estima, existen en el país. La ayuda estatal subirá así de $152 a $164 por familia por garrafa. El Estado calcula cuánto combustible necesita la familia en función de su ubicación geográfica, la cantidad de miembros y la época del año y deposita el dinero en las cuentas de los beneficiarios.
Estas 2,3 millones de familias, sin embargo, pagarán este combustible elemental 124,4 por ciento más caro de lo que lo abonaron el invierno pasado, si consiguen los envases al precio oficial.
Además y por encima de la inflación -que, como le gusta decir a muchos políticos, es el peor impuesto para los pobres- este sistema tiene algo perverso en su misma concepción: establece una «pobreza estructural», con precios y productos distintos e inferiores al resto de la población.
Argentina tiene pobres, como todos los países. Lo que no debe tener es un sector condenado a la pobreza.
Marina Simian dirige un grupo de investigación del Conicet, de la Universidad de San Martín que trabaja en el desarrollo de nuevas terapias para el cáncer. La científica fue al programa «Quién quiere ser millonario» (Telefé) porque necesitan fondos para la investigación. Y se llevó medio millón de pesos.
«Vinimos acá porque si recaudamos algo es para la investigación», le dijo a Santiago Del Moro. Su participación en el programa se hizo viral en las redes sociales. En el programa, Marina dijo entre lágrimas: «Uno le pone mucho. Es mucho esfuerzo».
Según se informa en la página de la Universidad de San Martín, Marina Simian es especialista en el desarrollo de nuevos tratamientos para el cáncer de mama mediante el uso combinado de drogas tradicionales y nanotecnología. Además, integra equipos interdisciplinarios para la detección temprana de trastornos de aprendizaje.
Simian es doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y Berkeley y licenciada en Ciencias Biológicas por la UBA. Es investigadora del CONICET en el Instituto de Nanosistemas y en la Escuela de Humanidades de la UNSAM.
En abril pasado 140 directores de 294 institutos que componen el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) para reclamar por el presupuesto. Al finalizar el encuentro –al que enviaron su adhesión otros 40 directores– difundieron un comunicado, en el que pidieron un “plan de salvataje” para el Conicet.
Los investigadores denunciaron en el plenario una caída del poder de compra del presupuesto que reciben sus institutos y el congelamiento de proyectos que ya estaban en marcha.
Para los que se interesan en el medio ambiente -y todos debemos hacerlo: vivimos ahí- es útil leer este informe de Germán Orizaola investigador senior en el Programa de Biodiversidad, Universidad de Oviedo, España:
Hace 33 años, el 26 de abril de 1986 el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil (Ucrania) sufrió una explosión durante unas pruebas técnicas. A consecuencia del accidente se emitió unas 400 veces más radiación que la liberada por la bomba nuclear lanzada sobre Hiroshima en 1945. Este es, hasta la fecha, el mayor accidente nuclear de la historia.
Las labores de descontaminación se iniciaron de inmediato. Alrededor de la central nuclear se creó una zona de exclusión de la que se evacuaron unas 350.000 personas. Los evacuados nunca regresaron a sus hogares y hoy el área sigue vetada al ser humano. El accidente tuvo un gran impacto sobre la población de vastas regiones. Aunque no existen cifras claras, las consecuencias físicas (pérdida de vidas), y psicológicas debido a la evacuación fueron graves. El impacto inicial sobre la naturaleza fue también importante. Una de las partes más afectadas fue el pinar ahora conocido como «bosque rojo». Esta zona recibió las mayores dosis de radiación, por lo que los pinos murieron al instante y todas las hojas se volvieron rojas. Pocos animales sobrevivieron a las dosis radioactivas más altas. Por ello, después del accidente se asumió que la zona de exclusión se convertiría en un desierto para la vida. Dado el largo tiempo de descomposición de algunos compuestos radioactivos, se supuso que el área iba a quedar inhabitada durante siglos.
Hoy, 33 años después del accidente, en Chernóbil viven osos, bisontes, lobos, linces, caballos de Przewalski, y unas 200 especies de aves, entre otros animales. Entre el 4 y 6 de marzo de 2019 nos reunimos en Portsmouth (Inglaterra) los principales grupos de investigación que trabajamos con la naturaleza en Chernóbil. Una treintena de investigadores de Ucrania, Francia, Bélgica, Noruega, España, Irlanda y Reino Unido presentamos los últimos resultados de nuestros análisis. Estos incluyen estudios sobre grandes mamíferos, aves nidificantes, anfibios, peces, abejas, gusanos, bacterias y la descomposición de las hojas. Los trabajos presentados mostraron que en la actualidad la zona de exclusión alberga una gran biodiversidad. Además, confirmaron la ausencia general de efectos negativos de la radiación sobre las poblaciones de animales y plantas de Chernóbil.
Todos los grupos estudiados mantienen poblaciones abundantes y perfectamente funcionales en el área. Un ejemplo claro de la diversidad de fauna en Chernóbil lo da el proyecto TREE (de las siglas inglesas Transferencia, Exposición y Efectos). Como parte de este proyecto se instalaron durante varios años cámaras de fototrampeo por toda la zona de exclusión. Las fotos revelan la presencia de fauna abundante. Estas cámaras detectaron la presencia por primera vez de osos pardos y bisontes europeos en la zona ucraniana, así como la expansión de la poblaciones de lobos y caballos de Przewalski, bisonte europeo (Bison bonasus), lince boreal (Lynx lynx), alces (Alces alces) y oso pardo (Ursus arctos) fotografiados por las cámaras del proyecto TREE dentro de la zona de exclusión de Chernóbil (Ucrania).
Nuestro trabajo con los anfibios de Chernóbil también ha detectado abundantes poblaciones de todas las especies, incluso en las áreas de mayor contaminación radioactiva. Hemos encontrado además algún indicio de respuestas adaptativas frente a la radiación, como cambios en la coloración de las ranas. Las ranas de la zona de exclusión son más oscuras, lo que podría protegerlas de la radiación.
La ausencia general de efectos negativos de la radiación sobre la fauna de Chernóbil puede deberse a varios factores. Por un lado, los organismos vivos podrían ser mucho más resistentes a la radiación de lo que se preveía. Otra alternativa es que las especies podrían estar empezando a mostrar respuestas adaptativas que les permitieran vivir en zonas contaminadas sin sufrir efectos negativos. Además, la ausencia de humanos en la zona podría estar favoreciendo a muchas especies, en especial a los grandes mamíferos. Esta última alternativa indicaría que la presión de las actividades humanas resultaría ser más negativa a medio plazo para la fauna que un accidente nuclear. Una visión bastante reveladora del impacto humano en el medio natural.
El futuro de Chernóbil
En 2016 la parte ucraniana de la zona de exclusión fue declarada Reserva Radiológica de la Biosfera por el Gobierno de Ucrania. Contra los pronósticos iniciales, el área sirve ahora de refugio a numerosas especies amenazadas a escala Europea o nacional. Entre ellas destacan el oso pardo, el bisonte europeo, el caballo de Przewaslki, la cigüeña negra y el águila pomerana.
Con el paso de los años, Chernóbil se ha convertido además en un excelente laboratorio natural para el estudio de la evolución en ambientes extremos. En la actualidad varios proyectos intentan retomar la actividad humana en la zona. Se ha popularizado el turismo de catástrofes, con más de 70.000 visitantes en 2018. Existen planes para construir plantas solares para la producción de energía. Incluso el pasado otoño se organizó un festival de música electrónica en la abandonada ciudad de Prípiat.
En 33 años Chernóbil ha pasado de considerarse un desierto para la vida a ser una zona de interés para la conservación de la fauna. Paradójicamente, ahora es necesario mantener la integridad de la zona de exclusión como reserva si queremos que en el futuro siga siendo un refugio para los seres vivos.
Un fallo de la justicia chilena en estos días levantó el freno a la instalación de más salmoneras en el sur de ese país. Y eso ha despertado una preocupación válida en la parte argentina de la Tierra del Fuego y entre investigadores y especialistas.
Por otro lado, hay un elemento de sensacionalismo en la forma en que lo tratan los medios. Por eso, consideramos oportuno reproducir esta nota que publicamos en agosto del año pasado, cuando una polémica similar se levantó en el lado argentino:
Frente a los proyectos que impulsan la acuicultura con especies exóticas en el mar argentino, el Foro para la Conservación del Mar Patagónico alertó sobre los impactos ambientales, sanitarios, sociales y económicos que causaría la actividad.
Un grupo de 23 organizaciones argentinas e internacionales agrupadas en el Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia publicó un informe para advertir sobre los graves impactos que tendría el cultivo de salmones y truchas en la costa argentina. De eso tratan las inicitivas que están siendo consideradas por el gobierno nacional y por la provincia de Tierra del Fuego.
Las agrupaciones se nuclean alrededor de FARN (Fundación Ambiente y Recursos Naturales), cuyo perfil histórico ha sido «business friendly»por décadas). Entre los científicos, preside el Foro el Dr. Claudio Campagna, investigador principal en el CENPAT de Madryn, el mayor de los institutos oceanográficos del CONICET y asesor científico en biodiversidad del Proyecto Pampa Azul. En un país donde los ecologistas con consignas terminan siendo un enemigo natural de los ecólogos con doctorados, muchos de los 23 organismos y personas firmantes acreditan títulos que les vale ser escuchados. No son el activismo pago, mediático y autorreferencial de la Gran Multinacional de Salvar al Planeta, que en esta movida no aparece.
Básicamente, el Foro cuestiona la propuesta de instalar y operar centros de cultivo de salmónidos por tratarse de especies introducidas que no pertenecen naturalmente a la Argentina. Pero, citando al Indio Solari, «El futuro llegó hace rato»: en el brazo del Canal del Beagle que separa Isla Redonda de Bahía Ensenada, en pleno Parque Nacional Lapataia, 30 km. al Oeste de Ushuaia, hubo jaulones flotantes de cultivo de truchas arcoiris desde los ’90. También hay algunos a 75 km. hacia el Este de esa capital, siempre sobre la orilla argentina del Beagle, en la pequeña bahía de Puerto Almanza, frente a la ciudad chilena de Puerto Williams sobre la isla Navarino.
Allí en Almanza la gobernadora fueguina Rossana Bertone y el Ministro de Ciencia, Lino Barañao, con un fondo de $ 143 millones, quieren escalar la producción artesanal a tamaño industrial con un conjunto de granjas de cultivos marinos multiespecies, «multitróficas», en la jerga. Hasta ahora, en Almanza la actividad es mínima: desde 1991, unos 30 pescadores artesanales extraen centollas, centollones, mejillones, cholgas y otros moluscos. Con la iniciativa INNOVACUA de Bertone y Barañao, presentada por la Subsecretaría de Pesca a la FAO (la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) y en la que tiene interés (o intereses) hasta la lejana Noruega, todo esto pasaría a escala industrial e intensiva. Habrá granjas multitróficas de salmónidos, erizos de mar, además de todas las especies enumeradas que hoy en Almanza se extraen salvajes. Lo que se quiere impedir ya sucedió: la diferencia es de escala. Pero como sabe todo científico, hay algo cualitativo en lo cuantitativo. “En base a la abundante información científica y técnica disponible, el cultivo de especies introducidas en un ecosistema tan rico y frágil como el mar patagónico representaría un error histórico que lamentaremos para siempre. Las graves implicancias ambientales de la salmonicultura, sobre todo en ecosistemas donde estas especies no son nativas, están totalmente comprobadas y son irreversibles”, sostiene el Dr. Claudio Campagna.
Lo que Campagna pronostica para el Beagle ocurrió hace décadas al Norte en aguas interiores. Empezó en los los lagos de cabecera de los arroyos cordilleranos que confluyen en esos pocos ríos capaces de cruzar la meseta patagónica rumbo al Atlántico. La siembra deliberada de truchas arcoris, para pesca deportiva, y luego las granjas de cultivo de éstas y de salmones Chinook, especies de crecimiento muy rápido y con gran demanda gastronómica, terminó con la colonización de todas estas cuencas fluviales gracias a los «prófugos». Su voraz descendencia barrió con los peces nativos, como los puyenes.
Un pescador levanta un salmón Chinook obtenido en el Río Grande. (Fuente: Patagonian Green).
Los salmónidos traídos desde el Pacífico Norte ya se «acriollaron» hace décadas y no se irán más. Les falta sólo tener DNI. Pero en este caso puntual, nadie perdió plata. Más bien lo contrario. Hay estadounidenses que pagan hasta U$ 500/noche por «apertura de tranquera» en estancias colindantes con algún arroyo o río patagónicos, deseosos de enganchar una arcoiris de 10 o 12 kg o un Chinook aún mayor. Son frecuentes en el Río Grande.
Las especies invasivas traídas a la Argentina ganan por knock-out a las nativas, al punto de que casi todos nuestros compatriotas hoy las creen originarias. ¿Hay daño económico en ello? A veces, y puede ser grande. Los castores importados desde Canadá a Tierra del Fuego para generar una industria peletera en los años ’30 hoy son plaga: no tienen predadores ni parásitos locales, de modo que vienen devastando alegremente el bosque primario de lenga y ñire en todo el corazón de la isla. ¿Y eso a quién afecta? A bastante gente industrial.
a plata turística y maderera que generan esas forestas es importante en Tierra del Fuego. Peor aún, en un clima menos extremo, la piel del castor fueguino es mucho menos tupida que la de sus antecesores canadienses: en términos peleteros, no sirve para nada. Tampoco han servido los esfuerzos para exterminarlos.
Escapando de las recurrentes guerras entre franceses y alemanes, el industrial cervecero alsaciano Emilio Bieckert se instaló, durante la presidencia de Sarmiento, en Buenos Aires. Pero no se limitó a traerse el equipo técnico con que produjo tanta buena cerveza en los campos de Llavallol, sino también jaulas con gorriones para no extrañar tanto su pueblo de origen, Barr. Los hiperprolíficos gorriones desalojaron a los chingolos, mistoles y jilgueros autóctonos. En 1931 ya eran plaga tanto para la agricultura extensiva como para las quintas frutícolas. Se los empezó a exterminar. Pero con hasta 4 nidadas/año por pareja reproductiva, los gorriones ni se enteraron y aquí siguen. Los porteños los aprecian de un modo distraído. Los quinteros del Alto Valle del Río Negro, no.
Lo que el Foro quiere es impedir que sucedan más de estas cosas en el Canal del Beagle, pero el problema no está en la fauna sino en los métodos de cría o cultivo. Las salmoneras ya instaladas en Chile codician aguas más prístinas, con mayor flujo de corriente que disperse hacia el Atlántico la contaminación química y de materia orgánica que generan del lado oriental de los Andes, donde se acumula en aguas más cerradas.
La geografía costera chilena, con su laberinto de canales, fiordos, puertos profundos y caletas, se llenó de tal modo de jaulones de cultivo desde mediados de los ’70 que sus aguas, mucho menos circulantes que las del Beagle, perdieron su pureza inmemorial. Su biodiversidad y productividad caen por el aporte masivo de los antibióticos, antiparasitarios y otras sustancias químicas que permiten (precariamente) que salmónidos naturalmente muy migratorios sobrevivan atestados en jaulones como presos en un camión celular. En Chile se documenta hasta el cansancio la acumulación de residuos sólidos y líquidos ricos en plaguicidas en el fondo marino, y su impacto negativo sobre los mamíferos marinos y aves nativos.
El albatros de ceja es una de las especies que podrían verse afectadas.
“Las mismas empresas que pretenden instalarse en Argentina llevan treinta años operando en Chile, donde han causado un daño de enorme magnitud en un ecosistema que no sólo es único, sino que tiene un potencial extraordinario para el turismo de naturaleza. La experiencia chilena debería servir para no replicar el mismo camino en la Argentina”, argumenta Alex Muñoz, director del programa Pristine Seas de National Geographic y coautor del documento.
No hay por qué copiar los modelos de desarrollo de National Geographic, cuyo eje no es lo económico o lo social, pero tampoco el chileno. El nuestro no está tan mal. Los mamíferos y aves marinas en el Beagle argentino son parte del paisaje salvaje que vienen a comprar (por un rato) los turistas europeos y asiáticos en su recalada por la isla. Después del gas y los armaderos electrónicos (que desde 2016 arrojan personal en caída libre por la libre importación), el turismo receptivo es el negocio más expansivo, el que emplea más gente en la isla, de modo más estable y pagando mejores sueldos.
La corriente de aproximadamente 3 nudos que fluye por el Beagle desde el Pacífico al Atlántico, ¿será suficiente para dispersar los excesos de materia orgánica y pesticidas en las granjas multitróficas que se vienen a Almanza? Habrá otroas también en los espejos de agua de Punta Paraná y Punta Remolino. ¿O los residuos se acumularán en los «hotspots» de cultivo intensivo y aguas arremansadas, para mal de lobos marinos, pingüinos, albatros, cormoranes, ostreros, palomas antárticas y petreles, todos actores de lucimiento en «el show turístico del Fin del Mundo»? Estamos por descubrirlo, parece.
Los feedlots bovinos en la Argentina reciben críticas por consumir hasta 65 gramos de antibióticos por tonelada de carne. Algunas salmoneras chilenas que buscan desembarcar en la costa norte del Beagle traen antecedentes más debatibles en la materia, según la Dra. Lisbeth van der Meer, de Oceana, ONG participante del Foro. Australis Mar, Trusal SA, Salmones Aysén, Salmones Multiexport SA, gastan entre 950 y 600 gramos por tonelada de trucha o de salmón, cifras que se pudieron saber en Chile por requisitoria judicial. Si los cultivadores en fiordos chilenos (¡y noruegos!) se vienen hacia nuestras aguas, menos abrigadas y más veloces, ¿es por la mayor demanda de producto, o porque saturaron sus fiordos? ¿O por ambas cosas?
¿Y qué aportan? Puestos a elegir los fueguinos entre industrias que tendrán que convivir a palos, las preguntas son varias. Los antibióticos usados en salmonicultura son idénticos o emparentados con los que usamos los humanos. Su consumo a bajas dosis genera cepas bacterianas multirresistentes: el día que uno, que no es petrel de ceja ni pato vapor sino apenas un humano, se agarra una infecciosa bacteriana con esas cepas, a la industria farmacológica le queda poco «plan B» en su arsenal para curarla.
Pero la pregunta del millón (de los millones) en una isla que agrupa a migrantes del resto de la Argentina en búsqueda de trabajo, hoy jaqueados por una desocupación como no se veía desde los ’90, es un «¿qué aportan?» de contadores, más que de biólogos. Las ganancias del turismo en el Beagle, amén de los sueldos e impuestos generados en hotelería, gastronomía, transportes y «tours», quedan en la Argentina (por ahora). ¿Se podrá decir lo mismo de las multinacionales salmoneras? ¿Incluso de las noruegas?
En AgendAR no tenemos las respuestas. Sí las tienen los doctores Lino Barañao y Claudio Campagna. Y son totalmente diferentes. Una prudencia razonable sugiere elegir la opción que NO tiene consecuencias irreversibles.Turismo en la provincia más austral de Argentina ¿podría ser afectado por esta industria pesquera?
En otra jornada con caídas en los mercados globales, el peso volvió a ser la moneda emergente más castigada del mundo. La rueda transcurría hoy con tendencia alcista en el mercado cambiario porteño aunque con relativa calma. Pero a pocos minutos del cierre y tras una leve baja en la tasa de referencia, la demanda se aceleró y el precio del dólar pegó un salto que lo dejó en $46,36 en el segmento minorista. Disminuyeron las liquidaciones de divisas del campo.
Por el lado de la emisión de deuda, Hacienda colocó ayer martes US$ 988 millones en Letras del Tesoro en dólares a una tasa nominal anual del 4% y otros $ 31.127 millones en Letras de Capitalización (Lecaps) en pesos, con un rendimiento de 59,43%.
Un dato para observar: ante el 1° vencimiento del Bonar 24, las reservas internacionales del Central cayeron u$s 1.926 millones, un monto similar al del monto de ese vencimiento.
El «gaming», la industria de los videojuegos, que incluye los deportes electrónicos se ha instalado como amo y señor del entretenimiento. En el 2018 facturaron más de 134 mil millones de dólares y la industria creció un 10,9%.
Los eSports también ganan terreno y casi superan la barrera de los mil millones de dólares. El 2019 trajo además varias sorpresas: la llegada de Apex Legends para combatir al Fornite, la inminente alianza de Xbox y Nintendo, y Playstation dándole la espalda a la E3, la convención más grande de la industria.
Según un estudio del sitio Games Industry, la venta de los juegos de consola representan el 28% de la industria, y crecieron 15,2% este año, alcanzando ventas por $ 38,3 mil millones de dólares. El gaming en computadoras creció un 3,2% respecto al 2017 y aportó $33,4 mil millones. Esa cifra deja a los juegos para celulares como estrellas con el 47% restante, y la sorprendente marca de $ 63,2 mil millones de dólares.
En cuanto a los dispositivos, los smartphones lideran con el 37% y las tablets el 10%. Según informes de Newzoo, el mercado de videojuegos tendrá para 2021 en Latinoamérica, un 51% de usuarios jugando solo en dispositivos móviles.
Entre los pronósticos para el 2019 se destaca que el mercado global de juegos generará ingresos de 150 mil millones de dólares. Los móviles volverán a crecer de manera significativa, en su mayoría impulsados por mercados emergentes como India. Y pensando en juegos para consolas y PC, se espera que en la segunda mitad del corriente año, la producción de títulos para la próxima generación de consolas congele momentáneamente el crecimiento. Otra de las sorpresas es que aumenten las suscripciones tanto para los servicios de Microsoft y Sony, como también los pases premium para contenido de eSports.
Según datos de la consultora Niko Partners, la división gamer de Sony generó en 2018 los 12.500 millones de dólares en ingresos digitales -descarga de juegos, contenido y suscripciones-, lo que equivale a un crecimiento del 45%.
Microsoft se ubica en segundo lugar: obtuvo ingresos por 11.500 millones de dólares y un crecimiento del 23% respecto al 2017 gracias a sus servicios Game Pass, Origin Access (para PC) y EA Access.
En tercer lugar quedó Nintendo con $10.000 millones de dólares, pero venceder en ventas en Japón y en USA hacia finde año: la tendencia es clara y va por el lado del consumo digital.
Expectativas
argentinas
“Somos optimistas
sobre lo que pueda suceder durante este año en la industria de los
videojuegos ya que asistimos a un nuevo paradigma del consumo de
videojuegos, como ha pasado, también, con el de series, películas y
música”, aseguró Andrés Schapira, Category Manager de Xbox
Argentina haciendo referencia al crecimiento del consumo y compra de
productos de manera digital.
Respecto a los usuarios argentinos, Schapira reconoció: “En relación con la cantidad de suscriptores, Argentina creció muchísimo durante el 2018. Nuestro país representa el 34% de los suscriptores en Sudamérica. Con este resultado, podemos decir que a final del año pasado se registró un crecimiento del 260% en el número de usuarios de Xbox Game Pass. Sin embargo, este porcentaje es mucho más que un número: habla de un cambio importante en las maneras de consumir videojuegos”.
Hace dos días informamos en AgendAR que los jefes del partido Demócrata en el Congreso de EE.UU., Nancy Pelosi y Charles Schumer, habían anunciado que aceptan buscar un acuerdo con el presidente Trump para aprobar un paquete de infraestructura de dos billones de dólares en infraestructura: caminos, puentes, cursos de agua y cableado para banda ancha.
No era una noticia de último momento -la reunión fue el 30 de abril-, ni tampoco una sorpresa. Trump y los miembros del Congreso de ambos partidos coinciden desde hace mucho en la necesidad de reconstruir la infraestructura del país (casi en tan mal estado como aquí en la provincia de Buenos Aires), pero en AgendAR nos extrañaba la poca repercusión que había tenido el asunto en los medios locales.
Hasta que el comentario casual de un amigo aportó lo que puede ser la causa (inconsciente) de esta indiferencia. Decía «Los yanquis son cautelosos: consideran que una inversión de dos mil millones de dólares es «grande y audaz». Pero la Argentina se endeuda con el F.M.I. por 57 mil millones de dólares!«.
Es necesaria una precisión: en los EE.UU. llaman «billones» a un millar de millones. Pero la noticia la publicamos en nuestro país: por eso llamamos un billón a un millón de millones. La noticia en los medios estadounidenses menciona Dos trillones.
En AgendAR consideramos que este probable impulso «keynesiano» a la economía de los EE.UU. tendrá repercusiones en el resto del mundo, incluido entre nosotros. Pero es difícil anticipar como serán. Lo único que podemos decir es que -salvando las distancias y las posibilidades- este tipo de acuerdo entre gobernantes y opositores es más positivo que tener que acordar en el pago puntual a acreedores y especuladores.
Ayer, 6 de mayo, la empresa rionegrina INVAP se asoció con Turkish Aerospace Industries (TAI). Ambas firmas crearon GSATCOM, una nueva empresa para el diseño y fabricación de satélites de telecomunicaciones geoestacionarios de nueva generación. El escueto comunicado de la firma nuclear y aeroespacial barilochense no da detalles, pero sí lo hace la elocuente página web de la empresa turca, que con una facturación de U$ 1.430 millones en 2017, ranquea como una de las “top 100” de la industria aeronáutica.
Lo que sabemos es que este satélite será relativamente liviano (alrededor de 2 toneladas, frente a otros que pesan más de 6), pero con la potencia eléctrica y el ancho de banda de un satélite mucho mayor, e “iluminación multispot”, que permite recibir señal de alta calidad en casi cualquier lugar del mundo salvo los polos.
Quienes conocen la historia de INVAP entienden su parquedad: a partir de 2006 codiseñó y fabricó los ARSAT-1 y 2. Estos aparatos de 3 toneladas, con antenas y propulsión convencionales, fueron los únicos GEOs hechos en el hemisferio sur y transformaron brevemente a la Argentina en el 2do. país americano capaz de hacer satélites GEO. El otro era, obviamente, EE.UU.
Puestos en órbita en 2014 y 2015 respectivamente, los ARSAT-1 y 2 funcionan perfectamente y de acuerdo a la ley 27.208/15 debían hacerse 6 satélites más y de complejidad creciente, uno cada 2 años. Vendiendo ancho de banda, cada uno de la serie iría financiando los costos de fabricación del siguiente, y además garantizaría la potenciación creciente de la línea ARSAT hasta llegar a un modelo sumamente avanzado, con carga útil HTS (High Throughput) multispot, y propulsión totalmente eléctrica.
Vista “desde abajo” del Satélite de Alto Rendimiento, producto de INVAP y Turkish Aerospace. La Tierra, a 35.586 km de distancia, aparece reflejada en las enormes placas fotovoltaicas
Esa ley satelital de 2015 cerraba en los números, pero no resistió los cambios políticos. En 2016 una de las primeras medidas del entonces nuevo Ministro de Telecomunicaciones, Oscar Aguad, fue terminar el contrato entre ARSAT e INVAP y aplicar una política unilateral de “cielos abiertos» (Open Skies): licenció 18 satélites estadounidenses y europeos para dar servicio sobre Argentina sin la contraprestación habitual en la industria.
Esto dejó a la Argentina con sus cielos cerrados para sus propios satélites, y a la empresa rionegrina con una inversión descomunal en salas limpias y equipos de fabricación y testeo de satélites al parecer imposible de recuperar.
Entre 2017 y 2018 pareció de nuevo que, como en 1991 y 1999, que a fuerza de contratos suspendidos con el estado nacional y facturas impagas del mismo, INVAP cerraba. Pero a principios de 2018 logró ganar (también por segunda vez, la historia está aquí) la licitación para reemplazar el reactor nuclear Pallas, en la provincia de Petten, Holanda, un precontrato de al menos U$ 600 millones.
La vida en INVAP confirma los preconceptos del actual gobierno sobre esta empresa: siempre que está a punto de desaparecer, la salva el estado. En este caso, el holandés. Antes, fue el australiano, y antes el egipcio, y antes el argelino, y antes el peruano. Hoy es el mejor exportador de reactores multipropósito del mercado mundial, punto.
La historia permite entender mejor las imágenes: lo que vemos es algo parecido al ARSAT-7 u 8, si se los hubiera dejado existir. En lugar de subir a su altísima órbita con cohetes de propelentes químicos, este Satélite de Alto Rendimiento usa propulsión eléctrica, motores que expelen a altísima velocidad un sutil vaho de iones de xenón, kriptón o argón. Tienen un empuje muy bajo pero pueden sostenerlo muchísimo tiempo (se dice que son de alto “empuje específico”). Eso, en un ambiente libre de fricción, da para velocidades altas y travesías largas.
Antenas “multispot”: crean círculos de iluminación con microondas de diversa intensidad de acuerdo a la demanda de consumo de señal de cada región. Esto logra repartir geográficamente muy bien la potencia de las antenas.
Estos motores, mayormente llamados “de efecto Hall”, no son tan de ciencia ficción: en los satélites de órbitas muy altas de la URSS, se usaron bastante a partir de los ’70. En Occidente, a partir de 2013, los grandes fabricantes de naves geoestacionarias fueron reemplazando los pequeños cohetes químicos de “stationkeeping” (mantenimiento de altura, posición y actitud) por pequeñas unidades Hall.
La “démise” total de los cohetes químicos fue el reemplazo del gran motor de ascenso a órbita geoestacionaria. No debe ni puede confundirse con una órbita baja, de 400 o 600 km. Una órbita GEO está a 35.786 km. de altura sobre un punto fijo y predeterminado del ecuador terrestre, y hace que el satélite gire sincrónicamente nuestro planeta, de modo de quedar ubicado siempre sobre la vertical de un mismo punto. Esto lo vuelve fácilmente ubicable en el cielo para las muchas antenas fijas de los usuarios: si se piensa en empresas de TV satelital, pueden ser millones.
Allí el satélite debe quedarse absolutamente quieto durante 15 años, usando sus motorcitos de “stationkeeping” para mantener su posición, como se espera de una antena repetidora en una ruta. Un GEO viene a ser eso, una repetidora con una electrónica mucho más refinada, potente y libre de mantenimiento, subida no a una torre metálica sino a las fuerzas gravitatorias newtonianas y mucho más alto. Hay más de 450 GEOs en servicio activo a fecha de hoy, pero pese a su tamaño considerable, Ud. jamás los verá, salvo que se dote de un telescopio astronómico profesional.
Cada GEO tiene un sitio y opera en una frecuencia previamente consensuada con la International Telecomunnications Union, agencia hoy perteneciente a las Naciones Unidas. Los satélites deben guardar entre sí distancias recíprocas de centenares de kilómetros, para no interferirse radioeléctricamente, o peor aún, embestirse. Los “sitios” del cinturón geoestacionario que dan servicio a países muy habitados son objeto de feroces disputas diplomáticas. Es raro pensar que un lugar tan lejano de nuestro espacio orbital pueda estar tan sobrepoblado de artefactos tecnológicos.
Prueba de un motor “de efecto Hall” de 6 kv. en instalaciones de la NASA, foto de Wikipedia
La larga maniobra de llegada al sitio orbital es llamada LEOP, y hace de los satélites GEO algo más parecido a una espacionave que a un equipo de comunicaciones. Por ello, de las 3 toneladas de los ARSAT-1 y 2, los propelentes de los motores químicos insumían prácticamente 1,7 toneladas. Aproximadamente entre el 70 y 80% de los propelentes químicos se gastaban en trayectorias orbitales que sumaban hasta 400.000 km. insumidos en transformar órbitas inicialmente muy elípticas en otras sucesivamente más altas y circulares, hasta “estacionar” en el sitio prefijado. Con el combustible restante, hay que mantener el satélite 15 años en su «caja de control», de entre medio y un grado de arco.
La idea de la “joint venture” de TAI y ARSAT es llegar a una plataforma de servicios única de bajo peso, alta potencia eléctrica y alto ancho de banda, que se pueda construir masivamente, pero que además sea capaz de alojar «cargas útiles» muy distintas, hechas a medida de las necesidades comunicacionales de cada cliente. Lo bueno de tener un socio económicamente muy fuerte, como la empresa aeroespacial turca, es que INVAP puede tomar riesgos de ingeniería como ser placas fotovoltaicas enormes, motorización eléctrica y antenas multispot. Estas cosas, como fabricante novel, INVAP se las tuvo que auto-prohibir con los ARSAT porque lo que se buscaba era un satélite absolutamente irrompible, cosa que logró ampliamente. Y eso hasta es medible en costos de aseguramiento: los de los ARSAT son de los más bajos del mundo, por lo convencional y resistente de la ingeniería. Y esa fortaleza técnica nos transformó –al parecer de modo irreversible- en el 8° país del mundo con ingeniería geoestacionaria.
De la resiliencia de la empresa barilochense para soportar tiempos hostiles en su propia casa, la historia sigue dando pruebas. Y eso también cuenta como antecedente. Los turcos no se buscaron cualquier socio.
Daniel E. Arias
En AgendAR queremos recordar en este momento al Embajador Adolfo Saracho, fundador y primer titular de la Dirección General de Asuntos Nucleares y Desarme de la Cancillería, DIGAN. Fue embajador de la Argentina en Turquía, país que en 1988 estaba decidido a construir el reactor CAREM con INVAP. Creemos que algo de esta nueva asociación con ese país se la debemos. Era de los servidores públicos que sirven.