Avanzan las negociaciones con China para reabrir mercado aviar
Una nueva plataforma de streaming: Mercado Play
Nucleoelectrica Argentina anuncia el exito del 3° tramo del fideicomiso
LA LICITACIÓN DEL TERCER TRAMO DEL FIDEICOMISO PARA PROYECTOS EN ATUCHA FUE UN EXITO ⚡️⚛️
— Nucleoeléctrica Argentina (@Nucleoelectrica) July 26, 2023
Esto representa:
✅ Una inversión productiva para el desarrollo del país 🏗️
✅ 20 años más de generación para Atucha I ⚡️ pic.twitter.com/xffqKRPUQi
Las playas del Mediterráneo en el tiempo del cambio climatico
El cambio climático está trastocando el turismo, especialmente en el Mediterráneo, donde se multiplican los incendios, las temperaturas superan cada vez más los 40 grados y en consecuencia, aumentan las evacuaciones de turistas.
¿Cuál es la situación?
Las regiones que atraen más turistas son también las más afectadas por el cambio climático. En Grecia, miles de turistas fueron evacuados estos días de las islas de Rodas y Corfú, devastadas por incendios favorecidos por la canícula.
El aeropuerto internacional de Rodas se convirtió en un campamento improvisado, invadido por veraneantes sin rumbo, como Daniel-Cladin Schmidt, un turista alemán.
”Estamos agotados y traumatizados”, afirma. “Creo que no se comprende mucho lo que ha pasado”.

Otros países de las riberas mediterráneas también están afectados. En España, las temperaturas a veces superaron en 15°C las temperaturas promedio de la temporada.
Italia también se vio impactada por olas de calor y la temperatura llegó a casi 48°C en la isla de Cerdeña, mientras que el lunes Túnez experimentaba 49°C.
Y el turismo representa una parte muy importante de la economía de la región. Especialmente en Grecia y en España, donde significa cerca de un cuarto del Producto Bruto Interno (PBI).
¿Evitarán los turistas los países más cálidos?
Las fuertes temperaturas estivales podrían desanimar a los visitantes, alertan profesionales del sector.
Para el jefe de Voyageurs du monde (Viajeros del mundo) Jean-François Rial, “el calentamiento climático hará que ciertos destinos sean cada vez más difíciles de frecuentar. Todo el Mediterráneo está involucrado, pues es el principal destino de los viajeros europeos”.
En España “ya estamos viendo turistas que se están cuestionando” el hecho de bajar hacia “la costa mediterránea”, afirma Joantxo Llantada, profesor en MBA Turismo en la IE Business School.
”Los efectos del calentamiento global que pensábamos que iba a llegar para el 2050 realmente los estamos viendo ahora mismo”, añadió.
Según reciente nota de Moody’s, las canículas podrían reducir la atractividad del sur de Europa, o “al menos reducir la demanda en verano, con consecuencias económicas negativas”.
El sol sigue atrayendo
Hamit Kuk, presidente de la asociación de agencias de viaje turcas, señala que “no es un problema si hace calor en Antalya, pues los turistas europeos buscan el sol”.
La presidenta de la federación tunecina de hotelería, Dora Miled, indica que “no hay impacto del calor en el turismo”. Mientras que Didier Arino, dirigente del gabinete de consejería Protourisme, en Francia, puntualiza que “para sus vacaciones la gente no sueña con destinos frescos, desean buen tiempo”.
En Grecia, no es seguro que los incendios disuadan a los turistas. Kostas Chryssohoidis, viceprefecto del archipiélago del Dodecaneso, señala que del domingo al lunes llegaron “24.000 turistas a la isla de Rodas” y solo hubo algunas cancelaciones.
¿Se beneficiarán otros países?
Cuando es imposible visitar una ciudad afectada por la canícula, los turistas pueden irse a otra parte. Desde hace diez años, subraya Jean-François Rial, “los destinos del norte de Europa” han aumentado y podrían beneficiarse Inglaterra e Irlanda.
Algunos visitantes españoles e italianos están buscando destinos frescos, dice Pierre Coenegrachts, de la agencia regional de turismo de Valonia, en Bélgica.
¿Nos dirigimos hacia otro turismo?
Los profesionales del sector están de acuerdo en que el turismo cambiará y anticipan que el Mediterráneo podría atraer a más visitantes en otras temporadas distintas al verano, pues muchos de los viajeros son jubilados.
Hamit Kuk dice que “aunque los problemas climáticos mundiales siguen aumentando, habrá que replantearse nuestras temporadas (…). Tal vez habrá que incluir a noviembre en la temporada de verano y abril en la de invierno”.
Para Jean-François Rial, “eso sería bueno para bajar el exagerado turismo” que hay en una temporada, “perdiendo clientes en verano, pero aumentándolos en los otros nueve meses del año”.
Juan Muñoz, jefe de promoción de turismo en la región de Valencia, en España, indica que el sector “está empezando a tomar una serie de medidas” para “adaptarse” y “puede que pierdan visitantes” en verano, pero tendrán “una temporada turística más amplia”.
El Cybertruck de Tesla ya es real: fabrican el primer modelo en Texas
La guerra de Rusia y Ucrania como laboratorio
El conflicto en Ucrania es peligrosísimo. Pero también está perfilando los modos de hacer la guerra en el próximo futuro.
Tecnología y guerra
Se suele decir que los generales se preparan siempre para la “última guerra”, es decir, para la guerra anterior. Eso es lo que les pasó, por ejemplo, a los mandos del ejército francés entre 1918 y 1939, cuando no terminaron de asimilar las novedades que había adelantado la Gran Guerra y se atuvieron a las reglas de la guerra de sitio en que había degenerado la táctica militar durante el conflicto 14-18. Pero había, entre ellos y sus enemigos alemanes, quienes percibían la naturaleza del cambio que se avecinaba. Fueron los alemanes los que primero sacaron las conclusiones prácticas de ese conocimiento y consiguieron desarrollarlas y sobre todo aplicarlas en el campo de batalla. El por entonces coronel De Gaulle fue una “vox clamantis in deserto” por esos años entre los franceses, con su propaganda a favor de un ejército profesional y de la valorización de las fuerzas móviles y blindadas, desoída tanto por el estado mayor como por los políticos franceses, con la excepción de Paul Reynaud; mientras que su colega alemán Heinz Guderian encontró una predisposición entusiastamente favorable en Adolf Hitler. Otros que percibieron las posibilidades que ofrecía el motor a explosión en la tierra y en el aire fueron los rusos. [ii] Mijail Tujachevsky y los oficiales soviéticos que habían forjado el ejército rojo, estaban conscientes de lo que la tecnología aportaba y lo estaban implementando cuando irrumpieron las purgas de Stalin que entre 1937 y 1938 arrasaron con el cuerpo de oficiales y desarticularon las reformas, de modo que cuando en 1941 se arribó a la prueba de fuego con los alemanes, los soviéticos padecieron una cantidad de desastres que hubieran podido haberse evitado. Mientras tanto, sin embargo, la guerra civil española suministró durante un breve lapso un escenario donde probar las armas tanto a alemanes como a rusos, permitiéndoles extraer lecciones que se aplicarían poco más tarde en el escenario inconmensurablemente más vasto de la guerra mundial. Desde un punto de vista técnico, la guerra en Ucrania, salvando las distancias, en cierto modo está fungiendo a modo de guerra de España: un campo de maniobras real, donde se experimenta sobre elementos reales y personas de carne y hueso. El periódico inglés The Economist es un órgano prominente del sistema de mercado y un muy bien informado propalador de sus puntos de vista, pero también una fuente de datos seria. Recientemente publicó un informe, reproducido por Infobae [iii] entre nosotros, que reseña los rasgos prominentes de la actual experiencia bélica y que resumimos aproximativamente como sigue. La guerra de Ucrania es la más grande producida en Europa desde la segunda guerra mundial y marcará la forma de entender el combate en las próximas décadas. Ha disipado cualquier ilusión acerca de que es posible hacer la guerra con pocas bajas (para el bando agresor, que siempre es el más dotado técnicamente). “Por el contrario, apunta a un nuevo tipo de guerra de alta intensidad que combina tecnología punta con matanzas a escala industrial y consumo de municiones, incluso cuando atrae a civiles, aliados y empresas privadas”. Entre los rasgos novedosos que el Economist distingue como aportes de la guerra en Ucrania, el primero es que “el campo de batalla se está volviendo transparente”. Los sensores que todo lo ven desde los satélites y las flotas de drones pueden desentrañar a una aguja en un pajar, pueden captar la señal del móvil de un general o el contorno de un tanque camuflado. Esta información puede transmitirse por satélite al soldado más raso o utilizar para apuntar la artillería y los cohetes con una precisión y a un alcance sin precedentes. Esta cualidad de la hipertransparencia significa que las guerras del futuro girarán en torno al reconocimiento. Hay que detectar al enemigo antes de que él te detecte; cegar sus sensores e interrumpir sus medios de enviar datos a través del campo de batalla, ya sea mediante ciberataques, guerra electrónica o explosivos. Las tropas deben desarrollar tácticas basadas en la movilidad, la dispersión, la ocultación y el engaño. A pesar de toda esta parafernalia propia de la era de la inteligencia artificial, la guerra puede seguir implicando una inmensa masa física de seres humanos. Las bajas en Ucrania son altas, pues la capacidad de ver objetivos y alcanzarlos con precisión dispara el número de bajas. Esto podría estar anticipando un retorno al esquema de la guerra de sitio: en Ucrania los combatientes se están enterrando en trincheras dignas de Verdún o de Passchendaele. Rusia ha disparado 10 millones de proyectiles en un año. Ucrania pierde 10.000 drones al mes (sic The Economist). Esto puede cambiar en algunos años. No pocos expertos vaticinan que un tercio de las fuerzas armadas avanzadas serían robóticas dentro de 19 o 15 años: habría que pensar en cazas sin pilotos y tanques sin tripulación. En el ínterin, sin embargo, hay que estar en condiciones de reponer los arsenales para prepararse ante las elevadas tasas de desgaste, crear la capacidad industrial necesaria para prepararse para fabricar material a una escala mucho mayor y, lo que es un tema mucho más sensible, garantizar que los ejércitos dispongan de la carne de cañón que requiere un conflicto que se dirime en grandes espacios. Por otra parte, más allá del complejo militar-industrial, la prestación de una nueva serie de empresas privadas ha demostrado ser crucial. El software ucraniano para el campo de batalla se aloja en servidores en la nube de las grandes tecnológicas del extranjero: empresas finlandesas proporcionan datos sobre objetivos y otras estadounidenses facilitan las comunicaciones por satélite. Esto puede convertirlas en objetivos de ataques virtuales o armados. Y así sucesivamente. Como se ve, el escenario es terriblemente complejo. De todos los temas esbozados por el artículo de The Economist, uno sin embargo parece destacarse por peso propio, aunque el redactor de la nota no se haya esforzado por subrayarlo. Se trata del asunto del “cannon fodder”, del material humano gastable… ¿Están las sociedades modernas y evolucionadas (las europeas, por ejemplo) en disposición de movilizarse, sufrir horribles penurias y perder a cientos de miles y quizá millones de jóvenes en conflictos que no aprueban o por causas que no les importan o no consideran esenciales?Notas:
[i] Erdogan sigue practicando su “expertise” de nadador entre dos aguas. Entrega drones a Kiev, se reúne con Putin, juega en la nueva configuración estratégica que se está formando en el medio oriente con Arabia Saudita, China, Irán y Rusia, ofrece sus oficios como mediador en la guerra de Ucrania y pone condiciones para respaldar el ingreso de Suecia y Finlandia en la OTAN. Además gana las elecciones. Es un jugador notable, que pilotea a su país de acuerdo a una perspectiva geoestratégica autocentrada, en un mar sembrado de tiburones más grandes que él. Toda una hazaña, pero deberá tener cuidado en que no lo devoren. [ii] También los británicos, “padres” del tanque en la primera guerra, vieron las posibilidades de avance. Los escritos del mayor general J.F.C. Fuller fueron notables, así como los del capitán Basil Liddell Hart. Pero no tuvieron mayor eco, no porque no se percibiera su importancia, sino porque los dirigentes británicos no aceptaron hasta último momento la posibilidad de verse envueltos en otra guerra a gran escala como la del 14-18 y en consecuencia mantuvieron a su ejército de tierra dentro de proporciones relativamente reducidas.Enrique Lacolla
AgendAR añade:
The Economist, la base del artículo que Ud. acaba de leer, no saca las conclusiones de sus propias conclusiones. Pero las tiene ante la nariz. El campo de batalla se ha vuelto transparente para las dos partes en pugna, si consideramos a Ucrania como una parte y nos olvidamos de los 30 estados de la OTAN alineados tras ella. «Transparente» significa que nadie puede agrupar sus fuerzas para un ataque en profundidad, ni siquiera exploratorio, sin ser borrado de la faz de la tierra por una lluvia de artillería de mucha precisión, o de misiles, o de drones kamikaze, o de bombas que sembrarán minas sobre y alrededor de cualquier fracción numéricamente significativa de personas y/o de equipos. Por ende, de trincheras de ocupación masiva, hombro contra hombro, como las de la Primera Guerra, nada. No existen. En la línea de contacto, sobre todo del lado ruso, lo que se observa es que cada soldado está en su propia excavación, y un plantel de 10 mantiene una distancia de al menos 100 metros entre cada hombre. Si en la Primera Guerra en un kilómetro de frente cabía una división entera, hoy hasta una fracción del tamaño de una compañía es una multitud peligrosa para sí misma. La gente no se agrupa ni para el rancho. El campo de batalla parece engañosamente vacío. No lo está, pero está casi vacío. Si en la Primera Guerra la distancia entre trincheras enemigas era de unos centenares de metros atiborrados de cráteres y cadáveres, hoy es un pastizal o un trigal abandonado de 10 o 20 kilómetros donde se ven algunos cascajos de tanques y de carriers reventados y quemados. La lucha con maniobras rápidas, profundas y envolventes con fracciones blindadas compactas, como la que practicaban Guderian, Rommel, Patton o Zhukov en la 2da Guerra Mundial, es una cosa del pasado. Los tanquistas tendrán que cambiar de doctrina o de armas. En un punto, se puede decir que esta guerra terminó, aunque seguirá. Terminó porque los recursos humanos rusos movilizables son N veces mayores, su artillería dispara 10 veces más tiros, y porque en el ataque mueren muchos más ucranianos que rusos. No es la contraofensiva la que se acabó: es la guerra. Esto no significa que los rusos puedan contraatacar y ganar grandes cantidades de terreno, porque al menos hoy por hoy les pasaría lo mismo que a los ucranianos. No llegarían a cruzar «la tierra de nadie», esos 10 o 20 kilométros de campo aparentemente vacío, sin que se les caiga el cielo encima. Esto es un escenario nuevo: un empate tecnológico, al menos en la picadora de carne del frente, Aunque detrás del frente Rusia sigue siendo Rusia y Ucrania ya casi desapareció como país, con un tercio de su población mudada a la UE, su infraestructura e industria destruidas al ras y su campo, inutilizado por décadas por una siembra de minas antipersonal y antiblindado en cantidades y densidades como no se han visto jamás. La guerra terminó, pero continuará. Es difícil que este estado de cosas cambie si no hay decisiones políticas contundentes, algunas de las cuales son espantosas e irreales. Y la menos estúpida de todas sería dejar las cosas como están y fumar la pipa de la paz.Daniel E. Arias
Crean nanoherbicidas para reducir el impacto ambiental en el agro
El universo nano en el agro
Además, Cordon, quien también es investigadora del CONICET en el instituto IFEVA (UBA/CONICET), señaló que están realizando estudios similares en nanoherbicidas de glifosato, el herbicida que más se comercializa y aplica en el país. “Tenemos resultados alentadores. Estamos terminando de definir cuál es la dosis final del principio activo a incorporar en las nanocápsulas”. De todas maneras, aclaró que primero tienen que lograr sintetizar mayores cantidades de nanoherbicidas y luego evaluarlos a campo. A futuro, planean diseñar nanoherbicidas que no dependan de los principios activos de los herbicidas comerciales. “La idea es crear otras nanopartículas que por sí mismas tengan efectos herbicidas. Las nanopartículas, dependiendo de su composición, pueden tener distintos efectos en las plantas y también podrían funcionar como fertilizantes o como reguladores del crecimiento. Es un mundo muy amplio y con muchas aplicaciones para el sector”, cerró.Sebastián M. Tamashiro
Nanotecnología para tratar el glaucoma

Nadia Luna
YPF acuerda con Mendoza, más inversión a cambio de menos regalías para la provinicia

Qué comprende el plan de inversiones de YPF en Chachahuén Sur:
1) Acueducto Troncal PIA Chus a las PIUs. 2) Líneas de Energía de la SET Chus a las PIUs. 3) Salida SET ChuS. 4) PIU#13- Líneas de Inyección a Pozos. 5) PIU#13- Obra de Montaje Planta. 6) PIU#13. Planta y nacionalización más materiales mayores YPF. 7) PIU#14- Líneas de Inyección a Pozos. 8) PIU#14- Obra Montaje Planta. 9) PIU#14- Planta y nacionalización más materiales mayores YPF. 10) PIU#19- Líneas de Inyección a Pozos. 11) PIU#19- Obra Montaje Planta. 12) PIU#19- Planta y nacionalización más materiales mayores YPF. 13) PIU#20- Obra Montaje Planta. 14) PIU#20- Líneas de Inyección a Pozos. 15) PIU#20- Planta y nacionalización más materiales mayores YPF. 16) Líneas de Condicionamiento Piloto Chus C1. 17) Perforación Chus. It-752. 18) YAD- Conexión Fibra Óptica más Instalación PIUs. 19) Ingeniería Básica Extendida. 20) Gasoducto/Oleoducto. 21) Ingeniería Desarrollo Integral. 22) Instalaciones Batería 01. 23) Instalaciones Batería 02. 24) PTA DB KSB. 25) perforación de 2 Pozos Monitores.
Complejo Nuclear Atucha: se licita el 3° tramo del fideicomiso
Anticipan que la Fuerza Aérea Argentina esta cerca de cerrar la compra de los cazas de combate F-16
En los últimos días, diversas fuentes han confirmado que el apartado correspondiente al armamento que se autorizará con los F-16 será una de las razones para la selección del caza norteamericano. Pese a que por lógicas razones no se ahondó en detalles, lo expresado fue que los Fighting Falcon serán ofrecidos junto a su completa panoplia, destacando la presencia de misiles aire-aire de corto alcance de última generación y misiles aire-aire de alcance medio.
El perfeccionamiento de la oferta por el paquete de armamento obedece a uno de los principales requerimientos de la Fuerza Aérea Argentina, siendo una de sus exigencias de base para tener en consideración a los candidatos evaluados. Así lo supo expresar el JEMGFAA Brigadier General Xavier Isaac en una de las últimas entrevistas brindada a Zona Militar, al expresar que en el caso del F-16 “…el requerimiento de armamento fue hecho al gobierno de EE.UU. con un mínimo indispensable para que se convierta en un sistema de armas que pueda disuadir. La idea es hablarlo con el gobierno de los EEUU. Pero la FAA tiene un requerimiento mínimo, fundamental y determinante del armamento que necesitamos…”.
EE.UU. debería considerar una oferta superadora si quería que el F-16 fuera tenido en cuenta como una opción viable para el proyecto de caza multi-rol de la Fuerza Aérea Argentina. Washington, y el Comando Sur en particular, venían manifestando su preocupación por la posible llegada de cazas de origen chino a la Argentina, situación que fue tratada públicamente a los más altos niveles. El empuje norteamericano ganó tracción ante la posibilidad de que el caza chino FC-1 pasara a ser el nuevo caza de la FAA. “…La propuesta de armamento siempre fue amplia. El avión cumple con las expectativas. La oferta de financiación china es muy buena…” confirmaba Isaac a ZM en julio de 2022, dando a entender que la oferta estaba unos escalones por encima de otros modelos evaluados hasta el momento.
En lo que respecta al armamento, pese a que por el momento solo han trascendido detalles muy superficiales sobre la capacidad aire-aire que se podría liberar para los F-16, podemos especular sobre las posibilidades en base al modelo de Fighting Falcon ofrecido. Como resulta conocido, los F-16AM/BM daneses han recibido la actualización denominada Tape M6.5 dentro del proyecto Mid Life Update, ampliando sus capacidades al integrar armamento de última generación y modernización en varios de sus sistemas y software.
Dentro de las capacidades aire-aire, el estándar Tape M6.5 es compatible con misiles AIM-9X Sidewinder y AIM-120D AMRAAM, mientras que el armamento aire-superficie incluye bombas de guía dual EGBU, bombas SDB GBU-39, kit JDAM para la familia de bombas MK, entre otros. El incremento de capacidades también incluyó actualización en los sistemas de comunicación, GPS, LINK 16 y receptor de alerta radar, además de nuevos pilones y sistema de planificación de misiones. Para el caso de los F-16 daneses, pese a que el estándar M6.5 permite la compatibilidad con el pod Sniper, los Fighting Falcon nórdicos siguen utilizando el sistema EO/IR multisensor Litening.

Se puede esperar que en las próximas semanas surjan novedades respecto a los avances en la propuesta de EE.UU., puntualmente en el proceso burocrático para la aprobación de la venta por parte de Dinamarca. Sin embargo, la decisión final será exclusivamente de las autoridades argentinas, las cuales podrán inclinarse por la propuesta de EE.UU. o China. O dejar la decisión para la próxima administración.
Carlos Borda Bettolli
Una empresa australiana invertira U$S 180 millones en la explotación del litio en Catamarca
La empresa australiana Allkem firmó un préstamo con la Corporación Financiera Internacional, subsidiaria del Banco Mundial, por US$180 millones para el desarrollo del proyecto Sal de Vida; la planta producirá un estimado de US$450.000.000 en exportaciones el próximo año.
El “oro blanco” que se concentra en el noreste del país es la apuesta que conquista a inversores dentro y fuera de la Argentina. El litio dejó de ser un elemento químico en la tabla periódica para volverse uno de los recursos más deseados en el proceso mundial de electrificación, y su rica presencia en suelo argentino prometen posicionar al país como jugador de peso pesado en el mundo del carbono cero.
Al tratarse de un insumo clave para las baterías que generan energía limpia, el mundo quiere litio y la Argentina lo tiene. Así, la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés) -miembro del Grupo Banco Mundial- firmó hoy un préstamo verde de US$180 millones a la compañía australiana Allkem -una de los principales productores mundiales de litio, con operaciones en producción en Argentina, Australia y Japón, y proyectos en desarrollo en el país y Canadá- para apoyar el desarrollo de Sal de Vida, operación en la provincia de Catamarca, Argentina. Esta inversión contempla el desembolso de US$100 millones del IFC y otros US$80 millones en fondos movilizados.
A pesar de la volatilidad macroeconómica de los últimos años, la inversión llegó como la primera inversión en minería a nivel nacional y la primera en un proyecto vinculado al litio a nivel mundial. El desembolso para apoyar la explotación del proyecto en tierras catamarqueñas se encuentra todavía en su primera etapa, pero proyecta su primera producción para principios del próximo año.
Se espera que el proyecto Sal de Vida -una planta de salmuera de litio de grado de batería- llegue a la producción inicial de 15000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente (LCE) en su primera etapa. ¿Cuántas baterías representa esa cantidad? En promedio, los autos eléctricos usan baterías de aproximadamente 50 Kwh. Pero ese número es muy relativo, porque depende del tipo de vehículo y del tipo de batería. Por eso en la industria se habla del consumo en Mwh o Kwh.
Según estimaciones, la planta catamarqueña aportaría -en principio- suficiente litio para la fabricación de unas 400 baterías para autos. En términos de exportaciones (con un valor aproximado de 30 mil dólares cada tonelada de litio) la compañía australiana prevé operaciones por unos 450 millones de dólares. Esto se sumará a lo que la empresa exporta con otros proyectos, cifra que alcanzó el último año los 600 millones de dólares. “Allkem -empresa formada por la fusión de Galaxy Resources y Orocobre, quinto mayor productor de litio a nivel mundial- tiene una relación de 10 a 1 entre exportaciones e importaciones”, remarcaron desde la empresa.

“Estamos orgullosos de aliarnos con IFC para garantizar operaciones seguras y sostenibles, productos responsables y comunidades prósperas a largo plazo. Este financiamiento es súper necesario para el crecimiento del país, porque esto viabiliza poder invertir en contextos volátiles”, dijo el director gerente y CEO de Allkem, Martín Pérez de Solay. “Acordamos establecer los más altos estándares de sostenibilidad para Sal de Vida, de modo de contribuir a la economía de Catamarca a través de empleo local, el desarrollo de cadenas productivas locales y programas de desarrollo comunitario”.
El crédito fue otorgado luego de una revisión ambiental y social del IFC, que se extendió durante un periodo de más de 12 meses, lo que le valió la categoría de préstamo verde. Vinculado a la sostenibilidad, el financiamiento llega emparejado con ciertos objetivos clave: aumentar la participación de mujeres en la fuerza laboral de Sal de Vida del 10% en 2022 al 26% para 2030 y expandir el uso de energía renovable en el ciclo de producción al 50% para 2030.
“Nuestra inversión en Allkem es parte de la estrategia de IFC para desarrollar cadenas de suministro globales que aceleren la transición hacia un futuro bajo en carbono y al mismo tiempo generen puestos de trabajo”, señaló Makhtar Diop, director gerente de IFC. “Fortalecerá la posición de Argentina como uno de los principales productores de litio a nivel mundial y ayudará a establecer altos estándares de sostenibilidad para la industria”, añadió.
La revisión de IFC incluyó reuniones técnicas con los equipos y consultores de Allkem en todos los lugares visitados y reuniones y entrevistas con trabajadores y contratistas. También, según pudo saber este medio, se realizaron entrevistas y reuniones con actores de Ciénaga Redonda, Antofalla, Villa de Antofagasta de la Sierra y El Peñón.

“El IFC puede apalancar su capacidad única y las del Grupo Banco Mundial para proveer soluciones flexibles y a medida de las necesidades específicas para la ejecución de proyectos”, advirtió Allkem, y reforzó: “Adicionalmente, puede mitigar el riesgo político mediante el relacionamiento del Banco Mundial con el gobierno de Argentina”.
Sal de vida
La Argentina -el cuarto productor del mineral a nivel global, luego de Australia, Chile y China– es dueño de un atractivo que se ha convertido en la apuesta desde el más conservador sector económico hasta el progresismo político. Y es que en materia de reservas –recursos que se traducen en viabilidad económica de explotación-, el país se posiciona en tercer lugar del podio con 35% de los recursos mundiales, sólo superado por Australia y Chile. Así, el juego nacional de la explotación del mineral más liviano del mundo se encuentra en expansión y promete ser una de las recetas para el ingreso de dólares.
En particular, el proyecto Sal de Vida consiste en la construcción y operación de una mina de litio en el salar del Hombre Muerto, una salina ubicada en Catamarca, y el segundo más grande del país. ¿Cómo es el proceso para la extracción de litio? El procedimiento se basa principalmente en la evaporación natural de una salmuera que se extrae de un acuífero a profundidades entre 200 y 300 metros, ubicadas en 8 pozos con bombas sumergibles.“Los componentes principales del proyecto incluyen un campo de pozos y un sistema de distribución de salmuera, estanques de evaporación solar de halita y muriato, planta de producción primaria de carbonato de litio (LCE) y encalado, reservas de descarte de sal e infraestructura auxiliar (edificios de campamento, administrativos y de apoyo)”, explicaron con tecnicismo desde Allkem.
La tasa de producción estimada es de 15 mil toneladas por año de LCE por aproximadamente 40 años, es decir, 600.000 toneladas de producto que serán transportadas a los puertos de Antofagasta en Chile o a los puertos de Rosario o Buenos Aires en Argentina, para exportar a los mercados europeos y estadounidenses como un componente clave para los vehículos eléctricos.
¿Cuánto deja la minería de litio? En principio, 3% en regalías. Durante el último año fiscal, Allkem pagó 29 millones de dólares en concepto de regalías provinciales y más de 10 millones de dólares en derechos de exportación. “También realizó aportes por más de 44 millones a las comunidades locales, sin incluir contratos de abastecimiento y salarios”, informaron. La proyección es que esa cifra escale significativamente con la expansión operativa en el Salar de Olaroz– la planta ubicada en Jujuy-, que sumará 1000 millones de dólares en exportaciones, y la puesta en funcionamiento de Sal de Vida, que estima generar otros 450 millones de dólares en exportaciones.
Hasta ahora, en la Argentina hay tres plantas que se encuentran en proceso de extracción de litio. Salar de Olaroz, de la empresa Sales de Jujuy, cuyo principal accionista es también Alkem, en sociedad con la compañía provincial Minería Sociedad del Estado (Jemse). El segundo proyecto jujeño en operación es Cauchari-Olaroz, de la minera Exar, una compañía argentina cuyos accionistas son la canadiense Lithium Americas Corp (LAC) y la china Ganfeng Lithium.
El tercer proyecto litífero operativo en la Argentina está en Catamarca: el Salar del Hombre Muerto, de la empresa estadounidense Livent, que recientemente anunció su fusión a Allkem Limitied para dar origen a la creación de una gigante multinacional valuada en US$10.900 millones. Entre Jujuy, Catamarca y Salta, la Argentina tiene, además de los tres proyectos en operación, seis en construcción, ocho en estudios de factibilidad y 15 en estado de exploración.
Según datos de la secretaría de Minería de la Nación, la Argentina actualmente se posiciona en el mercado con una capacidad de producción instalada de 37,5 mil toneladas de carbonato de litio y una producción anual promedio de 33 mil toneladas. El Gobierno estima que en el corto plazo, los cuatro proyectos de litio que se encuentran en construcción -entre ellos, Sal de Vida- entren en producción en el noreste argentino. A la iniciativa de Allkem de sumarán Centenario-Ratones de la empresa francesa Eramet; Sal de Oro, de la surcoreana POSCO; y Tres Quebradas, de la empresa china, Zijin Mining Group. Estos, junto a los tres proyectos que ya se encuentran en operación y en vías de expansión, permitirán aumentar la capacidad productiva a más de 200 mil toneladas, por el equivalente a 5653 millones de dólares en 2025.
Se entregaron los premios a los ganadores del desafío “Inteligencia Artificial por la Identidad”
Avanza la construcción de una planta de biogás en Jujuy
Argentina firmo un acuerdo con la Union Europea para convertirse en un proveedor de gas natural licuado
Alberto Fernández firmó un preacuerdo con la Unión Europea e YPF quiere crear una sociedad anónima con la petrolera estatal malaya. Se trata de un mercado con fuertes requisitos ambientales.
En la reciente cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) con la Unión Europea (UE), el presidente argentino, Alberto Fernández, firmó un “Memorandum de Entendimiento” de Cooperación en Energía con la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Apunta a que la Argentina se convierta en un proveedor de Gas Natural Licuado (GNL) al viejo continente, “reconociendo el papel que desempeña y seguirá desempeñando el gas natural en la transición energética de la UE hasta que haya alcanzado su objetivo de neutralidad climática en 2050″.
La iniciativa se inserta en un contexto en el que la invasión rusa a Ucrania y las posteriores sanciones reconfiguraron el mapa geopolítico mundial, algo especialmente notable en el sector energético y en el mercado mundial del gas.
La invasión rusa
Antes del conflicto iniciado el 24 de febrero de 2022, más del 40% del gas que consumían los 27 países de la UE provenía de Rusia vía gasoductos. Sucesivas medidas y sanciones llevaron a cero la llegada de gas ruso por gasoducto y aumentaron las compras europeas de GNL, gas natural que llega licuefacto a 162 grados bajo cero (para reducir más de 400 veces su volumen) en enormes buques “metaneros” y se regasifica en terminales terrestres o buques regasificadores para luego inyectar a las redes receptoras.
Limitada al GNL, la participación rusa se redujo al 9% y aumentó la porción de EEUU que, con 28% en 2021, era ya el principal proveedor de la UE por esa vía, en tanto Noruega, sumando gas por gasoducto y por GNL, se convirtió en el principal proveedor del viejo continente.
El gráfico de un informe del servicio de investigaciones del Congreso de EEUU muestra la brusca reducción, hasta llegar a cero en septiembre 2022, de la provisión de gas ruso a la UE vía gasoductos.Europa está muy limitada en posibilidades de gas propio. Desde 2014, Países Bajos, el más importante productor de gas natural de la UE, vio decaer la producción de Groningen, el principal campo de producción de gas europeo, por el temor a que mayores niveles de extracción aumenten el riesgo de terremotos; la producción de gas del Mar del Norte está “largamente agotada” y los planes de extracción de gas en nuevas áreas chocan con las metas de emisión neta cero de carbono.
Ese es el competitivo mercado al que la Argentina pretende ingresar con el gas de Vaca Muerta en forma de GNL, con YPF, la petrolera de mayoría estatal asociada a la petrolera estatal malaya Petronas, como ariete.
Según las proyecciones que el presidente y el CEO de YPF; Pablo González y Pablo Iuliano, presentaron al Congreso a principios de julio, la demanda mundial de GNL casi se duplicará hacia el 2050 (de 553 a 1.063 miles de millones de pies cúbicos anuales), cuando se complete la “transición energética”, una ventana de 25 a 30 años en que el gas será “el” hidrocarburo de la transición e irán perdiendo peso el petróleo y el carbón, a favor de la electrificación (industria, transporte, usos residenciales) a partir de energías renovables y fuentes como el hidrógeno.
Proyecto de GNL
En función de ese objetivo, a fines de mayo el Gobierno envió al Congreso un proyecto de ley de promoción del GNL revelador: básicamente, exceptúa al sector de lo que hoy son las normas generales en que se desempeñan las empresas de hidrocarburos, pues ofrece estabilidad fiscal por 30 años, amortización acelerada de inversiones, uso de quebrantos en la liquidación del IVA, acceso a divisas, eximición de derechos de importación, retenciones cero hasta cierto precio FOB de exportación (USD 15 por millón de BTU) y de un máximo del 8% superado ese nivel, y garantías de estabilidad cambiaria y de transporte y suministro.
Sergio Serrichio
La ciencia en la campaña electoral. Hablan desde una universidad joven
-¿Por qué es importante para el laboratorio formar parte de una institución como la CIC?
-Haber sido seleccionados para ser centro de asociación simple es un impulso gigante para nosotros, pero también para la universidad porque es una manera de validarla. La Universidad Nacional de Hurlingham es una institución muy joven, por lo tanto, nuestro laboratorio también es muy joven. Esta asociación con la CIC, que es una institución que tiene su trayectoria y su importancia a nivel provincial, nos da mucho respaldo. Es como un sello de calidad.
Es super importante que la CIC como entidad regional se involucre en estas temáticas. La investigación no puede quedar sólo bajo la órbita de CONICET. El CONICET está muy bien, pero si uno analiza todo el devenir histórico, en cierto momento se les quitó poder a las universidades y a otros espacios y todo se centralizó. Esto es una manera de democratizar y regionalizar el conocimiento. Más allá de que Argentina define temas estratégicos que son de común interés a todas y todos, hay diferencias regionalmente.
Esto ayuda a tener una mirada más focalizada en los problemas que puede haber específicamente en la provincia de Buenos Aires. Hacer ciencia es fascinante, pero hacer ciencia que pueda servir a la comunidad es todavía mejor y, sobre todo, necesario.
-¿Qué es la nanotecnología y cómo se relaciona con tu trabajo?
-Nosotros trabajamos con estructuras de tamaño nanométrico. Un nanómetro es un millón de veces más pequeño que un milímetro, la rayita más chiquita presente en la regla escolar. Lo que ocurre con la materia cuando la dividimos en pedazos tan chiquitos es que se comporta de manera diferente a cuando está en la macroescala; es decir, la que nosotros percibimos, olemos, tocamos, saboreamos, etc. Entonces, aprovechamos esas características diferentes que toma la materia nanoparticulada para aplicarla a enfermedades que afectan a la piel.
Buscamos tratar de manera diferente afecciones como cáncer de piel, Leishmaniasis cutánea, foto daño producido por la exposición a rayos ultravioletas y algunas otras cosas. Lo que hacemos con estas nanoestructuras es construir una cápsula que permita meter un fármaco dentro y de esa manera reducir los efectos secundarios desfavorables que pueden causar, o buscar la manera de poder dirigirlo mejor por dentro del cuerpo para que llegue a un blanco específico.
Otras veces las mismas nanoestructuras son las que tienen capacidad terapéutica, es decir que se pueden activar de cierta manera -por ejemplo con un láser- y hacer que generen calor, que pueda matar a una célula cancerosa. También se puede generar toxicidad a través de otros mecanismos que hagan que un parásito no pueda proliferar después de haber entrado en una célula cutánea humana.

-¿Por qué es importante para la Provincia contar con este tipo de tecnologías?
–Es súper importante porque significa no ser siempre los proveedores de materias primas. Las científicas y los científicos somos un commodity de la ciencia y muchas veces lo que se exporta es sólo eso, el commodity. Haciendo una analogía, es como ese jugador de fútbol que se forma en un club determinado, pero después se lo llevan a otra parte. El problema acá es que cuando se va un profesional ni siquiera se lo está vendiendo, se va gratis. Hizo toda la formación acá, se lo preparó y, como no hay lugar, se va. De esta manera, si nosotros hacemos ciencia local, por más que las trayectorias personales dependen de muchos factores, es importante que esa investigación tenga que ver con las problemáticas que hacen a cada región, a cada universidad y a cada entorno.
Nosotros trabajamos en algunas enfermedades como la Leishmaniasis que son consideradas enfermedades desatendidas. El sector privado nunca va a promover investigación sobre algo que en Argentina tiene unos 200 casos al año y que lo sufren residentes en zonas rurales, de bajos recursos y que no va a mover la aguja como para que pongan el foco ahí. Bueno, también son ciudadanas y ciudadanos y de alguna manera hay que llegar con ciencia de calidad.
-¿Qué rol ocupan las Universidades?
–La universidad es una manera de canalizar estas demandas y de generar ciencia de calidad. Es importantísimo que la investigación esté presente porque es una manera de lograr una continuidad en la formación como estudiantes. Por ejemplo, uno de nuestros becarios doctorales es de los primeros cinco Licenciados en Biotecnología de la UNAHUR y pudo hacer el doctorado acá gracias a que la universidad tomó la decisión política de conformar una estructura de investigación desde el inicio y no esperar a crecer y tener una masa crítica de egresadas y egresados.
En esta universidad la matrícula se disparó exponencialmente a más de 30.000 estudiantes, lo que muestra que había una demanda regional, una necesidad de que hubiese una universidad pública acá. Cuando la universidad está, las alumnas y los alumnos aparecen porque la demanda es real y genuina. La gente quiere aprender, quiere participar, quiere hacer ciencia, quiere formarse mejor. Yo celebro mucho que aparezca siempre el tema de la ciencia en la discusión política.
-Para sostener estas conquistas, ¿las científicas y los científicos deben estar comprometidos políticamente?
-Dentro de toda actividad humana hay política. El ejercicio de la ciencia es una actividad eminentemente política. Creo que hasta quienes sostienen que están aislados de eso, que están como en una mirada aparte de la política, en realidad están inmersos en un contexto político y todo lo que están haciendo depende de decisiones políticas. Si está la decisión de que haya investigación desde el inicio como pasó en la UNAHUR, por ejemplo, eso es una decisión política. Las líneas estratégicas que determina la CIC para las Ideas-Proyecto que salen cada año son parte de una decisión política y buscan dar respuestas a ciertas problemáticas.
La realidad política te atraviesa completamente. Pensar en el rol del Estado es central porque ahí se define quién financia la ciencia: ¿Por qué? ¿Para qué? Es imposible disociar una cosa de la otra. Algunas corrientes políticas reconocen derechos, cosas que ha hecho el peronismo en la Argentina a través de los tiempos. Hay ciertas conquistas y derechos que los trabajadores y las trabajadoras logran en conjunto con el Estado a través de propuestas, y creo que es eso. Yo me siento cómodo dentro de ese planteo. Quizás es que dentro de la ciencia hay más antiperonismo que antipolítica. De todas maneras, hay que destacar que la ciencia argentina es muy colaborativa entre colegas, más allá de sus afiliaciones políticas.
-¿Qué significa “democratizar” el conocimiento?
-Democratizar el conocimiento es una tarea fundamental. Hay una demanda que puede visualizarse bastante en las redes sociales con la gente que se enoja con las y los científicos y nos dicen “ah, sos científica o científico”, “ustedes son empleados nuestros”, “ustedes están trabajando para el Estado”, “la plata de lo que hacen sale de nuestros impuestos”. Y más allá de la chicana, hay una cuestión que es verdad: nosotros recibimos una formación que en la mayoría de los casos estuvo a cargo del Estado. Entonces, en cierto sentido, uno también investiga para devolverle a la comunidad un poco de todo eso.
A veces esa devolución no es tan directa porque se trabaja en ciencia más básica, pero eso finalmente termina siendo el insumo que toma la ciencia aplicada para llegar a la comunidad. Es fundamental comunicarle a esa persona que se dedica a otra cosa -pero que cuando va a comprar está pagando IVA-, qué estamos haciendo. Para eso también hay que salir del lenguaje meramente técnico o académico y, sin subestimar a la gente, lograr comunicar lo que se está haciendo. Más que “divulgar”, que tiene una connotación relacionada a que uno lo baja al vulgo, lo veo de una manera más horizontal. Somos trabajadores de la ciencia, hay otras personas que trabajan en otras cosas, pero todos somos miembros de la comunidad.
Hay que difundir y democratizar el acceso al conocimiento; que se enteren, que pueda despertar vocaciones, despertar demandas, impulsar cosas que tienen que ver con la extensión, otra de las dimensiones de la actividad universitaria. Ese es un poco el concepto que me lleva a decir que voy por la democratización de la ciencia.

-¿Qué papel ocupa el paper en todo esto? ¿Es una herramienta imprescindible dentro del sistema?
-Es una cuestión siempre conflictiva y que tiene pros y contras. En cierto sentido es una manera objetiva de validar el avance y la importancia del trabajo científico, pero ciertamente hoy está muy cuestionado que el paper sea el único indicador que te permita medir el avance de la ciencia. Ahora nos enfrentamos al problema de que la mayoría de las publicaciones científicas están migrando al sistema Open Access pago, en el cual los científicos y científicas y las instituciones para las que trabajan tienen que pagar para poder publicar.
El tema es que con la disparidad que hay del peso al dólar, y a otras monedas extranjeras, eso se complica; porque a veces una publicación es equivalente al subsidio anual que se percibe para el funcionamiento del laboratorio. Ahí, claramente, hay que barajar y dar de nuevo en algún aspecto, porque la gran mayoría de publicaciones que todavía no son pagas han firmado un compromiso con las editoriales para migrar a ese sistema en los próximos meses. Hay que ver cómo se va a garantizar que la ciencia argentina pueda publicar. Por otro lado, el paper es una manera de validar y que expertas y expertos internacionales en el tema puedan decir “bueno, esta es una investigación de calidad” y por eso pasa a ser parte del acervo científico, del estado del arte, de lo que hay globalmente disponible en ese tema.
Lo que estás pudiendo mostrar con eso, es que ese IVA con el que contribuyen los vecinos sirvió, de ahí salió una investigación de calidad que aporta al conocimiento científico global. Ahora el problema es cuando eso se convierte en el único indicador por el cual vamos a estar midiendo ciencia. Hay mucha gente que está estudiando otra manera de evaluar el desarrollo científico anual.
-¿Cuál es el rol de la CyT en contextos electorales?
-En el 2015 quedó muy claro: la figura de la ciencia en Argentina es un recurso de gran valor. Los actos que se hicieron en lugares públicos, como lavar los platos en la estación de trenes de Constitución, con participación masiva de la gente… fueron muy fuertes. Eso llevó a que la derecha del espectro político mantuviera el discurso de “sí, la ciencia está bien, hay que mantenerla”. Y a pesar de eso, y de la continuidad de Lino Barañao, todo lo que ocurrió después fue tremendo.
Creo que a partir de ahí, sobre todo a través de redes sociales y del periodismo, se aprovechó mucho el tema de la pandemia para intentar hacer mella en la opinión pública respecto de la percepción de la ciencia, entonces se empezó a instalar el tema de que el CONICET es un ámbito kirchnerista, cosa que se cae absolutamente si vos te fijas, por ejemplo, las listas de diputados para las elecciones de medio término y finalmente quienes terminaron entrando al Congreso. Hubo más científicas y científicos en las listas de Juntos por el Cambio que en las listas kirchneristas, lo que te da una pauta de que quizás es una construcción. Instalar la duda de si las científicas y los científicos sobreviven en el sector privado, también.
Se le pegó mucho a quienes trabajan en áreas sociales dando a entender que el sector privado no los toma, cuando en realidad hay un montón de aspectos del capitalismo de derecha que se nutre de la ciencia sociales: el diseño sociológico de las campañas publicitarias, las encuestas, etc. En realidad son todas construcciones ficticias. Las instituciones científicas siguen dando un sello, una marca de calidad. La empresa láctea más famosa del país sacó un yogur con el logo del CONICET. Nosotros estamos haciendo desarrollos dentro de nuestro laboratorio con una importante veterinaria de la provincia de Buenos Aires, con una empresa de nanocosmética de CABA, y así. Que en campaña electoral hablemos de la ciencia demuestra que somos un país que le da una importancia enorme al desarrollo científico.
En otros países se sorprenden de que en Argentina la universidad sea gratuita. Entonces ahí ya estamos hablando de una concepción de la ciencia desde la política y desde la sociedad. La universidad pública ha sido el motor del ascenso social, es motivo de orgullo en las familias de primera generación universitaria. (Por Mariana Hidalgo / Alejandro Armentia – CIC Buenos Aires)
¿Por qué Brasil creció en soja y nosotros estamos estancados? Respuestas de la SRA, de AgendAR…
- Para exportar un burócrata decide cuándo y cuánto se puede exportar, mediante los denominados “volúmenes de equilibrio”.
- Si uno quiere tomar un crédito y conserva algo de su soja en su poder, lo tiene que pagar un 20% más caro ese financiamiento.
- Rigen aquí diferentes fideicomisos, como los del aceite y harina de trigo, que distribuyen recursos del productos a otros eslabones de la cadena.
- Existe además un “diferencial aceitero” en materia de retenciones, ya que los aceites y el harina de soja tributan dos puntos menos que el poroto, además de una diferencia impositiva intra cadena
- La cadena productiva padece de un “control de importaciones con balanza comercial hiper positiva” en el rubro agropecuario.” Aun así no podemos conseguir insumos necesarios para producir”, se lamentó Del Solar.
- Otro inconveniente es la escasez de tratados de libre comercio para habilitar nuevos mercados a bahjos aranceles.
- El dirigente rural agregó que operativos como el Dólar Soja o el Dólar Agro “destruyen los mercados”, que empiezan a moverse con la expectativa de que va a haber un dólar diferencial, lo que termina en una transferencia de recursos del productor al comprador.
AgendAR responde a las respuestas:
El exministro de Agricultura -en el gobierno de Mauricio Macri- Luis Etchevehere es uno de los muchos en su cargo que retrasó el licenciamiento comercial de cultivos argentinos HB4 resistentes a sequía, los desarrollados por la Dra. Raquel Chan. Lo hizo pese a que su mandato atravesó dos sequías, ambas desastrosas. Y con uno se hizo más famoso de lo conveniente porque frenó hasta el final de su mandato el licenciamiento del trigo HB4, con el curioso argumento de que esta especie transgénica iba a espantar a los brasileños, principales compradores de la cosecha triguera argentina. Es que son muy ecologistas, los vecinos. Los HB4 son el equipo genético de regulación hídrica del girasol, cultivo resistente si lo hay, y con ellos este trigo no sólo soporta sequías graves, sino que al faltarle agua, en lugar de morirse aumenta su rinde. Brasil terminó licenciando el trigo HB4 antes que la propia Argentina. ¿Qué se puede decir? Imbéciles no son, nuestros primos. Pero en el camino quedó un tendal de productores argentinos en quiebra por las sequías. En la campaña 2022/3 había sólo 50.000 hectáreas sembradas con trigo HB4 de Bioceres. Se bancaron bien la seca: comparados con la marca (extranjera) más vendida en el país, rindieron un 40% más. El tercer año de la última supersequía, que terminó en otoño de 2023, implicó pérdidas para el campo argentino por U$ 20.000 millones. Uno se pregunta si como ministro Etchevehere estaba trabajando para la Argentina, pero también si como histórico dirigente agrario estaba representando bien a sus bases, especialmente a los chacareros que quebraron debido a la sequía. En realidad, las dos preguntas son extensivas a demasiados ministros que se sucedieron en el cargo con gobiernos muy diferentes. Y fundamentalmente, a la burocracia jerárquica estable de ese ministerio, la que baja o sube el pulgar cuando se presentan las carpetas de un evento transgénico argentino. O más bien las deja cubrir por el polvo. Esa burocracia la soja HB4 y con resistencia a herbicidas la retrasó hasta 2018. ¿Una década? ¿Más? Cuando ese ministerio finalmente autorizó el trigo HB4, el 7 de noviembre de 2020, la entidad ya llevaba autorizadas 59 eventos transgénicos de Monsanto, Nidera, Basf, Syngenta, Dow y Pioneer, a veces con trámites «flash» que duraban meses. El problema de INDEAR, la empresa de investigación y desarrollo de Bioceres, parece haber sido la denominación de origen: no es una multinacional. A una empresa argentina es fácil ponerle la pata en el gañote, especialmente si sus competidoras se benefician por ello. Porque el hecho duro y puro es que ninguna de esas gigantes globales de la biotecnología tiene semillas de cultivos industriales transfectadas para enfrentar el recalentamiento global. Bioceres, sí. Miles de productores podrían no haber quebrado y la Argentina podría estar nadando en plata no sólo vendiendo sus cosechas, sino sus patentes. No sucedió. Si el presidente lo corrieron con la vaina en la sede del capital agrario más concentrado y no contestó con estos o parecidos argumentos, no es por no hacer los deberes. Es porque probablemente no los conoce. Por lo demás, si aquí comprarse maquinaria rural es 2 veces más caro en soja que en Brasil, ¿no tendrá alguna relación con la destrucción de las empresas argentinas del rubro? Hasta la primera apertura salvaje de la economía durante El Proceso, había arriba de 1200. Luego de la última ayudita gubernamental a la libre importación, la Convertibilidad, quedaron unas 730 firmas. Ocupan de 5 a 500 personas cada una, con el 80% de ellas instaladas en pequeñas ciudades de la Pampa Gringa (Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba), donde fijan población bien remunerada y crean MUCHO valor: el valor promedio de nuestra tonelada de exportaciones agrícolas anda por los U$ 470, pero la maquinaria agrícola argentina se vende y exporta a entre U$ 5000 y 10.000 la tonelada. Nuestras máquinas agrícolas las compran 20 países. Los primeros 15 son Venezuela, Uruguay, Brasil, Rusia, Sudáfrica, Bolivia, Italia, Australia, España, Alemania, Chile, Paraguay, Perú y Francia, en ese orden descendente. Antes de Paraguay venía Ucrania, que no creo que nos esté comprando nada en este momento. Considerando los datos, no parece que el tractor, cosechadora, sembradora, chimango y otros etcéteras con la chapita «Industria Argentina» estén tan fuera de precio. Uno sospecharía que tampoco son atrasados ni de mala calidad. En 2018, sin embargo, nuestros fabricantes vendieron un 50% menos que en 2017. Sin defender a este gobierno, el presidente Fernández no estaba entonces en funciones. Etchevehere sí. Tal vez a su lista de reivindicaciones habría que añadir una ley de promoción para los fabricantes de maquinaria rural. ¿O no son campo?Daniel E. Arias

