Agenda! Vuelven las EXPERIENCIA DE VERANO en el Sabato! Durante el mes de febrero vas a poder realizar un trabajo de investigación en alguno de los laboratorios del Centro Atómico Constituyentes. pic.twitter.com/V6wn2puFV0
Este 26 de septiembre, tras décadas de trabajo duro en la diplomacia nuclear del país, nos dejó el capitán (RE) Roberto Ornstein, sin llegar a cumplir 95 años por unos pocos días. Como dice su viuda, Laura, se dio el gusto de morir lúcido, eficiente y trabajando. Yo añado: y gratis y “pro Patria”. Sobre eso, vuelvo después.
Dos atómicos que hoy nos faltan: el Dr. Renato Radicella, en primer plano. Y en segundo, tratando de no hacerse notar, casi por costumbre, el Cpn (RE) Roberto Ornstein. Foto Pablo Piovano, P12, 2010.
Podría hacer una lista larga de desacuerdos con Ornstein, pero también otra de acuerdos, y es kilómetros mayor. Desde los ’60, Ornstein representó como experto científico, técnico y legal de la Armada los intereses marítimos, fluviales, limítrofes y nucleares de la Argentina en la región.
Con Uruguay puso las bases físicas y legales de dos tratados, el del Río de la Plata y el del Río Uruguay, todavía vigentes, y con Brasil puso límites al uso inconsulto de la altas cuencas del Uruguay y Paraná, en un trabajoso acuerdo que a comienzos de los ’70 mitigó una situación que podría haber escalado mal.
No todos fueron éxitos. Le tocaron algunos casos muy difíciles y otros directamente imposibles, como pasó con la delimitación de fronteras sobre el Canal del Beagle, que casi termina en guerra con Chile en 1978.
Sólo con esta intro uno debería googlear “Ornstein tratados fotos” y el acompañamiento de imágenes de este recordatorio estaría resuelto, pero no. Si algo define a Ornstein es el haber estado en la cocina de asuntos claves para la paz en la región, sin jamás pintar en cámara. Laura estuvo semana y monedas buscándome fotos que no fueran familiares, y encontró sólo laborales pero colectivas, en las que Roberto logra invariablemente perderse en un ángulo o un segundo o tercer plano.
Capitán de varios buques, dos de ellos oceanográficos, Ornstein dejó con no poco dolor, por decirlo a lo Yukio Mishima, “la gracia del mar” para entrar a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en 1979: eso va después. Lo hizo para ocuparse de las relaciones internacionales no sólo con Brasil sino fundamentalmente con las potencias nucleares y con el resto del mundo, a través del Organismo Internacional de Energía Atómica de las Naciones Unidas (OIEA). Pero sobre se contagió del entusiasmo de una institución en un momento espectacular de despliegue científico, tecnológico y productivo.
Pido perdón por las disgresiones que deberé cometer para dar el contexto histórico, en lugar de hablar de la persona, como se estila en un recordatorio común. Sucede que a Ornstein no lo traté más de dos o tres veces, y sea por capitán, por germánico o por diplomático, era experto en no dejarse conocer. Pero además, ese hombre ES nuestra historia nuclear. No se lo puede explicar sin explicarla. O intentar, al menos.
Los buques que más lo marcaron fueron científicos, dos oceanográficos del Servicio de Hidrografía Naval (los ARA Cánepa y Laserre). Eso le daba ventaja como diplomático: cuando discutía con el vecindario sudaca sobre propiedad o copropiedad de ríos, estuarios, canales y mares, Ornstein ya era baquiano en el terreno, antes que en los libros. Había pasado años generando y corrigiendo mapas y tablas de orillas, de corrientes, de caudales de avenida y de estiaje, de mareas máximas y mínimas, y de topografía y morfología de fondos.
Pero la diplomacia no se estudia sondeando fondos. La incorporó durante años en sus estudios como oficial de estado mayor en relaciones internacionales, y luego cursó el equivalente de un master con la Royal Navy.
Atajo objeciones previsibles: todo esto sucedió cuando las Fuerzas Armadas pasaban más tiempo siendo gobierno que Fuerzas Armadas, para detrimento del país, de la Constitución y propio.
Sin embargo, es correcta la delimitación de fronteras que intentó Ornstein en el caso chileno, según la cual los islotes de Picton, Lennox y Nueva debían ser argentinos de acuerdo a pactos y tratados anteriores con Chile, cuyos tres principios eran muy claros: la línea de las altas cumbres andinas, la de división de aguas de los ríos, y en materia litorial, Chile en el Pacífico y la Argentina en el Atlántico. Fue un error acordar con Chile que fuera el Reino Unido quien laudara sobre el tema, y otro error aún peor desconocer ese laudo y ponerse en pie de guerra, pero ese último no es de Ornstein.
Por el contrario, abomino de la nueva cartografía que propuso el gobierno legal y legítimo de Carlos Menem respecto del Parque Nacional Los Glaciares, en Santa Cruz: pasen y sírvanse el terreno que quieran, vecinos. Sólo tienen que pedir. Vendepatrias los hubo en todos los gobiernos, tanto “de facto” como “de iure”, pero cada vez los hay más y peores.
Para ir al comienzo del comienzo de la historia nuclear de Ornstein, el año 1967 lo vió como asesor de un organismo creado por la dictadura del general Juan C. Onganía, el CONASE (Consejo Nacional de Seguridad). Esa oficina duró poco pero ejerció mucho poder. Su lado mejor parece su actuación en la compra de nuestra primera centralita nuclear, Atucha I, decidida -todavía sin proveedor- en 1965 por el gobierno civil del Dr. Arturo Illia.
La CONASE le pasó discretamente como un camión y por encima a la Secretaría de Energía, eternamente pro-petrolera y anti-atómica, para que Atucha 1 pudiera existir, y además tener una potencia mayor de 200 MW. También disuadió de opinar demasiado al Ministro de Economía, Adalbert Krieger Vasena, que estaba a favor de una central nuclear, a condición de que fuera una GE MK-1. Sí, como las cuatro que se rompieron en Fukushima, y de yapa, de uranio enriquecido. Eso nos hubiera vuelto dependientes en combustibles “ad aeternum”.
Esas cosas sucedían en 1967, cuando Ornstein, a fuerza de estudioso (“Un bocho”, resume su viuda Laura), ya se había vuelto baquiano también en asuntos nucleares. Y por ello fue mandado a negociar un tratado de desarme en México.
No fue ni es cualquier tratado: éste lo inventó EEUU para que lo firmaran Sudamérica y el Caribe, su así llamado “patio trasero”, y era un experimento. Había chances de que incluso en una Sudacaland llena de títeres militares del Pentágono se lo rechazara por unilateral, ya que su esencia es: “Yo, potencia armada, te exijo a vos, paisito desarmado, que te desarmes, y te controlo. Yo no me desarmo ni me dejo controlar”.
Pero si en este fin del mundo semejante documento tenía éxito, tal vez se pudiera imponer al resto del mundo, con el nombre de TNP o Tratado de No Proliferación. Aquel de 1967, menos ambicioso, fue el primer pacto de desarme atómico regional de la historia, y pasó a ella por el nombre del barrio de México DF donde sucedió la pulseada: Tlatelolco.
Reuniones preparatorias del Tratado de Tlatelolco en 1967. Ornstein está en algún lado, escapado de salir en la foto entre las delegaciones regionales.
Porque hubo pulseada que los autodenominados americanos no esperaban: Brasil y Argentina unieron fuerzas para limitar el alcance del tratado a las armas nucleares explosivas. De bombas, minga. OK con eso.
Pero ambos países preservaron su derecho de desarrollar tecnología atómica libre de salvaguardias, siempre que fuera pacífica y de desarrollo local. En esa lista de habilitaciones entraban los pequeños reactores científicos e industriales, las grandes centrales nucleoeléctricas, los motores navales nucleares para barcos y submarinos, e incluso la contratación de uso de bombas atómicas para apertura de obras de escala geológica, como canales subterráneos.
Ojo: hablamos de 1967, cuando EEUU, a través de su DoE (Department of Energy) aún ofrecía esta rara ingeniería como servicio a terceros. Eso sí, nada de que el cliente usara bombas propias, ojo. Estaba tan extendida la convicción de que este tipo de ingeniería extrema de suelos era el futuro del manejo hídrico y de la navegación, que el OIEA tenía un departamento “ad hoc” para regular contratos, de los cuales jamás se firmó ninguno. Brasil, entonces la dictadura militar sudaca favorita de los EEUU, lo de que las bombas no podían ser propias tardó unos años en entenderlo (ver aquí, aquí y aquí).
EEUU no podía, lógicamente, mandar representantes con voz y voto a la mesa de Tlatelolco: sólo observadores. Pero de los que miran fijo. Cuenta Ornstein en su correspondencia con Mario Mariscotti, ex gerente de Investigación y Desarrollo de la CNEA e historiador nuclear, que esa silenciosa delegación yanqui operaba a través de México como estado ventrílocuo.
Nada llamativo: don Gustavo García Ordaz, el presidente mexicano de entonces, fue agente de la CIA (deschavado en EEUU por su colega Philip Agee en 1975). Un año después del Tratado, García Ordaz hizo pasar el nombre de Tlatelolco a otro tipo de fama: mandó a los francotiradores del Batallón Olimpia (un grupo paramilitar secreto) y a miembros del Estado Mayor Presidencial a ejecutar a entre 300 y 400 de unos 10.000 manifestantes universitarios en la Plaza de las Tres Culturas de ese barrio.
El disenso de los números es porque el largo ametrallamiento fue seguido por robo de cadáveres, pero resulta suficientemente histórico como para figurar en el monumento que hoy recuerda el hecho.
Es fama que Brasil, Argentina y por arrastre Chile, firmaron Tlatelolco con objeciones y tapujos en 1967. Pero no lo ratificaron, un modo diplomático de decirle al State Department: “Sigan participando”.
El problema es que los Johnnies siempre siguen participando, y se llevaron el premio en 1994, cuando el ya citado Carlos Menem, pasando por encima de los chirridos angustiados de casi toda la vieja dirigencia nuclear, ratificó Tlatelolco y firmó el TNP.
Ésta habría sido mi mayor discusión con Roberto, si yo no hubiera estado décadas evitándola: ¿firmar tratados de desarme cuyo 2do garante, el Reino Unido, había traído 31 bombas antisubmarinas nucleares a aguas de Malvinas? Supongo que a fuerza de naval, Roberto me habría contestado que donde manda capitán, no manda marinero, y también aquello de que por fuerza ahorcan.
Creo que habríamos acordado en que lo que Argentina sacó de la mesa de Tlatelolco fue la capacidad de coordinarse diplomáticamente con Brasil para desmarcarse de los EEUU. Hasta entonces –y en buena parte por asuntos ligados a los más de 40 embalses que estaba construyendo nuestro vecino en la cuenca superior del Paraná- Brasil era sólo un viejo rival regional que iba a manejar ese río como se le diera la gana, no un posible aliado.
Y un vecino históricamente temible. Fuimos enemigos en 6 guerras durante el siglo XIX, sin contar las anteriores al 25 de Mayo de 1810, cuando éramos meras colonias de los Borbones aquí, y de los Braganza allá. La historiografía argentina y brasuca desacuerdan bastante sobre quiénes fueron los ganadores y perdedores de cada una de esas guerras. De modo que esa novedosa coordinación diplomática en 1967, que lleva la marca Ornstein en el orillo, es el antecedente más viejo de algo muy impensable entonces: el Mercosur.
Como recuerda el embajador Max Gregorio Cernadas en su libro “Una épica de la paz”, el Mercosur a su vez nació de un acuerdo nuclear muy arreglado entre bambalinas con Itamaraty por Ornstein y un nuevo jugador civil: el embajador Adolfo Saracho, creador de DIGAN, o Dirección de Asuntos Nucleares y Desarme, poblada por entonces por estudiantes casi lampiños del Servicio de Exterior, como el propio Max y el no mucho más barbado Rafael Grossi, actual director del OIEA.
No les ha ido mal. Pero cómo trabajaban aquellos muchachos… En 1987, el presidente brasileño José Sarney viajó a Río Negro en tren con su par argento Raúl Alfonsín para inspeccionar la Planta de Enriquecimiento de Uranio de Pilcaniyeu, Río Negro, en 1987, que fácilmente podría haber desatado una carrera bélica regional.
1987, José Sarney y Raúl Alfonsín en el vagón comedor presidencial del Ferrocarril Roca rumbo a Pilcaniyeu, la planta de enriquecimiento de uranio de la CNEA.
No hoy. Entre otras cosas porque Pilca ya era deliberadamente atrasada y experimental en 1981, justamente para ser inútil en términos bélicos (pero no así diplomáticos). Y eso la autoridad “top” de Brasil –aunque lo supiera- tenía que verlo oficialmente, y además ser vista mientras lo veía.
Hoy los primos brasucas tienen una planta de enriquecimiento moderna e industrial en Resende, Rio de Janeiro, pero en 1981 estaban en el casillero cero, fracasando a repetición en sus intentos, y –peor aún- hablando públicamente de ellos como si fueran éxitos. Costumbres también nuestras.
Lo cierto es que en 1981 la instalación argentina ya daba sus primeros tropezones técnicos en la dirección correcta. Y sí era secreta, y tanto lo era que la CIA sólo tenía vagas sospechas de su existencia pero ninguna evidencia. Espero que al Station Master de entonces lo hayan mandado a Kabul, como premio.
Y es que no puede haber sido ajeno al secuestro, tortura y ejecución en 1976 por las patotas del general de ejército Luciano Benjamín Menéndez, y la naval del Alte. Emilio Massera de varios investigadores nucleares en reprocesamiento, que puede ser una vía hacia el reciclado del combustible nuclear, pero también hacia la bomba de plutonio.
Ese mismo Station Master reportaba que no estábamos en condiciones tecnológicas de ir por esa otra vía más ineficiente y menos rendidora, la del uranio eriquecido, porque habríamos sido detectados por importación de componentes críticos, por imágenes satelitales y por consumo de electricidad. Cómo se equivocó ese tipo. Lo dicho: a Kabul.
Tan secreta era Pilca que el presidente de la CNEA, Carlos Castro Madero no le había dicho de su existencia ni siquiera a su colega, conmilitón y gerente de Relaciones Exteriores, Roberto Ornstein. A fines de 1983 Castro Madero tuvo que ponerlo a Roberto “en el loop” porque había que informarle de la existencia de Pilca a Raúl Alfonsín, ya presidente electo, para lo cual Castro Madero necesitaba un buen consejero diplomático.
Dato a retener: con tecnología vieja e ineficiente, de difusión gaseosa, una planta de enriquecimiento chica como Pilca tardaría en el orden de siglos en enriquecer uranio en la cantidad ni el grado necesarios para una bomba atómica simplota, parecida a Little Boy, la de Hiroshima.
Lo mínimo para una única bomba decente anda por los 25 kg. de uranio enriquecido al 90%. Pero alcanza con que un país domine alguna tecnología de enriquecimiento de uranio para que la escale o no de uso civil a militar, y ésa es una decisión puramente política. Y se sabe, no hay nada como una derrota militar para desatar un “vale todo”.
A Maggie Thatcher, aunque la Dama de Hierro parecía peinada más con portland que con spray, se le deben haber parado los pelos de punta cuando escuchó a Castro Madero. Ella ganándonos una guerra en 1982, y nosotros enriqueciendo uranio. No tener la foto…
Lo cierto es que Pilca se diseñó y construyó en una increíble clandestinidad, habida cuenta de sus materiales y de su consumo eléctrico, y por una razón nada militar: el boicot de uranio enriquecido decretado por EEUU contra Argentina.
Esa medida nos pegó duro. Todos los reactores argentinos desde el primero, que fue el RA-1 de 1958, funcionaban a uranio muy enriquecido (90%) provisto por los EEUU, que en la jerga se abrevia HEU (Highly Enriched Uranium).
Eso incluía al RA-3, única planta productora de radioisótopos médicos para oncología y cardiología del subcontinente y del cual dependían ya decenas de miles de pacientes. Esa gente se quedaba sin diagnósticos por imagen nuclear, y sin tratamientos. También funcionaban con HEU yanqui los 2 reactores que le estábamos vendiendo a Perú, uno de los cuales también era una planta de radioisótopos médicos, todavía hoy la mayor de Sudamérica.
No era locura argenta. Todos los reactores de investigación o irradiación del mundo usaban HEU y teníamos acuerdos de provisión asegurada con EEUU desde los ’50, todos bonitamente rubricados y sin fecha de expiración. Bastó que el State Department se enteraran de que estábamos robándole un posible cliente (Perú) para que nos declararan proliferantes y nos rompieran los papelitos ante la nariz.
Lo que muestra la astucia de la CNEA cuando de las 17 ofertas recibidas en la licitación de Atucha 1, descartó todas las centrales nucleoeléctricas con uranio de bajo enriquecimiento (LEU, por Low Enrichment Uranium, entre un 2 y un 5%). En 1981 el State Department sencillamente nos habría apagado la central por boicot de combustible, y a comprar velas, los porteños. Y sé cómo votó Ornstein sobre el tema en 1968. Lo hizo bien.
No nos habrán apagado la luz, pero hubo que rediseñar todos los reactores, incluidos los de Perú, para que funcionaran con uranio enriquecido al 20%, que en la jerga se llama HALEU (High Assay Low Enrichement Uranium, un oxímoron). El HALEU es una buena frontera entre enriquecimiento civil y militar, porque puede servir en reactores anteriores a los ’80 (aunque con un rediseño drástico y costoso de planta, si lo sabremos nosotros).
El HALEU, en sí, es tan útil para hacer bombas como la gelatina de frutilla. Sin embargo puede ser una buena materia prima para llegar a HEU de uso bélico con un menor costo de energía eléctrica e instalaciones de enriquecimiento más chicas.
No es buena idea, porque la venta internacional de cada gramo de HALEU y su uso final por el comprador están salvaguardados, es decir vigilados, por el OIEA a lo perro. Y como el OIEA, donde EEUU hace y deshace, en 1981 no nos iba a dar o conseguir un gramo, el proveedor fue la URSS. Bajo salvaguardias, of course, y a cambio de bastante trigo argento. In your face, USA.
Con Pilca declarada, podemos comprar uranio enriquecido al 20% sin problemas, con tal de que no ampliemos y/o modernicemos la planta. Basta una imagen satelital para saber que no es una instalación militar: tendría que tener una superficie mucho mayor, y ni te cuento del consumo eléctrico. Es decir, no hace falta 007 para controlarla en tiempo real: hoy alcanza con Google View y las facturas de Transener.
Incluso los 007 de este mundo son proclives al prejuicio, por suerte. El 19 de noviembre de 1983, al día siguiente del brevísimo discurso de Castro Madero por cadena nacional, el desconcertado State Deparment puso públicamente en duda que el asunto fuera cierto. Ignoro los gringos si nos subvaloraban o se sobrevaloraban, pero bastó con una frase de Castro Madero ante el periodismo para entender cómo se vengarían cuando pudieran.
¿Cuál frase? Con un optimismo digno de hijo de la Ilustración (además de contraalmirante, el hombre era un reactorista doctorado), Castro Madero dijo –con otras palabras- que la investigación tecnológica es irreversible, y que la Argentina no podía desaprender esa tecnología.
En realidad, sí podía, pero para eso había que destruir y dispersar los recursos humanos de la CNEA, especialmente los del Ciclo de Combustibles. Habrá sido por eso que, tras la renuncia de Castro Madero, Alfonsín le dio la dirección de la CNEA al Ing. Alberto Costantini, sin formación nuclear alguna, pero con gran actuación como asesor de Álvaro Alsogaray para intentar, como parte del Plan Larkin del Banco Mundial, el cierre instantáneo de 13.000 km. de ferrocarriles argentinos en 1961. Esa intentona culminó en dos huelgas ferroviarias, una por tiempo indefinido.
En la CNEA, Costantini hizo más o menos lo mismo, pero con menos oposición: el orgullo nuclear de sus operadores, mucho más que la ley, impide parar las centrales, pero habría sido la respuesta adecuada a los desmanes del nuevo presidente “democrático” de la CNEA, el primero desde 1950 en provocar un éxodo masivo de profesionales atómicos argentinos a otros países o a otra industrias. Pero no el último. Porque ésa ha sido, vaya a saber debido a qué, la política de los gobiernos de Alfonsín, Menem 1.0, Menem 2.0, De la Rúa, Duhalde y Macri: destruir los recursos humanos nucleares, provocar el equivalente institucional de un Alzheimer. Y según viene de apoyo externo, esa política continuará.
Pero volviendo a fines de 1983 y a esa pequeña cadenita nacional del 18 de Noviembre, con Argentina no ratificante de Tlatelolco ni firmante del TNP bastaba con que Pilca fuera de tecnología puramente local para que estuviera “libre de salvaguardias”, es decir fuera de derechos de inspección por el OIEA.
O por el Dalai Lama o por Magoya, como lo descubrió amargamente, ya con Alfonsín presidente, el embajador estadounidense Harry Schlaudeman. El tipo trató de abrirse paso hasta la plantita a lo matón y chapeando, estilo patrón de la United Fruit en república bananera.
Y un entonces ignoto aspirante a secretario de la DIGAN de 24 años, Max Gregorio Cernadas, lo tuvo que parar amablemente pero en seco en la puerta del Centro Atómico Bariloche (CAB), sentarlo con sus mamuts del Servicio Secreto en una mesa del barcito de los estudiantes de Física e Ingeniería Nuclear junto a la puerta de acceso (creo recordar que se llamaba “El neutrón loco”), someter al yanqui a un seguidilla de cafés casi tan malo como el “regular” de la patria de los libres y hogar de los valientes, y escuchar la retahila de amenazas de represalia generales y personalizadas de aquel capanga. Durante 4 horas.
Al cabo de las cuales a Schlaudeman se le fueron acabando los neutrones o las pilas, y se puso más mansito. Sólo entonces Max recibió instrucciones desde Buenos Aires de dejarlo pasar al CAB, sacate el gusto, gringo.
Al cuete, además, porque en el CAB, en la Avenida Bustillo frente al Nahuel Huapi y sumido en bosques, hay sólo aulas, un reactorcito nuclear (el RA-6) y no se enriquece nada (ni nadie, a decir verdad). Y en cambio Pilca está perdida en medio de una quebradita de la más solitaria estepa, a unos 60 km hacia el Oeste del lago, según vuela el cuervo.
Pero además de que en Bariloche no hay cuervos, en 1983 el camino desde Bariloche hacia Pilca era deliberadamente horroroso. Para llegar antes de la noche convenía empezarlo antes del mediodía, y además hacerlo en una cuatro por cuatro, y no en una limosina blindada y con mamuts. Aunque podían ser útiles a falta de grúa, cuando el auto se encajara.
Yendo un poco para atrás en el tiempo, ante la consulta de Castro Madero sobre cómo deschavar la existencia de Pilca ante Alfonsín, el sorprendido Ornstein le contestó que eso debía hacerse en un domicilio particular, casi sin testigos. Alfonsín debía ser quien decidiera si (plan A) era él quien le contaba la novedad al mundo, o si (plan B) eso lo debía hacer Castro Madero como presidente saliente de la CNEA.
Esa reunión secreta sucedió en la casa de Jorge Martínez Favini, apoderado legal de la CNEA y radical histórico. En el sótano, Alfonsín se enteró por primera vez de qué cosa era el uranio natural y qué otras eran el LEU, el HALEU y el HEU, y por qué necesitábamos una plantita al menos testimonial para lograr LEU: para evitar futuros boicots.
Alfonsín no estaba nada convencido. El propio Max Gregorio Cernadas, alfonsinista fervoroso, admite que el presidente electo creyó que Pilca era otro “peludo de regalo” que le dejaba el Proceso a su gobierno, más o menos los desaparecidos y la deuda externa. El futuro canciller Dante Caputo, que lo acompañaba, juzgó el asunto con igual e inexperta paranoia.
Ambos optaron previsiblemente por el plan B. Ergo, fueCastro Madero quien hizo el anuncio de la existencia y propósito de Pilca por cadena nacional el 18 de noviembre de 1983, razonablemente antes de la jura de Alfonsín, que fue el 10 de Diciembre de 1983.
Pero significativamente, y también en acuerdo con Alfonsín, la novedad Castro Madero la dio horas antes y por separado a los países de la región. Me lo puedo imaginar –sólo imaginar- al general Augusto Pinochet, que tanta ayuda material le dio a la Task Force en nuestro pifostio malvinero, poniéndose color tiza al pensar que quizás le había pisado la cola a un tigre.
Pero la reacción más interesante fue la del último dictador brasileño, Joao Figueiredo. El tipo venía del arma de Inteligencia, y se notó: se rió mucho y felicitó a la Argentina por teléfono, acaso deportivamente. Los brasucas no confiaban en absoluto en el abastecimiento de enriquecido por EEUU, máxime habida cuenta de nuestra experiencia, y a ellos en el ’83 no les estaba yendo bien en absoluto en sus intentos con centrífugas.
Lo cómico es que aún hoy me cruzo con cultos papafritas que me dicen que el uranio enriquecido dejó de ser un material estratégico y se volvió un commodity, como las batatas: si lo pedís, lo tenés. Pero dudo de que Irán cause terror en Israel o en EEUU si acumula batatas. Por el contrario, acumulando HALEU, en cambio, parecería que sí lo logra.
Este sencillo experimento conceptual con boniatos y persas me exime de presentar más pruebas. El uranio enriquecido no es un commodity. I hereby rest my case, your Honour.
Lo cierto es que entre la revelación de Pilca ante la prensa local y mundial y su exhibición oficial ante terceros países mediaron 5 años, en los cuales la planta siguió mayormente inaccesible e invisible, salvo para la mirada inevitable de los satélites de espionaje de la OTAN. Y durante ese tiempo era más fácil imaginar anacondas y tucanes en la Base Marambio que a periodistas y a un presidente brasuca en Pilca.
De la movida de invitar a Sarney a Pilca salió el ABACC (Agencia Brasileño-Argentina para la Contabilidad y Control de Materiales Nucleares), el organismo de inspección recíproca que le permite a ambos países no enterrar dinero estúpidamente en una carrera de armamento atómico. Y como una cosa lleva a la otra, de la confianza generada por el ABBAC salió el Mercosur, cosa hoy bastante olvidada.
Esta historia explica por qué toda vez que Ornstein pisaba Brasil era disertante de honor ante la Fundación Getulio Vargas. Vargas fue general, presidente, industrialista, estatista y distribucionista. Su postura ante la 2da Guerra Mundial no fue la neutralidad de Argentina sino intervenir: tras no pocas vacilaciones, Vargas optó por el bando Aliado. Sin embargo, en todo lo demás fue una especie de Juan D. Perón brasileño, aunque en un país menos escolarizado, menos industrial y obrero, menos ingenieril y más rural.
Aún así Vargas vivió convencido –como Perón- de que ni Argentina ni Brasil tenían mayor chance de un desarrollo capitalista independiente si no unían sus economías.
Tal vez haga falta un Mercosur 2.0 para ello: el que viva, lo verá, como suele decir Abel Fernández, dueño de AgendAR.
Roberto Ornstein por lo menos vio el nacer el Mercosur 1.0. Y lo vio de un modo poco inocente: es uno de los padres secretos de la criatura, cosa que se sabe más en Brasil que aquí.
Lo dicho: el hombre en sus pagos logra siempre esquivar la foto.
Los avances en investigación científica e innovación tecnológica alcanzados por algunos países de América Latina se verán frenados debido al proceso inflacionario mundial y la consiguiente alza de precios que ya padece la región cuando aún no termina de recuperarse de los estragos de la pandemia de COVID-19. Más aún, esa desaceleración de la ciencia, tecnología e innovación ya se está sintiendo, advierten especialistas consultados por SciDev.Net quienes, sin embargo, no se atreven a pronosticar el exacto alcance que tendrá no solo sobre sus programas y proyectos sino sobre el mejoramiento de las condiciones de vida de los ciudadanos, objetivo final al que toda buena ciencia aspira.
“Puedo decir con certeza que la ciencia que hago hoy es más cara que hace diez años. Tenemos menos dinero ingresando, y ese dinero está infravalorado para tratar de hacer las mismas cosas que antes”.
Aldo Zarbin, profesor del Departamento de Química de la Universidad Federal de Paraná (Brasil)
Analistas del Fondo Monetario Internacional estiman que los precios continuarán aumentando en Latinoamérica y prevén que 2022 terminará con una inflación regional de 12,1 y 8,7 por ciento en 2023, las tasas más elevadas del último cuarto de siglo, subrayan.
“La inflación, sin duda, complica y disminuye la eficiencia del proceso de desarrollo tecnológico y científico”, señala desde Buenos Aires (Argentina) María Julieta Comin, gerente de Desarrollo Tecnológico e Innovación del Instituto Nacional de Tecnología Industrial.
“Se vuelve muy difícil la planificación y los proyectos no pueden ejecutarse según han sido pensados porque al momento de presentación el monto en moneda extranjera es uno y al momento de ejecución, es otro, más bajo, y en general ya no se puede hacer lo que se planificó”, explica.
Su compatriota Pablo Kreimer, director del Centro de Ciencia, Tecnología y Sociedad de la Universidad Maimónides de Buenos Aires, detalla que la alta inflación que vive Argentina afecta a todas las áreas de la sociedad, “aunque su impacto es diferente según el sector social implicado”.
Según datos del Banco Central de Argentina, la inflación en agosto (último dato disponible) fue 7 por ciento y la inflación interanual (de agosto 2021 a agosto 2022), 78,5 por ciento, la segunda más alta de la región después de Venezuela. Algunos economistas vaticinan que el país cerraría 2022 con una inflación interanual de tres dígitos.
Kreimer, quien también es profesor titular de la Universidad Nacional de Quilmes, en Buenos Aires, señala que en el desarrollo científico, el impacto inflacionario se observa en la pérdida del valor de compra de los subsidios otorgados por las instituciones locales y en los salarios de investigadores y becarios. “Si la compra de insumos y equipamiento básicos para la investigación disminuye drásticamente, la capacidad de llevar adelante determinadas investigaciones se ve afectada”, subraya.
Frente a esa realidad, María Julieta Comin cree que las políticas de los gobiernos pueden ayudar a contrarrestar, al menos parcialmente, el efecto inflacionario “en función de la promoción de la ciencia y la tecnología como políticas de Estado”.
Indetenible subida de precios
Pero, ¿qué pasa cuando el Estado en lugar de prestar apoyo disminuye severamente la asignación de recursos? “Se sufre el triple”, responde Aldo Zarbin, profesor del Departamento de Química de la Universidad Federal de Paraná (Brasil) y miembro de la Academia Brasileña de Ciencias.
“La cantidad de recursos que recibimos en ciencia ha disminuido drásticamente, y este valor frente al dólar actual es insuficiente. Hay un aumento de los precios de todo —ya que la ciencia depende de insumos y equipos importados— [a lo que se añade] la devaluación del real y, en tercer lugar, hay falta de inversiones a través del gobierno federal. Como los precios en todo el mundo están aumentando, es catastrófico”, resume.
Argentina, Brasil y México ocupan los primeros lugares entre los países del G20 con mayor inflación en agosto. Fuente: Folha de Sao Paulo con datos de Bloomberg.
La variación en el tipo de cambio es un dolor de cabeza para los científicos brasileños. Como ejemplo basta ver que el 7 de octubre un dólar costaba 5,21 reales y con un real se compraba US$ 0,19 centavos. Este año, el menor precio del dólar en Brasil fue a principios de abril, cuando llegó a cotizarse a 4,60 reales.
Hasta agosto 2022 (último dato disponible) la inflación en Brasil registró un acumulado de 8,7 por ciento en los últimos 12 meses, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, ligeramente inferior a la inflación acumulada de la región hasta agosto, que fue 11,2 por ciento según Statista, pero que aún así impacta en la subida interna de precios.
El Banco Central de Brasil había previsto una meta de inflación para 2022 de 3,5 por ciento, pero al terminar los ochos primeros meses del año la inflación ya estaba cinco puntos porcentuales más alta.
“Puedo decir con certeza que la ciencia que hago hoy es más cara que hace diez años. Tenemos menos dinero ingresando, y ese dinero está infravalorado, para tratar de hacer las mismas cosas que antes”, asegura Zarbin.
“Hoy, 33 millones de brasileños pasan hambre. No hay nada más importante que eso. Haces ciencia para mejorar la vida de las personas, pero inicialmente necesitan comer para existir y tener dignidad. El aumento general de precios está dejando con hambre a 33 millones de brasileños”, recalca Zarbin, citando datos de la encuesta realizada por Olhe para Fome.
Negociar para subsistir
Desde el estado de Baja California, al norte de México, Juan Carlos Herguera, líder del Consorcio en Investigación del Golfo de México (CIGOM), coincide con sus colegas sudamericanos. “En general todo ha aumentado”, afirma.
Aunque en setiembre México registró una inflación de 0,6 por ciento según el Instituto Nacional de Estadística, su inflación anualizada (setiembre de 2021 a setiembre 2022) es de 8,7 por ciento, mientras su inflación acumulada en este año es de seis por ciento. Directivos del Banco de México esperan que la tendencia se desacelere en el último trimestre del año, aunque advierten que las perspectivas inflacionarias continuarán hasta inicios de 2024.
“Generalmente se pide una cotización, se traduce a pesos y entre el momento en que se somete la propuesta al momento en que se puede hacer el gasto, pasan 9 o 12 meses, lo cual implica que suba aún más el precio”, detalla Herguera.
Él sabe de lo que habla pues el CIGOM reúne a investigadores y académicos de diversas disciplinas de reconocidas instituciones científicas y educativas mexicanas que han aprendido a ‘negociar’ para poder seguir adelante con sus proyectos e investigaciones.
“La inflación ha afectado insumos importantes, sobre todo la infraestructura analítica, reactivos y material de cómputo. A veces te quedas atrapado, otras veces puedes negociar, pedir ayuda a tu institución, sobre todo cuando se trata de infraestructura cara. Les decimos: ‘Si no me lo gasto, lo vamos a perder’, y ayudan, pero son casos muy contados. También podemos solicitar autorización para gastar en algo distinto a lo que se había planificado, pero también es poco frecuente. Y lo malo es que si no gastas los recursos, hay que devolverlos”, relata.
Un alto precio para la ciencia
En los tres países —México, Argentina y Brasil—, que son líderes regionales en investigación científica y desarrollo tecnológico, las áreas más afectadas por la inflación y el aumento de costos son las ciencias que dependen de equipos e insumos importados.
El caso del mexicano Herguera es un buen ejemplo: “En mi laboratorio usamos tanques de helio ultrafino y consumimos un tanque en 5-8 semanas, dependiendo del flujo de muestras que tengamos. Esos tanques, nos los vendían en US$ 600 cada uno. Pero en los últimos 3 meses han subido a US$ 1.000 cada uno”.
“Estamos viviendo de lo que queda y trabajando con lo que tenemos. Por ejemplo, cuando el equipo se descompone no tenemos los recursos para repararlo y mantenerlo porque los precios son demasiado altos… Así que trabajamos con lo que podemos, haciendo reemplazos, adaptando piezas y equipos, viendo si alguien tendría una pieza para colocarla y hacer que el equipo funcione. Los disolventes y reactivos de alta calidad están siendo sustituidos por otros de menor calidad y acabamos purificando la sustancia en el laboratorio”, sostiene el brasileño Zarbin.
Los kits de diagnóstico y la secuenciación de algunas variantes del virus desarrollados durante la epidemia de COVID-19 se verían ahora frenados por el alto precio de los insumos. Crédito de la imagen: Raquel Portugal/Fiocruz.
“Las dificultades a la hora de gestionar proyectos debido a la devaluación de los subsidios sin duda afectan a la ciudadanía”, reflexiona por su parte la argentina Comin.
“Baja la eficiencia, tanto de la generación de conocimiento o de ciencia básica (y no hay tecnología sin ciencia) como también de los desarrollos tecnológicos que apuntan a productos o procesos, con impacto directo en la sociedad en todas las áreas”. Esto incluye desde “el desarrollo de una vacuna, de un dispositivo de diagnóstico, el impulso a la movilidad sustentable, el desarrollo nacional de la cadena de valor de la electro-movilidad, energías verdes, entre otros”, añade.
Su colega Kreimer, aunque más escéptico sobre los aportes concretos de la ciencia latinoamericana para mejorar el bienestar de sus ciudadanos —que él resume como CANA, es decir, Conocimiento Aplicable No Aplicado—, sí reconoce que han habido “casos excepcionales” en los que se ha producido un conocimiento científico útil y aprovechable.
Cita como ejemplo los kits de diagnóstico y la secuenciación de algunas variantes del virus desarrollados durante la epidemia de COVID-19, “que ahora se verán frenados”.
Y subraya que la alta inflación “no hace más que agudizar el antiguo problema de una baja transferencia efectiva de los conocimientos a la sociedad en general y al mundo productivo en particular”.
Pero Fernando Peirano, presidente de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, organismo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Argentina, dice que las instituciones “deben tener mecanismos que reconozcan la realidad macroeconómica del país”.
Y asegura que la Agencia que dirige brinda apoyo real y constante a los investigadores, a pesar de las dificultades macroeconómicas que se enfrentan, “en un contexto de iniciativas, tanto científicas como productivas muy renovadas”.
“Se trata de tener inversiones que transformen nuestra matriz productiva haciéndola mucho más federal, con mayor contenido tecnológico, que es la base para tener mejores empleos y exportaciones en un futuro próximo”, asevera.
Transformar dificultades en oportunidades
Acostumbrados a trabajar bajo condiciones adversas, ¿podrán, una vez más, los científicos latinoamericanos convertir la adversidad en oportunidad y, por ejemplo, aprovechar para desarrollar insumos nacionales o regionales?
“En líneas generales, diría que es muy difícil”, responde Kreimer. “Hay una industria mundial globalizada y muy especializada, que produce insumos para la investigación. Esas empresas trabajan con escalas gigantes (su mercado es todo el mundo) y logran costos mucho más bajos. Ello vale tanto para la fabricación de equipos e insumos, como para algunos servicios”, añade.
“Es posible que haya algún que otro nicho donde pueda hacerse desarrollo local (algunos muy importantes, por cierto, como el desarrollo de software), pero la producción de insumos y de equipos está fuertemente estandarizada, industrializada y globalizada”, precisa.
Por su parte, Zarbin —en vísperas de la segunda vuelta electoral, que el próximo 30 de octubre definirá al nuevo presidente de Brasil— es cauto sobre el futuro del sector. “No necesitamos crear expectativas. Estamos hablando de dos expresidentes. Uno cuyo mandato está por terminar y otro que ya cumplió dos mandatos. La diferencia de enfoque entre los dos es absolutamente antagónica”.
“En el gobierno de Lula alcanzamos la mayor tasa de inversión en ciencia y tecnología que el país haya tenido. Y bajo el gobierno de Bolsonaro alcanzamos el nivel más bajo de inversión. Punto. No hay expectativas; hay realidad”, afirma.
Comin reconoce que cambiar la actual situación no es algo que esté al alcance de los investigadores. “Lo que puede hacerse es adaptar los proyectos de acuerdo con nuestras realidades, intentando que no baje la calidad, el impacto, la originalidad y el grado de innovación”.
“Deben darse muchas condiciones para desarrollar la mayoría de las cadenas de valor necesarias para tener producción nacional de insumos y equipamientos. No es solo decisión política; también es cuestión de economía de escala que, en muchos casos, hace que el desarrollo local no sea factible”, indica.
Pero cree que si se piensa a nivel regional, mediante una franca articulación entre países, podría avanzarse en algunos aspectos.
Este artículo fue producido por SciDev.Net con la colaboración de Claudia Mazzeo (Argentina), Renata Fontanetto (Brasil) y Aleida Rueda (México).
⚛️🤝 Noticia fuerte en la industria nuclear mundial: Cameco 🇨🇦 y BRP 🇨🇦 comprarán Westinghouse Electric 🇺🇸 por US$ 7900 millones
Cameco, uno de los principales productores de uranio del mundo, adquirirá el 49%. WE es propietaria de diseños como el reactor AP 1000: pic.twitter.com/ZRhw6kgnS9
El gigante canadiense del uranio Cameco Corporation y el inversor en energía limpia Brookfield Renewable Partners han anunciado que unirán fuerzas en la adquisición de la empresa global de servicios nucleares Westinghouse Electric Company.
La adquisición otorga a Westinghouse un valor empresarial total de casi 8.000 millones de dólares estadounidenses.
Según el acuerdo, la experiencia de Cameco en la industria nuclear se combina con las habilidades de Brookfield en energía limpia para crear lo que se ha denominado una «plataforma poderosa» para el crecimiento estratégico en todo el sector nuclear.
Comentario de AgendAR:
La AP 1000 que menciona Nicolás Deza es el Rolls Royce de las centrales nucleares.
Los chinos compraron la licencia y terminaron construyendo cuatro unidades a «velocidad warp», en versión achinada llamada CAP 1000, en las provincias de Zheijang y Shandong, mientras la solitaria obra en EEUU (Vogtle 2) pasaba una década de «stop & go» y sobrecostos impagables.
Estas centrales chinas son de módulo parecido pero distintas de nuestra futura Hualong-1, y se dice que mejores.
El gobierno aumentó el valor de las divisas para los viajes y los consumos en el extranjero -cuando superen los u$s 300 por mes; también para productos suntuarios y para las contrataciones de artistas extranjeros para espectáculos que se realizan en el país.
Con la intención de evitar una devaluación brusca y cuidar las reservas en el Banco Central, el gobierno encarecerá desde hoy los dólares para el turismo y los consumos en el exterior; algunos bienes de suntuarios y los recitales en el país (que requieren giros de divisas). Nacen, finalmente, el “dólar Qatar” y el “dólar Coldplay”, entre otros. El primero será de $ 314, confirmaron fuentes oficiales, mientras que el segundo, de $ 204.
A diferencia de lo que ocurrió con el llamado “dólar soja”, que requirió una modificación del tipo de cambio oficial que fue duramente criticada por el FMI, para el encarecimiento de estas actividades, el Gobierno volverá a optar por la sumatoria de percepciones y la ampliación del impuesto PAIS a otros bienes. El oficialismo espera reducir de esta manera los US$ 800 millones mensuales que pierde por la vía del turismo emisivo.
Las medidas oficiales, aseguran en el gobierno, no afectarán los consumos mensuales con tarjeta de crédito en el exterior de hasta US$ 300 mensuales, el pago de aplicaciones o de servicios de streaming (como Spotify o Netflix, entre otras) ni al llamado “dólar ahorro”, aquel que los argentinos usan como atesoramiento.
Para el consumo con tarjeta de crédito y débito en el exterior, hasta los US$ 300 mensuales, al dólar oficial -cotización Banco Nación- en $ 157- se le suma el impuesto PAIS (30%), y la percepción a cuenta de Ganancias y Bienes Personales (45%). Eso da un tipo de cambio de $ 275. En el Gobierno creen que en este grupo de consumidores se hallan quienes pagan aplicaciones o servicios de streaming.
La modificación será para los consumos mayores a los US$ 300 mensuales con tarjetas de crédito y débito, y para pasajes al exterior y paquetes turísticos en el exterior. A los mismos se les agregará un 25% a cuenta de Bienes Personales, lo que llevará el tipo de cambio a $ 314. Ese valor no sólo se aplicará sobre el excedente de ese consumo mensual -de US$300-, sino sobre el total de lo consumido en moneda extranjera durante ese mes.
O sea, una vez excedido ese tope mensual, que se determina por CUIT, todo el cambio de lo consumido se hará a $300 tanto con las tarjetas de crédito como de débito. La aplicación de esta percepción extra saldrá hoy en el Boletín Oficial, y ese valor comenzará a regir desde hoy mismo (no se afectarán consumos retroactivos).
Según indicaron en el Gobierno, hay 2,8 millones de personas (93% de consumidores vía tarjeta en dólares) que gastaron en agosto pasado US$ 60 millones. Son un 19% total del consumo. En tanto, sólo unas 200.000 personas (el 7% del total) consumieron US$ 263 millones, el 81% del total del gasto en dólares con tarjeta. Los números revelarían, según el Gobierno, que la medida que se aplicará desde mañana está enfocado en los consumos elevados de una clase acomodada.
En un contacto con la prensa, el titular de la AFIP, Carlos Castagneto, dijo que estas medidas se toman por las “solicitudes” de las cámaras empresarias. “Queremos cuidar las reservas; cuidar los dólares para la inversión y no la fuga”, afirmó. El reemplazante de Mercedes Marcó del Pont aseguró que estas medidas “no prohíben la compra de ningún bien”.
Las fuentes oficiales indicaron además que los pasajes terrestres a países limítrofes ya no pagaban el impuesto PAIS ni tampoco las percepciones impuestas por la AFIP. Ahora tampoco serán afectadas por el nuevo 25% por Bienes Personales. Lo mismo ocurrirá con gastos médicos y proyectos de investigación, que también están exentos.
Dólar de “Moto de Agua” y “Coldplay”
Además, el Gobierno encarecerá las compras en el exterior de bienes suntuarios o de lujo. Los mismos tendrán ahora un dólar de $ 300, gracias también a una percepción extra de 25% de Bienes Personales. Sumarán el mismo esquema del dólar turista: el impuesto PAIS y un 45% de percepción a cuenta de Ganancias y Bienes Personales que no pagaban. Estos productos fueron listados en el anexo de la medida tomada por el BCRA que resolvió que tienen permitido un giro de divisas a los 365 días. “No se afecta la compra de ningún bien necesario para la producción”, explicaron.
Son alta gama, jets privados y pequeños aviones, embarcaciones de uso recreativo, bebidas alcohólicas premium, relojes, piedras preciosas, máquinas tragamonedas y máquinas para minado de criptomonedas.
En el Gobierno se informó que las contrataciones de actividades artísticas en el exterior (recitales o actividades deportivas, entre otras) pagará ahora un dólar de $204, el llamado “dólar Coldplay”. Se trata de dólar oficial a $157 (cotización del Banco Nación) a la que se sube el Impuesto PAIS (30%). Para este encarecimiento del tipo de cambio se requerirá la publicación de un decreto para ampliar los bienes afectados por aquel gravamen, que está aprobado en la ley de solidaridad social y reactivación productiva en el marco de la emergencia pública. Esa norma le da al Poder Ejecutivo la facultad de ampliar el abanico de bienes que pueden ser afectados por el impuesto creado por Martín Guzmán.
“Cada sujeto del exterior [por ejemplo, artista musical] recibe la retención del impuesto a las ganancias que le practica el sujeto local que paga la contratación”, explicaron las fuentes oficiales sobre el cobro de impuestos.
Actualmente, según la información que brindaron fuentes oficiales, los dólares a los organizadores de recitales y eventos deportivos se estaban girando a 180 días (en el BCRA informaron que la “devaluación fiscal” sobre estos productos pondrá en revisión ahora esos tiempos). De hecho, quienes organizaron el recital de Coldplay todavía no accedieron a sus divisas.
Semanas atrás, varias cámaras empresarias habían reclamado al Gobierno que priorizara los dólares para la producción nacional. La primera en pedir un freno en el drenaje de dólares para el turismo fue CAME, en una reunión con el secretario de Comercio, Matías Tombolini, a la que se sumaron varias en la provincia de Buenos Aires impulsadas por Martín Insaurralde. Sin embargo, la Unión Industrial Argentina (UIA) también le pidió en un encuentro al ministro de Economía, Sergio Massa, que cuide las divisas para la producción, pero específicamente frenando la importación de bienes suntuarios.
La semana pasada, con el objetivo de consolidar lo recaudado con el dólar soja, el Ministerio de Economía pasó 2700 posiciones arancelarias de Licencias Automáticas (LA) a Licencias No Automáticas (LNA). El foco del oficialismo estuvo puesto en bienes terminados, pero también terminaron afectando a insumos industriales y maquinaria.
Durante el fin de semana largo, se conoció que el próximo 17 de octubre, el Gobierno modificará todo el sistema de control del comercio exterior (muere la SIMI, nace la SIRA), con la intención de ordenar y dar previsibilidad, pero también para ajustar importaciones en medio de la escasez de reservas y mientras la dinámica de la brecha cambiaria se mantiene.
El embajador argentino en Brasil presentó un paper con propuestas para la relación bilateral a empresarios del país vecino, funcionarios del gobierno de Bolsonaro y al principal asesor de Lula en política exterior. Financiamiento, energía, minería y alimentos, las claves del documento.
El rumbo que tome Brasil a partir del 30 de octubre cuando los electores decidan el próximo Presidente entre Lula Da Silva y Jair Bolsonaro tendrá un impacto directo sobre el futuro de la economía argentina. La trascendencia de las decisiones del principal socio comercial atraviesan una infinidad de aspectos.
En este contexto, el periodista Andrés Lerner informó la semana pasada que el embajador Daniel Scioli presentó a empresarios, funcionarios y candidatos un ambicioso plan de integración que incluye un swap de monedas, un acuerdo entre bancos públicos para incrementar el financiamiento, la firma de un nuevo memorándum en materia energética, inversiones conjuntas en el sector minero y el desarrollo conjunto del sector agroindustrial. Scioli había anticipado este proyecto en declaraciones que publicamos el martes 4.
“Estamos frente a un nuevo contexto internacional y la crisis de la globalización requiere fortalecer la regionalización”, dice el encabezado del documento. El texto, que contiene más de cincuenta propuestas para el futuro de la relación bilateral, fue acercado personalmente por Scioli a empresarios del país vecino, funcionarios del gobierno de Bolsonaro y a Celso Amorim, ex canciller y hombre de confianza de Lula Da Silva en lo que concierne a la política exterior.
Uno de los ejes centrales del plan está en el plano financiero, donde se hace mención a un nuevo sistema de Moneda Local que contaría con una compensación a 90 días, donde se incluiría también el comercio de servicios. En la misma línea, se plantea un swap de monedas para el fortalecimiento de reservas y un acuerdo entre bancos públicos para financiar proyectos de infraestructura, inversiones, importaciones y exportaciones.
Ya hubo gestiones entre los bancos centrales de ambos países para avanzar en una herramienta que permita financiar en moneda local al país que exhiba un déficit en el intercambio comercial bilateral. La idea de incrementar las exportaciones e importaciones en pesos y reales también es impulsada por la Unión Industrial Argentina, que meses atrás participó de una misión comercial organizada por la Cancillería.
Otro capítulo destacado es el que hace mención a la “integración energética”. Allí se procura la firma de un nuevo memorándum para el sector entre ambos países, el apoyo del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil para la construcción de un gasoducto que partiendo desde Vaca Muerta llegue hasta la frontera. Se contempla la venta de GLP y de gas en verano.
La semana pasada la secretaria de Energía, Flavia Royón, sostuvo un encuentro con su par brasileño Ricardo Marques en el que se analizaron distintos aspectos de la actividad sectorial. Según explicaron fuentes oficiales, “se avanzó en la posibilidad de ventas de electricidad en firme entre ambos países para obtener una planificación de largo plazo”. En ese sentido, destacaron que “antes de fin de año Argentina y Brasil culminarán la renovación del acuerdo sobre intercambio energético, que da una cobertura legal al comercio entre ambos países”.
Si bien la propuesta fue acercada a los dos espacios políticos que en los próximos días se disputarán el liderazgo de Brasil, está claro que el Gobierno apuesta a un triunfo de Lula para darle volumen al proyecto de integración en un contexto de alta volatilidad a nivel global. «La elección de Brasil es muy importante para Argentina, somos grandes aliados», dijo el embajador Daniel Scioli en Radio 10.
El texto también se refiere a la minería, En ese apartado, se destaca la posibilidad de abordar proyectos conjuntos en el litio para avanzar hacia la electromovilidad y puntualiza la intención de planificar inversiones conjuntas para la explotación del potasio en Río Colorado.
En otro punto, se refiere a la complementación de la agroindustria para presentar a ambos países como proveedores globales en la materia, eliminar barreras sanitarias y fitosanitarias, simplificar homologaciones y desarrollar bioinsumos en simultáneo.
El paper contempla además una serie de iniciativas en el campo de la industria, la ciencia y tecnología, el ambiente, la educación, la economía del conocimiento, la conectividad y la defensa, entre otros.
El tratamiento de los residuos peligrosos que se generan en la formación no convencional de la cuenca Neuquina se presenta como uno de los grandes desafíos que tiene por delante la industria, sobre todo a partir del crecimiento de la actividad. Desde el Colegio de Profesionales de Ambiente de Neuquén advierten sobre un colapso ambiental inminente, ya que denuncian que las compañías tratadoras se encuentran sobrepasadas por los pasivos que tienen en sus instalaciones.
Con el crecimiento sostenido de la producción de petróleo y gas desde Vaca Muerta, también ha aumentado en misma medida la generación de residuos contaminantes que requieren de un tratamiento específico y de un control por parte del Estado para mitigar riesgos ambientales.
Según coincidieron fuentes públicas consultadas por este medio, las empresas productoras generan entre 500 y 600 metros cúbicos de recortes de perforaciones o “cutting” en cada pozo perforado en la formación no convencional de la cuenca Neuquina. En cuanto a los residuos líquidos resultantes de la perforación, la cantidad es difícil de estimar teniendo en cuenta que la mayoría se reinyecta.
Desde el Colegio de Profesionales de Ambiente de Neuquén advirtieron sobre la situación crítica del sistema. “Partimos de la base que actualmente, las tratadoras se encuentran colapsadas por los pasivos que tienen en sus instalaciones, que son residuos sin tratar de las operadoras. A esta situación, le sumamos la gran cantidad que está por llegar producto de la actividad en alza. No hay que ser muy hábil para darse cuenta que el colapso ambiental es inminente”, indicó el licenciado Martín Islas, presidente de la entidad, ante la consulta de EconoJournal.
Hacía referencia a las tres principales compañías tratadoras de la provincia: Comarsa, ubicada en el parque industrial de la capital de esta provincia (que hasta hace un tiempo trabajó en un plan de saneamiento y cierre de esa locación y ahora está habilitada a trabajar en su planta de Añelo); Industria Argentina de Reciclado SA (Indarsa) y Treater, ambas instaladas en Añelo.
Fuentes privadas consultadas por este medio fueron incluso más allá y denunciaron que en la actualidad el tratamiento de residuos peligrosos funciona como “una industria de papeles”. “Las petroleras pagan una tarifa a las tratadoras por el servicio y de ese modo, consiguen los certificados ambientales que exige el Estado, pero en la práctica los residuos no son tratados como deberían y terminan produciendo un pasivo ambiental en los predios de las empresas”, admitió un gerente de una operadora.
Frente a este contexto, la pregunta que emerge es de quién es la responsabilidad, en última instancia, de la correcta gestión de esos residuos. Tres fuentes de las empresas productoras señalan que esa exigencia recae sobre las compañías encargadas del servicio de disposición final, pero fuentes públicas y especialistas en la materia marcan que la responsabilidad final sigue en cabeza de las petroleras por más que hayan tercerizado el tratamiento en una contratista. De ahí que el tema esté en la agenda de YPF, el mayor productor de hidrocarburos de la provincia, y también de otras compañías como Chevron, Tecpetrol, Shell, Vista y PAE, entre otras.
Residuos
El mapeo trazado indica que muchos de estos residuos especiales o “peligrosos” —cutting empetrolado, lodos restantes de la perforación, agua con restos de hidrocarburos, tierra con hidrocarburos y residuos sólidos condicionados— no se tratan en campo, sino que se acopian en contenedores adecuados para tal fin; luego, una transportista de residuos especiales los traslada a la empresa tratadora, que se encarga de la disposición final.
Expertos consultados coinciden en que el tratamiento ha ido “siempre detrás del crecimiento de la producción”. “Hay mucha necesidad de ser cuidadosos, de actuar con excelencia por parte de todos los actores involucrados», expresaron.
Desde el Colegio de Profesionales del Ambiente de la provincia explicaron a EconoJournal que, así como para el transporte de hidrocarburos, existe un cuello de botella también para el tema de los residuos de la industria. Al haber quedado todo “chico” por la crecimiento de la actividad en Vaca Muerta, se apunta a los rellenos de seguridad, que se presentan como “la mejor solución momentánea”.
La problemática en Neuquén es similar a lo que ocurre en otras provincias petroleras, salvo que en su caso las proyecciones de desarrollo de los campos de shale gas y shale oil configuran un desafío mucho más significativo. “La cantidad de residuos especiales que se generan es proporcional a los equipos que se encuentran perforando los distintos yacimientos petrolíferos de la provincia”, expresaron desde la entidad.
¿Colapso inminente?
La ley 24.051 en el decreto nacional Nº831/93 define a los rellenos de seguridad como instalaciones que se utilizan para dar disposición final en el terreno a residuos peligrosos no procesables, no reciclables, no combustibles o residuales de otros procesos de su tratamiento, los cuales mantienen sus características de peligrosidad.
“Partimos de la base que actualmente, las tratadoras se encuentran colapsadas por los pasivos que tienen en sus instalaciones, que son residuos sin tratar de las operadoras. A esta situación, le sumamos la gran cantidad que están por llegar producto de la actividad en alza. No hay que ser muy hábil para darse cuenta que el colapso ambiental es inminente”, indicaron.
El colectivo de profesionales apunta a que se revierta “la situación ambiental de la provincia y empezar a exigir estándares que lleven a una competencia leal entre las tratadoras, donde lo técnico y las prácticas ambientales sustentables prevalezcan sobre lo económico. Por eso, los rellenos de seguridad se tienen que acotar solamente a recibir residuos que no puedan ser tratados de otra forma, tal como lo indica su legislación”.
Normativa y procedimientos
Entre toda la normativa vigente relacionada con la temática, se le permite a la empresa que trata los residuos sólidos liberarlos al medio, bajo ciertas condiciones. Mientras tanto, las empresas productoras son las encargadas de seguir la trazabilidad de estos residuos, es decir: generación, almacenamiento, transporte, tratamiento y su disposición final. En ese momento se cierra el proceso a través de un certificado. En el caso de grandes generadores, se lleva la trazabilidad de los residuos con el control de manifiesto de transporte y el correspondiente certificado de disposición final. La autoridad de aplicación es la Subsecretaría de Ambiente dependiente de la Secretaría de Desarrollo Territorial y Ambiente de la provincia.
También se establece la obligatoriedad del uso del Manifiesto Electrónico de Residuos Especiales (MERE) que implica el transporte, tratamiento y disposición final “es todo electrónico”
La provincia del Neuquén -tal como indica el sitio oficial de la Subsecretaría de Ambiente- tiene establecido en su normativa ambiental referente a las pautas para el manejo de los residuos especiales, la obligación de registrar todas las actividades de ese camino hacia su disposición final. Es por esto que se encuentran inscriptas en el Registro Provincial de Generadores, Transportistas y Operadores de Residuos Especiales (RePGTyORE) más de 400 empresas distribuidas de la siguiente forma: 73% generadores, 18% transportistas y 9% operadores.
Disposición final
En mayo de este año se publicó la Disposición Nº 0585/22 que considera que “el nivel intensivo de desarrollo de la actividad hidrocarburífera de exploración, perforación y explotación de yacimientos, genera un incremento asociado en los volúmenes de residuos especiales” y que “estos incrementos se suman a los residuos especiales que deben recibir tratamiento y disposición final y cuyo cumplimiento fiscaliza la Subsecretaría de Ambiente, como autoridad de aplicación de las leyes provinciales vigentes. Se explicita ahí que para “delinear los riesgos ambientales es necesario establecer los criterios para la disposición final adecuada de residuos especiales provenientes de la actividad hidrocarburífera”. Y se fijan las “pautas para la gestión de los residuos especiales en sus diferentes etapas y establece la aplicación subsidiaria de la Ley Nacional 24051 y su Decreto Reglamentario Nº 831/93”.
La normativa establece, entonces, que se entiende por “disposición final” toda operación de eliminación de residuos que implique la incorporación de los mismos a cuerpos receptores, previo tratamiento; que se establecen las normas para la gestión del agua de retorno (Flowback) dentro del territorio de Neuquén, teniendo que ser sometida, en su totalidad, a un sistema de tratamiento que garantice su encuadre en los parámetros de vertido establecidos tanto para el reúso en la industria hidrocarburífera, como para el reúso en riego asociado a un proyecto productivo o de recomposición ambiental del área intervenida; y su disposición final en pozo sumidero, conforme lo que se prevea en la reglamentación.
Una misión espacial china estudiará el sol y tratará de mejorar las predicciones del «Clima Espacial».
(El Clima Espacial (CE) o Meteorología del Espacio es la medición y el análisis en tiempo real del conjunto de propiedades físicas del Sol, el medio interplanetario, la magnetosfera, la atmósfera y la superficie terrestre que se encuentran influenciadas directa o indirectamente por la actividad solar).
El satélite, conocido como Advanced Space-based Solar Observatory (ASO-S), despegó sobre un cohete Larga Marcha 2D a las 7:43 a. m. (hora de Beijing del 9 de octubre) desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan en Mongolia Interior.
La nave espacial ASO-S, apodada Kuafu-1, en honor a un gigante de la mitología china que persiguió al sol, se desplegó con éxito en su órbita, en una trayectoria sincronizada con el sol a unos 720 kilómetros sobre la Tierra, según según informó la agencia Xinhua.
La sonda de 888 kilogramos utilizará tres instrumentos para estudiar el campo magnético del sol, las erupciones solares y las eyecciones de masa coronal (CME), enormes ráfagas de plasma sobrecalentado que se alejan del sol a millones de kilómetros por hora.
«Alemania no debería cerrar plantas nucleares que actualmente generan energía, si eso significa aumentar la quema de carbón», dijo Greta Thunberg.
“Si ya las tenemos funcionando, siento que es un error cerrarlas para enfocarnos en el carbón”, dijo la activista climática sueca, de 19 años, en una entrevista con el canal de televisión Das Erste de Alemania.
Alemania revirtió su política al decidir mantener en funcionamiento sus últimas dos plantas nucleares en un esfuerzo por proteger la seguridad de su suministro de energía. Eso desencadenó una tormenta política, porque la coalición gobernante del canciller Olaf Scholz incluye al Partido Verde, que durante mucho tiempo presionó por una salida permanente de la energía nuclear.
Alemania depende cada vez más de las centrales eléctricas de carbón para llenar el déficit de energía provocado por Rusia que restringe los flujos de gas natural a Europa. Las emisiones están aumentando a corto plazo mientras el gobierno trabaja para contener una crisis sin precedentes.
El país, que tiene la economía más grande de Europa, planeó cerrar los últimos reactores nucleares para fin de año después de que la opinión pública se volviera contra la fuente de energía tras el desastre de Fukushima en Japón.
Francia generalmente exporta energía a Alemania durante el invierno cuando la demanda aumenta, pero las interrupciones en los reactores nucleares de Electricité de France, EDF S.A. corren el riesgo de reducir el suministro en toda Europa y provocar cortes forzosos de energía.
Este martes, desde las 10 hs., el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación inaugurará la empresa de base tecnológica Cannabis Conicet, en un acto encabezado por el titular del área, Daniel Filmus, en el auditorio de la Universidad Arturo Jauretche (UNAJ), en Florencio Varela.
La iniciativa es parte del «Programa de Investigación y Desarrollo en Cannabis”, lanzado en abril.
Impulsada por el Ministerio de Ciencia, que aportó $ 250 millones para financiarlo, el Programa trabaja en propuestas que contribuyan a la construcción y aplicación de políticas públicas relacionadas con el cannabis medicinal y la industria del cáñamo.
Gabriel Absi, Gerente del Área Espacial de INVAP, resume la incursión de la empresa en el desarrollo de satélites de observación y su evolución hasta nuestros días.
INVAP es una empresa argentina, con sede central en la provincia de Río Negro, cuya participación resulta clave para las iniciativas espaciales que se realizan en el país. Entre sus proyectos destacados de los últimos años, se encuentra la misión SAC-D, tomada en conjunto con la NASA y la CONAE para examinar los océanos en busca de información sobre salinidad y humedad de los suelos.
Uno de sus últimos proyectos es el reciente acuerdo entre la CONAE y la Organización Meteorológica Mundial para desarrollar una misión que permita estudiar los fenómenos meteorológicos de Latinoamérica.
Además, INVAP trabaja en el desarrollo de satélites LEO (low earth orbit), cuya particularidad es que orbitan a una franja entre 160 km y 1000 km de altura sobre la superficie del planeta y se utilizan para llevar conectividad de internet a regiones remotas. Sobre este y otros temas se desarrolla el reportaje a Gabriel Absi, el gerente de su Área Espacial.
-¿El desarrollo de satélites en INVAP comenzó por iniciativa
de la empresa o de la CONAE?
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-A partir del acuerdo con EE. UU. por la desactivación del misil Cóndor, se decide relanzar la actividad espacial argentina con la creación formal de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) fuera del ámbito militar.
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En esa línea, la CONAE buscó empresas nacionales que pudieran asumir el desarrollo de satélites, y así encontró en INVAP a su brazo ejecutor como contratista principal.
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Como parte de lo acordado con Estados Unidos, se concreta un acuerdo de cooperación entre la NASA y la CONAE, iniciando el desarrollo del primer satélite de la agencia espacial argentina, denominado SAC-B. Con ello, pusieron a disposición de los norteamericanos consultores especialistas para los diversos subsistemas de dicho satélite, lo que favoreció el desarrollo de capacidades locales.
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«El SAOCOM 2 busca dar continuidad al Sistema Italo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE), a la capacidad generada en radares SAR en banda L, a generar productos y servicios de alto valor agregado, entre otras cosas», dice Absi
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-¿Cuál ha sido la curva de aprendizaje de INVAP en materia de satélites LEO?
-El crecimiento de las capacidades de INVAP en materia satelital ha sido exponencial, tanto en lo que hace a los recursos humanos como a la infraestructura, los conocimientos. Cuando empezamos en la década del 90 a trabajar en el SAC-B, no teníamos sala limpia; tuvimos que adaptar una infraestructura que no había sido diseñada para tal fin.
En aquel momento, facturábamos apenas 15 millones de dólares al año, hoy estamos en más de 10 veces esa cifra. El crecimiento fue gradual, progresivamente enfrentamos mayores retos tecnológicos. El SAC-D les dio al país y a nuestra empresa mayor visibilidad internacional, por el impacto científico que tuvo esta misión y la complejidad que implicó respecto a las misiones anteriores.
La NASA nos confió el instrumento Aquarius de más de 180 millones de dólares y asumió el costo del lanzamiento de más de 60 millones de dólares. Este hecho fue una clara demostración de que Argentina había alcanzado un nivel tal que la agencia espacial más importante del mundo confió en las capacidades que tenía nuestro país para llevar adelante esta misión tan relevante.
El primer paso que dimos fue diseñar y construir una sala limpia de casi 500 m2 de clase mundial, pero aún carecíamos de la maquinaria e infraestructura para hacer las pruebas ambientales, por lo que recurrimos al INPE de Brasil.
En esta época, nos asociamos con ARSAT para crear una empresa conjunta, CEATSA, que cuenta hoy con capacidades que la convierten en el centro de ensayos más importante de Latinoamérica, incluso para probar los satélites de hasta 6 toneladas aproximadamente. Durante la primera etapa de las misiones SAC, tuvimos que calificar recursos humanos propios para certificar normas internacionales en los procesos de manufactura, principalmente con la NASA (SAC), ESA (ARSAT).
-¿Qué spin off se ha generado a partir del desarrollo de este tipo de satélites?
-Como ejemplos concretos de spin off, podemos citar las casi 20 empresas pyme de base tecnológica que hoy se han consolidado como proveedoras locales de bienes y servicios para la industria aeroespacial, algunas de las cuales incluso exportan, así como otras 70 compañías argentinas que, si bien no están totalmente enfocadas al sector espacial, sí han logrado desarrollar servicios de ingeniería y software específicos.
El que se estima será el primer unicornio latinoamericano en materia espacial, la empresa argentina Satellogic, fue incubado durante dos años en INVAP y hoy da más de 150 empleos en la Argentina. Otro ejemplo es la empresa Skyloom, fundada por dos ex-INVAP, que tiene casi 100 personas, con 70 empleados en Argentina y 30 en Estados Unidos.
INVAP en el mundo
-A nivel internacional, ¿cuál es el grado de desarrollo de nuestro país, y específicamente de INVAP, como empresa capaz de producir satélites LEO y GEO?
-Hoy estamos entre los diez países más avanzados en tecnología espacial. Estamos trabajando en el desarrollo de la siguiente generación de LEO con los SARE que necesita la CONAE y de los ARSAT SG-1.
-¿Qué nos puede comentar respecto a la colaboración de la CONAE con otras agencias espaciales del mundo que confiaron en INVAP para integrar diversas cargas útiles en los satélites que diseñaron y construyeron en Bariloche?
-La CONAE tiene una relación muy fluida con las principales agencias espaciales de los países más importantes del mundo. En ese marco, INVAP ha trabajado con otras empresas y profesionales de países como EE. UU., Francia, Canadá, Dinamarca, etc.
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INVAP posee hoy una sala limpia de casi 500 m2
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-¿Se han exportado satélites o componentes de estos?
-Al presente, no hemos exportado satélites completos, pero sí hemos exportado componentes, sensores, actuadores, el segmento terreno y capacitación de personal para Brasil.
Más recientemente, en cooperación con el Departamento de Energía Solar de la CNEA, logramos exportar sensores solares gruesos a un país europeo. Nos han convocado diversos países a través de solicitudes de información (RFI), que, si bien no se transformaron en licitaciones o contratos concretos, sí nos permitieron ganar experiencia en la materia.
-¿Qué nivel de integración nacional se ha logrado en lo que hace a procesos, materiales, componentes y subsistemas?
–Todos los procesos se desarrollan íntegramente en Argentina; ciertos componentes y materiales se importan. A nivel subsistemas, estamos por incorporar satélite tras satélite la mayor participación local en su construcción. Todo lo que fuera estratégico o representara un potencial riesgo comercial lo estamos haciendo, o bien estamos trabajando en su desarrollo nacional, ya sea a través de INVAP o de otras empresas e instituciones del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología.
-¿Qué porcentaje de un satélite LEO corresponde a mano de obra y cuál a materiales?
-Aproximadamente el 75 % de un LEO es mano de obra y el resto, materiales.
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-Están desarrollando el SABIA-Mar y la segunda generación de los SAOCOM. ¿Qué nos puede decir respecto de las prestaciones funcionales y las principales características técnicas de ambos tipos de satélites?
-El SABIA-Mar es una misión que nace a partir de un acuerdo entre la CONAE y la Agencia Espacial de Brasil (AEB), donde Argentina se encargaba de las cargas útiles, mientras que los brasileños harían la plataforma.
Con el paso del tiempo, el SABIA-Mar se fue reorientando a un satélite estrictamente nacional. SAOCOM 2 busca dar continuidad a Sistema Italo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE), a la capacidad generada en radares SAR en banda L, a generar productos y servicios de alto valor agregado, a la comercialización a privados internacionales a través de la empresa estatal VENG (Vehículo Espacial de Nueva Generación), dependiente de la CONAE.
-Dado que la tendencia mundial es desarrollar nano y microsatélites, ¿qué está haciendo INVAP en ese sentido? ¿Participa del programa SARE de la CONAE?
-En esa tendencia, la CONAE enfocó los esfuerzos para llevar adelante el desarrollo de un nuevo concepto en tecnología espacial que denominó Arquitectura Segmentada, SARE. Estamos conversando con la CONAE en la definición de los requerimientos de la misión en el marco de este programa para determinar qué funcionalidades tendrán los distintos tipos de satélites, si serán pasivos (con cargas útiles cámaras) o activos (radares SAR de distintas bandas)
-¿Qué tipo de cargas útiles puede diseñar y construir INVAP para satélites LEO?
-Más o menos el 40 % de lo que se contrata a INVAP se canaliza entre las 70 empresas espaciales que hoy tiene Argentina. Por ejemplo, Emtech hace diseños electrónicos, lógicas programables, etc.; Ascentio se encarga del segmento terreno; Mecánica 14 hace todo lo que tiene que ver con las partes mecanizadas de los satélites.
-Tratándose de tecnologías estratégicas, ¿qué impacto tienen para la soberanía e independencia de un país?
-Dominar tecnologías tan avanzadas permite reducir la dependencia de otras naciones para la protección de los intereses vitales de un país. No solo se trata de reducir costos sino también de la brecha tecnológica con las principales potencias mundiales.
Actualmente, INVAP se encuentra desarrollando la segunda generación de los SAOCOM
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-¿Han establecido algún tipo de acuerdo con otras empresas o agencias espaciales para desarrollar y vender satélites LEO?
–Al momento, no tenemos ningún tipo de acuerdo con otra empresa para desarrollar LEO, pero sí hemos hecho algunas presentaciones conjuntas con nuestros pares de Turquía a través de la GSATCOM para las RFI.
-¿Alguna reflexión o aspecto que desee transmitir a nuestros lectores?
-Argentina hoy es líder regional en el área espacial, tenemos todos los conocimientos, maquinaria e infraestructura para desarrollar los satélites más avanzados del mundo. Un ejemplo concreto de esto es el reciente acuerdo entre la CONAE y la Organización Meteorológica Mundial, por el cual nuestro país seguramente va a ser un actor importante en el desarrollo de una misión espacial destinada a generar información de origen espacial para el estudio de los fenómenos meteorológicos en Latinoamérica, algo que hoy se ve muy limitado porque no tenemos satélites propios destinados a tal fin. En ese sentido, la idea es que, a partir del trabajo mancomunado de varios países latinoamericanos, se pueda contar con un satélite meteorológico que cubra nuestra región.
Los tres que comparten el premio este año escribieron sobre el funcionamiento y las vulnerabilidades del sistema bancario. Uno de ellos, Ben Bernanke fue presidente de la Reserva Federal de EE.UU. durante la crisis de 2008, cuando priorizó el rescate de muchos de los bancos responsables del colapso.
El Premio Nobel de Economía 2022 fue otorgado a los estadounidenses Ben Bernanke, Douglas Diamond y Philip Dybvig, que ocuparán un lugar en la historia de uno de los premios más prestigiosos del mundo por su aporte para entender el rol de los bancos como orientadores de la inversión, pero también como protagonistas en las crisis financieras de la economía moderna.
Fue gracias a tres artículos escritos a principios de la década del 80 en los que sentaron «las bases teóricas para la investigación y la regulación bancaria moderna». Una polémica se da en torno a la nominación de Bernanke, presidente de la FED en la crisis de 2008.
El rol de los bancos es crucial para el funcionamiento de la onomía moderna, pero también son una arma de doble filo que hay que saber utilizar en momentos de crisis. Los tres flamantes nobel de Economía se encargaron de estudiar su papel en la sociedad, qué los hace vulnerables, cómo profundizan las crisis financieras y, por lo tanto, de qué forma habría que regularlos.
El tema elegido para asignar estos premios no es casual en un mundo que se encuentra en crisis desde 2020, primero por los impactos en la economía mundial producto de las medidas de aislamiento tomadas por los distintos gobiernos para enfrentar la covid-19, y un poco más cerca por los efectos de una guerra entre Rusia y Ucrania que aún no finaliza.
«Las ideas de los laureados han jugado un papel importante para garantizar que las últimas crisis no se convirtieran en nuevas depresiones con consecuencias devastadoras para la sociedad», aseguraron desde la academia sueca.
La designación provocó cuestionamientos porque Ben Bernanke fue el presidente de la Reserva Federal (FED) durante la crisis financiera de 2008 y tanta importancia les otorgó a los bancos que decidió rescatalos y desligó a los banqueros por su responsabilidad del colapso.
«Los bancos, un mal necesario»
«Para entender por qué una crisis bancaria puede tener consecuencias tan enormes para la sociedad, debemos saber lo que los bancos realmente hacen: reciben dinero de las personas que hacen depósitos y lo canalizan a prestatarios. Esta intermediación financiera está lejos de ser una simple transferencia mecánica, pues existen conflictos fundamentales entre las necesidades de los ahorristas y los inversores», explican desde la Academia Suiza de las Ciencias para justificar la elección.
«Alguien que toma un préstamo para financiar una vivienda o una inversión a largo plazo debe estar seguro que no le exigirán de repente que lo devuelva antes del plazo. Por otro lado, un ahorrista quiere tener al menos parte de sus ahorros disponible al instante».
En un artículo de 1983, Douglas Diamond y Philip Dybvig desarrollaron un modelo teórico que explica cómo los bancos surgen naturalmente como intermediarios creando liquidez para los ahorristas, mientras que los prestatarios pueden acceder a financiamiento a largo plazo. El dinero en las cuentas de los depositantes es un pasivo para el banco, mientras que los activos consisten en préstamos para proyectos a largo plazo.
Los pasivos del banco tienen un vencimiento corto; los depositantes pueden acceder a su dinero cuando lo deseen. El banco es un intermediario que transforma activos con vencimiento largo en cuentas bancarias con vencimiento corto. De esta manera, transforman los ahorros en inversión necesaria para que funcione la economía.
Sin embargo este modelo deja expuesto cómo el sistema bancario es intrínsecamente vulnerable y, por lo tanto, necesita regulación.
«Puede comenzar con un rumor de que hay muchos ahorristas que quieren tener su dinero en mano generando una retirada de depósitos en masa temiendo que el banco no pueda afrontar los pagos. En un intento de pagar a todos sus depositantes, el banco se ve obligado a recuperar sus préstamos anticipados, lo que lleva a la terminación prematura de proyectos de inversión a largo plazo y a la pérdida de activos. Las pérdidas resultantes pueden provocar el colapso del banco», explican desde la academia.
Diamond y Dybvig también presentan una solución al problema de la vulnerabilidad bancaria, en forma de seguro de depósitos del gobierno. Cuando los depositantes saben que el Estado garantiza su dinero, ya no necesitan correr al banco ante los rumores. «Detienen una corrida bancaria antes de que comience. Esto explica por qué la mayoría de los países ahora han implementado estos esquemas».
El trabajo por el que se reconoce a Bernanke está formulado en un artículo de 1983, que analiza la Gran Depresión de la década de 1930 y complementa con un ejemplo práctico lo que Diamond y Dybvig teorizan. Antes del estudio de Bernanke, la percepción general era que la crisis bancaria era consecuencia de una economía en declive, en lugar de una causa de ella.
En cambio, Bernanke estableció que el colapso bancario fue decisivo para que la recesión se convirtiera en una depresión profunda y prolongada. La depresión comenzó con una recesión bastante normal en 1929, pero en 1930 se convirtió en una crisis bancaria que dio comienzo a la Gran Depresión.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos, INDEC, publicó los últimos resultados de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2021 (ENUT), que mide cuánto tiempo dedicamos al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Una herramienta clave para generar políticas que cierren brechas de desigualdad.La ENUT se realizó entre octubre y diciembre de 2021 y llegó a 28.520 viviendas de todo el país.
El 91,7% de las mujeres realiza TNR, trabajos no remunerados, comparado con el 75,1% de los varones. Por esta diferencia, ellas participan menos que ellos en el empleo convencional.
Si bien hay un incremento importante de la participación masculina de 2013 a 2021, se debe en parte a cambios en la medición.
Aquí, algunos resultados del uso del tiempo de mujeres y varones en el trabajo no remunerado (TNR) y en las ocupaciones remuneradas.
📣 @INDECArgentina publicó los últimos resultados de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2021 (ENUT), que mide cuánto tiempo dedicamos al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Una herramienta clave para generar políticas que cierren brechas de desigualdad.💪🏽 pic.twitter.com/tVP1xjx0fL
Las mujeres dedican, en promedio, 6:31 hs. diarias al TNR, mientras que los varones dedican 3:40, casi la mitad. Esto influye en la cantidad de tiempo que les queda disponible para dedicar a otras actividades como el estudio o el trabajo en el mercado.
Las mujeres a cargo de niños/as, personas con discapacidad, adultxs mayores, u otras, dedican 9 hs diarias al TNR, más que el doble de tiempo que las que no tienen demandantes de cuidado, que dedican 4:33 hs. diarias. En los varones, esta variable prácticamente no influye.
Entre quienes realizan trabajo de cuidados, las mujeres dedican en promedio 6:07 horas a esas tareas, casi el doble de tiempo que los varones, que dedican 3:30 hs.
La cantidad de horas que dedican las mujeres al TNR varía según el nivel educativo. A mayor nivel educativo, ellas dedican menos horas a estas tareas. Entre los varones, en cambio, no hay variaciones significativas.
El trabajo doméstico y de cuidados no remunerado cumple un rol fundamental dentro del sistema económico y social, y representan el 15,9% del PBI.
Para acceder a los resultados definitivos de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2021, cliquear aquí.
El Gobierno y los productores de espectáculos que traen artistas extranjeros llegaron a un acuerdo para que esta semana empiece a regir un tipo de cambio alternativo, más caro, para obtener las divisas necesarias para pagarles a las figuras que vienen al país a dar espectáculos en vivo.
Popularizado con el mote de dólar “Coldplay”, por la banda que hará en el país diez presentaciones, tendrá un recargo de 30 por ciento sobre el valor del dólar oficial, hoy cerca de los 155 pesos.
Este tipo de cambio especial se suma a otros similares, como el dólar soja, el dólar tecno y el dólar Qatar -que se trabaja para encarecer el costo de paquetes turísticos- y le abre la puerta a un desdoblamiento formal del dólar que el Gobierno analiza para cuidar las reservas: sintéticamente, mantener el dólar oficial para importaciones esenciales y lograr un intermedio entre el oficial, los financieros y el blue, para todos aquellos pedidos de dólares no esenciales al BCRA.
Así, el Gobierno no sufriría una sangría tan importante al tipo de cambio oficial, que mantiene una brecha cercana al 100 por ciento con el resto de las cotizaciones.
Este dólar Coldplay tiene algunas particularidades. El consenso se hizo entre el ministerio de Economía y la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales (AADET), que la preside el histórico empresario teatral Carlos Rottemberg y que también nuclea a las empresas que traen shows en vivo desde el extranjero.
Este dólar más caro no sólo se diferencia por el precio, sino por la necesidad que tienen las empresas de tener los dólares para pagarles a los artistas. Un ejemplo: en este contexto de reservas alicaídas, las firmas tenían que ir, en general, al mercado blue para conseguir lo que no obtenían por los canales del Banco Central (BCRA). Es decir, pagaban un costo bastante más alto comprando un dólar que orilla los 300 pesos. “Hoy, con este dólar a cerca de 200 pesos, hay una señal cierta de que el precio es ese, evoluciona con el dólar oficial y, sobre todo, estamos seguros de que vamos a poder tener los dólares para cumplir con los contratos”, explica un importante empresario que organiza cadenas de shows extranjeros en el país.
El volumen de dólares que salen de las arcas del BCRA para este tipo de shows es exiguo. En un año, entre todos los shows, suman 50 millones de dólares en la parte extranjera. Una comparación sencilla: el Gobierno perdió en agosto 800 millones de dólares en gastos turísticos, la cifra más alta desde 2017. Y esperan que, en noviembre, mes del Mundial de Fútbol, se vayan unos 2500 millones mensuales. Por eso se piensa en el dólar Qatar.
Por eso, en paralelo, hay una discusión en el Gobierno de si es conveniente ir a un proceso de desdoblamiento, que ponga un dólar general a un precio más caro para actividades de comercio exterior que no sean esenciales, y mantener el tipo de cambio oficial del Banco Nación en las importaciones de bienes y partes esenciales para que la economía no caiga.
El Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas dictaminó la semana pasada que Australia no protegió a las personas que viven en cuatro islas en el Estrecho de Torres de los efectos del cambio climático y le ordenó pagar por los daños causados.
Es el primer reclamo exitoso de este tipo.
La gente de las islas del Estrecho de Torres, frente al extremo norte de Australia, está perdiendo tierras, fuentes de alimentos tradicionales y sitios culturalmente significativos debido al aumento del nivel del mar.
El fallo tiene implicaciones para otras comunidades que buscan reparación por los daños causados por el cambio climático. Australia “fue un presa fácil para este tipo de casos, porque es un gran emisor de gases de efecto invernadero. Y ha sido tan recalcitrante actuar”, dice la experta en derecho Bridget Lewis, de la Queensland Universidad de Tecnología, en Brisbane.
Para acceder a los detalles del caso, publicado en Nature (en inglés), cliquear aquí.
El Ministerio de Economía ya tiene listo el nuevo esquema de ordenamiento y control de importaciones, con trazabilidad en toda la cadena, para cuidar la salida de dólares de las reservas internacionales del país. Se llamará Sistema de Importaciones República Argentina (SIRA), y reemplazará desde el 17 de octubre al anterior Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI). Las SIMI ya aprobadas mantendrán su vigencia después de esa fecha.
También se definió sustituir al Sistema Integral de Monitoreo de Pagos al Exterior de Servicios (SIMPES) por el Sistema de Importaciones República Argentina y Pagos de Servicios al Exterior (SIRASE).
Al mismo tiempo, se creará una Cuenta Corriente Única de Comercio Exterior, que le permitirá al Estado tener un monitoreo en tiempo real del flujo financiero y físico mediante un «tablero de control».
En la medida trabajaron la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), la Dirección General de Aduanas (DGA) y la Secretaría de Comercio Interior. El Banco Central debe instrumentar las normas en esta semana mediante la emisión de nuevas comunicaciones.
Este sistema de control de las importaciones quiere establecer un orden hasta hoy inexistente en materia de comercio exterior. que fue definido por la vicepresidenta Cristina Kirchner como un «festival de importaciones».
A la sobrefacturación, estimuladas por la brecha cambiaria, se le sumó el alquiler de cautelares en algunos juzgados para acceder a dólares oficiales por parte de cientos de empresas.
Trazabilidad y control de las importaciones:
El SIRA incluirá un análisis de la Capacidad Económica Financiera (CEF) del importador y un perfil de riesgo aduanero y fiscal, para el que el gobierno se valdrá de la base de datos («radar») de la Aduana.
El perfil de riesgo tomará en cuenta el «comportamiento de la empresa en los últimos años». Por ejemplo, si sobrefacturó importaciones (un delito) o abusó de medidas cautelares.
Mediante la Cuenta Única de Comercio Exterior, el Estado tendrá un «tablero de control» con monitoreo en tiempo real de todas las operaciones y la Capacidad Económica y Financiera (CEF) de las empresas importadoras.
Otras novedades que presenta este sistema, que saldrá por resolución oficial entre el martes 11 y el miércoles 12, son las facilidades para las pymes y entidades civiles, que podrán acceder a las divisas para pagar las importaciones en 60 días desde que llega la mercadería, frente a los 180 actuales.
De la misma forma, las importaciones cursadas por compañías que no requieran acceso al «Mercado Único Libre de Cambios (MULC)» -los que no le pidan dólares al BCRA, porque utilizan los propios o los traen del exterior mediante un «blanqueo»- también tendrán facilidades en el proceso.
Las medidas del Gobierno, aseguran en los despachos oficiales, apuntan a «ordenar el esquema y dar previsibilidad al importador para que sepa la fecha en que se habilitará el acceso y el giro de los dólares.
Ejemplos del «desorden» actual se encuentran en la cantidad de SIMIs duplicadas. Por caso, el valor FOB de importaciones registradas hasta el 27 de septiembre ascendía a los u$s 57.531 millones acumulados en el año, cotejados con los u$s 94.076 millones cargados entre SIMI y SIMPES, cerca de un 65% superior.
Centenares de las SIMI fueron registradas por montos que exceden la media anual de importaciones de cada CUIT y los empresarios que no obtuvieron acceso al dólar oficial recurrieron a medidas cautelares ante la Justicia, que se las otorgaron. Hubo 4.000 cautelares por u$s 1000 millones en este tiempo.
Las cautelares que siguen vigentes se caerán después del 17 de octubre, pues la normativa de la SIMI quedará anulada y será reemplazada por el SIRA. Las autoridades encontraron duplicación de SIMIs y abuso de medidas cautelares. Creen que los jueces fueron engañados por los importadores
El Gobierno registró denuncias administrativas por 28.000 operaciones de triangulación de comercio exterior de 715 empresas que sobrefacturaron importaciones o subfacturaron exportaciones por u$s 650 millones.
Las autoridades encontraron también que algunas firmas se aprovecharon de una medida que eximía de derechos de importación a la compra de insumos para la salud en la pandemia, como guantes, barbijos y test de Covid-19, para jugar con la brecha cambiaria y acceder al dólar oficial más barato.
Durante la semana, el Gobierno ya había reforzado el control de las importaciones mediante el pase de centenares de posiciones arancelarias de Licencias Automáticas (LA) a Licencias No Automáticas (LNA), por lo que las compras de bienes finales como útiles escolares, notebooks, productos textiles y otros pasarán bajo la revisión de la Secretaría de Comercio.
La Facultad Regional Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional avanza con una investigación que podría desembocar en el primer proyecto argentino de energía undimotriz: aprovechar el movimiento de las olas del mar.
En teoría, sería «suficiente para abastecer a toda América del Sur». Así lo asegura Alejandro Haim, director de Proyecto del Departamento de Ingeniería Mecánica de la UTN-BA, quien subrayó que «la densidad de la energía undimotriz es superior a la eólica, es una Vaca Muerta en nuestro mar y no la estamos aprovechando».
El proyecto, una vez obtenido el financiamiento para su construcción a escala real, se instalará en la escollera de Mar del Plata, donde se habilitará inicialmente en un área de 300 metros cuadrados, hasta completar un parque de tres hectáreas capaz de generar la energía para abastecer el consumo de 20.000 personas.
«En el mundo, la energía undimotriz tiene un desarrollo incipiente que podría acelerarse tanto por las preocupaciones surgidas en torno del cambio climático y la transición hacia modalidades renovables, como a los problemas de abastecimiento de gas y petróleo por los que atraviesan los países de la Unión Europea luego de la invasión rusa a Ucrania».
«Se aprovecha el movimiento ondular del mar para transformarlo en energía eléctrica a través de diversos dispositivos», explicó Haim.
El equipo, además de Haim, está integrado por Mario Pelissero, Roberto Tula, Mariano Montoneri, Sebastián Bagnasco, Federico Muiño, Francisco Galia, Jorge Pozzo, Federico Gallo, Martín Jáuregui, Gustavo De Vita, Emiliano Cirelli, Macarena Balbiani, Nahuel Maldonado, Nicolás Ceciaga, Natalia Nicosia, Rubén Bufanio y Griselda Carreras.
Haim relató el trabajo de Investigación y Desarrollo (con las complicaciones de financiamiento que ello acarrea) que viene llevando a cabo con su equipo desde 2009, cuando a los 27 años decidió combinar su pasión por el mar (era guardavidas en las playas de Mar de Ajó y, además, surfista aficionado) con su actividad académica.
«Siempre me gustaron las energías renovables y en lo que al mar se refiere se hablaba más de la energía mareomotriz», planteó, trayendo a colación iniciativas presentadas hace más de un siglo que aún no fueron concretadas.
En cuanto a la energía undimotriz, tan poco divulgada que la palabra ni siquiera figura en el Diccionario de la Real Academia, Haim la valora desde la perspectiva de la diversificación dentro de las propias energías renovables: «como son variables -no se puede contar exclusiva y permanentemente con un tipo de energía que depende del viento, la intensidad del sol, las mareas o las olas- es una opción muy interesante, con un Mar Argentino de millones de kilómetros cuadrados».
«Busqué información, vi algo para hacer con producción e insumos de nuestra propia industria; hay que tener presente que contar con emprendimientos energéticos en nuestro mar es una forma de reafirmación de la soberanía desde varios flancos, energético, militar, civil, de seguridad ante accidentes, porque la instalación de parques undimotrices permitirá el día de mañana poner radares y equipos de monitoreo», detalló.
«Hay que invertir en Investigación y Desarrollo, y las empresas buscan proyectos más a corto plazo; tiene que ver con las fluctuaciones económicas argentinas y asumir un riesgo mucho mayor en comparación con otros países»
Yendo al proyecto desarrollado hace trece años por la UTN-BA, Haim aclaró que «el elemento básico es una boya que tiene un brazo de palanca que transforma el movimiento ondular de las olas del mar en uno circular uniforme, moviendo un generador que entrega energía».
Las boyas son de acero naval, huecas, cuyo peso y medidas pueden ser variables de 2 a 20 toneladas y de 3 a 10 metros de diámetro y, según las dimensiones del equipo, la potencia podrá variar entre 30 a 200 kW por unidad.
En la presentación del proyecto, el Departamento de Ingeniería Mecánica de la universidad precisó que el equipo «puede ser instalado offshore mediante pilotaje, plataformas de extracción de petróleo y gas, o en estructuras existentes como escolleras (como el caso de este emprendimiento) y muelles».
«Hasta ahora el financiamiento salió de la UTN y algunos premios, ahora llegó a una etapa de maduración económica y necesitamos apoyo externo»
En una síntesis de los trabajos iniciados hace trece años, se destacaron la construcción en 2010 de un prototipo a escala 1:10, sometido a ensayos en el canal de olas del Instituto Nacional del Agua, los estudios de impacto ambiental y el patentamiento otorgado por el Instituto Nacional de Propiedad Industrial en 2018.
En el tramo final, a partir de 2019 comenzaron las tareas de estudio y diseño de la obra civil para la instalación del equipo a escala real, completados en los últimos meses con las partes mecánica, eléctrica y electrónica. AgendAR informó sobre este proyecto en junio de 2019.
Superada la etapa de estudios, el financiamiento aparece como la parte más complicada para la puntada final: «hay que invertir en Investigación y Desarrollo y las empresas buscan más proyectos a corto plazo – reconoce Haim-, tiene que ver con las fluctuaciones económicas argentinas y a asumir un riesgo mucho mayor en comparación con otros países».
«Se aprovecha el movimiento ondular del mar para transformarlo en energía eléctrica a través de diversos dispositivos»
«Hasta ahora el financiamiento salió de la UTN y algunos premios, ahora llegó a una etapa de maduración económica y necesitamos apoyo externo», planteó, además de aclarar que se anotaron «en un proyecto del Fontar (Fondo Tecnológico Argentino) que nos daría $ 50 millones y con eso podríamos construir un equipo para probarlo en la costa de Mar del Plata».
Al respecto, aclaró que «los 50 millones son los que nos faltan para dar el último paso, pero detrás de eso hay más de diez años de trabajo de un equipo, en muchos casos ad honorem», y se esperanzó con las perspectivas que se abren una vez que la primera boya comience a operar.
La elección del número no es casual: una vez instalada la primera boya, el propósito es emplazar un parque undimotriz de 200 boyas, que ocuparía tres hectáreas con una potencia total de 6 Mw, para abastecer los requerimientos de 5.000 hogares o 20.000 personas, equivalentes a 15.000 toneladas de CO2 por año.
La estrategia dada a conocer por la Casa Blanca se basa en cuatro pilares: seguridad; cambio climático y protección del medio ambiente; desarrollo económico sustentable; y cooperación internacional y gobernanza.
La administración Biden aprobó la Estrategia Nacional para la Región del Ártico, publicada este viernes en la página web de la Casa Blanca.
Las prioridades de seguridad y cooperación internacional se vinculan con la competencia estratégica con Rusia y China, ante las que EE.UU. aspira a defender sus intereses, consolidar la relación con sus aliados e impulsar instituciones en la región.
Según el documento, Moscú «ha invertido significativamente en su presencia militar» y «está desarrollando nueva infraestructura económica» en la región, al tiempo que «trata de restringir por medio de sus excesivos reclamos marítimos la libre navegación por la ruta del mar del Norte «.
Beijing, por su parte, «busca aumentar su influencia en el Ártico a través de una lista ampliada de actividades económicas, diplomáticas, científicas y militares».
Las tareas para afrontar el cambio climático implican la asociación con las comunidades locales, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en Alaska y la mejora de la calidad de vida de los habitantes.
Para llevar a cabo estos objetivos, Washington se guía por cinco principios: cooperar con las comunidades nativas en Alaska, profundizar las relaciones con sus aliados entre los países árticos, planificar inversiones a largo plazo, desarrollar coaliciones intersectoriales e ideas innovadoras y comprometerse con la cooperación interinstitucional.
El 26 de agosto Biden había anunciado la creación del cargo de embajador de Asuntos Especiales para el Ártico con el fin de promover los intereses estadounidenses en la región.
Los sistemas de puesta en órbita jamás son sencillos, pero el combo de propelentes adoptados por la Argentina para su lanzador Tronador III es particularmente endiablado, y eso requiere de algunas explicaciones, también endiabladas.
Lo difícil del asunto se evidencia en el grado de sofisticación metalúrgica y el concierto de experticia necesarios para construir apenas un componente de este este cohete: los tanques de oxidante de la primera etapa del cohete. Ladies & gentlemen: el espacio no es para cualquiera.
Para poner las cosas más en perspectiva, estos tanques son de un único uso: todos los modelos del sistema de satelización Tronador se diseñan para ser enteramente descartables. Ojo, también lo son todos los satelizadores livianos, medianos y pesados de los 10 únicos países en el mundo con capacidad propia de llegar a zona orbital y dejar allí una carga útil. Los cohetes, oh lectores, son escaleras al cielo que se autodestruyen con sólo subirlas. Hoy hay una única excepción (la dejo para después).
Desde que esta industria nació, en 1957, el estándar es ése: un cohete-un lanzamiento, no importa si de un sólo satélite o muchos. El Taxi Espacial de la NASA, un primer intento de ochentoso de romper parcialmente ese paradigma, pese a haber sido reutilizable, y en realidad debido a ello, fue el sistema más caro del mundo medido en dólares por kilo de carga en órbita baja… mientras el programa duró.
Peor aún, el Taxi tuvo una tasa de accidentes con pérdida total de la nave superior al 2%: bastó con 2 eventos adversos en lanzamiento (en 1986 y en 2003) para que murieran 14 tripulantes. Como satelizador de cargas, el Taxi fue un cuello de botella interminable y a pérdida para todos los programas espaciales estadounidenses, que debían hacer colas larguísimas para usarlo, quisieran o no.
Los diseñadores de satélites científicos o de sondas de exploración del sistema solar, como el Jet Propulsion Laboratory de Pasadena, California, detestaban el Taxi. Se lo tenían que fumar por una imposición del gobierno de Ronald Reagan, quien a su vez debía mostrar al mundo que el vehículo servía para algo. El Taxi sólo pudo calificar como apto para misiones tripuladas por pura decisión política, y luego por pura inercia política, hasta que el programa murió de muerte natural (se lo consideró un éxito y no se le puso un centavo más), y más de uno suspiró de alivio.
El Tronador III (un rediseño del II), en cambio, es un bicho industrial. No está para mostrar grandezas argentinas, sino para garantizar que no nos dejen con nuestros satélites en tierra aún si, como país, a veces tomamos algunas decisiones antipáticas para quienes cortan el bacalao. Es puro asunto de soberanía tecnológica, expresión poco mentada últimamente.
El Tronador III podrá satelizar hasta 750 kg. de carga útil en órbita polar heliosincrónica de 600 kilómetros de altura. Este tipo de órbita hace pasar al satélite sobre ambos polos terrestres con una ligera oblicuidad. Para generar imágenes ópticas o de radar del terreno y del mar, son las que más le convienen a un país muy largo de Sur a Norte, como el nuestro.
Estas órbitas dibujan un plano que, con cada giro alrededor del globo, va avanzando generalmente hacia el Este. Eso termina por dar cobertura cada 14 días de toda la superficie planetaria. Y esto abre paso a venta de «diagnóstico por imagen satelital» a terceros países y a empresas, mercado en el que la Argentina ya es un jugador chico pero valioso: la CONAE vende las imágenes de radar en banda L que generan sus satélites SAOCOM 1 Y 2, un producto de rara potencia para medir humedad subterránea y predecir catástrofes, o medirlas una vez sucedidas.
Este bicho industrial, el Tronador III, al que la CONAE se va acercando tras muchas revisiones de planes y no sin algunas catástrofes (entre ellas, presupuestarias, cuando el clarín del FMI toca a ajuste), no será un cohete especialmente impresionante. Tendrá 28 metros de altura y una masa de 90.000 kilos, de los cuales sólo 6.675 kg. serán componentes sólidos: el resto (83.325 kg) es todo combustibles líquidos.
Y a este aparato habrá que ir llegando de a poco. El Dr. Raúl Kulichevsky, titular de la CONAE, cree que lo primero es reactivar los Vehículos Experimentales VEx 5 y 6, para ganar experiencia en fabricación de sistemas de aviónica, propulsión y estructuras. Con muchísima suerte, el VEx 5 se podría lanzar desde el CEPI (Centro Espacial Pipinas, en la costa bonaerense del Plata), a fines de 2023.
El programa sigue sin fechas, o muy tentativas, por puro realismo político: basta con un cambio de gobierno o EN el gobierno para que el Programa Espacial se quede sin plata. No tiene un fondo especial, exclusivo e intocable, como el FONDEF, creado en 2020 para el reequipamiento militar. Se proyectan estos pasos: construir el Tronador II-A para lanzar satélites de hasta 250 kilos, luego el II-B para 500 kg. y luego, finalmente, el III. Desde el VEx-6 hasta a la serie de los Tronadores, los lanzamientos saldrían de otro centro espacial más equipado que el de Pipinas: el Manuel Belgrano, a medio construir cerca del apostadero naval de la Flota de Mar, en las afueras de Bahía Blanca.
En 2020, con la pandemia y con una deuda impagable heredada del gobierno anterior, la CONAE «estuvo recalculando» y abrió una instancia menos ambiciosa y más rápida: el VLE, un cohete para lanzar hasta 80 kg. a una órbitas bajas más comunes: 300 km. Para ello, su empresa constructora VENG está diseñando el motor Karut («Trueno», en el idioma de los extintos Aonik’Enk, a los que llamábamos tehuelches). Y la idea es que este motor se fabrique «de una» por manufactura aditiva, es decir impresión 3D.
A esta altura de las cosas, con una demanda mundial muy expansiva de servicios satelitales y sólo 10 oferentes de puesta en órbita, y pocos de ellos bien ubicados geográficamente para satelización a polar heliosincrónica, tendría que haber un nicho para el número 11 (la Argentina). Eso si logra una tecnología que inspire confianza. Y no necesariamente en la región: en el mundo.
Es un camino largo, por ahora solitario (todavía no tenemos de socios a Brasil y la India) y lleno de patinadas. Pero no parece tan distinto del que venimos recorriendo desde 1950 en materia nuclear. Empezamos con menos que nada, y hoy, y muy a pulmón, somos el exportador más exitoso del mundo en pequeños reactores multipropósito, con plantas construidas en Perú, Argelia, Egipto, Australia, Arabia Saudita, y una (la mayor de todas y la segunda mayor del planeta) en fase de ingeniería en Holanda.
No es casualidad que el fundador (Conrado Varotto) y algunos dirgentes de la CONAE y de su constructora de satélites (INVAP) vengan de la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica).
Lo caro de la actividad espacial no se limita a que los cohetes son de usar y tirar, sino que la mayor parte de los mismos, en masa, es toda combustibles (los cultos dicen «propelentes»). Se usan combustibles para hacer volar más combustibles. Y es que no es fácil escaparse un poco de la gravedad terrestre, lectores: la carga útil del cuete más pintado llega, con toda la furia, al 2 o 3% de la masa del vehículo en plataforma de lanzamiento. Si un avión fuera así de ineficiente, nadie volaría.
Además, en el caso del Tronador III, esos combustibles serían distintos entre sí: la primera etapa tendría 4 motores de 30 toneladas de empuje cada uno, y se propulsaría toda a RP-1 o querolox, según la jerga: kerosene aeronáutico ultrapuro como combustible, y oxígeno líquido puro como oxidante. Sí, recordó bien, lector/a: es la misma mezcla con que en 1969 despegó la primera etapa del Saturno V, el cohete que llevó astronautas a la Luna. De cintura para abajo (muy marcada la cintura, en el Tronador III), este sería un satelizador setentoso, clasificable como «criogénico», por usar al menos un gas licuado. Es decir, la planta baja es bastante moderna.
La dificultad de hacer tanques con casquetes esféricos de aluminio llenos de soldaduras tan extrañas como la que tendrá el Tronador III, obtenidas por fricción, es que adentro hay que encerrar oxígeno líquido, a mantener unos grados debajo de su temperatura de licuefacción (183 grados bajo cero).
Ese frío es letal para casi todos los metales: los hace tan frágiles como el vidrio, y en el caso del aluminio, resulta especialmente destructivo para las discontinuidades, como las soldaduras comunes (nada comunes, en realidad) de la industria aeronáutica. Por eso, la carga del LOx (oxígeno líquido) se autoriza pocas horas antes del despegue. Y no quiera imaginarse lo que le hace este frío a los componentes móviles de los motores, como las válvulas y las bombas, que suelen ser de alta velocidad. Hay que ser muy baquiano en mecánica de materiales especiales para atreverse con estas piezas.
La segunda etapa del Tronador III, más convencional, será probablemente un motor hipergólico de 4 toneladas de empuje movido por metilhidrazina como combustible y tetróxido de dinitrógeno como oxidante. Además de tener nombres horribles, estas sustancias son tóxicas y corrosivas y dan un «impulso específico» relativamente bajo, pero reaccionan explosivamente al sólo contacto recíproco: no hay que encenderlas, y por eso se las llama hipergólicas.
¿Ud. pregunta qué demonios es el impulso específico? El empuje dividido por la masa de propelentes. Es una magnitud que no se usa en panadería o en automovilismo, pero en cohetería da una buena idea de la eficiencia de cualquier combo de propelentes. Lo ideal es que pesen poco y empujen mucho.
¿Por qué la CONAE probablemente usará hipergólicos en «la planta alta» de su Tronador III? Por prudente. ¿Pero acaso no pesan mucho y empujan poco? Respuesta: sí, pero dormís sin frazada. Los autodenominados americanos los llaman «storables» (almacenables), porque permanecen líquidos en un gran rango térmico y de presiones. Pero sobre todo, no fragilizan ni rompen las válvulas de cierre y apertura de las cañerías, o los álabes de las bombas que alimentan las cámaras de combustión.
Eso da un motor de 2da etapa que se puede apagar y volver a encender a voluntad, con relativa confianza, cuantimás. Esto permitiría llegar con 1000 kg. de distintas cargas útiles a los 600 km. de altura de esas órbitas polares que tanto le gustan a la Argentina. Y eso de apagar y volver a encender la 2da etapa es genial si uno quiere ir colocando con precisión distintos satélites en órbitas ligeramente distintas.
Los hipergólicos son propelentes que en este ispa ya manejamos «de taquito». Han sido y siguen siendo los líquidos que activan los «thrusters», o motorcitos de control de altura y apuntamiento de antenas de todos los satélites argentinos desde 1996, y tenemos unos cuantos, y todos anduvieron bien.
Son los propelentes que movían todos los cohetes del mundo en los años ’50 y ’60, y siguen siendo los de los satelizadores más usados por las potencias espaciales emergentes, como el Protón ucraniano, el Larga Marcha chino o el PSLV de la India, un vehículo diseñado ex-profeso para lanzamientos a órbita polar.
La pregunta del millón es por qué la Argentina no la hace más fácil y usa combustibles sólidos, que no requieren de tantos miramientos y produce cohetes almacenables largo tiempo en condiciones nada ideales, y disparables a toque de botón. Después de todo, cuando la actividad espacial argentina era un renglón menor de la Fuerza Aérea, la CNIE (no confundir con la actual CONAE, que es 100% civil) nuestro país acumuló 31 años de experiencia construyendo sondas sub-orbitales de combustible sólido, con no poca colaboración de la Alemania llamada entonces Occidental.
Los motores sólidos en la jerga se llaman «granos», y son mezclas bastante compactas y negruzcas de gomas quemables con aluminio pulverizado a grano talco (técnicamente, muy explosivo) y sustancias que suministran oxígeno. Son literalmente explosivos de quemado lento, y se fabrican en búnqueres. Y eso porque en el mezclado o el curado del grano nunca es imposible meter la pata, y volar por el aire sin cohete, pero con búnker y todo.
Hay dos modos de entender por qué dejamos de lado una tecnología que dominamos durante 31 años sin que nadie volara por el aire: la respuesta técnica y la respuesta verdadera. La técnica es que los cohetes sólidos son de muy bajo impulso específico, y además imposibles de regular: no hay modo de bajarles la potencia, y una vez encendidos no se apagan hasta agotar todo lo quemable. Para maniobras finas de puesta en órbita son como los palos de golf para la neurocirugía.
Pero eso se arreglaría con un lanzador sólido y dejando que de las maniobras peliagudas y exactas se encarguen los «thrusters» de cada satélite, que usan los siempre confiables líquidos propergólicos. Los ARSAT 1 y 2, por ejemplo, se diseñaron con 14 thrusters cada uno, y juntando polenta entre todos, hasta pueden reemplazar la etapa final de un cohete que se manca.
La respuesta verdadera es que a los EEUU, entre 1960 y 1991, no les hacía maldita la gracia que desarrolláramos sondas sub-espaciales que podían fácilmente transformarse en misiles, cosas militares disparables a toque de botón. Y menos que menos con los alemanes, que no son (o eran) de dejarse correr con la vaina, en términos diplomáticos.
Los EEUU se bancaron 31 años a espera de que apareciera una configuración ideal de debilidad política. Eso sí, cuando pintó fue un bingo insuperable: dominio monopolar del mundo desde Washington, y en la Argentina, una derrota militar en Malvinas, una deuda externa letal y un gobierno nacional suficientemente vendido como para cancelar el proyecto Cóndor II, cerrar la CNIE, echar a sus expertos a la calle e incluso tratar de volar a dinamita los búnqueres de fabricación de grano de la planta de Falda del Carmen, como exigió Domingo Cavallo.
Menem lo hizo, y si los búnqueres no volaron es porque el Dr. Conrado Varotto (el constructor original de INVAP) se tiró de palomita, reclamó el terreno e inauguró la CONAE para diseñar satélites de lo más civiles, incluso en colaboración con la NASA. Cuando alrededor de 1999, con el condoricida Menem aún de presidente, la flamante agencia espacial argenta ya tenía algunos éxitos en la materia, no va Varotto y declara que además construiría vehículos de puesta en órbita, para lo cual fundaría la empresa VENG. Obvio, desde Alaska a Tierra del Fuego no le creyó nadie. Porque no conocen a Varotto.
Pero el tipo, por su origen en el Programa Nuclear, sabe bien cuál es la utilidad última de un acceso propio al espacio: evitar boicots, que te dejen con tus satélites juntando polvo durante años en una sala limpia. O que te cobren lo que se les da la gana por lanzarlos. O que te pidan a cambio que firmes papeles raros y hagas concesiones extrañas. Y con centenares de empresas (algunas PyMES) y universidades diseñando sus propios microsatélites en el mundo y sólo 10 países con capacidad de lanzamiento, hay que ser un considerable mamerto para no ver el mercado que se nos abriría.
De modo que aquí estamos, sudando la camiseta rumbo al todavía lejano Tronador III. Con combustibles absolutamente nada militares, porque tanto el LOx como los hipergólicos hay que cargarlos horas enteras antes del lanzamiento. En 1991, cuando la Primera Guerra del Golfo, los viejos misiles soviéticos Scud de Saddam Hussein en general no llegaban a despegar justamente por eso: aún dispersos en sus camiones de lanzamiento en lo más remoto de los vastos desiertos iraquíes, los aviones de la Coalición dirigida por EEUU los hacían percha en tierra mientras estaban detenidos durante horas, cargando hidrazina y tetróxido de nitrógeno con mucha paciencia y con los dedos cruzados.
Ésa es la explicación última y más real de por qué hemos elegido combustibles tan difíciles para el Tronador III, cohete setentoso de cintura para abajo, y cincuentoso de cintura para arriba, pero civil de pies a cabeza. No provocan chirridos de embajadas. No provocan siquiera el interés de nuestros propios militares (hay algo de la utilidad bélica de la observación desde el espacio, muy evidente en la guerra de Ucrania, que parece que se les escapó).
Lo cual no quiere decir que la elección del kerolox y los hipergólicos tenga causas únicamente de política exterior: el Tronador III tendrá un impulso específico muy decente y suponemos -deseamos- que tambén una seguridad operativa aceptable. Si el kilo de carga puesto en órbita polar sale caro o barato, dependerá de la cantidad de Tronadores que fabriquemos, y eso a su vez de cuánta demanda de puesta en órbita insatisfecha se genere en otros países.
Al respecto, mientras la actividad espacial argentina no tenga el equivalente de un FONDEF para planificar sus inversiones, es difícil hacer pronósticos, especialmente acerca del futuro, como decía Niels Bohr. Y no se necesita sólo plata, sino socios con tecnología propia con los cuales poder cambiar figuritas y diseñar programas compartidos: mencioné a Brasil y la India, pero la Argentina hoy está por entrar a un club mayor que los incluye: el bloque BRICS (donde están además Rusia y Sudáfrica). ¿Es posible todo esto? Como suele decir el dueño de AgendAR: el que viva, lo verá.
Los únicos lanzadores recuperables hoy son los Falcon 9 de Space-X, la empresa de Elon Musk, y al billonario sudafricano le costó 15 años de errores y catástrofes lograr un precario éxito en un aterrizaje vertical en 2013. En cuanto a los vehículos turísticos de paseo suborbital de Space-X, Virgin Galactic y Blue Origin, esos sí que son reutilizables, ya que los billonarios muertos son mala publicidad. Pero nada de ir a órbita, por ahora. Apenas si arañan la línea de Karman, a 100 km. de altura, considerado límite geográfico entre la termósfera y el espacio orbital. Hay selfies más baratas, pero el que tiene plata…
Un buen programa espacial a largo plazo vale más por los «spin offs» terrestres que por lo que logra fuera del planeta. Todo el conocimiento tecnológico nuevo en soldadura, materiales especiales, sensores, aviónica, navegación y control que genere el equipo CONAE-INVAP-VENG-Universidad de la Plata probablemente nutran el Programa Nuclear y la Fábrica Argentina de Aviones.
Pero es conocimiento arduo. Nuestras laboriosas dificultades para construir algo tan aparentemente simple como un tanque esférico de LOx para nuestros futuros Tronadores certifican esto: el espantoso realismo con que los estadounidenses de a pie, los inventores del «slang» de los años ’50, llamaron a la tecnología muy compleja. Inventaron una expresión que sigue vigente: «That’s rocket science!» (Eso es ciencia de cohetes).
No kiddin’ there, Bro.
Daniel E. Arias
ooooo
La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la empresa VENG S.A. alcanzaron un nuevo hito en el desarrollo del proyecto Tronador II-250, luego de haber realizado con éxito la primera soldadura por fricción sobre los gajos de aluminio que conformarán los casquetes de los tanques estructurales del lanzador, que contendrán los propelentes de primera etapa. Con esta prueba se logró generar un prototipo idéntico a los que llevará el lanzador de satélites argentino.
Este logro se realizó en septiembre de 2022 en el Centro Espacial Punta Indio (CEPI) de la agencia espacial nacional, a partir de piezas diseñadas por la empresa VENG S.A., principal contratista del proyecto, y fabricadas por la Fábrica Argentina de Aviones “Brigadier San Martín” (FAdeA).
“Es un avance muy significativo hacia los componentes del Tronador II, porque nos permite continuar con el armado de un tanque prototipo”, afirmó Daniel Rocca, gerente de Acceso al Espacio de la CONAE. “Si bien aún continuamos trabajando en una fase de desarrollo tecnológico, ahora contamos con una pieza clave, el casquete, de 2,5 metros de diámetro, liviano y que puede ser armado a partir de gajos con los materiales y la tecnología de soldadura que necesita el Tronador II”, añadió.
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Este trabajo se enmarca en el Proyecto Inyector Satelital Para Cargas Útiles Livianas (ISCUL) de la CONAE, a través del cual se lleva adelante el desarrollo y la fabricación del Tronador II, y que esta semana tuvo un importante apoyo de las máximas autoridades nacionales y provinciales, con la visita del presidente Alberto Fernández, del ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, y del gobernador Juan Schiaretti al Centro Espacial Teófilo Tabanera (CETT), en Córdoba. La comitiva participó de la firma de un nuevo contrato entre la CONAE y VENG para avanzar en el proyecto del lanzador, que permitirá colocar en órbita satélites de entre 500 y 750 kg, a una altura de hasta 600 kilómetros de la Tierra.
Tanques estructurales
La soldadura de los gajos requiere un proceso complejo por fricción, que se realizó en la estación de domos de la Máquina de Soldadura por Fricción instalada en el CEPI de la CONAE; y demanda un trabajo de programación diseñado especialmente para este fin. Este trabajo contó con la participación de las áreas de metrología de CEPI y del CETT, proveedores especializados y el equipo de VENG.
El proceso de soldadura de gajos permite la fabricación de los domos (cada uno conformado por ocho gajos) de los tanques para el lanzador Tronador II-250, el cual se suma al desarrollo ya alcanzado de soldadura longitudinal y circunferencial para los anillos centrales del tanque, con un diámetro de 2,5 metros. Luego, estas tapas se soldarán al prototipo del tanque estructural que cumple la función de fuselaje y almacenamiento de combustible de manera simultánea.
“Este hito, esta soldadura, resulta importante para VENG y el desarrollo de vehículos lanzadores, ya que se trata de la primera soldadura que realizamos sobre componentes producidos por un proveedor y sobre piezas de mayor complejidad geométrica. Por otro lado, esta soldadura representa el comienzo de la campaña de calificación de esta junta, compleja desde la programación y operación; y la confirmación que el centro de soldadura por fricción está 100% operativo y, sin dudas, listo para la producción de tanques estructurales”, explicó Pablo Bidinost, líder del proyecto de fabricación de tanques con soldadura por fricción-agitación (en inglés denominada Friction Stir Welding) en VENG.
Además destacó: “Este hito es un paso más en el trabajo que estamos realizando con el objetivo de poseer un lanzador nacional, ya hemos dado varios y vendrán muchos más en los meses siguientes. Es una gran satisfacción poder liderar este proyecto y ver como se superan los desafíos y se potencia la vinculación del sistema tecnológico y privados”.
Fabricación de los gajos
Los gajos de aluminio fueron fabricados por FAdeA a través de un proceso de estirado o stretch forming, en inglés, que resultó especialmente complejo porque las piezas poseen una doble curvatura. Para ello, la empresa Argentina Molaike desarrolló matrices específicas que permitieron alcanzar la geometría requerida.
“Hace un año comenzamos con el proceso de fabricación de los gajos. Ahora estamos transitando la siguiente etapa, de producción en serie”, informó Leonardo Carrizo, jefe de Programas de Aeroestructuras de FAdeA. “También estamos desarrollando el proceso de fabricación de largueros, piezas que también son parte del tanque estructural”, adelantó.
«En lo personal representa un gran orgullo haber liderado este proyecto desde FAdeA. Para nosotros este hito es volver a ser partícipe de la industria aeroespacial del país. Hemos realizado un trabajo con excelente sinergia entre ambas empresas donde pusimos a disposición las capacidades desarrolladas en la industria aeronáutica. En este caso la pieza, el gajo en sí, enfrentará cargas propias del ambiente espacial, pero pudimos adaptarnos comprendiendo a la perfección el diseño propuesto por VENG», explicó Carrizo.
«Estamos muy contentos de este suceso sabiendo que quedan todavía muchos desafíos por delante hacia el objetivo final de tener un lanzador que despegue y coloque satélites propios desde territorio nacional».
The Wall Street Journal publicó este miércoles que Estados Unidos «busca aliviar las sanciones contra Venezuela» y que esto permitiría a Chevron Corp., una empresa petrolera estadounidense, «extraer petróleo» en ese país.
El gobierno estadouindense negó la version, pero, significativamente, Chevron llegó a un acuerdo preliminar con PDVSA, la empresa estatal venezolana, para renovar sus empresas conjuntas, según informó Reuters.
Según el WSJ, citando a «personas familiarizadas con la propuesta», la decisión podría abrir la puerta para un eventual restablecimiento de los mercados de Estados Unidos y Europa a las exportaciones de petróleo venezolano.
Chevron Corp. es el último gran productor petrolero de Estados Unidos que cuenta con presencia en Venezuela.
The Wall Street Journal asegura que, a cambio del alivio de algunas sanciones, el gobierno de Nicolás Maduro estaría dispuesto a retomar las conversaciones con la oposición venezolana para debatir las condiciones necesarias para llevar a cabo unas elecciones presidenciales libres en 2024.
«Si el acuerdo se lleva a cabo y se permite que Chevron junto con las empresas de servicios petroleros de EE. UU. vuelvan a trabajar en Venezuela, solo colocaría una cantidad limitada de petróleo nuevo en el mercado mundial a corto plazo», se lee en el artículo.
El medio va más allá y señala que la administración estadounidense, el Gobierno venezolano y algunas figuras de la oposición habrían llegado incluso a un acuerdo para liberar cientos de millones de dólares en fondos estatales venezolanos congelados en bancos estadounidenses para importar alimentos, medicamentos y equipos para la red eléctrica de ese país, así como sistemas de agua municipales.
Sin embargo, la portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Adrienne Watson, dijo que Estados Unidos no tiene planes de cambiar su política de sanciones contra Venezuela «sin medidas constructivas del presidente Nicolás Maduro para restaurar la democracia».
“Nuestra política de sanciones a Venezuela se mantiene sin cambios. Continuaremos implementando y haciendo cumplir nuestras sanciones a Venezuela”, dijo Watson en un comunicado publicado horas después del artículo del medio estadounidense.
Las fuentes consultadas por TheWall Street Journal señalan que las conversaciones entre funcionarios de Estados Unidos y Venezuela se habrían llevado a cabo discretamente al menos desde marzo, «perocobraron impulso cuando Venezuela liberó el sábado a seis ciudadanos estadounidenses y un residente permanente de EE. UU. que habían estado encarcelados en ese país».