«El futuro ya no es lo que era». Una mirada desde 2008

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Joan Cwaik, autor y divulgador, especialista en tecnologías emergentes escribió esta columna. Nos parece que aporta una mirada distinta sobre nuestro presente. «La crisis de las hipotecas subprime de 2008 coincidió con un momento de profundos cambios tecnológicos que por momentos olvidamos. Intentemos situarnos por un rato en esa lejana y oscura época. Había unos extraños aparatos para reproducir música que se llamaban MP3, también existía un incómodo sistema de entretenimiento on demand que te obligaba a salir de tu casa, alquilar una película y pagarla. Y por supuesto volver a pagar cuando te olvidabas de devolverla a las 24 o 48 horas… ¿Cómo te llevabas la película a tu casa? Claro, qué iluso, me olvidé de aclararlo: las películas, como muchas otras cosas, venían en DVDs. Los teléfonos, por su parte, eran bastante rudimentarios. En ese momento estaba en auge el BlackBerry, pero, si querías hablar un poco más, ya tenías que recurrir en la computadora a un sistema arcaico conocido como MSN Messenger, cuya consecuencia es que mucha gente de mi generación hoy continúa teniendo casillas de correo de hotmail.com. Pero el punto es que, en 2008, cuando la crisis comenzó a generar una visión más negativa del futuro, estaban empezando a existir, o a volverse masivas, muchas de las tecnologías que hoy utilizamos todos los días. El 31 de octubre de 2008, solo unas horas después de la caída de Lehman Brothers que provocaría una crisis casi sin parangón, Satoshi Nakamoto –el seudónimo utilizado por la persona o las personas detrás de la tecnología bitcoin– publicó el primer whitepaper de Bitcoin, proponiendo un sistema que permitiría superar la necesidad de intermediarios como los bancos y las instituciones financieras para facilitar y auditar las transacciones. Buen timing. Pero no solo cripto. WhatsApp, Twitter o Facebook. En muchos de los casos, estas tecnologías permitieron amplificar los mensajes de las protestas, y sirvieron como base para el surgimiento de nuevos tipos de líderes y activistas, pero también se volvieron blanco de críticas y en algunos casos fueron identificadas como una de las causas de los conflictos. Para el ensayista indio Pankaj Mishra, la historia occidental nos demuestra que la modernidad siempre estuvo asociada al desorden y los conflictos. Desde la Primera Revolución Industrial, el mundo asistió a un espiral de turbulencias, revoluciones y guerras a gran escala: La Revolución Francesa, las revoluciones de 1848, la Primera y Segunda Guerra Mundial, o el nazismo, entre otros. Pero para Mishra, que estas dos situaciones –la Primera Revolución Industrial y la explosión de conflictos civiles, bélicos e internacionales– se dieran al mismo tiempo no es por mera casualidad. Más bien existe un cierto efecto de causalidad entre una y otra. El autor indio se refiere al presente como un momento de salvaje violencia que “los futuros historiadores bien podrían ver como el comienzo de la tercera –la más larga y extraña– de todas las guerras del mundo: una guerra civil global”. Muy fuerte. Como podemos ver, canciones, literatura, columnas de opinión, ensayos y frases hechas como que todo tiempo pasado fue mejor fueron creando en los últimos años un sentido común negativo sobre el presente. Efectivamente vivimos en un tiempo extraño, en el cual podemos hacer una vacuna para una pandemia en menos de un año, pero más de trescientos millones de personas alrededor del mundo sufren de depresión. ¿Realmente estamos ante el peor momento de la humanidad? No soy historiador, ni tampoco pretendo hacer historiografía, pero me animaría a afirmar que debe haber habido tiempos peores. O que, en realidad, no estamos tan mal como creemos.»

Massa lanzó Precios Justos. «1.788 productos que van a tener el mismo precio hasta febrero»

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El ministro de Economía encabezó el lanzamiento del programa que apunta a disminuir la inflación, con un acuerdo que promete mantener casi 1.800 productos distintos con el mismo precio hasta febrero. Massa invitó a otras empresas a que participen del acuerdo.

«Es mentira que es magia bajar la inflación», resaltó el titular del Palacio de Hacienda y afirmó que la resolución del problema vendrá de la mano de «política fiscal ordenada, acumulación de reserva y trabajo coordinado». Según Massa, el programa Precios Justos le permitirá al Estado «recorrer un sendero a la baja en lo que más impacta en la vida de los argentinos que es la inflación». El ministro señaló que este nuevo acuerdo voluntario de precios que se extenderá hasta el 28 de febrero próximo, «resuelve uno de los problemas que tenemos en materia inflacionaria, no la inflación» ya que la misma –afirmó- «se resuelve con política fiscal ordenada, con acumulación de reservas y trabajo coordinado con las cadenas de insumo difundido». En el acto de lanzamiento, desarrollado en el porteño Centro Cultural Kirchner (CCK), el ministro instó a las empresas de consumo masivo que no firmaron el acuerdo a que lo hagan para «no perder el mercado», ya que consideró que los consumidores se volcarán a los productos del mismo. Según detalló el secretario de Comercio, Matías Tombolini, 102 empresas han manifestado su adhesión hasta el momento y anticipó que serán 114 al cierre de hoy y 125 para la semana que viene. «Hay 1.788 productos que forman parte de la canasta de Precios Justos que van a tener el mismo precio hasta febrero», precisó el funcionario refiriéndose al grupo de productos que se mantendrá sin modificaciones en sus valores. Por su parte, las empresas que ingresen al programa sólo podrán aumentar hasta un 4% mensual al resto de sus productos, abarcando así a otros 30.000, según señaló Massa.

Controles

La resolución dispone un esquema de control mediante el cual cada empresa deberá informar de forma mensual entre los días 1 y 10, el volumen total provisto a los supermercados de cada uno de los productos con precios fijos a la Subsecretaría de Políticas para el Mercado Interno.

Por su parte, en caso de que las empresas no puedan proveer el producto por causas ajenas a las mismas, deberán informarlo a las 72 horas de tomar conocimiento de dichas causa y comercializar, en su lugar, algún producto sustituto y equivalente. En cuanto a los supermercados, también deberán informar bajo el mismo esquema los volúmenes solicitados al proveedor y los efectivamente recibidos.

Al igual que en otros programas gubernamentales, los productos que formen parte del programa estarán señalizados en las góndolas, folletería y plataformas digitales con el nombre “Precios Justos”, al igual que en las puertas de ingreso de los locales adheridos.

Las empresas caerán en una infracción en el caso de no ofertar los productos, no identificar con la señalética a, al menos, el 80% de los mismos; o en el caso que establezcan alguna restricción al número de venta por consumidor o grupo familiar. También caerán en un incumplimiento si no responden “en tiempo y forma a los requerimientos de información”.

Multas a comercios

La Secretaría de Comercio anunció además que firmará convenios con las intendencias para fiscalizar los precios en los supermercados y transferirá a las autoridades locales “el 25% de lo recaudado por multas realizadas en cada distrito”.

Alfredo Sainz apuntó en La Nación que se espera que este paso en particular no pierda su esencia y se convierta en una fuente más de recaudación municipal, como sucedió en su momento con las tasas que cobran algunas intendencias, las multas de tránsito en el interior del país o las grúas de CABA.

La app Precios Justos, que sirve para ubicar los productos y controlar, se puede descargar aquí.

¿Inseguridad en las Atuchas? Respuesta a Runza y Rivas en «Clarín»

LO QUE MATA ES LA “EMANACIÓN RADIOACTIVO”

Un máster en Defensa, Ricardo Runza, y un politólogo licenciado, Eduardo Rivas, publicaron el 5 de este mes en la página editorial de Clarín que en el AMBA hay peligro de accidente nuclear. La causa: prácticas de seguridad en deterioro de Nucleoeléctrica Argentina SA (NA-SA) en el predio de las Atuchas 1 y 2. «Vamos a brillar, mi amor», como dicen los Redondos. Sostienen ambos editorialistas: “Sólo en este año ha habido tres señales que indican que la seguridad en este complejo se ha degradado. Un incendio de un barraca, un muerto electrocutado y recientemente ´un problema detectado en la turbina, localizada en un edificio ajeno al reactor´ de Atucha II, según el Presidente de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), José Luis Antúnez.” Según Runza y Rivas, estas cosas se ignoran por secretismo militar de NA-SA, firma donde (sic) nadie saca los pies del plato para no perder privilegios: “En el 2022, NA-SA tiene 3009 empleados, con sueldos de las autoridades superiores de $ 866.000, con 150 empleados que cobran entre esa cifra y $ 680.000, con un bono extra (que se cobra en enero) atado a la generación anual de energía y los 16 sueldos por año que contempla el convenio colectivo de trabajo del Sindicato de Luz y Fuerza”, escriben. Sobre esto de los sueldos, volveré. Sumando peras de aquí y naranjas lejanas, los autores nos recuerdan el peligro de desastre nuclear de la central ucraniana de Zaporiya, envuelta hoy en una guerra, y aprovechan para rendir homenaje, con peculiar gramática, no a su país pero sí al menos a un argentino: “Mientras esto sucede en el mundo, en este pobre gueto que se ha convertido la Argentina, todo resulta lejano. La cuestión nuclear gira sobre otro eje. Solo por la acción del embajador Rafael Grossi quien es el Presidente de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), el país cuenta con un rol significativo en el escenario internacional, pero éste no es producto de un Estado sino por un individuo, que ocupa un cargo relevante para todas las potencias del mundo, por sus propios méritos personales. No por una decisión de la elite política argentina, hoy entretenida en sus propias ambiciones”. Aquí paro la pelota. La agencia vienesa en los países hispanoparlantes se llama OIEA, no AIEA. Pero además Runza y Rivas llaman a Grossi “presidente” del OIEA (no hay ninguno, es el secretario general) y a su propio país, “este pobre gueto”. No creo que estos autores sean especialmente antisemitas. Pero con 107 muertos en atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA,  para insultar simultáneamente en una sola frase brutal a la colectividad judía y a su propio país hay que tener el cuero muy grueso, y en el caso de un politólogo, no muchas luces en su “business” específico. Planeta Clarín, por su parte, ya no pide respeto comunitario o credenciales técnicas, ni le teme a nadie o a nada. Ni siquiera a la gramática y la ortografía. De otro modo algún corrector –Clarín echó a casi todos, además de a la mitad de sus periodistas- habría impedido que se publicara, en tinta sobre papel, que en Zaporiya “el riesgo de emanación radiactivo (sic) emerge con fuerza”. O que Nucleoeléctrica se escriba Nuecleoeléctrtica (sic). El viejo GDA (Gran Diario Argentino) se menemizó. En contenido y forma. Aclaro que desde la entrada en línea de Atucha 1 en 1974, el complejo no generó accidentes nucleares ni radiológicos, aunque desde el ’86 no pasa año sin que algunos ecologistas libres de toda noción de ingeniería y operación de centrales no le prometan al AMBA un Chernobyl (o dos). Ojo, jamás llamaría ecologistas a R&R, Runza y Rivas. Tampoco técnicos. Aquel RBMK 1000 soviético que fue Chernobyl-4 es bien distinto de nuestras Atucha 1 y 2. Costó alrededor de U$ 200 por kilovatio instalado. Atucha 1 en cambio costó U$ 1.800, y la mitad fue a sistemas de seguridad, cifras en dólares de 1986. Y no sumo las decenas de mejoras de disponibilidad y seguridad que le hicieron la CNEA y después NA-SA a esa máquina a lo largo de décadas. Atucha 1 se eligió por licitación en 1968, tiempos del general (y presidente) Juan C. Onganía, anticomunista rabioso. En aquel concurso el RBMK no habría podido participar «por denominación de origen». Pero de haber podido el CALIN (Comité de Licenciamiento de la CNEA, precursor de la actual ARN) habría bochado la oferta por venir destripada simultáneamente de tres sistemas pasivos de seguridad: * el recipiente de presión, * el edificio acorazado de contención, * y el uso de grafito como opción de moderador, en lugar de agua, o agua pesada, para el caso de las Atuchas. El grafito, una vez incendiado, no se apaga (ver Windscale y Chernobyl). El agua, en cambio, no se incendia. Hablando de incendios, el de un galpón de materiales de construcción y telas, cuantimás alejado del edificio del reactor, no es un accidente nuclear ni radiológico. Una electrocución fatal en un playón de conexiones es algo muchísimo peor, sin duda, pero tampoco un asunto nuclear o radiológico. Esta última desgracia es horriblemente frecuente en la industria de distribución eléctrica, pero –gran diferencia- en un predio nuclear un accidente fatal, incluso por resbalón y caída, tiene prensa asegurada. Y justamente como la mujer del César no sólo debe ser honesta sino parecerlo, NA-SA comunicó ambos accidentes sobre el pucho en cada ocasión, y aclaró que no son nucleares ni radiológicos. Eso debería ser evidente para un experto en Defensa. Vea, magister, no hay “emanación radioactivo”. Pero una turbina que vibra y te obliga a poner la central Atucha II en “parada fría” tampoco es un accidente. Estimados, no es siquiera un incidente operativo. Se detiene la turbina para que no se dañe porque cuesta una ponchada de plata, mientras viene gente del proveedor (Siemens) para revisarla. La turbina no es un componente de seguridad, está lejos de la “isla nuclear” o SSS, o Steam Supply System, aislada del resto de la central por múltiples barreras físicas y por distancia. Es parecida a las muchas turbinas de vapor del centenar largo de centrales de gas natural que hay en nuestro país, que a veces hay que parar por vibraciones. Todo esto también fue comunicado al toque. Por ello, cuando R&R dicen que “NA-SA es una empresa con los defectos de las empresas estatales argentinas pero sobre la cual no se le ha posado la lupa con el rigor como se trata el caso de Aerolíneas Argentinas. Aquí el secreto prima. Parece vivir en tiempos de dictadura. Nada sale de ella”, están hablando huevadas. Lo hacen también cuando relatan, con una sintaxis asaz chueca incluso para el GDA, cómo Rafael Grossi llegó a la cumbre del OIEA, “pero éste (¿este qué?) no es producto de un Estado sino por un individuo, que ocupa un cargo relevante para todas las potencias del mundo, por sus propios méritos personales. No por una decisión de la elite política argentina”. Si Grossi los leyó (¡y si los entendió!), debe estar furioso: ese currículum lo pinta como un paracaidista. Miren, Rafael Grossi no nació de un repollo sino de un estado. Lo conozco desde que era un veinteañero brillante que empezaba su carrera en la DIGAN (Dirección de Asuntos Nucleares y Desarme de la Cancillería). Esa oficina la fundó en democracia el embajador Adolfo “Chinchín” Saracho para que el Palacio San Martín ayudara a la CNEA y a INVAP a vender tecnología nuclear argentina al mundo, pero pisando –en lo posible- pocos juanetes. No es fácil, aún si uno baila bien. La CNEA había hecho su primera exportación grande a Perú en 1978, los reactores de investigación y producción de radioisótopos RP-0 y RP-10, para furia de EEUU, que en represalia nos cortó el suministro de uranio altamente enriquecido. Eso iba a dejar parado incluso el reactor RA-3 de Ezeiza, que abastece de radioisótopos de uso oncológico y cardíaco a todo el Cono Sur. No les invadas su autodenominado «patio trasero” a los autodenominados americanos.

Rafael Grossi con cara de astucia y saber del asunto nuclear. Y sabe.

Saracho dejó la DIGAN en 1988 y, con una idea fija, rumbeó de embajador a Turquía, país al que entusiasmó en asociarse con INVAP para producir la central compacta CAREM «en vaquita». La idea era venderla de a decenas al menos a 20 países clientes de la considerable industria turca. Este tucumano, Chinchín, sí que bailaba. Imposible que no pisara algunos juanetes. El negocio del CAREM con Turquía podría habernos ganado  muchos miles de millones de dólares y un cambio enorme de perfil de país. Pero los difuntos Carlos Menem y Guido Di Tella cajonearon todo, a pedido de cierto organismo que no quiero llamar por su nombre, pero empieza con “State” y termina con “Department”. Es difícil que la Argentina nuclear logre dar pie con átomo sin que a estos muchachos les duelan los juanetes y griten “foul”: tienen los pies muy largos. Mientras Grossi, diplomático formado un año entero en temas atómicos por la CNEA e INVAP, como todos los “Saracho boys” de aquella DIGAN de los ‘80, iba abriéndose paso ascendente en la jerarquía del OIEA en Viena, INVAP fue haciéndolo en el mercado mundial de los reactores multipropósito. Las dos cosas ocurrieron juntas, y la primera habría sido muy difícil sin la segunda. Estos reactores de INVAP se diseñan a medida del cliente y en general incluyen instalaciones de investigación en materiales, para formación de recursos humanos y para producir radioisótopos, con más de algunos de estos ítems y menos de los otros, según cada comprador. Los reactores multipropósito cuestan algunos centenares de millones de dólares y son un nicho: el mercado atómico más fuerte y el que garantiza continuidad de pedidos es el de las centrales de potencia, máquinas que sólo producen electricidad. Y dentro de las máquinas de potencia, hoy parece prometedor el nicho de las SMR, las centrales chicas modulares por diseño, como el CAREM. Y como observan con acidez Runza y Rivas, esta centralita de potencia nuestra sigue muy incompleta. Pero nuestra trayectoria en reactores multipropósito ha sido bastante triunfal. Ganándoles en todas las licitaciones a EEUU, Francia, Canadá, la URSS, (luego Rusia), China y Corea, siempre por calidad de oferta y jamás por precio o financiación, INVAP, estimados Runza y Rivas, la firma criolla INVAP le vendió reactores a Argelia, Egipto, Australia, Holanda y Arabia Saudita, amén de plantas de radioisótopos a Cuba y la India. Mejor empresa del mundo en lo suyo, de lo cual Uds. parecen no tener idea. Y estatal además (¡como Aerolíneas!), cosa que quizás los desconcierta. El estado no les gusta. Al menos, el argentino. A todo esto Grossi tomó la dirección del Nuclear Suppliers Group (NSG) para que el OIEA, en las áreas grises de una tecnología que nació dual y de mal modo en 1945, tuviera una lista de componentes, materiales y servicios de venta permitida y otra de venta prohibida, todo actualizado a tiempo real. Esto implica negociaciones infinitas por artículos industriales muy poco nucleares, pero en general es bueno para el mundo y también para nuestro país. Olvidate de dirigir el NSG si no representás a un país con una oferta nuclear potente. Y resulta que entre 1978 y la actualidad, la Argentina se transformó en más que eso. Y dado el carácter dual de lo nuclear, un magister en Defensa seguro que eso lo sabe bien. Bueno, uno creería. La diplomacia nuclear nació antes que Grossi y que la DIGAN de Saracho, estimables R&R. Nació con la propia CNEA, en 1950. Por default curricular de la Cancillería, hasta que no apareció esta dirección, la CNEA debió encargarse de su propia diplomacia ante el OIEA, las Naciones Unidas y la multitud de organismos multilaterales relacionados con lo atómico. Y no podía no hacerlo, porque siempre fuimos un poco sorprendentes. En las sesiones científicas inaugurales del OIEA, en 1957, la delegación de la CNEA presentó de golpe 13 radioisótopos nuevos descubiertos aquí, el país del trigo, el gotán y los bifes de chorizo. Fue como entrar a la fiesta atómica en alpargatas, pero llevando del brazo a Marilyn Monroe. ¿Entienden qué burradas que escribieron? En el OIEA somos un país nuclear fundacionalmente exitoso, no un individuo superdotado para la diplomacia. Grossi llegó a Viena afianzándose en argentinos ya muy afincados en el organismo, sólidos como roca en lo técnico y diplomático: el capitán (RE) Roberto Ornstein en tratados de salvaguardias, el Dr. Dan Beninson y el ing. Abel González en radioprotección, todos gambeteadores, firuleteros y con pique, muy Maradonas y Messis en lo suyo. Como terminó por serlo, y por su talento personal, el propio Rafael. Pero hay mucho experto criollo en el funcionariado nuclear de las Naciones Unidas: allá por los ’80, los argentos eran el mayor grupo nacional dentro del equipo volante de inspectores de instalaciones atómicas del organismo. ¿Se enteran? Ya estrella en ascenso, Grossi pasó a dirigir las negociaciones del desarme nuclear de Irán, y tras años de trabajo agotador logró un acuerdo en 2015, el JCPOA... que el presidente Trump deshizo al toque de un codazo. Pero aquel prestigio a Grossi no se lo saca nadie, y con él ganó las elecciones para dirigir el OIEA a fines de 2019. ¿Ahora les cae la ficha, R&R? Nada de esto habría sucedido sin el estado argentino, o sin el apoyo de la élite política argentina. Al menos, de la no colaboracionista. Lectores: R&R eluden esas clasificaciones porque, según saben de tecnología, historia, diplomacia nuclear y redacción, no dan para élite. Al magister en Defensa lo define mejor su trabajo contra INVAP, cuando esta firma quedó en 2002 al frente de la radarización del espacio aéreo argentino. Los lobbistas de Raytheon, Thompson, Indra (y siguen las firmas) estaban furiosos con INVAP, pero se jodieron solitas. Al estrangularse unas a otras en juicios interminables por acusaciones de coima, sólo lograron hacer fracasar dos licitaciones consecutivas, la de Menem y la de De la Rúa. INVAP fue el modo en que el presidente Eduardo Duhalde salió del laberinto técnico y por necesidad: con el dólar alto, el país estaba colapsado de turistas en avión y había que radarizar a escape las rutas y terminales o comprarse incidentes y accidentes aéreos. La primer propuesta de radar 2D de aeropuerto de INVAP, el INKAN, cotizó a 1/3 de las ofertas anteriores de los oferentes de la OTAN, para iguales prestaciones. Pero, entrevistado en algunas monografías sobre radarización que debían presentar mis alumnos en los Talleres Federales de Periodismo Científico de 2007, Runza objetaba a INVAP como una empresa sin definición tecnológica, advenediza en el campo del control aeroespacial. Mi primer conocimiento de sus ideas, no de su persona, fue ése. Y al menos en 2002, Runza habría tenido razón. En 2007, ya no. Hoy INVAP (que también es estatal) tiene radarizadas las rutas aéreas y los aeropuertos del país, unificó con un diseño argentino el caos técnico anterior a 2014 de los radares de alerta de tormentas del Sistema Meteorológico Nacional, y viene desplegando sus unidades militares de alerta temprana, móviles y fijas, en fronteras, costas, camiones, vehículos todoterreno, naves y aeronaves. En materia militar le puso el radar 2D al rompehielos ARA Irízar, además ya tiene un prototipo de radar de apertura sintética volando en un Pucará Fénix de la Fuerza Aérea: ése es nuestro primer y minúsculo AWACS de bajo presupuesto. Habrá más. Y en 2021 y tras mucho penar en un mercado mundial muy caníbal, INVAP logró su primera exportación (dos radares 3D a Nigeria).

Un Pucará con un minúsculo “pod” de radar SAR de INVAP bajo el fuselaje. Parece una bomba sin aletas, pero adentro del carenado hay una pantalla de barrido lateral que puede sacar imágenes casi fotográficas de lo que hay en el aire, suelo y mar a distancias considerables, sin importar si que sea de noche, de día, o llueva o brille el sol.

Nada de esto le hace gracia a Su Graciosa Majestad, contra la cual en 1982 fuimos a guerra con cazas de ataque sin radar, y por ende imposibilitados de operar con muy mala meteorología o de noche. Allá en las islas se estaba bajo la guía de un único y vetusto Westinghouse AN/TPS-43 de vigilancia aérea en Puerto Argentino. Que por ser de origen OTAN, la Task Force a veces interfería, bloqueaba o engañaba sin sudar la camiseta. Y aún así les hundimos 6 barcos. Más de un mercachifle frustrado de chatarra militar gringa y otras viudas de la OTAN, con y sin gorra, se tragan con lágrimas esa piedrita: hoy tenemos algunos buenos radares propios. No todos los necesarios, por supuesto. Hay incluso un par realmente revolucionario: los de apertura sintética (SAR) en órbita en los dos satélites SAOCOM de la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales). Y sumando el debe y el haber, en dos décadas nos volvimos un modesto oferente en el mercado mundial de radares. No se debe confiar mucho en la grandeza argentina, pero menos aún en la modestia. No sólo el chiquitaje de la mentada alianza militar atlántica tomó nota de nuestros radares, sino el águila en la cima de ese tótem. Y el magister Runza, claro está. Según destrata hoy a NA-SA, el enojo contra el átomo al parecer le dura. Y con buena razón: INVAP nació de la CNEA, y nuclear.

La presidenta de la CNEA, Adriana Serquis, con el blindaje térmico del CAREM en IMPSA, Mendoza, antes de la llegada del componente a obra, en Lima, provincia de Buenos Aires.

Entiendo que él y Rivas desprecien, casi de pasada, al CAREM como un proyecto eterno. Y tienen toda la razón, R&R, lo es. El CAREM se presentó por primera vez en 1984. Pero ya conté cómo nuestro presidente más genuflexo destruyó una “joint venture” INVAP-TAEK para venderlo “urbi et orbi”. Me falta relatar lo que hizo después nuestro presidente más mamerto. En 1998 la CNEA tuvo presupuesto y una ley para construir el CAREM (la 25160). Pero entre 2000 y 2002 el ingeniero Jorge Lapeña, presidente de la CNEA impuesto por Fernando de la Rúa, agotó esa partida pidiendo sucesivos estudios de factibilidad del reactor. Como los informes siempre eran elogiosos, pedía otros. En 2002 dejó su cargo tras haberse patinado entero el modesto fondo de construcción del CAREM fijado por la ley en consultorías sucesivas, eso sí, todas favorables. Misión cumplida. Los eximo de contarles otras penurias y zancadillas. La obra del CAREM se inició con la excavación de cimientos recién en 2011, pero en 2016 el presidente Mauricio Macri, esa síntesis semiparlante de Menem y De la Rúa, la paró a su propio modo: al toque de asumir puso a la CNEA a pan y agua al reducir a la mitad los fondos de 2015 y dejarlos clavados en pesos. Y en 2018 dejó directamente sin un mango la obra del CAREM. De suyo, esta centralita tiene tres dificultades técnicas considerables todavía a resolver en su prototipo de 32 megavatios: el diseño muy innovador y complejo de sus 12 generadores de vapor, el del recipiente de presión y el de las barras de control. Tanta novedad toda junta nos dará bastante trabajo. Pero si hasta ahora el CAREM es un proyecto eterno no es por falta de “cocina” técnica sino porque le sobran enemigos externos e internos, y de yapa, grandotes. R&R, siempre hay lugar en la cola (de los otros). Si la imitación es el mejor homenaje, el CAREM tiene ya cinco homenajes en EEUU, Corea y otros países rápidos de cascos que prácticamente lo fotocopiaron gratis. El peligroso en serio (para nosotros) es sin duda NuScale, un clon estadounidense interesantísimo del CAREM: viene con un embale institucional, financiero y comercial que da miedo. NuScale tiene todo: aprobaciones regulatorias, subsidios federales, financistas privados, laboratorios nacionales, “siting” inicial en el de Idaho, constructuras poderosas asociadas y una cancillería competente que le logró más de una decena de memorandos de entendimiento de posibles compradores internacionales. NuScale tiene hasta resuelta la venta futura de la electricidad del prototipo a UAMPS, la red de cooperativas de Utah, Arizona, California, Idaho, Nevada, New Mexico y Wyoming. Lo que no tienen es una obra. Físicamente, NuScale no existe. Nuestro CAREM, al menos, volvió a avanzar bastante desde agosto de 2021, su obra civil es un laberinto impenetrable de varillas de acero y murallas ciclópeas de concreto ultradenso. Se lo puede recorrer y tocar. La obra hierve de actividad. Y no es imposible que debido a tan excesiva materialidad, para los autodenominados americanos, los que quizás dan miedo (al menos, un poco) seamos nosotros. Conviene matarnos mientras somos chiquitos. En eso estuvieron siempre, pero somos bastante resistentes. Una larga serie de sabandijas y de brutos sacó a la CNEA de su dependencia fundacional de Presidencia de la Nación en 1994, y del centro gravitatorio del Programa Nuclear Argentino desde entonces. El papel más relevante hoy le cayó a NA-SA, por défault antes que por voluntad. Sucede que esa firma factura. No cuelga de un presupuesto que te sostiene como la soga al ahorcado, el problema de la CNEA desde 1982.

En 2021 el CAREM volvió a avanzar en obra civil: algunas paredes de recintos auxiliares pero muy reforzadas en varillas de acero, a espera de recibir hasta 6 tipos distintos de hormigonado, según densidad y fluidez. El edificio de contención es circular, parcialmente subterráneo y de una solidez apabullante.

Aunque a NA-SA le pagan sólo a U$ 46 el MW/h, eso le da caja y fondos de obra. La experiencia de obra se la dio la historia. Desde 2021 la empresa recuperó la dirigencia que terminó Atucha II, abandonada 27 años, contra viento, marea y pronósticos fúnebres de “expertos”. También logró retomar al menos 150 de los 200 ingenieros nucleares que entre 2014 y 2018 le dieron 30 años más de vida a la central nuclear cordobesa de Embalse, y que Macri echó a la calle a pocos días de reinagurada la máquina… no fueran a repetir la hazaña. Dije que volvería sobre el tema de los sueldos. Entiendo que a R&R y al GDA les parezca mal pagar salarios de entre U$ 3000 y 2300 (a dólar “blue”) a los ingenieros a cargo de algo más de 1000 megavatios nucleares cercanos al AMBA. Es que formar ingenieros atómicos insume 10 años de academia, mínimo, sin contar años de posgrados locales o en el exterior, y de experiencia de obra. Ingenieros nucleares, no nos sobran. No le sobran al mundo. En el Hemisferio Norte, por cargos equivalentes a los que Uds. denuncian, indignados, en la Unidad de Gestión de NA-SA, se paga el doble y el triple, según país. Y esos ingenieros nucleares fuera de Argentina saben que no los premiarán con un despido colectivo tras una obra exitosa, y precisamente debido a que fue exitosa. Si con la feroz demanda mundial de hoy los ingenieros atómicos de NA-SA se van en tropel a EEUU o a la UE, como hace añares sucede con los de CNEA, que ganan muy mal… ¿Uds. duermen sin frazada, estimados? ¿A 119 km. de las Atuchas? ¿No los intimida la perspectiva de un “emanación radioactivo” oriundo de “Nuecleoeléctrtica” que deje patas para arriba a “este pobre gueto”? Hoy la CNEA le dio la obra civil del CAREM a NA-SA, para que salga rápido. Y NA-SA a su vez administra otros dos asuntos: uno, es el de la cuarta central, la Hualong-1 de la China National Nuclear Corporation. Como es venta “llave en mano” y máquina de uranio enriquecido, me entusiasma poco. Pero al Sr. Anthony Blinken, hoy al frente del State Department, La Hualong-1 lo entusiasma mucho menos: ese fierro viene de China. Y a EEUU una planta nuclear de ese origen en Argentina, país donde la Gran Democracia del Norte no logra vender ningún fierro nuclear desde los ‘50, le resultaría una derrota icónica. Pero además la actual dirección de NA-SA se niega a ser una simple operadora boba de centrales alemanas, canadienses o chinas: con el regreso de José Luis Antúnez volvió al rol de diseñadora-constructora, y su objetivo más profundo es poner no una sino varias máquinas de uranio natural y tubos de presión (como Embalse) en nuestro país. De operadora boba a diseñadora hay esa diferencia conceptual, la que separa a choferes de constructores de autos. El fierro con el que sueña NA-SA se parecería mucho a Embalse, que es una CANDÚ 6 canadiense. Pero tendría muchas innovaciones y mejoras criollas, algunas de las cuales se incorporaron entre 2014 y 2018 a la segunda vida de Embalse. Otras implicarían rediseño desde fojas cero.

José Luis Antúnez, el hombre que terminó Atucha II, hoy a cargo de NA-SA. Su objetivo: construir muchas centrales como Embalse, pero argentinas. No le faltan opositores.

La tecnología CANDU de base la tenemos comprada desde 1974: Embalse la terminó la CNEA sin canadienses, porque se piraron del contrato, el combustible se hace aquí en CONUAR (que exporta componentes al programa nuclear de la India) y somos dueños de la PIAP en Neuquén, hoy la mayor planta de agua pesada del mundo. Se juntan medio siglo de aprendizaje tecnológico y de inversión en RRHH y planta para uranio natural. Para hacer clones Nac & Pop de Embalse, tenemos la mesa servida. Pero hay quienes quieren patear la mesa, justamente por bien servida. EEUU militó contra las CANDÚ desde tiempos de Henry Kissinger: no quiere un mercado de agua pesada, sustancia que consideran proliferante. Tampoco quiere países inmunes a extorsiones por apagón nuclear si no hacés lo que te mandan. ¿O acaso en 1978 EEUU no nos dejó sin uranio enriquecido -algo que no producimos- por el crimen de venderle dos reactores a Perú? Como a toda la generación del viejo Jorge Sabato, para centrales de potencia nos sigue gustando el uranio natural. No nos pueden dejar sin combustible: lo hacemos nosotros. Y con las CANDU, también el 85% de los componentes. Y también el agua pesada.   Por algo los autodenominados americanos ya lograron, por presión y/o rosca, muchos atrasos y cierres de la PIAP, y tras haber intimidado y patoteado desde 1974 a la clientela natural de la candiense AECL para que no le compren más (si lo sabremos), aquella firma estatal canadiense, creadora de 49 CANDU en 7 países, vendió su división de centrales de potencia a Lavalin, una firma de construcción, en 2011: años y años sin ventas. No creo que hayan descorchado champagne secretamente sólo los autodenominados americanos: también los rusos y los chinos. Quedan 4 países donde las CANDÚ son una opción viva porque en su geología no sobra el uranio, pero estas maravillosas plantas canadienses pueden quemar también torio, 4 veces más abundante en la corteza terrestre. Pueden incluso usar las veces que quieras cócteles de torio y uranio reciclado. Tres de esos países son China, Corea e India, y éste último es el más activo. La India tiene un diseño CANDÚ propio y 16 centrales operativas, 7 en construcción y 8 planificadas. El cuarto país con pretensiones CANDÚ vuelve a ser Argentina, desde agosto de 2021, y desde entonces NA-SA amarroca cada chirolita que gana para diseñar los componentes de su quinta central. Que si Tata Dios nos guiña un ojo, no será europea, yanqui o china. India a su CANDÚ la llama IPHWR (Indian Pressured Heavy Water Reactor). Antúnez al modelo argentino lo llama “Proyecto Nacional”. Más cortito. Ahora juguemos al TEG diplomático, lector. Si Ud. fuera el mentado Tony Blinken y tuviera que eliminar el CAREM como competidor del NuScale, y de paso y cañazo sepultar de una maldita vez –al menos en Occidente- la tecnología CANDÚ, ¿no basurearía a NA-SA inventando problemas de seguridad nuclear? ¿Y no echaría mano para ello de un diario propenso a operetas de prensa? ¿Y de “expertos” locales? Sí, concuerdo, debe haberlos mejores.

Daniel E. Arias

Revisitamos «El estado, el capitalismo y la innovación. El pensamiento de Mariana Mazzucato»

Su reciente visita a Argentina y a Chile nos hizo revisar nuestros archivos. Esta nota la publicamos el 31 de diciembre de 2019. Ahora, casi 3 años y una pandemia después, encontramos que sus conceptos son aún más actuales:

Mariana Mazzucato es una economista nacida en Roma que​ es profesora de Economía de Innovación y Valor Público y directora del Instituto para Innovación y Propósito Público en University College London y el RM Phillips Chair en Economía de Innovación en la Universidad de Sussex. Es decir, tiene todas las credenciales académicas que otorgan respetabilidad.

A pesar de eso, sostiene teorías chocantes al pensamiento económico «correcto». Dice que el Estado es un actor necesario en la innovación capitalista. Y que el papel de los bancos en la creación de valor está sobreestimado. Esta crítica de uno de sus libros, publicada este mes, permite una visión de su pensamiento menos superficial que las habituales notas periodísticas. Recomendamos leerla con tiempo, no para aceptar sus ideas a libro cerrado. Para debatirlas.

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«Hay un tipo de trabajo que aumenta el valor del objeto al que se incorpora, y hay otro tipo que no tiene este efecto. En tanto produce valor, el primero puede ser llamado trabajo productivo: y el segundo, trabajo improductivo» (Adam Smith, La riqueza de las naciones, 1776)

«Los bárbaros barones del oro; ellos no encontraron el oro, no extrajeron el oro, no molieron el oro, sino que por medios de alguna rara alquimia todo el oro les pertenecía» (Bill Haywood, fundador del primer sindicato industrial de Estados Unidos, 1929)

«Entre 1975 y 2017 el producto interno bruto (PIB) real de Estados Unidos se triplicó: pasó de 5,49 a 17,29 billones de dólares. Durante ese periodo la productividad creció alrededor del 60%; sin embargo, desde 1979 los sueldos por hora reales de la gran mayoría de los trabajadores estadounidenses se han estancado o reducido. En otras palabras, durante cerca de cuatro décadas una pequeña élite se ha apoderado de casi todas las ganancias de una economía en expansión». ¿Es porque son miembros de la sociedad particularmente productivos?»

Así arranca Mariana Mazzucato, catedrática de Economía de la Innovación y Valor Público en el University College de Londres (UCL), el prefacio de su última obra: El valor de las cosas.

Autora de un sugerente y esclarecedor libro sobre el papel del Estado y las instituciones públicas en la creación de valor y el desarrollo económico en las economías occidentales, El Estado emprendedor, Mazzucato pone su atención, en su nuevo trabajo, en la distorsión que ha supuesto la imposición de una narrativa acerca de la creación de valor, así como en los criterios seguidos para su cuantificación e inclusión en las cuentas nacionales como parámetros representativos de los niveles de renta y bienestar de nuestras sociedades.

Mazzucato considera que se necesita una narrativa alternativa acerca de quién creó la riqueza, en primer lugar, y quién la extrajo, generalmente en su beneficio, posteriormente, Un proceso: la captura o extracción de rentas que bien podría describirse así: los tomadores se imponen a los hacedores y el capitalismo «depredador» al capitalismo «productivo», gracias a lo cual el 1% ha accedido al poder por encima del 99% restante.

En su tentativa de encontrar las bases en las que sustentar una teoría del «valor» que desvele correctamente los mecanismos de su creación y los agentes económicos, sociales e institucionales implicados, así como sus beneficiarios últimos, realiza una incursión histórica, desde los economistas preclásicos hasta la denominada revolución marginalista de la segunda mitad del siglo XIX. Una visión panorámica en la que sintetiza las aportaciones más relevantes a la teoría del valor que ocupa cerca de la mitad del libro, sin novedades interpretativas relevantes, que encuentra su justificación en la necesidad de establecer un anclaje en la teoría del valor-trabajo formulada por los principales economistas del clasicismo económico (Smith, Ricardo y Marx), prevalente hasta la revolución marginalista (Walras, Jevons y Menger) y la sistematización posterior de Pareto y Marshall, que contribuyeron a imponer en el pensamiento económico triunfante una teoría expresiva del valor de carácter subjetivo y desvinculado del coste del factor trabajo, por la que la utilidad marginal y la escasez determinan los precios y el tamaño del mercado. El precio sería, en última instancia, la medida del valor.

Así, lo que el modelo ganaba en versatilidad lo perdía en la falta de capacidad para medir lo que Smith llamaba «la riqueza de las naciones»: la producción total de una economía en términos de valor.

Mazzucato se ve en la necesidad de explicitar qué entiende por los conceptos de creación y extracción de valor. Por «creación de valor» se refiere al modo en el que las diferentes clases de recursos (humanos, físicos e intangibles) interactúan con el fin de producir nuevos bienes y servicios. Por el contrario, «extracción de valor» supondría que las actividades se centrarían únicamente en mover recursos y productos ya existentes y en ganar de manera desproporcionada con su comercio posterior.

Su objetivo de crear una economía más justa en la que la prosperidad se comparta de una manera más amplia y que, por lo tanto, sea más sostenible lo vincula no solamente a una política progresista de gravar la riqueza, sino a lograr una nueva narrativa, una nueva interpretación y un amplio debate acerca de la creación de riqueza. Y, para ello, echa mano del pensamiento clásico, que partía de una distinción clara entre el «trabajo productivo» y el «improductivo» y una visión ricardiana de la teoría del valor-trabajo que rescata, al tiempo que la reinterpreta con Marx y que considera más adecuada que la teoría neoclásica o marginalista para profundizar en la cuestión del «valor» en la economía globalizada actual.

La innovación en el sector financiero y la industria farmacéutica

Para Mazzucato, el extraordinario crecimiento del sector financiero, con ser preocupante, no lo es tanto como el intenso proceso de financiarización del conjunto de la economía.

El término «banca en la sombra» acuñado en 2007, describe un conjunto de instituciones bancarias o parabancarias que realizan actividades similares a las de la banca y que generan una amplísima red de diferentes intermediarios financieros, no sometidos a una regulación tan estricta como los bancos y que, surgidos de la nada, se expanden allí donde los bancos han sido condenados a contraerse. Como se caracterizan, en general, por ser «finanzas impacientes» que buscan retornos elevados a corto plazo, su comportamiento puede afectar a la capacidad productiva de la economía y a su potencial para la innovación.

Un fenómeno de nuestro tiempo, pero no inusual. Ya Winston Churchill, en 1925, siendo ministro de Hacienda y al observar la manera en que estaban cambiando las finanzas, afirmó que «prefería ver las finanzas menos orgullosas y a la industria más satisfecha».

«La intermediación financiera -el coste de los servicios financieros- constituye una forma de extracción de valor cuya escala reside en la relación entre lo que cobran las finanzas y el riesgo que realmente asumen» (pág. 215).

Así, la denominada gestión de cobros se ha convertido en una de las carácterísticas que definen el capitalismo moderno, y su reforma, no imposible, a través del establecimiento de una tasa a las transacciones financieras -aún no implantado- podría facilitar la reasignación hacia las inversiones a largo plazo en vez de los sustanciosos, aunque no creadores de valor, intercambios rápidos de un milisegundo.

El concepto de innovación es central en el análisis de Mazzucato.

Existe un acuerdo general sobre el papel de los cambios tecnológicos y organizativos como fuente principal de crecimiento y de creación de riqueza a largo plazo. Pero, para la autora, la innovación exige para su proceso de creación la presencia de tres carácterísticas: su carácter acumulativo, la incertidumbre que la preside y su carácter colectivo.

Es acumulativa, y en muchos casos el resultado de una inversión preexistente y en gran medida, fruto de inversiones a largo plazo que se realizaron a través de los años.

Es incierta. Con un alto grado de fracaso, y en general puede requerir mucho tiempo desde la concepción de la idea hasta su realización y comercialización. Con frecuencia pueden pasar décadas,

Y es colectiva. Como la autora desarrolló en su aclamado El Estado emprendedor, las ayudas públicas de Estados Unidos se encuentran detrás de innovaciones como el i-Phone, Siri, el GPS o la pantalla táctil, y supusieron ingentes cantidades de dinero gastado por el Departamento de Defensa de EE. UU., su armada, la CIA o la DARPA (Agencia de Proyectos de Inversión Avanzada de Defensa).

En el sector farmaceútico, la investigación muestra que el origen en los avances de dos terceras partes de los medicamentos más innovadores (nuevas identidades moleculares con calificación prioritaria) se remonta a la financiación de los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU.

Una de las formas de extraer valor o «extracción de valor patentada» se realiza a través de la instrumentalización de patentes, herramientas asociadas como los copyrights y las marcas registradas, que han pasado de ser mecanismos para estimular la innovación a medios utilizados para su bloqueo. Lo exponía así The Economist (08-10-2015): «Se supone que las patentes propagan el conocimiento al obligar a sus propietarios a exponer su innovación para que todo el mundo la vea (?). En lugar de eso, el sistema ha creado una ecología parasitaria de trols y detentadores de patentes defensivas que bloquean la innovación, o la entorpecen a menos que puedan hacerse con una parte del botín».

Un fenómeno de extracción de valor que es posible que no encuentre un ámbito más representativo que en el del precio de los medicamentos.

Un caso reciente ilustra cómo las patentes conducen al monopolio.

En 2014 el gigante farmaceútico GILEAD sacó al mercado un nuevo tratamiento para el virus de la hepatitis C llamado Sovaldi, que supuso un avance notable respecto a las terapias existentes contra esta enfermedad que afecta a 3 millones de personas en EE. UU. y a 15 millones en Europa. En el mismo año, GILEAD lanzó una versión mejorada de Sovaldi conocida como Harvoni. Un tratamiento de 3 meses cuesta 84.000 dólares (mil dólares por pastilla) en el caso de Sovaldi y 94.000 dólares en el de Harvoni.

¿Cómo justifica la industria el cobro de estos precios que son centenares de veces más altos que los costes de producción?

Una línea de defensa tradicional de la industria consistió en justificar los precios por el enorme gasto en la investigación previa hasta la comercialización del producto, pero la realidad es muy distinta: los gastos en investigación básica en la industria farmaceútica son, en general, muy bajos en comparación con los beneficios que genera. También es muy bajo el gasto en marketing, y con frecuencia menos de lo que dedican a subir a corto plazo el precio de las acciones, las opciones sobre acciones y el pago a los ejecutivos.

Además, la financiación que da paso a la innovación farmaceútica definida en términos generales como nuevas entidades moleculares procede, fundamentalmente, de laboratorios financiados con dinero público.

La industria farmaceútica concentra cada vez más el gasto en I+D en la fase de desarrollo menos arriesgada y en los «medicamentos equiparables» que solo presentan ligeras variaciones de los productos existentes.

En el caso de Sovaldi y Harvoni se calcula que los inversores privados no gastaron más (y quizás menos) de 300 millones de dólares en I+D durante una década. En los primeros seis meses de 2015 los dos medicamentos generaron alrededor de 9.400 millones de dólares en ventas (y 45.000 millones de dólares en los tres primeros años desde su lanzamiento entre 2014 y 2016).

Una realidad incontestable que obligó a modificar la línea de defensa de la industria y a utilizar un argumento alternativo: los precios son proporcionales al «valor intrínseco de los medicamentos». El «valor» se sitúa como el referente fundamental del precio.

John LaMattina, antiguo vicepresidente de Pffeizer fue más explícito que nadie. En 2014, en un artículo publicado en la revista Forbes con el titular «Los políticos no deberían cuestionar el coste de los medicamentos, sino su valor», mantuvo que el precio debería vincularse con el valor que el medicamento aporta en términos de salvar vidas, mitigar el dolor y reducir los costes sanitarios generales, y, al hablar del medicamento Soliris, de la farmaceútica Alexion, utilizado para tratar una forma poco común de anemia y trastornos renales, con un precio de 440.000 dólares/año por paciente, argumentó que el precio no tenía ninguna relación con los costes de I+D necesarios para sacar el medicamento al mercado.

Un análisis básico y ortodoxo de la elasticidad de demanda ( es decir, la sensibilidad de los consumidores a los cambios de precios, dependiendo de la carácterística de los bienes), en el caso de algo que se necesita para sobrevivir, combinado con una situación de monopolio de los productores protegidos por patentes, es decir, una combinación de demanda rígida y monopolio da como resultado unos precios exorbitantes en los medicamentos especializados.

El capitalismo de plataforma

Se suele describir con este nombre la nueva forma en la que se producen, comparten y se entregan bienes y servicios; una forma más horizontal en la que los consumidores interactúan entre sí sin o con una mínima intervención de las instituciones tradicionales.

En este marco funciona la denominada economía colaborativa, reduciendo las fricciones entre los dos lados del mercado, conectando eficientemente a compradores y vendedores y a clientes potenciales con anunciantes.

La búsqueda de economías de escala (basadas en el tamaño de la red) y de economías de alcance (basadas en el abanico de servicios distintos) propicia que «el tamaño y crecimiento de las empresas más representativas no parece tener límite. Los efectos de red que se extienden por los mercados online añaden una carácterística importante: cuando una empresa establece su liderazgo en un mercado, su dominio aumenta y se perpetua automáticamente»( pág. 300).

Seis empresas (Facebook, Google, AOL, Yahoo, Twitter y Amazon) constituyen alrededor de un 53% del mercado publicitario digital (solo Google y Facebook representan el 39%).

Esta posición dominante implica que los gigantes digitales pueden imponer sus condiciones a los usuarios y a las empresas que son sus clientes, que no tienen opciones de cambio si no se sienten satisfechos, pues como dice Evgeny Morozov » no hay una segunda Amazon al que puedan irse».

Un problema a futuro, porque el auge de la «economía colaborativa» probablemente extenderá el intercambio de mercado a nuevas áreas, en las que las dinámicas de dominación mercantil parecen preparadas para perpetuarse a si mismas.

De una mirada ingenua sobre Google se podría inferir que proporciona servicios gratuitos a sus usuarios. La realidad es que son los usuarios quienes aportan a Google los inputs necesarios para su proceso de producción: nuestros datos personales son la materia prima con la que se configura el big data.

Google obtiene el grueso de sus beneficios de la venta a otras empresas de sus espacios publicitarios y de los datos de los usuarios: «Si algo es gratis online, tú no eres el consumidor, eres el producto».

Los modelos de negocio de Facebook y de Google se basan en la mercantilización de los datos personales, transformando por medio de la alquimia de un mercado bilateral, nuestras amistades, intereses, creencias y preferencias en propuestas vendibles. La llamada economía colaborativa se basa en la misma idea.

Parece comprensible, como sostiene Morozov, entonces, que, «en lugar de pagar nosotros a Amazon una tarifa por utilizar sus capacidades en inteligencia artificial -construida con nuestros datos-, debería exigírsele a Amazon que nos pague a nosotros».

Mazzucato ha descrito en su último libro un mundo inquietante, en el que el relato en torno a la creación de valor pertenece a las grandes y poderosas empresas , auténticos monopolios sin regulación en el mundo digital que a través del dominio ideológico establecen que el precio determina el valor y que los mercados representan el único mecanismo para estipular el precio.

La expresividad y contundencia de los ejemplos que representan esta denuncia deberían, sin embargo, completarse en dos direcciones: una, a través de un análisis empírico de un mayor número de empresas y sectores, y otra tratando de extender lo que fundamentalmente constituye un análisis del Estado y del sector público en EE. UU., con agencias e instituciones con un reconocido planteamiento estratégico, a otros territorios y ámbitos geográficos con un menor nivel de desarrollo y prácticas consuetudinarias muy diferentes respecto a la acción pública, sin olvidar la presencia perniciosa de la incompetencia o la corrupción que con excesiva frecuencia les acompaña.

Mazzucato ha realizado un trabajo sugerente que nos obliga a revisar en profundidad el análisis y nuestra propia consideración, a veces errónea por simplista, del papel de los gigantes digitales y del uso del big data en la configuración de nuestra sociedad y que nos desvela la importancia y la necesidad -en línea con Piketty- de contribuir al debate ideológico en busca de una sociedad más justa e igualitaria.

140 millones de hectáreas en Argentina afectadas por sequía. 7 millones en forma muy severa

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El registro acumulado de lluvias en la Zona Núcleo entre 2020 y 2022 es más bajo que el registrado entre 2007 y 2009, una de las sequías más intensas.

La Mesa Nacional de Monitoreo de Sequías identificó en su última reunión 140 millones de hectáreas en sequía en Argentina, de las cuales más de 7 millones se encuentran en categoría de afectación severa. En esta última categoría, fueron identificadas las tres provincias donde la situación es más grave, de acuerdo al informe de la Mesa Nacional de Monitoreo: Buenos Aires (44 partidos), Santa Fe (4) y Entre Ríos (5). Respecto de las precipitaciones, en septiembre, octubre y lo que va de noviembre “se acentuó la falta de lluvias en el centro-este del país agravando los impactos de la sequía, especialmente en la zona núcleo”. Asimismo, el análisis destacó que “el déficit acumulado de precipitación en la zona núcleo entre 2020 y 2022 es más bajo que el registrado entre 2007 y 2009, una de las más intensas sequías que haya afectado a la región”. Además, de acuerdo al informe, los índices de humedad del suelo muestran condiciones de sequía extrema en el norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe. A su vez, desde la Mesa Nacional explicaron que “la condición actual de los cultivos, tanto extensivos como intensivos, en el norte de Buenos Aires se encuentra afectada, de manera tal que se esperan rendimientos muy por debajo del promedio histórico, e incluso pérdidas totales y reducción del área sembrada”. En esa línea, adelantaron que resulta probable “que el trigo que se sembró en el área con sequía severa actual tenga rindes muy bajos o no se coseche y que el maíz llegue al inicio de su periodo crítico a sequía con reservas escasas o deficitarias”. “Se reporta también afectación en la actividad ganadera; es esperable que en muchos casos no se pueda sembrar y esta superficie pase eventualmente a soja o maíz tardío”, concluyeron.

Tandanor botó el nuevo buque hidrográfico ARA Petrel

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El ministro de Defensa, Jorge Taiana, acompañado por su par de Salud, Carla Vizzotti, y el presidente del astillero Tandanor, Miguel Tudino, presidió el acto de botadura del nuevo buque Hidrográfica ARA “Petrel”, diseñada y construida íntegramente en esta empresa estatal, que así celebró 143° aniversario de creación. El 10 de noviembre de 1879 el presidente Nicolás Avellaneda puso en funcionamiento los Talleres Navales de Marina para el mantenimiento de los buques de la Armada Nacional Argentina. Con distintos nombres y en general la misma finalidad, siguieron en su lugar en la Costanera Norte de la ciudad de Buenos Aires, pese al intento, sucedido en 1994, de expropiar las instalaciones para construir un barrio caro con vista al río. Desde 2006, junto con el vecino astillero de submarinos Alte. Storni, ambos gigantescos talleres forman el complejo CINAR. Varias empresas nacionales, como REDIMEC, llevaron a cabo a la instalación de los equipos del buque. La empresa de Tandil, cuyo mercado habitual es el aeronáutico, en este caso llevó a cabo la instalación de las respectivas consolas del puente de mando de buque hidrográfico, como de los montajes de diferentes antenas y sensores. La foto permite ver un puente muy moderno, un «full glass», prácticamente sin instrumentación analógica.
Consola en el ARA Petrel

Investigan retrasar la sintomatología y transcurso del Alzheimer hereditario

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Una red internacional de especialistas que estudian esta enfermedad llevará adelante ensayos en la provincia de Chaco, en una comunidad donde se registran casos frecuentes.

La enfermedad de Alzheimer hereditaria, que causa pérdida de la memoria y demencia en personas entre los 30 y 50 años, puede «retrasar su sintomatología y transcurso» a partir de un tratamiento de prevención que será implementado en Argentina en los próximos meses, convirtiéndose en «el primer país en empezar este tratamiento en América Central y del Sur». La variante de Alzheimer denominada autosómica dominante (ADAD), es un subtipo poco frecuente que suele producir pérdida de memoria y demencia entre los 30 y los 50 años de edad y afecta a menos del 1% de la población total de personas con Alzheimer, indicó la Dominantly Inherited Alzheimer Network (DIAN) red internacional de investigación sobre esta enfermedad. Sin embargo, a partir de este subtipo se descubrió que la enfermedad produce cambios en el cerebro que ocurren años antes de la detección actual de sus síntomas clínicos, motivo por el cual los investigadores de la DIAN desarrollaron un tratamiento que actúa antes de las primeras manifestaciones de la enfermedad. El doctor en medicina Randall Bateman, director de DIAN, afirmó que esta enfermedad compromete partes del cerebro relacionadas con «la memoria, la resolución de problemas, también afecta las habilidades parcialmente que en los últimos años se van alterando de manera continua pero progresiva». En 2019, se identificó en Argentina a varias personas con ADAD en una comunidad de la provincia de Chaco, las cuales fueron invitadas a participar en una investigación sobre esta enfermedad, cuyos resultados se cree que «pueden extrapolarse a la variante esporádica más común de Alzheimer», indicó Fleni, organización que se encuentra trabajando junto a DIAN. Ricardo Allegri, jefe de Neurología Cognitiva de Fleni, explicó que «cuando una persona tiene este tipo de Alzheimer, el 50% de la descendencia tiene probabilidades de tenerlo también», y agregó que en el caso de Chaco «para la cantidad de personas que tienen la enfermedad, la incidencia es alta». Por este motivo, la investigación en comunidades estratégicas como en Chaco «permiten estudiar la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas, posibilita estudiar lo presintomático, es un modelo que te permite llegar mucho antes», sostuvo Allegri. Y añadió que esto posibilita «actuar con los ensayos farmacológicos antes de que aparezca la sintomatología». De este modo, Argentina que se convertirá en «el primer país en empezar en América Central y del Sur este modelo de prevención», señaló Randall Bateman, quien agregó que tiene expectativa en que «esto puede retrasar la enfermedad y el transcurso». Asimismo, la prueba que se realizará en Chaco para evaluar el tratamiento se compone de «dos drogas que actúan sobre las dos vías neuropatológicas que tiene la enfermedad. Este es el primer ensayo que va a actuar sobre las dos cosas», señaló Bateman. Y agregó que «las personas con esta mutación genética y la sintomatología a los 30 años, a partir del tratamiento pueden empezar a tenerla a los 40, a los 50 o incluso más tarde». Por último, el experto señaló que «cualquier familia del país puede contactarse para el tratamiento con Fleni, ya que no tiene costos en los estudios ni en los tratamientos de este tipo de enfermedad».

La Agencia I+D+i llama a crear nuevas Empresas de Base Tecnológica (EBT) y a consolidar las que existen

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La Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico Y la Innovación (Agencia I+D+i), a través de la Dirección Nacional del Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC) convoca a la presentación de proyectos para el desarrollo de emprendimientos de base tecnológica.

Se busca construir capacidades nacionales en sectores de alta demanda y rápido crecimiento. Para acceder a la página de EBT 2022 – Creación y Fortalecimiento, cliquear aquí.

Los EE.UU. que mostraron estas elecciones. No es lo mismo que la pelea por el control de Congreso

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Este es el mapa de los resultados provisorios de la elección de este martes para la Cámara de Representantes, «the House». Allí la mayoría Demócrata era mínima, y es muy probable que los Republicanos obtengan el control, por una diferencia mucho más pequeña que la esperada. (En cuanto al Senado, como informamos aquí, todavía están contando en 3 estados, y probablemente no se sepa el resultado hasta el 6 de diciembre, en una segunda vuelta en Georgia. Pero no cambiará el hecho que los próximos 2 años serán una larga pulseada entre la Casa Blanca y el Congreso. De todos modos, su sistema le da mucho más poder la Presidente en asuntos de política exterior que en la interior). Pero no es el punto de esta nota. Ya lo decimos en el título: esta es una imagen impresionista del Estados Unidos real. Las dos costas, Este y Oeste, con las grandes ciudades, densamente pobladas y cosmopolitas. Y en el medio, los estados de las ciudades medianas y los pueblos, cristiano y conservador. Es una simplificación, por supuesto. La realidad siempre es más compleja. Pero el dato fundamental es que son casi dos países, que se miran con desconfianza o con sorna. Y el gobierno federal ha perdido legitimidad ante una parte considerable de su población.  

«El CAREM confirma la capacidad del país para desarrollar y construir centrales nucleares”

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Adrián Alejandro Ruiz, Jefe del Departamento de Tecnología del Hormigón del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, habla sobre la construcción del Reactor Nuclear CAREM y la participación del INTI en la tarea.

«-¿Qué significa la construcción de este reactor para la Argentina? La construcción de este reactor confirma la capacidad del país para desarrollar y construir centrales nucleares. Así, mejoran las posibilidades de acercar la energía a centros urbanos alejados y, por lo tanto, se disminuye el transporte de energía. A la vez, de esta manera, se puede ampliar la generación energética mediante la instalación de otro módulo en función del aumento de la demanda, ya sea por aumento en la población o en el requerimiento de las industrias. -¿Puede explicarnos qué es el Carem? El CAREM es el primer reactor nuclear modular diseñado y construido íntegramente en la Argentina por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Se trata de un reactor cuyas instalaciones asociadas se encuentran encapsuladas en un mismo espacio, y de ese modo se minimizan riesgos en caso de eventuales fugas de energía del núcleo. Ello supone múltiples barreras de prevención, que darían tiempo suficiente para tomar medidas de protección. La CNEA es el generador del proyecto y Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima (NASA) es la empresa gerenciadora que subcontrata al INTI y demás empresas que intervienen en la construcción. -¿Este proyecto en particular, puede ser el primer paso para este tipo de energía en la Argentina? La energía nuclear está presente en la Argentina desde hace muchísimos años, y es de público conocimiento que hay capacidades de desarrollo, exportación e investigación en temas como la medicina nuclear y la provisión de energía. En particular este proyecto mejoraría la matriz energética, ya que son reactores que se pueden construir en forma relativamente más rápida que otro tipo de centrales nucleares de mayor magnitud. -¿Cuál sería la proyección del Carem y la del INTI de acá a futuro? El rol del INTI consiste en la asistencia técnica en la construcción de la infraestructura civil que albergará al reactor, a través de la operación de un laboratorio a pie de obra, para hacer el control de calidad de los materiales (agregados, aditivos, suelos, acero, hormigón fresco y endurecido, morteros de alta prestación, etc.). El INTI debió instalar personal permanente para las tareas continuas in situ y temporario para cubrir los aspectos de medio ambiente, higiene y seguridad, calibraciones y verificaciones, ensayos externos y a su vez la implementación de un sistema de gestión según la norma ISO 17025 para el laboratorio de control, que es auditado periódicamente. Debemos diferenciar la construcción de la obra civil de la construcción del reactor y sus instalaciones anexas y que las competencias de CNEA, NASA e INTI se encuentran perfectamente delimitadas. En el INTI seguiremos apoyando estas iniciativas, y esperamos estar en los próximos proyectos aportando nuestra experiencia y conocimiento en el país y en el mundo. -¿Cuándo cree que terminará de construirse y cuándo estará activo? Es difícil asegurar una fecha desde el ámbito que compete al INTI ya que nuestra actuación acompaña las actividades de las empresas subcontratadas para la construcción, que a su vez está sometida a la inspección tanto de NASA como de CNEA para dar el consentimiento para el avance. Se trata de una estructura muy compleja y con múltiples proveedores y actores. El contrato INTI-NASA es de 30 meses por el momento.»

Un federalismo disfuncional

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Julio Burdman, licenciado en Ciencia Política (UBA) y Doctor en Ciencia Política (Instituto de Estudios Políticos de París), docente e investigador en la Universidad de Buenos Aires y la Universidad de la Defensa Nacional, se atreve con una de las vacas sagradas del discurso político argentino. Reproducimos esta nota de «El Estadista»: «Algunos gobernadores e intendentes que estaban de licencia renuncian al gabinete nacional para volver a sus queridos terruños. Otros gobernadores en funciones luchan para suspender las PASO y desdoblar las elecciones, para despegarse de la política nacional, a la que consideran un ámbito tóxico. Otros, mientras tanto, intentan convencer a la sociedad que el litio o el río Paraná son asuntos provinciales, y no nacionales. Todas escenas de un federalismo descontrolado, cuyas pequeñas lógicas parroquiales tienen sentido en los microclimas territoriales, pero nos impiden pensar estratégicamente. Es decir, como un país. Todas estas escenas se inscriben en uno de nuestros más graves problemas, que es esa criatura institucional deforme y disfuncional llamada «federalismo argentino». Se trata de un modelo singular de organización del Estado, que se fue construyendo sin criterio estratégico ni voluntad popular a partir de la denominada Revolución Libertadora.
Desde 1955 en adelante, una sucesión de parches políticos dictatoriales, finalmente legitimados por la Constitución de 1994, nos hicieron así. El nuestro es un caso único: tenemos todos los problemas universales del federalismo -localismo egoísta, litigiosidad excesiva de las provincias contra el gobierno nacional, hipertrofia burocrática y tributaria- y carecemos de todas sus virtudes -contrapeso del poder presidencial, más democracia local, eficiencia fiscal. Para peor, la lógica deforme del singular modelo federal argentino empeora con el tiempo: las dirigencias provinciales piensan cada vez más en cómo llevar más agua para sus molinos, y debilitan al gobierno nacional. Que se volvió incapaz de pensar y actuar en términos que beneficien al conjunto de los argentinos. El problema no es nuevo. En los años ’90, el «problema federal» era macroeconómico. Los reformistas liberales de la época -Menem, Cavallo, la Alianza-, y sobre todo los economistas que trabajaban para ellos, sabían que debían mantener controlado el gasto público agregado para que el sistema de convertibilidad funcione. Y veían que las provincias eran un obstáculo, ya que la lógica política del sistema las llevaba a gastar cada vez más, y al gobierno nacional a ser más condescendiente con ellas. Por eso, los economistas se obsesionaron con dos temas: la coparticipación federal y una reforma del Estado que permitiese limitar el crecimiento de las burocracias provinciales. Nada de ello prosperó: los estados provinciales fueron creciendo en funciones, y reciben cada vez más dinero de la torta coparticipable. En el Siglo XXI, se agregó el problema geoeconómico. Las gobernaciones provinciales quieren participar de todos los negocios estratégicos de la Argentina. En su eterna queja contra el «centralismo porteño» -un discurso que nunca falla, como la defensa de los osos panda bebé-, los gobernadores siempre reclaman más. En los últimos días, los gobernadores del noroeste se opusieron a la propuesta del gobierno nacional de formar, junto a Bolivia y Chile, una organización multilateral de exportadores de litio -una idea que tampoco es nueva- y los del Litoral piden controlar la administración de la Hidrovía del Paraná – Paraguay. Todos los temas de fondo de la Argentina están atravesados por las provincias que quieren defender a toda costa sus intereses locales, y un Gobierno Nacional que apenas las contiene.  Se repite la letra y la lógica de la Constitución de 1994, la misma que les transfirió a los gobernadores la propiedad de los recursos hidrocarburíferos y minerales. Esa Constitución fue una miopía fenomenal de la dirigencia nacional de los años ’90 -si es que había una-, que no anticipó la importancia que tendrían los recursos naturales en el futuro próximo. Lo que hicieron los constituyentes de Santa Fe fue comparable a la Rusia de Boris Yeltsin, que se desprendió alegremente de Kazajstán, Azerbaiyán y otras repúblicas soviéticas ricas en petróleo, que en aquellos años parecían un lastre fiscal para Moscú. La provincialización del petróleo y la minería dejó a Argentina sin instrumentos para tener una política nacional en dos industrias claves.  Las provincias dueñas de estos recursos son las que llevan adelante las negociaciones con los inversores extranjeros. Y obtienen acuerdos que lucen convenientes para sus jurisdicciones, pero que tienen poco impacto colectivo en el largo plazo. A su vez, con idéntica lógica, muchas poblaciones locales decidieron prohibir ciertas formas de minería. El resultado: un país con poca minería y que importa energía. Si esa misma lógica se impone en nuestra «arteria aorta» fluvial y en el litio, la miopía se habrá transformado en ceguera.»

Julio Burdman

Comentario de AgendAR:

La crítica de Julio Burdman al sistema vigente es válida, y debatirla requiere una extensión y profundidad que no caben en un artículo. Entonces, sólo queremos añadir una observación. Si el Estado Nacional se propone en serio corregir una situación que le impediría trazar políticas nacionales para los recursos naturales, deberá poner sobre la mesa de negociación su fuente principal de recursos, que cuando fue diseñada en la gestión de Duhalde en la crisis profunda que siguió a la caída de la convertibilidad, no se pensó en dar participación a las provincias. Nos referimos, claro, a las retenciones sobre los productos del agro que se exportan.

A. B. F.

Massa anunciará «Precios Justos». Quiere que queden fijos cuatro meses

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Sergio Massa anunciará mañana viernes 11 el acuerdo de Precios Justos con más de cien industrias de consumo masivo y las principales cadenas de supermercados.

Lo anticipó anoche del miércoles el ministro de Economía en una entrevista televisiva. “Habrá precios fijos para 1.400 productos durante 4 meses y el resto de los bienes que elaboran las empresas involucradas no podrán aumentar más de 4% por mes”, indicó el funcionario. Massa también anticipó que hoy jueves se conocerá el nuevo aumento de jubilaciones y pensiones para diciembre por la ley de movilidad y reveló que el Gobierno enviará al Congreso un proyecto de ley para declarar la autarquía del Indec. “Mi desafío y mi responsabilidad es bajar la inflación un punto por bimestre para llegar a diciembre de 2023 con alzas de precios menores al 3 por ciento”. En cuanto a Precios Justos, señaló que los consumidores podrán comprobar que los valores sean los acordados mediante una aplicación que leerá los códigos de barra de los productos. En caso de incumplimientos, podrán hacer la denuncia desde la misma aplicación. El programa involucrará a las empresas que abastecen el 86 por ciento de los alimentos envasados, bienes de limpieza y tocador, más algunos otros que el ministro no especificó. “Habrá primeras y segundas marcas y algunas propias de los supermercados”. En cuanto al debate sobre si el Estado decretará el pago de un bono o suma fija para los trabajadores registrados, aseguró que «el objetivo es recorrer un camino de recuperación de ingresos en todo 2023, no solo ahora». «Lo estamos analizando», completó.

Reservas

“Vamos a terminar el año con más de 6000 millones de dólares de reservas netas en el Banco Central”, anticipó Massa. De ese modo, remarcó, se cumplirá la meta pactada con el FMI. “Empezamos a estabilizar la situación. Todavía no es cómoda. Es crítica y requiere que sigamos haciendo esfuerzos desde el Estado”, reconoció. En cuanto a las ventas de divisas que tuvo que realizar el Banco Central en lo que va de noviembre, que ya totalizaron 618 millones, Massa le restó importancia. Lo atribuyó a pagos de energía que todavía se están realizando, en particular con Bolivia, pero insistió en que “el año terminará con un nivel de acumulación de reservas superior al que tenemos en este momento”. En 2023, prometió, «tendremos una situación de menor estrés con las reservas» por la puesta en marcha del gasoducto Nestor Kirchner. «La guerra en Europa nos costó 5000 millones de dólares por el encarecimiento de las importaciones de energía», recordó. El ministro volvió a descartar una devaluación y negó que vaya a postularse a la presidencia del BID, como habían especulado algunas versiones periodísticas. En relación a los organismos internacionales, sostuvo que se destrabaron créditos con el BID, el Banco Mundial y la CAF para fortalecer las reservas. A su vez, afirmó que el acuerdo con el Club de París permitirá acceder a líneas de crédito y señaló que ya se definió un préstamo de 70 millones de dólares por parte de la agencia francesa de inversiones.

El acuerdo con el FMI, «la peor bomba»

«No hubo peor bomba en la Argentina que el acuerdo con el fondo y lo estamos resolviendo», devolvió Massa las críticas de Juntos por el Cambio, sobre el supuesto armado de un «plan bomba» para que le explote al próximo gobierno. «En charlas privadas economistas de ese espacio no me dicen lo mismo, sino que reconocen logros que estamos teniendo», reprochó. También recordó los fracasos de Macri en la lucha contra la inflación y señaló que «hemos escuchado que la podían bajar en cinco minutos». «No hay soluciones mágicas», remarcó. Otra diferencia que puntualizó con Juntos por el Cambio es la situación de los trabajadores frente al impuesto a las Ganancias. «Hacían campaña diciendo que nadie iba a pagar y más que duplicaron la cantidad de contribuyentes, hasta 2,2 millones. Hoy son 810 mil trabajadores los que pagan Ganancias, el 7,9 por ciento del total», completó.

El control del Senado de los EE.UU. seguirá en suspenso hasta el 6 de diciembre: 2° vuelta en Georgia

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Hasta hoy, 10 de noviembre, sigue por definirse la composición final del Congreso de Estados Unidos tras las elecciones de medio término. Los votos confirmados demuestran que la esperada “ola roja” del partido republicano que buscaba arrasar en el Legislativo no ha ocurrido y los demócratas desafíaron las encuestas que apuntaban a un fracaso de amplio margen. El futuro del Congreso podría depender únicamente del estado de Georgia, que celebrará su segunda vuelta el 6 de diciembre. Incluso Donald Trump reconoció ayer que los resultados de su partido en los comicios de medio mandato han sido «en cierto modo decepcionantes». En la Cámara de Representantes, los republicanos obtienen hasta el momento 206 escaños, frente a 183 de los demócratas. Se requiere de un total de 218 legisladores para que un partido obtenga la mayoría en la Cámara Baja. En cuanto al Senado, el conteo confirma 48 escaños para el Partido Demócrata, frente a 49 del Partido Republicano. En Georgia, estado clave de la batalla política de esta elección, ningún candidato reunió el 50% de los votos, por lo cual se celebrará una segunda vuelta en diciembre. Además de Georgia, se esperan los resultados de otros dos estados que podrían definir la línea política del Senado. En Nevada y Arizona, los cómputos todavía no han sido oficializados. Los republicanos mantienen una ventaja en el primero, mientras que el candidato demócrata adelanta a su adversario en el segundo. Si estas tendencias se confirman, Georgia podría definir el futuro del Senado en diciembre. Es importante recordar que la vicepresidenta Kamala Harris puede aportar un voto como líder de la Cámara Alta, lo que hasta ahora otorgaba a los demócratas la mayoría en el Senado aunque los dos partidos tenían 50 escaños cada uno.

Se lanzará en Indonesia una nueva vacuna contra el dengue

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En 2023 se lanzará en Indonesia -274 millones de habitantes- una vacuna contra el dengue, llamada Qdenga, desarrollada por la compañía farmacéutica Takeda.

(El dengue es un virus transmitido por mosquitos que infecta a millones de personas anualmente y es endémico en más de 100 países). Qdenga es solo la segunda vacuna para prevenir el dengue, pero es la primera que se puede usar en personas que no han sido infectadas con el virus. Persisten algunos problemas de seguridad: varios científicos dicen que se necesita más investigación para descartar el riesgo de una afección grave llamada mejora dependiente de anticuerpos (ADE, por sus siglas en iglés), en la que la vacunación induce anticuerpos que empeoran una infección de dengue posterior. Hasta el momento, no se han informado casos de ADE en cuatro años de datos de ensayos. Para acceder al artículo de Nature (en inglés), cliquear aquí.

Autorizan prórroga de exploración «offshore» en un área de la Cuenca Malvinas Oeste

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El gobierno extendió por un año el permiso exploratorio a ExxonMobil y Qatar Petroleum en el bloque MLO 117, ubicado entre las costas de Tierra del Fuego y las Islas Malvinas. Se trata de un área adjudicada en Concurso Público Internacional Costas Afuera N° 1 lanzado en 2018. Para acceder a los detalles de esta noticia, publicada por EconoJournal, cliquear aquí.  

Sigue en disputa el control del Congreso de los EE.UU. Los demócratas compensan ventaja inicial de republicanos

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Ron de Santis, el gobernador republicano que más se parece a Trump, vence cómodo en Florida y será reelegido. John Fetterman recupera la banca en el Senado de Pennsilvania para los demócratas. Noticia en desarrollo.

IA sobre ruedas: el primer coche autónomo nacional

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Los algoritmos desarrollados por los investigadores de UDESA permiten que el cerebro del auto reciba datos de cámaras de video, un radar y un GPS sofisticado, y maneje el volante, el motor y los frenos del auto, siguiendo un circuito predeterminado.

Hasta ahora el proyecto demandó una inversión de US$ 250 mil

“Nuestro proyecto es avanzar en el desarrollo de los algoritmos y la puesta a punto del “cerebro” necesario para que un vehículo autónomo pueda circular en calles y rutas argentinas, un entorno que no necesariamente es el mismo que los vehículos encuentran en otros países, con otras culturas de manejo”, afirmó el ingeniero Ignacio Mas, investigador del Conicet y coordinador del LINAR. n ese centro de estudios un equipo de una decena de investigadores, docentes y alumnos de diversas carreras trabajan en vehículos autónomos capaces de “adaptarse” y responder a la demanda local.
Según explicó el ingeniero Mas, este desarrollo pionero se enfocó en dotar a un auto Ford Fusion Hybrid importado, que ya trae de “fábrica” una sofisticada computadora, de una serie de sensores “extra” que incluyen un radar tipo Lidar, media docena de cámaras de video y un GPS de alta precisión (un centímetro). Pero el desarrollo fundamental fue que al auto le agregaron un “cerebro” informático (una computadora potente) con un software desarrollado en Argentina, que se ocupa de recibir la información que captan los sensores, integrarla y analizarla para poder tomar decisiones de conducción. Luego debe darles las órdenes electrónicas precisas al volante, motor y frenos para que el auto cumpla el recorrido precargado por sus programadores, sin llevarse nada por delante y transportando a sus pasajeros en forma segura.

Desarrollo tecnológico nacional de la Inteligencia Artificial

Un detalle sobre el que Mas puso énfasis en la presentación es que los algoritmos que controlan a un vehículo autónomo, que todas las grandes automotrices del mundo están explorando, no son todos iguales. “Deben ser capaces de ‘interpretar’ el entorno específico de cada país, y también la particular idiosincrasia de sus conductores, peatones y demás circunstancias de calle. En cada geografía los protagonistas reaccionan en forma diferente”, dijo. Por eso mismo, si alguna vez Argentina quiere tener en sus caminos autos, pickups y camiones capaces de asistir a sus conductores, tomando incluso el control total del vehículo, el “cerebro” electrónico debería ser “localizado”. “Aunque estas tecnologías se desarrollan mayormente en países del Primer Mundo, si queremos que funcionen bien en América Latina tendremos que adaptarlas a nuestro entorno”, dijo el experto del Conicet. “Este es, apenas, el primer paso”, adelantó Roberto Bunge, director del Departamento de Ingeniería y director de la carrera de Ingeniería en Inteligencia Artificial de la UdeSA. “Hasta ahora nuestro auto autónomo se probó en un circuito cerrado y controlado. Pero la idea es que vayamos mejorando el software y los algoritmos de inteligencia artificial de manera que el auto pueda ir reconociendo los objetos que “ve” (peatones, semáforos, ciclistas, otros autos, etc.), predecir su comportamiento y poder tomar decisiones de manejo seguras, en el tiempo apropiado”. El proyecto demandó una inversión, hasta ahora, cercana a los US$ 250 mil, que aportó media docena de sponsors del Linar. Y los responsables del laboratorio contaron que quieren quedarse con este único ejemplo: ya están planificando sumar otro vehículo, posiblemente una camioneta, para seguir desarrollando soluciones de conducción autónoma, capaces de transportarnos por las ariscas calles argentinas.

Enrique Garabetyan

El Balseiro estrenó nuevas clases en su canal académico de YouTube

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El Instituto Balseiro está compartiendo nuevos videos de clases en su canal académico de YouTube. Esta iniciativa busca compartir los conocimientos que se imparten en la institución con estudiantes y docentes de habla hispana.

La filmación de clases del Instituto Balseiro tuvo un gran recibimiento en YouTube cuando se inició ese proyecto de docentes del Área Ciencias en 2019. Ahora, se retomó el proyecto para compartir más clases de forma pública en ese canal, que se llama “Instituto Balseiro Académico”. Tiene alrededor de 6.500 suscriptores y se puede acceder cliqueando aquí.
Las nuevas clases ya se pueden ver, y se estrenarán más clases en el próximo mes.
“Las clases que estamos publicando y filmando ahora son las clases de Mecánica Estadística, a cargo del profesor Damián Zanette, y las de Mecánica Cuántica a cargo del profesor Cesar Fosco” comentó la directora de la carrera de Licenciatura en Física del Instituto Balseiro, Gladys Nieva. En este caso, se trata de materias que cursan estudiantes de cuarto año de esa carrera. “Nuestro objetivo es contribuir con la tarea de docentes y estudiantes de habla hispana, fomentando la excelencia en la enseñanza y aprendizaje de las ciencias físicas y las ingenierías” afirmó Nieva, que es egresada y docente del Instituto Balseiro, además de investigadora de CONICET en la División de Bajas Temperaturas en el Centro Atómico Bariloche. “Creemos que es un aporte importante para las aulas de carreras afines al compartir la experiencia de nuestros profesores, los contenidos y los métodos de enseñanza que han resultado exitosos en el Instituto Balseiro”, agregó. Sumado a la colaboración de los docentes que permiten la filmación de sus clases, el proyecto cuenta con la participación del personal de apoyo de TIC del Instituto, encargado de registrar y publicar el material. Además, esta propuesta académica es gestionada por la vicedirección del Área Ciencias del Instituto Balseiro, a cargo del Dr. Daniel Domínguez. Hasta el momento, la recepción de estos videos por parte de docentes y estudiantes de física e ingeniería de Argentina y otros países de Latinoamérica ha sido “excelente”, señalan desde el equipo de producción. “El entusiasmo que despierta en la comunidad nos hace pensar que esta iniciativa podría ser la semilla de cursos a distancia, aprovechando la riqueza del material humano de nuestros docentes y personal de apoyo”, finalizó Nieva. Desde AgendAR acercamos este video que no forma parte de las clases, pero en 8 minutos contesta preguntas frecuentes sobre cómo es estudiar en el Balseiro. Que les aproveche.

Inés Samengo, del Centro Atómico Bariloche, distinguida por la Fundación alemana Alexander Von Humboldt

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Como cada año, la Fundación Alexander Von Humboldt de Alemania otorgó el Premio Georg Forster a investigadores de países en desarrollo que puedan contribuir a dar soluciones a algunos de los desafíos que afrontan sus patrias. Este año se premió a 4 científicas y 6 científicos en reconocimiento a sus destacadas trayectorias en investigación. Entre ellos está la investigadora del CONICET Inés Samengo. Samengo es doctora en física y directora del Departamento de Física Médica en el Centro Atómico Bariloche, y fue distinguida por su trayectoria e investigaciones en torno a los procesos neuronales y cognitivos. “La postulación al premio debe ser hecha por académicos alemanes y yo fui presentada por colegas y colaboradores que conocí durante mi estadía postdoctoral en Alemania, hace casi 20 años, y con quienes mantengo contacto hasta el día de hoy. Gracias al premio, el nexo continúa y se renueva”, expresó Samengo. Y añade: “Más allá del beneficio directo que trae la oportunidad de colaborar, y del apoyo financiero, el premio abre puertas. Las y los científicos tenemos que dedicar una cierta cantidad de tiempo a conseguir fondos para trabajar, y cuando alguna se da, podemos abocarnos más de lleno a la investigación”. Sobre el premio, Samengo indica que le permitirá a su grupo de investigación la colaboración con grupos alemanes y que “la idea es que tanto yo como miembros de mi grupo pasemos un período de hasta un año en el exterior, lo cual nos da la oportunidad de discutir nuestros resultados con colegas que tienen perspectivas distintas, y más importante aún, explorar ideas nuevas”. La Fundación Alexander Von Humboldt se creó en 1953 en Alemania y tiene su sede en la ciudad de Bonn. Actualmente, mantiene una red de 26 mil científicos en más de 140 países, incluidos 51 ganadores del Premio Nobel. Los ganadores del premio son nominados por colegas especialistas de Alemania e invitados a establecer o ampliar colaboraciones con ellos, y cada uno dotado con 60.000 euros.

Medicamentos: vence acuerdo de precios y las empresas farmacéuticas piden renegociarlo

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A pocos días de que venza el actual acuerdo de precios de medicamentos -finaliza el próximo viernes 18- las farmacéuticas pretenden añadir nuevas condiciones al pacto en caso de que se confirme una prórroga. Por ahora, el convenio firmado el 19 de septiembre determina subas máximas para los siguientes 60 días, con un tope de hasta un punto porcentual por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), reportado en el mes anterior. Se trata del mismo acuerdo que ya se había firmado el 19 julio, y luego se extendió.
El programa incluye a todos los fármacos, incluso aquellos de venta libre. El objetivo es intentar lograr precios previsibles, que no superen a los índices de inflación general, siendo un área sensible, sobre todo para los sectores más vulnerables de la población, que no pueden prescindir de sus medicamentos.
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Las empresas ahora plantean que los ajustes sean equiparables a la suba generalizada de precios en Argentina. Esto es discutido con el Ministerio de Salud, la Secretaría de Comercio y las cámaras que representan a los laboratorios. Con ese marco, se espera que las reuniones comiencen la semana próxima.
.De acuerdo con el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), realizado por el Banco Central, la proyección de la inflación minorista para este año se ubicará en torno al 100% anual. Asimismo, los participantes del REM revisaron las previsiones de inflación para 2023, ubicándola en 96% interanual y para 2024 en 69,6%. Además, estiman que el tipo de cambio alcanzará $172,33 por dólar en diciembre de este año.