El gobierno prorrogará por 60 días la prohibición de despidos y la doble indemnización

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Hoy, sábado 14, se oficializará la prórroga de la prohibición de despidos y la doble indeminización, que vencían, respectivamente, a fin de mes y el 17 de diciembre. Ambas medidas fueron tomadas al inicio de la pandemia para intentar atenuar el impacto de la crisis entre los trabajadores. Pero no lograron evitar que de marzo a esta parte aumente el desempleo. En el segundo trimestre de este año la desocupación pasó del 10,4% al 13,1%, según datos del INDEC. Se trata del peor índice desde 2004. El impacto ha sido muy irregular. Algunas tareas -las rurales, el transporte de cargas- apenas han sido afectadas. Otras, como las vinculadas al turismo, a la gastronomía y, algo menos, las del comercio, fueron el origen de la mayor parte del desempleo.

«La energía nuclear necesita la licencia social»

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En el conversatorio organizado por OCIPEx (Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior)  “Política nuclear para el desarrollo nacional” que habíamos anunciado aquí, Verónica Garea, de INVAP; Diego Hurtado, del Ministerio de Ciencia, y Agustina Sánchez, de OCIPEx reflexionaron sobre los desafíos y las discusiones que hay que dar.

A lo largo de siete décadas, el sector nuclear de la Argentina se constituyó como un espacio estratégico para el desarrollo de capacidades tecnológicas soberanas, más allá de los altibajos sufridos durante los diversos gobiernos. ¿Cuáles son los desafíos actuales en el área? ¿Cómo trazar una hoja de ruta de largo plazo? Esas cuestiones fueron enfrentadas en el encuentro virtual del martes 3 de noviembre. Participaron la ingeniera nuclear Verónica Garea, directora ejecutiva de la Fundación INVAP; Diego Hurtado, secretario de Planeamiento y Políticas de CTI del Ministerio de Ciencia, y la especialista en Relaciones Internacionales Agustina Sánchez, investigadora de OCIPEx. El ingeniero Nicolás Malinovsky, investigador del Observatorio de Energía, Ciencia y Tecnología (OECYT) y miembro de Pueblo y Ciencia, fue el encargado de comentar las exposiciones. Para introducir el tema, el investigador de OCIPEx y moderador de la charla, Federico Sciorra Mei, señaló: “La historia de la tecnología nuclear en la Argentina es un ejemplo claro de desarrollo de capacidades tecnológicas estratégicas en el marco de las condiciones de debilidad propias de un país de la periferia. Sin embargo, no ha logrado completar su ciclo de industrialización. Esta imposibilidad está íntimamente relacionada con los ciclos políticos de nuestra nación, que pendulan entre el desarrollo tecnológico soberano y los procesos de desindustrialización y extranjerización típicos de gobiernos neoliberales”. Agustina Sánchez se refirió al sector nuclear como una “industria industrializante”, retomando el concepto del tecnólogo Jorge Sabato. “Desde el momento en que se decidió producir el primer reactor de investigación, se logró expandir un entorno institucional y empresarial que dio como resultado que hoy tengamos muchas empresas, pymes y centros de investigación abocados al desarrollo nuclear. A su vez, esto generó una cultura nuclear que permitió el desarrollo de otras industrias estratégicas, como la satelital y la nanotecnología, rompiendo con la lógica que se le asigna a nuestros países en la geopolítica mundial como importador de tecnología”. Además, la especialista destacó que el sector nuclear adquiere una importancia central en el escenario actual de búsqueda de una transición energética. “Las fuentes renovables de energía, como la solar y la eólica, enfrentan numerosos desafíos para ofrecer energía a gran escala por ser fuentes intermitentes. Por eso, la energía nuclear resulta clave para pensar en una fuente que permita una generación a gran escala. Para eso, es importante que la política nuclear se efectivice como política de estado en el país”. Verónica Garea, por su parte, remarcó la trayectoria de la energía nuclear en la Argentina al señalar que este año la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) cumplió 70 años e INVAP, empresa estatal líder en el desarrollo de tecnología nuclear, cumplió 44. “La nuclear es una buena energía de base para avanzar hacia la transición energética, con bajas emisiones y una tecnología consolidada y madura pero que todavía tiene espacio para la innovación”, sostuvo. También sostuvo que se trata de un sector que logró desarrollar toda la cadena de valor, desde el dominio del ciclo de combustible, pasando por el diseño y construcción de reactores de investigación y el desarrollo de materiales, hasta la aplicación industrial y la exportación de la tecnología. “Tenemos varios desafíos para enfrentar. Si hay un problema que tiene la energía nuclear es la falta de licencia social. Lo vivimos con el freno a la quinta central que se iba a instalar en Rio Negro. Es algo que tenemos que abordar como sector de manera interdisciplinaria. Además, hay que ponerle fichas a los reactores modulares pequeños, que son la próxima ola de generación nucleoeléctrica. Otro desafío importante es encarar el desarrollo de la tecnología nuclear como una posibilidad de desarrollo tecnológico regional, aunando capacidades y promoviendo el desarrollo conjunto”, explicó Garea. Diego Hurtado se refirió al debate que se viene dando en los últimos sobre qué tecnología se debería utilizar en una nueva central nuclear. La Argentina tiene una tradición en construcción y operación de plantas de energía nuclear del tipo CANDU, con uranio natural y agua pesada, pero que requiere una importante inversión. Por otro lado, China ofreció financiar una central de este tipo a cambio de que la Argentina comprase una central de diseño chino (Hualong-1), que funciona con uranio enriquecido y agua liviana. “Si la Argentina adquiere una central tipo Hualong, hay que tener en cuenta que el combustible seria provisto por China por lo menos por cinco a ocho años, y recién podría empezar a ser nacional después de ese periodo si ese país califica como apto al proveedor local, pero el uranio enriquecido debería ser importado. Tampoco es seguro el interés de China por generar procesos de transferencia de tecnología”, señaló Hurtado. “Si pensamos en una CANDU, con un diseño que incorpore avances respecto de Embalse, lo más importante es que tenemos las capacidades locales para hacerlo. El problema sería quién financia la central, pero me parece que las capacidades que se generaron con la puesta en marcha de Atucha 2, entre otros desarrollos, son activos que no deberían perderse”. Además, el físico se refirió al rol que debería ocupar la CNEA, a partir de la trayectoria que construyó a lo largo de sus siete décadas de existencia. “La CNEA debería liderar las agendas de investigación y desarrollo de una política de transición energética, coordinando con otras instituciones como el INTI, Y-TEC, Fabricaciones Militares y las universidades nacionales. Como contrapartida, lo que vemos es una tendencia al encapsulamiento, pero me parece que sería interesante aprovechar esas capacidades de gestión tecnológica para volver a colocar en el lugar que se merece al sector nuclear”, indicó. Malinovsky hizo un repaso de los principales puntos de las exposiciones y dejó algunas pautas para continuar el debate. “Con la disputa acerca de qué tecnología queremos para la nueva central me parece que hemos perdido de vista la discusión de qué es lo que tenemos y hacia dónde estamos yendo con lo que tenemos. Con la política nuclear de Macri, se produjo un desgranamiento de los cimientos que se habían construido con el relanzamiento del Plan Nuclear en 2006. Hay que pensar cómo hacemos para volver a cimentar eso y robustecer al sector científico-tecnológico nuclear. Para eso, hay que apostar e incluir a las nuevas generaciones de profesionales y ver cómo planificamos con los recursos que tenemos un proyecto que trascienda los cuatro años de un gobierno y se pueda sostener a largo plazo”.

En Buenos Aires hicieron 6.100 transfusiones a pacientes con coronavirus: “El plasma funciona”

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Ayer informamos en AgendAR de un avance científico argentino: Fernando Polack: «El uso de plasma transforma al Covid-19 en un mal catarro». Esta es la crónica de la decisión del sistema de salud de la provincia de Buenos Aires de utilizar el plasma de convalescientes como un recurso de emergencia. Y de los resultados.

«Fue una de las primeras recetas que alentaron alguna esperanza en medio de la incertidumbre que generaba el coronavirus. Y unas pocas semanas después de declarada la pandemia, algunos centros de salud bonaerenses comenzaron a utilizar plasma de pacientes recuperados de la infección como medida de tratamiento para mejorar el cuadro de quienes estaban en situación crítica. En casi siete meses, la provincia realizó 6.100 transfusiones a partir de la donación de 2.448 personas, según los últimos relevamientos oficiales.
“Los resultados indicaron que el tratamiento también funcionó en pacientes con comorbilidades y en mayores de 75 años. Muchas gracias a todo el equipo de investigación, voluntarios y efectores de salud que colaboraron en esta investigación muy importante en medio de la pandemia”, publicó en las redes sociales el viceministro de Salud provincial, Ernesto Kreplak. “Hay dos grandes motivos para celebrar los resultados favorables de esta investigación: por un lado, que el plasma funciona. La segunda es que esta investigación nos brinda la idea de un posible protocolo de aplicación de plasma en personas mayores en general, y muy particularmente en personas mayores institucionalizadas” señaló Mario Rovere, director de la Escuela en Salud Floreal Ferrara, perteneciente al Ministerio de Salud provincial.
Aféresis - extracción de sangre para utilizar el plasma de contagiados por Covid-19
A través de un comunicado, desde la Provincia informaron que las resultados difundidos «se traducen en un importante avance en relación al tratamiento en poblaciones de extrema vulnerabilidad al virus como lo son las instituciones geriátricas (residencias de larga estadía)«. Según explicaron las autoridades sanitarias bonaerenses, la evolución favorable de los primeros pacientes que recibieron este tratamiento en mayo, orientó otras investigaciones sobre el impacto en la reducción de la mortalidad por coronavirus. Cuando el virus que llegó desde China estaba aún en pleno ascenso en la provincia, el gobierno de Axel Kicillof desarrolló un protocolo de “Registro Único de Donantes de Plasma de Convaleciente Covid-19” y se iniciaron los primeros estudios en la Provincia. Las dosis podían ser enviadas a centros asistenciales de todo el territorio, en función de los requerimientos médicos y a partir de una red de centros de donación que se puso en marcha desde el Instituto de Hemoterapia provincial. Allí diseñó y avanzó en pasos claves Nora Etchenique, la especialista que dirigió el instituto hasta su fallecimiento en un accidente de tránsito el 8 de agosto pasado. Desde el mes pasado, el organismo público lleva su nombre, por decisión del ministro Daniel Gollán.
La tarea de Etchenique incluyó -entre otras- una intensa campaña de donación. Se habilitaron todos los centros de trasplantes y las delegaciones de hemoterapia de la provincia.​ Hace tres meses se conoció un estudio observacional sobre 272 casos de Covid-19 internados en hospitales bonaerenses, previamente incluidos en un programa de acceso al plasma de convalecientes; con el objetivo de analizar la letalidad y factores de riesgo independientes. El estudio registró una evolución favorable tras la administración del plasma en el 81.4% de los pacientes internados en piso; en el 70.9% de los que estaban en unidades de terapia intensiva, en el 39.6% de los ingresados en UTI con ventilación mecánica y en el 27.6% de los internados en terapia con ventilación mecánica y shock séptico. La letalidad a los 28 días de todos los pacientes analizados fue de 26.1%. Esta investigación, a cargo de un equipo articulado entre el Instituto de Hemoterapia de la Provincia, la Escuela de Gobierno en Salud, la Dirección Provincial de Hospitales y los hospitales San Martín y Sor María Ludovica de La Plata, fue publicado en la Revista Medicina Buenos Aires. El director de la Escuela de Gobierno en Salud “Floreal Ferrara”, Mario Rovere, dijo que “la intervención prueba tres beneficios, uno subjetivo, relativamente inmediato en las primeras 48 horas; una reducción de personas que entran a terapia y también una disminución en la cantidad de días de internación, además de aminorar el riesgo de fallecimiento”. Ya en octubre, los técnicos de provincia elaboraron otro informe. Reveló una baja de la mortalidad del 24% sobre 3.529 pacientes adultos con diagnóstico de neumonía por Covid-19 internados en hospitales de Buenos Aires. De ellos, 868 recibieron plasma. La investigación está en instancia de revisión de pares para ser publicada en una revista internacional indexada, dijo Rovere. La publicación preliminar (preprint) de este segundo estudio, está disponible en la biblioteca virtual de la Organización Mundial de la Salud.»

Bioceres compró a una firma de EE.UU. un paquete biotecnológico sobre el trigo

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La empresa rosarina Bioceres sigue creciendo. A través de una subsidiaria registrada en EE.UU. cerró un acuerdo con la firma estadounidense Arcadia Biosciences y sus licenciantes. La firma local, dedicada a la biotecnología agrícola, adquirió así los derechos a “nuevos eventos biotecnológicos” en trigo, con la finalidad de mejorar las cualidades nutricionales e industriales de las harinas y productos derivados. El acuerdo, por el cual Bioceres compró licencias exclusivas y no exclusivas de un portfolio de 94 patentes y solicitudes de patentes, incluye variedades de trigo reducido en gluten, con alrededor de un 65 por ciento menos de esa sustancia en comparación con variedades convencionales. Bioceres adquirió también derechos a trigos con tecnología de almidón resistente, que confiere a las harinas y sus productos hasta 10 veces la cantidad de fibra de un trigo tradicional, evitando de esta manera un rápido aumento de los niveles de glucosa en sangre durante la digestión de productos manufacturados con estas harinas. El paquete se completa con variedades con estabilidad oxidativa, un atributo que permite extender la vida en góndola de las harinas, especialmente en harinas integrales. Estas tecnologías suelen utilizarse para habilitar la producción de harinas con un menor grado de aditivos y procesamientos ulteriores, atendiendo una creciente demanda por los denominados productos de “etiqueta corta” que incluyen información clara y precisa para los consumidores. Este anuncio se suma a la reciente aprobación del Trigo HB4 desarrollado por Trigall Genetics, subsidiaria del mismo grupo. El Trigo HB4 es el primer desarrollo a nivel mundial para la tolerancia a sequía en este cultivo, resultando en un aumento de productividad promedio del 20% en condiciones estrés hídrico. La adquisición de estos activos de propiedad intelectual es parte de una transacción anunciada por la subsidiaria Bioceres Crop Solutions por u$s 32 millones, en la cual la compañía consolidó también su posición en Soja HB4 y otras tecnologías.

Concluye el IFE. El gobierno anuncia planes de asistencia focalizados

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Después de la decisión anticipada por el ministro Guzmán -no habrá una 4° etapa para el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE)-, el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, aseguró que «el Estado no se retira» de su rol de asistir a los sectores más vulnerables, y sostuvo que se continuará «acompañando a todas las personas que tienen dificultades para reinsertarse» en el mercado laboral. «El IFE llegó a nueve millones de personas, una parte logró volver al esquema laboral y nosotros vamos a acompañar a los que no pudieron», subrayó Arroyo. El ministro enumeró planes como el Potenciar Joven, que apuntará «a los jóvenes de 18 a 29 años» y el Potenciar Trabajo, para «quienes tienen trabajo pero perdieron ingreso». En este último caso, el funcionario explicó que «son 9.400 pesos, la mitad del salario mínimo y la persona tiene que dar una contraprestación de cuatro horas de trabajo». «En el caso de los jóvenes, que ampliamos la brecha de 18 a 29 años, la ayuda es una beca de 8.500 pesos hasta 12 meses. Los jóvenes presentan un proyecto y nosotros lo financiamos». Asimismo, Arroyo dijo que la ayuda estatal continuará con «la duplicación de la tarjeta alimentaria a fin de año» y reafirmó que desde el Gobierno se están «evaluando los bonos para los sectores que necesitan ingresos». El funcionario explicó que durante los meses de abril, mayo y junio, la pobreza trepó «al 47 por ciento» y remarcó que «tenemos 56 por ciento de pobreza en los menores de 14 años». En tanto, sostuvo que desde su cartera impulsan también la creación de 300 mil puestos de trabajo en sectores como la alimentación, la construcción y el reciclado, a lo que se suman el plan para urbanizar 400 barrios populares por año y crear 800 jardines de infantes. En cuanto a la ejecución del presupuesto de su cartera, manifestó que «durante la pandemia, el 80 por ciento del presupuesto iba a asistencia alimentaria y el 20 a planes destinados al trabajo», y señaló que «el año que viene el foco estará en la inserción laboral». Asimismo, el ministro de Desarrollo Social consideró «un problema serio» el aumento en los precios de alimentos y dijo que la inflación de esos productos en los barrios es incluso superior a la inflación de alimentos a nivel país. «Por eso estamos duplicando el monto de la tarjeta alimentaria y en diciembre haremos una carga doble», reiteró el ministro. Desde AgendAR tenemos que apuntar que la multiplicación de planes, y de anuncios, no es una respuesta adecuada al problema social de la Argentina. Contrario a los prejuicios ideológicos de derecha y de izquierda, las personas prefieren trabajos, aún trabajos muy duros, a los planes sociales… siempre que los sueldos y los beneficios sociales lo compensen. «Gobernar es crear trabajo», se dijo hace ya muchos años.

Laguna del Desierto, el Instituto Geográfico Nacional. Y una memoria

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Las colecciones digitales de IGN son tan hermosas como poco conocidas. Por mi parte, aprovecho para enviar un recuerdo a quienes compartimos una caminata hasta ahí, en enero de 1993

Fernando Polack: «El uso de plasma transforma al Covid-19 en un mal catarro»

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El uso de plasma de convalecientes en personas mayores de 65 años, con no más de tres días desde el inicio de los síntomas de Covid-19, logró reducir el impacto de la enfermedad en esa población vulnerable.

Ayer al mediodía se presentaron los resultados de este estudio que coordinó la Fundación Infant. Fernando Polack, que lideró el equipo de investigación y es director de la fundación, afirmó «»Esto cambia el foco de a quiénes administrarles plasma. Es una intervención para esa población que, además, estará disponible mucho antes de la llegada de una vacuna para Covid-19 al país». Polack sostuvo que el plasma administrado temprano en estos casos leves «transforma a Covid-19 en un mal catarro» para los mayores de 65 años. Argentina fue uno de los primeros lugares en el mundo en el que se pensó en el uso del plasma de pacientes recuperados del COVID-19 para combatirlo en los contagiados, por nuestra experiencia en la fiebre hemorrágica, «el mal de los rastrojos». En septiembre, también se hizo un ensayo en el Mount Sinai Hospital, en Nueva York, pero los resultados no fueron concluyentes. También entre nosotros, y para el mismo Dr. Polack, no se encontró en el uso de plasma resultados significativos, como informamos en ese momento aquí. Luego, un estudio multicéntrico liderado por el Hospital Italiano determinó que la administración de plasma de convalecientes no producía beneficios en pacientes que habían desarrollado neumonía por Covid-19 y presentaban criterios de gravedad. Pero ayer, como señalamos al principio, la Fundación Infant comunicó los resultados de otro estudio riguroso (aunque todavía sin referato) realizado en el país, que muestra que aplicado en los primeros tres días de síntomas, el plasma disminuye un 60% el riesgo de progresión a enfermedad grave en adultos mayores. ¿La principal diferencia? El momento de la administración. Para fundamentar la intervención en un estadio precoz de la infección Polack comparó al coronavirus SARS-CoV-2 con un ladrón que entra a robar a un domicilio. «Nosotros siempre pensamos el plasma como una intervención temprana. Pensábamos que no teníamos que detener al ladrón (el coronavirus) una vez que había pasado por la casa y saqueado todas las habitaciones, porque el daño que había hecho iba a ser imposible de repararse; sino que debíamos impedir la entrada», graficó durante la conferencia de prensa en la que, junto a integrantes de su equipo, expuso los resultados del estudio. Y añadió: «El objetivo de este estudio ha sido reducir la progresión a enfermedad severa, es decir, a desarrollar la necesidad de oxígeno suplementario en las personas mayores de 65 años con menos de 72 horas de enfermedad leve por coronavirus. Es decir, cuando uno empieza a tener fiebre, dolor de garganta, malestar, no cuando uno está gravemente enfermo en el hospital». Participaron 160 adultos (la mayoría mujeres) mayores de 65 años con comorbilidades (diabetes, EPOC, enfermedad cardiovascular) y de más de 75 años en general (la edad promedio fue 77) que fueron divididos aleatoriamente en dos grupos: a unos se les administró el plasma y a otros un placebo (una solución salina sin efecto terapéutico) en forma temprana. «Entre los pacientes con plasma se enfermó el 11%, mientras que en los pacientes con placebo se enfermó el 29% -precisó Polack-. Es decir que el plasma cuando se administró en los primeros tres días de síntomas leves tuvo un 60% de eficacia en disminuir la progresión de los pacientes leves a tener enfermedad severa. Interrumpió la enfermedad». Los beneficios hallados fueron descriptos como «significativos» por los investigadores. El anterior estudio PLASM-AR, del que participaron 334 voluntarios adultos (la mayoría varones, con una edad promedio de 66 años) internados en 12 centros hospitalarios del país, en cambio, no halló resultados positivos en la administración de plasma en pacientes que se encontraban en un estado de la infección más avanzado. «El estudio PLASM-AR incluyó pacientes que ya tenían una neumonía. Es decir, pacientes que habían tenido al menos 8 días desde el inicio de los síntomas. La diferencia importante es el tiempo de implementación de la transfusión de plasma. Cuanto más precoz, por lo que pudieron ver en el estudio del doctor Fernando Polack, parece más eficaz. Lo que nosotros pudimos ver en nuestro estudio es que cuando un paciente ya tiene una neumonía, el plasma no es efectivo. El tiempo parece ser una variable muy importante», afirmó Ventura Simonovich, jefe de la Sección Farmacología Clínica del Hospital Italiano. «El estudio del hospital Italiano fue excelente. Los estudios no son solo importantes cuando dan el resultado que uno quiere que den, sino cuando dan información útil para tomar decisiones», destacó Polack durante la conferencia de prensa. Ese ensayo, dijo, «empezaba virtualmente donde nosotros terminamos. Eso nos ayuda a todos, porque es el complemento exacto de este estudio para saber dónde tenemos que actuar y cuándo se hace menos posible que nuestra intervención tenga éxito». «Ahora sabemos que los pacientes en los que el plasma va a ser beneficioso tienen que tener menos de tres días de evolución y tienen que tener síntomas leves. Si uno espera a que el paciente esté internado, lamentablemente, la intervención no funciona». La clave de la eficacia, insistió, está estrechamente vinculada al momento en el que se implementa la intervención. «Funciona para pacientes leves y por eso no funciona para pacientes graves, cosa que es la ley en las enfermedades respiratorias virales y en las que se usan anticuerpos: siempre hay un tiempo en el que se pueden administrar y después es demasiado tarde. En este caso, sabemos que funcionan en las personas mayores de 65 años, que es probablemente la población que más lo necesita, porque es la más vulnerable al coronavirus. Lo que hace es transformar al covid en un mal catarro, impide que se transforme en una neumonía que requiera oxígeno». «Es muy impresionante el resultado que tuvieron. De hecho, es más que cualquier estrategia que se haya demostrado hasta ahora. Parece lo más efectivo que existe en este momento en términos de eficacia. También es cierto que las poblaciones en las que se prueban cada uno de los tratamientos son distintas: una cosa es el paciente ambulatorio y otra cosa son los que están internados, en quienes parece que predomina la inflamación por sobre los tratamientos antivirales. En quienes no se ha desencadenado esta cascada inflamatoria tendrían un rol todas estas estrategias antivirales», coincidió Simonovich. «Lo que me parece que es interesante del estudio del doctor Fernando Polack es que abre la puerta a una serie de tratamientos distintos que van por ese camino, no necesariamente el plasma va a ser el tratamiento estándar, porque no es escalable. No se podría definir un tratamiento que dependa de una donación en la magnitud de una pandemia», destacó el médico del Hospital Italiano. Simonovich destacó también que «lo que es muy importante es que los dos estudios que muestran la eficacia del plasma de convalecientes en dos poblaciones diferentes salieron de la Argentina». Tanto el estudio dirigido por la Fundación Infant como el del Hospital Italiano son los primeros dos estudios multicéntricos (realizados en diferentes centros a la vez), randomizados (de asignación aleatoria a las ramas de intervención o control), doble ciego (ni el médico ni el paciente saben a qué rama fueron asignados), controlados contra placebo (lo que permite evaluar la eficacia de la intervención) en concluir y arrojar evidencia sobre este aspecto a nivel mundial. Los resultados del PLASM-AR, adelantó Simonovich, se publicarán «en breve en una revista científica de alto impacto». Polack, en tanto, dijo que subirán en los próximos días el artículo a un sitio de preprint (previo a la revisión por pares). Hasta el momento, los hallazgos de ambos estudios se comunicaron en conferencias de prensa.

Argentina desde el espacio: las primeras imágenes del SAOCOM 1B

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La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) presentó las primeras imágenes del satélite de observación de la Tierra SAOCOM 1B,  y, junto al SAOCOM 1A, completa la primera constelación de satélites radar argentinos.

Con esta serie de imágenes, los y las profesionales de la agencia espacial argentina volvieron a confirmar el estado del satélite y destacaron que se pudieron acortar notablemente los tiempos que demandó la misma operación en 2018, cuando llevaron al espacio al SAOCOM 1A. El ministro de Ciencia, Roberto Salvarezza,, celebró la obtención de las primeras imágenes del SAOCOM 1B y destacó el trabajo que están desarrollando los profesionales. Señaló además que “estamos trabajando con distintos ministerios, como por ejemplo Agricultura, Ganadería y Pesca, Defensa y Seguridad, con la empresa AySA, y también con organismos provinciales, para que el conocimiento generado por nuestros satélites contribuya a mejorar la vida de las y los ciudadanos”. Salvarezza también remarcó las posibilidades de comercializar en el exterior las imágenes y la información que provee la misión SAOCOM. Raúl Kulichevsky, director ejecutivo y técnico de la CONAE, destacó que los satélites SAOCOM generan información única en el mundo, por la posibilidad de trabajar en conjunto en el Sistema Ítalo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE). “Podemos combinar la información de los dos satélites SAOCOM argentinos con la de cuatro satélites italianos COSMO SkyMed. Ambos tienen instrumento radar, pero los SAOCOM operan en banda L y los COSMO SkyMed en banda X. Esto permite generar productos únicos en el mundo. No hay ninguna otra constelación en el planeta que pueda producir y combinar el tipo de información que hoy tenemos en el SIASGE, a partir de la cooperación de la CONAE con ASI, la agencia espacial italiana”, afirmó. “Las imágenes que obtuvimos, y que estamos distribuyendo a una gran comunidad de usuarios, no sólo son acordes a los requerimientos dispuestos sino que incluso superaron nuestras expectativas”, afirmó Laura Frulla, gerenta de Observación de la Tierra e investigadora principal de la Misión SAOCOM. El satélite SAOCOM 1B continúa en la fase de “commissioning” o puesta a punto del sistema por varias semanas más, hasta que llegue a su órbita definitiva y pueda iniciar entonces su fase operativa, para generar productos como el Mapa de Humedad de Suelos y derivados, destinados al sector agropecuario y a la gestión de emergencias ambientales.

Las primeras imágenes SAOCOM 1B

Entre las primeras imágenes obtenidas por el satélite argentino SAOCOM 1B se destacan las de Península Valdés y Lago Salinas Grandes, porque permitieron poner a prueba el Radar de Apertura Sintética (SAR) y su capacidad de detectar información debajo de la superficie del suelo y del agua. También se logró registrar el avance de la frontera agrícola sobre el monte nativo en la provincia de Salta, y otros aspectos de interés. La primera imagen del satélite SAOCOM-1B fue captada sobre la Península de Valdés en la costa de la provincia del Chubut. En esta superficie el poder de penetración del radar SAR permite detectar el contenido de agua de la Salina Grande al Sur y del Salitral al Norte -tanto en la superficie como, incluso, dentro de la capa salina- que en la imagen se ve en tonos azulados. También se observan en tonos muy claros los acantilados, captados por el radar durante una órbita ascendente. En contraste, se ven zonas muy oscuras en la costa, esto es debido a la poca profundidad de agua y la falta de viento, que aquieta el oleaje y no producen retorno apreciable de señal hacia el instrumento radar. Hacia el Sur de la península, pueden observarse dos franjas oscuras que se corresponden con la erosión eólica del terreno, producida por dunas de arena que se desplazan por acción de los vientos. El SAOCOM 1B captó imágenes del Lago Salinas Grandes, que se encuentra en la zona limítrofe entre las provincias de Córdoba, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero. Al igual que en el caso anterior, el radar penetró la capa superficial y tomó datos sobre el contenido de agua, que se pueden ver en tonos azulados. Hacia el Norte y Sur de la escena se observan en tonos claros regiones de vegetación natural y establecimientos agrícolas con áreas circulares de los sistemas de riego por pivote. Esta imagen obtenida por el SAOCOM 1B muestra una región de la provincia de Salta al límite con Chaco, donde también se observan superficies cubiertas por vegetación natural que está siendo desplazada por otro uso de suelo. La región cuadriculada corresponde a un establecimiento agrícola ganadero inmerso en el monte nativo, que se ve en tonos claros. El color interior de cada cuadrado indica distintos tipos y estado de cultivos. Esta imagen corresponde a la Isla Grande de Tierra del Fuego. Al Sur se puede observar el Canal de Beagle y la isla Navarino, ubicada en territorio chileno. En la costa sur se ve en tonalidades celestes la ciudad de Ushuaia, Argentina. También puede observarse la pista del aeropuerto de Ushuaia en una línea color negro. Dada la combinación de bandas del espectro electromagnético utilizada para esta imagen, la vegetación natural se ve en tonos marrones claros, mientras que la roca pelada, sin cobertura vegetal, se observa en tonalidades azuladas.

La inflación de octubre llegó a 3,8%. Es la más alta de este año 2020

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La inflación avanzó 3,8% en octubre y marcó su mayor salto en lo que va del año, según marcó el índice de precios al consumidor. De esta forma la inflación en los últimos 12 meses fue de 37,2% y en lo que va de 2020 fue 26,9%. El informe del INDEC indica los rubros con las mayores subas. «La división prendas de vestir y calzado fue la que mostró un mayor incremento en el mes (6,2%)», aunque «la división alimentos y bebidas no alcohólicas (4,8%) registró la mayor incidencia en todas las regiones». «Se destacaron en este último caso las subas en verduras, tubérculos y legumbres; frutas; y aceites, grasas y manteca». Los rubros con donde se registraron los menores aumentos fueron los de educación (0,1% mensual) y comunicación (-0,1% mensual), estos por el congelamiento y la declaración de servicios esenciales a la telefonía, cable e internet. El mes en el que la inflación registró la tasa más alta coincidió con el que más aumentó el dólar y la brecha cambiaria. El tipo de cambio informal subió 15% en octubre y llegó a $ 195 (cerró en $ 169). El dólar contado con liqui aumentó 1,4% y cerró en $ 147 gracias a la intervención del Banco Central y la Anses vendiendo bonos. Sin embargo llegó a valer $ 181. Por su parte, el dólar minorista aumentó 4%. “Se rompió la tendencia descendente de la inflación interanual mostrando 37,2% interanual desde 36,6% en septiembre”. El dato de octubre superó la marca de marzo (3,3%) y se convirtió en el mayor salto no sólo desde que se instaló la pandemia del coronavirus sino en lo que va del 2020. Apenas se conoció el guarismo, desde el Ministerio de Economía dijeron que «2020 va a cerrar con una inflación de casi 20 puntos porcentuales menos que la de 2019». En ese último año fue de 53,83%. El propio ministro de Economía, Martín Guzmán, adelantó la semana pasada que octubre iba a ser el mes más ser el «mes más complicado» respecto a la carrera inflacionaria. El dato de la inflación de octubre se conoció tras formalizarse la decisión de comenzar a liberar los precios máximos, que se pusieron en marcha en el inicio de la cuarentena del coronavirus y que buscó evitar aumentos injustificados y desabastecimiento. En su comunicado Economía reconoció que la tasa alta de inflación ocurrió, en parte, a aumentos en productos estacionales y al incremento autorizado en productos incluidos dentro del programa precios máximos. También por “subas autorizadas en combustibles, y algunos servicios en el interior del país impulsando un incremento en regulados (1,5% mensual). No mencionó nada el aumento del precio del dólar y la volatilidad cambiaria en ese mes. Ayer el Banco Central aumentó la tasa de interés luego de conocerse el dato de inflación. En AgendAR planteamos -casi desde el comienzo de este gobierno, que era imprescindible diseñar una política antiinflacionaria. La realidad lo está diciendo con más fuerza.

El Ingreso Familiar de Emergencia disparó la bancarización: 4,8 millones de nuevas cuentas

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Esta pandemia del coronavirus resultó ser una aliada estratégica de la inclusión financiera. Según datos del Banco Central, se abrieron 4.800.000 nuevas cuentas bancarias en pesos durante el segundo trimestre de este año, un alza del 10% sólo en esos 3 meses. El Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y el programa ATP fueron clave para avanzar en bancarización, pero no ha sido el único factor. Las cuentas bancarias en pesos pasaron de 47,5 a 52,3 millones. Estas 4,8 millones de nuevas cuentas se repartieron entre bancos públicos (46%) y privados (47%) y, en menor medida, en las compañías financieras (7%). «La posibilidad de la apertura remota y la obligación de las entidades financieras de ofrecer la Cuenta Gratuita Universal (CGU), permitieron dar respuesta a la mayor demanda de cuentas bancarias y medios de pago electrónicos», consigna el informe oficial. Y detalla que tanto el IFE como y el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) fueron determinantes en esto. El IFE llegó a 8,9 millones de personas entre trabajadores informales, titulares de la Asignación Universal por Hijo (AUH), desocupados, empleadas domésticas y monotributistas de las categorías más bajas. «Más de la mitad (53%) de los 8,9 millones de personas que cobraron la primera liquidación del IFE lo hizo a través de una cuenta bancaria, mientras que, de la mitad restante, el 54% ya poseía una cuenta al momento del cobro», señala el informe. El Central destaca que «un 78% de las personas con mayor grado de vulnerabilidad socioeconómica del país poseía al menos una cuenta bancaria». Así, 1,9 millones de beneficiarios del IFE no tenía cuenta antes de la pandemia. Al pagar tanto las jubilaciones como el IFE y otros planes sociales en medio de la cuarentena, el Gobierno se encontró con que si bien la mayoría de los beneficiarios estaba bancarizado, en los hechos no usaban esa cuenta, ya que optaban por ir cada mes al banco, hacer la cola y cobrar por ventanilla. Las razones para no usar el cajero automático son variadas: desconfianza, temor a no saber operar, pérdida de la tarjeta o de la clave correspondiente, entre otras. Pero uno de los principales motivos es que en el segundo y tercer cordón del conurbano los cajeros automáticos y los puntos de extracción de efectivo son escasos. Entonces, la gente prefiere ir una vez al banco y llevarse toda la plata junta ante que peregrinar todas las semanas para conseguir algo de efectivo. Después del primer viernes de abril cuando un millón de personas se amontonó en las sucursales para cobrar su haber, se puso en marcha un proceso para habilitar más de 11.000 cajeros o puntos de extracción de efectivo. Sin embargo, esto no solucionó el problema ya que tendieron a ubicarse mayormente en localidades que ya disponían de estos servicios y en las que los indicadores socioeconómicos son más altos. A mayor bancarización, también hubo más uso de los medios de pago virtuales. Las transferencias electrónicas acumularon de marzo a agosto incrementos del 61% y 93%, en montos reales y cantidades por adulto, respectivamente. En ese mismo período, los pagos con tarjetas de débito en comercio electrónico también se destacaron, con montos reales que se triplicaron y cantidades que se duplicaron -medidos por adulto-. Aún así, el Central admite que el uso de estas cuentas «continúa siendo bajo, especialmente entre la población más vulnerable y con menores capacidades tecnológicas, aunque se encuentran en un sendero de crecimiento lento pero continuo». La esperanza es el aislamiento obligatorio «provoque cambios en diferentes grados en los hábitos de uso de las cuentas». El informe del Central también consigna que las líneas de financiamiento destinadas a MiPyMEs, pequeños contribuyentes y autónomos «contribuyeron a mitigar los efectos de la pandemia». De este modo, estas líneas especiales de financiamiento con tasas de interés subsidiadas acumularon a agosto 2020 un monto total de $ 482.000 millones, lo cual representa un 18% del financiamiento total en pesos al sector privado. Las líneas MiPyMEs y Servicios de Salud y MiPyMEs Plus fueron las más significativas en términos de montos promedios (alrededor de $ 3,8 millones) y alcanzaron a más de 110.000 empresas. Las líneas a Tasa Cero y Tasa Subsidiada para Empresas sumaron un total de 533.174 préstamos con un monto promedio de $ 119.000.

Detectan altos niveles de contaminación en el aire por los incendios en Córdoba

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En algunos sitios del centro de la provincia de Córdoba se triplicó la cantidad de dióxido de nitrógeno (NO2) en el aire, uno de los principales contaminantes medioambientales relacionados con el fuego.

Las emisiones de los incendios forestales registrados en las sierras cordobesas en los últimos meses impactaron en forma negativa en la calidad del aire que respiramos. Según mediciones realizadas por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), entre el 1 de agosto y el 20 de octubre de 2020 se registraron altos niveles de contaminantes en el aire, en comparación con el mismo período del año anterior.
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Los contaminantes atmosféricos analizados fueron el dióxido de nitrógeno (NO2) y los aerosoles o materiales particulados en suspensión, tales como el hollín, la ceniza y el polvo.
La información de ambos indicadores fue proporcionada por el satélite Sentinel-5p, de la Agencia Espacial Europea (ESA), que “escanea” toda la altura de la atmósfera, es decir, desde el suelo hasta la altura del satélite (700 kilómetros aproximadamente). De acuerdo a los registros, en zonas extensas del centro de la provincia de Córdoba aumentó entre dos y tres veces más la presencia de dióxido de carbono por efecto de las emisiones.

Acumulación de dióxido de nitrógeno | 1 de agosto al 20 de octubre

NO2 acumulado - 2019 NO2 acumulado - 2020
Sumatoria del dióxido de nitrógeno detectado diariamente por el satélite europeo Sentinel-5p, entre el 1 de agosto y el 20 de octubre, para cada año analizado. Cifras expresadas en micromoles en metro cuadrado. Fuente: datos del satélite Sentinel-5p, provistos por la Conae.

Contaminación del aire con dióxido de nitrógeno | 2019 vs 2020

NO2 2019 vs 2020
La imagen compara la cantidad de dióxido de nitrógeno (NO2) detectado satelitalmente en el aire durante 2020, respecto a 2019. En las zonas verdes, los valores son iguales para ambos años. En las áreas salmón, la cantidad de NO2 se duplicó en 2020 respecto a 2019. Y en los sectores amarillo/beige, la cantidad de NO2 se triplicó de un año al siguiente. Fuente: datos del satélite Sentinel-5p, provistos por la Conae.
  “Detectamos un nivel de contaminación muy alto en los meses analizados, y una importante degradación de la calidad del aire, como consecuencia de la presencia de diversos aerosoles y de dióxido de nitrógeno a nivel de la tropósfera, la capa de la atmósfera donde se concentran los contaminantes”, explica Fernada García, investigadora de la Comisión Nacional de Actividades Aeroespaciales (Conae) y docente del Instituto de Altos Estudios Espaciales Mario Gulich (Conae-UNC). Las concentraciones de dióxido de nitrógeno fueron particularmente altas en el norte y centro de los departamentos de Punilla, centro y este de Cruz del Eje, sur de Ischilín, oeste de Totoral, y norte y centro de Río Cuarto, donde el nivel de NO2 fue un 300 por ciento superior entre agosto y octubre del año en curso, que en igual período de 2019. Mientras que los valores de ese contaminante se duplicaron en el centro de los departamentos de San Javier y Santa María, y el sur de Calamuchita. Índice de aeorosoles en el aire
Aerosoles - 25.08.2020 Aerosoles - 24.09.2020 Aerosoles - 07.10.2020
En los mapas, valores positivos (amarillo, naranja, salmón) refieren a materiales particulados que absorben radiación UV, como el polvo, el humo y la ceniza de los incendios. Los valores negativos (celeste) son otros aerosoles presentes en la atmósfera, como las gotas de agua. Los puntos magenta representan los focos de fuego activos. Índice de aerosoles obtenido para longitudes de onda entre 354nm y 388nm. Fuente: datos del satélite Sentinel-5p, provistos por la Conae.
  Contaminación del aire con dióxido de nitrógeno
Dióxido de nitrógeno - 25.08.2020 Dióxido de nitrógeno - 24.09.2020 Dióxido de nitrógeno - 07.10.2020
Cantidad de dióxido de nitrógeno en el aire, expresada en micromoles en metro cuadrado. Los puntos magenta representan los focos de fuego activos. Fuente: datos del satélite Sentinel-5p, provistos por la Conae.
García señala que el deterioro de la calidad del aire impactó mucho más allá de la zona donde ocurrieron los focos, a varias decenas de kilómetros, llegando incluso al centro de la ciudad de Córdoba, debido a la acción de los vientos que dispersan el humo y transportan las partículas químicas. La investigadora advierte que los incendios forestales y las quemas actúan deteriorando no solo la calidad del aire, sino también del agua, tanto a nivel local como regional y, consecuentemente, impactan en la salud humana. A ello, agrega los largamente estudiados efectos del fuego en diversas dimensiones, como la agricultura, el clima, y la dinámica y resiliencia de los ecosistemas.

Desde las sierras hasta el microcentro de la ciudad

Por efecto de los vientos, el humo de los incendios producidos en las sierras cordobesas llegó a pleno centro de la ciudad de Córdoba, donde algunos días se respiró un aire cargado de cenizas y polvo (material particulado en suspensión), junto con otros contaminantes relacionados con el fuego. De acuerdo al registro diario llevado a cabo por la Estación de Monitoreo de Calidad del Aire dependiente de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), durante jornadas puntuales de los meses de agosto, septiembre y octubre, se detectaron valores de concentraciones muy superiores al promedio. Particularmente, el 25 de agosto, 24 de septiembre y 7 de octubre se halló un aumento importante de partículas muy finas en el aire (relacionadas con el material sólido de los incendios), junto con niveles variables de monóxido de carbono y dióxido de nitrógeno.

El impacto del COVID-19 en las aerolíneas

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La pandemia de COVID-19 ha provocado aislamientos y restricciones de viaje en todas partes del mundo, con un gran impacto en la industria global de la aviación.

COVID-19 ha sido un shock sin precedentes para la industria de la aviación mundial, resultando en flotas de aviones inactivas, aeropuertos vacíos y una caída enorme y repentina en el número de pasajeros. Y parece que la interrupción se mantendrá durante un período de tiempo significativo. Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), el número de pasajeros en Europa se redujo un 97% en junio en comparación con el año pasado. Se pronostica que la industria no volverá a los niveles de actividad de 2019 hasta 2024. La aviación está comprometida a largo plazo respecto de las disrupciones relacionadas con la pandemia, pero ¿cuáles son los desafíos específicos que enfrentan las empresas? Liquidez Las pérdidas de la industria global podrían superar los US$ 84 mil millones en 2020, a medida que los ingresos se reducen a la mitad debido a una combinación de aislamientos, restricciones de viaje y pasajeros reacios. Esto hace que la gestión del flujo de caja sea una prioridad para las aerolíneas, los arrendadores y las empresas de apoyo, pero la incertidumbre es un riesgo evidente. En primer lugar, muchas empresas dependen del apoyo del gobierno que no durará para siempre. En segundo lugar, con el miedo de nuevos picos y segundas olas creciendo en Europa, no es posible predecir con precisión cuándo se levantarán las restricciones de viaje. Costos de operación Hasta ahora, la estrategia principal para reducir los costos operativos ha sido la reducción de los niveles de personal, ya sea mediante despidos o suspensiones. Pero esto es solo una fuente temporal de alivio del estrés y crea más problemas más adelante cuando los operadores buscan volver a escalar las operaciones, especialmente cuando se trata de personal con habilidades y experiencia más especializadas que podrían ser más difíciles de contratar cuando se regrese al crecimiento.

En los EE. UU., la TSA informó una caída del 96% en el número de pasajeros al nivel más bajo desde 1954

Deuda y reestructuración Para las aerolíneas, la deuda de capital acumulada a través de la propiedad o el arrendamiento de aeronaves es una gran parte de sus costos fijos. Una gran cantidad de estos activos ya no se utilizan, con algunos operadores en Europa realizando entre el 17% y el 38% de sus vuelos programados en mayo. En los EE. UU., la TSA informó una caída del 96% en el número de pasajeros al nivel más bajo desde 1954, mientras que los operadores en China informaron una disminución del 71% interanual en el número de vuelos ya en febrero. Como tal, las empresas buscan negociar aplazamientos de pago con bancos y arrendadores. Los mismos arrendadores a menudo tienen entre un 70% y el 80% de deuda en cada una de sus aeronaves, y muchos se encuentran en serias dificultades financieras. Al intentar retirar fondos, conseguir más financiación o reestructurar deudas, está claro que durante algún tiempo serán necesarios esfuerzos conjuntos entre todos los participantes del mercado. Cambios operacionales Otra gran fuente de incertidumbre es simplemente cómo se verá exactamente el retorno al negocio para la industria de la aviación. A medida que algunas aerolíneas comienzan a asumir más actividad, ha habido una variedad de enfoques para el distanciamiento social. Operar a una capacidad más baja podría no ser factible como estrategia a largo plazo para los operadores más pequeños con pocas reservas de efectivo. Los arrendadores buscan crear más resistencia a la volatilidad del mercado, y es probable que algunas empresas adopten nuevos enfoques para la gestión de flotas y los precios. La industria de la aviación enfrenta un largo camino hacia la recuperación, y las decisiones que tomen las empresas durante los próximos meses son extremadamente importantes.

Las vacunas contra el COVID-19 que pueden llegar a Argentina. Son muchas

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Una publicación de la Universidad de San Martín resume dónde y quién está desarrollando las diez vacunas en fase III reconocidas por la OMS. La hemos actualizado y completado en AgendAR. Repasamos qué tecnología usan, sobre cuántos voluntarios se están probando y los distintos vínculos con nuestro país, cuando los hay.
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Estados Unidos y China son los países con mayor cantidad de vacunas en fase III por lejos: 4 cada uno. Sólo que en China, donde dice «fase III», debe leerse: «estamos vacunando a cada chino con nuestras 4 fórmulas, y después nos ocupamos de los números y veremos cuál sirvió más».
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La fórmula más conocida en Argentina es la de Pfizer: fue la primera en ensayarse en suelo nacional. Entre los 43.000 voluntarios sanos sujetos a testeo en varios países hay algunos miles argentinos, concretamente bajo el cuidado del Hospital Militar Central. Pfizer debió interrumpir las pruebas por algún episodio de complicaciones clínicas. Éstas son típicas de cualquier fase III: entre decenas de miles de personas seguidas durante casi un año, es inevitable que alguna se enferme. Lo que hay se saber es si la enfermedad la causó la vacuna. En los enormes grupos de una fase III hay una rama activa, los pacientes que se vacunan con la fórmula real, y otra pasiva, o «grupo control», los que reciben placebos. La ubicación de cada voluntario en una u otra rama se decide al azar y en forma secreta: ni el sujeto ni el «staff» clínico saben si les inyectaron la vacuna en serio o una solución salina. Eso elimina todo efecto psicológico en la comparación que sigue. En un caso como el presente, de intensa transmisión viral comunitaria en casi todos lados, en pocos meses hay, inevitablemente, centenares de contagios entre los voluntarios. Ahí es cuando el grupo de médicos que dirige el experimento levanta parcialmente el anonimato, y se ve en qué grupo estaba cada enfermo. Una vacuna perfecta (algo que no existe) daría -por ejemplo- 150 contagiados en el grupo control y ninguno en el grupo de vacunados, lo que daría un 100% de eficacia. Jamás se llega a esos valores ni con las mejores vacunas, esto es sólo una explicación metodológica y de caso límite de cómo funciona un estudio aleatorizado y «a doble ciego». Con una diferencia tan grande y clara de rendimiento entre ambas ramas, el comité de ética levanta el anonimato de todos los voluntarios, y los del grupo control reciben la vacuna real. Luego siguen la publicación de resultados en revistas de medicina clínica o de infectología con comité de referato (especialistas que estudian previamente el artículo), la presentación de los documentos a las autoridades regulatorias, y si todo está bien, el licenciamiento. Recién entonces se inicia la fabricación masiva de la vacuna y su distribución. Pero hoy en día, con el apuro generado por la parálisis económica de todo el planeta, todo este procedimiento de fase III está acelerado, y en algunos casos, eliminado. En el caso de la vacuna de Pfizer, como se pudo descartar que el episodio clínico hubiera sido causado por la vacuna (el enfermo estaba en el grupo control) se retornó inmediatamente al testeo. Ésta es una fórmula sumamente experimental: una de las 3 primeras vacunas a ARN mensajero (mRNA) de la historia, y una de las 2 de este tipo tan avanzado que cursa la fase III. La otra vacuna a mRNA es la de Moderna, una firma bostoniana muy distinta de la vieja y poderosa farmacéutica Pfizer: fue fundada en ocasión de esta pandemia, y alrededor de un único producto, su vacuna… y también de una ayudita de U$ 1.600 millones del programa «Warp Speed» del gobierno de los EEUU. Es un misterio que una empresa sin antecedentes o capitales, como Moderna, recibiera semejante regalo del tesoro público, y máxime con una fórmula no sólo audaz sino de muy difícil logística: las vacunas a mRNA no resisten las temperaturas ambientes: deben distribuirse a 80 grados Celsius bajo cero, y descongelarse sólo para el acto vacunatorio. Por algo, aquí el único centro de testeo de la vacuna a mRNA de Pfizer es un único hospital muy bien equipado, como el Militar Central. Pfizer acaba de fabricar una noticia excelente para sus accionistas al anunciar que su vacuna tiene al menos un 90% de efectividad. Llegó a ese número tras investigar 92 casos de voluntarios que se contagiaron de Covid19. El comité de seguimiento de la firma comprobó que los infectados eran casi todos integrantes del grupo placebo, la rama del estudio de doble ciego a la que se le inyecta solución salina sin que ellos o los médicos «de campo» lo sepan, y no tuvo más remedio que anunciar la buena nueva. Pero las cifras  todavía no dan para cantar victoria, de modo que el anonimato no se levanta, Pfizer sigue reclutando algunos voluntarios y el estudio sigue a todo vapor. En un mundo menos dado a la especulación bursátil, se habrían dado los resultados sólo al llegar a una diferencia significativa e incontestable de contagiados entre una y otra rama en todos los países donde se testea esta vacuna; es decir, con el estudio terminado. Esto de dar a publicidad resultados parciales, aunque sean muy buenos, sirve para otras cosas: básicamente pegarle una subida gloriosa al paquete accionario, vender esas acciones bien caras, esperar que vayan bajando o -mejor aún- caigan de golpe si el estudio se vuelve a frenar por alguna complicación clínica de un voluntario, y entonces recomprarlas a precio desinflado. Con este tipo de manganetas de fase III, las farmacológicas hacen fortunas. De todos modos, el gobierno estadounidense se ha comprometido a comprar toda vacuna que muestre sólo un 50% de efectividad. Y no es poco: la efectividad de las fórmulas antigripales que se inyectan al comenzar cada otoño oscila entre el 40 y el 60%. Con las vacunas antigripales no se apunta tanto a impedir la gripe como a frenar su empeoramiento hacia la neumonía. Tener algo así contra el Covid19 sería mucho mejor que la indefensión actual. La buena noticia en relación a Pfizer es que probablemente cuando se termine formalmente el estudio, la tendencia estadística se haya logrado mantener hasta el final. En suma, que casi todos los que se enfermaron estén en el grupo control, el que fue inyectado con solución salina. La efectividad entonces ya será nítida y medible en números definitivos y duros, capaces de resistir la crítica biliosa de un comité de referato escéptico. Por esas leyes de la estadística, incluso en un estudio gigantesco como éste la certeza llegue con quizás menos de 200 infectados, siempre que queden bastante bien agrupados en el grupo control. Lo que justifica el optimismo mundial con los resultados parciales de Pfizer es un poco parecido a la matemática electoral: las diferencias entre la rama activa y la de control están cerca de ese «punto dulce», ese número mágico donde las estadísticas flipan, las tendencias se vuelven claras y los finales, previsibles. Blanco sobre negro, parece que esta formula tendrá una efectividad bastante superior a las de las vacunas antigripales. El Reino Unido y Rusia tienen, cada uno, sólo una vacuna propia en Fase III con reconocimiento de la OMS. Ambas gozan una prensa fenomenal, sin embargo, al menos en estas pampas. La de AstraZeneca, llamada también Oxford y ChAdOx se acordó que fuera producida masivamente en Argentina para toda la región por en el laboratorio argentino mAbxience, del grupo farmacológico Elea, perteneciente a su vez a la familia Sigman. Se testea sobre más de 40.000 voluntarios en el mundo, y 3000 de ellos son argentinos. El experimento lo supervisa la Fundación Huésped. El raro nombre ChAdOx sintetiza la tecnología y la autoría: es un acrónimo de «Chimpanzee Adenovirus Oxford». Casi todos los desarrolladores de vacunas avanzadas usaron algún adenovirus del resfrío humano como «carrier» del antígeno favorito de los laboratorios (el Spike). La originalidad de la Universidad de Oxford estuvo en emplear un adenovirus del resfrío de los chimpancés: se supone que el sistema inmune humano no lo reconocerá, y por ende no lo combatirá. Nadie quiere que las defensas inmunes del inyectado liquiden la vacuna. Donde a los oxonianos les faltó originalidad fue en su elección del antígeno Spike, y sólo del antígeno Spike, para suscitar una reacción inmune. Los caciques de Planeta Big Pharma apuestan casi todos a que el Spike, con su estructura esteroquímica actual, es tan importante para el SARS CoV2 y tan determinante de la facilidad de su contagio, que seguirá químicamente invariable durante el tiempo que dure la pandemia. Y eso será así aunque todo el resto del virus sea muy propenso a mutaciones. A eso apuestan. Y esa apuesta unicista tal vez ya haya fallado: hay un SARS CoV2 salido de las granjas de cría de visones de Dinamarca. Ese virus mutante ya contagió al menos a 12 cuidadores, y tiene un Spike distinto, que no es reconocido «in vitro» por los anticuerpos anti-Spike más comunes. Ante esto, la premier danesa, Mette Frederiksen, socialdemócrata, ordenó una política de tierra arrasada: en Jutlandia se están matando 15 millones de visones (en el país había 3 veces más visones que personas) y las municipalidades de la región están nuevamente bajo régimen de confinamiento sanitario estricto. Frederiksen ha sido desafiada en los medios por la industria peletera local y el Partido Liberal, porque les importa más que los visones generan la tercera exportación nacional, que la posibilidad de que generen un Covid blindado contra vacunas, mucho más exportable aún. La muy exitosa serie «Borgen», de Netflix, se quedó corta. Este episodio, interpolado por la realidad en una historia que, como casi todo lo que ocurre este 2020, parece de ficción, tiene final incierto. Si esta cepa mutante del SARS CoV2 logra salir de la península de Jutlandia, estaremos ante un Covid-20 que podría gambetear a lo Maradona casi todas las vacunas basadas en el antígeno Spike (vieja fórmula). Y para mal del mundo, son casi todas las que vienen cruzando las fases II y III. La Fundación Huésped, además de la ChAdOx de AstraZeneca, también está testeando en Argentina otra vacuna sustantivamente distinta y casi por definición a prueba de este tipo de escapes por mutación. Es la china de Sinopharm. Aquí se puso a prueba sobre un  grupo de 3000 voluntarios. Conceptualmente, es una vacuna «cincuentosa», parecida como plataforma a la vieja Salk contra la poliomielitis: se inyecta toda la cápside del virus SARS CoV2, dentro de la cual los genes virales han sido inactivados químicamente. Su posible desventaja es que, por problemas de control de calidad, salga alguna partida mal inactivada. Esto puede suceder cuando se deba pasar de una producción artesanal a miles de millones de dosis. La ventaja inherente de esta vacuna probablemente compense ese «handicap»: inyectar el virus entero supone no desaprovechar ninguno de los distintos antígenos que lo componen, de modo de generar anticuerpos específicos pero muy diversos apuntados a las proteínas virales Spike, pero también las M, E y N. Es difícil que el SARS CoV2 pueda hacer un escape evolutivo contra un ataque tan múltiple. Rusia negocia con Argentina la venta de 12,5 millones de unidades de su vacuna Sputnik V, cuya originalidad es que usa dos vectores virales distintos para transportar la misma carga genética: la que codifica el antígeno Spike del SARS CoV2. Se da a doble dosis separada, primero con un «carrier» viral, 3 semanas después, con el otro. Como en ambos casos se emplean virus muy comunes del resfrío humano, pueden generar resistencia inmunológica contra la vacuna. Por eso, con esa filosofía militar rusa según la cual siempre hay algo cualitativo en lo cuantitativo, se usan dos vectores virales: alguno va a funcionar. Probablemente apostando a repetir el golpe bursátil de Pfizer, las autoridades rusas hoy se arrogaron un 92% de efectividad tras analizar… 20 contagios. Estadísticamente, eso es un chiste malo. Observación poco generosa pero incontestable, sin importar si la vacuna después termina siendo la mejor del mundo, o la peor, o simplemente otra más. Tanto la vacuna Sputnik V como la de AstraZeneca se están probando en aproximadamente la misma cantidad de voluntarios: 40 mil personas, de acuerdo a la OMS. Pero los rusos iniciaron campañas masivas con sus productos tras un simple estudio observacional de fase II, es decir sin grupo control, sin doble ciego, y de apenas 72 casos. Cuando Putin empezó a vacunar a los militares, los médicos y el cuerpo docente de su país, ni siquiera se había iniciado el estudio de fase III. Tal vez la Sputnik sea una maravilla, pero por ahora no puede demostrarlo. En el apuro de la segunda ola de contagios y con el mundo yendo de cabeza al millón y medio de muertos para fin de mes, el de Argentina no es el único gobierno indiferente a la «flojera de papeles» de la fórmula rusa, o la china de Sinopharm. La compra masiva de estas vacunas es un buen medidor de la desesperación mundial de los gobiernos y las personas: se pelean como muchos náufragos por unos pocos salvavidas, sin evidencia definitiva de que estos realmente floten. Si es por cantidad de voluntarios y diversidad de cortes etarios, laborales y geográficos en esa población, la vacuna más prolija de papeles sin duda será la de la estadounidense Johnson & Johnson, con 60 mil personas en 10 países. La de J&J es una fórmula desarrollada por Janssen (que en danés, curiosamente, significa «Johnson»). Janssen es uno de los muchos laboratorios multinacionales medianos que compró el grupo J&J, y para sorpresa de nadie, su vacuna consta… sí, adivinó, de un adenovirus del resfrío como carrier, y adentro el consabido conjunto génico que codifica el antígeno Spike. Este combo tan repetido por parte de los laboratorios grandes deriva del reaprovechamiento de plataformas vacunatorias pensadas hace pocos años para otras enfermedades. Algunas ya estaban desarrolladas o a medio desarrollar. La plataforma adenoviral de Johnson & Johnson, por ejemplo, se estaba testeando en fase III simultáneamente contra distintos patógenos: el virus del Ebola y el del Zika. Lo de las multinacionales farmacológicas es como cambiar el calibre y la bala de una misma arma para cazar diferentes bichos a medida que se presentan. Amén de la obvia economía en investigación, desarrollo y tiempo de llegada a un producto, en algunos casos las agencias regulatorias ya casi le tienen simpatía a ciertos adenovirus licenciados como vectores para otras enfermedades en distintas partes del mundo. Vienen «bien de papeles», como dicen en Avellaneda. Y nada tranquiliza a un regulador en un país chico como la aprobación previa de una agencia regulatoria grande. Johnson & Johnson ayer empezaron a reclutar argentinos para una fase III local, bajo la vigilancia del grupo Stamboulian, hoy especializado en diagnóstico clínico y de complejidad, pero cuyo origen en los años ’80 fue la infectología. En el último lugar de la lista de la fase III estaría la vacuna BCG contra la tuberculosis, testeada en Australia por el magnate de las comunicaciones Rupert Murdoch. La BCG tiene más de un siglo de existencia, ha sido fundamental para combatir esta enfermedad pulmonar, y aunque que según la OMS dice que no mostró eficacia alguna contra el Covid 19 en fases I y II, la fórmula sigue generando esperanzas porque actúa como un estimulante general e inespecífico de la inmunidad humana. A veces se ha suministrado para reforzar el efecto de vacunas terapéuticas oncológicas, por ejemplo. Murdoch es el propietario -entre otras joyas- de Fox News. Esa cadena todavía explica que esta pandemia no existe. Con su inefectivo intento con la BCG, el magnate habrá tratado de ayudar al Homo sapiens al menos una vez, aunque según los resultados, no es lo suyo. A esa otra especie, el SARS CoV2, ya le dio ayuda de sobra.

Las tecnologías que usan

Las tecnologías de las diez vacunas en Fase III son cuatro:
  • Virus inactivado,
  • Adenovirus como carrier de los genes que codifican el antígeno Spike,
  • Distintas proteínas virales del SARS CoV2 fabricadas en células genéticamente modificadas para ello,
  • ARN mensajero.
LA MAYORÍA REQUIERE LA APLICACIÓN DE DOS DOSIS
Las diez vacunas más cercanas al licenciamiento (por derecha, con estudios de doble ciego, o «por la fuerza de las cosas», como en los casos ruso y chino) vienen de laboratorios públicos o de farmacológicas privadas. Pero lo típico es que los estudios están fogoneados por dinero estatal, como los fondos «Warp Speed» estadounidenses, o por compromisos de compra formales de distintos estados. Estos se aferran no sólo a que los productos muestren calidad, sino a una futura capacidad de fabricación masiva que en más de un caso es conjetural. Pero en todo está el estado, por presencia o por defecto. Fabricar a escala se vuelve muy conjetural en -por dar un caso- la vacuna Sputnik V. Rusia, con una población bastante menos imponente que su territorio (146 millones de habitantes, y en descenso), nunca fabricó un fármaco o una vacuna para un mercado planetario. Como su Sputnik V ya fue comprada por más de un estado «al borde de un ataque de nervios», ahora los rusos tienen que entregar miles de millones de dosis de algo que, por empezar, jamás elaboraron a ninguna escala en casa. Como es de usos y costumbres en farmacología, los rusos derivan esa tarea industrial a terceros acostumbrados a fabricar genéricos masivamente y con buenos niveles de calidad: Corea del Sur y la India, en este caso. Ambas repúblicas serán el origen más probable de las redomas rotuladas con el marbete del Instituto Gamaleya. Como ya lo son, desde hace décadas, las redomas de mucha otra medicación avanzada y carísima que se vende en Occidente bajo el sello de multinacionales de renombre, «pero con fabricación deslocalizada». Planeta Big Pharma es un catálogo de marcas del Atlántico Norte que no podrían vivir sin estas Cenicientas asiáticas desconocidas, que en general, aseguran volumen y calidad. La argentina Biosidus, dedicada a moléculas recombinantes desde los ’80, hizo así no su fama sino su dinero antes de que la comprara en 2018 un fondo de inversión estadounidense. De fronteras para adentro, tenía un prestigio fabuloso. De fronteras para afuera, era una empresa de genéricos: adentro se ganaba el bronce, y afuera el oro. Lamentablemente para nosotros, ya no es argentina. mAbxience parecía destinada a fabricar anticuerpos monoclonales murinos, como indica su raro nombre en inglés (murine Antibodies, o mAbs). Probablemente tendrían usos oncológicos o de regulación inmunitaria, y sus compradoras serían farmacológicas muy conocidas. Pero llegó la pandemia, los hábiles Sigman dieron un golpe de timón y reconvirtieron esta planta de Garín, provincia de Buenos Aires, en una usina para inundar Sudamérica con la fórmula ChAdOx, con el marbete de AstraZeneca. El problema de las autoridades regulatorias rusas hoy es cómo harán para controlar la calidad de la Sputnik V en Corea y la India. El nuestro es cómo harán los expertos del ANMAT, la autoridad regulatoria argentina, para monitorear esta febril campaña de fabricación en ambos países asiáticos antes de que las 12,5 millones de dosis comprometidas lleguen a la Argentina. La ley argentina obliga el ANMAT a ello, pero nuestra agencia tiene una estructura bastante escueta. Nuevamente, este portal subraya que aquí tenemos dos vacunas «cincuentosas», no codificantes, cosa que nos gusta: están dirigidas contra casi todos los antígenos del SARS CoV2. Vienen de dos de nuestras mejores universidades nacionales en biotecnologías: la de San Martín (UNSAM) y la del Litoral (UNL), y son obra de los grupos respectivamente dirigidos por Juliana Cassataro y Claudio Prieto. El rasgo tecnológicamente avanzado y nada cincuentoso de estas «sopas» está en la fabricación de esas proteínas virales en suspensión: se producen en grandes cultivos de células animales genéticamente modificadas para producir moléculas que les son totalmente ajenas. Este tipo de vacunas es barato, ataca al virus desde todos los frentes moleculares posibles, y se puede escalar fácilmente su producción de artesanal a la de una demanda regional o planetaria. Han tenido financiación del Ministerio de Ciencia, pero están detenidas «en fase cero» (estudios in vitro y con modelos animales). Para que transiten estudios de fase, debería comprometerse con ellas TODO el gobierno. Sería una apuesta a fabricar aquí y a cobrar patentes, en lugar de pagarlas.   Fuente: UNSAM y redacción de AgendAR

Martín Guzmán: «Hoy no es el momento de un IFE 4»

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El ministro de Economía confirmó que no habrá un cuarto pago del Ingreso Familiar de Emergencia ya que «hay que mantener ciertos equilibrios para proteger la actividad». También se extendió sobre los otros temas que están sobre en su esfera, pero no hay dudas que el del IFE es en este momento el que afecta más a los más vulnerables. Guzmán explicó en una entrevista televisada que el Gobierno realizó el mayor esfuerzo durante el período más crítico de la pandemia de Covid-19. Aclaró que se guardan cierta flexibilidad de gasto en caso de que se produzca una segunda ola de coronavirus, como está sucediendo en Europa y en Estados Unidos. Agregó que el objetivo para estos meses es sustituir a programas como el IFE por herramientas de asistencia más focalizadas. Un ejemplo de esta estrategia es la duplicación del monto de la Tarjeta Alimentar que anunció el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, hace algunos días. Esas herramientas focalizadas deberán ponerse en marcha rápido. Entre abril y junio, los primeros tres meses de la pandemia y la cuarentena, se perdieron 3.757.000 puestos de trabajo, según informó el INDEC. Sobre las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuya misión ya está en el país, Guzmán aseguró que Argentina «negociará todo lo que haga falta para buscar el programa que más le sirva». En cuanto a las particularidades, reafirmó que la idea es conseguir un periodo de cuatro años y medio sin pagos. El ministro recordó nuevamente el difícil escenario de endeudamiento que le tocó resolver a la gestión de Alberto Fernández. «Estamos resolviendo problemas profundos. La deuda externa era un gran problema que se resolvió», explicó y aseveró que «lo del FMI también es un problema profundo en el que se metió Argentina y nosotros estamos buscando resolverlo en el contexto de la pandemia que ha hecho las cosas más complejas». En ese sentido, se refirió al reciente proyecto de ley que plantea la obligación de contar con la aprobación del Congreso para contraer nueva deuda externa ya que una decisión de tal magnitud debe «involucrar a los representantes del pueblo». En respuesta a los cuestionamientos por el presunto ajuste que trae implícito la nueva fórmula de movilidad jubilatoria, Guzmán lo desmintió rotundamente. «Ahora que esperamos que crezcan la economía y los salarios, mandamos una fórmula que busca aumentar el poder adquisitivo de los jubilados», sentenció. Sobre las cuestiones técnicas de la fórmula, dijo que será muy parecida a la que se aprobó en 2008 durante el gobierno de Cristina Férnandez ya que «los ponderadores de salarios y actividad económica serán idénticos». Paralelamente, aprovechó para criticar con dureza la anterior fórmula dictada en 2017. “Lo que hizo el Gobierno con las jubilaciones fue una estafa y un engaño. En el único año donde el país creció, cambiaron la fórmula. Buscaban licuar las jubilaciones», sostuvo. En cuanto al sostenido declive que exhibió la brecha cambiaria -hasta ayer, que volvió a subir- entre el dólar oficial y los dólares paralelos durante los últimos días, Guzmán ratificó que tenían los instrumentos para enfrentar las presiones devaluatorias. Respecto de la suba de $ 13 que atravesó este miércoles el blue, aclaró que es un mercado muy pequeño y que hoy (por ayer) fue un día particular pero lo que importa es «la tendencia» y que la cotización bajó $ 33 desde su récord de $ 195. Además remarcó que en los últimos días se intensificó la liquidación de divisas por parte del sector aceitero, lo cual significa un fortalecimiento para las reservas. Sobre el impuesto a las grandes fortunas, el ministro explicó que el Gobierno «debe contener el esfuerzo fiscal» realizado en estos últimos meses y que, para ese objetivo, «tiene sentido una contribución extraordinaria» de los que más tienen. Sin embargo, aclaró que el Gobierno respetará «los tiempos del Poder Legislativo, que ha jugado un rol muy importante y muy positivo durante la pandemia».

El viaje de Alberto Fernández a China: la Nueva Ruta de la Seda y dos centrales nucleares

El embajador de nuestro país en China, Luis María Kreckler, informó que Argentina se sumará en los próximos meses a la Nueva Ruta de la Seda, el megaproyecto de infraestructura impulsado por el gigante asiático. Este martes el diario El Cronista añadió una precisión importante: Alberto Fernández tiene la intención de reactivar el acuerdo que había firmado el gobierno de Cristina Kirchner en 2015 para la construcción de dos nuevas centrales nucleares y que el gobierno de Macri había desechado. Los lectores de AgendAR están en el tema. Durante más de dos años hemos insistido que ese acuerdo era una oportunidad excelente para la industria nuclear argentina y para el despliegue de nuestras capacidades científicas y técnicas: una central de tecnología CANDU, en la tenemos décadas de experiencia, y la central china Hualong-1, ambas financiadas en condiciones favorables por su gobierno, para el que la Hualong es un proyecto «de bandera», que marca el ingreso de China a la primera línea de los países que construyen y exportan centrales nucleares. Ahora, esto formaría parte de la incorporación de Argentina a los acuerdos para la implementación de La Franja y La Ruta (BRI, Belt and Road Initiative), conocido como la Nueva Ruta de la Seda, que implica el acceso a diversos proyectos de infraestructura de la República Popular para conectarse con el resto del planeta. El presidente de China, Xi Jinping, ya conversó de este proyecto con Alberto Fernández. En sus comienzos, cuando el presidente chino Xi Jinping presentó la idea en sendas cumbres en Astaná (Kazajistán) y Yakarta (Indonesia) en 2013, la propuesta se ceñía a los países vecinos, y su propósito era principalmente la construcción de infraestructuras ferroviarias, autopistas y puertos. Pero ha ido expandiéndose geográfica y sectorialmente, a medida que ha ido creciendo la asertividad de China en el exterior. Actualmente, según Beijing, están adheridos más de cien países en todo el mundo. Y abarca casi cualquier área: tiene componentes comerciales, fnancieros, de seguridad y culturales. Para China, los beneficios del plan son claros: ampliar vías hacia el oeste le permite desarrollar sus regiones occidentales, más empobrecidas; estimula sus sectores industriales en momentos en los que su economía entra en una etapa de menor crecimiento; abre mercados para sus productos; facilita que otros países adopten sus estándares tecnológicos, por ejemplo en telefonía 5G; y, en general, expande su presencia e influencia internacional. Para nuestro país, China es desde el comienzo de este siglo un cliente muy importante, y en los últimos meses se convirtió en el principal cliente. En abril de 2018 publicamos en AgendAR el resumen de un texto anterior y más extenso con el título «China: ¿nuestra nueva Inglaterra?». Vale la pena señalar que hasta el momento, Chile, Uruguay y Venezuela junto con Bolivia, Ecuador, Guyana y Surinam se han adherido a la Iniciativa de la Franja y la Ruta. De todos modos, China ha estado financiando proyectos a países de América Latina que no son miembros de la BRI. Argentina, por ejemplo, es receptora de fondos chinos para una serie de importantes proyectos de infraestructura, además de esas dos previstas plantas nucleares. Por ejemplo, una mejora de 2.500 millones de dólares de su principal red ferroviaria de carga. Al unirse a la Iniciativa, Argentina podría, afirma el medio, desbloquear el financiamiento chino para inversiones en infraestructura y transporte, energía fósil y renovable, minería, manufactura, agricultura, innovación y tecnología de la información. Esto permitiría al país cerrar las brechas de infraestructura e integrarse mejor con países como Chile, que cuenta con fuertes corredores comerciales que lo conectan con los mercados de Asia, reduciendo así los costos logísticos y mejorando la competitividad. También, la red óptica submarina Chile-China es potencialmente un «game changer», ya que ayudará a impulsarla interconectividad, el comercio, la inversión, así como los intercambios científicos y culturales entre América del Sur y Asia. El cable comienza en la ciudad chilena de Valparaíso, pasa por Nueva Zelanda, Australia y la Polinesia Francesa y conecta con Shanghai.

Vino argentino en la Exposición Internacional de Importaciones de China

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Este lunes 9 el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, resaltó la «necesidad de trabajar en la agenda de cooperación bilateral para ampliar las enormes oportunidades que existen entre Argentina y China», al participar de la inauguración de la Ronda del Vino Argentino en la 3° Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE). Del acto -que se realizó de forma virtual- también participaron el viceministro de Comercio chino, Wang Bingnan; el embajador de ese país en la Argentina, Zou Xiaoli; y el presidente de Bank of China Limited, Wang Jiang.»Estamos convencidos de que China continuará demandando nuestros productos y creemos que eso abre una granoportunidad para nuestros vinos porque Argentina es referencia a nivel mundial por la calidad de su producción»,afirmó Kulfas. El ministro subrayó, además, la importancia de «trabajar con el sector privado para abrir oportunidades a nuestras empresas para posicionar sus productos en el creciente mercado interno de China y fortalecer exportaciones hoy por debajo de su potencial». Durante el encuentro, más de 20 empresas argentinas productoras de vino y mosto de uva mantuvieron reuniones de negocios con más de 20 importadores chinos. Según el funcionario chino, «en los primeros nueve meses de este año, a pesar del impacto de la pandemia, se logró un crecimiento del comercio bilateral, y el volumen de las exportaciones de Argentina a China alcanzó los US$ 5.200 millones, lo que representa un incremento de 8,3% en comparación conel mismo período del año anterior«. Esta será la primera experiencia de una serie de rondas más amplias que Desarrollo Productivo, el Bank of China y su Embajada en Argentina lanzarán próximamente. Xiaoli afirmó que «en 2020 se ha escrito un nuevo capítulo para las relaciones bilaterales entre China yArgentina a través de la lucha conjunta contra la pandemia del Covid-19 y la superación conjunta de múltiples dificultades». El diplomático también sostuvo que esperan que «no solamente se incremente la participación del vino argentino en el mercado chino, sino que también el vino sirva como un medio para atraer a más turistas chinos hacia Argentina».

Se va Walmart. ¿Vuelve Casa Tía?

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Después de un proceso de venta que se inició antes de la pandemia y que estuvo suspendido durante unos meses, el viernes 6 al mediodía se anunció la compra de Walmart Argentina por parte del Grupo De Narváez. La operación representa el regreso de Francisco de Narváez al supermercadismo. De Narváez mantuvo la semana pasada una reunión virtual con el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y le anticipó un programa de inversiones para los próximos 3 años por US$ 120 millones para desarrollar la cadena. También le manifestó su compromiso con el desarrollo de proveedores pymes y ratificó su adhesión al programa de Precios Cuidados. El periodismo abre un signo de pregunta acerca si también volverá al ruedo la histórica marca Casa Tía. En la venta se dejó establecido que la marca Walmart solo podrá ser utilizada por los compradores durante un período de transición, cuya duración no fue informada, pero que seguramente será de solo unos meses. Ante eso, se abren tres alternativas para la elección de la marca de los supermercados con que trabajará De Narváez. La primera es que las 92 sucursales que tiene Walmart en la Argentina pasen todas a funcionar con el cartel de Changomas. Esta marca pertenece a Walmart pero nació en el país como una propuesta más orientada al precio y el consumo popular que la original de la cadena norteamericana y resultó muy exitosa, especialmente en algunas plazas de las provincias y del conurbano bonaerense. La segunda opción es que De Narváez decida importar a la Argentina la marca Ta-Ta, con la que opera en Uruguay. Allí el grupo argentino lidera el negocio supermercadista con distintas marcas, aunque su principal emblema es Ta-Ta. Si se inclina por esta opción, De Narváez contaría con la ventaja de que al menos entre los argentinos que viajan a Uruguay partiría con una marca reconocida. La tercera y última opción es reflotar el nombre Casa Tía o su versión abreviada, Tía, con la que operó hasta fines de los ’90. La marca Casa Tía tiene una larga historia que se remonta a la ciudad de Praga, antes de la Segunda Guerra Mundial. Kerel Steuer, el abuelo de Francisco de Narváez, tenía en su Praga natal una cadena de almacenes que comenzó a operar en la casa de una tía y por eso fue bautizada como Teta, que significa Tía en checo. Cuando la familia tuvo que escapar de Europa por el nazismo se terminaron radicando en Colombia y ahí volvieron al negocio familiar, pero traduciendo la marca como Casa Tía. Kerel Steuer fue tentado por un viejo socio que tenía en Rumania, Federico Deutsch (el padre de Andrés Deutsch, el exdueño de Lapa), para probar suerte en la Argentina, y así en 1946 abrió la primera sucursal de Casa Tía en pleno microcentro porteño, en la calle Suipacha 140. De la mano de la tercera generación de la familia, encabezada por Francisco y Carlos de Narváez (los nietos de Kerel Steuer), en los ’80 Tía inició un fuerte proceso de expansión ingresando de lleno al rubro supermercadista, hasta que en 1999 la cadena fue adquirida por el fondo de inversión The Exxel Group en US$ 650 millones.
La marca Walmart quedó fuera de la operación, así que en unos meses desaparecerá del mercado argentino
Dentro de la operación se incluyó la marca Tía, que después terminó en manos de Carrefour, cuando el grupo francés se quedó con Tía y Supermercados Norte. Los franceses decidieron unificar todos sus supermercados bajo el nombre de Carrefour y desde principios de siglo la marca Tía está desaparecida. En 2005 Carlos de Narváez logró incluir el nombre Tía en la operación que cerró con Carrefour para encarar el proyecto inmobiliario Al Río, en la costa de Vicente López, en un terreno pegado al principal hipermercado de los franceses. Hoy Carlos De Narváez tiene la propiedad de la marca y no parece fácil que se la  venda a su hermano menor, Francisco, del que hoy se encuentra muy distanciado. Pero en el mundo de los negocios todo puede pasar, y por eso en el mercado nadie descarta una resurrección de la vieja Tía, si finalmente sus descendientes se ponen de acuerdo. El aspecto más interesante de todo esto, en realidad, es si esta operación se enmarca en esta etapa de la economía argentina en un proceso, todavía incierto, de retirada de algunas empresas multinacionales por grupos locales. El que viva lo verá.

Tareas nucleares argentinas urgentes

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Carla Notari, Ana María Lerner

Instituto de Tecnología Nuclear Dan Beninson – CNEA/UNSAM

La Argentina tiene cuatro tareas nucleares urgentes:
  • garantizar la prolongación de la vida útil de Atucha I,
  • incrementar a nivel industrial su capacidad de enriquecimiento de uranio,
  • decidir sus opciones tecnológicas para nuevas centrales núcleoeléctricas,
  • y terminar el prototipo de su reactor modular CAREM.
Nuestro país estaba en recesión mucho antes del cambio de gobierno nacional, seguido trascartón por la pandemia de coronavirus, que la agravó en Argentina y la desató en el mundo. Si nuestra recuperación se implementa con políticas activas de empleo e infraestructura eléctrica de baja huella de carbono, la energía nuclear tiene un papel importante a desempeñar. Y comienza por la extensión de vida de las instalaciones actuales. Lo interesante es que, en un giro inesperado o al menos largamente demorado, ahora esto lo dice también la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo) respecto del resto del mundo. Hasta que nos sorprendió en julio de 2020 con un trabajo llamado “Sustainable Recovery”, la Agencia Internacional de Energía (IEA) de la OCDE siempre fue elusiva respecto de la nucleoelectricidad. Si mencionaba el átomo, lo hacía instando blandamente a “mantener abiertas todas las opciones”. Sin embargo, a la luz de los costos humanos, económicos y políticos del recalentamiento del clima planetario, hasta la IEA termina aceptando que, junto con la hidráulica, la nuclear es la forma de generación menos emisora de gases de invernadero. Y que por lo tanto es un contrasentido desactivar plantas nucleares y rellenar el bache de oferta con fuentes renovables, cuya intermitencia y/o impredictibilidad se compensa, sistemáticamente… quemando gas. En el artículo mencionado, al cual se accede aquí, se resumen los principales argumentos encontrables en la bibliografía respecto de la necesidad de la componente nuclear. Sin ésta, alcanzar un sistema eléctrico sustentable es mucho más complejo, tanto técnica como económicamente. Todo este análisis es directamente aplicable a nuestro país. No se trata únicamente de alinearse con objetivos globales. Se trata de mantener (y en algunos casos recrear) lo que se ha ido perdiendo de desarrollo tecnológico en el área nuclear. Es una de las pocas en las que el país ha conseguido un nivel de evolución y autonomía inusuales para países con similar y aún superior grado de desarrollo económico. Su desarrollo nuclear es la causa por la que la Argentina es invitada frecuente por asuntos nucleares de la OCDE, y también miembro pleno del G20. Evidentemente la Argentina no figura en este último organismo representante de 20 países ricos y poderosos por su PBI (está en el número 73 en el ránking mundial), o por sus capacidades militares (hoy casi inexistentes), y menos aún por la sofisticación de su canasta de exportaciones (73,2 por ciento primarias, según muestra aquí la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, 2019). Tampoco se explica su presencia en ese foro por ser uno de los 30 compradores/usuarios de centrales nucleares. Está ahí por ser un creador y exportador de tecnología nuclear, salida de un programa independiente. La discusión actual sobre cuáles líneas de reactores han de equipar las futuras plantas nucleares argentinas remite, aunque no se lo diga explícitamente, a la discusión de los años ’60 y ’70 sobre uranio enriquecido o uranio natural. Naturalmente el contexto es diferente. Desde la decisión por el uranio natural, nuestro país ha recorrido un largo camino. Tiene tres centrales nucleares en operación, de las cuales la terminación de la tercera, Atucha II, constituyó poco menos que una epopeya tecnológica: las capacidades locales para recrear y movilizar todos los saberes y tecnologías necesarios se sometieron a una exigencia poco común. Éste también es un país que concretó exitosamente la extensión de vida de la Central Nuclear de Embalse, que además tiene proyectos de vanguardia como el reactor CAREM y que ha desplegado en forma sostenida las múltiples aplicaciones de esta tecnología, particularmente las vinculadas con el área médica. Ineludible mencionar que la Argentina se convirtió en exportador de reactores para investigación y producción de radioisótopos de la mano de la empresa INVAP y de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). También exportó otras plantas del ciclo de combustible. Y todo esto coloca al país en una posición internacional de privilegio. Ahora bien, puestos a decidir respecto de la próxima planta de generación, carecemos de los recursos financieros que permitan una continuidad necesaria. En el brete, China se presenta como una opción válida si se atienden tanto los intereses propios como los de la contraparte. Y estos últimos están claros. Son los primeros los que están en discusión. Se plantean las alternativas  de: a) acordar la construcción de dos plantas, una de uranio natural (tipo CANDU) y otra de uranio enriquecido (tipo Hualong) o b) eliminar el proyecto CANDU e ir directa y únicamente a la de uranio enriquecido. Esta central es la que fundamenta el interés chino: la Hualong es una exportación “de bandera” para ese país. Ambas alternativas quedan viabilizadas por un importante financiamiento de China. Los argumentos que sustentan la primera opción pueden verse muy claramente expuestos en “Energía nuclear y soberanía económica”, artículo firmado en 2020 por el ing. José L. Antúnez y los Dres. Gabriel Barceló, Andrés Kreiner y Eduardo Barreiro, del Instituto de Energía Scalabrino Ortiz (IESO). (Este portal reproduce una versión abreviada aquí). Desconocemos la argumentación fundada de la segunda opción. En cualquiera de las dos situaciones nos veremos en la necesidad de utilizar uranio enriquecido, aun suponiendo que se obtenga la necesaria transferencia de tecnología para fabricar el combustible en el país. Y esta necesidad se mantendrá durante los 60 años que las nuevas plantas proyectan como vida útil, si nos limitamos a la Hualong china y al proyecto argentino CAREM: ambos utilizan uranio enriquecido como combustible. Estamos ante la misma encerrona que se planteaba en los años ’60. Pero la salida hoy debe ser diferente. Es importante concretar los proyectos argentinos de enriquecimiento que están demorados y seguramente desfinanciados. Nos referimos concretamente a transformar nuestra planta de demostración tecnológica de Pilcaniyeu, Río Negro, en una unidad de capacidad industrial. Y esto debemos hacerlo no sólo por la demanda de uranio enriquecido que nos impondrá la Hualong, sino también y fundamentalmente por el CAREM. Éste es el proyecto que mejor se inserta en la nueva corriente internacional de armonizar la generación nuclear con la renovable intermitente. Pero además de un respaldo de potencia de base libre de carbono para los parques eólicos o solares, el CAREM puede llegar a ser la mayor exportación tecnológica de este país, así como una refundación de su imagen económica externa. Así surge claramente la necesidad de avanzar en el Plan Nuclear tomando una decisión respecto de la  4ta y 5ta central nuclear, que es una decisión controvertida y que merece ser saldada cuanto antes. Pero más urgente aún, y con esto no debería haber controversia alguna, es la prolongación de vida de Atucha I, para lo cual concretar el almacenamiento en seco del combustible gastado es una prioridad absoluta. La otra decisión indiscutible e importante debe ser reforzar el proyecto de enriquecimiento de uranio por método centrífugo, en sustitución del que tenemos hoy (de difusión gaseosa, energéticamente ineficiente). Y esto debemos hacerlo reivindicando la histórica posición argentina de usos pacíficos de la energía nuclear y no proliferación. Éste es un programa de mínima, e incluye, como es obvio e imperativo, la terminación del prototipo CAREM. Su entrada en línea mostrará al mundo una posible opción comercial y elevará nuestra presencia en el mercado mundial a un plano cualitativamente superior.

Bolsonaro responde a las advertencias de Biden «Quando acabar a saliva, tem que ter pólvora»

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«Cuando se acaba la saliva, hay que tener pólvora», fue la reacción del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, a la advertencia del presidente electo de EE.UU., Joe Biden, que «Brasil sufrirá consecuencias económicas si no combate la deforestación y los incendios de la Amazonia». Biden también enarboló la zanahoria, además del palo. En estos días volvió a hablar de un fondo de 20 mil millones de dólares para el «desarrollo responsable» de la foresta amazónica Su interés en el tema viene de antes. El entonces candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos dijo en una entrevista publicada en marzo que, de ser electo, su administración «unirá al mundo» para presionar al gobierno de Jair Bolsonaro y obligarlo a que proteja la selva amazónica y garantice la preservación del medio ambiente. «El presidente Bolsonaro debe saber que si Brasil deja de ser un guardián responsable de la selva amazónica, mi administración unirá al mundo para asegurar que el medio ambiente esté protegido», dijo Biden al portal Americas Quarterly. Bolsonaro ayer también declaró que es necesario enfrentar la pandemia del coronavirus con coraje y que Brasil debe dejar de ser «un país de maricas», en una referencia peyorativa al miedo al Covid-19, la enfermedad que ha matado a más de 162.000 personas e infectado a cerca de 6 millones en su país. «Ahora todo es la pandemia. Lo siento por los muertos, lo siento. Todos vamos a morir un día, aquí todos moriremos algún día (…) De nada sirve huir de esto, de la realidad. Tenemos que dejar de ser un país de maricas», dijo el mandatario en una ceremonia en el Palacio del Planalto. Es posible que el presidente Bolsonaro sufra un problema de sobrecompensación, y tal vez una terapia pueda ayudarlo. Pero como sudamericanos debemos ser cuidadosos y conscientes que cualquier paso hacia una «internacionalización» de la Amazonia sería muy negativo para todos nosotros.

El gobierno prepara el operativo de vacunación nacional. Empezará a fines de diciembre

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El presidente Alberto Fernández anunció que el Gobierno ya prepara el megaoperativo de vacunación contra el coronavirus en todo el país, que comenzará a fines de diciembre con la vacuna rusa -la primera en estar disponible. El operativo contempla la vacunación en las 23 provincias y en la Ciudad de Buenos Aires. Los primeros que recibirán la vacuna son los denominados grupos de riesgo, entre quienes están los que padecen enfermedades graves, los mayores de 65 años, y el personal de salud. Para llegar a todo el país con la vacunación, el Gobierno se crea un “comando” que estará integrado por los ministerios de Salud, del Interior, y de Defensa para coordinar con los distintos gobernadores cómo se realizará el operativo. Indicó que es necesario “mantener el frío” de las vacunas durante la distribución y preparar los lugares en donde se aplicará. Luego de anunciar la nueva fase de las medidas de prevención de contagio, Alberto Fernández dijo que “tenemos ahora que empezar a prepararnos para la vacuna”. Al respeto, contó la charla que mantuvo con su par de Rusia, Vladimir Putin, y recordó que de la Sputnik V llegarán 10 millones de vacunas, que son 20 millones de dosis. “Si todo va bien hacia finales de diciembre podrá comenzar la vacunación”. (En AgendAR hemos señalado que, si bien es posible que la vacuna de Pfizer esté también aprobada para esas fechas -en Europa esperan comenzar la vacunación con ella a fines de diciembre- ésta requiere una «cadena de frío» mucho más extrema que la Sputnik V. Mantener las vacunas a 80° bajo cero hasta poco antes de la inyección sería carísimo, especialmente en un país tan extenso como el nuestro). El Ministerio de Salud prevé vacunar a más de 11 millones de personas contra el coronavirus en 2021. El dato surge de la información publicada por el Ministerio de Salud en el proyecto de Presupuesto 2021. El número preciso de personas a las que aspira a inmunizar es 11.214.921, a partir que las vacunas terminen las etapas de pruebas y lleguen al país. La vacunación contra el coronavirus estará enmarcada en el programa «Prevención y Control de Enfermedades Transmisibles e Inmunoprevenibles» y será ejecutado por la Secretaría de Acceso a la Salud. En las últimas semanas, el presidente Alberto Fernández anunció avances en acuerdos para comprar 25 millones de vacunas Sputnik V a Rusia y 22 millones de dosis de la AZD 1222, que desarrolla el laboratorio AstraZeneca en alianza con la Universidad de Oxford: también podría llegar a fin de año la de Pfizer, que ayer se anunció que tendría una efectividad del 90%.De todos modos, el Gobierno remarcó que mantiene negociaciones con «casi todos» los laboratorios y países que se encuentran investigados y desarrollando vacunas contra el Covid-19.Asimismo, ante algunos cuestionamientos hacia la Sputnik V, el ministro de Salud, Ginés González García, precisó la semana pasada que «ninguna vacuna va a ser obligatoria», aunque remarcó que el Gobierno desplegará un esquema de vacunación «masivo». «Nosotros queremos masificar de entrada la vacunación y de manera temprana con el objetivo de bajar la circulación y la mortalidad», había manifestado el titular de la cartera sanitaria la semana pasada. Y que no habrá favoritismos hacia ninguna provincia. En declaraciones periodísticas, el funcionario nacional había ratificado que todas las vacunas iban a ser sometidas a estrictos controles de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT): «Vamos a garantizar que el argentino que sea vacunado tenga la seguridad más absoluta de que la vacuna pasó todas las pruebas. No hay que entrar en el mundo de las guerras comerciales, geopolíticas, hablando mal o bien de una u otra. Todas las que sean aprobadas pasarán todas las pruebas». Hasta hoy, en Argentina se registró un total de 1.262.476 contagios de coronavirus y 34.183 muertes.