Las medidas anunciadas por Alberto Fernández

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Ayer a la tarde el Presidente Alberto Fernández, en una conferencia de prensa, acompañado por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, anunció las siguientes medidas. Y advirtió que serán acompañadas por otras, a medida que el consenso de los expertos, las sugerencias de los gobernadores y el desarrollo de la emergencia lo hagan aconsejable. Posteriormente, el punto 2 fue ampliado, con la disposición que será una licencia obligatoria para los mayores de 60 años.
  1. Suspensión de las clases hasta el 31 de marzo en nivel inicial, primario y secundario. Las escuelas van a estar abiertas atendiendo las «otras» obligaciones colaterales que tienen que ver con el alimento de muchos de esos chicos. Con «la colaboración que los maestros puedan dar a sus alumnos que lo necesiten». Los alumnos, así, no van a tener clases por 14 días.​
  2. Licenciamiento de todos los mayores de 65 años que es la edad de mayor riesgo. Que esas personas se queden en sus casas y se les asignará horarios de atención específica para estos mayores en bancos, centros de salud o lo que puedan necesitar. Que no vivan momentos de aglomeración de gente.
  3. Se cierran fronteras durante 15 días y nadie va a poder ingresar a la Argentina. Salvo los argentinos nativos o extranjeros residentes en la Argentina.
  4. El cierre de las fronteras no es restrictivo para quienes deseen salir del país, solo para los que entran.
  5. Cierre de todos los parques nacionales del país.
  6. No se van a poder desarrollar ningún tipo de espectáculos, teatros, cines, deportivos o musicales que «signifiquen un número importante de gente que se nuclee en ese encuentro».
  7. Los argentinos varados en países de riesgo van a ser traídos a la Argentina.
  8. Si el fútbol se juegan a puertas cerradas, no hay inconveniente.
  9. Hoy, lunes 16, se reunirá el Gabinete Económico y Social y se evaluará la posibilidad de disminuir el tránsito en el Área Metropolitina de Buenos Aires.
  10. Todos lo que puedan hacer trabajo a distancia que lo hagan.

La economía global en los tiempos del coronavirus

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Queremos compartir este informado análisis de la economista Paula Bach. Desde una definición teórica distinta a la nuestra, indaga en profundidad sobre los factores subyacentes de la situación actual, y los riesgos que implican. Aunque lo hemos resumido ligeramente, es un informe largo. Recomendamos incluirlo en «Favoritos» para su lectura con tiempo. «Gran parte del periodismo y el análisis económico convencional tienden a presentar los problemas de la economía global como venidos desde “afuera”. Primero el triunfo del Brexit y luego el de Trump, más tarde la “guerra comercial” entre EE.UU. y China y ahora el coronavirus y el conflicto entre Arabia Saudita y Rusia por el petróleo –responsables inmediatos del actual cataclismo bursátil–, parecen emerger como “rayos en cielo sereno” o, en su versión más moderna, como “cisnes negros”. Pero cuando todos los cisnes son negros o cuando los rayos se multiplican en cielo sereno, parece tiempo de pensar ya sea que aquellas aves están mutando su coloración o que detrás de ese cielo aparentemente sereno, subyace algún tipo de tormenta. Es evidente que existen factores contingentes –amén de las múltiples teorías conspirativas– capaces de catalizar las tormentas que en este caso deben entenderse como las condiciones de particular debilidad de la recuperación económica post Lehman. Las tendencias actuales de la crisis económica mundial que emergen como la amenaza más aguda desde la crisis del euro de 2010/2012, exigen recapitular algunas de esas debilidades y el modo en que determinados fenómenos específicos pueden amplificarlas o acelerarlas desatando fuerzas que excedan incluso la propia duración de esos fenómenos. Veamos. Coronavirus y contracción económica Resulta evidente que la epidemia de coronavirus tiene un rol claro en el desarrollo de las tendencias a la contracción de la economía mundial en curso. China –aparente origen de la enfermedad– emerge –hasta ahora– como el caso más estridente. Tras el comienzo del brote en el mes de diciembre en la ciudad de Wuhan, enfrenta la perspectiva de un crecimiento cero o negativo durante el primer trimestre del año. Según el Índice de Gerentes de Compras (PMI) oficial de China, la actividad fabril se contrajo en febrero a un ritmo incluso peor que durante la crisis de 2008/9. Sin embargo, si al principio se pensaba a China como víctima económica principal, la epidemia parece estar siendo controlada en el país asiático al tiempo que el gobierno –no sin riesgos– comenzaría a disponer medidas para la reactivación. No obstante, el virtual “congelamiento” de China, proveedora del 20 % de los bienes intermedios que se comercian a escala global, destacada exportadora de productos electrónicos, químicos y de transporte y a su vez gran demandante de alimentos y materias primas así como significativa “exportadora” de turismo, generó efectos prácticamente inmediatos sobre los núcleos de la economía mundial. La caída de las exportaciones de bienes intermedios se tradujo, según UNCTAD, en un descenso de las exportaciones de bienes finales principalmente de la Unión Europea, Estados Unidos y Japón pero también de Corea del Sur, Taiwán, Vietnam, Singapur, Reino Unido y México, entre varios otros países. A medida que la epidemia se extendía resultaron duramente afectados Italia –que con las regiones productivas, financieras y turísticas más significativas paralizadas, se encuentra al borde de la recesión– Irán y Corea del Sur. En respuesta, las bolsas del mundo comenzaron un derrotero de derrumbes –en algunos casos sin precedentes desde la crisis de 2008. Dicho sea de paso, una muestra de la dependencia –en última instancia– de la valorización de los activos financieros y los movimientos de la economía real. O, dicho de otro modo, una constatación de que el capital ficticio que explica buena parte del incremento del precio de dichos activos, no se sostiene sin sustrato de valor –es decir sin bienes y servicios producidos en la economía real. Acompañando la contracción económica, también el precio del petróleo inició un fuerte curso descendente que habilitó una reunión de la OPEP con el fin de evaluar un recorte en la producción. El fracaso de dicha instancia en la que Rusia se negó a recortar la cuota y Arabia Saudita respondió incrementando la producción, está en el origen inmediato del desplome del precio del petróleo que combinado con un salto en la profundidad y extensión de la epidemia, precipitó el pasado “lunes negro” que conmovió a todas las bolsas del mundo. Acontecimiento al que le siguió la declaración de “pandemia” por parte de la OMS, la decisión del gobierno de Italia de poner a toda la población en cuarentena, la de Donald Trump de suspender los vuelos con Europa y la continuidad del derrumbe catastrófico de las bolsas que no dio respiro hasta el viernes, con un pico alarmante el pasado “jueves negro”. A este proceso, como es habitual, lo acompaña lo que se llama “vuelo a la calidad”. Es decir la huida de capitales hacia los activos “más seguros” como los Bonos del Tesoro norteamericano cuestión que empuja al alza su valor y hace caer su rendimiento. Como parte del mismo proceso el dólar se revalúa, las restantes monedas se devalúan y caen los precios de las materias primas que suelen ser las principales fuentes de exportación la mayoría de los países “no centrales” y de los latinoamericanos en particular. Tendencias recesivas Ahora bien, más allá de su efecto disparador, sería difícil –e injusto– achacarle al coronavirus o a la caída del precio del petróleo, las tendencias recesivas que anidan en la economía mundial. Como también lo era endilgárselas, hace unos meses, a la mal definida “guerra comercial” entre Estados Unidos y China. Teniendo en cuenta el sustrato general de la debilidad de la recuperación económica post 2008, el origen de las tendencias recesivas hay que situarlo aproximadamente en los años 2013/2014. Por aquel bienio comenzaba una reversión de los dos principales factores que evitaron un desenlace catastrófico luego de la caída de Lehman. Hicimos reiteradas referencias esa combinación que Adam Tooze define muy bien: mientras Estados Unidos mostraba su poder financiero global rescatando no solo a sus propios bancos sino también a los europeos, China mutaba cualitativamente su lugar, presentándose como factor clave de sostén de la economía mundial. Pero esa combinación virtuosa comenzaba a desarmarse. China entraba en un sendero de menor crecimiento y Estados Unidos se proponía retirar las medidas monetarias expansivas. El retroceso lento pero definido de esta combinación que había tenido peso de gigante, puso a descubierto las profundas flaquezas estructurales que se arrastraban desde el inicio de la recuperación: la debilidad del crecimiento de la inversión, de la productividad y del comercio mundial. En el año 2016 se observó una cuasi recesión global y si en los años siguientes se combinó un rebote de la economía con los gigantescos recortes impositivos de Trump, las tendencias recesivas nunca dejaron de sobrevolar el mediano plazo. Por supuesto, si bien los efectos inmediatos no causan las tendencias recesivas, actúan sobre ellas pudiendo impulsar su consumación. De hecho, la forma comercial que tomó el conflicto entre Estados Unidos y China retrajo, por supuesto, los índices de crecimiento del comercio mundial. El coronavirus se está convirtiendo en un factor desencadenante de cuya duración e intensidad parecería depender en gran parte la magnitud de la contracción económica en curso así como la posibilidad de que se transforme en recesión abierta. Deuda: riesgo público y privado Si durante la crisis de 2008/9 la línea evidente de falla eran los bancos inundados de peligrosos instrumentos construidos sobre la base de las hipotecas subprime, la principal línea de falla en la actualidad parece estar concentrada fundamentalmente en la bola de deudas públicas y corporativas que se desarrollaron como hongos al calor de las debilidades de la recuperación. El FMI señala que la deuda mundial total –que incluye la deuda pública más la privada– alcazaba el 226 % del PBI en 2018. En la mayoría de los países los coeficientes de endeudamiento público resultan históricamente altos. En el caso de las economías avanzadas representan, en promedio, casi el 90 % del PBI superando los coeficientes previos a 2008. Mientras que en los países que el FMI define como “mercados emergentes” treparon a niveles similares a los de las décadas de los ‘80 y de los ‘90 y en los países que define como de “bajo ingreso” se incrementaron en forma continua. Sin embargo, lo que emerge como novedad es la combinación del crecimiento de la deuda pública con el de la deuda privada de las empresas. Existe, sin embargo, una distribución desigual de la deuda privada entre países según el FMI. En términos generales, el coeficiente de endeudamiento empresarial en las “economías avanzadas” ya igualó el nivel máximo alcanzado en 2008. Pero mientras en España y Reino Unido se verifica un proceso de desendeudamiento, en Estados Unidos la deuda empresarial creció constantemente desde 2011 y ya había alcanzando un máximo sin precedentes a finales de 2018. El FMI señala el creciente uso de la deuda como instrumento para asumir riesgos financieros (financiamiento de distribuciones de dividendos, recompra de acciones y fusiones y adquisiciones) y la deuda de alto grado especulativo, como una tendencia común observada en algunas de las principales economías. Una cuestión que –siempre según el FMI– podría amplificar los shocks si las empresas incumplieran los pagos o decidieran recurrir a recortes de la inversión para reducir la deuda. El organismo señala como conclusión que, a diferencia de lo que ocurría antes de la crisis financiera mundial, los riesgos no están concentrados exclusivamente en el sector privado sino también en el público, debido en parte a las secuelas no resueltas de la crisis de 2008/9. Los niveles excesivos de deuda privada exacerban la vulnerabilidad a los shocks y podrían desembocar en un abrupto y costoso proceso de reducción de deuda pero, a su vez, la reducción de la deuda en el sector privado puede a su vez convertirse en una carga para un sector público ya sobreendeudado. El Banco Mundial, por su parte, destaca que la actual oleada de deuda difiere de las tres anteriores tanto por la acumulación simultánea de deuda pública y privada, como por la presencia de nuevos tipos de acreedores (por ejemplo en la actualidad el 50 % de la deuda pública de las economías “emergentes” y “en desarrollo” está en manos de inversionistas no residentes) y porque no se limita a una o dos regiones. Si bien en el caso de los países “no centrales”, parte del incremento fue impulsado por China cuya deuda representa alrededor del 250 % del PBI, aún si se excluye a China de este grupo, la deuda duplica el nivel nominal registrado en 2007. En este contexto, si como pronostica una nota de Financial Times, Wall Street continuara en “territorio bajista” –es decir si mantuviera o superara su caída mayor al 20% desde su pico de febrero de 2020– y efectivamente pusiera fin a 11 años de ganancias financieras post crisis 2008 casi sin precedentes, la situación de las deudas corporativas podría devenir un aspecto de extrema fragilidad. Ante la caída accionaria, grandes firmas prestamistas podrían retirar dinero para preservar la liquidez –como hizo recientemente Boeing. Cuestión que podría combinarse con una ola de incumplimiento de una cantidad importante de empresas prestatarias con negocios particularmente asociados al petróleo, la aviación y la hotelería, todos sectores seriamente golpeados por las características particulares de la contracción. Es una realidad que la situación de los bancos –y en particular de los estadounidenses– difiere mucho actualmente de aquella de 2007/2008. Como señala una nota de The Economist el sistema bancario se encuentra altamente capitalizado y el monto de deuda tóxica es limitado y fácil de identificar. Alrededor del 15 % de los bonos corporativos no financieros fueron emitidos por empresas petroleras u otras afectadas por la pandemia de coronavirus como aerolíneas y hoteles. Sin embargo, los riesgos que surgen en la actualidad consisten en la posibilidad de una crisis de liquidez en una amplia gama de empresas en todo el mundo ya que las “cuarentenas” conducen al cierre de fábricas y establecimientos. Una “prueba de estrés” basada en compañías que cotizan en bolsa, sugiere que del 10 al 15 % de las empresas podrían presentar problemas de liquidez. También otra nota de Financial Times señala que si bien la exposición directa de los bancos estadounidenses a la deuda petrolera representa sólo del 2 %, la exposición indirecta a las regiones y sectores adyacentes podría resultar significativa. No obstante y como es evidente, tampoco puede endilgársele al coronavirus la responsabilidad por esta maraña de deudas… Sobre deudas y “tasa de ganancia esperada” De hecho parece existir un lazo bastante estrecho entre la proliferación de deudas y acreencias corporativas –generadas ambas por empresas de distinta magnitud– de un lado y las debilidades del crecimiento de la inversión que, a su turno, explican el bajo incremento de la productividad y el comercio mundial, como las debilidades estructurales más profundas que subyacen a la recuperación post 2008/9. Veamos. Hace unos años, el economista y columnista de Financial Times, Martin Wolf, resaltaba la existencia de un superávit estructural del ahorro sobre la inversión originado en los sectores corporativos de los países de altos ingresos. La combinación de ganancias fuertes y un debilitamiento de la inversión como característica de la recuperación post crisis 2008/9, explica el aumento del excedente de ahorro de las empresas. Siempre según Wolf, se trata de un fenómeno que si por un lado limita el crecimiento de la oferta potencial como consecuencia de una inversión relativamente débil, por el otro afecta la demanda agregada esto es la demanda de consumo y de inversión. De modo tal que si el sector empresarial sufre un superávit estructural del ahorro sobre la inversión, otros sectores deberán compensarlo con déficits estructurales. En conclusión, si la inversión es débil y las ganancias fuertes, explica el autor, el sector empresarial se convierte, sorprendentemente, en un financista neto de la economía. Como resulta evidente, esta cuestión establece un lazo entre la baja inversión y el exceso de ahorro de un lado y la creación de deudas, del otro. En mi interpretación, contribuye también a explicar la existencia concomitante de grandes empresas acreedoras y empresas deudoras de menor tamaño, tomadoras de las famosas “deudas corporativas”. Una vez establecida la relación, sin embargo, es preciso hallar las causas por las cuales una parte significativa de la ganancia de grandes corporaciones se transforma en deuda y no en nueva inversión productiva. En mi opinión, el fenómeno se encuentra estrechamente asociado a las escasas oportunidades para nuevas inversiones con una tasa de ganancia que las justifique. Sin lugar para desarrollar este tema aquí, vale la pena recordar que el economista norteamericano Alvin Hansen –asesor de las administraciones Roosevelt y Truman–distinguía durante los años ‘30 entre las “pequeñas recuperaciones” que emergen como consecuencia de la necesidad de reemplazo del capital y lo que definía como “una recuperación completa” que requiere un gran desembolso de capital en nuevas inversiones que a su vez exige el desarrollo de nuevas industrias y nuevas técnicas. La “tasa futura de beneficios” –que denominaríamos tasa de ganancia, en términos marxistas– para nuevas inversiones, constituía según Hansen el principio activo y dominante para estos dos tipos de recuperaciones. Es de suponer que –a pesar de los extraordinarios avances en el terreno tecnológico y de la extendida propaganda sobre el advenimiento de una “cuarta revolución industrial”– la dinámica de “una recuperación completa” basada en una “adecuada” tasa de ganancia futura, es lo que está fallando en la actualidad. Los límites de la relación complementaria entre China y Estados Unidos –garante en su momento de la colocación de buena parte del capital sobrante del “centro”– dieron lugar a una creciente fricción a partir de 2013/14. Esas tensiones provocadas en gran medida por el cambio de la posición de China –de receptor de capitales internacionales a competidor por los espacios mundiales de acumulación– contribuyen a explicar las decrecientes oportunidades para la transformación de ganancias en nueva inversión rentable [7]. Por otra parte, el incremento de las deudas públicas debe asociarse, en términos del FMI, al derrumbe económico durante la crisis financiera mundial de 2008/9 y las medidas adoptadas en respuesta a esa crisis –léase salvatajes bancarios, medidas de expansión cuantitativa, de expansión fiscal en menor medida y grandes rebajas impositivas en la actualidad. A su vez, en los países “emergentes” y en aquellos “en desarrollo de bajo ingreso” –siempre en los términos del FMI– el crecimiento de la deuda se encuentra íntimamente ligado a los efectos generados por la caída de precios de las materias primas en el año 2014 y la necesidad del rápido crecimiento del gasto. El organismo destaca a la vez que los grandes niveles de deuda pública y de déficit menoscaban la capacidad de los gobiernos para implementar respuestas fiscales sólidas en caso de precisar apuntalar la economía durante una contracción. Como resulta bastante evidente, este fenómeno de doble endeudamiento que emerge como una de las líneas de falla más importantes frente al catalizador de la pandemia de coronavirus, se encuentra íntimamente asociado a las debilidades de la recuperación post 2008/9. Si se calla Wall Street… Como ya lo mencionamos, diversos analistas sugieren que el “bull market” que en Estados Unidos caracterizó todo el período de la recuperación, podría haber llegado a su fin. De hecho las rebajas sorpresivas de las tasas de interés por parte de la Fed y el Banco de Inglaterra, no tuvieron efecto, pesando más sobre el movimiento bursátil la declaración de “pandemia” de la OMS. Tampoco hicieron mella los estímulos monetarios propiciados por el BCE y el Banco de Japón aunque no recortaron, por ahora, las tasas de interés. Como lo señala una nota de The Economist, la Eurozona en particular, suma la contradicción de que su economía apenas está creciendo, sus bancos están mejor que en 2008 pero peor que los norteamericanos, y las tasas de interés ya se encuentran por debajo de cero. El gobierno Trump, amenazado en el año en el que se juega la reelección, declaró la “emergencia nacional” liberando más fondos federales para el combate del coronavirus al tiempo que presentó un acuerdo con los demócratas en el Congreso sobre un paquete de estímulo económico. Ante los anuncios, las bolsas mostraron una recuperación importante el viernes. Mientras tanto, como señala una nota de The New York Times, la OMS declaraba a Europa “centro de la pandemia” y funcionarios de la Unión Europea anunciaban que permitirán a los países miembros elevar los déficits presupuestarios para estimular el crecimiento económico. Francia y Alemania, por su parte, informaron sus propios planes de estímulo y lo mismo podría hacer Italia. Para evaluar el pronóstico de la crisis al menos en lo inmediato, es preciso considerar que en cierto modo se juega una suerte de carrera de velocidades entre la capacidad y calidad de los estímulos por un lado y el avance de la pandemia, por el otro. A su vez, en el contexto de la enturbiadas relaciones internacionales, está llamada una reunión virtual del G7 para discutir la situación y las medidas a tomar. Resulta evidente que en el contexto actual cualquier coordinación entre Estados –ya extremadamente trabajosa en particular durante la llamada “crisis del euro” de 2010/12– resultará un objetivo mucho más complejo de alcanzar. Ya existen síntomas de ello tales como la indignación de Merkel ante la decisión de Trump de suspender los vuelos sin siquiera un preaviso a Europa o el reciente tuit de un diplomático de Beijing en el que afirma que el ejército estadounidense plantó el brote de coronavirus en China. Las acciones “reales”, no obstante, terminarán midiéndose también por el desarrollo y gravedad de la situación. Uno de los grandes dilemas planteados es que sin el ritmo frenético de Wall Street, los débiles “fundamentals” de la economía estadounidense quedarán seguramente al desnudo. Así como el crecimiento del capital ficticio depende, en última instancia, de algún nivel de dinamismo de la economía real, una economía real con fundamentos débiles probablemente efectivice sus tendencias recesivas sin el impulso del primero. Algo de esto se vio a escala internacional cuando Estados Unidos comenzó a retrotraer los estímulos monetarios y China entró en una senda de menor crecimiento, como planteamos más arriba. La cuasi recesión de 2016 está ahí para probarlo. Si Trump, por su parte, entró a la administración con un “plan” de alza de tasas de interés acabó instigando a la Fed para que las baje y le colocó a la economía estadounidense el respirador artificial de los recortes impositivos. Dos tercios de los capitales que retornaron a Estados Unidos para aprovechar estos estímulos, tuvieron como destino la recompra de acciones. Aunque los recortes impositivos impulsaron la reactivación del consumo, la continuidad de la creación de empleo de mala calidad y un muy poco significativo crecimiento de la inversión, no aportaron a la recuperación de las principales variables estructurales de la economía estadounidense. La economía norteamericana depende en una parte muy cualitativa de la bolsa de valores y con la economía china muy debilitada, no caben dudas de que los riesgos para la economía mundial resultan significativos. Veremos.»

La «ciencia abierta» frente a una pandemia

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Desde 2013 existe en Argentina un ejemplo vibrante del desarrollo al que se refiere este artículo. Desde esa fecha está vigente la Ley de Repositorios Digitales de Acceso Abierto, que obliga a las investigaciones científicas solventadas con dinero público a publicar sus artículos y conjuntos de datos. El Sistema Nacional de Repositorios Digitales cuenta a la fecha de hoy con 265.468 publicaciones. El 11 de marzo la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia de coronavirus, lo que contribuyó a extremar las prevenciones en un gran número de países. El primer caso de esta enfermedad se conoció el 12 diciembre del año pasado y tres meses más tarde ya está extendido de manera generalizada en gran parte del mundo. Una de las características más importante de esta nueva enfermedad es su gran capacidad de contagio, lo que puede conducir a la saturación de los sistemas de salud si su expansión no puede ser controlada. Por lo tanto, las barreras sanitarias y la generación de conocimiento sobre cómo evitar su propagación se han vuelto una prioridad mundial. La producción científica tiene otra velocidad: la publicación de descubrimientos científicos suele hacer un largo recorrido antes de publicación. La presentación de un paper a una revista especializada puede implicar un proceso de revisión por pares que puede llevar de seis meses a dos años, durante los cuales puede que haya que repetir experimentos o ahondar en algunas aristas del tema. La acelerada expansión del coronavirus impulsó iniciativas en muchos laboratorios y liberó financiamiento para generar una producción de conocimiento urgente que permita detener la pandemia lo antes posible. Esto derivó en resultados en tiempo récord, como la secuenciación de su genoma en solo 11 días por parte del Centro Nacional de Datos Genómicos de China (NGDC, por sus siglas en inglés). Ese genoma fue publicado en forma abierta para que científicos de todo el mundo pudieran usarlo como insumo para investigaciones y se lo pudiera comparar con el de virus ya conocidos como el SARS y el MERS, lo que permitió conocer más sobre sus formas de transmisión y posibles métodos de detección. El 14 de enero pasado se publicó un trabajo sobre cómo se transmite este virus y el tiempo de revisión de pares pasó de los seis meses que suele tomar como mínimo a solo dos días. Esto posibilitó que se tomaran medidas urgentes en China y en el resto del mundo. Setenta organizaciones científicas, entre las que se incluyen revistas especializadas como Nature y Cell, que generalmente cobran una suscripción para acceder a los trabajos científicos que publican, acordaron publicar los artículos sobre coronavirus de manera abierta para que cualquiera pueda acceder a ellos. Diego Álvarez, virólogo e investigador del CONICET en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IBB) de la UNSAM, le dijo a TSS: “El hecho de que las revistas hayan liberado toda la información sobre coronavirus es importante porque todo lo que se pueda hacer en materia de prevención, diagnóstico y tratamiento va a estar basado en los datos que se vayan aportando a través de artículos científicos. Es un buen recurso para poder llegar a una política de intervención lo más pronto posible”. También cobra una importancia mayor el sistema de pre-print, es decir, la publicación de trabajos científicos de manera abierta antes de que tengan la revisión de pares, para acelerar los tiempos de difusión del conocimiento. Si bien este tipo de trabajos deben ser tomados como información preliminar, y en algunos casos son dados de baja porque la revisión hecha por lectores encuentra fallas metodológicas, son una herramienta de relevancia en tiempos de emergencia sanitaria. Este tipo de prácticas ya había sido implementada durante las epidemias de SARS, en 2002, y de gripe A, en 2009, pero la evolución de las tecnologías de la información en estos años ha permitido un salto que las hace protagonistas. Mariano Fressoli, investigador del CONICET y del CENIT en la Escuela de Economía y Negocios (EEYN) de la UNSAM, y especialista en ciencia abierta, observó: “Por ejemplo, BioRxiv, que es un archivo de pre-print, no existía hace cuatro o cinco años. Esta plataforma permite que se puedan hacer esas publicaciones previas y no tener que esperar a que salga la versión con referato. Es un momento en que se necesita producir conocimiento de manera acelerada y lo mejor para esto es hacerlo de manera abierta y colaborativa. Son conocimientos muy específicos y puede haber riesgos, pero, al igual que sucede con los casos de ciencia ciudadana, si hay más gente mirando el objeto, los datos, los métodos o cualquier elemento de la investigación, va a ser más fácil que se descubra qué es lo que está mal. En un caso como el del coronavirus es un problema mayor la tendencia a no publicar los datos. Tener acceso a todo el rango de elementos de la investigación científica mejora la investigación”. Fressoli sostuvo: “Nos parece que es un ejemplo del potencial de la ciencia abierta para resolver problemas. Las crisis son interesantes porque hay que tomar acciones mucho más rápido y hasta más arriesgadas, y eso implica sacudir un poco la inercia institucional. Se está convirtiendo en un caso ejemplar de cómo acelerar el conocimiento y los procesos para obtener el genoma, conseguir una vacuna y conocer más sobre una enfermedad. La apertura siempre conlleva riesgos pero la pregunta que hay que hacerse es si los riesgos de que algo salga mal son mayores a los riesgos de no resolver el problema. Hay herramientas de ciencia abierta o ciencia ciudadana que tienen 700.000 colaboradores y abarcan varios países, varias disciplinas”. Para Álvarez, la decisión de permitir la revisión rápida no afectó la calidad: “Estuve mirando algunos papers sobre coronavirus y la primera impresión es que las revistas en las que siempre se mantuvo la rigurosidad esto no cambió, considero que los procesos de revisión rápidos no van en contra de la calidad de los trabajos que se publican. En el caso de los pre-prints es distinto, no tienen revisión. Ahí uno sube lo que quiere y pone en juego su prestigio”. El éxito de estas herramientas también está generando reflexiones sobre el funcionamiento de la construcción del conocimiento científico en el mundo. Las publicaciones con referato suelen cobrar el acceso, la publicación y tienen el poder de decidir qué temas son publicables y cuáles no. Fressoli aseguró: “Las revistas científicas corresponden a un modelo de producción de conocimiento del siglo XVIII, al nacimiento de la imprenta. En este siglo tenemos herramientas para producir, compartir y distribuir conocimiento de forma mucho más eficiente. Hay ciertas prácticas que no están adecuadas a las herramientas tecnológicas que tenemos y hay una tensión ahí”. Álvarez consideró que “el sistema de revisión por pares en líneas generales funciona bastante bien pero la cuestión de tener que pagar para publicar limita mucho a los países que tienen menos acceso a los recursos. En definitiva, lo que termina pasando en lugares como la Argentina es que uno termina eligiendo en qué revista va a publicar en función de lo que cuesta o directamente uno publica en revistas que publican gratis los artículos”.

Estados Unidos baja las tasas de interés casi a 0%. Consecuencias para Argentina.

La Reserva Federal (la «Fed»), el equivalente al Banco Central en EE.UU., redujo ayer en forma sorpresiva la tasa de referencia en un punto: la ubicó entre el 0 y el 0,25%. Según anunció en un comunicado, la medida se debe a las consecuencias económicas de la epidemia de coronavirus. Es cierto que la epidemia ha llegado a un nivel muy serio allí. Pero la baja de tasas estaba siendo reclamada desde hace semanas por el presidente Trump, preocupado por el pobre desempeño del mercado de valores estadounidense. Acusaba al presidente de la Fed de «tímido» e «irresoluto», al mismo tiempo que se felicitaba a sí mismo por las buenas cifras del mercado de trabajo, con el índice de desempleo más bajo en este siglo. El problema es que esta es, de algún modo, la «última bala» de la Fed. Las tasas no se pueden poner por debajo de cero. Y los futuros de la bolsa estadounidense han caído casi un 5% después del anuncio de reducir la tasa e inyectar 700 mil millones de dólares al sistema financiero. Los índices S&P500 y Dow Jones responden con duras caídas. La economía argentina está, es evidente, en mala situación. A sus propios problemas financieros se suma la caída de las exportaciones que provocan esta epidemia y la baja de los precios del petróleo. Pero este desarrollo la ayuda en la tarea inmediata de reestructurar su gigantesca, e impagable, deuda externa. Los acreedores ya saben ahora que, por bajo que sea el valor actual de la oferta que haga el ministro Guzmán, no parecerá tan malo en el marco del desbarajuste global. Y los «fundamentals» de la economía argentina: su ventaja competitiva en la producción de alimentos, su mano de obra educada, sus interesantes capacidades tecnológicas en algunos campos, y, también, sus recursos naturales, son, como siempre insistimos en AgendAR, muy buenos. Debemos soportar lo mejor posible esta epidemia -y la tormenta financiera que la acompaña- y Argentina puede volver a ponerse en marcha.

Un estudio indica que las mujeres son más propensas a padecer estrés crónico que los varones

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El Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales de la Universidad Siglo 21 lanzó, por tercer año consecutivo, un estudio sobre la brecha de género en los argentinos. Aunque la brecha de género más popular sea la referida al mercado laboral o al acceso a oportunidades, es importante analizar la existencia de brechas en diferentes ámbitos que pueden afectar el bienestar y desarrollo de las personas. En esta ocasión, el foco fue en el área de la salud, entendida como el equilibrio entre el bienestar físico y emocional. Los resultados arrojaron que las mujeres presentan mayores niveles de ansiedad, depresión y estrés en relación a los varones. ¿Los factores? El conflicto en la relación Familia-Trabajo, los mayores niveles de estrés y agotamiento a los que se ven expuestas, el menor tiempo de ocio y las dificultades para desconectarse luego de una jornada laboral, son algunos de los elementos que deterioran también la salud mental de las mujeres. “En Argentina la carga doméstica forma parte de la vida del 77,6% de las mujeres, mientras que esta cifra es del 43.3% en los hombres. Las mujeres dedican el doble de horas al trabajo no remunerado (tareas domésticas y cuidados de los miembros de la familia) en relación a los hombres. Esta carga adicional genera que las mujeres presenten mayores niveles de conflicto-familia trabajo, menor tiempo de ocio, mayores dificultades para desconectarse y presenten mayor riesgo de experimentar estrés crónico. En conjunto, estos factores llevan a que las mujeres se vean más expuestas a sufrir padecimientos de salud mental”, advirtió el Dr. Leonardo Medrano, Secretario de Investigación y Transferencia Científica de la Universidad Siglo 21, quien explicó que la brecha de género en Salud es una dimensión poco explorada en relación a otras como: brecha salarial, educación o acceso a oportunidades. Otros resultados importantes del estudio reflejan que: * Las mujeres presentan mayores niveles de cansancio y apatía en relación a los hombres. 3 de cada 10 las mujeres sienten “casi todos los días” tensión y dolor muscular, cifra que representa más del doble que los varones (solo 13.5%). * El 14% reconoce sentirse cansada y fatigada. Esta cifra aumenta a un 33% después de la jornada laboral. En tanto que en los varones la cifra es considerablemente menor (9,7%). Se perciben mayores niveles de anhedonia, es decir, dificultad para experimentar placer e interés por las cosas. * Casi 2 de cada 10 mujeres no encuentra tiempo libre para realizar hobbies y desconectarse. * El 26% identifica que son muchas las circunstancias que le generan preocupación, mientras que esta cifra se reduce al 20,6% en varones. * También se observó que el 32% de las mujeres señala que le resulta difícil relajarse después de un día de trabajo, mientras que este porcentaje disminuye a un 23% en los varones. Los resultados indican que existe una brecha de género promedio del 3,4%, es decir, casi medio millón de mujeres experimentan síntomas de ansiedad, somatización y depresión, asociados a mayores niveles de estrés y vulnerabilidad psicológica.

Coronavirus en Argentina y la región al 16 de marzo

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El Ministerio de Salud de la Nación informó que ayer fueron confirmados once (11) nuevos casos de COVID-19. Seis (6) de la Ciudad de Buenos Aires, dos (2 ) en Chaco, dos (2) en Tierra del Fuego y uno (1) en provincia de Buenos Aires. De los once casos, ocho corresponden a casos con antecedente de viaje a zona de riesgo, mientras que los tres restantes son contactos estrechos de casos confirmados. El total de casos confirmados en Argentina es de cincuenta y seis (56) casos, de los cuales dos fallecieron. Los pacientes se encuentran cumpliendo el aislamiento establecido. En otra nota de AgendAR se informa de las medidas tomadas por el gobierno nacional. Agregamos que esta madrugada se informó de la expulsión de 270 extranjeros en cumplimiento de las disposiciones establecidas. La situación en el resto de la región, en forma muy sintética: Chile: 155 casos, fronteras cerradas. Perú: 72 casos, fronteras cerradas, emergencia nacional. Venezuela: 17 casos, 7 estados en cuarentena, incluso Caracas. Brasil: 200 casos, movilizaciones en favor del presidente, Bolsonaro saluda a sus partidarios, violando la cuarentena. Paraguay: 8 casos. Uruguay: 8 casos, suspenden los vuelos de Europa y EE.UU.

Las medidas anunciadas hoy por Alberto Fernández

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Hace unos minutos, el Presidente Alberto Fernández, en una conferencia de prensa, acompañado por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, anunció:
  1. Suspensión de las clases hasta el 31 de marzo en nivel inicial, primario y secundario. Las escuelas van a estar abiertas atendiendo las «otras» obligaciones colaterales que tienen que ver con el alimento de muchos de esos chicos. Con «la colaboración que los maestros puedan dar a sus alumnos que lo necesiten». Los alumnos, así, no van a tener clases por 14 días.​
  2. Licenciamiento de todos los mayores de 65 años que es la edad de mayor riesgo. Que esas personas se queden en sus casas y se les asignará horarios de atención específica para estos mayores en bancos, centros de salud o lo que puedan necesitar. Que no vivan momentos de aglomeración de gente.
  3. Se cierran fronteras durante 15 días y nadie va a poder ingresar a la Argentina. Salvo los argentinos nativos o extranjeros residentes en la Argentina.
  4. El cierre de las fronteras no es restrictivo para quienes deseen salir del país, solo para los que entran.
  5. Cierre de todos los parques nacionales del país.
  6. No se van a poder desarrollar ningún tipo de espectáculos, teatros, cines, deportivos o musicales que «signifiquen un número importante de gente que se nuclee en ese encuentro».
  7. Los argentinos varados en países de riesgo van a ser traídos a la Argentina.
  8. Si el fútbol se juegan a puertas cerradas, no hay inconveniente.
  9. Mañana, lunes, se reunirá el Gabinete Económico y Social y se evaluará la posibilidad de disminuir el tránsito en el Área Metropolitina de Buenos Aires.
  10. Todos lo que puedan hacer trabajo a distancia que lo hagan.

«Dejar a la gente sin trabajo porque se resfría es raro». Pero el COVID-19 no es un resfrío común

Este lunes 9, hace 6 días, la Agencia CyTA-Leloir, una fuente muy seria a la que AgendAR acude habitualmente, hizo una nota a Pablo Goldschmidt, virólogo y especialista en enfermedades infecciosas. Ese mismo día, el diario Clarín la reprodujo íntegra, con un título más periodístico “El pánico (por el coronavirus) es injustificado”. Goldschmidt dice ahí “Las opiniones mal fundamentadas expresadas por expertos internacionales, replicadas por medios de comunicación y redes sociales repiten el pánico innecesario que ya vivimos anteriormente. El coronavirus identificado en China en el 2019 provoca ni más ni menos que un resfrío fuerte o gripe​, sin diferencia hasta hoy con el resfrío o la gripe tal como la conocemos”. Estas notas no fueron recogidas por las autoridades sanitarias ni -a decir verdad- tuvieron mucha repercusión entre el público, aunque Clarín tenga una circulación miles de veces mayor que CyTA. Pero algunos días después, en la radio «Con Vos», en el programa La Inmensa Minoría, le hicieron un reportaje a Goldschmidt, que pueden escuchar acá. Y por algún motivo esa nota sí se viralizó. La están reenviando por whatsapp jubilados y madres… Atención: los argumentos de este especialista son sólidos y claramente explicados. Vale la pena leerlo o escucharlo críticamente. Por otro lado, la realidad local ya lo está refutando, con esa voz ronca que tiene. Creo que el planteo de Goldschmidt contiene una falacia grave, y vale la pena analizarla aquí para entender mejor a lo que nos enfrentamos. Por supuesto no desde los datos médicos; no estoy en condiciones de hacerlo (recomiendo esta nota de Daniel Arias, que la ha actualizado, y, sobre todo, la página oficial sobre el COVID-19). Escribo desde lo que sé de comunicación, y alguna experiencia en asignación de recursos. Empiezo por reconocer lo obvio: hay muchas enfermedades mucho más letales que el coronavirus. Aún en estas semanas de la pandemia, están provocando más muertes. Ni hablemos de los accidentes de tránsito, o las guerras… Desde un humanismo abstracto, se podría reclamar que los esfuerzos y la atención que se vuelcan al COVID-19 se dediquen a la tuberculosis o al dengue o la malaria… Pero ese humano abstracto no hace esfuerzos ni tiene recursos. Quienes sí los tienen, gobiernos, instituciones, atienden al peligro más inmediato y más cercano a sus intereses y responsabilidades. Y el COVID-19, esta variante del coronavirus es un peligro inmediato y cercano a nosotros, los argentinos, como al resto del mundo. No en sí mismo: como dice Goldschmidt -y también se dijo en AgendAR- es de letalidad relativamente baja, si se lo compara con la pandemia más explosiva y memorable del siglo XX, la «gripe española» de 1917-1920. Pero el COVID-19 sí crea las condiciones para que se desarrollen en el enfermo infecciones sobreañadidas más peligrosas, como la neumonía a neumococos, de letalidad creciente según edad avanzada o cuando median patologías previas como diabetes, trastornos circulatorios o tabaquismo. (Por eso la mejor decisión que puede tomar, si todavía no lo hizo: vacúnese contra la gripe y contra la neumonía. Y hágalo ya). Es cierto que, como dice Pablo Goldschmidt., nada de esto es nuevo o muy peligroso si se cuenta con un buen sistema de salud. Pero aquí aparece la característica verdaderamente mortal de esta variante del coronavirus: comparte con los rinovirus del resfrío común la facilidad para el contagio. Cuando uno contagia a varios, y esos a otros varios… la masa de infectados crece en forma exponencial. Un hospital, un sanatorio que puede atender muy bien a dos, y arreglarse para atender a diez, se ve desbordado cuanto se presentan pacientes de a decenas o de a cientos. Los médicos, los enfermeros, los respiradores mecánicos, no alcanzan para todos. Eso es lo que pasó en Wuhan, pasa en Italia, está empezando a pasar en España… Aparece el inevitable triage: se atiende a los que tienen mejor chance de sobrevivir. Los otros… Un buen sistema hospitalario, un sistema de salud estatal es una necesidad práctica como reaseguro. Porque ninguna empresa privada están en condiciones de hacer las inversiones necesarias para prever una emergencia que puede o no ocurrir en cualquier momento en un lapso de diez años. Tampoco una obra social. Se fundirían. «Lo que esta pandemia ya está revelando es que la atención médica gratuita y nuestro estado del bienestar no son costos ni cargas, sino bienes preciosos, esenciales cuando golpea el destino.» Son palabras de Macron, no mías. Los políticos franceses hablan así. (En la práctica, este presidente de Francia ha sido otro más (y van muchos) en agravar el desfinanciamiento creciente del otrora envidiable sistema de salud pública francés). Agregaré algo: tampoco es realista esperar que el Estado pueda mantener las estructuras físicas y de personal para cubrir algo que sabemos ocurrirá -las pandemias- pero cuyas características son impredecibles. Pongamos por caso el virus del Ébola, por ahora confinado al centro y costa Atlánticas de África: con su fantástica letalidad y capacidad de contagio, ¿qué país, incluso riquísimo, mantener las capacidades de terapia intensiva que demanda una enfermedad tan demandante, pero tan infrecuente entre brote y rebrote? Lo que no se puede hacer (sin pagarlo caro) es lo que hizo Italia: pasar -a fuerza de recortes- de alrededor de 500 a 320 camas de terapia intensiva disponibles cada 100.000 habitantes. Si Corea, tan próxima de China, está manejando mucho mejor este tema que Italia es porque en las malas o en las buenas, mantienen más de 1200 camas de intensiva cada 100.000 habitantes. Los EEUU, que nunca creyeron demasiado en la salud pública, no llegan a 180… Los coreanos no incurren en este gasto únicamente por la posibilidad de una guerra con Corea del Norte. Lo hacen por la conciencia de estar ubicados en la región del mundo donde, por sobrepoblación y por la inmensa industria de cría de animales de consumo alimentario, suelen nacer, como zoonosis, casi todos los virus pandémicos respiratorios. Ha sido el caso de todas las gripes muy severas: la de 1917, la de 1957, la de 1968, probablemente la de 1977. La solitaria excepción fue la gripe porcina de 2009, que brotó en México (justamente, en una gigantesca granja de cría de cerdos). Lo que se puede exigir al estado es que tome las medidas necesarias en el momento oportuno para aminorar la velocidad del contagio, para que el sistema de salud cubra a los pacientes; impida el acceso de nuevos portadores; y mantenga en cuarentena a los contagiados, dentro de los límites físicos que impone la realidad. Las aplicaciones informáticas son útiles, pero no reemplazan a las personas humanas que deben atender, y obligar. Me informan los que saben que no es nada que no hayamos hecho antes. En 1957, cuando brotó una fiebre hemorrágica en la zona maicera de la provincia de Buenos Aires, la letalidad inicial era aterradora: 30%. Y no se sabía siquiera el causante. En 1958 ya estaba identificado y con nombre («virus Junín», o de la fiebre hemorrágica argentina, transmitido por el ratón maicero). Pero aún peleando a ciegas, la salud pública argentina, liderada por el Instituto Malbrán, hizo un enorme y eficaz esfuerzo de contención y terapia con medios primitivos: tratando a los contagiados con el suero de la sangre de ese 70% de convalecientes. La mortalidad bajó bruscamente a un solo dígito. Tomó décadas desarrollar una vacuna, la CANDID-1, que se tuvo que hacer en colaboración con el Ejército de los EEUU, y que hoy se suministra rutinariamente a unos 250.000 habitantes en la región bonaerense de Junín. Es muy eficaz. Pero esta vez el vector viral no es un ratón sino nosotros mismos, los humanos, y el ecosistema del COVID-19 no es una región acotada de la Pampa Húmeda, sino el mundo todo. Nuestro gobierno ha tomado medidas severas al observar lo que estaba pasando en Europa y en EE.UU. ¿Son suficientes? Antes de 30 días lo sabremos.

A. B. F.

La Unión Europea se diluye, pero no cambia: otorgará en 2020 subsidios agrícolas directos por 40 mil millones de euros

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Los productores agropecuarios europeos -que suman en total alrededor de 10,5 millones de explotaciones con una superficie promedio de 16,6 hectáreas cada una- recibirán este año subsidios de los Estados miembros de la UE por más de 40.000 millones de euros, según un informe de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Estos subsidios se efectivizan bajo el formato de “pagos directos”, en virtud de los regímenes de ayuda incluidos en el marco de la Política Agrícola Común (PAC). La asistencia directa es una de las ventanillas de subvención a los agricultores de la Unión Europea para impulsar su producción, proteger el mercado interno y alentar las exportaciones del sector. El gobierno, y nuestros productores agrarios, deben entender que, cualquiera sean las disposiciones de un eventual tratado comercial con la U.E., nuestros principales productos de exportación no van a encontrar mercados en Europa. Debemos darnos una política coherente y continua para, sin dejar de abastecer el mercado chino, y defender el brasileño para el caso del trigo, desarrollar el posible próximo motor de las exportaciones: la India.

Aplanar la curva epidémica es la mejor estrategia contra el coronavirus

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“La forma en que las personas responden a los consejos del Gobierno para prevenir la propagación de Covid-19 será tan o más importantes que la acción gubernamental”. Así lo evalúan investigadores del Imperial College de Londres y la Universidad de Oxford; junto con la Universidad de Utrecht y el Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente de los Países Bajos. En un análisis publicado en la revista médica The Lancet, que además analiza las novedades sobre el nuevo virus, investigadores dieron una serie de recomendaciones para ayudar a minimizar la propagación y el impacto del Coronavirus. “El desarrollo de la vacuna ya está en marcha, pero es probable que pase al menos un año antes de que una vacuna pueda producirse en masa, incluso suponiendo que todos los ensayos sean exitosos. El distanciamiento social es, por lo tanto, la medida más importante. Esto incluye el rápido autoaislamiento (en casa, ante la sospecha de tener el virus), buscar asesoramiento médico ante los primeros síntomas y no asistir a grandes eventos o ir a lugares muy concurridos”, explicó el grupo de expertos encabezados por el epidemiólogo británico Roy Anderson. El objetivo de estas medidas de distanciamiento social es «aplanar la curva» de la infección, ralentizando la propagación del virus y evitando un pico enorme en el número de nuevas infecciones. “Achatar la curva puede evitar la saturación de los hospitales y centros de salud, mantener el impacto en la economía dentro de niveles manejables y tener más tiempo para desarrollar y fabricar vacunas, tratamientos y terapias con medicamentos antivirales eficaces”, señala el artículo. ¿Cómo se aplana la curva? Para los expertos, es clave pasar de la etapa de contención a la de mitigación. “Lo que sucedió en China muestra que la cuarentena, el distanciamiento social y el aislamiento de las poblaciones infectadas pueden contener la epidemia. Este impacto de la respuesta al Covid-19 en China es alentador para los muchos países donde el virus está comenzando a extenderse. Sin embargo, no está claro si otros países pueden implementar las estrictas medidas que China finalmente adoptó”, sostienen los autores. China, lugar de origen del Covid-19, confirmó sólo 15 casos en las últimas 24 horas, frente a los más de 6.700 detectados en ese tiempo en el resto del mundo. Otro de los países exitosos en el manejo de la epidemia es Taiwán, que está extremadamente conectado con China y, sin embargo, tiene menos de 50 casos. Según un artículo de la revista médica Journal of the American Medical Association (JAMA), Taiwán integró su base de datos de salud a la de inmigración y aduanas para reunir información y analizarla. No solo activaron alertas en tiempo real basadas en los historiales de viaje y síntomas clínicos para ayudar a los diagnósticos, sino que incluyeron nuevas tecnologías, como el escaneo de códigos QR y una clasificación de los viajeros basada en sus viajes de las últimas dos semanas. A las personas con bajo riesgo se les envió una autorización médica, mientras que los pacientes de alto riesgo fueron dejados en cuarentena en sus casas y rastreados a través de sus teléfonos, para garantizar que se quedaran en sus domicilios durante el período de incubación. Coronavirus dinámico: cuáles son los últimos consejos para prevenir la enfermedad Para los especialistas del Imperial College de Londres y la Universidad de Oxford, las acciones del Gobierno, incluida la prohibición de grandes eventos como partidos de fútbol, cierre de lugares de trabajo, escuelas e instituciones donde se ha identificado casos de Covid-19, serán muy importantes. Sin embargo, advierten que las medidas a gran escala solo pueden tener un efecto limitado sin responsabilidad individual. “No es posible prevenir completamente la infección y la mortalidad, por lo que se trata de mitigación. Nuestro conocimiento y comprensión de Covid-19 cambiará con el tiempo, al igual que la respuesta. La recopilación y análisis de datos de alta calidad formará una parte esencial del esfuerzo de control. Las estrategias de comunicación del gobierno para mantener informado al público serán absolutamente vitales». Según el grupo de Anderson, el virus infectará al 60% de la población mundial en el peor de las escenarios. Las estimaciones sugieren que aproximadamente el 80% de las personas con el nuevo coronavirus tienen una enfermedad leve o asintomática, el 14% tiene una enfermedad grave, y requerirán oxígeno, y el 6% una situación crítica. Los autores señalan que aún resta conocer mucho acerca del nuevo virus. La primera de las incógnitas importantes sobre Covid-19 es la tasa de letalidad, que requiere información sobre el denominador que define el número de infectados. La segunda es saber si el virus es contagioso antes de la aparición de los síntomas. La tercera incertidumbre es si hay una gran cantidad de casos asintomáticos de Covid-19, Y la cuarta es la duración del período infeccioso para Covid-19. «El período infeccioso generalmente es corto para la influenza A, pero parece largo para el nuevo coronavirus sobre la base de los pocos estudios clínicos virológicos disponibles. Tal vez dure 10 días o más después del período de incubación».

Coronavirus en Argentina, al 15 de marzo: 11 nuevos casos. Se están disponiendo sobre la marcha nuevas medidas de prevención y control

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El ministerio de Salud de la Nación informa que ayer fueron confirmados once (11) nuevos casos de COVID-19. Pertenecen a la ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Chaco, y la provincia de Buenos Aires. De los once, diez corresponden a casos con antecedentes de viaje a zona de riesgo, mientras que el otro pertenece a un contacto estrecho de casos confirmados. El total de casos confirmados en Argentina es de cuarenta y cinco (45), de los cuales dos (2) fallecieron. Los once nuevos pacientes están cumpliendo el aislamiento. La aparición diaria de nuevos casos, más lo que sucede en EE.UU., donde Trump declaró la emergencia nacional y pidió para hoy un Día de Oración, hizo que el gobierno endurezca las medidas de prevención. Lo de más consecuencias para la vida diaria: aunque la comunicación ha sido muy confusa, se da por hecho que hoy se anunciará que por los próximos 14 días, se suspenderán las clases en todos los niveles educativos del país. Ya ayer Educación habilitó a las universidades de todo el país a suspender las clases presenciales por 14 días, y a permitir que estudiantes y docentes con patologías previas pudieran ausentarse de las aulas de manera justificada. El Nacional Buenos Aires y el Pellegrini ya no dan clases. El ministro de Salud, Ginés González García: anunció un protocolo para restringir el ingreso de extranjeros por fronteras terrestres que hayan estado en zonas de circulación del virus en los últimos 14 días. El Ministerio del Interior envió a las provincias el listado de quienes regresaron en los últimos 15 días de las zonas de riesgo para verificar «casa por casa» que estén cumpliendo con la cuarentena obligatoria. El ministro, Eduardo de Pedro, instruyó a la Dirección de Migraciones a llevar adelante el plan de control en todo el territorio y con el apoyo de cada una de las jurisdicciones. De manera informal, se dijo ahí «El despliegue será grande. Incluso, la Justicia ya comenzó a saturarse con denuncias de este tipo, por incumplimiento de cuarentena. Lo que queremos es generar un shock para que todos reaccionen y se queden en sus casas«. (Según el DNU que firmó el presidente Fernández, la obligatoriedad de la cuarentena compete a los argentinos que lleguen al país provenientes de las «zonas afectadas» por la pandemia: Europa, Estados Unidos, Corea del Sur, Japón, China e Irán. El control «casa por casa» comenzó a funcionar horas antes que se difundiera la nueva cantidad de casos (uno de ellos es un niño de cuatro años, residente en el Chaco). El gobierno de Catamarca solicitó ayer a la Nación el cierre preventivo por al menos 30 días del Paso Internacional San Francisco, que la conecta con Chile. En esa línea, el Ministerio de Desarrollo Humano de Formosa activó el protocolo de prevención en la frontera con Paraguay, donde aislaron a una médica que llegó desde España al Aeropuerto Silvio Pettirossi de Asunción y, luego, pretendió cruzar la frontera hacia Formosa. También hay preocupación en Mendoza por el constante ingreso de extranjeros, como paso clave al Pacífico. De hecho, hay turistas europeos y argentinos que arriban a Chile y luego ingresan vía terrestre a Mendoza por los principales pasos fronterizos, Cristo Redentor y Pehuenche, y no alertan a las autoridades. El gobierno porteño emitió un protocolo de atención al público para todas las sedes gubernamentales, con recomendaciones para los ciudadanos en la gestión de trámites y servicios. Las centrales obreras CGT y CTA ofrecieron al Gobierno las instalaciones hoteleras que tienen sus sindicatos para alojar a personas con casos sospechosos de coronavirus o pacientes infectados que presenten cuadros de baja complejidad y deban cumplir el aislamiento. El Ministerio de Trabajo publicó anoche una resolución que establece: «Los empleadores y las trabajadores deberán facilitar y acatar las acciones preventivas generales y el seguimiento de la evolución de las personas enfermas o que hayan estado en contacto con las mismas que determine la autoridad sanitaria nacional». Se sugiere «establecer condiciones para realizar tareas desde el hogar, en el marco de la buena fe contractual».

La epidemia de la tontería

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Queremos compartir esta columna de la imprescindible Nora Bär, que se refiere a una enfermedad mucho más grave y extendida que el coronavirus. Eso sí, no estamos seguros que acertamos al poner en el título «epidemia». Hoy lo parece, pero sospechamos que es una enfermedad crónica. «El avance de lo que la Organización Mundial de la Salud finalmente acaba de catalogar como una nueva pandemia del siglo XXI, el Covid-19, inspiró medidas de un dramatismo pocas veces visto, tales como el cierre de fronteras, la cancelación de vuelos durante semanas o el aislamiento compulsivo. Pero a pesar que la ciencia y la medicina tienen recursos inimaginables hace solo unas décadas, que nos permiten reunir evidencias, interpretarlas y plantear el rumbo más certero para resolver este problema, el temor global desatado muestra que en ciertos sentidos la psicología colectiva reacciona como si todavía estuviéramos en la Edad Media. Basta con enterarse de las múltiples «recetas» que se difunden para alejar la infección, como comer ajo, atiborrarse de vitamina C, ingerir cápsulas de omega 3, tomar alcohol, jengibre o jugo de limón, o 10 glóbulos homeopáticos diarios de Arsenicum album , o sorprenderse con la noticia de que alguien quiere hacerle una «carta natal» al nuevo coronavirus, o explicar su aparición por la conjunción de Saturno y Plutón (que «cuando se unen siempre hay un virus» (sic), para comprender que la humanidad conserva emociones ancestrales. Ciertas reacciones parecen más propias del siglo XIV, cuando Europa vivió lo que se considera la mayor epidemia de la historia, la temible «peste negra». De ella, también se dice que se habría originado en China, pero testimonios de la época afirman que llegó a Europa, y más precisamente al puerto de Mesina, en 1347, a bordo de una flota de navíos genoveses. Propagada por las ratas y las pulgas, se cobró la vida de entre un 25% y un 50% de la población de ese continente. En La muerte negra (Fondo de Cultura Económica, 1983), Robert Gottfried cuenta que en esa época la medicina se regía por la teoría de los humores (eran cuatro: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra), que a su vez se vinculaban con ciertos órganos. Cada uno tenía cualidades específicas y cuando estaban en equilibrio, la persona gozaba de buena salud. El reposo era la primera prescripción y, si eso fallaba, el médico intervenía en la alimentación. Si así tampoco tenía éxito, podía recomendar «una sangría, una flebotomía, un cauterio o una aplicación de ventosas». En el plano preventivo, se aconsejaban los olores agradables, quemar maderas aromáticas, o salpicarse las manos y los pies con agua de rosas y vinagre, pero evitar escrupulosamente el baño porque «abría los poros haciendo que el organismo fuese más vulnerable a la enfermedad». También se recomendaban alimentos ligeros, comidos muy lentamente y masticando bien, evitar la carne, los productos de leche y el pescado, e inclinarse por el pan, los huevos, la fruta y las legumbres. Dormir demasiado era malo, especialmente después de comer o a la mitad del día. Y se aconsejaba nunca dormir de espaldas, pues esto permitía que un aire potencialmente pestilente ingresara en los pulmones. En esos tiempos, los médicos estaban desarmados: no solo no sabían qué originaba la enfermedad, sino tampoco cómo doblegarla. Según las crónicas, un galeno de Montpellier llegó a plantear que la peste se transmitía ¡con la mirada! Fue durante ese flagelo que se establecieron las primeras medidas de aislamiento. Las autoridades de Marsella determinaron que todo barco que llegase a su puerto con una persona sospechosa de padecer la enfermedad debía permanecer a bordo durante treinta días antes de bajar a tierra. En Venecia, ese lapso se prolongó hasta los cuarenta días, y así nació el vocablo «cuarentena», que todavía utilizamos. Es notable que, por alguna razón, siempre nos resultan más atractivos los «gualichos». Pero en circunstancias como ésta, más vale hacer caso a los que saben. Buscar fuentes de información serias y cumplir con las recomendaciones, porque las decisiones individuales marcarán la suerte de todos. Se encuentre Saturno donde se encuentre.»

El Gobierno consiguió canjear el bono Dual. Una señal positiva para su plan de reestructuración

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En medio de la volatilidad global de los mercados -baja del petróleo más coronavirus- y de la disparada del riesgo país local, el Gobierno logró un sólido avance en su intento de refinanciar la deuda emitida en pesos, para no caer en una sobre emisión. Consiguió ampliar hasta un 85% el canje del Bono Dual (AF20) por u$s 945 millones. Su primer intento de canje fallido, hace poco más de un mes, terminó en un reperfilamiento fozoso. Esta vez logró al canjear la totalidad de las ofertas recibidas tanto para el canje de ese título por el bono ajustable por CER (Boncer), que vence en dos años, como las que le presentaron con distintas Letras del Tesoro (LETE) que vencían a fin de marzo y comienzo de abril, por las que ofreció a cambio una canasta de Letras por $71.500 millones, que le permitirán aplazar por entre 90 y 240 días más de la mitad de los vencimientos por $128.000 millones en esos instrumentos que debe enfrentar entre lo que resta de marzo y comienzos de abril. «Es un resultado valorable que nos permitirá avanzar con menos presión en el diálogo con los inversores, que van comprendiendo las limitaciones que tenemos», estimaron en el Ministerio de Economía. Los analistas económicos, y el mismo gobierno argentino, han señalado las dificultades que la tormenta global que atravesamos presenta para el plan de reestructuración de la deuda que se plantearon el presidente Fernández y el ministro Guzmán. Y tienen razón. Pero la incertidumbre general, también afecta a los fondos de inversión. Aún a los especuladores. Cuando los valores suben y bajan enloquecidos, es más difícil apuntar a la Argentina como «el chico malo» que no cumple las reglas. De todos modos, el gobierno está posponiendo al oferta de reestructuración que va a hacer a los acreedores para la próxima semana.

La Mesa de Enlace da un mensaje conciliador tras el paro

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Esta semana -de lunes a jueves- se llevó a cabo el cese de comercialización dispuesto por una parte de la Mesa de Enlace que agrupa a las entidades de productores agropecuarios (la Federación Agraria Argentina dejó en libertad de acción a sus afiliados). El hecho más importante de la medida fue lo que no ocurrió: no hubo los enfrentamientos ni las grandes movilizaciones que unos esperaban y otros temían (había de los dos grupos tanto en el gobierno como en los ruralistas). La imagen que quedó instalada es que hay un micro clima politizado que se expresa en declaraciones y en las redes sociales, pero que no expresa a la mayoría de la sociedad. Por otra parte, las entidades que forman la Mesa de Enlace volvieron a reunirse, con la presencia de la FAA, y defendieron la medida de fuerza. Dijeron que tuvo su mayor reflejo en el bajo ingreso de hacienda al Mercado de Liniers. Señalaron que «ha sido un modo de expresar el ahogo en el que estamos inmersos los productores agropecuarios”. Y destacaron «el compromiso de los productores con la paz social, al no haber protagonizado problemas en las rutas y solo haber transmitido “el mensaje de concientización acerca del riesgo que implica para todos los argentinos la creciente voracidad fiscal que atenta contra la producción y el desarrollo del país, tan necesario en este momento”. Del otro lado, el ministro de Agricultura, Luis Basterra, afirmó que el cese de ventas de carne y granos convocado por la Mesa de Enlace “fue más una cuestión declamatoria que concreta”, y aseguró que el esquema de retenciones anunciado la semana pasada no se modifica. “Lo de la Mesa de Enlace fue una medida sin impacto en el transporte, como en el ingreso a puertos, y en la negociación en los mercados de futuros y opciones. Y con un anticipo de los frigoríficos de comprar durante el fin de semana pasado, ante la incertidumbre de si les iban a parar la hacienda en el medio de la ruta”. Y apuntó «un esquema tributario basado en la reducción del impuesto a las ganancias -la propuesta de la Mesa de Enlace- es más favorable para los grandes productores, pero iría en perjuicio de los pequeños, sobre los que el impuesto a las ganancias no tiene un peso tan fuerte. En cambio, se ven más favorecidos por una segmentación que les reduce una carga que recae sobre sus ingresos brutos, como son las retenciones». Resumiendo: el gobierno y los ruralistas se mantienen en sus posiciones previas. Pero el mensaje conciliador de la Mesa se ratifica en el último párrafo de su comunicado: “Estos principios que nos caracterizan deben constituirse en la plataforma que proyecte la participación de todos los actores del gran entramado agropecuario. Pues para superar cualquier obstáculo es necesario el camino del diálogo sincero y franco y así poder construir una Argentina mejor para los próximos años”. Las retenciones se mantendrán como estaban, pero se mantiene abierta la posibilidad de la negociación. Especialmente ahora, que los precios de la soja están en los niveles más bajos de los últimos años.

El gobierno dispone la coordinación de patrullaje para cuidar los recursos pesqueros

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El subsecretario de Pesca de la Nación, Carlos Liberman, se reunió con el Jefe del departamento de Pesca, Alejandro Gottifredi, el Director de Intereses Marítimos de la Armada, Rodrigo Arriesgues y el Director Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera Luca Pratti, para coordinar para la primer zarpada del nuevo buque de la Armada Argentina. Su misión es realizar tareas de control sobre la milla 201, con el propósito de custodiar los recursos naturales argentinos. «Este nuevo buque patrulla, el ARA Bouchard, fue incorporado por la Armada Argentina hace un mes, cuando participamos de la recepción junto al ministro de Defensa Agustín Rossi. Coordinamos tareas para su primera acción, vamos a fortalecer el control en nuestra zona económica exclusiva», destacó Liberman. El buque es de fabricación francesa, de la clase Gowind OPV-90, entre sus características cuenta con dos semirrígidos y un hangar para helicóptero. Es el primero de una partida de cuatro que llegarán en los años subsiguientes.

Otro virus enemigo silencioso. Y mucho más común que el COVID-19: el del papiloma humano

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El «virus del papiloma humano” (VPH) es la infección sexualmente transmitida más común que existe. Por lo general, es inofensivo y desaparece espontáneamente, pero algunos tipos provocan verrugas genitales o cáncer. Por eso, reproducimos esta columna del Dr. Osvaldo F. Teglia, profesor adjunto de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral:
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«El cáncer de cuello de útero representa el 12% de todos los cánceres femeninos y prácticamente todos los casos están vinculados con la infección genital por el VPH. A pesar de que, actualmente, es una enfermedad prevenible por una vacuna, se diagnostican más de 500.000 mujeres con cáncer cervical por año en el mundo.
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Además, se estima que causa cerca del 90 % de los cánceres de ano, 70 % de los cánceres de vagina y vulva y 60 % de los cánceres de pene. También, puede causar otros tipos de cáncer, como el anogenital, el de cabeza y cuello y los cánceres en la parte posterior de la garganta.
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El virus del papiloma humano (VPH) es la infección viral de transmisión sexual más común en el mundo. Se estima que el 80% de las personas sexualmente activas va a contraer el virus en algún momento de su vida, debido a que es muy fácil de transmitir a otros, incluso desde la primera relación sexual.
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El  Día Internacional de la Concienciación del VPH se celebra el 4 de marzo (como apuntamos en ese momento en AgendAR), con el objetivo de fomentar el debate y promover el conocimiento del HPV, la importancia de la vacunación y prevención.
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¿Cómo se da el contagio?
El VPH es muy fácil de contraer y de transmitir. Debido a que la infección es muy común a nivel mundial, la mayoría de las personas se contagian con VPH poco después o durante la primera relación sexual. El virus se transmite de una persona a otra mediante las relaciones sexuales vaginales,anales u orales o mediante otro tipo de contacto cercano con la piel durante actividades sexuales.
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Es importante resaltar que la transmisión también puede darse en casos asintomáticos, es decir,puede transmitirse incluso cuando la persona infectada no presenta signos ni síntomas visibles. Ocasionalmente, las infecciones por el VPH se transmiten de la madre al recién nacido, provocando infecciones del tracto respiratorio superior y produciendo una rara entidad clínica denominada papilomatosis laríngea recurrente.
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¿Cómo se previenen las infecciones y las complicaciones secundarias por VPH?
Los programas de vacunación contra el VPH han reducido sustancialmente el número de infecciones y lesiones cervicales precancerosas causadas por el virus.Actualmente, se comercializan dos vacunas contra el VPH, una bivalente y otra tetravalente. Ambas son altamente eficaces para prevenir la infección por los tipos 16 y 18 del virus, que son los causantes de aproximadamente el 70% de los cánceres de cuello de útero a nivel mundial.Asimismo, son eficaces para prevenir lesiones precancerosas en el cuello del útero.
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El Calendario Nacional de Vacunación Argentino cuenta, desde 2011, con la vacuna bivalente. Esta debe ser administrada en 2 dosis tanto en niñas como niños desde los 11 años; y se puede aplicar hasta los 26 años. Lo ideal es la aplicación de la vacuna sea previa al inicio de las relaciones sexuales, ya que la inmunización es menos beneficiosa en personas que ya han sido infectadas por el virus.
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Un estudio de la Université Laval de Québec publicado en la revista científica The Lancet, reveló que la vacunación es más útil cuando se aplica en edades tempranas y que la tasa de casos de VPH disminuye en mayor medida en países donde más personas están vacunadas y la cobertura es mayor, lo que supone un gran impacto en la prevalencia de esta enfermedad y prevención del cáncer de cuello uterino, y avizora una posible erradicación del cáncer de cuello uterino en el futuro.
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Una valiosa oportunidad de erradicación
La vacuna contra VPH no solo evita sus infecciones, sino que también tiene un impacto crucial en la reducción del riesgo del cáncer cervical. Para ello, se requieren o solo de un compromiso internacional que permita alcanzar niveles adecuados de vacunación y estrategias de prevención a través de los controles ginecológicos de toda la población -sobre todo en los países más vulnerables-, sino además una mayor concientización en la sociedad acerca de la importancia de la vacunación. Este camino es arduo. No obstante, el conocimiento sobre el VPH, su transmisión y la efectividad y seguridad de su vacuna deberían colaborar en la batalla para su control.»

Coronavirus en Argentina, a 14/3: 34 casos, dos víctimas fatales, tres altas médicas

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El gobierno nacional informó ayer que se registraron tres nuevos casos de coronavirus Covid-19 en el país. Suman entonces 34 los positivos registrados; dos de ellos fallecieron. «Hoy fueron confirmados tres nuevos casos de Covid-19. Uno de Buenos Aires y dos de la Ciudad de Buenos Aires. Dos corresponden a casos con antecedentes de viaje a zona de riesgo, mientras que el otro caso confirmado pertenece a un contacto estrecho de casos confirmados. Los pacientes se encuentran cumpliendo el aislamiento establecido por las autoridades sanitarias», explicó en su parte diario el Ministerio de Salud de la Nación. Del caso bonaerense, la cartera indicó que «es un varón de 21 años, con antecedentes de viaje a Estados Unidos. Ingresó al país el día 7 de marzo y comenzó con síntomas el día 11. Se encuentra internado, en aislamiento, en un efector privado, con buena evolución». En el caso de los dos porteños, según el parte de las autoridades sanitarias de la Ciudad de Buenos Aires, uno es un hombre de 29 años, internado en Swiss Medical Center, que había estado de viaje en Alemania y España. El otro, está en el IADT, tiene 64 años y como enfermedades de base diabetes, obesidad e hipertensión arterial. No viajó al exterior, pero sí tuvo contacto íntimo con uno de los casos importados. En Chaco, el segundo fallecimiento: un profesor de la sede de Chaco de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), de 61 años, murió hoy a las 13.15 en un sanatorio de Resistencia por «una falla respiratoria» a causa del coronavirus, informaron fuentes gubernamentales y médicas de la provincia. El hombre permanecía internado desde el lunes a las 20 en el Sanatorio Femechaco, en la ciudad Resistencia, y se convirtió en la segunda víctima fatal de la pandemia en la Argentina (y primero en Chaco). El Ministerio de Salud Pública de la provincia confirmó que residía en la ciudad de Resistencia, y «que luego de ingresar al país el 24 de febrero de 2020, el 5 de marzo registró los primeros síntomas, como diarrea y fiebre. La persona contaba con antecedentes de neumonía». Ayer a la tarde, las autoridades médicas de la Ciudad de Buenos Aires confirmaron que otros dos pacientes infectados con Covid-19 obtuvieron el alta institucional. Esto es un día después que se dio de alta al primer caso confirmado de coronavirus, el «paciente cero», como informamos ayer.

Mientras tanto, el calentamiento global

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Mientras tomamos conciencia y discutimos medidas ante la pandemia del nuevo coronavirus, Nora Bär nos recuerda algo

Coronavirus: la mortalidad está en descenso. Pero el peligro en Argentina está muy vigente

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Frente a la avalancha de datos, consejos y delirios que circulan día a día y hora a hora sobre esta pandemia, Daniel Arias trabajó, con su habitual seriedad, a partir de los datos más recientes del registro global más actualizado (el que lleva el Johns Hopkins Hospital de los EEUU), los consejos del epidemiólogo Anthony Fauci, que dirige el instituto de infecciosas del National Health Institute de los EEUU, y cifras citadas por el semanario científico británico New Scientist. Una parte de sus conclusiones la anticipamos ayer, la más positiva: la letalidad de la epidemia está disminuyendo rápidamente. Pero también surgen otras, una de ellas negativa: en Argentina, con casi certeza estadística, tendremos bastantes más casos, y entre ellos, víctimas fatales; y una «posibilista», que ya habíamos adelantado en AgendAR: el objetivo posible de los esfuerzos de nuestro gobierno, o de cualquier otro, no puede ser detener el contagio -imposible- sino aminorar su ritmo, de forma tal que el número de enfermos no supere en un momento dado, la capacidad de atención de nuestro sistema hospitalario. En particular, el número de respiradores en las terapias intensivas.

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A medida que van apareciendo cifras más reales en China, Corea, Japón e Italia, la mortalidad estimativa del COVID-19 va en descenso. El porcentaje de víctimas fatales disminuye, porque en el registro empiezan a entrar los casos graves recuperados, los casos leves que no requirieron internación, y eventualmente los de los portadores sanos. Según el registro global del Johns Hopkins Hospital, la estadística de hoy está en 121.000 casos confirmados, con 4300 muertes, y la novedad de 66.000 curaciones también confirmadas. Este último número parece crecer rápidamente. En materia de mortalidad, a principios de esta semana todavía circulaba el porcentaje 3,4%, lo que de mantenerse nos daría un resultado global más sombrío aún que el de la mal llamada «gripe española» de 1917-1921, que era del 2,5%. Ayer el semanario científico británico New Scientist ya habla de un 0,7% para el COVID-19. Esta cifra todavía merece ser tomada con pinzas porque quizás (y ojalá) siga bajando, dado que 0,7% es un número demasiado alto para un virus respiratorio de una especie nueva para los humanos, una zoonosis que pasó a nuestra especie desde los murciélagos.
Probablemente este número 0,7% sigue mezclado con cifras de mortalidad de la principal complicación bacteriana del COVID-19. Ésta es la neumonía a neumococos, normalmente atacable con antibióticos y manejable con ventilación asistida en caso de insuficiencia respiratoria, mientras éste cuadro persista.
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Las curvas de mortalidad según edad del COVID-19 son muy diferentes de las gripes pandémicas anuales, que tienen forma de letra «U»: alta en chicos y viejos, muy baja en jóvenes y gente madura libre de otras patologías de base cardiovascular, pulmonar o metabólica. El COVID-19 tiene claramente otra curva de mortalidad: la de las neumonías a neumococos, peligrosas desde los 65 años y más aún para quienes tienen enfermedades preexistentes. Falta el primer palito ascendente de la «U».
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Todo esto no hace del COVID-19 un virus de la neumonía. Es bastante parecido genéticamente a otras especies nada novedosas de la familia Coronaviridae, todas ellas de alta circulación, y causa normal de casi todo resfrío.
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La diferencia con esas especies más inocuas es que el COVID-19 parece una vía nueva y rápida hacia la neumonía, y eso ante una población humana mundial inmunológicamente virgen respecto de esta presunta novedad viral. Y a diferencia de otros «corona» raros, de muy alta letalidad pero bajísima circulación (el SARS y el MERS), que se frenaron a escala local a cuarentena pura y dura, la infección del COVID-19 tiene la velocidad y vías de contagio relampagueantes propias de cualquier resfrío.
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Lo cual hace que los gobiernos deban adoptar dos conductas: por un lado, retrasar con cuarentenas la propagación rápida. Esto se hace para que el número de neumonías resultantes no supere en ningún la capacidad local de manejo, medible en número de camas de terapia intensiva, de personal experto y de medios de respiración asistida.
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La otra medida es reforzar las capacidades existentes en personal, medicación y medios de terapia intensiva. La idea es evitar que el sistema de salud colapse ante una sobrecarga de neumonías graves.
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En este sentido, las autoridades sanitarias argentinas parecen estar haciendo todo aceptablemente bien. Corren una carrera contra la llegada de la fase fría del año, que facilita los contagios por hacinamiento. Pero además heredan sistemas hospitalarios públicos que han sido vaciados, como el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el de varios partidos del Área Metropolitana.
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Algo que hace que el COVID-19 sea especialmente letal en Italia, sin ir más lejos, es que la cantidad de camas en terapias intensivas cada 100.000 habitantes se haya reducido de más de 520 a 320 en un par de décadas, consecuencia de sucesivos ajustes presupuestarios en salud pública. La escalada de casos colapsó el sistema de salud, y hoy los médicos italianos de hospital, sin importar su especialidad, sólo logran atender casos de coronavirus. No sólo dejan de lado otras patologías, sino que a la hora de repartir los pocos respiradores con que cuentan, eligen a los enfermos con más posibilidades de «zafar». Uno puede ser descartado por ser dos o tres años mayor que el de la cama de al lado.
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Peor para el caso está EEUU, con 280 camas cada 100.000 habitantes. Sin comentarios.
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Corea, tan pegada a China, logró aplanar la rampa de contagios sembrando las calles de las ciudades kioskitos de detección del virus «al paso», dotados de personal entrenado entre gallos y medianoche, y con kits RT-PCR, que identifican al COVID-19 en tiempo real. Esto permitió que las autoridades identificaran rápidamente a un gran número de portadores sanos, o todavía sanos, y los mandaran a hacer cuarentena en sus casas. Y esto a su vez aplanó la rampa de contagios y viene salvando del colapso el sistema nacional de salud. Singapur y Hong Kong, con sus territorios superpoblados y minúsculos, hicieron lo mismo que los coreanos, e incluso con mayor éxito.
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Con esto queda dicho que la mortalidad esperable del COVID-19 todavía no está escrita en una cifra definitiva. Por lógica, será más alta en los países que desmantelaron sus sistemas de salud pública y peor aún en aquellos que nunca trataron seriamente de tener uno. Pero blanco sobre negro, y ésta es la buena noticia, parece que la mortalidad global va visiblemente a la baja.
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Disminuye no porque el virus haya mutado a cepas más benignas, sino porque entran en la contabilidad los que hicieron neumonía y se curaron, y sobre todo, porque empiezan también a contarse los que simplemente cursaron un cuadro respiratorio sin neumonía, y hoy se enteran, con asombro, de que el virus causante fue el COVID-19. También falta que el test genético, con kits RT-PCR muestre el conjunto referencial, probablemente muy amplio: el de los portadores asintomáticos.
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Si resultás ser de ese club, en Corea. Hong Kong o Singapur te mandan a encerrarte en tu casa hasta cumplir la cuarentena, y no salís salvo si es para internarte, o vas preso. Suena draconiano, pero es mucho mejor que lo que sucede en Italia, donde -como en toda catástrofe masiva- reina el criterio del TRIAGE: si ingresaste al hospital con neumonía y 70 años, lo más probable es que el único respirador disponible vaya a un jovencito de 50 con más chances, y vos te ahogues. La detección callejera proactiva no sólo puede evitar el derrumbe del sistema sanitario, sino tal vez nos termine dando las estadísticas reales del COVID-19. Los tres vecinos de China citados (Corea, Hong Kong, Singapur) son modelos a imitar.
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Con un 0,7% de mortalidad como cifra válida hoy, 13 de marzo de 2020, no parece que se vaya a repetir un desastre como el de la «gripe española» de 1917, cuya mortalidad, analizada un siglo después, fue del 2,5%. Aquella gripe liquidó a un estimado -nadie las contó bien- de 50 millones de personas en un mundo de apenas 1900 millones de habitantes. Cuando irrumpió en EEUU en 1918 bajó bruscamente la expectativa de vida general en 12 años, hasta desaparecer en 1920 tan misteriosamente como había aparecido.
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Como referencia, las gripes estacionales de tipo A, que son TODAS pandémicas, oscilan alrededor del 0,1%. Aún así, en nuestro mundo de 7700 millones de habitantes, matan rutinariamente entre 291.000 y 646.000 personas por año sin salir por ello en los diarios, o aturdir 24×7 por la televisión ni causar pánico. La gripe porcina de 2009, la segunda de la historia causada por un virus H1N1 casi idéntico al de 1917, no logró repetir la performance fúnebre de aquel antecesor.
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En su vuelta pandémica al planeta, el H1N1 de 2009, en lugar del tendal esperable, mató un tope estimativo de «sólo» 203.000 personas, aunque los epidemiólogos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en sus estudios «a posteriori», siguen descubriendo víctimas ocultas en Sudamérica, Asia y África, en general gente con enfermedades preexistentes que cursó aquella gripe porcina con neumonía y todo, y se curó, pero al año o dos sucumbió porque sus otras patologías empeoraron.  Eso elevaría la cuenta a 400.000, una cifra terrible, pero apenas dentro del rango superior de otras gripes estacionales previas y posteriores, y sin embargo más libres de mala fama, malos antecedentes y mala prensa. Las cosas, en su medida.
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De todos modos para el COVID-19, siete veces más mortalidad que una gripe común no es chiste: daría un techo de 4,5 millones de muertes en todo el mundo, si no se rompe el patrón de contagio con medidas agresivas como las de Corea. No es forzoso que esta cifra baje, pero tampoco es imposible. La curva hoy empieza a apuntar resueltamente hacia abajo.
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Pero la última palabra sobre mortalidad no es global sino local, y a veces MUY local: la tiene el estado de salud de la salud pública de cada país, de cada provincia e incluso de cada municipalidad. Es casi más inherente a la política sanitaria que al virus en sí.
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El COVID-19 es un virus a ARN que no tiene nada en común con los gripales. Dicho esto, lo último que un mayor de 65 años quiere es contagiarse AMBOS virus a la vez, el de este nuevo «super-resfrío» y el gripal que, tras aparecer hace 9 meses por el Sudeste Asiático, empieza a circular ahora por el Hemisferio Sur.
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Compatriotas veteranos: los dos virus juntos son demasiado para un sistema inmune que ya no es el feroz patovica que custodiaba nuestros cuerpos cuando gastábamos 20 o 30 años de edad.
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De modo que una persona precavida y que peina canas, entre otras precauciones, además de lavarse las manos con mucho esmero, estornudar o toser tapándose la boca con el codo y no con la mano, amén de rajarle en lo posible a los lugares atestados, y de yapa intentar cierta distancia muy poco argentina, casi de suecos, respecto del prójimo (cero besuqueos, nada de abrazos, evitar darse la mano, aún a riesgo de pasar por ortiva)… esa persona ejemplar se vacuna contra la gripe.
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Llegado el caso de un COVID-19, es un problema menos.
Y luego están esa otras vacunas contra las neumonías de casi todo origen. Se dan en 2 dosis espaciadas entre sí hasta un año: la PCV13, que  protege contra 13 cepas de bacterias neumocóccicas, y la PPSV23, que resguarda contra otras 23 cepas de estas bacterias.
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«Las vacunas antineumocóccidas son un modo inteligente y bastante efectivo de anticipar este problema: al usar intubación mecánica con intubación traqueal, la neumonía bacteriana más frecuente en las terapias intensivas viene con neumococos intrahospitalarios multi-resistentes a antibióticos», dice el Dr. Pedro Politi, farmacólogo y uno de nuestros oncólogos «top». «Si ya venís con un neumococo más controlable, uno «de la calle» nomás, mejor no te ligues además uno de estos», redondea.
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Cualquiera de las dos dosis de la antineumocóccica, por separado, eso sí, se puede combinar contra la antigripal, y a diferencia de ésta, el efecto dura años. Además, la PCV13 y la PPSV23 dan una protección contra otras causas muy comunes de muerte intrahospitalaria: la bacteremia y la meningitis. Las daban gratis Nación, la CABA y el PAMI, pero hay mucha otra gente que piensa proactivamente, y debe haber poco stock. Ahora que vuelve a existir el concepto de salud pública, estas vacunas «todo terreno» deberían fabricarse aquí en laboratorios públicos. Habría más y serían más baratas.
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La vacuna específicamente anti-COVID-19 no existe todavía y es difícil que se desarrolle antes de 18 meses. Pero existiendo la antigripal y las dos antineumocóccicas, como dicen en el campo… paisano, que no lo agarren sin perro.
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Daniel E. Arias

El presidente explicó los alcances del DNU y prometió tomar «todas las medidas que hagan falta»

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En un discurso breve y claro, el presidente Alberto Fernández explicó los alcances del decreto de necesidad y urgencia (DNU) que firmó anoche, y advirtió que «aquellas personas que infrinjan el aislamiento establecido tendrán responsabilidades penales». Agregó: «Vamos a seguir monitoreando al instante la evolución de esta pandemia para actualizar y tomar las medidas que hagan falta».