El FMI aprobó la marcha del plan y confirmó desembolso de US$ 7.600 millones

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La Junta Ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI) completó la segunda revisión del desempeño económico de Argentina en virtud del acuerdo stand-by de 36 meses que se aprobó el 20 de junio de 2018 y otorgó su aval para el desembolso de un nuevo tramo del crédito por u$s 7.600 millones. En un comunicado de prensa, David Lipton, director adjunto del FMI, dijo que en la Argentina “hay indicios tempranos de que el programa de reforma económica rediseñado, incluido un nuevo marco de política monetaria, está dando resultados«. «El peso se ha estabilizado y la inflación, aunque sigue siendo alta, ha comenzado a disminuir, a medida que disminuye el traspaso de la depreciación del peso anterior. Sin embargo, la economía argentina aún se está contrayendo y sigue siendo vulnerable a los cambios en el sentimiento del mercado. Se espera que la actividad económica comience a recuperarse en el segundo trimestre de 2019». Desde junio el monto total percibido ascenderá a aproximadamente algo más de US$ 28.000 millones.

Prorrogan por 15 años la concesión de rutas de Aerolíneas y Austral

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El Gobierno nacional prorrogó por 15 años el permiso a las compañías Aerolíneas Argentinas y Austral para cubrir varias rutas que vinculan en forma directa a ciudades del interior. De acuerdo con la resolución, ambas empresas podrán hasta esa fecha seguir explotando servicios regulares internos de transporte aéreo de pasajeros, correo y carga con aeronaves de gran porte y con facultad de omitir escalas en una serie de rutas que conectan directamente a diversas ciudades.

Cómo se sale de una recesión

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El periodista Carlos Burgueño publicó ayer una breve lista de las últimas recesiones argentinas. Hoy, que hemos subido como nota de Opinión un diagnóstico muy duro de la actual, resumimos lo que nos parece la moraleja central: «Los datos oficiales confirman que los argentinos están viviendo la segunda recesión del Gobierno de Mauricio Macri. Y la quinta en 10 años. De los últimos diez años, la economía argentina habrá caído en cinco. En 2009 la baja fue de 6%; en 2012 1,1%; 2014 2,6%; 2016 2,2% y en este año 2018 los cálculos oficiales oscilan entre 3% y 3,5%. En todos los casos, las contracciones del PBI fueron producto de dos trimestres consecutivos (o más) de caída en la economía, la definición convencional de recesión. La primera de esta serie se inicia en 2008, con Cristina de Kirchner en el poder y luego de la irrupción en la economía mundial de la crisis de las hipotecas en los Estados Unidos. A este fenómeno se le agregó una brutal sequía interna, una caída feroz en los precios de la soja y hasta las consecuencias de la Gripe A. Fue, hasta aquí, la recesión más dura (y la más justificada por los factores endógenos y exógenos) de las cinco registradas en el período. La salida de la crisis (Argentina fue uno de los países que más rápido pudo despegar su economía) fue producto de la decisión de aplicar políticas activas sobre la economía real que aceleraron la reacción del mercado interno». En el marco de las políticas actuales, se miran con desconfianza las políticas activas y se descarta el efecto dinamizador del mercado interno. La solución obvia pasa por descartar, más temprano que tarde, estas políticas actuales.

La recesión sin plazo

Este análisis de Pablo Challú (economista, empresario, dirigente) es desolador. Pero no es negativo. Dice como seguirá la economía, la producción argentina, si seguimos aplicando las políticas que nos llevaron hasta aquí. Depende entonces de todos nosotros. «El país está sufriendo una fuerte recesión de naturaleza atípica ya que están operando no uno sino varios mecanismos recesivos. Influyen el déficit del sector externo, las dificultades de financiamiento de una abultada deuda de corto plazo en cabeza del Banco Central pero también de la Tesorería, la política de ingresos que afecta negativamente el consumo y la política monetaria que ahora ha tomado una forma más contractiva al propugnarse un crecimiento nulo de la Base Monetaria hasta junio del año entrante.
Por lo general, cuando se discute sobre la magnitud y duración de la recesión se recurre al análisis de los componentes de la oferta global (la actividad por sectores de actividad) o los de la demanda global (a través de la evolución del consumo, inversión y exportaciones). Obviamente ambos enfoques son pertinentes y deberían arrojar los mismos resultados.
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Aquí ofreceré otro enfoque para tratar de dar luz a las dos cuestiones involucradas en el tema: primero, si ya llegamos al piso de la recesión y, luego, cuál es su probable extensión. Para ello, analizaré los mecanismos o las fuerzas dinámicas que están actuando en la economía, ya sea que apunten a la recesión o la reactivación o el crecimiento.
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En cuanto a las fuerzas que favorecen la reactivación, diríamos que las cartas ya están echadas y se refieren a la producción cerealera y a la minera. Los incentivos están sobre la mesa y puede calcularse su impacto sobre la actividad económica tal como habitualmente se lo hace. Esta situación se corresponde con cierto aumento de las exportaciones por el lado de la demanda global.
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En cuanto a las inversiones, por más que algunos apelen a la posibilidad de su dinamismo, no hay nada que indique un comportamiento de tal tipo, más bien, como lo indica la experiencia reciente de nuestro país, todo lo contrario. Diferente es el caso cuando se analizan las fuerzas dinámicas que están empujando a la economía al agravamiento y mantenimiento de la recesión.
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Primero, está el tema de las tasas reales de interés. Una política de baja nominal de las tasas fijadas por el BCRA puede implicar un aumento real de las mismas en la medida que las expectativas de inflación disminuyan más velozmente o en mayor magnitud que las mismas, lo que es el caso en la actualidad. Una tasa del 75% en las LELIQS tiene un significado cuando la tasa de inflación mensual es del 6% y otro cuando esta se aproxima al 3 o 4%. Ahora una tasa de interés del 60 o del 50% (efectiva anual del 90%) con expectativas de aumentos de precios del 30% implica tasas reales de más del 50%. O sea que, a medida que bajen las expectativas de inflación más velozmente que las bajas nominales de las tasas decretadas por el BCRA, es muy probable que tengamos muy altas tasas reales de interés. Y esta es la situación actual ya que el BCRA debe contemplar no sólo la tasa de inflación cuando fija la tasa de interés sino también el manejo de los stocks de las LELIQS.
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Este mecanismo continuará operando hasta que el BCRA y el Gobierno encuentren una solución satisfactoria al stock de deuda de cortísimo plazo del BCRA y de la Tesorería. Luego tenemos la política de aumento cero de la Base Monetaria: el efecto se irá sintiendo progresivamente a medida que la inflación y la inflación inercial (aunque sus porcentajes bajen) disminuyan los saldos monetarios reales. Este mecanismo recesivo está en plena vigencia y, todavía, no se ha visto el total de su impacto.
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Al mismo tiempo, si la baja de los ingresos del Sector Público en términos reales supera la baja programada del Gasto Público, entonces el Gobierno se verá obligado a nuevas disminuciones en el Gasto, generándose un nuevo mecanismo recesivo. Esta es claramente la situación actual motivada por la fuerza y la profundidad de la recesión. Finalmente, la situación de las empresas revela pérdidas en aumento y situaciones patrimoniales muy comprometidas, con lo que es muy probable que el salario real continúe deteriorándose (por la menor cantidad de horas trabajadas, el aumento de la desocupación y las bajas acordadas de remuneraciones), agregándose, entonces, una nueva fuerza recesiva. Así que puede concluirse que la recesión no ha llegado aún a su piso y que no hay motivos para suponer que tenga fin en el corto plazo, o sea, durante el 2019″.
Pablo Challú
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Agroindustria: la molienda aceitera trabaja al 50% de su capacidad

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La periodista Silvia Naishtat lanza la alarma: los pequeños y medianos productores agrarios prefieren tener los granos en los silo bolsa, antes que liquidarlos, en estas condiciones del mercado. Eso significa que habrá menos divisas, en un año electoral. Muy mala noticia para Macri, y no solamente para él. En CIARA, la cámara que aglutina a los mayores exportadores agroindustriales, describen a 2018 como un año con “varias calamidades”. Puestos a enumerar mencionan la sequía que arrebató 22 millones de toneladas a la cosecha, unos US$ 8.000 millones. Luego las lluvias intensas que deterioraron la calidad de los granos y la crisis cambiaria que les modificó el negocio con nuevos impuestos. “Nos estamos primarizando porque se castiga a la exportación de valor agregado, a tal punto, que este año las exportaciones de soja en grano crecerán 211%, a 16 millones de toneladas mientras los embarques de harinas, aceites, biocombustibles y glicerina caen de 45 millones a 33 millones de toneladas. El mayor polo aceitero del mundo que está en Rosario trabaja hoy al 50% de su capacidad”. Agrava el escenario la guerra comercial entre China y EE.UU. que impacta y mucho en la Argentina. “Desde que EE.UU. redujo sus ventas de soja a China, Trump reparte subsidios y la soja que mandaba a China comenzó a dirigirse a menor precio a mercados que abastecía la Argentina”.

Regalo de reyes: el primer aumento del año será el agua

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La factura de agua subirá 48,6 por ciento en 2019, un aumento que se efectuará en dos tramos de 17% en enero y 27% en mayo, de acuerdo se confirmó en una resolución del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda en el Boletín Oficial. El aumento definido por el Gobierno contempla los pedidos de AYSA en la audiencia pública celebrada el 15 de noviembre último. En esa audiencia se destacó que cerca de 20 millones de argentinos no tienen cloacas y que entre 7% y 10% no tiene agua potable.

En noviembre la canasta básica de alimentos llegó a $ 10.122

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Durante noviembre, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) que releva el INDEC, aumentó 4% con respecto a octubre. La misma variación registró la Canasta Básica Total (CBT), que incluye -además de los alimentos básicos- un conjunto de servicios. De esta manera, las variaciones interanuales de la CBA y de la CBT resultaron del 54,1% y 57,3%, respectivamente. De acuerdo con los datos oficiales, para comprar una canasta básica de alimentos, una persona necesitó el mes pasado $ 3,276,02. Mientras que para comprar, la canasta total necesitó $ 8.157,29. Según el relevamiento oficial, una familia tipo, compuesta por dos adultos y dos menores, requirió ingresos por $ 10.122,9 para comprar los alimentos básicos para subsistir. Esa misma familia, precisó $25.206,03 para adquirir los productos que integran la Canasta Básica Total.

Uber (aún ilegal en C.A.B.A.) lanza nueva función: «UberPool»

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Uber lanzó un servicio de viajes compartidos en la Ciudad de Buenos Aires, territorio donde a pesar de fallos favorables de la Justicia, su legalidad está cuestionada. La nueva función, llamada “Uber Pool”, está disponible en la C.A.B.A. y en las zonas norte y oeste del Gran Buenos Aires. La nueva modalidad permitirá a las personas compartir un viaje con otros usuarios que se dirijan en la misma dirección, compartiendo el costo del viaje. Para la Secretaría de Transporte de la Ciudad, la aplicación “es ilegal y no cumple con las normas correspondientes”. “Uber es legal bajo el Código Civil y Comercial”, ratificó Juan Labaqui, gerente de Comunicaciones de Uber para el Cono Sur, durante una presentación para la prensa. En las redes sociales, inmediatamente surgieron las dudas en torno a dos cuestiones: la seguridad de los usuarios, al compartir vehículos con desconocidos (además del chofer) y sobre su efectividad, que depende de hallar a dos usuarios que partan del mismo lugar y se dirijan al mismo destino en un momento determinado.

La Reserva Federal de los EE.UU. elevó la tasa. Un 0,25%

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La Reserva Federal de los Estados Unidos elevó hoy las tasas de interés de referencia, como ya estaba previsto en los mercados financieros. El alza fue de un cuarto de punto; quedan entonces entre un 2,25 y un 2,50%. Así, demuestra independencia de las «presiones» -en Twitter- de Donald Trump, pero mantiene los intereses en un nivel que no dificulta el financiamiento de la actividad productiva. No son el Banco Central de la República Argentina. El presidente de la Fed, Powell, pronosticó menos alzas de tasas en 2019, señalando que el ciclo de endurecimiento monetario estaba llegando a su fin en momentos de volatilidad en los mercados financieros y desaceleración de la economía mundial. De todos modos, el índice de la bolsa de los EE.UU., el Dow Jones, registró hoy un descenso importante. En nuestra opinión, los problemas de la economía global son muy reales, pero creemos que Powell tiene razón: el endurecimiento monetario no es la respuesta adecuada. En lo que hace a nuestra realidad local, creemos que esta alza estaba descontada y no provocará, por sí mismo, ningún incremento en la fuga de los valores argentinos. Los capitales de inversión, y una parte de los especulativos, ya se han ido.

A.B.F.

El primer trigo transgénico es argentino

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El primer trigo transgénico del mundo es argentino. Este logro enorgullecería a cualquier otra nación pero aquí, como con casi todos los temas, hay ruido e idas y vueltas. Sucede que el trigo mejorado mediante ingeniería genética todavía no puede ser utilizado por los chacareros locales por los temores del gobierno y de la propia cadena triguera a perder mercados. Sus desarrolladores, sin embargo, lo presentaron en Pergamino, con la no muy secreta esperanza que pueda comenzar a sembrarse desde la próxima campaña 2019/20. Hay tensiones dentro del Gobierno para aprobar este evento, que lleva el nombre de trigo HB4, como informamos aquí. En Agroindustria, pero también dentro de la industria molinera y entre los exportadores, hay temores a salir a la cancha con el primer trigo modificado a escala global, porque se podrían perder mercados, especialmente el de Brasil. El trigo tiene ese no se qué, viste… Su imagen bucólica y el hecho que sea de consumo masivo entre los seres humanos abre un interrogante: ¿Cómo reaccionarían la gente común ante la noticia de que el pan que consume fue hecho con un trigo transgénico? “Nosotros tenemos la seguridad de que el trigo es seguro y pensamos que este tema es netamente político”, decía Francisco Ayala , el jefe de desarrollo de trigo en Bioceres. Detrás suyo, en un lote de un campo experimental en Pergamino, el trigo HB4 lucía rozagante, dispuesto a salir a la cancha. La exigente FDA estadounidense ya le dio su aval. Y lo mismo hicieron acá las dos instancias técnicas regulatorias, que son la Conabia y el Senasa. Pero todo se trancó en la etapa de evaluación comercial. La sigla HB4 responde a un rasgo genético de mayor tolerancia al stress hídrico (a la falta de agua, bah) que fue extraído hace mucho tiempo de la planta del girasol -que es un cultivo mucho más rústico y aguantador ante una sequía-, por la doctora Raquel Chan y su equipo de investigadores de la Universidad Nacional del Litoral y el Conicet. Eso fue en 2007. Luego, a partir de 2009, Bioceres tomó el avance y lo fue incorporando a la paleta de variedades comerciales de soja y trigo. En este último caso, se asoció con la francesa Florimond Desprez, líder mundial en el cereal, para integrar una nueva sociedad llamada Trigall Genetics, que manejará la fase comercial. Lejos del pensamiento conservador de los funcionarios y de la prevención de la propia cadena triguera, unos 200 productores se dieron cita para este lanzamiento en Pergamino, ávidos de ver lo que les ofrecía la nueva tecnología. Por lógica, la barra brava de esta hinchada la conformaron los principales socios de la Asociación Argentina de Siembra Directa (Aapresid), cuya historia está muy ligada a la de Bioceres, ya que fueron 23 socios de esa entidad los que decidieron en 2001, de casualidad el mismo día en que Fernando de la Rúa dejaba el gobierno en helicóptero, fundar esta sociedad dedicada a promover la biotecnología vernácula. Ayala contó que desde 2009 a la fecha mantuvieron en Bioceres unos 36 ensayos con el trigo HB4 y que el resultado fue que este primer trigo transgénico, en comparación con la misma variedad convencional, rendía cerca de 20% más en zonas de baja productividad (es decir, marginales y con poca agua), un 10% más en trigos de productividad media (de entre 3.000 y 5.000 kilos por hectárea), y solo un poco más en plantíos de alta productividad, más de 50 quintales. Desde otro enfoque se hizo una proyección sobre el impacto de una sequía sobre una campaña triguera promedio en la Argentina, en la que teóricamente deberían cosecharse 14,8 millones de toneladas. Con las variedades convencionales, el país habría perdido 4,4 millones de toneladas y solo hubiera cosechado 10,4 millones. Si hubiera sembrado la semilla resistente a la falta de agua, la pérdida se hubiera reducido a 2,2 millones, y se hubieran obtenido 12,6 millones de toneladas. En plata, la diferencia sería de unos 380 millones de dólares. A muchos productores se les encendían los ojos, porque la existencia de este transgénico criollo les permitía ilusionarse con ganar área triguera en zonas marginales, especialmente en el norte, donde las lluvias son escasas y la baja productividad del cereal lo deja fuera de la paleta de opciones agrícolas. “Solo resta la definición de la parte comercial, que es responsabilidad de la parte política”, dijo Ayala tratando de calmar la ansiedad de los productores de punta que se reunieron en Pergamino. Ahí el HB4 fue presentado en sociedad y la pelota quedó ahora en el terreno del gobierno. Por si acaso, el investigador de Bioceres avisó: “Si hay que salir al mercado el año que viene tenemos producción suficiente” de semillas, como para hacer posible las primeras siembras del HB4 en la campaña triguera 2019/20, que se cosecharía recién a fines de 2019.