Argentina firma acuerdo con el Tesoro de los EE.UU. para que controle sus proyectos de infraestructura

Ayer se firmó un acuerdo entre la Oficina de Asistencia Técnica del Departamento del Tesoro de los EE.UU. y la Dirección de Infraestructura del Banco de Inversión y Comercio Exterior, para el «análisis, ejecución, control y seguimiento» de los proyectos de infraestructura, entre ellos los de Participación Público Privada. El encuentro fue en Washington, y quien lideró el lado argentino fue el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich.

El equipo de funcionarios argentinos -además de Dietrich, Manuela López Menéndez, Secretaria de Obras de Transporte y Santiago Bausili, Secretario de Finanzas- viajó a EE.UU. con el objetivo de avanzar en herramientas que faciliten el financiamiento de los PPP viales. El acuerdo establece la prestación de asistencia técnica a la Dirección de Infraestructura del- BICE a través de la presencia de un asesor de la OTA (Office of Technical Assistance) en las oficinas del banco.

Se recordará que el financiamiento de los programas de PPP se derrumbó el año pasado luego de las denuncias de corrupción en la obra pública que complicaron a muchas empresas. El gobierno espera que un «sello de aprobación» en los proyectos de una oficina técnica del Tesoro de los EE.UU. convencerá a los bancos extranjeros de prestar dinero ¿Será así?

Como sea, el ministro Dietrich anunció que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) podría financiar hasta 200 millones de dólares, y que la Overseas Private Investment Corporation (OPIC) del gobierno de los Estados Unidos «analiza seriamente» aportar al fideicomiso.

Los precios mayoristas subieron 73,5% en 2018

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El índice de Precios Mayoristas acumuló un alza de 73,5% durante el año 2018, según informó ayer el INDEC. Es el índice más alto desde el año 2002, cuando el índice llegó a 77,1%.

El Índice de Precios al Consumidor, (IPC – costo de vida) aumentó 47,6% durante el año pasado.

Como los precios mayoristas son, en su mayoría, los costos de la comercialización al consumidor, esta diferencia muestra una inflación reprimida por la caída en las ventas. Cualquier incremento en la actividad o en el empleo provocará otro salto en los precios.

Para confirmar o descartar esta hipótesis, conviene echar un vistazo a los distintos rubros que forman este índice.

Los aumentos más significativos en los precios mayoristas durante el 2018 fueron en el costo de la energía eléctrica, con un aumento del 54,1%; en los productos importados 104,8%, los productos manufacturados subieron 68%; y los primarios 82,7%.

Dentro de los productos primarios, se destacan las subas del 10,5% en petróleo crudo y gas, del 101,9% en los pesqueros, del 62,5% en los agropecuarios y del 45,4% de los minerales no metalíferos, vinculados a la construcción.

Entre los «Manufacturados» los refinados de petróleo subieron 81%; químicos 86,8%; plásticos 79,3%; vehículos automotores 90% y los metálicos básicos 82%.

El costo de la construcción, con un alza promedio del 44,6% mostró aumentos del 61,6% en materiales, del 35,1% en mano de obra y del 40,3% en gastos generales.

Ese aumento de la mano de obra del 35,1%, se divide así: la asalariada bajo convenio mostró un alza del 36,1% mientras que los «subcontratados» tuvieron una suba del 30%.

En el caso de los «Gastos generales», vinculados a los servicios que se prestan en la construcción, mostraron alzas del 63% en camioneta, del 57% en la retroexcavadora, 54% en el camión volcador, y 43% en el volquete.

La UIA pedirá frenar la flexibilización del Mercosur

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Los industriales comienzan a mostrar signos de preocupación ante las novedades que dejó la cumbre presidencial entre Mauricio Macri y Jair Bolsonaro, sobre la que informó aquí AgendAR.

Empresarios del sector reclaman que el gobierno avance en la «competitividad país» antes que en un acuerdo para flexibilizar el Arancel Común Externo del Mercosur. Afirman que una «apertura indiscriminada» al mundo, en el medio de una profunda crisis manufacturera, dejará a la industria al límite de su continuidad.

Para intentar ponerle un freno a la avanzada de ambos gobiernos, algunos integrantes de la cúpula de la Unión Industrial Argentina comenzaron a reactivar las relaciones internas -en receso por enero- con el fin de visitar al ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, y trasladarle la preocupación que se instauró entre los dueños de las fábricas.

Otros hablan de un «sabor amargo» en la UIA. «Nos van a fundir. Ahora sí que habrá lluvia de importaciones y no hay forma de salir al mundo. O son burros o hay mala intención», dijo un integrante de la conducción.

Existe, aclaran, una necesidad de mantener aceitadas las relaciones con el Gobierno porque la demora de una negociación del arancel externo común podría ser una estrategia para evitar chocar con el socio regional, sin desactivar el pedido del propio Bolsonaro.

«Que bajen los aranceles externos, sin entender que Brasil ya empezó reformas de fondo, e inclusive va a avanzar con una reforma impositiva, cosa que Argentina postergó al 2020 una liviana reforma que había hecho, es algo que debería preocuparnos», afirmó José Urtubey, integrante del Comité Ejecutivo de la UIA.

El empresario salteño aclaró que la industria argentina no está «en igualdad de condiciones» para competir en el mundo. «Deberíamos trabajar para darle más competitividad al país y a partir de ahí, eventualmente, pensar en conjunto con Brasil en eso. No podemos seguir abriéndonos indiscriminadamente al mundo sin encarar reformas que nos den competitividad. Ahí radica el mayor error».

Uno de los puntos de mayor preocupación es la persistente caída del empleo. Está claro que el sector se mantendrá en contracción por mucho tiempo. «No hay soluciones mágicas si es que la actividad económica sigue cayendo como está pronosticada, no sólo por las proyecciones locales sino también por la OCDE, el Banco Mundial y el FMI, que pronostica una caída del 1,9% al igual que la actividad industrial. Por lo que, para reactivar el empleo fabril, hay que reactivar la industria», afirmó Urtubey.

Este ha sido un tema muchas veces analizado en AgendAR. El único aspecto que nos llama la atención es que alguna dirigencia industrial de primera línea manifieste «sorpresa», y hasta «decepción». La intención de flexibilizar el Mercosur, el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, ha sido un objetivo explícito del gobierno de Macri desde su mismo comienzo. Que lo pueda cumplir, es otro problema. Pero dónde está la sorpresa?

Ya circulan en Argentina camiones que usan un nuevo combustible: GNL

Por primera vez en nuestro país se fabricaron seis camiones -como un ensayo- para usar gas natural licuado (GNL, el mismo que llega a la Argentina en barco) como combustible. Esto les permite ahorrar un 30% en emisiones de dióxido de carbono, si utilizasen gasoil, y un 50% en el costo del flete.

La empresa responsable es Galileo Technologies, que en los ’80 desarrolló el gas natural comprimido (GNC) para consumo vehicular en la Argentina. Pero instalar el tanque de GNC es más complicado para movilizar un camión, por eso la empresa creó el sistema para utilizar en cambio GNL.

Se necesita un vehículo grande –un buque puede ser también– donde pueda entrar el tanque que mantiene el gas licuado a -160 ºC. La primera prueba estará en los seis camiones Scania G340, que le pertenecen a la compañía mendocina de transporte de cargas y servicios logísticos Andreu, y que brinda el servicio a Galileo de transportar los tráileres del Gasoducto Virtual, con el que distribuyen gas como combustible líquido.

Equipados con dos tanques criogénicos de combustible que permiten cargar 265 kilogramos de GNL, los camiones poseen una autonomía de 1100 kilómetros. Durante sus recorridos, que incluyen rutas de montaña y ripio, los nuevos camiones remolcarán a los tráileres de GNL desde pozos dispersos en Mendoza y Neuquén hasta la recientemente inaugurada central termoeléctrica de Anchoris, que lo consume como combustible, en vez de utilizar gasoil.

Así se reducen los componente nocivos que contaminan el medio ambiente, el dióxido de carbono y el óxido de nitrógeno. Andrés Leonard, director general de Scania Argentina, señala que «es la primera vez que se ingresan al país vehículos pesados que funcionan completamente a gas, y más específicamente a GNL. Nos enorgullece ser pioneros no solo por el hecho de introducir nueva tecnología al país, sino también porque la misma colabora de manera directa con la reducción del impacto ambiental».

En el mediano plazo, Galileo Technologies presentará también un Corredor Azul de estaciones de carga de GNL. El plan incluirá la oferta de surtidores de gas licuado, que funcionarán sin conexión a la red de gas natural y serán abastecidos por Gasoducto Virtual. «En 1984 impulsamos con éxito el gas natural comprimido (GNC). Ahora, con tecnología propia, extenderemos el uso del GNL como combustible profesional y de alta  potencia para ampliar la frontera productiva del país», afirma Osvaldo del Campo, presidente y CEO de Galileo Technologies.

El gas natural es licuado directamente en áreas de pozo que están fuera del alcance de los gasoductos en las provincias de Neuquén y Mendoza. Es gas nuevo, que no se encuentra en el sistema de distribución. «Nuestra tecnología de licuefacción permite su aprovechamiento y distribución como combustible líquido».

En AgendAR nos sentimos en la obligación de agregar que en la licuefacción del gas, un trabajo térmico, se pierde entre 1/4 y 1/3 del monto calorífico original, según el consumo. Pero el gas de los pozos aislados y fuera de red no tiene destino, salvo ventearse, y contribuir así al calentamiento global sin haber realizado ninguna tarea útil.

Dado que en la Argentina camionera, gasolera y sin trenes se pierde una cantidad inmensa de combustible transportando combustible; este modo de transportar GNL en camiones movidos a GNL -bastante habitual en Europa- es doblemente bienvenido.

Quemar GNL no evita por completo la emisión de óxidos de nitrógeno, pero la cifra es incomparablemente menor que cuando se quema gasoil barato, que tiene arriba de 500 ppm (partes por millón) de nitrógeno. Y también es cierto que el GNL da mucha más autonomía que el GNC, y que la emisión de C02 por kilómetro es mucho menor que con cualquier otro hidrocarburo líquido (las distintas naftas y los gasoil común y «de alta») formado por cadenas de carbono largas.

El GNL, al igual que el GNC, consta mayormente de metano, el hidrocarburo de cadena más corta (no hay cadena, un solo átomo de carbono con cuatro hidrógenos). El mezclado con oxígeno en las cámaras de combustión de una molécula tan chica es facilísimo, y el quemado es mucho más profundo, lo que eliminar casi toda la emisión de partículas de hollín menores de 10 micrones, los «humos negros» de los motores diesel.

También es cierto que un accidente vial severo, con ruptura de los tanques térmicamente blindados del GNL, generan la descompresión, ebullición y regasificación instantáneas del gas licuado, fenómeno explosivo agravante de cualquier incendio. Pero ese riesgo explosivo es similar o menor al de la mezcla de gases volátiles y aire que se generan en la parte superior del tanque de cualquier vehículo naftero.

Nuevamente, en un país que gasta ríos de combustible líquido transportando combustible líquido a través de miles de kilómetros de rutas, esta es una buena noticia.

Daniel E. Arias

Los buques pesqueros que se hunden. Y el patrimonio nacional que se abandona

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El Dr. César Augusto Lerena, experto en Atlántico Sur y Pesca, y asesor en el Senado de la Nación, ha preparado este artículo sobre una red que están tejiendo para que los bancos pesquen pescadores. Nos parece de interés difundirlo:

«Se venía naturalizando que los buques pesqueros se hundían, parecía casi inherente a esta riesgosa actividad. Así se hundieron en los últimos tiempos los buques “Jesús del Camino”, “Santa Lucía”, “Atlántida”, “Unión”, “San Jorge I”, “San Antonino”, y después el “Repunte”, con 12 marinos a bordo. Los unía un montón de años, pobre mantenimiento y poco control. El Senador Solanas ya había presentado el proyecto de Ley de Pesca (S-2083/15 y S-2548/16) que establecía (art. 7º, 13º, 30º y 39º) la vida útil de los buques. El proyecto de Ley de Marina Mercante y Flota Fluvial fue Ley 27.419/17, pero el P.E. vetó los art. 10º y 13º que establecían facilidades para la renovación de la flota.

Cuando habíamos finalizado la elaboración del proyecto de Ley de Promoción de la Industria Naval Pesquera que presentó el mismo Senador junto a otros doce (S-2131/18, 27/6/18), desaparecía -el 9 de junio de 2018- el pesquero Rigel. Decenas de tripulantes fallecidos y, un altísimo costo que ninguna actividad ni trabajo debiera provocar.

Los proyectos citados establecían un plazo de tres años para reemplazar los buques pesqueros con una antigüedad mayor a los cuarenta años y de cinco años para los de más de treinta y cinco años, reemplazando en no más de tres años los buques que no reúnan los estándares internacionales. Un tiempo que contemplaba la dificultad de la industria naval para atender semejante demanda, ante una población de buques con un promedio general de 37 años de antigüedad y, de 46 años para los buques fresqueros de más de 40 metros de eslora. La cuestión se instaló.

No obstante el anunció que el presidente Macri efectuó el 15 de enero en Puerto Madryn, sobre una línea de financiamiento de 500 millones de pesos para la construcción de buques pesqueros en astilleros nacionales, circula un proyecto de Decreto de necesidad y urgencia (DNU), donde los empresarios avalarían sus créditos de construcción naval con un recurso que es patrimonio del Estado Nacional y se prorrogaría la vida útil de los buques a los 80 años!

Ya se delegó la política pesquera cuando se cuotificaron las capturas, ahora, de aplicarse este DNU, los permisos y cuotas se transformarían en un instrumento financiero en poder de los bancos. No habrá más -si lo hubo alguna vez- un plan político pesquero nacional sustentable y, los bancos, en la libre circulación de capitales, negociarán la venta de permisos cualquiera sea el empresario.

El citado DNU es un absurdo, aduce cuestiones de emergencia cuando están en tratamiento en el Senado leyes específicas que no se incluyeron en las «Extraordinarias» como hubiera correspondido. Seguramente generará denuncias penales por el uso con fines privados de recursos del Estado.

En dicho DNU (Art. 2º) “el propietario o armador de un buque con permiso de pesca vigente podrá constituir un derecho real de garantía respecto de sus obligaciones de dar sumas de dinero, sobre el permiso de pesca del cual sea titular, y/o la autorización de captura y/o la cuota individual de captura, que dicho permiso detente” y que (Art. 3º y 4º) “los astilleros y las entidades financieras autorizadas a operar en la Argentina podrán inscribirse…como acreedores de los propietarios o armadores de buques pesqueros y, que…a) los derechos reales de garantía constituidos sobre el permiso de pesca, la autorización de captura y/o la cuota individual de captura; y b) las medidas cautelares trabadas por acreedores que tengan constituidos derechos reales de garantía de créditos inscriptos sobre el permiso de pesca, la autorización de captura y/o la cuota individual de captura”. Respecto a “la caducidad (Art. 6º) de los permisos de pesca, cuotas individuales de captura y autorizaciones de captura, que hayan sido constituidos como derechos reales de garantía de un crédito destinado al financiamiento de la construcción o reacondicionamiento del buque al que se encuentran ligados, quedará suspendida a favor del acreedor registrado, por los ciento ochenta días posteriores a la notificación a dicho acreedor. En ese plazo el acreedor deberá obtener la satisfacción de su crédito o inscribir en el Registro de la Pesca la medida cautelar, ordenada en sede judicial”.

Por esos artículos los empresarios pesqueros podrían utilizar como garantía, los permisos y cuotas de pesca, para financiar la construcción de buques y/o cualquier otro tipo de préstamo, pese a que los recursos pesqueros habilitados en forma transitoria a pescar mediante esos instrumentos, son de propiedad exclusiva del Estado, y el empresario es un mero concesionario. Es como si el concesionario de un buffet de una escuela pública tomara como garantía los bienes de ésta para obtener un crédito.

Ello se agrava, porque las entidades financieras que reciban como garantía esos permisos de pesca podrán quedarse con los permisos si el armador no cancela la deuda en 180 días, habilitando a que “los Bancos armen paquetes financieros con los permisos de pesca tal como sucedió con las hipotecas en los Estados Unidos y Europa”, con la diferencia fundamental, de que los permisos de pesca habilitan a pescar recursos de patrimonio del Estado y el Estado perderá así todo tipo de control sobre ellos si se transfieren como instrumentos financieros.

Además de enajenar, en forma absolutamente gratis el patrimonio nacional o provincial, el Consejo Federal de Pesca y la Subsecretaría de Pesca, habrán perdido definitivamente la capacidad de administrar el recurso y, definir, económica, social, territorial y ambiental, la estrategia pesquera. La pesca se transformará definitivamente de una actividad productiva a una inmobiliaria y financiera.

En ese DNU (Art. 9º) se establece que “en el plazo máximo de veinte años, los buques con permiso de pesca vigente deberán tener una antigüedad inferior a cuarenta años y, los buques que acrediten una reconstrucción de más del sesenta por ciento (60%) del buque podrán adicionar veinte años más por única vez”. En síntesis, mediante este artículo se le otorga un plazo de veinte años para reemplazar a los buques pesqueros de cuarenta o más años, mientras que en el proyecto de ley que se trata en el Senado se prevé un plazo máximo de tres años. Asimismo, el DNU permite adicionar veinte años más a los buques que acrediten una reconstrucción de más del 60%. Es decir, que si un empresario pesquero tiene hoy un buque de 41 años tendrá hasta el año 2038 para reemplazarlo, cuando el buque ya tenga sesenta años y, si en el 2038 el armador lo hubiese reconstruido en más de un 60% podrá seguir utilizando ese buque hasta el 2058, cuando al buque se le festeje el cumpleaños ochenta.

Un absurdo total, que contrasta con la vida útil media de 28 años a los barcos pesqueros en la Unión Europea.

El Poder Ejecutivo, el Ministro de Producción y Empleo, el Secretario de Agroindustria, el Consejo Federal Pesquero, el Subsecretario de Pesca, la Prefectura Naval Argentina, las Autoridades Portuarias y por supuesto las empresas y los gremios de embarcados, serán responsables de los nuevos siniestros y muertes que pudieran ocurrir por tal razón.

Finalmente, el DNU (Art. 7º, modificación del Art. 30º de la Ley 24.922) indica, que “El permiso de pesca solo podrá ser transferido a otro buque de igual o menor capacidad de pesca”, pero, “quedan exceptuados aquellos buques que sean construidos en el país, los que ampliarán un diez por ciento el esfuerzo pesquero de acuerdo a los parámetros que reglamente la autoridad de aplicación”, lo cual, es científicamente inapropiado y legalmente prohibido por cuanto causaría depredación por sobrepesca si no hubiera excedentes en el recurso.   

Cuando la Autoridad de Aplicación ha perdido la capacidad de formular la política pesquera y, cuando los representantes del P.E.N. ante el Consejo Federal Pesquero son representantes de empresas pesqueras, la administración de la actividad pesquera es irracional».

Macri y Bolsonaro dicen «Good bye, Mercosur»

La rápida visita del presidente Macri a Brasilia es menos y más de lo que se anuncia en los titulares. Menos, porque la arquitectura legal del Mercosur es compleja, las imbricadas economías de Argentina y Brasil mucho más, y no se anunció ninguna medida concreta de cambios.

Y más, porque ambos presidentes confirmaron en conjunto lo que ya se sabía de ellos por separado: están comprometidos con el libre comercio y con el libre movimiento de los capitales. Son globalistas, si se va a simplificar con una sola palabra. Y la buena onda que ambos se afanan en cultivar con Donald Trump no parece ser un obstáculo. La administración Trump habrá abandonado el curso globalista para la economía de los EE.UU., pero no tiene ningún inconveniente, al contrario, que sus estados clientes se abran a sus empresas y a sus productos.

Sintetizamos para nuestros lectores el informe que preparó para Letra P, con su habitual realismo, Marcelo Falak:

«La arquitectura legal del Mercosur hasta ahora impide a sus Estados miembros negociar acuerdos de libre comercio, salvo en forma conjunta por el bloque. La excepción es con los países de la ALADI, Asociación Latinoamericana de Integración, porque es preexistente al Mercosur (Ahí entran los acuerdos con México y Chile).

Macri y Bolsonaro dieron ayer 16 de enero el primer paso para la “flexibilización” del Mercosur, un mecanismo que permitirá a los estados miembros negociar individualmente tratados de libre comercio con otros bloques y países.

Para ello, ambos se comprometieron a «rever el arancel externo común», según consta en la declaración conjunta. Eso llevaría a una mayor apertura del bloque o, si se elimina el arancel común, dejaría de ser una unión aduanera. Pasaría a ser una zona de libre comercio, con consecuencias importantes para la Argentina y sus empresas exportadoras.

Lo que se dice en Brasil es que “no habrá que tomar la posibilidad de negociar (acuerdos de libre comercio) de manera bilateral o en bloque como algo binario. Todas las posibilidades van a estar sobre la mesa”. Ambos gobiernos descuentan que Uruguay y Paraguay aceptarán de buen grado el cambio (Su limitada base industrial, se dice, no sería muy afectada).

El caso argentino es muy distinto. Si Brasil, por ejemplo, hace un tratado de libre comercio con un país extrazona, obligaría a las cerca de 3.000 empresas argentinas que hoy exportan sobre todo bienes industriales a ese mercado a competir con las empresas de ese otro país en igualdad de condiciones. La Argentina pasaría, en tal caso, de ser un “socio estratégico” de Brasil a apenas otro proveedor. Perdería la «reserva de mercado» de la que gozó hasta ahora».

Vale la pena citar aquí algunos números de un informe de la consultora DNI, que dirige Marcelo Elizondo: “Brasil es el principal mercado para las exportaciones argentinas, que llegaron en 2018 a unos 11.500 millones de dólares, 18% del total de nuestras ventas al exterior”.

«Recordemos que Brasil llegó a representar el 25% del total de exportaciones argentinas a inicios de este siglo. Y hace seis años alcanzaba el 21%, cuando compró 17.000 millones de dólares a Argentina”.

Por supuesto, hay que tener en cuenta que se podría dibujar un escenario similar, en reverso, con las empresas brasileñas que exportan a la Argentina. Las nuestras y las de ellos tendrían que competir con las de cualquier otro país. «Y Darwin elegirá entre todas…».

¿Un escenario muy fantasioso, considerando los intereses empresarios en juego, en San Pablo y en Buenos Aires? Citamos un párrafo relevante de la declaración conjunta: «Con relación al Mercosur, los presidentes decidieron trabajar durante sus consecutivas presidencias pro tempore, en 2019, para rever el arancel externo común, mejorar el acceso a los mercados y avanzar en la facilitación del comercio y la convergencia regulatoria. En el plan externo, acordaron impulsar las negociaciones más promisorias ya en curso y evaluar el inicio de nuevas negociaciones con otros socios”.

Una consigna que se escuchó nuevamente ayer en Brasilia fue «Adaptar el Mercosur al siglo XXI». Un comentario sarcástico: «Más bien al siglo XIX. Por lo de las banderas del libre comercio».

«Amiga, llegaste?». Un miedo en la Argentina de hoy

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El asesinato de Agustina Imvinkelried, una adolescente de 17 años que al salir de un boliche en Esperanza, Santa Fe fue muerta mientras se defendía de una agresión -se sospecha- por un hombre de 39 años que luego se suicidó, provocó una gran movilización en las redes sociales. Tal vez acentuada en este caso su familia la buscó desesperadamente a través de esas redes antes que apareciera su cuerpo.

AgendAR no tiene crónica policial. Sucede que lo que hace más terrible a este crimen es que no tiene nada de extraordinario. Es tan común que se ha acuñado una palabra «femicidio».

Muchísimas mujeres han reaccionado, y eso obliga -nos obliga- a los medios a tomar noticia. Este caso en particular ha tenido mucha repercusión en los medios. Nosotros preferimos, como otros, copiar aquí directamente de lo que subió a las redes una abogada y cantante de 24 años que usa el pseudónimo «Femigangsta»:

«Si pongo en el buscador de WhatsApp “llegué”, en todas mis conversaciones con amigas esta presente la preocupación. “Llegaste?” “pudiste llegar bien?” “espero a que llegues con vida”.

La que llegó se queda despierta hasta el mensaje que avise que su amiga pudo llegar y si llegó bien, es decir si ningún varón le mostró sus genitales, la abusó, la intimidó, la acosó o la agredió en el camino. Nos mandamos las ubicaciones por si desaparecemos en el trayecto, o la foto con los datos del conductor. Nos mandamos audios fingiendo que somos esperadas en la puerta para que el conductor escuche.

Cuando nos enteramos de un nuevo femicidio, muchos varones aparecen expresando que a ellos también los matan, y los matan más.

No me parece poco importante, pero les pregunto, en su día a día: ¿es parte de su rutina cuidarse de nosotras? ¿a cuántos amigos les comparten su ubicación por si no llegan a su casa? ¿avisan todas y cada una de las veces que salen, si llegaron, y si llegaron bien?

¿Si no llegan, la principal preocupación es que hayan sido violados y asesinados? ¿que recaudos tienen que tomar para vivir a pesar de nosotras? ¿en que medida las causas de su muerte tiene que ver con el rol que se le asigna a la mujer y sus “atributos”? ¿tiene que ver con una larga historia de discriminaciones y abusos?

Creo que si imprimo, recorto y pego todas las veces que avisé que llegué para que nadie presuma que un tipo me mató en el camino, te empapelo la ciudad. ¿Ustedes, qué onda?».

El consumidor paga 426% más de lo que recibe el productor

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La brecha entre el precio que pagó el consumidor y lo que recibió el productor por alimentos agropecuarios fue de 426% en diciembre pasado, según un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Esta cifra surge del Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD), que elabora mensualmente el sector de Economías Regionales de la CAME.

El estudio se basa en los precios diarios online de los principales supermercados y verdulerías del país, así como los precios de origen de las principales zonas productoras, que releva un equipo de 35 encuestadores.

Según esa encuesta, la manzana y la naranja fueron los productos que mayor brecha tuvieron entre lo que sale de origen y lo que se cobra en góndola.

El problema, en el segundo caso, surgió a partir de un faltante de manzanas en los lugares de destino, sumado a que parte de esa cosecha fue vendida por el productor a principio del 2018 con un dólar a $18, por lo que los comercios compraron barato y vendieron más caro.

En el otro extremo, el pimiento rojo redujo esta diferencia a casi la mitad, pasando de 8,6 veces en noviembre a 4,5 veces en diciembre.

Se mantuvieron estables en este sentido el huevo, la carne de pollo, el tomate de ensalada y la acelga, alimentos que suelen permanecer sin fuertes variaciones durante todo el año.

La participación del productor en la ganancia final fue estimada en 22,7%.

Resulta evidente -y ha sido dicho muchas veces- que el sistema de distribución y comercialización de los alimentos en nuestro país debe ser transformado en profundidad. Pero ningún gobierno ha sido capaz de encararlo.

Una familia tipo necesita $63.546 al mes para vivir

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Una familia integrada por cuatro personas necesitó, de acuerdo a los precios de diciembre pasado, ingresos por $ 63.546 para vivir durante un mes en la CABA. El dato fue publicado por el economista Fernando Barrera junto al CESyAC y tiene una particularidad que lo diferencia de la canasta de pobreza que realiza todos los meses el INDEC: incluye el costo del alquiler.

Según el informe, la canasta básica de una familia tipo llegó a un valor de $ 13.809 para los productos de consumo masivo y a $ 49.737 para los servicios básicos para el hogar. Éstos incluyen alquiler e impuestos, por un total de $ 19.784, y el pago de las tarifas de la vivienda, por $ 6.355.

Según el INDEC, la mediana de los salarios (mediana es el más común) -como se desprende del informe Evolución del ingreso del tercer trimestre- es de $ 14.660 y el promedio de $ 18.172. Incluso el salario medio del 10% de mayores ingresos es de $54.604.

Pluspetrol se queda con la totalidad de una minera de litio

Ayer se anunció que Pluspetrol -propiedad de Edith Rodríguez, quien hoy sería la mujer más rica de Argentina- compró los activos locales de la compañía de capitales canadienses LSC Lithium Corporation, por casi US$ 85 millones. La firma norteamericana operaba desde 2016 proyectos de explotación del mineral en las provincias de Salta y Jujuy.

Pluspetrol es la tercera petrolera del país y para ingresar al negocio minero creó a mediados de 2017 la firma Litica Resources, de lo que informó en su momento AgendAR. Así se convirtió en la operadora del joint venture con los canadienses, con una participación del 60% en el área Salar de Arizaro, en Salta, de la cual LSC poseía el 40% restante.

Todas las operaciones de LSC, que totalizan aproximadamente 300.000 hectáreas, están ubicadas en el «Triángulo de litio», un área en la intersección de Argentina, Bolivia y Chile donde se están los depósitos de salmuera de litio más abundantes del mundo.

La empresa canadiense contaba con casi 10 años de experiencia en la región, con especial desarrollo de los proyectos Pozuelos (100% de participación) y Pastos Grandes (100%) en la provincia de Salta.

También poseía el desarrollo de los proyectos Salinas Grandes (51%) entre las provincias de Salta y Jujuy; Río Grande (100%) también en Salta; y Jama (68%), en Jujuy.

Desde el mercado se explicó que los activos de LSC Lithium estaban en distintas etapas de desarrollo, con la perspectiva de pasar a la producción de carbonato de litio a gran escala en los próximos tres o cuatro años.

LSC informa que se dispuso a vender en el marco de «un proceso de revisión estratégica, y reconoció que, desde febrero de 2018, los mercados de capital han sido difíciles para los exploradores de litio junior en la Argentina y en otros lugares.