Guillermo Siro Pte de la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires (CEPBA)
Las Pymes deben reconvertirse en base a tecnología y capacitación
En la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires entendemos que la realidad de todas las empresas -no sólo argentinas, sino en el mundo- está cambiando. Es por eso, que trabajamos y buscamos la recuperación de las Pymes en nuestra Provincia.
Nuestro objetivo, es devolverles a cada una de ellas, la potencialidad y capacidad que supieron tener, pero en un contexto actual. Comprendemos que las dinámicas laborales se han modificado y para eso es necesario trabajar sobre cuatro ejes vitales que interactúan e intereaccionan entre sí:
– Reconversión
– Competitividad
– Formación
– Capacitación Continua
Ejes que abarcan, desde los empresarios Pymes (pilares de la economía argentina), hasta los microemprendedores, sin los cuáles, la nueva configuración económica mundial sería imposible.
La Reconversión Pyme es un proceso mucho más ágil que para grandes empresas: la adaptación está en el ADN pyme . Sin embargo, sin las correctas herramientas y acompañamiento desde el Estado Provincial y Nacional y sin el apoyo y soporte de las diversas cámaras empresarias, el proceso de reconversión podría tomar un rumbo erróneo.
Para lograr una correcta reconversión, se debe plantear desde dónde y hacia dónde. En esa instancia es en la cuál la competitividad juega un rol primordial. Y, para lograr ser competitivos, se debe comprender qué y a quién se intenta llegar. Desarrollar planes de competitividad resulta mucho más ágil y eficiente que años antes, ya que desde las nuevas tecnologías tenemos la posibilidad de contar con herramientas más eficientes y efectivas.
Por último, no olvidemos que todo lo planteado antes es imposible sin la correcta formación y capacitación, ya que la educación es la principal herramienta de cambio de cualquier sociedad.
En nuestro caso, entendemos que la mejor educación que podemos desarrollar es lacCapacitación orientada a la Tecnificación y aplicación de nuevas tecnologías para la elevar la competitividad.
Nosotros, en la provincia de Buenos Aires, necesitamos potenciar y desarrollar el tejido socio productivo y la revalorización de la cadena de oficios, como así también el desarrollo de nuevas empresas, las cuáles poseen conformaciones que no son las tradicionales. Sin embargo, como Confederación Económica, tenemos la obligación de acompañar a aquellas empresas que datan de mayor antigüedad, así como también ayudar a los nuevos emprendedores.
Como representante de Cámaras de Comercio e Industrias, estamos convencidos que la inserción tecnológica, sin capacitación, reconversión y desarrollo de estructuras de competitividad, es como poseer un lápiz sin punta.
Nuestros asociados tienen problemas disímiles entre sí, pero todos poseen un problema común: la necesidad de actualización tecnológica, capacitación y desarrollo del mercado nacional.
Nuestro norte está puesto en el crecimiento de la actividad económica en nuestra Provincia, y estamos dispuestos a realizar lo necesario para lograrlo de manos de nuestras Pymes, garantizando de esta manera el desarrollo económico y el empleo, ya que somos los principales generadores de trabajo en nuestras economías regionales.
No se debe hablar de “actores aislados”, sino de “componentes complementarios” que tienen por fin brindar un producto o servicio. Esta ecuación aditiva, tiene por resultado final una Argentina productiva, con generación de nuevas -y capacitadas- fuentes de trabajo.
Una Argentina competitiva y capacitada es nuestro desafío como institución y como sociedad. Los empresarios pymes queremos ser parte de esta nueva reconfiguración económico-social sustentable con inclusión a través de la educación, la tecnificación y la competitidad.
Este rumbo económico por el que todas las empresas transitarán, necesariamente, debe ser encarado con las PyMES como protagonistas, ya que conforman más del 98% del total de las empresas formales, así como también resultan ser las generadoras de más del 75% del trabajo registrado».
El CONICET desarrolla nuevas tecnologías para resistir la sequía
En un escenario donde se producen pérdida de toneladas de alimentos por las sequías, a la principal amenaza para los cultivos, se le suma un aumento de la población estimada en 9 mil millones de personas para el año 2050.
En 2012 el equipo dirigido por Raquel Chan logró repercusión internacional al desarrollar la primera tecnología transgénica desarrollada íntegramente en Argentina: la HB4. Junto a su equipo, hace más de 15 años se propuso estudiar cómo las plantas se adaptan al medio ambiente sin saber que su desarrollo traspasaría las barreras del laboratorio.
Actualmente, en el caso del trigo su liberación final depende del dictamen de la Dirección Nacional de Mercados Agropecuarios y en el caso de la soja HB4 se espera la aprobación de China para su comercialización.
Cabe destacar que en 2004 el CONICET y la UNL patentaron una construcción genética que contenía el gen de girasol Hahb-4 y lo licenciaron a la empresa argentina Bioceres conformando una alianza pública privada exitosa. Según Chan: “Ellos tienen un know how y una posibilidad que nosotros no tenemos desde nuestro punto de vista científico, primero que son agrónomos y empresarios y nosotros somos biólogos moleculares e investigadores. El manejo de plantas a campo y en laboratorio requiere conocimientos distintos. Además, y muy importante, tienen el conocimiento y experiencia en gerenciamiento empresarial que los científicos carecemos”.
En este contexto, a la escasez de alimentos y a las consecuencias del cambio climático se le suma que los cultivos más importantes a nivel mundial -soja, trigo, arroz y maíz- tienen un crecimiento inferior con respecto a lo que aumenta la población mundial. “Hay que desarrollar tecnologías para que no lleguemos a un momento en el que haya guerras por la comida”, sostiene la doctora Raquel Chan.
Es persona que habla de una posible regresión histórica de las guerras por energía o por mercados a las guerras por comida, y que respondió a esa amenaza con las 4 patentes de mayor valor potencial de la historia científica argentina, es investigadora superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), directora del Instituto Agrobiotecnológico del Litoral (IAL, CONICET-UNL) y profesora titular de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).
Lo extraordinario de Chan es que su foto no esté en las tapas de las revistas o su imagen en la TV. En Brasil, y por méritos incomparablemente menos estratégicos (hongos que secaban naranjales), a principios de este siglo y milenio los ingenieros genéticos y biotecnólogos de la Universidad de San Pablo eran «rock stars». Eso puede retratar un intenso deseo de privacidad de Chan, pero además pinta lo distraídos y banales que son los medios masivos argentinos.
E incluso los especializados. Y también da idea también del daño que causa, por omisión, el que vivan en la Luna. Pregúntele a un productor de soja, trigo, maíz o arroz argentinos, personas en general muy rápidas para la adopción de nuevas tecnologías, si oyó hablar de las especies HB4. ¿Nada? ¿No tenía idea siquiera de que existen? ¿Tampoco de que son desarrollos argentinos? ¿O de que la primera patente se anunció en 2010 y todavía está a espera de que el Ministerio de Agroindustria la licencie para su uso a campo? ¿En serio que eso no apareció siquiera en los suplementos o revistas agrícolas? Este año de sequía, semejante «pack» de desinformación y demoras costó pérdidas atroces.
Con la tecnología HB4 las plantas tienen una tolerancia superior en periodos de sequía y un rinde mucho mayor. Como diferencial este gen mejora la capacidad de adaptación de las plantas a situaciones de estrés, sin afectar su productividad.
«Eso no quiere decir que estas plantas crezcan en el desierto. Ningún ser vivo puede vivir sin agua, lo que hace esta tecnología es permitirles tolerar un lapso de tiempo mucho mayor con una ingesta de agua menor a lo largo de todo su ciclo de vida y una pérdida de rendimiento menor. O sea, dependiendo del nivel de déficit hídrico, una planta que no tiene la tecnología se muere o rinde muy bajo», explica Chan.
Para lograr tal desarrollo se combinaron varias cuestiones: un momento ideal de asociación público-privada, apoyo estatal, empeño de la empresa y de los investigadores para sacar adelante el proyecto en forma conjunta.
“Espero que otras tecnologías que se desarrollan en el Instituto lleguen y podamos traspasar esta barrera, que se arme un hito. Argentina puede producir tecnología propia, y a partir de ello haya más apoyo para que en otros institutos del CONICET en el país puedan dar ese salto que es pasar del laboratorio hacia el campo”.
Y agrega: “La mayoría de los laboratorios en Argentina pertenecientes al sector público o hacen una cosa o la otra, o son biólogos moleculares o son los que reciben tecnologías de otro y hacen los ensayos de campo. Nosotros estamos dando ese gran salto, tratar de culminar todas las etapas, no convertirnos en una empresa, pero darle a la empresa un producto más acabado”.
En octubre de 2015 se cumplieron todos los requisitos regulatorios que exige el actual Ministerio de Agroindustria –antes Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca- a través de las oficinas de la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA): que la tecnología no afecte al medio ambiente; y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA): que el alimento que se va a producir no tenga elementos tóxicos ni alergenos para el ser humano ni para los animales. Tomó 5 años, pero quedó demostrado: la soja HB4 no se come a los niños. ¿Y la licencia, para cuando?
En el caso del trigo HB4, si bien ya se han logrado los dictámenes favorables tanto de CONABIA como de SENASA, su liberación depende de la Dirección Nacional de Mercados Agropecuarios, que analiza el impacto comercial de ser el primer país en el mundo en liberar un trigo de estas características. Para el caso de soja HB4 en este momento se está a la espera de la aprobación en China porque hay un convenio internacional por el cual ninguna soja transgénica puede salir a la venta en Argentina si China no hace su aprobación en nuestro país, porque es nuestro principal importador.
¿En serio que tenemos que esperar que China licencie la HB4 para vender soja? ¿Vietnam o la India no la comprarían? ¿Nuestros atribulados productores de cerdos y pollos, acorralados por el costo del alimento balanceado y un «dumping» de exportaciones como no se ha visto, tampoco? Epa.
El origen de la tecnología HB4
«Nuestro tema de investigación iniciado en los ´90 era identificar genes estén involucrados en despertar en una planta una respuesta ante distintos factores que las estresan. Nos centramos en estrés abiótico, que puede ser la sequía que es el más común, pero también pueden ser la salinidad en el suelo, el viento, la extrema temperatura –tanto baja como alta-«, explica Chan.
Para ver el proceso que empezó con el estudio de cómo las plantas se adaptan al medio ambiente y que llevó a la tecnología HB4 hay que remontarse a la época cuando Chan junto a su equipo descubrieron un gen del girasol que confiere tolerancia al estrés por sequía, lo colocaron en una planta de Arabidopsis thaliana, que usaron como modelo de laboratorio, y obtuvieron buenos resultados.
El CONICET y la UNL -a través del IAL- hicieron una asociación exitosa con Bioceres. Es decir, cada uno hizo su aporte y llevaron adelante un proyecto que fue transformar plantas de soja, maíz, alfalfa, trigo y otros cultivos con el gen Hahb-4 y ensayar y ver si ese gen le generaba tolerancia a la sequía. Estudiar su comportamiento en el invernadero y posteriormente en el campo fue un desarrollo de años en donde participaron especialistas en distintas disciplinas como la biología molecular, la genética, la agronomía y la bioinformática, entre otras. En 2012, se mejoró la tecnología original y se patentó el gen modificado HB4.
“Elegimos como modelo de trabajo el girasol”, sostiene la bióloga molecular. De esta manera se propusieron estudiar los factores de transcripción de esta planta que está mucho más adaptada al medio ambiente que otras especies agronómicas que se usan con frecuencia; es una planta que se puede sembrar en lugares muy distintos y tiene un grado de adaptación alto.
Una de las estrategias de estudio para saber qué hace cada uno de los genes es aislar ese gen y ponerlo en una planta que no lo tiene. “Con técnicas de ingeniería genética sacamos un gen particular de los 30 mil que tiene una planta y lo colocamos en una planta que no lo tenía. Después observamos y comparamos cómo se comporta la planta que tiene el nuevo gen con la que no lo posee”, dice Chan.
Otras tecnologías incipientes
Con el mismo modelo se trabaja en el laboratorio y se hallaron algunos genes que en el sistema modelo generan características benéficas a nivel agronómico: tolerancia a la inundación, mayor biomasa, tolerancia a insectos, mayor producción de semillas. «“Las inundaciones tienen también efectos devastadores, las plantas se mueren por sequías, pero también por inundaciones. Encontramos al menos dos tecnologías que al introducirlas en las plantas generan tolerancia a la inundación», sostiene Chan.
En relación a este desarrollo Chan señala que «una vez que se hizo el estudio básico en el sistema modelo podemos transformar cultivos de maíz, soja y arroz, y esas tecnologías se están probando ahora para ver si en esos cultivos funcionan tan bien como en el sistema modelo».
Claro que estas tecnologías no se pueden llevar delante de manera individual. En el IAL la mayoría de los investigadores y becarios son docentes de la UNL. “Si estuviéramos en un lugar aislado, sin estudiantes, sería difícil llevar a cabo los proyectos. Además, los becarios son la fuerza motora de la mayoría de los proyectos, son jóvenes, trabajan con más energía que nosotros”, afirma Chan a su vez que destaca la labor del personal de apoyo.
“Todo este trabajo no se podría hacer sin el personal de apoyo, tengo que destacar el trabajo de Mabel Campi que es la encargada de hacer todas las transformaciones de los cultivos y Manuel Franco quien lleva adelante todas las mediciones de componentes de rendimiento que tenemos en el campo junto a la becaria posdoctoral Jésica Raineri”.
A su vez, la doctora Chan resaltó el trabajo de los grupos de María Otegui, investigadora Superior de CONICET en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y de Margarita Portapila del Centro Internacional Franco Argentino de Ciencias de la Información y de Sistemas (CIFASIS, CONICET-UNR), además de las investigadoras y becarios del IAL que participan en el desarrollo de nuevas tecnologías: Karina Ribichich (investigadora adjunta CONICET), Julieta Cabello (investigadora asistente CONICET), Elina Welchen (investigadora independiente CONICET), Pablo Torti (becario doctoral).
(Fuente: CONICET / Por Sergio Patrone y Denise Targovnik)
Encuesta: aumentan los consumos culturales hechos desde Smartphones
El Ministerio de Cultura de la Nación dio a conocer la segunda edición de la Encuesta de Consumos Culturales en Argentina.
De allí salta un muy fuerte crecimiento del uso de smartphones para consumir música, información y entretenimiento. Al mismo tiempo registró una la caída en la lectura de libros y diarios en papel.
Otras conclusiones indican que el consumo es ahora simultáneo, breve, rápido y portátil: por eso crece el uso de música y televisión, que permite el consumo en paralelo de otras cosas. La lectura en general no bajó, pero sí la de libros, que reacciona a estas características.
La canasta de los jubilados subió 10% en 4 meses y ya supera los $ 19.000
En los últimos cuatro meses, desde inicios de diciembre a marzo, el costo de la canasta básica del jubilado aumentó el 10,08%, alcanzando un valor total de $ 19.290,35.
Así, más del 70% de los jubilados y pensionados no cubre las necesidades básicas, según los cálculos de la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires. El encarecimiento de la canasta está en línea con la inflación promedio nacional de ese período, que fue del 9,9%.
La composición de la canasta indica que los adultos mayores deberían destinar mensualmente $ 3.986 en alimentos, $ 3.894 en medicamentos con descuentos, $ 5.670 en gastos vinculados a la vivienda (incluye un alquiler modesto), $ 1.942 en higiene y limpieza, $ 1.200 en ropa, $ 1.002 en servicios, transporte ($ 800) y una mínima recreación ($ 775).
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Dos argentinos diseñaron un site para estimular la lectura entre adolescentes
Dos jóvenes de 19 años, Matías Jaraj y Mateo Hadad, diseñaron y armaron una herramienta interactiva que permite a los docentes de literatura de escuelas secundarias desarrollar mejor sus clases.
Se trata de Bivlio, una plataforma educativa que ofrece 1.000 exámenes de Literatura, basados en 670 libros diferentes.
El sitio tiene por objetivo fomentar la lectura en los estudiantes y facilitar el proceso
de evaluación para los docentes.
Los textos sobre los cuales están hechos los exámenes fueron seleccionados teniendo en cuenta el plan de estudios oficial del Ministerio de Educación de Ciudad y Provincia de Buenos Aires y los exámenes fueron creados por docentes de literatura.
«El Parkinson y el Alzheimer son las epidemias del futuro»
Estamos comenzando con una nueva sección, que no será diaria: La ciencia que nos pega
En estos días AgendAR ha informado sobre el convenio entre la Sociedad Max Planck y la Universidad de Buenos Aires. Pero la colaboración entre ese instituto alemán, uno de los más prestigiosos del mundo, y los científicos argentinos es muy anterior. Por el tema que trata, rescatamos este reportaje de hace un lustro: «Un destacado científico alemán es el impulsor de investigaciones de punta en nuestro país contra los males de Parkinson y Alzheimer. La Cámara de Diputados de la Nación decidió distinguir al doctor Christian Griesinger por sus aportes al progreso de la ciencia en Argentina, al desarrollo de la técnica de resonancia magnética nuclear aplicada al estudio de biomoléculas involucradas en enfermedades neurodegenerativas y la creación en Rosario de un Laboratorio Max Planck, dedicado a la biología estructural, química y biofísica molecular, que posiciona a la ciencia que se desarrolla en el interior del país en el mapa científico internacional». La Sociedad Max Planck es una prestigiosa red de 80 institutos de investigación. Sólo 6 de ellos están fuera de Alemania, y 2, en la Argentina. La red trabaja en la promoción de las ciencias, como organización sin fines de lucro financiada por el gobierno federal. La Sociedad Max Planck es, después de las universidades estadounidenses, la organización que más premios Nobel genera. Su presupuesto anual para investigación (de unos 1500 millones de euros anuales) supera el de todo el mundo iberoamericano, incluidos España y Brasil. “La cooperación en términos científicos ha sido extremadamente exitosa. El proyecto aspira a ingresar en una fase preclínica, creemos que juntos podremos conseguir avances”, destacó Griesinger hace 5 años, refiriéndose a un área de trabajo puntual entre el Max Planck y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). En ese área Griesinger lleva 30 años de su carrera. Trata de desentrañar el mecanismo molecular que origina el Parkinson, enfermedad del sistema nervioso que afecta las estructuras del cerebro encargadas de controlar y coordinar el movimiento. “Mediante la espectroscopia de resonancia magnética nuclear realizamos la identificación tridimensional de una proteína particular del tejido cerebral asociada al Alzheimer y al Parkinson, tanto en su estado funcional y sano como en su estado disfuncional y neurotóxico. La fórmula química de la cadena lineal de péptidos que forma esa proteína es la misma en ambos estados, pero el plegamiento de esa cadena y la estructura resultante no, y el segundo tipo de plegamiento parece ser un factor desencadenante de procesos degenerativos. Ahora apuntamos al diseño de fármacos para combatir enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o el Alzheimer”, explica este discípulo del Nobel de Química Richard Ernst, que desarrolló un compuesto químico que retrasa el inicio y la progresión de la enfermedad de Parkinson, por ahora, en ratones. –¿Cuáles son las razones por las que la Sociedad Max Planck elige a la Argentina como país donde establecer instituciones asociadas? –Durante años muchos científicos argentinos han ido a Alemania. En Max Planck hemos tenido la posibilidad de conocer la buena formación y la calidad de su trabajo. Ahora que están regresando a su país, nuestra idea es no discontinuar las actividades y analizar formas para seguir avanzando en conjunto. La forma que encontramos es la de crear asociaciones internacionales. Es así que hemos asociado el Instituto de Psiquiatría de Munich con el Max Planck Buenos Aires, y al Instituto de Biofísica y Química (que yo dirijo) con el Laboratorio Max Planck de Rosario (que dirige el doctor Claudio Fernández). Nuestra organización concretó estas asociaciones tras una evaluación rigurosa de los grupos (argentinos) y la calidad científica de su trabajo, con el objetivo de mantener el nivel científico de Max Planck. Para la ciencia argentina representa un hecho notable dado que en el mundo no hay más de 35 grupos asociados. –¿Podrán los científicos repatriados mantener en Rosario los estándares de Max Planck? –Sí, el grupo de Rosario conserva la filosofía Max Planck de una práctica horizontal de la actividad, más que piramidal, jerárquica o dependientes de un individuo. Estamos confiados en que los investigadores encontrarán el ambiente y las condiciones de infraestructura y equipamiento para continuar produciendo con la misma calidad que en Alemania. En los últimos años he podido ver el desarrollo de la actividad científica argentina, y es cada vez más competitiva. En particular, en el área de resonancia magnética nuclear aplicada al descubrimiento de fármacos la Argentina es reconocida internacionalmente y sus trabajos lograron gran visibilidad en congresos de la actividad. –¿Qué puede contar con respecto al trabajo llevado adelante en conjunto? –Desde el 2004 venimos avanzando en publicaciones conjuntas. Ya hemos caracterizado las propiedades estructurales de la proteína alfa sinucleína que está implicada en el origen de la enfermedad. Sabemos cómo es. En 2009 descubrimos su “talón de Aquiles”, el punto débil de la proteína, la que permite su pasaje a otra forma molecular patológica. Con esto se han dado importantes pasos para el descubrimiento de fármacos. –¿Cómo visualiza el rol de las grandes farmacéuticas con el desarrollo desde las instituciones públicas? –Actualmente las grandes empresas farmacéuticas han cambiado su modelo de negocios. No hacen investigación científica temprana, delegan los ensayos en la academia, universidades públicas o en pequeñas empresas de biotecnología para luego, una vez hechas las pruebas con animales, y luego de fase I y fase II con grupos de personas cada vez mayores, avanzar en la fase III, el último tramo hacia el licenciamiento de un fármaco nuevo por parte de las autoridades sanitarias hacia el fármaco. Esto ha obligado a un acomodamiento de la academia, que ya no está sólo dedicada a la investigación básica, sino también a desarrollos concretos y ensayos clínicos. En esta fase, el rol de la investigación básica es clave para enfrentar estas enfermedades. En Francia, entre los años 2008 y 2009, se invirtió un billón de euros para investigar enfermedades neurodegenerativas y Alemania decidió invertir 500 millones de euros para los próximos 10 años. Establecer un modelo de interfaz entre el sector público y el privado es clave para que el resultado de la investigación se patente y la industria desarrolle el producto. En Alemania es un sistema bien establecido, la patente del plástico llamado polipropileno o la de los archivos de audio mp3 fueron desarrollos surgidos de la academia y han reportado millonarios ingresos a las instituciones públicas. El tema de las patentes de los fármacos que se desarrollen en la Argentina es un tema que debería estar en la agenda, debería avanzarse en la protección de los derechos. –La industria farmacéutica invierte en el desarrollo de fármacos en enfermedades que le aseguren una rentabilidad. ¿Cómo es el caso de las neurodegenerativas? –Ciertamente hay enfermedades que por desgracia no tienen un interés comercial como la malaria o el Chagas, y deben ser tratadas por la academia o instituciones públicas. Algunas farmacéuticas han demostrado interés en el desarrollo de anticuerpos para estas «enfermedades huérfanas», pero no han tenido demasiado éxito, y empresas como Novartis están abandonando la investigación. El Alzheimer y el Parkinson, en cambio, son consideradas las epidemias del futuro, dado que aquejan a un porcentaje significativo de mayores de 65 años, un sector de la población en constante aumento«.
Alquilar en Buenos Aires se encareció 37% en un año
Son datos proporcionados por el gobierno porteño y corresponden al cuarto trimestre de 2017, respecto al mismo período del año anterior.
El aumento se encuentra muy por encima de la inflación del 24,8% reportada por el INDEC para 2017 o del 26,1% informada por la Dirección General de Estadísticas y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Acuerdo entre Carrefour y el sindicato de comercio: no habrá despidos
El Gobierno le dio su visto bueno al acuerdo final negociado entre la cadena de supermercados Carrefour y el sindicato de Comercio, realizado a raíz del Proceso Preventivo de Crisis (PPC) presentado por la empresa hace unos días.
El convenio acordado implica que, finalmente, no habrá despidos de trabajadores, pero sí se propondrán retiros voluntarios y otros cambios laborales. De hecho se habló de retiros al 150% para los trabajadores de más larga trayectoria.
Carrefour hoy cuenta con un personal de 18.000 personas.
La Universidad de Córdoba superó a Harvard, Cambridge, Oxford y Columbia
Durante el reciente campeonato mundial de programación que se realizó en China, un equipo de la Facultad de Matemática, Astronomía y Física (Famaf) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) se ubicó en el puesto 25º, por encima de instituciones como Harvard, Cambridge, Oxford y Columbia.
Es el mejor desempeño argentino en la historia de esta competencia. Se ubicaron segundos entre los equipos latinoamericanos. Sólo fueron superados por la Universidad de San Paulo, que terminó 17º.
El primer lugar se lo llevó la Universidad Estatal de Moscú, la cual resolvió nueve de los doce problemas.
Por la sequía habrá 700 mil viajes de camiones menos
Debido a la peor sequía de los últimos 50 años, la reducción de las cosechas generará también un fuerte impacto en el transporte de granos.
Según la estimación de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), se prevé que la carga transportada durante 2018 se reduzca en 20 millones de toneladas. Esto significaría unos 700 mil camiones menos que viajarán desde los campos hacia los puertos.

