sábado, 27 junio, 2026 - 1:53 am

Personal Civil de la Fuerza Aerea desarrolla un programa para el entrenamiento de pilotos de aviones de caza

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Diego Fusari es personal civil de la Fuerza Aérea en Mendoza y decidió desarrollar un software de suma utilidad para los pilotos de la Escuela de Caza. La IV Brigada Aérea, en Mendoza, conocida también como la “Cuna de la aviación de Caza”, todos los años, muchos de los mejores promedios de la Escuela de Aviación Militar (EAM) de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) eligen trasladarse para formarse en uno de los sistemas de armas fundamentales para el combate que tiene nuestro país: el IA-63 Pampa II. Inspirado en ellos, un integrante de esta Fuerza decidió crear un software para modernizar la enseñanza. Diego Fusari, personal civil de la Fuerza Aérea, a quien el destino lo llevó a compartir su tiempo con los instructores y cursantes del Escuadrón 1 IA-63 Pampa II. Ser testigo de las capacitaciones lo llevó a darse cuenta de que contaba con la expertise y las herramientas para mejorar los conocimientos de los futuros pilotos de este sistema de armas.

Pilotos de Caza-Bombardero: el caso del IA-63 Pampa

En el caso del sistemas de armas IA-63 Pampa II, durante aproximadamente un año, los cursantes reciben instrucción con el objetivo de afianzar los conocimientos teóricos y prácticos vinculados al vuelo en esta aeronave: desde patrones de vuelo de formación táctica hasta maniobras de combate aéreo. Por su parte, los instructores de la Escuela siguen de cerca el proceso de formación de los futuros pilotos. ¿Cuáles son las características del IA-63 Pampa II? De acuerdo a los especialistas, se trata de una aeronave de entrenamiento y ataque ligero. Además, es biplaza, de ala alta, mono turbina y con toberas de ingreso de aire al motor a ambos lados de la cabina de mando.

Un software para mejorar el aprendizaje de los futuros pilotos de caza

“Permite reproducir lo que se hizo durante el vuelo para dar instrucción al alumno”, resume el mayor Germán Sosa, jefe del Escuadrón I IA-63 Pampa II sobre el software del ingeniero en Telecomunicaciones y agente civil de la Fuerza Aérea, Diego Fusari. Desde Mendoza, Diego contó que sintió curiosidad por el modo en que se prepara a los pilotos y de a poco comenzó a involucrarse: “Observé que existían falencias. Mi preparación me posibilitó desarrollar algo durante la pandemia”, contó. En unos pocos meses, Fusari presentó su proyecto y le permitió a la Fuerza ahorrar dinero, ya que se trata de una herramienta costosa para ser adquirida.
El sistema desarrollado por Diego Fusari permite reproducir lo que se hizo durante el vuelo para dar instrucción al alumno. Datos como las coordenadas, la velocidad o la altura son registrados para, luego, ser centralizados y reproducidos.
Está diseñado a medida del piloto, no del ingeniero programador. Todos conocen y hablan lo mismo, así que la representación fue consensuada y pensada en conjunto. Este sistema lo hicimos nosotros, eso nos da soberanía aérea y sustitución de importación”, contó al tiempo que detalló que, al integrar el Escuadrón, puede corregir y añadir los parches rápidamente. A grandes rasgos, el IA-63 Pampa II tiene una especie de memoria que puede registrar todo el vuelo. Datos como las coordenadas, la velocidad o la altura son registrados para, luego, ser centralizados y reproducidos por la herramienta creada por Fusari. “Es similar a la aplicación que uno usa cuando sale a correr, por ejemplo. Solo que, en este caso, reproduce lo que sucedió en el aire”, resume el mayor Sosa, quien también añadió que, una vez desarrollado el software, los mismos instructores le pidieron a Fusari que fuera añadiendo detalles de acuerdo a sus necesidades.

¿Cómo mejora el vuelo de los pilotos de caza el software de Fusari?

Según detalló el mayor Sosa, el programa permite ver, en 2D o 3D, la evolución del combate en el aire, o de la maniobra de acrobacia o de tiro. Eso les permite convalidar los datos obtenidos con los parámetros del vuelo y marcar los errores y corregir. “Al alumno le es provechoso. Con este sistema puede evolucionar el aprendizaje. Muchas veces es difícil entender qué es lo que ocurrió porque durante el vuelo influyen, por ejemplo, la Fuerza G o la velocidad. Así que este programa les permite bajar, analizar el vuelo y comprender qué pasó. Uno, como instructor, les da una devolución y ellos, luego, hacen las correcciones y repasan las veces que sea necesario”, precisó. Asimismo, como explican desde Mendoza, el software también es una herramienta útil para el tiro, ya que se puede determinar si el disparo es válido o no de acuerdo con los valores correspondientes por el armamento utilizado.
Diego Fusari junto al mayor Germán Sosa, jefe del Escuadrón I IA-63 Pampa II
“¿Qué pasaba antes? Luego del vuelo, el instructor bajaba, recordaba lo que había pasado y, con las fibras, dibujaba le explicaba al alumno lo que había sucedido. Pero, había que tomar nota de todo para luego reproducirle al alumno. Pero ahora, si hay un lanzamiento, este software, permite, por ejemplo, evaluar la distancia o el ángulo. Es decir, no hay margen de subjetividad. Es como jugar al fútbol y filmar el partido. Entonces, posteriormente, se puede analizar la grabación para mejorar la performance del jugador”, explica Sosa. Antes, los pilotos se reunían en aulas para hacer el debriefing correspondiente: el análisis de los vuelos realizados, los errores cometidos y las causas posibles. Las herramientas se reducían a los bancos, un pizarrón y un marcador. Hoy, la iniciativa de Fusari, les permitió explotar al máximo esta reunión posterior al vuelo y los pilotos reemplazaron la pizarra por una computadora y pantallas para reproducir la información recolectada. “Otra ventaja: tenemos el know how. Sabemos cómo hacerlo”, concluyó Sosa.

La demencia en los adultos mayores. Hay respuestas posibles

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Cuando a mi madre le diagnosticaron demencia en 2020, su psiquiatra geriátrico me dijo que no había ningún tratamiento eficaz. Lo mejor que podía hacer era mantenerla ocupada física, intelectual y socialmente todos los días durante el resto de su vida. Ah, vale. No pasa nada. El doctor me estaba diciendo que la medicina había terminado con nosotros. El destino de mi madre estaba ahora en nuestras manos. Mi hermana y yo ya nos habíamos dado cuenta de que mi padre también tenía demencia; se había vuelto gritón e impulsivo, y su memoria a corto plazo se había evaporado. Ni siquiera nos molestamos en hacerle un diagnóstico. Compré montones de libros de autoayuda, vi horas de seminarios web, molesté a los trabajadores sociales. Los recursos se centraban en lo básico: seguridad, alimentación, prevención de caídas, seguridad y seguridad. Todos tenían el mismo tono trágico. Decían que la demencia no tenía remedio. El peor destino posible. Un agujero negro que devora la mismidad. Eso es lo que oí y leí, pero no es lo que vi. Sí, mis padres estaban perdiendo el juicio y la memoria. Pero en otros aspectos eran ellos mismos. Mamá todavía lee el periódico con su bolígrafo, anotando «¡Tonterías!» en los márgenes; papá todavía me pregunta cuándo voy a escribir un libro y si necesito dinero para llegar a casa. Siguen riéndose de los mismos chistes. Más allá de la comodidad física, mi objetivo como cuidadora era ayudarles a sentirse ellos mismos, incluso a medida que ese yo evolucionaba. Me comprometí a ayudarles a vivir los años que les quedaban con alegría y sentido. Eso no es tanto una cuestión de medicina como de corazón y espíritu. No podía resolver esta parte por mí mismo, y todo el mundo con el que hablaba pensaba que era algo raro de lo que preocuparse. Hasta que encontré a los fabricantes de robots. No me refiero a los que construyen máquinas para ayudar a alguien a ponerse los pantalones. Ni de los Karens electrónicos que vigilan el comportamiento de una persona mayor y luego «corrigen» los errores, como una Alexa mandona: «¡Buenas tardes! Aún no te has tomado la medicina». O aparatos con pantallas táctiles que pueden ser difíciles de usar para las personas mayores. Ese tipo de proyectos no funcionan. Son toscos o espeluznantes. Y lo que es más, rara vez satisfacen una necesidad real. Son productos bienintencionados del pensamiento del agujero negro. En cambio, los roboticistas de los que me he enterado están formados en antropología, psicología, diseño y otros campos centrados en el ser humano. Se asocian con personas con demencia, que no quieren robots para resolver el supuesto problema de ser viejo. Quieren tecnología para la alegría y el florecimiento, incluso cuando se acercan al final de la vida. Entre las personas que conocí estaba la robotista Selma Šabanović, de la Universidad de Indiana Bloomington, que está desarrollando un robot para dar más sentido a la vida, mientras que en los Países Bajos, Rens Brankaert, de la Universidad Tecnológica de Eindhoven, está creando tecnología cálida para mejorar la conexión humana. Estos tecnólogos, a su vez, me presentaron a activistas de base contra la demencia que se están sacudiendo el círculo vicioso de la desesperación. Cuidar no es sólo atender las preocupaciones corporales de alguien; también significa cuidar el espíritu. Las necesidades de los adultos con y sin demencia no son tan diferentes: Todos buscamos un sentido de pertenencia, de significado, de autorrealización. Y respeto. Mi padre es un veterano de la Segunda Guerra Mundial. Cuando una enfermera se dirige a él con voz cantarina, se pone furioso, grita e insulta. Me da escalofríos, pero no puedo culparle. Los fabricantes de robots son un rayo de luz en el fondo del pozo. Puede que los artilugios en los que trabajan estén muy lejos en el futuro, pero estos científicos e ingenieros ya están inventando algo más importante: una nueva actitud ante la demencia.Miran de frente a esta experiencia humana y ven oportunidades creativas, nuevas formas de conectar, nuevas formas de divertirse.Y, por supuesto, tienen robots geniales.Montones y montones de robots. Con esas máquinas, están tratando de responder a la pregunta que me obsesiona:¿Cómo podría ser una buena vida con demencia? El torso y las extremidades del robot son regordetes y blancos.Parece estar desnudo, salvo por unos calzoncillos azules debajo de la barriga, aunque no tiene pezones.Mide sólo 60 centímetros.Su cara, una pantalla rectangular, parpadea.Aparecen dos óvalos negros y una sonrisa manga.»Hola, soy QT. Soy QT, tu amigo robot», dice. Se lo dice a todo el mundo, porque ése es su trabajo. QT levanta ambos brazos en un gesto de touchdown. Los motores zumban. Suenan caros. Los fabricantes de robots son un rayo de luz en el fondo del pozo. Puede que los artilugios en los que trabajan estén muy lejos en el futuro, pero estos científicos e ingenieros ya están inventando algo más importante: una nueva actitud ante la demencia.Miran de frente a esta experiencia humana y ven oportunidades creativas, nuevas formas de conectar, nuevas formas de divertirse.Y, por supuesto, tienen robots geniales.Montones y montones de robots. Con esas máquinas, están tratando de responder a la pregunta que me obsesiona:¿Cómo podría ser una buena vida con demencia? El torso y las extremidades del robot son regordetes y blancos.Parece estar desnudo, salvo por unos calzoncillos azules debajo de la barriga, aunque no tiene pezones.Mide sólo 60 centímetros.Su cara, una pantalla rectangular, parpadea.Aparecen dos óvalos negros y una sonrisa manga.»Hola, soy QT. Soy QT, tu amigo robot», dice. Se lo dice a todo el mundo, porque ése es su trabajo. QT levanta ambos brazos en un gesto de touchdown. Los motores zumban. Suenan caros. Puede que le suene familiar si sabe algo de robots humanoides sociales, artilugios creados para responder ante nosotros de formas que reconocemos. Puede que también recuerde su larga historia de fracasos en el mercado. RIP Kuri, Cozmo, Asimo, Jibo, Pepper y el resto de sus caros y prometedores parientes de metal. QT no es como ellos. No es un producto de consumo, sino un dispositivo de investigación equipado con micrófonos, cámara 3D, reconocimiento facial y funciones de registro de datos, construido por una empresa luxemburguesa para que científicos como Šabanović lo utilicen en sus estudios. Šabanović utiliza QT para explorar ikigai, una palabra japonesa que se traduce aproximadamente como razón para vivir o sentido de la vida, pero que también incluye un sentimiento de propósito social y alegría cotidiana. Hacer un favor a un vecino puede crear ikigai, al igual que una dura semana de trabajo. Incluso reflexionar sobre los logros de la vida puede provocarlo. Su equipo, financiado por el Instituto de Investigación Toyota, está experimentando con QT para ver qué tipo de socialización robótica -recordar, tal vez, o planificar actividades, o tal vez sólo una determinada línea de conversación- podría dar a alguien una ráfaga de ese buen sentimiento. Para ver QT en acción, conduzco a Šabanović y al estudiante de posgrado Long-Jing Hsu hasta Jill’s House, una pequeña residencia de ancianos en Bloomington, a menos de 3 km de la universidad. Šabanović y sus equipos de estudiantes y colaboradores llevan años trabajando junto a los residentes de este centro. Estamos en septiembre y durante todo el verano Hsu los ha visitado todas las semanas, dirigiendo talleres, probando pequeños ajustes en el comportamiento y la funcionalidad de QT, recopilando datos sobre cómo reaccionan las personas ante el robot: si sonríen, reflejan sus gestos, ofrecen voluntariamente partes de la historia de su vida o se aburren y molestan. La toma de decisiones sobre cómo y qué debe hacer el robot no depende de los investigadores, dice Šabanović. «Depende de este proceso deliberativo y participativo, y de involucrar a más personas en la conversación». Uno de los retos es que la demencia nunca es igual para dos personas. Hay distintas variedades, como el Alzheimer, la demencia frontotemporal y la enfermedad de los cuerpos de Lewy, y son dinámicas, cambian con el tiempo. Algunas personas no tienen problemas de memoria, pero tienen dificultades con las palabras; otras toman decisiones extrañas. Muchos dicen que su percepción del tiempo cambia o que sus sentidos se agudizan. Algunas personas están más enfadadas, otras más tranquilas y otras pierden todos los filtros y dicen lo que se les ocurre. (Te estoy mirando a ti, mamá.) Según mi experiencia, la demencia no erosiona la individualidad. La agudiza y la retuerce. A medida que la enfermedad avanza, puede robar la capacidad de conducir un coche, manejar un microondas o cambiarse de ropa. También crea nuevos hábitos y peculiaridades. A mi madre, por ejemplo, siempre le ha gustado la historia natural. Con la demencia, ahora puede quedarse completamente absorta en una hoja, una flor o un patrón de luces y sombras en los árboles. Un robot bueno, útil y servicial debe adaptarse a cada persona en cada fase». Hoy, Hsu hará una demostración de un juego de narración entre una persona y una máquina. Con el tiempo, QT retendrá suficiente información para personalizar el juego para cada participante. De momento, se trata de poner a prueba las habilidades conversacionales de QT para ver qué comportamientos y respuestas acepta la gente de un robot y cuáles resultan confusas o groseras. Estoy impaciente por ver qué pasa. Espero reacciones picantes. Las personas con demencia pueden ser un público difícil, con poca tolerancia a los encuentros molestos o difíciles de entender. Después de aparcar el coche, entramos en una gran sala común con techos de catedral y ventanas altas, iluminada por la luz del sol. Mientras charlamos con el director, Hsu cruza por el fondo, una figura menuda que empuja un robot blanco en un carrito y pasa junto a los sillones de respaldo y las butacas acolchadas hasta llegar a una pequeña sala de conferencias lateral. Es un espectáculo, pero los residentes que pasan el rato esta tarde apenas toman nota. Para ellos, los robots son cosa del pasado. La seguimos a la sala lateral y colocamos las sillas en semicírculo alrededor del robot en su mesa. Hoy, Šabanović se limitará a observar mientras Hsu soluciona los problemas técnicos y dirige la sesión. Pronto, Maryellen, una mujer enérgica con una gorra roja de IU, entra y toma asiento frente al robot. Maryellen ha disfrutado hablando con QT en el pasado, pero hoy no tiene un buen día. Está nerviosa. «Estoy en la fase inicial del Alzheimer, así que a veces me equivoco», se disculpa. El robot le pide que seleccione una imagen de una tableta e invente una historia. Maryellen le sigue el juego e inventa una historia: Una mujer, quizá una estudiante, camina sola por un bosque otoñal. «Interesante», dice QT. «¿Has vivido algo así antes?». «Sí», dice Maryellen. «Tenemos árboles preciosos por Bloomington». El robot permanece en silencio, con una sonrisa en la pantalla. QT es muy inoportuno, hace pausas demasiado largas cuando debería hablar e interrumpe cuando debería escuchar. Todos nos reímos disculpándonos por los malos modales de la máquina. Maryellen es paciente y habla con QT como si fuera un niño tonto. Entiende que el robot no pretende ser un imbécil. La charla robot-humano de hoy es objetivamente aburrida, pero también parece un soplo de aire fresco. Todos los presentes se toman en serio a Maryellen. En lugar de descartar sus pausas e inseguridades como síntomas, los científicos prestan mucha atención a lo que dice y hace. A continuación entra Phil, un hombre con un cuidado bigote, pulcramente vestido con pantalones chinos y una camiseta de manga corta estampada con coches antiguos. Tras sentarse frente al robot, se une a QT para cantar «Take Me Out to the Ball Game». Está de cara a la máquina, pero juega con nosotros, haciendo muecas y poniendo los ojos en blanco. Una vez terminada la canción, primero se burla de Hsu, luego de otro residente y, por último, de casi todas las mujeres de la sala. En otras circunstancias se le trataría con condescendencia o se le «desviaría», alguien intentaría distraerle. En lugar de eso, nos unimos a él para hacer el tonto, bromeando sobre la situación y el robot. QT vuelve a entablar una conversación incómoda («Me encanta la canción, ¿y a ti?»), y Phil responde con una combinación de gracia y descaro («Cantas muy bien, ¿te la han grabado?»). Hsu le pregunta a Phil cómo se sintió al hablar con la máquina. «Como si fuera un tonto hablando con la nada», dice secamente. «Sé que no es una persona de verdad». Teatralmente, se vuelve hacia el robot. «Tú no eres real… ¿verdad?». Guiña un ojo y se ríe a carcajadas. ¿Le gusta el robot? ¿No le gusta? Será tarea del equipo descifrar estas reacciones enigmáticas y, a la vez, relacionables. Los tres y el robot hacemos las maletas y nos dirigimos al laboratorio R-House de Šabanović en la universidad. Allí, en la gran sala de conferencias, se reunirá su equipo, estudiantes de informática, ciencia de datos, visión por ordenador y psicología. Analizarán la amabilidad y los titubeos de Maryellen y el regocijo y el enfado de Phil, buscando su próxima tarea, la próxima habilidad que QT necesita aprender. Conduzco durante un rato, pensando. La sesión de demostración fue lúdica y desenfadada, pero la sala también tenía una energía desconocida que no había sentido antes en el contexto de la demencia. Las actividades para personas con demencia suelen estar impregnadas de nostalgia, alejándose del difícil presente para revivir lo que queda del pasado. Pero hoy todo giraba en torno al futuro. Estábamos imaginando, jugando con nuevos tipos de relaciones, intentando pensar en aplicaciones y usos que todavía son difíciles de imaginar. Ha sido creativo. Más concretamente, nos hemos sentido vivos. El laboratorio R-House de Bloomington parece una sala de conferencias normal y corriente: paredes blancas, una gran mesa de conferencias de madera y escritorios, sillas y monitores rodeando las paredes. Pero está repleta de artefactos de la carrera investigadora de Selma Šabanović, una colección de robots y piezas de robots. En el alféizar de una ventana hay dos unidades Keepon de color amarillo mantequilla, un invento de los primeros tiempos que son poco más que dos esferas con ojos y una nariz de botón. Una foca blanca y esponjosa llamada Paro se recarga en un archivador; su fuente de alimentación es un chupete rosa enchufado donde debería estar su boca. Al fondo de la sala acechan dos Haru 2018 de Honda, algo así como una lámpara de escritorio cruzada con un cangrejo. Otras tres QT (2017) dormitan sobre las mesas. Es como un museo de historia antinatural, y Šabanović es el David Attenborough residente. Šabanović, de 46 años, es alto y delgado, con una nube de pelo oscuro y un aura de humor socarrón que le sienta bien a este extraño lugar. Ahora está sentada al fondo de la sala, mientras su equipo busca soluciones a los problemas sociales de QT. En un momento dado, los estudiantes se atascan con la costumbre de QT de interrumpir. Tal vez eso esté bien, propone Šabanović. «Podemos jugar con el hecho de que será, inevitablemente, hasta cierto punto, estúpido», sugiere. Lo que los investigadores tienen que averiguar es «dónde la estupidez es perjudicial». Puede que ella esté en su elemento, pero los robots apagados y dormidos dan a la habitación una energía extraña, como si estuviera llena de fantasmas. Este es el superpoder de los robots sociales: no la fuerza, ni la velocidad, ni la precisión, sino las vibraciones. Se apoderan de nuestra psique. Se meten en nuestra piel. Aunque sabemos que no es así, les respondemos como si estuvieran vivos. La crítica tecnológica y escritora Sherry Turkle lo llama «pulsar los botones darwinianos» de la gente. A diferencia de otros aparatos, los robots despiertan nuestros instintos sociales. Por supuesto, explica Šabanović, «lo que distingue a los robots es que tienen un cuerpo». Y añade: «Pueden moverse, mostrar que nos prestan atención, provocarnos». Los niños aprenden más de un robot que de una pantalla. Los adultos confían más en los robots que en los ordenadores. Los perros obedecen sus órdenes. A Šabanović le fascinan estas reacciones, lo cual tiene sentido, porque ha vivido su vida en compañía de robots. Sus padres eran ingenieros y su padre trabajaba en robots industriales. En aquellos años, los únicos robots sociales estaban en la ficción. Los artilugios de su padre eran máquinas serias para la industria pesada. Cuando tenía 9 años, en 1987, la familia pasó un verano en Yokohama. Era hija única y solía acompañarla al trabajo y acurrucarse en el laboratorio con un libro. Se dio cuenta de que en Japón los robots de ficción eran amables y serviciales: más Astro Boy que Terminator. En la universidad, a mediados y finales de los 90, se preguntaba por qué algunas culturas daban por sentado que los robots del futuro serían dulces y simpáticos, mientras que otras los imaginaban como villanos o matones. Para entonces, también asistía a conferencias con sus padres, donde oyó hablar de robots sociales reales, máquinas diseñadas para interactuar con los humanos en nuestros términos. Parecía una idea extraña. Los robots industriales que ella conocía tan bien eran poco atractivos e intocables, y realizaban tareas peligrosas en cadenas de montaje. «Me intrigaba muchísimo: ¿cómo creen que va a funcionar esto? Quería entender estas nuevas relaciones que se forman entre las personas y las máquinas. Durante sus estudios, visitó y observó a las personas que estaban desarrollando el campo de la robótica social. En 2005 pasó un tiempo con el robotista pionero Takanori Shibata, del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Industrial Avanzada de Japón, y su cachorro de foca robot Paro. Hecho a mano, el animalito respondía al habla y al tacto balando -estaba programado con gritos reales de foca-, cerrando los ojos y moviendo la cola y las aletas. Era uno de los pocos robots de la época que podía utilizarse fuera del laboratorio sin la ayuda de un experto. Incluso en esta fase inicial, el público objetivo eran las personas mayores. Los investigadores llevaron la máquina a residencias de ancianos y Šabanović se sorprendió al ver el efecto. «La gente se iluminaba de repente, empezaba a hablarle, a contarle historias de su vida», dice. Los estudios de Shibata, entonces y después, demostraron que la foca de peluche mejoraba la calidad de vida; hacía que la gente interactuara más, reducía el estrés y aliviaba la depresión. Así que Šabanović se unió al emergente campo de la interacción humano-robot. Desde entonces, sus experimentos han explorado cómo proyectamos nuestros «imaginarios tecnocientíficos» -nuestro bagaje cultural, miedos y fantasías- en estos trozos de metal y plástico. Algo así como si Isaac Asimov se convirtiera en psicólogo experimental. En uno de sus primeros estudios, llevó a Paro a una residencia de ancianos para estudiar cómo el dispositivo convertía a los alborotadores en mariposas. La mayoría de los residentes ignoraban a la cría de foca hasta que aparecían otras personas. Se reunían para tocarlo. Comentaban sus sonidos y movimientos, riendo. El robot parecía abrir una puerta a otras personas. En Europa y el Reino Unido, una extraña ola de desarrollo de robots se está aventurando en el inexplorado mundo de la demencia avanzada, creando robots para el alma. A partir de la década de 2010, con nuevas máquinas como Haru y el androide Nao, que tenían más funciones y capacidad de recopilación de datos, ha explorado formas de incorporar más tipos de personas al proceso creativo. Desde entonces, Šabanović ha coescrito un libro de texto sobre interacciones entre humanos y robots y ha examinado la dinámica entre niños, robots y grupos de personas. Durante mi visita, el grupo de Šabanović se preparaba para presentar QT al público por primera vez en la conferencia anual de la Dementia Action Alliance en Indianápolis. A diferencia de la mayoría de las reuniones sobre enfermedades cerebrales, en esta no hay sesiones sobre nuevos fármacos ni horas de cóctel financiadas por las farmacéuticas. También a diferencia de otras conferencias, incluye a muchas personas que padecen demencia. Su objetivo es fomentar la comunidad y compartir conocimientos, pero, como aprendería, también es una coalición de personas que están hartas de la vergüenza y el estigma y empiezan a insistir en algo mejor. Estaba a punto de conocer a personas que no sólo soportaban el diagnóstico con esperanza, sino que lo abrazaban. El hotel Crowne Plaza de Indianápolis se construyó como una estación de tren de la Edad Dorada, y la sala de exposiciones de la conferencia es una antigua sala de espera, cuyos pasillos de azulejos resuenan ahora con el parloteo de la gente que llena la sala. La mayoría de la gente pasa de largo sin detenerse a inspeccionar los robots posados en la mesa frente a Weslie Khoo, un investigador postdoctoral en visión por ordenador que hoy está a cargo de las máquinas. Entonces Diana Pagan se dirige a Paro, la pequeña foca blanca. La acaricia mientras mueve la cola y parpadea lentamente con sus enormes ojos negros. Está encantada. Dice que le resulta familiar. «Para mí es más real. Mientras que esa cosa», señalando a QT, «es… una máquina». Su hijo John-Richard Pagan, de mediana edad, siente curiosidad por QT. Pero es propenso a las alucinaciones, dice, y no querría un robot parlante en su casa. «Una voz saliendo de la caja sería inquietante», dice. John-Richard padece demencia de cuerpos de Lewy, que puede causar confusión y problemas de atención. También se autoproclama aficionado a la tecnología y un poco «early adopter». En su día tuvo un Commodore 64, uno de los primeros ordenadores domésticos fabricados en serie. Ahora forma parte de un grupo de trabajo sobre tecnología organizado por la Dementia Action Alliance. Sobre el papel parece un tipo de robot, pero en general los robots no pasan sus pruebas. La mayoría de los inventores no lo entienden, dice. Cualquier cosa para personas con demencia tiene que ser intuitiva. No puedes dar por sentado que hay alguien cerca para explicar cómo se usa. Tiene que ser asequible, porque muchas personas con demencia tienen ingresos fijos. Y tiene que ser flexible y personalizable. A John-Richard le gustaría una máquina capaz de reconocer cuándo tiene un mal día: quizá analice sus patrones de habla y le diga que descanse, o quizá le ponga música. Quizá le hable suavemente cuando le oiga gritar en sueños por los terrores nocturnos inducidos por la demencia y le diga que está bien, que no está solo. «Esté donde esté, me oye y me reconoce», dice. «Funciona con mi flujo». Durante los días que dura la conferencia, la gente comparte historias sobre cómo es la demencia, intercambia consejos para hacer la vida más fácil y habla de las dificultades y los buenos momentos. Parece una reunión familiar. En lugar de agujeros negros, estos relatos son mezclas agridulces de pérdida y descubrimiento. Uno de los oradores dice que ya no puede cuadrar su chequera, aunque una vez fue contable. Pero se enamoró de la fotografía y su vida creativa está floreciendo. Durante una presentación, Šabanović pregunta al público cómo podría mejorar su vida un robot doméstico. Ella escucha, acariciando a Paro, y la conversación deriva inevitablemente hacia el factor asco. Un animal robot que habla es deshumanizante, dice una mujer con demencia. «Yo veo lo contrario», dice otra: Si hace feliz a alguien, ¿por qué deberían juzgarlo los demás? Oyendo a las personas con demencia debatir estas cuestiones éticas por sí mismas, es obvio que deberían haber liderado esta conversación desde el principio. La discusión debería ser de miles sobre quién tiene derecho no sólo a la vida, sino también a la autorrealización y la autodefinición. Todos los roboticistas con los que hablo señalan un influyente artículo de Amanda Lazar, profesora de interacción persona-ordenador en la Universidad de Maryland. Lazar describió en 2017 cómo el campo de la interacción persona-ordenador podría aprender de las nuevas ideas sobre la demencia y la mente. Desde René Descartes, la cognición humana se ha definido convencionalmente en torno a la capacidad de razonar, hablar y recordar. Estas definiciones excluyen a muchas personas con demencia y, según Lazar, también limitan nuestra imaginación sobre lo que pueden ser los ordenadores y los robots. En décadas más recientes, los científicos cognitivos han explorado y considerado capacidades humanas como las conexiones mente-cuerpo, las experiencias sensoriales y las emociones, que pueden estar intactas o incluso intensificadas en la demencia. Tal vez, sugiere Lazar, nuestra visión de la tecnología podría ampliarse paralelamente, alejándose de las prótesis puramente cognitivas y acercándose a una apreciación más holística de la función mental. Su formulación se dirige a otros estudiosos, pero rebota en mi cerebro. Mis padres no se acuerdan. Viven vívidamente el momento: bromean, se fijan en pequeños detalles de mi ropa o mi pelo, me sorprenden constantemente con sus firmes opiniones. A ambos les fascina el tráfico constante de su barrio de California. «¡Mira cuántos coches!», me dice mi madre, o mi padre a mi madre, con un asombro mezclado con horror. Me enseñan que la imaginación y la creatividad persisten en el cerebro humano mucho después de que la memoria y la lógica se vengan abajo. «Es como un bañador de lana», dijo mi padre de sopetón una noche durante la cena, señalándose la cara. Con el tiempo me di cuenta de que me estaba diciendo que le picaba la barba y que había que recortársela. No tendrían ni idea de cómo tratar con QT y sus alegres preguntas y respuestas; este proyecto ikigai no está diseñado para personas cuyo lenguaje está empezando a fracturarse. Pero otros inventores tienen en mente a gente como ellos, me dijo Lazar por Zoom. En los Países Bajos, Bélgica y el Reino Unido, una extraña ola de desarrollo de robots se está aventurando en el inexplorado mundo de la demencia avanzada, encontrando posibilidades inexploradas para el juego y el deleite, creando robots para el alma. Un par de manchas blancas y redondas se sientan una al lado de la otra, cada una del tamaño y la forma de una calabaza. Cada 10 minutos aproximadamente, los orbes croan como ranas, o gorjean como grillos, y brillan con luz propia. Quieren llamar tu atención. Coge una y, dependiendo de si la acaricias, la golpeas o la agitas, responderá con ruido y luz. Si los orbes están en modo «primavera» y acaricias uno, cantará como un pájaro y se sonrojará de blanco a rosa. Si ignoras la segunda burbuja, se pondrá celosa y se sonrojará de rojo. Si a continuación tu amigo coge la esfera número dos, imitarán la luz y el sonido de la otra, animándoos a jugar juntos. Los blobs se llaman Sam, y juntos forman un robot social reducido a su esencia: una invitación a conectar. Sam es una de las creaciones de otro mundo surgidas del Centro de Especialización en Demencia y Tecnología de la Universidad Tecnológica de Eindhoven (Países Bajos). Rens Brankaert y sus colegas no llaman robot a esto ni a lo demás que fabrican. Lo llaman tecnología cálida. «Queremos contribuir a la calidez entre las personas», dice. Y crear artilugios que gusten a un mayor número de personas». El enfoque se inspira en la propia historia de Brankaert en el diseño. Cuando era estudiante, construyó un calendario interactivo de gran tamaño y fácil lectura para personas con discapacidad cognitiva. Los usuarios podían crear horarios y recordatorios diarios enganchando dibujos de pastillas, un teléfono o comida en el lugar a la hora adecuada. Llevó el prototipo a las casas de la gente, pero descubrió que lo odiaban. Lo veían como el equivalente de una silla de ruedas o un bastón, un símbolo de discapacidad, o lo que un defensor de la causa denominó «dongle para discapacitados»: un artilugio bienintencionado que no resuelve un problema real. Brankaert cometió un error que cometen muchos diseñadores: no preguntó a su público qué quería. Esta experiencia le llevó a doctorarse y a descubrir cómo trabajar en colaboración con personas en todas las fases de la demencia. Todos los miércoles por la tarde, Brankaert y sus estudiantes se reúnen con un grupo local de personas con demencia leve, una colaboración que, al igual que la de Šabanović, dura ya años. Los diseñadores también trabajan en proyectos en una residencia cercana, con residentes cuyos gestos, parpadeos de interés, risas y usos de la metáfora pueden ser tan significativos como sus palabras. Mientras exploraba un primer prototipo de dispositivo sonoro, una mujer introvertida reaccionó al canto de los pájaros imitando el movimiento de las alas con las manos. «A veces me pongo un poco nerviosa, así que subo con todos esos pájaros», dice sonriendo. «Me encanta. Cómo vuela todo ahí arriba». Otra persona simuló soltar palomas. Es de lo que hablaba Lazar: tecnología que nos encuentra allí donde vivimos, con sensaciones y experiencias, en lugar de mediadas por textos y swipes. A menudo, estos inventos son agradablemente surrealistas. Cathy Treadaway, de la Universidad Metropolitana de Cardiff (Reino Unido), diseñó Hug, una máquina de tela flexible, como una pesada bufanda con forma humana. Si te envuelve con sus brazos, el «corazón» de su interior empieza a latir, para reconfortarte sin palabras. Mi madre puede estar tan presente en el momento que parece estar casi fuera del tiempo. Desde mi punto de vista, esta inmediatez parece que podría ser un alivio, quizá una gracia salvadora de su demencia. Pero la verdad es que no lo sé. Compartir la experiencia de uno de estos artilugios podría ayudarme a unirme a ella en su realidad en lugar de intentar siempre arrastrarla a la mía. ¿Por qué no un pañuelo con un corazón que late? ¿Por qué no globos luminosos? Una de las tecnologías más cálidas del grupo de Eindhoven y sus colaboradores es Vita, una almohada de patchwork con paneles de vinilo. Al pasar la mano por un parche, un sensor detecta tu presencia y reproduce un paisaje sonoro personalizado y familiar: un paseo por una calle empedrada bajo la lluvia, tal vez, o el traqueteo de tazas de café, servidores y cucharas en una cafetería. Los familiares y cuidadores seleccionan los sonidos que creen que resonarán en el usuario. Tras años de pruebas, la almohada se ha ido perfeccionando y Brankaert está en conversaciones con un socio para producirla y comercializarla. En una demostración, una mujer de pelo blanco está sentada tranquilamente, con cara de sueño o, muy posiblemente, con sueño. «Buenos días», le dice su hija, pero la mujer no responde. La hija coloca la almohada en el regazo de su madre y guía la mano de ésta sobre una gran mancha amarilla. Surge el estribillo de la castaña de la Segunda Guerra Mundial «We’ll Meet Again». Los ojos de la anciana se iluminan y una sonrisa de reconocimiento se dibuja en su rostro. Empieza a cantar. ¿Para qué sirve este artilugio de almohada? No le devuelve el habla ni arregla su memoria ni sustituye nada de lo que ya no puede hacer. Ayuda a los dos a encontrarse de nuevo en el oscuro y confuso terreno de la demencia. Es diciembre cuando vuelvo a visitar el laboratorio de Šabanović, esta vez por videoconferencia, con la ayuda de un robot de telepresencia llamado Kubi. El dispositivo es básicamente una tableta sobre un soporte motorizado que el usuario remoto -yo- puede girar para mirar a los demás en la sala (Kubi significa «cuello» en japonés). Abro la aplicación y veo a Hsu, que ha colocado cuidadosamente el sistema en la mesa de conferencias. A mi alrededor hay un grupo de personas mayores con y sin demencia que son invitadas aquí cada mes para analizar proyectos en curso. Hoy vuelven a evaluar QT. El robot demuestra algunas habilidades nuevas, y ellos critican su rendimiento con entusiasmo y precisión, centrándose en su ineptitud con las señales básicas de la conversación, como entender si alguien simplemente ha hecho una pausa o realmente ha dejado de hablar. Se aprende mucho sobre las personas saliendo con robots. QT me dejó claro hasta qué punto la interacción humana depende de pequeños movimientos y sutiles cambios de ritmo. Incluso con los últimos modelos lingüísticos de inteligencia artificial, QT no puede jugar al juego social. Su cara expresa emociones, entiende las palabras y escupe frases, y «volea», siguiendo tu respuesta con otra pregunta. Aun así, le doy un suspenso. Mis padres, por su parte, no tienen problemas para captar los matices de la conversación. Mi madre ahora habla menos, pero aunque se aleja del mundo y pasa más tiempo absorta en sus propios pensamientos, es rápida en calibrar mis emociones e intenciones. Puedo mentirle con palabras, pero no puedo ocultar mis sentimientos. Ella lo sabe. Cuando empecé a hablar con personas como Šabanović y Brankaert, no entendía cómo podían ver tan claramente la humanidad en la demencia cuando los expertos en demencia a menudo no pueden. Ahora creo que tengo una respuesta. Para crear una tecnología interactiva de éxito, es necesario tener una comprensión operativa de la humanidad: qué no es suficiente, qué es demasiado y los factores que determinan este juicio. Si lo calculas correctamente, tu robot es mono, útil o impresionante; si lo haces mal, tu robot es un canalla. A estos creadores de robots no les preocupa lo que les falta a las personas con demencia. Ven lo que perdura y apuntan directamente a ello. Las predicciones sobre la demencia son desalentadoras. Cada año, más de nosotros -y más de nuestros padres, amigos y seres queridos- viviremos con ella. Millones más tendrán que ayudar, como yo. Pero los robots me han revelado que los cuidados y la demencia no tienen por qué ser los miserables dominios de los pañales para adultos, la decadencia y la desesperación. Ayudar a mis padres sigue siendo el trabajo más duro que he tenido nunca. Tropiezo una y otra vez, no consigo anticiparme a sus necesidades, no consigo ver lo que ha cambiado y lo que no. Es angustioso. Pero puede ser hermoso, gratificante e incluso divertido. Por ahora, no hay ningún nuevo y reluciente amigo que vaya a arreglar la vida de mis padres. No pasa nada. He encontrado algo mejor: el optimismo de que las personas con demencia y sus cuidadores no estarán tan solos. Faltan cuatro días para Navidad y QT vuelve a visitar la casa de Jill, ataviado con un gorro de Papá Noel y un pichi verde bosque. Con la ayuda de ChatGPT, ahora es más divertido hablar con QT. Unas cuantas docenas de residentes, familiares y personal están aquí, además de gran parte del equipo de Šabanović. Nora, la hija de 3 años de Šabanović, está acurrucada en su regazo, continuando el legado familiar. Mira tímidamente al robot. Se trata de una fiesta más que de un experimento formal. La sesión pronto se convierte en un caos amistoso en el que todos hablan por encima de los demás y se ríen. Todos cantamos «Here Comes Santa Claus», mientras el robot agita los brazos. Phil juega al cucú con Nora. Realmente parece un vistazo al futuro: las personas con demencia son personas normales y corrientes, y la máquina entre los humanos es un invitado más.

Kat McGowan

La inflación de diciembre fue de 25,5% y en 2023 alcanzó el 211,4%

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La inflación de diciembre se disparó a 25,5% y en todo 2023 alcanzó el 211,4%, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El guarismo estaba dentro del parámetro esperado por las estimaciones privadas, ubicadas en un rango de entre 25% y 30%, tras la devaluación del 54% del peso y la desregulación de la economía. De esta manera, el Índice de Precio al Consumidor (IPC) mensual es el más alto desde la salida de la hiperinflación en febrero de 1991, cuando la variación de precios avanzó un 27%. Inflación acumulada de 2023 fue la más alta desde 1.990 cuando la suba de precios del año llegó al 1.343,9%, hiperinflación.

El plan de estabilización de Milei

El martes pasado, el portavoz presidencial Manuel Adorni sostuvo que el Gobierno está llevando adelante un «plan para estabilizar» la economía. En medio de los aumentos generalizados en varios rubros, el vocero advirtió que va a llevar un tiempo salir de la «encerrona inflacionaria».
«Es un proceso largo y el trabajo que estamos haciendo de equilibrio de las cuentas, de saneamiento del Banco Central, y esto impactado por el atraso y distorsión de casi todos los precios de la economía hace que estemos atravesando este momento, que por supuesto va a llevar un tiempo salir de esta encerrona inflacionaria», manifestó el vocero.

Inflación: qué se espera para el mes de enero

Pese a la desaceleración de las últimas semanas, las subas de precios de diciembre dejan una inercia importante para enero. Esto se verá potenciado por otros incrementos que ya fueron anunciados, como el salto en el 45% de la tarifa de colectivos en el AMBA, aumento de peajes y subte y el incremento en torno al 40% por parte de las prepagas. En tanto, la expectativa de inflación para los próximos 12 meses aumentó más del doble en diciembre a 225,9%, según un informe de la Universidad Torcuato di Tella (UTdT) La suba de precios registró “un gran aumento” al pasar de 107,2% en la medición noviembre a 225,9% en diciembre, según la encuesta mensual que realiza la UTdT . El trabajo de campo sobre el cuál se elaboró este índice fue realizado entre el 11 y el 15 de diciembre, luego de la asunción de Javier Milei a la presidencia.

Otra etapa del acuerdo con el FMI: No cambia la situación del deudor eterno

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Caputo dixit: “un acuerdo nuevo hubiera implicado mucho mayor tiempo y, dada la situación que recibimos de crisis donde teníamos que hacerle frente a un pago al Fondo mismo a la semana de haber asumido sin tener la plata, la alternativa más viable fue lo que hemos hecho: conseguir la plata para pagarle al Fondo y conseguir reflotar el acuerdo para garantizar que no va a haber sobresaltos en los próximos cuatro meses”. Nada de eso es cabal. La situación que le dejó Caputo a su sucesor Sandleris en septiembre 2018 (crédito Stand by dinamitado), fue mucho más grave que la que recibió hace un mes (Acuerdo de Facilidades Extendidas). Además, Luis Caputo había sido despedido por Mauricio Macri “a solicitud de Christine Lagarde”, por manejos poco satisfactorios. “La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoce que Caputo es un experto en finanzas, pero jamás le perdonará haber jugado con las reservas del Banco Central para contener la suba del dólar ante la desconfianza de los mercados globales”. (Infobae, 26 septiembre, 2018). Lo que quiso decir es que Caputo le dio dólares del FMI, muy baratos a quienes los fugaron. El FMI tiene expresamente prohibida esa maniobra. La verdad es que están buscando prestamos desde que Milei ganó las elecciones y no consiguen que nadie les preste. Ni para fortalecer reservas, ni para pagarle al FMI (siguen atrasados los pagos de enero). Con respecto al Acuerdo de Facilidades Extendidas, los funcionarios le recordaron que no se puede cambiar. Ellos deberían saberlo. Por todo lo dicho, los próximos cuatro meses no se descomprimieron, habrá que raspar la olla y la protesta social irá en aumento, serán meses con altísimos sobresaltos. Caputo sostuvo durante la monserga de las 21 horas que está abierta la posibilidad “inverificable” de acceder a nuevos préstamos, pero que esa no es la intención del gobierno. Falaz, de toda insinceridad.Redundó nuevamente con el insufrible esclarecimiento de: “si en tu casa gastas más de lo que entra…”.

La única verdad es la realidad (Aristóteles)

Si ganabas $500.000 antes del 10 de diciembre, y gastabas $500.000, estabas con presupuesto en equilibrio. Pero desde entonces hubo una devaluación de 120%, los combustibles subieron más del 100% e inciden en el transporte directa e indirectamente, la medicina prepaga aumento 40% y viene por más-ya que es oligopólica y no está sometida a la competencia internacional-, los alimentos duplicaron su precio, la energía se va a cuadruplicar y, el alquiler aumentó al doble. Para nivelar a usted le deberían ampliar el sueldo un 100%. Pero si no le aumentan el sueldo 100%, también podría conseguirse otro trabajo donde gane otros $500.000 y así igualar el cálculo logrando “déficit familiar cero”. El problema es que en la economía real, como hay recesión e inflación galopante, no le van a poder aumentar el sueldo como aumentaron y seguirán creciendo los precios y, como habrá menos puestos de trabajo disponibles porque las empresas van a estar facturando un volumen menor en unidades, estarán despidiendo personal, por lo tanto, no podrá conseguir otro empleo adicional. Al contrario, deberá estar orando a Dios para que no le despidan. Entonces su familia que no es un país y no puede pedirle préstamos al FMI, ni colocar títulos en el exterior, ni emitir moneda, la tendrá difícil. Un país no es como una familia, ni siquiera es como una empresa. De aquí en más cuando un economista le haga creer que entendió con esa comparación indecente, exponga que no le place que lo tome por infradotado. Es muy fácil y de muy mal gusto hacerle creer a alguien que entendió economía.

Los mercados no tienen memoria: 1981, 1983, 1989, 2001

Se apuraron a subir antes de escuchar al ministro, porque se les montó un mensaje que se cayó en el show de “la prime time”. La idea organizada era introducir presión al FMI y generar expectativas de anuncios favorables, porque no son pocos los empresarios vienen sospechando de la viabilidad del programa de Caputo. Obviamente no hay nada para festejar. Los funcionarios contestaron solo preguntas dóciles y sin repreguntas a medios amigables. Se esperaba la noticia de un desembolso contiguo. La parte real es que no hay nuevo acuerdo, continúa el convenio que llevó a cabo Martín Guzmán y luego siguió Sergio Massa. El Acuerdo residía fatigado y se agotó en el último tramo de gobierno anterior, que cumplido a rajatablas. Lo último que podía hacer el FMI, era dejar que se produzca la moratoria de la deuda argentinaPodía ser una catástrofe que colapsara el crédito del cliente de mayor exposure del FMI, podía producir contagios. El organismo internacional estaba sumamente enfocado en componer y que “sigan dando vuelta los platillos chinos”.

El FMI canceló la calificación de 2018

Fracasó la idea de reflotar la calificación obtenida por Macri de u$s 57.500 millones, nunca desembolsada, justamente por la pretérita ineptitud de Luis Caputo 2018, con lo cual se hubiera podido producir un aumento de reservas, disipando la incertidumbre de cortísimo plazo. Es que la Argentina debe pagar al FMI u$s1.915 millones en enero, u$s763 millones en febrero y u$s1.915 millones en abril, sumando u$s 4.592 millones en el primer cuatrimestre del año. Hubiese sido muy importante que se lograra el aporte de un monto mayor a los pagos para fortalecer reservas y quitar presiones. Sin dinero fresco, no cambia nada, la desconfianza crece respecto del éxito del programa económico y, la viabilidad social del esquema económico es dudosa. Los mencionados “nuevos compromisos asumidos”, no están claros. Solo trascendió que el FMI pretende la unificación cambiaria y el levantamiento del CEPO que pusieron Macri y Lacunza en agosto 2019.

Un único anuncio y muchas inexactitudes

“El staff del FMI enviará la recomendación con las nuevas metas…”. Por ahora no hay nada aprobado… Si el Directorio ratifica la encomienda de la burocracia-parece obvio que eso sucederá-, sólo será por el equivalente a los pagos que ellos mismos se aseguraran recibir para no soportar el equivalente a un default, que se viene roleando después de la catástrofe de Dujovne en adelante. Durante la conferencia se ratificaron inexactitudes, Caputo luce poco afecto a la lectura, ha expresado enorme desconocimiento sobre historia económica argentina, probablemente por desinterés o periodos de ausencia en el país. Argentina nunca fue la potencia de la cual habló, ni la utopía que fantasea Milei. La vida en la Argentina hace 100 años era una subsistencia sin derechos, ni momentos felices para la mayoría de los pocos habitantes de aquel tiempo.

Penoso

Por último, Bausili dijo que el FMI está cómodo y, lo que no dijo, es que la sociedad está irritada. No solo el 45%, sino parte de los que votaron a Milei. Dos caras de una misma moneda, el ajuste brutal que establecieron, reconforta al FMI, porque supera sus expectativas de ajuste, pero condena a los pobres y a la clase trabajadora a despidos y caída del salario, como consecuencia de la fenomenal recesión que ya ha comenzado a provocar sufrimientos. “Creemos que es hora de que el país resuelva sus problemas financieros solucionando sus problemas estructurales de fondo, que es su adicción al exceso de gasto público y al déficit fiscal, que es en definitiva el que termina generando los problemas que después la sociedad sufre”, dijo desfachatadamente Caputo, quien en 2017 logró el déficit fiscal más alto desde la guerra de Malvinas. Cuando Caputo habló del engaño de pedir dinero para financiar déficit fiscal, omitió decir que durante el periodo de Mauricio Macri él fue el ministro de Finanzas y presidente del BCRA que endeudó al país con nuevos créditos por 106.000 millones de dólares, sin contar las deudas deuda en LEBAC, que luego pasaron a LELIQ. Lo que está claro es que el FMI que le pidió a Mauricio Macri que echara del BCRA a Luis Caputo, aun no le ha renovado la confianza, como no lo hicieron los banqueros privados y fondos de inversión que fue a visitar con Milei el mes pasado. Mientras Caputo este a cargo, lo más adecuado es el eslogan que les dieron en EE.UU. y luego le trasladaron a la cumbia, “para ustedes “NO HAY PLATA”.

Pablo Tigani

El secretario de Energía fue interrogado en el Congreso sobre una privatización de Nucleoelectrica

El Gobierno aseguró que no privatizará Nucleoeléctrica S.A., la empresa estatal que opera las tres centrales nucleares que funcionan en Argentina. Así lo aclaró el secretario de Energía, Eduardo Rodríguez Chirillo, durante el debate de la ley ómnibus que se lleva adelante en el Congreso. Además, ante otra de las consultas de los legisladores, aclaró que el proyecto de ley no tiene intención de nacionalizar los recursos naturales que corresponden a las provincias. Pese a que institucionalmente Chirillo es el secretario de Energía, el funcionario fue el designado por el Gobierno para abrir las exposiciones en el debate del proyecto de ley llamado “Bases y Puntos de Partida para la libertad de los argentinos”. Es que el abogado, especialista en temas energéticos, fue uno de los cerebros del armado de la ley ómnibus desde febrero del 2023. Luego su trabajo fue combinado con un documento que venía trabajando Federico Sturzenegger. Durante el comienzo del debate, la oposición fue crítica de que la apertura del proyecto de ley quedara en manos del secretario de Energía y que no tenga fecha la presencia del ministro de Economía, Luis Caputo, ni del jefe de Gabinete, Nicolas Posse, ni de Sturzenegger, el expresidente del Banco Central que hoy no tiene ningún cargo en el Gobierno.

Centrales nucleares

Las diputadas que llevaron las inquietudes sobre la posibilidad de que las centrales nucleares pasen a ser gestionadas de forma privada fueron Silvia Lospenatto (JxC) y Agustina Propato (UxP). La respuesta de Chirillo en el Congreso fue: “Respecto de la pregunta que me hacían de Nucleoeléctrica creo que el tema está resuelto. La prohibición de no privatizarla está resuelto en el artículo 37 de este proyecto, que asegura al Estado tener la acción de oro, de manera que ese tema está resuelto”. Las dudas habían surgido a raíz de que la ley ómnibus plantea en el capítulo II, titulado “privatización de empresas públicas”, que hay 41 compañías estatales que serán sujetas a privatización. En el anexo del proyecto de ley, donde están listadas las 41, figuraba Nucleoeléctrica S.A., que es la sociedad anónima a cargo de la producción de energía nuclear. Opera las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse, lo que representa el 7% del total de la matriz eléctrica de Argentina. El capital accionario de Nucleoeléctrica se encuentra distribuido en 79% el Ministerio de Economía, 20% la Comisión nacional de energía atómica y 1% Energía Argentina. El artículo al que hizo referencia Chirillo es el artículo 11 de la ley ómnibus, que lo que hace es sustituir el artículo 37 de la ley 24.804, que es la ley nacional de la actividad nuclear, por el siguiente: “ARTICULO 37. A los fines de las privatizaciones señaladas en el artículo 36, se constituirán sociedades anónimas, en las cuales el Poder Ejecutivo nacional podrá conservar una (1) acción con derecho a veto en las decisiones que impliquen el cierre de la actividad”. No está claro cuánto puede haber influido la visita de Rafael Grossi a la Argentina sobre este tema. Se trata del argentino que lidera el Organismo Internacional de la Energía Atómica, un organismo fundamental a nivel global. Por ejemplo, Grossi se sentó con Vladimir Putin en plena guerra Rusia-Ucrania para preservar la seguridad de la central nuclear más grande de Europa. La presencia de Grossi en el país fue para acompañar al presidente, Javier Milei, a la Antártida, para poner en marcha la implementación de tecnología nuclear para el control de la contaminación por plásticos. Sobre la posibilidad de privatizar las centrales nucleares, como lo prevé la ley ómnibus, Grossi fue contundente. En una entrevista con el diario La Nación, afirmó: «Las centrales nucleares tienen un factor de seguridad y de actividad controlada que acaso son las más reguladas en el mundo. Y por lo tanto, requiere una interacción muy grande con el sector público. Hasta qué punto vos podés lograr un modelo que sea compatible con eso, no sé. Porque requiere mucha inversión en materia de seguridad. Entonces, no sé, un privado que vaya a comprar eso…». Puntualmente sobre Nucleoeléctrica, afirmó: «Una central nuclear no es una actividad económica cualquiera, requiere un entramado de normas y de medidas de seguridad muy altas para hacerse bien. Y la Argentina lo hace muy bien, porque como ves está operando centrales nucleares desde hace medio siglo sin problemas mayores».

El futuro de YPF y de los hidrocarburos

Ante las consultas sobre el futuro de YPF, Chirillo le cedió la palabra a Rodolfo Barra, procurador del Tesoro, quien también participó de la apertura del plenario de comisiones. Sobre la posible privatización de YPF, Barra afirmó: “Para venderla hay que conjugar la defensa que estamos haciendo en un pleito que no está terminado y que va a llevar algún tiempo todavía, con la posibilidad de alguien que quiera adquirirla si es que el Estado lo pone en venta, porque la declaración de sujeta a privatización es una habilitación, no es una orden”. En la misma línea, Chirillo informó: “Las empresas del Estado no se pueden privatizar en la situación en la que están. Antes, deben ser ordenadas, eficientizadas y declaradas sujetas a privatización, conforme el procedimiento actualmente vigente la Ley 23.696. De manera que se está observando la legalidad absoluta en ese sentido”. Finalmente, Chirillo admitió que la ley ómnibus tenía un error sobre la potestad de los hidrocarburos: “Efectivamente, hay un error. No hay una intención de nacionalizar los recursos naturales que corresponden a las provincias, eso ya está rectificado, resuelto y hablado con los gobernadores”.

Las exportaciones del agro argentino en el podio global

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La producción agroindustrial argentina tiene un peso altamente significativo para la economía nacional, pero también para el mundo. En varios productos el país se encuentra dentro del podio de los grandes exportadores a nivel mundial y en dos de ellos lidera con comodidad.

Lo cierto es que Argentina es un país productor con un perfil claramente exportador. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, de las casi 130 millones de toneladas (Mt) promedio que se han cosechado entre 2017 y 2021, 93 Mt han tenido como destino el mercado externo, es decir, el 70% de la cosecha se exporta cada año.

Por otro lado, al analizar su peso sobre el total exportado se observa que las exportaciones agroindustriales representan dos terceras partes. “En el contexto actual de precios internacionales y dejando a un lado la histórica sequía de la campaña 2022/23, en promedio los envíos al exterior de los principales complejos agroindustriales representan USD 32.000 millones al año”, indica el estudio.

Durante el período 2017-2021, entre los principales cereales Argentina exportó en promedio 31 Mt al año de maíz, seguido por trigo con unas 11 Mt. En el ámbito de las oleaginosas, se destaca el complejo soja, con exportaciones promedio anuales por 6,7 Mt de poroto, 5 Mt de aceite, 28 Mt de harina de soja y 1,1 Mt de biodiesel.

Al mismo tiempo, el agro no solo es importante puertas adentro, sino que la participación relativa en el comercio internacional de Argentina es en algunos casos muy relevante.

infobae

Complejo soja

Argentina es el primer exportador de aceite y harina de soja, en ambos casos cuenta en promedio con el 40% del mercado mundial.

Siguiendo el promedio de las últimas cinco cosechas sin tener en cuenta la última campaña 2022/23, Argentina registra exportaciones anuales de harina de soja por 28 Mt, seguido por Brasil con 17 Mt y EE. UU. con 12 Mt. En el caso de Brasil, su incremento sostenido en la producción y “crush” de soja le ha permitido lograr una tendencia creciente en su participación dentro del mercado mundial de harina de soja y reducir la brecha con Argentina. “Es más, en el último año comercial 2022/23, en coincidencia con la sequía histórica de Argentina, consiguió hacerse con el primer puesto en términos de volumen de exportación en dicho subproducto del complejo”, señalaron desde la Bolsa de Comercio de Rosario.

Por otro lado, las exportaciones de aceite de soja promedian 5,2 Mt al año. Argentina se consagra con gran diferencia como el principal abastecedor a nivel mundial, triplicando el volumen exportado del segundo, Brasil. Al igual que en el mercado de harinas, este último ha venido incrementando a paso firme sus exportaciones de aceite, pero aún muy por debajo de los guarismos argentinos.

En lo que respecta a la exportación directa del poroto de soja, las posiciones cambian. El sector agroexportador argentino, que goza de gran competitividad a la hora de comercializar productos derivados de la oleaginosa, deja un bajo margen para las exportaciones directas del poroto. El complejo como un todo se encuentra muy por detrás de los dos principales jugadores, quedándose con el tercer puesto. En este sentido, Brasil ha pasado de exportar poco más de 70 Mt de poroto de soja entre 2017 y 2019 a alcanzar de media 85 Mt en las últimas tres campañas, según estimaciones del USDA. Estos guarismos lo posicionan como el principal exportador de soja, superando a los norteamericanos, que operan en promedio 54 Mt cada año. Mientras que, en un tercer puesto muy alejado aparece Argentina con exportaciones por 6 Mt.

Otros sectores con protagonismo

Argentina aparece en el tercer puesto entre los principales productos del complejo girasol, explicando el 7% de las exportaciones mundiales de harina y aceite de girasol. Se vislumbra como un mercado que detenta una presencia nacional creciente, comercializando en promedio 1 Mt de cada subproducto durante las últimas dos campañas.

Además, Argentina es el segundo exportador mundial de sorgo; en promedio, durante las últimas cinco campañas sin tener en cuenta la 2022/23, exporta 1 Mt anualmente. Sin embargo, el país ha tenido una performance sobresaliente durante la cosecha 2020/21 exportando 2,2 Mt y en la 2021/22 con 1,7 Mt. Estados Unidos es quien lidera el podio de exportaciones de este cereal, explicando en promedio el 68% del mercado, con exportaciones promedio de 5,4 Mt en términos anuales.

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Por otro lado, nuestro país ocupa el segundo lugar entre los principales exportadores de maíz a nivel mundial contemplando el promedio entre la campaña 2017/18 y la 2021/22, con un volumen de exportaciones anuales por 31 Mt respectivamente. No obstante, esta situación podría cambiar dado que Brasil se está consolidando en el mercado exportador.

El mercado internacional de trigo es el menos concentrado entre los mencionados en el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario. Los diez principales países exportadores explican el 93% del comercio internacional del grano. Por lo tanto, el share mundial del mercado se encuentra distribuido entre varios países y regiones económicas.

Rusia encabeza la lista como principal exportador. Si bien ha sabido mantener un promedio anual de 36 Mt entre los últimos años, la campaña 2022/23 marca un salto importante de las exportaciones hasta 47 Mt según el USDA. Esto se debe a un gran desempeño en la producción que aumentó 17 Mt el último año hasta nada menos que 92 Mt.

El conglomerado de países de la Unión Europa aparece ya en segundo lugar, explicando el 16% del mercado, seguido por Estados Unidos con el 13%, Canadá con el 12%, Ucrania Australia con el 9% cada uno. Finalmente, aparece Argentina con exportaciones promedio de 11,6 Mt de trigo por campaña y con una participación del 7% del mercado mundial del cereal.

En lo que respecta a la industria de biodiesel, Argentina ha atravesado una difícil situación durante este último año debido al impacto de la sequía, llevando a niveles mínimos de exportaciones. En el concierto internacional, actualmente el país ocupa el sexto puesto del ranking de los principales exportadores a nivel global. Por delante se encuentra la UE con el 34% del mercado, seguida por Estados Unidos, Indonesia y Brasil.

El 2023 fue el año más caluroso en la historia del planeta

La Tierra batió el año pasado récords de temperatura anual, estuvo cerca del límite del calentamiento acordado y mostró nuevas señales de un planeta febril, informó el martes la agencia climática europea. El organismo climático europeo Copernicus indicó que el año pasado la temperatura se situó 1,48 grados centígrados (2,66 °Fahrenheit) por encima de la era preindustrial. Eso está apenas por debajo del límite de los 1,5 °C que el mundo se había propuesto en el Acuerdo Climático de París de 2015 a fin de evitar los efectos más severos del calentamiento mundial. Y enero de 2024 está encaminado a ser tan caluroso que, por primera vez, un período de 12 meses superará el límite de 1,5 °C, afirmó la subdirectora del Copernicus, Samantha Burgess. Los científicos han dicho repetidamente que el planeta debería tener un calentamiento promedio de 1,5 °C a lo largo de dos o tres décadas para estar técnicamente en violación del límite.
El objetivo de 1,5 °C “tiene que mantenerse porque hay vidas en riesgo y hay decisiones que tendrán que tomarse”, declaró Burgess. “Y esas decisiones no nos afectarán ni a ti ni a mí, pero sí a nuestros hijos y nietos”. Las altas temperaturas sin precedentes causaron estragos e incluso varias muertes en Europa, Norteamérica, China y muchos otros lugares el año pasado. Pero los científicos advierten también que el calentamiento atmosférico está causando fenómenos climáticos extremos, como la prolongada sequía en el Cuerno de África, los aguaceros torrenciales que destruyeron represas y mataron a miles de personas en Libia y los incendios forestales en Canadá que contaminaron los aires desde Norteamérica hasta Europa. En un evento de prensa por separado, la climatóloga del Imperial’s College Friederike Otto, líder del grupo World Weather Attribution que calcula el papel del calentamiento global en los fenómenos meteorológicos extremos, señaló que “definitivamente, vemos en nuestro análisis el fuerte impacto de que haya sido el año más cálido”. El equipo de World Weather Attribution únicamente analiza sucesos que hayan afectado a por lo menos un millón de personas o hayan causado la muerte de más de 100 personas. Pero Otto señaló que su equipo se vio rebasado con más de 160 de estos eventos en 2023, y sólo pudo realizar 14 estudios, muchos de ellos sobre olas de calor. “Básicamente, toda ola de calor que ocurre actualmente ha tenido más probabilidades de ocurrir y es más cálida debido al cambio climático inducido por el ser humano”, dijo. El año pasado, Estados Unidos fue sacudido por 28 desastres climáticos que provocaron al menos 1.000 millones de dólares en daños cada uno, superando con creces el récord anterior de 22 en 2020, dijo la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés). El número de esos costosos desastres, que se ajusta de acuerdo con la inflación, se ha disparado desde que promediaba apenas tres al año en la década de 1980 y poco menos de seis al año en la de 1990. Los desastres multimillonarios del año pasado en Estados Unidos incluyeron una sequía, cuatro inundaciones, 19 tormentas severas, dos huracanes, un incendio forestal y una tormenta invernal. En conjunto, provocaron la muerte de 492 personas y causaron daños por cerca de 93.000 millones de dólares, según la NOAA. La reducción del hielo marino antártico alcanzó mínimos históricos en 2023 y rompió ocho récords mensuales, informó Copernicus. Copernicus calculó que la temperatura global promedio en 2023 fue cerca de una sexta parte de grado Celsius (0,3 grados Fahrenheit) mayor al récord anterior establecido en 2016. Aunque parece una cantidad menor en el registro mundial, se trata de un margen excepcionalmente amplio para el nuevo récord, afirmó Burgess. La temperatura promedio del planeta en 2023 fue de 14,98 grados Celsius (58,96 °F), calculó Copernicus. “Rompió récords por siete meses. Tuvimos los meses de junio, julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre más cálidos”, afirmó Burgess. “No fue sólo una estación o un mes excepcional. Fue excepcional por más de la mitad del año”. Existen varios factores que convirtieron a 2023 en el año más cálido del que se tenga registro, pero el mayor de ellos fue, por mucho, la cantidad siempre en aumento de gases de efecto invernadero en la atmósfera, afirmó Burgess. Dichos gases provienen de la combustión de carbón, petróleo y gas natural. Otros factores fueron el fenómeno natural de El Niño — un calentamiento temporal del centro del Pacífico que altera el clima en todo el mundo — así como otras oscilaciones naturales en el Ártico, los océanos Antártico e Índico, el incremento de la actividad solar y la erupción de un volcán submarino en 2022 que lanzó vapor de agua a la atmósfera, indicó Burgess. Malte Meinshausen, climatólogo de la Universidad de Melbourne, señaló que aproximadamente 1,3 grados Celsius del calentamiento provienen de los gases de efecto invernadero, mientras que otro 0,1 grados Celsius se deben a El Niño y el resto a causas menores. Los registros de Copernicus se remontan únicamente a 1940 y se basan en una combinación de observaciones y modelos de pronóstico. Otros grupos, como la NOAA y la NASA, la Oficina Meteorológica del Reino Unido y Berkeley Earth tienen registros que datan de mediados del siglo XIX, y el viernes anunciarán sus cálculos correspondientes a 2023, los cuales se prevé que rompan récords. La Agencia Meteorológica de Japón, que utiliza técnicas similares a las de Copernicus y cuyos primeros registros datan de 1948, calculó el mes pasado que fue el año más cálido, con 1,47 Celsius (2,64 Fahrenheit) por encima de los niveles preindustriales. La base mundial de datos de la Universidad de Alabama, campus Huntsville, que utiliza mediciones satelitales en lugar de datos obtenidos en la superficie terrestre y cuyos registros se remontan a 1979, también reveló que fue el año más cálido del que se tenga registro, pero no por tanto. Aunque las observaciones reales se remontan únicamente a menos de dos siglos, varios científicos afirman que las pruebas obtenidas en los anillos de los árboles y núcleos de hielo indican que esto es lo más caliente que ha estado el planeta en más de 100.000 años. “Esto significa básicamente que nuestras ciudades, nuestros caminos, nuestros monumentos, nuestras granjas; en la práctica, todas las actividades humanas, nunca tuvieron que enfrentar un clima tan cálido”, dijo el director de Copernicus, Carlo Buontempo, en conferencia de prensa el martes. “Simplemente, la última vez que la temperatura fue tan alta, no había ciudades, libros, agricultura ni animales domésticos en este planeta”. Por primera vez, Copernicus registró un día en el que la temperatura mundial promedio fue de al menos 2 °C (3,6 °F) por encima de los niveles preindustriales. Esto ocurrió dos veces y por poco se produjo una tercera cerca de Navidad, dijo Burgess. Y por primera vez, todos los días del año fueron al menos 1 °C (1,8 °F) más cálidos que en los tiempos preindustriales. Durante casi la mitad del año (173 días), la temperatura del mundo fue 1,5 grados más elevada que a mediados del siglo XIX. Meinshausen, el climatólogo australiano, señaló que es natural que el público se pregunte si se ha perdido la meta de los 1,5 grados. Afirmó que es importante que la gente sigan intentando contener el calentamiento. “No abolimos los límites de velocidad sólo porque alguien lo excedió”, dijo. “En lugar de ello, redoblamos nuestros esfuerzos para pisar el freno”. Sin embargo, Buontempo afirma que el calor aumentará: “Si mantenemos la trayectoria actual, en unos cuantos años el récord de 2023 probablemente será recordado como un año fresco”.

Grafton: el otro experimento libertario que termino mal

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«¿Cómo funcionará el primer gobierno libertario de la historia, tanto universal como argentina? No lo sabemos, todavía, vamos a tratar de dilucidarlo; pues nuestro presidente anunció que el suyo será tanto liberal como libertario.

El libertario es devoto del libertarismo y viene del  inglés: “libertarianism”,  una filosofía política que promueve una sociedad que garantice, por sobre todo lo demás, la libertad del individuo, los derechos de propiedad privada y la economía de libre mercado. En este sentido, los libertarios son contrarios a toda forma de intervención estatal; pues como ellos argumentan: “cuanto menos, mejor”. Históricamente, el pensamiento libertario surgió a fines del Siglo XIX en la ciudad inglesa de Manchester,  donde conformó como un movimiento social y político librecambista y antiimperialista, ligado a la Cámara de Comercio de esa ciudad, en el período 1825-1845 y bajo la dirección de Richard Cobden y John Bright. Luego, su pensamiento se trasladó a los EEUU,  a mediados del siglo siguiente, y se caracterizó por colocar en el centro de su reflexión política y activismo a las ideas “laissez faire” o del dejar hacer; ya presentes en las tradiciones intelectuales del liberalismo clásico y del movimiento ilustrado. En forma coherente con estos principios descreen del Estado benefactor,​ rechazan su intervención; pues prefieren los acuerdos entre privados. Además, se oponen a la guerra, al militarismo y al nacionalismo. Optan por un Estado mínimo reducido a tareas esenciales como la defensa y la seguridad, impulsan bajas de impuestos y una reducción de todo aparato burocrático estatal. Pese a su relativa popularidad académica y política, especialmente entre los seguidores del Partido Republicano de los EEUU, como afirmó Javier Milei, nunca ha sido aplicado a ninguna escala gubernamental, desde la municipal a la nacional. Sin embargo, hay un antecedente en el experimento llevado adelante por un grupo de libertarios en la pequeña ciudad de Grafton, ubicada al NE de los EEUU, en límite con Canadá, y a la cual a principios de este siglo, fue el escenario de un experimento social sin precedentes. Un grupo de libertarios se instaló allí y puso en marcha sus ideas, reduciendo las regulaciones e impuestos con el propósito de probar que la intervención gubernamental es opresiva y produce pobreza; mientras que si se deja a la sociedad actuar por su cuenta florece y es capaz de autorregularse. Nos cuenta el investigador estadounidense, Matthew Hongoltz-Hetling, quien en 2020 escribió el libro “A Libertarian Walks into a Bear” («Un libertario se cruza con un oso»), citado por un artículo de la imparcial BBC  que: “En 2004, cientos de personas se trasladaron a Grafton para fundar lo que llamaron el “Free Town Project” (Proyecto del Pueblo Libre) con la finalidad demostrar la factibilidad del libertarismo creando una comunidad utópica”. Como ya comentamos más arriba, el libertarismo tiene gran arraigo en los EEUU, desde su mismo nacimiento; ya que Thomas Jefferson su tercer presidente llegó a afirmar que:»El mejor gobierno es aquel que gobierna menos». ¿Pero por qué los libertarios eligieron a Grafton para su experimento? Según nos cuenta el periodista, la ciudad les resultaba atractiva por varias razones. A saber: 1ro Allí vivía un libertario llamado John Babiarz, que se había postulado como gobernador. 2do Tenía una población pequeña, de unas 1.000 personas, por lo que implicaba que un número pequeño de votantes libertarios podría ejercer una mayor influencia para aprobar leyes afines a sus creencias. Y la 3ra,   Grafton tenía una profunda historia de rebeldía contra la autoridad. Ya que a finales del siglo XVIII, votó por separarse de los entonces recién constituidos EEUU por cuestiones fiscales. Los nuevos vecinos de la pequeña ciudad eran mayoritariamente hombres blancos, solteros y partidarios de la libre posesión de armas de fuego. Aunque, desde el punto de vista económico el perfil de los recién llegados era más variado, con algunos millonarios y otros casi homeless. Eso sí, todos carecían de lazos familiares sólidos. Hongoltz-Hetling sigue relatando que los nuevos “graftonianos” comenzaron a hacerse sentir pronto. “Eran muy activos y participaban en el proceso político local, lo que les permitió imponer muchas de sus ideas a la comunidad”.  Y aunque fracasaron en sus intentos de sacar una ley que permitiera a sus habitantes no concurrir a la enseñanza obligatoria; sí lograron recortar en un 30% el ya pequeño presupuesto municipal, el cual era de apenas US$1,3 millones. Sin embargo, la promesa de que el tijeretazo se traduciría en menos impuestos y más dinero en los bolsillos de los pobladores no terminó siendo tal. Pronto las calles de la ciudad se llamaron de baches y el alumbrado público y el servicio de recolección de basura casi desaparecieron; además, la vigilancia policial mermó, porque la policía ya no contaba con combustible para sus autos patrulleros. La reducción de la presencia policial, junto a la llegada de más pobladores armados y convencidos de que tenían derecho a hacer lo que quisieran; produjo un lógico aumento de los actos de violencia entre los vecinos. Pero ese no fue el principal problema. Pues, como si estos no fueran suficientes; los habitantes tuvieron que lidiar con una invasión de peligrosos osos pardos atraídos por las parvas de basura que no eran recogidas por el municipio. “Muchos de los libertarios que vivían en el bosque no seguían las recomendaciones sobre la eliminación de residuos, lo que creó una fuente de alimento fácil para los osos. En segundo lugar, algunos de los libertarios empezaron a alimentar a los osos, del mismo modo que otros alimentan a los pájaros o las ardillas en su patio trasero, lo cual atrajo a los animales a las zonas residenciales”, narró el autor del libro citado. Para 2016 el experimento había naufragado y muchos de los libertarios que se instalaron en Grafton se fueron a otras localidades. Finalmente, Hongoltz-Hetling se interrogó: “…¿cómo un grupo de recién llegados pudo casi controlar un pueblo y desmantelarlo sin que nadie tomara cartas en el asunto?” Y se contestó de la siguiente forma: “Los libertarios actuaron dentro del Estado de Derecho, por lo que no había motivo para que intervinieran las autoridades estatales o federales”. Como nos lo recuerda Alberto Buela, Milei no tiene gobernadores, no tiene intendentes, casi no tiene senadores y pocos diputados, solo tiene su voluntad de poder. De modo tal que la única posibilidad que tiene es ser un déspota ilustrado, que es la figura que Alexis de Tocqueville en la Democracia en América recomendó como mejor gobierno para la repúblicas españolas de América. Como moraleja o conclusión final podemos afirmar que; “Todo en exceso es malo” Esta máxima tan citada parece que no sólo se aplica a temas relacionados con la medicina; sino también a la libertad. Y si ya ganaron los libertarios en elecciones limpias, no podemos caer en la indiferencia de los habitantes de Grafton.

Coronel (RE) Carlos Pissolito

Presidente de la Asociación Cascos Azules. Impulsor de la ONG Vistalba Segura.

Un plenario de la CGT ratifico el paro del miércoles 24

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En un plenario con más de 70 delegaciones regionales presentes de todo el país, la Confederación General del Trabajo (CGT) se reunió para ratificar la estrategia de paro y movilización nacional del 24 de enero contra el decreto 70/2023 del Presidente Javier Milei.  Poco antes, el cosecretario general y líder de los camioneros, Pablo Moyano, había ratificado que el objetivo es «voltear» las reformas del Gobierno, mientras se multiplican las presiones al Poder Legislativo para que frene las iniciativas. «Hoy, el objetivo es uno: voltear el DNU, voltear la ley ómnibus, movilizar el 24 y estar presente en cada conflicto de los que se van a ir generalizando en las distintas actividades», sostuvo Pablo Moyano en declaraciones radiales. Contra el gradualismo que pregonaban algunos sectores dentro de la central, el camionero volvió a pisar el acelerador en la confrontación con la administración libertaria. «Fueron todas medidas en contra de los trabajadores y se van a empezar a ver las reacciones de los diferentes sectores como fueron los cacerolazos«, manifestó por la mañana Moyano. Acorde a lo resuelto en el Confederal de la CGT, hace una semana, el próximo 24 de enero la central llamó a un paro nacional desde las 12 con una movilización a las puertas del Congreso donde se debate en estas horas la ley ómnibus y se espera la ratificación o no del megadecreto de Milei. En aquel cónclave se definió la realización de un plenario con regionales de todo el país para ir escalando en la movilización política rumbo a la primera medida de fuerza en casi cinco años. también Hoy participaron cerca de 250 dirigentes junto a los miembros del Consejo Directivo Nacional de la CGT en la sede de la calle Azopardo. Allí expresaron el «apoyo contundente y unánime a la estrategia y acción del CDN» y el «rechazo rotundo al DNU dictado por el Poder Ejecutivo», acorde a una síntesis informativa que divulgaron las autoridades de la central. Durante el encuentro, que inició cerca del mediodía, cada regional expresó la «delicada situación» que atraviesa en el marco de la actual crisis «que trae como consecuencias la pérdida brutal del poder adquisitivo y la pérdida de fuentes de trabajo actuales y a futuro». Asimismo, la cúpula de la CGT detalló que se constató la preocupación y rechazo a aquellos aspectos de la llamada Ley Ómnibus «que van contra la soberanía del país, los derechos laborales, el derecho de libre expresión y protesta, el modelo sindical argentino y las prestaciones de salud y previsionales». También se repudió «la criminalización de la protesta social como método represivo de un plan de ajuste económico del actual gobierno» Vale recordar que el fuero laboral de la Justicia dictó ya tres cautelares que ponen en suspenso el capítulo alegórico dentro de la batería de artículos del DNU. En respuesta, el gobierno de Milei presentó una apelación en el Contencioso Administrativo y ahora aguarda por la decisión mientras otro planteo, esgrimido por la provincia de La Rioja, ya alcanzó la Corte Suprema de Justicia. Se calcula que son más de 50 los amparos interpuestos ante los tribunales. En el plenario de la CGT se definió, además, la organización de diversas expresiones de protestas en cada regional en línea con la fecha propuesta por el Congreso Confederal de la central para la movilización del próximo 24 de enero. «El artículo 4 del DNU destruye derechos individuales, derechos colectivos y nuestra capacidad de acción sindical. Todas nuestras acciones gremiales, judiciales y políticas desde la CGT tienen un único objetivo que es frenar este DNU«, posteó al término otro de sus directivos, Héctor Daer. Asimismo, se intensificarán los contactos con los legisladores que representan cada una de las jurisdicciones provinciales con el fin de comprometer su voto de rechazo, en línea «con el discurso en cada lugar desde donde provienen» «El diálogo y el consenso es una herramienta de la política, pero cualquiera de esas instancias no puede hacerse a espaldas del pueblo trabajador. Y con más razón aquellos representantes que provienen del campo nacional y popular», remarcaron los presentes en el comunicado difundido al final de la reunión.

Una carta al llaryorismo y una visita al Congreso

En las últimas horas, desde la regional cordobesa enviaron una carta a las y los legisladores que representan a su provincia en el Congreso con la del triunvirato electo a fines de 2023, la secretaria general Ilda Bustos (gráficos) y los secretarios generales Andrés Colazo (Jockey Club) y Federico Cortelletti (judiciales).  «Defiendan la democracia para que siga siendo el modo de vida en nuestra Patria«, los exhortan. «El rumbo elegido por el Presidente y la decisión de enviar esas dos iniciativas al Congreso, no dejan lugar a dudas: no queda sector sin ser alcanzado por el ajuste, que será pagado por las mayorías en beneficio solamente de la concentración económica», sellan el mensaje «por mandato de las organizaciones sindicales que están adheridas a nuestra central», completa el mensaje. La CGT cordobesa libra su propia batalla contra el gobernador Martín Llaryora y el schiarettismo que hoy parece alineado al gobierno de Javier Milei a partir de la designación de varios funcionarios de su riñón en la gestión nacional. En su provincia, el mandatario también avanzó con un recorte que puso a los estatales en pie de guerra.
La movida forma parte de una estrategia que se multiplicará con más contactos formales e informales -como los que vienen ocurriendo desde las últimas semanas- y mensajes públicos a sus representantes, tal como se ratificó en el plenario de regionales. En esta escalada, la CGT se coordina con las dos CTAs además de los sectores nucleados en la UTEP. Un día antes, de hecho, una comitiva de dirigentes sindicales se reunió con un grupo de diputados y diputadas de Hacemos Coalición Federal, Emilio Monzó, Mónica Fein y Esteban Paulón. Frente a ellos dejaron constancia de las «preocupaciones generales del impacto del DNU y el proyecto de ley ómnibus en el sistema democrático, económico, político y social». Así lo consignó un comunicado posterior de la CTA Autónoma.

La empresa china que construye las represas en Santa Cruz pidió al gobernador que interceda ante el gobierno nacional

La empresa china Gezhouba, que construye las represas sobre el río Santa Cruz, le pidió al gobernador Claudio Vidal que interceda ante el Gobierno Nacional a fin de obtener certezas de los pasos a seguir con la obra. Ante el mandatario santacruceño, se presentaron el presidente de la empresa china, Zhang Jun y el vicepresidente de Eling (antes Electroingeniería) Carlos Bergoglio, la socia argentina a cargo de las obras civiles. Los empresarios quieren terminar con lo iniciado y pidieron la gestión de Vidal para obtener precisiones por parte del Gobierno argentino. En concreto, los representantes empresarios expresaron su preocupación por la continuidad de la obra y, fundamentalmente, por la falta de certezas sobre quién continuará al frente de ENARSA y sobre el financiamiento de las represas. Además, solicitaron al gobernador patagónico sus gestiones con los sindicatos que llevan adelante medidas de fuerzas, ante las mismas incertidumbres que aquejan a las contratistas. La represa Néstor Kirchner, también llamada Cóndor Cliff, de 73 metros de altura, cruzará el río Santa Cruz a 180 km al oeste de la ciudad de Puerto Santa Cruz. Mientras que la represa Jorge Cepernic, de 41 metros -también llamada La Barrancosa-, se situará 65 km aguas abajo. Juntas, las aguas retenidas cubrirán unas 47.000 hectáreas de una meseta fría, ventosa y con escasas precipitaciones, pero rica en vida animal y vegetal. Se trata de la obra de ingeniería más importante en el mundo entero que una empresa china construye fuera de su país. Para las empresas a cargo del proyecto, la constructora china Gezhouba Group -poseedora del 70 por ciento de las acciones- y las argentinas Eling e Hidrocuyo -que poseen el 20 y el 10 por ciento, respectivamente-, las centrales ofrecen múltiples beneficios, incluyendo generación de energía renovable y menor importación de combustibles fósiles; el incremento del 15 por ciento de la energía hidroeléctrica generada en el país y generación de empleo. Las represas fueron pensadas en los años ’50 y se pusieron en marcha, oficialmente, en 2008, aunque su construcción no se inició sino hasta 2015. Desde ese momento hasta ahora, una serie de obstáculos han interrumpido las obras. El complejo del río Santa Cruz está previsto que alcance los 1.310 megavatios. La preocupación de los concesionarios radica en las declaraciones del actual presidente de la Nación, Javier Milei, quien ha manifestado su oposición a realizar negocios con países que considera “comunistas”, como China o Rusia. Además, el Gobierno Nacional aún no ha definido las nuevas autoridades de Energía Argentina (ENARSA), la empresa pública que monitorea el avance de las obras. Según ENARSA, en la actualidad los trabajos en la represa Néstor Kirchner -ubicada agua arriba- están avanzados en un 25 por ciento; en tanto que las tareas en la Jorge Cepernic se hallan al 40 por ciento.