Taiwan desembarca en Argentina con nuevas inversiones en materia de explotación de litio
Las reglas de la explotacion de petroleo y gas estan cambiando en el mundo
Una demanda contra Big Oil se vuelve personal
¿Es arriesgado invertir en petróleo y gas? ¿O es arriesgado no hacerlo?
Los desarrollos recientes ofrecen evidencia de ambos. Quiero desglosar esos desarrollos hoy para comprender mejor el futuro del petróleo en nuestras vidas.
Este mes, los miembros del consejo de administración de Shell, el gigante petrolero, fueron demandados en un tribunal inglés. Un grupo activista llamado ClientEarth, que también es accionista de Shell, alegó que los miembros de la junta son personalmente responsables por no gestionar los riesgos climáticos. Es el primer caso de responsabilidad de este tipo contra la junta de una empresa y, dependiendo de cómo vaya, podría hacer que servir en la junta de una compañía petrolera sea mucho más riesgoso.
Pero eso sucedió solo una semana después de que Shell anunciara que había obtenido más ganancias en 2022, más de $ 42 mil millones, o el doble del año anterior, que nunca en su historia. De hecho, su nuevo director ejecutivo, Wael Sawan, dijo que Shell disminuiría su alejamiento del petróleo y el gas. El riesgo real, sugirió, sería moverse demasiado rápido.
Entonces, ¿qué está pasando?
Primero, la demanda.
Shell vende el petróleo y el gas que, al ser extraídos y quemados, producen gases de efecto invernadero que calientan el planeta. ClientEarth, que presentó la demanda como accionista de Shell, argumenta que Shell no está saliendo de ese negocio lo suficientemente rápido. Varios fondos de pensiones europeos que son accionistas de Shell también apoyaron el caso.
La idea central de la demanda de ClientEarth no es que los miembros de la junta directiva de Shell no estén protegiendo el clima, sino que no están protegiendo los intereses de los accionistas a largo plazo.
Un portavoz de Shell le dijo a mi colega Stanley Reed en Londres, donde tiene su sede Shell, que se opondría a los esfuerzos del grupo para llevar la demanda a los tribunales. “Nuestros directores han cumplido con sus deberes legales y, en todo momento, han actuado en el mejor interés de la empresa”, dijo el vocero.
Shell ha prometido neutralizar sus emisiones de gases de efecto invernadero para mediados de siglo y dice que está tratando de reducir el impacto climático del petróleo y el gas que produce, incluso después de venderlos y quemarlos. Gran parte de su estrategia de reducción de emisiones se basa en la compra de compensaciones, como plantar árboles. Ese enfoque tiene sus límites, como hemos escrito en The Times y otros.
Tensie Whelan, directora del Centro Stern para Negocios Sostenibles de la Universidad de Nueva York, me dijo que esperaba que siguieran casos similares. “Si fuera miembro de la junta, me daría cuenta y trabajaría con el equipo de liderazgo para trabajar de manera agresiva hacia una transición económica y ambientalmente sensata”, dijo por correo electrónico.
La demanda llega en un momento propicio para Shell y sus accionistas.
Shell duplicó las ganancias entre 2021 y 2022, tras la invasión rusa a Ucrania. Los precios mundiales del petróleo y el gas se dispararon, elevando el precio de todo lo demás que usted y yo compramos y llevando al hambre a millones de personas pobres del mundo. (Los precios del petróleo fueron más altos en las operaciones del viernes al mediodía).
Shell, al igual que otras grandes compañías petroleras europeas que, en años anteriores, habían comenzado a alejarse del aumento de la producción de petróleo y gas, dijo que ralentizaría la transición y que, a pesar de las ganancias extraordinarias, su inversión en energías renovables no crecería. No importan las implicaciones para el cambio climático.
Asimismo, BP, que hace unos años se había separado del resto de la industria para reducir su producción de petróleo y gas, dio marcha atrás esta semana. La compañía dijo que aumentaría la producción.
Tal vez las compañías petroleras europeas se cansaron de mirar al otro lado del Atlántico y ver a los gigantes petroleros estadounidenses Chevron y Exxon Mobil duplicando su negocio principal de petróleo y gas y, como señaló Stanley, disfrutando de valoraciones más altas.
Es lo que puede suceder cuando las empresas asumen compromisos voluntarios. También pueden cambiar de opinión voluntariamente.
¿Aumentarán los tribunales las apuestas para la industria?
Ese es el objetivo de la última demanda y el desfile de otros en muchas otras jurisdicciones. Si el mercado aún no valora los riesgos climáticos, los litigios pueden subir el listón.
Shell tiene algo de experiencia con esto. En 2021, un tribunal holandés ordenó a Shell, entonces llamada Royal Dutch Shell y con sede en los Países Bajos, que redujera sus emisiones de gases de efecto invernadero a casi la mitad para 2030, ordenando efectivamente a la empresa modificar su negocio principal. Shell apeló ante un tribunal holandés. Luego trasladó su sede a Londres y eliminó «Royal Dutch» de su nombre. Ahora sus directores están siendo demandados en Londres. Depende de la corte inglesa decidir si el caso puede seguir adelante.
Mientras tanto, varias ciudades y estados de EE. UU. han demandado a compañías petroleras estadounidenses en tribunales estatales por no advertir al público sobre los riesgos climáticos que plantea la combustión de petróleo y gas. La Corte Suprema podría decidir si esos casos continúan en los tribunales estatales (más amigables para los demandantes) o federales (más amigables para los demandados).
Además, se espera que la Comisión de Bolsa y Valores emita en abril reglas sobre cuándo y cómo las empresas deben divulgar los riesgos climáticos. Eso muy probablemente conducirá a peleas legales más creativas. “A medida que haya más regulación real, habrá más litigios”, dijo Michael Burger, profesor y director del Centro Sabin para la Ley del Cambio Climático en la Facultad de Derecho de Columbia, quien demandó a las compañías de combustibles fósiles. “Estamos viendo un campo de derecho y política en crecimiento que durante mucho tiempo se ha dejado al gobierno corporativo”.
Para las compañías petroleras, ese es un negocio arriesgado.
La saga de la Argentina nuclear – XXIX
Vuelta a la Argentina y a 1967: norteamericanos demasiado confiados
Cuando aquí en 1967 se empezaron a evaluar ofertas eran épocas de Onganía, y las estadounidenses venían fundamentalmente de GE y Westinghouse. Ambas megaempresas estaban muy confiadas en sus centrales de uranio enriquecido. Miremos primero lo que rechazamos “de movida”:
La GE-Mk1 era una BWR, central de agua hirviente particularmente afrentosa, por un diseño inseguro del que ya hablé de sobra. Aunque no parezca, no quiero aburrir.
Pero aquí en Argentina, con su dura política de radioprotección, la “boiling” (la “b” de las BWR) era mala palabra. ¿Turbinas accionadas directamente por vapor proveniente del núcleo, y por ende contaminadas con nitrógeno-16? ¡Fuera con esa carpeta!
El nitrógeno 16 se forma por la absorción de neutrones en el núcleo de la central del nitrógeno 14 atmosférico, no radioactivo, que forma el 80% de la masa atmosférica y por ende también está normalmente disuelto en el agua. El nitrógeno 16 no es un contaminante persistente: su vida media anda por los 7 minutos. Eso sí, emite radiación gamma, muy penetrante, y no hay turbinas que no tengan pequeños escapes de vapor. Por eso, en una central así el edificio de la turbina debe estar vacío de personal si la máquina está en línea.
Además, la GE-Mk1 tenía un recipiente de presión demasiado delgado, hecho para resistir 60 atmósferas, y un edificio de contención demasiado estrecho para la potencia térmica del núcleo. Si los sistemas pasivos de seguridad eran malos, los activos no eran mejores: para garantizar el enfriamiento del núcleo en caso de apagón eléctrico, una única centralita diésel. Y si ésta se rompía, un banco de baterías con 12 horas de “jugo”. Y todo en el nivel más bajo e inundable de la central.
Ese combo de berretadas de diseño probó ser muy destructivo 44 años más tarde en un país que compró a ojos cerrados el GE-Mk1. Ese país era Japón, y la decisión probó ser mala exactamente en 4 de las 6 centrales del complejo nuclear de Fukushima, a las 15:41, cuando entró el tsunami en las centrales, ya en apagón eléctrico por la caída de las líneas de alta tensión provocada por el terremoto, ocurrido 11 minutos antes. El tren de olas inundó los generadores. Las unidades 5 y 6 por suerte estaban en parada de mantenimiento, vacías de combustibles.
Pero en 1967 y a sola vista de la presentación, la respuesta de los expertos de radioprotección de la CNEA, cuya “alma mater” era el Dr. Dan Beninson, fue: “Back off!!”
¿Qué sigue?
La Westinghouse tenía mejores chances: ofrecían un PWR más que decente, aunque los brasileños discreparían con esto. Este diseño básico fue licenciado o copiado por decenas de otras empresas, y sigue siendo la central nuclear de gran módulo más común en el planeta: toda PWR que Ud. vea no es una Westinghouse, pero sí una derivación de la misma, en general bajo licencia.
Sí, OK, es una adaptación a uso civil de los motores de los primeros submarinos nucleares, pero como ícono industrial civil, la PWR ya atravesó tres generaciones con sucesivas mejoras: las que se venden hoy son llamadas “generación III +”. El PWR es como el Volkswagen escarabajo o el Boeing 747: 60 años de mejoras no han cambiado mucho el diseño base, porque de movida fue bueno y admitía muchas actualizaciones.
Arriba, un esquema hiper-simplificado de un PWR suministrado por la World Nuclear Association: el recipiente de presión, una enorme pieza de aleación de acero forjado resistente a neutrones, alberga el núcleo, formado por centenares de elementos combustibles, vainas de circaloy llenas de pastillas cerámicas de uranio enriquecido entre el 3,5 y el 6%.
El uranio entra en fisión nuclear, regulada por las barras de control, que al calarse dentro del núcleo, absorben excesos de neutrones y reactividad, y al retirarse, “lo polentean”. El calor del núcleo es disipado por una feroz corriente de agua liviana presurizada que viene desde la bomba. Entra al núcleo desde abajo, con un caudal de decenas de miles de toneladas/hora. Es como un río Paraná, pero vertical y fluyendo contra gravedad. Al salir del núcleo, la temperatura del agua puede estar cerca de los 350º C, pero no hierve porque la totalidad del circuito primario, de componentes muy robustos, está presurizado a casi 150 atmósferas.
Sí, el recipiente de presión de una PWR, para bancarse esa paliza agravada por un bombardeo constante de neutrones, es forzosamente más fuerte que el de una BWR, que resiste 60 atmósferas.
Aunque Ud. no lo crea, una atmósfera de suyo es bastante presión: 1,017 kg. por cm2. Ud. no le da bola porque vive a esa presión y se ejerce sobre Ud. desde todas las direcciones. Pero descienda 10 metros en el agua, y ya son dos atmósferas, y sus oídos duelen. Un submarino a 600 metros trata de no ser aplastado por más de 60 atmósferas que comprimen su casco. Un batiscafo a 1500 metros se banca 150 atmósferas que quieren “implotarlo”.
Bien, eso es lo que soporta un recipiente de presión, pero en sentido inverso, porque el agua quiere reventarlo y salir. Para más inri, todos los caños del sistema primario tienen que durar 30 o 60 años a esa presión de pesadilla.
En el generador de vapor, el agua del primario cede su calor al agua del circuito secundario, que pasa instantáneamente a estado gaseoso. El vapor seco y de alta energía del secundario mueve la turbina. Salvo eventuales pinchaduras de los tubos del recipiente de vapor, el agua del primario jamás se mezcla con la del secundario, de modo que la turbina es radiológicamente “fría”. Y esa es otra gran diferencia con una BWR.
En las PWR hay dos circuitos de enfriamiento enlazados en serie a través de un generador de vapor. Cada conjunto es un «loop», en la jerga. Y dado que las turbinas sólo usan vapor limpio de nitrógeno-16 del secundario, puede haber gente en el edificio de turbinas 24×7 con la máquina en operaciones. Aclaración: por seguridad, los loops de enfriamiento suelen ser varios, tantos como los generadores de vapor. En Embalse, Córdoba, son 4 loops y 4 generadores de vapor. Y si se rompen 3, alcanza con uno para refrigerar el núcleo.
No son submarinos enanos. Son los nuevos generadores de vapor de Embalse fabricados en IMPSA, que remplazan a los canadienses originales y le darán 30 años más de vida útil. Una central tipo BWR no necesita de estas piezas… pero tiene otras contras (ver Fukushima).
En las PWR grandes, el primario puede tener hasta 6 loops cuyos caños salen del recipiente de vapor como los brazos de una estrella de mar, y cada loop tiene su generador de vapor, la pieza más titánica y cara del sistema… después del recipiente de presión.
Hoy derivan del diseño PWR de Westinghouse 277 de las 439 NPPs operativas en el mundo. Algunas cumplieron su primera vida útil, cambiaron de generadores de vapor e instrumentación, y se re-licenciaron para 20 o 30 años más. Otras se decomisionaron. Las que ahora entran en línea en estos días, “muy pisteadas” en seguridad pasiva y activa, directamente se diseñaron para una primera vida útil ya no de 30 sino de 60 años. Y ya se habla de centrales diseñadas para durar 100 años, a través de sucesivos «revampings» y re-licenciamientos.
La cuestión es que las ofertas americanas, tanto la mala como las buenas, no nos gustaron. ¿Por qué?
El no tan loco berretín del uranio natural
Las dos grandes diferencias entre estas PWR y Atucha I, Atucha II, Embalse y Atucha III es que nuestras centrales usan uranio natural, lo que impone que el líquido que las refrigera y “modera” sea agua pesada, D20, dos átomos de deuterio y uno de oxígeno. Con agua liviana sencillamente no llegarían a “ponerse críticas”, es decir iniciar una reacción nuclear sostenida. De ahí que a las Atuchas y a Embalse se las catalogue como PHWR, con la “H” por “heavy”.
Por tener dos deuterios en lugar de dos hidrógenos, 1 litro de agua pesada excede el kilogramo reglamentario para el agua común en 107 gramos. Pero aunque revisando la boleta con que lo acaba de matar AySA Ud. no lo crea, el agua pesada es mucho más “heavy” que la de su casa por el costo: U$ 600 dólares el litro en las plantas de producción más eficientes. Como la que teníamos, la famosa PIAP de Arroyito, Neuquén, envidia de todo país con centrales CANDÚ hasta que la cerraron dos gobiernos: primero el de Carlos Menem, y luego de reabierta, el gobierno de Mauricio Macri. Con semejantes enemigos, uno ya le tiene simpatía.
Porque créase o no, somos -éramos, podríamos ser- el mayor productor de agua pesada del mundo: la planta de Arroyito, Neuquén, operada por la provincial ENSI, puede producir 180 toneladas/año, teóricamente 200 (pero nunca llegó a tanto). Fabricar la carga completa de moderador y refrigerante de una central mediana como Embalse (457 toneladas de D20) toma más de 2 años y 3 meses de trabajo.
El uranio natural es un combustible con apenas un 0,711% de isótopo 235, y un 99,289% del isótopo 238. El único físil es el primero, el 235. Esto implica decir que lo que “queman” las centrales argentinas es bastante pobre, como combustible: además de agua pesada para darle neutrones y bríos a la fisión, se requiere de núcleos de central de tamaño enorme para generar una masa crítica.
Y los núcleos descomunales, en el caso de la rara tecnología alemana, deben encerrarse en recipientes de presión inmensos: el de la pequeña Atucha I, originalmente de 320 MW, tiene las mismas dimensiones que el de una PWR francesa de uranio enriquecido de 1450 MW, como Flamanville-3, y pesa 470 toneladas. Son 20 toneladas más que el de esa central francesa, Flamanville-3, que por diseño, es 4 veces y media más poderosa que Atucha, esa robusta miniatura que le compramos en 1967 a Alemania.
Para más datos, en el fondo del recipiente de Atucha I cabría sin problemas un Torino 380 W, por dar un ejemplo “de época”, con medio metro de despeje entre los paragolpes y las paredes de acero. Por supuesto, está prohibido estacionar allí. Ni siquiera Torinos, pese a su encanto vintage.
A las contras del agua pesada y el costo de un recipiente de presión titánico en una central considerada mediana-chica en 1967, hay que añadir otro pasivo: una eficiencia de quemado de 7500 MW/día/tonelada de combustible, que con un retoque de un 0,1% adicional de uranio 235 la CNEA logró elevar a 12.000 MW/día/tonelada.
Las tasas de quemado de una central de uranio enriquecido triplican e incluso cuatriplican esa cifra, pero si el propietario no tiene capacidad doméstica de enriquecimiento, está sujeto a todo tipo de chantajes diplomáticos por parte de los tres grandes proveedores monopólicos. Te declaran boicot y te dejan en apagón, ¿qué tal?
Por eso en 1967 elegimos todas asumir esas tres contras: fabricar agua pesada, un recipiente de presión desmesurado y baja eficiencia de quemado, porque las opciones eran todas peores. En 1978, cuando los EEUU nos declararon boicot de uranio enriquecido por habernos atrevido a vender los reactores RP-0 y RP-10 en Perú («Their own backyard!»), Atucha I ni se enteró.
El uranio enriquecido para nosotros sigue siendo un riesgo, no tecnológico ni de seguridad, entiéndase bien. Pero sí económico y diplomático. En 1967 y todavía hoy, hay dos escuelas de pensamiento que dividen la CNEA: los sabatianos de «lo hacemos todo aquí» y los cosentinianos de «compramos la transferencia de tecnología». En cargada, alguna vez los llamé «coneanos del Norte y coneanos del Sur», sin aclarar quién era qué.
Lo cierto es que los coneanos pensaron unánimemente que había que independizarse como fuera de las PWR para no seguir el rumbo nuclear pasivo, poco industrialista y comprador de México, o de España. ¡Y eso en épocas de Onganía! ¡Con Adalbert Krieger Vasena de Ministro de Economía, que quería una GE-Mk1 y era una preanunciación de Martínez de Hoz y de Cavallo! ¡Y ganaron los «coneanos», Onganía les hizo caso! ¿No le digo que la CNEA siempre fue un planeta aparte?
Hemos pagado un alto precio por tan alto corte de manga al tío de marras, un tal Sam.
No se pierda la apasionante historia.
Daniel E. Arias
El gobierno baja un 30% el precio de la carne y subsidiarán el engorde de hacienda
El Gobierno anunciará medidas para los consumidores de carne vacuna, las carnicerías y, además, para los productores ganaderos.
Por el lado de los consumidores, el Gobierno anunciará la adhesión de las empresas exportadores de carne a Precios Justos para incrementar la oferta de los 7 cortes a precios diferenciales “con un sendero de precios previsible”.
Se trata de asado ($1035 el kilo), nalga ($1375), matambre ($1310), vacío ($1351), falda ($675), paleta ($1113) y tapa de asado ($1035). Según se informó, estos precios se mantendrán hasta el 31 de marzo y luego tendrán una pauta del 3,2% hasta el 30 de junio. En el Gobierno dicen que lograron bajar un 30% promedio el precio con que los supermercados estaban comercializando los cortes.
Contra menos de 6000 toneladas mensuales que tenía el anterior programa de Cortes Cuidados, ahora la oferta de comercialización mensual será de más de 15.000 toneladas.
En el Gobierno apuestan a que la comercialización se realizará todos los días en supermercados e hipermercados y carnicerías de frigoríficos. Se trabajará con la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), la Cámara Argentina de Supermercados (CAS) y la Federación Argentina de Supermercados y Autoservicios (FASA) los de venta de los cortes.
Entre otros beneficios, habrá un reintegro de compras con tarjeta de débito bancaria y no bancarias. Será para las compras en comercios inscriptos en la AFIP e incluye a carnicerías, minimercados y comercios anotados en el IVA como MiPyme. Según trascendió, quedan excluidos hipermercados y supermercados de cadenas.
El Gobierno reintegrará el 10% del total de la compra que se acreditará en 48 horas. El tope será de $2000 por por mes calendario. Según los cálculos oficiales, equivale a compras mensuales de $20.000 en las pequeñas carnicerías.
Beneficios
Para las carnicerías, se establece el diferimiento del pago de obligaciones impositivas de control de AFIP con vencimiento hasta el 31 de diciembre de 2023 para carnicerías sujetas al Régimen Simplificado para pequeños contribuyentes (diferimiento de 90 días del pago del impuesto integrado-componente impositivo) y carnicerías responsables inscriptas en el IVA (diferimiento de 90 días del pago del saldo de la declaración jurada del IVA que corresponda).
Además, se procederá hasta el 31 de diciembre próximo de la exclusión de pleno derecho del Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes y/o Baja Automática. También se contempla la exención o eximición en Ingresos Brutos en la Provincia de Buenos Aires.
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Al respecto, habrá una eximición por parte de ARBA por un año del Impuesto sobre los Ingresos Brutos (2,5%) a las carnicerías minoristas inscriptas en el Registro (caracterizadas como tales en Sistema Registral de AFIP). También, se indicó, quedarán excluidas de los regímenes de retención fijados por ese ente por igual plazo.
Por otra parte, el Banco Nación ofrecerá los sábados una promoción para Comercios de Barrio del 35% para compras con tarjeta de crédito y tarjeta de débito físicas del Banco Nación. También aplicará para pagos a través de MODO BNA+ escaneando QR. El tope será de $3000 por transacción.
El banco oficial, además, brindará una línea de préstamos por hasta 3 meses de venta con tope de 5 millones de pesos para capital de trabajo.
Productores agropecuarios
En el caso de los productores, para afrontar los efectos de la sequía podrán acceder a subsidios por hasta el 40% del alimento necesario para la terminación de los animales en feedlot.
Para el Gobierno, esto permitirá a los productores tener una mejor alternativa de terminación y engorde y también recuperar el estado corporal de las vacas madres. El Gobierno estima en este programa el ingreso de unos 180.000 animales por mes. Cada productor podrá ingresar hasta 100 animales al programa, exclusivo para el mercado interno. Según se dijo, el programa prevé una duración de cuatro meses con un costo total de $14.900 millones.
Hoy se Inagura el oleoducto Sierras Blancas-Allen, desde Vaca Muerta
Un consorcio privado integrado por las petroleras Shell Argentina, Pan American Energy (PAE) y Pluspetrol inaugura hoy martesv 14 el oleoducto Sierras Blancas-Allen, un proyecto estratégico que será operado por Oldeval, y que permitirá aumentar la capacidad de transporte de petróleo desde Vaca Muerta a las refinerías y los puntos de exportación.
De qué se trata el nuevo oleducto
El oleoducto, de 105 kilómetros de extensión y de 16 pulgadas de diámetro, vinculará el la área de producción de petróleo Sierras Blancas, corazón de operaciones de Shell en Vaca Muerta, con la estación de bombeo ubicada en la localidad rionegrina de Allen. También recibirá aportes de los bloques Cruz de Lorena y Coirón Amargo Sur Oeste. La obra, que demandó unos u$s80 millones de inversión privada, se realizó en dos tramos, el primero de unos 60 kilómetros hasta el Lago Pellegrini, y el segundo hasta Allen, con 40 kilómetros más. El oleoducto tendrá capacidad de transportar hasta 125.000 barriles de petróleo diarios y, además de Shell, podrá ser utilizada por terceras operadoras que quieran contratar su utilización. La obra permitirá ampliar la red actual, allanar el camino para aumentar la producción y facilitar la evacuación del crudo a las refinerías de la provincia de Buenos Aires y los puntos de exportación, al aliviar el cuello de botella existente en la infraestructura midstream por el fuerte incremento de producción que se produjo en Vaca Muerta. Vale recalcar que dentro de la cadena de producción del petróleo, la fase midstream incluye el transporte así como el almacenamiento y la comercialización mayorista, tras su exploración y producción (upstream) y antes de su distribución, refinación y venta (downstream). Según datos oficiales, Argentina cerró el 2022 con»máximos históricos de producción de petróleo». Un total de 622.500 barriles diarios fue la producción de diciembre, lo que representa la mayor producción total desde el 2009. En particular, el shale oil contribuyó con 282.400 barriles diarios y marcó un nuevo récord histórico. De esta forma, el volumen del no convencional fue 2,1% superior al del mes inmediatamente anterior y cristalizó un incremento de 32,9% respecto a la producción del mismo mes en 2021. Tomando sólo el caso de Shell, la producción pasó de entre 6.000 y 8.000 barriles diarios en 2018 a cerca de 45.000 actualmente.Quiénes realizaron el oleducto
El consorcio está conformado por Shell Argentina, como adjudicataria y líder (con una participación de 60%), Pan American Energy (25%) y Pluspetrol (15%); y la construcción estuvo a cargo de Techint-SIMA. Por su parte, la operación del oleoducto será de Oleoductos del Valle (Oldelval). Más de 50 contratistas y proveedoras estuvieron involucradas en la obra, en su mayor parte de origen nacional y regional. Fuente del consorcio relvaron que un 80% de los participantes en el proyecto son de Neuquén y Río Negro, en línea con las normas de «compre local» y el compromiso de Shell por la contratación de mano de obra y contratistas de la región para impulsar el desarrollo local.Cómo operará el oleoducto
El proyecto, que se inaugura formalmente el martes, ya se encuentra en operaciones desde fines del año pasado, fue construido en un tiempo récord de sólo nueve meses y es la primera inversión de Shell en midstream en sus 108 años de presencia en el país. Shell lleva invertidos más de u$s2.000 millones en Vaca Muerta con más de 100 pozo perforados en Vaca Muerta y, sólo en 2022, volcó u$s500 millones en el desarrollo de recursos en la formación, indicó la empresa a este medio. En su operación de Sierras Blancas, posee dos plantas de procesamiento con una capacidad conjunta de 42.000 barriles diarios, y genera más de 3.000 empleos directos e indirectos. Más del 50% de sus insumos, bienes y servicios son de origen nacionales. El oleoducto a inaugurar por la empresa se vinculará en Allen con el oleoducto troncal que recibe el petróleo de la Cuenca Neuquina y es operado Oldelval, firma concesionaria que tiene previsto invertir u$s750 millones en su Proyecto Duplicar. Ese oleoducto permite evacuar el petróleo de Vaca Muerta a las refinerías -para su uso en el mercado local- y a los puntos de explotación.Qué es el Proyecto Duplicar
El Proyecto Duplicar prevé llevar la actual capacidad de transporte de 36.000 metros cúbicos por día a 86.000 metros cúbicos, equivalentes a 540.940 barriles diarios, con la construcción de 455 kilómetros de caños de 24 pulgadas entre la estación de bombeo Allen y la de Saligral. Esta iniciativa incluye el cambio de traza de 70 km de ductos en la zona de Bahía Blanca y la repotenciación de cuatro estaciones de bombeo. Una vez concluida la ampliación del oleoducto troncal -que incluye una nueva estación terminal en Puerto Rosales en Bahía Blanca-, las exportaciones de petróleo del país podrán incrementarse a entre 230.000 y 320.000 barriles diarios, equivalentes a un ingreso anual de divisas de entre u$s5.000 millones y u$s8.000 millones. El proyecto de Oldelval ya se encuentra en curso con la llegada de los primeros caños y el armado del obrador en octubre pasado, y se hará en dos fases, con un plazo estimado de obra de 22 mesesJorge Taiana anuncio la instalación de un nuevo radar para vigilar el mar Argentino
- Frecuencia de operación: Banda L (D)
- Rango instrumentado: 240NM
- Precisión: 0,2° acimut; 0,3° elevación
- Altura máxima: 100Kft
- Velocidad de giro: 6 RPM
- Seguimiento de blancos simultáneos: > 600
- MTBCF: > 1500 horas
- MTTR: < 1 hora
- Modos IFF: 1,2,3/A, C, S (4 y 5 opcionales)
Opinión de AgendAR:
Nos parece excelente un radar argentino, de INVAP y de mayor alcance que el anterior. No obstante, las 240 millas náuticas del que se instalará no cambian mucho el estado de cosas que rigen con el actual, de 170 millas náuticas. Como emisor en banda L (D), el nuevo radar de reemplazo emitirá un haz en forma de cono, con un apuntamiento rectilíneo. Podrá detectar objetos a 11 o 12 kilómetros por encima de las Malvinas, pero no el mar o la superficie de las islas, porque le quedan bajo el horizonte terrestre. Para ver por debajo de este límite fijado por la curvatura terrestre, haría falta un radar OTH, u «Over the Horizon», trans-horizonte en la parla de Cervantes. Emite en una onda más larga (VHF) y tiene como plataforma una grilla de pequeñas torres metálicas verticales en la costa. No se asemeja en nada a los radares de antena parabólica rotativa. Lo que logra el haz de un trans-horizonte en VHF es que el haz emitido se pegue a la superficie marina, y de ese modo, siga la curvatura terrestre. Un sistema de este tipo volvería a las islas demasiado famosas un «reality show», en términos de navegación marítima y aérea. Y estos sistemas no son caros en absoluto. INVAP viene proponiéndole al MinDef poner hasta 6 de estas grillas en la costa atlántica nacional desde 2004. Darían una imagen en tiempo real de todo lo que anda por agua o por aire en el millón de km2 que nos quedan de Mar Argentino, pesqueros piratas incluidos. Y -según su potencia radiante- verían mucho más allá de la Zona Económica Exclusiva de las 200 millas. Advertimos a los que pueden equivocarse por las siglas de INVAP. Por la ausencia de las muchas fábricas y empresas estatales del ramo, desde 1994 se volvió un proveedor importante de tecnología dual para las Fuerzas Armadas Argentinas. No es un plácido instituto. Es una empresa. Si no vende, se funde.Daniel E. Arias
La CONAE abre a más usuarios los productos satelitales del SAOCOM
La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) amplió la disponibilidad de la información generada por los satélites SAOCOM 1A y 1B, que conforman la misión de observación de la Tierra desarrollada por la agencia espacial argentina, equipada con radar de apertura sintética (SAR) en banda L, única en el mundo.
Las limitaciones de la Inteligencia Artificial
La saga de la Argentina nuclear – XXVII
Las dos pinches centrales sobre el Golfo
El modelo nuclear mexicano es el que los EEUU habrían querido que adoptara la Argentina: exiguo, dependiente, comprador, desligado de la industria propia e incapaz de competirles en nada. En el caso nuestro no lo lograron… del todo. Pero hay cantidad de argentinos que dedican su vida a que copiemos este enfoque. En AgendAR lo llamamos: «modelo enchufe». No es original ni específicamente mexicano: la mayor parte de los integrantes de la UE fueron derivando hacia él de un modo u otro, hasta que sólo Francia quedó defendiendo -y a medias- su otrora impactante autonomía tecnológica en este campo. Muy olvidada ya de que el negocio nuclear no es vender electricidad, sino tecnología. De modo que no debe leerse en lo que sigue ninguna crítica a nuestros carnales mexicanos: estamos sometidos a presiones parecidas, órale. No por nada tenemos 73 años en energía nuclear, y sólo 3 meras centrales nucleares de potencia en operaciones, y ninguna de ellas es argentina (salvo una chiquita, en construcción desde… ¿2011?). A fines de los ’60, mientras la CNEA hacía lo imposible por rechazar toda presentación estadounidense para Atucha I, en México, la General Electric se logró adjudicar el complejo atómico de Laguna Verde, con dos centrales gemelas. Están en línea desde 1990 y 1995 respectivamente. México compró ambas “llave en mano”. Para el país, pese al sólido nivel alcanzado en Física por la Universidad Nacional (UNAM), y casi incomprensiblemente a contramano del desarrollo industrial mexicano en metalmecánica, son sólo un enchufe. Y uno cada vez menor. Las de Laguna Verde son BWRs (Boiling Water Reactors) GE del modelo Mk-5. No para bien de México, tienen contenciones similares al modelo Mk-2, cuya forma es abotellada. En términos volumétricos, son menos impresentables que las contenciones de las GE-Mk-1. Aún así, son de escasa amplitud para la potencia térmica de sus núcleos, y por eso más inseguros que cualquier otra PWR (Pressured Water Reactor) en la que el agua -sea liviana o pesada- está tan presurizada que supera largamente los 300 grados sin hervir. Es un diseño mucho más respetable, ya se trate de Westinghouse, AECL, IPHWR, Siemens-KWU, Areva, VVER de Rosatom, Kaeri y otras marcas emergentes. Las contenciones de las centrales PWR suelen ser más cilíndricas y mayores, para aguantar mejor un pico de presión interna de vapor en caso de ruptura de una cañería del sistema primario de refrigeración. Las de nuestras Atuchas, casi una exageración alemana, son directamente esféricas. No es fácil romperlas desde adentro. Para refrescar pesadillas, fueron GE Mk-1 (un modelo más viejo) las cuatro que reventaron o se incendiaron en Fukushima, básicamente por su pobreza de defensas pasivas y activas frente a inundaciones. El asunto es que entre tales deficiencias de diseño, la mayor probablemente fue esa maldita contención abotellada. El Golfo no es para dormir sin frazada: siempre fue zona de huracanes y con el cambio climático estos se vuelven más frecuentes y peores, así como ha venido creciendo la altura media mundial del mar debido al derretimiento de los hielos polares. Todo esto incrementa los máximos de los “storm surges”, u mareas de tormenta del Mar Caribe. Un estudio de Kerry Emanuel, del Massachussets Institute of Technology, y las conclusiones de cada reunión del Panel Intergubernamental de la ONU sobre el Cambio Climático (IPCC) dicen lo mismo. Cualquier obra hecha con datos meteorológicos anteriores a 1970 está subdimensionada en sus defensas pasivas y activas frente a eventos extremos. ¿Por qué? Porque aquel año el cambio climático empezó a hacer rampa. Cosas que uno aprende con el diario del lunes. En el Golfo el año 1995 marca la entrada en otra etapa aún más violenta. Los huracanes de grado mayor a 3 en la escala Saffir-Simpson son más frecuentes: en 2005 solamente, Katrina, Rita y Wilma, uno tras otro, causaron daños por más de U$ 200 mil millones, y en 2013 Sandy, sin ayuda de otro huracán, dejó daños por U$ 65.000 millones. Con tanta energía vino Sandy que, saliendo del Golfo, migró para el NE, atacó New York con su “storm surge” e inundó los subtes, una red de más de 400 km. de túneles. Jamás había sucedido nada ni remotamente parecido. Se creía que “The Big Apple” a lo sumo debía vérselas con dos tormentas como Sandy por siglo, pero el NOAA (Administración Nacional del Océano y la Atmósfera) ahora cree que la ciudad enfrentará un monstruo de estos CADA DOS AÑOS. Pasó un decenio desde ese pronóstico y no se ha verificado… del todo. Pero este gráfico del NOAA es bastante elocuente porque es histórico, no predictivo. Una «named storm» se hace merecedora de un nombre humano por la energía térmica que la motoriza, medida a su vez por la velocidad del viento.
Nadie discute si se pueden poner centrales nucleares en la costa del Golfo. Sí se puede. Las preguntas son otras, y se nos ocurren cuatro: ¿a qué altura sobre el mar, con qué defensas perimetrales contra las mareas de tormenta, a qué altura están los generadores para refrigerar el núcleo en caso de apagón, y cuántos serán? Tales preguntas en 1970, con ideas erradas acerca del clima por venir, tenían otras respuestas.
Pero en Laguna Verde habría otro problema poco mentado y totalmente independiente del clima global. Cuando se construyeron, las costas norteamericanas orientales se suponían libres de riesgo de tsunamis, pese a la alta sismicidad de México y las islas del Caribe. Y sin duda, comparadas con la costa mexicana occidental, las del Atlántico -vaya a saber por qué- se creen razonablemente libres de maremotos.
Eso quedó en duda 1999, cuando el geofísico Steven Ward, de la Universidad de California, y el geólogo Simon Day, de la Universidad de Cambridge, publicaron sus primeros informes sobre el riesgo de derrumbe de la frágil falda occidental del volcán Cumbre Vieja, al sur de la isla de La Palma, en el archipiélago de las Canarias. Eso es a unos 350 km. de la costa marroquí. Cuate lector: me lo imagino pensando: “No mames, pinche cabrón. Eso está lejísimos del mero Golfo”.
Y es que en oceanografía no existe el “lejísimos”. El tsunami de Banda Aceh de 2004, con sus casi 230.000 muertes, fue consecuencia de un terremotazo de 9,1 grados en la escala Richter en el fondo del Océano Índico cerca de las costas de Sumatra, y mató gente y destruyó edificación e infraestructura en 11 países costeros, algunos distantes casi 6000 km., en África Oriental. Laguna Verde está a 7900 km. del Cumbre Vieja. OK, es más lejos. ¿Pero lo suficiente?
En los sucesivos modelos de Ward y Day, la cantidad de material derrumbado y la propagación de la onda a través del Atlántico tienden a generar un tsunami que llegaría a las costas americanas en aproximadamente 6 horas, en forma de trenes de sucesivas olas de 30 metros de altura, más o menos la misma que tenían las que irrumpieron sobre Banda Aceh, Sumatra, y mataron a 170.000 personas. Las olas del Guardia Vieja en el Golfo abarcarían un frente que va desde el Sur de los EEUU hasta el Norte sudamericano. En aguas someras, como las del Golfo, el oleaje podría ser aún más alto.
Por cierto, Day y Simon han sido impugnados por otros expertos, pero se mantienen en sus trece y según publicaciones, su hipótesis ha ido ganando más tracción que resbalones entre los colegas. Una erupción reciente del vecino volcán La Palma incendió parte de esa ciudad. Duró 83 días y vino con acompañamiento de miles de sismos (terremotos en enjambre, se los llama), pero las laderas occidentales del Guardia Vieja resistieron en su lugar. No siempre lo harán. Están muy roídas por las lluvias, y si se sueltan, caen al Atlántico e inician un tsunami.
Las autoridades nucleares mexicanas no parecen alarmadas. En 2012, a un año del pifostio de Fukushima, causado por olas de tsunami de «solamente» 13 metros de altura, la Secretaría de Energía presentó ante OIEA un informe según el cual el complejo nuclear mexicano está lo suficientemente alto respecto del mar, tiene fuentes de agua para refrigerarse en emergencia, y añadió una cantidad de nuevas normas de procedimiento que aparentemente resuelven cualquier problema de inundación. Pero de elevar el murallón perimetral de las dos centrales, algo tan elemental pero que habría cambiado la historia en Fukushima, de eso ni una palabra.
Ante todo, las autoridades regulatorias nucleares mexicanas no dependen directamente de la presidencia de la Nación: son apenas un apéndice de la Comisión Federal de Electricidad. Nunca tuvieron suficiente autoridad en el tótem estatal. De vuelta al inicio: México entiende fundacionalmente el átomo como un enchufe que se compra y al que uno conecta el país. Nunca como una fuente de tecnología original que se piensa, se discute y se construye entre propios, y menos aún, que se exporta.
Y no es un enchufe grandioso: ambas centrales suman 1625 MW instalados, unos 100 menos que la Argentina. En 2002, con un factor de disponibilidad del 80%, eso daba el 5% del consumo eléctrico, que para el 2030 se habrá reducido al 2%. México, especialmente su frontera norte, literalmente flota sobre petróleo y gas, tanto convencional como “shale”. Los mexicanos tienen 12.400 millones de barriles de buen crudo asegurados, y son el 7mo productor mundial.
El gobierno mexicano admite que para reducir su considerable “huella de carbono” y cumplir compromisos internacionales, necesitarían un 28% de núcleoelectricidad, de 8 a 10 centrales nuevecitas y grandotas. Si pudiera, las compraría “llave en mano”, ya que no es una tecnología que domine o les interese grandemente dominar. Por lo bajo, eso da U$ algo menos de U$ 1000 mil millones. Los coreanos, locos de interés en ofertar. Ni te cuento los rusos.
Pero pueden esperar sentados. Los mexicanos son el emisor número 14 de carbono en la lista de países. El país emite tanto carbono como toda la aviación mundial: 456 millones de toneladas de C02 en 2014.
Y mientras no existan impuestos internacionales al carbono emitido, o al menos barreras arancelarias unilaterales contra las exportaciones de los grandes emisores… ¿para qué chingados emputarse con los pinches ecologistas, manito?
El agotamiento prematuro de Loma de la Lata y los consiguientes apagones desde 2004 a 2008 hicieron que el peronismo, o al menos parte de él, redescubriera el átomo, y con él las exportaciones de tecnología, y todo eso… Pero Vaca Muerta lo ha regresado a su estado postmenemista, de electroencefalograma petrolero y plano.
México no está solo.
Daniel E. Arias
Desde Neuquén se exportaron hidrocarburos por US$ 2.331 millones en 2022
Durante el año pasado se acumularon envíos por 22 millones de barriles, es decir, un 22 % de la producción provincial, lo cual significó casi 2.000 millones de dólares. Según datos oficiales, en diciembre se exportaron unos 2,28 millones de barriles de petróleo, cerca de 162,5 millones de dólares a un precio promedio que rondó los 71 US$/bbl. A su vez, los envíos de gas neuquino alcanzaron los 1.597 MMm3, significando estas exportaciones un valor de US$ 413 millones.
La producción de hidrocarburos procedente de Vaca Muerta sigue en constante crecimiento. Según informó el Ministerio de Energía y Recursos Naturales, en el 2022, Neuquén generó un total de 2.331 millones de dólares por exportaciones de petróleo y gas. Lo cual implicó un crecimiento interanual de 262% y 679 por ciento. Durante el mes de diciembre, se exportaron unos 2,28 millones de barriles de petróleo, lo que representó un 24% de la producción provincial, por cerca de US$ 162,5 millones, a un precio promedio que rondó los US$ 71 por barril (US$/bbl). En 2022, se acumularon envíos por 22 millones de barriles, 22 % de la producción provincial, significando poco menos de US$ 2.000 millones. Respecto a los envíos realizados, estos fueron llevados a cabo nueve compañías productoras. Entre ellas se destacaron: Petronas E & P Argentina con 490.000 barriles; Pan American Energy con 479.000; y Vista Energy con un total de 373.000 barriles. Por su parte, la empresa petrolera provincial Gas y Petróleo del Neuquén (GYP), realizó por segunda vez consecutiva envío de crudo con 6.000 barriles. En cuanto a los envíos realizados en 2022, el precio promedio obtenido se encontró en el orden de los 87 US$/bbl. Vista Energy fue la principal firma exportadora, seguida por Chevron, Shell y Petronas, representando 24%, 21%, 12% y 11% de las exportaciones provinciales respectivamente.






