Un áspero discurso del presidente argentino en la Cumbre de las Américas, y una invitación a Buenos Aires

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(Es curioso, pero es el corresponsal de La Nación en EE.UU., Rafael Mathus Ruiz, que no debe simpatizar con la postura que expresó ahí Alberto Fernández, el que hace una crónica breve pero refleja la toma de posición y el contexto. Página 12, más cercana al oficialismo, reproduce partes del discurso, y luego habla de la fiesta posterior con Julia Roberts, Di Caprio y los Clinton).

«LOS ÁNGELES.- Fue un mensaje que se desvió del libreto de la Cumbre, y sacudió el ambiente del primer encuentro formal de los líderes regionales. Alberto Fernández fue uno de los últimos en ingresar al plenario de la Cumbre de las Américas, y uno de los últimos en irse, luego de brindar un áspero discurso que se ganó titulares globales.

Fernández llegó a la sala del plenario del centro de convenciones de Los Ángeles junto a Santiago Cafiero, Sergio Massa, Jorge Argüello, Gustavo Beliz y Carla Vizzotti. Se tomó varios minutos para recorrer los pocos metros desde la puerta hasta el escritorio con un cártel que decía: “Argentina”. En el camino, se sacó fotos y dialogó un rato con el presidente de Chile, Gabriel Boric. Se sentó justo cuando el anfitrión, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se paraba detrás del atril para abrir el encuentro.

El mensaje que brindó Alberto Fernández unos minutos después dio la nota saliente en la primera cita de los líderes que viajaron a Los Ángeles. Antes de sus palabras, que leyó, hablaron Biden y los líderes de Belice, Panamá, Paraguay. Cuando llegó su turno, Fernández se paró, caminó hasta el atril con el discurso en la mano, pasó delante de Biden y su vicepresidenta, Kamala Harris, a quienes saludó asintiendo la cabeza, y habló a la región. Lo hizo en nombre de la CELAC, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, pero dejó varios aguijones en clave doméstica.

LOS ANGELES, CALIFORNIA - JUNE 09: U.S. President Joe Biden speaks during the Opening Plenary of the IX Summit of the Americas at the Los Angeles Convention Center on June 09, 2022 in Los Angeles, California. Leaders from North, Central and South America traveled to Los Angeles for the summit to discuss issues such as trade and migration. The United States is hosting the summit for the first time since 1994, when it took place in Miami. Mario Tama/Getty Images/AFP == FOR NEWSPAPERS, INTERNET, TELCOS & TELEVISION USE ONLY ==
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El escenario era atípico para una cumbre de líderes. A diferencia de otras citas, no hubo una mesa redonda, símbolo de igualdad entre pares. Estados Unidos dejó de lado ese formato tradicional: montó un escenario con dos pantallas gigantes y un atril con el logo de la Cumbre en una de las gigantescas salas del centro de convenciones de Los Ángeles.

El escenario estaba rodeado de altas cortinas azules para achicar el espacio y darle un poco más de intimidad, color y calidez. Las delegaciones se acomodaron frente al atril, sobre una tarima organizada como un anfiteatro griego, con cuatro hileras de sillas y escritorios, cada uno con el nombre de un país.

Como si fuera un reflejo de la distancia reinante entre Washington y la región, Biden y Harris, los anfitriones, se sentaron alejados, frente a la tarima y de las delegaciones, al lado del escenario, un diseño que pareció más acorde al de un aula con alumnos y profesores que al de un encuentro de líderes. Harris ofició de maestra de ceremonias, tomando el micrófono para convocar a los oradores.

De entrada, Fernández habló de lo que Biden y la Casa Blanca no querían hablar: las ausencias, y la no invitación a Cuba, Nicaragua y Venezuela, tres regímenes considerados por dictaduras, que, de acuerdo a las reglas del foro, deben ser excluidas. El único que había dicho algo al respecto hasta ese momento fue el Primer Ministro de Belice, Johnny Briceño, quien tildó de “incomprensible” las exclusiones. “La Cumbre le pertenece a todos los americanos”, dijo. Fernández fue en la misma línea.

“Definitivamente hubiésemos querido otra Cumbre de las Américas. El silencio de los ausentes nos interpela”, dijo Fernández, quien después cargó contra el “bloqueo” a Cuba y Venezuela, un término que utilizan en la isla para hablar del embargo y las sanciones.

Alberto Fernández con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau en la Cumbre de las Américas en Los Ángeles
Alberto Fernández con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau en la Cumbre de las Américas

La acusación de usar a la Organización de Estados Americanos (OEA) como “un gendarme que facilitó un golpe de estado en Bolivia” pareció desatar un murmullo en una sala donde reinó en todo momento un diplomático silencio, y los aplausos se caracterizaron por su tibieza. Biden lo escuchaba atentamente, lapicera en mano. Harris siguió el discurso de la misma manera que siguió al resto de los mensajes: sin moverse, recostada en su silla.

Detrás de ambos, el asesor de Biden para América latina, Juan González, de fluida relación con el embajador Argüello y con Beliz, escribía en una libreta pequeña mientras Fernández hablaba. Luis Almagro, a quien Fernández pidió sacar de la OEA, estaba sentado casi al final de la tarima, acompañado por sus colaboradores.

Al finalizar, Fernández se quitó sus lentes, y al regresar a su lugar se acercó a saludar a Biden, quien se puso de pie, y a Kamala Harris. Hubo un apretón de manos y un intercambio de sonrisas. El siguiente orador fue el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres.

Luego le tocó cerrar a Biden, quien tomó nota de las críticas por las ausencias. “Empezamos fuerte”, dijo Biden al cerrar el plenario tras el discurso de Fernández y el secretario General de la ONU, Guterres. “Y a pesar de algunos desacuerdos relacionados con la participación, en las cuestiones sustanciales lo que escuché fue casi unidad, uniformidad”, completó.

Biden dejó la sala rápidamente para ir a su reunión bilateral con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. Unos minutos después del final, Fernández seguía charlando con otros líderes y tomándose fotos, antes de regresar con la comitiva a su hotel.»

Agregamos a esta interesante crónica que, cuando concluyó la presentación del presidente argentino, el presidente Biden le aseguró que «estaba ansioso» de poder concurrir a la próxima sesión de la CELAC que se hará en Buenos Aires a fin de año, a la que Fernández le había invitado.

General Motors inicia la producción del Tracker en Argentina

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En una reunión en Los Ángeles, la compañía automotriz le anunció al Presidente Fernández que a partir del mes de julio iniciará la producción del modelo conocido hasta ahora como proyecto AVA (Alto Valor Agregado) en la planta de General Alvear, localidad cercana a Rosario, provincia de Santa Fe, y que será un SUV. Aunque General Motors no lo dijo oficialmente, se sabe que será el Chevrolet Tracker, un modelo que actualmente se importa desde Brasil.
El mandatario Alberto Fernandez y el presidente de General Motors Internacional, Shilpan Amin.
Para este nuevo modelo, que compartirá la línea de montaje con el Cruze en sus dos siluetas (sedán y hatchback), la compañía realizó una inversión de 300 millones de dólares. En el modelo incorporó tecnología de manufactura 4.0, y al menos un 80 por ciento de la producción será destinada al mercado de exportación: Brasil y Colombia, entre otros destinos de América Latina. Para recibir al nuevo modelo, la planta rosarina recibió una expansión edilicia por 50.000 m2 en los sectores de Prensas, Carrocería y Ensamble, y nuevas matrices, dispositivos automáticos y robots para elevar la capacidad de producción de 80.000 a 115.000 vehículos al año.

Una consultora planteó oportunidades de inversión en renovables en el Norte argentino

Un estudio de finanzas sostenibles elaborado por una consultora local revela alternativas de inversiones en energías renovables en las provincias del Norte Argentino por más de u$s 230 millones. Curiosamente, fue presentado recientemente en la embajada británica. El trabajo despertó mucho interés de los más de 40 invitados. Los proyectos de inversión están destinados a «financiar la introducción de tecnologías menos contaminantes y más eficientes energéticamente, la instalación de sistemas de generación con fuentes renovables, la dotación de maquinarias y procesos que permitan reaprovechamiento de residuos, y también la certificación de la cadena productiva de sectores críticos, como el forestal y el agrícola». La propuesta de la firma SMS – San Martín, Suarez y Asociados, que posee 60 oficinas en 21 países y una plantilla de 2.000 profesionales, busca que los bancos, como actores locales clave del sistema financiero, integren la sostenibilidad como una oportunidad en sus estrategias comerciales y financieras, y contribuyan a largo plazo al financiamiento de modelos productivos que ayuden a enfrentar los desafíos del cambio climático. Durante la presentación estuvieron el Banco Nación, Banco Macro y Banco Formosa, pero la consultora señala que hay más entidades interesadas. Según la investigación el mapeo de SMS reveló que el monto acumulado de potenciales inversiones en energías renovables llega a u$s231 millones en seis provincias, con un promedio de u$s38,5 millones por cada una. El paper identificó oportunidades desde US$ 1.000 para la compra e instalación de termotanques solares hasta la construcción y explotación de una planta fotovoltaica conectada a red SADI por u$s20 millones y un plazo de recupero de 36 meses. También se destacaron otras iniciativas como la adquisición de sistemas fotovoltaicos para extracción de agua para riego por u$s 10.000, el desarrollo de soluciones con fuentes de energías renovables para los municipios norteños en alumbrado, edificios públicos o servicios públicos por u$s25.000 y un proyecto de generación de energía en aserraderos a partir de los residuos forestales, para autoconsumo e inyección a la red, por u$s300.000.

Acceso al espacio: Argentina desarrolla los lanzadores Tronador

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El programa de Acceso al Espacio, reimpulsado en noviembre, avanza en el desarrollo del proyecto Tronador II/III, con los que la CONAE planean poner en órbita satélites de hasta 750 kilos a una altura que irá de los 400 a los 700 kilómetros. A fines de 2023 probará el primer vehículo.

El lanzamiento de satélites argentinos desde Cabo Cañaveral o la Guayana Francesa va camino a cambiar su locación hacia una geografía más cercana, en el Centro Espacial Manuel Belgrano, al sudoeste bonaerense, gracias al avance del proyecto nacional Tronador II/III. De esa manera, la Argentina contará con una base y cohetes propios. Desde el relanzamiento del programa de Acceso al Espacio, en noviembre de 2021, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), junto con las empresas y organismos asociados, están trabajando en el desarrollo de los distintos componentes para los vehículos lanzadores Tronador II-70 y Tronador II-150. Y el primero de ellos, según estiman, será probado a finales del próximo año. Lo que será un hito para la historia espacial del país.
El proyecto contempla la construcción del vehículo lanzador Tronador II, para colocar en órbitas de entre 400 y 700 kilómetros de altura a satélites, o un conjunto de ellos, de hasta 500 kilos de peso, y del Tronador III, con el cual la  capacidad de carga ascenderá hasta 750 kilos. El diseño contempla lanzadores de dos etapas, de 28 metros de altura y 2,5 metros de diámetro, con un empuje de unas 120 toneladas al despegue. Tendrán como propelentes oxígeno líquido y kerosene.
“Ahora estamos con el desarrollo de la propulsión de los motores para los vehículos lanzadores y retomando actividades destinadas a poner a punto las infraestructuras necesarias para la parte de ensayos y de integración del vehículo lanzador”, adelanta el Director ejecutivo y técnico de la CONAE, Raúl Kulichevsky. El ingeniero agrega que también se avanza en los componentes del fuselaje de los vehículos, como los tanques estructurales, y en la tecnología necesaria para poder construirlos, con una máquina especial de soldadura en frío. Las condiciones del espacio y de la atmósfera requieren de soldaduras que garanticen la mayor seguridad posible.
La fabricación de los vehículos lanzadores tendrá su epicentro en el Centro Espacial Punta Indio (CEPI), en la localidad bonaerense de Pipinas, y también la base de ensayos para pruebas, por lo cual se está mejorando y adaptando la infraestructura del lugar. Al mismo tiempo, la empresa VENG y la Fábrica Militar de Aviones «Brigadier San Martín» (FAdeA) comenzaron con la elaboración de las tapas o casquetes de aluminio que los tanques de los lanzadores, con forma cilíndrica y 2,5 metros de diámetro, llevarán en sus extremos. Cada tapa consta de ocho porciones iguales o “gajos” muy delgados de 3,2 milímetros de espesor por medio de un proceso de conformado por estirado. Con esta metodología pueden obtener geometrías de curvatura compleja con gran precisión, indispensable en la industria aeronáutica y aeroespacial. En una primera etapa, en Córdoba se fabricarán 40 gajos para ensamblar dos tanques y tener un casquete de prueba. Cada lanzador lleva dos tanques estructurales, uno para combustible y otro para oxígeno líquido. El presidente de VENG, Marcos Actis, que también es decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), celebra la vuelta del proyecto Tronador, y resalta: “FAdeA desarrolló la experiencia y el conocimiento necesarios para fabricar estos gajos a través del proceso de conformado por estirado. Es una de las pocas empresas de Sudamérica con esta capacidad”.
Ciencia y divisas Años atrás, en 2014, en una etapa anterior al relanzado proyecto, se probaron dos vehículos de prueba, experiencias que permitieron obtener información para hacer cambios en el diseño y comprobar sistemas de propulsión, navegación, de guiado y control. Los nuevos modelos pensados como lanzadores operativos cuentan con una tecnología más avanzada para lograr la altura y las órbitas deseadas: “Trabajamos en la optimización de los distintos procesos de fabricación para conseguir los resultados”, asegura el director de CONAE. Además del avance tecnológico que implican las distintas etapas para desarrollar una ciencia soberana nacional, el objetivo final del proyecto también tiene aristas económicas: ofrecer una plataforma completa de lanzamiento de satélites nacionales, privados o de agencias espaciales de la región, y así generar divisas. Especialmente en un área en constante ascenso con desarrollos que sirven para intervenir en situaciones ambientales y económicas clave para los países. “Estamos pensando en satisfacer las necesidades internas y también insertarnos en el mercado y poder competir en un sector que crecerá en los próximos años por la cantidad de satélites que se está proyectando colocar en órbita, por lo que los vehículos lanzadores serán cada vez más demandados”, adelanta Kulichevsky. La futura base de lanzamiento en Puerto Belgrano, partido de Coronel Rosales, cercana a Bahía Blanca, se encuentra en una posición que permite colocar satélites de órbita baja geosincrónica, que es la que en general requieren las sondas para observar la Tierra. Para el presidente de VENG, “el proyecto es un gran desafío. No por algo son pocos los países que pueden hacer lanzamientos”. En América Latina sería de vanguardia. Además, añade Actis, el avance tecnológico que genera “impacta en otras industrias como la automotriz. La inversión en ciencia y tecnología derrama en la sociedad y no se limita al proyecto”. El director ejecutivo y técnico de CONAE remarca que “hoy un país como Argentina tiene que seguir apostando en las producciones primarias que vienen del campo, pero no puede depender solo de eso. Si queremos dar un salto cualitativo y cuantitativo de crecimiento, hay que apostar a la ciencia y a la tecnología”. Como ejemplo, Kulichevsky menciona la misión SAOCOM que cuenta con dos satélites con antena radar, tecnología con la que comenzó a trabajar INVAP. Luego de la experiencia, desarrollaron una línea y ahora la mayoría de los radares de control de tránsito aéreo y meteorológico integrados en el país son provistos por esta empresa de avanzada ubicada en Bariloche. “Hicimos una sustitución de importaciones de entre 700 y 800 millones de dólares para radares que antes se compraban afuera”, detalla el ingeniero. Mientras tanto, subraya que el proyecto Tronador es un enorme desafío que implica el trabajo integrado entre distintas empresas e instituciones para lograr resultados que se espera excedan los objetivos específicos: “Tanto el sector espacial como el aeronáutico son desarrolladores de tecnologías, que luego derraman hacia los ámbitos a veces más insospechados de la vida cotidiana”.
El papel estratégico de los SAOCOM
Los fines prácticos y estratégicos de una política espacial pueden visibilizarse a través de la constelación de los dos satélites SAOCOM con antena radar, que sirven para medir la humedad del suelo y asistir en situaciones de emergencias como inundaciones o sequías, en la detección de derrames de hidrocarburos en el mar o registrando el aumento de la productividad de la agricultura. Pero no solo eso: ahora también serán parte del Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación para la Gestión Integral del Agua en el Árido (CeGIAA) en San Juan, creado por el Ministerio de Ciencia con un aporte de 2,8 millones de dólares. En el marco de esta iniciativa, la CONAE, el INTA Regional San Juan y Mendoza, el Centro Regional Andino del Instituto Nacional del Agua, y la Universidad de San Juan buscarán estrategias para enfrentar la crisis hídrica de la región. “SAOCOM aportará información para optimizar el uso del agua y el diseño de políticas en estas condiciones en donde hay una carencia importante de agua”, explica el director ejecutivo y técnico, Raúl Kulichevsky. Además, por segundo año consecutivo, la misión  satelital sirvió de apoyo a la Campaña Antártica de Verano aportando imágenes con el fin de definir las rutas más convenientes entre los hielos para la navegación del rompehielos Almirante Irízar. La capacidad de los satélites SAOCOM de poder dar información sin depender de factores meteorológicos o de la luz solar, son de gran utilidad para este tipo de contribuciones.

Opinión de AgendAR:

En tecnologías estratégicas, un país de mediano desarrollo que quiera seguir siendo un país necesita SIEMPRE una alternativa  propia. El objetivo no es volverse el número uno mundial en ese nicho, tampoco necesariamente ser un competidor importante en TODOS esos nichos. Más modestamente, el objetivo puede ser volverse imposible de eliminar por boicot.
La CONAE hereda esa idea de su fundador original, Conrado Varotto, quien a su vez la aprendió de Jorge Sabato en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Viene dando frutos, la idea. En 1981, cuando Argentina se atrevió a «invadir el backyard nuclear americano», Sudamérica, con su primera exportación de reactores a Perú  (el RP-0 y el RP-10), EEUU contraatacó con un boicot contra la importación por nuestro país del combustible de esos dos reactores, uranio enriquecido al 90%. Con ello no sólo eliminaba la construcción de ambas plantas, sino que también dejaba sin combustible el RA-3 de Ezeiza, en aquel momento la planta de provisión de radiosótopos médicos de medio Cono Sur. La contrajugada de la CNEA fue apalancarse en la posición privilegiada del país como proveedor de trigo de la URSS, y pedirle uranio enriquecido a los soviéticos. De acuerdo con las limitaciones al comercio internacional de uranio enriquecido, estos nos podían vender únicamente uranio con un 19,8% de enriquecimiento en el isótopo físil del uranio, el 235. Lo que hizo rápidamente la CNEA, con muy buena onda y tolerancia por parte de Perú, fue rediseñar ambos reactores, el RP-0 y el RP-10 para funcionar con núcleos de menor enriquecimiento y mayor tamaño, para compensar el bajón concomitante de potencia y de densidad neutrónica. Y así se construyeron, y andan joya, 41 años después. Aprovechando la volada y para ponerse a salvo en su propio parque de reactores de investigación y de producción de radioisótopos, la CNEA los rediseñó todos para este entonces nuevo tipo de combustible. Esta experiencia en rediseño le permitió, en 1987, empezar a tomar encargos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para rehacer «da capo al fine» los reactores de otros países que funcionaban a enriquecido al 90%, un valor considerado de grado militar: no es imposible hacer una bomba atómica de uranio con ese material, aunque saldrá bastante más cara que una bomba común de plutonio 239. Pero otra lección que aprendió la CNEA en 1981 fue que no se puede depender de proveedores externos en algo tan crítico como el uranio enriquecido. En realidad, lo sabía de antes, pero pensaba -con cierta ingenuidad comercial- que los contratos de provisión con EEUU eran imposibles de romper unilateralmente. Sin embargo, por algo todas las centrales nucleoeléctricas activas al momento (sólo Atucha 1, Embalse estaba en construcción) funcionaban a uranio natural, material en el que teníamos autoabastecimiento. ¿Habrían tenido problemas morales o políticos los autodenominados americanos en apagarnos la luz en el AMBA y en el Gran Rosario, en 1981?  Ninguno. Pero no podían, porque éramos autosuficientes en minería, fabricación de dióxido de uranio, su encapsulamiento en pastillas cerámicas y su uso en elementos combustibles metálicos de diseño propio. Los EEUU no tuvieron ningún problema moral en dejar sin radiofármacos a decenas de miles de pacientes cardíacos y oncológicos argentinos, uruguayos, chilenos, paraguayos y brasileños del Sur. Habida cuenta de esto, y como estábamos felizmente agrandados por el éxito en Perú y queríamos seguir exportando reactores, iniciamos (secretamente) el desarrollo de una planta muy pequeña de enriquecimiento de uranio en una quebrada medio perdida en la estepa rionegrina, distante 20 km. del pueblo de Pilcaniyeu, entonces de 400 habitantes. A fines de 1982 «Pilca» empezó a producir, en cantidades minúsculas y con un enriquecimiento bajo. Para llegar a estándares significativos en uranio grado central (3 a 5% de enriquecimiento) y grado reactor (20% de enriquecimiento) lo único necesario era agrandar MUCHO la instalación. Sabiamente, el presidente de la CNEA, Dr. Carlos Castro Madero, la dejó deliberadamente chica, esperó las elecciones de 1983 y cuando las ganó Raúl Alfonsín, le comunicó el hecho. Alfonsín luego se lo comunicó al mundo. El Reino Unido, que nos acababa de ganar una guerra con todo el apoyo de los EEUU, se puso de la nuca. Desde entonces contra el Programa Nuclear Argentino no conspira únicamente el State Department, sino buena parte de las cancillerías de ese club cada vez mayor, la  OTAN. Estos buenos muchachos nos han hundido y retrasado varios proyectos, pero desde 1987 hasta hoy INVAP, mal que les pese, se transformó en el más respetado exportador de reactores nucleares del mundo, con obras terminadas en Perú, Argelia, Egipto, Australia y Arabia Saudita, y en curso en Holanda. Modestamente, hemos venido barriendo bajo la alfombra todas las ofertas de EEUU, Canadá, Corea, Japón, Rusia, Francia, y siguen las firmas. Y todo este camino exportador, más el consumo propio de nuestros reactores en suelo argentino, se hace con uranio enriquecido en otros países. Pedimos, y nos dan el que sea, con tal de que no modernicemos y ampliemos Pilcaniyeu. Lo que obviamente deberemos hacer en cuanto tengamos un mango y un gobierno dispuesto. Y sin objetivos de bombas, sino sólo para poner a salvo de apagón el AMBA por no firmar lo que algunas cancillerías quieren que firmemos, o comprar lo que quieren que no produzcamos, o llevarse sin valor agregado lo que quieren llevarse.  Y también proteger nuestra pequeña flota de pequeños reactores, y las de nuestros actuales y futuros clientes. La credibilidad no se mantiene sola. En el negocio nuclear, la primera zancadilla SIEMPRE es el boicot al combustible. Por eso, a tu cliente le tenés que dar seguridad de provisión desde la Argentina, llegado el caso. Nadie puede vender un caballo si no tiene el pasto. Razón por la cual tenemos que volver a ser autosuficientes en otros insumos estratégicos: en agua pesada, elemento que consumen las Atuchas I y II y Embalse a razón de 35 toneladas anuales. Teníamos la planta de producción más grande del planeta, la PIAP (Planta industrial de Agua Pesada), con capacidad de 180 toneladas anuales. Menem y De la Rúa la cerraron y dispersaron el elenco de operadores, los Kirchner la reconstruyeron, Macri la volvió a cerrar. A fecha de hoy, sigue casi vacía, inactiva y ya bastante deteriorada. La que importamos desde hace 5 años sale 3 veces más cara que la que podríamos producir y exportar en Neuquén. Mientras algún genio elucubra cómo transformar la PIAP en una fábrica de fertilizantes… Nos hemos hecho independientes en diseño y construcción de satélites muy complejos, ya se trate de aparatos de observación de la Tierra, como los SAOCOM 1A y 1B, o de telecomunicaciones, como los ARSAT 1 y 2. Lo que no tenemos es capacidad propia de puesta en órbita baja, entre los 200 y 1000 km de altura, que es el objetivo de los Tronador 1 y 2. Y seguramente sería una insensatez, al menos hoy, tratar de construir los lanzadores de enorme potencia necesarios para llegar a alturas geoestacionarias (35.786 km. sobre el ecuador), como las de los satélites ARSAT. Pero como somos fabricantes y ya exportadores de nuestra tecnología en este tipo de satélites (tenemos a Turkish Aerospece Industries como socio), y ésta es una empresa enorme, tenemos a nuestra disposición todos sus proveedores de puesta en órbita con capacidad geoestacionaria del mundo. Lo que me lleva al objetivo REAL de los Tronador 1 y 2: dado que somos un competidor tecnológicamente avanzado en observación de la Tierra, y esa capacidad es absolutamente dual (de uso civil y también militar), una zancadilla diplomática posible sería dejarnos sin puesta en órbita baja. ¿Una movida semejante excede las capacidades de boicot de países como EEUU o China? Tal vez sí, tal vez no. Pero recordando el caso del uranio enriquecido, el único modo de no tener que averiguarlo por las malas es tener capacidad de lanzamiento propio. Aunque el costo del kg. puesto en órbita por Argentina sea muy superior a la media internacional. Hay que ponerse a salvo. ¿Por qué? La primera medida de la intervención de ARSAT por parte del gobierno de Mauricio Macri fue cancelar los ARSAT 3 y 4. Hoy deberíamos estar por lanzar el 5. Bueno, no lograron matar la criatura, tenemos a Turquía como socio en aparatos geoestacionarios. Los ARSAT 1 y 2 son satélites técnicamente muy convencionales y conservadores, dos verdaderos Ford Falcon. Lo que quería ARSAT es que fueran indestructibles, y atrajeran clientela. La trajeron de dos modos: ambos fierros exportan el 28% de su ancho de banda, y trajeron un socio euroasiático con bolsillos profundos y nada falto de audacia. Por eso, eL GS-1 tendrá la tecnología con la que probablemente habría salido al espacio el ARSAT-6. Si AgendAR tiene un pedido para hacerle a la CONAE es éste: apúrense a poner algo en órbita baja antes de las elecciones. No importa si se trata de un satélite en toda regla o de una caja de zapatos que hace «bip-bip», como el Sputnik soviético en 1957. Que salga el país a la calle a festejar el hecho, como salió cuando se lanzó el ARSAT-1. Tal vez esto es técnicamente imposible. Sin embargo, es políticamente necesario. Si el ganador en 2023 quiere matar los Tronador, lo hará, pero que pague un precio altísimo. Que pierda intención de voto, que deba enfrentar un tsunami en el Parlamento, que se fracture internamente si quiere hacerlo. Se nos ocurren varios campos más donde necesitamos generar hechos irreversibles o casi irreversibles ANTES de las elecciones: homologar y producir los aviones de entrenamiento básico IA-100 Malvina, lo mismo para el helidrón RUAS-160, homologar, fabricar, distribuir y exportar la vacuna anticovid de la UNSAM, y tenemos cuatro o cinco ejemplos más. Pero los dejamos sin enunciar. Basta con que se entienda bien la idea. Hay que ser tecnológicamente autónomos en asuntos estratégicos. Punto.

Daniel E. Arias

Qué se prevé del equipo que acompañará a Scioli en Desarrollo Productivo

Daniel Scioli mantuvo su agenda de reuniones pautadas en Brasilia y volverá el domingo a la noche. En su entorno daban como un hecho que mantendrá a los tres secretarios que venían trabajando con Matías Kulfas. Dos de ellos fueron funcionarios durante su gestión en la provincia de Buenos Aires.

El aún embajador en Brasil recién terminará el próximo fin de semana su actividad en el vecino país y llegará a Buenos Aires el domingo a la noche, por lo que su asunción quedará para la otra semana. En principio, su idea es confirmar la continuidad de los tres secretarios que secundaban a Matías Kulfas. Se trata de los funcionarios a cargo de Industria, Ariel Schale; de Minería, Fernanda Avila: y de Pymes, Guillermo Merediz. Igual, todo dependerá de la conversación final que tenga con el Presidente a su vuelta de la Cumbre de las Américas. Kulfas ya había sufrido la poda de dos áreas clave: las secretarías de Energía y la de Comercio Interior que pasaron -una en septiembre de 2020 y la otra recientemente- a la órbita del ministro de Economía, Martín Guzmán, con lo que perdió el manejo de las tarifas y del control de precios. Las tres áreas con conservó Desarrollo Productivo vienen sosteniendo buenos números, así que no habría motivos funcionales que justificaran modificaciones urgentes. «Varias actividades como la industria, la energía, la construcción y los servicios basados en el conocimiento tuvieron un desempeño expansivo que supera -en algunos casos con creces- los niveles previos a la pandemia», resaltó Kulfas en su criticado texto de renuncia.
No obstante, sería lógico que Scioli -con amplia experiencia de gestión en Provincia y Nación- quisiera desembarcar en el ministerio con sus equipos y gente de confianza. Pero ocurre que dos de los tres secretarios fueron funcionarios suyos y la restante ocupa un lugar en virtud de un acuerdo con los gobernadores del PJ, así que no tendría mucha lógica un cambio. «En principio, los secretarios siguen», confirmaban cerca de Scioli.
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El área clave es la secretaría de Industria, Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa -tal su nombre completo- que encabeza Schale. Este funcionario ocupó la subsecretaría de Industria con rango de viceministro de Producción en la gobernación de Scioli entre 2008 y 2010, desde donde se fue al área de comercio exterior de la Cancillería. En Producción reportaba a Martín Ferré, actual director del Banco Nación y un histórico del sciolismo.
 
Si bien los números del crecimiento de la industria siguen siendo positivos, Schale también está a cargo de cerrar o abrir el grifo del comercio exterior. La vicepresidenta Cristina Kirchner criticó el viernes lo que consideró un «festival de importaciones» en marcha que pone en riesgo el nivel de reservas. Al mismo tiempo, sectores industriales se quejan de que el Gobierno no les permite acceder a insumos importados para continuar con la producción. En ese sentido, es un área en un momento turbulento.
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El secretario de la Pequeña y Mediana Empresa y los Emprendedores, Guillermo Merediz, es un economista que también se desempeñó en la administración sciolista, pero siempre de la mano del actual canciller Santiago Cafiero, quien ocupó diversos cargos en la provincia de Buenos Aires entre 2007 y 2015. Cafiero no sólo mantiene esta relación histórica con el embajador en Brasil sino que es el funcionario de mayor cercanía a Alberto Fernández. Difícil que Scioli piense en cambiar de secretario del área.
Kulfas contó en su renuncia que el área tiene como objetivo especial crear un régimen laboral especial para micro y pequeñas empresas, con el fin de formalizar derechos laborales de los cuatro millones de trabajadores informales que hay en el país. El argumento es que a esos pequeños emprendimientos no se les puede exigir los mismos requisitos que a las empresas grandes y que, en definitiva, termina siendo el Estado quien se hace cargo de las jubilaciones de esos trabajadores informales. Habrá que ver si Scioli mantiene la propuesta para su gestión. La tercera secretaría es la de Minería, otra área clave, que desde el inicio Fernández cedió a gobernadores de provincias con recursos minerales. Primero estuvo a cargo de Alberto Hensel, un dirigente vinculado al gobernador de San Juan, Sergio Uñac, la provincia que acumula mayores inversiones en el rubro. A la mitad exacta de mandato, el 10 de diciembre de 2021, Hensel se fue para ocupar el puesto de ministro de Gobierno en San Juan y lo reemplazó la abogada catamarqueña Fernanda Avila, quien venía trabajando como asesora legal del gobernador Raúl Jalil. Cuidadoso como es con sus relaciones con el peronismo, es lógico que Scioli busque mantener este acuerdo del Gobierno con los gobernadores de provincias mineras y no modifique el esquema en un terreno en crecimiento y en el que se esperan inversiones récord para los próximos años, especialmente en los rubros de cobre y de litio. Con los tres secretarios confirmados, las dudas pasaban acerca de si Scioli sostendría también los esquemas presentados por Kulfas a futuro como el plan «Argentina Productiva 2030», lanzado a fines de marzo, que planteaba un objetivo anual de creación de 12 mil empresas formales y 220.000 empleos, reducción de  la pobreza en un millón de personas y ajustar la brecha de la oferta del empleo entre el área metropolitana y las provincias. Scioli todavía no tuvo mucho tiempo de ponerse en tema. Le pidió al Presidente cumplir con la agenda que tenía pautada en Brasilia con reuniones empresariales, además de la necesidad de resolver algunas cuestiones personales. Estará en Buenos Aires el domingo a la noche, poco después de que vuelva Fernández de la Cumbre de las Américas, quien probablemente aterrizará el viernes a última hora. Quedará en manos del Presidente resolver el momento de la asunción, probablemente el lunes 13, entonces Scioli recién ahí terminará de confirmar sus planes para un ministerio que buscará mostrar funcionando a pleno.

Primeros datos del Censo 2022: somos más de lo que se creía, y en promedio más viejos

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El periodista consulta a los expertos sobre los datos provisorios del Censo 2022. Y, previsiblemente, los datos que confirman las tendencias -menor fecundidad en las mujeres, un «envejecimiento» que se fefleja en los números relativos de adultos mayores y de jóvenes-, que ya se tomaban como guías se los considera definitivos. La sorpresa -que somos bastante más que lo que se pensaba- «hay que esperar los resultados definitivos». Es muy humano, y no se necesita un censo para descubrirlo.
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¿Somos más o menos pobres que hace una década? ¿Las amenazas sobre el financiamiento de la salud pública y el sistema previsional están más cerca de convertirse en una pesadilla social? ¿Es irreversible la estructura socioeconómica que se fue formando en los últimos años? Estos son algunos de los interrogantes a los que se podrá responder con los resultados del Censo Nacional del 19 de mayo.
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Esos datos servirán para reafirmar o corregir las percepciones sobre las tendencias poblacionales de largo plazo, que impactan en la economía lenta, pero inexorablemente.
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Revisión
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La primera nota discordante fue el total de la población que las cifras provisorias arrojaron a las pocas horas, en una escueta información que el INDEC comunicó: 47.327.407, de los cuales casi 53% resultaron ser mujeres y 47%, varones.
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Si estas cifras se confirman en agosto, cuando el INDEC
prometió que daría a conocer los cómputos completos, estaríamos frente a un quiebre en la tendencia que se venía dando en el país y luego en toda la región desde mediados del siglo pasado.
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En el período 2001-2010 el crecimiento demográfico fue de algo más del 1% anual, una cifra que  que en los once años y medio siguientes se habría elevado casi 30%: 1,4% anual. Vale utilizar el potencial en este caso porque las diferencias son tan llamativas que merecen la espera para su confirmación: o se midió mal, o hubo una sorpresa con algún factor imprevisto.
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De todos modos, proyectando este solo dato, IDESA advirtió que la performance económica del país en estos casi doce años (2010-22) fue mucho peor de lo estipulado: contra un crecimiento total del PBI de 0,2% anual (2,5% en total) el aumento de la población la rebasó en 1,2% anual, por lo que, en realidad, el ingreso por habitante habría caído casi 15% en ese período.
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Además, el informe de la entidad destaca que si la población total y la población ocupada en el mercado laboral (que también creció al 1,4%) crecieron a una tasa mucho mayor que el modesto aumento en la producción de bienes y servicios, indica que los otros dos factores determinantes del desarrollo –capital (inversión) y eficiencia– hicieron una contribución negativa a la producción.
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“Se produce así una caída de la productividad, ya que la cantidad de bienes y servicios crece menos que la población. Esta es la clave para explicar la decadencia económica y la persistencia estructural de la pobreza”, explica.
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Bajo la lupa
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Alejandro Piscitelli Murphy, director del Departamento de Sociología de la UCA y profesor de Sociología de la UADE, tiene reparos con respecto a las cifras provisorias dadas a conocer. “El crecimiento de la población se da por aumento vegetativo o por saldo migratorio. No parecería que ninguno de los dos aspectos haya tenido un salto cualitativo para romper la tendencia anterior”, subraya.
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Sin embargo, Piscitelli destaca que cuando sí haya datos certeros se podrá tener un mapa de la distribución territorial de la población, un factor que sí cree que se habrá modificado. El otro dato que cree se confirmará es el del envejecimiento de la población, que marca un dato clave para las políticas públicas. “Modifica toda la agenda y no sólo por un tema de recursos destinados a la salud, sino que afecta el consumo, aspectos inmobiliarios, de transporte, previsional e incluso de nuevas fuentes de trabajo para enfrentar esta nueva configuración.
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El otro indicador que fue cambiando el mapa humano es el de la baja continua de la fecundidad. Para Rafael Rofman, Director del Programa de Protección Social de CIPPEC, cree que el número definitivo será menor que el provisorio porque se asume que el universo es parecido, pero hace tiempo que la fecundidad no solo no subió, sino que bajó bastante. “No es lógico que haya subido. Ni que la migración haya cambiado mucho”, arriesga.
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Sobre el tema previsional, otras de los temas sensibles a los cambios demográficos, enfatiza que el impacto es a largo plazo, pero, en cambio, si el censo verifica que hubo una aceleración de la caída de la fecundidad, se acelerarán los cambios, entre ellos una revisión más rápida del sistema previsional en crisis.
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Menos y más
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Rofman sostiene que entre 2015 y 2020 la fecundidad bajó un 33% en todo el país. “Es muchísimo. Y todos los indicadores que tenemos dicen que se concentró en los lugares más pobres con baja de 2/3 sobre las madres adolescentes. Eso sí altera la política de educación porque cambia la demanda”, remarca.
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¿Una buena noticia para los gobernadores, acosados por las carencias del sistema educativo? Si, parcialmente porque también junto con ese achicamiento del gasto crecen otros vinculados con el envejecimiento. En la ocupación, esta merma en la fecundidad impulsa a más mujeres a continuar sus estudios o demandar un empleo formal, pero queda la otra respuesta del mercado: la demanda por sus servicios. Una asignatura pendiente ya que en la población económicamente activa (PEA) casi no se alteró en la cantidad de empleos formales privados.
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Otro dato interesante para confirmar es si el crecimiento de la población se aceleró en las áreas de ciudades chicas y medianas (entre 20.000 y 50.000 habitantes) en desmedro de las grandes urbes, como el conurbano bonaerense. “Esto tiene que ver con que el modelo de desarrollo que fue muy fuerte hasta 1970 perdió impulso. Antes la gente emigraba a centros industriales y ahora, eso cambió: el sector más pujante es el agro y sus áreas de servicio”, concluye.
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Gestión y pensión
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El que la población de adultos mayores crezca en proporción cada vez más es un dato a tener en cuenta y una tendencia irreversible. A su juicio, Pablo Comelatto, investigador del Centro de Estudios de Población (CENEP) y docente de Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), esta tendencia de desaceleración en la tasa de crecimiento en América Latina se empezó a mostrar en los países que hace más de medio siglo cambiaron sus indicadores: Argentina, Chile, Uruguay y Cuba, que empezaron lo que se denomina la “transición demográfica”.
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“El envejecimiento es el tema por excelencia en estas cifras. En 2010, la población mayor de 65 años ya pasaba el 10% y ese porcentaje debería aumentar en esta medición, con su impacto en muchos aspectos: transferencias de recursos al sector de adultos mayores, además del efecto en el sistema previsional. Si no hay cambio en la informalidad laboral, es muy relevante el envejecimiento”.
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En Arabia Saudita usan una tecnología argentina con código QR para identificar las carnes

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Por primera vez y gracias a la tecnología blockchain, desde abril pasado los consumidores de carne vacuna en Arabia Saudita pueden acceder a información acerca del origen de un corte argentino, escaneando, a través de sus celulares, un código QR dispuesto en el envase al vacío. En rigor, lo pueden hacer con cortes por unas seis toneladas que exportó Pilagá Carnes, de Cabaña Pilagá, que emplean esa tecnología. Esto es posible por la plataforma Carnes Validadas, que permite gestionar y transferir los datos originados en los distintos eslabones de la cadena, desde la genealogía hasta el consumidor. Nicolás Belestrini y Diego Heinrich fundaron la plataforma pensando en una startup tecnológica que represente una suerte de «Linkedin para las carnes». Según contaron los directivos del emprendimiento que nació en mayo del 2019, nunca antes se había logrado trazar una cabeza de ganado desde el inicio de la cadena hasta el final usando tecnología blockchain. Entre los datos que los consumidores pueden acceder a través de la plataforma están: la raza del animal, datos genealógicos, sistema productivo de los establecimientos, certificaciones, edad y peso promedio de los animales e información acerca de los integrantes de la cadena. «Representa un hito histórico para las cadenas de suministro alimentarias en la Argentina, y aún más importante, un antes y después en la evolución, digitalización y modernización de las cadenas de suministro ganaderas en Latam”, indicaron. Dos años atrás, Heinrich, CEO de la compañía, explicó de qué se trata la plataforma: “Nuestra visión es desarrollar una red de creación de valor en la cadena de la carne Argentina, integrada por empresas de los diferentes eslabones, en la que cada una hace su aporte. Esto se logra mediante el soporte tecnológico basado en blockchain de Carnes Validadas, capaz de dar transparencia, claridad y confianza al proceso de producción de carne, desde la genealogía hasta el consumidor”. Asimismo dijo que su objetivo es dar transparencia y claridad y descomoditizar mediante la diferenciación al proceso de producción de carnes y así lograr un mejor posicionamiento de mercado, que permita captar mayor valor final. La cabaña Pilagá, a través de Pilagá Carnes, hizo la venta a Arabia Saudita, que llegó el 14 de abril pasado. “La primera exportación de Pilagá Carnes se concretó de manera exitosa, y constó de 11 cortes de carnes Premium enfriadas sin hueso y con hueso, las que comenzaron a ser comercializadas en toda la Región GCC por nuestro partner comercial Premium Foods Trading Co”, dijo la empresa en Twitter.

EE.UU.: fondos por US$ 4.300 millones para dejar de importar uranio de Rusia

La administración de Joe Biden suma apoyos en el Congreso para aprobar fondos destinados a comprar uranio a proveedores nacionales.

La Administración Biden está presionando a los legisladores para que apoyen un plan de US$ 4.300 millones para comprar uranio enriquecido directamente a productores nacionales, con el fin de que Estados Unidos deje de importar de Rusia el combustible para reactores nucleares. Funcionarios del Departamento de Energía se han reunido con personal clave del Congreso, donde dijeron que el financiamiento se necesita con urgencia, señaló la fuente, un funcionario del gobierno, que no estaba autorizado a discutir públicamente la información. Los funcionarios de energía argumentaron que cualquier interrupción en el suministro de uranio enriquecido ruso podría causar interrupciones operativas en los reactores nucleares comerciales, según la persona. Los participantes de la industria estadounidense de energía nuclear también han sido informados sobre la propuesta, señaló otra persona familiarizada con los detalles. El plan requiere la aprobación del Congreso. El objetivo de la propuesta es estimular el desarrollo de un mayor enriquecimiento nacional y otras medidas necesarias para convertir el uranio en combustible para reactores, dijo la persona. Se crearía un comprador gubernamental que adquiriría directamente el uranio enriquecido, incluido el tipo utilizado en una nueva clase de reactores avanzados que se está desarrollando actualmente. Sin embargo, no será fácil para EE.UU. poner en marcha la industria nacional del uranio. El país solo cuenta con una planta comercial de enriquecimiento, una planta en Nuevo México propiedad de Urenco Ltd., un consorcio británico-alemán-holandés. Las conversaciones se producen en un momento en que el Gobierno de Biden contempla la posibilidad de imponer sanciones a las importaciones de uranio enriquecido de Rusia en respuesta a la invasión de Ucrania por parte del Kremlin, al tiempo que considera la posibilidad de que Rusia también decida detener las importaciones. Rusia representó el 16,5% del uranio importado por EE.UU. en 2020 y el 23% del uranio enriquecido necesario para alimentar los reactores nucleares comerciales estadounidenses. La propuesta encaja con la legislación presentada a principios de este año por el senador Joe Manchin, demócrata de Virginia Occidental, que es un voto decisivo clave, y el Senador Jim Risch, republicano de Idaho, que autorizaría miles de millones de dólares en fondos para aumentar las capacidades de enriquecimiento de uranio del país. Entre las empresas que podrían beneficiarse de este plan se encuentran Centrus Energy Corp, la empresa con sede en Bethesda, Maryland, que está construyendo una planta de enriquecimiento en Ohio, y ConverDyn, una empresa conjunta de Honeywell International Inc. y General Atomics que presta servicios de conversión de uranio.

Brasil inició conversaciones con el OIEA sobre uso de combustible nuclear en un submarino

Viena, 6 jun (EFE).- Brasil ha iniciado el proceso para debatir con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) un arreglo especial para usar en el futuro material nuclear bajo salvaguardias (controles) para la propulsión de submarinos militares, informó el director general del OIEA, el argentino Rafael Grossi, al inicio de una reunión de la Junta de Gobernadores del organismo. «A finales de mayo, Brasil, la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (ABACC) y la Secretaría (del OIEA) mantuvieron las primeras conversaciones sobre este acuerdo, y está previsto celebrar otra reunión antes de que finalice el año», explicó Grossi ante la Junta. En declaraciones a prensa, el director general agregó que se trata «del inicio del proceso», ya que Brasil «ha invocado formalmente el artículo, diciendo que tiene la intención de excluir en el futuro algún material para este propósito (la propulsión nuclear)». «Estamos iniciando el proceso para trabajar en los acuerdos especiales para que puedan hacer esto. Es la primera vez que se hace algo así. Creo que vamos a tener una interesante convergencia sobre asuntos legales y técnicos», agregó Grossi. Brasil firmó en 2008 un acuerdo con Francia para el desarrollo del Álvaro Alberto, el primer submarino nuclear del país sudamericano, que es construido por la empresa estatal brasileña ICN para ser entregado a partir de 2031.

Informe desde Davos: saliendo de la globalización

«DAVOS – La primera reunión del Foro Económico Mundial en más de dos años fue marcadamente diferente de las muchas conferencias previas de Davos a las que asistí desde 1995. No se trató simplemente de que la nieve brillante y los cielos despejados de enero fueran remplazados por pistas de esquí vacías y una llovizna de mayo lúgubre. Fue, más bien, que un foro tradicionalmente comprometido con la defensa de la globalización estaba preocupado principalmente por los fracasos de la globalización: cadenas de suministro alteradas, inflación de los precios de los alimentos y de la energía y un régimen de propiedad intelectual que dejó a miles de millones de personas sin vacunas contra el COVID-19 simplemente para que unas pocas compañías farmacéuticas pudieran ganar miles de millones de dólares en ganancias adicionales.

Entre las respuestas que se propusieron para estos problemas figuran “repatriar” la producción o “instalarla en países confiables”, e implementar “políticas industriales destinadas a aumentar las capacidades de producción de los países”. Atrás quedaron aquellos días en que todos parecían estar trabajando para un mundo sin fronteras; de repente, todos reconocen que por lo menos algunas fronteras nacionales son esenciales para el desarrollo económico y la seguridad.

Para quienes alguna vez defendían una globalización sin restricciones, este volte face ha resultado en una disonancia cognitiva, porque el nuevo conjunto de políticas propuestas implica que las reglas de larga data del sistema de comercio internacional se quebrarán o se romperán. Incapaces de reconciliar la instalación de la producción en países confiables con el principio de libre comercio no discriminatorio, la mayoría de los líderes empresariales y políticos en Davos apelaron a perogrulladas.

Prácticamente no hubo un examen de conciencia sobre cómo y por qué las cosas han salido tan mal, o sobre el razonamiento errado e híper-optimista que prevalecía durante el apogeo de la globalización.

Por supuesto, el problema no es sólo la globalización. Toda nuestra economía de mercado ha dado pruebas de falta de resiliencia. Es fabricar autos sin ruedas de auxilio –reduciendo unos pocos dólares del precio, sin preocuparnos demasiado por las exigencias futuras-. Los sistemas de «inventario justo a tiempo» eran innovaciones maravillosas mientras la economía enfrentaba alteraciones menores; pero terminaron siendo desastrosos frente a los cierres por el COVID-19, creando cascadas de escasez de oferta (como cuando una carencia de microchips condujo a una falta de coches nuevos).

Como advertí en mi libro de 2006, Making Globalization Worklos mercados son nefastos a la hora de “valorar” el riesgo (por la misma razón que no ponen precio a las emisiones de dióxido de carbono).

Consideremos el caso de Alemania, que eligió que su economía dependiera de los suministros de gas de Rusia, un socio comercial claramente poco confiable. Ahora, enfrenta consecuencias que eran predecibles y que fueron .

Como reconocía Adam Smith en el siglo XVIII, el capitalismo no es un sistema autosuficiente, porque hay una tendencia natural hacia el monopolio. Sin embargo, desde que el presidente norteamericano Ronald Reagan y la primera ministra británica Margaret Thatcher introdujeron una era de “desregulación”, la creciente concentración de mercado se ha vuelto la norma, y no sólo en sectores de alto perfil como el comercio electrónico y las redes sociales.

La desastrosa escasez de alimento para bebés en Estados Unidos esta primavera fue en sí misma el resultado de la monopolización. Después de que se obligara a Abbott a suspender la producción por cuestiones de seguridad, los norteamericanos pronto se dieron cuenta de que sólo una compañía es responsable de casi la mitad del suministro en Estados Unidos.

Las ramificaciones políticas de las fallas de la globalización también quedaron al descubierto en Davos este año. Cuando Rusia invadió Ucrania, el Kremlin fue condenado casi universalmente y de inmediato. Pero tres meses después, los mercados emergentes y los países en desarrollo (EMDC por su sigla en inglés) han adoptado posturas más ambiguas. Muchos apuntan a una hipocresía de Estados Unidos a la hora de exigir responsabilidad por la agresión de Rusia, considerando que el país invadió Irak bajo falsas pretensiones en 2003.

Los EMDC también enfatizan la historia más reciente de nacionalismo de vacunas por parte de Europa y Estados Unidos, que se sostuvo a través de  de la Organización Mundial de Comercio que les fueron endilgadas hace 30 años. Y ahora son los EMDC los que están soportando la carga de precios de alimentos y energía más elevados. Estos desarrollos recientes, combinados con injusticias históricas, han deslegitimado la defensa occidental de la democracia y del régimen de derecho internacional.

Sin duda, muchos países que se niegan a respaldar la defensa de la democracia que hace Estados Unidos no son democráticos. Pero otros países sí lo son y la posición de Estados Unidos al frente de esa lucha se ha visto minada por sus propios fracasos –desde el racismo sistémico y el coqueteo de la administración Trump con regímenes autoritarios hasta los persistentes intentos del Partido Republicado de anular la votación y desviar la atención de la insurrección del 6 de enero de 2021 en el Capitolio de Estados Unidos.

La mejor manera de proceder para Estados Unidos sería mostrar una mayor solidaridad con los EMDC ayudándolos a gestionar los crecientes costos de los alimentos y de la energía. Esto se podría hacer reasignando los derechos especiales de giro (el activo de reserva del Fondo Monetario Internacional) de los países ricos y respaldando una fuerte eximición de la Propiedad Intelectual por el COVID-19 en la OMC.

Asimismo, los altos precios de los alimentos y de la energía probablemente causen crisis de deuda en muchos países pobres, agudizando aún más las desigualdades trágicas de la pandemia. Si Estados Unidos y Europa quieren mostrar un verdadero liderazgo global, tendrán que dejar de ponerse de lado de los grandes bancos y acreedores que incitaron a los países a tomar más deuda de la que podían pagar.

Después de cuatro décadas de defender la globalización, es claro que los asistentes a Davos gestionaron mal las cosas. Prometieron prosperidad para los países desarrollados y en desarrollo por igual. Pero mientras los gigantes corporativos en el Norte Global se volvieron ricos, los procesos que podrían haber beneficiado a todos generaron en cambio enemigos en todas partes. La “economía de derrame”, el argumento de que enriquecer a los ricos automáticamente favorecería a todos, fue una estafa –una idea que no estaba respaldada ni por la teoría ni por la evidencia.

La reunión de Davos de este año fue una oportunidad perdida. Podría haber sido una ocasión para reflexionar seriamente sobre las decisiones y las políticas que llevaron al mundo adonde está hoy. Ahora que la globalización ha alcanzado la cima, sólo nos queda esperar que gestionemos su caída mejor de lo que gestionamos su ascenso

Joseph Stiglitz

Comentario de AgendAR:

Creemos que lo que dice en esta columna el Premio Nobel de Economía 2001 es cierto. Pero incompleto. La etapa de la globalización que comenzó en los ´70 del siglo pasado con la «Revolución Conservadora» de Reagan y Thatcher, y que tuvo su apogeo entre, aproximadamente, 1980 y 2008 con la simbiosis entre las economías de EE.UU. (sus empresas transnacionales, para ser más precisos) y de China, ha terminado. Y la guerra en Ucrania le dio el golpe de gracia. Teniendo eso presente, es necesario dejar claro también que no se volverá al «capitalismo renano» y los Estados de Bienestar que marcaron en Occidente las tres décadas previas. No existen las máquinas del tiempo… Esas sociedades se desarrollaron bajo la «coexistencia pacífica» de las dos Grandes Potencias: EE.UU. y la URSS., que acordaron pelear sus guerras en el «tercer mundo». En Latinoamérica, por ejemplo. Nos interesa señalar eso porque estamos entrando en una situación internacional anárquica, donde los países militarmente débiles -como el nuestro- necesitan evaluar su situación con mucho cuidado. En la América del Sur, las dos economías más grandes, la de Brasil y la de Argentina (sí, somos el otro «grande» de la región, a pesar de nuestras crisis y bajo crecimiento) estamos en situación similar: China es uno de nuestros principales clientes, proveedores e inversores. Y estamos sujetos a Estados Unidos por multitud de lazos económicos y políticos. En el marco de la Guerra Fría II, que es el de la etapa que ahora se afirma, nos conviene estar unidos, entre nosotros y con Brasil, y ser prudentes.

A. B. F.