El grupo australiano Fortescue visitó IMPSA, uno de los provedores para el proyecto de hidrógeno verde
Soja: una empresa argentina ya tiene el 65% del mercado de inoculantes de Sudáfrica. Y avanza en 9 países más
«El superávit comercial es récord, pero el drenaje de dólares no cesa»
Reservas internacionales del BCRA, en millones de dólares
De hecho, este mismo Centro concluía a fines del año pasado que “pese a la bonanza de las exportaciones durante el gobierno del Frente de Todos, las reservas internacionales se redujeron en 2.000 millones de dólares, con un crecimiento en 2021 de apenas 3.400 millones”. Desde MATE plantean en este sentido, en su informe de esta semana, que “el problema de fondo, persiste: el país no logra contener las divisas que genera su comercio exterior. Si no se van por pagos de deuda del sector público, se van por fuga y desendeudamiento del sector privado”.
De hecho, utilizando como método de análisis el balance cambiario en lugar del balance de pagos, desde MATE sostienen que desde los inicios del actual gobierno, el saldo de bienes por 28.000 millones de dólares fue consumido en su totalidad por el déficit de servicios por 8.000 millones de dólares, así como por deuda del sector público y deuda del sector privado junto a fuga de capitales, que, en el caso de estos dos últimos ítems, totalizaron 17.000 millones de dólares.»
“Restricción eterna” era la frase que acuñó el célebre Aldo Ferrer para referirse a la condición estructural argentina de falta de dólares, debido a que las necesidades de divisas para atesoramiento, industria, turismo emisivo, y de pago de deuda externa, son mayores a los dólares que puede generar el país, fundamentalmente a través de la exportación de sus productos primarios.
Hoy, cuando se mantienen las restricciones impuestas desde el gobierno de la alianza Cambiemos para el acceso a dólares de gran parte de los ciudadanos, y el superávit comercial bate records, la falta de divisas se mantiene, con la particularidad de que se explica mayormente por grandes firmas privadas a las que se les permite un “seguro de cambio” de acceso con bajas restricciones a dólares con las menores cotizaciones del mercado, para abonar deudas que en muchos casos es incluso intrafirmas.
Principales componentes de la variación de reservas en el bimestre enero-febrero 2022:
Comentario de AgendAR:
La «formación de activos externos», como se denomina técnicamente en los balances del Banco Central, o «fuga de capitales», como se llama en el lenguaje común, es un fenómeno que lleva muchas décadas en nuestro país. En el plano individual, los departamentos en Punta del Este que crecieron en la década de 1950, muestran continuidad con las inversiones en Miami que empiezan a crecer en la de 1990. Pero los los gastos en el exterior de individuos no son, ni de lejos, el factor más importante. En la economía moderna, los grandes capitales pertenecen a sociedades con sedes en diversos países, o a fondos de inversión. Y «fuga de capitales» es el nombre que refleja muy bien las consecuencias, pero crea una imagen engañosa: que se trata de movimientos clandestinos. En realidad, son fondos propios que se trasladan con el clic de mouse, y se registran como transferencias bancarias habituales. Pero hay un elemento de nuestra realidad actual que agrava mucho el problema: la alta «brecha cambiaria». Es un fuerte incentivo para que el importador sobrefacture, y el exportador subfacture, para quedarse con divisas «en negro», que las pueden vender mucho más caro que los pesos que le cambia el BCRA. O dejarlos depositados en el exterior. Pero aún dejando de lado lo delictivo, hay otro problema al que Blejmar alude con indignación: «grandes firmas privadas a las que se les permite un “seguro de cambio” de acceso con bajas restricciones a dólares con las menores cotizaciones del mercado«. Las «menores cotizaciones» son las del dólar oficial, el legal, en conraposición al «dólar blue». ¿Está el condiciones el gobierno, el Estado, de controlar cada compra, cada pago al exterior, y decidir si es una decisión de negocios acertada o no? Lo dudamos. Pero, atención, somos conscientes que hoy esa «brecha cambiaria» es ineludible. Ir a un mercado libre, como intentó hacer el gobierno de Macri a los pocos días de asumir -y luego terminó imponiendo restricciones- hoy implicaría una devaluación gigantesca, que destruiría el aparato productivo y la economía de las familias. No hay respuestas fáciles.Argentina y Bolivia acordaron la provisión de gas para este invierno. Y coordinación en la cadena del litio
La visita a nuestro país del presidente boliviano, Luis Arce, aceleró las negociaciones por la provisión de gas. Bolivia mantendría el mismo volumen que despachó en el invierno pasado, y se firmaría una intención de enviar más gas, en caso de que su comprador principal, Brasil, no lo necesite. Además, los presidentes Fernández y Arce acordaron concretar una reunión técnica en Argentina entre Y-Tec y Yacimientos de Litio Boliviano, en mayo, para avanzar en negociaciones sobre el litio.
En cuanto al precio del gas, al ser un contrato cuyo precio está atado a los valores internacionales del petróleo, la Argentina pagará más en comparación con lo que estimaba a comienzo de año. Sin embargo, significaría un ahorro significativo en comparación con los precios que debe desembolsar por el gas natural licuado (GNL) que se importa por barco. Según fuentes oficiales, Bolivia entregará en el invierno (en el pico de demanda) 14 millones de metros cúbicos diarios (m3/d), el mismo volumen que en 2021. Sin embargo, habrá dos precios escalonados. Por los primeros 10 millones de m3/d, se pagarán entre US$ 8 y US$ 9 el millón de BTU, mientras que por los 4 millones restantes, el precio se duplica y podría alcanzar los US$ 18. Adicionalmente, Bolivia le dará prioridad a la Argentina para entregar 4 millones de gas extra y alcanzar un volumen de 18 millones, si Brasil no los necesita, a un precio también de US$ 18. “El país tendría prioridad ante cualquier empresa privada de Brasil. Se firmará por estos 4 millones de m3/d un contrato interrumpible”, explicaron en el Gobierno. El año pasado, la Argentina pagó en promedio US$ 6 el millón de BTU por el gas de Bolivia y, para este invierno, la Secretaría de Energía había estimado un precio promedio de US$ 7,50. En el verano no se pensaba que Rusia finalmente invadiría Ucrania y que el valor del GNL se dispararía por arriba de US$ 40, aún más de lo que ya lo venía haciendo a fines del año pasado, por la salida de la pandemia y la mayor demanda internacional. Sobre lo que la Argentina se ahorra si ese gas llegara por buque, el Gobierno calcula que cada metro cúbico extra que entrega Bolivia es un ahorro de US$ 9.000, si se considera un precio de GNL en alrededor de US$ 35. “El precio del gas boliviano responde a una indexación a los precios internacionales del petróleo y derivados con rezago. … La oferta boliviana ha mejorado recientemente gracias a las mayores lluvias en Brasil”, explica en un informe Fernando Navajas, economista jefe de FIEL. La confirmación de que Bolivia se comprometerá a entregar 14 millones de m3/d fue festejada en el Gobierno, ya que se temía que el gobierno de Arce disminuyera a 10 millones el volumen debido a la declinación de producción de sus pozos gasíferos y a la mayor demanda por parte de Brasil. De hecho, en 2020, Bolivia entregó 20 millones de m3/d en el invierno, pero disminuyó 30% su oferta en 2021, lo que obligó al país (entre otras causas) a traer el segundo buque regasificador a Bahía Blanca. En el invierno, la demanda total de gas aumenta de un promedio de 130 millones a 180 millones de m3/d. Según las proyecciones de la Secretaría de Energía, se estimaba cubrir ese consumo con un 73% de producción nacional (cuyo precio es de alrededor de US$ 4,50 el millón de BTU), 9% por parte de Bolivia y el 18% restante con GNL, aunque este cálculo cambió por la disparada de precios internacionales y la escasez de reservas en el Banco Central. La Argentina tiene emplazados dos buques que regasifican el GNL que llega por buques. Uno está en el puerto de Escobar, que tiene un máximo de capacidad de regasificación de 22 millones de m3/d, y el otro en Bahía Blanca, que puede regasificar hasta 15 millones. Al momento, la empresa estatal Ieasa (ex-Enarsa), encargada de los detalles de la negociación con Bolivia y de las compras de GNL, adjudicó ocho buques (cinco para Escobar y tres para Bahía Blanca) por valores de entre US$35 y US$ 45 el millón de BTU. La operación le costó al Tesoro alrededor de US$ 800 millones, cuando el año pasado había pagado US$ 1.100 millones por los 56 barcos que adjudicó para todo el invierno. Para este año, el Gobierno esperaba contratar 74 buques, pero, dados los nuevos valores del GNL, se calcula que, con suerte, se podrán comprar 50 cargos, lo que hará que falta gas en el invierno, ya que la actividad económica es mayor a la del año pasado. Declaración conjunta El presidente Alberto Fernández y su par boliviano acordaron “avanzar en la consolidación de la agenda energética bilateral, la cual conlleva, entre otros puntos, garantizar el suministro de gas en volúmenes significativos para la presente gestión”, según indicó el Ministerio de Economía en un comunicado. Los presidentes coincidieron en la importancia de realizar acciones concurrentes para que el contrato de compra venta de gas natural entre YPFB (la petrolera estatal de Bolivia) e Ieasa refleje un nuevo régimen de entrega, que garantice 14 millones de m3/d y priorice al país con volúmenes adicionales en el período de invierno en función de la disponibilidad. Además, se acordó “el cese de derechos y obligaciones antes de la gestión 2025, a cuyo efecto encargaron a los ministerios y entidades responsables concretizar los documentos correspondientes”. “Finalmente, acordaron avanzar en el análisis de las oportunidades de inversión para YPFB en Vaca Muerta y trabajar de manera conjunta en la identificación de alternativas de suministro de hidrocarburos líquidos en procura de la seguridad energética de ambos estados”.Las universidades argentinas que están entre las mejores del mundo, según el ranking QS
La Universidad de Buenos Aires (UBA) escaló nuevas posiciones en el prestigioso ranking QS que clasifica las mejores casas de estudios en el mundo. Otras universidades argentinas, públicas y privadas, también están en ese listado.
Los datos surgen del listado anual elaborado por la consultora internacional Quacquarelli Symonds, que además segmenta las mejores universidades por cada especialidad. Del informe se desprende que cinco disciplinas de la UBA ascendieron a los más altos escalafones y se ubicaron dentro de los primeros 50 puestos de sus categorías. Las disciplinas de Lenguas Modernas (25°), Antropología (32°), Ingeniería en Petróleo (36°), Sociología (39°) y Derecho (40°) que se dictan en la UBA se ubicaron en el selecto grupo reconocido por su excelente nivel académico.El estudio comparó 51 áreas académicas de 1543 universidades de 88 paísesTambién las privadas Además de esta universidad pública, el informe mostró que las privadas argentinas en general mejoraron su rendimiento. La Universidad Católica Argentina (UCA) y la Universidad de Palermo (UP) mantuvieron sus posiciones en las áreas de Arte y Diseño mientras que la Torcuato Di Tella ingresó por primera vez al top 200 de las mejores para cursar Política y Estudios Internacionales. “La edición de este año ofreció resultados alentadores para la educación superior en la Argentina. Como país goza de claras fortalezas en las Artes y las Humanidades, con el departamento de Lenguas Modernas de la UBA, de clase mundial, como el mejor ejemplo”, destacó el informe de QS. En el ranking 2022 de QS, 16 universidades de la Argentina lograron un lugar destacado en los listados publicados, y duplicaron el número de la edición anterior. Agricultura fue la asignatura con mayor representación de instituciones del país (8 en total), seguida por Medicina, Derecho, Química, y Física y Astronomía. Argentina está presente entre las mejores 200 casas de estudio del mundo en 26 disciplinas. La UBA, por su lado, predominó sobre el resto de las universidades locales y se mantiene como líder del país en la educación superior. La UBA tiene dos ventajas, su excelente reputación global entre académicos y empleadores y una producción científica que excede ampliamente al de otras universidades del país. De acuerdo con datos de la editorial científica Elsevier, una de las mayores del mundo, aproximadamente dos de cada 10 publicaciones científicas de la Argentina tienen a investigadores de la UBA entre sus autores. Entre sus diversas disciplinas la UBA engloba a más de 320.000 estudiantes de grado y más de 30.000 de posgrados. El rector de la institución, Alberto Barbieri, celebró el reconocimiento internacional de la universidad: “Esto reafirma que la política académica y científica que llevamos a cabo es la adecuada para la época que nos toca vivir. Nos llena de orgullo que de 2600 universidades del mundo ocupemos el puesto 69 del ranking global. Somos la única de todo Iberoamérica, y estamos entre las mejores puntuadas en cinco departamentos”. La Universidad Torcuato Di Tella ocupó el puesto 101 entre las mejores en Política y Estudios Internacionales . Por su lado, la UCA retuvo la posición 51 entre las mejores 100 para el estudiar Teología, Divinidad y Estudios Religiosos, mientras que la UP también mantuvo el lugar 51 en Arte y Diseño. Las mejores del mundo en cada categoría A escala mundial la mejor universidad para estudiar Arte y Diseño es la Royal College of Art, en el Reino Unido. La Universidad de Oxford ocupó el primer puesto para cursar Lenguas Modernas y también Teología. En la carrera de Antropología el ranking lo encabezó la Universidad de Cambridge. Harvard fue la mejor calificada para estudiar las carreras de Derecho, Sociología y Política, mientras que el primer puesto para el estudio de Ingeniería en Petróleo quedó en manos de la Universidad Nacional de Singapur.
Adiós a Miguel Ángel Estrella, un gran artista argentino
El pianista tucumano Miguel Ángel Estrella, ex embajador argentino ante la Unesco e incansable luchador por la paz y los derechos humanos, falleció a los 81 años en Francia.
La confirmación de su muerte llegó a través de un mensaje publicado en su cuenta de Twitter por la representación nacional ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. “La Delegación Argentina ante la Unesco lamenta anunciar el fallecimiento de Miguel Ángel Estrella, quien fue embajador de Argentina ante la Unesco y embajador de Buena Voluntad de la Unesco, pianista y fundador de la ONG Música Esperanza”.
El artista nacido en la provincia de Tucumán había iniciado su carrera a los 12 años y completó sus estudios en París, donde se desempañó como representante del organismo internacional.
Estrella también fue premiado en el cambio de milenio por ACNUR, la entidad de protección a refugiados de la ONU. El músico destacó como impulsor de la fundación Música Esperanza, ONG que creó en los años 80 cuando salió de la cárcel, y de La Orquesta para la Paz, en la que combinó la expresión cultural con el reclamo por los derechos humanos.
El artista también fue el promotor del programa La voz de los sin voz, surgido en 2005 y dedicado a los pobres del Mercosur, protagonizado por campesinos e indígenas talentosos que se juntan y hacen música. “Es maravilloso que la Argentina tenga a Maradona y a Martha Argerich, pero también es bueno que se sepa que también existe este sector de gente que muestra una cultura ancestral, que emerge de una historia, de una raíz, que es lo contrario al marketing”, decía el pianista en una entrevista, en 2008.
Con un promedio de cien conciertos anuales, la mitad de los cuales eran dedicados a programas de solidaridad, Estrella también colaboró con las Madres de Plaza de Mayo en la creación de una escuela popular de música, con la carrera de músico social, y un taller experimental para niños maltratados.
“Hay que inventar un nuevo humanismo en el siglo XXI”, decía Estrella. “La mayoría de los políticos de hoy no tienen tiempo para lo que los griegos llamaban contemplación, pero no del cielo estrellado o el bello mar, sino para contemplar la sociedad y sentir el pulso de esa sociedad, con sus frustraciones y sus esperanzas”.
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De origen libanés, Estrella también impulsó la presencia de Argentina en la Orquesta para la Paz que él mismo dirigió y que formaronpor cristianos, judíos y musulmanes, “los hijos de Abraham”, como él decía. Se trata de una experiencia similar a la de la más conocida Orquesta West Eastern Divan creada por Daniel Barenboim, otro exitoso argentino pero de origen judío. “A veces nos quieren enfrentar con Barenboim porque las únicas dos orquestas multiculturales del mundo son de dos argentinos –comentó Estrella–, pero yo siempre digo que ojalá hubiera mil orquestas así”, afirmaba.
Un documental sobre su figura
El concertista de fama internacional también ha sido el protagonista del film El piano mudo, donde es encarnado por el actor Sebastián Blanco Leis. El director Jorge Zuhair Jury supo captar la emoción de la vida del artista, desde su nacimiento en Vinará, un pequeño y pobre pueblo ubicado al norte de Tucumán, hasta su triunfo artístico mundial, pasando por su persecución política en la Argentina y por su detención y tortura en Uruguay, donde había buscado refugio luego de su exilio.
El documental retrata al artista en un rústico camión que traslada su piano por zonas desérticas, alfabetizando y brindando conciertos en cárceles, escuelas y hospitales en épocas del Plan Cóndor. Una música de gran valor melódico y una fotografía de logradas tonalidades apoyan esta historia audiovisual que de la realidad salta a la pantalla grande y descubre en Miguel Ángel Estrella a un músico que fue, además, un ejemplo de valentía en medio del terror vivido en los años de la dictadura.
Más arriba está un video donde toca los Estudios y Preludios de Chopin. Aquí, interpreta Chakay Manta. Abarcaba lo universal y lo nuestro.El gobierno pide demorar las paradas de mantenimiento de las centrales nucleares para suplir la escasez de gas
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«La crisis energética que varios observadores ven venir con los faltantes de gasoil y GNC, y que se profundizaría en el invierno con cortes de suministro de gas a la industria, obligó a las autoridades regulatorias de las centrales nucleares a modificar las paradas programadas para que puedan proveer la mayor cantidad de energía eléctrica al sistema.
Si bien la generación nuclear apenas aporta el 7% del total, en momentos de escasez, todo megavatio-hora (MW/h) es esencial.
La Argentina tiene tres centrales nucleares: Atucha I, Atucha II (ambas en Zárate, Buenos Aires) y Embalse (Córdoba), que son operadas por la empresa estatal Nucleoeléctrica, cuyos accionistas son el Ministerio de Economía (79%), la Comisión Nacional de Energía Atómica (20%) e Integración Energética Argentina (Ieasa). Entre las tres centrales tienen una capacidad instalada de 1763 MW y emplean a 3000 personas.
Para este año estaba programada una parada para mantenimiento de Atucha I, que se postergó para 2023 por pedido de la Secretaría de Energía. Por lo tanto, solo se realizarán pruebas repetitivas y mantenimientos mandatarios, de acuerdo con lo exigido por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), según explicaron en la compañía.
Atucha II, en tanto, la más potente de las tres con una capacidad instalada de 745 MW, debió salir de servicio para reparar una falla del diseño original de una de las máquinas, detectada en una de las inspecciones rutinarias, y estará inhabilitada por cuatro meses.
Se trata de todo un desafío para los técnicos de Nucleoléctrica, ya que deberán hacer un trabajo nunca antes hecho en la industria y del cual no tienen el respaldo del proveedor original, Siemens, que se retiró del mercado nuclear en 2000.
En la Secretaría de Energía consultaron si era posible también postergar este proceso, pero no fue posible, aunque se acortaron los plazos de regreso al servicio y estaría disponible nuevamente para el 10 de julio. Para realizar la reparación, se invertirán $ 1750 millones y se contrataron 520 personas.
En lo que se refiere a Embalse, la segunda central nuclear del país que entró en operación comercial en 1985, se postergó la parada programada de mantenimiento un mes, de septiembre a octubre 2022. A esta central se le hizo una extensión de vida entre 2016 y 2019, y podrá operar 30 años más. Tiene una capacidad instalada de 656 MW.
Un proyecto similar está en carpeta para Atucha I. La central empezó a operar en 1974 y su ciclo de vida finaliza en 2024. Nucleoeléctrica está en tratativas de extender su operación por 24 años adicionales a plena potencia, pero necesita de una inversión de US$450 millones, que el Tesoro actualmente no tiene. Para ello, se está buscando que el Fondo de Garantía (FGS) de la Anses invierta en un fideicomiso que se armaría para financiar la obra con garantía de los pagos de tarifa que realiza Cammesa, la compañía con control estatal encargada de los despachos de energía eléctrica (son US$46 por MW/h en pesos, atado al tipo de cambio oficial).
El FGS ya financió a Nucleoeléctrica en 2012 y el año pasado terminó de cobrar el préstamo en tiempo y forma. Por lo tanto, se está evaluando hacer una nueva emisión del cual el fondo de la ANSES volvería a invertir. Nucleoeléctrica factura US$ 550 millones por año, con lo cual cubre la operación y mantenimiento de las centrales.
La cuarta central nuclear
En el Gobierno están en negociaciones con China para cerrar el financiamiento para construir la cuarta central nuclear en el país, que se llamará Atucha III y se emplazará en Zárate, al lado de las otras dos de igual nombre. Al momento, China ofrece financiar el 85% de la obra de US$ 8300 millones, mientras que la Argentina aportaría el resto (US$ 1245 millones). Sin embargo, las autoridades en Nucleoeléctrica buscan que China aporte todo el capital a través de un consorcio de bancos, según explicó Jorge Sidelnik, vicepresidente de la compañía, en una conferencia con periodistas.
Además, especificó que esperan tener cerrado el acuerdo antes de fin de año, para poder empezar a construir en 2023. La obra duraría 99 meses (un poco más de ocho años) y el repago se extenderá durante 12 años a partir del inicio de operación comercial.
China tiene 54 centrales nucleares en funcionamiento en su país y está construyendo otras 15 más, utilizando la tecnología Hualong One, de agua liviana y uranio enriquecido. “Durante mucho tiempo, China invirtió para importar tecnología nuclear de Canadá, Francia, Estados Unidos y Rusia, y llegó a la conclusión que esta tecnología es la más eficiente, con uranio enriquecido [aumenta la proporción de isótopo 235U de 0,7% a entre 3 y 4%]”, indicó, Isidro Baschar, director de Nucleoeléctrica.
Esta tecnología es distinta al reactor canadiense Candu que tiene la central Embalse o al alemán Siemens de las dos Atucha, ambos de agua pesada y uranio natural, pero fue una decisión del gobierno anterior de Mauricio Macri de avanzar con el nuevo diseño. A diferencia de Rusia, que es el principal exportador de tecnología nuclear, China no tiene mucha experiencia en el exterior y la financiación de una central en la Argentina sería inédito, una cuestión que no pasa desapercibida para el gobierno de Estados Unidos.»
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Comentario de AgendAR:
Éstas eran las cosas que la Secretaría de Energía hacía en los dos últimos años de Alfonsín, cuando faltaba electricidad por el estado ruinoso del parque generador térmico de la época. El país se colgaba de sus entonces dos manos nucleares: Atucha I y Embalse, y para que no se apagara la luz, y por discreta orden del Poder Ejecutivo, dueño último de esas centrales a través de la CNEA, éstas se iban salteando sus paradas de mantenimiento.
Como entonces no existía un organismo regulatorio externo y diferenciado de la CNEA, ésta tenía 2 oficinas independientes de seguridad nuclear, cada una vigilando las instalaciones y lo que hacía o dejaba de hacer la otra. Y cuando alguna de estas reparticiones -en general el Comité de Licenciamiento, o CALIN- perdía la paciencia, la prensa se enteraba mágicamente de que, por ejemplo, Atucha I se venía salteando mantenimientos y cambios de componentes. Y como la memoria del accidente de Chernobyl estaba fresca, se armaban considerables escándalos. Y Alfonsín entonces firmaba lo que hubiera que firmar para que se libraran los fondos para mantenimiento nuclear, y Atucha I paraba. La Secretaría de Energía, que había estado años sin mantener el parque termoeléctrico, aprovechaba para echarle a la CNEA la culpa de sus apagones. Todo ha cambiado pero nada cambió. Ahora se viene un invierno de insuficiencia eléctrica por otras causas: dos años de sequía dejaron sin agua los principales lagos hidroeléctricos, pero fundamentalmente, esa nueva y extraña garrafa geológica llamada Vaca Muerta, en las remotas estepas neuquinas, no tiene cómo entregar gas al centro del país, la zona de máximo consumo. Tampoco cómo exportar gas, porque no importa qué concesiones prebendarias reciban las petroleras que operan en la zona, no importa cuánto hayan flexibilizado los salarios y las condiciones de trabajo, el estado jamás tiene un centavo para construir un gasoducto decente hasta el AMBA y su prolongación hacia Brasil, nuestro mayor comprador potencial de gas natural. Durante el gobierno del PRO se habló hasta aburrirnos de la asociación virtuosa del capital privado y público para estos 1800 km. de caños y plantas de bombeo, que no son exactamente la Muralla China, como magnitud de obra de infraestructura. Pero nadie puso un centavo. Si estas cosas no las hace el estado, no las hace ni Magoya. Argentina, lectores. Y es que la iniciativa privada está privada de iniciativa en un modelo económico en el cual las empresas de ingeniería son del presidente (hablo del anterior), pero se dedican a cobrar peajes en rutas construidas por el estado. De modo que ahora, sin un ducto desde Vaca Muerta hacia el AMBA y la Región Centro del mapa eléctrico, ante la falta de gas natural y la llegada de los primeros fríos, ya se encaran los cortes planificados de suministro para las industrias, y se suspenden las paradas de mantenimiento de las 3 centrales nucleares que tenemos. No son muy impresionantes: hay una minúscula y dos medianas. Representan el 5% de la potencia instalada pero producen el 11% y a veces el 15% de la electricidad circulante. Porque están bien hechas, y se la bancan. No trate de hacer lo mismo con una central de gas porque se rompe. Pero claro, en algún momento la nueva entidad de licenciamiento nuclear, la ARN (Agencia Reguladora Nuclear), ahora externa a NA-SA, operadora y titular de las centrales, va a tirar la bronca. Hablando de bronca, aquí tiramos la nuestra por las pavadas que se publican. Dice el artículo de La Nación que la reparación de un defecto de diseño de Atucha II tomará 4 meses, y que (sic) «se trata de todo un desafío para los técnicos de Nucleoléctrica, ya que deberán hacer un trabajo nunca antes hecho en la industria y del cual no tienen el respaldo del proveedor original, Siemens, que se retiró del mercado nuclear en 2000″. Caramba, la central la terminó de construir NA-SA entre 2006 y 2014 sin ningún apoyo de Siemens, que en realidad en 1990 ya estaba cerrando KWU, su división nuclear, hasta que se la vendió a la francesa AREVA. Si NA-SA terminó estaba obra con 28 años de demora y sin que Alemania tuviera arte ni parte, no parece tan dramático que tenga que corregir un error de diseño (¿cuál?). Tampoco es la primera vez. Atucha I, tan prototipo y única como Atucha II, tenía un defecto de diseño importante en los internos del reactor, que recién apareció en 1988. Ante las anomalías, el reactor se apagó solo sin generar ninguna emergencia de seguridad, y sin que tuvieran siquiera que actuar los sistemas activos de «scram», o apagado instantáneo. Siemens, que todavía no había hecho público el inminente cierre de KWU, se ofreció a reparar la central destapando el recipiente de presión, una tarea que insumiría 2 años y que tasó en U$ 200 millones (valor de aquel año). La CNEA, dirigida entonces por la Dra. Emma Pérez Ferreyra, arrugó la nariz: la central estaba en la mitad de su vida útil planificada y había costado la mitad de esa cifra. Llamó en su auxilio a INVAP y a Techint, y se reparó la planta a recipiente cerrado, con herramientas semirrobóticas diseñadas «ad hoc» y por U$ 17 millones. En 1990 estaba de nuevo en servicio. No sin que una misteriosa campaña de mala prensa asustara a los porteños con la inminencia de un Chernobyl a 160 km. de Buenos Aires. La central se compró para durar 30 años, pero es tan brutalmente robusta y se adapta tan bien a recibir mejoras de diseño y de quemado que no es imposible que termine recibiendo sucesivas extensiones de vida útil y que dure 60 u 80 años. O más. Yo la vi ser inaugurada en 1974, pero me alegra saber que es difícil que vea su decomisión. Además, se compró de 320 MWe de potencia, y con sucesivos rediseños y optimizaciones de termohidráulica, hoy da 367 MWe sin esforzarse. Y todo eso se hizo, lectores, sin ni una gota de asesoramiento alemán. Que por otro lado, Alemania no podría dar, porque disolvió sus recursos humanos en el área atómica. País que, por el cierre prematuro de sus 18 centrales nucleares, se autocondenó a comprar gas ruso de aquí a la eternidad. De modo que no consideramos de ningún modo que Atucha II tenga problemas excepcionales para las capacidades técnicas de NA-SA, y en buena medida, porque no es la «operadora boba» en que trató de transformarla el macrismo, sino una diseñadora y constructora. China llegó a la conclusión de que le convienen las centrales de uranio enriquecido y no las de uranio natural. Pero nosotros, aunque tenemos la capacidad casi teórica de enriquecer en Pilcaniyeu, Río Negro, jamás hemos tenido una planta de tipo industrial. Las presiones de EEUU contra la renovación tecnológica y el incremento de capacidades de Pilca fueron tremendas. De modo que no tenemos la ventaja que tiene China, de ser autosuficiente en combustible enriquecido. El uranio natural aquí sigue siendo una opción vigente, necesaria y obligatoria: con este combustible, estamos a salvo de aprietes y de boicots el día que alguien se moleste porque no firmamos tal o cual papel, o porque decidimos (ponele) recuperar el control de nuestro mar y echar a los más de 600 pesqueros piratas de los cuales la mitad al menos viene aquí desde… sí, ese país que los periodistas suelen llamar «el gigante asiático». No por nada NA-SA todavía mantiene viva la opción de una CANDÚ parecida a Embalse como quinta central, y está diseñando sus componentes. Una más y no jorobamos más: ¿de modo que las Atuchas están en Zárate? Desde 1967 el país ha creído equivocadamente que estaban en Lima. Son 22 kilómetros de distancia. Pero si lo dice La Nación…Daniel E. Arias
Mapa al día 42° de la guerra en Ucrania. Quién está controlando cuáles territorios
El Ministerio de trabajo convocó a paritarias en 20 sectores
El Ministerio de Trabajo de la Nación publicó ayer miércoles la convocatoria a la apertura de paritarias del sector privado en 20 ramas de la actividad económica.
La Resolución 388/22 apunta a iniciar las negociaciones salariales del bienio 2022/23 con la finalidad de adecuar los salarios de los trabajadores a los altos niveles inflacionarios de los últimos meses. Los gremios convocados a negociar con las respectivas patronales son:- Uocra
- Camioneros
- Sanidad
- Gastronómicos
- Seguridad
- Maestranza
- Plástico
- Pasteleros
- Seguro
- Alimentación
- Textiles
- Televisión
- Mecánicos
- Aguas Gaseosas
- Vestido
- Químicos
- Gráficos
- Molineros
- Viajantes
- Madereros


