Domingo de elecciones: presidenciales en Perú; legislativas en México y en Misiones, Argentina

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PERÚ: Hoy los peruanos van a elegir entre una dirigente conocida, y resistida, Keiko Fujimori, la hija del hombre que fue «candidato sorpresa», luego presidente, y luego encarcelado como dictador. Y Pedro Castillo, el docente que era desconocido hasta hace poco tiempo para una mayoría de sus compatriotas, como Alberto Fujimori cuando en 1990 derrotó a Mario Vargas Llosa y ganó las elecciones. Los medios masivos dicen que una es «ultraderechista» y el otro «ultraizquierdista» o que los dos son «populistas». Etiquetas que no aclaran mucho. En nuestra mirada, bien intencionada pero lejana, Keiko F. termina siendo -ante el derrumbe de una clase política desprestigiada- la candidata de lo que un observador agudo llamó «la República de Lima», el Perú que aprovecha los altos precios de los minerales. Un poco como Chile, con un Estado menos eficiente. Y Castillo es el candidato de la Sierra, del Perú pobre que guarda la memoria del Incario. No nos animamos a hacer pronósticos; sólo apuntamos que en la última semana el nuevo sol bajaba en relación al dólar. Los inversores, que encargan sus propias encuestas, no confían en que Castillo se encamine a una derrota. MÉXICO: México celebrará este domingo las elecciones más grandes de la historia del país. No solo por el número de electores sino también por el de dirigentes que serán elegidos: los 500 miembros de la Cámara de Diputados, los gobernadores de 15 estados y unos 20.000 cargos locales. Llega a esta elección intermedia tras sufrir una de las campañas más violentas que se recuerden en la que al menos 35 candidatos fueron asesinados. El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), sin embargo, llamó a la población a no dejarse intimidar y afirmó que la seguridad estará garantizada para que se pueda votar sin miedo. Incluso acusó a algunos medios de amarillismo y de magnificar lo ocurrido «con el afán de enrarecer el ambiente». México tendrá en estas elecciones una herramienta para revalidar o no el apoyo al partido de AMLO a mitad de su mandato al frente del gobierno. MISIONES, ARGENTINA Misiones será la primera provincia argentina que se despega de la elección nacional en noviembre. Hoy, domingo 6 de junio, casi 950 mil misioneros podrán votar para renovar la mitad de los diputados de la Legislatura provincial -unicameral- y la mitad de los concejales de doce municipios. Se han dispuesto protocolos de seguridad por la pandemia, y un mayor número de establecimientos y mesas para evitar aglomeración de votantes, elementos de higiene y hasta reparto de barbijos. El oficialista Frente Renovador de la Concordia –que gobierna la provincia desde 2003— aspira a mantener una holgada mayoría en la Legislatura y el control de los Concejos de Deliberantes que eligen representantes. Enfrente habrá dos principales coaliciones: el macrismo de Juntos por el Cambio y el Frente Encuentro Popular Agrario y Social para la Victoria (PAyS) que integra el kirchnerismo misionero.  Rige una Ley de Lemas: habrá en los cuartos oscuros 224 diferentes boletas que respaldan solo a estos tres frentes electorales, de los diez que se inscribieron para competir. El gobernador Oscar Herrera Ahuad decidió despegar la suerte del oficialismo provincial de la elección nacional, desoyó la opinión de unificar las elecciones ante la pandemia que propuso el Gobierno nacional –al que respalda en el Congreso– y adelantó la elección misionera. Otras provincias harán lo mismo. Actualización desde la «tierra colorada»: Según datos todavía parciales, el Frente Renovador de la Concordia obtenía el 47,5 %, el Frente Juntos por el Cambio el 25,45 %, el Fremte PAyS el 14,04 % y el Partido Obrero el 4,5 %.

Reportaje a Daniel Herrero, presidente de Toyota Argentina

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En plena crisis de 2002, Toyota fue la primera automotriz radicada en la Argentina que anunció una inversión. Ahora es la responsable de la mitad de las exportaciones locales de vehículos, y la tercera compañía que más factura en Argentina, detrás de YPF y el Banco Nación. Nos parece oportuno reproducir este reportaje a su presidente desde hace diez años, Daniel Herrero.

¿Cómo está viendo la situación económica de la Argentina? Estamos en un momento muy difícil. Tenemos que empezar por atender lo urgente, pero ver lo importante. La salida es vía el crecimiento, crecimiento para incluir. Ahí es donde tenemos que trabajar entre todos, dialogando, buscando el consenso para poder crecer, generando empleo que nos permita incluir más. La pandemia nos trajo a todos un grado de incertidumbre y ha cambiado reglas de juego que complican un poquito más. Entonces tenemos que trabajar fuerte. Soy optimista. La Argentina tiene oportunidades. De hecho, nosotros, como Toyota, estamos pensando este año en batir el récord de producción y exportaciones. La capacidad de generación está y tenemos que trabajar para eso. No creo que sea difícil. Hay que buscar rápidamente los consensos de gobiernos, empresas, sindicatos para salir adelante. Creo que salimos, pero salimos trabajando codo a codo y, por sobre todas las cosas, generando empleo. Ese es el problema más grande después de la pandemia. Cuando se corra el velo final de la pandemia va a haber mucha gente sin trabajo y tenemos todos la responsabilidad de ayudar a arreglar eso. ¿Cuál es el secreto para que Toyota sea una excepción en este contexto? Ojalá podamos replicar nuestra experiencia. Los que estamos acá no somos extraterrestres. Somos argentinos y tenemos las mismas herramientas que tienen todos. La gran diferencia que tenemos es el trabajo en equipo, el diálogo entre todos los actores de la cadena de valor. Y que pensamos en un largo plazo sustentable. Cada vez que hemos hecho un crecimiento de producción, lo hicimos a sabiendas de que en cualquier circunstancia ese crecimiento lo íbamos a mantener. No es que dijimos: “Uy, vamos a hacer 10.000 unidades más el año que viene porque como viene bien el tipo de cambio las vendemos con descuentos y después el otro año vemos qué pasa”. Siempre que hemos crecido lo hemos hecho teniendo un destino a donde poner lo que fabricamos y de manera competitiva para sostenerlo en el tiempo. El largo plazo te permite afrontar crisis como la de este momento. Por ahí tenemos suerte. Alguno te puede decir que elegimos fabricar vehículos comerciales en un momento en que Latinoamérica tiene boom de minería y soja. OK, está bien. Es parte de lo que es el proyecto. Sabíamos que un vehículo comercial era más inelástico en términos de demanda y eso nos daba sustentabilidad. ¿Cómo les está afectando la segunda ola de Covid-19? Seguimos con los mismos esquemas de control. Hacemos PCR en la planta y desde que arrancamos a trabajar en la pandemia tuvimos 2.200 casos. El 50% más o menos fue asintomático. Y de esos, solamente 37 personas fueron por contacto estrecho. Es decir que el protocolo dentro de la planta funcionó. ¿Cuál es el problema? Por el paso del tiempo han aflojado un poquito los controles. Antes de Semana Santa veníamos con contagios promedio de alrededor de nueve o diez personas por día. Después de Semana Santa pasamos a 44. Eso nos hizo tener que suspender un turno de producción por una semana. Afortunadamente, y en esa relación de responsabilidad mutua que tenemos con la gente, con el sindicato, lo hemos podido recuperar trabajando feriados y los fines de semana. Y tuvimos que tomar 500 personas para atender los puestos de quienes se contagian o son contacto estrecho. Entonces lo vamos llevando en esta situación de incertidumbre, pero tratando de mantener el nivel de producción. No hay una dicotomía entre salud y economía, sino que hay que hacer la economía con salud, porque una de las decisiones más difíciles fue parar la planta por la pandemia. Toyota tiene la espalda, puede pasar dos meses cerrado. Al proveedor del primer anillo lo ayudo y va a zafar, pero de los proveedores del segundo y tercer anillo teníamos dudas de si iban a estar vivos cuando quisiésemos volver a producir. Nuestra responsabilidad excede lo que es exclusivamente la planta sino que es toda la cadena de valor que depende de este negocio.
Hacemos PCR en la planta y desde que arrancamos a trabajar en la pandemia tuvimos 2.200 casos. El 50% más o menos fue asintomático. Y de esos, solamente 37 personas fueron por contacto estrecho. Es decir que el protocolo dentro de la planta funcionó.
¿Cuántos empleados tiene Toyota en la Argentina? Estamos arriba de 6.500. Edad promedio 25 años, con lo cual es difícil decirle a un chico de 25 años… Dos cosas: primero ¿un tercio de los empleados de Toyota Argentina se enfermó de coronavirus? Eso es mucho más que el porcentaje total de la población. Obviamente ustedes hacen mucho testeo y, por lo tanto, descubren mucho más casos. Lo que pasa es que, acá te vas a sorprender, llevamos hechos 15.000 tests. Y segundo, sus empleados son muy jóvenes… Y una de las normas que nos pusimos para estas 500 personas nuevas que tomamos para estos reemplazos de la pandemia es buscarles trabajo, no quiero que se vayan, algo hay que hacer para que se queden. Pedimos que fuera gente que estuviera sin trabajo. No queríamos sacarle el trabajo a nadie y ayudar también a lo que es la sociedad con gente que estaba fuera del mundo laboral. Sabemos que en este proceso de pandemia es muy difícil que se vuelvan a reinsertar. ¿Cómo Toyota crea empleo en la Argentina? Muchos empresarios discuten las normas laborales o la preparación de los jóvenes, pero ustedes toman empleados y jóvenes. Cuando vos tenés una relación de confianza con el sindicato y con el convenio podés hacer las normas que necesitás para tu crecimiento, es totalmente posible. Y en el caso de los jóvenes, hemos tenido experiencias en donde a veces hay que hacer un poquito de papá para ponerlos dentro de la organización. Cuando alguien se suma a la familia Toyota, uno le ofrece tener un trabajo de por vida, se da la capacitación para que pueda crecer profesional y personalmente. Eso es parte del atractivo. Y otra de las cosas que siempre hablamos con los chicos y en especial con los argentinos es que necesitamos muchísima comunicación. El argentino no quiere que lo manden. Quiere ser parte de todo. Tener tu área de contención hace que el ausentismo, fuera de lo que es pandemia, era del 2% y la eficiencia de producción en la planta, del 95%. Eso te hace una planta de nivel global competitiva, sin ningún tipo de problemas… y en la Argentina. Ese es el ejemplo que tenemos que replicar. Arrancamos, por ejemplo, en nuestro proceso de transformación de una compañía de fabricación de autos a prestar servicios de movilidad, desarrollamos la plataforma de movilidad de Kinto para la Argentina y se la terminamos vendiendo a toda Latinoamérica. Y como la experiencia era tan buena y el manejo estaba en la Argentina, el call center de Kinto de habla hispana en Latinoamérica, lo manejamos desde acá. Quiere decir que hay potencial de hacer. ¿Pero cómo se puede crear más trabajo en la Argentina? Tenés un montón de cosas que vienen por delante en la industria automotriz. Tenés un proceso de transformación gigante en lo que es el auto, que camina a ser una plataforma electrónica más que un commodity de metal. Por ejemplo, un proveedor nuestro está anunciando una inversión para radicarse en Baradero para hacer productos electrónicos, que es el el futuro del auto que viene. Un paragolpes vale 80 dólares, un estéreo vale 500. Si vos seguís fabricando paragolpes, vas a perder la tecnología del mundo. Lo más probable es que termines importando autos en el futuro. Tenemos que trabajar muchísimo en la educación porque los trabajos del futuro van a ser distintos a los que tenemos hoy en día. Si ves nuestra planta y la comparamos con la más avanzada de Japón, allá todo el proceso de soldadura se ha robotizado. En la planta argentina tenemos el 55% robotizado. Si nosotros robotizamos todo, tenemos que darle otra salida laboral a ese empleado, ¿no? Es ahí donde va la capacitación. Ese chico a lo mejor ya no va a soldar, pero sí va a tener que aprender a programar el robot, mantenerlo y hacer otras tareas que irán creciendo, por ejemplo, en la compañía de movilidad o en los nuevos proyectos que tengamos. ¿Por qué el ejemplo de Toyota no se replica en el resto de la economía argentina? Es difícil, ¿no? A veces, el tema de ceder para crecer no se da en todos lados. En la industria automotriz, con el sindicato hemos tenido una relación de diálogo y confianza muy buena. El año pasado discutimos por los derechos de exportación. El Gobierno necesitaba cobrarlos. Había proyectos que venían a la Argentina que eran netamente exportadores. Y si el derecho de exportación seguía, ese proyecto se caía. En el diálogo entre Gobierno, sindicato y empresas, el acuerdo final fue que todo lo que llegase hasta el nivel de producción del año pasado pagaba derechos exportación y todos los incrementales de exportación, no. El resultado es que este año vas a exportar 40% más de autos que el año pasado. El diálogo y el consenso y entender lo que necesita cada uno es lo que le falta a la Argentina. En la industria automotriz, con el sindicato hemos tenido una relación de diálogo y confianza muy buena (…) El diálogo y el consenso y entender lo que necesita cada uno es lo que le falta a la Argentina. Hablando de diálogo, Toyota viene reclamándolo para que la industria automotriz argentina evolucione hacia autos eléctricos y autónomos. ¿Cuándo se venderán y cuándo se fabricarán en la Argentina? Llegar pueden llegar mañana a la mañana. Va a demorar un poco más que en otros países por un tema lógico de infraestructura. Si analizamos, por ejemplo, un país como Costa Rica, que tiene 100% de energía renovable, no tiene industria automotriz y tiene distancias cortas, es muy probable que diga que a partir de mañana importa autos eléctricos. Ahí la huella de carbono es cero porque la fabricación de baterías está en otro lado. Esa es una situación. Ahora, vamos al otro extremo, un Brasil con distancias largas, todavía sin infraestructura, con una matriz energética mixta entre térmica y renovable y en donde el combustible principal es el etanol, que deviene de una industria grandísima como es la de la caña de azúcar. No creo que Brasil diga mañana a la mañana que deja afuera a todos los que están produciendo caña de azúcar y se dedica a importar autos eléctricos. Va a haber otra transición. En el caso de Toyota, lo que propone es poner todos los vehículos electrificados, ya sean híbridos, eléctricos o a hidrógeno, a disposición para hacer una mezcla de acuerdo con la conveniencia de cada país. Europa va a evolucionar mucho más rápido. Tiene infraestructuras. En Argentina es muy difícil, ¿no es cierto? Todavía no tenés las rutas de la provincia de Buenos Aires pavimentadas, con lo cual va a ser muy difícil que tengas una infraestructura para recargar tu auto eléctrico ahí. Entonces, en el caso de países como la Argentina, veremos una evolución a un eléctrico a lo mejor en las ciudades, vas a ver un híbrido e interactuando en el resto del país y probablemente en transportes pesados. Vas a tener intermedios como el gas hasta llegar al hidrógeno, ¿no? Toyota ya está fabricando un híbrido en Brasil… Sí, Toyota ya está fabricando las dos versiones del Corolla, el común y el Cross, híbridos. Nuestra promesa es que antes de 2025 tenemos que tener todas las versiones que fabricamos en el mundo en una versión convencional y otra electrificada. Hilux está dentro de ese programa. Y nosotros queremos que en la Argentina también se fabrique electrificada y convencional. Es una tecnología que viene y no la podés evitar. ¿Van a ser la primera gran automotriz en fabricar autos eléctricos en la Argentina? No, hay otras automotrices en la misma dirección. Incluso tenés alguna fábrica más chiquitita que ya están haciendo autos puramente eléctricos. Claro, el Tito en San Luis… Pero en el caso nuestro estamos hablando de hacer algo ya con una escala mayor y pensando en exportaciones. ¿Qué pasa con la inflación? ¿El Gobierno les está pidiendo que bajen los precios de los autos, que subieron en 2020 por encima de la inflación? ¿Avanza en un acuerdo de precios para bajar los insumos industriales? Cuando vos medís punta a punta de un año al otro, hay muchos factores que influyen en lo que es el precio de un auto. El año pasado había incentivos, que este año no los hay. Tenés una demanda mayor. Tenés algunas escalas de impuestos internos que también le han pegado al auto, por lo cual lo hablamos con el Gobierno y creo que estamos llevando una postura lo más parecida o alineada a lo que es la inflación. Pero no hay ninguna presión del Gobierno en ese sentido. Charlamos solamente para ver en qué situación estábamos y analizar toda esa serie de factores que influyen en el precio final de un auto. ¿Y hubo algún acuerdo por los insumos que abastecen al sector automotor? No, no, por ahora no, no hay acuerdo, se está trabajando. Toda la industria automotriz sufre este cambio de patrones de consumo a nivel mundial de un commodity como el acero, con oferta restringida por la pandemia. Están hablando de un crecimiento alrededor del 60% en dólares. Si vos ves, por ejemplo, un flete, un contenedor que trae partes de Asia, si antes de la pandemia valía 2.000 dólares, ahora vale 7.000. Por efecto del cambio de consumo, en los circuitos integrados, que son usados en teléfonos, electrodomésticos, hasta tenés falta de provisión. Cuando usted dice que se está trabajando, ¿quiénes? ¿El Gobierno o las automotrices están negociando con sus proveedores? Estamos tratando entre todos y ahí hasta puedo llegar a hablar como presidente de ADEFA (Asociación de Fabricante de Automotores). Empezamos a buscar el entendimiento, como lo hemos hecho con los derechos de exportación. Yo te garantizo este nivel de producción para que pueda cubrir tus costos fijos y de esa manera minimizamos el impacto de precio en la materia prima. Este es el gran esquema o el diálogo de la industria automotriz para maximizar el volumen y, de esa manera, distribuir mejor los aumentos que tenemos. Usted acaba de asumir como vicepresidente primero del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA), organización de la que siempre ha recelado el kirchnerismo… Estoy convencido de que las empresas privadas son las que pueden ayudar a salir de esta coyuntura. Y lo tenés que hacer teniendo el diálogo, charlando hacia dónde o cómo nos podemos ayudar entre los dos para sacar adelante el proyecto Argentina. Entonces ves experiencias como Seamos Uno, en el arranque de la pandemia, en donde IDEA trabajó activamente para generar todo esa solidaridad en términos de alimentos para esa coyuntura tan difícil. Las empresas, con diálogo, pueden hacer mucho más. Ver qué es lo que necesita el otro para crecer. La única manera que tiene la Argentina de incluir es el crecimiento. Estoy convencido de que las empresas privadas son las que pueden ayudar a salir de esta coyuntura. Y lo tenés que hacer teniendo el diálogo, charlando hacia dónde o cómo nos podemos ayudar entre los dos para sacar adelante el proyecto Argentina. ¿Por qué fracasa el diálogo muchas veces en la Argentina? Porque no se entienden o a veces las discusiones migran de lo profesional a lo personal. Hay que ir a un diálogo maduro, entender lo que le pasa al otro y tratar de buscar soluciones que permitan a los dos estar mejor. La industria automotriz es un ejemplo muy claro en su relación con el sindicato, con el Gobierno, con la asociación de proveedores, este año va a crecer y generar empleo. Hoy tenés la industria del conocimiento funcionando bien. Si vos ves Vaca Muerta, que estuvo parada, con algún entendimiento se ha puesto en marcha de vuelta. Cuando la donación es voluntaria, como en Seamos Uno, no hay problema, pero después algunos ricos no quieren pagar el aporte solidario… Estás de vuelta en el proceso de diálogo. Si yo te hago participar, te explico claramente hacia dónde lo voy a usar, es mucho más fácil uno acepte o entienda. Es lo mismo que con la ley del teletrabajo. Si vos hacés una ley de teletrabajo sin llamar a los que prestan el teletrabajo, es muy difícil que compartas el 100% o que te pongas de acuerdo. En la planta de Toyota había un gran tema de reemplazo de las viejas herramientas neumáticas por herramientas eléctricas, que tienen menos impacto. En ese momento fui claro con el sindicato y le dije: “Muchachos, tienen razón, las eléctricas son mejores, pero necesito un año para juntar la plata y cambiarlas. Lo único que te pido es aguantame sin hacerme lío. La plata, por más que me grites, no la tengo. Quedate tranquilo que en un año las vas a tener”. Y funcionó. Hoy están felices con las herramientas eléctricas. ¿A usted le ha tocado tener que pagar el aporte solidario o no? No, yo no. No soy el dueño, soy empleado (risas). La suerte de no ser tan rico (risas)… Como los trabajadores que tienen la suerte de pagar el impuesto a las ganancias… En la planta eso lo tuvimos. Recuerdo: operarios no querían trabajar horas extra porque no querían pagar Ganancias… Ahí tenés que entender el pensamiento de cada uno, ¿no? Yo comparto que cuando ves que el salario promedio de la Argentina son 60.000 pesos, un salario de la industria automotriz lo supera ampliamente y por eso paga Ganancias. Decís, bueno, esta persona está mucho mejor que cualquier otro. Pero tenés que entender a un chico de 25 años cuando le den el sobre con tanto descuento… automáticamente lo multiplica por 12 y dice que le sacaron el auto nuevo o las vacaciones o los ladrillos para su casa, y termina con una sensación de frustración y enojo. ¿Cuánto gana un obrero de la industria automotriz? En promedio, estás en alrededor de 150.000 pesos.

«La fabricación local será un salto cuantitativo para la campaña de vacunación»

La fabricación de vacunas COVID en Argentina será un salto cuantitativo para la campaña de inmunización, además de proporcionar soberanía e independencia, sostuvo Florencia Cahn, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE) y miembro de la Comisión de Vacunas de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).

“Producir millones de dosis de vacunas en el país cambiará mucho la situación epidemiológica”, enfatizó Cahn, que realizó una exhaustiva reseña de lo que se sabe hoy sobre la pandemia en un seminario virtual organizado por el Centro de Profesionales Farmacéuticos CEPROFAR. El video completo está al pie de esta nota. La Dra. Cahn, subdirectora médica del Centro Médico Huésped resaltó que “soberanía e independencia también es poder fabricar nuestras propias vacunas”, mencionando como ejemplo que el laboratorio nacional Richmond promete la producción local de la vacuna rusa Sputnik. Cahn explicó que en una primera etapa Richmond importará el principio activo desde Rusia, pero el proyecto industrial del laboratorio argentino propone desarrollar la vacuna Sputnik en el país “desde el comienzo al fin”.
“La técnica y la ciencia argentina están capacitadas para fabricar una vacuna desde al principio al fin”.
“Ahora todo el mundo quiere la Sputnik y si Argentina la sigue recibiendo es porque apostó desde el primer momento” por esa vacuna cuando aún estaba en Fase 3, señaló Cahn durante el zoom coordinado por los farmacéuticos María Cruz Mollo y Rubén Sajem de CEPROFAR. La experta argentina aseguró que “todas las vacunas tienen muy buenos datos de eficacia” aunque “se armó mucho revuelvo con las de Astrazeneca y Johnson por la posibilidad de generar trombosis”, una versión que resultó exagerada. La incidencia de casos de trombosis con la vacuna de Astrazeneca fue de 0,004 por ciento -explicó Cahn- o sea menor que el riesgo que genera el tabaco (16 por ciento) o los anticonceptivos. Cahn resaltó que una sola dosis de la Sputnik light se alcanza una inmunización del 79,4 por ciento y abarca a las nuevas variantes, mientras que con AstraZeneca “a mayor intervalo más eficacia”. La vacuna de AstraZeneca aporta una cobertura del 66 por ciento con su primera dosis y su eficacia es mayor con un intervalo de doce semanas en vez de cuatro entre la primera y la segunda dosis. explicó. Cahn comparó que en el calendario de vacunación de Argentina “hay vacunas que no llegan al 70 por ciento (de inmunización) y se dan desde hace años y han salvado vidas”. Por eso, descartó “el fantasma de que con una sola dosis se está desprotegido” y reforzó que si transcurren tres meses entre la primera y la segunda dosis “no te convertís en una calabaza ni se pierde el efecto de la primera dosis”. “Pero a una persona que le dijeron que a los tres meses la van a vacunar con la segunda dosis y no la vacunan, genera algún tipo de angustia”, reconoció. “No sabemos la protección (de la vacuna) por cuanto tiempo, si se necesitará de un refuerzo para las nuevas variantes y si será necesario vacunarse todos los años” como contra la gripe, reseñó. También alertó que todavía es “una incógnita” la eficacia del intercambio de vacunas diferentes entre la primera y la segunda dosis, como han comenzado a practicar algunos países europeos.

Lula y Fernando Henrique Cardoso respaldan a Alberto Fernández frente a la iniciativa de Bolsonaro de reducir aranceles en el Mercosur

Los ex presidentes brasileños Luiz Inácio Lula da Silva y Fernando Henrique Cardoso dieron un comunicado de respaldo al presidente argentino Alberto Fernández, en su decisión de resistir a la iniciativa del actual presidente brasileño, Jair Bolsonaro, de reducir los aranceles de importación en forma unilateral dentro del Mercosur.

«Acordamos con la posición del presidente de Argentina, Alberto Fernández, de que este no es el momento para reducciones tarifarias unilaterales por parte del Mercosur, sin ningún beneficio para las exportaciones del bloque», dice el comunicado de ambos ex gobernantes.
Esto significa una inédita posición conjunta de dos rivales políticos históricos contra la política ultraliberal de apertura del Mercosur que emprende el ministro de Economía de Jair Bolsonaro, Paulo Guedes.
«Concordamos también en que es necesario mantener la integridad del bloque para que todos sus miembros desarrollen plenamente sus capacidades industriales y tecnológicas y participen de modo dinámico y creativo en la economía mundial contemporánea», afirman Lula y Cardoso. El ministro Guedes defiende una reducción del Arancel Externo Común para permitir el ingreso de productos importados de otras regiones. Además, Brasilia impulsa que cada país pueda negociar unilateralmente -contra lo que estipula el Tratado de Asunción- acuerdos de libre comercio con regiones y países sin tener el consenso de los otros integrantes. Lula, del Partido de los Trabajadores, gobernó entre 2003 y 2010 y es el favorito en las encuestas para vencer las elecciones presidenciales de 2022 ante Bolsonaro. Durante sus 580 días en prisión ordenada por la operación Lava Jato por una condena anulada en marzo pasado en 2019, Lula fue visitado en su celda por el entonces candidato presidencial Alberto Fernández, quien denunció ‘lawfare’ en su paso por la ciudad de Curitiba. Cardoso, presidente entre 1995 y 2002, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), se reunió con Lula recientemente en un hecho histórico de cara a enfrentar al gobierno de Bolsonaro.

Una Presidenta para la Comisión Nacional de Energía Atómica: Adriana Serquis

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La Dra. Adriana Cristina Serquis, hasta ahora en el Instituto de Nanociencia y Nanotecnología, es la nueva Presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica.

Se trata de una física argentina, graduada en la Universidad de Buenos Aires y doctorada en el Instituto Balseiro que investiga los materiales superconductores. En 2014 obtuvo el Premio Nacional L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” por su aporte al uso racional de la energía eléctrica. Aunque activa en la AFA (Asociación de Físicos Argentinos) se ha mantenido distante de las pujas internas en la CNEA. Hasta donde eso es posible en la apasionada comunidad nuclear argentina. La «grieta» que divide a nuestra sociedad no dejó de rozarla, sin embargo. Ella y su equipo de trabajo en el Centro Atómico Bariloche fueron cuestionados a causa de los resultados de un análisis técnico por un periodista de Clarín. La Asociación de Profesionales de la CNEA (APCNEAN) repudió ese ataque en su momento. Finalmente, el Poder Ejecutivo -que no ha tenido hasta ahora una política para la CNEA- decidió aceptar la renuncia del anterior Presidente, Osvaldo Calzetta Larrieu, que de algún modo se despedía en la nota que publicamos hace dos días «Los grandes proyectos de CNEA no tienen la velocidad que quisiéramos. Pero los continuamos». Serquis es la tercera presidenta mujer de la CNEA. Hace años estuvo la también Doctora en Física Emma Pérez Ferreira que rescató a la institución, en medio de las secuelas de la dictadura y las restricciones económicas del gobierno de Alfonsín. Entre 2008 y 2016 la presidió Norma Boero. Y en nuestra humilde opinión, las de ellas fueron las mejores gestiones desde el regreso de la democracia. Confiemos en que la Dra. Serquis pueda hacer su trabajo en circunstancias más parecidas a las de Boero que a las de Pérez Ferreira. Por ella, por la CNEA, y, sobre todo, por Argentina.

Flotas pesqueras chinas y españolas apagan sus balizas para operar sin control cuando merodean el mar argentino

Entre 2018 y 2021, según un estudio publicado por Oceana, ONG internacional dedicada a la conservación de los océanos, 800 barcos bajo banderas de China y España se ‘oscurecieron’ durante 900 mil horas para pescar sin ser vistos. Las embarcaciones españolas se oscurecieron tres veces más que las chinas, en frecuencia. La Prefectura Naval ejerce una vigilancia permanente en el Atlántico Sur, porque de la costa hasta la milla 12 no puede navegar ningún barco extranjero, aunque entre la milla 12 y la 200 (Zona Económica Exclusiva argentina, en adelante ZEE), se permite la navegación pero se prohíbe expresamente la pesca. Flotas pesqueras de numerosas unidades coordinadas, que se aventuran lejos de sus países de origen, y principalmente las que operan bajo bandera de la República Popular China, apagan regularmente sus balizas de rastreo para evadir la detección e identificación. Estas flotas, en el Atlántico Sur, se especializan en una pesca ilegal de calamares y otras especies lucrativas en el borde mismo de los extensos caladeros -zonas marítimas explotadas por su productividad biológica- de la República Argentina, según un nuevo estudio realizado de Oceana. Todos los años, los barcos se aglomeran a lo largo de los límites de la ZEE argentina acordadada por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derechos al Mar en 1982 para saquear gratis sus caladeros. Al monitorear las balizas de rastreo de los barcos entre enero de 2018 y abril de 2021, Oceana descubrió que más de 800 embarcaciones sumaron casi 900.000 horas de pesca activa adentradas al menos 20 millas náuticas al Oeste del límite externo de la ZEE argentina. “Durante este período de tres años y medio, hubo más de 6.000 casos en los que estos barcos pesqueros parecían ‘oscurecerse’ al deshabilitar potencialmente sus dispositivos de rastreo electrónicos, conocidos como Sistemas de Identificación Automática (AIS)”, señala el informe, publicado el miércoles, titulado: «Ahora me ves, ahora no: barcos que desaparecen a lo largo de las aguas argentinas». En total, estas embarcaciones estuvieron “escondidas” durante más de 600.000 horas durante las cuales Oceana sospecha que ingresaron en aguas territoriales argentinas para la pesca ilegal. “Es muy sospechoso que tengan el AIS apagado durante una gran parte del tiempo que están pescando”, dijo Marla Valentine, ecóloga de Oceana. “Se están sacando de los ecosistemas miles de millones de dólares en vida marina, como el calamar, la merluza y el camarón, de las que se alimentan especies como el atún. Esto puede tener un impacto duradero en su ciclo reproductivo”, afirmó Valentine. Casi el 66% de los barcos «oscuros» eran jiggers («poteros» en español), diseñados exclusivamente para pescar calamar, mayormente de bandera china, barcos con hasta 150 lámparas de luces brillantes y líneas de anzuelos automatizadas, especialmente diseñados para enganchar calamares atraídos irresistiblemente por la luz. Sin embargo, los arrastreros españoles que remolcan pesadas redes en forma de bolsa a lo largo del lecho marino para capturar especies como la merluza argentina y el camarón rojo se oscurecieron tres veces más que los barcos chinos, según el informe. La presencia de tantos barcos frente a las aguas argentinas ha provocado una serie de enfrentamientos en alta mar con la Prefectura Naval Argentina (PNA). En abril del año pasado, aproximadamente 100 pescadores de calamar, en su mayoría con bandera china, fueron capturados pescando ilegalmente durante incursiones nocturnas en aguas argentinas, cada uno con su AIS apagado. “En 2016, un arrastrero chino fue hundido después de que, según informes, intentara embestir un barco de la PNA y en 2018 cuatro barcos pesqueros chinos se unieron para proteger un quinto barco que perseguía la PNA”, indica el informe. “Existe una delgada línea entre lo que es legal, sustentable, responsable y regulado”, aseguró Valentine. “Los barcos extranjeros podrían estar a solo una pulgada fuera de la ZEE Argentina y su actividad se consideraría legal”. Argentina tiene una de las pesquerías de calamar más grandes del mundo con un valor comercial de casi U$S 4 mil millones en 2016. El calamar del país “es de vital importancia para la economía mundial, la seguridad alimentaria y la resistencia de los océanos”, argumenta el informe. Oceana también informó el año pasado sobre la pesca ilegal de enormes flotas chinas a lo largo de la costa del Océano Pacífico de América del Sur, que afecta a los países de Chile, Colombia, Ecuador y Perú. Las embarcaciones de ese grupo también fueron acusadas de desactivar sus dispositivos de rastreo público y de participar en prácticas de transbordo potencialmente sospechosas, todo lo cual puede facilitar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (IUU) que es un problema en todo el mundo. Nota de AgendAR: Debimos corregir en el texto mismo algunos conceptos erróneos de la ONG Oceana y otras las hemos dejado en pie ex-profeso. Las varias especies de calamar de la ZEE argentina, fundamentalmente, son presas y no predadores de peces de aleta de gran porte como el atún. El Illex argentinus, la especie más abundante en nuestras aguas, es comida por casi todo pez de aleta de valor pesquero, como la merluza hubbsi o la mucho más cara merluza negra. Por eso a los calamares se los considera dentro de las «especies forrajeras»: están cerca de la base de los 3 ecosistemas marinos argentinos. Marla Valentine no debería presentarse como ecologista sino como ecóloga, grave diferencia conceptual entre persona meramente entusiasta y persona con formación científica. ¿Tal vez un error de traducción? Lo siguiente no lo parece: no tenemos Guardia Costera, como sí la tienen los EEUU, sino Prefectura Marítima Argentina (PNA), cosa que Valentine debería saber si su intención es iluminarnos, y jamás sucedió que la PNA capturara 100 poteros chinos, y menos que menos en un solo mes, aunque confesamos que nos encantaría. La PNA no tiene suficientes guardacostas para capturar 100 poteros, ni hay lugar en los puertos argentinos patagónicos para custodiar esa cantidad de barcos decomisados, ni los tribunales federales poseen los recursos humanos, la celeridad o siquiera la disposición de incautarlos o al menos decomisar sus «artes de pesca». Éstas, especialmente si se trata de redes, suelen ser mucho más costosos que los barcos en sí. Si Ud., lector, ve los barcos que nos piratean se da cuenta de que estamos siendo saqueados por desarrapados. Donde sí se ve cierta inversión de las empresas piratas es en la cantidad de abogados que movilizan en los puertos marítimos argentinos. Los tipos pintan por los tribunales cuando el barco capturado aún no ha llegado a puerto. Pero eso, lejos del escenario que pinta Valentine, sucede poco. En general se trata de naves viejas y en pésimo estado de mantenimiento. Capturarlas conlleva el problema adicional de tener que repatriar (a expensas del estado argentino) a sus tripulaciones, en muchos casos formadas por esclavos de distintos países asiáticos donde fueron «reclutados» generalmente por engaño contractual o por secuestro liso y llano. La mortandad a bordo por hambre, frío, exceso de trabajo y trato brutal suele ser considerable. Lo saben bien en Montevideo, donde la flota (ilegal para la Argentina pero con licencia expedida por Port Stanley), recala para proveerse de insumos y mantenimientos, y de tanto en tanto desembarcar cadáveres de tripulantes-esclavos. No se hacen preguntas. Uruguay recauda unos U$ 300 millones/año por dar servicios de puerto a la flota irregular. Hay dos consecuencias fácilmente visibles de la concurrencia de pesqueros piratas al estuario del Plata. Visto desde la costa uruguaya, el horizonte del río en esta última década dejó de ser negro. Si hay un cielo de nubes, está iluminado desde abajo como por una ciudad. Es la flota potera con toda su potencia lumínica. No dejan de pescar ni cuando suben por la costa a por combustible o comida. Y en general levantan 50 toneladas/noche/barco. La otra consecuencia del accionar pesquero pirata se ve en nuestros supermercados. La sección pescadería, hace una década casi obligatoria en cualquier cadena importante, ha desaparecido o está en extinción, y sólo vende productos congelados o envasados de importación. El pescado argentino fresco está desapareciendo de las mesas de los argentinos, y ante las narices de los argentinos. Ya sucedió entre 1997 y 2003, en que pudimos celebrar el éxito de la política pesquera inaugurada por el gobierno de Carlos Menem comiendo otras cosas, con 30.000 obreros argentinos pesqueros sin trabajo, y el país sin la menor idea de si los tres grandes caladeros argentinos se recuperarían. Ahora están en pleno desplome, y las preguntas reaparecen. La pesca pirata en aguas argentinas (y sudamericanas y también africanas) usa sonar para detectar peces, y dispositivos de iluminación con más lúmenes que los de un estadio de fútbol para atraer calamar a la superficie. Es tecnología toda del siglo XX. Sin embargo, tanto en España como en China esta industria se organiza con rasgos del capitalismo esclavista del siglo XIX, y con otros rasgos de la piratería bajo patente de corso del siglo XVIII: los capitanes tienen instrucciones claras de sus empresas de no dejarse capturar. Y sus empresas tienen protección de sus cancillerías, mucho más claras en el caso de las chinas ya que suelen ser estatales. Sobran casos de agresión de barcos piratas a guardacostas argentinos. Y la agresión es tratar de embestirlos, lo que supone hundirlos. Los 6 guardacostas argentinos de la clase Halcón, barcos de apenas 1000 toneladas, tiran en sólo dos ocasiones: con fusil FAL y por delante de la proa del pesquero que se escapa, o con FAL y la ametralladora de 12,7 mm. a la línea de flotación cuando se juntan varios pesqueros piratas para tratar de hundir a un guardacostas. No hay casos en que hayan usado el cañón Bofors de 40 mm. o el Oerlikon de 20 mm. Y eso para evitarse problemas con los jueces argentinos. Añadimos que nos parece coherente que los pesqueros españoles, tanto poteros como arrastreros, apaguen sus AIS con 3 veces más frecuencia que los barcos asiáticos. Integran las flotas de empresas asentadas en la costa argentina. Además de naves ilegales en la milla 201, el límite externo de la ZEE, tienen barcos legalmente trabajando bajo bandera argentina, y plantas de procesamiento terrestre. La motivación para ocultar el paradero de unos y otros es mucho mayor que en el caso de la flota asiática, que es puramente ilegal, sobre todo cuando se trata de ocultar una de las tantas prácticas ilegales frecuentes, como el trasbordo de cargas desde barcos pesqueros españoles en ejercicio legal de su oficio dentro de la ZEE, a barcos factoría (o «congeladores») españoles prudentemente alejados de la ZEE. Eso es contrabando, y la AFIP ni se entera. Como es obvio, el daño que se puede hacer a los caladeros argentinos operando en forma simultáneamente legal e ilegal es mucho mayor. Por algo son muchos los países, especialmente asiáticos, que envidian la protección y el desparpajo con el que se mueven aquí las pesqueras españolas radicadas. Hagan lo que hagan (y logran desastres, como el sucedido entre 1997 y 2003) los pesqueros de la «flota roja» (o de altura) española son oficialmente intocables desde 1989, incluso cuando se los captura con «in fraganti», tras invadir áreas de cría donde la pesca está prohibida, o usando «el calcetín», una red ilegal de malla fina que se esconde dentro de la red legal de malla gruesa, y eso para atrapar peces juveniles. Cualquier causa legal federal contra ellos se atrasa años, y suele terminar en fallos adversos para la Argentina, sentencias jamás escandalosas porque los medios raramente las publican. Esto desmoraliza a la PNA y también a la Marina. Ésta fuerza militar, el estar equipada con naves más rápidas y mejor armadas, a veces cumple -o intenta cumplir- el mismo rol que la Prefectura, y con idéntico resultado: ninguno. Hay una pared de jueces entre la ley y su cumplimiento. La mala noticia faltante es que las pesqueras chinas, respaldadas diplomáticamente por una superpotencia mundial mucho más pesada que España, se están comprando casi todas las pesqueras españolas legales.

Un aporte al debate sobre biocombustibles: ¿qué conviene hacer en Argentina?

Dos investigadores de la Universidad Nacional de La Plata y el CONICET reflexionan sobre la importancia de promover el uso de biocombustibles como energías limpias.

  Los biocombustibles son combustibles obtenidos a partir de biomasa vegetal o animal, renovables, que permiten reemplazar a los combustibles fósiles obtenidos del petróleo. La discusión sobre la prórroga o modificación de la ley de promoción de biocombustibles -en concreto: si se rebaja o no el porcentaje obligatorio de mezcla- es probablemente el tema político más importante, donde se cruzan más intereses, que NO tiene gran repercusión pública. Aquí aportamos una mirada técnica, a la luz de los compromisos internacionales de Argentina. Actualmente, en nuestro país, los biocombustibles más difundidos son el biodiesel, el bioetanol y el biogás. De cara a reducir las emisiones de CO2 y la contaminación ambiental, una de las soluciones es reemplazar, parcialmente, el petróleo y sus derivados, a través de la búsqueda de otros combustibles. Los doctores en Química Diego Ruiz (UNLP) y Patricia Vázquez (UNLP-CONICET-CINDECA) compartieron su punto de vista acerca de la necesidad de encontrar un equilibrio en los niveles de combustibles, de cara a reducir la huella de carbono nacional y promover las metas internacionales que buscan, para el año 2050, eliminar los combustibles fósiles. El investigador y docente en la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata (FCAyF-UNLP), Diego Ruiz, aseguró que “el uso de biocombustibles para reemplazar parcialmente los combustibles fósiles es algo que se puede plantear como transicional: se quema menos, se emite menos daño, aunque sigue habiendo combustión y se sigue emitiendo”. “Por ejemplo, los autos eléctricos tienen un impacto muchísimo menor sobre el medio ambiente. En ese aspecto, se utilizan otras tecnologías como el litio, pero, a su vez, también tienen su nivel de agotamiento porque, en algún momento, cuando se acabe el litio, va a haber que reemplazarlo por otra fuente. Hay una cuestión de diversificar esa matriz energética y hacer un aporte mayor de las energías renovables”, detalló.

Producción de materia prima para combustibles: ¿Cómo lograr sustentabilidad?

Según los investigadores, existen diversas formas de producir materia prima para generar biocombustibles que no necesariamente involucren un impacto. Proponen, por ejemplo, reemplazar el uso de cultivos de girasol o de soja, para producir este tipo de combustibles, por materiales como desechos orgánicos urbanos, como el aceite ya utilizado puede ser reactivo para un biocombustible. Asimismo, explicaron que se pueden reemplazar estos materiales alimenticios por otras especies que no son comestibles. “De este modo, se logra no competir contra la industria de los alimentos, es decir, se evita utilizar comestibles que son totalmente necesarios en todo el mundo para combatir el hambre y hacen falta cotidianamente. Para preparar un combustible es eso entonces a lo que hay que apuntar”, dijo Ruiz. En este mismo sentido, mencionó: “También, tiene que ver según la forma en que se produzca la materia prima para biocombustibles como una oleaginosa o caña de azúcar, como una fuente vegetal, si utilizas una escala enorme utilizando plaguicidas, dañando el terreno, también estás afectando al medio ambiente en tu producción de materia prima para el biocombustible”. “Hay que cambiar el concepto de sustentabilidad por el de economía circular”, explicó Patricia Vázquez, investigadora del Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencias Aplicadas “Jorge J. Ronco (CINDECA)”. “Lo que hay que hacer es reutilizar el producto obtenido, es decir, optimizar la cadena de uso desde su inicio hasta el final. Los biocombustibles han sido los primeros que llegaron al mercado bajo los principios de la sustentabilidad”, aportó la investigadora Vázquez. Y agregó: “Siempre es un porcentaje muy reducido lo que se le agrega de combustibles limpios a los combustibles fósiles; por eso, es clave apuntar a que se mantenga y se promueva esta opción”. Desde el Senado, se presentó un proyecto de ley para cambiar la estructura en la regulación de los combustibles, en el cual se establece una reducción de la mezcla de biodiesel, que en Argentina es producido en base a aceite de soja y maíz, del actual 10 por ciento al 5 por ciento, pudiendo bajar incluso al 3 por ciento. Asimismo, reducir el corte del bioetanol -alcohol en base a caña de azúcar o maíz- en la elaboración de naftas del actual 12 al 9 por ciento. “Hay una realidad y es que la producción de biocombustibles es mucho más costosa a nivel de industria. Cuando se formuló la ley inicial era más económicamente rentable. Por eso, creo que este nuevo proyecto es una cuestión más de mercado que una cuestión ambiental, en donde no es beneficioso en principio”, aseveró Ruiz. Por su parte, Vázquez pronunció que “es necesario que se hable sobre esto en diferentes lugares, no sólo en las universidades. Hablar de este tipo de cosas no tiene que ser algo que suene lejano de lo cotidiano, sino que se debe interiorizar a toda la población sobre estos temas, para que el conocimiento por las causas ambientales y el cuidado del planeta sea más justo y equitativo”. “Terreno y condiciones en Argentina tenemos para la producción de biocombustibles, pero a contracara, hay cuestiones políticas y económicas que no necesariamente apuntan a la cuestión ambiental. Pero hay que tener en cuenta que los biocombustibles no son la solución definitiva, sino un aporte más a la cuestión de diversificar la matriz y reducir emisiones y generación de energía a partir de fuentes que tienen un impacto mayor sobre el medio ambiente. Es un granito más de arena en la posible solución”, concluyó el investigador Ruiz. (Agustina Lima – Agencia CTyS-UNLaM)

Confirmación oficial: se construirá la central nuclear Atucha III. Será con financiación china

La nueva planta será de 1.250 megavatios de potencia y el aporte de los capitales chinos rondará el 85%. El gobierno nacional prevé que inicie operaciones hacia 2028 y costará en total US$ 7.900 millones.

Está previsto que la cuarta central nuclear argentina, Atucha III -las otras son Atucha I y II y Embalse, en Córdoba- estará ubicada en la localidad de Lima, partido bonaerense de Zárate, donde ya funcionan las otras dos Atuchas. Se anuncia que iniciará su operación hacia 2028, lo que significa que las obras deben comenzar en 2022.

La inversión total estimada de la nueva planta, de 1.250 megavatios de potencia, es de US$ 7.900 millones y el aporte de los capitales chinos será de 85%, como detalla la Jefatura de Gabinete de Ministros en su reciente informe enviado al Senado de la Nación. A comienzos de abril pasado el secretario de Energía, Darío Martínez, mantuvo una reunión por videoconferencia con directivos de la Agencia Nacional de Energía de China (NEA) y de la Corporación Nuclear Nacional de China (CNNC), en la que se acordó avanzar en las gestiones para la construcción de Atucha III. El informe de la JGM a los senadores detalló que la nueva central nuclear, con tecnología Hualong, podría producir anualmente 9.460 GWh (gigawatts hora) brutos (8.751 GWh netos), durante una vida útil de al menos 60 años. Ese aporte, según destacan analistas del sector, sería equivalente a la demanda eléctrica actual que se registra para todo el país cada tres semanas. El proyecto y su desarrollo El desarrollo del proyecto, se indicó en el informe oficial, “generaría 7.000 puestos de trabajo directos y 2.000 indirectos en la etapa de construcción, así como 500 empleos durante la operación comercial, y el sostenimiento de otros 12.000 vinculados directa e indirectamente a la industria metalúrgica nacional”. Durante el encuentro de abril, los representantes de ambos países repasaron el estado de las negociaciones en curso, y también se evaluó la posibilidad de potenciar un vínculo bilateral que incluya la exportación de servicios y componentes locales para proyectos nucleares chinos, como la extensión de vida de centrales nucleares en ese país. Se destacó en la oportunidad el inicio de la operación comercial de la unidad 5 de la planta china de Fujiang, de referencia para el proyecto en la Argentina, así como la puesta en marcha del primer reactor de tecnología Hualong fuera de China, la unidad 2 del complejo nuclear de Karachi, en Pakistán.

Alberto Fernández y Vladimir Putin anuncian la producción local de la vacuna Sputnik VIDA

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El presidente, Alberto Fernández mantendrá hoy viernes a las 12:30 una videoconferencia con su par de Rusia, Vladimir Putin, para poner en marcha la participación argentina en la producción de la vacuna contra el covid Sputnik V. Que en su versión local se llamará VIDA.

Este acto marcará la conclusión de varios meses de negociaciones y la aprobación del Instituto Gamaleya a las pruebas realizadas por el laboratorio local. De acuerdo a lo precisado por Presidencia, el jefe de Estado argentino participará a las 8 hs. junto a Putin de la sesión plenaria del Foro Económico de San Petersburgo 2021. La agenda conjunta continuará a las 12.30, horario programado para el anuncio oficial del comienzo de la producción de la vacuna Sputnik V en la Argentina por parte del laboratorio Richmond. Nuestro país será el primero en participar en su elaboración en América Latina. Ayer, la asesora presidencial y coordinadora del Consejo Económico y Social, Cecilia Nicolini, estimó que Argentina estaría en condiciones de producir la vacuna rusa Sputnik V «a fines de junio o principios de julio» y confió en los desarrollos locales de proyectos de inmunización para poder «en los próximos meses empezar a conocer resultados». Nicolini recordó que el Centro Nacional Gamaleya de Epidemiología y Microbiología de Rusia «ya aprobó el control de calidad de las dosis de Sputnik V producidos aquí en laboratorios y enviadas a Rusia» por lo que resaltó que ese avance «es una muy buena y muy esperanzadora» noticia. Y añadió que la próxima semana ya se podría contar con los principios activos para «comenzar la formulación y el envasado de la vacuna». «A fines de junio o principios de julio, si todo avanza bien, empezaremos a contar con vacunas Sputnik V producidas en Argentina». La asesora presidencial también dijo que se «sigue dialogando y negociando» con el laboratorio estadounidense Pfizer sobre «la posibilidad de firmar y cerrar un acuerdo» para la adquisición de vacunas contra el coronavirus. Sobre la fabricación de la vacuna rusa en Argentina, explicó que «en una primera etapa vamos a hacer parte del proceso productivo, vamos a estar recibiendo la sustancia activa o principio activo desde Rusia y aquí en Argentina se va a formular, envasar y distribuir». «Ayer el Instituto Gamaleya aprobó, dio su certificado de calidad a los lotes producidos en Argentina, que se enviaron como muestras para hacer estos ensayos y ya esperemos a partir de la semana que viene empezar a recibir el principio activo, empezar con el proceso de producción y envasado», precisó.

Comentario de AgendAR:

La presencia virtual del presidente argentino en el Foro de San Petersburgo, que transcurre del 2 al 5 de junio, es un gesto diplomático que va más allá de la lucha contra la pandemia. A partir de la anexión de Crimea por la Federación Rusa en 2014, las sanciones de EE.UU. y la frialdad de la Unión Europea, ese Foro -llamado el «Davos ruso»- ha visto disminuir el número de delegaciones y, sobre todo, de las inversiones anunciadas. El año pasado, las inversiones directas extranjeras en Rusia alcanzaron a 1.400 millones de dólares, bastante por debajo de las posibilidades de su economía. El indiscutible logro científico y biotecnológico del desarrollo de esta vacuna es un certificado de las capacidades rusas. O, como se dijo hace meses en nuestro portal, un «momento Sputnik» para Putin. Para nuestro país, representa un posicionamiento privilegiado, si se toma en cuenta que hoy en el mundo la demanda de vacunas es mucho mayor que la oferta. Ayer llegaron 818.150 dosis… Y en el mediano plazo significa para el Laboratorio Richmond y la industria farmacéutica local la chance de participar en la cadena de valor de un producto que tendrá una altísima demanda global este año y los próximos.

Habla el CEO de IMPSA “Podemos exportar por 1000 millones de dólares”

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Juan Carlos Fernández, el CEO de IMPSA que hace 40 años que está en la firma y que seguirá en su cargo en el marco del nuevo esquema directivo, con la participación mayoritaria del gobierno nacional y del de Mendoza, contesta este reportaje.

«-Algunos de los que participaron del proceso lo describen como una estatización de mercado. ¿Usted cómo lo califica? -Me molesta la palabra estatización. Vengo del mercado privado desde siempre, y tengo un enfoque diferente. Primero, el Estado entró a través del Banco Nación en 2017 a esta empresa. Antes de esta capitalización el Estado tenía colocado al presidente del Directorio. Tenía una participación muy activa. Después, en IMPSA tuvimos que ir a pedir ayuda al Estado, desde eñ directorio y también con el aval de los accionistas. Esto fue una típica transacción de mercado. La compañía X, en este caso nosotros, emitimos acciones, acciones C, que son las que tienen los accionistas actuales. -Justo en el momento que ustedes fueron a pedir la ayuda financiera, estalló el caso Vicentín, un intento desordenado del Estado por rescatar una firma. ¿Le ve algún paralelo? -No conozco el caso de Vicentin, pero esto es lo menos parecido a una estatización. Nosotros fuimos a buscar al Gobierno, porque el 100 por ciento de los accionistas nos pidieron ir a buscarlo. Si IMPSA desaparecía, se iba a resentir bastante más que el empleo. -Antes de ir al Estado, ¿intentaron otro tipo de salidas? -Pasamos por esa etapa, buscamos a privados como parte de esa reestructuración. La idea era vender la empresa para que los acreedores recuperaran sus créditos, eso se inició en 2019. Pero no nos dio el tiempo, aunque tuvimos algunas ofertas. Ese proceso de ofrecerla a terceros se agotó, y no nos quedó otra opción de golpear la puerta del Ministerio de Desarrollo Productivo. Es un esquema que puede seguirse para otras empresas estratégicas. -En alguna entrevista, Enrique Pescarmona, de la familia que creó la empresa, aseguró que la crisis empezó por la internacionalización de IMPSA a Brasil y Venezuela. ¿Hubo autocrítica por esas decisiones? -Podes tener millones de autocríticas, y las hemos hecho, pero el proceso de internacionalización de nuestra empieza en 1985. Yo estuve en Asia 18 años, fue espectacular y vendimos nuestros productos por 5.000 millones de dólares. No es ése el problema. Trabajé 40 años con Pescarmona y él tendrá su visión. IMPSA en 2014 funcionaba muy bien, tenía una deuda de 250 millones de dólares, muy sustentable. -¿Y qué ocurrió? -El grupo Pescarmona tenía otra hermana de IMPSA, WPE, en Brasil. Fabricaba aerogeneradores, esa empresa tuvo una serie de problemas. Tuvo algunas faltas de pago del gobierno brasileño y algunos problemas tecnológicos de una licencia para aerogeneradores en Alemania, mala combinación. Y la empresa entró en convocatoria en Brasil y se cayó IMPSA, porque le había garantizado 850 millones de sus deudas en dólares a esta empresa. Nos cruzaron esa deuda, que se sumó a los 250 millones. En enero del 2015 vuelvo a la Argentina como CEO y con un equipo empezamos a reestructurarla, la familia Pescarmona entregó allí el 65 por ciento de las acciones. -Con el nuevo accionariado, el Estado Nacional tendrá más del 60 por ciento y Mendoza más del 20, ¿qué cambios se vienen en esta estructura? -A mediados o fines de junio cambia el directorio. Hoy tenemos tres directores, la presidencia es del gobierno argentino a través del Banco Nación, otro director es de los bonistas y otro de Pescarmona. Ahora entrarían 4 directores más, 3 de Nación y uno de Mendoza. En la asamblea anterior, se incluyó una cláusula para que el management sea profesional, que no sea político, que sean especialistas. Un esquema similar al de INVAP. Me han propuesto continuar como CEO. -¿Cuáles son los objetivos en materia de negocios a nivel local e internacional? -Cuando la empresa estaba bien, hemos exportado entre el 75 y 80 % de nuestros productos. Pero luego no podíamos competir afuera y ahora estamos saliendo con fuerza. Tenemos dos grúas de puerto para el ejército de Estados Unidos, abrimos en India, Malasia, Paquistán y Brasil. Estábamos exportando, en el mejor momento, hasta 1000 millones de dólares anuales de ventas. Y tenemos que llegar a eso. El que estén presentes los gobiernos en la empresa nos permite tener garantías de poder cotizar en el exterior. Con el balance de antes, nos costaba mucho. -¿Y en Argentina? -Estamos construyendo 6 turbinas para Yacyretá y hay que reemplazar 20, eso es muy interesante. Estamos trabajando en el Tambolar, una hidroeléctrica en San Juan, en un parque eólico en La Rioja, en parques solares para San Juan y el CAREM, el primer reactor nuclear para la CONEA. Entregamos un reactor para YPF la semana pasada, y estamos con tres o 4 proyectos interesantes en renovables. -¿Este proceso de capitalización y nuevos negocios tendrá algún impacto en el empleo? -Hoy tenemos 720 empleos directos, y cuantos más proyectos tenés habrá más empleo en IMPSA, y aún más en las pymes de Mendoza y del resto del país.» Hace poco más de un año, en abril del 2020 publicamos en AgendAR «El futuro de IMPSA, una de las empresas argentinas más importantes, está en la balanza. Su principal acreedor es el Estado». Pensamos que nuestro diagnóstico fue acertado.