Nuevas normas de edificación, para prevenir enfermedades de contagio aéreo

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Científicos de 12 países hacen un llamamiento a establecer normas en la construcción de viviendas y locales para la prevención de la transmisión aérea de infecciones respiratorias.

Un grupo internacional de 40 especialistas en virología, medicina, aerosoles, calidad del aire y ventilación de 14 países publicó un artículo en la prestigiosa revista Science en el que llaman a mejorar la regulación de la ventilación para combatir las enfermedades de transmisión aérea, como el covid-19. Los firmantes piden que se cambien o elaboren normas para regular la ventilación, como en los siglos XIX y XX se aplicaron otras para eliminar los patógenos del agua potable y para evitar las infecciones en los alimentos. El trabajo  fue encabezado por la científica Lidia Morawska de la Queensland University of Technology de Australia, y contó con la participación de dos investigadores españoles, Xavier Querol, del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del CSIC (IDAEA-CSIC), y José Luis Jiménez de la Universidad de Colorado (EEUU). (Para acceder al artículo original «A paradigm shift to combat indoor respiratory infection», cliquear aquí) Los firmantes exhortan a lograr «un cambio de paradigma» en la lucha contra patógenos transmitidos por el aire, exigiendo el reconocimiento universal de que las infecciones se pueden prevenir mejorando los sistemas de ventilación interior. En marzo y junio del 2020, este equipo científico internacional pidió a la Organización Mundial de la Salud que reconociese la necesidad de controlar el riesgo de la transmisión aérea de infecciones respiratorias. También en 2020 el mismo grupo publicó un artículo en Environment International con recomendaciones para reducir el riesgo de transmisión aérea del covid-19. Mejorar los estándares de ventilación El equipo pide que los estándares obligatorios de ventilación de los edificios incluyan un mayor flujo de aire, tasas de filtración y monitores que permitan al público observar la calidad del aire en los espacios interiores compartidos. Según los investigadores, dadas las pruebas de que la transmisión por el aire propaga infecciones, debería haber estándares nacionales e internacionales de ventilación para controlar los patógenos. La mayoría de los estándares mínimos de ventilación fuera de las instalaciones de investigación y atención médica especializadas solo controlan el olor, los niveles de CO2, la temperatura y la humedad. Morawska manifiesta que los sistemas de ventilación “también deben controlarse según la demanda para adaptarse a las diferentes ocupaciones de los espacios interiores y las diferentes actividades y ritmos respiratorios, como hacer ejercicio en un gimnasio o sentarse en una sala de cine”. Esto no significa que cada espacio interior debe convertirse en una instalación de bioseguridad, pero un edificio debe diseñarse y operarse de acuerdo con su propósito y las actividades que se llevan a cabo allí, de modo que el riesgo de infecciones transmitidas por el aire se mantenga por debajo de un nivel aceptable”, aclara la investigadora. Por su parte, José Luis Jiménez recuerda que un llamamiento similar sobre la importancia de la ventilación ya fue publicado en Science en 1945 por el profesor de Harvad William Wells: “Dos décadas más tarde, Wells consiguió demostrar que la tuberculosis se transmitía por el aire, rompiendo el dogma de que ninguna enfermedad se contagiaba así. Pero no fue escuchado, y las normas y sistemas de ventilación en casi todos los países siguen siendo insuficientes para prevenir infecciones, lo que ha ayudado mucho a propagar la pandemia de covid-19”. Si bien aún no se ha realizado un análisis económico detallado, Morawska señala que las estimaciones “sugieren que las inversiones necesarias en sistemas de construcción podrían ser menos del 1 % del costo de construcción de un edificio estándar, y se puede obtener un ahorro mucho mayor al reducir los costes sociales de las infecciones”.

El Servicio Meteorológico Nacional informa que las temperaturas promedio han seguido creciendo

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El informe «Estado del Clima en Argentina 2020», se  elabora anualmente y presenta una evaluación de las condiciones climáticas que afectaron a la Argentina el año pasado.

El Estado del Clima de Argentina (cliquear para acceder) es uno de los informes más amplios, detallados y profundos que se realizan en el país en materia climática. Tiene por objetivo resumir y documentar los principales indicadores del comportamiento del clima durante el año y se publica coordinadamente con el informe mundial Estado del clima global (ver State of the Global Climate 2020, OMM 2021), de tal manera de aprovechar sus resultados y, al mismo tiempo, tener una visión a nivel país y mundial. El contenido de este reporte se concentra en aquella información que pueda ser de interés para quienes deseen conocer cómo la evolución de factores meteorológicos pudo haber impactado las diferentes actividades durante el 2020. Además, este año se suma al informe, una mirada sobre las consecuencias de la pandemia de COVID-19 en los gases de efecto invernadero y el ambiente.

Este informe final actualiza los datos preliminares emitidos en enero de 2021 y es el documento oficial que registra algunos indicadores del sistema climático, entre los que se incluyen las concentraciones de gases de efecto invernadero, el incremento de las temperaturas, las variaciones de las lluvias, los incendios, el impacto de La Niña y los fenómenos meteorológicos extremos entre otros.

Clima de Argentina 2020

El 2020 resultó uno de los tres años más calientes nunca antes registrados en Argentina, además de ser 2011-2020 la década con mayor temperatura media registrada, evidenciando así la tendencia del incremento de la temperatura media global atribuida a las emisiones de gases de efecto invernadero.

También se destacaron eventos puntuales de calor extremo, como los récords en las bases argentinas de Antártida durante febrero y los 39.6°C registrados en Formosa durante agosto.

La tendencia ascendente de la temperatura anual no excluye que se sigan experimentando inusuales períodos fríos de manera esporádica, como sucedió durante este invierno en Perito Moreno, con -20°C registrados, y en la Antártida, que presentó desvíos negativos de temperatura.

Con respecto a las precipitaciones, el 2020 estuvo marcado por una sostenida y amplia sequía que lo convirtió en el quinto año más seco de los últimos 50. El último cuatrimestre del 2020 estuvo modulado por el desarrollo del fenómeno La Niña que continuó durante los primeros meses de 2021 y, posiblemente, haya favorecido las pocas lluvias de algunos sectores del país.

Los efectos de la pandemia

La pandemia también tuvo efectos en el medioambiente, a través de las restricciones a actividades y movimientos de la población. Las mediciones de ciertas variables, especialmente de aquellas relacionadas con la contaminación provocada por el tránsito de vehículos, muestran la huella de la pandemia a través de una baja significativa, pero temporaria, de algunos gases. Aún así, el efecto fue poco marcado en lo que respecta a la acumulacion de dióxido de carbono en la atmósfera, que continuó creciendo.

Con respecto a la radiación ultravioleta, el año resultó con características muy cercanas al promedio, aunque se vivieron días donde la extensión del agujero de ozono llegó a mínimos históricos en Ushuaia y la península Antártica.

Una represa milenaria en la Puna catamarqueña

Lo que hoy es un desierto, en el pasado era un paisaje agrícola. En territorios que siguen siendo hostiles para la subsistencia, las sociedades de hace miles de años habían desarrollado tecnologías para hacer sustentable la vida en la Puna.

El sistema hidráulico descubierto por el equipo de arqueología del proyecto Miriguaca demuestra la existencia de diversas redes de riego con diferentes escalas de uso y magnitudes. El descubrimiento fue posible a través del estudio de imágenes satelitales que revelaron trazados que llamó la atención al equipo dirigido actualmente por la arqueóloga Lorena Grana. Ya en el terreno, los trazados resultaron ser canales de riego, y en una zona donde los trazos convergían, la excavación reveló una represa. El estanque se enclava en la mitad de la red de riego, a 5 kilómetros del río Miriguaca, de un recorrido total de 10 kilómetros hasta el fin de los campos de cultivo. Para Lorena Grana, esto significa que el propósito con que acumulaban el agua, era para recuperar el caudal. “Posiblemente iban perdiendo el caudal por filtración o evaporación, entonces lo que hicieron fue poner el estanque para poder recuperar el caudal. Claramente lo que están mostrando es un conocimiento muy acabado del manejo del agua y del manejo de las pendientes, porque los canales son simplemente cavados en la tierra. Y lo que nos sorprende es cómo con simples tecnologías los agricultores del pasado pudieron dar soluciones a las limitaciones como es la escasez de agua en una zona tan desértica, y el manejo de las pendientes”, detalló la arqueóloga. La represa consiste en una construcción muy sencilla, un semicírculo de tierra. Las excavaciones permitieron entender que se compone de un estanque de al menos 370 metros cúbicos y un ducto de salida construido con piedras lajas. El marco de salida tiene una forma trapezoidal y el extremo final del ducto está construido como una pequeña cámara de aquietamiento, para controlar la velocidad de la salida del agua. La función de la cámara es frenar el agua cuando sale de la represa para evitar la erosión de los canales. Las técnicas de construcción se basaron en aprovechar la pendiente natural del terreno para acumular el agua, luego hicieron un montículo de tierra para contener el agua, y el ducto de salida lo hicieron con piedras talladas y acomodadas.

Según Grana, uno de los análisis más complejos en este tipo de estructura es conocer en qué momento se construyó. La datación se realiza a través de un análisis por radiocarbono, con el cual se puede determinar la edad de materiales hasta 50.000 años de antigüedad. Pero en el país no se realiza. Por lo que una datación con este sistema se ha hecho insostenible entre la pandemia y la crisis económica. Grana explicó que otro recurso que tienen los arqueólogos para fechar, es tener en cuenta el contexto en que se encuentra el hallazgo y los materiales del entorno. A partir de esto se estima que la red de riego y la represa fue usada en los últimos 1000 años, incluso podría ser anterior al periodo incaico. Además, las vasijas encontradas en la excavación, permiten determinar que la población tenía contacto con otras poblaciones de Belén. Para Grana, una de las importancias del hallazgo es que muestra “los fuertes conocimientos que tenían estos campesinos del pasado para el manejo del paisaje. Lo sorprendente no es tanto la represa en sí, sino estos conocimientos acabados que le permitieron generar oasis agrícolas en una zona tan desértica. El momento de uso, era igual de árido a los actuales, y pudieron, con tecnologías muy sencillas, generar grandes extensiones de cultivo”, concluyó. El equipo que viene trabajando en la zona desde 2006, ha revelado 21 sitios arqueológicos hasta el momento que datan de los últimos 4000 años.

El robo, el fraude y el secuestro en gran escala se trasladaron al ciberespacio

La semana pasada Colonial Pipeline, la empresa estadounidense que opera la red de oleoductos más grande de EE.UU., pagó un rescate de 5 millones de dólares a los piratas informáticos que la atacaron. Ante eso, y recordando que en el ciberespacio no hay fronteras, especialmente para el delito, nos parece oportuno reproducir esta nota de The Economist, traducida por La Vanguardia, de Barcelona: «A nadie le gusta que lo llamen de la AFIP, o sus equivalentes en otro país. Si Donald Rumsfeld, que como secretario de Defensa de Estados Unidos supervisó un presupuesto superior al de la economía de un país normal, las normas fiscales le parecían tan confusas que todos los años escribe a la agencia estadounidense para quejarse de que no tiene «ni idea» de si ha cumplimentado bien su declaración. No es de extrañar, pues, que cualquier ciudadano corriente se eche a temblar si suena el teléfono y una voz que suena a oficial le dice que ha pagado menos impuestos de los que le corresponden y que le pasarán con un asesor para que regularice su situación. Sin embargo, se trata siempre de una estafa. Pocas autoridades fiscales llaman a los particulares en relación con sus impuestos; si uno tiene suerte, le enviarán una carta un año después… a la dirección equivocada. No amenazan, como suelen hacer las llamadas falsas, con detener al interlocutor en el caso de que no deposite el dinero en el acto. Esas estafas son cada vez más frecuentes. Según UK Finance, una asociación de bancos, el año pasado casi se duplicaron en Gran Bretaña las llamadas telefónicas de estafadores que decían ser inspectores fiscales. En otros países, se registran unos aumentos al menos igual de espectaculares. Aunque las tasas de delincuencia suelen ser generalmente bajas en los países ricos, se destaca el espectacular crecimiento de la ciberdelincuencia, cometida toda o casi toda ella a través de Internet. Según la Encuesta sobre Delincuencia en Inglaterra y Gales, el mejor indicador de las tendencias a largo plazo en Gran Bretaña, en 2019 se produjeron 3,8 millones de incidentes de fraude, la mayoría online, lo que representa un tercio de todos los delitos cometidos.
Los incidentes de fraude online representan cerca de un tercio de todos los delitos cometidos.
Esa cifra no dejado de aumentar desde 2017, año en el que el gobierno comenzó a recopilar datos. En torno al 7% de todos los adultos ha sido víctima de ese tipo de delito. Tres cuartas partes ha perdido dinero, y un 15% ha perdido más de 1.000 libras. En Estados Unidos, el número de casos denunciados de fraude por Internet aumentó en un 69% el año pasado. Las pérdidas declaradas en ese país (excluyendo las estafas bancarias o con tarjetas de crédito) alcanzaron los 4.200 millones de dólares, tres veces más que en 2017. También crecen otros tipos de delitos relacionados con Internet. Las llamadas telefónicas y los mensajes de texto masivos, un típico intento de estafa, consiguen obtener miles de millones de dólares al año. Los sitios web de apuestas ilegales, muchos de los cuales roban a sus clientes, se han multiplicado. Y las nuevas tecnologías facilitan que se cometan muchos delitos tradicionales. Los narcotraficantes utilizan bitcoins, una criptomoneda, para recibir pagos y mover el dinero. Gestionan sus asuntos con programas informáticos especializados en comunicaciones delictivas encriptadas. «No hay delincuencia organizada importante que no tenga un componente digital», afirma Nigel Leary, de la Agencia Nacional contra la Delincuencia británica (NCA).
Los narcotraficantes utilizan bitcoins
. Ese tipo de ataques antes eran burdos. El ransomware llegaba en correos electrónicos de spam y se dirigía a los ordenadores de personas corrientes. Las sumas exigidas solían ser pequeñas, para alentar el pago.   Pero en la actualidad, los hackers se centran en grandes organizaciones y exigen grandes rescates (véase el gráfico). El software malicioso (malware) se inyecta en sistemas informáticos específicos. Roba los datos antes de bloquearlos. A continuación, se pide un rescate para desbloquear los archivos o, cada más con más frecuencia, para impedir que se hagan públicos (las copias de seguridad de los datos importantes son ahora habituales). El pago casi siempre es en bitcoins. Según Chainalysis, una empresa de ciberseguridad, la cantidad pagada en bitcoins en concepto de rescates aumentó el año pasado en un 311%, en comparación con 2019, y alcanzó los 350 millones de dólares. Las víctimas suelen ser empresas, pero cada vez más incluyen gobiernos y sus departamentos, incluida la propia policía. El 27 de abril, la policía de Washington (D. C.) hizo público un ciberataque con la amenazaba de exponer los nombres de sus informantes a las bandas organizadas. El ransomware es «la mayor amenaza» procedente del mundo de la delincuencia organizada, según Alan Woodward, informático de la Universidad de Sussex que asesora a Europol, la agencia policial de la Unión Europea. El 29 de abril, Alejandro Mayorkas, secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, lo calificó de «amenaza para la seguridad nacional». El daño es enorme.
El ransomware es la mayor amenaza procedente de la delincuencia organizada
Maersk, compañía naviera mundial, anotó 300 millones de dólares (250 millones de euros) en pérdidas relacionadas con un ataque de ransomware en 2017. Travelex, un operador de divisas británico, se hundió el año pasado, y su ruina llevó a la pérdida de 1.300 puestos de trabajo. Un ataque que derribó sus sistemas a finales de 2019 tuvo parte de culpa. A pesar del pago de 285 bitcoins (valorados en ese momento en unos 2 millones de euros), la empresa perdió unos 25 millones de libras ese trimestre (unos 30 millones de euros). La compañía atribuyó al ataque la mayor parte de esas pérdidas. Los rescates pueden llegar a ser astronómicos: en marzo, un ataque contra el sistema escolar del condado de Broward, que cubre gran parte de Fort Lauderdale en Florida, exigió 40 millones de dólares en bitcoins. En los mensajes filtrados por los hackers, uno de los negociadores del distrito se mostraba incrédulo: «No es posible pensar que disponemos ni de cerca de esa suma». La mayoría de los organismos gubernamentales no dispone de ella, pero las consecuencias de no pagar pueden ser igual de costosas. En el condado de Baltimore, en Maryland, las escuelas tuvieron que paralizar el año pasado la enseñanza online durante varios días después de que sus sistemas quedaran bloqueados por un ataque de ransomware. En 2019, un ataque contra la vecina ciudad de Baltimore costó a sus contribuyentes 18 millones de dólares (15 millones de euros). Durante la pandemia, también los hospitales se han visto afectados. Francia informó de 27 ataques a hospitales ocurridos el año pasado, como parte de un aumento general del 255% en los ataques de ransomware. En Alemania y Estados Unidos, se han retrasado tratamientos médicos por causa de los ataques. Los delincuentes responsables de esos ataques forman un grupo heterogéneo. Muchos parecen tener su base en Rusia, otras partes de Europa del Este o China. En Rusia y Bielorrusia, los ciberdelincuentes prosperan porque el Estado los tolera siempre que sólo estafen a extranjeros. Al parecer, algunos tienen vínculos con los servicios de seguridad. De todos modos, los ciberdelincuentes no parecen operar en grupos delictivos estrechamente organizados, como los cárteles de la droga o las mafias. Su fuerza reside en su descentralización. Las diferentes partes concretas de cada delito se proporcionan como servicio a los organizadores. Un grupo puede escribir y vender el software. Otros pueden introducirlo en los ordenadores de los objetivos. Otros, cobrar y blanquear el rescate. Y un puñado de cabecillas puede financiar toda la operación, y es posible que nunca lleguen a conocer los nombres o la ubicación de los demás implicados. Los delitos como el robo de bancos solían ser artesanales, dice Leary, de la NCA. Los grandes golpes, como el robo de Brink’s-Mat en 1983, en el que se robaron 26 millones de libras de la época en oro, diamantes y dinero en efectivo de un almacén del aeropuerto de Heathrow, requerían un gran número de especialistas que se conocían y confiaban entre sí. Ahora la delincuencia a gran escala se está industrializando gracias a la tecnología. «Los obstáculos a la intrusión son bajísimos», afirma Leary.
La ciberdelincuencia opera en forma descentralizada
Eso se debe, en gran medida, a que se ha desarrollado toda una ciberinfraestructura que permite los ataques. La criptomoneda es la clave. A los delincuentes del ransomware les gusta utilizar bitcoin, dice Kemba Walden, abogado de la unidad de delitos digitales de Microsoft, porque es una moneda muy líquida y relativamente anónima. El destinatario final es anónimo a menos que sea posible relacionar la dirección virtual con una identidad en el mundo real. Los delincuentes pueden comerciar entre ellos con bitcoins. Convertir las ganancias en dinero real es arriesgado; en la mayoría de los países ricos, los intercambios de bitcoins aplican de modo estricto la obligatoriedad de «conocer al cliente». Pero no es algo imposible. Algunas Bolsas de países menos regulados aplican criterios más laxos. Además, las criptomonedas pueden ser «mezcladas», es decir, intercambiadas entre criptomonedas por blanqueadores de dinero, para ocultar su origen y ser vendidas luego en Bolsas bien reguladas. En Rusia y China «es dificilísimo» rastrear el dinero robado, dice Walden. Otras innovaciones tecnológicas son también vitales. Las cajas de SIM, que permiten «suplantar» (ocultar el origen de) las llamadas telefónicas, se venden con fines legítimos (a empresas de márketing, por ejemplo). Sin embargo, también permiten a los delincuentes enviar spam o comunicarse sin revelar su ubicación. TOR, un software que anonimiza las conexiones a Internet haciendo rebotar los datos por todo el planeta, permite que prospere la «web oscura», donde se albergan foros en los que los delincuentes comercian anónimamente con sus productos. Los «alojamientos blindados» (granjas de servidores con un alto nivel de seguridad y privacidad) funcionan como puertos francos virtuales, donde pueden trasladarse los datos comprometedores en cualquier momento, siempre antes de que la policía pueda llegar hasta ellos. ¿Cuál es el futuro de esos delitos? A medida que ha crecido el ransomware, también lo ha hecho el sector que promete proteger a las empresas. Según Michael Levi, de la Universidad de Cardiff, la delincuencia está adquiriendo «cada vez más relevancia». Las organizaciones intentan reforzar sus defensas. Aunque muchas no quieren denunciar los intentos de piratería ni las estafas. Las fugas de datos no sólo son perjudiciales en sí mismas, sino que también son embarazosas. Los particulares rara vez piensan en denunciar los ciberdelitos a la policía. Los costos quizás se imputen indirectamente. Los bancos y las aseguradoras suelen compensar a los clientes de las pérdidas. La seguridad está mejorando, pero los delitos son cada vez más rentables. La preocupación de las fuerzas del orden es que un mayor número de delincuentes más tradicionales se esté trasladando al ciberespacio, y viceversa. «Ahora la web oscura se utiliza para el comercio de productos básicos [bienes robados], el tráfico de drogas y las armas de fuego», dice Leary. En redadas llevadas a cabo en Bélgica durante el mes de marzo, la policía incautó 28 toneladas de cocaína, así como dinero en efectivo, armas, uniformes de policía y una cámara de tortura en el interior de un contenedor envío. Al parecer, los delincuentes utilizaban Sky ECC, una red telefónica cifrada vendida por una empresa canadiense. Los teléfonos estaban diseñados para ocultar la actividad delictiva, con encriptación de extremo a extremo, desaparición de mensajes y sin datos de GPS. Las suscripciones se pagaban en bitcoins. Eso les proporcionó un gran anonimato, al menos hasta que las fuerzas policiales europeas consiguieron inyectar su propio malware en los teléfonos para espiarlos. Los gobiernos están empezando a tomarse más en serio la ciberdelincuencia. El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha designado un equipo para hacer frente al ransomware. Los «Cinco Ojos» aliados (Estados Unidos, Australia, Gran Bretaña, Canadá y Nueva Zelanda) comparten ya información sobre el tema. Sin embargo, queda mucho camino por recorrer. En Gran Bretaña, sólo uno de cada 200 agentes de policía se dedica a combatir el fraude, a pesar de su enorme impacto, según las cifras reveladas gracias a la Ley de Libertad de Información y publicadas por el periódico The Times. Y las oportunidades son cada vez mayores. En los últimos seis meses, el valor de los bitcoins en el mundo se ha disparado hasta superar los 800 millones de euros. Ese aumento de la liquidez facilita aún más la ocultación de los delitos. Y como dice Woodward: «¿Por qué va a entrar alguien en un banco con una escopeta recortada para robar 30.000 libras cuando, con algo de dinero para invertir, puede entrar en la web oscura y lanzar una campaña de ransomware con la que ganar millones?».

La Universidad Nacional de La Plata, cada vez más cerca de tener su propia constelación satelital

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La UNLP está desarrollando un satélite propio, de tipo «cubesat«. Utilizará la información de constelaciones satelitales de GPS para analizar características de la ionósfera y de la superficie de la Tierra.

El proyecto, que inicialmente iba a constar de una sola misión, a partir de una gran convocatoria fue replanteado como una serie de satélites cada vez más complejos. El concepto cubesat se refiere a un modelo de diseño de nanosatélites, de estructura escalable en cubos de 10 cm de arista y masa no mayor a 1,33 kg. Este proyecto, Satélite Universitario, de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), actualmente en desarrollo, consistirá en un satélite de la categoría cubesat 3U, un pequeño artefacto de 10 centímetros de lado y 30 de altura que tendrá dos misiones principales. La primera deberá demostrar que es posible analizar la ionósfera captando cómo las ondas de los satélites de sistemas de geoposicionamiento global (GPS) que la atraviesan. La segunda analizará la superficie de la Tierra a partir de cómo las señales de los satélites GPS rebotan en ella. La iniciativa iba a constar de un único satélite pero, tras una gran convocatoria abierta, fue replanteado como una serie de misiones cada vez más complejas. La primera será un demostrador tecnológico que buscará validar la tecnología. Este pequeño satélite funcionará como una especie de sonar pasivo de submarino, ya que no necesita emitir una señal para conocer su rebote, tal como lo hacen los radares, sino que utilizará las señales emitidas por otros satélites de los que se conocen sus especificaciones y su posición. Se trata del segundo satélite universitario argentino después del Pehuensat 1, de la Universidad Nacional del Comahue, un satélite de seis kilos de peso lanzado en 2007 que envía información para radioaficionados. El proyecto será a la vez una fuente de trabajos académicos y generó mucho interés en la comunidad universitaria. La idea se concretó el año pasado mediante una convocatoria en la que se buscaron misiones entre los laboratorios universitarios con interés en el área espacial. Se recibieron 24 propuestas de 19 instituciones diferentes, por lo que se espera que este satélite sea el primero de varios.

Los cubesat son satélites de tamaño pequeño y tecnología estandarizada cada vez más utilizados por las universidades.

Las técnicas que utilizará el satélite de la UNLP son GNSS RO (radioocultación de sistemas globales de navegación por satélite) y GNSS R (reflectometría de sistemas satelitales de navegación global). El mayor desafío, además de lo que implica lanzar un satélite en el ámbito universitario, será el de desarrollar una antena en miniatura capaz de cumplir con los requerimientos de la misión. El proyecto también plantea el desafío de la reducción de ruidos de señales, ya que deben ser antenas muy sensibles para poder detectar los cambios. El satélite analizará las señales enviadas por satélites de las constelaciones GPS, de Estados Unidos, y Glonass, de Rusia. Las antenas que analizan la RO no se diferencian demasiado de las antenas de GPS que usan de los celulares, ya que detectan las mismas señales. Sin embargo, en este caso analizan cómo se deforma esa señal y así estudiar cómo viaja a través de la atmósfera neutra así como en la ionósfera (atmósfera ionizada). En el caso de la otra técnica, la reflectometría, ahí sí cambia la antena porque se debe observar una señal que está reflejada y, por lo tanto, cambia su polarización, el sentido de la onda y, por lo tanto, la antena tiene que ser diferente. Esta técnica utiliza la reflección de las señales GNSS en la superficie terrestre para estudiar la humedad del suelo, rugosidad, altitudes, entre otros. Como se espera que sea el primero de varios satélites universitarios, se deberá comprobar que todos los componentes diseñados para este satélite funcionen bien, como la estructura, las placas electrónicas, las baterías, la computadora de a bordo y las comunicaciones, entre otros. La mayor parte del satélite se está diseñando en la universidad, aunque hay componentes como procesadores, memorias y celdas de baterías que son importados. El receptor GNSS (GPS) que se va a usar es un desarrollo propio de la UNLP, hecho por el grupo de Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones (SENYT) de la Facultad de Ingeniería de la UNLP. La ingeniera aeroespacial Sonia Botta, coordinadora del proyecto, dice: “En el grupo GEMA (Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados, un equipo de trabajo integrado por profesionales pertenecientes al Departamento de Aeronáutica de la Facultad de Ingeniería de la UNLP) hace más de 25 años que trabajamos en la industria espacial. A partir de la infraestructura con la que contamos y todos los profesionales formados surgió esta idea de que quizás podíamos hacer un satélite universitario nosotros, inspirándonos en otras universidades de Argentina y del mundo”. El GEMA participó del diseño y construcción del SAC B, el primer satélite de investigación argentino, lanzado en 1996. Según Botta, las resoluciones que se obtendrán por las mediciones del satélite “son bajas, estamos hablando del orden de los kilómetros y tendrían aplicaciones científicas en las áreas de hidrología y estudios atmosféricos”. Permitirán conocer la interacción entre la ionósfera y la atmósfera, y su relación con los vientos solares, que son los responsables de la meteorología solar que afecta a los aviones y satélites. Se espera que el proyecto pueda ser lanzado a fines del año próximo, por lo que ya están en conversaciones con diferentes lanzadores para incorporarlo como carga secundaria. La iniciativa demandará una inversión de 50.000 dólares, de los cuales el 40% será aportado por la UNLP con fondos propios y el 60% a través de un crédito del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación. “Esperamos que sea un catalizador, un proyecto que inicie un efecto cascada o dominó para que se generen más proyectos de este tipo, ya que vemos que hay muchísimo interés de parte de los estudiantes”, dijo Botta.

Matías Alonso

La cantidad de vacunas que se plantea conseguir el gobierno para la campaña de vacunación

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La asesora presidencial Cecilia Nicolini indicó la cantidad de dosis que intentará conseguir el Estado para inmunizar a la población objetivo.

Cecilia Nicolini, politóloga, investigadora de la Universidad de Harvard y el MIT, quien forma parte del equipo encargado de las negociaciones con los distintos laboratorios para acceder a las vacunas contra el coronavirus, planteó que se necesitan “alrededor de 60 millones de dosis” para vacunar a la población objetivo.

Se tomó la decisión de que sean un poco más de dos tercios de la población

La funcionaria explicó que hay una planificación y tres estrategias que se definieron para la compra de las vacunas: “Por un lado, tomar la decisión de cuál va a ser la población objetivo y a cuántas personas queremos vacunar. Se tomó la decisión de que sean un poco más de dos tercios de la población y para eso tenemos que tener casi 60 millones de dosis, que son las que tenemos contratadas”. La segunda estrategia del plan de vacunación fue que el Estado se haga cargo de la compra. “Veíamos que, en el contexto global, las farmacéuticas y los países productores decidían solamente empezar, por esta escasez, trabajando con los estados. Por eso decidimos que compre el Estado y la distribuya equitativamente a las provincias”, sumó. Y se refirió a la producción de vacunas en la Argentina. “En tercer lugar, dijimos de trabajar en conseguir dosis que estén fabricadas y podamos importarlas. Lo hicimos con la Sputnik, Sinopharm y el mecanismo Covax. Pero el segundo eje fue pensar cuáles eran las capacidades productivas que tenemos en el país y ahí comenzaron los distintos acuerdos”. Por último, explicó que el Gobierno no denunció a AstraZeneca por las demoras en las entregas, ya que el contrato especifica que las dosis llegarían dentro del primer semestre de 2021.

La misión ‘Tianwen-1’ se posó en Marte y marcó un hito en la carrera espacial china – Video

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China se convirtió en la tercera nación, después de Estados Unidos y la extinta Unión Soviética, que amartiza con éxito en la superficie del llamado planeta rojo, con la diferencia que logró el objetivo en su primer intento.

Tras el éxito, el programa se concentrará en el lanzamiento del explorador ‘Zhurong’, cuya misión será la de recolectar información para ser enviada a la Tierra.

Con la finalidad de llevar adelante el programa espacial de China, esa nación invirtió cerca de 8.000 millones de dólares. Con ello, dio un paso importante en sus aspiraciones para jugar un papel importante en la carrera hacia la exploración del universo.
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«La misión de exploración marciana ha sido un éxito total» dijo Zhang Kejian, director de la Administración Nacional China del Espacio (CNSA por sus siglas en inglés) luego de confirmarse el amartizaje exitoso de la nave.
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De acuerdo con la agencia de noticias china Xinhua, la nave se posó sobre la superficie de Marte alrededor de las 7:18 horas de Beijing (23:18 GMT del viernes 14 de mayo). Esta se encontraba orbitando desde febrero, tras un viaje de seis meses, antes de acceder a la atmósfera del planeta.
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“Cada paso tenía una sola oportunidad y las acciones estaban estrechamente vinculadas. Si hubiera habido alguna falla, el aterrizaje habría fallado”, dijo Geng Yan, funcionario de la CNSA.
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Tras conocer la noticia, el presidente chino, Xi Jinping, envió una carta al equipo de trabajo de la misión enviando sus felicitaciones. “Es un paso importante en el viaje de exploración interplanetaria de nuestro país, al dar cuenta del salto de la Tierra-Luna al sistema planetario y dejar la marca de los chinos en Marte por ‘la primera vez’ (…) ¡La patria y el pueblo siempre recordarán sus hazañas sobresalientes!».
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Asimismo, miembros de la comunidad científica internacional también felicitaron al equipo chino. Uno de ellos fue Thomas Zurbuchen, director asociado de la NASA, quien indicó las expectativas de los científicos a través de un mensaje publicado en la red social Twitter. «Junto con la comunidad científica mundial, espero con interés las importantes contribuciones que esta misión hará a la comprensión del planeta rojo por parte de la humanidad»
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90 días para investigar una parte del planeta Marte  Tras posarse con éxito en la superficie del planeta, los planes se centran en que el rover (o vehículo de exploración espacial) ‘Zhurong’, que recibe su nombre de un dios del fuego de la mitología china, permanezca dentro de la sonda unos días desarrollando pruebas antes de bajar por una rampa para explorar el área de Marte conocida como Utopia Planitia, lugar en el que se posó el módulo de la misión Viking 2 de la Nasa en 1976 y en el que se cree hay hielo debajo de su superficie. Para desarrollar su misión, el rover chino está equipado con seis ruedas y paneles solares que le hacen lucir como una mariposa azul. Adicionalmente, este equipo cuenta con un tamaño de 1,85 metros de altura y un peso de 240 kilogramos. Se espera que este equipo desarrolle su trabajo durante 90 días marcianos, o su equivalente a 93 días terrestres.
Un modelo del rover ‘Tianwen-1 Mars’ se muestra durante una exposición en el Museo Nacional de China en Beijing el 4 de marzo de 2021.
Un modelo del rover ‘Tianwen-1 Mars’ se muestra durante una exposición en el Museo Nacional de China en Beijing el 4 de marzo de 2021. © Wang Zhao / AFP
2021, un año de avances en la carrera por conocer más de Marte 
Por primera vez en la historia, tres misiones de países diferentes logran llegar al planeta rojo. Esta situación se presenta luego de aprovechar la ventana que deja la relación favorable entre las órbitas de Marte y la de la Tierra, algo que ocurre aproximadamente cada dos años. Además de ‘Tianwen-1’, en febrero amartizó con éxito el vehículo Perseverance de Estados Unidos y el orbitador ‘Hope’, desarrollado por Emiratos Árabes Unidos y que opera como un satélite científico para estudiar la atmósfera y la meteorología marciana. Por su parte, la NASA se embarcó en un programa más ambicioso y ha puesto en marcha, además del rover ‘Perseverance’, el helicóptero ‘Ingenuity’ el cual ha dado sus primeros vuelos en la ligera atmósfera marciana. China ha llevado adelante su programa espacial de una manera más cautelosa que sus pares de Estados Unidos y la otrora Unión Soviética. En 2011, China y Rusia lanzaron una misión conjunta pero los asiáticos decidieron continuar de manera solitaria luego del fracaso de la iniciativa. En abril, China lanzó con éxito el primer módulo de lo que será su futura estación espacial siendo la primera de un total de 11 misiones planificadas para construir y aprovisionar la estación que espera enviar a sus primeros tripulantes para finales del año 2022. Por otro lado, las autoridades del gigante asiático han expresado su deseo de llevar seres humanos a la luna y la construcción de una base científica allí, aunque no se han publicado cronograma para el desarrollo de estos proyectos.

Invitación a una conferencia sobre la Industria Naval Argentina: miércoles 19, por zoom

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Cuándo: 19 may. 2021 06:00 p. m. Buenos Aires

 
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Luego de la inscripción, recibirá un correo electrónico de confirmación con información para unirse al seminario web

Ya que hablamos de ciberseguridad: no usar estas contraseñas, por favor.

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No importa que -como informamos en una nota central de hoy en AgendAR- los delitos informáticos casi se duplican año a año, y hoy es la rama del delito que más crece. La mayoría de las personas cree que, «después de todo, no hay nada en mi celular, en mi PC tan importante que quieran robarme». En realidad, la mercadería más valiosa -para los delincuentes y para los empresarios legales- son los datos personales. Entonces, según la compañía de detección de amenazas informáticas, NordPass, ¿Cuáles son las contraseñas más utilizadas? 123456 fue la contraseña más encontrada en el ranking global de contraseñas débiles. Se detectaron 665.016 veces en todo el año 2020. Las siguientes contraseñas débiles más encontradas en los países de Latinoamérica fueron 123456789 (en 320.211 ocasiones), password (176.306 veces) y senha (167.140 veces) y le siguieron 12345678, 1234567890, qwerty, 12345, iloveyou y onedirection. Desde LACNIC, el Registro de Direcciones de Internet de América Latina y Caribe, se destaca la importancia de utilizar contraseñas únicas, seguras, complejas y aleatorias, sin embargo como muestran las estadísticas, los usuarios tienden a usar contraseñas simples y fáciles de recordar a expensas de su propia seguridad. Respecto a los 20 países con más contraseñas débiles en internet durante el 2020, cuatro son latinoamericanos según el reporte de LACNIC. El podio a nivel mundial lo encabeza el Reino Unido (13%), seguido de Rusia (9,8%) y Colombia (8,8%). De la región, el país con mayor cantidad de contraseñas débiles es Colombia 8,8% de contraseñas débiles seguido por Brasil con 8,7%, Argentina con 1,6% y luego México con el 1,3%. Como dato relevante: el año pasado se pagaron US$ 350 millones de dólares para rescatar equipos a causa de los robos de las contraseñas.

El Gobierno bonaerense anunció el envío de 180 mil nuevos turnos de vacunación

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El ministro de Salud de la Provincia, Daniel Gollan, y su vice, Nicolás Kreplak, informaron en las redes sociales que la provincia de Buenos Aires envió 180 mil nuevos turnos para las segundas dosis de la vacuna contra el coronavirus Sinopharm elaboradas en China. Las inmunizaciones se aplicarán desde hoy sábado 15 de mayo. En tanto, el Gobierno nacional completaba también hoy sábado la distribución en todas las jurisdicciones del país de la última partida de las 489.600 dosis del componente uno de las vacunas rusas Sputnik V que arribaron a la Argentina. De acuerdo al criterio de distribución dispuesto por el Ministerio de Salud de la Nación, y avalado por el COFESA, en base a la población de cada distrito, a la provincia de Buenos Aires le corresponden 193.200 dosis, a la Ciudad Autónoma 33.600, a Catamarca 4.800, Chaco 13.200, Chubut 6.600, Córdoba 41.400, Corrientes 12.600, Entre Ríos 15.000 y Formosa 6.600. A Jujuy 8.400, La Pampa 4.200, La Rioja 4.200, Mendoza 22.200, Misiones 13.800, Neuquén 7.200, Río Negro 8.400, Salta 15.600, San Juan 8.400, San Luis 5.400, Santa Cruz 4.200, Santa Fe 39.000, Santiago del Estero 10.800, Tierra del Fuego 1.800 y Tucumán 18.600.