Investigación: el estado de ánimo de los argentinos ante el segundo año de pandemia
Esta radiografía anímica del año pasado en crisis y de lo que se viene fue realizada por un equipo de profesionales del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA y registró las respuestas y expectativas de 3.078 personas, que habitan en los principales centros urbanos del país, durante los primeros días de este mes.
Una de las respuestas más obvias, pero muy repetida, es la que se le dio al pedido del encuestador para que el consultado elija las tres palabras que “mejor describen su estado de ánimo actual: la ganadora fue “Incertidumbre“, que fue marcada por el 46 %. La siguieron “Cansancio“, “Reflexión” y “Agotamiento“, estas tres últimas seleccionada por una de cada cuatro personas.

En estos primeros 365 días de pandemia también fueron deteriorándose mes a mes los valores que reflejan el estado “percibido” de salud mental, con una cada vez mayor expresión de emociones negativas. Sin embargo, este indicador mejoró levemente durante las últimas semanas, aunque se duda sobre la sostenibilidad de este cambio de tendencia frente a las duras noticias oficiales de las últimas horas respecto a la falta de stock de vacunas disponibles.
Otra cuestión que buscó indagar en el estado de ánimo de la gente y sus esperanzas para los próximos meses fue la siguiente: ¿Cuál fue el impacto de esta crisis en su proyecto de vida? El 60 % afirmó estar “Algo peor” o “Mucho peor” que antes de la pandemia. Y el 28 % manifestó que su expectativas de futuro se vieron afectadas negativamente. El 19 % siente que “su vida será más dura y difícil que antes”, mientras que un 9% afirmó que ve su futuro “cambiado drásticamente” y se siente “desesperanzado y con angustia respecto a cómo seguirá su vida“.
Educación
La encuesta del Observatorio de Psicología también preguntó sobre un tema clave en estos días: la educación. El 63 % calificó como “Regular“, “Mala” o “Muy mala” a la educación virtual que se instauró durante 2020. Eso seguramente explica la esperanza para que lo que resta del 2021, con una vuelta a la presencialidad pero en una combinación con la virtualidad. De hecho, apenas el 15 % de los consultados dijo que prefería que durante este año que comienza “siga con las clases exclusivamente virtuales“.
Según las conclusiones del equipo del Observatorio que dirige el doctor Gustavo González, “percibimos que la elección mayoritaria de dos palabras: “Expectante” (42 %) y “Esperanzado” (34 %) supone un posicionamiento de autoexigida prudencia, donde se asume una dosis equilibrada de ansiedad con temores al porvenir e ilusiones de buenaventura”.
En resumen, el estado emocional-cognitivo en el que estamos inmersos los argentinos al iniciar el segundo año de pandemia parece situarse en una posición equidistante entre un pesimismo inductivo -fundamentado la experiencia de los meses recientes- con un optimismo resiliente e imprescindible para seguir luchando.
Enrique Garabetyan
5 proyectos de inversión que Alberto propondrá a China en su visita oficial ¿Se descarta la Hualong?
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«En el documento que elevó la Secretaría de Energía al despacho de Alberto Fernández, el Presidente tiene un resumen concreto de las cinco obras troncales de energía que quiere avanzar cuanto antes el gobierno y por las cuales la Argentina pedirá inversiones millonarias a China en lo inmediato. Se trata de un ambicioso plan de infraestructura que el Secretario de Energía, Darío Martínez junto con el ministro de Economía, Martín Guzmán, elaboraron y que Alberto Fernández llevará en su próxima visita oficial a Beijing pautada para mayo. «Vamos a impulsar en los próximos años las obras de energía centrales para el desarrollo económico de la Argentina pero necesitamos de inversores y China puede ser un actor importante en esto», admitió un destacado funcionario de la Casa Rosada en relación a la alianza estratégica integral que se consolidó con Beijing y que Alberto Fernández buscará profundizar en su próximo viaje a China. Según fuentes cercanas al secretario de Energía y al ministro Guzmán, la intención del Gobierno es llevar a China un planteo concreto de obras para que la administración de Xi evalúe sus posibilidades concretas de inversión sobre los siguientes proyectos: GASODUCTO DEL SUR. Se trata de la construcción del Gasoducto San Jorge para transportar gran parte de la producción hidrocarburífera de Vaca Muerta. La Secretaría de Energía derogó el año pasado la resolución con la que el gobierno de Mauricio Macri convocó a una licitación para la construcción de un gasoducto que permitiera evacuar la producción de Vaca Muerta y ahora se dispone a ejecutar una nueva licitación donde apuesta a la inversión china por unos u$s 2.500 millones. Esta obra contempla la construcción de un gasoducto de 1.000 kilómetros de extensión entre Tratayen, en Neuquén, y la localidad bonaerense de Salliqueló. Se estima que el gasoducto tendría una capacidad de transporte de 60 millones de metros cúbicos diarios y la idea es despejar dudas sobre el futuro de comercialización del shale gas. RED ELECTRICA EN EL ÁREA METROPOLITANA. Para el gobierno las obras de ampliación de la red eléctrica del AMBA son consideradas esenciales para el adecuado abastecimiento en el Gran Buenos Aires. El secretario de Energía ya anunció que hay contactos con la Corporación Estatal de la Red Eléctrica de China (SGCC) para este proyecto. Se trata del desarrollo de obras de mejoramiento de la red Nacional 500 kV, Etapa 1 para el área metropolitana de Buenos Aires. La idea es trabajar en un programa destinado a ampliar las redes de 500 kV. ELECTRICIDAD EN LA PATAGONIA. El otro proyecto de inversión que se presentará a China para sumar inversores contempla una obra que resolverá un gran problema de abastecimiento eléctrico en el sur del país y que estiman ahorrará costos que pueden alcanzar los u$s 300 millones anuales. Se trata de la obra que busca restaurar operativamente la línea de transmisión que va desde Futaleufú hasta Puerto Madryn, y que alimenta desde esa central hidroeléctrica a la planta de fabricación de aluminio de Aluar. Martínez afirmó en su momento que la idea es «poner en marcha esta obra para ahorrar cientos de millones de dólares al Tesoro Nacional y garantizar energía barata a ese gran complejo industrial. GASODUCTO DE LA MESOPOTAMIA. Este proyecto prevé avanzar con el cruce del gasoducto por el río Paraná y el ramal hacia el norte de Corrientes a Misiones. Esto se conoce como la Etapa III del plan original del GNEA dando inclusión a la población y economías de dos jurisdicciones del NEA que, de otra forma, quedarían excluidas. La puesta en marcha de la ETAPA III del Gasoducto del Noreste Argentino contemplaría una partida inicial de $ 40.000 millones para el próximo año y otros $ 30.000 millones para el 2022. Hace menos de un mes el secretario Martínez mantuvo una reunión virtual con el Consejo Federal de Energía donde los ministros de Energía de cada jurisdicción expuso la situación actual de su provincia y se acordó fortalecer este proyecto con la búsqueda de inversores extranjeros. CENTRAL TERMICA. El quinto proyecto que está en la carpeta de la Secretaría de Energía como temas prioritarios a la hora de buscar inversiones en China figura la instalación de la Central Térmica Manuel Belgrano II, presupuestada por $ 5.136 millones. La construcción de esta central de ciclo combinado que aportaría al sistema eléctrico una potencia de 810 MW, había sido adjudicada en 2014 a un consorcio del que formaba parte Electroingeniería, la empresa de Gerardo Ferreyra y Osvaldo Acosta. El proyecto quedó congelado por falta de financiamiento durante el gobierno de Macri. En paralelo a todos estos proyectos de energía, la Argentina y China trabajan en las negociaciones por dar con un ambicioso plan a mediano plazo para instrumentar 15 proyectos concretos de inversión china en materia de infraestructura, minería, comercio y transporte que alcanzaría a unos u$s 30.000 millones. Sugestivamente, en el menú de los proyectos de inversión de China en la Argentina no aparece la construcción de la central Nuclear IV. Este proyecto de instalación de reactores nucleares en Campana con tecnología estrictamente china empezó a moldearse en el último año del gobierno de Cristina Kirchner. La propuesta original tenía un costo de u$s 12.000 millones pero en el 2016, cuando llegó Mauricio Macri al poder y tras arduas negociaciones, se logró reducir a un préstamo blando de u$s 9000 millones. Luego vino la derrota electoral de Macri y se frenó todo el proyecto. Con la llegada de Alberto Fernández a la Casa Rosada ahora China volvió a debatir el tema en el ámbito de la secretaría de Energía que conduce Darío Martínez y con el embajador en Beijing, Sabino Vaca Narvaja entrevieron un nuevo interés de China en este plan nuclear que dejará afuera la tecnología canadiense CANDU que históricamente utilizó la Argentina para sus centrales nucleares. Sin embargo, ni Alberto Fernández ni Guzmán están dispuestos a encarar este préstamo con China en estos momentos de crisis económica. En el gobierno aducen que el país no puede enfrentar ahora un compromiso financiero de este volumen y que la central nuclear no es un tema prioritario en el plan energético. Tampoco aparece en el menú de propuestas para ofrecer a los inversores chinos la construcción de la represa hidroeléctrica de Chihuido en Neuquén. Es que al parecer esta iniciativa que durante muchos años fue reclamada por Rusia y por China finalmente quedará en manos de Alemania. Según se pudo saber, hay avances importantes de empresas alemanas con el gobierno argentino para la puesta en marcha de esta represa.» Observaciones de AgendAR: Empezamos por un detalle geográfico: las centrales Atucha I y II no están en Campana, sino a más de 40 km., en Lima, en el partido de Zárate. Más importante: el plan de compra de la Hualong-1 no lo frenó el gobierno actual. Por el contrario, lo hizo la Secretaría de Energía de Javier Iguacel en 2018. Es más, poco antes de dejar el cargo, el sucesor, todavía secretario de energía Gustavo Lopetegui, se autoelogió por haber servido para detener ese proyecto. El gobierno actual heredó un programa de centrales que había empezado a frenarse tan temprano como en enero de 2015, con los primeros atrasos de la excavación de cimientos para construir Atucha III CANDU en versión argentina, según ley aprobada por el Parlamento en 2014. El programa se frenó aún más en mayo de 2018 cuando el Ministro de Energía, ing. Juan José Aranguren, descartó este proyecto nacional pero dijo que conservaría la Hualong-1, aunque sin fijar fecha alguna de inicio de obras. Luego sus sucesores fueron descarrilando el proyecto residual, la compra llave en mano de la Hualong-1. Este gobierno heredó el programa de centrales nucleares totalmente muerto. Por cierto, no hizo nada por resucitarlo. La economía en coma tampoco hacía prever una rampa de demanda eléctrica, y llovido sobre mojado, a la estanflación rampante desde 2018 se añadió la recesión pandémica. No daba el panorama para cardioversor. AgendAR, y buena parte de los profesionales nucleares coinciden en que hay que reanudar un proyecto de centrales tecnológicamente nacional, y con plantas que mejoren la capacidad industrial del país y su dominio tecnológico. Pero eso es otra historia, y otros artículos.Marchas, tumultos y represión en toda Europa, en rechazo al confinamiento
Berlín, Londres, Viena, Helsinki y varias ciudades en Suiza, son algunos de los lugares donde se produjeron marchas y choques con la policía a raíz del descontento social por los confinamientos (las cuarentenas estrictas).
Los manifestantes en Alemania se enfrentaron con la policía este sábado por las medidas de confinamiento a raíz del Covid 19, y la policía usó cañones de agua, gas pimienta y palos contra las personas que intentaban romper las barreras policiales. También se informó de protestas contra las medidas oficiales para frenar la pandemia en varios otros países de Europa, incluidos Austria, Gran Bretaña, Finlandia, Rumania y Suiza. Más de 20.000 personas participaron en la protesta en la ciudad alemana de Kassel, a pesar de una prohibición judicial, donde también hubo enfrentamientos entre manifestantes y contra manifestantes. La canciller Angela Merkel dijo el viernes que Alemania tendrá que aplicar un «freno de emergencia» y revertir algunas relajaciones recientes de las restricciones a medida que se aceleren las infecciones por coronavirus. El centro nacional de control de enfermedades de Alemania dijo que las nuevas infecciones estaban creciendo exponencialmente a medida que la variante de COVID-19 más contagiosa detectada por primera vez en Gran Bretaña se ha vuelto dominante en el país. El sábado, el Instituto Robert Koch informó 16.033 nuevos casos y registró 207 muertes adicionales, lo que elevó el número total de muertes a 74.565 en Alemania. Pero los manifestantes dicen que las medidas como el cierre de tiendas, hoteles, restaurantes y gimnasios no esenciales, son una amenaza para su libertad. En Londres, los manifestantes que se oponían al cierre de meses del Reino Unido desafiaron a la policía, que advirtió sobre posibles multas y arrestos por violar las prohibiciones de las reuniones de grupo. En Finlandia, la policía estimó que unas 400 personas sin máscaras, muy juntas, se reunieron en la capital, Helsinki, para protestar por las restricciones de COVID-19 impuestas por el gobierno. En Austria, cerca de 1.000 manifestantes participaron en una marcha contra las medidas del gobierno cerca de la estación central de trenes de Viena. En Suiza, más de 5.000 manifestantes se reunieron para una marcha silenciosa en la comunidad de Liestal a 15 kilómetros al sureste de la ciudad de Basilea, informaron los medios locales. Más de 1.000 manifestantes contra la vacunación salieron a las calles en la capital de Rumania, Bucarest, en medio de un aumento de las infecciones por COVID-19. La multitud, en gran parte sin máscaras, tocó cuernos, ondeó banderas nacionales y coreó mensajes como «Bloquear la vacunación» y «Libertad». Un cartel decía: “¡Padres, protejan a sus hijos! ¡Detén el miedo!«.Cada vez más chicos y chicas usan anteojos
Investigadores de la UNLP estudian el potencial genético para revertir el envejecimiento
Científicos del INIBIOLP, dependiente de la Universidad Nacional de La Plata y del CONICET estudian de qué modo se comporta un pequeño grupo de genes «rejuvenecedores».
Un equipo de investigadores e investigadoras del Instituto de Investigaciones Bioquímicas (INIBIOLP), perteneciente a la Universidad Nacional de La Plata y al CONICET trabaja sobre el comportamiento de un pequeño grupo de genes que podrían revertir el envejecimiento. El estudio se suma a las múltiples iniciativas que existen a nivel mundial, desde diferentes disciplinas, para analizar las posibilidades de extender, a través de la medicina, el ciclo de vida de los seres vivos. Rodolfo Goya, doctor en Bioquímica, y director del equipo explicó, «hasta hace relativamente pocos años se pensaba que el envejecimiento era un proceso inexorable, que sólo podía enlentecerse, pero no revertirse. Sin embargo, esto cambió radicalmente con el descubrimiento, en 2006, de un pequeño grupo de genes rejuvenecedores», hoy conocidos como los genes de Yamanaka, en honor de su descubridor, el científico japonés Shynia Yamanaka. «A partir de este descubrimiento aparecieron una serie de trabajos científicos demostrando que, si se trasplantaban esos genes rejuvenecedores en células de animales o seres humanos seniles, estas células rejuvenecían hasta llegar a la edad de un bebe. La ciencia y la tecnología estaban haciendo realidad el sueño de los alquimistas», afirma Goya. «En nuestro laboratorio trabajamos con los genes de Yamanaka y hemos construido sistemas moleculares que permiten trasplantar estos genes en células y en un futuro, posiblemente en animales. De este modo hemos podido trasplantar los genes de Yamanaka en células de animales seniles para rejuvenecerlas». El descubrimiento de los genes de Yamanaka convergió con el descubrimiento, en 2013, a cargo del científico Steve Horvath, de un reloj biológico de enorme precisión, conocido como el reloj epigenético. Hasta el momento, los científicos y médicos que lo han estudiado hallaron que efectivamente la edad que mide este reloj tan particular coincide con la edad biológica de los individuos en quienes se midió, sanos o enfermos (juzgada esta edad biológica en base a diferentes marcadores clínicos). ADN: El plano de nuestra existencia Goya asegura que «el código de la vida que está en el genoma humano posee 4 letras, A, T, C y G (cada una de estas es una molécula pequeña llamada base). El ADN humano posee unos 3.000 millones de letras y unos 20.000 genes. Aunque el ADN es el centro de la vida, pues almacena el «plano» de nuestro cuerpo, como todo plano, es pasivo. Así como el plano de un puente necesita de un grupo de técnicos e ingenieros que lo conviertan en un puente, es decir que «expresen» lo que ese plano codifica, el ADN necesita rodearse de un grupo de agentes que lo expresen y nos conviertan en lo que somos». «De este modo, la molécula el ADN no está desnuda, por el contrario, está rodeada de una serie de proteínas y otras pequeñas moléculas que colectivamente se denominan el epigenoma (palabra que literalmente significa «lo que rodea al genoma»). Y esos son los ingenieros de nuestro ADN. No sólo lo «expresan» para convertir su código en los órganos y tejidos de nuestro cuerpo, sino que también regulan esa expresión a lo largo del tiempo para que nuestro organismo fabrique lo que deba fabricar cuando se necesite. Por ejemplo, la leche en la mama durante el período de lactancia, pero sólo en ese momento», explica el investigador. El grupo metilo, en la mira de la UNLP Alrededor del año 2010 comenzó a verse que en el «texto» de nuestro código genético se encuentran silabas de dos letras, CG, de las cuales hay 28 millones en nuestro ADN. A la letra C de algunas de esas silabas se pegan unas pequeñitas moléculas de 4 átomos (denominadas grupos metilo) que se consideran parte del epigenoma. «A un cierto porcentaje de esas silabas CG se van pegando al avanzar nuestra edad, esas moleculitas (metilos) que, según se sabe ahora, están estrechamente relacionadas con nuestro ritmo de envejecimiento biológico, es decir que determinan nuestra edad epigenética, la cual no necesariamente coincide con nuestra edad cronológica. Ese fue un hallazgo enormemente revelador», detalló el científico de la UNLP al portal «UNLP Investiga». Goya explica que «el reloj epigenético hace tic tac a un determinado ritmo. Cuanto más rápido lo hace, más velozmente envejecemos, y viceversa. Pero lo más interesante de todo es que ese ritmo de tic tac se puede medir con total rigurosidad. De esta manera, es posible saber con certeza si un tratamiento antienvejecimiento realmente enlentece el inexorable tic tac de nuestro reloj». Rejuvenecer células Goya explica que la observación más fascinante se da cuando a un cultivo de células provenientes de individuos seniles se les trasplantan los genes rejuvenecedores de Yamanaka. «Lo que se observa es que el reloj epigenético comienza a hacer tic tac hacia atrás llevado las células a una edad epigenética de casi cero», explica Goya, sobre este tipo de estudios que son parte de una colaboración internacional se lleva adelante en los laboratorios del INIBIOLP, en el laboratorio de Steve Horvath en la Universidad de California en Los Angeles y en el del Dr. Harold Katcher en Bombay, India. «Como fruto de esta iniciativa multinacional logramos demostrar que cuando se tratan ratas seniles con un derivado de plasma joven, la edad epigenética de estos animales seniles retrocede a la de ratas adultas jóvenes. A nivel físico y bioquímico las ratas seniles así tratadas muestran signos de rejuvenecimiento. La publicación de estos resultados despertó gran interés en la comunidad científica internacional ya que abren un horizonte de esperanza para el rejuvenecimiento futuro de seres humanos».China otorgará visas a extranjeros que hayan recibido la vacuna china
Tensión en la CNEA ante la inminente renovación de autoridades
Claudio Scaletta: El «ecologismo» fundamentalista contra el desarrollo nacional
Una breve observación de AgendAR:
Como señalamos al comienzo, nuestra intención es promover un debate informado. Para ello, es importante tener claro los interlocutores. Es cierto que, como apunta Scaletta, hay un sector que se opone a las actividades económicas con impacto ambiental -o sea, en potencia a todas- por razones ideológicas. Nuestra posición a favor del desarrollo, de la sociedad y de los individuos, también es ideológica. Entonces, no se va a «convencer» a ninguno de los dos lados de esta discusión. Se expondrán los argumentos, los ideales, y quienes consigan convencer a más jóvenes, ganarán el futuro. Pero debemos tener claro que en cada uno de estos enfrentamientos «ambientales» hay un sector que no es ideológico y es el decisivo: los directamente afectados. Cada caso es distinto, pero en el caso de la minería, usualmente el aspecto clave es el consumo de agua. Entonces, los interesados en explotar la riqueza del suelo -los empresarios, los gobiernos– deben compensar y convencer a la comunidad local. O, a la larga, serán derrotados.A. B. F.
La batería de níquel-hierro, inventada hace 120 años, abre caminos a la electromovilidad
«En un camino de ripio en West Orange, Nueva Jersey (Estados Unidos), un auto eléctrico pasó cerca de unos transeúntes, quienes quedaron totalmente sorprendidos por lo espacioso que era su interior.
El auto se desplazaba al doble de la velocidad que los vehículos más convencionales, levantando el polvo de la calle que, tal vez, les hizo cosquillas en la nariz a los caballos que tiraban de los carruajes.
Era principios del siglo XX y el conductor de este particular automóvil era Thomas Edison.
Si bien los autos eléctricos no eran una novedad en el vecindario, la mayoría de ellos dependían de pesadas y voluminosas baterías de plomo y ácido.
Edison había equipado su auto con un nuevo tipo de batería y esperaba que pronto todos los vehículos de todo el país la usaran: era una batería de níquel-hierro.
Sobre la base del trabajo del inventor sueco Ernst Waldemar Jungner, quien patentó por primera vez una batería de níquel-hierro en 1899, Edison buscó refinarla para su uso en autos.
El creador estadounidense afirmó que la batería de níquel-hierro era increíblemente resistente y podía cargarse dos veces más rápido que las baterías de plomo y ácido.Incluso tenía un acuerdo con la automotriz Ford Motors para producir este vehículo eléctrico supuestamente más eficiente.
Pero la batería de níquel-hierro tenía algunos problemas. Era más grande que las baterías de plomo y ácido que se utilizaban y también era más cara.
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Además, cuando se cargaba, liberaba hidrógeno, que en ese momento se consideraba una preocupación y podía ser peligroso.
Desafortunadamente, para el momento en que Edison logró construir un prototipo más refinado, los vehículos eléctricos estaban desapareciendo y los autos propulsados por combustibles fósiles ganaban terreno, ya que podían recorrer distancias más largas en vez de tener que detenerse para recargar energía.
El trato de Edison con Ford Motors quedó inconcluso, aunque su batería continuó usándose en ciertos nichos como la señalización de ferrocarriles, donde su voluminoso tamaño no fue un obstáculo.
Más de un siglo después, los ingenieros redescubrieron la batería de níquel-hierro como una especie de diamante en bruto.
Ahora se la está estudiando como una respuesta al desafío permanente de generar energías renovables y complementar las fuentes de energía limpia como la eólica y la solar.
Y el hidrógeno, que alguna vez fue considerado preocupante, podría convertirse en uno de los elementos más útiles de estas baterías.
Electrólisis
A mediados de la década de 2010, un equipo de investigación de la Universidad Tecnológica de Delft en los Países Bajos descubrió un uso de la batería de níquel-hierro basada en el hidrógeno producido.
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Cuando la electricidad pasa a través de la batería mientras se recarga, sufre una reacción química que libera hidrógeno y oxígeno.
El equipo reconoció que la reacción se asemeja a la utilizada para liberar hidrógeno del agua, conocida como electrólisis.
“Me pareció que la química era la misma”, dice Fokko Mulder, líder del equipo de investigación de la Universidad de Delft.
Esta reacción de división del agua es una forma en que se produce hidrógeno para su uso como combustible y uno completamente limpio, siempre que la energía utilizada para impulsar la reacción sea de una fuente renovable.
Si bien Mulder y su equipo sabían que los electrodos de la batería de níquel-hierro eran capaces de dividir el agua, se sorprendieron al ver que los electrodos comenzaron a tener un mayor almacenamiento de energía que antes de que se produjera el hidrógeno.
En otras palabras, se convirtió en una mejor batería cuando también se usó como electrolizador.
También se asombraron al ver lo bien que los electrodos resistieron la electrólisis, que puede degradar excesivamente las baterías más tradicionales.
“Y, por supuesto, estábamos contentos de que laeficiencia energética pareciera ser buena durante todo esto”, dice Mulder, alcanzando niveles del 80% a 90%.
Mulder nombró a su creación el “battolyser” y espera que el descubrimiento pueda ayudar a resolver dos desafíos importantes para la energía renovable: el almacenamiento de energía y, cuando las baterías están llenas, la producción de combustible limpio.
“Escucharás argumentos sobre las baterías, por un lado y el hidrógeno, por el otro”, dice Mulder. “Siempre hubo una especie de competencia entre los dos, pero básicamente necesitas ambos”, añade.
Uno de los mayores desafíos de las fuentes de energía renovable como la eólica y la solar es lo impredecibles e intermitentes que pueden ser.
Con la solar, por ejemplo, se produce un excedente de energía durante el día y el verano, pero durante la noche y en los meses de invierno, el suministro disminuye.
Las baterías convencionales, como las basadas en litio, pueden almacenar energía a corto plazo, pero cuando están completamente cargadas tienen que liberar cualquier exceso o podrían sobrecalentarse y degradarse.
Sin embargo, el “battolyser” de níquel-hierro permanece estable cuando está completamente cargado, momento en el que puede pasar a producir hidrógeno.
“(Las baterías de níquel-hierro) son resistentes y pueden tolerar la carga insuficiente y la sobrecarga mejor que otras baterías”, dice John Barton, investigador asociado de la Escuela de Ingeniería Mecánica, Eléctrica y de Fabricación de la Universidad de Loughborough en Reino Unido, que también investiga el “battolyser”.
“Con la producción de hidrógeno, el ‘battolyser’ agrega almacenamiento de energía de varios días e incluso entre estaciones” del año, añade.
Además de crear hidrógeno, las baterías de níquel-hierro tienen otras características útiles.
En primer lugar, que requieren un mantenimiento excepcionalmente bajo. Son extremadamente duraderas, como lo demostró Edison en su primer auto eléctrico y se sabe que algunas duran más de 40 años.
Los metales necesarios para fabricar la batería (níquel y hierro) también son más comunes que, por ejemplo, el cobalto que se utiliza para crear baterías convencionales.
Esto significa que el “battolyser” podría tener otro papel para la energía renovable: ayudarla a ser más rentable.
Como cualquier otra industria, los precios de las energías renovables fluctúan según la oferta y la demanda.
En un día brillante y soleado puede haber una gran cantidad de energía solar, lo que puede provocar un exceso y una caída en el precio por el que se puede vender la energía.
El “battolyser” podría ayudar a suavizar esas fluctuaciones.
“Cuando los precios de la electricidad son altos, se puede descargar esta batería, pero cuando el precio de la electricidad es bajo, se puede cargar la batería y producir hidrógeno”, opina Mulder.
El “battolyser” no está solo en este aspecto.
Los electrolizadores alcalinos más tradicionales acoplados a baterías también pueden realizar esta función y están muy extendidos en la industria de producción de hidrógeno.
Mulder cree que el “battolyser” puede hacer lo mismo por menos dinero y por más tiempo gracias a la durabilidad del sistema. Es algo que está dando esperanzas a los partidarios del nuevo descubrimiento.
Y aunque el hidrógeno es el producto directo del “battolyser”, también se pueden generar otras sustancias útiles, como el amoníaco o el metanol, que suelen ser más fáciles de almacenar y transportar.
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“Con un ‘battolyser’ instalado, (una) planta de amoníaco funcionaría de manera más constante y (necesitaría) menos mano de obra, lo que reduciría los costos operativos y de mantenimiento”, dice Hans Vrijenhoef, director ejecutivo de Proton Ventures, que invirtió en el “battolyser” de Mulder. “Así produciría amoníaco de la manera más barata, sostenible y ecológica”.
En este momento, el “battolyser” más grande que existe es de 15 kW / 15 kW h y tiene suficiente capacidad de batería y almacenamiento de hidrógeno a largo plazo para alimentar 1,5 hogares.
Se está trabajando en una versión más grande de un “battolyser” de 30 kW / 30 kW h en la central eléctrica Magnum en Eemshaven en los Países Bajos, donde proporcionará suficiente hidrógeno para satisfacer las necesidades de la central.
Una vez que se haya sometido a pruebas rigurosas allí, el objetivo es ampliar y distribuir el “battolyser” a los productores de energía verde, como los parques solares y eólicos.
En última instancia, los defensores del “battolyser” esperan que alcance una escala de gigavatios, equivalente a la energía generada por alrededor de 400 turbinas eólicas a escala de servicios públicos.
Aunque además de la ampliación, Barton ve un papel para los “battolyser” más pequeños, que podrían ayudar a suministrar energía a las mini-redes utilizadas por comunidades remotas que no son parte de las redes eléctricas principales.
El hecho de que los electrodos del “battolyser” estén hechos de metales comunes y relativamente baratos puede ayudar.
Y a diferencia del litio, el níquel y el hierro no generan grandes cantidades de desechos de agua cuando se extraen, ni están vinculados a una degradación ambiental significativa.
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Thomas Edison
Aún así, tanto Mulder como Barton ven obstáculos que superar en términos de eficiencia y capacidad.
“El ‘battolyser’ se beneficiaría mucho de una mayor capacidad de potencia como batería o de una resistencia interna reducida”, dice Barton.
La resistencia interna es la oposición al flujo de corriente en una batería. Cuanto mayor sea la resistencia interna, menor será la eficiencia. Mejorar eso es algo en lo que Mulder y su equipo están trabajando.
Gran parte del potencial del “battolyser” estaba escondido a plena vista, desde que Thomas Edison comenzó a experimentar con su batería de níquel-hierro a principios del siglo XX.
Es posible que se haya equivocado al creer que su batería suplantaría a los otros vehículos en las calles.
Pero la batería de níquel-hierro aún puede desempeñar un papel en la sustitución de los combustibles fósiles en general, al ayudar a acelerar la transición a las energías renovables.»

