La CNEA presentó el proyecto del Centro Argentino de Protonterapia

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La Comisión Nacional de Energía Atómica no parece haber detenido su actividad ante la anunciada renovación de autoridades: la semana pasada presentó en audiencia pública los principales lineamientos para la construcción y puesta en marcha de un nuevo centro de radioterapia ante las autoridades y la comunidad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires realizó una Audiencia Pública por el proyecto de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) para la instalación del Centro Argentino de Protonterapia (CeArP). Las exposiciones en la plataforma virtual del gobierno de la Ciudad pueden escucharse en su totalidad en el video al final de la nota. La protonterapia es la forma más avanzada de radioterapia que utiliza protones para irradiar tumores. Se emplea para tratar los tipos de cáncer más delicados. El especialista de la CNEA Gustavo Santa Cruz explica: “la terapia con haces de protones tiene una física particular; en su trayecto en el cuerpo deposita baja dosis en los tejidos normales dejando toda su energía al final de la trayectoria: el tumor”. Presenta importantes beneficios en el tratamiento de patologías comnplejas en niños, por lo que el CeArP estará en estrecha colaboración con el Hospital de Pediatría Garrahan. El Centro Argentino de Protonterapia (CeArP) es un proyecto que asumió la CNEA en el año 2015 y que se convertirá en el primer centro de estas características en Argentina y Latinoamérica. La preparación de la obra comenzó en 2019, en un terreno de la Universidad de Buenos Aires lindero con la Fundación Centro de Diagnóstico Nuclear y frente al Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, instituciones con las que el CeArP estará vinculado para la atención de pacientes con cáncer, La obra civil consistirá en una edificación de casi 8000 m2., dividida en dos sectores de tratamiento clínico: con protones y fotones. Incluirá un Laboratorio de Investigación y Desarrollo en Protonterapia (LAIDEP). Será “uno de los pocos laboratorios en el mundo capaz de realizar investigación de vanguardia con orientación clínica y que también podrá ofrecer servicios a la industria, como por ejemplo calificación de componentes de satélites, tecnología avanzada para terapias de protones, entre otros”, remarcó Santa Cruz en su presentación. El CeArP permitirá disponer por primera vez de tecnología de última generación en protonterapia a todo el Cono Sur, incorporándose al sistema de salud pública y a la red de Centros de Medicina Nuclear y Radioterapia del país a cargo de la CNEA. Participaron de la audiencia el vicepresidente de la CNEA Alberto Lamagna, el gerente de Gestión Ambiental Daniel Cicerone y el gerente de Investigación y Desarrollo en Aplicaciones Nucleares a la Salud Gustavo Santa Cruz. También, el gerente General de CNEA Enrique Cinat y el gerente de Área Aplicaciones de la Tecnología Nuclear Juan Carlos Furnari, además de médicos y especialistas del Hospital Garrahan, la Universidad de Buenos Aires y la empresa de tecnología INVAP.

Investigación: el estado de ánimo de los argentinos ante el segundo año de pandemia

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Investigadores de la Facultad de Psicología de la UBA realizaron una encuesta nacional sobre como varió el estado de ánimo en el 2020. Y sus previsiones para los próximos meses.
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Doce meses pasaron de coronavirus, aislamiento y crisis con su enorme impacto en la salud de millones de personas. Con impacto en el cuerpo pero también en lo anímico. Y ahora, en el inicio del año II DP (Después de la Pandemia), una encuesta realizada por investigadores de la Facultad de Psicología de la UBA encontró que el estado de ánimo promedio para afrontar los próximos meses del 2021 es una mezcla compleja y contradictoria: va desde un 42 % de gente que dice estar “Expectante” a un 34 % que afirma estar “Esperanzada“. Pero también hay que sumar al 22 % que aseveró sentirse “Ansioso“, mientras uno de cada cinco argentinos asegura tener “Poca fuerza“.
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Esta radiografía anímica del año pasado en crisis y de lo que se viene fue realizada por un equipo de profesionales del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA y registró las respuestas y expectativas de 3.078 personas, que habitan en los principales centros urbanos del país, durante los primeros días de este mes.

Una de las respuestas más obvias, pero muy repetida, es la que se le dio al pedido del encuestador para que el consultado elija las tres palabras que “mejor describen su estado de ánimo actual: la ganadora fue “Incertidumbre“, que fue marcada por el 46 %. La siguieron “Cansancio“, “Reflexión” y “Agotamiento“, estas tres últimas seleccionada por una de cada cuatro personas.

En estos primeros 365 días de pandemia también fueron deteriorándose mes a mes los valores que reflejan el estado “percibido” de salud mental, con una cada vez mayor expresión de emociones negativas. Sin embargo, este indicador mejoró levemente durante las últimas semanas, aunque se duda sobre la sostenibilidad de este cambio de tendencia frente a las duras noticias oficiales de las últimas horas respecto a la falta de stock de vacunas disponibles.

Otra cuestión que buscó indagar en el estado de ánimo de la gente y sus esperanzas para los próximos meses fue la siguiente: ¿Cuál fue el impacto de esta crisis en su proyecto de vida? El 60 % afirmó estar “Algo peor” o “Mucho peor” que antes de la pandemia. Y el 28 % manifestó que su expectativas de futuro se vieron afectadas negativamente. El 19 % siente que “su vida será más dura y difícil que antes”, mientras que un 9% afirmó que ve su futuro “cambiado drásticamente” y se siente “desesperanzado y con angustia respecto a cómo seguirá su vida“.

Educación

La encuesta del Observatorio de Psicología también preguntó sobre un tema clave en estos días: la educación. El 63 % calificó como “Regular“, “Mala” o “Muy mala” a la educación virtual que se instauró durante 2020. Eso seguramente explica la esperanza para que lo que resta del 2021, con una vuelta a la presencialidad pero en una combinación con la virtualidad. De hecho, apenas el 15 % de los consultados dijo que prefería que durante este año que comienza “siga con las clases exclusivamente virtuales“.

Según las conclusiones del equipo del Observatorio que dirige el doctor Gustavo González, “percibimos que la elección mayoritaria de dos palabras: “Expectante” (42 %) y “Esperanzado” (34 %) supone un posicionamiento de autoexigida prudencia, donde se asume una dosis equilibrada de ansiedad con temores al porvenir e ilusiones de buenaventura”.

En resumen, el estado emocional-cognitivo en el que estamos inmersos los argentinos al iniciar el segundo año de pandemia parece situarse en una posición equidistante entre un pesimismo inductivo -fundamentado la experiencia de los meses recientes- con un optimismo resiliente e imprescindible para seguir luchando.

Enrique Garabetyan

5 proyectos de inversión que Alberto propondrá a China en su visita oficial ¿Se descarta la Hualong?

Reproducimos esta nota de Martín Di Natale y ponemos signos de interrogación en el titulo -algo que no nos gusta hacer- porque sabemos que sobre la central nuclear china Hualong-1 y su construcción en Argentina se juegan intereses geopolíticos. Y también pasiones en la comunidad nuclear argentina. En todo caso, Di Natale brinda importantes precisiones sobre los proyectos de inversión que se discuten con la República Popular, y que hemos analizado ya en AgendAR, por ejemplo aquí. Corregimos al final lo que entendemos errores en el texto. En cuanto a la Hualong, reiteramos nuestra posición: la compra de una central «llave en mano» no es, ni puede ser, un proyecto prioritario para un país con la capacidad y experiencia en tecnología nuclear del nuestro.

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«En el documento que elevó la Secretaría de Energía al despacho de Alberto Fernández, el Presidente tiene un resumen concreto de las cinco obras troncales de energía que quiere avanzar cuanto antes el gobierno y por las cuales la Argentina pedirá inversiones millonarias a China en lo inmediato. Se trata de un ambicioso plan de infraestructura que el Secretario de Energía, Darío Martínez junto con el ministro de Economía, Martín Guzmán, elaboraron y que Alberto Fernández llevará en su próxima visita oficial a Beijing pautada para mayo. «Vamos a impulsar en los próximos años las obras de energía centrales para el desarrollo económico de la Argentina pero necesitamos de inversores y China puede ser un actor importante en esto», admitió un destacado funcionario de la Casa Rosada en relación a la alianza estratégica integral que se consolidó con Beijing y que Alberto Fernández buscará profundizar en su próximo viaje a China.
  Según fuentes cercanas al secretario de Energía y al ministro Guzmán, la intención del Gobierno es llevar a China un planteo concreto de obras para que la administración de Xi evalúe sus posibilidades concretas de inversión sobre los siguientes proyectos: GASODUCTO DEL SUR. Se trata de la construcción del Gasoducto San Jorge para transportar gran parte de la producción hidrocarburífera de Vaca Muerta. La Secretaría de Energía derogó el año pasado la resolución con la que el gobierno de Mauricio Macri convocó a una licitación para la construcción de un gasoducto que permitiera evacuar la producción de Vaca Muerta y ahora se dispone a ejecutar una nueva licitación donde apuesta a la inversión china por unos u$s 2.500 millones. Esta obra contempla la construcción de un gasoducto de 1.000 kilómetros de extensión entre Tratayen, en Neuquén, y la localidad bonaerense de Salliqueló. Se estima que el gasoducto tendría una capacidad de transporte de 60 millones de metros cúbicos diarios y la idea es despejar dudas sobre el futuro de comercialización del shale gas. RED ELECTRICA EN EL ÁREA METROPOLITANA. Para el gobierno las obras de ampliación de la red eléctrica del AMBA son consideradas esenciales para el adecuado abastecimiento en el Gran Buenos Aires. El secretario de Energía ya anunció que hay contactos con la Corporación Estatal de la Red Eléctrica de China​ (SGCC) para este proyecto. Se trata del desarrollo de obras de mejoramiento de la red Nacional 500 kV, Etapa 1 para el área metropolitana de Buenos Aires. La idea es trabajar en un programa destinado a ampliar las redes de 500 kV. ELECTRICIDAD EN LA PATAGONIA. El otro proyecto de inversión que se presentará a China para sumar inversores contempla una obra que resolverá un gran problema de abastecimiento eléctrico en el sur del país y que estiman ahorrará costos que pueden alcanzar los u$s 300 millones anuales. Se trata de la obra que busca restaurar operativamente la línea de transmisión que va desde Futaleufú hasta Puerto Madryn, y que alimenta desde esa central hidroeléctrica a la planta de fabricación de aluminio de Aluar. Martínez afirmó en su momento que la idea es «poner en marcha esta obra para ahorrar cientos de millones de dólares al Tesoro Nacional y garantizar energía barata a ese gran complejo industrial. GASODUCTO DE LA MESOPOTAMIA. Este proyecto prevé avanzar con el cruce del gasoducto por el río Paraná y el ramal hacia el norte de Corrientes a Misiones. Esto se conoce como la Etapa III del plan original del GNEA dando inclusión a la población y economías de dos jurisdicciones del NEA que, de otra forma, quedarían excluidas. La puesta en marcha de la ETAPA III del Gasoducto del Noreste Argentino contemplaría una partida inicial de $ 40.000 millones para el próximo año y otros $ 30.000 millones para el 2022.  Hace menos de un mes el secretario Martínez mantuvo una reunión virtual con el Consejo Federal de Energía donde los ministros de Energía de cada jurisdicción expuso la situación actual de su provincia y se acordó fortalecer este proyecto con la búsqueda de inversores extranjeros. CENTRAL TERMICA. El quinto proyecto que está en la carpeta de la Secretaría de Energía como temas prioritarios a la hora de buscar inversiones en China figura la instalación de la Central Térmica Manuel Belgrano II, presupuestada por $ 5.136 millones. La construcción de esta central de ciclo combinado que aportaría al sistema eléctrico una potencia de 810 MW, había sido adjudicada en 2014 a un consorcio del que formaba parte Electroingeniería, la empresa de Gerardo Ferreyra y Osvaldo Acosta. El proyecto quedó congelado por falta de financiamiento durante el gobierno de Macri. En paralelo a todos estos proyectos de energía, la Argentina y China trabajan en las negociaciones por dar con un ambicioso plan a mediano plazo para instrumentar 15 proyectos concretos de inversión china en materia de infraestructura, minería, comercio y transporte que alcanzaría a unos u$s 30.000 millones. Sugestivamente, en el menú de los proyectos de inversión de China en la Argentina no aparece la construcción de la central Nuclear IV. Este proyecto de instalación de reactores nucleares en Campana con tecnología estrictamente china empezó a moldearse en el último año del gobierno de Cristina Kirchner. La propuesta original tenía un costo de u$s 12.000 millones pero en el 2016, cuando llegó Mauricio Macri al poder y tras arduas negociaciones, se logró reducir a un préstamo blando de u$s 9000 millones. Luego vino la derrota electoral de Macri y se frenó todo el proyecto. Con la llegada de Alberto Fernández a la Casa Rosada ahora China volvió a debatir el tema en el ámbito de la secretaría de Energía que conduce Darío Martínez y con el embajador en Beijing, Sabino Vaca Narvaja entrevieron un nuevo interés de China en este plan nuclear que dejará afuera la tecnología canadiense CANDU que históricamente utilizó la Argentina para sus centrales nucleares. Sin embargo, ni Alberto Fernández ni Guzmán están dispuestos a encarar este préstamo con China en estos momentos de crisis económica. En el gobierno aducen que el país no puede enfrentar ahora un compromiso financiero de este volumen y que la central nuclear no es un tema prioritario en el plan energético. Tampoco aparece en el menú de propuestas para ofrecer a los inversores chinos la construcción de la represa hidroeléctrica de Chihuido en Neuquén. Es que al parecer esta iniciativa que durante muchos años fue reclamada por Rusia y por China finalmente quedará en manos de Alemania. Según se pudo saber, hay avances importantes de empresas alemanas con el gobierno argentino para la puesta en marcha de esta represa.» Observaciones de AgendAR: Empezamos por un detalle geográfico: las centrales Atucha I y II no están en Campana, sino a más de 40 km., en Lima, en el partido de Zárate. Más importante: el plan de compra de la Hualong-1 no lo frenó el gobierno actual. Por el contrario, lo hizo la Secretaría de Energía de Javier Iguacel en 2018. Es más, poco antes de dejar el cargo, el sucesor, todavía secretario de energía Gustavo Lopetegui, se autoelogió por haber servido para detener ese proyecto. El gobierno actual heredó un programa de centrales que había empezado a frenarse tan temprano como en enero de 2015, con los primeros atrasos de la excavación de cimientos para construir Atucha III CANDU en versión argentina, según ley aprobada por el Parlamento en 2014. El programa se frenó aún más en mayo de 2018 cuando el Ministro de Energía, ing. Juan José Aranguren, descartó este proyecto nacional pero dijo que conservaría la Hualong-1, aunque sin fijar fecha alguna de inicio de obras. Luego sus sucesores fueron descarrilando el proyecto residual, la compra llave en mano de la Hualong-1. Este gobierno heredó el programa de centrales nucleares totalmente muerto. Por cierto, no hizo nada por resucitarlo. La economía en coma tampoco hacía prever una rampa de demanda eléctrica, y llovido sobre mojado, a la estanflación rampante desde 2018 se añadió la recesión pandémica. No daba el panorama para cardioversor. AgendAR, y buena parte de los profesionales nucleares coinciden en que hay que reanudar un proyecto de centrales tecnológicamente nacional, y con plantas que mejoren la capacidad industrial del país y su dominio tecnológico. Pero eso es otra historia, y otros artículos.

Marchas, tumultos y represión en toda Europa, en rechazo al confinamiento

Berlín, Londres, Viena, Helsinki y varias ciudades en Suiza, son algunos de los lugares donde se produjeron marchas y choques con la policía a raíz del descontento social por los confinamientos (las cuarentenas estrictas).

Los manifestantes en Alemania se enfrentaron con la policía este sábado por las medidas de confinamiento a raíz del Covid 19, y la policía usó cañones de agua, gas pimienta y palos contra las personas que intentaban romper las barreras policiales. También se informó de protestas contra las medidas oficiales para frenar la pandemia en varios otros países de Europa, incluidos Austria, Gran Bretaña, Finlandia, Rumania y Suiza. Más de 20.000 personas participaron en la protesta en la ciudad alemana de Kassel, a pesar de una prohibición judicial, donde también hubo enfrentamientos entre manifestantes y contra manifestantes. La canciller Angela Merkel dijo el viernes que Alemania tendrá que aplicar un «freno de emergencia» y revertir algunas relajaciones recientes de las restricciones a medida que se aceleren las infecciones por coronavirus. El centro nacional de control de enfermedades de Alemania dijo que las nuevas infecciones estaban creciendo exponencialmente a medida que la variante de COVID-19 más contagiosa detectada por primera vez en Gran Bretaña se ha vuelto dominante en el país. El sábado, el Instituto Robert Koch informó 16.033 nuevos casos y registró 207 muertes adicionales, lo que elevó el número total de muertes a 74.565 en Alemania. Pero los manifestantes dicen que las medidas como el cierre de tiendas, hoteles, restaurantes y gimnasios no esenciales, son una amenaza para su libertad. En Londres, los manifestantes que se oponían al cierre de meses del Reino Unido desafiaron a la policía, que advirtió sobre posibles multas y arrestos por violar las prohibiciones de las reuniones de grupo. En Finlandia, la policía estimó que unas 400 personas sin máscaras, muy juntas, se reunieron en la capital, Helsinki, para protestar por las restricciones de COVID-19 impuestas por el gobierno. En Austria, cerca de 1.000 manifestantes participaron en una marcha contra las medidas del gobierno cerca de la estación central de trenes de Viena. En Suiza, más de 5.000 manifestantes se reunieron para una marcha silenciosa en la comunidad de Liestal a 15 kilómetros al sureste de la ciudad de Basilea, informaron los medios locales. Más de 1.000 manifestantes contra la vacunación salieron a las calles en la capital de Rumania, Bucarest, en medio de un aumento de las infecciones por COVID-19. La multitud, en gran parte sin máscaras, tocó cuernos, ondeó banderas nacionales y coreó mensajes como «Bloquear la vacunación» y «Libertad». Un cartel decía: “¡Padres, protejan a sus hijos! ¡Detén el miedo!«.

Cada vez más chicos y chicas usan anteojos

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«Se los ve en las plazas, en las calles y en las escuelas: cada vez es mayor el número de chicos que usan anteojos (también chicas, pero menos). Lo confirman las estadísticas. Según un artículo publicado hace ya cinco años en la revista Nature, en China las cifras de miopía entre adolescentes y adultos jóvenes llegan al 90%; en Seúl, el 96,5% de los de 19 años son miopes. El dramático aumento del alargamiento axial del ojo, que dificulta la visión de lejos, también afecta a la mitad de los jóvenes norteamericanos y europeos, una proporción similar a la que se registra entre británicos de 20 a 25 años. Si estos números hicieron saltar las alertas, aún más inquietud generan cuando esta distorsión refractiva se da en menores de 10 años, una edad en la que el ojo es lábil y crece más rápidamente, lo que puede llevarlo a tener una miopía de seis dioptrías o más en pocos años; algo que, más tarde, se asocia con cambios degenerativos en la retina (tales como cataratas y glaucoma). Ahora, en un trabajo pendiente de publicación “Progresión de la miopía durante el confinamiento en la Argentina”, que ya se puede consular en el repositorio de preprints de The Lancet, un grupo de oftalmopediatras de nuestro país muestra que la progresión de este trastorno en chicos se aceleró alrededor de un 40% solo durante 2020. “Hubo una diferencia de alrededor de -0,40 dioptrías entre 2018 y 2019 y una de -0,60 entre 2019 y 2020 –detalla Carolina Picotti, especialista del Centro Médico Lisandro de la Torre, de Villa María, Córdoba, y primera autora del estudio que incluyó a 115 chicos de 5 a 18 años que asisten a controles regulares en Santa Fe, Tucumán, Chubut, Neuquén, Córdoba, Buenos Aires. Esto nos permite evidenciar lo que sospechábamos, que la progresión de la miopía está condicionada por factores ambientales, algo que se está estudiando mucho en los últimos años”. Estas condiciones se vieron potenciadas durante los encierros prolongados y obligatorios que las familias experimentaron el año pasado por la pandemia, no solo en la Argentina, sino también en otros países del mundo. La miopía se define como un alargamiento del ojo, que necesita corrección para ver de lejos. Ahora se sabe que crece más de lo debido cuando está muy estimulado por recibir poca luz solar y por mucha lectura. Según explica Roberto Borrone, titular de la cátedra de Oftalmología del Hospital de Clínicas, “cuando se hace un esfuerzo prolongado de enfoque, se produce una pequeña falla que determina que la imagen quede levemente desenfocada sobre la retina. Frente a esto, las células nerviosas liberan un mediador químico que actúa sobre la parte blanca de la pared del ojo, denominada esclera, y esto hace que el ojo se alargue. Pero se descubrió que la luz solar hace que células de la retina liberen otro mediador químico denominado dopamina, que actuaría como un protector contra la miopía evitando el alargamiento patológico del ojo”. Cuando el estiramiento de la retina se prolonga durante años, esta puede adelgazarse y conducir a trastornos más graves. Picotti integra el grupo de trabajo en miopía infantil que se creó en la Sociedad Argentina de Oftalmología Infantil para investigar el trastorno y analizar la mejor forma de tratarlo. Entre sus impulsores está Rafael Iribarren, reconocido por sus colegas como uno de los mayores especialistas locales en este tema. Para el oftalmólogo, es imprescindible que los pediatras estén al tanto de estas investigaciones para que puedan derivar a estos chicos rápidamente al oculista y que se los ponga en tratamiento. “La prevalencia de miopía en nuestro país es baja, no llega al 15% en los adultos, más del 22/25% en las poblaciones universitarias y solamente 3 a 4% en los niños de 10 años –explica Iribarren–. Pero hay alrededor de cinco millones de niños dentro de ese rango de edad; tenemos un trabajo por delante para prevenir la miopía en muchos, o tratar a los que comienzan a evidenciarla. Cada vez hay más acuerdo, incluso entre los genetistas, en que las razones que condicionan este desorden son ambientales: estar todo el tiempo leyendo y no salir al aire libre”. El encierro obligado de varios meses fue una suerte de experimento involuntario que permitió verificarlo. Para respaldar esta hipótesis, el especialista menciona que hace 30 años, antes de la revolución cultural y de que China pasara de ser un país pobre a la potencia mundial que es en la actualidad, la prevalencia de miopía infantil era del 5%, parecida a la que se da en la Argentina. Hoy, se multiplicó varias veces y llega al 30%. Este indicador cambia mucho con la edad. A los seis años, antes de que los chicos empiecen a leer, el 1% en casi todas las poblaciones es miope. Luego, ese número va creciendo año a año. “En la Argentina, la prevalencia es de un 1% a los 6 años, 6% a los 12, y 12 a 15% a los 15 –subraya–. A medida que pasan más años de lectura, cada vez van apareciendo más chicos miopes”. Como prevención, se recomienda que estén dos a tres horas por día al aire libre mientras hay luz (diurna) y hacer consultas frecuentes, porque un oftalmólogo especializado puede detectar un par de años antes de que se manifieste qué chicos van a padecer este trastorno (midiendo el crecimiento del ojo con un método no invasivo). Muchos padres y madres miopes desde la época de la universidad naturalizan el trastorno y no le asignan mayor importancia. Son un grupo en el que este trastorno no suele exceder las tres dioptrías. Sin embargo, cuando la patología empieza a los 6 o 7 años, puede llegar a la edad en que se estabiliza, alrededor de los 20, con un monto que no permite operarla (más de seis dioptrías). “En la miopía infantil, el ojo crece más de la cuenta y puede poner en peligro la visión –advierte María Martha Galán, ex jefa de Oftalmología del Hospital de Niños de La Plata y coordinadora del grupo de estudio de la miopía infantil de la Sociedad Argentina de Oftalmología Infantil–. Uno la neutraliza con anteojos, pero esa retina que se está estirando un día puede desprenderse, otro hace una atrofia y eso con los anteojos no se cura”. Si bien no se puede revertir, sí es posible retrasar su aparición o disminuir su progresión. “Cuando un chico tiene determinadas características y vemos ciertas señales en el examen de ingreso al colegio, sabemos hasta con tres años de anticipación que va a ser miope –explica Galán–. Lo primero que hay que hacer es modificarle los hábitos: tiene que estar mucho al aire libre y disminuirle en lo posible el trabajo de cerca; por ejemplo, viendo la posibilidad de estudio en grupo, para que vaya alternando con otros el tiempo de lectura”. Los oftalmólogos tienen tres métodos para retardar la progresión: lentes habituales, pero con diferente aumento en el centro y en la periferia (si enfocan el punto central de la retina, pero todo el resto está desenfocada, estimulan el crecimiento del ojo), lentes de contacto rígidas que se usan durante la noche, o gotitas de atropina. “Primero, les damos anteojos con aumento diferente en toda la superficie para que cada punto de la retina esté enfocado –destaca Galán–. Cuando son un poquito más grandes, disponemos de lentes de contacto que tienen el mismo principio que los anteojos aéreos: diferentes aumentos a distintas distancias del centro. Son rígidas, se colocan de noche y modifican la curvatura de la córnea (la aplastan). Durante el día no precisan anteojos. Y por último, las gotitas. Cualquiera de esos métodos es mejor que el anteojo convencional, porque ese deja el ojo librado a su evolución natural”. Según estos especialistas, que elaboraron un protocolo publicado por el Consejo Argentino de Oftalmología, las gotas de atropina son las más efectivas. “Es lo que recomiendan la OMS y la Sociedad Mundial de Oftalmopediatría, pero todavía no es un tratamiento aprobado por la FDA, nos basamos en consensos”, destaca Galán. “La atropina tiene una enorme ventaja frente a los anteojos especiales y las lentes de contacto: es mucho más económica y no exige instrumental complejo para indicarlas, solo unas gotitas para dilatar las pupilas –subraya Iribarren–. Es un tratamiento que se publicó en 2012 y fue aceptado por la OMS en 2017/18. El médico hace la prescripción magistral, y se colocan todas las noches durante seis meses o un año para ver si la miopía se detiene. Si es así, se continúa un año más, siempre bajo control oftalmológico. El único efecto adverso registrado en algunos chicos es alergia, en cuyo caso se suspenden. Mientras la ortoqueratología y las lentes especiales detienen un 50% la progresión, la atropina detiene un 70% u 80%. Dicho de otro modo: si un chico tiene un año -1 y al año siguiente -2 de miopía, y se tratan tres chicos con estas características, en dos se detiene completamente y uno sigue avanzando a la mitad del ritmo”. En la Argentina, la incidencia (número de casos nuevos por año) de este cuadro visual todavía es baja: 2% a 3% en cinco años. En cuanto a la progresión, el avance promedio prepandemia era de alrededor de 0,25 dioptrías, o sea la cuarta parte. “Acá todavía los chicos tienen ventanales grandes y no se pasan el día leyendo, sino que juegan a los videojuegos. Y se asoció la miopía con leer, pero no con videojuegos –comenta el especialista–. Un estudio que vinculó la prevalencia de miopía infantil de los países con las pruebas PISA descubrió que cuanto más alto estaban en el ranking, más miopía tenían. Lo que es bueno en un sentido es malo en otro”. Durante el día, “los chicos tienen que salir a la plaza, al patio, a la terraza o al balcón, cualquiera de esas alternativas es mejor que quedarse adentro a leer –insiste Galán–. En un experimento que hicieron en los Estados Unidos, dividieron las escuelas de una ciudad en dos grupos: las que tenían los recreos de siempre y las que ofrecían 30 minutos más de actividades de aire libre. De 1º a 8º año, las segundas tuvieron la mitad de miopes comparadas con las primeras”.

Investigadores de la UNLP estudian el potencial genético para revertir el envejecimiento

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Científicos del INIBIOLP, dependiente de la Universidad Nacional de La Plata y del CONICET estudian de qué modo se comporta un pequeño grupo de genes «rejuvenecedores».

Un equipo de investigadores e investigadoras del Instituto de Investigaciones Bioquímicas (INIBIOLP), perteneciente a la Universidad Nacional de La Plata y al CONICET trabaja sobre el comportamiento de un pequeño grupo de genes que podrían revertir el envejecimiento. El estudio se suma a las múltiples iniciativas que existen a nivel mundial, desde diferentes disciplinas, para analizar las posibilidades de extender, a través de la medicina, el ciclo de vida de los seres vivos. Rodolfo Goya, doctor en Bioquímica, y director del equipo explicó, «hasta hace relativamente pocos años se pensaba que el envejecimiento era un proceso inexorable, que sólo podía enlentecerse, pero no revertirse. Sin embargo, esto cambió radicalmente con el descubrimiento, en 2006, de un pequeño grupo de genes rejuvenecedores», hoy conocidos como los genes de Yamanaka, en honor de su descubridor, el científico japonés Shynia Yamanaka. «A partir de este descubrimiento aparecieron una serie de trabajos científicos demostrando que, si se trasplantaban esos genes rejuvenecedores en células de animales o seres humanos seniles, estas células rejuvenecían hasta llegar a la edad de un bebe. La ciencia y la tecnología estaban haciendo realidad el sueño de los alquimistas», afirma Goya. «En nuestro laboratorio trabajamos con los genes de Yamanaka y hemos construido sistemas moleculares que permiten trasplantar estos genes en células y en un futuro, posiblemente en animales. De este modo hemos podido trasplantar los genes de Yamanaka en células de animales seniles para rejuvenecerlas». El descubrimiento de los genes de Yamanaka convergió con el descubrimiento, en 2013, a cargo del científico Steve Horvath, de un reloj biológico de enorme precisión, conocido como el reloj epigenético. Hasta el momento, los científicos y médicos que lo han estudiado hallaron que efectivamente la edad que mide este reloj tan particular coincide con la edad biológica de los individuos en quienes se midió, sanos o enfermos (juzgada esta edad biológica en base a diferentes marcadores clínicos). ADN: El plano de nuestra existencia Goya asegura que «el código de la vida que está en el genoma humano posee 4 letras, A, T, C y G (cada una de estas es una molécula pequeña llamada base). El ADN humano posee unos 3.000 millones de letras y unos 20.000 genes. Aunque el ADN es el centro de la vida, pues almacena el «plano» de nuestro cuerpo, como todo plano, es pasivo. Así como el plano de un puente necesita de un grupo de técnicos e ingenieros que lo conviertan en un puente, es decir que «expresen» lo que ese plano codifica, el ADN necesita rodearse de un grupo de agentes que lo expresen y nos conviertan en lo que somos». «De este modo, la molécula el ADN no está desnuda, por el contrario, está rodeada de una serie de proteínas y otras pequeñas moléculas que colectivamente se denominan el epigenoma (palabra que literalmente significa «lo que rodea al genoma»). Y esos son los ingenieros de nuestro ADN. No sólo lo «expresan» para convertir su código en los órganos y tejidos de nuestro cuerpo, sino que también regulan esa expresión a lo largo del tiempo para que nuestro organismo fabrique lo que deba fabricar cuando se necesite. Por ejemplo, la leche en la mama durante el período de lactancia, pero sólo en ese momento», explica el investigador. El grupo metilo, en la mira de la UNLP Alrededor del año 2010 comenzó a verse que en el «texto» de nuestro código genético se encuentran silabas de dos letras, CG, de las cuales hay 28 millones en nuestro ADN. A la letra C de algunas de esas silabas se pegan unas pequeñitas moléculas de 4 átomos (denominadas grupos metilo) que se consideran parte del epigenoma. «A un cierto porcentaje de esas silabas CG se van pegando al avanzar nuestra edad, esas moleculitas (metilos) que, según se sabe ahora, están estrechamente relacionadas con nuestro ritmo de envejecimiento biológico, es decir que determinan nuestra edad epigenética, la cual no necesariamente coincide con nuestra edad cronológica. Ese fue un hallazgo enormemente revelador», detalló el científico de la UNLP al portal «UNLP Investiga». Goya explica que «el reloj epigenético hace tic tac a un determinado ritmo. Cuanto más rápido lo hace, más velozmente envejecemos, y viceversa. Pero lo más interesante de todo es que ese ritmo de tic tac se puede medir con total rigurosidad. De esta manera, es posible saber con certeza si un tratamiento antienvejecimiento realmente enlentece el inexorable tic tac de nuestro reloj». Rejuvenecer células Goya explica que la observación más fascinante se da cuando a un cultivo de células provenientes de individuos seniles se les trasplantan los genes rejuvenecedores de Yamanaka. «Lo que se observa es que el reloj epigenético comienza a hacer tic tac hacia atrás llevado las células a una edad epigenética de casi cero», explica Goya, sobre este tipo de estudios que son parte de una colaboración internacional se lleva adelante en los laboratorios del INIBIOLP, en el laboratorio de Steve Horvath en la Universidad de California en Los Angeles y en el del Dr. Harold Katcher en Bombay, India. «Como fruto de esta iniciativa multinacional logramos demostrar que cuando se tratan ratas seniles con un derivado de plasma joven, la edad epigenética de estos animales seniles retrocede a la de ratas adultas jóvenes. A nivel físico y bioquímico las ratas seniles así tratadas muestran signos de rejuvenecimiento. La publicación de estos resultados despertó gran interés en la comunidad científica internacional ya que abren un horizonte de esperanza para el rejuvenecimiento futuro de seres humanos».

China otorgará visas a extranjeros que hayan recibido la vacuna china

Ciudadanos de dos decenas de países podrán a partir de esta semana viajar a la República Popular en las mismas condiciones que antes de la pandemia. Con la excepción de un requisito adicional para la obtención de visas: deben demostrar que están inmunizados contra el coronavirus con un producto de los laboratorios farmacéuticos chinos. Si en un país la vacuna china no ha sido aprobada, los residentes no podrán pedir un visado. Zhao Lijian, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, negó que entre los objetivos de la nueva exigencia para obtener una visa de ingreso estuviera el de acelerar la aceptación de las vacunas chinas entre los países que todavía no lo hicieron. China está reanudando el procesamiento de visas para extranjeros de decenas de países, pero solo las otorgará a quienes hayan sido inoculados contra el COVID-19 con una vacuna fabricada en China. La medida ha planteado dudas sobre las razones que motivan la exigencia, dado que las vacunas de factura china no han sido aprobadas en varias de esas naciones que sin embargo se han sido beneficiadas con la opción de viajar. Y China no aceptará el ingreso de quienes se hayan aplicado vacunas fabricadas por laboratorios extranjeros, aun si estén incluidas entre las aprobadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Como una de las regulaciones establecidas para controlar el crecimiento exponencial de contagios y casos de Covid-19, Beijing había prohibido cuando se vio más afectada por la pandemia los viajes de trabajadores no esenciales a China. La reanudación de los viajes es un factor clave para la recuperación económica. Muchos países están discutiendo la ingeniería de burbujas cuidadosamente gestionadas, o de pasaportes de vacunación mutuamente reconocidos, a medida que implementan y avanzan las campañas nacionales de vacunación. Los anuncios hechos por las embajadas chinas de unos 20 países esta semana varían ligeramente para cada uno de ellos, pero en su mayoría prometen un retorno al procesamiento de visas de tiempos prepandémicos, a fin de reanudar los “intercambios entre personas de manera ordenada”. Después de las primeras críticas y sospechas sobre la falta de datos de ensayos científicos referidos a vacunas contra el Covid-19 publicados en China, hay ahora en el mundo una aceptación más amplia de las vacunas chinas, aunque las informaciones sobre las tasas de eficacia varían enormemente. En el caso de las vacunas en general, aún se desconoce qué tan bien bloquean la transmisión, tanto en individuos como a nivel de población, cuando se aplica más de un tipo de ellas. China cuenta ahora con cinco vacunas propias aprobadas para uso general o de emergencia, incluidas tres que también se distribuyen a otros países a través del comercio o la ayuda humanitaria. El impulso para proveer vacunas a nivel internacional ha sido etiquetado como una campaña de «diplomacia de la vacuna» para realzar el lugar de China como un benefactor a la salud global, que se la ha reconocido abiertamente en el Asia oriental, el África subsahariana y en Sudamérica.

Tensión en la CNEA ante la inminente renovación de autoridades

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A casi un año y medio de haber asumido un nuevo gobierno, «están por salir» nombramientos de nuevas autoridades para la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Lo que indica que la administración de Alberto Fernández, en su conjunto, no tenía un proyecto para una institución con mucha trayectoria y prestigio internacional, pero que resulta, para decisores gubernamentales ajenos a la comunidad nuclear, un quebradero de cabeza. Con buenas razones. Esa legendaria institución hoy es diversa y compleja, y a las diferencias sobre políticas nucleares se han añadido enconos personales. Pero el actual presidente, Osvaldo Calzetta Larrieu, finalmente se aleja, y hay que tomar decisiones. Este fin de semana trascendió la noticia que el presidente Alberto Fernández tenía a la firma el decreto para el nombramiento de varios funcionarios dentro de la CNEA, entre los que se encuentra Sergio Solmesky, una de las personas señaladas por referentes y agrupaciones del sector como «responsable de dividir a la CNEA en tres partes», durante el gobierno de Carlos Menem. Así, unas 600 personas vinculadas a la CNEA firmaron un petitorio pidiendo que no se confirme su inminente nombramiento a partir de su participación, durante los últimos 30 años, en la gestión política del organismo, durante los gobiernos de Carlos Menem, de la Alianza y de Cambiemos. Pero, además, focalizan en su accionar «machista y patriarcal» por la manera pública de sus expresiones respecto de las mujeres, mientras se desempeñó como funcionario. «Esta persona es conocida en el sector por sus chistes misóginos y humillantes, que utilizó y utiliza en reuniones para incomodar y ridiculizar a las mujeres, ha transitado una prolífica carrera político-institucional de la mano de gobiernos de todo color político, desde la Alianza a Cambiemos», sostienen en un comunicado Las Curies, una agrupación feminista. Quienes apoyan su nombramiento desmienten la misoginia y, como indicación, sostienen que lo acompañará en la gestión Adriana Serquis, de reconocida trayectoria científica. Distintas corrientes y asociaciones: ATE y CNEA Unida y Organizada, «Las Curies, por una CNEA feminista» y la Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica (APCNEAN) se han unido en la recolección de firmas, en el sitio web: www.change.org/p/alberto-fern%C3%A1ndez-cnea-sin-solmesky , donde se detallan los cuestionamientos a ese funcionario.

Claudio Scaletta: El «ecologismo» fundamentalista contra el desarrollo nacional

Los hechos violentos en Lago Puelo -cuando manifestantes que se identificaban en contra de la megaminería- reinstalaron en los medios el debate sobre el impacto ambiental de las actividades económicas.
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Nos parece oportuno, entonces, reproducir en AgendAR este artículo de El Diplo, donde el economista Claudio Scaletta sostiene que los grupos ecologistas extremos se oponen a todas las actividades que generan divisas, que son esenciales para impulsar el crecimiento y enfrentar la pobreza, y que por lo tanto difícilmente puedan ser calificados como “progresistas”.
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Con una amplia difusión mediática, se afirma, estas corrientes se inspiran en la idea del “decrecimiento” importada acríticamente de los países de Europa, que ya explotaron sus recursos naturales y completaron su ciclo industrial. Para desarrollarse, señala Scaletta, Argentina necesita más agricultura, más hidrocarburos y más minería.
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Corresponde que digamos que en AgendAR estamos de acuerdo con las líneas generales de este planteo, y agregamos unas observaciones al final. Pero nuestra intención es contribuir a un debate informado. Claudio Scaletta no puede ser acusado de simpatías neoliberales.
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«Los recientes hechos violentos desencadenados por una minoría intensa en la comarca andina chubutense contra un vehículo que trasladaba al Presidente de la Nación trajeron nuevamente a la escena nacional a los movimientos antiminería. La acción directa de estos grupos es por ahora solo violencia desorganizada y focalizada. Un accionar justificado en la autoridad moral de defender una presunta causa justa que, sin embargo, puede también incendiar una legislatura provincial, como ocurrió hace dos años en Chubut. O las viviendas de legisladores, como sucedió hace apenas unas pocas semanas en la misma provincia. Sin embargo, el foquismo de Lago Puelo resulta de interés por otro dato, en general poco analizado: la capacidad de estos movimientos ecologistas extremos de propagar información falsa entre periodistas que pueden agruparse bajo el amplio y difuso paraguas del progresismo. Es como si estos grupos supiesen qué cuerdas tocar para despertar la sensibilidad de este sector ideológico, dato que demanda ser desentrañado. En los hechos de Chubut la noticia falsa se propaló inmediatamente después de los actos de violencia contra el Presidente. Desde la cuenta de Twitter “No a la mina Esquel” se difundieron las imágenes de los manifestantes echando a un vehículo gris en el que se encontrarían los “infiltrados” que habrían arrojado las piedras. Sólo chequeando la patente, que se habría dejado torpemente visible, se “descubrió” que dicho vehículo pertenecía a las fuerzas de seguridad provinciales que efectivamente acompañaron la seguridad presidencial, lo que dio lugar a todo tipo de elucubraciones conspirativas. El detalle fue que las filmaciones mostraron que los mismos que apedrearon al Presidente fueron quienes forzaron la salida del vehículo. Pero la noticia falsa ya se había reproducido en las redes sociales y en todos los medios de comunicación, especialmente en los más progresistas. Interesa destacar este éxito de comunicación no cómo anécdota sino como una muestra de la permeabilidad social de este ecologismo. El punto en común con las visiones progresistas se encuentra en que los enemigos elegidos por los ambientalistas son precisamente todos los “malos” del capitalismo: las empresas “mega” mineras, los “grandes” terratenientes promotores del “agronegocio” y fumigadores de escuelas con “agrotóxicos”, así como las “grandes” firmas petroleras que persiguen envenenar territorios a través de la proliferación de las fracturas hidráulicas, el demonizado fracking. Con algo menos de consenso, aunque con similar éxito en la estigmatización, el ambientalismo sectario también incluye entre sus adversarios a la energía nuclear y, en tiempos más recientes, a la producción de cerdos en “mega” granjas para la exportación a China, movida que representó una extraña cruza entre veganismo e intereses geopolíticos anti-chinos. No es de extrañar que con esta proliferación de enemigos comunes y un halo de presunta causa justa, este ecologismo haya sido abrazado también por el trotskismo local, que por momentos parece haber subsumido la lucha de clases en la problemática ambiental. Ecologismo y capitalismo periférico Las abundantes comillas utilizadas en el párrafo precedente no persiguen un objetivo irónico, sino que buscan destacar la construcción de discurso: “mega” mineras, “grandes” petroleras, “mega” granjas, “grandes” terratenientes, agro “negocio”, agro “tóxicos”. El lector notará que la acumulación de sectores involucrados en el debate hace que la respuesta completa a estas acusaciones exceda la extensión de un breve artículo, pues el análisis supondría abordar en detalle cada uno de los procesos productivos de estos circuitos. Pero lo que se busca destacar es que el lenguaje utilizado permite identificar de manera rápida al enemigo común y general de estas corrientes ambientalistas: la producción a escala y la técnica aplicadas para lograr un aumento de la productividad y la competitividad. O dicho de manera menos técnica: “lo pequeño y artesanal es hermoso”, y lo “grande y tecnológico es horrible”, volteada en la que caen desde la producción de energía y metales hasta la agricultura moderna. No es casual que los ambientalistas ataquen el concepto de productividad, al que rotulan como “economicista”, o que justifiquen el subdesarrollo que acompañaría al prohibicionismo de actividades  sacando de la galera conceptos como “extractivismo” o “maldesarrollo”. Esto los conduce a una mezcla permanente entre, por un lado, las consecuencias negativas del modo de producción capitalista imperante en todo el planeta, “dependiente” para el caso de las economías que no se encuentran en la vanguardia del desarrollo; y, por otro, el supuestamente irreparable e inevitable daño ambiental que provocarían las principales actividades económicas de la economía local: el agro y la energía, así como las actividades con mayor potencial a mediano plazo, como la minería y la producción de carnes. Los grupos ambientalistas extremos rechazan de manera abierta, taxativa –es decir lo dicen– cuestiones tan básicas como la necesidad del crecimiento económico, el aumento de la productividad y el imperativo de incrementar las exportaciones para lograr una mayor inclusión social (extrañamente también lo hacen algunos ecologistas que se reclaman también marxistas, olvidando que pocos teóricos en la historia abogaron más por el “desarrollo de las fuerzas productivas” que el propio Marx). Frente a estos planteos, la sensación de casi cualquier economista, ortodoxo o heterodoxo, se parece a la del científico frente a los defensores del dióxido de cloro: ese sentimiento de pesadumbre que suele provocar tener que explicar los conceptos más elementales y evidentes, que se suponía todos daban por descontados, partiendo de cero. ¿En serio hay que explicar que la productividad importa, que crecer es bueno y que se necesita exportar para incluir? Ecologismo y neomaltusianismo ¿De dónde surge la idea de que el crecimiento económico no importa? De los países centrales, más precisamente de Europa, de las corrientes neomaltusianas que se encuentran en el surgimiento mismo del pensamiento ecologista contemporáneo. Para estas corrientes, el uso intensivo de los recursos naturales finitos del planeta que practica el capitalismo dominante estaría llegando a una situación de agotamiento y potencial colapso, lo que, junto al concomitante crecimiento exponencial de la población, constituye un desafío real para las próximas décadas. En la historia del capitalismo estos desafíos siempre fueron resueltos mediante las revoluciones tecnológicas. Las predicciones apocalípticas de Thomas Malthus, por caso, fueron conjuradas por la revolución verde: fertilizantes, fitosanitarios y más recientemente transgénesis, eso que el ambientalismo llama con singular éxito de difusión “agrotóxicos” y “agronegocios”, como si el capitalismo agrario fuese una especificidad. Sin embargo, y a pesar de la experiencia histórica, la solución propuesta por el ecologismo frente a esta realidad es ni más ni menos que frenar la producción y el consumo. Vistas desde un país como Argentina, situado en la periferia del capitalismo, estas ideas del “decrecimiento” creadas en sociedades satisfechas como las europeas, que ya realizaron su revolución industrial y explotaron todos sus recursos naturales disponibles, no pueden considerarse más que coloniales. Extrapolar esta visión a países como el nuestro, donde cuatro de cada diez personas son pobres y que además posee abundantes recursos naturales disponibles y sin explotar, linda directamente el absurdo económico. Lo que tienen que hacer economías como la argentina es todo lo contrario a lo que se sugiere desde las economías desarrolladas: maximizar la explotación de sus recursos naturales y aumentar su productividad y sus exportaciones para poder crecer y expandir el consumo de las mayorías. Por supuesto que el aprovechamiento de los recursos naturales debe hacerse respetando el cuidado ambiental, pero semejante aclaración supone aceptar la lógica binaria que proponen estas corrientes ecologistas extremas. La advertencia de cuidar el medio ambiente se descuenta. La dicotomía entre ambientalismo y desarrollo es falsa. No se trata de encontrar puntos en común. Mientras el ambientalismo se opone directamente a determinadas actividades, el desarrollo presupone el cuidado ambiental. No existe nada más antiecológico que la pobreza. Los grandes colapsos ambientales de la historia se produjeron siempre en países pobres, no en los más ricos. El cuidado ambiental es también un aprendizaje, como lo demuestran las experiencias de las provincias mineras y petroleras, que fueron mejorando progresivamente sus herramientas de control. ¿Falta? Por supuesto, pero quienes sostienen que el Estado local es incapaz de desarrollar esta vigilancia son los mismos que albergan un profundo sentimiento anti Estado. Ecologismo y macroeconomía La propuesta del ecologismo extremo es directamente abandonar las actividades con potencial riesgo ambiental. Esta demanda está presente en cada una de sus intervenciones públicas. No advierten sobre los riesgos ambientales y la necesidad de una correcta vigilancia, sino que resumen sus propuestas en consignas como “No es no” o en calificativos erróneos como “agrotóxicos”. En términos de la economía como un todo, cabe preguntarse entonces cual sería el paso que sigue a este prohibicionismo. ¿No exportar alimentos? ¿Producir sólo para el autoconsumo? ¿Importar minerales y energía? ¿No usar minerales y disminuir el uso de la energía? El absurdo es total. Una vez más habrá que insistir: el principal problema macroeconómico de la economía local es la “restricción externa”, la escasez relativa de dólares que condiciona la velocidad del crecimiento. Dada su estructura productiva, cuando la economía argentina crece, las importaciones lo hacen mucho más rápido que las exportaciones, lo que redunda en una falta de dólares. La consecuencia de este proceso es un aumento del endeudamiento o los shocks devaluatorios, lo que a su vez genera inflación y pobreza. Romper el círculo vicioso de la restricción externa es un imperativo. Los sectores que hoy generan dólares son el agro y potencialmente la energía. Frente a esta evidencia, los ecologistas extremos pretenden… la disminución de la productividad del agro, al que acusan de envenenar el medio ambiente con “agrotóxicos”. No abrimos aquí el análisis completo del circuito productivo agrario porque sería muy largo. Pero señalamos que, si la productividad del agro disminuye, se demandarían más tierras para producir la misma cantidad de alimentos; en otras palabras, deberían talarse más bosques. La producción convencional, que no usa semillas resistentes al “agrotóxico” glifosato, demanda más agroquímicos por hectárea que si se usa el paquete transgénico. De hecho, son estos menores costos por menor uso de agroquímicos los que determinan su elección por parte de los productores rurales. Y finalmente, si disminuye la productividad se pierde competitividad exportadora. Un panorama similar se presenta con los hidrocarburos. Con la explotación convencional en baja, la alternativa para aumentar la producción, sustituir importaciones (y, si alcanza, exportar), es la producción no convencional, lo que supone el uso extendido de la fractura hidráulica, técnica a la que los ambientalistas se oponen. Mirando hacia adelante, las actividades potenciales que permitirían aumentar las exportaciones y generar más dólares (necesarios, recordemos, para impulsar el crecimiento y mejorar las condiciones de vida) son la minería y la carne de cerdo, actividades que también son rechazadas por las corrientes ambientalistas extremas. Si se hiciese caso a estos grupos, el resultado sería un mayor estancamiento económico y la consolidación de la actual estructura productiva, es decir la continuidad de los actuales niveles de pobreza. Por eso las propuestas ambientalistas están muy lejos de ser progresistas. No se trata de un pensamiento de vanguardia respetuoso del “buen vivir” que busca salvar el planeta, sino de una ideología armónica con el orden económico global que consolida el statu quo. Sus propuestas suponen que la actual división internacional del trabajo permanezca intacta. No es casual que la usina y el financiamiento de las ONG que propagan estas ideas provenga de los países centrales. Dicho en los viejos términos, las corrientes sedicentes ecologistas representan una utopía reaccionaria funcional al imperialismo. A modo de ejemplo pueden recordarse dos grandes logros parciales recientes del ambientalismo argentino. El primero: gracias al conflicto con Botnia y la decisión de mantener cortado un puente internacional durante dos años, todas las inversiones en papeleras que podrían haber ayudado a impulsar la industria forestal local se instalaron en Uruguay. A más de tres lustros del conflicto, la amenaza de la contaminación del agua sigue brillando por su ausencia. El segundo logro, con menos trascendencia nacional, fue la prohibición de explotar minas de uranio en Mendoza, lo que impidió la integración de la cadena nuclear. Argentina exporta reactores nucleares y produce agua pesada, pero debe importar las tortas de uranio. Ecologismo y minería Regresando al principio de esta nota, vale la pena detenerse en la cuestión minera. La pregunta más básica es probablemente la más ilógica y casi no valdría la pena realizarla: quiénes se oponen a la minería, ¿están dispuestos a abandonar el uso de los metales, es decir a regresar a un modo de vida anterior a la revolución neolítica? Cuando se hace esta pregunta, repetimos “ilógica”, se escuchan respuestas extrañas. Por ejemplo: que la oposición no es a la minería sino a la “mega” minería o a la minería “a cielo abierto”, dos cuestiones que no tienen nada que ver con el cuidado ambiental, sino que responden a las actuales necesidades de escala de la producción y a la distribución del material metalífero en los yacimientos. También se argumenta el uso del cianuro, un material bastante caro que se utiliza en la separación de los metales y que las mineras no tienen ningún interés en derrochar, amén de su rápida degradación. Sin embargo, estos aspectos productivos no son los que explican los acontecimientos de Lago Puelo. La actual lucha antiminera en Chubut es por el proyecto Navidad, una explotación de plata, y en menor medida de cobre y plomo, con un lapso de vida estimado en alrededor de 20 años, que implicaría llevar infraestructura y servicios a un lugar donde actualmente no existen, inversión que obviamente no podría hacer, por ejemplo, una minera “pequeña”, que no sea “mega”. La pregunta que sí vale la pena hacer aquí es por qué la gente que tira piedras en Lago Puelo se opone a una explotación minera que se encuentra 200 km hacia el este, en medio de una meseta desolada y bien lejos de la comarca andina. Cualquiera que se tome el trabajo de ver la geografía de la región de cerro Navidad, en el centro norte de la provincia, sabe que hoy no podría asentarse allí ninguna actividad económicamente sustentable. La infraestructura y los servicios que llevará el proyecto quizá permitan pensar en alternativas hacia el futuro, pero hoy las localidades más cercanas viven casi exclusivamente del empleo público y son los típicos pueblos que retroceden demográficamente. Frente a esto, se contraargumentan los riesgos por el uso del agua. Se dice que podría verse afectado el abastecimiento de la cuenca del río Chubut. Esta afirmación es simplemente una falacia. Un simple mapa alcanzaría para ver la gran distancia que existe con la cuenca del Chubut. El agua que utilizará el proyecto es de perforación desde el acuífero de la cuenca de Sacanana, que no tiene ninguna conexión con la del Chubut. Esta cuenca posee reservas de agua subterránea de más de 3.000 hectómetros y anualmente le ingresan, según estudios hídricos encargados por la provincia, 250 hectómetros. Se estima que el proyecto Navidad usará anualmente 3 hectómetros en un circuito cerrado, lo que representa el 0,5 por ciento de los 600 hectómetros anuales que consume la agricultura chubutense. Estas proporciones del uso del agua entre la minería y la agricultura se repiten en todo el planeta. Muchos pobladores de la zona se ilusionan además con que las perforaciones sobre el acuífero de Sacanana puedan destinarse también a otros usos, como el agropecuario. Cuando se exponen estos datos cuantitativos, los grupos ecologistas apelan a un último argumento: afirman que quienes explican el funcionamiento real de los procesos productivos están en realidad “a sueldo de las megamineras”, como si discutir con ellos nos convirtiera automáticamente en envenenadores en mercenarios.»

Una breve observación de AgendAR:

Como señalamos al comienzo, nuestra intención es promover un debate informado. Para ello, es importante tener claro los interlocutores. Es cierto que, como apunta Scaletta, hay un sector que se opone a las actividades económicas con impacto ambiental -o sea, en potencia a todas- por razones ideológicas. Nuestra posición a favor del desarrollo, de la sociedad y de los individuos, también es ideológica. Entonces, no se va a «convencer» a ninguno de los dos lados de esta discusión. Se expondrán los argumentos, los ideales, y quienes consigan convencer a más jóvenes, ganarán el futuro. Pero debemos tener claro que en cada uno de estos enfrentamientos «ambientales» hay un sector que no es ideológico y es el decisivo: los directamente afectados. Cada caso es distinto, pero en el caso de la minería, usualmente el aspecto clave es el consumo de agua. Entonces, los interesados en explotar la riqueza del suelo -los empresarios, los gobiernos– deben compensar y convencer a la comunidad local. O, a la larga, serán derrotados.

A. B. F.

La batería de níquel-hierro, inventada hace 120 años, abre caminos a la electromovilidad

«En un camino de ripio en West Orange, Nueva Jersey (Estados Unidos), un auto eléctrico pasó cerca de unos transeúntes, quienes quedaron totalmente sorprendidos por lo espacioso que era su interior.

El auto se desplazaba al doble de la velocidad que los vehículos más convencionales, levantando el polvo de la calle que, tal vez, les hizo cosquillas en la nariz a los caballos que tiraban de los carruajes.

Era principios del siglo XX y el conductor de este particular automóvil era Thomas Edison.

Si bien los autos eléctricos no eran una novedad en el vecindario, la mayoría de ellos dependían de pesadas y voluminosas baterías de plomo y ácido.

Edison había equipado su auto con un nuevo tipo de batería y esperaba que pronto todos los vehículos de todo el país la usaran: era una batería de níquel-hierro.

Sobre la base del trabajo del inventor sueco Ernst Waldemar Jungner, quien patentó por primera vez una batería de níquel-hierro en 1899, Edison buscó refinarla para su uso en autos.

El creador estadounidense afirmó que la batería de níquel-hierro era increíblemente resistente y podía cargarse dos veces más rápido que las baterías de plomo y ácido.Incluso tenía un acuerdo con la automotriz Ford Motors para producir este vehículo eléctrico supuestamente más eficiente.

Pero la batería de níquel-hierro tenía algunos problemas. Era más grande que las baterías de plomo y ácido que se utilizaban y también era más cara.

Lo que solía ser una peculiaridad peligrosa de la batería de Edison resultó ser muy útil

Además, cuando se cargaba, liberaba hidrógeno, que en ese momento se consideraba una preocupación y podía ser peligroso.

Desafortunadamente, para el momento en que Edison logró construir un prototipo más refinado, los vehículos eléctricos estaban desapareciendo y los autos propulsados por combustibles fósiles ganaban terreno, ya que podían recorrer distancias más largas en vez de tener que detenerse para recargar energía.

El trato de Edison con Ford Motors quedó inconcluso, aunque su batería continuó usándose en ciertos nichos como la señalización de ferrocarriles, donde su voluminoso tamaño no fue un obstáculo.

Más de un siglo después, los ingenieros redescubrieron la batería de níquel-hierro como una especie de diamante en bruto.

Ahora se la está estudiando como una respuesta al desafío permanente de generar energías renovables y complementar las fuentes de energía limpia como la eólica y la solar.

Y el hidrógeno, que alguna vez fue considerado preocupante, podría convertirse en uno de los elementos más útiles de estas baterías.

Electrólisis

A mediados de la década de 2010, un equipo de investigación de la Universidad Tecnológica de Delft en los Países Bajos descubrió un uso de la batería de níquel-hierro basada en el hidrógeno producido.

Edison creía que su auto eléctrico dominaría las calles de la época, pero no fue así

Cuando la electricidad pasa a través de la batería mientras se recarga, sufre una reacción química que libera hidrógeno y oxígeno.

El equipo reconoció que la reacción se asemeja a la utilizada para liberar hidrógeno del agua, conocida como electrólisis.

“Me pareció que la química era la misma”, dice Fokko Mulder, líder del equipo de investigación de la Universidad de Delft.

Esta reacción de división del agua es una forma en que se produce hidrógeno para su uso como combustible y uno completamente limpio, siempre que la energía utilizada para impulsar la reacción sea de una fuente renovable.

Si bien Mulder y su equipo sabían que los electrodos de la batería de níquel-hierro eran capaces de dividir el agua, se sorprendieron al ver que los electrodos comenzaron a tener un mayor almacenamiento de energía que antes de que se produjera el hidrógeno.

En otras palabras, se convirtió en una mejor batería cuando también se usó como electrolizador.

También se asombraron al ver lo bien que los electrodos resistieron la electrólisis, que puede degradar excesivamente las baterías más tradicionales.

“Y, por supuesto, estábamos contentos de que laeficiencia energética pareciera ser buena durante todo esto”, dice Mulder, alcanzando niveles del 80% a 90%.

Mulder nombró a su creación el “battolyser” y espera que el descubrimiento pueda ayudar a resolver dos desafíos importantes para la energía renovable: el almacenamiento de energía y, cuando las baterías están llenas, la producción de combustible limpio.

“Escucharás argumentos sobre las baterías, por un lado y el hidrógeno, por el otro”, dice Mulder. “Siempre hubo una especie de competencia entre los dos, pero básicamente necesitas ambos”, añade.

Uno de los mayores desafíos de las fuentes de energía renovable como la eólica y la solar es lo impredecibles e intermitentes que pueden ser.

Con la solar, por ejemplo, se produce un excedente de energía durante el día y el verano, pero durante la noche y en los meses de invierno, el suministro disminuye.

Las baterías convencionales, como las basadas en litio, pueden almacenar energía a corto plazo, pero cuando están completamente cargadas tienen que liberar cualquier exceso o podrían sobrecalentarse y degradarse.

Sin embargo, el “battolyser” de níquel-hierro permanece estable cuando está completamente cargado, momento en el que puede pasar a producir hidrógeno.

“(Las baterías de níquel-hierro) son resistentes y pueden tolerar la carga insuficiente y la sobrecarga mejor que otras baterías”, dice John Barton, investigador asociado de la Escuela de Ingeniería Mecánica, Eléctrica y de Fabricación de la Universidad de Loughborough en Reino Unido, que también investiga el “battolyser”.

“Con la producción de hidrógeno, el ‘battolyser’ agrega almacenamiento de energía de varios días e incluso entre estaciones” del año, añade.

Además de crear hidrógeno, las baterías de níquel-hierro tienen otras características útiles.

En primer lugar, que requieren un mantenimiento excepcionalmente bajo. Son extremadamente duraderas, como lo demostró Edison en su primer auto eléctrico y se sabe que algunas duran más de 40 años.

Los metales necesarios para fabricar la batería (níquel y hierro) también son más comunes que, por ejemplo, el cobalto que se utiliza para crear baterías convencionales.

Esto significa que el “battolyser” podría tener otro papel para la energía renovable: ayudarla a ser más rentable.

Como cualquier otra industria, los precios de las energías renovables fluctúan según la oferta y la demanda.

En un día brillante y soleado puede haber una gran cantidad de energía solar, lo que puede provocar un exceso y una caída en el precio por el que se puede vender la energía.

El “battolyser” podría ayudar a suavizar esas fluctuaciones.

“Cuando los precios de la electricidad son altos, se puede descargar esta batería, pero cuando el precio de la electricidad es bajo, se puede cargar la batería y producir hidrógeno”, opina Mulder.

El “battolyser” no está solo en este aspecto.

Los electrolizadores alcalinos más tradicionales acoplados a baterías también pueden realizar esta función y están muy extendidos en la industria de producción de hidrógeno.

Mulder cree que el “battolyser” puede hacer lo mismo por menos dinero y por más tiempo gracias a la durabilidad del sistema. Es algo que está dando esperanzas a los partidarios del nuevo descubrimiento.

Y aunque el hidrógeno es el producto directo del “battolyser”, también se pueden generar otras sustancias útiles, como el amoníaco o el metanol, que suelen ser más fáciles de almacenar y transportar.

El laboratorio de Edison en Nueva Jersey fue el lugar de nacimiento de muchos de sus inventos, tanto los que ganaron popularidad en su vida como los que no lo hicieron
El laboratorio de Edison en Nueva Jersey fue el lugar de nacimiento de muchos de sus inventos, tanto los que ganaron popularidad en su vida como los que no lo hicieron

“Con un ‘battolyser’ instalado, (una) planta de amoníaco funcionaría de manera más constante y (necesitaría) menos mano de obra, lo que reduciría los costos operativos y de mantenimiento”, dice Hans Vrijenhoef, director ejecutivo de Proton Ventures, que invirtió en el “battolyser” de Mulder. “Así produciría amoníaco de la manera más barata, sostenible y ecológica”.

En este momento, el “battolyser” más grande que existe es de 15 kW / 15 kW h y tiene suficiente capacidad de batería y almacenamiento de hidrógeno a largo plazo para alimentar 1,5 hogares.

Se está trabajando en una versión más grande de un “battolyser” de 30 kW / 30 kW h en la central eléctrica Magnum en Eemshaven en los Países Bajos, donde proporcionará suficiente hidrógeno para satisfacer las necesidades de la central.

Una vez que se haya sometido a pruebas rigurosas allí, el objetivo es ampliar y distribuir el “battolyser” a los productores de energía verde, como los parques solares y eólicos.

En última instancia, los defensores del “battolyser” esperan que alcance una escala de gigavatios, equivalente a la energía generada por alrededor de 400 turbinas eólicas a escala de servicios públicos.

Aunque además de la ampliación, Barton ve un papel para los “battolyser” más pequeños, que podrían ayudar a suministrar energía a las mini-redes utilizadas por comunidades remotas que no son parte de las redes eléctricas principales.

El hecho de que los electrodos del “battolyser” estén hechos de metales comunes y relativamente baratos puede ayudar.

Y a diferencia del litio, el níquel y el hierro no generan grandes cantidades de desechos de agua cuando se extraen, ni están vinculados a una degradación ambiental significativa.

La batería de níquel-hierro adaptada que desarrolló Thomas Edison puede tener una nueva oportunidad en el siglo XXI

Thomas Edison

Aún así, tanto Mulder como Barton ven obstáculos que superar en términos de eficiencia y capacidad.

“El ‘battolyser’ se beneficiaría mucho de una mayor capacidad de potencia como batería o de una resistencia interna reducida”, dice Barton.

La resistencia interna es la oposición al flujo de corriente en una batería. Cuanto mayor sea la resistencia interna, menor será la eficiencia. Mejorar eso es algo en lo que Mulder y su equipo están trabajando.

Gran parte del potencial del “battolyser” estaba escondido a plena vista, desde que Thomas Edison comenzó a experimentar con su batería de níquel-hierro a principios del siglo XX.

Es posible que se haya equivocado al creer que su batería suplantaría a los otros vehículos en las calles.

Pero la batería de níquel-hierro aún puede desempeñar un papel en la sustitución de los combustibles fósiles en general, al ayudar a acelerar la transición a las energías renovables.»

Un desarrollo prometedor, en uno de los desafíos más grandes que enfrenta la tecnología moderna: el reemplazo del motor de combustión interna. Confesamos que en AgendAR no encontramos el «ángulo argentino» de esta noticia. Pero tenemos la razonable esperanza que nuestros técnicos y empresarios lo encontrarán.