Llegaron otras 517 mil dosis de vacunas Sputnik V. Más 96 mil de Sinopharm

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A las 19.53 de ayer domingo aterrizó en Ezeiza el vuelo AR1061 de Aerolíneas Argentinas proveniente de Moscú con 517.500 dosis de la vacuna Sputnik V. También ayer llegaron en un vuelo de línea de Air France KLM Cargo 96.000 dosis de la vacuna Sinopharm provenientes de Beijing, completando las 904 mil que habían arribado por Aerolíneas el jueves.

Se trata del primero de dos aviones Airbus 330-200 que partieron rumbo a la capital de la Federación Rusa el viernes pasado. La asesora presidencial Cecilia Nicolini había viajado a Moscú para discutir con las autoridades del Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) los contratiempos que surgieron en las últimas semanas y que afectaron el suministro de dosis hacia la Argentina. El vuelo del Airbus 330-202 había despegado desde el aeropuerto Sheremétievo a las 3.15 (hora argentina), tras haber concretado la carga de las dosis de la vacuna. Se realizó de forma directa en aproximadamente 18 horas, lo que posibilitó ampliar la capacidad de frío de los distintos contenedores, y reducir la duración del viaje para evitar cambios de aviones y esperas en diferentes aeropuertos. La segunda aeronave continuaba hasta ayer con la estiba de las vacunas en Moscú. A cargo de los vuelos están 10 tripulantes, entre pilotos y copilotos, que se van alternando al comando de la nave, a los que se suman despachantes, técnicos y personal de carga, para llegar a un total de 18 personas en cada avión. Aerolíneas Argentinas inició sus vuelos a Moscú a finales de diciembre. En los dos primeros viajes llegaron al país 600.000 dosis de Sputnik V, mientras que el tercero trajo al país un cargamento de 240.000 dosis, de las cuales 20 mil fueron derivadas a Bolivia. El último jueves por la noche arribó el primer vuelo de la compañía desde Beijing, China, con 904.000 dosis de la vacuna contra el coronavirus desarrollada por el laboratorio Sinopharm. Según el Monitor Público de Vacunación, el registro online del Ministerio de Salud que muestra en tiempo real el operativo de inmunización en todo el territorio argentino, hasta ayer domingo a la tarde ya son 1.041.173 las vacunas aplicadas, 747.406 personas recibieron la primera dosis y 293.767 ambas.

Un estudio advierte: las videollamadas nos estresan y pueden agotarnos

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Investigadores del Laboratorio Virtual de Interacción Humana de la Universidad de Stanford (EEUU) han indagado en las consecuencias de pasar varias horas al día conectados usando zoom. La revista Technology, Mind and Behavior publica el resultado de la investigación en el que es el primer estudio dedicado a lo que han llamado fatiga de Zoom. «La videoconferencia es algo bueno para la comunicación remota, pero reflexione antes de iniciarla; el hecho que pueda usar video no significa que tenga que hacerlo», dice Jeremy Bailenson, autor de la investigación que ha establecido cuatro motivos por los que las videoconferencias nos cansan. Exceso de contacto visual El tiempo que pasamos en las videoconferencias nos someten a una comunicación que es estresante. El contacto visual es muy intenso y eso supone un estrés añadido para muchas personas. «La ansiedad social de hablar en público es una de las mayores fobias que existe en nuestra población», asegura Bailenson. «Cuando estás parado allí y todo el mundo te mira, es una experiencia estresante», añade. Los investigadores de Stanford destacan el hecho de que los tamaños de las caras de nuestros interlocutores no son los naturales y los miramos fijamente. Como se usa a tamaño completo normalmente parece que estamos cara a cara. Cuando la cara de alguien está tan cerca de la nuestra en la vida real, nuestro cerebro lo interpreta como una situación intensa que va a llevar al apareamiento o al conflicto. «Lo que está sucediendo, en efecto, cuando estás usando Zoom durante muchas, muchas horas, es que estás en un estado hiperactivo», explica Bailenson. Para que tu cerebro no piense que te vas a aparear con tu jefe los investigadores recomiendan que hagas más pequeña la ventana y si trabajas con un portátil añadas un teclado externo para crear más separación. Verse a uno mismo cansa Los investigadores de Stanford aseguran que verse a uno mismo en una conversación es antinatural. Y lo desaconsejan, cuando los autores de esta investigación citan estudios previos que demuestran que cuando ves un reflejo de ti mismo, eres más crítico contigo mismo. Y pasara varias horas en Zoom es como pasar varias horas ante un espejo. «Es agotador para nosotros. Es estresante. Y hay muchas investigaciones que muestran que hay consecuencias emocionales negativas por verse en un espejo». La recomendación para los usuarios es que activen la opción ocultar vista propia. Te mueves menos con las videoconferencias A diferencia de las conversaciones que mantienes de manera presencial, el sentido del oído es el que trabaja lo que te da libertad de movimiento. Puedes hablar por teléfono mientras caminas o te mueves, pero no puedes hacerlo en una videoconferencia que te condena a un asiento. Apagar el vídeo te puede ayudar en este punto y te puede permitir moverte, además de desconectar visualmente de ti y de los demás. Tienes que esforzarte más para comunicarte En una videoconferencia la intercomunicación requiere que nos esforcemos más en la comunicación tanto en el envío de información como en el de recepción. Esfuerzos como acompañar con gestos de aprobación o negación, aplausos o el mero hecho de esforzarse para estar bien en cuadrado en la imagen que capta nuestra cámara. La solución que aportan los investigadores es, una vez más, apagar la cámara para darse un descanso de sólo audio. Según el Laboratorio Virtual de Interacción Humana de la Universidad de Stanford la fatiga de Zoom es un realidad que preocupa mucho a las empresas e instituciones que se han puesto en contacto con el centro en búsqueda de soluciones.

Salta, polo astronómico y astrofísico regional

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Se busca que la provincia de Salta albergue nuevos observatorios e instalaciones científicas en el campo de la astronomía y la astrofísica.

El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza, recibió al director del ENACOM, Gonzalo Quilodran, y al intendente de la localidad salteña de Tolar Grande, Sergio Villanueva, para avanzar con la iniciativa «Salta, Ventana al Universo» que el MINCyT impulsa en esa provincia. En la reunión, de la que participaron también el secretario de Articulación Científico Tecnológica, Juan Pablo Paz y el subsecretario de Coordinación Institucional, Pablo Núñez, se trabajó sobre las características de la iniciativa. El objetivo es potenciar las capacidades salteñas para albergar grandes observatorios e instalaciones científicas en el campo de la astronomía y la astrofísica. El consorcio «Salta, Ventana al Universo», que reunirá en su seno a diversos actores del ámbito provincial y nacional, será constituido durante este mes de marzo y buscará hacer posible la infraestructura necesaria para la instalación de grandes instrumentos y equipos de trabajo, así como promover la popularización y difusión de la actividad científica y del aporte que a su avance se realiza desde la provincia de Salta. Durante el encuentro se analizó la posibilidad de ampliar las relaciones entre el ENACOM y el MINCyT con el fin de fortalecer las redes avanzadas que interconectan a las instituciones del sistema de ciencia y tecnología nacional. También se hizo un relevamiento del trabajo que viene haciendo INVAP en el proyecto binacional argentino-brasileño LLAMA, la construcción de un gran observatorio radioastronómico en Alto de Chorrillos, en la quebrada del Toro, en el centro de la Provincia de Salta.

Elsa Nélida Alonso, de 90 años, fue la persona vacunada contra el covid n° 1 millón en Argentina

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Elsa Nélida Alonso, una mujer de 90 años que vive en la localidad bonaerense de Cañuelas, se convirtió ayer sábado 27 de febrero en la vacunada contra el coronavirus número un millón en la Argentina, en el marco de la campaña que ya alcanzó la aplicación de 1.005.000 dosis en todo el país, informó el Monitor Público de Vacunación del Ministerio de Salud.

Elsa fue inoculada en el Hospital de Cuenca Alta Néstor Kirchner SAMIC de Cañuelas por la enfermera María de los Ángeles Martínez. De acuerdo con el Monitor Público de Vacunación, un registro online del Ministerio de Salud que muestra en tiempo real el operativo de inmunización, ya son 1.005.665 las vacunas aplicadas. Recibieron la primera dosis 713.001 personas y las dos dosis, 292.664. El monitor fue implementado por la ministra de Salud, Carla Vizzotti, para fortalecer la transparencia del proceso y al cual se puede acceder desde la página web del Ministerio, cliqueando aquí. Allí se verifica que ya fueron distribuidas 1.738.410 dosis en las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Este fin de semana comenzó la distribución de la vacuna Sinopharm que llegó al país el jueves a la noche. En una primera etapa se enviará a todas las jurisdicciones un total de 492.400 dosis repartidas en base a la cantidad de población de cada distrito, detalló la cartera sanitaria. Vizzotti informó que las vacunas llegarán entre el lunes y el martes a destino, y que su uso se rige “bajo estrictos criterios sanitarios y pautas de total transparencia”. Con la llegada de nuevas dosis de Sputnik V, este fin de semana, más la distribución de la Sinopharm “se espera que la cifra actual de vacunados aumente a un ritmo considerable”, precisó el Ministerio.

Un año de lucha global contra la pandemia del coronavirus: aciertos y errores

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«Vacunas rápidas, cuarentenas vertiginosas, “curvas aplastadas” (aunque en pocos países) y técnicas para mejorar la atención en terapias intensivas, de un lado. Dosis mal distribuidas y lentamente producidas, uso de drogas no avaladas por ensayos clínicos, el liderazgo errático de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y una pobre o mala comunicación, entre otras, desde el lado negativo.

A casi un año de la declaración de la pandemia por parte de la OMS, los balances de lo qué se hizo bien y lo que pudo haber salido mejor están a la orden del día. Aquí, un pequeño repaso no exhaustivo de errores y aciertos en la lucha contra la pandemia, bajo la premisa con la que están de acuerdo todos los expertos: no se trata del último drama colectivo de este tipo que sufrirá la civilización, por lo que hay que tomar cuidadosa nota de todo aquello que salió bien. Y de lo que no.

Los resultados positivos

Cuando en agosto los investigadores rusos del Centro Gamaleya comunicaron al mundo que tenían la primera vacuna efectiva contra el nuevo coronavirus habían pasado apenas siete meses desde la secuenciación del genoma del Sars-CoV2, paso previo y necesario para generarla.

Hasta entonces, los pronósticos más optimistas hablaban de un mínimo de 18 meses o en todo caso de 12, contra los cinco o diez años de cualquier otra vacuna. Pocos pensaban que en ese plazo habría ya varios millones de personas inmunizadas, con esa y con otras varias vacunas. “Se hizo el esfuerzo más grande que haya conocido la humanidad para generar, probar y producir vacunas. Son cientos de vacunas diferentes, de las cuales ya están en fase 3 unas cuantas y aplicándose (antes de terminarla) algunas de ellas. Son la mayor esperanza de derrota, o convivencia con el coronavirus”, sintetiza Roberto Etchenique, investigador de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (UBA) y Conicet.

Los nombres usados por algunas potencias (Operación Warp Speed, en Estados Unidos y Sputnik para Rusia) remiten a otras epopeyas también financiadas por los Estados con miles de millones de dólares.

Etchenique añade como positivo el concepto de “aplastar la curva” conseguido en terreno en países de Asia y Oceanía (“los primeros modelados matemáticos indicaban que era la única solución”), los confinamientos del tipo Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), el rastreo y aislamiento de casos, más las técnicas paliativas que bajaron la mortalidad.

A las vacunas que evitan millones de muertos, Ventura Simonovich, investigador del Hospital Italiano de Buenos Aires, agrega: “Se generó un gran valor a los cuidados médicos y los cuidados no médicos, como lavarse la manos, precauciones al toser o manipular objetos contaminados, que ayudaron a bajar otras enfermedades”.
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El autor principal del estudio Plasmar –que mostró la ineficacia del plasma en pacientes graves– indica que “también funcionó la generación de ensayos clínicos para verificar en medio de momentos tan dramáticos qué es útil y qué no”; por ejemplo, el ensayo clínico denominado Recovery, hecho en Inglaterra, que comprobó que el uso de una droga, la dexametasona, puede reducir en un 11% las muertes de los pacientes más graves.

Para Alejandra Capozzo, investigadora principal del Conicet, el rápido avance en nuevas vacunas y novedosas tecnologías,  con fuerte inversión de parte de algunos países, es una de las claves positivas, “aunque hubiera sido más inteligente hacer proyectos colaborativos”. Y evalúa: “Lo mismo en diagnósticos, en los que hubo [pruebas] PCR disponibles en todo el mundo, y luego los testeos rápidos para anticuerpos y seguimientos epidemiológicos”. Su colega Mirna Biglione, investigadora principal del Conicet y miembro de Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica, añade para el caso de la Argentina que “un acierto fue la cuarentena inicial, porque hacía falta sumar esa cantidad de camas críticas, la capacidad del recurso humano y la gestión sanitaria, aunque faltó intensificar la estrategia de testeo, rastreo y aislamiento. La cantidad de tests en un momento no fue suficiente y fue una desventaja, así como enfatizar el cuidado psicofísico durante el encierro y generar en el país una red Covid nacional para articular ciencia y salud para ensayos clínicos”.

Desaciertos

Las vacunas –con sus debidos ensayos clínicos– se desarrollaron rápidamente, pero las promesas de que cuando se conociera su eficacia habría millones de dosis que se iban a producir a riesgo y que las nuevas plataformas (de ARN, como las de los laboratorios Pfizer y Moderna) garantizarían superabundancia, no se cumplieron.

Por eso, los países que financiaron las investigaciones acapararon a las vacunas, en una acción que incluso se les puede volver en contra por la aparición de nuevas variantes que podrían saltarse el asedio de los anticuerpos que las vacunas generan.

Así lo expresa Capozzo: “No hubo un acuerdo internacional para organizar la producción y abastecimiento de las vacunas para todo el planeta. No entienden que, si no hay vacunación masiva y mundial, el problema no se resuelve. Eso es bastante grave”.

Ana Victoria Sánchez, médica infectóloga del Hospital Alemán y miembro de las sociedades de infectología y de terapia intensiva (SADI/SATI), concuerda en que “el ritmo de vacunación para la población no será el esperado y el augurado en un principio, dado que el cálculo del ritmo de producción de vacunas no fue el pronosticado, además de que la distribución mundial no será acorde a lo que se había prometido, con los países de altos recursos con provisión de vacunas asegurada y países pobres con un plan de vacunación mucho más lento”.

Otro aspecto negativo con consecuencias que aún se sienten son los tratamientos basados en pocos o nulos datos, desde la hidroxicloroquina y la ivermectina al dióxido de cloro (este último ni siquiera tiene una base fisiológica razonable en la que sustentarse).
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“Eso fue muy, muy negativo”, dice Simonovich. “Fue parte de la desesperación por quedarse sin hacer nada e hizo más daño que otra cosa. Que [los médicos] no entendamos algo no significa que hay que tirarle cualquier cosa [al paciente]”. A Sánchez ese mal uso de drogas es precisamente lo primero que le viene a la mente al pensar en lo negativo. “Se utilizaron en una primera etapa, sin que se contara con una recomendación fuerte basada en evidencia robusta (la dupla lopinavir/ritonavir, hidroxicloroquina, entre otras), producto de un ritmo de publicaciones científicas vertiginoso probablemente sin la rigurosidad que es indispensable para que tomemos decisiones. Si bien se trató de tratamientos compasivos, la realidad es que en muchos casos lejos de evidenciar beneficios, algunos de estos tratamientos redundaron en perjuicio para más de un paciente”.
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Otro párrafo del debe se lo lleva un combo de comunicación y del liderazgo de la OMS, para muchos lenta y contradictoria a la hora de sostener que se trata de una enfermedad que se transmite sobre todo por aire (de ahí la importancia de la ventilación de los ambientes) y del uso del barbijo.
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En idéntico sentido, los supuestos especialistas que se equivocaron quizás amerite un grueso volumen solo con textuales. Son los disparates de “expertos”, según enumera Etchenique: “El Covid es una gripe”, “se va en 70 días”, “se logrará inmunidad de rebaño”, “el virus mutará y se adaptará, volviéndose menos letal”.
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El investigador agrega que se subestimó el impacto de la transmisión de los asintomáticos: “La combinación de estos planteos estrafalarios se leyó y escuchó durante la primera mitad de 2020 y en la Argentina fueron la base del primer movimiento político anticuidados no relacionado con grupos de pseudociencia”.
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Por último, tanto Capozzo como Biglione señalan que la aparición del concepto una salud”, en el que conviven el respeto por los ecosistemas y las poblaciones humanas, debería ser parte de las lecciones de la pandemia. “En lo global, la pandemia pone en aviso al ser humano del cuidado del ecosistema, que somos un todo y no hay que subestimar al resto de los seres vivientes del planeta. Ahora una gran preocupación es qué sucede con todos los plásticos usados para muestras y protección médica; debería existir una reglamentación”, concluye Biglione.»
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ooooo
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Comentario de AgendAR:

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En esta excelente nota de Martín De Ambrosio -que hemos reproducido con cambios menores- hay un error en el título original (los títulos no son usualmente responsabilidad del periodista que firma): dice «¿Cuáles fueron los aciertos y los errores de la ciencia en tiempos de pandemia?».
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La «ciencia», sostenemos, no acierta ni erra, aunque mucho periodismo invoque su nombre. El método científico se aplica consistentemente desde hace varios siglos, y ha cambiado nuestras vidas y respondido a muchas preguntas fundamentales, aunque no a todas las que angustian al ser humano.
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Los que aciertan o erran son los científicos. Y en este caso, los errores que se detallan ahí no los cometieron los científicos, ni surgen de la aplicación del método científico. Esos errores -como algunos aciertos- son de gobernantes, empresarios y burócratas internacionales.

La cosecha de granos aportaría en 2021 U$S 33,9 mil millones. Un 34% más que el año pasado

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Juan Manuel Garzón, economista del IERAL (Fundación Mediterranea), anticipó hace diez días que, luego de un cierre de año con buena parte de la región productiva en sequía y atravesando un macro-clima dominado por el fenómeno Niña, las abundantes lluvias de enero y comienzos de febrero mejoraron en forma importante la condición de los suelos y el estado de los cultivos. La evolución en las últimas semanas, aún con algunos altibajos,  de los precios de los granos que exporta la Argentina, confirma muy buenas noticias para la economía argentina.

Dice Garzón: «Las proyecciones de producción se muestran más optimistas de lo que estaban semanas atrás y los volúmenes a cosechar de los principales granos podrían no alejarse mucho de los logrados en la campaña previa». Por otra parte, el arranque del 2021 ha sido excelente en materia de precios internacionales. Desde el IERAL remarcan que los valores se ubican en los niveles más altos de los últimos 7 años (en dólares corrientes), dominados por un ciclo alcista cuya profundidad y duración resulta difícil de determinar, dado que los fundamentos de mercado están repartidos. «La superación de la pandemia, la recuperación económica global, la gran fortaleza de la demanda china y las bajas existencias de granos son los principales factores que presionan sobre los precios; pero también hay factores bajistas, básicamente la mejora del clima en Sudamérica y una cosecha 2020/2021 que se va afirmando en los dos líderes productivos de la región (Brasil y Argentina)», continúa Garzón. Hoy puede afirmarse con razonable certeza que, por las mejores perspectivas productivas y el nuevo nivel de precios, el aporte de agro dólares apunta alto este año: la pregunta que se hacen los productores, las comercializadoras y también el gobierno es qué tan alto. En base a 5 niveles de producción posibles y 3 de precios, se construyen distintos escenarios de valor de exportaciones 2021, incluyendo principales granos y derivados industriales. En el escenario base de volúmenes y precios, los envíos llegan a US$ 33,9 mil millones, un 34% por encima del año 2020 (+US$ 8,6 mil millones). Hay escenarios más expansivos, aquellos que suponen ya sea por mayores saldos exportables (por mayor producción) y/o mayores precios internacionales, en los que el aporte de divisas adicional al 2020 supera los US$ 10 mil millones, mientras que hay otros donde sucede lo contrario, los volúmenes enviados y/o los precios de exportación son más bajos y el aporte extra de divisas se ubica cerca de los US$ 5 mil millones (y menos aún). El que viva, lo verá (y en tiempos de pandemia no es una frase trivial).  

El laboratorio provincial de Santa Fe invertirá en una nueva planta productiva de antibióticos

Con una inversión del gobierno provincial de cerca de $24 millones de pesos, el Laboratorio Industrial Farmacéutico Sociedad del Estado (LIF) inició la construcción de una nueva planta, para la producción de antibióticos betalactámicos. Esto implicará un salto cualitativo en la producción del laboratorio público de la provincia.

Los nuevos antibióticos se producirán en formas sólidas de comprimidos y suspensiones extemporáneas, incorporando el desarrollo de formulaciones con ácido clavulánico (un inhibidor de la resistencia bacteriana a otros antibióticos, usado como acompañamiento para potenciarlos). Con esta nueva planta, el LIF busca estar a la vanguardia de la industria farmacéutica estatal: será el primer laboratorio público del país en producir este tipo de fármacos combinados. El integrante del directorio del LIF, Edmundo Zilli, precisó que en la primera etapa la obra llevará un plazo de realización aproximado de cinco meses. “Vamos a avanzar en los aspectos estructurales de una zona productiva que tendrá 1.000 metros cuadrados (350 serán operativos y 650 de áreas de servicios); gracias a una inversión cercana a los $24 millones”. Los betalactámicos que se producen actualmente en el LIF son la amoxicilina y la cefalexina, antibióticos de uso muy habitual en los centros de salud y hospitales del sistema público de salud de la provincia para tratar infecciones del tracto respiratorio, de la piel, de tejidos blandos, genitourinarias, ósteoarticulares y odontológicas, entre otras. Estos antibióticos son distribuidos gratuitamente por el LIF SE al sistema público de salud de la provincia. Resultan esenciales para la atención primaria de la salud, ya que resuelven cerca del 80% de las problemáticas sanitarias de la comunidad santafesina. Por su parte, el clavulánico es un producto que garantiza bastante el rendimiento de los betalactámicos en general. Normalmente, al evitar la resistencia bacteriana, reduce la cantidad de tomas diarias. Además alarga el tiempo de residencia del betalactámico en el organismo, lo que le confiere un plus de efectividad. La incorporación de formulaciones de betalactámicos con ácido Clavulánico representa un importante salto de calidad en la producción pública de medicamentos de la provincia de Santa Fe.

«Encuentros antárticos»

«CONTEXTO INTERNACIONAL DE LA POLÍTICA ANTÁRTICA ARGENTINA»
La charla virtual estará a cargo de miembros del Consejo Federal de Estudios Internacionales (COFEI). Los disertantes serán: Norberto Consani, Diego Navarro Drazich, Federico Gómez, Carlos Biangardi Delgado, Carolina Romano y Ana Mirka Seitz. Los interesados pueden solicitar información en [email protected]

La comunidad científica argentina en la lucha contra la pandemia del coronavirus

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Este artículo fue publicado en Nature, una de las revistas científicas más prestigiosas del munco, con el título Enfrentando a la pandemia de COVID-19 en Argentina. Es obra de Gabriel A. Rabinovich y Jorge Geffner, y un resumen impresionante de lo hecho por el MinCyt, el CONICET y las universidades en la emergencia sanitaria que atravesamos. Lo hemos traducido para los lectores de AgendAR.  

«Desde el inicio de la pandemia SARS-CoV-2 y luego de la creación de la ‘Unidad Coronavirus’, los científicos y tecnólogos argentinos lideraron iniciativas de investigación básica y aplicada, incluido el desarrollo de kits de diagnóstico y serológicos, el diseño de nuevos enfoques terapéuticos, el establecimiento de plataformas de vacunas, ejecutaron ensayos clínicos e implementaron medidas sociales para proteger a los grupos más vulnerables de la población.

El inicio de la pandemia SARS-CoV-2 coincidió con la llegada a la Argentina de un nuevo gobierno liderado por Alberto Fernández. Uno de los primeros pasos de la nueva administración fue restaurar el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Esta misión crítica había sido relegada por el gobierno anterior a una dependencia pequeña bajo el control del Ministerio de Educación. La recreación del MinCyT estuvo acompañada del compromiso de aumentar sustancialmente sus fondos. El primer caso de infección por SARS-CoV-2 en América del Sur se notificó en Brasil el 26 de febrero de 2020. El primer caso notificado en Argentina se produjo poco después, el 3 de marzo. Solamente Argentina, una nación con 44 millones de habitantes, ha reportado más de 1.5 millones de infecciones y 41.204 muertes por COVID-19 al 15 de diciembre de 2020. Hoy Argentina ocupa el noveno lugar en el número de habitantes infectados y ha experimentado una tasa de mortalidad notablemente alta, que se ha estimado en 879 muertes por millón. En los primeros días de la pandemia, el nuevo Ministerio de Ciencia y Tecnología llamó a la creación de una Unidad Coronavirus y convocó al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y a la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (I+D+i) a trabajar juntos para concentrar los esfuerzos de toda la comunidad científica en los desafíos que plantea el COVID-19. En aquel momento, varios institutos del CONICET dedicados a la investigación básica reorganizaron rápidamente sus instalaciones, estructura y operaciones para trabajar en colaboración a fin de mejorar nuestro diagnóstico y comprensión de la infección por SARS-CoV-2 en Argentina. Estos esfuerzos multicéntricos engendraron un fuerte sentido de cooperación y solidaridad. Así, miles de jóvenes científicos, técnicos y estudiantes comenzaron a trabajar juntos en este esfuerzo crítico. La Unidad Coronavirus ha brindado apoyo a más de 100 iniciativas de investigación básica y aplicada. Estos proyectos están dirigidos a objetivos críticos, incluida la creación de nuevos kits de diagnóstico, de enfoques terapéuticos y de plataformas epidemiológicas. Dadas las continuas dificultades para adquirir reactivos de diagnóstico en el mercado internacional, varios grupos de investigación emprendieron la importante tarea de fabricarlos y generar kits dentro de Argentina. Los científicos argentinos desarrollaron una prueba serológica sólida para evaluar la respuesta de anticuerpos al SARS-CoV-2 (ref. 1); ya se han distribuido más de 800.000 kits de estos sin costo a las autoridades sanitarias, las instituciones de salud públicas y privadas y los hogares de ancianos. De manera similar, investigadores del CONICET y la Universidad de Buenos Aires desarrollaron protocolos eficientes para la detección de SARS-CoV-2 basados en la reacción RT-qPCR (reacción cuantitativa, en cadena y en tiempo real de la polimerasa con transcripción inversa). Algunos consorcios público-privados también crearon otras nuevas pruebas de diagnóstico clínico basadas en la amplificación isotérmica del ARN del SARS-CoV-2. Los esfuerzos en curso se centran en el desarrollo de plataformas para medir la respuesta de los linfocitos T específicamente activados contra el SARS-CoV-2 en dos tipos de personas: pacientes recuperados, y vacunados sanos. Los esfuerzos científicos en Argentina incluyen contribuciones pioneras a la terapia y la prevención. Al comienzo de la pandemia, un grupo de 90 científicos y médicos argentinos se unieron para tener existencias de CPC-19 (Plasmas de convalecientes de COVID-19) con el objetivo de educar a las instituciones de salud y a la sociedad en su conjunto sobre las pautas para su recolección y uso (ref. 2). Los resultados de un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo (ECA) en Argentina que utilizó plasmas con gran concentración de anticuerpos anti-SARS-CoV-2 revelaron que esta modalidad de tratamiento en pacientes de edad avanzada reducía los síntomas graves de COVID-19 a la mitad, siempre que se administrara dentro de las primeras 72 h de la enfermedad (ref. 3). Por el contrario, los resultados de un segundo estudio realizado entre los 5 y 10 días del inicio de los síntomas, no mostraron diferencias en el estado clínico o la mortalidad general entre los pacientes tratados con plasmas y los que recibieron placebos (ref. 4). Argentina permanece a la vanguardia de los esfuerzos internacionales para controlar la pandemia. La organización sin fines de lucro, Fundación Infant, fue directamente responsable de la inscripción de aproximadamente el 15% de los participantes en la fase 3 RCT5 de la vacuna Pfizer-BioNTech. Además, la empresa argentina de biotecnología Inmunova desarrolló un agente terapéutico basado en fragmentos F (ab ′) 2 de anticuerpos policlonales equinos que reconocen el dominio de unión al receptor (RBD) de la proteína viral Spike. En un estudio de fase 2/3 estos sueros equinos mostraron tanto un buen perfil de seguridad como una mejoría de resultados clínicos en los pacientes con COVID-19. Además, los investigadores del CONICET de la Universidad de San Martín están ensayando una posible vacuna también basada en la presentación de fracciones del antígeno Spike. El Ministerio de Ciencia y Tecnología junto con CONICET y otras organizaciones sin fines de lucro, incluida la Fundación Bunge & Born, han impulsado el desarrollo de proyectos de investigación básica enfocados en la infección por SARS-CoV-2. Entre estos proyectos se encuentra la creación de un biobanco, apoyado por estas organizaciones, que está facilitando la recolección y preservación de leucocitos de sangre periférica de más de 1,000 pacientes con COVID-19. El objetivo es el análisis de aspectos virológicos e inmunológicos de la infección a escala nacional. Asimismo, el consorcio PAIS integró los esfuerzos de investigadores de toda Argentina y ya secuenció 450 genomas de cepas circulantes del SARS-CoV-2. Este esfuerzo es fundamental para la identificación de cepas virales que circulan en Argentina y para la vigilancia de mutaciones factibles de impacto crítico en el diagnóstico, la transmisión y la virulencia. Los científicos de toda la Argentina ofrecieron sus servicios en la batalla contra esta pandemia, incluidos aquellos con experiencia en ciencia de datos y disciplinas asociadas como la física y las matemáticas. En la misma línea, el grupo de tecnología médica, TECME, en colaboración con VENG, grupo argentino enfocado en desarrollos tecnológicos y servicios, duplicó la capacidad industrial de fabricación de respiradores para uso clínico. Es importante destacar que los investigadores de las ciencias sociales y humanas también están desempeñando un papel decisivo en la lucha contra esta pandemia. Varios proyectos iniciados recientemente están destinados a implementar medidas de protección y apoyo, sobre todo en el contexto de pobreza y alta vulnerabilidad. Este es un factor crítico a considerar, dado que más del 35% de la población argentina vive actualmente en la pobreza. Por último, cabe destacar el extraordinario compromiso de los jóvenes investigadores y estudiantes. Preocupados por las amenazas generadas por la información falsa y su impacto potencial en la salud pública, un grupo de científicos jóvenes creó la plataforma ‘Ciencia Anti Fake News’ para proporcionar a todos información certificada por la evidencia y mitigar la propagación de noticias falsas a través de las redes sociales. Al promover y colaborar en el desarrollo de los programas de vacunación en curso y al  generar estrategias para abordar una posible segunda ola de infecciones, los científicos argentinos seguirán teniendo un rol importante en la adopción de medidas de salud pública ante esta pandemia devastadora.

Referencias

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El 1° bombardeo de la presidencia Biden, a milicias proiraníes en el este de Siria

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Un ataque aéreo, confirmado por el Pentágono, contra infraestructuras de milicias respaldadas por Irán en el este de Siria, dejó al menos 17 personas muertas, según fuentes médicas locales citadas por la agencia Reuters. Se trata del primer bombardeo de Estados Unidos en esta región ordenado por el presidente demócrata Joe Biden, tras su posesión presidencial hace poco más de un mes. Hasta el momento Estados Unidos ha confirmado que el ataque aéreo lanzado en el este de Siria, en la noche del jueves, hora local, apuntó a instalaciones de milicias respaldadas por Irán, sin especificar posibles muertes. Fuentes médicas locales señalaron a Reuters este viernes que en el bombardeo fallecieron al menos 17 personas. La cifra de víctimas podría ser mayor. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Londres y una amplia red de colaboradores en el terreno, indicó que al menos 22 combatientes de las Fuerzas de Movilización Popular, en su mayoría chiítas respaldados por Teherán, murieron en ese ataque lanzado por EE.UU. El Pentágono indicó un día antes que la operación se produjo en respuesta a un ataque con cohetes en Irak a principios de este mes que mató a un contratista civil e hirió a un miembro del servicio estadounidense y a miembros de otras tropas de la coalición. «Confío en el objetivo que perseguimos, sabemos lo que acertamos», dijo el secretario de Defensa Lloyd Austin poco después de que se llevara a cabo el operativo. Esta es la primera acción militar ordenada por la Administración del presidente Joe Biden, cuando persisten las amenazas en Medio Oriente. No obstante, la prensa estadounidense evalúa que la decisión de Biden de atacar en Siria no parece indicar una intención de ampliar la participación militar de su país en la región, sino más bien demostrar una voluntad de defender a las tropas de EE. UU. en Irak. «Hemos actuado de una manera deliberada con el objetivo de desescalar la situación general tanto en el este de Siria y en Irak», explicó el portavoz del Pentágono, John Kirby, en un comunicado. Desde que, en enero de 2020, Estados Unidos atacó y dio muerte al comandante iraní Qassem Soleimani a través de un bombardeo selectivo en Bagdad, un hecho que fue criticado por las fuerzas políticas iraquíes y las milicias proiraníes en Irak, los ataques a instalaciones estadounidenses en Irak han ido en aumento. Igual, es sugestivo que, al mismo tiempo, la administración Biden da publicidad a un informe -suprimido por Trump- que acusa al príncipe Mohamed bin Salman de «aprobar» el asesinato del periodista Khashoggi. Bin Salman es quien gobierna Arabia Saudita, la potencia regional enfrentada a Irán. Un dato histórico: con algunas excepciones -la más notoria es la de Bush hijo, que gobernó desde 2000 a 2008 e invadió Irak- las administraciones demócratas han sido más inclinadas a intervenciones armadas en el exterior que las republicanas.