Cuatro homenajes a Juan Carlos Almagro, el hombre que salvó Atucha I – Última parte

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(Estas semblanzas de Juan Carlos Almagro describen bien la diversidad de mundos que habitaba, y cómo contribuyó a su existencia. La primera parte de esta nota está aquí)

UNA RESEÑA DE ALMAGRO

          Dr. Pablo Vizcaíno, Físico Nuclear (*)

Hace pocos días falleció Juan Carlos Almagro. Quisiera hacer una reseña de lo que para mí fue Juan Carlos a través de mi experiencia con él Cuando ingresé a CNEA, hace ya más de 25 años, el Proyecto PPFAE (Planta Piloto de la Fábrica de Aleaciones Especiales) que él dirigió desde su inicio en los años ´70, ya había finalizado. Juan Carlos trabajaba en NA-SA, pero siempre estuvo cerca de nuestros grupos de Ezeiza. (La planta fabril de FAE está en el Centro Atómico Ezeiza, y forma parte de CONUAR, una sociedad mixta de la CNEA con el grupo Pérez Companc). En el laboratorio, siendo yo becario, me ocupaba de las evaluaciones del material de los canales removidos del reactor de Atucha I luego del incidente del ´88. Los componentes internos del reactor fueron su tema y responsabilidad durante todo su trayecto en NA-SA. Así, a lo largo de los años y mientras yo me formaba con el Dr. David Banchik (su amigo y “socio científico” como jefe técnico del Proyecto PPFAE), teníamos contacto con él tanto en Ezeiza como en Atucha. En esas ocasiones hablábamos de los resultados que publicábamos en base a los estudios del material irradiado de los canales de Atucha. En esos encuentros técnicos, él no perdía oportunidad de contar sus anécdotas… fuera sobre la discusión con los alemanes de KWU acerca del origen del problema del ‘88, sobre cómo habían encarado el desafío de la reparación, de las causas del cambio dimensional de los canales en el reactor, de la larga pelea por cambiar la aleación (Zircaloy-4) de los canales, ya que no duraban lo que según el diseño alemán se prometía… Ese cambio de aleación nunca se pudo concretar. Además, por supuesto, las anécdotas de su experiencia de vida. Más allá de lo técnico, lo que trasuntaban esas historias era su entusiasmo e interés por todo lo que hacía. Por esos años yo hacía mi doctorado trabajando en estos temas. Juan Carlos siempre estaba interesado, aunque se tratara de trabajos que no tuvieran aplicación directa a resolver un problema, trabajos que normalmente se califican como “científicos” en el mundo ingenieril. Desde luego que a Juan Carlos le interesaba resolver problemas concretos. No podía ser de otro modo, los componentes internos del reactor eran su tema y su responsabilidad. Pasa que, como buen discípulo de Sabato, sabía que se encuentran soluciones mucho mejores a los problemas cuando se desarrolla conocimiento nuevo. Esto que desde lo intelectual resulta obvio, con mucha, con demasiada frecuencia no se ve aplicado en la práctica. Como solía decir mi abuelo, él sabía que había que saber, y cuanto más, mejor. Así que de más está decir que Juan Carlos valoraba el conocimiento y lo impulsaba. Después de su retiro en 2012, en el departamento que ahora conforman los antiguos grupos de materiales de Ezeiza ya estábamos involucrados en la fabricación de los tubos de presión para la Central de Embalse. Avanzadas esas tareas, organizamos un agasajo (un asado claro) al que, junto con otros colegas/amigos/as de toda la vida, y él era uno de los invitados de honor. Juan Carlos estaba orgulloso de que “su laminadora” se estuviera usando finalmente para una producción, orgulloso de la planta, del laboratorio, de las chicas y muchachos jóvenes que veía trabajando… me acuerdo de verlo en un momento llamando a su mujer para decirle, “¡Victoria, estoy en la planta, en PPFAE, estoy en casa!”. Cuando hace unos años se reavivó la posibilidad de cambiar la aleación de los canales de Atucha I (y ya pensando en los de Atucha II que recién se ponía en marcha) decidí convocar a un grupo de expertos. Muchos eran colegas de la Gerencia de Materiales, de la Gerencia de Coordinación CNEA–NA-SA, incluso de NA-SA y de FAE también y por supuesto había queridos profesores del Instituto Sábato, viejos amigos de Juan Carlos. La propuesta era “diseñar” una nueva aleación para los canales, i.e., con la idea de que todo el trabajo lo hiciéramos nosotros. Y por “nosotros” me refiero a los argentinos y compañeros de CNEA que trabajaban en estos temas. Teníamos la intención de presentar un tubo hecho en PPFAE con una aleación desarrollada en el país. Por supuesto lo invité a él, pero me pidió lo dispensara de participar del grupo. Me dijo que hacía pocos años se había retirado de NA-SA y veía en su participación una especie de conflicto de intereses (sin duda un pudor insólito en nuestros días). Aun así me dijo, “te voy a ayudar de otro modo”. Y fue así: se sucedieron varias reuniones informales en un bar de Palermo cercano a su casa, en donde entre cafés y anécdotas me compartía información de las discusiones que habían habido desde el ´93 sobre ese tema, polémicas empezadas incluso desde antes de existiera la actual NA-SA separada de CNEA. De hecho, eso de poco sirvió al objetivo: para variar, NA-SA decidió comprarle la receta de la aleación nueva a los alemanes. Pero más allá de lo técnico, disfruté mucho de esas charlas, me dio consejos técnicos y también consejos de la vida. Siempre me hacía sentir un poco su sucesor, algo que me daba un poquito de orgullo y me hacía sentir bien. Y aún cuando lo conocí a lo largo de muchos años, la verdad es que me costó comenzar a tutearlo. En una de esas charlas un día me dijo: “Pablo, por favor me tenés que tutear, a mí ni siquiera me llaman Juan Carlos, me dicen Petiso, El Petiso Almagro”, mientras se reía con su picardía de siempre. A mí nunca se me hubiera ocurrido, y desde luego que sentía de una irreverencia total llamarlo “Petiso”. En los años recientes venía unas dos veces por año junto con David Banchik, alguna vez con Roberto Cirimello, alguna otra con Carlos Araoz, a los seminarios que organizábamos en el departamento en donde los chicos del grupo presentaban los avances de sus trabajos. Pese a la malaria de estos últimos años jamás dejábamos de hablar de proyectos. Juan Carlos se encantaba con el equipamiento del laboratorio y con nuestras posibilidades, se sorprendía gratamente de nuestros experimentos de difracción hechos en sincrotrones y en reactores de investigación a lo ancho del mundo para determinar texturas, tensiones y dislocaciones. Ahora pienso que se maravillaba de ver como materiales procesados en la PPFAE daban la vuelta al planeta para ser estudiados en esos grandes aparatos, y justo él, que había conseguido algunas de las máquinas de la planta prácticamente gratis para CNEA, me decía que la laminadora HPTR 8-15 con la que se desarrollaron las vainas para el combustible Atucha se pagó con fondos de Argentina que ya pertenecían al OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica), fondos que el OIEA podría haber dedicado a cualquier otra cosa. En el proyecto siempre se arreglaron con lo que había, así que supongo que Juan Carlos nunca habrá imaginado que estas cosas fueran a ocurrir. Viéndolo retrospectivamente, sentí más orgullo y satisfacción con las presentaciones que hacíamos frente a los pocos que iban a estos seminarios de entrecasa, que ante cualquiera de los congresos internacionales a los que tuve la suerte de asistir para presentar trabajos del grupo. Pero Juan Carlos también me hablaba de las posibilidades de aplicación de aleaciones especiales a distintos temas. “Vos tenés que hacer de todo”, decía. Me contaba de sus trabajos de metalurgia en odontología, de los que me invitaba a participar. Me decía que me iba a presentar a los médicos amigos con los que trabajaba en esos temas, de sus “papers” al respecto con el Dr. Cabrini, fallecido hacía ya algunos años. (Aclaración del editor: el circonio, base de las aleaciones de los elementos combustibles nucleares, es química y metalúrgicamente un «primo cercano» del titanio. Eso explica que casi todos los fabricantes argentinos de implantes odontológicos y prótesis óseas de cadera hayan sido expertos en materiales formados en la Comisión Nacional de Energía Atómica). A principios del 2019 Juan Carlos vino de visita y me dijo entre tantas cosas que tenía un negocio para mi. Era parte de la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias. Estaban físicamente en la Academia Nacional de Ciencias y hacían una publicación trimestral (Ciencia & Investigación) en la que él trabajaba en el comité editorial junto con su colega y amiga, la querida Alicia Sarce, y otros compañeros/colegas/amigos de toda la vida. Me dijo: “Sé que les gustaría que nos fuéramos, ¡pero aquí estamos! Conseguí meter para el último número de este año dos artículos de metalurgia… y uno es para ustedes”.  Como a mí estas cosas me entusiasman me puse a trabajar junto con los chicos del laboratorio y la planta e hicimos una síntesis de las actividades de investigación y desarrollo de componentes nucleares que habíamos emprendido en los últimos años. A ese trabajo le sumamos una reseña introductoria escrita por Daniel Bianchi (de la Gerencia de Combustibles), que cuenta el origen e historia del Proyecto PPFAE, y que llega hasta nuestros días. Luego de un ping-pong con él y con Alicia el trabajo se publicó en diciembre de 2019. A fin de año me llamó contento para avisarme de la publicación. Juan Carlos tenía problemas cardíacos serios desde hacía muchos años. Había tenido una operación de by-pass que le gustaba contar en detalle mientras se reía de su problema (le habían abierto el pecho…). Sorprendido por lo básico y crudo del método de cierre del tórax utilizado en la intervención (se realiza uniendo las partes a ambos lados del esternón “cosiéndolo” con un alambre que se cierra retorciéndolo con una pinza), Juan Carlos había desarrollado en su casa un “mockup” para ensayar un cierre más adecuado, de su propio diseño, usando ese tórax simulado. Pensaba patentar el sistema para dejarles las regalías a sus nietas… Quedaron sin terminarse los ensayos de tracción de alambres de aleaciones especiales que habíamos comenzado a hacer para ayudarlo a desarrollar su idea. La última vez que lo vi, en septiembre del año pasado, me dijo que había necesitado de la colocación de nuevos “stents”. Sabía que estaba mal y me dio a entender que estaba ordenando sus papeles. Pero no quise prestar demasiada atención a eso porque se lo veía bien, entusiasta como siempre. En estos meses de pandemia Juan Carlos me vino varias veces a la mente y pensé en llamarlo pero postergué el asunto: pensé que ya nos reuniríamos todos en un asado cuando esto terminara. Lamentablemente no presté atención, no había ese tiempo. Juan Carlos fue uno de los fundadores de la CNEA, un tecnólogo de primera línea, un hombre de gestión, un profesional brillante, un entusiasta querible. Su partida es una pérdida desde cualquier punto de vista. En esta época, en un contexto en el que insólitamente se vuelve a discutir sobre la “conveniencia” de comprar una central nuclear llave en mano, la partida de quien luchó toda su vida para nuestros propios desarrollos tiene algo de simbólico. Sintetiza esta Argentina paradojal que nos toca vivir. Ayer a la noche cuando escribía estas líneas que hoy termino aquí, me vinieron imágenes de una película de Kurosawa que vi hace muchos años. Se muestra en ella que en la cultura tradicional japonesa, el fin de una vida larga, plena y fructífera es un motivo de celebración. Las escenas transmiten una alegría serena, con hermosas y coloridas imágenes. La verdad es que yo no tengo nada de japonés. La partida de Juan Carlos a mí solo me produce tristeza, y los que seguimos su camino nos sentimos un poco más solos. Se nos fue un grande. (*) Entre los muchos mails que nos llegaron homenajeando a Almagro, este hermoso texto vino reenviado por terceros y lo atribuimos erróneamente al físico nuclear Jorge Sidelnik. Pertenece a su colega el Dr. Pablo Vizcaíno. Pedimos disculpas por el error. Daniel Arias.

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            La AAPC (Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias) lamenta el fallecimiento del Ing. Juan Carlos Almagro, quien era uno de los miembros más antiguos de su Colegiado Directivo, y le rinde homenaje con este recordatorio preparado por la Dra. Alicia Sarce Dra. Alicia Sarce, Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias Conocí a Juan Carlos Almagro a fines de 1966 cuando, siendo yo estudiante de la carrera de física en la UBA y habiéndose producido el triste episodio de la noche de los bastones largos, me acerqué al Centro Atómico Constituyentes de la Comisión Nacional de Energía Atómica para iniciar el trabajo final de la carrera. El equipo que yo usaba para hacer los experimentos estaba en su zona de trabajo. Él era estudiante de ingeniería. Poco tiempo después, se recibió de ingeniero metalúrgico en la Universidad Nacional de La Plata. En CNEA realizó docencia e investigación en temas relacionados con la unión de metales en estado sólido y con las transformaciones mecánicas de metales, muy vinculados a áreas de temas tecnológicos. Fue jurado de muchas tesis de maestría y doctorado en las que se estudiara cualquier tema relacionado con las centrales nucleares, y su nombre aparece en las publicaciones más diversas sobre energía nuclear y el avance tecnológico del país. Juan Carlos fue Jefe de Proyecto en el desarrollo de la fabricación de vainas de elementos combustibles y componentes de circonio para los reactores nucleares (PPFAE). Fue también Gerente de Tecnología en el Centro Atómico Ezeiza (Procesos Químicos) y Coordinador Ejecutivo del Proyecto “Internos del Reactor”. Era la autoridad de referencia en los componentes alojados dentro del recipiente de presión de las dos Atuchas. Trabajó también un tiempo en la Universidad de Birmingham, Reino Unido. Nucleoeléctrica Argentina S.A (NA-SA) fue el último lugar en el que llevó a cabo sus actividades durante muchos años, pero siempre continuó relacionado con aquellos que trabajábamos en CNEA. Mi interacción con él se acrecentó a través de las actividades en la AAPC. En 2004 recibí su llamado en mi laboratorio. Me invitaba a formar parte del Comité Evaluador de los trabajos que se presentaban para ser publicados en la revista Ciencia e Investigación, publicada por la AAPC. Él en ese momento ya Editor Responsable (equivalente de Jefe de Redacción en el periodismo masivo), después de haber comenzado como Editor Asociado en 1989, según lo informa el Tomo 43 No 4 de la Revista. Compartíamos esas reuniones del comité en la Fundación Instituto Leloir: siempre tenía un comentario preciso para cada uno de los trabajos analizados. Un año antes, en 2003, Juan Carlos ya formaba parte, además, del Colegiado Directivo de la AAPC. Y a partir del 2010, empezamos a compartir las reuniones del CD cuando yo me integré al mismo, así como muchas otras actividades dentro de la AAPC. Una fue la edición conjunta de todos los números de Ciencia e Investigación. Ese trabajo nos tenía hablando por teléfono largo tiempo, cada uno frente a su computadora personal, para ir corrigiendo juntos los trabajos. Su participación en diferentes actividades de la AAPC fue enorme y permanente. Y dejó entre sus publicaciones el libro “Crónica de una reparación (im)posible. El incidente de 1988 en la Central Nuclear Atucha I”, del cual es uno de los autores, en el que muestra claramente la unión de su actividad profesional con el deseo de hacer conocer “que la exitosa reparación que realizó la CNEA dejó fuertes enseñanzas sobre la importancia de un desarrollo tecnológico autónomo nacional”. Creía fuertemente en ese desarrollo y, además, que “los espacios para el crecimiento económico de los países están ocupados con ideas cargadas de material adquirido en el pizarrón o en el laboratorio”. Siempre estaba lleno de entusiasmo, siempre positivo, siempre incansable, siempre sonriente, buscando aprender y hacer algo nuevo, así era Juan Carlos. Y aplicaba en todo la rigurosidad aprendida en los desafíos de la actividad nuclear. No aceptaba el “más o menos”. Una persona excelente, a la que se recordará con un gran cariño.

Matías Kulfas sigue apostando a los autos eléctricos: impulsa que queden exentos del IVA

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Desde el Ministerio de Desarrollo Productivo, que conduce Matías Kulfas, se impulsa el nuevo Proyecto de Ley de Movilidad Sustentable, que se propone difundir la fabricación y comercialización en la Argentina de vehículos sin motores de combustión interna. La última versión del proyecto propone que estos vehículos estén exentos del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Este tributo del 21% hoy afecta a casi todos los productos y servicios que se comercializan en la Argentina. Según los cálculos del técnicos que impulsan la medida, esto haría que el precio del Nissan Leaf eléctrico baje de 61.600 a 32.935 dólares. El precio del Toyota Corolla Hybrid bajaría de 33 mil a 26 mil dólares. La caída de precio proyectado para el Leaf es más marcada, porque esa reducción también proponen que se les permita pagar menos impuestos internos, un tributo que este Proyecto de Ley no propone exceptuar. En el documento del Ministerio de Desarrollo Productivo se expresa la confianza que esta Ley atraiga inversiones a la Argentina por un monto cercano a los 500 millones de dólares y que genere más de mil nuevos puestos de trabajo, entre terminales automotrices, autopartistas y fabricantes de baterías. El proyecto define como Vehículo de Movilidad Sustentable a todo aquél que no se mueva sólo con un motor de combustión interna: abarca desde híbridos hasta 100% eléctricos, incluyendo también a otras energías alternativas, como el hidrógeno. Como es previsible, las observaciones que demoran la presentación de este proyecto, tienen que ver con la delicada situación fiscal. Pero no se está cobrando el IVA sobre los autos que no se venden. Y los eléctricos hoy prácticamente no tienen demanda.

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Precisiones

1. ¿Qué se entiende por Vehículo de Movilidad Sustentable (VMS)? -A todo medio de transporte cuya fuente de propulsión no es un motor de combustión interna mecánicamente conectado a uno o varios trenes de tracción o que, a juicio de la Autoridad de Aplicación, debe ser considerado como tal. 2. ¿Se encuentra alcanzado por impuestos internos? -Depende del valor, sólo se encontrarán exentos aquellos vehículos cuyo valor no supere el tope correspondiente a la alícuota del 20% (hoy ARS 2.4MM). Eventualmente, la Autoridad de Aplicación podrá ampliar dicho beneficio. 3. ¿La ley exime al titular de un VMS de tributos locales y pago de patente? -No, el régimen de promoción sólo alcanza a los tributos nacionales. No obstante, el Estado Nacional invita a las provincias y municipios a adherir a los términos de la presente ley a los fines de otorgar beneficios para los sujetos alcanzados por la misma. 4. ¿La compra de un VMS se encuentra exenta del Impuesto al Valor Agregado? -Sí, la compra de un VMS nuevo o sin uso se encuentra exenta del IVA. 5. ¿Existe algún beneficio para la compra de baterías y accesorios necesarios? -Sí, también estarán exentos del Impuesto al Valor Agregado la compra de baterías, estaciones de recarga y los repuestos dedicados a VMS, hasta el 31 de diciembre de 2040. 6. ¿El costo de la energía para la recarga de unidades tendrá un precio diferencial? -La energía eléctrica consumida en infraestructura de carga de uso público, sean de dominio particular, público o mixto, en horas valle de consumo se encontrará exenta del IVA. 7. ¿Los beneficios a la demanda rigen para todos los VMS o sólo para automóviles? -Los beneficios a la demanda comprenden a todos los sujetos alcanzado por la presente ley. 8. ¿Puede una terminal sin sede en el país acceder al Régimen? -Sí, debe presentar su Proyecto Productivo en el país y solicitar el alta. 9. ¿Puede un fabricante de baterías de litio extranjero acceder al Régimen? -Sí, debe presentar su Proyecto Productivo en el país y solicitar el alta. 10. ¿Puede un fabricante de baterías convencionales acceder al Régimen? -Sólo en la medida en que sus baterías se utilicen en MS (dictamina la Autoridad de Aplicación). 11. ¿Puede un fabricante de vehículos convencionales abrir una nueva línea de VMS y acceder al Régimen? ¿Cuál sería la cobertura? -Sí, puede. Debe presentar su Proyecto Productivo específico de MS para acceder al Régimen, qué cubrirá el 100% de las inversiones a este fin. 12. ¿Son elegibles inversiones en proyectos productivos de MS previos al Régimen? -Sí, pero sólo hasta 12 meses antes de la sanción de la Ley. 13. ¿Cuáles son los beneficios de quien compra un VMS utilizado con transporte de carga y qué diferencia tiene con quien lo compra como vehículo de pasajeros? -Para transporte de carga, así como para cualquier vehículo comercial o servicio rentado valen los mismos beneficios que para los vehículos de pasajeros. 14. ¿Cuáles son los beneficios para el fabricante de rodados pequeños eléctricos o de otra índole (micro-movilidad en general) que no califican como automóviles? -Los mismos beneficios que los de todos los fabricantes de la MS. 15. ¿Quién es la autoridad de aplicación de la Ley de Movilidad Sustentable? -La Secretaría de Industria, Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa, a excepción de los beneficios que competen al transporte público de pasajeros, que corresponden al Ministerio de Transporte. 16. ¿Cuáles son los criterios de evaluación para beneficios dinámicos? -Efecto neto positivo de Balanza Comercial, progresión tecnológica, creación de puestos de trabajo, emplazamiento federal y cumplimiento con planes internos de desarrollo de proveedores e Industria 4.0. 17. ¿Cuáles son los requisitos para permanecer en el registro como beneficiario del régimen? -Se debe informar cada año el estado de avance del proyecto. 18. ¿Qué se entiende por beneficio de amortización acelerada? -Quien realice la inversión durante los 5 primeros años, amortizará en 10 la infraestructura y los bienes de capital en 2 períodos. 19. ¿Cuánto tiempo debe transcurrir para percibir la devolución del Impuesto al Valor Agregado? -El beneficio de la devolución anticipada del Impuesto al Valor Agregado será efectiva luego de transcurrido como mínimo un (1) y hasta tres (3) períodos fiscales, dependiendo de la oportunidad de la inversión. 20. ¿Quiénes se encuentran impedidos a acogerse a la presente Ley? Las personas declaradas en quiebra, aquellos denunciados formalmente o querellados por incumplimiento de obligaciones tributarias. 21. ¿Cuánto es el monto inicial de inversión requerido para acceder al beneficio de la Ley? -Se entenderá que existe principio efectivo de ejecución cuando se hayan realizado erogaciones de fondos asociados al proyecto por un monto no inferior al quince por ciento (15%) de la inversión total prevista, siempre que las mismas no alcanzaran tal proporción antes de los doce meses previos a la vigencia de la presente ley y hasta el día previo al 31 de diciembre de 2040, inclusive.

Buenos Aires unifica sus bases de datos y suma 3.523 muertes por COVID-19 no registradas antes

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El gobierno bonaerense unificó las bases de datos en las que se registran las personas con coronavirus fallecidas en los 135 distritos de la provincia de Buenos Aires y actualizó la cantidad de muertos desde el inicio de la pandemia, que llegó a los 12.566. Son 3.523 más de los fallecimientos que se habían reportado hasta ayer viernes. . En una conferencia de prensa, el ministro de Salud de la provincia, Daniel Gollan, explicó que el distrito “utilizará una nueva herramienta para el registro de información sobre los fallecidos por Covid-19, con el objetivo de terminar con el subregistro de los mismos”. . “Con el desafío de medir la pandemia en tiempo real, comenzamos a utilizar información proveniente de tres bases de datos: el Sistema de Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA), el Sistema de Registro de Camas (SIGEC) y el Registro de las Personas que elabora los certificados de defunción en forma digital”, dijo el ministro. . Participaron de la conferencia el jefe de Gabinete, Carlos Bianco; la ministra de Gobierno, Teresa García y el viceministro de Salud, Nicolás Kreplak. . Gollan precisó que la metodología de trabajo que se aplica desde hoy “consiste en cruzar las tres fuentes de información y llegar a los datos más precisos obtenidos de todas las bases de información existentes”. . Explicó, que hasta el momento, el registro sólo se basaba en los fallecidos que se cargaban en el SISA, “pero en épocas de pandemia sufre una demora en la carga de datos, lo que nos impide conocer la cantidad de fallecidos día a día y en tiempo real”. . Aseguró que el SISA, el sistema en el que los establecimientos sanitarios deben cargar los datos de los fallecidos y sus causas. «Es un sistema sólido y muy bueno, pero que, como sucedió en muchos países de Europa y América, presenta demoras en la carga”. . Puntualizó que «el 60% de los datos actualizados corresponden al sector privado y el 40% al público. Dentro del sector público, el 39% corresponde a hospitales provinciales, el 2% a nacionales y el 59% a municipales». “Nosotros vamos a solucionar ese problema, lo afrontamos para que todo el mundo sepa día por día (el número de fallecidos) y, así, poder evaluar la evolución de esta pandemia», precisó. . Por su parte, el viceministro de Salud, Nicolás Kreplak puntualizó que de las 700 instituciones bonaerenses inscriptas en el SISA, en marzo, “hoy ya tenemos 3.034, lo que nos aumenta la capacidad de información”. . Y destacó que con esos datos, más los que se obtuvieron con el registro de camas y los certificados de defunción “se logró actualizar la cifra de fallecidos y la tasa de letalidad, que hoy es del 3,2%”. . El jefe de Gabinete, Carlos Bianco, aseguró que el conteo de los fallecidos en la pandemia “es un desafío complejo en todo el mundo”, y agregó que sería importante que la Ciudad de Buenos Aires utilice un sistema similar. “El área metropolitana del AMBA es un espacio sanitario único y hay que tener la información lo más fidedigna posible para tomar decisiones en conjunto”. Esta noticia contribuirá -es inevitable- a la preocupación y desaliento de la población. Y, en números fríos, aumenta la letalidad del Covid, que en nuestro país aparecía extraordinariamente baja. Pero desde AgendAR consideramos correcta y elogiable la decisión del gobierno bonaerense de blanquear el subregistro, sin caer en la tentación de disimularlo entre las cifras diarias.

Datos de la «segunda ola» del coronavirus en la Unión Europea

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ESTOCOLMO (AFP).- El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) publicó un informe en el que muestra su «gran preocupación» por la evolución de la pandemia de coronavirus en el continente y hace hincapié en las crisis en siete países de la Unión Europea: España, Rumania, Bulgaria, Croacia, Hungría, República Checa y Malta. El nuevo documento de la agencia encargada de vigilar las epidemias concluyó que este grupo de naciones muestra «una proporción más elevada de casos graves o de hospitalizaciones», con un alza de la mortalidad «constatada» o que «podría llegar muy pronto». Una de las alarmas desatadas en estos siete países se debe a que el aumento de casos se está produciendo en las personas mayores, mientras que en otros lugares se están produciendo aumentos de contagios en adultos más jóvenes y de menor riesgo. El informe detalla que España, Bulgaria, Croacia, República Checa, Hungría, Malta y Rumanía registran tasas de notificación altas o en aumento «en los casos de mayor edad y, en consecuencia, una mayor proporción de casos hospitalizados y graves». «En algunas áreas la prestación de servicios de salud ya está bajo presión, con altas tasas de ocupación de camas en hospitales y UCI y altos niveles de fatiga entre los trabajadores de la salud. Las mejoras que se han realizado en la gestión de casos, de apoyo, el tratamiento y la atención aún no son suficientes para evitar enfermedades graves y la muerte en una gran proporción de personas vulnerables», agrega. Asimismo asegura que implementar intervenciones no farmacéuticas más estrictas, que demostraron ser efectivas para controlar el brote durante la primavera, «parece ser la única estrategia disponible que puede garantizar un impacto moderado de la enfermedad en las personas y en la prestación de asistencia sanitaria». El ECDC también alerta sobre la situación en Gran Bretaña, Francia, Austria, Dinamarca, Estonia, Irlanda, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, Eslovaquia, Eslovenia, Bélgica y Suecia. Sin embargo destacó que ellos que los contagios en su mayoría se registran entre personas de menor riesgo. «En este subgrupo se informan tasas de notificación altas y en aumento, pero la transmisión es principalmente en individuos jóvenes, con una baja proporción de casos graves y bajas tasas de notificación de defunción», indica. En este contexto, agrega que el impacto de la enfermedad aún es bajo y que debido a ello el riesgo resulta moderado para la población general y para la prestación de asistencia sanitaria. «Sin embargo, cabe señalar que con un alto volumen de transmisión continuado durante varias semanas, proteger a las personas vulnerables se convierte en un desafío». Observaciones de AgendAR: Este sesgo en los contagios que parece revelar el informe del ECDC -que los contagios de coronavirus se manifiestan en distintas franjas etarias según los países- podría ser otra de las características sorprendentes y aún no explicadas de esta infección viral. Pero estos datos particulares no deben distraernos del dato central, que la experiencia europea insiste en mostrar: no importa si cuarentenas estrictas o la disciplina social logró disminuir en algún momento el ritmo de los contagios: siempre puede aparecer un rebrote. Hasta que aparezca y se distribuya una vacuna confiable, tendremos que convivir con el virus. Esa es la nueva normalidad.

El Ministerio de Salud presentó un nuevo test de antígenos para detectar Covid-19 en 15 minutos

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La ventaja de estas pruebas es que no requieren ningún equipamiento especial, tanto para el procesamiento de las muestras, como para la evaluación y lectura de sus resultados.

Los tests de antígenos -como todo test serológico- carecen de la exactitud de los PCR y sus muchas variantes. Los PCR detectan directamente los genes virales, tras «amplificarlos» cuantitativamente hasta que resulta imposible no detectarlos, sea cual sea su cantidad inicial, si la hay. Por ello, si hay virus, dan positivos con una certeza mayor del 98% o más, y sus negativos son igualmente fidedignos. En cambio los tests de antígenos detectan antígenos, es decir proteínas ajenas, por lo tanto invasoras. Estas pueden ser las que forman la cápside viral, o las enzimas y proteínas estructurales que el genoma viral «manda a fabricar» en las células que usurpó en diversos tejidos. Que la detección de antígenos se logre depende bastante de la cantidad de estos en el plasma sanguíneo: si es muy baja, como en una infección inicial totalmente «subclínica», o como sucede cuando el virus ha sido liquidado por el sistema inmune, es posible que un test de antígenos indique un falso negativo. Sin aspirar entonces a la exactitud de los PCR, los tests de antígenos son una opción de menor costo y sensibilidad aceptable para la detección DIRECTA del virus. Ésta es una diferencia con los otros tests serológicos mucho más difundidos, los que detectan anticuerpos. Como proteínas reactivas antivirales, los anticuerpos no se forman inmediatamente. En el caso del virus SARS CoV-2, hay un primer pico de reacción de anticuerpos relativamente inespecíficos de tipo IgM antes de cumplida la semana de la infección inicial, y un segundo pico de anticuerpos mucho más específicos, tipo IgG, pasados 10 a 15 días.  Según el test de anticuerpos detecte IgM, IgG o ambos tipos, el problema de la reacción tardía crea un «período de ventana inmunológica» en que el infectado puede estar atiborrado de virus, contagiando a diestra y siniestra, y sin embargo salir negativo en un test de anticuerpos, pero no así en uno de antígenos. Pero los tests de antígenos tienen la ventaja de cualquier otro test serológico: el despliegue inmediato y a bajo costo en el teatro de acontecimientos, sin aparatos caros o personal experto en laboratorios centralizados. Para el que se testea no es lo mismo resultados a los varios días que a los pocos minutos, y tampoco para las autoridades. Bienvenida esta nueva herramienta de salud pública. Pocos países tienen de diseño y fabricación propia. Y no podría llegar más a tiempo.

En lo que constituye una nueva etapa de la estrategia territorial de respuesta a la pandemia de COVID-19, el titular de la cartera sanitaria nacional, Ginés González García, presentó las pruebas de antígenos para SARS-CoV-2 que permitirán obtener un resultado entre 15 a 20 minutos en personas que presenten síntomas compatibles a la enfermedad COVID-19.

“Lo que presentamos es la aplicación de una innovación para acelerar y mejorar la potencialidad del operativo DETeCTAr, que consiste en salir a buscar a los presuntos enfermos con el fin de identificarlos rápidamente para, primero que nada, tratarlos y por sobre todo interrumpir la cadena de contagios”, dijo González García durante la presentación que se realizó durante los operativos del DETeCTAr que se están realizando en las localidades bonaerenses de Florencio Varela y Quilmes.

Según el ministro, con esta tecnología aplicada a los operativos “el resultado está en el momento, de manera tal que la persona que da positivo comienza con el aislamiento. Así, se favorece la detección precoz y el aislamiento”, a la vez que contribuirá a aliviar la tarea de los laboratorios de biología molecular de las diferentes jurisdicciones del país.

González García aseguró que las acciones de búsqueda de casos activos se volverán más masivas, en especial en las jurisdicciones con mayor número de casos.

Las pruebas de antígenos para SARS-CoV-2, de las cuales en principio el Ministerio de Salud de la Nación adquirirá quinientos mil (500.000) tests, permiten la detección específica de ciertas proteínas virales en muestras obtenidas a través de hisopados nasofaríngeos.

Facilitan el acceso al diagnóstico virológico sin necesidad de equipamiento de alta complejidad.

“Lo que estamos haciendo es aplicar por primera vez en Argentina una tecnología de última generación que mundialmente se empezó a utilizar hace 20-25 días”, destacó el ministro.

Por todas estas características, las pruebas de antígenos son ideales para ser utilizadas en abordajes de Puntos de Atención para la evaluación sistemática y simultánea de un gran número de individuos, permitiendo, mayor celeridad en los testeos.

En el país, actualmente hay aproximadamente seis tests de antígenos cuyo uso ha sido autorizado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) cuya sensibilidad oscila entre el 85 y el 95 por ciento, dependiendo de la tecnología utilizada para su desarrollo, y su especificidad entre el 94 y el 100 por ciento.

Más imágenes de la CONAE sobre los incendios en Córdoba

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Tras el sexto día consecutivo de esfuerzos, el trabajo realizado por los bomberos y pilotos de aviones hidrantes, se logró controlar algunos de los incendios que asolan a la provincia desde el fin de semana pasado. La Justicia de Córdoba ya investiga si los incendios de los últimos días fueron o no intencionales.

Cuatro homenajes a Juan Carlos Almagro, el hombre que salvó Atucha I

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JUAN CARLOS ALMAGRO Y SUS MISIONES IMPOSIBLES El Ing. Juan Carlos Almagro, uno de los últimos discípulos de Jorge Sabato, nos dejó el sábado 5 de septiembre. En tiempos normales, su partida habría merecido sin duda un brindis de honor en la sede central de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), a la que dedicó su vida. Pero la CNEA y el país a Almagro le deben tanto al “Petiso”, como le gustaba que lo llamaran, que le propongo a los lectores que brinden por él desde sus casas. Eso le habría gustado más: Almagro le rajaba a la solemnidad. ¿Qué le debemos? Atucha I, por empezar. En 1988 se rompió y su reparación totalmente nacional se consideró una misión imposible, y no sólo técnica sino políticamente: enfrentó una hostilidad tremenda total del proveedor (KWU-SIEMENS), y del antinuclearismo que brotó en estas tierras después del desastre de Chernobyl. Como algunos lectores saben, reparada por U$ 17 millones y en 9 meses, en lugar de por U$ 200 millones y en 2 años (la propuesta alemana), Atucha I arrancó de nuevo en 1990. Desde entonces se la repotenció con nuevo combustible levemente enriquecido (0,85%), que aumentó su potencia neta de 320 a 335 MW… y no paró más. Cuando la central volvió a servicio, como premio, el inefable Jorge Lanata tituló la portada de P12 con la foto de Atucha I y la leyenda: “La arreglamos con un alambre”. El gobierno uruguayo le creyó: durante un par de semanas, el gabinete oriental sesionó discretamente en Paysandú, lo más lejos posible del “Chernobyl bonaerense” que prometía Greenpeace. No existía aún el euro, pero esa campaña no debe haber sido barata en Deutsche Marks. En justicia y no obstante, al Petiso le debemos también Atucha II, y de dos maneras. La primera y evidente: de haber salido mal la reparación de Atucha I, la número 2 jamás se habría terminado. Hoy seguiría siendo, como entre 1994 y 2006, un desconsolado rompecabezas de centenares de miles de componentes a espera de algo, repartido en decenas de carpas de atmósfera controlada que envejecían en lo alto de una barranca sobre el Paraná de las Palmas, en Lima, provincia de Buenos Aires. Desde 2015, ésa es la central nuclear de mayor potencia del país. Pese a ser otro prototipo del mismo proveedor anda bien, gracias por preguntar. A Almagro también le debemos una participación directa en la terminación de esa Atucha grandota: como mano derecha del ing. José Luis Antúnez, de Nucleoeléctrica Argentina SA (NA-SA), El Petiso fue el encargado de calificar a las empresas proveedoras de aquella segunda misión imposible: resucitar un proyecto abandonado durante 27 años sumados. Con lo cual la deuda argentina con Almagro no sólo pasa por fierros sino por, fundamentalmente, recursos humanos y organizativos. Sin contar su trabajo como metalurgista y “combustiblero”, que contarán luego sus excompañeros de trabajo, sólo en centrales a Juan Carlos le debemos 1027 MW eléctricos netos sumados, y unas 100 empresas, mayormente PyMES, amén de 400 ingenieras/os que añadieron el adjetivo “nuclear” a sus pergaminos. Si realmente piensa brindar por él esta noche, vaya calentando el sacacorchos, porque con una sola botella no tenemos ni para empezar. ¿Y si hacemos entrar en la cuenta el retubamiento de Embalse, la central cordobesa? Fue otra obra enteramente Nac & Pop, ya que se hizo con un 98% de recursos humanos y un 100% de componentes argentinos, pero lejos de ser una misión imposible, sólo fue simplemente difícil. Almagro, jubilado de NA-SA en 2012, no participó en este trabajo sucedido entre 2014 y 2018. Pero esa obra perfecta y cronometrada representa bien el autonomismo tecnológico, muy «a la Jorge Sabato», de Antúnez y de Almagro y toda la Vieja Guardia nuclear: “lo hacemos en casa”. Es contrafáctico decirlo, pero imposible no pensarlo: la dirección actual de NA-SA probablemente habría contratado masivamente a CANDU Energy, de Canadá. Son posmacrismo puro, como vienen demostrando en su negociación con China National Nuclear Corporation (CNNC), de la que excluyen rigurosamente a la CNEA hasta en la cuestión de los combustibles: les gusta comprar llave en mano y ser operadores. Menos problemas, menos responsabilidades. Que inventen, desarrollen y construyan otros, no importa si canadienses o chinos, pero otros. ¿Que eso no genera trabajo argentino ni construye industria nacional ni capacita recursos humanos criollos? Mire, m’hijo, el negocio volvió a ser vender electricidad, no investigar, o diseñar o construir o educar. ¿Y Jorge Sabato? Murió en 1983. Visto todo lo cual, en materia de un brindis por Almagro, acredita a media botella más, y la mitad restante es para Jorge Sabato (a) “El Mudo”, de quien El Petiso fue uno de aquellos doce discípulos llamados jodonamente “Los Apóstoles” por los ácidos, resbalosos y criticones pasillos nucleares. De aquellos próceres viven unos cuantos. Y brindaré también por ellos, porque no se bancan estas agachadas, y porque aún jubilados tienen prestigio, garra y arrastre entre “los pibes nucleares” de 40 o 50 y también porque cuando hablan, los demás paran la oreja. Y mientras les dé el cuerpo, siguen en pelea por el desarrollo de una tecnología nucleoeléctrica propia. Y ya que estoy contrafáctico, me animo a plantear esta hipótesis: de haber salido mal la “reparación imposible” de Atucha I que aunó a toda la Vieja Guardia de la CNEA, no sólo careceríamos de ambas Atuchas, sino también de Embalse. Esa central cordobesa a fecha de hoy estaría en decomisión. Paso a explicarme: cuando llegó el presidente Carlos Menem a partir en pedacitos a la CNEA y crear NA-SA, lo hizo no sólo para congraciarse con los EEUU desmantelando el Programa Nuclear, sino también para privatizar las centrales nucleares (plinc, caja, la música favorita del expresidente). Como recomendaba el poeta latino Horacio, Menem unió lo útil con lo dulce. O al menos, trató. Y es que se quedó sin el dulce. Porque Almagro (y Emma Pérez Ferreira, y Jorge Sidelnik, Roberto Perazzo, Juan Carlos Duarte, Becho Murmis y toda la embroncada Vieja Guardia nuclear) a Menem le dejaron la cancha (y la caja) empiojada: una central reparada “joya nunca taxi” con media vida útil cumplida, Atucha II en estado de rompecabezas porque Alfonsín no la quiso terminar (y lo pagó en apagones)… y la bella Embalse, que en 1994, como toda CANDÚ de las cuarenta y tantas entonces repartida por el mundo, tenía una foja operativa y de seguridad impecable y 2/3 de vida útil por delante. Ésa era la única vedette del paquete. Y Menem no tuvo más remedio que ofrecer la vedette junto a dos chicas problemáticas: Atucha I era un prototipo y cuantimás, reparado en el país hacía escasos 4 años. ¿Qué importaba que, como indicaba su factor de disponibilidad desde la reparación, hubiera pasado de 85 a 91%, y que estuviera mejor que “cero kilómetro”? El empresario nacional tipo habría preferido una reparación por SIEMENS. En suma, poco vendible. Muy poca gente pudo entender que entre 1988 y 1990 nos volvimos mucho más expertos que los alemanes en este tipo de tecnología. Desde su regreso a servicio en 1990 y curada de casi todos los errores de diseño del proveedor, Atucha I se había sacado totalmente de encima lo que se llama “efecto FOAK” (First of a Kind, primera en su tipo). En cristiano, había dejado de ser un prototipo y en cambio manifestaba la solidez industrial de un yunque. Tanta, que la CNEA se puso a experimentar con su combustible y descubrió que con un enriquecimiento ligerísimo, de 0,13% adicional sobre la ley de 0,72% de isótopo 235 propia del uranio natural, la máquina casi duplicaba su quemado, que pasó de 6500 MW/día/tonelada a los 12.000 actuales, y no había modo de romperla aunque la Secretaría de Energía la hacía funcionar fuera de sus parámetros de diseño, haciendo seguimiento de cargas. Había sido bien arreglada, le doliera a quien la haya dolido. El que nadie quisiera comprarla muestra qué poco entiende de negocios cierta gente de negocios. O cuánto mejor negocio es poner casillas de peaje en rutas construídas por el estado. El predio de las Atuchas, muy operativo pese a quien le pese. Pero el paquete de centrales que ofreció Menem debió incluir sí o sí la terminación de Atucha II. Y semejante tarea, tan minuciosamente compleja y sin garantías de éxito, incluso hoy espantaría a cualquier empresa privada nacional o internacional. De modo que la reparación de Atucha I y el parate en la obra de Atucha II lograron, indirectamente, que no se privatizara Embalse: qué carambola impensada. Y como Embalse sigue siendo del estado argentino, en 2010 y con una NA-SA ideológicamente MUY distinta a la actual, se empezaron los estudios para retubarla. Desde 2018, eso nos dio 30 años más de electricidad nuclear por U$ 2100 dólares, en lugar de los entre U$ 6000 que saldría una central equivalente nueva. Y volvió al ruedo con un 6% más de potencia (683 Mwe netos), y un factor de disponibilidad aumentado al 93%. Embalse privatizada sencillamente no se hubiera retubado. Habría salido definitivamente de servicio el 31 de diciembre de 2015. Son 683 Mwe brutos. Si lo sumamos a los 1027 de las Atuchas, a Juan Carlos le debemos un montón de electricidad nuclear, es decir de carbono no emitido, más o menos 27.380 millones de metros cúbicos/año de gas natural ahorrado en las centrales de ciclos combinados. Menos “fracking” en Vaca Muerta y menos contaminación de aguas y suelos en Neuquén. En mi brindis personal, eso acredita un vaso extra. Por si le llega a interesar al lector, en la primera “misión imposible” de Almagro se inventó un procedimiento de reparación de centrales hasta entonces desconocido en el mundo. En lugar de destapar el recipiente de presión y tener la máquina fuera de servicio 2 años, como quería SIEMENS, los expertos de la CNEA entraron por los canales de refrigeración del núcleo, de 12 cm. de diámetro, con herramientas telecomandadas diseñadas por INVAP y TECHINT. En lugar de un by-pass, en el que se abre el pecho y se ponen cañerías nuevas, se hizo el equivalente de una angioplastía, en que se entra por las arterias y se destapa y emparcha la lesión circulatoria desde adentro de un modo mucho menos agresivo. En la reparación de Atucha I se removieron las chapas de zircaloy y las pastillas de dióxido de uranio sueltas en los internos de la central, se pusieron y soldaron piezas nuevas en el canal refrigerante averiado, se reemplazaron sensores mal ubicados por diseño… ¡y su ruta, a trabajar! El país se ahorró U$ 283 millones, equivalentes a U$ 380 millones de hoy. Eso también se lo debemos a Juan Carlos Almagro. Y ese cálculo no es contrafáctico. El asunto está contado con pormenores políticos y técnicos increíbles en el  libro “Crónica de una reparación (im)posible. El incidente de 1988 en la Central Nuclear Atucha I”, firmado por Almagro, el Dr. Roberto Perazzo y el Ing. Jorge Sidelnik. Ing. Jorge Isaac Sidelnik Dr. Roberto Perazzo. Almagro merece mucho más que un brindis repartido en las casas de los miles de lectores de estas líneas. Se lo debemos a su trayectoria previa de maestro de  metalurgistas y de “combustibleros”, codo a codo con Jorge Sábato. Personas así son y serán, sin duda, la gente más esencial de cualquier programa nuclear autónomo como el que supimos tener, como el que todavía queremos y creemos posible, y por el cual lucharemos hasta que no ardan las velas aquí, en AgendAR. De modo que alzo mi copa por un grande. Y dejo la palabra a quienes conocieron a Juan Carlos mucho mejor que yo, y en acción:

Daniel E. Arias

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Juan Carlos Almagro (1938-2020)

            Por Roberto Cirimello

Planta de la Fábrica de Aleaciones Especiales en el Centro Atómico Ezeiza Resulta difícil ser objetivos al despedir un amigo. Nos conocimos hace 53 años. Yo promediaba el Curso Panamericano (en Metalurgia y Ciencia de Materiales) y él me dirigió el trabajo especial en deformación plástica, si bien quien supervisaba y corregía, era el Dr. Carlos Martínez Vidal. Nos divertíamos además de hacer cosas creativas, como una termocupla plana para medir la temperatura de los rodillos de la laminadora (de zircaloy, la aleación con la que se hacen los tubos de los elementos combustibles). Sábato lo tenía entre sus preferidos. A su pedido hizo una pasantía en Birmingham, Inglaterra, y luego también estuvo, en el 76, en AECL, Toronto, Canadá, cuando se estaba diseñando la Central de Embalse.  Recuerdo que allí  le corrigió a los de Westinghouse la curva de tensión/deformación del zircaloy, porque la estaban haciendo mal. En todos lados dejó su marca de profesional incisivo, de personalidad chispeante, alegre, empático. Juntos viajamos a Japón y Corea cuando estábamos desarrollando la tecnología para el combustible de Embalse y él las de las vainas para Atucha I.  En ese viaje hicimos la auditoría de calificación de un posible proveedor de esponja de circonio: Nippon Mining, que estaba tratando de entrar en el negocio nuclear argentino. Los volvió locos a los japoneses. El Proyecto PPFAE (Planta Piloto de Fábrica de Aleaciones Especiales) fue su hijo predilecto y puso todas las energías en los años que demandó el desarrollo de los tubos para las vainas. En ese periodo fue a Rusia (entonces la URRS), a la fábrica de las máquinas de laminado de tubos donde negoció la compra de las mismas.  Luego la tecnología y el equipamiento fueron transferidos a la fábrica argentina FAE, situada en el Centro Atómico Ezeiza, copropiedad de la CNEA y del grupo Pérez Companc. Sus compañeros  lo recuerdan con cariño y respeto. Fue el responsable del desarrollo de la tecnología y la puesta en marcha del equipamiento de uno de los pocos proyectos de tecnología nuclear que llegaron a producción industrial. Hoy los tubos de los elementos combustibles de las tres centrales nucleares argentinas, se construyen con los que fabrica FAE. También visitó plantas sensibles del ciclo de combustible de India y Pakistán donde pudo recoger experiencias de países que se habían apropiado de la tecnología de centrales canadienses CANDU, de uranio natural, agua pesada y con tubos de presión. Tanto pakistaníes como indios estaban haciendo desarrollos autónomos. No podemos olvidar que Juan Carlos Almagro fue el “alma mater” de la reparación de Atucha I cuando se rompieron los canales. El libro que escribió junto a Roberto Perazo y Jorge Sidelnik es un ejemplo de la determinación que animó su espíritu de hacedor. Sin esta intervención, realizada solo por argentinos, se hubiera puesto en duda el futuro de la central. Juan Carlos era proactivo en todo lo que se proponía, ya fuera la gestión gerencial o los desarrollos tecnológicos. Se retiró después de haber pasado por NA-SA (Nucleoeléctrica Argentina SA) con la responsabilidad de la calificación de proveedores para Atucha II. Tuvo la confianza, respeto y amistad de José Luis Antúnez, el hombre que logró terminar aquella otra “obra imposible”. Juan Carlos, como jubilado, jamás dejó su espíritu creativo. En su casa, estaba dedicado a desarrollar un método para facilitar la sutura de las operaciones de corazón a cielo abierto, como el by-pass que le habían hecho. Estaba escribiendo la patente en los últimos meses.  No llegó a presentarla. Fue para mí un colega, un compañero y un amigo. En los últimos años, cuando yo estaba en Buenos Aires, compartíamos en mi casa quincenalmente un té (¡nuestro Tea Party!) junto a Domingo Quilici. Lo que al principio fueron conversaciones de evocación de nuestros años de actividad en la CNEA se transformó en charlas sobre la vida. Allí también Juan Carlos mostró sus ganas de vivir esta etapa de la vida profundizando las experiencias acumulada, siempre con pasión y con alegría. Almagro construyó una familia hermosa. Su esposa Victoria, sus dos hijas María Eugenia y María Victoria, sus yernos y sus cuatro nietas lo adoraban.  Fue un esposo, padre y abuelo cariñoso y dedicado. En los últimos años gozaba de la playa de Pinamar. No hay duda que con él se fue una parte de mí.  Siempre te recordaremos,  Petiso.

(Concluye mañana)

Un plan para los submarinos argentinos

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José Javier Díaz, que fue Oficial del Cuerpo Comando de la Armada Argentina preparó este texto para la publicación Zona Militar. Creemos de interés reproducirlo para nuestros lectores. «Introducción

A fines del año 2017, tras la pérdida del Submarino Clase TR-1700 ARA “San Juan”, la Fuerza de Submarinos de la Armada de la República Argentina (ARA) quedó integrada por su gemelo ARA “Santa Cruz” y el ARA “Salta” de la Clase 209, ambos fuera de servicio.

Por lo expuesto, en los más de 80 años desde que se creó el Arma Submarina, por primera vez en su historia la Argentina carece de al menos un submarino operativo, señal clara del nivel de desinversión y desinterés de la dirigencia política por la Defensa Nacional.

En todo país que se precie de serio, la renovación de los medios de sus Fuerzas Armadas -en este caso submarinos- se realiza con la debida antelación, ya que exige llevar a cabo un exhaustivo proceso de planificación, definición y evaluación de requerimientos técnicos (tecnología, dimensiones, etc.), operacionales (velocidad, autonomía, tasa de indiscreción, etc.) y condiciones comerciales (costo, financiación, offsets contractuales, etc.).

Sin embargo, el Ministerio de Defensa (MINDEF) no sólo no hizo la planificación pertinente para modernizar o sustituir los submarinos en línea con el avance tecnológico, sino que ni siquiera fue capaz de gestionar -con previsión- el adecuado uso y mantenimiento de estas unidades tácticas capaces de generar efectos militares estratégicos. La improvisación de las últimas gestiones del MINDEF obligó a la Armada a establecer convenios para adiestrar un reducido grupo de sus Oficiales y Suboficiales en submarinos de Marinas amigas, como la del Perú, Alemania y Brasil, para mantener su habilitación.

¿Necesitamos submarinos?

Solo basta mirar el mapa de la República Argentina para tomar conciencia de que se trata del octavo país más grande del mundo, con una superficie de casi 2,8 millones de Km2 en el continente Americano y casi un millón más de Km2 en el continente Antártico. El enorme litoral marítimo argentino, con sus casi 5.000 Km de costas sobre el Océano Atlántico, una Plataforma Continental de casi 6,5 millones de Km2 que la convierte en una de las más grandes y ricas del mundo en materia de biodiversidad y presencia de minerales, petróleo y gas, exigen que el país disponga de buques de superficie, submarinos, aeronaves, radares y satélites para controlar nuestras aguas jurisdiccionales.

Asimismo, más del 90% del intercambio comercial argentino se realiza por vía marítima y a ello se suman los más de mil millones de dólares anuales que genera la industria pesquera legal (se estima que se pierden cientos de millones de dólares por pesca ilegal). A esto se suma la obligación que asumió la Argentina ante la Organización Marítima Internacional (OMI) como país ribereño con responsabilidad de preservar el ambiente marino y salvaguardar la vida humana en casi 14,7 millones de Km2 del Atlántico Sur.

Finalmente, durante el conflicto bélico de 1982 los submarinos demostraron su gran valor como unidades tácticas capaces de generar efectos estratégicos. Por el lado británico, el HMS “Conqueror” hundió al Crucero ARA “General Manuel Belgrano” el 2 de mayo y, tras ese ataque, los buques de superficie argentinos se replegaron a aguas poco profundas, afectando drásticamente el abastecimiento logístico de las tropas propias en las islas.

Respecto al accionar en combate de los submarinos argentinos, el ARA «Santa Fe» participó en la recuperación de las Islas Malvinas cumpliendo tareas previas y encubiertas de inteligencia y reconocimiento, además de infiltrar buzos tácticos para marcar la playa en la cual el 2 de abril desembarcaron las tropas que reinstauraron la soberanía argentina en esos archipiélagos tras 149 años de infructuosos reclamos diplomáticos ante Inglaterra.

Luego que los ingleses establecieran una zona de exclusión, a mediados de abril, el ARA “Santa Fe” burló el bloqueo inglés para llevar a las Islas Georgias un grupo de Infantes de Marina con su armamento y provisiones. Cuando zarpaba de Gritvyken con rumbo a Mar del Plata fue atacado por helicópteros británicos y debió ser inutilizado por su tripulación, cumpliendo el legado del Almirante Brown de “irse a pique antes que rendir el pabellón”.

Por su parte, uno de los nuevos submarinos Clase 209, el ARA “San Luis” operó en Malvinas entre mediados de abril y de mayo de 1982, realizando durante su patrulla de guerra, diversos ataques a buques y submarinos ingleses en al menos tres oportunidades. Pese a no hundir ningún buque enemigo por problemas entre la computadora de control tiro y los torpedos, el ARA “San Luis” sorteó en reiteradas oportunidades el bloqueo antisubmarino de la flota británica, provocando un alto desgaste logístico de los buques y aeronaves enemigas dedicadas a detectar y destruir al submarino argentino, ya que éste representaba un riesgo inaceptable para Inglaterra si hundía alguno de sus portaaviones.

Por lo expuesto, no caben dudas que urge la necesidad de volver a tener submarinos operativos para que la Armada y el país en su conjunto, dispongan de esta capacidad estratégica, la cual no sólo es útil en tiempos de guerra sino también durante la paz, dado que son unidades tácticas especialmente idóneas para realizar misiones encubiertas de inteligencia y reconocimiento, sabotaje, infiltración y exfiltración de tropas especiales, ataque a buques de superficie y submarinos enemigos, minado naval, control del tráfico marítimo y de la pesca ilegal en la Zona Económica Exclusiva, etc.

Un plan a corto y largo plazo

En lo inmediato se debería realizar las tareas de mantenimiento y renovación de baterías y otros componentes que requieren tanto el submarino ARA “Salta” -hoy limitado a navegar sólo en superficie- como el ARA “Santa Cruz”, que años atrás ingresó al Astillero TANDANOR para cambiar sus baterías y otros equipos esenciales. De los casi 20 millones de dólares previstos en 2015 para reparar el ARA “Santa Cruz” ya se invirtió más de un tercio. Sin embargo, los vaivenes de la conducción política del MINDEF paralizaron las obras y los funcionarios actuales dudan si conviene completar su reparación, la cual demandaría unos 15 millones de dólares y un plazo de 12 a 18 meses.

Sería lógico completar los trabajos previstos hace casi un lustro en el ARA “Santa Cruz”, ya que se trata de un tipo de submarino conocido por los marinos argentinos, que no requeriría mayor esfuerzo en lo que hace a instrucción y adiestramiento de las tripulaciones ya que están familiarizados con su tecnología, performance de navegación en superficie y en inmersión, procedimientos y funcionamiento de sus equipos y sistemas.

Por su parte, en el caso de los submarinos Clase 209, la Armada Argentina podría recuperar en un año al ARA “Salta” y en dos años al ARA “San Luis”. Ambos requieren renovar sus baterías y, en el caso del segundo, también es preciso reparar ciertas partes del casco resistente que sufrieron los efectos de la corrosión por pérdidas de ácido de sus baterías, además de cambiar los motores diesel/eléctrico, válvulas, sensores, etc.

En concreto, invirtiendo aproximadamente 20 millones de dólares en el ARA “Salta” y U$S 60 millones en el ARA “San Luis”, ambos submarinos podrían volver al servicio operativo en 2021 y 2022, respectivamente, con algunas mejoras mínimas en lo que hace a modernizar sus sensores (radar, sonar, periscopio, etc.) y ciertos subsistemas auxiliares.

Comprar una nueva clase de submarinos implica inversiones de varios cientos de millones de dólares (entre 300 y 500 millones según el modelo) y plazos de cinco a diez años desde la firma del contrato hasta que se reciban las nuevas unidades y -en el mientras tanto- las tripulaciones de Oficiales y Suboficiales deben seguir adiestrándose, por lo cual una eventual compra debería ir de la mano con una opción de alquiler o leasing de una unidad del modelo elegido que tenga tripulaciones mixtas (de Argentina y de la Armada del país proveedor) a fin de lograr la indispensable familiarización de los submarinistas argentinos con los nuevos equipos y sistemas, su operación y mejor aprovechamiento.

Asimismo, resulta conveniente destacar que la Argentina dispone de un Astillero especialmente diseñado para construir submarinos y que es propietaria de los planos y licencia para fabricar unidades TR-1700, por lo cual una opción interesante sería conformar una alianza con el astillero alemán a fin de que contar con su asistencia tecnológica e industrial para recuperar totalmente la capacidad nacional de construir submarinos, máxime teniendo en cuenta que dentro del Astillero “Almirante Storni” se encuentra un TR-1700 sin terminar, con un estado de avance de obras del 70%.

Completar la construcción de este tercer “TR”, llamado ARA “Santa Fe”, costaría unos 200 millones de dólares (casi un tercio del valor de un submarino nuevo equivalente) y estaría terminado en menos de la mitad del tiempo que implicaría construir otro de cero.

Conclusiones

Actualmente la Argentina se ha convertido en el único país del mundo que, teniendo una Fuerza de Submarinos en la estructura orgánica de su Armada, carece de al menos una unidad operativa para adiestrar a sus submarinistas.

Los submarinos son unidades navales tácticas capaces de generar efectos militares estratégicos porque contribuyen decisivamente a negar el mar a eventuales enemigos, además de ser un factor disuasivo para la defensa de los intereses vitales de la Nación.»

Pelea por el negocio del posnet: llega un competidor para Prisma y First Data

Para tallar en el procesamiento de los pagos, se fusionaron dos tecnológicas y las dirige una ex First Data.

La mayoría ignoraba la trama y los alcances del negocio de los medios de pago que involucraban a los bancos emisores de las tarjetas en todos los eslabones, desde el alquiler del posnet a la rendición de cuentas al comercio. Fue así hasta que Defensa de la Competencia obligó a los bancos a replegarse. Se resistieron y mucho, pero tuvieron que vender una parte de Prisma. Sucedió en el gobierno de Macri. Y en ese interín creció First Data y se despertó el interés de nuevos jugadores. Cambió el paisaje y ese segmento, en el que tallan Prisma y First Data, tendrá ahora un nuevo competidor. Se trata de la alianza que armaron dos empresas nacionales, Pay per tic y + simple para el procesamiento de las operaciones. Este desembarco es solo un aviso. Vienen más. Por lo pronto, la compañía que se llama Pay per Tic es + simple combina una solución tecnológica como Pay per tic para la recaudación y pago automático con + simple que es una plataforma abierta para manejo medios de cobro y pagos. La CEO será la ex Citibank y ex First Data, Patricia Guarnes. Fabián Barros Requeijo, fundador y presidente de Pay per Tic, se dedicará a los acuerdos estratégicos. Y Sebastián Lancman, CEO y fundador de + simple será director.
Pay per Tic nació en 2009 como una solución informática de recaudación, acompañando a clubes y ONGs
En 2013, comenzó a operar bajo la consigna “Pago Respetuoso” para pagadores, gestionando todo tipo de cobranzas desde cuotas escolares o sociales, expensas, suscripciones, mantenimientos, abonos, seguros médicos y obras sociales, entre otras. Hoy es la segunda plataforma de pagos del país en volumen de operaciones, con casi 2 millones de personas que alguna vez la utilizaron. Opera con un staff de 80 personas y cuenta con más de 680 entidades adheridas a su servicio de recaudación. Durante la pandemia ofrecieron de manera gratuita un servicio de recaudación digital. Barrios Requeijo, su fundador, se define como un emprendedor serial. Y cuenta que nació en la extrema pobreza, al punto de ser alimentado por vecinos. “Eso me enseñó a ser agradecido y aprendí a no rendirme nunca”, dijo. Fue asesor de los gobiernos de Ricardo Alfonsín, Fernando De la Rúa, Cristina Kirchner y Mauricio Macri. Uno de sus desafíos fue digitalizar los cobros en la Dirección de Rentas de Córdoba y del Poder Judicial de esa provincia. Utiliza Blockchain para el prepago de impuestos, servicios o cuotas, que está siendo implementada por la Municipalidad de Jesús María, trabaja con la Universidad Siglo 21, y con la Secretaría de Turismo y Ganadería. También procesa las donaciones diarias de la colectividad judía.

Investigadores explican como la pandemia profundizó los clásicos problemas del sueño

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De acuerdo a un estudio realizado por la Federación Latinoamericana de Sociedades del Sueño, el 60 % de los individuos que residen en zonas donde el coronavirus está presente, sufre algún tipo de trastorno del sueño. Previo a la cuarentena, estos problemas sólo afectaban a un 20 por ciento de la población.
Sumado a los malos hábitos que tiene gran parte de la sociedad, tales como cenas copiosas, actividad física por la noche, exposición a pantallas hasta tarde, entre otros, se instaló una situación de alarma y angustia: la pandemia. “El miedo al contagio propio o de nuestros seres queridos, las preocupaciones por la salud, la seguridad económica u otros temas más personales que generan angustia, son sumamente perjudiciales para conciliar el sueño, por eso aumentaron los trastornos del sueño en este período”, subrayó el doctor Daniel Pérez Chada, Jefe de Neumonología del Hospital Austral y Director de la Clínica del Sueño de la misma institución. “Durante el día estamos contando muertos y contagiados. Es lógico que tanta angustia se refleje en nuestra calidad de sueño. A todo esto, además, se le sumó el teletrabajo, la escuela virtual y la pérdida de la rutina o de los horarios y dichos factores también distorsionan mucho los hábitos de descanso”, apuntó el Jefe de Neumonología del Hospital Austral. El doctor Diego Golombek, investigador del CONICET en el Laboratorio de Cronobiología de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQui), indicó que “por ejemplo, la falta de una rutina en niños, niñas y adolescentes además conspira con una buena calidad de vida y con sus índices de productividad”. “Es recomendable que los menores tengan un diario o un ordenador de las tareas de cada día para que el tiempo subjetivo no se estire tanto, se consolide el reloj biológico y el cerebro perciba la satisfacción de esta tarea cumplida”, aconsejó el investigador de UNQui. Otro grupo afectado por el stress, la angustia y el desbarajuste de horarios para dormir es el del personal de salud. “Hay investigaciones de Italia y de Corea que registran una peor calidad y una menor cantidad de sueño por día en los trabajadores sanitarios. Esto produce un mayor aumento de errores o accidentes de trabajo y disminuye la productividad”, alertó Golombek. En línea con esta idea, el doctor Perez Chada destacó que “además de la gran responsabilidad que tienen estas personas, debemos contemplar la angustia que tienen por temor a contagiarse mientras trabajan y por el riesgo que existe de llevar la enfermedad a sus casas. Estas preocupaciones impactan directamente en su calidad del sueño”. Un problema con antecedentes Para los investigadores consultados, el aislamiento social vino a profundizar una situación preexistente. “Hace mucho tiempo que reducimos horas de sueño nocturno en pos de prolongar artificialmente el día. La mayoría de las consultas que recibo normalmente son porque la gente se queda hasta la madrugada viendo series o navegando en pantallas y eso produce consecuencias en nuestro cuerpo que no todo el mundo conoce”, señaló Perez Chada. “Los ritmos circadianos son los cambios físicos, mentales y conductuales que, siguiendo un ciclo de 24 horas, responden a la luz y la oscuridad del ambiente”, definió el doctor Daniel Cardinali, Investigador Superior del CONICET, Director de Docencia e Investigación y de la Carrera de Doctorado en Ciencias Biomédicas de la Facultad de Ciencias Médicas. Pero el trabajo para inducir al sueño es en equipo: la melatonina y las células ganglionares, que actúan de vigías del ritmo circadiano, son claves. El problema es que la melatonina, una hormona que abre las puertas del sueño, se inhibe ante la presencia de luz en el ojo, hecho que conspira contra el descanso. “Así es como la exposición directa de la retina a la luz de cualquier tipo de dispositivo, pero, sobre todo, a los de luces azulinas, genera una reducción en los niveles de melanina y activa los circuitos que provocan el estado de vigilia en el hipotálamo”, explicó Cardinali. “Durante la cuarentena – puntualizó el investigador – no tenemos muchas opciones de entretenimiento y una de las más populares es el uso de plataformas on Demand o de streamming. Esto genera una mayor exposición a las pantallas con luces azulinas y por ende la activación de estos circuitos”. Como enfoque terapéutico para aquellos que tengan problemas con el sueño durante la pandemia, el doctor Cardinali sugirió, además de la consulta con un médico, “exponerse al Sol durante 20 o 30 minutos entre las 8 y las 10 de la mañana para activar el reloj biológico, en lo posible realizar actividad física matutina y, por las noches, tomar un comprimido de melatonina para consolidar el ritmo circadiano sin entrar en terapias nocivas como las que incluyen benzodiacepinas u otros ansiolíticos”.
Los investigadores Daniel Perez Chada, Diego Golombek y Daniel Cardinali.