El Producto Bruto cae en todo el mundo al llegar la pandemia. Aparentemente, hay una excepción

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El futuro de las energías renovables en Argentina

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La posición de AgendAR en el tema de las energías renovables en nuestro país ha estado guiada -y lo sigue siendo- por algunos conceptos básicos. El primero, y clave, es que el uso de los combustibles fósiles -salvo un desarrollo inesperado e imprevisible- tiene una fecha cierta de terminación en todo el planeta. No es una fecha cercana, por cierto; existe una gigantesca infraestructura, fija y móvil, que no se reemplazará rápidamente. Ni tampoco estarán disponibles pronto las alternativas para suplirlos en su totalidad. Pero la realidad del calentamiento global está siendo aceptada -en algunos casos a regañadientes- por los gobiernos en todo el mundo. Entonces, el desarrollo de las energías renovables es un camino que debemos recorrer. Pero hay otros conceptos que tenemos presentes: las energías renovables requieren infraestructuras caras y complejas; y en el caso de las más comunes, la solar y la eólica, son inconstantes. Salvo otro desarrollo inesperado e imprevisible -un sistema de almacenamiento eléctrico muchos órdenes de magnitud superior a las baterías- necesitan un respaldo «de base». Las dos fuentes que no aumentan el carbono en la atmósfera son la nuclear y la hidroeléctrica. Esas infraestructuras también son caras y complejas. Todo esto apunta a una conclusión inescapabla: la transición energética en nuestro país requiere, sí o sí, una planificación a largo plazo, que tome en cuenta todos los factores. En nuestro país el gobierno anterior hizo una apuesta importante -y cara, en términos de subsidios, a la energía eólica y a la solar. En AgendAR hemos sido críticos de esos planes: demasiado costosos, en relación al aporte real a la red eléctrica, y, sobre todo, porque no incorporaban estímulos para la industria nacional. En una expresión cáustica de nuestro Daniel Arias, «el único insumo local previsto era el viento«. Pero, bien o mal, es lo que se hizo, y debemos partir de esa realidad. Y escuchar a las empresas que trabajan en este rubro. Teniendo en cuenta los datos de una nota reciente, podemos decir que en este mes de septiembre, para ser precisos, el sábado 12 a las 15:40, por primera vez se logró que el 22,38% de la demanda eléctrica fuera abastecida por energía renovable. Esto se dio por un conjunto de factores climáticos que permitieron que la energía eólica y la solar generaran más electricidad que su media, pero también porque entraron al sistema varios parques nuevos en los últimos meses. A futuro, sin embargo, las perspectivas son negativas, ya que, por la crisis de financiamiento y la incertidumbre de no tener un horizonte claro, hace más de un año están paralizados la mayoría de los nuevos proyectos.

EOLICA

De todos los tipos de energías limpias, la principal proveedora de electricidad es la eólica, que ese día representó al 70,89% del total abastecido, con 2051,67 megawatts/hora (MWh).Luego le siguieron la solar, con 18,95% del total y 548,53 MWh; la hidráulica, con 6,29% y 182 MWh, y bioenergías, con 3,86% y 111,8 MWh. Las energías renovables tienen prioridad de despacho; es decir, toda la electricidad que generan entra al sistema y abastece la demanda de forma automática. El resto de la generación necesaria se complementa con la energía térmica, la hidroeléctrica no renovable (por alguna causa, las centrales «hidro» de más de 50 MW instalados no figuran por ley como renovables) y la nuclear (que puede reciclar su combustible y no emite C02, pero la ley actual tampoco la considera renovable). Al día de hoy hay 146 proyectos de energía renovable habilitados comercialmente, que tienen una potencia instalada de 3383 MW. De ese total, en los últimos cuatro años se inauguraron 89 proyectos por 2534 MW, que fueron impulsados por el nuevo marco regulatorio Mater (el mercado mayorista donde operan los grandes usuarios) y el programa Renovar. Aún con todos los proyectos nuevos, la generación promedio de energía eléctrica representa un 11% del total de la demanda. Esto es mucho mayor a los menos de 2% que representaba hasta julio de 2018 y al 8% con el que cerró 2019, aunque está por debajo del 12% que se tendría que haber alcanzado el año pasado, según las metas impuestas en la ley 27.191 de energías renovables, aprobada por unanimidad en 2015. El objetivo final es llegar a 20% para 2025. Del total de proyectos renovables, 46 son parques eólicos, que tienen una capacidad instalada de 2205 MW y 31 son solares, con 461 MW. Con respecto de la energía hidráulica, la ley de fomento nacional para el uso de fuentes renovables incluye solo a los proyectos de centrales hidroeléctricas de hasta 50 MW, por lo cual no se toman en cuenta en los registros de renovables las grandes represas como Yacyretá o El Chocón. Este año se habilitaron comercialmente 22 proyectos nuevos, que tienen una capacidad instalada de 734,8 MW. La última gran incorporación que está en período de pruebas es el parque solar Cauchari, en Jujuy, que tiene una capacidad de 300 MW. También entraron en funcionamiento grandes parques eólicos como Vientos Neuquinos, de la generadora estadounidense AES, y Vientos la Genoveva, de Central Puerto. En contraste a todas las inauguraciones de parques renovables de los últimos meses, la realidad del sector es pesimista cuando se mira a futuro. Desde la escalada del dólar que comenzó en marzo de 2018, y continúa, el inicio de nuevos proyectos se fue ralentizando cada vez más. Esto sucede en buena medida, porque máquinas como las eólicas tienen un alto consumo de repuestos, y dado que estos son tan importados como las propias turbinas, se pagan en dólares. No sería la primera vez que la imposibilidad de mantenimiento paraliza parques eólicos durante años y décadas. Ya sucedió, pasados los ’90, con el primero de cierta dimensión, el de la ciudad de Comodoro Rivadavia, hecho con molinos daneses en tiempos de la convertibilidad peso/dólar. Al igual que todas las industrias energéticas, el sector de renovables se caracteriza por ser capital intensivo y, por lo general, al financiamiento hay que buscarlo en el exterior. Con las sucesivas devaluaciones que tuvo la moneda en los últimos dos años, el aumento de la tasa de interés para créditos en la Argentina y las actuales restricciones al comercio exterior, la construcción de nuevos parques se hizo cuesta arriba. Las cosas podrían haber sido distintas si se hubiera obligado a las proveedoras de tecnología eólica a fabricar en el país, como se hizo en Brasil. Allí el 100% de cualquiera de los generadores Vestas desplegados en los enormes parques locales es de manufactura brasileña. Aquí se permitió la libre importación de equipos enteros sin un centavo de trabajo local, instalaciones descomunales en las que la Argentina pone sólo el viento, la prioridad de despacho eléctrico sobre cualquier otro tipo de centrales aunque tengan producto más barato en el mercado spot, desgravaciones impositivas, precios sostén garantizados a dos décadas al kilovatio/hora, garantías de todo tipo y libertad de repatriación de ganancias. Seguir una política «más brasileña» habría sido un modo de ligar el precio de los equipos y repuestos no sólo al dólar, sino al consumo local de energía y al valor de la hora de trabajo en Argentina, y no en Dinamarca. «La gran discusión que hay que dar es qué se hará con esos proyectos que no se llevarán a cabo por falta de financiamiento, que representan 2000 MW. Cada uno de ellos fue asignado con una capacidad de transporte, que es el gran cuello de botella. Mientras que no se den de baja, no se van a poder reasignar nuevos proyectos, porque tienen que tener asegurado que se pueda evacuar la energía», explicó Gustavo Castagnino, director de asuntos corporativos de Genneia, la empresa que tiene siete parques eólicos y uno solar en funcionamiento, y está por terminar de construir tres más.

El «Libro Blanco de la Defensa del Brasil» – La mirada desde Brasilia

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Cada cuatro años, Brasil renueva su Manual de Defensa Nacional, también conocido como Libro Blanco. El ex vicecanciller Roberto García Moritán comenta la versión más reciente, con la discreción y buenas intenciones que debe manifestar un diplomático de carrera. De todas maneras, apunta observaciones interesantes:

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«Los Libros Blancos para la Defensa son una medida de transparencia y fomento de la confianza que nacieron en América del Sur por iniciativa de la Comisión de Seguridad Hemisférica de la Organización de Estados Americanos. Sin embargo, raramente han contenido información considerada relevante desde elpunto de vista militar o diplomático, al tener un enfoque primordialmente de política interna. El nuevo Libro Blanco de la Defensa del Brasil parece ser una excepción a esa práctica: aborda cuestiones sensibles para la seguridad regional y admite que el país se prepara para la eventualidad de crisis agudas en América del Sur. Según el documento, América Latina dejó de ser una zona libre de conflictos bélicos. El Libro Blanco reconoce una variedad de hipótesis de conflicto y, en ese contexto, destaca que las fuerzas armadas de Brasil (las más numerosas de América del Sur) se orientan para responder a las distintas alternativas. Es de presumir que las recientes adquisiciones de armas convencionales respaldan esa visión. De hecho el aumento del presupuesto militar (según el SIPRI – Stockholm International Peace Research Institute) es el 51% del total del gasto militar de América del Sur) y la variedad de compras de armamento. tanto como la producción doméstica, pondría en evidencia que Brasil incluso se prepararía para escenarios más amplios que los que define el Libro Blanco. Es el caso, por ejemplo, de los aviones de combate de última generación y de la flota de cinco submarinos incluyendo uno a propulsión nuclear. La anticipada producción de elementos combustibles del submarino, con una planta de uranio enriquecido gerenciada por la Armada, sería otro dato en ese sentido. Aunque Venezuela es el único país nombrado en el documento, ciertos conceptos tienen alcance geopolítico y permitirían interpretar objetivos militares más ambiciosos. La defensa delAmazonas Continental, por ejemplo, ya presupone una zona geográfica que comparte con varios países. En otro objetivo, la defensa de la Amazonia Azul ocurre básicamente lo mismo, al afirmar interés sobre una presencia oceánica que trasciende su zona económica exclusiva. De hecho, la armada del Brasil ya es hoy la más relevante entre los países sudamericanos. Cuenta también con un buque oceanográfico de apoyo a la Base Comandante Ferraz en la Antártida, en sintonía con planes relativos al Atlántico Sur. El panorama que describe el Libro Blanco plantea un futuro de eventual complejidad política para América Latina, incluso en lo que hace a reequilibrios geopolíticos. Esas circunstancias, de confirmarse, suelen generar procesos de rearme regional que sería oportuno prevenir con la debida anticipación. El Mercosur, que ha afirmado que la paz constituye un elemento esencial para la continuidad y desarrollo del proceso de integración, ha dado testimonios en ese sentido en materia de armas de destrucción masiva. Otro ejemplo es el ABACC entre Argentina y Brasil en lo relativo al control y contabilidad del material nuclear. Aunque América del Sur es la macroregión del mundo con el menor índice de conflictos armados interestatales, el proceso de integración del Cono Sur debería fortalecer el concepto de defensa colectiva, renovar y actualizar medidas de fomento de la confianza en lo relativo a armas convencionales y contribuir a adoptar acuerdos diplomáticos para robustecer la estabilidad  estratégica regional. Es de esperar que la vocación de paz siga prevaleciendo en toda América Latina y el Caribe.»

Datos oficiales: en el 2° trimestre del año, la caída de la actividad llevó el desempleo al 13,1%

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Cuando comenzó a escalar la pandemia, en la primera etapa de cuarentena –abril a junio de este año– más de 3,6 millones de trabajadores por cuenta propia, en relación de dependencia -en su gran mayoría informales- y pequeños productores y comerciantes que tenían empleo, lo perdieron o no pudieron trabajar en el segundo trimestre de este año, durante el período de mayores restricciones a la actividad.
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La desocupación pasó del 10,4% al 13,1%. Hay que volver al tercer trimestre de 2004 para encontrar una tasa de desempleo similar. A su vez, el nivel del empleo se derrumbó 8,8 puntos: del 42,2% al 33,4%. En forma similar cayó la población activa: de casi 20 millones a poco más de 16 millones.
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Esto es así porque casi 4 millones de personas que en el primer trimestre estaban ocupados o desocupados buscando trabajo, no buscaron o no pudieron buscar otra ocupación en el trimestre siguiente. Por todo esto, la tasa de actividad bajó del 47,1% al 38,4%. Esto explica que el número de desocupados haya crecido apenas en unas 60.000 personas, hasta llegar a 2,1 millón de personas.
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Por las mismas razones, la subocupación – gente que trabaja pocas horas, en su mayoría informales– bajó del 11,7% al 9,6% debido a la fuerte pérdida de puestos de trabajo, en especial entre los que no están registrados. El INDEC precisó que dentro de los 16 millones de ocupados “se verificó un aumento en la proporción de «ocupados ausentes». Se trata de las las personas que no pudieron concurrir por suspensiones, por otras causas laborales o por licencias. Habrá que esperar las próximas mediciones para saber cuántas de esas pérdidas de puestos de trabajo podrán haberse recuperado con las distintas reaperturas de la actividad.

El gobierno aprobó el ATP 6 para ayudar a las empresas a pagar los salarios de septiembre

Finalmente, el gobierno definió aprobar una sexta entrega del programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), luego de una reunión del Gabinete Económico. Así, ya está aprobado el desembolso para facilitar el pago de los salarios para algunos empresarios durante el mes de septiembre. Según explicaron fuentes gubernamentales, se resolvió continuar con el programa en condiciones similares a las del último mes, con solo “algunos ajustes menores” en cuanto a los requisitos para poder aplicar al mismo. Las empresas que podrán presentarse a este beneficio deberán tener una recuperación nominal de la facturación de hasta 40%, pero que aún registran una variación real negativa si se compara su evolución con la situación pre-pandemia. Y solo podrán acceder aquellas firmas con menos de 800 trabajadores. Entre las opciones que ofrecerá el ATP 6 están la posibilidad de acceder al salario complementario para los sectores críticos, y el crédito convertible en subsidio para las empresas que incorporen trabajadores. El préstamo para el pago de salarios, como se introdujo en el ATP 5, puede convertirse en un subsidio si la empresa aumenta su dotación de personal. Esto depende el tamaño de la empresa: las exigencias para poder convertir el préstamo en subsidio aumentan cuanto más grande es la dotación del personal. las empresas también deberán cumplir con algunas condiciones adicionales: no tener empleados suspendidos en 2021 y no haber caído en mora en el pago del crédito. El ministro de Desarrollo productivo, Matías Kulfas, destacó: “Estamos trabajando desde que comenzó el gobierno en fortalecer la producción local. Esto implica el diseño una política industrial integral que permita identificar bienes y servicios en las distintas cadenas de valor donde es posible sustituir las importaciones. Por supuesto, no se trata de producirlo todo, por el contrario, tenemos que avanzar para detectar las oportunidades que se presentan en el caso argentino, donde vemos escala y posibilidades de mercado, tanto interno como externo”. El ATP es un programa de ayuda que está compuesto en un 99% por PyMEs que tuvieron que suspender su producción durante el aislamiento obligatorio. En el mes de agosto ayudó a pagar los sueldos de 1 millón y medio de trabajadores.

Ahora 36: créditos para comprar electrodomésticos en 36 cuotas con tasa fija del 15%

el ministro de la Producción, Matías Kulfas, presentó un nuevo plan para reactivar el consumo: créditos para la compra de electrodomésticos de hasta 36 cuotas fijas. Incluye a heladeras, lavarropas, lavavajillas, cocinas, ventiladores, calefones y termotanques. La condición es que sean modelos de eficiencia energética, para ahorrar electricidad. Así, abarca 35 modelos de heladeras, 22 de lavarropas, 9 de cocinas a gas, 7 de calefones a gas, 9 de termotanques a gas, 4 de termotanques eléctricos, 1 modelo de lavavajillas y 144 de ventiladores. La financiación será por un monto de hasta $100.000, con tasa fija de 15% a pagar en 36 cuotas, con la tarjeta Nativa del Banco Nación. Quienes no tengan esta tarjeta pueden tramitarla a través de la web del Banco Nación aquí. Estas medidas para estimular el consumo se suman a la reciente ampliación del plan Ahora 12, el programa de Precios Cuidados para la Construcción y la línea de créditos para la compra de motocicletas nacionales, entre otros recientes anuncios del gobierno nacional.

Mendoza tendrá un plan de testeos masivos para detectar Covid-19

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La ministra de Salud provincial, Ana María Nadal, afirmó que Mendoza pondrá en práctica un plan de testeos masivos y rápidos a partir de esta semana.
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Según explicó, se implementará a partir de la semana que viene un plan de testeo provincial, con un test rápido recientemente aprobado por la Anmat.
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El anuncio llegó durante la conferencia en la que se adelantaron las restricciones de movimiento que estarán activas durante el fin de semana y el lunes pasado, para evitar contagios por el Día del Estudiante.
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«Vamos a implementar un plan de testeo provincial que tiene base territorial», explicó Nadal. «Esto lo podemos hacer a partir de que la semana pasada la ANMAT nacional ha aprobado un test rápido mediante el cual podemos detectar la presencia del virus».
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El test, remarcó la funcionaria, es de antígeno, es decir que detecta ciertas proteínas en el virus. El resultado puede estar en minutos, a diferencia de lo que sucede hoy, cuando los datos finales demoran varios días, especialmente con la cantidad de personas que se están testeando.
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«Nos permite realizar un abordaje territorial amplio, intenso y concentrado, que va a poder ayudarnos a detectar, aislar y evitar las cadenas de contagio», siguió. «Con ese plan podemos ser muy eficientes a la hora de controlar las cadenas de contagio», destacó.
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Finalmente, explicó que la tarea se realizará en coordinación con municipios y organizaciones sociales. Además indicó que esperan con este nuevo plan volver a controlar la cantidad de contagios que se producen en la provincia.

El nuevo mapa de la Argentina

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Este año, a principios de agosto, la Cámara de Diputados aprobó una iniciativa que establece la demarcación del límite exterior de la plataforma continental argentina. En el debate se recordó que “hace décadas hay un equipo de argentinos que consolidados están trabajando en los océanos para definir la continentalidad, la bioceanidad de la República Argentina” y se manifestó un “eterno agradecimiento al equipo que agrandó el mapa de la Argentina, a ese puñado de argentinos, científicos, abogados, que trabajaron incansablemente durante 20 años y que ampliaron un 35% los espacios marítimos del país”. La ley tiene como objetivo proteger los derechos de soberanía sobre los recursos del lecho y subsuelo del mar argentino, y establece demarcar el límite exterior de la plataforma continental más allá de las tradicionales 200 millas. Apunta a incrementar la seguridad jurídica para el otorgamiento de concesiones que tengan como finalidad la exploración y explotación de hidrocarburos, minerales y especies sedentarias. La demarcación del límite exterior de la plataforma continental argentina es el resultado del trabajo desarrollado durante varios gobiernos por la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA), que permitió que la Argentina realice ante la ONU la presentación completa. AgendAR ha enfocado este tema desde sus primeras semanas online, porque consideramos que ha sido el logro más importante de la Argentina como nación desde el siglo XIX. El que quedará en los libros de historia. Estamos preparando un Especial sobre Los nuevos territorios argentinos con el material que publicamos´a lo largo de estos años. Pero hoy la periodista Natasha Niebieskikwiat ha escrito un excelente resumen. Lo reproducimos aquí:

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«Una larga aventura marina de la Argentina en varios capítulos terminó en las últimas semanas con un hecho histórico. No fue estrictamente un viaje como los que recrean las novelas o las películas por el Océano Atlántico sur, el mar que bordea a la Argentina, donde hay una enorme riqueza pesquera y una pintoresca fauna de leones, lobos, elefantes marinos, pingüinos y ballenas. Pero sí involucra directamente a ese mar y a su llamada plataforma continental -que es la prolongación natural del territorio del Estado bajo las aguas- donde se esconden minerales, petróleo, gas y recursos vivos como las especies sedentarias que viven en las piedras y en la arena. Esta aventura, como rara vez ocurre en el país, es la saga de una política de Estado que caminó por encima de los gobiernos de turno. Empezó en los años ochenta del siglo pasado y siguió con varios hitos ocurridos en 1997, 2009, 2016 y 2020. El resultado es que la Argentina tiene un nuevo mapa geográfico que incluye a su plataforma continental, un logro enmarcado en la normativa internacional que contempla la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Mar (CONVEMAR). A partir de ahora, ese nuevo mapa estará incluido en toda la cartografía oficial, que se utiliza en colegios e instituciones públicas.

Los límites exteriores de la Argentina: Hitos de una política de Estado

Las fechas más importantes de una política de Estado que empezó con la adhesión del país a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, en 1984.

  • 1984La Republica Argentina firmó la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR)
  • 1995Se ratificó la CONVENAR. A fines de año entró en vigor
  • 2009El país presentó ante el Secretario General de las Naciones Unidas información sobre los límites de la plataforma continental más allá de las 200 millas marinas contadas desde la base de las líneas de de base, a partir de las cuales se mide la anchura del mar continental. La presentación ante la Comisión de Límites de la Plataforma continental incluyó el límite exterior de la plataforma continental de todo el territorio cotinental incluyendo áreas en disputa como: Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, más Antártida.
  • 2012Se inició el análisis de la presentación argentina.
  • 2016En una decisión histórica, la Comisión de Límites de la Plataforma continental adoptó las Recomendaciones sobre la presentación del límite exterior de la plataforma continental argentina, con algunas excepciones.
  • 2020El Congreso sancionó por unanimidad la ley de demarcación del límite exterior de la plataforma continental. Y Argentina tendrá un nuevo mapa.
Tal como lo habían prometido a principios de año Alberto Fernández y su canciller, Felipe Solá, el 25 de agosto el Poder Ejecutivo promulgó la ley 27.757 de Espacios Marítimos aprobada el 4 de ese mes por el Congreso Nacional. Con ella se incorporó como segundo párrafo del artículo 6° de la preexistente ley 23.968 sobre Espacios Marítimos la indicación de que se demarque “el límite exterior de la Plataforma Continental Argentina continental e insular de acuerdo con los puntos de coordenadas geográficas consignados” en un anexo incorporado a la legislación.
El buque oceanográfico Puerto Deseado, perteneciente al CONICET y operado por la Armada Argentina, en una de las misiones con científicos en el Atlántico Sur para determinar los límites de la plataforma continental.
El buque oceanográfico Puerto Deseado, perteneciente al CONICET y operado por la Armada Argentina, en una de las misiones con científicos en el Atlántico Sur para determinar los límites de la plataforma continental.
Concretamente, se demarcará el nuevo límite exterior de la plataforma continental más allá de las 200 millas marinas (cada milla marina equivale a 1,85 kilómetros), tal como lo autorizó a hacer una comisión de la ONU en 2016 de acuerdo a lo que pudo probar la Argentina tras años de trabajo científico. Se trata de un hecho por el cual, si el Estado así se lo propone, se podrán proteger los derechos de soberanía sobre los recursos del lecho y el subsuelo del mar argentino. “La ampliación de nuestra plataforma continental, que tiene riquezas enormes, muestra que la Argentina es dos veces más grande como plataforma continental que la Argentina continental”, dijo Daniel Filmus, secretario del Área Malvinas, Antártida e Islas del Atlántico Sur, quien ahora está a cargo del cumplimiento de lo establecido desde la Cancillería.
Nuevo Mapa de la Argentina 1/3
Ahora, cuando ya está disponible el nuevo mapa completo de la República Argentina, el funcionario da cuenta de una nueva forma de leer la geografía nacional. Con la Antártida incorporada al mapa, la Argentina es un país bi continental y, si se la mira en toda su extensión, desde La Quiaca al Polo Sur, cambia el centro geográfico. Provincias que en el mapa tradicional quedaban en el centro de la Argentina, como Córdoba o Santa Fe, pasan a ser provincias del norte y el centro de la Argentina pasaría a ser Ushuaia, en Tierra del Fuego. “Cuando uno mira también la disputa por Malvinas, se da cuenta de que no se trata solamente de unas islas, sino de una zona de influencia que es riquísima. Hay que decirlo, la zona del Atlántico Sur es una zona ictícola, la reserva de pesca más grande y más importante que hay en el mundo, es una llave a la Antártida y tiene una importancia geopolítica estratégica. Ahí uno entiende por qué el empecinamiento del colonialismo británico de mantener Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur que, como uno puede observar, en lo que hace a la zona económica exclusiva, ocupa casi la mitad de la zona económica exclusiva de nuestro país”, dice Filmus.
El buque oceanográfico Puerto Deseado, perteneciente al CONICET y operado por la Armada Argentina, navega entre las olas del Atlántico Sur en una de las misiones que se hicieron para determinar los límites de la plataforma continental.
El buque oceanográfico Puerto Deseado, perteneciente al CONICET y operado por la Armada Argentina, navega entre las olas del Atlántico Sur en una de las misiones que se hicieron para determinar los límites de la plataforma continental.
En este punto, hay que aclarar que la Comisión de Límites de la Plataforma continental, la instancia que depende del marco regulatorio que estableció la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, analizó la extensión de la plataforma continental Argentina, pero no se pronunció sobre los reclamos de plataforma continental alrededor de las islas del Atlántico Sur que están en disputa entre la Argentina y Reino Unido. Los dos países presentaron su pedido de incorporación de esta zona como plataforma continental. Pero no se le reconoció el espacio ni a los argentinos ni los británicos, lo que al mismo tiempo reconoce la existencia de una disputa. Esa comisión tampoco se pronunció sobre la Antártida, donde numerosos estados reclaman soberanía y en algunos casos con mapas superpuestos, como ocurre con la Argentina, el Reino Unido y Chile.
Frida Armas Pfirter, la coordinadora de la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA), explicó que «la prolongación natural del territorio de un Estado bajo el mar es la plataforma continental”. «Desde el principio de la evolución del derecho del Mar, la Argentina y otros países llamados “marginalistas” -porque queríamos que el margen del continente perteneciera a los Estados– decíamos que el Estado tenía derechos y soberanía sobre esa zona bajo el agua y, sobre todo, sobre los recursos de esa zona». Argentina creó su Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental en el año 1997.
Nuevo Mapa de la Argentina 2/3
Desde entonces, se trabajó de manera continua para establecer los nuevos límites que incorporarían la plataforma. El trabajo final del Estado argentino se presentó el 21 de abril de 2009. Para entonces, Argentina había realizado cinco campañas en el mar buscando datos para demostrar sus límites externos. En ellas participaron oceanógrafos, geólogos, geofísicos, cartógrafos, geodestas, expertos en información geográfica, abogados y expertos en derecho internacional.
Campañas oceanográficas
El mar territorial del Estado argentino, explican Filmus y Armas, llega desde la costa hasta las 12 millas marinas, poco más de 22 kilómetros. Es una zona donde no pueden volar aviones sin permiso del Estado y donde los buques, deben hacer “paso inocente”, es decir que sólo pueden navegar sin detenerse. Allí hay soberanía total con la excepción de esos derechos que hay que darle a los otros Estados. Más allá de esas 12 millas ya no es territorio del Estado, pero el Estado conserva algunos derechos. En lo que hace a los recursos, empieza la llamada Zona Económica Exclusiva, que se extiende desde que termina el mar territorial hasta las 200 millas, unos 370 kilómetros desde la costa.
Nuevo Mapa de la Argentina 3/3
La Argentina tiene derechos de soberanía para la exploración y la explotación de los recursos naturales comprendidos en el lecho marino y el subsuelo de las áreas submarinas que se extienden más allá de su mar territorial y en la «prolongación natural de su territorio», según informa la letra oficial. Cuando los Estados demuestran que «la prolongación natural de su territorio» se extiende hasta más allá de las 200 millas marinas, por ejemplo, en los lugares en los que el fondo es plano y el mar va haciéndose más profundo de a poco, pueden poner el límite exterior de su plataforma continental en lo que técnicamente se denomina el “borde exterior del margen continental”. El 11 de marzo de 2016, la Comisión de Límites de la Plataforma Continental (CLPC) de las Naciones Unidas adoptó las recomendaciones sobre la presentación del límite exterior de la plataforma continental argentina. Fue un momento de alta trascendencia histórica. Los funcionarios de Mauricio Macri lo festejaron como un logro del Estado argentino, pero esa definición nunca se trató en el Congreso para incorporarla a la legislación local.
Los científicos que participaron de las misiones del buque oceanográfico Puerto Deseado, perteneciente al CONICET y operado por la Armada Argentina, que se hicieron para determinar los límites de la plataforma continental.
Los científicos que participaron de las misiones del buque oceanográfico Puerto Deseado, perteneciente al CONICET y operado por la Armada Argentina, que se hicieron para determinar los límites de la plataforma continental.
La prolongación natural del territorio del Estado fue reconocida de acuerdo a lo establecido en la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Con las misiones que hicieron y mediciones y cálculos en el mar, la Argentina logró extender muchas millas su plataforma continental. “La plataforma continental argentina se extendió en algunas zonas incluso más allá de las 350 millas. En el área del Golfo San Jorge (entre Chubut y Santa Cruz), que es una zona en donde el lecho marino es bastante llano, la Comisión que funciona en Naciones Unidas aceptó que el límite llegue hasta las 369,70 millas”, reveló Armas, para dar una dimensión del tamaño de la aventura que comenzó en las olas del mar helado y terminará en los cuadernos de las escuelas.

El Fondo Nacional de la Defensa ya es ley

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Finalmente el FONDEF, Fondo Nacional de la Defensa –impulsado originalmente por el ministro Agustín Rossi– recibió sanción por parte del Senado. Si bien todavía falta la promulgación, el FONDEF corre ya a partir de los ingresos corrientes que perciba el Estado Nacional. Los fondos implicarán un apoyo importante de financiamiento para los proyectos relacionados a la órbita de la Defensa Nacional, y están destinados a una optimización del estado del instrumento militar.

La sesión especial de ayer en el Senado incluyó el proyecto tratado el lunes en la reunión entre las comisiones de Defensa Nacional y Presupuesto y Hacienda, luego de dudas sobre los tiempos para hacerlos ingresar dentro del proyecto de Presupuesto Nacional. A partir de esto, y atento a lo que reza el presupuesto dentro de los apartados en materia de Defensa, los porcentajes comenzarán a regir a partir del próximo ejercicio anual.

Con una aprobación otorgada sólo por el sector del oficialismo, dado el retiro de los sectores de la oposición debido a otros temas de agenda legislativa, el FONDEF finaliza su derrotero comenzado en las ultimas sesiones parlamentarias de noviembre pasado.

Recordemos que el Proyecto de Presupuesto Nacional para el año 2021 ya incluye una mención al FONDEF. En el texto del presupuesto se dice que «en materia de defensa, se avanzará en la creación del Fondo Nacional de Defensa (FONDEF), que destinará el 0.4% de los ingresos corrientes del Sector Público Nacional del 2021 a financiar el proceso de reequipamiento de las Fuerzas Armadas.

Esta acción favorecerá la sustitución de importaciones, el desarrollo de proveedores, el armado de cadenas productivas de valor agregado y la inserción internacional de la producción local de bienes y servicios orientados a la defensa. Así también, promoverá la innovación productiva, inclusiva y sustentable, por medio de un mayor escalonamiento tecnológico y del impulso de la inversión en investigación y desarrollo, tanto en el sector público como privado.»

El FONDEF estima una una masa destinada a la inversión en el ámbito de la Defensa Nacional de unos 1700 millones de dólares en escenarios positivos de la economía para los próximos años y de manera plurianual. Los fondos surgirán de los ingresos corrientes del Estado Nacional a razón de distintos porcentajes anuales: en una primera instancia se prevé la asignación de 0.5% de estos ingresos, para anualmente hacerlos crecer hasta un 0.8%. Constituido el FONDEF, se busca apuntalar proyectos de inversión que recuperen capacidades del instrumento militar y potencien clústeres relacionados a la ciencia y tecnología de la Defensa Nacional. Desde AgendAR sólo queremos agregar que ésta puede ser la oportunidad de reconstruir una industria para la defensa -como la que representaron en su momento las siglas ARS, CINAR, FM con sus 19 plantas de producción, y la vieja Fábrica Militar de Aviones, hoy FAdeA. Aquella fue una industria de industrias. No se trataba únicamente de tener destructores, cañones, fabricación y mantenimiento de vehículos de transporte y combate terrestre y aéreo, y de un autoabastecimiento total en armamento liviano. Además de ser garante de una capacidad de defensa nacional incluso en conflictos largos y de desgaste, en la paz nuestra industria de defensa generaba decenas de miles de puestos de trabajo calificado directos, centenares de miles de indirectos, y aseguraba la provisión local de insumos y servicios de alta calidad para otras producciones locales en manos privadas, desde la construcción hasta la química, desde la ferroviaria hasta la siderúrgica, desde la electromecánica a la computacional. La industria argentina de defensa, hasta bien entrados los ’70, fue la más dinámica de la región, y también una consecuencia deliberada, aunque no inevitable, del sistema educativo público nacional, el otro gran orgullo argentino en el subcontinente. Por algo ambos decayeron en forma conjunta. Por algo, ambos deben ser revitalizados. La de Defensa es la industria que en todos los países serios genera e incorpora tecnología nueva a la producción. Es la punta de lanza que abre paso a casi toda otra industria nacional.

El discurso del presidente Fernández en la Asamblea (virtual) de las Naciones Unidas. Video

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Alberto Fernández tuvo ayer su primera experiencia presidencial en Naciones Unidas. El mensaje del presidente argentino compartió la primera jornada con los de Donald Trump, Jair Bolsonaro, Sebastián Piñera, Iván Duque, Hassan Rouhani y Vladimir Putin, entre otros mandatarios.
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Esta participación virtual que tuvo cada presidente con discursos que fueron enviados de antemano y emitidos como “falso vivo” con la presentación dentro del recinto por parte de cada representante ante el organismo, distó de la sal esencial que tienen estas cumbres en Nueva York. De todas formas el Presidente dio su mensaje con definiciones ríspidas para la Argentina, como en los temas del combate al terrorismo o el pedido de reformas a la ONU.
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El presidente reclamó: “A 26 años del atentado a la sede de la AMIA quiero continuar la política iniciada en este ámbito en 2003 y requerir a las autoridades de la República Islámica de Irán que cooperen con las autoridades judiciales argentinas para avanzar en la investigación de dicho atentado”, dijo ayer. Y lanzó un pedido directo: “También solicitamos a la comunidad internacional cumplimentar las solicitudes contenidas en las cédulas rojas de Interpol ante la eventual presencia de un imputado en sus territorios, algo que Argentina jamás dejó de reclamar”.