Durísimo. Variación del PBI, 2do trimestre 2020 vs 2do trimestre 2019:
— Daniel Schteingart (@danyscht) September 22, 2020
?? +3,1%
?? -2,8%
?? -5,3%
?? -5,6%
?? -6,3%
?? -7,7%
?? -9,1%
?? -10,1%
?? -11,3%
?? -11,4%
?? -13,7%
?? -15,5%
?? -17,7%
?? -18,7%
?? -18,9%
?? -19,1%
?? -21,7%
?? -22,1%
?? -23,5%
?? -23,5%
?? -30,2%
El Producto Bruto cae en todo el mundo al llegar la pandemia. Aparentemente, hay una excepción
El futuro de las energías renovables en Argentina
EOLICA
De todos los tipos de energías limpias, la principal proveedora de electricidad es la eólica, que ese día representó al 70,89% del total abastecido, con 2051,67 megawatts/hora (MWh).Luego le siguieron la solar, con 18,95% del total y 548,53 MWh; la hidráulica, con 6,29% y 182 MWh, y bioenergías, con 3,86% y 111,8 MWh. Las energías renovables tienen prioridad de despacho; es decir, toda la electricidad que generan entra al sistema y abastece la demanda de forma automática. El resto de la generación necesaria se complementa con la energía térmica, la hidroeléctrica no renovable (por alguna causa, las centrales «hidro» de más de 50 MW instalados no figuran por ley como renovables) y la nuclear (que puede reciclar su combustible y no emite C02, pero la ley actual tampoco la considera renovable). Al día de hoy hay 146 proyectos de energía renovable habilitados comercialmente, que tienen una potencia instalada de 3383 MW. De ese total, en los últimos cuatro años se inauguraron 89 proyectos por 2534 MW, que fueron impulsados por el nuevo marco regulatorio Mater (el mercado mayorista donde operan los grandes usuarios) y el programa Renovar. Aún con todos los proyectos nuevos, la generación promedio de energía eléctrica representa un 11% del total de la demanda. Esto es mucho mayor a los menos de 2% que representaba hasta julio de 2018 y al 8% con el que cerró 2019, aunque está por debajo del 12% que se tendría que haber alcanzado el año pasado, según las metas impuestas en la ley 27.191 de energías renovables, aprobada por unanimidad en 2015. El objetivo final es llegar a 20% para 2025. Del total de proyectos renovables, 46 son parques eólicos, que tienen una capacidad instalada de 2205 MW y 31 son solares, con 461 MW. Con respecto de la energía hidráulica, la ley de fomento nacional para el uso de fuentes renovables incluye solo a los proyectos de centrales hidroeléctricas de hasta 50 MW, por lo cual no se toman en cuenta en los registros de renovables las grandes represas como Yacyretá o El Chocón. Este año se habilitaron comercialmente 22 proyectos nuevos, que tienen una capacidad instalada de 734,8 MW. La última gran incorporación que está en período de pruebas es el parque solar Cauchari, en Jujuy, que tiene una capacidad de 300 MW. También entraron en funcionamiento grandes parques eólicos como Vientos Neuquinos, de la generadora estadounidense AES, y Vientos la Genoveva, de Central Puerto. En contraste a todas las inauguraciones de parques renovables de los últimos meses, la realidad del sector es pesimista cuando se mira a futuro. Desde la escalada del dólar que comenzó en marzo de 2018, y continúa, el inicio de nuevos proyectos se fue ralentizando cada vez más. Esto sucede en buena medida, porque máquinas como las eólicas tienen un alto consumo de repuestos, y dado que estos son tan importados como las propias turbinas, se pagan en dólares. No sería la primera vez que la imposibilidad de mantenimiento paraliza parques eólicos durante años y décadas. Ya sucedió, pasados los ’90, con el primero de cierta dimensión, el de la ciudad de Comodoro Rivadavia, hecho con molinos daneses en tiempos de la convertibilidad peso/dólar. Al igual que todas las industrias energéticas, el sector de renovables se caracteriza por ser capital intensivo y, por lo general, al financiamiento hay que buscarlo en el exterior. Con las sucesivas devaluaciones que tuvo la moneda en los últimos dos años, el aumento de la tasa de interés para créditos en la Argentina y las actuales restricciones al comercio exterior, la construcción de nuevos parques se hizo cuesta arriba. Las cosas podrían haber sido distintas si se hubiera obligado a las proveedoras de tecnología eólica a fabricar en el país, como se hizo en Brasil. Allí el 100% de cualquiera de los generadores Vestas desplegados en los enormes parques locales es de manufactura brasileña. Aquí se permitió la libre importación de equipos enteros sin un centavo de trabajo local, instalaciones descomunales en las que la Argentina pone sólo el viento, la prioridad de despacho eléctrico sobre cualquier otro tipo de centrales aunque tengan producto más barato en el mercado spot, desgravaciones impositivas, precios sostén garantizados a dos décadas al kilovatio/hora, garantías de todo tipo y libertad de repatriación de ganancias. Seguir una política «más brasileña» habría sido un modo de ligar el precio de los equipos y repuestos no sólo al dólar, sino al consumo local de energía y al valor de la hora de trabajo en Argentina, y no en Dinamarca. «La gran discusión que hay que dar es qué se hará con esos proyectos que no se llevarán a cabo por falta de financiamiento, que representan 2000 MW. Cada uno de ellos fue asignado con una capacidad de transporte, que es el gran cuello de botella. Mientras que no se den de baja, no se van a poder reasignar nuevos proyectos, porque tienen que tener asegurado que se pueda evacuar la energía», explicó Gustavo Castagnino, director de asuntos corporativos de Genneia, la empresa que tiene siete parques eólicos y uno solar en funcionamiento, y está por terminar de construir tres más.El «Libro Blanco de la Defensa del Brasil» – La mirada desde Brasilia
ooooo
«Los Libros Blancos para la Defensa son una medida de transparencia y fomento de la confianza que nacieron en América del Sur por iniciativa de la Comisión de Seguridad Hemisférica de la Organización de Estados Americanos. Sin embargo, raramente han contenido información considerada relevante desde elpunto de vista militar o diplomático, al tener un enfoque primordialmente de política interna. El nuevo Libro Blanco de la Defensa del Brasil parece ser una excepción a esa práctica: aborda cuestiones sensibles para la seguridad regional y admite que el país se prepara para la eventualidad de crisis agudas en América del Sur. Según el documento, América Latina dejó de ser una zona libre de conflictos bélicos. El Libro Blanco reconoce una variedad de hipótesis de conflicto y, en ese contexto, destaca que las fuerzas armadas de Brasil (las más numerosas de América del Sur) se orientan para responder a las distintas alternativas. Es de presumir que las recientes adquisiciones de armas convencionales respaldan esa visión. De hecho el aumento del presupuesto militar (según el SIPRI – Stockholm International Peace Research Institute) es el 51% del total del gasto militar de América del Sur) y la variedad de compras de armamento. tanto como la producción doméstica, pondría en evidencia que Brasil incluso se prepararía para escenarios más amplios que los que define el Libro Blanco. Es el caso, por ejemplo, de los aviones de combate de última generación y de la flota de cinco submarinos incluyendo uno a propulsión nuclear. La anticipada producción de elementos combustibles del submarino, con una planta de uranio enriquecido gerenciada por la Armada, sería otro dato en ese sentido. Aunque Venezuela es el único país nombrado en el documento, ciertos conceptos tienen alcance geopolítico y permitirían interpretar objetivos militares más ambiciosos. La defensa delAmazonas Continental, por ejemplo, ya presupone una zona geográfica que comparte con varios países. En otro objetivo, la defensa de la Amazonia Azul ocurre básicamente lo mismo, al afirmar interés sobre una presencia oceánica que trasciende su zona económica exclusiva. De hecho, la armada del Brasil ya es hoy la más relevante entre los países sudamericanos. Cuenta también con un buque oceanográfico de apoyo a la Base Comandante Ferraz en la Antártida, en sintonía con planes relativos al Atlántico Sur. El panorama que describe el Libro Blanco plantea un futuro de eventual complejidad política para América Latina, incluso en lo que hace a reequilibrios geopolíticos. Esas circunstancias, de confirmarse, suelen generar procesos de rearme regional que sería oportuno prevenir con la debida anticipación. El Mercosur, que ha afirmado que la paz constituye un elemento esencial para la continuidad y desarrollo del proceso de integración, ha dado testimonios en ese sentido en materia de armas de destrucción masiva. Otro ejemplo es el ABACC entre Argentina y Brasil en lo relativo al control y contabilidad del material nuclear. Aunque América del Sur es la macroregión del mundo con el menor índice de conflictos armados interestatales, el proceso de integración del Cono Sur debería fortalecer el concepto de defensa colectiva, renovar y actualizar medidas de fomento de la confianza en lo relativo a armas convencionales y contribuir a adoptar acuerdos diplomáticos para robustecer la estabilidad estratégica regional. Es de esperar que la vocación de paz siga prevaleciendo en toda América Latina y el Caribe.»Datos oficiales: en el 2° trimestre del año, la caída de la actividad llevó el desempleo al 13,1%
El gobierno aprobó el ATP 6 para ayudar a las empresas a pagar los salarios de septiembre
Ahora 36: créditos para comprar electrodomésticos en 36 cuotas con tasa fija del 15%
Mendoza tendrá un plan de testeos masivos para detectar Covid-19
El nuevo mapa de la Argentina
ooooo
«Una larga aventura marina de la Argentina en varios capítulos terminó en las últimas semanas con un hecho histórico. No fue estrictamente un viaje como los que recrean las novelas o las películas por el Océano Atlántico sur, el mar que bordea a la Argentina, donde hay una enorme riqueza pesquera y una pintoresca fauna de leones, lobos, elefantes marinos, pingüinos y ballenas. Pero sí involucra directamente a ese mar y a su llamada plataforma continental -que es la prolongación natural del territorio del Estado bajo las aguas- donde se esconden minerales, petróleo, gas y recursos vivos como las especies sedentarias que viven en las piedras y en la arena. Esta aventura, como rara vez ocurre en el país, es la saga de una política de Estado que caminó por encima de los gobiernos de turno. Empezó en los años ochenta del siglo pasado y siguió con varios hitos ocurridos en 1997, 2009, 2016 y 2020. El resultado es que la Argentina tiene un nuevo mapa geográfico que incluye a su plataforma continental, un logro enmarcado en la normativa internacional que contempla la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Mar (CONVEMAR). A partir de ahora, ese nuevo mapa estará incluido en toda la cartografía oficial, que se utiliza en colegios e instituciones públicas.


El Fondo Nacional de la Defensa ya es ley
La sesión especial de ayer en el Senado incluyó el proyecto tratado el lunes en la reunión entre las comisiones de Defensa Nacional y Presupuesto y Hacienda, luego de dudas sobre los tiempos para hacerlos ingresar dentro del proyecto de Presupuesto Nacional. A partir de esto, y atento a lo que reza el presupuesto dentro de los apartados en materia de Defensa, los porcentajes comenzarán a regir a partir del próximo ejercicio anual.
Con una aprobación otorgada sólo por el sector del oficialismo, dado el retiro de los sectores de la oposición debido a otros temas de agenda legislativa, el FONDEF finaliza su derrotero comenzado en las ultimas sesiones parlamentarias de noviembre pasado.
Recordemos que el Proyecto de Presupuesto Nacional para el año 2021 ya incluye una mención al FONDEF. En el texto del presupuesto se dice que «en materia de defensa, se avanzará en la creación del Fondo Nacional de Defensa (FONDEF), que destinará el 0.4% de los ingresos corrientes del Sector Público Nacional del 2021 a financiar el proceso de reequipamiento de las Fuerzas Armadas.
Esta acción favorecerá la sustitución de importaciones, el desarrollo de proveedores, el armado de cadenas productivas de valor agregado y la inserción internacional de la producción local de bienes y servicios orientados a la defensa. Así también, promoverá la innovación productiva, inclusiva y sustentable, por medio de un mayor escalonamiento tecnológico y del impulso de la inversión en investigación y desarrollo, tanto en el sector público como privado.»
El FONDEF estima una una masa destinada a la inversión en el ámbito de la Defensa Nacional de unos 1700 millones de dólares en escenarios positivos de la economía para los próximos años y de manera plurianual. Los fondos surgirán de los ingresos corrientes del Estado Nacional a razón de distintos porcentajes anuales: en una primera instancia se prevé la asignación de 0.5% de estos ingresos, para anualmente hacerlos crecer hasta un 0.8%. Constituido el FONDEF, se busca apuntalar proyectos de inversión que recuperen capacidades del instrumento militar y potencien clústeres relacionados a la ciencia y tecnología de la Defensa Nacional. Desde AgendAR sólo queremos agregar que ésta puede ser la oportunidad de reconstruir una industria para la defensa -como la que representaron en su momento las siglas ARS, CINAR, FM con sus 19 plantas de producción, y la vieja Fábrica Militar de Aviones, hoy FAdeA. Aquella fue una industria de industrias. No se trataba únicamente de tener destructores, cañones, fabricación y mantenimiento de vehículos de transporte y combate terrestre y aéreo, y de un autoabastecimiento total en armamento liviano. Además de ser garante de una capacidad de defensa nacional incluso en conflictos largos y de desgaste, en la paz nuestra industria de defensa generaba decenas de miles de puestos de trabajo calificado directos, centenares de miles de indirectos, y aseguraba la provisión local de insumos y servicios de alta calidad para otras producciones locales en manos privadas, desde la construcción hasta la química, desde la ferroviaria hasta la siderúrgica, desde la electromecánica a la computacional. La industria argentina de defensa, hasta bien entrados los ’70, fue la más dinámica de la región, y también una consecuencia deliberada, aunque no inevitable, del sistema educativo público nacional, el otro gran orgullo argentino en el subcontinente. Por algo ambos decayeron en forma conjunta. Por algo, ambos deben ser revitalizados. La de Defensa es la industria que en todos los países serios genera e incorpora tecnología nueva a la producción. Es la punta de lanza que abre paso a casi toda otra industria nacional.




