Llaman a voluntarios para el estudio de fase III de una vacuna china contra el coronavirus

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La Fundación Huésped anunció ayer lunes que comienza el reclutamiento de personas dispuestas a participar del estudio de fase III de una de las vacunas candidatas contra el coronavirus desarrollada en China y basada en virus inactivado. Es el segundo ensayo clínico, luego del de la vacuna de Pfizer y BioNTech, que se pone en marcha en la Argentina en etapas finales previas a su aprobación. «Lo que estamos haciendo desde la Fundación es coordinar el desarrollo de este estudio que va a incluir 3.000 voluntarios. Se trata de una vacuna de virus inactivado, lo que la hace completamente libre de riesgo«, explicó el infectólogo Pedro Cahn, director de Fundación Huésped. Cahn describió que «las vacunas inactivadas utilizan una versión muerta del germen. Hay otros ejemplos de este tipo como la de la gripe, la de la hepatitis A, la polio y la de la rabia, por lo cual ya sabemos que es imposible contraer la enfermedad a partir de la vacuna». Se trata de la vacuna desarrollada por el CNBG (China National Biotech Group) afiliado al China National Pharmaceutical Group (Sinopharm) en colaboración con el BIBP (Instituto de productos Biológicos de Beijing). El estudio, que fue aprobado ya por ANMAT, será aleatorizado (recibir la vacuna o el placebo dependerá del azar), de doble enmascaramiento (ni la persona voluntaria ni el equipo investigador saben si recibió la vacuna o el placebo, una sustancia inerte), en grupos paralelos para evaluar la inmunogenicidad (la capacidad de activar el sistema inmune) y la seguridad. En los estudios de fase I y II más de 800 personas voluntarias recibieron esta vacuna con buenos resultados preliminares y sin efectos adversos serios. Además, en simultáneo con el estudio que llevará adelante Huésped, la vacuna se encuentra cursando distintos estudios clínicos multicéntricos internacionales en Emiratos Árabes Unidos (45.000), Bahrain (6.000), Perú (6.000), Marruecos, Pakistán, Serbia y Jordania. «Por otra parte, en China la vacuna tiene ya una autorización provisoria. Han sido vacunadas más de 300 mil personas con buenos resultados, al menos en cuanto a la tolerabilidad», explicó Cahn. El estudio en la Argentina, que será llevado adelante en tres de los centros de Vacunar y es patrocinado por los Laboratorios Elea-Phoenix, durará 12 meses e incluirá 3.000 personas voluntarias, mayores de 18 años, «que por su historia clínica y examen físico tengan un buen estado de salud y sean elegibles, tengan menos de 65 años y no estén gestando». «Participar de un ensayo clínico es un derecho, no una obligación. Nadie tiene que participar si no quiere ni sentirse obligado. Es una forma de colaborar para que podamos terminar más rápido con la pandemia», sostuvo Cahn. El BIBP es un instituto precalificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y es el principal fabricante de vacunas de China y el único Instituto que cuenta con la aprobación regulatoria de Bioseguridad Nivel III para la fabricación de vacunas a base de cultivo de virus, según informó Fundación Huésped. La entidad recordó que «la participación es voluntaria, gratuita y no remunerada». «Ninguna persona voluntaria recibirá un pago por participar ni tampoco incurrirá en gastos», por lo que «está previsto que se provea movilidad y/o que se reintegre el costo del traslado hasta el centro de vacunación, si fuera necesario». Si durante el tiempo que dura el ensayo clínico, la persona quiere recibir otra vacuna candidata podrá hacerlo sin inconveniente pero debe notificarlo y se retirará del estudio. Como se dijo, se trata del segundo ensayo clínico de fase III que se pone en marcha en el país; el de la vacuna de Pfizer/BioNTech se está llevando adelante en el Hospital Militar con el grupo de investigación dirigido por Fernando Polack. Finalmente, Cahn adelantó que Fundación Huésped también tiene planificado participar de estudios para la vacuna candidata de Janssen (la división farmacéutica de Johnson & Johnson), y otra vacuna desarrollada en China, ambas basadas en adenovirus. Quienes quieran participar pueden inscribirse ingresando aquí.

Las inversiones chinas en el rubro Energía en la Argentina

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En los últimos años la Argentina ha sido uno de los países del mundo con peor performance en cuanto a  inversiones extranjeras. En 2019 recibió apenas u$s 6.500 millones, un 10% de lo que recibe Brasil, y muy por debajo de Colombia y Chile. Hasta el año pasado el stock de Inversiones Extranjeras Directas (IED) acumuló u$s 65.000 millones, el mismo nivel del año 2000. Sin embargo, tras el arreglo de la deuda con los acreedores externos y a pesar del difícil contexto económico interno del país y con la pandemia de fondo, las inversiones chinas en energía argentina no detienen su marcha. En San Juan la compañía china Shandong Gold, propietaria del 50% de la operación en la mina Veladero junto a la canadiense Barrick Gold, comprometió u$s 145,5 millones para extender la vida útil del yacimiento hasta 2030, lo cual permitirá recuperar 1,2 millones de onzas de oro. En 2017 los chinos adquirieron la mitad de Veladero por u$s 960 millones. Antes de la pandemia, Shandong Gold tenía previsto crear 1.100 empleos y en sus planes también asoma comparar Pascua Lama a la Barrick. En Jujuy Ganfeng Lithium desembolsó u$s 160 millones a Lithium Americas, con sede en Vancouver, por el 50% del proyecto de litio Caucharí-Olaroz, actualmente en construcción. La empresa china acordó un cronograma de financiamiento, que incluye una inversión de hasta u$s400 millones. En La Rioja la londinense ECR Minerals vendió su filial argentina Ochre Mining a la china Hanaq Argentina, que también se especializa en litio, pero que al mismo tiempo controla el proyecto de oro Sierra de Las Minas. China Metallurgical Corp. busca reactivar el depósito de mineral de hierro Sierra Grande, en Río Negro, y el proyecto de cobre Campana Mahuida, en la provincia de Neuquén. En Entre Ríos la Corporación Nacional de Importación y Exportación Técnica de China (CNTIC) lleva adelante una inversión de u$s 200 millones para construir 50 km de gasoductos, una línea de alta tensión de 132 kw y una extensión de fibra óptica, que permitirán concluir el cierre energético del norte entrerriano. Sergio Spadone tiene 53 años y vivió los últimos 14 en China. Trabajó en Beijing y Shanghai. Hoy es director ejecutivo de la Cámara Argentino-China, ya que su padre Carlos Spadone, a los 83 años, se mantiene a resguardo por el coronavirus. “Ojo, no está retirado, me llama cinco veces por día”, aclara. Para el mayor de los cinco hermanos Spadone, la iniciativa del gobierno chino es invertir en el exterior en cuestiones estratégicas: la seguridad alimentaria y algunos recursos básicos, como la energía. “La Argentina tendría que ver cómo desarrolla su relación con China a la par de cómo la desarrolla con Estados Unidos. Americanos y chinos se están disputando un liderazgo mundial en muchos sectores estratégicos, que tiene que ver con las tecnologías, las telecomunicaciones, el 5G, en cuestiones en que China le compite de igual a igual a Estados Unidos. Nadie te puede decir nada por estar trabajando con una potencia que en cinco años va a ser la número 1, pero hay que buscar un equilibrio”, recomendó Spadone. El analista internacional Patricio Giusto posee un Master en Estudios Chinos y es profesor visitante en la Universidad de Zhejiang. “La presencia china en materia de inversiones en la Argentina no es algo novedoso, ya tenemos más de dos décadas de fuertes inversiones infraestructura, y uno de los mayores intereses de China en América Latina es infraestructura energética. La mayor inversión que han hecho es en la red eléctrica de San Pablo. En la Argentina, son las represas de Santa Cruz”, expresó el director del Observatorio Sino-Argentino. Giusto se refirió al complejo hidroeléctrico Cóndor Cliff y La Barrancosa -rebautizadas nuevamente Néstor Kirchner y Jorge Cepernic-, que construyen China Gezhouba Group Corporation (CGGC), Hidrocuyo y Electroingeniería sobre el río Santa Cruz, en la estepa patagónica. El proyecto costará u$s 4.730 millones y el 85% de ese monto será financiamiento chino. Luego del rediseño, que implicó un achicamiento de la inversión de u$s 1.300 millones, y tras la parálisis de las obras durante la gestión de Macri, ahora se retomó la actividad. Hasta ahora se avanzó un 15% del master plan. Ambas represas generarán 1.310 MW, lo que representará el 3% de la energía disponible a nivel nacional, con un pico máximo del 10%. “Es una obra emblemática porque China le había puesto una cláusula cross default, que significaba que si no avanzaba se paraban las otras inversiones, como los ferrocarriles o minería. Eso te da la pauta que la inversión energética es central para ellos”, destacó Giusto. Según el profesor de “China Contemporánea” de la UCA, para los chinos son estratégicas las energías renovables. “Es el sector que más le interesa desarrollar en los próximos años. Los panales solares instalados en Jujuy son de los mejores del mundo, más eficientes y más baratos. Y ellos tiene interés que cada vez más países los compren. Y lo mismo ocurre con los molinos de vientos, que ya están exportando”, sostuvo. PowerChina es el contratista más grande de energía renovable del país, con una cartera de proyectos valuados en más de u$s 1.500 millones. PowerChina desarrolla el Parque Fotovoltaico de Caucharí de Jujuy, parques eólicos en Chubut y La Rioja, proyectos solares en Salta y Córdoba, y dos megaobras hidroeléctricas: el dique El Tambolar de San Juan y Portezuelo del Viento en Mendoza. La experiencia de Spadone en el Oriente lejano le permite tener otra óptica de la situación. “La energía es un negocio netamente financiero. Si los chinos producen gas, energía solar o eólica en el país, no se la pueden llevar, es un negocio de venta de equipos y de renta financiera, o de las dos cosas juntas. Por un lado, un banco chino, con la renta financiera y por otro, un productor de paneles solares o generadores eólicos que vende equipamiento. Es un excelente negocio porque cobran de inmediato”, soltó el experto dirigente empresario. En materia nuclear, se analiza con la China National Nuclear Corporation la construcción de una nueva central nuclear en la localidad de Lima, partido de Zárate, que significaría sumar 1.200 megavatios, para abastecer de energía a 11 millones de argentinos. Los reactores Hualong ONE duran 60 años de generación continua de energía. (Sobre este tema se ha publicado mucho en AgendAR…) Las empresas argenchinas En este marco, los especialistas opinaron sobre del modelo de asociación de empresas argenchinas. “Es una muy buen idea, es una excelente idea de internacionalizar empresas argentinas, de recibir inversión”, señaló Elizondo. “Muchas veces las firmas locales no reciben porque no tienen financiamiento ni atributos, y es una oportunidad de modernización de las empresas argentinas. Esto sucede en varias partes del mundo”, añadió. Spadone coincidió. “Es el modelo ideal, con ese modelo China está donde está. Que se asocie un inversor chino con un argentino es lo recomendable desde lo empresario, el tema es encontrar alguien de confianza. Es el negocio ideal. El tema es que los chinos lo entiendan así”. Giusto se paró en la vereda opuesta. “Nunca me gustó, no tanto por la naturaleza del modelo, sino por la cultura empresarial argentina. Cuando se adoptó la asociación se hizo capitalismo de amigos, se sobredimensionan las obras. Me gustaría que sean empresas privadas que vienen y el Estado las regula como corresponde. En los consorcios con los chinos a veces terminan en licitaciones poco transparentes. El interés primordial de los chinos no es integrar un consorcio sino hacer la inversión. En otros países vemos que son muy flexibles para adaptarse a los marcos legales de cada país. En competencias libres, suelen ganar”. Petróleo y gas: En el rubro hidrocarburos Sinopec (con Oxy Argentina) opera yacimientos en Santa Cruz, Chubut y Mendoza. Panamerican Energy, de British Petroleum y Bridas, que a su vez está integrada por el grupo Bulgheroni y la china CNOOC, fracturan en Vaca Muerta. En Mendoza la petrolera Petro AP anunció una inversión de u$s500 millones durante los próximos cinco años en Malargüe. En la provincia cuyana YPF y Sinopec tiene acuerdos de operación hasta 2027. “Vaca Muerta es tan grande que pueden invertir los chinos, europeos y americanos, es la segunda reserva de gas y la cuarta de petróleo no convencional, hay espacio para todos. Mi preocupación es que hace 10 años que hablamos de Vaca Muerta y el mundo va a ir a la sustitución de energías fósiles por las limpias, y la productividad de estos proyectos va a caer”, alertó Elizondo. En el sector remarcan que las petroleras chinas no tienen mucha experiencia en yacimientos no convencionales y aseguran que los chinos ven en Vaca Muerta algunos riesgos que otros no. “Con el nuevo marco jurídico para Vaca Muerta, que todavía veo muy verde, no descarto que se sumen las petroleras chinas”, estimó Giusto. Pérego, miembro del CARI, recordó que el mercado petrolero es de grandes jugadores. “Con este sistema de concesiones argentinas solo entran los grandes operadores globales, por la espalda financiera que tienen. No es como en EEUU, que hay empresas chiquitas haciendo no convencional. Los chinos están interesados desarrollar proyectos en Vaca Muerta, pero como objetivo de diversificar su cartera de inversiones energéticas”, aseveró. Para el consultor de Abeceb, sería clave que la Argentina ingrese a la ecuación de seguridad energética china, como ya lo hizo con la de seguridad alimentaria. “El gran proyecto de GNL en Vaca Muerta y tener un marco regulatorio propicio es la puerta de entrada a ese juego, y que China mire con buenos ojos hacer una inversión de magnitud”, expresó Pérego. El ex subsecretario de Integración de Políticas Productivas remarcó que para lograrlo es indispensable tener volumen de exportación del producto energético, ya sea crudo o GNL, y que la Argentina sea muy competitiva en el upstream. “Como solo se genera gas para exportar a través del shale, hay que ser muy competitivo en boca pozo y en los costos de transporte (midstream), para que el barco que salga de Bahía Blanca lo haga con un contrato de mediano plazo. Por ahora se hicieron ventas spot. Pero tampoco tiene sentido que por exportar gas licuado se tenga que subsidiar con presupuesto nacional la producción para el mercado local”, analizó el consultor y ex funcionario. Según fuentes del mercado, una planta modular nueva de GNL, con capacidad para expandirla en una segunda etapa, más los gasoductos con origen en Vaca Muerta y la terminal portuaria para la carga de buques, costarían entre u$s 4.000 y u$s 6.000 millones. “Hoy el mercado del gas es regional, donde hay gasoductos. El proyecto GNL te da la posibilidad de exportar gas, y aunque es un proyecto muy grande en términos de inversión, los chinos ya demostraron interés en hacerlo. Seguramente habrá que poner un marco regulatorio que diga que somos parte de la seguridad energética china”, concluyó.

Una observación de AgendAR:

En este repaso de la impresionante cantidad y diversidad de las inversiones chinas en energía en nuestro país, se percibe también el interés de empresarios y consultores locales por formar parte de este desarrollo, cada uno aportando su mirada y su agenda. Nos parece necesario, y urgente, que el gobierno desarrolle una política energética nacional. Que no puede ser la inspiración de un funcionario, sino discutida en el Congreso y en la sociedad.
Parque Foltovoltaico en Caucharí, Jujuy

ATP5: se subsidiará hasta el 100% de los créditos a empresas que contraten personal

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El Gobierno reintegrará el 100% de los créditos a tasa subsidiada a aquellas empresas que perciban beneficios del Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) y que contraten personal en los próximos doce meses. Se trata de la quinta etapa de esta política lanzada para sostener la actividad durante la pandemia. El Ministerio de Desarrollo Productivo dio a conocer los detalles del Crédito a Tasa Subsidiada Convertible para aquellas firmas cuya variación de la facturación nominal de julio haya estado entre 0% y 40%, que contará con garantía del FOGAR, y una tasa del 15%, con tres meses de gracia, a ser devuelto en 12 cuotas. Las empresas que cumplan con las metas de empleo y con el repago del crédito, recibirán un reintegro total o parcial del beneficio por parte del Ministerio de Desarrollo Productivo (vía el FONDEP). “El ATP es una herramienta que ha sido fundamental para sostener el empleo. En Argentina tuvimos una caída del empleo que fue menor a la de Brasil o Chile, por citar algunos ejemplos. Vemos que muchas empresas han logrado en poco tiempo volver a producir, a recuperar facturación, y el ATP fue un puente importante”, aseguró el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. Las metas de empleo serán trimestrales e implicarán una comparación contra un mismo período de 2019 ó 2020. Esas exigencias serán menores y los beneficios más importantes para las empresas más chicas, mientras que a mayor número de empleados se incrementan los requisitos.

Cinco tendencias que la pandemia aceleró en nuestras grandes ciudades

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Compartimos esta columna de Lucía Bellocchio, Directora de la Diplomatura en Smart Cities, Escuela de Política y Gobierno de la Universidad Austral. «A medida que, alrededor del mundo, las ciudades salen de la cuarentena asoma una “nueva normalidad” caracterizada por algunas tendencias acentuadas por la pandemia que obligan a delinear facetas del paisaje urbano. ◆ Teletrabajo. Si bien antes de la llegada de la pandemia ya se hablaba del impacto de la tecnología en el trabajo y el futuro del empleo, en muchos lugares todavía parecía algo lejano. Con el COVID 19, y de forma casi involuntaria, llegó el famoso home oficce y las reuniones virtuales se han transformado en algo más que cotidiano. En este contexto, el teletrabajo les ha permitido a empresas y organizaciones seguir trabajando y, a su vez, garantizar la salud y la seguridad de sus empleados, demostrándonos que ya no hay necesidad de estar en la cocina todo el tiempo y que podemos ser igual o más productivos sin salir de nuestros hogares. Ahora, la pregunta inevitable es: ¿esta tendencia llegó para quedarse?, ¿cómo podrá repercutir en el futuro post coronavirus? Si bien empresas como Google ya informaron a sus empleados que se mantendrán trabajando desde casa hasta julio de 2021, creo que la respuesta variará bastante según el nivel de desarrollo y cultura de los países, así como la capacidad de preparación e infraestructura digital para hacer de ello una realidad sostenible en el tiempo. A su vez, parece que la pandemia hace que las empresas comiencen a evaluar la eficacia de cambiar al trabajo a distancia, la posibilidad de solucionar problemas de seguridad de sus datos y equiparse con la infraestructura necesaria para ello. ◆ Micromovilidad. La utilización de motos, scooters, bicicletas, monopatines, segways y bicis eléctricas, una tendencia que ya se percibía en los últimos años en las principales ciudades del mundo, se acentuó con la pandemia y emerge hoy como parte de la nueva normalidad. Conforme una reciente encuesta de Adecco, casi la mitad de los trabajadores argentinos (46,74%) evitará el uso de los medios de transporte público cuando pueda retomar sus rutinas laborales. A raíz de ello, varias urbes se rediseñan pensando en lo que vendrá: en ciudades como Nueva York, Vancouver o París se están planificando cientos de kilómetros de nuevas rutas ciclistas, en Perú se anunciaron carriles exclusivos para transporte no motorizado, en Bogotá, que desde que ingresó en cuarentena experimentó un 85% de reducción de la movilidad urbana, celebran la implementación de más de 100 kilómetros nuevas ciclorrutas y en Buenos Aires analizan la concesión de microcréditos para la compra de bicicletas en los sectores de menos recursos. La adopción de este tipo de movilidad estará determinada, en gran medida, por decisiones más individuales, como evitar el contacto con otros, pero que a su vez son menos costosas, más conscientes, más ágiles y más sustentables. Es probable entonces que, a medida que los ciudadanos se vinculen con este tipo de alternativas de micromovilidad, no quieran volver al transporte público o vuelvan solamente algunos días, en algunas situaciones o para determinados trayectos. La adopción de esta tendencia implica un uso más racional de los recursos y el espacio y obliga a repensar espacios urbanos, empezando, por ejemplo, por crear las mejores condiciones para los usuarios de este tipo de movilidad. ◆ Valorización de espacios verdes. A raíz de la cuarentena obligatoria que establecieron muchas ciudades, varias familias decidieron irse de grandes urbes hacia lugares con más espacio, en contacto con la naturaleza y alejadas del ruido. Así arriba una nueva tendencia, con gran potencialidad de quedarse luego de la pandemia, caracterizada por la búsqueda de más verde. En Capital Federal esta tendencia se manifestó ya las primeras semanas de confinamiento, cuando las familias buscaron alquilar casas fuera de la Ciudad para refugiarse mientras duraban las medidas de aislamiento social, preventivo y obligatorio. A medida que estas tendencias se extendieron y fueron experimentando este estilo de vida, muchas personas ya están pensando en mantenerlo una vez que la pandemia pase. En este sentido, hay quienes ya se refieren a este fenómeno como la tercera ola de migración. ◆ Telemedicina. Ante el riesgo de saturación de servicios públicos y privados de salud, en la mayoría de las ciudades las aplicaciones móviles se han convertido en una herramienta de monitorización, seguimiento y control de la pandemia, desembarcando así una nueva tendencia: la telemedicina. Con anterioridad a la pandemia, ya se percibía esta tendencia en América del Norte, Europa y Oceanía. En Latinoamérica, la aplicación de tecnologías en el campo de la medicina era un rubro que aún no se había explotado lo suficiente, sino que tan solo se percibía una incipiente aplicación en consultas que implicaban la recepción de resultados. Una vez más, la pandemia dejó en evidencia sus potencialidades. Así fue que, en los últimos seis meses, en todo el mundo han surgido estas aplicaciones móviles, tanto a nivel estatal como de iniciativa privada, cuyo principal objetivo es la atención temprana a través del autodiagnóstico. Muchas de ellas, incluso, tienen un seguimiento a través de un contacto telefónico desde algún organismo estatal. Por medio de la geolocalización, estas apps, además, han servido para elaborar mapas de calor, permitiendo saber la incidencia de la pandemia por zonas y los distintos niveles de riesgo por área. ◆ Educación. Otra tendencia que llegó de forma obligada fue el e-learning. En muchos casos, las tecnologías han permitido continuar con las clases y procesos de educación en varios niveles, así como de capacitación –congresos y workshops–. Si bien ante el intempestivo cierre de escuelas el COVID-19 ha representado una amenaza para el avance de la educación por falta de accesos, también ha planteado una disrupción sin precedentes en el formato en el que aprendemos. Para dar continuidad a las clases, se ha optado por el paso de la educación presencial a la virtual. Esta situación ha tenido un impacto directo en plataformas de e-learning como EdX y Coursera, que a raíz de la pandemia han visto incrementado el número de usuarios en más de un 520% en comparación con el año pasado, así como en la implementación de diversas tecnologías de aprendizaje en escuelas y universidades. Y aunque la urgencia de la alfabetización digital y la falta de infraestructura digital han quedado en evidencia en muchas ciudades, la situación nos obliga a pensar de qué modo preferiremos aprender en la pospandemia y qué impacto tendrá esta tendencia en el corto y mediano plazo. Quizá la respuesta esté en la combinación de ambos: es posible aprender online pero como personas también necesitamos de ese contacto con el otro. En EE.UU. ya muchas universidades como Stanford y Berkeley han anunciado que el inicio de las clases será totalmente remoto (para Berkeley) y parcialmente remoto (para Stanford). En este sentido, empresas como Google consideran los cursos online ya no como un complemento de las carreras de grado, sino como alternativa a la universidad. Lo que viene ¿Se imaginan una ciudad inteligente en la que las cámaras de seguridad midan la temperatura de las personas o que su celular se convierta en un telepase para subir al tren o entrar a un bar o supermercado? Esto ya es una realidad en la nueva normalidad pospandemia de Wuhan, ciudad china origen del Covid-19. La pandemia nos obliga como humanidad a seguir viviendo en un mundo que ha cambiado y donde todo indica que por un tiempo el distanciamiento social será norma. Estas cinco tendencias son un ejemplo de ello y tienen una correlación directa, pues si las ciudades nos ofrecen la infraestructura para aprender, trabajar y realizar consultas.

Cuarentena: ¿»Botón rojo» sí o no? Una discusión unitaria en un país federal

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Desde el comienzo de la pandemia, en AgendAR hemos tratado de enfocarla como lo que es: una catástrofe sanitaria, sobre la que los expertos en la materia todavía conocen poco -aunque bastante más que hace 9 meses. Sus consejos deben ser tomados en cuenta por encima de las medias verdades y delirios que circulan con tanta facilidad en la sociedad moderna. De la misma forma que procedemos cuando consultamos a un médico sobre una dolencia personal. Como la pandemia es una catástrofe de la sociedad, también debemos escuchar a economistas, científicos sociales y psicólogos. Teniendo presente que tampoco ellos son infalibles, claro. Repetimos estas obviedades porque en Argentina -como era muy previsible en este tiempo- la discusión se ha politizado. Muchos de los partidarios del gobierno actual le están reclamando endurecer las medidas de aislamiento. «Un regreso a la Fase 1», como se intentó en julio en el Área Metropolitana, pero esta vez obligando a los renuentes a cumplirla. No se cuestionan si es posible o hasta qué punto, ni se debaten las medidas concretas. Se ve al cumplimiento como una actitud moral, de valorizar al vida humana sobre todo, y se cuestiona en voz baja al gobierno porque no se apura a imponerlo. Los opositores al gobierno no se oponen abiertamente a la cuarentena, salvo grupos delirantes sin organicidad reconocida. Pero cuestionan todas las medidas, e insinúan que el gobierno las usa para imponer un nefasto plan autoritario. Los medios masivos de ese lado de la «grieta» -el sector más importante del arco opositor- insisten constantemente en las fallas de la cuarentena, el perjuicio que causa a la economía, y hasta la depresión y la carga emocional que provoca (la anomia y el aislamiento en la sociedad urbana moderna han desaparecido como tema). No vamos a aparentar una «neutralidad» absurda: volvemos a insistir en AgendAR que -hasta que se disponga de vacunas confiables, en algunos meses, con suerte- el recurso primitivo de la cuarentena, el «distanciamiento social»- es el único que permite aminorar los contagios. Pero, como dijimos desde el comienzo, no hay ni puede haber cuarentena perfecta en ningún país. El gobierno lo reconoció desde el comienzo: las personas que trabajan en la producción de alimentos, de combustibles, de medicamentos, todas las actividades rurales, el transporte de cargas. Los heroicos trabajadores de la salud, las fuerzas de seguridad para hacer cumplir las normas… Todos ellos debían ser exceptuados y lo fueron. Pero son humanos, y también se contagian y contagian. Juegan también por supuesto, para no «quedarse en casa» la necesidad de muchos, la irresponsabilidad de otros, y hasta -señala un psicólogo- la negación. Los 2 primeros factores juegan más fuerte a medida que pasan los meses. Haga lo que haga el gobierno nacional. ¿Entonces, por encima de todo el ruido político, ¿transitaremos el camino de los países europeos más poblados, España, Francia, Italia, Gran Bretaña: cuarentenas, aperturas parciales, rebrotes, cierres también parciales de algunas actividades? Sí, con una diferencia que tiene que ver con que la Argentina es un país extenso y diverso. Para precisar, recurrimos al artículo de uno de los periodistas que escribe con seriedad y con datos estadísticos sobre el tema, Pablo Sigal, que reúne los datos de los últimos tres meses. Hemos procurado minimizar el sesgo «clarinista», y se agrega al pie de la nota una opinión personal de este editor.

A. B. F.

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«El Interior, la Ciudad, y el Gran Buenos Aires. Un análisis de las curvas de los tres territorios desde comienzos de junio hasta el presente. (N. de la R.: el «Interior» es como los medios que se dirigen principalmente al público porteño denominan al territorio de la República Argentina que no es el AMBA, la «Ciudad» es la Capital Federal, o Ciudad Autónoma. El Gran Buenos Aires tiene una identidad muy fuerte, aunque comprende sectores tan diversos como Las Horquetas en San Isidro y González Catán en La Matanza. En el texto se desliza una confusión entre el GBA y la provincia de Buenos Aires, que lo incluye) Si uno supusiera que la cantidad de casos debería representar la población de cada territorio, el país hoy tendría una alteración en ese sentido. En realidad, pesa más la densidad poblacional que la cantidad de habitantes. En la Ciudad vive el 6,51 por ciento de los argentinos y tiene el 22 por ciento de los contagiados. En la provincia de Buenos Aires vive el 16,6 por ciento de la población nacional y hoy tiene el 62 por ciento de los contagiados. Mientras que en el resto del país habita el 58,5 por ciento de la gente y el 16 por ciento de los Covid positivos. La «coparticipación» del coronavirus se muestra claramente desbalanceada. Pero… el mapa en este presente pre primaveral indica que la Ciudad representa el 22 por ciento de los casos de todo el país, mientras que el interior acapara el 16 por ciento. Un mes antes, la primera se llevaba el 31 por ciento y el conjunto de las provincias, el 9 por ciento. Este “desparramo” del Covid es la nacionalización de la pandemia, que durante los primeros meses se había concentrado en el AMBA. La provincia de Buenos Aires, por su parte, mantiene su cuota de representación sin grandes variaciones. Tanto a principios de septiembre como a comienzos de agosto se anotó y se anota entre el 60 y el 62 por ciento de los contagios. Llama la atención, cuando se lo observa, el derrotero que han tenido las curvas de estos tres territorios. Al hacer un análisis desde junio, se puede ver que desde el primer día de ese mes hasta el 1° de julio, la provincia de Buenos Aires aumentó sus contagios un 442 por ciento. El mes siguiente trepó 254 por ciento. Y de agosto a septiembre, el 135 por ciento. Hay un freno más leve que el de la Ciudad, y con ese impulso se va acercando al pico. En el caso, de la Ciudad, la suba fue del 229 por ciento de junio a julio y del 117 por ciento de julio a agosto. En el último mes el escalón bajó al 64 por ciento. En el Interior, en cambio, esa variación fue de menor a mayor en el mismo periodo: 112 por ciento de junio a julio, 197 por ciento de julio a agosto y 314 por ciento de agosto a septiembre. Tanto está creciendo el número de contagiados en el Interior (sobre todo en Jujuy, Santa Fe, Córdoba y Mendoza) que la totalidad de casos en la suma de las provincias se acerca aceleradamente al saldo de la Ciudad. Sucederá más temprano que tarde, por la gran diferencia de velocidad que han alcanzado las curvas. Según Daniel Gervini, profesor en el Departamento de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos, “la curva de casos diarios en la Ciudad de Buenos Aires está amesetada desde principios de agosto”. Y agrega un dato: “La novedad ahora es que la curva de muertes diarias también se amesetó. Esto es importante porque confirma el amesetamiento; los casos confirmados por tests siempre subestiman la cantidad real de contagiados, pero los muertos están generalmente bien contados”. Sobre el advenimiento del pico, hace una aclaración: “Muchos creen que es el fin de la epidemia. En realidad, el pico es el máximo de casos diarios, pero después del pico los casos diarios empiezan a descender lentamente o incluso se amesetan por un tiempo, como en la ciudad de Buenos Aires. Por eso, el pico es el medio de la epidemia, no el final”. El camino es largo y, huérfanos de vacuna, aún queda mucho camino por recorrer: “Después del pico hay más o menos la misma cantidad de casos que antes del pico. Por eso, si en el Conurbano ocurre cuando haya 400.000 casos como estamos previendo, para el final de la pandemia a fines de noviembre va a haber un total de 800.000 casos acumulados». A esto hay que sumarle los aproximadamente 200.000 casos previstos para la Capital, por lo que «para fines de noviembre va a haber aproximadamente 1.000.000 de casos acumulados sólo en el área metropolitana de Buenos Aires», agrega Gervini. Si la tasa de mortalidad actual de aproximadamente el 2 por ciento se sostiene en el tiempo (de esto depende mucho la posibilidad de respuesta de los hospitales), eso significaría unos 20.000 muertos para el momento en que la curva termine de descender. A nivel global, la novedad de las últimas horas es que India le pisa los talones a Brasil en cantidad de contagiados (la diferencia es de poco más de 3.000 casos) para ubicarse en el segundo lugar del ránking. Aunque por ahora tiene casi la mitad de muertes. Estados Unidos permanece en la cima. Argentina continúa en el décimo puesto y se acerca a España, que está en el noveno. Es probable que en pocos días lo sobrepase, aunque los rebrotes en el país europeo pueden demorar ese movimiento y darle un respiro a nuestro país en su espiral ascendente en el concierto mundial.»

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Me parece inevitable -no ideal, ni siquiera conveniente, pero inevitable- que las decisiones para minimizar contagios se tomen cada vez más a nivel provincial, y aún local. Ya está pasando. Hay una diferencia importante en la realidad nuestra, y la de esos otros países federales extensos en nuestro continente, EE.UU., México y Brasil. Donde las «cuarentenas», uso de barbijos, etc.,… se decidieron en forma local En esos países sus respectivos presidentes no impulsaron medidas de aislamiento estricto desde el comienzo de la pandemia, y en el nuestro sí. Creo que esa decisión de Alberto Fernández sirvió para retrasar algunos meses el aluvión de contagios, y preparar mejor nuestro sistema salud. Lo que se puede mejorar en algunos meses, que no es mucho. Quienes sobrevivamos, deberemos agradecérselo.

6 frigoríficos con casos de COVID decidieron dejar de exportar a China, preventivamente

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Los casos de frigoríficos cuyos operarios sufrieron casos de Covid-19 estos meses de emergencia no han sido tantos en al Argentina como en otros países. En esas ocasiones, las plantas afectadas aplicaron los protocolos pertinentes, extremaron los cuidados y pudieron seguir operando. Se sabe y lo repite la comunidad científica internacional que el virus no se transmite a través de los alimentos. De todos modos, no han sido gratuitos estos casos. Seis plantas que estaban habilitadas para exportar a China han resuelto suspender sus envíos hacia ese país, el principal comprador de carne argentina, a fin de evitar eventuales sanciones posteriores. Es que China se ha puesto muy exigente y requiere una suerte de certificado a las cargas que llegan a sus puertos. Algo así como un “certificado Covid free” que hasta ahora no existía y que los países exportadores no consideran necesario. Las plantas que dejarán de exportar a ese país hasta que se resuelta el asunto son seis hasta el momento y se dedican a todos los rubros. Según se pudo saber de fuentes de la industria, las autoexcluidas son Alimentaria La Pompeya (cerdos), Avícola Capitan Sarmiento (Granja Tres Arroyos, avícola), Wade (la ex Cresta Roja, ahora en manos de Tres Arroyos), Alibue (otra avícola de General Rodríguez), Prosavic (otra avícola de Moreno) y Runfo (bovinos). Además hay dos frigoríficos de bovinos suspendidos. Son Frimsa y el Frigorífico Rioplatense. La situación no debería pasar a mayores, según explicaron desde el SENASA. “Hay solamente dos frigoríficos suspendidos, y hoy se sumaron seis autoexcluidos transitoriamente. Esto se hace a modo preventivo y de común acuerdo con el sector, justamente para preservar un mercado tan importante como el chino”. La Argentina tiene 96 plantas habilitadas para exportar a China. Es decir que la suspensión temporal alcanza a menos del 10% de las plantas. “Estos casos son frigoríficos en el que hubo algún caso de Covid entre sus empleados. Fueron autoexcluídos por 10 días transitoriamente, hasta poder monitorear y fortalecer los procesos”, explicaron desde el organismo sanitario. El caso es que hoy existe una alta dependencia de ese mercado. En enero, casi el 70% de la carne exportada fue a China.

El costo psicológico de la pandemia para el personal de salud. Qué puede hacerse

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Investigadores del Conicet registran la evolución de los equipos médicos de todo el país. Y diseñan intervenciones para contener el daño.

«Estaba pensando en hablar con algún psicólogo porque vengo cargada, con muchas ganas de llorar», contó textualmente hace unas semanas, una bioquímica que hace guardias en un hospital público de Santa Fe. Ese es apenas un testimonio entre decenas de casos e historias similares que un grupo de investigadores del Conicet está recopilando para estudiar el bienestar psicológico en la salud.

Ese equipo está, desde marzo, realizando encuestas de seguimiento del estado mental de personal de salud de toda la Argentina. Y utilizan esos datos para poner a punto un Plan de Contigencia Psico-Social que ayude a mitigar el creciente estado de estrés y burn-out que hoy afrontan médicos, enfermeros, camilleros, administrativos y el resto de los integrantes de los equipos sanitarios.

«Desde hace muchos años conocemos los efectos psicológicos negativos que causan las pandemias. Y también sabemos que el personal de salud conforma un grupo de riesgo especialmente afectado en este tipo de bienestar», dijo la psicología María Cristina Richaud, investigadora del Conicet y coordinadora del grupo «GPS Salud» que viene trabajando estas temáticas desde hace años. Richaud contó que, al principio de la pandemia, e intuyendo lo que podría pasar en base a investigaciones sobre otras epidemias regionales, armaron un cuestionario online específico, que ya registra más de 2500 encuestas, y que propone una batería de preguntas anónimas. Con las respuestas podemos determinar índices de ansiedad, depresión, trastornos de sueño, estrategias de afrontamiento y muchos otros parámetros vinculados a este malestar». Algunas de las conclusiones del grupo sobre los sentimientos del equipo de salud son drásticas:
  • La preocupación por contagiar a sus seres queridos: hoy el 90% de los encuestado coincide con ese sentimiento.
  • La percepción sobre el empeoramiento paulatino del clima laboral cotidiano está en crecimiento: actualmente el 84,5% de los encuestados reporta eso.
  • Indicadores de depresión como «Cansancio» pasó del 34% (medido en abril) al actual 58% que se identifica con esa expresión.
  • El 79% afirma que «el cansancio» interfiere en su trabajo de atención médica.
Según contó esta profesional, recurrieron a metodologías y tablas homologadas para registrar diversos parámetros ligados al estado de ánimo. «Usamos una escala reconocida internacionalmente y que va de 0 a 4. En esa tabla en épocas normales el índice de «depresión» de la media de una población es de 1,4. Pero hoy, en los equipos de salud de Argentina ese índice ya trepa al 2,5. Es alto. Así y todo hay países como México (2,7) y Chile (2,9) que están peor. Y otros que registran algo mejor, como Uruguay y Paraguay». En otras partes del estudio resaltan otros datos complejos. «Hicimos varias preguntas sobre calidad del sueño y encontramos que el 61% respondió que tiene dificultades para dormirse. También el 59.4% afirmó encontrar complejo permanecer dormido. El 55% considera que la falta de sueño interfiere con su trabajo y 6 de cada 10 manifiestan  preocupación por su dificultades para descansar». Mes a mes. «En general, con los valores de malestar psicológico registramos que, con el paso del tiempo, casi todas las variables van empeorando», explicó la psicóloga Belén Mesurado, profesora de la Universidad Austral. Y agregó que: «todos los parámetros relevantes del estudio nos indican que crecen sus preocupaciones y explican que estemos registrando en general mayores niveles de ansiedad y de depresión en este grupo». Un punto interesante que destacó esta investigadora del Conicet es que «encontramos que las mujeres están teniendo valores de malestar psicológico significativamente mayores que los varones. Una posible explicación de este dato es que, aunque la mujeres tengan más resiliencia, también se ha comprado su mayor empatía ante el dolor ajeno y su mejor posibilidad de expresarlo. En definitiva es posible que haya una mezcla: las mujeres que integran los equipos de salud tienen un mayor nivel de depresión y ansiedad y también pueden expresar mejor esta situación mental». «Tengo miedo a contagiarme y que me tengan que intubar. Y, lógicamente, temor a la muerte». Eso escribió en una encuesta un clínico que trabaja en un hospital de CABA y para el PAMI. Este temor puntual común que todos sufren se agrava con el paso de las semanas. «Analizando la situación y los niveles de exposición creemos que el paso del tiempo aporta su efecto», explicó Richaud. «Y consideramos que, cuando finalmente pase la pandemia, pueden continuar los problemas psicológicos y habrá muchas situaciones de estrés postraumático. Es algo que ya hemos visto, por ejemplo, en ex-combatientes de Malvinas que seguían mostrando consecuencias y malestar mental veinte años después de terminada la guerra. Por eso tenemos que actuar en forma planificada, con intervenciones que sirvan para que el estrés generado por la pandemia no se cronifique». Plan piloto Usando las conclusiones del estudio el grupo GPS propuso una serie de intervenciones específicas para contener el malestar médico entre los profesionales del hospital Garrahan. Richaud contó que «trabajando con psicólogos expertos en catástrofes armamos un plan de contigencia psico-social. Sumamos estrategias y técnicas contener estas situaciones. Hablamos con los directivos, los jefes de servicios y personal administrativo para resolver temas menores como facilitar la llegada, el estacionamiento o la salida del hospital y también conseguir la cobertura de comidas para los «franqueros». Además se armaron diversos talleres virtuales para hablar sobre las mejores estrategias de afrontamiento para manejar el temor, el estrés y las preocupaciones diarias y que sepan también donde y como buscar apoyo psicológico. También se dieron clases de relajación y de estiramiento». Según Mesurado, «hicimos ese trabajo durante cuatro semanas y luego evaluamos los resultados de las intervenciones. Encontramos que casi todos los valores de la encuesta de bienestar psicológico en el hospital mejoraron, incluyendo los índices de depresión, de ansiedad y de calidad de sueño. También los integrantes de los equipos de salud del Garrahan afirmaron haber reducido su tasa de automedicación y de consumo de alcohol».

Enrique Garabetyan

El gobernador del Chaco decretó la vuelta a Fase 1 en algunas localidades

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Anoche, poco antes de las 20, mediante el decreto provincial 1070/2020, el gobernador Jorge Capitanich dispuso el aislamiento social preventivo y obligatorio estricto hasta el domingo 20 en General Pinedo, suspendiendo las medidas implementadas en el marco del plan de desescalada. En esta línea, el Ejecutivo provincial adelantó que se monitorea «muy de cerca» la situación de Charata y especialmente de Sáenz Peña, y no descartó que eventualmente, «si en las próximas 48 a 72 horas no se observa un mejoramiento de los indicadores, se evaluará tomar una medida similar a la de Pinedo».

El plan espacial Nacional de la CONAE

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«Tras el lanzamiento exitoso del 1B, se completó la misión Saocom (el 1A había despegado en octubre de 2018) y los satélites de observación de bandera ya conquistaron el espacio. A éstos, deben sumarse los Arsat, geoestacionarios y dedicados a las telecomunicaciones (el I y el II, colocados en órbita en 2014 y 2015, y el Arsat III interrumpido durante la administración macrista), el Sabia-Mar (que se dedicará a la prospección oceánica) y el Satélite Latinoamericano de Meteorología. Roberto Salvarezza, ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación afirma: “Con el gobierno de Alberto Fernández hemos girado 180 grados y recuperado el propósito de que la ciencia sea una de las herramientas para construir futuro. El gobierno actual está decidido a marchar en esa dirección. Más allá de todas las dificultades económicas que tengamos la decisión política es fundamental”. La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) es la agencia espacial argentina, un organismo descentralizado que depende del MinCyT y tiene el objetivo de proponer y ejecutar un Plan Espacial Nacional. Se trata de un Plan Estratégico para las actividades espaciales, una política de Estado de altísima prioridad, cuyos ejes fundamentales son la observación de la Tierra, la exploración y la utilización pacífica del espacio ultraterrestre, así como también los desarrollos tecnológicos para uso espacial. El propósito, en este sentido, es generar información oportuna sobre el territorio continental y marítimo, para beneficio del país y de la región. Contar con más datos también es una manera de entrenarse en el ejercicio de la soberanía. Bajo esta premisa, habrá Saocom para rato. “Tendremos una nueva generación de satélites Saocom, todavía mejores que los que ya construimos. Queremos seguir manteniendo toda nuestra capacidad en lo que se refiere a satélites de radar, por eso ya hemos firmado con Italia una carta de intención para un nuevo acuerdo y crear una otra constelación. Ya estamos trabajando en el diseño conceptual de los nuevos”, anuncia Raúl Kulichevsky, director ejecutivo y técnico en Conae. La misión Saocom forma parte de un programa más ambicioso: el Sistema Ítalo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (Siasge) es el fruto de la cooperación entre Conae y ASI de Italia. Ambas naciones asumieron el compromiso de conformar una constelación de seis satélites y por intermedio del 1B (complementario al 1A lanzado en octubre de 2018) logró completarse. En el futuro cercano podría concretarse el Siasge II y una nueva alianza con el socio europeo para la fabricación una serie adicional de satélites. “En este momento, el Plan Espacial debe ser ajustado. Hay que elaborarlo con nuevos horizontes y en eso, precisamente, están trabajando desde la Conae. Ahora debemos pensar en cómo seguirá todo lo nuevo vinculado a Saocom y concentrar el trabajo en otras iniciativas de envergadura como Sabia-Mar”, señala Salvarezza. El Sabia-Mar es un satélite de observación del océano, cuya ingeniería ya está en proceso y para el que se inició la compra de insumos extranjeros. Tiene fondos presupuestarios asignados que deberán ser aprobados por el Congreso de cara al 2021 y se proyecta su lanzamiento hacia 2023. El conocimiento del Mar Argentino es clave; el gobierno de Alberto Fernández lo tiene muy en claro, ya que en junio pasado relanzó el Programa Pampa Azul, también suspendido durante la gestión macrista. Al respecto, Kulichevsky apunta: “Sabia-Mar es un proyecto satelital que nosotros ya tenemos bastante avanzado. Prácticamente hemos recorrido la mitad del trabajo, hemos realizado la ingeniería de detalle y dentro de poco empezaremos a construir el modelo para evaluar los distintos instrumentos”. A diferencia de la Misión Saocom –satélites de observación– los Arsat pertenecen a otra familia tecnológica: son geoestacionarios («fijos» sobre una ubicación en la Tierra), se ubican a una órbita mucho más alta y son útiles para las telecomunicaciones. “El Arsat debía construirse en los últimos años, porque nuestro país contaba con una banda de frecuencia que debía ocupar, a riesgo de perderla. Macri decidió en primera instancia que el proyecto lo terminará una compañía estadounidense. Luego, por las críticas, la iniciativa no prosperó y todo quedó inconcluso”, narra el ministro. Y continúa: “Ahora Arsat III, que depende directamente de Jefatura de Gabinete, acordó junto a Invap para continuar su desarrollo con la expectativa de ser lanzado en 2023”. Además del Sabia-Mar y de retomar la serie Arsat, hay otros objetivos en la mira. “Estamos muy interesados en conseguir que el Banco Interamericano de Desarrollo financie el Satélite Latinoamericano de Meteorología, en el marco de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños). Es un proyecto muy interesante porque si bien es de alcance regional, será nuestro país el que se encargue de la fabricación del satélite. Nuestra nación es la más capacitada en el rubro”, dice el ministro. De concretarse esta iniciativa significaría una muy buena noticia para el desarrollo espacial local porque, al fabricarse en el territorio, el crédito otorgado por la Celac también sería administrado en el país. Más allá de las misiones satelitales, el Plan también incluye el desarrollo de la capacidad de lanzamiento. La referencia, desde aquí, es para la producción de lanzadores autóctonos como el Tronador. Desde este punto de vista, afirma Kulichevsky: “Buscamos fabricar nuestros propios vehículos lanzadores porque ello nos permitirá un mejor acceso al espacio. En tres años nos gustaría contar con la capacidad de poder lanzar nuestros satélites y de servir de referencia para las naciones latinoamericanas que busquen usar las instalaciones argentinas para los propios. Para ello avanzamos en Tronador que podrá poner en órbita satélites de 600 o 700 kilos”, hace un pausa y expresa con orgullo: “Estamos en el club privilegiado de países que pueden diseñar sus propios satélites, si también los podemos lanzar sería un lujo”. “Hoy en día dependemos de lanzadores extranjeros como los de Space-X, o bien, del acuerdo con algún socio europeo. El Tronador fue congelado durante el macrismo y no se siguió avanzando en las siguientes etapas previstas. La idea nuestra es que volvamos a poner en marcha el programa de acceso al espacio”, explica Salvarezza. Con un lanzador propio, Argentina no tendría la necesidad de esperar las órdenes de empresas foráneas. Un caso ilustrativo fue el del Saocom 1-B, que fue pospuesto en diversas ocasiones porque la empresa que lidera el magnate Elon Musk tenía otras prioridades. “La demora con el Saocom y los cambios de fecha se debieron a que el área en la que actúa Space-X es de dominio de la Fuerza Área de EstadosUnidos. Como tenían un satélite propio que poner en órbita, retrasaron todo porque temían que el Saocom explotara y complicara su misión. Con un lanzador autóctono, nos evitamos éstos problemas y dejamos de depender de lo que digan otros”, plantea Salvarezza. En este marco de desarrollos científicos y tecnológicos autóctonos, el rol estatal resulta fundamental. Las políticas de Estado deben prolongarse más allá de los gobiernos y los poderes de turno. ¿Por qué? Porque el área de CyT requiere de planificación y presupuesto sostenido para poder rendir sus frutos. Con el área espacial ocurre lo mismo: para citar un caso, la Misión Saocom fue incluida en el plan estratégico de 1994 y comenzó a ser craneada de manera programática por los expertos de Conae, Invap, universidades nacionales y compañía en 2007. Tarda en llegar pero cuando llega realmente causa orgullo.» Un apunte menor de AgendAR: Pablo Esteban, en este excelente resumen, está contribuyendo sin querer a la leyenda urbana según la cual los SAOCOM empezaron a construirse en 2007. Se empezaron a diseñar en 2000, y eso se demuestra por sus baterías de níquel-cadmio, en aquel momento «state of the art». En 2007 habría cargado baterías de litio y sería un satélite más liviano pero de mayor capacidad eléctrica. Lo realmente importante es que la CONAE confirma que proyectan seguir con los satélites radar en banda L, e Italia también. Lo mismo para los planes de continuar con el Tronador.

Empresas argentinas intentarán producir un millón de test rápidos para COVID-19 ´por mes

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Hasta hoy, los testeos de coronavirus se destinan, con altísima prioridad, a los sospechosos de contagio. Hay privados que los ofrecen, pero son caros y no se los estimula: consumen los escasos recursos del sistema de salud. Buscando ampliar la capacidad de respuesta ante la pandemia, y explotar todo el potencial de la tecnología argentina, la empresa NEOKIT y el Laboratorio Pablo Cassará – junto a Y-TEC, sellaron un acuerdo de colaboración. NEOKIT es la empresa argentina creada por investigadores e investigadoras del CONICET en el Instituto de Ciencia y Tecnología César Milstein. El laboratorio Pablo Cassará es una empresa familiar de capitales argentinos fundada en 1948. Y-TEC es la compañía de tecnología formada por el CONICET e YPF Tras lograr la autorización de los test “NEOKIT-COVID 19” en el ANMAT comenzaron un acelerado proceso de escalado industrial y la validación de campo que culmina con el anuncio de la producción y comercialización masiva de un millón de test por mes que será destinado a cubrir ampliamente la demanda prioritaria del Sistema Público de Salud, y abastecer los requerimientos crecientes del sector privado local y la exportación. El acuerdo celebrado establece el abastecimiento prioritario al Sistema Público de Salud en cantidad suficiente y precio diferenciado, y la reinversión por parte de Y-TEC de toda ganancia que obtenga por ventas públicas en investigación científica que impulse la aplicación de esta tecnología en ámbitos similares con impacto social. Con más de 400.000 test producidos y un amplio uso en los principales hospitales y centros de salud públicos del AMBA, NEOKIT-COVID 19 ha tenido una rápida aceptación por parte de la comunidad médica por su alta confiabilidad, facilidad de uso y rapidez de diagnóstico y menor costo. La tecnología ha demostrado una sensibilidad del 95%, un excelente resultado obtenido en una extensa validación de campo, que incluyó la contrastación del test con la tecnología Rt-PCR en más de 560 muestras en 11 centros de salud de referencia. NEOKIT e Y-TEC ya están brindando un amplio soporte al Sistema Público de Salud, cubriendo todas las necesidades presentadas por las autoridades de las distintas jurisdicciones provinciales. La demanda del sector privado se encuentra en plena expansión por el creciente número de empresas que retoman actividades con estrictos protocolos. A fin de ampliar la capacidad de prestación de la red de centros de diagnóstico y hospitales privados, NEOKIT e Y-TEC ya han iniciado una amplia campaña de contacto y presentación del producto, brindando asistencia técnica directa a los prestadores para la incorporación de la tecnología en sus procesos de diagnóstico.