Cómo es el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción
Como informamos ayer, el presidente Fernández dictó un decreto de necesidad y urgencia creando el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción para las empresas afectadas por el párate económico que provoca la cuarentena por el coronavirus. Para acceder al texto completo del DNU, cliquear aquí. Pero nos parece práctico reproducir el siguiente resumen.
Entre los beneficios que establece el DNU 332/2020 figuran 1) la postergación o reducción de hasta el 95% del pago de las contribuciones patronales al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA); 2) una asignación compensatoria al salario pagada por el Estado para todos los trabajadores en empresas de hasta 100 empleados; y 3) una asistencia por la emergencia sanitaria para los trabajadores en relación de dependencia del sector privado en empleadores que superen los 100 empleados a través del Programa de Recuperación Productiva (REPRO). De acuerdo con este programa las empresas que se adscriban deben comprometerse a no despedir personal y mantener la nómina total de trabajadores.
La postergación de los vencimientos para el pago de las contribuciones patronales al SIPA rige para todas las empresas, pero la reducción de hasta el 95% de las contribuciones será para empleadores que no tengan más de 60 trabajadores. Si se tienen más empleados, para gozar de este beneficio deberán promover el Procedimiento Preventivo de Crisis de Empresas.
La asignación compensatoria se determinará de acuerdo a los siguientes parámetros: Para los empleadores de hasta 25 trabajadores, un 100% del salario bruto, con un valor máximo de un salario mínimo vital y móvil vigente; para los empleadores de 26 a 60 trabajadores, un 100% del salario bruto con un valor máximo de hasta un 75% del salario mínimo, vital y móvil; y, para los empleadores de 61 a 100 trabajadores, 100% del salario bruto, con un valor máximo de hasta un 50% del SMVM.
Además de calificar por número de empleados, las empresas también tendrán que cumplir uno o más de los siguientes requisitos : que sus actividades económicas fueran afectadas de forma crítica en la zona geográfica donde se desarrollan; tener una cantidad relevante de trabajadores contagiados por el Covid 19 o que estén en aislamiento obligatorio o con dispensa laboral por estar en grupo de riesgo u obligaciones de cuidado familiar relacionadas al Covid 19; y acreditar una sustancial reducción en sus ventas con posterioridad al 20 de marzo de 2020.
En el decreto se aclara que se encuentran excluidos de los beneficios aquellos sujetos que realizan las actividades y servicios declarados esenciales -es decir, que no han sido interrumpidos por la cuarentena- y se indica que la Jefatura de Gabinete establecerá los «criterios objetivos, actividades y demás elementos que permitan determinar la asistencia a recibir por los sujetos beneficiados».
El DNU también contempla un incremento en las prestaciones económicas por desempleo a un mínimo de $ 6.000 y un máximo de $ 10.000 durante el período que establezca la Jefatura de Gabinete.
Desde la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina, ADIMRA, dijeron que están analizando el decreto, pero que es «una buena señal para las Pymes», aunque «es clave cómo se implementen los procesos administrativos para que llegue lo antes posible a las empresas con situaciones más delicadas». Uno de las trabas, según los expertos de la asociación, sería que el trámite sea a través de la plataforma de Tramitación a Distancia (TAD) que durante los últimos días estuvo caída.
En conjunto, como ya fue observado, son beneficios importantes, pero los requisitos son poco realista («acreditar una sustancial reducción en sus ventas con posterioridad al 20 de marzo», por ejemplo ¿ningún contador les dijo que los balances son anuales y las ventas se calculan por mes calendario?). Todo dependerá de la reglamentación y de la sensatez conque se implemente el programa.
ARSATinforma que debido a la cuarentena aumentó un 30% el uso de su Red Federal de Fibra Óptica
A raíz de la medida dictada por el Poder Ejecutivo de la Nación por la pandemia de coronavirus, subió de forma sideral el uso de Internet en los hogares. El teletrabajo fomentado para este período y el consumo de plataformas streaming, hizo que se incremente un 30,2% el tráfico, respecto del flujo que se registra habitualmente en nuestra red.
El tendido de más de 33.000 kilómetros de fibra tiene un carácter federal y alcanza zonas donde no llega ningún otro proveedor.
En el centro de control de la Red Federal de Fibra Óptica sus operadores trabajan 7×24. «Los grupos operativos de las distintas provincias siguen con el mantenimiento de la infraestructura de la red y estamos preparados para dar una respuesta satisfactoria a esta mayor demanda», explicaron desde la compañía.
Igualmente, recordaron una recomendación oficial: pedimos a la sociedad por el uso responsable de las redes, lo que significa, entre varios puntos, la disminución de transmisión de videos, desconectar los dispositivos que no se utilizan y evitar cargas y envíos de mails masivos.
En este sentido, por ejemplo, para evitar colapsar las redes, Netflix redujo un 25% su calidad de emisión en la Argentina a pedido de la Enacom.
No fue una conspiración. «Los estudios descartan que el COVID-19 haya sido creado en un laboratorio»
Las teorías conspirativas siempre están a la orden del día. Pero, días atrás, un artículo publicado en Nature por Kristian Andersen, biólogo computacional del Instituto de Investigaciones Scripps, de Estados Unidos, y colegas que analizaron varios trabajos científicos sobre el genoma de SARS-CoV–2 y de otros patógenos emparentados, confirmó que el agente responsable de COVID-19 no es una construcción de laboratorio o un virus manipulado a propósito.
Sobre las hipótesis del origen del nuevo coronavirus, responde Daniel Pérez, doctor en virología molecular, egresado de la Universidad Nacional de Córdoba y radicado en Estados Unidos, quien se ha especializado en las universidades de Nebraska y Maryland y en el St. Jude Children’s Research Hospital, de Memphis. Actualmente, Pérez trabaja en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Georgia, en Athens, donde enseña y estudia, entre otros temas, los cambios que permiten que el virus influenza pase de especies animales a humanos.
¿Qué se podría deducir sobre el origen del nuevo coronavirus?
Los datos sugieren un origen en alguna de las 160 especies de murciélagos de la fruta, lo cual es consistente con la noción de estos animales como un gran reservorio natural de coronavirus y otros como paramixovirus, filovirus (incluyendo el Ébola) y otros con potencial zoonótico.
¿Y se descarta que pudiera haber sido “hecho en el laboratorio”?
El análisis de secuencias genómicas hecho por los autores del artículo en Nature creo que claramente exime de esa posibilidad: la cantidad y combinación de mutaciones que muestra el SARS-CoV-2 no son posibles de crear en el laboratorio. De hecho, las mutaciones en la zona de unión al receptor humano ACE2 son de menor afinidad que las equivalentes en SARS-CoV-1, que provoca el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS), una enfermedad respiratoria contagiosa y a veces mortal que apareció por primera vez en China, en noviembre de 2002, y luego se propagó por el mundo. Si alguien hubiera querido crear el SARS-CoV-2, lo más lógico habría sido hacerlo igual al SARS-CoV-1 en una región que tiene alta afinidad para acoplarse a células humanas y eso no es así. Por otra parte, SARS-CoV-2 tiene una región de clivado en la glicoproteína S de superficie que es poco común y, a priori, no sería compatible con lo que conocíamos hasta ahora de estos virus.
Los autores del estudio también se debaten acerca de la posible existencia de un hospedador intermediario.
Así es, es un punto debatible. Los autores consideran dos hipótesis: 1) de murciélago a humanos y posterior transmisión limitada entre humanos y signos de infección poco discernibles o 2) un hospedador intermedio, el pangolín (un mamífero cubierto de escamas), que “ayudó” a que el virus mutara en una versión más agresiva al humano. O quizás una combinación de ambas opciones. Tampoco podemos descartar la posibilidad de que el virus de pangolín viene de una versión ancestral de otro de murciélagos que se transfirió a humanos y de ahí a pangolines, y que en ambas especies los virus empezaron a tomar una trayectoria evolutiva diferente.
¿Por qué es importante conocer los orígenes de una pandemia?
El monitoreo y estudio constante de los patógenos que circulan en el reino animal quizás no ayude a la prevención de una pandemia, pero nos permite entender su origen. Por ejemplo, el ancestro más cercano al SARS-CoV-2 es un virus de murciélagos RaTG13, al menos en el sector del reconocimiento de receptor, lo cual nos ayuda a entender y predecir mejor algunas de las características que hacen al SARS-CoV-2 más infeccioso a los humanos. Sin esa secuencia y las secuencias previas de tantos otros coronavirus, estaríamos a ciegas sin poder ni siquiera conjeturar en los atributos moleculares que hacen al SARS-CoV-2 un virus pandémico. Mientras más y mejor podamos caracterizar los patógenos que circulan en el reino animal, mejores equipados vamos a estar para combatir a aquellos en los que identificamos características propias de infección en humanos. Es tan importante entender aquellos que causan enfermedad en humanos como aquellos que no lo hacen.
Hasta el momento, se han reportado más de 60 virus que pueden ser transmitidos al hombre por diferentes especies de murciélagos, por lo que son considerados la mayor fuente de virus zoonóticos en el mundo.
¿Deberían impulsarse más este tipo de investigaciones a la luz de esta nueva pandemia y otras enfermedades zoonóticas?
Absolutamente. Es de suma importancia conocer con el mayor detalle posible el espectro de patógenos que circulan en animales salvajes y domésticos. Y es más importante aún mantener una visión multidimensional de los factores que contribuyen a la perpetuación de diferentes patógenos en un huésped (humano o animal). En estos momentos las tecnologías de secuenciación genómica han llegado a un punto tal que es perfectamente factible analizar el microbioma y viroma de una muestra y hasta descubrir nuevos patógenos que no nos imaginábamos que existían. Las tecnologías de secuenciación de nueva generación están revolucionando también al diagnóstico como hace 30 años lo hizo el diagnóstico molecular por PCR. Solo es cuestión de crear las condiciones para que una camada nueva de investigadores pueda tener la infraestructura y financiamiento adecuado para concretarlo.
Coronavirus en un portaaviones con 5 mil tripulantes. No es una serie de Netflix
El capitán de un portaaviones de la Armada de Estados Unidos que enfrenta un brote de coronavirus en el buque, está pidiendo autorización para aislar al grueso de sus 5.000 tripulantes en tierra, lo que sacaría al navío de circulación- para salvar vidas.
En un memorándum a los altos mandos de la Armada, el capitán del USS Theodore Roosevelt dijo que el brote de la enfermedad está avanzando y acelerándose, y dijo que aislar a todos, menos un 10% de su tripulación, es “un riesgo necesario” para frenar el brote del virus. El barco está anclado en Guam.
«No estamos en guerra. Los marineros no necesitan morir. Si no actuamos ahora estaremos fallando en cuidar adecuadamente de nuestros activos más valiosos, nuestros marineros», dijo en el memorándum el capital de la Armada Brett Crozier.
? "No estamos en guerra, los marineros no necesitan morir." El dramático mensaje el comandante de un portaaviones estadounidense con un centenar de enfermos de coronavirus. t.co/D0i04slVQ9 pic.twitter.com/J4DQOcX5rA
— EL MUNDO (@elmundoes) April 1, 2020
Alberto Fernández firmó un DNU que prohíbe despidos y suspensiones por 60 días
El presidente Alberto Fernández firmó anoche un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que prohíbe los despidos «sin justa causa y por las causales de falta o disminución de trabajo y fuerza mayor» por 60 días. La medida, además, anticipa que no se reconocerá el fin de las relaciones laborales existentes.
El Gobierno también dispuso la transferencia de 30.000 millones de pesos al Fondo de Garantías Argentino (FOGAR) «con el objeto de otorgar garantías para facilitar el acceso a préstamos para capital de trabajo, por parte de las micro, pequeñas y medianas empresas» inscriptas en el Registro Pyme del Ministerio de Desarrollo Productivo, que lidera Matías Kulfas.
La decisión de robustecer el FOGAR tiene por objetivo otorgar a los bancos las garantías para que las pymes puedan acceder a los préstamos y asegurar así el repago de los préstamos para capital de trabajo. Las garantías podrán cubrir hasta el 100% del préstamo.
Después de un día de frenéticas reuniones, la Casa Rosada informó sobre la publicación de los tres decretos cerca de las 24. Antes, el Presidente estuvo reunido con parte de su equipo, entre ellos el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, y la secretaria legal y técnica, Vilma Ibarra, entre otros, para pulir los detalles.
El decreto, que también incluyó la prórroga de la cuarentena hasta el 12 de abril, fue la respuesta del Gobierno al pedido de la CGT para evitar que la crisis del coronavirus impacte de lleno sobre el nivel de empleo y al reclamo de los empresarios pequeños y medianos.
Todavía no está determinado si habrá una segmentación de acuerdo con el tamaño de la empresa. Según un borrador que circuló por varios despachos oficiales, el Gobierno creará el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción para las empresas afectadas por el parate económico que provocó la cuarentena.
La medida está dirigida a las pymes, pero es también una muestra de autoridad luego de que Techint desvinculara a 1450 trabajadores. Las empresas que adhieran al programa se comprometen a no echar a sus empleados y deberán reincorporar a los trabajadores que fueron despedidos después del 29 de febrero.
A través de los Repro, la Anses se hará cargo del neto del salario con un máximo de un salario mínimo por cada trabajador ($16.875) de las empresas de hasta 25 trabajadores. De 26 a 60 trabajadores, cubrirá un máximo equivalente al 75% del salario por cada trabajador ($12.656) De 61 a 100 empleados, el Estado pagará el 50% del salario mínimo vital y móvil por cada trabajador; es decir, $8437,50.
El jefe del Estado les adelantó parte de su plan hoy al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y a los intendentes del conurbano, con quienes participó de una videoconferencia. La decisión responde a un pedido que realizó la central obrera. Tanto fue así que Héctor Daer, uno de los líderes de la CGT, reclamó la suspensión de los artículos 221 y 247 de la ley de contrato de trabajo (LCT), que permiten despedir por «razones de fuerza mayor». Desde la central obrera además pidieron «la conformación de un comité de crisis» .
En medio de la crisis, los empresarios le reclamaron al Gobierno financiamiento barato, alivio fiscal y mayor dirección del Estado y de la dirigencia sindical para sobrellevar un momento excepcional. Uno de los que intercambiaron mensajes con el Presidente en los últimos días fue el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Miguel Acevedo. José Urtubey, directivo de la papelera Celulosa y miembro del comité ejecutivo de la UIA, es de los que pidieron mayor financiamiento para pagar salarios y mantener las fuentes de trabajo. «Se necesita en forma prioritaria acceder a estos créditos de forma automática para el pago de salarios y para descuentos de cheques», planteó Urtubey, que emplea a 1900 personas. En sintonía con la CGT, el presidente de Aluar, Javier Madanes Quintanilla -la compañía trabaja con dotaciones mínimas en la producción de aluminio en su planta de Puerto Madryn-, pidió que se involucren todas las partes, privados, Estado y gremios, y «navegar esto de la mejor manera posible».
Pueden acceder al texto completo del DNU cliqueando aquí.
Varotto despide a Otheguy
El Dr. Conrado Varotto, que ha sido uno de los fundadores de INVAP, director ejecutivo y técnico de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), y más que cualquier otra cosa, impulsor incansable del desarrollo de la tecnología argentina y de la Argentina, envió esta carta con motivo de la muerte de Héctor Otheguy:
«Estimados amigos y amigas de CONAE, INVAP y VENG,
Posiblemente todos/as Uds. hayan tenido la oportunidad de conocer personalmente a Cacho Otheguy y si así no fuere, de haber sabido mucho sobre él, por lo que les contaron sus compañeros/as de tareas.
Hoy, tanto en los diarios como en las páginas de CONAE y de INVAP han aparecido notas sobre Cacho. Son todas hermosas, expresivas, verdaderas. Pero todas se han quedado cortas. Y es completamente comprensible. Escribir sobre la generosidad, la lealtad y la capacidad de capear tormentas de Cacho, llevaría muchas páginas y siempre el/la que las escriba va a terminar teniendo la sensación que se ha quedado corto/a.
Es exactamente lo que me ocurre a mí en estos momentos. Pero no podía dejar de expresarles a Uds. que, si bien Cacho ha emprendido el camino hacia el CREADOR, que a todos/as nos espera, nos ha dejado un legado que no podemos nunca olvidar. Cacho siempre ha confiado que nuestro querido país sería capaz de unirse más y que la Ciencia, Tecnología y la Innovación serían uno de los principales factores para su recuperación.
Por eso les insisto, no olvidemos su legado.
Que el buen Dios lo tenga en su seno.
Arrivederci Cacho
Varotto»
Argentina avanza en la producción local para tests de coronavirus
“En tiempo récord logramos producir y purificar proteínas del nuevo coronavirus que serán empleadas para producir test serológicos en Argentina”, anunció Andrea Gamarnik, jefa del Laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Instituto Leloir y una de las virólogas más prestigiosas de nuestro país.
Junto a Diego Álvarez de la Universidad de San Martín, el grupo de Gamarnik y dos laboratorios más de la FIL liderados por Marcelo Yanovsky y Julio Caramelo participan de este proyecto, en el marco de la Unidad Coronavirus Covid-19 que impulsan el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT), el CONICET y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación. ¿Qué detectan esos tests y para qué sirven? Cuando un virus infecta se desencadena una batalla entre el virus y el sistema inmune de la persona infectada. En este proceso se producen anticuerpos que ayudarán a neutralizar al virus y a eliminarlo del cuerpo. El test serológico detecta precisamente estos anticuerpos que se producen contra el coronavirus. “Si una persona tiene estos anticuerpos en la sangre quiere decir que el sistema inmune se enfrentó en algún momento a ese virus. Podremos decir con certeza que la persona está o estuvo infectada. Cuando la persona se cura sigue manteniendo esos anticuerpos en la sangre. Por esto el test en desarrollo nos permitirá saber en toda una población cuáles personas estuvieron en contacto con el virus, incluso aquellas personas que han transitado una infección asintomática”, explicó Gamarnik quien también es investigadora del CONICET. Para detectar esos anticuerpos en sangre es necesario contar con proteínas del virus. Con este fin, los científicos de la FIL se valieron de varios componentes moleculares del Covid-19. Uno de ellos es la proteína llamada Spike, que es la que permite la unión e ingreso del virus a las células. “Estas proteínas gatillan una fuerte respuesta inmune en las personas infectadas produciendo gran cantidad de anticuerpos. Los genes que llevan la información para producir estas proteínas ya fueron introducidos en células en cultivo de origen humano, y ya hemos logrado la fabricación y purificación de las proteínas virales en el laboratorio. Ahora comenzamos un paso crítico que es la preparación de los ensayos serológicos”, puntualizó Caramelo, también investigador del CONICET. Los test serológicos no reemplazan a los test de diagnósticos que se realizan en el Instituto Malbrán y en otros centros de salud del país para determinar infección. Esas pruebas detectan directamente componentes del virus y son más sensibles para determinar infección. Los test serológicos pueden tener numerosas aplicaciones. Gamarnik destacó que el nuevo test “además de determinar si una persona está o estuvo infectada, podría brindar información sobre la evolución de la pandemia, lo que permitiría tomar medidas acordes para su contención. Además, puede ser útil para medir el nivel de anticuerpos en sueros de personas que ya se curaron, con el fin de identificar sueros inmunes para posibles terapias”. “Realizar este desarrollo en nuestro país permite conocer esta tecnología de punta a punta, lo que permite tener versatilidad y ampliar el tipo de aplicaciones que le demos”, subrayó Caramelo. En esa línea, Gamarnik indicó: “La industria nacional puede producir decenas de miles de tests serológicos a bajo costo, lo que también nos independiza de tener que importarlos”. Y agregó: “El desafío de tener un ensayo que sea útil requiere de varios pasos y debemos ser muy cuidadosos. Ahora viene una etapa muy importante que es la validación del ensayo y si esto funciona deberemos aumentar aún más la producción de proteína”. “Literalmente, estamos trabajando 15 horas al día para lograr el objetivo cuanto antes”, puntualizó Caramelo.#COVID19 Hoy domingo fue un gran día en el @GamarnikLab del Instituto Leloir!!! Logramos purificar proteínas de CoV2 en cantidades que superan lo esperado. Esto es para producir los primeros test serologicos en ARGENTINA! Felicitaciones por el trabajo: Horacio Mora Julio.
— Andrea Gamarnik (@GamarnikLab) March 29, 2020
Coronavirus en Argentina, 1° de abril – 1.054 casos. Transmisión comunitaria y circulación local
El Ministerio de Salud de la Nación ha informado que en nuestro país se detecta circulación comunitaria en la región del Área Metropolitana y Chaco, y además se registran cadenas de transmisión local por conglomerados en Santa Fe, Córdoba y Tierra del Fuego.
Las autoridades continúan con medidas para minimizar el ingreso del virus al país y para disminuir su transmisión. Es clave la estrategia de mitigación de la mortalidad destinada a personas mayores de 60 años y personas que integren los grupos de riesgo.
Se siguen generando acciones tendientes a preparar el sistema de salud, para dar respuesta de calidad frente a un eventual aumento de casos.
Ayer fueron confirmados 88 nuevos casos de COVID-19. Con estos registros, suman 1.054 positivos en el país.
Del total de esos casos, 529 (50.2%) son importados, 295 (28%) son contactos estrechos de casos confirmados, y el resto se encuentra en investigación epidemiológica.
Se registraron 3 nuevas muertes. Son tres mujeres, una de 63 años, residente de la provincia de Chaco; otra de 52 años, de la provincia de La Rioja; y otra de 89 años, residente en la provincia de Córdoba. Los fallecidos suman un total de 27. Hay 240 pacientes recuperados.
Detalle por provincia (Nuevos casos en el día | Total de contagiados):
– Buenos Aires 17 | 270
– Ciudad de Buenos Aires 19 | 311
– Catamarca 0 | 0
– Chaco 3 | 84
– Chubut 0 | 0
– Córdoba 14 | 95
– Corrientes 1 | 20
– Entre Ríos 0 | 13
– Formosa 0 | 0
– Jujuy 0 | 3
– La Pampa 0 | 3
– La Rioja 0 | 1
– Mendoza 2 | 15
– Misiones 1 | 3
– Neuquén 0 | 20
– Río Negro 1 | 9
– Salta 0 | 1
– San Juan 0 | 1
– San Luis 0 | 6
– Santa Cruz 0 | 9
– Santa Fe 22 | 133
– Santiago del Estero 0 | 2
– Tierra del Fuego 7 | 39
– Tucumán 1 | 16
Aclaración: la clasificación de los casos por jurisdicción se realiza teniendo en cuenta la residencia según el Registro Nacional de las Personas y en caso de no estar notificado la provincia de residencia, se asigna la provincia de carga. Pudiendo variar en función de la investigación de la jurisdicción.
Para más información sobre recomendaciones para la población y protocolos visitar el sitio del Ministerio de Salud de la Nación: www.argentina.gob.ar/salud/coronavirus-COVID-19
Para más información sobre la situación mundial de COVID-19 ingresar al sitio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (en inglés): www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/situation-reports/
El fin de mes positivo para valores argentinos en Nueva York: el riesgo país bajó 160 puntos y acciones subieron 10%
Las acciones argentinas que cotizan en Wall Street (los ADRs) registraron alzas en forma casi unánime ayer, martes 31 de marzo. Las acciones de Transportadora Gas del Sur subieron 10,3%, los papeles de BBVA 9,6% y los del Cresud un 9,4%, entre las empresas con mejor performance. Por el contrario, solo IRSA Propiedades Comerciales y Corporación América tuvieron bajas.
Entre los bonos del Estado argentino en dólares, el Bonar 2020 saltaba 4,8%, el Bonar 2024 mejoraba 3,2% y el bono internacional a cien años emitido por Luis Caputo crecía 4,7%. Del mismo modo, los títulos de la deuda pública en pesos mejoraban hasta 7,8%.
De esta manera, el riesgo país bajó 4,10%, a 3.884 puntos, según el índice que elabora el banco J.P. Morgan.
Pero es necesario tomar en cuenta que los valores argentinos, al igual que los mercados accionarios de América Latina, muestran un primer trimestre, el peor en un cuarto de siglo, debido a la propagación del coronavirus.
La mayoría de los países de la región sucumbieron también ante la caída de los precios del crudo, que en el trimestre marcó sus mayores pérdidas en la historia, golpeados por la baja demanda y la guerra de precios desatada entre Arabia Saudita y Rusia.
En Brasil, el índice de acciones Bovespa se contrajo un 29,8% en marzo y un 36,8% en los primeros tres meses del año, su mayor baja trimestral en 25 años. Por su parte, el índice mexicano, si bien ganó un 1,3% en la jornada, acumuló una caída trimestral del 20,5%, la mayor también desde 1995.
Argentina tuvo caídas más fuertes en a fines de 2001 y comienzos de 2002, pero en lo inmediato podemos registrar que las acciones líderes del S&P Merval porteño terminaron marzo con una pérdida del 30,3%.
En resumen: no nos ilusionemos con los números de ayer, ni nos deprimamos por los del «lunes negro» de la otra semana. Los «fundamentals» de nuestro país: mano de obra capacitada, recursos naturales, y una limitada pero real base industrial y tecnológica, son buenos. Es necesario acertar con las políticas adecuadas, pero eso siempre es así.
En cuanto a la «racionalidad» de los mercados financieros, abajo está una ilustración que ya tiene unos cuantos años:
Héctor Cacho Otheguy, el alma de INVAP
Hoy 30 de Marzo a la una de la madrugada en Bariloche, el corazón de Héctor “Cacho” Otheguy plantó bandera, tras 44 años de venir plantando banderas argentinas por medio mundo, y también alrededor.
Cacho está en 7 intempestivos reactores nucleares argentinos en Perú, Argelia, Egipto, Australia, Holanda y Arabia Saudita, y también en 8 satélites en el espacio, dos de ellos de telecomunicaciones de ARSAT, los demás de observación para la CONAE, el último de ellos activo desde 2019, otro próximo a partir.
Cacho es (aún no logro decir “fue”) de aquel puñado de fundadores de INVAP allá por los ’70. Cabían en dos sillones. Eran unos veinteañeros idealistas y bochincheros de la Comisión Nacional de Energía Atómico (CNEA). Fueron seleccionados por talento y fanatismo, en ese orden, por Conrado Varotto (esa leyenda), para construir una firma ágil, una Sociedad del Estado que cambiara el perfil del país, que lo volviera una economía del conocimiento.
Incluso “los viejos” (entonces treintañeros, como el propio Varotto y los químicos Tommy Buch y Roberto Kurtz), todos estaban convencidísimos de poder. Y habida cuenta del huracán en contra que generalmente debieron enfrentar, a la luz de los resultados 44 años más tarde no les fue mal. Pero en esa lucha Cacho se dejó el corazón.
A los 71 años, Cacho es el segundo en morir de aquel “dream team” fundacional, y bien a destiempo. Todavía le quedaba mucha pólvora por quemar.
El 27 de diciembre de 2019 me concedió un par de horas en Aeroparque, ya que regresaba a Bariloche. Cacho vivía en aviones, como los tenistas. Discutimos el nebuloso futuro de la centralita nuclear compacta CAREM un par de horas, y cuando lo llamaron para embarque pedí hacerme cargo de la cuenta. Pese al lugar finolis, era barata: a fuerza de hipercolesterolémico esencial, Cacho últimamente vivía a puras ensaladas. Ya de pie y con la valija en la mano, me soltó, como quitándole importancia: “Voy a andar invisible unos días, Daniel: tengo que entrar a boxes”.
Pero no era para un cambio de neumáticos, sino de una válvula cardíaca. Por su problema metabólico, pese a lo enjuto, deportista y medido de su dueño, el corazón de Cacho ya venía muy emparchado de baipases, stents, marcapasos y vaya a saber qué más. Era imposible creer que tuviera una válvula soplando mal, pensé mientras se alejaba por Aeroparque, subía escaleras mecánicas a saltos, hablaba con tres a la vez por el celular, y se perdía caminando siempre a los cuetes, flaquito, enérgico y eléctrico como un grillo. Es mi última imagen de él.
La operación salió bien, el tipo era casi un atleta. Pero en el postoperatorio se le complicaron los pulmones. La peleó largo en intensiva y luego en sala, hasta que logró salir para terminar de recuperarse. Ya empezaba a contestarme, lacónico, algunos wattsapps, signo de que tal vez planificaba volver al ring, más que jubilarse.
Es que los jubilados de aquella generación de INVAP y de la CNEA se retiran de mentira. Siguen remándola desde el llano, como consultores “ad honorem” (en mi barrio, “gratarola”). Y si se han ido del teatro de operaciones, que es Bariloche, siguen teniendo autoridad moral, reuniéndose en bares porteños con sus pares para chismorrear, tejer, destejer, construir, conspirar, comparar datos técnicos, cambiar figuritas y tratar de seguir cambiando a la Argentina.
“Entrar a boxes”… Cacho tuvo siempre esa manera de hablar, la metáfora canyengue, muy sintética o muy cómica, eficaz. Era puro ingenio verbal. En 2000 me convenció de que sacara un artículo en la revista XXI sobre la pre-calificación de INVAP en la licitación de un reactor nuclear en Australia. Era la más codiciada del momento por prestigio y por plata: es que las empresas nucleares en todo el mundo estaban en la lona, luchando por no ir a quiebra. Así las cosas, el codazo más bajo entre los competidores por Australia iba a la nuca, e INVAP para variar, era el más chiquito de la cola.
Yo le contesté: “Cacho, no me jodas. Noticia hay cuando INVAP gane, si gana, y es difícil que gane. No hay nota porque no hay título”. El tipo pensó un segundo y me devolvió de sobrepique: “¿Y qué tal: ´Un cafecito con Claudia Schiffer’? ¿No es un título?”. La nota salió así.
Tres meses después, por decirlo a lo Cacho, Claudia entregó todo: INVAP ganó, tras haber derrotado a los americanos, a los canadienses, a los franceses, a alemanes, a los rusos, a los japoneses y a los coreanos.
Desde entonces INVAP es la empresa de reactores más respetada y temida del mundo. También, por las cabronadas, destratos, bicicletas y sabotajes que sufrió por parte de los gobiernos de Raúl Alfonsín, Carlos Menem 1.0 y 2.0, De la Rúa y Mauricio Macri, la más combatida en su propia casa.
INVAP vive pagando el pecado capital de haber logrado, en 1983, medio año después de la derrota de Malvinas, el enriquecimiento de uranio, en la planta entonces secreta de Pilcaniyeu.
Esta mañana tormentosa, con lluvia y con el país en cuarentena, el teléfono no para de sonar debido a esta mala noticia. Y cada cual me cuenta su anecdotario de Cacho Otheguy juvenil. De modo que escribo entre lagrimones, pero también doblado en dos de la risa: el Cacho era el demonio.
Roberto Kurtz acaba de colgar. Él volvió de INVAP a la CNEA en 1978 para poder criar a sus hijos, que habían quedado en Buenos Aires. Pero en 1976, era de esos pocos locos bajo órdenes de Varotto en Bariloche, a quienes el contralmirante Carlos Castro Madero había dado un año de “paraguas político”, libre de serruchadas de piso desde la institución madre (la CNEA), para fundar INVAP con UN primer proyecto: fabricar esponja de circonio.
Nadie te vende ese material metalúrgico, porque sirve para hacer el circonio laminado como aleación (circaloy) con que se construyen a su vez los elementos combustibles de las centrales nucleares. Y nadie quiere que seas independiente en combustibles. Quien te haya vendido una central quiere venderte los combustibles hasta el término de su vida útil, onda Nestlé con los cartuchos de repuesto de la cafetera Nespresso.
Con un año de plazo perentorio, Kurtz y Cacho Otheguy quedaron a cargo de la construcción de la planta piloto, en los fondos del predio del Centro Atómico Bariloche (CAB). Cuando Varotto hizo traer a Kurtz y le mostró “la planta”, ésta era una platea de cemento pelada en medio del bosque del CAB, cero construcción. Pero el tiempo corría y no se podía perder un día, de modo que armaron un tinglado de chapa subdividido internamente en laboratorios por láminas de plástico transparente colgadas del techo, y empezaron sus trabajos químico-metalúrgicos.
Alrededor del galpón de chapa, los albañiles del CAB iban construyendo laboriosamente las paredes del laboratorio “de verdad”, mientras adentro se rompían uno tras otro los crisoles, porque había que fundir materiales a más de 600º C., y la temperatura interna de aquella chabola andaba en los 2 grados sobre cero. Cuando se terminó de rajar el último crisol, Cacho y Roberto salieron a manotear macetas en los corralones, casas de jardinería y supermercados de Bariloche, hasta agotarlos. Para una novela: “Así se forjó el circonio”.
Entre tanto, Varotto metía presión implacable al equipo, el cual, para no ahorcar a su jefe, disipaba adrenalina y testoesterona en bromas estudiantiles pesadas. Siempre que Varotto se reunía con Cacho y Kurtz en su escritorio, se sacaba los zapatos, mientras los tres examinaban los intrigantes problemas de ciencia de materiales que presentaba el taimado circonio.
Infaltable cuando se trata de Varotto, sonaba algún teléfono y era que lo requerían Altos Mandones en algún otro lado. Pero cuando el jefe buscaba sus zapatos, Cacho se los había escondido mientras Roberto lo distraía con ecuaciones químicas. De modo que Varotto terminaba yendo a atender a tal o cual gran autoridad en patas, no sin antes putearlos con esmero y prometerles venganzas horrorosas.
Ese ambiente de estudiantina era imprescindible: venteaba la tensión y forjaba vínculos más de trinchera que de equipo. Nadie salía indemne de algún apodo injuriante. Varotto era “El Enano”, y continúa. Cacho, flaquito y con su dislipidemia ya haciéndole daño, era “Pocavida”. Lo dicho, impresentables todos.
En la Navidad del ’76, con la primera esponja de circonio obtenida por el químico Tommy Buch, Castro Madero llegó en inspección. Le pidieron unos días antes de mostrarle el laboratorio piloto “para pintar y tener todo prolijo”.
“Todo prolijo” suena como música para un marino, y también «esperar», si viene con el caballo cansado. Mientras hacía una pausa para que pusieran el sitio presentable, el contralmirante (otro con el colesterol por las nubes y el corazón ya muy averiado) aprovechaba la prórroga para jugar un poco de “pelota paleta” con Cacho. Lo hacían en la mejor pared del “alma mater” de ambos: los dos eran graduados del Instituto Balseiro, que está en el CAB, Castro Madero como reactorista, Cacho Otheguy como físico nuclear. Así, a pelotazos, ambos se sacaban también el stress de jornadas de trabajo de 14 horas por día.
Y entre tanto Kurtz y Tommy Buch proseguían la búsqueda de un enano de jardín, de esos de cemento, al que le pondrían un teléfono ahorquillado en el hombro. Así solía llevarlo típicamente Varotto, mientras iba y venía como un demonio por su oficina, armando y desarmando asuntos estratégicos y arrastrando y desenredando tras de sí 3 o 4 metros de cable (todavía no había teléfonos inalámbricos).
La idea era que al abrir la puerta del laboratorio, Castro Madero se encontrara frente a frente con aquel evidente monumento a Varotto.
Los vendedores barilochenses de innumerables macetas quebradas en el secreto intento de fundir circonio no tenían ningún enano de cemento. Pero uno de ellos recordó algún ángel chiquito en su trastienda, que terminó haciendo de sustituto. Con un auricular de teléfono ahorquillado en el cuello, quedó idéntico.
Cuando se abrió oficialmente el laboratorio, la sonrisa nada angelical de Varotto prometía vendetta y Castro Madero se doblaba de la risa junto a Tommy Buch. Para completar la escena, Buch estaba buscado a la sazón por comandos parapoliciales en Baires debido a sus ideas izquierdistas, y estaba nombrado “trucho” en INVAP por el contraalmirante, para protegerlo.
Ése era el ambiente. “Ahí en el CAB era un microclima, como si la dictadura no existiera”, dice Kurtz.
Angelitos aparte, lo del circonio fue un exito. A las pocas semanas de publicada la noticia en Bariloche y en Baires, que prometía la inminente construcción de una unidad industrial grande para fabricar circaloy, apareció apurada una empresa francesa ofreciendo las toneladas de esponja de circonio que necesitara el Programa Nuclear Argentino. Y a buen precio. La plantita experimental con el angelito sirvió para eso.
Ese modelo de “lo hacemos primero nosotros y después alguien toca timbre y te lo ofrece más barato” se terminó repitiendo en decenas de ocasiones con decenas de tecnologías estratégicas intransferibles. Es casi un paradigma de nuestra historia nuclear.
Ese primer éxito, el del circonio, aseguró la tarea secreta siguiente: armar una plantita de enriquecimiento de uranio, para que jamás se volviera a repetir el embargo de uranio enriquecido que nos aplicó el presidente estadounidense Jimmy Carter en 1978. Ese boicot estuvo a punto de parar tres reactores, dos de ellos de fabricación de radioisótopos médicos: el RA-3 de Ezeiza y el RP-10 exportado a Perú. Carter, ingeniero nuclear de la US Navy, adujo que el embargo era una represalia por las violaciones de derechos humanos cometidas por el Proceso.
Comentario politológicamente obvio: derechos, las pelotas. Dejar sin diagnóstico o tratamiento a miles de cancerosos y cardíacos inocentes no parece un castigo bien direccionado. Cerrar la Escuela de las Américas en Panamá, donde los militares yanquis asesoraban a sus pares de Sudamérica en las artes del golpe de estado y la desaparición, tortura y muerte de opositores, eso habría sido más creíble.
Carter en realidad estaba pegándole a la Argentina por haberse atrevido a exportar un reactor nuclear criollo a otro país sudaca, siendo Sudamérica “Their own backyard” (el patio trasero de los EEUU).
Ahora bien, si nuestro país lograba construir una planta experimental de enriquecimiento de uranio, aunque fuera chica, primitiva e ineficiente, era cantado que se repetiría la historia del circonio: nos venderían todo el uranio enriquecido que necesitáramos. Eso, o empezábamos a construir una planta industrial en serio. ¡Cruz diablo!
Es que enriquecer este metal es una tecnología muy estratégica: “Little Boy”, la bomba de Hiroshima, cargaba 64 kg. de uranio enriquecido al 80%. El uranio que hoy queman nuestros reactores, es enriquecido al 19,7%, y el de nuestras centrales nucleoeléctricas es natural, sin enriquecimiento, salvo Atucha I donde un “touch” de 0,90% duplica la vida útil del combustible. Compramos el enriquecido que queremos, y gracias a eso podemos exportar reactores. Y nos lo venden sólo porque tenemos Pilca. Somos miembros del G-20 por el manejo de esas tecnologías, no por nuestro apabullante PBI.
Aunque era obvio que Pilca no tenía intenciones ni quilates bélicos (para ello habría hecho falta una planta enorme), el proyecto debía mantenerse debajo del radar de la CIA. De enterarse ésta, podría haberlo hecho detener de mil modos, con tantos altos oficiales y directivos que tenía (tiene) en las tres armas, en la cancillería y en los medios de comunicación.
Vigilada sólo por algunos centenares de ovejas, la planta se fue construyendo sin ruido y a pulmón en la lejana quebrada de Pilcaniyeu, a 60 km. de Bariloche y a 16 del caserío de Pilcaniyeu, entonces con una estación de tren y 400 habitantes. Cacho Otheguy pasaba la vida en aquellos descampados barrosos, a los cuales desde Bariloche se tardaba 2 horas en llegar por caminos impasables de pozos, piedras y nieve, cortados además por arroyos que entonces aún carecían de puente.
Después de que Alfonsín, como presidente electo, diera la noticia al mundo de la existencia de Pilca y de su buen funcionamiento, Castro Madero hizo lo propio en el saloncito de actos de la Sede Central de la CNEA. En aquel evento Cacho debió pintar presencialmente, tras volver desde Pilca a los tiros.
No lo reconoció casi nadie: de tanto vivir con poca agua y no mucha electricidad, casi a campo abierto, tenía meses sin afeitarse. Por ende entró al acto con una bíblica barba de peón de estancia, larga hasta el esternón. Pero como estaba de traje y corbata, algunos se preguntaban quién sería aquel rabino ortodoxo, o por qué no tenía sombrero, y en qué lugar de Polonia se había agendado de semejante cara de vasco.
Cacho (dicho por muchas mujeres) era canchero y pintón. Luego de los 50 se puso canoso como pintado a la cal (pero sin perder ni un pelo), y con ese bigote blanquísimo en cepillo, se parecía cada vez más a las imágenes de San Martín viejo en las revistas Anteojito y Billiken. Yo le preguntaba en cargada si estaba estudiando para prócer. Las réplicas eran irónicas, personales y venenosas. Las omito por no aburrir.
Hoy el día empezó con Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica, que me mandó temprano un wattsapp lacónico: “Falleció Kcho Otheguy. Tristeza”. Luego el teléfono se puso a sonar en serio, y a medida que sus compañeros me las iban contando, las anécdotas juveniles de Cacho, que yo ignoraba aunque nos conocemos desde 1987, me hacen reir no poco, mientras escribo y lloro, y lloro y escribo.
Cacho nació en 1947, se graduó en el Balseiro en 1970 e hizo una maestría de ciencias en la Universidad de Ohio (1972). Ya con la idea de formar un «Número Dos», Varotto lo hizo hacer otra en Gestión de Empresas en la Universidad de Stanford (1985). En 1991, cuando Varotto se fue de INVAP en medio de la debacle nuclear y científica menemista, Cacho quedó al frente de una empresa que tuvo que echar a casi 1000 personas, en su 90% científicos y técnicos, sin casi administrativos, y quedarse con 300.
Menem había cancelado los contratos de la CNEA con INVAP para la ampliación y mejora de la planta de enriquecimiento de Pilca, y luego rescindido las exportaciones a Irán de componentes para levantar allí una planta resueltamente civil, de fabricación de “yellow cake” (dióxido de uranio en polvo) a partir de mineral uranífero. Todo legal y bajo autorización y control del Organismo Internacional de Energía Atómica, pero marche preso: el Canciller Guido Di Tella interceptó los embarques en el puerto de Campana, y así INVAP perdió los U$ 25 millones con que contaba para cruzar 2001 sin despedir a nadie. Eran como U$ 50 millones de hoy.
Habilísimo, Varotto caminó pasillos y tocó puertas hasta conseguir la dirección de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), desde allí persuadió a Menem de que la Argentina era un país espacial (el riojano lo entendió de un modo muy extraño) y le sacó a Cavallo U$ 15 millones de dólares para la construcción del SAC-B, un satélite científico que Alfonsín había dejado sin construir. ¿Y quién darle la ingeniería, sino a INVAP? Varotto fundó dos veces a INVAP: con lo del circonio, y en 1994, cuando la salvó del cierre con esa plata. Pero Cacho agarró firmemente aquella soga, y hoy, 8 satélites más tarde, INVAP es una empresa espacial por derecho propio y socios internacionales.
A partir del casi cierre de 1991, Cacho acuñó el término de “menemismo explícito” para referirse a las grandes agachadas ante los EEUU. La segunda ocasión de casi cierre fue en 2000. Entre 2015 y 2019, años en que INVAP estuvo a punto de cerrar por tercera vez en su historia, Cacho usó bastante ese término.
Y es que toda vez que un gobierno argentino, siguiendo instrucciones del State Department, intentó llevar a INVAP a la quiebra, la salvó el estado: el estado argelino, el egipcio, el australiano, el holandés, el saudí. Han sido las sucesivas trincheras de INVAP para sobrevivir a tanto menemismo explícito en su propia casa.
La única vez que vi al estado argentino apostar por INVAP fue entre 2001 y 2015, y no estaba ayudándola sino ayudándose. ¿Qué consiguió a cambio?
¿Empiezo? Radares aeronáuticos civiles y militares, radares de infantería, radares meteorológicos, radares espaciales, tecnología médica nuclear exportada a varios países, el reequipamiento y rediseño de un destructor de la Armada como barco multipropósito y de transporte de comandos, la radarización del rompehielos ARA Irízar, el primer proyecto sistemático de construcción de drones aeronáuticos civiles y militares, un helidrón para el campo (y las fuerzas armadas y de seguridad), los satélites de observación de la Tierra SAC-D y SAOCOM 1A y 1B, tecnología petrolera para perforación guiada y en horizontal, turbinas eólicas de 4,5 Kw para uso rural y en apostaderos militares aislados, una parte sustantiva del desarrollo de la central nuclear compacta CAREM, y sigue la lista con parques eólicos y solares, y por último una sociedad miti-miti con Turquía para construir satélites de telecomunicaciones.
Con 10 INVAP este país se salva, pero necesitamos a 10 Varottos y a 10 Cachos.
Me escribe Tulio Calderón, gerente de Proyectos Aeroespaciales y de Gobierno de INVAP desde Bariloche: “Estamos en una realidad mezquina para morirse, sin chances de despedidas, consuelos o encuentros… Por ahora (a Cacho) habrá que mantenerlo, jovial a hiperactivo como era, en nuestras memorias e historias. Y cuando pase esto, tenemos que hacer un lindo lugar para homenajearlo y recordarlo”.
Nadie en INVAP o en sus alrededores estaba preparado para que Cacho se muriera. No hallamos modo de creer que efectivamente se fue. Creo que lo pensábamos tan a prueba de todo como la empresa a la que dedicó su vida.
Y esa empresa no es INVAP.
Es el país.
Daniel E. Arias

