(El analista Jorge Castro -ya lo hemos observado otras veces- se deja llevar por un entusiasmo acrítico por la economía estadounidense y la innovación china. Pero no podemos negar que acerca datos apabullantes):
«China tiene 890 millones de usuarios del sistema de pagos por Internet, que realizaron transacciones por U$S 17 billones en 2017, el doble que el año anterior; y los que adquirieron bienes a través de las plataformas digitales fueron 577 millones en 2019, que serían 700 millones en 2022.
Más de 90% de los pagos por internet se realizan a través de 2 compañías: Alibaba y Tencent. La primera introdujo su sistema de pagos – Alipay – en 2003, y lo utilizaron 100 millones de usuarios en los primeros cinco años. De pronto, en los primeros dos meses de 2009, se incorporaron otros 20 millones, hasta alcanzar un total de 700 millones en diciembre de 2019.
Tencent es la principal empresa de juegos digitales de China; e introdujo su sistema de pagos on line – Tenpay – en 2005; a la que sumó la aplicación de mensajes WeChat en 2011, para fusionar a las dos en WeChatPay con 900 millones de clientes el año pasado.
Los costos del servicio tienden a la gratuidad: declinan a medida que aumentan los usuarios, exactamente lo contrario de lo que ocurre con la acumulación orgánica del capitalismo en la fase industrial, donde la tasa de retorno forzosamente se reduce en tanto se eleva la inversión de capital.
China experimenta hoy un boom de consumo de magnitud global (U$S 7.9 billones en 2019); y en más de la tercera parte se realiza sin recurrir al dinero en efectivo para cancelar obligaciones. A éste ritmo, los pagos digitales cubrirían más de los dos tercios del consumo en 2030.
Dos factores nítidos impulsan éste cambio histórico: la población china es la más bancarizada del mundo (79% del total dispone de cuentas o cajas de ahorro); y más de 80% de los usuarios de Internet utilizan smartphones como mecanismo de intercomunicación (eran sólo 29% los que reunían esta condición en 2013).
Desde sus equipos de Internet móvil (smartphones), los usuarios de la República Popular realizan – Alipay y WeChatPay mediante – inversiones y adquisiciones de todo tipo, al tiempo que pagan impuestos, taxis, restaurantes y supermercados, entre otros.
Los usuarios pagan entre 0.6% y 1% por cada transacción; y a medida que aumenta su número, el precio del servicio se derrumba (si superan los 100 mensuales, se abona 0.1% por unidad, prácticamente gratis).
China, la segunda economía del mundo, (U$S 13.9 billones/15% del PBI global) se ha convertido en un país que deja de lado el dinero en efectivo (cash) en sus transacciones. Así, en los últimos 4 años, cayó más de 13% el circulante en relación al producto, que sería 30% en 2025. Es una tendencia que se orienta nítidamente hacia su desaparición.
La productividad en el capitalismo surge de la competencia cruzada con la especialización; y las plataformas digitales de Tencent/Alibaba les permiten a las pymes chinas acceder de inmediato a éste camino de intensificación, con costos mínimos que tienden a desaparecer.
Las aldeas rurales más pobres de China se incorporan así a la economía digital más avanzada del mundo, junto con la norteamericana, y que hoy abarca 40% del PBI, que sería 70% en 2030.»
En 2019, más de tres millones de latinoamericanos se infectaron con el virus del dengue, según las cifras de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Hoy el mundo, y los medios, están enfrascados en la amenaza del coronavirus, y es válido. La facilidad del contagio, y el hecho que todavía no hay información definitiva sobre el porcentaje de mortandad entre los infectados, lo justifica. Pero hay otros virus peligrosos para los humanos, y entre ellos está el dengue, presente entre nosotros desde hace mucho más tiempo y ha causado muchas más muertes. Sería lamentable que la falta de atención se deba a que, por la forma en que se propaga, se lo llamó «el virus de los pobres». Los más prósperos también son vulnerables, y cuando viajan, lo traen consigo.
Por eso reproducimos este reportaje del periodista Pablo Esteban a Andrea Gamarnik, bioquímica (UBA), investigadora principal del Conicet y Directora del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires. Es una referencia en el estudio molecular de este virus.
ooooo
«-Si bien el coronavirus está causando muchos problemas en China y se expande hacia otros países, el Ministro de Salud, Ginés González García, pidió no descuidar al dengue…
-Al dengue lo tenemos mucho más cerca. Este año superamos un record histórico en número de casos en Latinoamérica. Desde que comenzó el brote en agosto de 2019 hasta la fecha se identificaron, aproximadamente, tres millones de infectados. El virus “explota” por ciclos: se manifiesta de manera notoria, luego baja y, quizás, después de un tiempo, vuelve a resurgir. En nuestro país lo peor pasó en 2016 cuando se registraron unos 40 mil casos.
-El número es increíble para la región.
-Realmente lo es. Hay que tener en cuenta que más de dos millones corresponden a Brasil. En 2020, Argentina registra unos 70 casos confirmados (entre importados y autóctonos) pero el número se incrementará. Lo que sucede es que, durante esta época del año, la gente se va de vacaciones a países limítrofes y trae el virus para acá. El riesgo aumenta porque, rápidamente, los casos importados devienen en autóctonos al incrementarse la circulación en nuestro territorio. En Paraguay, por ejemplo, el brote es de dengue 4.
-¿Qué es dengue 4?
-Existen cuatro dengues. Si un individuo se infecta con el 1, el 2, el 3 o el 4, solo queda protegido de por vida para ese serotipo y no para cualquiera de los restantes. Ahora bien, si llegara a infectarse, además, con alguno de los restantes se incrementaría el riesgo de presentar cuadros clínicos muy complejos. De este modo, cuando circula más de un serotipo a la vez el riesgo de contraer un dengue grave es mayor. En Argentina el 4 casi no circuló mientras que en Paraguay sí lo hizo y lo continúa haciendo. Debemos estar en alerta máxima porque febrero y marzo son meses especialmente complicados, sobre todo, por las migraciones y los traslados que realizamos. Los brotes son explosivos: con tan solo uno o dos casos se pueden disparar con mucha velocidad e infectar a toda una ciudad.
Imagen: AFP.
-Hay que tener mayor cuidado en febrero y marzo pero prevenirse del mosquito todo el año.
-Por supuesto, se trata de un trabajo conjunto que debe realizarse entre los Ministerios de Salud y Educación, así como también, con la gente que trabaja en ciencia e investigación. Tiene que ser el producto de un esfuerzo colectivo, porque como no hay una vacuna que funcione lo único que queda es prevenir: eliminar los reservorios de agua estancada y la utilización de repelente por la mañana y la tarde, momentos en que el mosquito está más activo. El otro pilar, más allá de la prevención, es la detección rápida. Ante un caso es fundamental realizar un diagnóstico veloz para que aquella persona que es picada no siga distribuyendo el virus por el lugar.
-Usted dice que no hay vacuna efectiva, pero hace un tiempo se había comunicado la existencia de una.
–Existe una que se encuentra en fases clínicas muy avanzadas. Fue desarrollada en el Instituto Nacional de la Salud (NIH) de los Estados Unidos y ello nos permite ser muy optimistas y pensar en que en los próximos años tendremos una solución para los cuatro serotipos. A la que vos te referís es a una que se aprobó hace un tiempo pero no funciona para todos los dengue; fue diseñada por Sanofi-Pasteur en Francia y, en la actualidad, se emplea de manera muy controlada en sitios en los que existe mucha necesidad.
-¿Qué hace la ciencia argentina al respecto?
-En nuestro laboratorio tenemos varios proyectos de investigación. Uno apunta a comprender cómo un virus puede pasar de una especie a otra: el ciclo natural del dengue es “saltar” de un mosquito a un humano. Esto, que a priori está naturalizado y parece muy sencillo, hay que comprenderlo. ¿Cómo hace para “defenderse” con igual eficacia de los sistemas inmunes de los mosquitos y de los humanos? Sistemas que, como si fuera poco, tienen características bien distintas entre sí. Otras veces, los virus mutan y no cambian de huésped de manera natural sino que tienen la capacidad de adaptarse a especies diferentes. Es lo que sucedió con el coronavirus que, probablemente, haya infectado a murciélagos, pasó a otros animales y luego a personas. Otro proyecto se concentra en entender los niveles moleculares de los virus que utilizará la vacuna que te comenté. Nosotros, desde Argentina, no podemos trabajar en su diseño porque se necesita muchísimo dinero. No obstante, podemos aportar abordajes con conocimientos de mucha calidad.
-Estados Unidos tiene muy poco dengue pero mucho dinero para hacer la vacuna.
-Poco dengue en lugares calurosos como Texas pero, claro, les interesa hacerla por distintos motivos comerciales.
-Coronavirus en China, dengue en América, hantavirus en Patagonia. ¿Antes no estaban los virus, o bien, ahora están en agenda porque la gente se preocupa más?
-Tenemos más capacidad para identificarlos. La ciencia está más preparada para advertir la existencia de un virus emergente. Con el coronavirus fue sorprendente: tan solo en el término de días, a partir de su aislamiento, se supo el genoma entero. Una práctica que antes nos llevaba muchísimo tiempo más. Lo que ocurrió con Zika también es ilustrativo: en un principio se pensó que era dengue, pero cuando la gente comenzó a advertir que los síntomas asociados a las infecciones eran diferentes comenzaron a dudar. Enseguida los investigadores lo secuenciaron y se dieron cuenta de que estábamos en presencia de uno distinto. La velocidad para detectar que Zika causaba malformaciones y muerte en los recién nacidos fue impensada. Había más casos de microcefalia en las regiones pobres de Brasil; sitios geográficos donde las madres, por lo general, estaban malnutridas.
-Los virus siempre golpean más a las sociedades más pobres.
-El dengue está claramente asociado a la pobreza. Los grupos sociales que habitan en condiciones de urbanización descontrolada y sin acceso al agua potable, la juntan en tachos. Ahí es donde se acumula el mosquito, comienza a circular con el virus y las chances de infección son mucho mayores. A veces, la gente no tiene ni agua: ¿vos pensás que se van a preocupar por la existencia de un mosquito?»
«La marca Zanella tiene un peso tan importante que el que se la quede, sinérgicamente puede hacer crecer no solo a Zanella sino a su propia marca». Con esa frase, Marcelo Meller, presidente de Motomel, explica su interés por comprar a su competidora, que está en concurso de acreedores desde 2003 y cuyos planes de venta están en el centro de una polémica.
En AgendAR informamos a lo largo del tiempo de las vicisitudes de esta empresa emblemática entre las fábricas de motos. Las motos son, a la vez, el símbolo de los aventureros, el auto de los pobres, y el reemplazo del transporte público en muchos pueblos y ciudades pequeñas. En abril del 18 informamos de su búsqueda de socios, en agosto del 18 del cierre de su planta de Córdoba, y en diciembre pasado de las denuncias en su venta judicial. La guerra sigue.
Según Meller, el grupo La Emilia, dueño de Motomel, hizo una oferta de $ 245 millones para quedarse con la marca de la empresa Zanella que, en un marco de crisis y achicamiento de su producción, decidió venderla. Según aseguraron, pese a haber ofertado el doble que su competidor y la preservación de los «alrededor de 70 puestos de trabajo» de la planta de San Luis, el juez Agustín Ruta -a cargo del Juzgado Civil Nº 4 de San Luis, que tramita el concurso- «prefirió aceptar» la oferta de IMSA (integrada por la marca de motos Corven), que fue de $117 millones.
Luego de que se hiciera pública la denuncia, Zanella emitió un comunicado en el que acusó a Motomel de «inmiscuirse en una contratación privada entre partes». Además, su directora y vicepresidenta, Cecilia Fraire, aseguró que la intención de Motomel era «entorpecer la venta, porque jamás presentó una oferta en concreto».
Meller contestó que su empresa hizo la oferta por escrito ante la Justicia y que incluso tuvo una reunión con directivos de Zanella en la que les manifestó su interés por la marca. Según explicó, el punto de discordia fue que no aceptó una «condición innegociable para ellos», que prefirió no precisar. Además, replicó que Zanella no tiene «libre disposición» para vender sus activos porque la transacción se realiza en el marco de un concurso de acreedores.
«No entiendo cómo puedo obstaculizar o perjudicar una venta ofreciendo más dinero. Con sus acusaciones buscan distraer, porque no pueden responder por qué una oferta del doble de dinero y con garantía de continuidad laboral no es considerada».
Ahora la Cámara Comercial Nº 1 de San Luis debe expedirse sobre la nulidad del proceso planteada por Motomel y también sobre el pedido de recusación planteado sobre el juez Ruta. Meller apuesta a que el nuevo juez al frente de la causa «disponga una compulsa de precios para vender la marca Zanella». Por otra parte, y según Meller, la estrategia de Zanella es «levantar el concurso para poder vender sin tener que dar explicaciones a nadie». «Después, en todo caso, la Justicia podrá investigar por qué se vendió a precio vil», remató Meller.
Pese a haber pasado un «muy mal» 2019, en el que hubo una caída del mercado del 75%, Meller asegura que puede pagar los $ 245 millones al contado y con fondos propios. Además, confía en que en 2020 repuntarán las ventas ayudadas por la baja de tasas, el repliegue de las multinacionales, un tipo de cambio que favorece la importación de motopartes, el mejoramiento del nivel del consumo de «la gente humilde» y un proyecto de representación de Suzuki que comenzará en el segundo semestre.
«El mercado en diciembre terminó con una proyección de ventas anuales de 240.000 motos para 2020, pero nosotros creemos que se puede extender por lo menos a 330.000», señaló Meller.
La Fundación Bunge y Born seleccionó cinco proyectos que contribuyen al diagnóstico, prevención y/o tratamiento de enfermedades infecciosas, los ganadores de un concurso por subsidios, informaron voceros de la institución.
Las investigaciones harán foco en estudiar la efectividad de la vacuna utilizada en Argentina contra los rotavirus; estudiar el virus de la Hepatitis E en pacientes con hepatopatías crónicas e inmunosuprimidos; desarrollar dispositivos para la detección rápida del Chagas; investigar la prevalencia de infección por los virus HIV, Hepatitis B y C, además de por el Treponema pallidum de la sífilis, en grupos poblacionales vulnerables a estas enfermedades. Por último, se financia la implementación de nuevas tecnologías para el estudio del microbioma intestinal en pacientes pediátricos.
El desarrollo de estos proyectos contribuirá al diagnóstico, prevención y/o tratamiento de enfermedades infecciosas a través de modelos de intervención efectivos, pasibles de ser escalados a las políticas públicas.
Los ganadores del subsidio de hasta tres millones de pesos son investigadores argentinos y argentinas que se desempeñan en instituciones sin fines de lucro tales como centros asistenciales, universidades y centros de investigación. Los proyectos tendrán una duración de hasta 24 meses.
Alejandro Castello, doctor en Ciencias Básicas y Aplicadas, por la Universidad Nacional de Quilmes, coordinará el proyecto para evaluar la efectividad de la vacuna monovalente contra rotavirus en poblaciones de distintos medios socio-económicos de Buenos Aires.
Andrea María Mercedes Mangano, doctora en Microbiología por la Universidad de Buenos Aires, es una de las ganadoras del concurso con su proyecto “Implementación de nuevas tecnologías para el estudio del microbioma intestinal en pacientes pediátricos, trasplantados de médula ósea y receptores de trasplante de microbiota fecal”.
Por su parte, María Belén Pisano, doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad Nacional de Córdoba, estudiará la infección por el virus de Hep-B en pacientes con hepatopatías crónicas e inmunosuprimidos (receptores de trasplantes y HIV+), y comparará los resultados con los de individuos sanos inmunocompetentes.
En tanto, el proyecto de Horacio Salomón, doctor en Bioquímica por la Universidad de Buenos Aires, estudiará la prevalencia de infección por HIV, Hep-B, Hep-C y sífilis en distintos grupos poblacionales vulnerables del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). La idea es mapear las características sociodemográficas, de salud y de riesgos relacionados a la transmisión.
Por último, Federico Schaumburg, doctor en Ingeniería por la Universidad Nacional del Litoral, tendrá a su cargo el desarrollo de dispositivos de bajo costo, portátiles e integrados a la telefonía móvil capaces de hacer un diagnóstico bioquímico rápido de la enfermedad de Chagas en poblaciones vulnerables.
De las opciones que brindan Internet más la inmensa cantidad de apps, el promedio de los argentinos pasó más tiempo durante 2019 en Tinder y Netflix. Para buscar pareja y para ver series y películas. Lo afirma el reporte anual State of Mobile de la consultora App Annie, especializada en el análisis del mercado de las tiendas de apps.
La tendencia está en línea con los registros globales, donde la aplicación de citas y el servicio de streaming también acaparan la atención de los usuarios de smartphones en el resto del mundo.
El ranking de apps por tiempo de uso elaborado por App Annie se completa con Google One, el servicio de almacenamiento en la nube, seguido por el catálogo de series HBO GO. Happn, otra aplicación de citas, se ubica en el quinto lugar. El top ten de esta categoría se completa con PicsArt, Spotify, YouTube, Dropbox y LinkedIn.
Si se toma en cuenta la cantidad de usuarios únicos mensuales y las descargas, las apps de la compañía liderada por Mark Zuckerberg se alternan los cuatro primeros puestos de la mano de WhatsApp, Facebook, Instagram y Facebook Messenger en ambas categorías. Por su parte, MercadoLibre se posiciona como la quinta app del país más popular tanto en usuarios únicos como en descargas.
En el detalle, el top ten de las aplicaciones con mayor cantidad de usuarios mensuales activos se completa con Spotify en el sexto lugar, seguido por Netflix, MercadoPago, Twitter y Microsoft Word. Respecto a la cantidad de descargas realizadas por los usuarios argentinos, Spotify vuelve a estar en el sexto lugar, seguido por MercadoPago, Netflix, YouTube Music y Uber en el décimo lugar.
Los videjuegos móviles más populares
Free Fire, un videojuego móvil que utiliza la modalidad battle royale popularizada por Fortnite, se ubica al tope de las preferencias en las tres categorías del informe de App Annie en usuarios únicos mensuales, descargas y en la cantidad de uso de los usuarios argentinos.
Detrás de Free Fire, dentro del podio de los más descargados se ubican Color Bump 3D y Run Race 3D. Por su parte, clásicos como Candy Crush Saga y Clash Royale se mantienen entre las preferencias de los usuarios locales, al igual que Preguntados, desarrollado por la firma argentina Etermax.
Ayer, 7 de febrero, el importante diario brasileño Folha de S. Paulo publicó con el titulo «Los mandos militares brasileños ven a Francia como amenaza en los próximos 20 años« un trabajo confidencial de su Ministerio de Defensa «Cenários de Defesa 2040», una encuesta realizada en 2019 en la Escuela Superior de Guerra entre 500 altos oficiales de sus tres Fuerzas Armadas sobre las hipótesis de conflicto en las siguientes décadas.
El copete de esa nota continúa diciendo: «A França, com sua renovada defesa da internacionalização da Amazônia, tomou o centro das preocupações da elite militar brasileira como principal fonte de ameaça estratégica para o país nos próximos 20 anos«.
El cónsul de Francia en San Pablo, Brieuc Pont, ya dijo «Uno no sabe si reír o llorar«. Como sea, también en las preocupaciones de los militares brasileños figuramos nosotros -por eso aparece en nuestros medios, que no perdonarían la ofensa de ignorarnos- pero ya no somos el enemigo favorito como hasta los ’80 del siglo pasado: se juega con la hipótesis de la instalación de una base china en nuestro territorio para 2034, pero se plantea presión diplomática por parte del Brasil, no una invasión armada.
Lo interesante de estas hipótesis de conflicto fantasiosas -que hacen todos los ejércitos del mundo, por otra parte- es lo que revela de los supuestos estratégicos actuales de los militares brasileños. Y también porqué un medio influyente de San Pablo, de Brasil, decide publicar un documento confidencial.
Para empezar, reproducimos la versión en nuestro idioma más fiel al original de Folha:
«Militares brasileños trazaron varios escenarios de posibles conflictos para 2040 en América del Sur, entre ellos un intento de China de instalar una base militar en la Argentina en 2034 y una avanzada de la «enemiga» Francia para crear una república indígena en la Amazonia brasileña, donde, según un documento del Ministerio de Defensa, podría instalarse una base de Estados Unidos.
El Ministerio de Defensa confirmó la existencia del documento, producto de consultas en todos los cuarteles del país, tanto del Ejército, Fuerza Aérea y Marina.
Varias hipótesis coinciden con los conceptos del presidente Bolsonaro, como la posible intención de Francia de ocupar la Amazonía más allá de la Guyana Francesa, para salir en defensa de los indígenas yanomamis, también en la frontera con Venezuela.
Francia sería el principal enemigo de Brasil en 2040, según el documento, luego de que en 2019 Bolsonaro y el presidente francés, Emmanuel Macron, se enfrentaron por los incendios amazónicos.
También en esas hipótesis están confirmadas las líneas bolsonaristas de diplomacia: Estados Unidos e Israel serán aliados militares y proveerán un escudo contra misiles balísticos a Brasil para defenderse de Venezuela.
El documento prevé también un escenario bélico entre Venezuela y Colombia y entre Bolivia y Chile, además de una invasión brasileña a la región oriental boliviana de Santa Cruz de la Sierra para proteger a los hacendados brasileños.
En el documento no faltan escenarios distópicos, como un ataque terrorista con armas biológicas en shows multitudinarios como Rock in Rio dentro de 20 años.
Respecto de la Argentina, el documento del Ministerio de Defensa indica que el principal socio regional de Brasil ya habrá superado sus crisis económicas y que Brasil logrará interceder para evitar que China instale una base militar en su territorio.
El documento dice que el escenario tiende a la bipolaridad entre China y Estados Unidos y que los estadounidenses lograrán instalar bases militares en la región, incluido el propio Brasil.»
En AgendAR remarcamos en primer lugar, un dato evidente: además de la imaginación, un tanto convencional, de los militares brasileños para explorar posibles conflictos, se nota mucha coincidencia con las ideas del presidente Jair Bolsonaro, que es, después de todo, un ex capitán del Ejército.
Y algo no tan obvio: los posibles motivos de Folha. No tenemos bastante información como para saberlo, pero es inevitable especular con el fastidio que círculos poderosos de San Pablo sientan ante el aperturismo ideologizado que se ha puesto en marcha en Brasil. Recordemos que las Fuerzas Armadas han sido los impulsores originales de la candidatura Bolsonaro, aunque también funcionen como la contención de sus impulsos más imprudentes.
A propósito, una pregunta inevitable: nuestro Ministerio de Defensa ¿no debería elaborar -con más prudencia que la mostrada aquí- los posibles conflictos que Argentina deberá encarar, participando o no- en esta década que comienza?
Leímos hace pocos días un titular desafiante «La Argentina debería considerar los efectos del avance de las monedas digitales». En tiempos de crisis e incertidumbre, como los actuales, proliferan los análisis monetarios que desafían el «sentido común» aceptado. Desde los estudios de John Maynard Keynes y las propuestas de Silvio Gesell a especulaciones delirantes.
Pero en este caso la autora estudió Economía en la UBA y siguió con la maestría en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París. Cursó un doctorado en Economía en cotutela de las universidades de Basilea (Suiza) y París Nanterre, y un posdoctorado en la Escuela de Economía de Rotterdam y en el departamento de Investigación de la Fed de St Louis. Hoy es profesora asociada en la Universidad París Dauphine. Es decir que conoce su tema. Y leyéndolo, encontramos un análisis prudente y sensato. Compartimos el reportaje:
«A Mariana Rojas Breu siempre le gustó la idea de estudiar economía en Francia, donde hay escuelas muy fuertes en temas de sociología y ciencias políticas. «El enfoque es multidisciplinario, no es solo la declaración puramente económica, y a mí me interesaba sobre todo el tema de la moneda, donde se conjuga lo político, lo sociológico y lo económico», señala. Vive desde 2002 en París. Tiene doctorado y posdoctorado en Economía y trabajó un año en el banco central de Francia, haciendo investigaciones monetarias.
-¿Por qué el dólar sigue siendo la moneda predominante y el euro no logró hacerle competencia?
-No hace tantos años que el euro existe como tal; recién se cumplen 21 años de la creación de la moneda europea. El hecho de que una moneda se vuelva internacional requiere de mucho tiempo, no es algo que se da de un día para el 2otro. Por otra parte, el euro tiene algunos déficits importantes, porque no es una moneda asociada a un solo país, sino que está asociada a muchas economías y eso hace que carezca de la misma legitimidad que puede tener el dólar. Por ejemplo, en los últimos años, con la crisis económica importante que se vivió, el euro estuvo a punto de morir como moneda. Si Grecia no podía hacer frente a la deuda externa y salía de la zona euro, iba a implicar no solo un problema de credibilidad para Grecia, sino para el conjunto de la zona euro. Después de Grecia venían Italia, Portugal y otros países sumamente endeudados que podían tener el mismo problema. El euro todavía es un caso muy único, en el sentido de que hay un banco central para muchos gobiernos diferentes. Ellos pueden tener problemas de deuda externa diferentes y no tienen la capacidad de coordinarse con el banco central de la misma manera que puede hacerse en un país, que puede juntar a la autoridad fiscal, que es el Tesoro, con la autoridad monetaria. La historia dirá si el euro subsistirá como moneda, pero es un experimento bastante único el tener a las autoridades fiscal y monetaria separadas.
-¿Por qué se decidió instrumentar el euro? ¿Cree que fue apresurado, teniendo en cuenta que todavía faltaba más integración?
-Fue una apuesta política enorme frente a China, a Estados Unidos y a potencias económicas enormes. Los dirigentes políticos de Europa creen que para que la zona pueda subsistir en este contexto es necesario unirse y emitir una moneda única. No creo que haya sido apresurado, pero sin duda fue una política de riesgo. Por otro lado, se inscribe en el proceso de unificación de Europa, que viene después de la Segunda Guerra Mundial y que ya lleva décadas; que tiene que ver con la integración comercial, de mercados de trabajo, de capital, de favorecer las inmigraciones.
-China es la segunda economía del mundo. Sin embargo, el renminbi no es una moneda que sea considerada por la gente para ahorrar porque no fluctúa libremente. ¿Cómo es la política de China al respecto?
-China está anunciando ahora que va a desarrollar una moneda digital, que es algo que puede llegar a modificar mucho el paisaje monetario de los próximos años. Y no es solo China, sino que hay muchos bancos centrales en el mundo, 70 o más, que están pensando en pasar a una moneda digital. Esto no significa necesariamente dejar de emitir moneda física, pero sí empezar a emitir también una moneda digital. Y en algunos años vamos a poder abrir una cuenta bancaria directamente en el banco central. Sería una manera de reemplazar el efectivo físico por uno digital. La diferencia es que en vez de tener plata en el banco, que es una entidad que puede quebrar, la tengo en una cuenta en el banco central. China está muy avanzada con eso. Esto se une a las criptomonedas, que están creciendo mucho. Facebook, por ejemplo, está desarrollando su propia moneda, la Libra. No se sabe qué pasará con ese proyecto, porque los reguladores mostraron mucha preocupación, sobre todo en los Estados Unidos. Pero lo cierto es que hay proyectos del sector privado para emitir nuevas monedas que competirán con las monedas de los estados. Frente a eso, los países aceleraron mucho la reflexión sobre la propuesta de una alternativa digital. Porque el poder que puede llegar a tener Facebook emitiendo una moneda es gigantesco.
-¿Son seguras las monedas privadas? Si Facebook quiebra, ¿quién respalda esa moneda? No daría la misma seguridad que tiene una moneda soberana.
-Exactamente. Por eso lo de Facebook plantea problemas de protección al consumidor y de estabilidad financiera. Además, esa moneda sería una forma de obtener muchos datos de toda la gente que la usaría. Sería también muy delicado en temas de protección de datos.
-¿Qué beneficios daría, en comparación con las monedas de los estados?
-La Argentina, si bien tiene otras urgencias, debería considerar esto seriamente. Porque frente al peso, que sufre una inflación importante, tener una moneda de Facebook no es necesariamente peor. Puede haber un riesgo con Facebook, pero esa moneda, en principio, si la empresa no quiebra y no hace malas inversiones, en el futuro sería tal vez un instrumento de ahorro mucho más fácil que la moneda local, que sufre mucha inflación. Lo mismo ocurriría con otras monedas digitales de los estados. Esto reforzará la competencia. Se habla de que podrían ocurrir procesos de dolarización digital, porque en realidad, si las monedas empiezan a ser emitidas en formato digital y los costos de pasar de una a otra se reducen, será más fácil que una población se pueda dolarizar.
-¿Esto significa que en el futuro, un banco central, en vez de imprimir billetes físicos, porque nadie los usaría, comenzaría a emitir de forma digital y se contabilizaría en la base monetaria?
-Sí. Ahora se reúne el Banco de Pagos Internacionales, una organización internacional financiera propiedad de numerosos bancos centrales, para analizar la moneda digital. Una posibilidad sería que fuese con una cuenta en el banco central. Otra posibilidad sería que fuese como un token [los dispositivos físico utilizados para acceder a un recurso restringido electrónicamente], sin que se sepa cuál es la identidad de la persona. Porque si tengo una cuenta en el banco central, a priori, no es algo anónimo, es como tener una cuenta en el banco, que sabe quién soy. En ese sentido no es igual al efectivo, que una de las ventajas o no ventajas, según para qué, es que es anónimo. Uno puede hacer una transacción y nadie se entera. Una de las discusiones es si esta moneda digital del banco central tendría que respetar ese anonimato o no, porque están todas las cuestiones del financiamiento del terrorismo y de lavado de dinero.
-Pero si uno quiere prestarle dinero a un familiar sin que el Estado sepa, se daría lugar a esa privacidad.
-Una opción sería que la moneda digital tuviese una característica de anonimato limitada a pagos de montos pequeños y que, para montos altos, no se pueda utilizar. Hay cuestiones, además, que tienen que ver con la inclusión financiera. Hay mucha gente que no tiene acceso a los bancos y, entonces, se pierde de participar en muchas transacciones.
-Tener una cuenta en un banco central, ¿no le hace competencia a los bancos comerciales, que en ese caso no estarían muy de acuerdo con esta idea?
-Exactamente, y esa es una de las grandes cuestiones. Un problema sería que el banco otorgue menos préstamos a la economía real, porque si no tiene depósitos, menos podrá prestar o será más caro. Eso podría terminar teniendo un efecto negativo en los que toman préstamos y en la inversión. Es algo que se está analizando. El otro problema es que, así como podría haber dolarización digital, también podría haber corridas bancarias digitales. Es decir, podría tener mi plata en el banco, pero si hay un mínimo problema saco todo el dinero y lo convierto muy fácilmente a moneda digital en el banco central. Por eso, no creo que los bancos centrales vayan a lanzar esto mañana, porque hay muchas problemáticas a analizar. Pero es cierto que están acelerando mucho la reflexión porque las alternativas, las criptomonedas, por ejemplo, van avanzando. Esto plantea un problema de déficit democrático, porque para usar una moneda digital, necesariamente tengo que pasar por un banco, que es un intermediario, es privado y puede quebrar. Hay una cuestión de por qué el ciudadano común no tiene acceso al banco central de una manera más directa.
-¿Cómo afectaría la moneda digital a la política monetaria?
-Durante la crisis, los bancos centrales en el mundo bajaron mucho la tasa de interés porque era la manera de estimular la economía en medio de la recesión. Pero, en determinado momento, la tasa de interés llegó a cero y después era muy difícil seguir bajándola, porque pasa a ser negativa. Puede ser un poquito negativa, pero llegado un punto no se la puede seguir bajando. Si el banco central quisiera poner la tasa en -5%, los bancos buscarían otra manera de conseguir el efectivo o pasarían ese costo a los consumidores y ellos se pasarían al efectivo para no tener que pagar esa comisión. Hay algunos economistas que pensaron en esto de la moneda digital como una manera de que el banco central pueda tener más herramientas de política monetaria. Si tengo una cuenta en el banco central, en realidad puede subirme o bajarme la tasa de interés directamente en mi cuenta bancaria para hacer política monetaria; no tendría que pasar más por los bancos, como es hoy en día.»
Los ictiosaurios fueron un grupo de reptiles que forman parte de lo que se considera el paradigma de adaptación al medio marino de los tetrápodos, es decir los vertebrados terrestres con dos pares de extremidades. Con un antecesor que se estima se desplazaba con sus cuatro patas sobre la tierra, a lo largo de su extensa historia evolutiva que comenzó en los albores del Triásico hace 250 millones de años, éstos fueron transformando completa y radicalmente su arquitectura ósea para desempeñarse plenamente en el agua. De esta manera, sus miembros se volvieron aletas, su cola simple pasó a ser una herramienta propulsora muy útil para el nado, e incluso desarrollaron una aleta dorsal. Es decir, sin tener relación de parentesco, su cuerpo se transformó casi netamente en uno similar al de un pez. De la ventana de tiempo que ocuparon los ictiosaurios, más de la mitad fue dominada por la familia de los oftalmosaurios, que se caracterizaba por la gran dimensión de sus ojos que llegaban a alcanzar órbitas de más de 30 centímetros de diámetro.
Recientemente, investigadores del CONICET que se desempeñan en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (FCNyM, UNLP) reportaron el hallazgo del cráneo, huesos del oído interno y el miembro anterior derecho de un ejemplar de oftalmosaurio que vivió hace unos 150 millones de años en cercanías de lo que hoy es la ciudad de Zapala, Neuquén. La novedad se acaba de publicar en la revista Zoological Journal of the Linnean Society.
“El cráneo hallado mide alrededor de medio metro. Estimamos que este animal debe haber tenido unos sesenta y cinco centímetros desde la zona occipital hasta la punta de la trompa, y un cuerpo de dos a tres metros de largo. Es un tamaño discreto si consideramos que su familia alcanzó dimensiones de ocho a diez metros, y si adicionalmente pensamos que el grupo de los ictiosaurios fue el más grande de los reptiles marinos, alcanzando los veintidos metros a finales del Triásico, hace doscientos millones de años”, comenta el becario del CONICET Lisandro Campos, primer autor del trabajo.
Más allá del hallazgo del material en sí, una de las particularidades del trabajo radica en el método utilizado para su estudio posterior. Valiéndose de tomografías computadas y utilizando un software especial, los expertos pudieron diferenciar digitalmente y con mucha precisión los huesos del sedimento adherido a ellos, para lograr identificar con exactitud cada estructura ósea. “Además de reconstruir y modelar los huesos uno por uno, esa herramienta computacional nos permitió volver a articularlos entre sí para dar una aproximación a cómo estaban ubicados y de qué manera funcionaban cuando este animal vivía”, explica Campos.
Esta reconstrucción digital arrojó lo que para Campos es “el punto fuerte” del estudio: entender la morfología de las fosas nasales. “Presentan una estructura muy particular ya que está divida por un tabique óseo formado por dos huesos, uno nasal descendente y otro maxilar ascendente, resultando cada fosa con dos aberturas. Si bien no es una forma novedosa porque ya se la conoce en otros dos ejemplares hallados en Rusia y Australia, esos pertenecen el Cretácico, es decir son más nuevos, y en el caso de nuestro oftalmosaurio es la primera y única aparición de esa configuración en el Jurásico, lo que lo vuelve el más antiguo que se conoce en el mundo con estas características”.
Los expertos se propusieron estudiar qué correlato funcional, es decir qué implicaba para estos animales tener las fosas nasales divididas en dos partes. “Para todos los organismos relacionados con hábitat de estrés osmótico, es decir espacios donde la regulación de agua en relación con los niveles de concentración de sales en el cuerpo es más compleja, se conocen mecanismos o estructuras para la expulsión del exceso de esas sales. En el caso de los reptiles marinos existe una estructura conocida como glándula de la sal. Es un órgano extrarenal que cumple la función de concentrar iones y sales, funciona como un riñón sin serlo, y aparece siempre en distintas zonas de la cabeza”, desarrolla Campos, y amplía: “Los ictiosaurios estaban sometidos a estas condiciones porque permanentemente ingerían agua, tanto a la hora de atrapar alimento, o porque éste –mayormente moluscos– ya tenía en su interior una cantidad de sal abundante”.
Según explica el experto, la expulsión de esas secreciones de la glándula de sal debe ser rápida debido a que se encuentra en grandes concentraciones. “La solución hiperconcentrada que generan las glándulas de la sal en varios reptiles, incluidos los ictiosaurios, se expulsa a través de las fosas nasales y de no eliminarlas en un tiempo muy corto pueden formarse cristales que obstruyen las vías respiratorias”. Algunos animales, por ejemplo las iguanas marinas, generan algo semejante a un estornudo para expulsarlas y otros, como las gaviotas, sacuden la cabeza a alta velocidad para limpiar con celeridad esos conductos. “En los ictiosaurios no hay evidencia de musculatura para generar un estornudo, ya que ésta se asocia a la región pélvica que en ellos estaba extremadamente reducida, como ocurre con las ballenas actuales. Además de esto, su plan corporal contaba con una región cervical reducida, lo que hacía imposible que sacudieran la cabeza lateralmente. Teniendo en cuenta esto, postulamos una nueva hipótesis sobre el por qué de estas dos aberturas en las narinas: una abertura servía para vaciar la glándula de la sal, y la otra para respirar. Probablemente cumplía otras funciones, pero esta es la primera vez que se relaciona esa morfología con una función así”, cierra Campos.
El Gobierno nacional puso en marcha un comité interministerial para analizar la evolución del coronavirus y coordinar un «discurso común» respecto al combate de la enfermedad. La primera reunión, encabezada por el ministro de Salud, Ginés González García, se realizó este viernes al mediodía en la Casa Rosada, horas después de que se confirmara el primer caso de un argentino infectado en Japón. Una medida similar se tomó en 2009, ante el brote de influenza.
«La idea es coordinar más lo que venimos haciendo. Habrá reuniones sistemáticas con los ministerios y la comunidad científica para salir a hablar con un discurso común», explicó Ginés, quien comparó al nuevo comité con el que se conformó en 2009 con el brote de influenza.
Y agregó, en esa línea: «La situación es estable. Hay un buen dato que es que disminuyeron los casos nuevos. Estaríamos entrando en el período de descenso de la epidemia».
De la primera reunión participaron además el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y dirigentes de otras áreas de Gobierno y la comunidad científica.
Según informaron fuentes del ministerio, el objetivo primordial del comité será «informar sobre las acciones en proceso, dar recomendaciones para empresas, aeropuertos y puertos» y «coordinar la información para unificar el mensaje oficial».
«Un punto que Ginés destacó mucho fue que el coronavirus afecta a los chicos en mínimo porcentaje. Afecta a grupos etarios de mayor edad, con bajas defensas. Nos transmitió tranquilidad. Tenemos más preocupación por el dengue que por el coronavirus», revelaron las fuentes.
El secretario de Asuntos Estratégicos del gobierno argentino, Gustavo Beliz, planteó en un seminario en el Vaticano la necesidad de elaborar políticas para manejar las deudas públicas. «Nunca más deudas públicas insostenibles, ni en la Argentina ni en América Latina», declaró.
Béliz disertó en el seminario sobre «Nuevas Formas de Fraternidad Solidaria», organizado por la Academia Pontificia de Ciencias Sociales. Después de acompañar la primera parte de la gira europea del Presidente, fue uno de los primeros oradores de este encuentro, que reúne a economistas de renombre de todo el mundo, entre ellos el ministro de Economía argentino, Martín Guzmán y la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva.
«Los libres movimientos de capitales de corto plazo son como los falsos profetas, que vienen con piel de cordero pero por adentro son como lobos rapaces. En la Argentina queremos ir más allá de esta situación utilizando herramientas que nos aseguren que nunca más tomemos deudas insostenibles. Queremos hacerlo a través de las instituciones democráticas que tutelen la regla de la ley, la transparencia y la responsabilidad, a través de un Consejo Económico y Social multisectorial y un esfuerzo conjunto entre la Presidencia y el Parlamento. El objetivo de esta iniciativa es establecer prioridades claras y entender su racionalidad.»
Gustavo Beliz también afirmó en ese encuentro «América Latina es la prueba viviente de que la teoría económica del efecto derrame no funcionó«. El colaborador de Alberto Fernández propuso «reinventar nuestras democracias» con una «nueva plataforma económica«.
Entre otras herramientas, esa plataforma, comentó, «necesita un nuevo esquema digital de impuestos que redistribuya los dividendos digitales. El problema no es el auge de robots, sino la falta de verdadera justicia social tecnológica.»