Vacaciones 2020: aumentos de 45% en alquileres en la costa y las sierras

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El fin de semana largo de octubre -por el «Día de la Diversidad Cultural»- se suele tomar como la «señal de largada» para los alquileres de verano. Sin embargo, la incertidumbre política y económica hicieron que este año muchos postergaran la decisión de qué harán en sus vacaciones.

Pasaron las elecciones presidenciales, arrancó noviembre y ahora sí, se puso en marcha la cuenta regresiva para la temporada 2020. En los últimos días, muchos turistas empezaron a planificar, consultar y hasta cerrar reservas.

¿Con qué escenario se están encontrando? Un informe privado muestra las primeras tendencias de precios: alquilar un departamento para 4 personas costará en promedio $ 3.800 por noche, por lo que el gasto por una semana de alojamiento rondará los $ 26.600.

El dato surge de un relevamiento realizado por el sitio «Alquiler Argentina» sobre los valores publicados en el portal. De allí se desprende que el aumento en comparación con el año pasado oscila en un 45%. La suba está por debajo de la inflación interanual, pero es un 50% mayor que la sugerida por el Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de Mar del Plata.

De acuerdo al informe, los precios promedio por noche para un alquiler con comodidades para 4 personas son de $ 4.100 en Mar del Plata y Las Grutas, $ 4.900 en Monte Hermoso, $ 5.000 en Villa Gesell y $ 5.200 en Mar de las Pampas. El precio más bajo del informe se registró en Entre Ríos: $ 3.100 por noche en promedio para vacacionar en Colón.

¿Hay margen para negociar estos valores? “Los dueños de alojamientos temporarios nos comentan que están implementando distintas estrategias para concretar reservas, incluso nos están pidiendo asesoramiento constante sobre marketing y ventas para poder mantener su negocio”, asegura Judith Gomez Pereyra, coordinadora de Marketing de la web de alojamientos. “Estas acciones van desde la posibilidad de congelar la tarifa hasta determinada fecha, ofrecer más cuotas fijas o con el interés que asigne la tarjeta de crédito y hasta un descuento sobre el total si el pago es de contado.”

Otro informe difundido la semana pasada por el portal Zonaprop, en base a una encuesta, encontró que el 84% de los turistas argentinos se siente afectado por el contexto inflacionario y que casi el 60% elegirá vacacionar dentro del país. Eso sí: sólo uno de cada tres turistas ya tiene planificadas sus vacaciones. El resto está empezando a evaluar opciones y tiene previsto tomar una decisión en las próximas semanas y algunos -el 24%- prefieren elegir sobre la marcha.

A mediados de septiembre, el Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de Mar del Plata habían sugerido aplicar un aumento del 30% sobre los valores de los alquileres de la temporada anterior. Y habían dado como referencia los siguientes valores: desde $ 17.550 por una monoambiente (2/3 personas), desde 22.750 para un dos ambientes (3/4 personas), desde $ 27.300 para un tres ambientes (5/6 personas) y desde $ 32.500 para un chalet de 3 ambientes.

Encuesta entre egresados de la Universidad Austral: el 42% considera que en 2020 la situación estará peor

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El 80% de los egresados de la Escuela de Negocios de la Universidad Austral considera la situación del país en los próximos 12 meses estará igual o peor y mayoritariamente esperan una inflación de 30 a 50% anual. Estas conclusiones surgen de una encuesta difundida este miércoles por IAE Business School que fuera realizada con motivo del encuentro anual que congregó a más de 600 egresados de esa casa de estudios.

El 42% de estimó que el país estará peor en el próximo año, mientras que el 37% considera que la situación será igual y el 20% cree que estará mejor en los próximos doce meses.

Además de la percepción de un año difícil por delante, “se ve muy necesaria la reforma tributaria”, sostuvo Eduardo Fracchia, director del Área de Economía del IAE. Al respecto, consultados sobre cuál es la reforma clave que debería impulsar el gobierno de Alberto Fernández, el 59% considera que se trata de la reforma tributaria, frente a un 33% que cree debería ser la reforma laboral y un 8% señaló la reforma previsional.

Sin embargo, el 87% de los encuestados afirmó que una reforma laboral es necesaria para bajar la informalidad laboral y aumentar el empleo, frente a un 10% que consideró que no es necesaria.

En tal sentido, un importante directivo de la construcción comentaba que las mayores preocupaciones se centran en cómo se asistirá a los sectores medios, ya que se da por descontado que el próximo gobierno tenderá a asistir a los más necesitados.

Inflación
El 57% de los consultados espera que la inflación sea menor que la del corriente año, ubicándose entre el 30 y el 50%. Pero 31% apuesta a un rango superior, del 50 al 70%.

“Existe mucho temor entre las empresas por la posibilidad de un control de precios, me enteré que una firma líder de consumo masivo acaba de aumentar toda su línea 25% por las dudas”, acotaba un asesor financiero.

Uno de los datos que destaca la encuesta es que el 76% de los empresarios encuestados considera que la clase empresarial argentina no está a la altura del desafío competitivo y de liderazgo social que el país necesita. Esta especie de “autocrítica” explicaría de alguna manera las dificultades que tienen vastas empresas para ser competitivas.

La conclusión a la que podemos llegar en AgendAR es que el sector de los ejecutivos con formación teórica más sofisticada en las empresas privadas, mantiene los mismos prejuicios tradicionales -más allá de su validez o no- comunes entre el empresariado argentino.

Bolivia: los 14 años de gestión de Evo Morales

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La crisis política boliviana contrasta con su economía, ya que en los casi 14 años del gobierno de Evo Morales el país creció y los indicadores sociales mejoraron.

Dentro de la economía de Bolivia, la industria extractiva juega un rol fundamental. Cuando Morales asumió la presidencia, en 2006, comenzó un proceso de nacionalización a través de la expropiación de compañías que se encontraban en manos extranjeras, como la industria de los hidrocarburos. Pese a las tensiones iniciales, la nueva gestión logró luego convivir con el sector privado.

En la actualidad los sectores de gas y minerales representan el 80% de las exportaciones, el 20% de los ingresos fiscales y el 10% del PBI. Con ese control sobre los recursos, el gobierno boliviano pudo crear subsidios y aumentar los gastos sociales.

Si bien a partir de 2015 los precios internacionales de las commodities comenzaron a bajar, el crecimiento económico de Bolivia continuó, pero a menor ritmo. Incluso las perspectivas económicas para este fin de año superan a los principales países de la región.

Los índices del Instituto Nacional de Estadísticas de Bolivia (INE), las publicaciones del Banco Mundial (BM) y las proyecciones económicas del Fondo Monetario Internacional ( FMI) permiten trazar el escenario que deja Morales.

PBI
«Cuando ves los últimos cinco años, Bolivia debe haber sido uno de los pocos países de la región que creció», aseguró Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (Cepa).

No solo eso, desde 2004 que la economía boliviana crece por encima del 3%. De 2004 a 2014 la tasa anual promedio de crecimiento fue de 4,9% y el pico más alto fue en 2013, cuando alcanzó el 6,8%.

El PBI boliviano avanzó en 2018 un 4,2% y, de acuerdo con las perspectivas económicas, Bolivia registrará para fin de este año un crecimiento del PBI del 3,9%. Si se tiene en cuenta las expectativas de crecimiento de los principales países de la región, Bolivia lidera el ranking y se ubica por encima de países como Colombia, Brasil, Perú y Uruguay.

Pobreza, esperanza de vida y desempleo
La pobreza extrema se redujo en más de la mitad entre 2005, cuando era de 38,2%, y 2018, cuando llegó a los 15,2%. A su vez, la pobreza moderada también cayó de 60,6% en 2005 a 34,6% en 2018.

La esperanza de vida de los bolivianos pasó de ser 56 años en 1990 a 62 en sólo 10 años. En 2010 la expectativa era de 68 años, y en 2017 alcanzó los casi 71 años.

En relación con la brecha social, entre 2004 y 2014 el coeficiente de Gini -mide la desigualdad- bajó de 0,60 a 0,47. Aunque la reducción de la pobreza y la desigualdad continuó cayendo desde 2014, lo hizo a un ritmo menor. El coeficiente se mantiene cercano al 0,47 desde 2011.

Bolivia tiene las expectativas más positivas de la región con respecto al desempleo. Se estima que cerrará 2019 en torno al 4%. Si se toma en cuenta la proyección estimada para otros países del continente americano, siempre según los números del FMI, Bolivia sólo se ubica por debajo de México (3,4) y Estados Unidos (3,7).

Inflación
En 2005 la inflación de Bolivia era de 5,3% y, si bien en 2006 bajó a 4,2%, en 2008 tuvo un pico de 14%. A partir de ahí, tuvo altibajos, y en 2018 alcanzó un mínimo de 2,2%. En comparación con otros países de la región, Bolivia mantuvo una cierta estabilidad en los precios.

Reservas internacionales y desbalances económicos
En relación con la deuda pública (que incluye la tomada con el sector público financiero), entre 2014 y 2019 aumentó de 38% a 53% del PBI, mientras que los depósitos del sector público en el Banco Central se redujeron de 24% al 13%.

En 2018 la deuda externa acumulada alcanzó los US$13.280 millones. Es un número muy menor a los más de US$300.000 millones de la Argentina (cuya economía también es mucho más grande).

Por otro lado, las reservas internacionales de Bolivia disminuyeron de US$15.100 millones (46% del PIB) en 2014 a cerca de US$8000 millones (20% del PBI) a mediados de 2019, según el Banco Mundial.

Argentina en el mar (y en la Antártida) – IV

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Daniel Arias, frecuente e imprescindible columnista de AgendAR, también ha volcado su pasión argentina en otros lugaresEntre ellos, mi blog personal. Allí escribió, a lo largo de muchos meses, una historia del Programa Nuclear Argentino, que alguna vez tomará forma de libro. Pero en el medio, se metió con otros temas insoslayables. Uno era, a fines de 2017, el de los nuevos territorios submarinos que nuestro país había ganado.

(Una tosecita modesta: La pelea por estos territorios la sigo desde mayo 2009, cuando publiqué en un portal anterior, la presentación argentina ante las Naciones Unidas. Pero fui demasiado modesto en cuanto a lo que podríamos conseguir. Y conseguimos).

Este tema lo tratamos en AgendAR, claro, en mayo del año pasado. Pero en estos siete capítulos que publicaremos a partir de hoy, Daniel nos cuenta la historia en un tono más informal y agrega detalles políticamente incorrectos. Y, lo más importante: en la tradición de este portal, propone proyectos para un destino argentino en el mar.

Se publican en este portal del domingo 10 al sábado 16 de noviembre de 2019.

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Necio, aprende que el mozo de ciego un punto ha de saber más que el diablo”, le dice El Ciego al Lazarillo de Tormes después de haberle roto los dientes porque éste le hurtaba su vino. Y nosotros ya nos hemos roto bastantes dientes con el Reino Unido, que de ciego tiene poco. De aquí a 20 o 30 años deberemos saber más oceanografía de los 1,78 millones de km2 de fondos marinos que nos dio CONVEMAR, que el British Antartic Survey (BAS). La opción es que los leales súbditos de Su Graciosa Majestad nos fumen en pito en negociaciones todavía inimaginables para el 99% de nuestros compatriotas, pero más inevitables que la muerte y los impuestos. Sin embargo, hay una tercera opción: que ante nuestra indiferencia como sociedad y nuestra inferioridad científica y militar sobre esta zona, no haya negociación alguna sino ocupación unilateral: “Britannia rules the waves”, y todo eso. Ya conocemos esa música.

Las zonas de fondo que probablemente sean “de doble reclamo” están en lugares que el hielo y las tempestades vuelven difíciles de navegar toda la fase fría del año. En las latitudes mayores a los 55º Sur son 9 de cada 12 meses, y subiendo.

Para inspeccionar bien qué hay en en los barros profundísimos de tales zonas no alcanza con las capacidades científicas y de navegación polar de las unidades actuales del CONICET. Y es raro, porque desde que CFK lanzó el programa de investigación “Pampa Azul”, jamás la oceanografía criolla estuvo tan bien equipada como hoy, con cuatro naves: el ARA Austral y Puerto Deseado, buques medianos, y los pequeños ARA Cdro. Rivadavia y Cormorán. El problema son los cuellos de botella.

Por empezar, faltan oceanógrafos. La carrera como tal se dicta sólo en Exactas, Universidad de Buenos Aires (6 años), y en la Universidad Nacional del Sur en Bahía Blanca (5 años). Ambas carreras son relativamente recientes y suele haber más estudiantes cursando que profesores enseñando (pero no por mucho), y no es infrecuente que los posgrados se hagan en los grandes institutos de EEUU o Canadá, y que ahí “los pibes” terminen recibiendo ofertas a las que no se puede decir que no.

Aún así, el Servicio de Hidrografía Naval (SHN) nació con la Armada sarmientina, y sus barcos fueron unidades escuela de cuatro generaciones de geógrafos, geólogos, biólogos, ictiólogos, climatólogos y meteorólogos salidos de las Universidades Nacionales. Estos formaron una base nacional chica pero sólida de recursos humanos en esta interdisciplina, la Oceanografía. Pero no nos sobra un experto.

El otro cuello de botella es cómo embarcar a esta gente, o el porcentaje de ella que se banca el mar: sumando las plazas de los dos buques medianos y relativamente bien equipados, cargan con 45 científicos. Pero estos no tienen helicópteros y emplean ROVs (sumergibles telecomandados) de pocas capacidades.

Caben quizás 20 científicos más en el ARA Irízar, ahora que se ha reconstruyó a nuevo en TANDANOR, y vuelve al mar con 400 m2 de laboratorios nuevos y 30 años de vida útil por delante de la proa. Pero un rompehielos es, por diseño y dedicación, más una topadora y un barco logístico y de rescate que un instituto flotante del CONICET. Aún si al Irízar le sumáramos –como propongo- otra unidad similar pero nuclear, estaríamos cortos en gente y equipamiento para enfrentar los desafíos que se nos vienen. Por una parte, hay que atender y entender la doble rampa (turística y térmica) que enfrenta la Antártida. La primera necesita naves, la segunda, científicos. Pero el desafío real aquí es el Reino Unido, con el que toda la ciencia marina que adquiramos será un arma para discutir soberanía.

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Aunque no lo crea, ésa es la proa y no la popa del “Arktika”, un rompehielos ruso botado en 2016 en San Petersburgo. La forma acucharada y lanzada del casco confunde.

La mejor nave para laboratorios, científicos e instrumentos oceanográficos desde el paralelo 40º para el Sur, es un barco polar. Por definición, aunque no pueda con el hielo de 6 metros que algunas veces logró partir el Irízar, un polar tiene un casco más hidrodinámico y “marinero”. Un polar es más estable y veloz en aguas abiertas, y los científicos a bordo no tienen que bancarse el combo de rolido, cabeceo y guiño que atormentan a los que navegan en los rompehielos.

Los rompehielos de todo el mundo comparten una morfología rara pero inevitable: un puente alto como un edificio de departamentos (mucho “calado aéreo”), amontonado casi sobre la proa de un casco chato y “acucharado”, de escasado calado acuático. En la chata panza de la nave, oculta bajo la línea de flotación, se oculta una cresta que recorre la nave de proa a popa, como una navaja. Un barco tan alto y con tan poco calado baila a lo loco, tenga propulsión térmica o nuclear, y máxime en los mares más bravos del planeta.

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El ARA Irízar en reparaciones en TANDANOR. Un buen rompehielos no corta el hielo como un cuchillo: se sube al mismo y lo aplasta como una prensa hidráulica.

Un barco polar tiene una forma más normalita: no lucirá un casco muy hidrodinámico, de esos que cortan el agua, cuyo corte transversal es como una “V” en propa y popa y que mantiene solito el “tracking” (la dirección de avance). Carece también de un bulbo sumergido de proa para minimizar la fricción del agua. Robustísimo, redondeado y panzón, un polar no está hecho para cortar el agua sino el hielo, de modo que en mar abierto no gana regatas. Pero es bastante estable, acorde a que es difícil practicar la ciencia en una coctelera.

Con un par de CAREMs navalizados, el barco polar que propongo debería ser mejor en todo que el RRS (Royal Resarch Ship) Sir David Attenbourough con el que Gran Bretaña se dispone a explorar, oh casualidad, buena parte de los lugares que nos otorgó CONVEMAR en 2016. La decisión de ir adelante con el Attenbourough el Reino Unido la tomó ese mismo año. Y se ve que Su Graciosa consideró el asunto como de urgencia, porque el barco se está construyendo a escape y estará operativo en 2019. Para entender a qué me refiero y morirse de envidia, hacer click aquí.

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Sir Richard Attenborough frente a su público natural. Un barco con su nombre estará a cargo de examinar parte de los nuevos territorios abisales argentinos, a ver con qué debería quedarse el Reino Unido.

El Attenbourough recibió su nombre en honor de un naturalista que trabaja como presentador científico de la BBC desde los ’50, cuando era un rubio pintón sabihondo, tímido y con pinta de buenazo. El Dave envejeció ante las cámaras perdiendo década a década su esbeltez y su movilidad pero jamás su inmensa voluntad de trabajo, su claridad, su modestia y su simpatía. Su obra de divulgación es sólo comparable a la del planetólogo neoyorquino Carl Sagan, pero mucho más larga, y en Gran Bretaña al viejo David lo quieren más que al té con scones. El BAS, institución tan científica como militar, eligió un nombre muy popular y “cool” para su barco. Sólo un argentino paranoico como quien firma estas sentidas líneas lo percibiría como una amenaza diplomática.

El Attenborough remplaza a las 2 unidades actuales del BAS, los RRS Shackleton y Ross, barcos excelentes y con 25 años de baqueteo polar. Aquí se los considerarían nuevos. Por favor, eviten desesperadamente que el presidente Mau lea este último comentario. Se sabe que en asuntos de defensa muestra una personalidad magnética: la chatarra ajena se le pega sola.

Y éste es un asunto donde la ciencia es diplomacia y es defensa. Queda para otro gobierno, no sé si el próximo, pero sí el que tenga que juntar los pedazos del país devastado que dejará éste. Si algún futuro presidente quiere poder pulsear con el Reino Unido por los posibles recursos abisales que nos dejó CONVEMAR, sepa que tendrá que inventariarlos y entenderlos de apuro y que para ello necesitará un barco oceanográfico polar nuclear de al menos 150 metros de eslora y 40 de manga, y que darle propulsión nuclear no será soplar y hacer botellas, y que estaremos entrando a correr contra el BAS con mucho atraso.

Justamente, para acortar las distancias, planteo una nave capaz de trabajar entre los hielos al menos 320 días por año, con los recambios pertinentes de personal y reabastecimientos de comida. El Attenbourough, por ahora “primus inter pares”, no da para tanto.

Continuará

Daniel E. Arias

Crece el turismo chino hacia Argentina

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Argentina se está convirtiendo en un gran receptor de turistas de alrededor del mundo, ya que atrae interés por su biodiversidad y variados paisajes que van desde glaciares, montañas, desiertos y selva. Pero también la devaluación de la moneda ha favorecido la llegada de turismo internacional, percibiendo los visitantes una ventaja cambiaria al llegar la país.

La industria turística termina el año con balance positivo. Argentina se posicionó durante el 2019 como el séptimo país de mayor crecimiento del turismo receptivo con una mejora, hasta el momento, de 9,1% frente al año anterior.

Uno de los países cuyos habitantes ha manifestado mayor interés por Argentina, es China, ya en 2018 llegaron al país unos 72.000 turistas provenientes de ese país y se espera que siga creciendo, ya que el turismo proveniente de allí casi se triplicó en los últimos 10 años. “Es importante que la industria trabaje en entender al turista proveniente de China, y que los actores, tanto hoteles como aerolìneas, trabajen en campañas de promoción para captar al turista proveniente del país asiático, entendiendo que se ha convertido en un socio estratégico a nivel turístico”, afirmó Gabriel Weitz, Country Manager KAYAK Argentina.

Destinos argentinos más buscados

El motor de búsqueda analizó cuáles fueron los destinos más buscados por los chinos durante el 2019. Este dato permite analizar cuál será el panorama para la temporada que se avecina:

  • Buenos Aires
  • Ushuaia
  • Córdoba
  • Mendoza
  • Mar del Plata
  • Rosario
  • San Carlos de Bariloche
  • El Calafate
  • Comodoro Rivadavia
  • Salta

Un investigador argentino aportó a la ONU nuevos datos sobre el cambio climático

El Dr. Pablo Canziani, Director de la Unidad de Investigación y Desarrollo de las Ingenierías (UIDI) en la UTN Buenos Aires e investigador principal del CONICET, participó de la redacción del documento “The Truth Behaind The Climate Pledges”, que se presentó esta tarde ante la Convención Marco de Naciones Unidas contra el Cambio Climático.

El documento -publicado en inglés- sostiene que “para lograr el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París, que es mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 ° C (2,7 ° F) por encima de los niveles preindustriales, se requiere reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 50 por ciento para 2030”.

Pero advierte que al analizar los compromisos para reducir las emisiones en los próximos 10 años se evidencia que “el 75 por ciento de las promesas climáticas son parcial o totalmente insuficientes para contribuir a reducir las emisiones de GEI en un 50 por ciento para 2030, y es poco probable que algunas de estas promesas se cumplan”.

El informe fue elaborado por el Dr. Canziani junto a Sir Robert Watson –del Reino Unido-, ex presidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas (IPBES), Científico Jefe del Banco Mundial para el Desarrollo Sostenible y Asesor Principal de la Casa Blanca; el Dr. James McCarthy –de Estados Unidos-, ex copresidente del Grupo de trabajo II del IPCC, ganador del Premio Tyler 2018 para el Logro Ambiental; el Prof. Dr. Nebojsa Nakicenovic –de Austria-, autor principal del Grupo de trabajo III del IPCC, autor principal del informe especial sobre escenarios de emisiones, subdirector general del IIASA; y por Liliana Hisas –de Argentina-, Directora Ejecutiva del Fondo Ecológico Universal y coordinadora del proyecto Acting on Climate Together. Allí advirtieron que “de las 184 promesas climáticas, 36 se consideraron suficientes (19 por ciento), 12 parcialmente suficientes (6 por ciento), 8 parcialmente insuficientes (10 por ciento) y 128 insuficientes (65 por ciento)”.

El trabajo sostiene, además, que “las emisiones de los cuatro principales emisores combinados representan el 56 % de las emisiones mundiales de GEI: China (26.8 por ciento), Estados Unidos (13.1 por ciento), la Unión Europea y sus 28 Estados miembros (9 por ciento) e India (7 por ciento)”.

Si bien China, el mayor emisor, se comprometió a reducir su intensidad de carbono en un 60-65 % desde los niveles de 2005 para 2030, “las emisiones de CO2 de China aumentaron en un 80 por ciento entre 2005 y 2018 y se espera que continúen aumentando durante la próxima década dada su tasa de crecimiento económico proyectada”, según el informe.

Estados Unidos se comprometió en 2015 a reducir las emisiones en un 26-28 por ciento desde los niveles de 2005 para 2025. Pero la administración actual retiró al país del Acuerdo de París y redujo “las regulaciones federales destinadas a frenar las emisiones. Se están implementando esfuerzos estatales y locales para tratar de cumplir con la promesa de los Estados Unidos”.

El Dr. Pablo Canziani, Director de la Unidad de Investigación y Desarrollo de las Ingenierías (UIDI) en la UTN Buenos Aires e investigador principal del CONICET,

Según el informe, sólo la Unión Europea está en camino de cumplir con sus compromisos: “la UE y sus 28 Estados miembros se comprometieron a reducir las emisiones de GEI al menos un 40 por ciento desde el nivel de 1990 para 2030. Y están en camino de reducir las emisiones de GEI en un 58 por ciento para 2030”, destaca.

Para Canziani, “el documento demuestra que los compromisos de la mayoría de los países son totalmente insuficientes para frenar el cambio climático. Los principales emisores son China, EE.UU, Unión Europea, Rusia y la India. Si ellos no reducen sus emisiones ya que el total de sus emisiones anuales superan el 50 por ciento del total de emisiones no será posible frenar el proceso”.

El investigador de la UTNBA aseguró que desde 2015 hasta hoy sólo 4 países mejoraron su oferta, entre ellos la República Argentina.

“Si bien la propuesta argentina es aún insuficiente ya que se refiere a mejoras en la ‘intensidad’ en primera instancia, por otro lado, el documento reafirma las responsabilidades diferenciadas que competen a los países en función de su grado de desarrollo”, aseguró.

Canziani explicó que los compromisos del Acuerdo de Kioto fueron incumplidos y que el mismo no requería que los países presentaran planes de mitigación. En cambio “en el Acuerdo de París si están estas medidas. Y eso marcó un antes y un después. Si bien las reducciones son voluntarias, se pretende que de alguna forma esto sea controlado cada 4 años por todos los miembros, para ver si están cumpliendo las metas”.

El investigador consideró que “no hay un compromiso real. En América Latina, con la situación política conflictiva, es más difícil darle la importancia que tiene. Y en otros países hay una demanda de la ciudadanía que no tiene respuesta a nivel político. Creo que el único bloque de países que responde a lo que pide la ciudadanía es en la Unión Europea. De hecho, es el único bloque que está cumpliendo fehacientemente con sus compromisos con el Acuerdo de París. Tampoco hay consciencia todavía para enfrentar las causas del cambio climático y, además, adaptarse a los cambios que ya están ocurriendo y los que están previstos que ocurran, rinde un beneficio económico. Es decir, el costo de hacer esta conversión es mucho menor que el costo de enfrentar los desastres que genera”, sostuvo.

China comienza a hacer lobby ante Alberto en temas nucleares, litio y comunicaciones

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El pragmatismo chino es infinito. Apenas una semana después de la carta enviada por Xi Jinping a Alberto Fernández para felicitarlo por su victoria electoral, el gobierno del gigante asiático avanzó con un acercamiento concreto para profundizar la relación bilateral y acelerar los proyectos chinos en la Argentina.

El embajador chino en Buenos Aires, Zou Xiaoli, se reunió con Fernández en las oficinas que inauguró en Puerto Madero para explicar qué relaciones diplomáticas desea Beijing con Buenos Aires cuando el gobierno peronista suceda a la administración de Cambiemos.

“Fue una reunión muy cordial, con una muy buena predisposición de China y una imperiosa necesidad de trabajar juntos”, comentó a Infobae un dirigente del Frente de Todos que trabaja en las oficinas de Puerto Madero.

Junto a Fernández y Zou estuvieron Santiago Cafiero, probable jefe de Gabinete, y Matías Kulfas, que aparece como posible ministro de Economía.

La reunión sirvió para hacer un repaso de todos los proyectos que China quiere desplegar en la Argentina como parte de la “alianza estratégica integral”, y también para hacer un balance de las relaciones entre el gobierno chino y la presidencia de Macri. En este contexto, revelaron desde el Frente de Todos a Infobae, se observó cierta molestia de China con la administración de Mauricio Macri por no haber cumplido con algunos acuerdos pactados con Xi.

El caso paradigmático, acorde a la perspectiva de Beijing, fue el contrato trunco por la construcción de dos centrales nucleares con tecnología china en Campana. La primera, una CANDU de de uranio natural de 740 MW, era la que le interesaba a la Argentina, ya que es idéntica a la de la central de Embalse, Córdoba. Conoce perfectamente la tecnología desde 1974, tiene proveedores argentinos para cada componente, también la mayor fábrica de agua pesada del mundo (sin ella, el uranio natural no entra en reacción), y aportaba, entre horas de trabajo y piezas, el el 75% de la central en valor. Esa planta iba a parar al predio de las Atuchas I y II, también de uranio natural, hoy debería estar terminándose, y en ese pico de construcción, generando 7000 puestos de trabajo directos y muchos miles más indirectos.

La segunda central es la que le interesaba plantar a China en esta región donde no hay ningún equipo nuclear de ese origen: es de uranio enriquecido y se llama Hwalong-1, literalmente, «Dragón Chino». Para el gobierno de Xi Jingping devino en un aparato «de bandera», un símbolo de su dominio tecnológico de la ingeniería atómica y de su capacidad exportadora. El Programa Nuclear Argentino, sin mayor interés en uranio enriquecido desde 1967, no sólo no tiene capacidad propia de suministrar el enriquecido en las cantidades que este aparato devoraría, sino tampoco un lugar adecuado en Atucha o en Embalse para poner esta máquina de 1140 MW.

La Hwalong-1 sería obviamente una adquisición «llave en mano», en la que Argentina a lo sumo contribuiría con la obra civil (hormigón y construcciones), y con su industria metalúrgica, metalmecánica, electromecánica, electrónica y de montajes más bien «en plan mirón», agarrando a lo sumo pequeños trabajos. Para cualquier CANDU, Argentina fabrica el combustible desde 1984. Para una Hwalong, en cambio, tendría que abrirse una compleja negociación para que la CNNC (China National Nuclear Corporation) le transfiriera la tecnología a nuestra fábrica, CONUAR, dentro del paquete global de compra, sin cobrarla aparte. No iba a ser fácil, pero no era imposible: ya lo hizo 3 veces con otros proveedores.

Pero durante el gobierno de CFK, y con un pragmatismo casi chino, nuestro gobierno acordó comprar ambas centrales a cambio de un financiamiento de lujo por la parte oferente: 85% para ambas operaciones, con 8 años de gracia para empezar a pagar, 20 años de plazo para hacerlo y un 4% de interés anual. Con un ritmo de construcción decente, cada central entraba «en línea» al 5to o 6to año del inicio de obra, de modo que cada central terminaba pagándose sola con la electricidad vendida, y dado que ambas están diseñadas para un primer ciclo de vida de 60 años, todavía les quedaban 32 años de trabajo. Desconfiada del poco amor que tiene la Argentina por el uranio enriquecido, la CNNC (China National Nuclear Corporation) exigió que se empezaran ambas obras al mismo tiempo. El gobierno argentino pidió 2 años «de descalce»: iniciar primero la CANDU en Atucha I, y 2 años más tarde la Hwalong ya se vería en qué provincia (otra compleja negociación).

El gobierno de Macri atrasó primero 2 años la compra de la CANDU, la que interesaba a la Argentina. Luego en 2018 la canceló «para siempre», dado que estaba demasiado endeudado (¿por quién?). Se quedó únicamente con la Hwalong-1, que quería sí o sí vendernos China, lo que obviamente no despeinó mucho a Beijing: se evitaba pagar la carnada, el pez prefería el anzuelo pelado. Pero luego tres veces Macri renegó de esta versión destripada en favor chino del convenio original, alegando “falta de presupuesto”, algo incomprensible porque el 85% venía desde Beijing.

En este camino de idas y vueltas, en 2017, Macri y el gobernador Weretilnek avisaron (y desde China) que la Hwalong-1 se construiría en Río Negro, lo que desató una pueblada en la capital, Viedma, que sólo se aplacó cuando el parlamento provincial aprobó una ley que rechazaba «ad aeternum» toda central nucleoeléctrica… salvo que fuera obra de la empresa nuclear provincial, INVAP. El último acto de rechazo de Macri hacia la Hwalong-1 sucedió en medio del dispendioso fasto de la reunión de la OCDE (Organización para el Comercio y el Desarrollo Económico) en Buenos Aires. La OCDE es un club de ricos al cual Argentina pertenece sólo por su dominio de la tecnología nuclear. No podía haber una ocasión más pública y agraviante hacia los chinos «para bajarse» del proyecto: Xi Jinping se iría 2 días después de terminada la extravaganza, porque quería quedarse a limar los últimos detalles de la operación Hwalong-1 con China. También agraviante hacia la Argentina, porque fue un acto de sumisión explícito al garante oficioso del re-endeudamiento de Macri con el FMI, en este casi el presidente Donald Trump. Xi Jinping, muy chino, sonrió y no dijo ni «mu». Seguramente a Macri ya lo veía «de salida», pero además China no sólo es garante de deuda, por swaps, sino nuestra mayor compradora de soja y de carnes.

Pocos días después de que Fernández ganase las elecciones, el embajador Zou entregó en mano a Felipe Solá una carta del presidente Xi para Fernández en la que destacó: “Argentina es un buen amigo y socio”. Y Guneg Shuang, portavoz de Ministerio de Relaciones Exteriores, expresó en una declaración pública que “China felicita al Sr. Alberto Fernández por su elección como el próximo presidente de Argentina. Creemos que bajo su liderazgo, Argentina obtendrá nuevos logros en su desarrollo nacional”.

El embajador asiático reiteró ante Fernández la idea de que “China concede gran importancia a su relación con Argentina y está lista a trabajar con Argentina para avanzar en el desarrollo sólido y estable de nuestra asociación estratégica integral para brindar mayores beneficios a los dos pueblos”.

Estos son los proyectos que China tiene mucho interés en desplegar en la Argentina:

1-La central nuclear. Se trata de un proyecto para instalar una central nuclear en Lima, es decir en el predio de las Atuchas, «con tecnología estrictamente china», como dice Infobae. Obviamente, a CNNC ya no le importa vendernos otra cosa que la Hwalong-1. El proyecto por ambas centrales en tiempos de Cristina Kirchner era de U$ 12.000 millones, y hoy los chinos hablan de U$ 9.000 millones.

Obviamente, China no piensa en la CANDU, pero la mayor parte de los profesionales históricos de la CNEA, de NA-SA (Nucleoeléctrica Argentina SA), de Dioxitek y del sector privado nuclear, entre ellos Pérez Companc, Pescarmona y Techint sí, y ni hablar de las 130 otras firmas argentinas que en 2014 terminaron Atucha II, y de las 100 que en 2018 «retubaron a nuevo» Embalse, y le consiguieron 30 años más de vida. Quieren trabajar, construir y cobrar, no mirar cómo se instala la Hwalong-1 por televisión. Después del fracaso de las negociaciones con el gobierno de Macri, en la administración china esperan avanzar de una vez por todas con este proyecto clave para Beijing. También lo es para Buenos Aires, pero no es imposible que la nueva administración quiera volver al acuerdo anterior, el de una CANDU y una Hwalong-1.

Xi Jinping no logró cerrar un acuerdo con Macri para la construcción de una central nuclear en Argentina

2-La hidrovía. El gobierno chino confía en ganar una licitación en el 2020 para las obras de dragado y balizamiento de la hidrovía del río Paraná-Paraguay. Hasta ahora, esta vía está en manos de la empresa argentina Hidrovías SA. Según pudo saber Infobae de fuentes diplomáticas, la empresa china Cofco está dispuesta a ofrecer hasta un 30% menos del costo global de las obras. También está la gigante Shangai Dredging Company (SDC), que ya en el 2016 ofrecía un peaje de USD 2,25 la tonelada de registro neto frente a los USD 3,05 que cobra Hidrovía SA.

3-Polo logístico. Esto sí que es una novedad. En su reciente visita a la Argentina el ministro de Defensa chino, el general Wei Fenghe, resaltó el interés de empresas estatales de ese país por participar en las licitaciones para construir un Polo Logístico Antártico en Ushuaia. La idea es armar allí un centro de operaciones vinculado a la potencialidad de los recursos naturales para el traslado de mercaderías y la explotación de recursos de ultramar. Se trata de un proyecto chino con una inversión inicial de USD 50 millones de dólares. Sobre este tema hablaron Fernández y el embajador Zou, quien la semana pesada recibió por este tema al gobernador electo de Tierra del Fuego, el peronista Gustavo Mellela.

Habrá que escuchar con oídos despiertos: Ushuaia controla algo de la navegación por el Canal del Beagle entre el Atlántico y el Pacífico. Es un tránsito más bien escaso, porque el pasaje comercial interoceánico lo domina el Canal de Panamá, y en mucha menor medida el del Estrecho de Drake, pasando por el sur de la isla chilena de Cabo de Hornos. Fuera de proyección de poder geopolítico, por ahora no se entiende mucho el interés chino por Ushuaia, pero no es el único lugar que podría ponerse de moda: muy cerca y en la orilla sur del canal está Puerto Williams, capital chilena de la isla Navarino, con calidad comparable (calado profundo, relativa protección ante vientos y oleaje). Lo de que el polo propuesto se llame «Antártico» también es sugerente: Argentina y Chile son los países más cercanos al único lugar del perímetro del Continente Blanco, hoy en rápída deglaciación, donde se embarca y desembarca fácil: la Península Antártica.

4-El polémico 5G. Entre los otros temas que hay en carpeta, pero que no está claro si se habló ayer en la reunión de Alberto Fernández con el embajador Zou, figura el interés de China por desembarcar con Huawei en la Argentina para el desarrollo de tecnología 5G en las telecomunicaciones. Este es un tema polémico, ya que Estados Unidos pone reparos en todo el mundo ante el avance chino en este campo porque entiende que esto hace peligrar la seguridad nacional de los países que podrían ser espiados por la inteligencia de Beijing. Pero los 35.000 km. de fibra óptica subterránea de nuestro país, de los que 31.000 km. se tendieron durante el gobierno de CFK, están hechos con cables ópticos chinos, así como también buena parte de la electrónica de conexiones. Es la llamada Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO), y el «backbone» físico invisible de todos las comunicaciones visibles: la telefonía inalámbrica actual, la TV, la radio y obviamente los servicios brindados por Internet, desde Waze hasta Tweeter, desde el e-mail hasta WhatsApp. EEUU no parece preocupado por nuestra seguridad, sino por haber llegado tal vez un poco tarde a la parte estructural y profunda de nuestro mercado de telecomunicaciones.

5-Litio, Vaca Muerta y represas. También se habló en la reunión con Alberto Fernández de potenciar los proyectos para que empresas chinas puedan desplegar inversiones inminentes en el norte argentino para la explotación de litio. Y se mencionaron los potenciales de inversión en Vaca Muerta al mismo tiempo que el avance de las obras para las represas Cepernic y Kirchner en Santa Cruz.

Todo esto forma parte del nuevo vínculo que China quiere establecer con el gobierno de Fernández y que prevé también el giro de swaps con yuanes para el financiamiento de la Argentina en caso de alguna crisis económica. ¿Los chinos se referirán también a la actual?

Argentina en el mar (y en la Antártida) – III

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Arias nos contó ayer y anteayer de la epopeya pacífica que logró que a Argentina se le reconociera soberanía sobre una extensión de océano equivalente al 48 % de todo su territorio. Aquí acerca una propuesta sobre lo que podemos hacer en otra extensión que reclamamos: la Antártica Argentina. Detalla las capacidades que podemos adquirir. Y las que ya tenemos.

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Estimad@s, tenemos 1,78 millones de km2 de de territorios nuevos y muy profundos a entender y defender. Pero nos falta conocerlos mucho mejor para ver qué hay allí a explotar, o guardar para cuando haya cómo. Para ambas cosas, necesitamos reconstruir nuestra industria naval.

Son dos pájaros que se matan de un tiro, con un cambio de “target”: TANDANOR y los Astilleros Río Santiago (ARS) tuvieron un pasado glorioso AM (antes de Menem): construían no sólo mercantes medianos, sino locomotoras, turbinas para centrales hidroeléctricas, componentes pesados de centrales nucleares, etc. Y ganando plata. Tras su resurrección en épocas de NK y CFK, construyeron graneleros y tanqueros de gran tamaño, para autoequipamiento y exportación a clientes puntuales (Alemania, Venezuela). Y nuevamente, ganando plata.

Pero en materia de barcos de transporte comunes, es difícil morderle mercado a Corea del Sur, China, Japón, Filipinas y Vietnam: a fuerza de automatización, escala y dumping humano tienen unos costos de morondanga. La plata se puede ganar con naves especiales, nichos de mercado donde tal vez podamos reinar todo lo que se pueda, como INVAP lo hace hoy –con gran trabajo y riesgo- en el campo de los pequeños reactores atómicos.

Por eso, si hay que darles una tercera vida a TANDANOR y los ARS pondría muchas fichas en dos posibles “showrooms flotantes”: un oceanográfico polar a lo bestia, para 80 científicos, y además otro rompehielos aún mayor que el ARA Irízar. Pero ojo, esta vez hablo de propulsión nuclear. Es decir, esta propuesta no es sólo para los astilleros sino también para la CNEA e INVAP.

Veo su dedo en su sien, haciendo ese gesto ingenieril de “falta tornillo” en que mis lectores incurren con frecuencia. Ud. piensa que con el Irízar y los dos buques oceanográficos que tenemos (el ARA Deseado y el ídem Austral) estamos casi sobreequipados en oceanografía. No vaya a creerlo ni por un minuto. Pero el mundo está subequipado para trabajos de todo tipo en el nuevo escenario antártico, y personalmente creo más en adelantarse a la demanda que en correr tras la pelota.

Para probarme lo sobreequipada que está la Argentina en navegación antártica, Ud. me va comparar el Irízar contra cualquier rompehielos yanqui ochentoso, como el USCGS Polar Star, de la Coast Guard. La gente vive refutándome con el Polar Star, me para en la calle y me muestra fotos y especificaciones, mostrándome cuán inferior es al Irízar. Justamente a mí, que nunca lo puse en duda.

rescate

Invierno de 2002. El Irízar se trae al Magdalena Oldendorff a remolque, pero el hielo se cierra cada vez más rápido: habrá que abandonar el barco alemán para que pase la invernada como mejor pueda.

Me gritan hasta despeinarme que nuestra nave, con unas 15.000 toneladas y “apenas” 27.000 HP en hélices puede abrirse paso por banquisa de hasta 6 metros de grosor. Y de hielo viejo, es decir durísimo, sin burbujas y color azul. Esa locura el Irízar la hacía incluso antes de su reconstrucción –y repotenciación- en TANDANOR, entre 2010 y 2016. El Polar Star, en cambio, con 13.600 toneladas y 75.000 HP (que sólo alcanza en apuros, cuando debe sumar turbinas a su propulsión diésel-eléctrica), a duras penas rompe 4 metros de hielo. Señor@s, no me digan lo que ya sé: el Irízar es un titán. ¿Y entonces por qué los vengo a incordiar con que necesitamos otro rompehielos y de yapa, uno nuclear?

Hay un único país que se está construyendo una super-industria naval polar de doble uso (civil y militar) a expensas del cambio climático: Rusia. Podemos ser el segundo país en hacer algo parecido, mientras el Hemisferio Norte está distraído en sus propias cosas.

Los EEUU están realmente muy distraídos: a la Coast Guard yanqui le queda sólo el Polar Star en operaciones y ya cerró los dos astilleros especializados en su costa atlántica para poner rompehielos quilla. Rusia en cambio ya navega 40 rompehielos, básicamente liderando y pastoreando convoyes de barcos tanqueros y gasíferos a través de las nuevas rutas marítimas transpolares. Y vienen 11 unidades más en construcción.

De los 40 rompehielos rusos operativos, 9 son nucleares. Pero también lo es una rarísima “conteinera” con proa para romper hielo, el Sevmorput. De los 9 barcos atómicos rusos, 2 son rompehielos fluviales (bestias desconocidas en el resto del planeta). Los cascos de estas naves menores, llamadas Taymir y Vaigach, se pidieron a unos astilleros finlandeses (NHS en Wärtsila) que son los mismos que nos vendieron el Irízar. Rusia reconoce que sus vecinos son imbatibles diseñando cascos, pero la motorización nuclear y el equipamiento de ambos barcos es 100% ruso. Si Ud. googlea a ambos barcos, por fuera le parecerán casi idénticos al Irízar.

Todo esto es parte de un esfuerzo naval-ártico ruso que no se ha interrumpido desde 1890, y que hoy implica 16 bases de ejército, 16 puertos y 13 bases aéreas militares, protegidas por 400 misiles SAM (tierra-aire) S-400 de largo alcance en pleno polo. En contraste, los EEUU prácticamente carecen de activos militares dentro del Círculo Ártico.

Esto de construir un super-rompehielos nuclear cada 8 años, y ahora cada 4, lo hace un país cuyo PBI no difiere mucho del de Brasil, pero que se toma en serio cuatro cosas: el calentamiento global (vive de él en varios sentidos), el petróleo y el gas (exporta básicamente eso, ver ítem anterior), el átomo (lo usa para poder tener más hidrocarburos exportables aunque EEUU y Arabia Saudita les pisen lo precios), y last but not least, dominar el hielo el año completo (sin motores nucleares, olvídate de ello, cariño). Algunos imperios (ver caso de los otomanos en la Ruta de la Seda) se construyen cobrándole peaje a otros imperios.

Los russkis han inventado no sólo el rompehielos (el primero del mundo fue el Pilot, botado en 1864), sino también descubierto el negocio polar turístico. El Yamal debutó en él en 1977 vendiendo pasajes a U$ 25.000 por gorra a quienes quisieran bañarse en el Polo Norte geográfico en slip y mostrar la foto si sobrevivían. Su sucesor, el 50 Let Pobedy (“50 Años Tras la Victoria”), lleva hasta 128 pasajeros interesados a veces en esta forma de tortura. Su diseño dedica toda una cubierta a camarotes (hay de 5 categorías, de Carísima a La Maldad). Los rompehielos rusos más pulsudos eran los clase Arktika nacidos en tiempos soviéticos, de 25.000 toneladas, pero ahora Rosatomflot acaba de añadir el Sybyr, de una clase enteramente nueva: desplaza 33.000 toneladas y costó U$S 1700 millones.

El calentamiento global abrió rutas polares entre Europa y Asia, pero 9 meses por año son impracticables sin rompehielos. Eso sí, acortan el viaje hasta 40 días, y eso es plata. Allí en el Océano Ártico hoy los ivanes son como la suma de Vialidad Nacional, el Automóvil Club y las policías provinciales para los argentinos ruteros. En fin, leyendo los diarios veo que tal vez haya que tachar “Vialidad Nacional”.

turismo ártico

Turismo ártico. El Yamal, de Rosatomflot, pastoreando turistas finolis en el Polo Norte Geográfico. Los audaces se dan incluso un baño en el mar. El “core business” de la flota polar, sin embargo, son los servicios a Gazrpom y abrirle paso y darle escolta a grandes convoyes de mercantes entre Asia y Europa.

En 2011 Vladimir Putin dijo que el tránsito que Rusia ya habilita (y controla) entre decenas de países alguna vez será mayor que el del Canal de Suez. El Vlad será petiso pero ve lejos: 71 tránsitos boreales en 2016 están lejos de los 16.596 de Suez, pero ¿cómo serán las cosas en 2060? El termómetro, el reloj y Rusia trabajan activamente para Rusia, y contra Egipto.

Lo que nos remite a lo nuestro. No hay nada más poderoso que el Irízar en el Mar Antártico. Es un solitario titán. Pero en 2002 nuestro titán no fue suficiente para sacar de su varadura en hielo al barco polar alemán Magdalena Oldendorff. Logró abrirse paso a través de 350 km. de banquisa gruesa hasta el mismo, lo reabasteció, y luego trató de remolcarlo hasta aguas abiertas, pero de julio se pasó a agosto y la temperatura andaba en -50º C, el hielo empezó a cerrarse mucho más rápido de lo que el Irízar lograba romperlo, y la banquisa o “pack” iba alcanzando su apogeo de agosto. La propia deriva del hielo frenaba el convoy, que no lograba superar los 2 nudos. Los helicópteros Sea King, mandados como baquianos al frente, no lograban encontrar rajaduras largas por donde abrirse paso.

El capitán de navío Raúl Benmuyal dijo que había que dejar al Oldendorff en un sitio a salvo de corrientes y témpanos e irse: mejor un barco atrapado y sujeto a los riesgos de una invernada que dos. Tampoco fue tan fácil salir: el regreso a aguas abiertas fue de 1200 km. El “Uuuff” de alivio de la Armada fue unánime: no estaba para perder más barcos.

No sé si soy claro, pero el Polo Norte es moco de pavo, glaciológicamente hablando, comparado con la Antártida. Así como el Mar Ártico se va volviendo por primera vez navegable, o casi, al menos en tiempos históricos, el Antártico se está poniendo cada vez peor. Los más nuevos y gigantescos rompehielos rusos, de la clase “Líder” o LK-60, el Arktika y el mentado Sybyr, con el doble de desplazamiento del Irízar y 181.000 HP nucleares en hélices, están hecho para romper hielo de 3 metros, y si no hay más remedio, 4.

“Aquí abajo” no valdrían de mucho. Amén de lo cual está el hecho de que sus reactores dobles RITM-200 probablemente se recalentarían en la parte más tropical del trayecto entre ambos polos. (“¡Eso es una leyenda urbana!”, refutan en la US Coast Guard). Como sea, aquí los rusos no pintan con naves propias. Están tan hipnotizados en volverse a escape los amos del Polo Norte que suelen alquilar barcos polares (como el Madgalena Oldendorff) a Alemania, para reabastecer sus bases antárticas, como Novolaska-Reskaya en el caso citado. No se puede estar en todo.

Olvídese de “oil & gas” en la Antártida: toda minería está prohibida por el Pacto Antártico de 1959. Sin embargo, o por ello, se está llenando de turistas, especialmente en su sitio más vistoso y desembarcable, la Península, francamente bastante más bonito y lleno de fauna marina y costera que la chatura blanca del Polo Norte.

De ese solitario dedo torcido con el que la Antártida trata de señalar a Sudamérica somos –junto con Chile- el vecino más a tiro.

catamarán

Este catamarán (Sea Spirit) es tan polar como amazónicos los absortos pingüinos que lo miran…

Y con EEUU y el Reino Unido y hasta China muy dedicados a prospectar fondos marinos en la Antártida, en parte debido a los derechos expedidos por CONVEMAR, es decir Naciones Unidas, alrededor del Continente Blanco hay cada vez más barcos polares “que no están pa’ la bota de potro”. Es lo que pasó con el Oldendorff en 2002, y con el “Akademik Shokalsky” ruso en 2013 (en ambos casos, barcos polares). Cuatro rompehielos de distintas naciones (Argentina, Sudáfrica, Australia, China) trataron de desatrancar a estas naves y ni siquiera el nuestro –por lejos el mejor- pudo.

Se está armando un mercado, estimad@s. Ni hablar de los cruceros llenos de “gente linda” que se ven por la zona, y que parecen tan hechos para el hielo como los tapires. En suma, que cada vez habrá más científicos a rescatar, y aún muchos más turistas.

Sí, rescatarlos y cobrarles, y reconstruir nuestros astilleros. Y mostrar la bandera argentina en la zona. Y de tanto en tanto, venderle uno de estos barcos al mundo, salir de una oferta que sólo tiene “naves commodity” y pasar a las “especialty”. La soberanía para la Argentina puede ser “big business”, señor@s.

Y me anticipo a su objeción: el Tratado Antártico no prohíbe la propulsión nuclear. Y no me venga con la contaminación. Cuando está navegando en “ramming”, rompiendo hielo de sólo 3 metros, ¿adivina cuánto combustible líquido gasta el viejo USCGS Polar Star? 100 toneladas/día. Si eso es ecología…

Continuará

Daniel E. Arias

Investigan al magnate ruso que compró la cadena de supermercados Día

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Uno de los más poderosos oligarcas rusos, Mikhail Fridman, investigado por su supuesta responsabilidad en la caída del grupo español de tecnología Zed para adquirirlo a bajo precio, ha negado su participación en los hechos. Según fuentes jurídicas, la Fiscalía ha asegurado que seguirá adelante con la investigación.

El magnate, presentado por Forbes como el hombre más rico de Londres y que acaba de adquirir la cadena de supermercados Día, estaba citado por el juez instructor, Manuel García-Castellón, como investigado por corrupción en los negocios, abuso de mercado, insolvencia punible y administración desleal.

La defensa de Fridman, que ha declarado en ruso con traductor, se ha basado en que él no tuvo capacidad decisoria en Zed, por lo que su relación con la quiebra era nula. La compañía estaba entonces dirigida por Javier Pérez-Dolset, que es quien acusa ahora a Fridman.

Según un comunicado de la empresa de Mikhail Fridman, el acusado «ha desmentido categóricamente las alegaciones formuladas contra él en relación con Zed o su insolvencia» ante el Juzgado Central de Instrucción 6 de Madrid. Fridman ha asegurado que no «ha conocido, ni liderado ni dado instrucciones ni participado en un plan de asedio ilegal para comprar Zed» y que sus compañías «no hicieron nunca una oferta de compra por Zed».

Ha sostenido que «como demuestran los registros públicos del Tribunal de Apelación de Ámsterdam, los problemas de Zed han surgido de lo que es fundamentalmente (y simplemente) una disputa entre los accionistas españoles y rusos de Zed».

En otro momento de la declaración, Fridman ha afirmado que «solo se ha reunido con Pérez Dolset menos de un par de veces en eventos sociales, y no ha tenido contacto o comunicación con él en relación con el asunto Zed», según el comunicado de sus abogados.

No obstante, fuentes cercanas a Zed desmienten estas afirmaciones y aseguran que Pérez-Dolset estuvo en más de 20 ocasiones con Fridman, incluidas reuniones en su mansión en Moscú. Estas fuentes calificaron las declaraciones del magnate ruso «como producto de una fuerte amnesia ya que ha olvidado muchas reuniones con directivos de Zed, donde se tomaron decisiones sobre esta firma. Se demostrará que existieron las citas porque estuvieron muchas personas que, incluso, ya lo han declarado ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos», que también investiga operaciones de Fridman.

A través de su fondo LetterOne, con sede en Luxemburgo, Fridman controla compañías de telecomunicaciones, sanidad, hidrocarburos y finanzas. De hecho, es el fundador del mayor banco privado ruso, Alfa Bank. El empresario, considerado cercano al Kremlin, realizó, según la Fiscalía, «una técnica típica de parte de la mafia rusa»: el raid, es decir, un ataque para apropiarse ilegalmente de una empresa.

Trabajar en oficinas con ventanas mejora el desempeño cognitivo

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Nuevos estudios del Laboratorio para Bienestar, que consiste en una colaboración entre Delos™ y Mayo Clinic, muestran que las oficinas con ventanas que permiten el paso de la luz natural y tienen vista hacia el exterior mejoran tanto el desempeño cognitivo de los empleados como su satisfacción con el ambiente laboral. Las persianas modernas y las últimas técnicas para polarización de vidrios mitigan el cansancio ocular y reducen las molestias fruto del resplandor de la luz solar.

Los resultados se publican en el volumen de noviembre de Building and Environment. El estudio fue realizado por investigadores ambientales, de salud y de ciencias conductuales.

Como parte del estudio, los participantes se trasladaron a un entorno laboral simulado que coincidía con sus cubículos habituales de trabajo. Allí, llevaron a cabo sus actividades laborales normales por un período de 14 semanas, durante las cuales se controló el ambiente y el comportamiento. Los participantes llevaron también sus objetos personales y materiales de trabajo.

El espacio laboral simulado tenía las ventanas orientadas hacia el este o el norte y todos los participantes estaban sentados a la misma distancia de las ventanas. Cada dos semanas, se exponía a los participantes a una ventana de condición diferente, sea con persianas de malla, ventanas con polarización dinámica o persianas con oscurecimiento total que eliminaban la luz solar y la vista. Las ventanas con polarización dinámica funcionaban con un algoritmo que las ajustaba automáticamente a tonos más oscuros por la mañana a fin de impedir el resplandor de la luz del día, pero recuperaban la tonalidad hacia el mediodía. Los participantes podían ajustar la altura de las persianas de malla y el cambio de color de la ventana, según su preferencia. Otras condiciones, como la iluminación eléctrica, la temperatura, la humedad y la ventilación se mantuvieron constantes.

A diario, se medían tres aspectos de la función cognitiva: memoria funcional, inhibición y cambio de labores. A través de un cuestionario, se evaluó la salud de los ojos, incluido cansancio ocular, fatiga, irritabilidad, enfoque y visión borrosa. Los empleados también informaron acerca de su satisfacción con el ambiente laboral, o sea, su reacción ante el espacio laboral en general y la luz existente para trabajar con el computador o con documentos escritos.

La función cognitiva mejoró cuando los participantes tenían exposición a la luz del día y a algún tipo de vista en su espacio laboral. En concreto, aumentó la capacidad de retener y manipular cosas en la memoria, así como la capacidad de inhibir respuestas. Sin embargo, la alteración de las condiciones del estudio no afectó sobre el cambio de labores. El grado de mejora en el desempeño cognitivo fue igual con las persianas de malla que con la polarización dinámica, a diferencia de lo ocurrido bajo las condiciones de oscurecimiento total. El cansancio ocular también disminuyó cuando los empleados estuvieron expuestos a la luz del día y podían ver algo por la ventana, sin ninguna diferencia entre los dos tipos de protección contra el sol. La satisfacción respecto al ambiente igualmente mejoró con el acceso a una ventana.

Cuando el espacio laboral era el de las persianas con oscurecimiento total, el cambio más importante que los empleados deseaban era tener una ventana. En cambio, cuando estuvieron expuestos a las persianas de malla y a la polarización dinámica, la principal mejora que deseaban variaba entre ruido, temperatura y privacidad.

“Esto se suma a la evidencia creciente sobre la influencia positiva de tener vista al exterior. Otros estudios ya demostraron que el acceso a la luz del día y a algún tipo de vista no solamente reduce el estrés, mejora el estado de ánimo y disminuye el absentismo laboral, sino que hasta ayuda a que los empleados cometan menos errores. Estos resultados pueden desarrollarse con otros estudios para ayudar a completar el cuadro naciente respecto a que las ventanas son positivas para todos”, comenta el Dr. Brent Bauer, director médico del Laboratorio para Bienestar e investigador principal de Mayo Clinic en el estudio.

Consejos

· Trasladar la naturaleza al interior, con plantas o algo acuático. Decorar con imágenes de la naturaleza, sean fotos, cuadros, protectores de pantalla o recortes de revistas.
· Diseñar el espacio laboral con elementos naturales, incluso madera y piedra.
· Usar audífonos para escuchar grabaciones de la naturaleza o pasar videos que muestren bosques, lagos, flores y otros elementos naturales placenteros.
· Tomar descansos para caminar afuera.