Bolivia: Evo Morales fue forzado a renunciar

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Luego de más de 13 años en el poder, el presidente Evo Morales renunció ayer a la presidencia de Bolivia​ en medio de una profunda crisis política y social en ese país y denunciando un golpe de Estado.

Lo comunicó luego de que las Fuerzas Armadas y la Policía le reclamaran públicamente su dimisión. Horas antes, Morales había convocado a nuevas elecciones luego de difundirse una auditoría de la OEA donde se denuncian graves irregularidades en las elecciones del 20 de octubre, que el ahora ex presidente se había adjudicado, lo que le permitiría un cuarto mandato consecutivo.

«Renuncio a mi cargo de presidente para que (Carlos) Mesa y (Luis Fernando) Camacho no sigan persiguiendo a dirigentes sociales», dijo Morales a través de la televisión, aludiendo a los líderes opositores que convocaron protestas en su contra, desatadas el día siguiente de los comicios.

Tras conocerse la noticia, el Gobierno de Mauricio Macri negó haberle ofrecido asilo político al ahora ex presidente boliviano y, horas después, se limitó a pedir «diálogo».

Morales, de 60 años y en el poder desde 2006, había ganado la reelección en las cuestionadas elecciones de octubre, pero la misión de auditoría de la OEA detectó numerosas irregularidades, en un informe divulgado este domingo. En las horas siguientes, Morales perdió el apoyo de las Fuerzas Armadas y de la Policía, mientras miles de personas exigían su renuncia en las calles.

Argentina en el mar – II

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Segundo de los capítulos dedicados a una epopeya que logró que a Argentina se le reconociera soberanía sobre una extensión de océano equivalente al 48 % de todo su territorio. A diferencia de las conquistas que conocemos de la historia, esta no requería armas y astucia, sino esfuerzo y preparación científica. Y también coraje personal. Tenemos heróes en nuestro tiempoArias menciona aquí a algunos.

Agregamos un documental de 50 minutos: La nueva frontera. Plataforma submarina.

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En 2001 la COPLA cargaba con otro problema nada ajeno al conocido ministro Cavallo, cuya opinión de los científicos argentinos sigue siendo famosa. Debido a más de una década de atraso tecnológico en los sensores de los barcos oceanográficos del CONICET, COPLA debía alquilar las naves de prospección a las petroleras.

Ellas tienen mucho y muy buen equipo para “ecografiar” e incluso sacar muestras de fondos profundos. COPLA también venía acumulando datos “de ocasión”, vendidos y a veces donados por las potencias oceanográficas, cuyos buques curiosean nuestros ámbitos, pero ya se sabe: a veces uno encuentra plata tirada en la calle. Lo que no se puede es vivir de encontrar plata tirada en la calle.

Y sorpresa, en sus infinitos recortes del gasto estatal, el que te dije le acababa de “chafar” sus 40 palos verdes a la COPLA.

Las tormentas del Mingo son perfectas. El 20 de diciembre de 2001, tras la mayor fuga de capitales al exterior de su historia y el robo de los ahorros de millones de pequeños ahorristas, mientras el presidente Fernando De la Rúa decretaba el estado de sitio, ascendía en helicóptero y hundía al país en asesinatos policiales (39 personas, 9 de ellas adolescentes, la menor una nena de 13); entre los saqueos, los incendios y el caos, un capitán noruego le pasó un mensaje al canciller saliente o el entrante, le daba igual, a saber: que COPLA abonara de una puta vez lo debido o tiraba a los científicos argentinos al mar (sic). Por suerte los noruegos son “cool” y ya el Mingo hacía ya una década que no afligía al Palacio San Martín con su moderna visión de la economía. De otro modo, nuestros científicos todavía seguirían lavando platos a bordo, para cubrir la deuda.

Lo que se pactó en 2002 con la empresa de geofísica de fondos fue pragmático. Zarpado desde Marpla el 10 de diciembre de 2001, el 20 de aquel mes el barco con los científicos de COPLA avanzaba despacio hacia el Sur. Cuando el capitán mandó su elocuente mensaje a un país acéfalo, trabajaba a 400 millas de la costa, frente a la desembocadura del Río Colorado. ¿Para qué hacerlo volver? Eso no evaporaría la deuda, argumentó COPLA, casi hablando sola ante la puerta giratoria de por la que 4 presidentes interinos entraban y salían de la Casa Rosada en 10 días.

Quedó Eduardo Duhalde al frente del incendio social, con pronóstico presidencial reservado. Sobre esa base, COPLA acordó con los noruegos que la prospección continuara hacia el Sur, como si tal cosa. Si la Argentina implotaba, la firma podría apropiarse de los datos generados: interesados sobrarían, cuantimás si aparecían evidencias de cosas valiosas. Como sabe el mundo entero, (ver Somalía), lo primero que pierde un estado costero fracasado son sus mares, empezando por los peces. Si en cambio la Argentina sobrevivía y garpaba, los estudios eran nuestros. En 2003 COPLA puso la plata y manoteó la data.

Pero se necesitaba mucha más geofísica para mover el amperímetro en nuestra dirección en CONVEMAR.

Cancillería cambió. Se acabaron los ositos de peluche para los kelpers y con Néstor Kirchner llegó el reequipamiento en investigación para el CONICET y un espíritu de “¿Y por qué no?” que creíamos muerto. El país cambió: se retomó el Programa Nuclear tras 23 años de abandono, se creó ARSAT para poner satélites propios en las posiciones geoestacionarias argentinas (a punto de ser reclamadas por el Reino Unido), se decapitó a la Suprema más cortesana de la historia y se instituyó una de lujo, se negociaron quitas a cara de perro con los acreedores externos, se abolieron el Punto Final y la Obediencia debida “e tante altre belle cose”…

En 2006 la nave oceanográfica insignia del CONICET, el ARA Puerto Deseado, operado por el Servicio de Hidrografía Naval para el organismo científico, fue reequipado con sensores respetables en potencia y resolución: desde minúsculas sondas descartables que se arrojan por la borda y bajan reportando en tiempo real la temperatura del agua y la profundidad, hasta “sacabocados” que recuperan “cores”, o cilindros de 6 metros de largo con muestras de los barros de fondo, así estén a 4000 o a 6000 metros. Hay más chiches (los habituales): redes de arrastre que recogen neuston (organismos macroscópicos móviles) y plancton (microscópicos) en la columna de agua, así como el ya mentado bentos (fauna abisal inmóvil) en los misteriosos fondos.

Con tanto por ganar para la patria, equipamiento decente y 18 laboratorios a bordo, el Deseado era un “wet dream” para nuestros científicos. “Very wet”, porque se tiraron al agua en un mar de pésima y merecida reputación, a bordo de un barco bastante chico (71 metros de eslora, 12,2 de manga). Igual, es preferible bailarse “un pesto” (tormenta, en jerga naval criolla) a que un capitán vikingo te haga caminar la planchada. El Deseado era un “gap filler” entre el “éramos tan pobres” y un buque oceanográfico moderno que todavía no tenemos. Y monopolizó la tarea vorazmente la tarea. Basta de contratos externos y datos mangueados. Pero había que correr: quedaban 2 años para completar la presentación ante las Naciones Unidas.

Nuestro viejo barco ya tenía un gravímetro y un magnetómetro útiles para detectar y medir la posición de la corteza basáltica terrestre. Lo que se ligó de yapa fue una ecosonda monohaz informatizada y coordinada a GPS. Eso es un sonar de alta frecuencia y con una potencia muy grande, capaz de generar mapas 3D de las “emersiones” de esos barros, derrumbados por gravedad a pie de talud en las zonas abisales, y que recubren el fondo pétreo. Es como medir desde la terraza del Alvear Tower el espesor del dulce de leche de una tostada en la vereda.

Las emersiones gruesas de sedimento fino son infrecuentes. Con taludes empinados, como los de la Plataforma Continental Argentina, pueden tener grosores kilométricos. En revancha, el 90% de las planicies abisales del mundo están tapizados por no mucho más de entre 0,1 y 1 metro de sedimentos gruesos (arena, canto rodado), en general económicamente menos interesantes.

Lo que le falta todavía hoy al Deseado para dejar de ser un pesquero dignificado y devenir un oceanográfico “world class” es la capacidad de operar ROVs (robots submarinos a control remoto) y una ecosonda multihaz, que en lugar de leer “líneas” en vertical sobre el fondo, lo “ilumina” en abanico con su haz sónico y levanta “calles” de un ancho kilométrico. Hoy se está dotando al segundo barco del CONICET, el ARA “Austral”, con un multihaz.

Durante 2007 y 2008, con el Puerto Deseado levantando data a todo vapor, COPLA fue haciendo un macramé informático de la nueva data con la de bancos de datos oceanográficos de libre acceso, más la info “de oportunidad” que ya tenía. Esto culminó en un mapa resultante de más de 20 millones de sondajes constatables e indiscutibles, todos georreferenciados con GPS mucho más precisos que los automovilísticos.

En aquella masacre de trabajo, el Deseado sólo paró unos meses, por reparaciones, después de que otra tormenta perfecta (Mingo, are you there?) tratara de hacerlo naufragar a 1500 millas de la costa en el Estrecho de Drake, al Sur de Tierra del Fuego y sobre la falla de Shackleton. Eso fue el 17 de mayo de 2008.

En este excelente documental de Canal Encuentro los protagonistas directos narran su gesta ante cámara. El comandante Maximiliano Mangiaterra sabe, como todo marino criollo, que desde otoño en más, el Drake fabrica “depresiones ciclónicas”. Sólo excepcionalmente llegan a las velocidades de viento de los huracanes caribeños “clase 1” en la escala Saffir Simpson, que arranca en los 64 nudos. Pero nuestras depresiones casi ciclónicas se suceden cada 36 o 40 horas: salís de una, te agarra la otra. Aquella sucedió la peor vista jamás por gente del SHN. Todo barco en zona se había refugiado en tierra. El Deseado, tan en altamar, con sus 14 nudos de máxima no llegaba a puerto ni dibujado. Empezó una solitaria huida al Sur: era la única nave en zona.

Empezó el baile, y el teniente de fragata médico, Roberto Genaro, por una vez no se dedicaba a mitigar vomitaderas con dramamina. La gente que no estaba en servicio prefería apalancarse en las cuchetas y deshidratarse a chorros por boca, siempre mejor que terminar fracturada. Hay momentos en que un marinero sabe que el planeta lo odia y va a exterminarlo.

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Foto mala de una ola peor. Ya alejándose cien metros de la popa, la ola claramente sobrepasa en altura el puente de pastecas usado para levantar redes. ¿18 metros en la cresta? Una coctelera, la cubierta del Deseado aquel 17 de mayo de 2008, y el fotógrafo podía ser enjuagado de ella por la siguiente ola, que se venía desde proa, o por el viento, cuya velocidad nunca se pudo medir. 

El capitán Hernán Mon recuerda tres cosas: el anemómetro llegó a su máxima de diseño (65 nudos) y dejó de registrar: el viento probablemente estaba en 90 nudos, lo que te da un huracán categoría 2 en la escala Saffir Simpson. Pero en su huída hacia el Sur, Mon se encontró rodeado de una intempestiva patota de témpanos. En la oscuridad, son pésima compañía y prefirió recular para el Norte y batirse cuerpo a cuerpo con el dios Eolo.

Al rato los frentes de oleaje que podía ver, uno tras otro, llegaban al nivel mismo de la timonera: 12 metros en las crestas. Luego la altura subió a 14 y luego a 18 metros. Había que sostener los vidrios blindados de la timonera con las manos para que la presión de agua no los rompiera, cuando esas olas pasaban por encima del Deseado.

Los barcos de la Armada en general son muy estancos y se bancan pasar a través de una ola sin embarcar agua, pero el Deseado tuvo que salirse del libro para conservar la estabilidad. En lugar de atacar la ola que llega por proa en un ángulo de 30º, de modo de subirla y bajarla por una pendiente atenuada por la diagonal, Mon tenía que lidiar con rachas cruzadas que le podían tumbar el barco y dejarlo panza para arriba. Para impedirlo, intentaba escalar la pared de cada ola que se le venía encima enfrentándola a 90º, en ángulo recto, e iba trepando despacito ese cerro de agua color negra a la velocidad más baja a la cual el barco retuviera comandos de timón.

Cuando sobrepasaba el pico de la ola, el Deseado se quedaba varios segundos levitando en el aire huracanado, como dudando de no ser un zepelín, y luego se precipitaba de panza en el valle entre la ola dejada atrás y la que ya se venía. Las repetidas caídas terminaban en planchazos que iban doblando costillas, arrancando tuberías y destartalando cuadernas. A evitar como la peste: caer muy de proa e “irse por ojo”, es decir seguir viaje en picada hacia el fondo. Para que nadie se aburriera, en medio de la zarabanda estallaron focos de incendio y se abrieron rumbos de inundación. Ya nadie se acordaba de vomitar.

Las reparaciones duraron meses, y al mar otra vez. Había que llegar con los mapas antes del 13 de marzo de 2009. Lector@s, se llegó. Entregada en la ONU, la presentación argentina pesa 840 kilos. Perdió hace poco el título de la mayor biblioteca cartográfica de fondos del mundo: los australianos se vinieron con otra mayor. Es competencia desleal: tienen 18.000 km. lineales de costa y una plataforma aún mayor que la nuestra.

El reclamo argentino, calculado inicialmente en 1,5 millones de km2, se amplió a 1,78 millones, y tuvo suficiente geofísica como para que se reconociera como legal de toda legalidad para la ONU. Y ojo: hoy, la OTAN y Rusia están amagando agarrarse a cohetazos por “real estate” marítimo en el Mar Ártico, y Vietnam, Filipinas, Japón (con EEUU detrás) se patotean con China por el Mar del Sur, la legalidad internacional vuelve a valer más que un papelito. Sobre todo con tanto posible contendiente con armas termonucleares.

Para poner en mayor valor aún nuestros fondos abisales habrá que estudiarlos mucho más, y desarrollar toda una tecnología de explotación abisal. Es tarea de muchas generaciones. El jefe científico del Deseado fue el Dr. Sergio Osiroff, ingeniero naval en la UTN, capitán de ultramar y profesor en diseño de pesqueros en la regional académica de Río Grande. Osiroff cree que los que se pueden beneficiar de esa base de datos son los hijos de nuestros hijos. Resume el teniente de navío técnico, Néstor Casanova: “Eso lo hicimos nosotros. Eso no tiene precio”.

Si me pongo a politizar la cosa, es fácil. En 2001 todo esto lo perdíamos. Las decisiones ganadoras se tomaron entre 2003 y 2009.

Continuará

Daniel E. Arias

El decreto que permite importar basura plástica debe ser derogado

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La semana pasada publicamos una nota que recogía la alarma de entidades europeas que cuestionan la exportación de basura desde los EE.UU. ante un decreto de Macri de agosto de este año que permitía importarla. Esto ya había provocado ruido entre nosotros. Desde Infobae a Página 12, hasta la oficial Télam informaron. También AgendAR, naturalmente.

Pero luego pasaron muchas cosas, y la memoria del público es corta. Daniel Arias nos informa a fondo sobre el tema. Y reclama la derogación inmediata de ese decreto.

«IMPORTANDO LOS DESECHOS PLÁSTICOS DEL MUNDO

Tumbando una ley con un decreto (la 24.051 de 1991 de Residuos Peligrosos con el 591/2019) Argentina ha cambiado su definición de residuos en una medida que podría permitirle importar millones de toneladas de plástico desechado por los Estados Unidos.

El decreto 591/2019, firmado por el presidente Mauricio Macri, «reclasifica la clasificación» en origen de plásticos destinados al reciclaje. Ahora, hasta inspección en puerto de destino, son materia prima en lugar de desechos. Si resulta que eran basura demasiado tóxica o de gestión irredimible, paciencia: ¿quién se quedará con el muerto? La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, a cargo de Sergio Bergman, argumentó que la decisión del Gobierno de dejar de exigir el «certificado de inocuidad sanitaria y ambiental» , como garante del tipo de material de residuo que llegue al país, se debe a que ya no es emitido por ningún país. Lógico, la credibilidad de tales papeles marca debajo de cero.

Esto le da a la Aduana una nueva «visión flexible» de los desechos de plástico mezclados y contaminados que son difíciles de reprocesar. Al no poder ser reciclados para darles una segunda vida económica como polímeros de menor calidad, aquí sufrirán su destino habitual: descarte en basurales (lo que supone contaminación de arroyos, ríos e incluso a largo plazo del mar, por acarreo), o enterramiento en nuestros ya colapsados rellenos sanitarios (lo que supone contaminación de napas freáticas) o la quema a temperaturas inferiores a 1000 grados Celsius (y eso equivale a contaminación múltiple de aire, aguas, tierras y cultivos).

Grupos sociales y medioambientales dicen que el decreto es ilegal (efectivamente, viola la ley 24.051 a mansalva). Además, contrarresta una tendencia mundial hacia la gestión nacional del plástico: el que lo produjo o compró, que arregle el asunto. Hubo países que «se tiraron de palomita» para ocupar -por pago- el lugar que acaba de abandonar China en 2017, pero éste es un tiempo de creciente desobediencia civil, y quienes se compran este problema se se arrepienten rápido.

El de Macri es otro primer paso para que Argentina absorba los plásticos que se acumularon caóticamente en puertos de embarque del Primer Mundo cuando China, sin preaviso, comenzó a rechazar todos los envíos, excepto «de primera», es decir los más limpios y factibles de reciclado, a fines de 2017. Pero la vocación basurera de gobiernos parecidos al de Macri es vieja.

Recordamos a los lectores que en 1990 se intentó obligar a la Aduana a permitir la entrada de 500.000 toneladas de residuos de fabricación de pesticidas, pinturas y aceites clorados provenientes del Sur de los EEUU y de Alemania, y que quien la dirigía en aquel momento, el brigadier Rodolfo Echegoyen, filtró la información a los diarios Página 12 y Clarín.

Esto desató el primer gran escándalo nacional del entonces nuevo gobierno, en un verano que se preveía políticamente tranquilo. La generalmente plácida Federación Universitaria Argentina (FUA) y algunas ONG anunciaron que irían a detener los embarques en gomones a motor, o que encerrarían los puertos de llegada con piquetes. Hubo alarmada reunión de gabinete. Saliendo de la misma, el entonces ministro del Interior, José Manzano, junto a la Secretaria de Medio Ambiente, María Julia Alsogaray, duplicaron la apuesta: dijeron que detendrían los cargamentos usando la Marina y la Prefectura. Desde Clarín les contesté que no hacía falta ponerse tan bravos: bastaba con no invitarlos a venir. En la misma página publiqué el documento en que el apoderado legal del Ministerio de Hacienda ordenaba a la Aduana dar libre paso a tales «mercancías», ya que la Constitución de 1853 no las prohibía. Con las firmas de Carlos Menem y Domingo Cavallo, para más datos. Fin del asunto.

Los puertos de Buenos Aires y Comodoro Rivadavia se salvaron un tiempo de quedar atosigados de tambores de metal llenos de contenidos líquidos inmanejables. El brigadier Echegoyen (a) «El Indio», renunció a su cargo al toque y «se suicidó»el 13 de Diciembre con un revólver S&W .38. Fue un suicidio raro. Echegoyen tenía la nariz y la frente molidas a golpes, y al parecer había gatillado el arma con el dedo equivocado (¡el pulgar!), gastado dos balas en suicidarse en lugar de una (en el paladar), y la que apareció incrustada en un marco era del calibre correcto pero de plomo liso, distinta de las encamisadas de punta hueca que cargaba el brigadier, muy amenazado. «El Indio» había dicho públicamente que haría denuncias más pesadas, relativas a la entrada de droga al país a través de los depósitos fiscales de Edcadassa, sociedad conformada por el grupo Yabrán y la Fuerza Aérea.

Un país que compra basura es candidato fijo a que le lleguen otras cosas. Pero aunque se tratara de simples requechos plásticos, el problema de fondo es de qué están hechos, y qué sustancias contuvieron en su primer ciclo de vida. Jim Puckett, director ejecutivo de la Red de Acción de Basilea, un grupo que combate la exportación de desechos tóxicos desde el Primer Mundo al Tercero, dijo (de nosotros): «Están dispuestos a convertirse en un país sacrificial al cual el resto del mundo podría enviar sus desperdicios y beneficiarse de ello «.

Más de 180 países firmaron la Convención de Basilea, que rige el comercio internacional de residuos, pero Estados Unidos no firmó. Según una reciente enmienda propuesta por Noruega a la Convención, las naciones desarrolladas no podrán exportar desechos plásticos de baja calidad sin el consentimiento explícito de cada país pobre que los compre, y sin una garantía eficaz de que éste pueda manejar bien el problema ambiental resultante. Las enmiendas apuntan a garantizar que incluso Estados Unidos deban seguir las reglas de la Convención de Basilea, ya que si se aceptan, todo país firmante de la misma puede acordar compras de basura plástica al todavía primer gran productor mundial, pero sólo garantizando fehacientemente la eliminación prolija de la misma según la letra del tratado, dijo Pål Spillum, subdirector general del Ministerio de Medio Ambiente de Noruega.

Puckett dijo que en negociaciones recientes Argentina y Estados Unidos se opusieron a las enmiendas de Noruega. A Puckett le preocupa que Argentina esté posicionándose como el próximo gran basurero de Estados Unidos. Cree que Argentina, 8vo país del mundo por superficie pero poco poblado, tiene suficientes sitios alejados de todo como para llenar el rol que abandonó China.

Después del cierre de China, a fines de 2017, el torrente estadounidense de basura plástica comenzó a fluir hacia países como Vietnam, Malasia y Tailandia, hasta que en estos se desataron las inevitables crisis de rechazo popular. Cuando estos destinos de plan B comenzaron a prohibir las importaciones, los torrentes se reencaminaron hacia Camboya, Laos, Ghana, Etiopía, Kenia y Senegal, vírgenes hasta entonces. De modo que venimos a ser un plan C.

No existen distancias de seguridad respecto de los países productores: las islas más alejadas de toda costa continental en el planeta, Henderson en el Pacífico Sur y Tristán de Acuña en el Atlántico Sur, tienen sus playas sepultadas bajo toneladas objetos de plástico tirados desde puertos y barcos, y llevados y traídos por las indiferentes corrientes marinas. ¿Qué no ocurrirá entonces en los países que piden basura a gritos y acomodan sus leyes para ello?

Spillum dijo que la propuesta Noruega estaba destinada a «aumentar el control del movimiento transfronterizo de residuos plásticos que no es fácilmente reciclable y, por lo tanto, podría convertirse en un problema ambiental en el país de importación». Un portavoz de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) se vio obligado a contestar que Estados Unidos apoyó la convención de Basilea, pero que se opone a las enmiendas noruegas.

Para que el plástico de descarte esté exento de ellas necesitaría «cumplir con un conjunto de criterios muy estricto y estricto que es difícil y costoso de satisfacer», argumentó el portavoz de la EPA, y continuó: «A Estados Unidos le preocupa que las barreras al… (plástico de descarte)… disminuyan su valor y hagan que los plásticos vírgenes sean más atractivos en comparación, probablemente aumentando el volumen total de eliminación de plásticos del flujo de residuos ”. Es decir, que seguirán exportando basura, pero de puro ecologistas.

El bulto de la masa de plásticos técnicamente difíciles o económicamente muy caros de gestionar, ya sea por su propia composición química, o su contaminación orgánica, química o farmacológica, la forman los objetos fabricados para un uso único, cuya producción a partir de 1945 se disparó en rampa. Son las bolsas y botellas delgadas de PET, las botellas, bidones y pulverizadores de HDP (polietileno de alta densidad) que contuvieron detergentes y pesticidas, los clips, tuberías y mangueras de PVC, el polietileno de baja densidad (LDP) de bolsas de tintorería, botellas no retornables de bebidas, pañales descartables, el polipropileno (PP) de botellitas de fármacos, sorbetes y botellas de salas y aderezos, las bandejas de espumas de telgopor (o styrofoam) típicas del packaging supermercadista, y sigue una lista inacabable.

Nada de todo esto es recuperable. Para quemarse sin emitir particulados tóxicos se requiere de enormes hornos de proceso capaces de mantener temperaturas de 1000 grados en todo su recorrido (tuvo uno solo), o bien -y con más problemas- en hornos de calcinamiento de cemento (hay muy pocos en todo el país, sólo en Jujuy, Mendoza y Córdoba). Los hornos cementeros son verdaderos monstruos, tubos rotativos de 6 metros de diámetro y 180 de largo que también logran mantener temperaturas mayores de 1000 grados (llegan a 1480). La paradoja económica entonces es que la Argentina debería gastar cantidades enormes de combustible -gasoil y gas que le andan faltando- para transportar y luego quemar estas «materias primas» que nos regala EEUU. Gran negocio.

El único horno diseñado ad-hoc para eliminar residuos tóxicos fue el de AILINCO, firma fundada (con bastante ingenuidad) por INVAP en Zárate en 1994, provincia de Buenos Aires, en sociedad con Kommunekemi, una cooperativa de 3er grado y escala nacional formada por todas las municipalidades de Dinamarca. Kommunekemi participaba con un 15% de las acciones y la tecnología del incinerador.

AgendAR todavía no existía entonces, y la Internet apenas, pero pude ver el gigantesco horno en operación en 1996. Era un cilindro rotativo apuntado al cielo en oblicua, atiborrado de sensores químicos y térmicos que alimentaban computadoras, en cuyas pantallas se monitoreaba en tiempo real toda variación local de temperatura a lo largo del trayecto interno «por las tripas del dragón», mientras éste devoraba su menú de aquel día, creemos recordar una ensalada de neumáticos trozados y plásticos con residuos de fabricación de pinturas que entraba por abajo. Por arriba, de la tobera terminal sólo brotaban enérgicos torrentes de dióxido de carbono y vapor de agua. No había humos. Oxidación total.

Un danés entusiasta, colorado y enorme me aseguró que salvo por la temperatura, aquel gas efluente de la chimenea era perfectamente respirable. Yo pensaba más bien en la pesada factura que acababa de pagarle a Metrogas aquel bimestre, y lo que debía ser la que pagó AILINCO. Salvo que la firma cobrara fortunas a sus clientes, ¿cómo podía siquiera cerrar las cuentas?

Respuesta: no cerraban ni a palos. Previsiblemente, los grandes operadores de basura de la provincia de Buenos Aires, acostumbrados al descontrol total, evitaron AILINCO como a la peste. Les quedaba lejos y cobraba. Prefieron seguir su práctica habitual de descartar pilas viejas y aceites clorados en descampados, o de quemar neumáticos a bajas temperaturas bajo la mirada distraída de algunos intendentes, y conseguirse donde los expidieran certificados sellados de «buena gestión final». El negocio de INVAP estaba fracasando en todo… salvo en generar oposición ambientalista en Zárate: ¿quién iba a creer que AILINCO fuera una excepción al desastre provincial? En todo caso, dejó de ser una excepción en 1999 cuando INVAP, cansada de pérdidas y piñas, se retiró y compró su lugar la española HERA, para gran alarma danesa. INVAP jamás volvió a ese rubro.

No sólo danesa era la alarma. Los vecinos se enteraron de que HERA tenía planes de 5 grandes enterramientos de residuos tóxicos, «rellenos sanitarios», como se los llama, y multiplicaron los decibeles de su oposición: el percolado líquido generado en esas fosas de impermeabilización más bien simbolica (suelo compactado con motoniveladora, luego membrana de polietieleno grueso) estaba cuadradamente en la zona de recarga pluvial del mayor acuífero de la Argentina, el Puelche, fuente de agua a su vez de la Zona Núcleo de la agricultura industrial argentina, también del agua potable de todas las municipalidades de la Pampa Ondulada, y de la de riego de una importante industria frutihortícola colindante con el Paraná. Y por definición, ya que la empresa española gestionaba basura peligrosa, esos percolados no podían ser químicamente muy inocentes. Ida la incómoda INVAP, el «core business» de Ailinco había virado hacia un vulgar enterramiento con venta de papelitos sellados que certifican santidad ambiental.

En 2000 Kommunekemi asumió pérdidas y se fue de AILINCO con un portazo que se oyó. Dijo su CEO, Kield Knarreborg: «… nuestra política es no involucrarnos en proyectos que no alcancen los estándares daneses de seguridad para los trabajadores y el entorno».

Ahora es toda la república y no Zárate, la que absorberá como pueda los residuos plásticos, pero ya no de la Provincia de Buenos Aires, sino los de la 2da economía industrial del planeta, y la 1ra en producción de «packaging» plástico. La EPA, como haciéndole honor a su nombre, dijo que «acababa de darse cuenta» del nuevo decreto de residuos de Argentina y que no había tenido la oportunidad de evaluar sus impactos. Qué sorpresa. EPA.

Cecilia Allen, una defensora con sede en Buenos Aires de la Alianza Global para Alternativas a los Incineradores, dijo que no es probable que se reciclen los plásticos mixtos que Argentina aceptó del extranjero. En los últimos meses, el valor del plástico reciclado ha disminuido. Es de menor calidad mecánica que el de primer uso, y más costoso de fabricar que el plástico virgen producido a partir del gas natural.

«Una de las preocupaciones que tenemos es que esto puede impulsar una industria incineradora en el país, o la quema de desechos en las plantas de cemento», dijo Allen. “Tenemos muchos desechos aquí y no estamos reduciendo, no estamos reciclando, no estamos compostando. Y no tiene sentido que abramos la puerta para que haya más por venir «. El planteo de Allen es casi ingenuo: ¿qué importador de basura va a costearse el flete desde nuestros puertos hasta los hornos de cemento de Córdoba, Mendoza o Jujuy?

Los incineradores a bajas temperaturas pero que consiguen certificados son abundantes, y están a tiro de puerto. Los productos cancerígenos de una combustión con poco oxígeno y bajas temperaturas son centenares, agrupables en decenas de familias químicas, y abundan en los particulados de bajo peso molecular, que generan esos delatores humos negros. Los de peor fama (justificada) son las dioxinas, disrruptores extremos del sistema inmunológico.

El reciclado de algunos plásticos es un éxito técnico y un ahorro. Vaya con elogios a quienes transforman pilas de plásticos en tableestacas para estabilizar orillas fluviales, o en mobiliario de plazas resistente a vandalismo. Estos y otros industriales serios han protestado contra el decreto. Creen que la sobreoferta de basura va a disminuir el valor de sus productos finales, porque habrá sobreoferta también de chantas.

Carolina Palacio, representante de la Federación Argentina de Recicladores, dijo que el sindicato ha luchado por mejores condiciones laborales y de vida. “En lugar de esto, desregulan y traen desechos de otras partes del mundo. ¿No tenemos suficiente desperdicio aquí? ”.

El decreto 591/2019 debe ser derogado de inmediato.

Daniel Arias

¿Qué pasará en el área de Ciencia y Tecnología a partir de diciembre de 2019?


En esta entrevista Fernando Peirano -coordinador de los equipos técnicos de Ciencia y Tecnología del presidente electo, Alberto Fernández- adelanta sus ideas y conclusiones para el sector.




La exportación de maíz fue récord

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Durante el período marzo – octubre 2019, las exportaciones de maíz argentino alcanzaron las 36.504.719 toneladas, lo que constituye un nuevo récord para el país, de acuerdo a los datos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

La magnitud del registro queda en evidencia al comparar las ventas al exterior del mismo período del ciclo 2016/17, cuando se había logrado el último récord, que alcanzaron las 21.512.000 toneladas.

Tomando en cuenta exclusivamente el volumen de maíz ya embarcado, entre el 1° de marzo y el 15 de octubre pasados salieron de los puertos argentinos con destino al exterior un total de 27.346.952 toneladas, contra 19.358.458 toneladas embarcadas durante 2017.

Este hecho histórico ocurre en el marco de dos producciones récord de este cereal, como los 49,5 millones de toneladas en 2016/17 y 57 millones de toneladas en 2018/19.

Las excelentes perspectivas exportadoras de maíz argentino se proyectan también para el próximo ciclo comercial 2019/20, ya que a la fecha, las empresas exportadoras llevan registradas ventas por un total de 11.399.180 toneladas, contra las 4.314.000 toneladas, correspondientes al ciclo 2018/19, registradas a esta misma fecha.

Por otra parte, el maíz de origen argentino llega hasta el momento a 106 destinos, consolidándose como el tercer exportador mundial del producto, con un gran reconocimiento por su calidad.

Argentina en el mar – I

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Daniel Arias, frecuente e imprescindible columnista de AgendAR, también ha volcado su pasión argentina en otros lugares. Entre ellos, mi blog personal. Allí escribió, a lo largo de muchos meses, una historia del Programa Nuclear Argentino, que alguna vez tomará forma de libro. Pero en el medio, se metió con otros temas insoslayables. Uno era, a fines de 2017, el de los nuevos territorios submarinos que nuestro país había ganado.

(Una tosecita modesta: La pelea por estos territorios la sigo desde mayo 2009, cuando publiqué en un portal anterior, la presentación argentina ante las Naciones Unidas. Pero fui demasiado modesto en cuanto a lo que podríamos conseguir. Y conseguimos).

Este tema lo tratamos en AgendAR, claro, en mayo del año pasado. Pero en estos siete capítulos que publicaremos a partir de hoy, Daniel nos cuenta la historia en un tono más informal y agrega detalles políticamente incorrectos. Y, lo más importante: en la tradición de este portal, propone proyectos para un destino argentino en el mar.

Se publican en este portal del domingo 10 al sábado 16 de noviembre de 2019.

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48% más de territorio soberano

Lector@: los tengo un poco podridos con ciertos aparentes zigzagueos temáticos. Admito que me confunden a mí también, pero es que la realidad se ha puesto tan sinuosa o perpleja para los argentos como se volvió para los ingleses aquel mediodía del 22 de junio de 1986, en México DF, cuando un tal Maradona se apiló a la selección británica en un “slalom” de leyenda.

No se asusten, lector@s, ésta vez el gol también es nuestro y de yapa, legal. Lo que no sabemos es qué hacer con La Copa.

Yo les estaba hablando de portaaviones perdidos, no de terrenos ganados, pero son temas que se tocan. La CONVEMAR (Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, UNCLOS en gringo), y un muy buen trabajo científico, legal y diplomático de la COPLA (Comité sobre Límites Externos de la Plataforma), un organismo de la Cancillería, nos dieron soberanía limitada al fondo sobre 1,782 millones de km2 cuadrados de corteza terrestre MUY sumergida. Es el 48% de nuestra superficie seca, o el 35% si suma “las 200 millas desde la línea de base”, de las cuales somos dueños desde los ’70.

El pequeño detalle es que los nuevos territorios empiezan a los 200 metros de profundidad y promedian los 4000, aunque hay zonas de 6000 y más.

¿Qué hay por hacer ahí tan abajo? ¿Qué podemos, qué podríamos, qué nos dejarán, qué nos permitiremos? Son zonas casi inaccesibles. No tenemos fierros para explotarlas y mucho menos, defenderlas, lo que nos devuelve al tema portaaviones. ¿No lo empieza a extrañar un poco al ARA 25 de Mayo, viejo y menguado como era? ¿Y de submarinos cómo venimos? Cualquier estadista que Ud. tropiece utilizaría esta noticia para revivir y “complejizar” nuestra industria naval, la estrictamente civil, la dual y la otra. Como sea, todavía de eso no habló naides. Hagámoslo nosotros, pues.

fondos marinos argentinos

El mapa que sintetiza los espacios marinos reclamados por Argentina en 2009. ¡Y obtenidos!

La noticia quizás le resulte vieja o borrosa. Tiene razón, es un archifiambre: se dio en marzo de 2016, cuando estábamos demasiado asombrados de tarifazos y despidos como para registrarla, y menos aún, pensarla. Veo su pestañeo atónito. No se eche culpas por haberla borrado del rígido, compatriota. Esto apenas si salpicó los medios y las mentes. En un contexto político-económico menos temible, tanto en lo nacional como en lo regional, serían buenas nuevas. Pero en el cuadro actual se mentaron inevitablemente poco y se evaporaron rápido. Sin embargo, son muy importantes.

Por este logro, la Dra. Frida Armas, coordinadora general de COPLA y su presidente, el vicecanciller Carlos Foradori, recibieron la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento, galardón “top” del Senado de la Nación.

Es un raro reconocimiento a algo aún más raro en nuestra historia: dos décadas de agotadora continuidad de un elenco que incluye al Ministerio de Economía, al Servicio Hidrográfico Naval (SHN) de la Armada, y a un plantel fijo de geodestas, hidrógrafos, geólogos, geofísicos, cartógrafos, oceanógrafos, diseñadores de sistemas de información geográfica, abogados y juristas en derecho internacional. Y ni hablar de oficiales, suboficiales y marineros de la Armada. Y de los convenios con muchos organismos y universidades públicas, que se mantuvieron a rajatabla, y no fue fácil.

Este reclamo la Argentina lo inició en 1997 y en 2001 estuvo a punto de perderlo por el colapso de su antiguo poder militar, la desinversión en ciencia, la indiferencia de los medios y “last but not least”, debido a que alguien desvalijó a COPLA de sus fondos. Eran U$ 40 millones que incautó, seguramente para bien de la Argentina, cierto Ministro de Economía abocado entonces a un megavaciamiento bancario que hizo implotar el país.

El reclamo de COPLA, inicialmente por “apenas” 1,5 millones de km2, no era barato: la Argentina carecía de barcos de investigación cuyos ecosondas tuvieran la potencia necesaria para escudriñar fondos a entre 3000 y 6000 metros. Contratar barcos ajenos aquel año salía U$ 700.000 sólo el traerlos aquí desde la prospección petrolera más cercana. Generalmente los tienen contratistas de petroleras o de “telcos” que buscan el mejor fondo para el tendido de fibra óptica submarina. También –y con equipamiento más complejo y diverso- hay barcos aún mejores en los institutos oceanográficos de países como EEUU, Francia y Alemania, que se toman la ciencia marina en serio, porque es plata y es poder.

Cantar propiedad sobre terrenos tan remotos es salado. En marzo de 1997 CONVEMAR decidió la posibilidad de reclamos soberanos ya no sobre las 200 millas desde la “línea de base” costera, sino incluso hasta las 350, si correspondía. Pero las últimas 150 la agencia las restringió sólo al uso de fondos, sin soberanía sobre la columna de agua, y aclaró que las daría exclusivamente a los países que acreditaran con buenos estudios científicos la tenencia potencial de recursos energéticos, mineros y biológicos a pie de talud.

Fuimos beneficiarios indirectos. Esto venía manijeado por EEUU, Canadá y Australia, países con grandes plataformas y mucho territorio para ganar, y los rusos, japoneses y chinos en cambio no ganaban mucho, por cuestiones de geomorfología de pie de talud. Si ahí hay sedimentos blandos gruesos acumulados en una lomada llamada “emersión”, el país reclamante puede pedir las 350, “The Full Monty”. En escenarios sedimentarios menos gloriosos, el pedido puede restringirse a apenas 60 millas más desde el pie del talud. Eso desató una demanda febril de barcos bien equipados y una pandemia de estudios de límites externos de plataformas.

Llovía sopa y nosotros con tenedor. No éramos los únicos apurados: el 13 de marzo de 2009 CONVEMAR dejaba de recibir reclamos. Lo que no hubieras fundamentado como tuyo antes de esa fecha, se volvería “patrimonio de la Humanidad”, lo administraría la International Seabed Authority (ISA), creada ad-hoc por la ONU, y si a futuro querías prospectar tales sitios por recursos… alpiste, poniéndose estaba la gansa.

ISA

Logotipo de la joven International Seabed Authority (ISA). Por fin una agencia internacional a la que al parecer no tendremos que pagarle un gomán.

Y efectivamente, hoy si golpeás la puerta de la la ISA en Kingston, el número 20 de Port Royal Street, Kingston, Jamaica, te van a dar un café Blue Mountains que te hará entender que has vivido en vano, van cobrarte un ojo por una concesión de 150.000 km2, van a extenderte una licencia transitoria de 15 años y darte un catálogo de recomendaciones ambientales, nada fáciles de respetar a profundidades de llanura abisal, y eso como para que la pienses 10 veces antes de lanzarte. Luego te van a decir “Ojo con el ‘bentos’, attenti a los clastratos, cuidame los holutorios, good luck, Bro!”, espaldarazo y… su ruta.

Mientras te vas con tu mapa de prospección, algunas aclaraciones: el “bentos” no es un Volkswagen ni la torre de dólares que acabás de pagar, sino los organismos fijos del fondo, entre ellos esa clase de equinodermos llamados holutorios, sobrerrepresentados por los pepinos de mar. Cuando hayas averiguado para qué y cómo, también podés explotarlos, según la ISA, pero sin exterminarlos, ojo.

Sigo aclarando mientras oscurece en Kingston y vas por otro Blue Mountains. Los clastratos no son señores emasculados en su niñez para cantar con voz de soprano o mezzo el resto de su vida. Son cúmulos abisales de metano congelado. Si encontrás el modo de traerlos encapsulados a la superficie para quemarlo, pero sin que burbujeen y se dispersen en la atmósfera (eso agravaría el calentamiento global), te espera un Nobel, fija.

Los pepinos de mar por ahora no nos sirven de un ídem, pero sólo porque la ciencia tiene menos currículum abisal que fóbal la revista “Para Ti”. No descartes que estén llenos de soluciones en busca de problemas médicos o de tecnología de materiales. No descartes que no. Si son tan frecuentes en el extraño ecosistema abisal, alguna función cumplen en la química global del mar. No te olvides de que esas llanuras barrosas de las que ahora tenemos ideas muy vagas son el paisaje más frecuente del planeta: cubren el 50% del mismo. Conocemos más la Luna, en comparación.

Los hidrocarburos y metales valiosos y/o raros presentados como nódulos o como costras (con bastante cobre, cobalto, la familia química del platino) parecen, por ahora, el premio gordo de los fondos. Son cosas que ranquean en los mercados de commodities. Pero el petróleo o la minería tan profundos todavía no son competitivos con su extracción terrestre u “off-shore” en las mucho más someras plataformas continentales.

Pese a ello, la ISA ya expidió 15 licencias, mayormente de minería de nódulos de manganeso en la zona abisal Clayton-Clipperton, que va desde el límite externo del reclamo mexicano sobre fondos del Pacífico hasta las inmediaciones de las islas Hawaii. Es que entre los países que se toman en serio sus intereses marítimos, hay estrategas que ya tratan de afilar la tecnología porque anticipan décadas las jugadas de los mercados, donde ganarán plata gracias al pelotón de giles que corren tras la pelota. Cuando el Mingo dejó sin plata a COPLA, nos puso en un tercer grupo: los que no juegan.

Salir de ese exilió costó aproximadamente 1 millón de horas/hombre de trabajo argento experto. El asunto, estimad@s, es que ganamos. Qué desconcierto… ¿y ahora qué hacemos?

Continuará

Daniel E. Arias

Orlando Ferreres dice que el PBI puede volver a crecer en el corto plazo

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Orlando Ferreres, de Orlando J. Ferreres & Asociados, es un economista ortodoxo y uno de los consultores favoritos de las grandes empresas. Ha sido un duro crítico en el pasado de las políticas del gobierno kirchnerista. Por eso, su opinión, que publicó la semana pasada en La Nación, puede sorprender:

«Sí, hay margen para crecer pues el PIB efectivo ha estado estancado desde el 2011 hasta el 2019, con sus oscilaciones y ahora es más bajo que en aquel año. Esto otorga alguna posibilidad al gobierno de Alberto Fernandez de enderezar el crecimiento, a pesar de lo difícil que es la situación inicial, con control de cambios, reprogramación parcial de la deuda pública y congelamiento de precios «pisados», caída del salario real y pobreza del 35,4 %.

Si tomamos en cuenta el PIB según la Frontera Posible de Producción ( FPP), es decir, el nivel máximo de PIB que podríamos obtener con los recursos naturales, capital y mano de obra acumulados, en el año 2002 había un margen de 30, 4 % de posible crecimiento técnico, dado que el PIB efectivo tenía esa diferencia con el PIB potencial.

¿A cuánto llega la diferencia actual en 2019, es decir, cuanto puede crecer el PIB efectivo respecto del potencial máximo (FPP), sin nuevas inversiones? Esta diferencia es de 10,1 %, o sea se puede intentar crecer pues la inversión bruta interna fija fue positiva aunque baja en la época de Mauricio Macri, aunque en los últimos años apenas creció el PIB potencial, pero bajó el PIB efectivo.

El PIB potencial también se estancó entre 1999 y 2003, pero después empezó a crecer dicho producto, por ejemplo, por los buenos precios de las commodities y por el aumento del mercado interno. Cuando la economía empezó a crecer, del 2003 hasta el 2008, lo hizo a un ritmo de 8,0 % anual o sea, se aprovechó bien la ventaja de la inversión efectuada previamente, en la convertibilidad.

Este crecimiento fue con bajo gasto público y un fuerte superávit fiscal que, sumado al de las provincias, fue en algunos años del 6 % del PIB. Esto se cambió con Cristina Fernandez de Kirchner, que llegó a un fuerte déficit fiscal superior al 6 % del PIB y que complicó la evolución de la economía de allí para adelante. Con Macri no mejoró el gasto público, sino que aumentó y eso complicó más la evolución macroeconómica, atrasándose el tipo de cambio sobre lo que correspondería, es decir, con respecto al cálculo de la Paridad Teórica de Equilibrio (PTE).

Esta evolución macroeconómica se ajustó en el último año y medio pero ya la deuda era muy grande y hubo que pedir rescate al FMI por dos veces. Como el salario real y la pobreza no mejoraron, si bien se llegó a un 41 % de los votos en las elecciones del 27/10, igual se perdió dichas elecciones en esa primera vuelta.

El otro cálculo que podríamos usar para este análisis es el «PIB nairu» que en inglés quiere decir «PIB en el punto de «Non-Accelerating Inflation Rate of Unemployment», que sería «ocupación en el punto de no aceleración de la inflación», un nivel de PIB de equilibrio de largo plazo. Este mecanismo se usa mucho por la Reserva Federal de EE UU para ver donde fijar la tasa de interés del Banco Central americano (FED). Este número del «PIB nairu», que relaciona la inflación y el empleo por medio de la curva de Phillips, puede dar casos cuyo nivel puede superar al máximo efectivo, por lo cual usamos la otra clasificación de FPP o «PIB potencial», que es el máximo lograble. Aunque los dos son teóricamente posibles, mucho más simple es el de PIB máximo lograble.

¿Cuándo hubo un 10 % de posibilidad de incremento del PIB efectivo? Esto ocurrió en el año 2000, donde el PIB potencial era de unos 540 mil millones de pesos de 2004 y el PIB efectivo era de 490 mil millones de pesos de 2004, por lo que la diferencia era de 10 %. Igual se recayó en la crisis del 2002 y allí la recesión fue mayor, lo que permitía teóricamente una recuperación del PIB cercano al 30 %, que efectivamente ocurrió en varios años.

La situación ahora es más difícil, pero también se puede intentar con un plan de Alberto Fernandez que trate de organizar la producción para el consumo interno y la exportación, que serían los factores que pueden crecer en el corto plazo. Se requiere también pensar en inversiones en shale gas y shale oil, lo que es clave para no tener que importar gas durante el año, como ocurrió en algunos periodos del pasado. Lo mismo se requiere mantener la rentabilidad del campo y de otros sectores, pues son proveedores de dólares, lo que el país necesita. Además, hay que tener en cuenta el aspecto fiscal, pues hay que reorganizar la deuda en su reprogramación en el tiempo, como ocurrió en el Uruguay, pero con ajuste fiscal, que no puede ser dejado de lado.

Como conclusión, es posible un crecimiento del PIB, aunque esto tiene que estar muy acompañado por las demás variables macro y microeconómicas en un sentido de que todas tienen que tener una evolución coherente».

Manzanas y ciruelas: la fórmula científica argentina para combatir a las hormigas

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Las hormigas cortadoras de hojas son consideradas una de las principales plagas agrícolas y forestales en las regiones tropicales y subtropicales del continente americano. Ahora, científicas de Bariloche identificaron un compuesto volátil de manzanas y ciruelas frescas con un “potente” poder de atracción de estos insectos, lo cual habilitaría su incorporación en cebos alimentarios tóxicos.

La molécula, heptil butirato, ya se encuentra disponible de manera comercial en otros países como trampa química para avispas, dado que actúa en esos insectos como feromona o mediador de mensajes.

Pero el mismo compuesto también atrae a las hormigas, según descubrieron la bióloga Micaela Buteler y otros científicos del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medio Ambiente (INIBIOMA), en San Carlos de Bariloche. Y podría emplearse como alternativo o complemento al atrayente que más se utiliza junto a insecticidas en cebos, la pulpa de naranja y otros cítricos.

“La pulpa de cítricos puede perder eficacia si las hormigas aprenden a asociarla con el pesticida en el cebo, por lo cual el heptil butirato podría usarse en una estrategia de manejo donde se roten atrayentes”, expresó Buteler.

Las científicas realizaron experimentos en Dina Huapi, una localidad rionegrina próxima a Bariloche, colocando cebos con distintas dosis de heptil butirato cerca de nidos de poblaciones naturales de hormigas cortadoras de hojas de la especie Acromyrmex lobicornis, conocida vulgarmente como hormiga negra del sur y predadora temida de hojas y brotes de árboles como eucaliptus, olivos, algarrobos, álamos y sauces.

Los resultados fueron alentadores. En comparación con los cebos que solo contenían azúcar, aquellos con heptil butirato al 1% atrajeron un 92% más de hormigas. Y fueron tan efectivos como aquellos que contenían pulpa de naranja.

“El próximo paso sería realizar estudios a campo evaluando la efectividad de un cebo que incorpore este compuesto, tanto frente a Acromyrmex lobicornis como a otras especies de hormigas cortadoras de hojas”, enfatizó Buteler.

Del estudio, publicado en “Anais da Academia Brasileira de Ciências”, también participaron la primera autora del trabajo, Andrea Alma, del INIBIOMA, que depende del CONICET y del Centro Regional Bariloche de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo); Patricia Fernández, del CONICET y de la Facultad de Agronomía de la UBA; y Daiana Perri, de la Facultad de Agronomía de la UBA. / (Agencia CyTA-Fundación Leloir)

Según la ley, Argentina tiene una de las jornadas laborales más extensas del mundo

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En nuestro país, la jornada laboral LEGAL es de 48 horas semanales. Sin embargo, la jornada laboral promedio efectiva en la Argentina es de 38 horas y en el mundo, de 39 horas. Más de la mitad de los empleados en la Argentina (y en el mundo), trabajan más de 40 horas por semana.

Actualmente, se está debatiendo la reducción de la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales en Chile. En 2017, en la Argentina, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) propuso la reducción de 48 a 30 horas semanales. ¿Son largas estas jornadas laborales? ¿Cómo son las jornadas laborales en otros países de América Latina? ¿Y en el resto del mundo?

La jornada laboral legal establece el límite de horas que una persona puede trabajar con un salario a cambio, según lo reglamentado por las leyes de cada país. Pero claro, eso no quiere decir que sea lo que efectivamente se trabaja.

De acuerdo con las leyes, la Argentina tiene una de las jornadas laborales más largas del mundo: 48 horas semanales. La ley establece que la jornada no puede superar las 8 horas diarias o 48 horas semanales, lo que equivale a trabajar 8 horas 6 veces por semana y tener un día de descanso, por ejemplo.

Esta jornada es similar a la de países vecinos como Bolivia, Paraguay, Perú y Uruguay. En términos generales, es en América Latina, parte de África y el sur de Asia donde están las jornadas más largas, de acuerdo con un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En el otro extremo, se encuentran países como Francia, Australia y Dinamarca, donde las jornadas legales son menores a las 40 horas semanales. Por otro lado, en los Estados Unidos e Irán no existe un límite reglamentado por la ley.

Esas son las jornadas legales, pero ¿cuánto trabajan efectivamente?
Según datos de la OIT de 2018, los países que tienen menos horas trabajadas en promedio son Holanda, Australia, Noruega y Dinamarca con jornadas semanales menores a 34 horas. Mientras que los países con jornadas efectivas más extensas son Mongolia, Pakistán y México, con casi 50 horas trabajadas por semana en promedio. También se encuentra en este grupo China, aunque en ese caso el último dato disponible es de 2014. En estos, la jornada trabajada promedio coincide con la legal, salvo en China donde la jornada trabajada superó a la legal.

En el caso de la Argentina, la jornada promedio fue de 38 horas y similar a otros países de la región, como Chile y Brasil, donde fue de 38 y 40 horas, respectivamente. Son jornadas más cortas que la legal.

¿Cuántas personas trabajan esa cantidad de horas?
Aunque el promedio es de 38 horas, en la Argentina más del 50% de los empleados trabajan más de 40 horas semanales. Algo similar ocurre en Japón, Estados Unidos, Corea del Sur, Chile y Brasil, donde la jornada promedio es de 40 horas aproximadamente, pero más del 60% de los ocupados trabaja más de 40 horas.

A nivel mundial, más del 60% de los empleados trabajan más de 40 horas. En los países donde la jornada trabajada es mayor como Mongolia, Pakistán y México, más del 75% trabaja más de 40 horas. Mientras que en países donde la jornada es menor, como Holanda, Australia, Noruega y Dinamarca, menos de 40% trabaja más de 40 horas.

¿Hombres y mujeres trabajan la misma cantidad de horas?
La jornada promedio mundial de las mujeres es menor que la de los hombres: 36 contra 41 horas semanales, respectivamente. En la Argentina, la brecha es aún mayor: las mujeres trabajan en promedio 32 horas en empleos remunerados, mientras que los hombres trabajan 42 horas. Por otra parte, las mujeres dedican el doble del tiempo a tareas del hogar y de cuidado, y esto repercute en su inserción en el mercado laboral y en sus ingresos.

En síntesis, según vimos hasta ahora, países considerados más desarrollados, como Noruega, Australia, Holanda y Dinamarca, trabajan menos horas que en algunos países de América Latina, Asia o África, que alcanzaron un menor nivel de desarrollo. ¿Cómo puede ser entonces que trabajen menos y produzcan más? “Es un tema relacionado con la productividad de la economía”, explicó a Chequeado Roxana Maurizio, investigadora del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) y CONICET.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la productividad se define como todo lo que produce el país (PBI) dividido por la cantidad de trabajo necesario para generarlo y hace referencia a la eficiencia que se emplea en el uso de los recursos. Países que dispongan de formas de producir más eficientes, por ejemplo, por usar mejores tecnologías, podrán producir más por cada hora trabajada.

La Real Academia quiere entrenar a las máquinas para que hablen en buen castellano

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La Real Academia Española (RAE) quiere «entrenar en el idioma castellano», según su director, Santiago Muñoz Machado, a las grandes tecnológicas con cuyas máquinas y editores de texto nos comunicamos a cada instante: Telefónica, Microsoft, Amazon, Google, Twitter y Facebook.

Que las máquinas estén al servicio de las personas y empleen un » español académico», no que chapurreen una jerga que empobrezca el lenguaje. Ese es el caballo de batalla para los próximos años de un idioma que hablan 580 millones de personas y el tema estrella del XVI Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale), que se celebrará en Sevilla del 4 al 8 de noviembre.

En la capital andaluza, con representantes de las 23 academias hermanas de la lengua española, se escenificará el proyecto Lengua Española e Inteligencia Artificial (LEIA), con la firma de un acuerdo entre la RAE, la Asale y las siete tecnológicas, en un acto que presidirán los Reyes como clausura de esta cita, el 8 de noviembre. «Se trata de regular el lenguaje de las máquinas, mejorar los correctores, las traducciones… porque hay unas 8.000 palabras del Diccionario que se las han comido las máquinas», según Muñoz Machado. Esto quiere decir que, por ejemplo, cuando un editor de texto subraya una palabra en rojo por considerarla incorrecta y el usuario hace caso y no la emplea, la máquina no vuelve a sugerirla, la elimina.

Antes, a finales de 2019, se explicarán, como es habitual, las novedades anuales del Diccionario: las palabras que entran, las que desaparecen, las que cambian su significado… De ello también se hablará en Sevilla, aunque Muñoz Machado avanzó que en la próxima puesta a punto del Diccionario habrá «entre 1.000 y 2.000 novedades».