La doctrina Trump y las «guerras ridículas»

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Esta semana empezó una nueva etapa de la larga guerra que se libra en el territorio de Siria. En AgendAR informamos sobre el drama. Y, también, sobre lo que creemos significa para NUESTRA región la política de uno de sus actores principales:

La ofensiva de Turquía en el noreste de Siria, en la región que los kurdos denominan Rojava, la llamada “Operación Primavera de la Paz” comenzó 24 horas después del anuncio del retiro de tropas estadounidenses. El presidente Donald Trump ordenó el domingo la salida de entre 50 y 100 fuerzas especiales que permanecían en la región y el lunes la aviación turca comenzó a bombardear posiciones kurdas. Luego siguió el fuego de la artillería y el ejército turco dispuso tanques en la frontera.

El miércoles por la noche se dieron los primeros combates en los pueblos sirios de Tell Abiad y Ras al Ayn, de acuerdo a las agencias Reuters y AFP. También Tall Rifat, Ain Diwar, Qamishli, donde hay una prisión repleta de ex combatientes del Estado Islámico (el ISIS), y Darbasiyah, han estado recibiendo fuego de artillería y bombardeos aéreos.

El objetivo explícito del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, es acabar con las milicias kurdosirias Unidades de Protección del Pueblo (YPG), que combatieron contra el ISIS, pero son consideradas «terroristas» por Ankara por sus vínculos con el proscrito Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK), que había proclamado hasta 2013 la lucha armada en Turquía.

En la guerra internacional e interconfesional que se libró en Siria, los kurdos fueron los aliados más leales de los EE.UU. (era su única carta: sirios, iraníes y turcos los miran con desconfianza u hostilidad, porque aspiran a ser una nación… y sus territorios ancestrales están repartidos entre esos 3 países). En especial, sus combatientes, los peshmergas, fueron el enemigo más tenaz del ISIS. Pero… la gratitud de las Potencias no dura.

El presidente estadounidense, Donald Trump, explicó el lunes que «es hora de salir de ridículas guerras sin fin, muchas de ellas tribales, y devolver a nuestros soldados a casa», justificando su anuncio de retirada de tropas de Siria.

«LUCHAREMOS DONDE SEA POR NUESTRO BENEFICIO, Y SOLO LUCHAREMOS PARA GANAR. Turquía, Europa, Siria, Irán, Irak, Rusia y los kurdos tendrán que solucionar la situación, y ver qué quieren hacer con los combatientes capturados por el Estado Islámico en su ‘vecindario'», dijo el Donald en su cuenta de Twitter.

En un comunicado, la Casa Blanca también anunció que, a partir de ahora, Turquía «será responsable» de todos los combatientes del Estado Islámico que se encuentran en el norte de Siria y que han sido capturados en los dos últimos años después de que el grupo yihadista perdiera el control territorial de esa área.

Asimismo, Trump se quejó de la negativa de algunas naciones europeas a acoger y juzgar a ciudadanos suyos que combatieron para el ISIS, y avisó de que EE.UU. no asumirá más el costo de mantenerlos en prisión.

Lo más importante, y relevante para el resto del planeta, es la doctrina que el presidente Trump expone, como es su costumbre, en Twitter:

«Fui elegido para salir de estas ridículas guerras interminables, donde nuestro gran Ejército funciona como una operación policial en beneficio de personas a las que ni siquiera les gusta Estados Unidos.

Los dos países más infelices ante esta decisión son Rusia y China, porque les encanta vernos empantanados, vigilando un atolladero, y gastando grandes dólares para hacerlo.

Cuando me hice cargo, nuestro ejército estaba totalmente agotado. Ahora es más fuerte que nunca. ¡Las guerras interminables y ridículas están TERMINANDO! Nos centraremos en el panorama general, ¡sabiendo que siempre podemos regresar y BLAST!«

En cuanto a los kurdos, es evidente que -otra vez- han sido abandonados a su (desafortunada) suerte. Ya lo sufrieron con el tratado de Lausana, en 1923, ¿por qué habría de variar una política que ha tenido el consenso de todas las Potencias durante casi 100 años? Saddam los gaseaba; veremos que hace Erdogan…

Lo significativo, entendemos, es esta doctrina Trump sobre las «guerras ridículas». Que hasta ahora ha sido confirmada en los hechos de su gestión. No hay duda que EE.UU. usará su poder militar, como el económico, en los conflictos donde estén en juego su seguridad o sus intereses. Pero está avisando a la oposición venezolana y, en general, a la nueva derecha latinoamericana, que los intereses de ellos no valen los huesos de un solo marine.

A. B. F.

Científicos de tres países estudian por 1ra. vez la atmósfera de la Patagonia argentina

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(Enrique Garabetyan) En las últimas cuatro semanas, mientras sobre el suelo argentino se debaten candidaturas y políticas candentes, a 12 mil metros de altitud un sofisticado avión sobrevuela los cielos de la Patagonia y de la Antártida argentina tomando muestras de la atmósfera y haciendo observaciones.

Está tripulado por científicos alemanes, chilenos y argentinos que forman parte del «Experimento SouthTRAC» y su objetivo es desentrañar otro fenómeno de calentamiento y destrucción, pero que ocurre en el aire, muy lejos de la tierra: intentan entender en detalle los hoy poco conocidos procesos físicos y químicos responsables del clima en la región y que también influyen en el calentamiento global, el agujero de ozono y otros parámetros atmosféricos aún desconocidos, pero que afectan a todos los habitantes del hemisferio.

«Hace muchos sabemos que América del sur y la península antártica es una de las zona de mayor actividad atmosférica del mundo. Pero también es una de las regiones menos estudiadas por la ciencia», explicó el doctor Alejandro de la Torre, miembro del Conicet y profesor de la Universidad Austral. De la Torre es uno de los coordinadores argentinos de este ambicioso proyecto internacional que involucra a investigadores de Alemania, Chile y Argentina, especializados en física y química de la atmósfera.

Según De la Torre, «tenemos que estudiar la dinámica de esta zona por varias razones: en la atmósfera hay un «ensamble» de complejos movimientos de masas de aire y existe un fenómeno particular poco conocido, denominado «ondas de gravedad», que son corrientes pequeñas, de pocos kilómetros de alcance, pero que tienen una incidencia fundamental en la aceleración o freno de la circulación general atmosférica. Por eso entender que ocurre con esta ondas nos permitirá tener mejores pronósticos meteorológicos y conocer lo que pasa con las turbulencias que pueden afectar a los aviones». Finalmente, también estudiarán las perturbaciones de la ionosfera, la capa más alta, y de cuya estabilidad dependen muchas comunicaciones ya que allí se reflejan las ondas de radio».

Para estudiar tanto la física como la química de la atmósfera sureña «se combinan mediciones y observaciones hechas desde estaciones de tierra, imágenes satelitales y -sobre todo- los datos y muestras recopilados por instrumentos científicos instalados en el «Halo», uno de los aviones de investigación más sofisticados del mundo, que voló desde Alemania y que ahora está realizando, por primera vez, exploraciones en la zona», detalló el doctor Rafael Fernández, del Conicet, y profesor de la Universidad Tecnológica (UTN) regional Cuyo.

Fernández es uno de los encargados de investigar como se está recuperando otra de las catástrofes ambientales recientes: el agujero de ozono. «Se identificó en 1985 y se relacionó su causa con la alta concentración de moléculas de CFC, vertidas en grandes cantidades por diferentes industrias y productos, como los de refrigeración», contó Fernández. «Pero cuando se refinaron los cálculos, vimos que el ozono no solo se destruía por la acción del hombre, sino que también influían compuestos naturales, llamados halogenos VSL, que también rompen estas moléculas. Eso es lo que estamos estudiando por medio de SouthTRAC. Es importante porque la capa de ozono aun no se ha recuperado del todo y el agujero afecta especialmente a los argentinos. Además, como ya no se emiten CFCs, entender las causas «naturales» de lo que pasa con el ozono es cada vez más importante.

Finalmente, otro de los «fuertes» de este proyecto multinacional -uno de los pocos que hoy subsisten en la ciencia argentina- es «determinar como se mueven y hacia donde se dirigen masivas cantidades de compuestos orgánicos producidos por la quema de biomasa. Por ejemplo, las partículas generadas hace unas semanas por los incendios de la selva amazónica o de los pastizales de Córdoba» contó el doctor Enrique Puliafito, investigador de la UTN. Según este experto «trazar lo que ocurre con estas moléculas es necesario para entender la contaminación aérea. Y también nos importa porque este hollín puede viajar miles de kilómetros y depositarse en la Antártida o en los glaciares de los Andes, acelerando su derretimiento. Por otra parte, mientras están en la atmósfera, su concentración puede alterar los núcleos de condensación de las nubes y eso altera los patrones de la lluvias. Indirectamente, el SouthTRAC nos ayudará a pronosticar y entender puede pasarnos con nuestras reservas de agua potable para los próximos años».

Ambición internacional
Decenas de investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, de La Plata, de Cuyo, de la UTN Mendoza y del Servicio Meteorológico Nacional se suman a profesionales que llegan desde de prestigiosas universidades de Alemania y Chile. Son más de cincuenta científicos que confluyen en uno de los proyectos más ambiciosos -e inéditos- de los que actualmente participa la vapuleada ciencia argentina: Transport and Composition of the Southern Hemisphere Upper Troposphere and Lower Stratosphere (SouthTRAC).

«Esperamos comenzar a publicar los primeros resultados de los experimentos a partir del 2020», dijo De la Torre. «Pero son tantos los datos que estamos recopilando ahora y las conclusiones y modelos físicos y químicos de la atmósfera que iremos ajustando que me parece que podremos seguir obteniendo nuevos conocimientos, papers y conclusiones por todo el próximo lustro», se entusiasmó Fernández.

EE.UU. rechaza a Brasil en la OCDE y apoya a Argentina (?!)

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(En AgendAR, además de elegir las notas que consideramos más relevantes o menos cubiertas por los medios masivos, tratamos de ponerlas en contexto. Francamente, aquí estamos desconcertados. El cable de la agencia de noticias financieras más importante y una nota del Departamento de Estado yanqui dicen una cosa, y un tweet del Donald la contraria. Como sea, parecería que Argentina sí está en carrera para ingresar al «club de países ricos» ¿Habrá que vestir formal?)

Bloomberg — El gobierno de Estados Unidos se negó a respaldar la propuesta de Brasil de unirse a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), lo que marcó un cambio tras meses de apoyo público por parte de altos funcionarios.

El secretario de Estado, Michael Pompeo, rechazó una solicitud para discutir una mayor ampliación del club de los países más ricos, según una copia de una carta enviada al secretario general de la OCDE, Ángel Gurria, el 28 de agosto y vista por Bloomberg News. Agregó que Washington solo respaldaba las ofertas de membresía de Argentina y Rumania.

“Estados Unidos sigue prefiriendo la ampliación a un ritmo mesurado que tenga en cuenta la necesidad de presionar por la gobernanza y la planificación de la sucesión”, decía la carta.

El mensaje contradice la postura pública de EE.UU. sobre el asunto. En marzo, el presidente Donald Trump dijo en una conferencia de prensa conjunta con el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, en la Casa Blanca, que apoyaba que Brasil se uniera al grupo de 36 miembros. En julio, el secretario de Comercio de EE.UU., Wilbur Ross, reiteró el respaldo de Washington a Brasil durante una visita a Sao Paulo.

El gobierno brasileño no respondió a repetidas solicitudes de comentarios. Un funcionario de prensa de la OCDE en París tampoco hizo ningún comentario de inmediato.

El respaldo de EE.UU. a principios de este año fue uno de los primeros beneficios claros provenientes de la estrecha alineación con el gobierno Trump. Durante el viaje de Bolsonaro a Washington, Brasil ofreció a EE.UU. acceso a la plataforma de lanzamiento de cohetes Alcantara en el noreste del país, viajes sin visa para turistas estadounidenses y cooperación sobre el tema de Venezuela. Trump, a su vez, cumplió con su compromiso de designar a Brasil como un aliado principal no miembro de la OTAN. Críticos del acuerdo habían cuestionado si el apoyo estadounidense se materializaría.

La OCDE, fundada en 1961, dice en su sitio web que su objetivo es “dar forma a políticas que fomenten la prosperidad, la igualdad, las oportunidades y el bienestar para todos”. Unirse al grupo ha sido últimamente una señal de status para los países que buscan mostrar a la comunidad internacional que sus naciones han prosperado económicamente. Brasil presentó su solicitud de membresía en la OCDE en mayo de 2017.

Hay que tomar en cuenta que el presidente Trump dijo ayer jueves a la noche en Twitter que él «todavía apoyaba el ingreso de Brasil en la OCDE». Y que lo otro es «fake news».

La crisis también afecta a los parques de diversiones argentinos

El sueño de tener un Disneyland en Argentina pareciera cada vez más difícil. Además de la caída en el consumo, el negocio de los parques de diversiones en el país se ve afectado por la carga impositiva a la hora de importar que, aseguran desde el sector, hace inviable la inversión y crecimiento de esta industria a nivel nacional.

La Asociación Argentina de Parques y Atracciones (AAPA) comenzó a trabajar con el Mercosur para conseguir una exención a este arancel para mantenerse competitiva, pero algunos jugadores ajenos a la entidad apuntan que “no se está encarando con la fuerza que el sector lo necesita”.

“El valor de la tasa para importar los equipos es de un 20%, excepto algunas máquinas de gran tamaño, las cuales no pagan arancel, pero ese tipo de productos no se traen al país. Estamos ante un problema de crecimiento y renovación y no es un capricho porque en Chile, Colombia y Brasil no lo pagan, entonces estamos en situaciones dispares”, afirma Daniel Catzman, director ejecutivo de AAPA.

Si bien iniciaron tratativas a nivel nacional, desde la entidad ya se encuentran trabajando con el Comité Técnico n° 1 del Mercosur, encargado de los aranceles. “Estamos avanzando, pero va lento”, señala el directivo. El 90% de los productos de los parques son importados, con máquinas que van desde los u$s 5000 hasta u$s 1 millón. AAPA presentó un plan en febrero de 2018 en el que apuntaba que, de eliminarse este impuesto, podría comenzar un plan de inversión de u$s 100 millones a cinco años y crear 5000 puestos de trabajo.

“Estamos dispuestos a reaccionar rápido. Hoy el negocio no está parado en un 100% pero sí en un 80%”, manifiesta Catzman.

Según Walter Álvarez, gerente general del Parque de la Costa, la asociación “debió haberse preocupado unos años antes sobre este tema”. La firma controlada por Sociedad Comercial del Plata se separó de AAPA hace varios años y hoy gestiona esta exención de manera individual.

El parque de atracciones ubicado en Tigre acumula un incremento del 20% en la concurrencia en lo que va del año, aunque durante el primer semestre perdió $ 83 millones. “El costo de nacionalización de una montaña rusa es de hasta el 40% del valor FOB, eso te hace imposible comprar un juego de jerarquía. Hoy nosotros tenemos el monopolio y creo que así será por mucho tiempo porque no es rentable”, resalta.

“Los parques normalmente invierten el 6% de sus ingresos cada tres años, nosotros necesitamos todos los ingresos de 6 años para pagar una inversión así”, detalla Álvarez. Por eso, el Parque de la Costa optó por ampliarse con otras temáticas dentro del entretenimiento, como una ‘arena gamer’ y un área de aventura con tirolesa y puentes aéreos.

Debido al volumen del mercado y los costos de inversión, los grandes parques de diversiones escasean en el país y lo que abundan son los centros de entretenimiento familiar. No obstante, estos también sintieron el impacto de la crisis. “Veníamos de una política de abrir 1 o 2 locales por año y hacer recambio de máquinas, pero ahora pensamos en renovarlas nacionalmente o moverlas de sucursal”, afirma Sebastián Reynoso, director comercial de Le Park Entretenimientos. La cadena tiene 13 locales repartidos en Buenos Aires, CABA, la Costa y Corrientes y, según el directivo, experimentó una caída del 15% en las ‘jugadas’, es decir, la cantidad de veces que los consumidores juegan con una máquina. Estados Unidos, China y Europa son los principales proveedores de esta industria.

Otros jugadores, como el parque acuático marplatense Aquopolis, optaron por adelantar importaciones “antes de que surja otro inconveniente”. Para Carlos Pilasidis, director general del emprendimiento, la temporada veraniega puede ser positiva si la situación económica potencia las vacaciones dentro del país. En diciembre, proyecta inaugurar el parque aéreo Aeropolis con un desembolso de u$s 1 millón. Lo más complicado para este tipo de proyectos, señala el empresario, es largo retorno de inversión. “Si en algunos países se piensa un retorno de 3 o 4 años, acá lo tenes que extender un poco más”, sentenció.

Roberto Salvarezza propone «Argentina, sociedad del conocimiento»

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El diputado nacional Roberto Salvarezza, investigador superior del CONICET y que fue su presidente entre 2012 y 2015, ha hecho llegar esta propuesta:

«El martes 17 de septiembre Matías Lammens presentó, junto a Alberto Fernández, en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, su iniciativa para la Ciudad denominada “Buenos Aires, ciudad del conocimiento”. La propuesta de hacer de Buenos Aires la Boston de América Latina es una meta aspiracional que puede servir como hoja de ruta para todo el país: convertir a la Argentina en una sociedad del conocimiento para el bienestar de todos sus ciudadanos.

Más importante aún, reafirma la decisión política de Alberto Fernández de emplear la capacidad del sistema científico-tecnológico de nuestro país, el más avanzado de Latinoamérica, para el desarrollo, el crecimiento económico, y la inclusión de social. El sistema de Ciencia y Tecnología fue reconstruido paso a paso durante los doce años de gobiernos kirchneristas, luego de décadas de desatención y maltrato.

Esta reconstrucción no fue caprichosa. Existe un consenso a nivel internacional acerca de que el conocimiento, la tecnología y la innovación son factores determinantes para el desarrollo económico y cultural y que ambos están íntimamente relacionados con la decisión política y con la puesta en práctica de medidas concretas y acciones de gobierno. Es el rumbo que han elegido los países que hoy lideran un mundo complejo, cambiante y competitivo.

Por el contrario, Macri optó por otro camino: redujo el financiamiento de todo el sistema casi a la mitad del que tenía en 2015, degradó el Ministerio de Ciencia a Secretaría, cuestionó el pensamiento crítico y rechazó la generación de conocimiento como prioridad para el país. El gobierno creó las condiciones perfectas para un nuevo éxodo de jóvenes investigadores y profesionales.

Una sociedad que transita el camino de la economía del conocimiento debe necesariamente poseer un sistema de universidades y organismos de ciencia y técnica que soporte e impulse las empresas de base tecnológica.

Precisamente, esto último es lo que ocurrió durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. El kirchnerismo multiplicó por 4 (medido en dólares) los recursos destinados a los organismos del sector. En ese corto período se incrementó significativamente el número de científicos, así como de becas, puestos de técnicos y de administrativos; más de 1200 científicos volvieron al país y se construyeron más de 100.000 metros cuadrados de laboratorios e institutos. No fue en vano. Científicos y tecnólogos demostraron que son capaces de logros en materia satelital, nuclear y de biotecnología vegetal, entre muchos otros, que implican soberanía en comunicaciones, energía y alimentos. Era un comienzo de un largo camino que requiere décadas de apoyo sostenido.

También es claro que se requería más inversión, mayor articulación, un crecimiento marcado de la capacidad de transferencia y profundizar el proceso de federalización de la ciencia. En efecto, las asimetrías estructurales que existen entre las regiones de nuestro país precisan un desarrollo científico y tecnológico realmente federal, que reconozca las particularidades, que busque el equilibrio y que potencie las estrategias locales para reducir la desigualdad y redistribuir la riqueza. Sólo ese plan federal para el sector logrará cambiar la matriz productiva de las economías provinciales fuertemente basadas en la producción primaria, expandiendo sus oportunidades laborales.

Por otra parte, es fundamental fortalecer los sectores estratégicos y productivos que conduzcan al cambio estructural de la matriz industrial y a la sustentabilidad de los puestos de trabajo, con creciente calidad y calificación, incorporando tecnología y generando valor agregado.

Por último, debemos recordar que sólo el Estado puede orientar el sistema de ciencia y tecnología hacia un proyecto de país más igualitario, en donde sus habitantes tengan garantizado el derecho a la educación, la salud, la alimentación, la vivienda y el trabajo. Al mismo tiempo, las científicas y los científicos debemos poner a disposición del Estado nuestras capacidades para buscar soluciones que reviertan la actual extranjerización y dependencia financiera de la economía argentina.

Considero que hoy estamos ante una oportunidad histórica de retomar el camino del desarrollo científico. La nueva etapa requiere que los distintos niveles de gobierno (nacional, provincial y municipal) utilicen la capacidad del sistema científico y tecnológico para atender a las problemáticas de la sociedad y para que esta articulación redunde en una mejora de la calidad de vida de los ciudadanos».

El «plan productivo» de la Unión Industrial

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Con la presencia de funcionarios nacionales y también de sindicalistas -el secretario general de la UOM, Antonio Caló, entre otros- el presidente de la UIA, Miguel Acevedo, y el economista en jefe, Diego Coatz, presentaron ayer en la sede de la entidad la «Agenda Productiva 20/23. Propuestas para generar y exportar valor al mundo», un documento de 300 páginas que fue preparado para entregar a los candidatos presidenciales.

No hay sorpresas en el temario; la Unión Industrial Argentina armó su plan estratégico poniendo el foco en los principales costos de producción del sector. Pide un tipo de cambio previsible, financiamiento productivo, una nueva reforma tributaria y gradualismo tarifario. Se da lugar a un posible acuerdo de precios y salarios (Acevedo ya remarcó la necesidad de un acuerdo entre «los trabajadores, los empresarios y toda la producción”). No hubo alusiones públicas a las elecciones dentro de dos semanas y media. Pero se respiraba una atmósfera de fin de ciclo muy marcada.

(El diario La Nación comenta que hasta ayer, la UIA no había podido presentarle la propuesta al presidente Mauricio Macri y su candidato a vicepresidente, Miguel Pichetto. Acevedo afirmó en la reunión de junta directiva que ya habían cursado la invitación al Gobierno, pero no habían tenido respuesta).

«Las propuestas de la UIA buscan potenciar el agregado de valor y su exportación al mundo», explica el documento. «El objetivo es crear un entorno competitivo y previsible, a partir del cual la Argentina pueda generar divisas que permitan sostener el crecimiento económico. Es la base para crear más y mejor empleo, aumentar el bienestar de la población y garantizar la sustentabilidad fiscal y externa», comienza la introducción del trabajo del que también participaron Pablo Dragún, Gabriel Vienni, Laura Giménez, Cecilia Sleiman, Carlos Abeledo y Alberto Calsiano, entre otros jefes de departamento de la entidad fabril.

El plan productivo elaborado por los industriales se estructura en dos pilares:
1) «Macroeconomía para el desarrollo» (políticas monetaria, cambiaria, fiscal y de ingresos)
2) «Políticas productivas» (costos y competitividad, la industria 4.0 y productividad, pequeñas y medianas empresas industriales y desarrollo regional.

Tras explicar la importancia de la industria en la generación de empleos de calidad y de repasar los últimos 8 años de caída manufacturera (desde 2011 a la actualidad), la UIA reclama una estrategia macroeconómica integral empezando con una política monetaria que impulse tasas de interés que «fomente el ahorro en moneda local» y «el crédito productivo de largo plazo».

Por otro lado, reclama un política cambiaria «previsible» y un «esquema de reintegros o impuestos que fomente la agregación de valor en la producción». Con relación al marco fiscal, pide «sustentabilidad fiscal y de la deuda pública, y políticas de gasto e inversión inteligente». En cuanto a política de ingresos aconseja una «reducción de la nominalidad de la economía y generación de una mayor previsibilidad para todos los sectores».

Con relación a los costos y la mejora de la competitividad, la UIA pide una nueva reforma tributaria y una política de fomento de inversiones. Más específicamente, pide promoción de inversiones en actividades productivas a través de estímulos fiscales, un régimen de deducción de intereses sobre el capital propio destinado a la inversión, mantener la reducción de la alícuota del impuesto a las ganancias para empresas, reducción de limitaciones en el uso de quebrantos y cómputo pleno del impuesto al cheque, entre otras cuestiones.

Además de la profundización de la simplificación burocrática ya fomentada por la administración de Mauricio Macri, reclama establecer un código fiscal unificado y unificar o eliminar regímenes de recaudación. Además de la devolución de stocks de saldos a favor. A eso suman la «eliminación de las distorsiones a la exportación e importación», el restablecimiento del decreto 814 o la devolución de puntos del IVA mediante uso de medios bancarios.

Con relación al financiamiento bancario, los industriales reclaman financiamiento para inversiones productivas a mediano y largo plazo (estilo LCIP –Línea de Crédito para Inversión Productiva), bonificación de tasas para capital de trabajo, financiación de operaciones de comercio exterior, entre otras cosas. A eso le suman, cambios en torno al mercado de capitales y a las garantías.

El documento impulsa cambios también con relación a la baja de los costos logísticos y una agenda de productividad. Sólo con relación al transporte automotor de cargas menciona el trabajo sobre «temas laboral/productividad». El informe, en tanto, suma propuestas además para el transporte marítimo y fluvial, ferroviario y aéreo.

Además de una agenda ambiental, para la industria 4.0 y las pymes industriales, hay un capítulo para la energía. «La transición hacia la industria 4.0 impone la necesidad de adecuar las relaciones industriales al contexto de cambios disruptivos en las formas del trabajo», afirma el documento y agrega: «Esto trae aparejada la para aprovechar la negociación colectiva como herramienta para responder a las características de los distintos sectores y empresas». La UIA pide «profundizar el diálogo tripartito» para acompañar cambios en relaciones laborales.

Con relación a las pymes industriales, la entidad pide tratar los «costos indemnizatorios» y «mantener la lucha contra la industria del juicio». También pide cambios en convenios colectivos.

La batería de litio y el Nobel de Química de 2019

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John B. Goodenough era una fija hace largo tiempo. Por fin, a los 97 años (todavía va al laboratorios todos los días), este investigador estadounidense, precursor de una tecnología que ha transformado la vida cotidiana de millones de personas, fue galardonado con el Premio Nobel de Química 2019, que comparte con el británico Stanley Whittingham y el japonés Akira Yoshino, premiados por desarrollar la batería de iones de litio.

En su comunicado, la Academia destaca que “esta ligera, recargable y potente batería se utiliza en la actualidad en todas partes, desde los teléfonos móviles a los ordenadores portátiles y los vehículos eléctricos. También puede almacenar cantidades significativas de energía solar y eólica, haciendo posible una sociedad libre de combustibles fósiles”. Los ganadores se repartirán, en partes iguales, un premio de 825.000 euros.

“Todos los años se venía especulando con este reconocimiento, que es realmente muy merecido”, destaca Ernesto Calvo, profesor de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, investigador del CONICET y director del Instituto de Química, Física de los Materiales, Medio Ambiente y Energía (INQUIMAE, UBA-CONICET), además de máximo referente de las investigaciones sobre litio en la Argentina.

“Goodenough ya era muy conocido en los 60 por su desarrollo de la teoría de óxidos, que utilizó como fundamento de lo que se llama intercalación de iones limpios. Su gran logro fue haber obtenido una batería donde el litio metálico, que es muy peligroso, muy reactivo, no está. La innovación pasó por meter los iones limpios dentro de la estructura de óxido, en el electrodo positivo de la batería, y la estructura de grafito en el electrodo negativo. Sin litio metálico, la batería se vuelve muy segura”, explica Calvo, ganador en 2017 del primer premio en el certamen mundial Bright Minds Challenge, por el desarrollo de un método limpio, económico, selectivo y respetuoso con el medio ambiente que utiliza energía solar para obtener litio a partir de la salmuera natural de salares de altura.

La investigación con baterías de litio cobraron impulso durante la crisis del petróleo, en los años 70. Whittingham, de 78 años, investigador de la Universidad Estatal de Nueva York, comenzó a explorar materiales superconductores, en busca de energías libres de combustibles fósiles. El resultado fue una batería de litio con un cátodo de disulfuro de titanio y un ánodo de litio metálico, con un gran potencial, un poco más de dos voltios, pero inviable por la alta reactividad del litio.

“Aquella primera batería de Whittingham explotaba. Entonces Goodenough, ya en 1980, desarrolló esta idea de hacer la intercalación en óxidos”, amplía Calvo, que durante su posdoctorado en el Imperial College of Science, Technology and Medicine, en Londres, entre 1979 y 1982, se reunía periódicamente con Goodenough y su equipo en Oxford. El físico –nacido en 1922 en Jena, Alemania, pero nacionalizado estadounidense e investigador de la Universidad de Texas– demostró que el óxido de cobalto con iones de litio intercalados producía hasta cuatro voltios.

“El litio es el metal más liviano. Por lo tanto, podés tener mucha energía en muy poca masa. Esta es la clave de que hoy podamos tener teléfonos celulares tan pequeños, con un montón de aplicaciones, porque las baterías pueden hacerse cada vez más diminutas”, explica Calvo.

Optimizando aquellos desarrollos de Whittingham y Goodenough, el japonés Akira Yoshino, de 71 años, creó la primera batería de iones de litio comercial, lanzada al mercado por Sony en 1991, punto de partida de una nueva sociedad inalámbrica. “El resultado fue una batería ligera y resistente que podía cargarse cientos de veces antes de que su rendimiento se redujera. La ventaja de las baterías de iones de litio es que no se basan en reacciones químicas que descomponen los electrodos, sino en iones de litio que fluyen de un lado a otro entre el ánodo y el cátodo”, detalla la Academia Sueca en el comunicado de la premiación.

“Este Nobel premia el desarrollo de una química totalmente nueva, con enormes beneficios en varios aspectos de la vida cotidiana. Primero –enumera Ernesto Calvo–, la más obvia, la electrónica móvil: baterías livianas para celulares, tablets, juguetes y herramientas portátiles. Segundo, su aplicación con energías renovables. Sólo en Sudamérica hay 30 millones de personas sin acceso a energía eléctrica. Un molino de viento o un panel solar necesitan una batería donde almacenar esas energías renovables, que son intermitentes. Tercero, y lo que más impacto tendrá en el corto plazo, el auto eléctrico, con un beneficio inmediato, que es no contaminar el ambiente con partículas de hollín. Las baterías de ion-litio todavía ofrecen baja autonomía, pero se están investigando baterías de litio-oxígeno, litio-azufre. El litio que necesita un auto eléctrico equivale al que tienen 15 mil celulares. Eso da la idea del crecimiento que va a tener la demanda”.

El Nobel de Química 2019 es también una noticia trascendente para la Argentina que, junto a Bolivia y Chile, tiene las mayores reservas de litio del mundo. “Pensado en términos de minería, es un muy mal negocio. Hoy se están llevando el litio por nada”, dice Calvo, impulsor de la creación del Centro de Investigación y Desarrollo en Materiales Avanzados y Almacenamiento de Energía de Jujuy (CIDMEJU CONICET), con sede en Palpalá. “Ahora bien, si pensamos que, además del recurso bajo el suelo, tenemos una tradición científico tecnológica, en un país con varios premios Nobel, que ha fabricado satélites y reactores nucleares, hay un potencial muy grande para encarar este tipo de desarrollos aquí, y gente capacitada en las universidades y en el CONICET para hacerlo. Falta una fuerte decisión política. Espero que en los próximos meses ocurra”.

Las pequeñas y medianas empresas, por una Argentina sin hambre

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El Dr. Guillermo Siro, presidente de CEPBA (Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires), vicepresidente de CGCyS (Confederación General de Comercio y Servicios de la Republica Argentina) y prosecretario general de CGERA (Confederación Empresarial de la República Argentina), nos ha hecho llegar este documento:

Las Pymes somos parte de la solución a la lucha contra el hambre en la Argentina

Las pequeñas y medianas empresas compartimos la preocupación por el aumento de la pobreza y la indigencia, fundamentalmente en los niños, ya que conocemos las consecuencias en el presente y sobre todo en el futuro.

Las pymes somos y seremos parte de la solución. Nuestras entidades, sus dirigentes y sus afiliados estamos dispuestos a sumarnos al plan Argentina sin hambre, entendiendo que no es ni debe ser la tarea de un gobierno ni de un sector, sino del conjunto de la comunidad.

En lo que hace a nuestra actividad como empresarios, nos sentimos a la altura de los desafíos en los difíciles momentos que vislumbramos en el futuro inmediato. Representamos más del 98 % del total de empresas de nuestro país. Pero tenemos presente que muchas pequeñas y medianas, y algunas grandes, no pudieron resistir a la recesión, la caída del consumo, los intereses abusivos. Pese a los esfuerzos personales y patrimoniales de miles de mis colegas poco a poco fueron cerrando, y miles de trabajadores perdieron su trabajo y su futuro. Cayeron en la pobreza, sin inclusión.

Por eso, hoy más que nunca sostenemos que de esta crisis solo salimos con TRABAJO DECENTE, con las máquinas en marcha a pleno, con reglas y condiciones predecibles, recuperando la mano de obra calificada y calificando a la que todavía no lo está, con salarios que permitan el consumo, con un comercio exterior administrado, con tasas de interés lógicas, con políticas que promuevan la producción en origen, con tarifas de servicios que por su condición de monopolios privados sin ningún tipo de regulación no tengan ganancias extraordinarias en dólares.

Queremos cadenas de valor de mano de obra intensiva, con la incorporación de tecnología, ciencia y conocimientos desarrollados en nuestro país. Que se reactive el mercado interno, volviendo a generar el círculo virtuoso PRODUCCION – CONSUMO – DESARROLLO.

Las pymes, es decir los comercios de cercanía, las industrias, talleres , emprendedores, que en cada pueblo o ciudad brindamos esperanza, arraigo y proyectos a jóvenes y adultos, somos quienes podemos VOLVER A SER RÁPIDAMENTE EL MOTOR DE LA INCLUSIÓN Y EL EMPLEO, generando el 80% del trabajo decente.

Para hacer posible en la Argentina y en nuestra provincia de Buenos Aires, como dice mi amigo Ignacio Copani en su canción Así. “Sin Apuestas al Dios Financiero, Sin el Sordo Egoísmo Brutal, Sin la Juventud de Duelo, Sin la Moda de Aflojar… Así sería más lindo mi país«.

La ciudad de Buenos Aires quiere regular Airbnb y otras formas de alquiler temporario

El Gobierno porteño busca regular el mercado de los alquileres temporarios y propone crear un registro de inmuebles que tengan ese destino. El Ejecutivo local prepara un proyecto de ley que establece que los propietarios deberán estar inscriptos obligatoriamente para ofrecer esta clase de servicios y brindar condiciones mínimas de seguridad.

Actualmente, casi la mitad de la oferta de alquileres en la Ciudad de Buenos Aires es de tipo temporario.

La versión preliminar de la iniciativa prevé la creación de un listado oficial de inmuebles a los que se les permitirá tener como destino el alquiler temporal, que se diferencia con el modelo tradicional en que tiene plazos de estadía menores, suelen tener precios mensuales más altos por estar ya equipados y listos para ser habitados y está destinado a turistas.

El proyecto de ley alcanza no solo a los inmuebles ofrecidos de forma completa sino también a aquellos que ponen en oferta de alquiler solamente alguna de sus habitaciones. El listado en el que deberán estar referenciados llevará el nombre de Registro de Alquileres Temporarios Turísticos y solo los propietarios o apoderados estarán en condiciones de anotarlos.

La nueva regulación abarcaría a aquellos inmuebles ofrecidos en plataformas digitales como Airbnb. Los sitios web y aplicaciones que publiciten alquileres temporarios tendrán la obligación de explicitar el número de registro de cada inmueble y deberán excluir a las propiedades que no cumplan con esa condición.

La aplicación de la ley implicará que los propietarios, para poder ofrecer su inmueble para alquiler temporario, deberán respetar «condiciones de seguridad y habitabilidad» y tendrán que contratar un seguro de responsabilidad civil. Además, habrá que informar con claridad al huésped cuáles son los «servicios ofrecidos, condiciones de los mismos y políticas de reserva y de cancelación».

Una de las condiciones que establecerá la ley para permitir el alquiler temporario es que el reglamento del consorcio del edificio en cuestión no prohíba «expresamente» esa actividad. Además, el propietario deberá notificar al resto de los propietarios de esa edificación que uno de los inmuebles -o habitaciones- estará destinada a fines turísticos.

En casos de incumplimiento, la iniciativa propone multas que van desde las 500 a 25.000 unidades fijas, que es la forma de contabilización de sanciones económicas vigente en la Ciudad. El valor actual de esa unidad es de $21,40, por lo cual la escala iría de entre $10.700 y $535.000.

En el artículo 28° del proyecto, el Gobierno de la Ciudad se compromete a «establecer zonas de beneficios, a fin de alentar la actividad en áreas estratégicas de la Ciudad, garantizando la diversificación de la oferta». En ese sentido, la iniciativa «zonifica» el territorio porteño en tres grandes grupos: alta, medio y baja demanda de alojamiento turístico.

Los últimos datos oficiales muestran que existen apenas 453 inmuebles registrados. De ese total, 143 están ubicados en la Comuna 1 (Retiro, San Nicolás, Puerto Madero, San Telmo, Monserrat y Constitución), 127 en la Comuna 2 (Recoleta) y 101 en la Comuna 14 (Palermo). En menor cantidad, se registran en la Comuna 3 (Balvanera y San Cristóbal), Comuna 5 (Almagro y Boedo) y la 13 (Núñez, Belgrano y Colegiales).

Paralelamente, la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC), que considera al alquiler temporario como una forma de «competencia desleal», tiene en sus registros que las plazas de alquiler temporario alcanzan los 487.000 en Buenos Aires, superando a las 420.000 hoteleras.

El fenómeno de los alquileres temporarios creció en los últimos años y actualmente abarca no solo en los barrios turísticos más tradicionales, sino que según fuentes del mercado ya alcanza a otras ubicaciones. Una de las explicaciones sobre el crecimiento de esta actividad está explicada por la ganancia más alta que da este tipo de alquileres respecto al tradicional.

Una América Latina ¿sin péndulo ideológico?

El embajador Jorge Argüello preside la Fundación Embajada Abierta y ha sido titular de las embajadas argentinas ante la ONU, Estados Unidos y Portugal.

En esta columna propone un enfoque realista para una inserción de Argentina en el mundo. Que necesariamente debe pasar por la región. Al final, unos breves comentarios de AgendAR.

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«En el centro de Europa están conspirando. El hecho data de 1291. Se trata de hombres de diversas estirpes, que profesan diversas religiones y que hablan en diversos idiomas. Han tomado la extraña resolución de ser razonables. Han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades”. J. L. Borges, en “Los Conjurados”.  Si hay una lección que nos dejan las últimas décadas en América Latina es que, aun cuando lo hemos intentado con pasión juvenil, el péndulo ideológico termina imponiendo una lógica de cambios bruscos que echa por tierra los esfuerzos por integrarnos como región.

Al respecto, suele ser inevitable la referencia a la Europa comunitaria, fundada a partir de un giro histórico que, tras dos guerras, llevó a sus líderes a organizarse más allá de sus Estados nacionales y a partir de sus propios intereses.

En 1951, dos funcionarios idealistas pero pragmáticos, los franceses Robert Schuman y Jean Monnet, convencieron a los líderes de la Alemania Occidental, Italia, Holanda, Bélgica y Luxemburgo de crear una “Comunidad del Carbón y del Acero” (CECA), que integró la explotación supranacional de esos dos recursos económicos vitales, los mismos que habían disparado la guerra.

Por supuesto, el contexto histórico de la Guerra Fría entre el gran aliado occidental, Estados Unidos, y la Unión Soviética fue determinante en la lectura estratégica que hicieron los padres fundadores de la nueva Europa. Pero al hacerlo probaron la inteligencia, y no el voluntarismo, de su apuesta colectiva.

Para nuestra región, obsesionada por un “modelo” de unión latinoamericana, resulta muy útil estudiar cómo ese embrión comunitario de paz y desarrollo se sustentó en un acuerdo sobre los intereses concretos que todos ellos tenían en común.

En los 2000, nuestra región experimentó un proceso de integración apoyado en la sintonía ideológica de sus líderes e impulsado por un contexto económico global favorable. La creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), en 2008, quiso ser un exponente de una nueva época.

Las bases de ese intento cedieron ante el cambio de dirección de los vientos globales. Con la crisis, varios gobiernos cambiaron de signo ideológico y este año se creó el foro del PROSUR. Vaciada de miembros, a la UNASUR no le quedó ni su sede de Quito.

América Latina necesita volver a pensarse, pero ya no en función de coincidencias ideológicas. Debe, en cambio, encontrar su propio “carbón y acero”: esos intereses comunes, permanentes y de realización posible que le den un rumbo sostenido para sortear los obstáculos mayores que propone el Siglo XXI.

Identificarlos será la primer tarea. La infraestructura para comerciar de un océano a otro; la inversión tecnológica a gran escala para sacar a nuestras economías de su recurrente primarización y la protección regional de recursos naturales: sobre estos -y otros- intereses permanentes podemos construir una integración duradera, que contemple la rica variedad de modelos de desarrollo existentes.

Los europeos se “conjuraron” no sólo para dejar la guerra atrás, sino para avanzar juntos. Sin esperar nuevos liderazgos personales, para América es la hora -como imaginó Borges- de tomar la extraña resolución de ser razonables, de olvidar nuestras diferencias y acentuar nuestras afinidades.

Ni siquiera potencias regionales como México, Brasil o la Argentina podrán proyectarse por sí solas. Aliarse con una u otra superpotencia no bastará. Por el contrario, habrá que seguir apostando por el multilateralismo como el mejor espacio para sostener derechos y ventajas de todos los países en desarrollo, lejos de los cantos de sirena de “patriotas” y “soberanistas” de estos días. La región tiene activos envidiables: recursos naturales y acceso a dos océanos, carece de conflictos grandes interestatales y es una región libre de armas nucleares. Sus economías tienen necesidades comunes de inversión y mercados. En esa búsqueda, es preciso eludir el falso dilema entre Estados Unidos-China con pragmatismo y hacer de aquellos intereses permanentes la mejor guía para esas relaciones. A su vez, el nunca más a la guerra que propició la construcción europea implicó que el futuro sería de todos o de nadie. Como si fuera un desastre bélico, hoy nuestra realidad hunde a vastos sectores sociales de la región, sumergiéndolos en la exclusión. Como la guerra para Europa, la exclusión social es nuestro fantasma del que huir. Difícilmente una integración perdure si no va acompañada de un profundo proceso de inclusión social: el desarrollo será con todos o no será. Con todos los países y su variedad ideológica, pero también con todas sus franjas sociales. Nuestros intereses permanentes, nuestro acero y nuestro carbón, deben contemplar a todas nuestras gentes. Todo acuerdo regional político o comercial, tecnológico o laboral, educativo o cultural, debería custodiar ese principio. Sólo el equilibrio social le da sentido a los avances económicos. La propia UE, con sus intereses comunes bien claros, se ve amenazada por ese desajuste social, que alimenta nacionalismos y xenofobia. En fin, es una lección y un desafío de estos tiempos que, como los europeos de hace seis décadas, podríamos asumir todos los latinoamericanos a partir de ahora.

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El planteo del embajador Argüello es válido. Más: estamos de acuerdo en que es la única estrategia posible, si se considera que la integración es deseable. Pretender uniformidad, cuando no hay -ni queremos que haya- una potencia regional -una Castilla o una Prusia- que imponga la unidad por su propio poder, en fin, eso es una fantasía.

Pero… hay que tomar en cuenta dos cosas. Una, que hay «olas» en la política de la región. En los ’90, casi todos los países seguían los preceptos del «Consenso de Washington»: privatización, desregulación… En este siglo, frente a la fracaso de esas economías, surgieron gobiernos moderadamente intervencionistas y con agendas sociales. En estos años… otra vuelta del «péndulo»: Macri, Bolsonaro, Duque, Lenin Moreno...

Es posible que esta vez el fracaso de la actual «camada» sea más rápido y surja una nueva «corriente». De todos modos, siempre habrá excepciones, y las realidades nacionales son muy distintas, con gobiernos «liberales» o «populistas»; lo que aconseja Argüello es relevante. Pero esto parece indicar que debemos pensar en acuerdos que también superen las modas ideológicas que recorren la región y el planeta.

El factor más importante, y el que requiere mucha más reflexión y estudio que el que se le puede dar en una nota, es la pregunta ¿cuál es nuestro equivalente del «carbón y el acero» para Europa, los intereses comunes posibles para nuestra región?

Un dato para pensar: a hoy, y desde hace décadas, las industrias automotrices de Argentina y Brasil están estrechamente relacionadas. Hoy no se podrían desvincular sin causar un perjuicio económico muy grande en ambos países. Es uno de los lazos que atan a las dos economías. Ésta industria no puede ser el factor de integración; dependen de los mercados internos de los dos países casi por completo. Pero es una indicación fuerte de que el planteo no es irreal.

A.B.F.