“El enriquecimiento de uranio es soporte de las exportaciones nucleares argentinas”

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La Comisión Nacional de Energía Atómica tiene un proyecto de desarrollo de una técnica de enriquecimiento, liderado por Alberto Lamagna, vicepresidente del organismo, que actualmente sufre, al igual que otras instituciones del sistema de ciencia y tecnología, un fuerte recorte en su presupuesto, la suspensión de proyectos y el cierre de líneas de producción como la de agua pesada. Reproducimos aquí la entrevista con TSS, de la Universidad de San Martín. En un aparte, al que se accede cliqueando aquí, explicamos para los que no somos nucleares ¿Qué significa el enriquecimiento de uranio?

Lamagna, físico doctorado en Bologna y también docente de la UNSAM, previamente dirigió la unidad de Proyectos No Nucleares del organismo, en la que se desarrollaron micro sensores electrónicos y células solares para satélites. El vicepresidente de la CNEA habló sobre lo que implica para la Argentina poder dominar estas técnicas, los desafíos de ingresar al terreno de las tecnologías sensibles, los pormenores del enriquecimiento de uranio con láser y su potencial exportador de la mano del proyecto CAREM.

¿Cuándo empezó el proyecto de enriquecimiento de uranio con láser?

Norma Boero, ex presidenta de CNEA, nos convocó para desarrollar esta línea que faltaba en el país. Ya habían designado personal para las ultracentrífugas y en el año 2010 hubo una resolución para nombrarme jefe de proyecto. En el año 2011 empezamos a comprar equipos y empezamos con las pruebas para medir absorción de UF6.

¿Qué hace el láser?

Primero se genera un flujo de gas de UF6 mezclado con argón, que sale por una tobera al que se le pega transversalmente con una luz láser infrarroja de 16 micrones de longitud de onda. Si se lo calibra bien, se excita nada más que al U235. En ese chorro, las moléculas tienden a pegarse entre sí, entonces algunas son más pesadas y tienden a quedarse en el centro del chorro. Si uno le pega al U235, queda solo y al ser más liviano queda en la parte exterior del flujo. La clave del proceso es lograr tener ese láser funcionando correctamente.

¿Qué particularidad tiene el láser?

Los láseres que nos venden tienen una longitud de onda de diez micrones, son láseres infrarrojos de alta repetición. El primero que adquirimos era diez pulsos por segundo (Hz) y el láser que compramos ahora es de 300 Hz, es decir, de 300 pulsos por segundo. Cuantos más pulsos por segundo, más se le puede pegar al chorro de gas para enriquecer uranio. Son láseres que tienen muchas aplicaciones de tipo industrial, no se venden para enriquecer uranio. Así como vienen no sirven para enriquecer uranio sino para corte de materiales, por ejemplo, y se necesita otra longitud de onda para la excitación del UF6. Por eso desarrollamos, en conjunto con INVAP, un láser Raman de hidrógeno que aumenta la longitud de onda del láser original a 16 micrones. INVAP estuvo desde el comienzo del proyecto, en 2011, y tienen mucha experiencia en enriquecimiento de uranio por haber montado la planta de Pilcaniyeu. De esta manera, el láser de 10 micrones solo sirve como fuente del láser Raman que desarrollamos.

¿Qué les permitirá hacer el nuevo láser que compraron?

Nos da la posibilidad de sintonizarlo, mover ligeramente la frecuencia para poder maximizar la absorción por parte del UF6. Con este láser sintonizable vamos a poder ajustar y maximizar el proceso de enriquecimiento de uranio y por eso estamos muy entusiasmados. Ya llegó una parte del láser de 300 Hz y la otra llegará antes de fin de año, ya lo estamos montando. Para este nuevo láser diseñamos un nuevo Raman conversor para pasar a 16 micrones.

¿El Raman tiene que ser diferente?

Hicimos un Raman más sofisticado aprovechando lo que aprendimos con el primero. Estamos esperando que lleguen las otras partes del láser para poder ensamblar todo. A fin de año ya empezaríamos con las pruebas.

¿El proceso de compra fue muy complejo?

Sí, porque como se sabe que se puede usar un láser de 10 micrones para convertir el haz en uno de 16 micrones se hacen muchas preguntas y hay mucha normativa relacionada. Uno tiene que firmar muchas declaraciones explicando para qué lo va a usar y comprometerse a que no lo va a exportar a otros países. La Argentina puede comprarlo porque pertenece al grupo de proveedores nucleares, pero no podemos revenderlo ni tercerizarlo. Solemos tener visitas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en las que miden la cantidad de uranio enriquecido y lo comparan con lo que declaramos.

¿Hay varios países que producen este tipo de láseres?

No muchos, debe haber tres en el mundo.

¿Entonces es un componente crítico del proyecto?

El láser es un componente crítico de esta tecnología porque, por más que se puedan conseguir los láseres, hoy en día el problema es que no hay láseres continuos de 16 micrones. Además, son láseres con unas 10.000 horas de uso, en los que después hay que cambiar los electrodos de la cámara de disparo. Tienen una vida útil corta. Esta tecnología, si bien a escala de laboratorio es la mejor del mundo, a escala industrial no lo es tanto por los problemas de los láseres.

En el desarrollo de tecnología muchas veces se intentan ocultar los avances para tener una ventaja comercial, pero en el área nuclear siempre hay que abrir toda la información a los organismos internacionales para dar seguridad de que se hará un uso pacífico. ¿Cuál es el límite entre lo que se muestra y lo que no?

Lo que se muestra a los inspectores es todo lo que pidan salvo el láser Raman, que se cubre con una lona, el fotorreactor, las toberas, eso no se muestra, ni tampoco los planos. Ellos ven que tenemos los láseres, ven el tamaño de la instalación, miden la cantidad de uranio que procesamos y mostramos todo lo que quieran ver de las zonas controladas, ya que a las oficinas tampoco entran. Tampoco se publica con sumo detalle en trabajos científicos.

¿Hasta qué nivel se puede enriquecer?

En nuestra instalación tenemos autorizado por la OIEA hasta 5%, pero en la Autoridad Regulatoria Nuclear de Argentina (ARN) hicimos la licencia de operación hasta el 1%. Empezamos desde más abajo porque es más fácil el trámite. Lo primero que tenemos que hacer es encontrar el proceso más adecuado. Todavía estamos en la fase de laboratorio, en la que el objetivo es demostrar la factibilidad del proceso y encontrar los parámetros para hacer una ingeniería conceptual y básica de una planta piloto. Una vez que lo tengamos optimizado es cuestión de comprar cinco o 10 láseres y sumar cantidad de kilogramos por mes de uranio enriquecido al porcentaje que querramos. Una vez que uno tiene desarrollado el proceso o el método con parámetros razonables para industrializarlo, para escalarlo, se pueden poner 100 toberas una al lado de la otra y varios láseres sincronizados para empezar a juntar material. Eso ya sería la fase de planta piloto, pero para eso faltan un par de años.

¿Qué importancia tiene este proyecto en el marco del reactor CAREM, que usa combustible con algún grado de enriquecimiento?

Para la Argentina, el enriquecimiento de uranio implica tener el desarrollo autónomo de todo el ciclo de combustible y el soporte de las exportaciones nucleares que podemos hacer como país, tanto de reactores CAREM como de reactores multipropósito. Le da seguridad al comprador de que somos un proveedor confiable de suministros nucleares y que garantizamos todo el ciclo de combustible. Podemos vender los combustibles sin depender de otro país que nos venda uranio enriquecido.

Eso sería en la teoría, porque en la práctica todavía les falta para producir combustibles enriquecido…

Claro, hoy en día compramos el uranio enriquecido, pero tenemos la capacidad de enriquecer uranio por difusión gaseosa en Pilcaniyeu. Eso nos da la posibilidad de pertenecer a un club selecto de países que pueden enriquecer uranio en cualquier momento y por eso nos venden. Solemos tener visitas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en las que miden la cantidad de uranio enriquecido y lo comparan con lo que declaramos.

La Argentina tiene tres tecnologías en desarrollo, difusión gaseosa, ultracentrífugas, y láser. ¿tiene sentido seguir con las tres?

Tiene sentido manejar las tres tecnologías a escala de laboratorio pero no tendría sentido a escala industrial. Sería bueno tener a escala de laboratorio mini cascadas de centrífugas funcionando, plantearse alguna planta piloto de centrífugas y, si tenemos éxito en un par de años con el desarrollo de la tecnología láser, tener una planta piloto. Podríamos pensar en tener cinco láseres de alta frecuencia, como para juntar algunos kilogramos (de uranio enriquecido) por año y estudiar la escalabilidad futura. De ahí a una escala industrial es una decisión política. Son inversiones grandes y se lo puede pensar apalancado en un ambicioso plan de exportación de reactores CAREM.

¿Hoy hay demanda de uranio enriquecido en el mundo?

Hoy hay más capacidad instalada de enriquecimiento de la que necesitan los reactores que hay en funcionamiento y de los que hay en construcción. Había tres escenarios posibles en un estudio de la World Nuclear Asociation que compramos y en el de mayor inversión haría falta que los países pongan en marcha nuevas plantas de enriquecimiento en 2025. Después del accidente de Fukuyima algunas inversiones se desestimaron, Alemania decidió no tener más energía nuclear y entonces eso cambió la demanda de enriquecimiento.

¿Este proceso en el que trabajan se puede usar también para separar isótopos de litio?

Claro, se puede usar en separación isotópica de otros elementos que uno necesite, no solamente de uranio. Hay muchos elementos que se usan en la parte médica. El litio se puede separar por láser y se usa para generar neutrones en aceleradores de partículas, entre otras aplicaciones. De hecho, en la CNEA ya se empezó a separar litio con intereses académicos a escala muy pequeña.

¿Cómo se compone el grupo de investigación? ¿Tienen becas de formación para sumar personal?

Se hizo un llamado de becas para los egresados de los institutos Sábato, Balseiro y Dan Beninson, y en la última convocatoria hubo más becas que postulantes. Ahora tenemos dos puestos para becas y algunos becarios trabajando. Generalmente, los becarios trabajan en temas accesorios, no en el corazón del proyecto, pero hacen aportes importantes. En el grupo tenemos gente de todas las edades. En Bariloche hay un equipo de físicos, ingenieros, teóricos elementales, básicos y aplicados. Y contamos con la colaboración de INVAP, que tiene más ingenieros y personal de investigación aplicada. Entre los que están con dedicación plena y parcial, debemos ser unas 60 personas en el proyecto. Alrededor de 45 están en Bariloche y el resto en Buenos Aires. En estas disciplinas no hay mucha cultura de trabajo en grandes proyectos y se tiende más a la formación de grupos chiquitos. En cambio, este grupo es de mucha gente y hay muchas especialidades distintas: gente de caracterización, diseño y simulación de fluidodinámica, de toberas continuas, en proceso de fabricación de los elementos y de la óptica de los láseres. Para mí, la parte más exitosa del proyecto es que podemos trabajar juntos entre dos organizaciones como CNEA e INVAP, entre los investigadores más teóricos y aquellos que son más experimentales.

Francia lanza el impuesto GAFA: Google, Amazon, Facebook, Apple

Desde hace tiempo la Unión Europea estudia la creación de un impuesto para las grandes empresas tecnológicas. En la última reunión del G7 -Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido- se aprobó el concepto. Pero… existe una cierta renuencia a ponerle el cascabel a este particular gato.

Macron se ha decidido; las protestas de los «chalecos amarillos» se están diluyendo, y la lenta retirada de Merkel lo anima, aparentemente, a asumir un liderazgo europeo. Francia será en el primer país en la Unión en introducir un impuesto «GAFA» enfocado en gigantes tecnológicos como Google, Apple, Facebook, y Amazon, una medida que ha molestado a Estados Unidos.

Francia sostiene que estas empresas, en su mayoría estadounidenses, explotan un vacío en la legislación tributaria global. Estos gigantes de la tecnología abren sus oficinas centrales en países de bajos impuestos, donde declaran la mayoría de sus ganancias, reduciendo así sus saldos fiscales.

Entonces, el gobierno francés aprueba un impuesto de 3% sobre los ingresos locales de las grandes empresas tecnológicas. Grava el total de las ventas en Francia, en lugar de las ganancias. Establece que cualquier compañía con ingresos de más de US$ 845 millones -de los cuales por lo menos US$ 28 millones son generados en Francia- tendrán que pagarlo.

La medida va dirigida a empresas tecnológicas que ponen a otras compañías en contacto con los usuarios (como Amazon), a la publicidad digital y a la venta de datos con fines publicitarios. El nuevo impuesto francés se aplicaría retrospectivamente a partir de comienzos de 2019.

El fisco francés aspira a recaudar unos 500 millones de euros por parte de estas y otras grandes tecnológicas solo en 2019. Este anuncio contrasta con la posición de otros miembros de la U.E.: la negativa de Irlanda, Suecia y Dinamarca y las dudas de Alemania parecían retrasar la entrada en vigor de un impuesto europeo hasta como mínimo 2021. Que sería menos ambicioso, además. Ese impuesto solo gravaría los servicios de posicionamiento publicitario online, con Google y Facebook como principales afectadas.

Por su parte, el presidente Donald Trump declaró que el impuesto que propone Macron es «una estupidez» e injusto contra las empresas estadounidenses y ordenó una investigación que podría resultar en una represalia con la imposición de sus propias tarifas a productos franceses. Agregó en Twitter que el vino norteamericano es mejor que el francés.

Es posible que la sangre (y el vino) no lleguen al río. Ayer Trump y Macron mantuvieron una larga conversación por teléfono.

Pero el conflicto de intereses entre los fiscos de los Estados nacionales y las empresas transnacionales es una realidad, que se impone lentamente a pesar de lobbies y abogados. Los países defensores de este impuesto comienzan a moverse por su cuenta en sus territorios: además de Francia, se avanza en España -su proyecto de ley acaba de superar el trámite de información pública- y en el Reino Unido (abril de 2020 como entrada en vigor) e Italia (trabajando en proyecto de ley).

La UNESCO lanza concurso para jóvenes emprendedoras

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Proyectos de base tecnológica con impacto social o ambiental, liderados por mujeres jóvenes, serán premiados por el Ayuntamiento de Barcelona y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO.

El concurso #NosotrasInnovamos premiará a las ganadoras con una estancia de capacitación en Barcelona. Las participantes deben tener entre 18 y 35 años y residir en cualquier país de América Latina o el Caribe hispanoparlante. Los equipos pueden ser mixtos, pero es necesario que estén liderados por una mujer, y que la mitad o más del equipo sean mujeres.

Queremos destacar la importancia y el potencial creativo del trabajo colectivo de mujeres jóvenes involucradas en emprendimientos de base tecnológica”, sostuvo la investigadora argentina Gloria Bonder, coordinadora de la Cátedra Regional UNESCO Mujer, Ciencia y Tecnología en América Latina.

Los emprendimientos que se inscriban deben promover la igualdad de género, la innovación social o la sustentabilidad ambiental. El certamen es impulsado por la Cátedra Regional de UNESCO Mujeres, Ciencia y Tecnología, y la Agencia de Desarrollo Económico del Ayuntamiento de Barcelona.

El plazo para inscribirse es hasta el 31 de agosto en esta página web www.catunescomujer.org/nosotrasinnovamos/index.html .

Ruta Nacional 19, Córdoba: anunciada y paralizada

El lector Carlos Alberto Del Campo nos envía desde su provincia esta nota que consideramos de interés:

«En la visita del día de ayer (24 de julio) del presidente Mauricio Macri a Córdoba -número 20- incurrió en otro desconcertante anuncio al referirse –ahora- a la obra de la Ruta 19, tal como había ocurrido antes con el anuncio sobre la venta del Avión IA63 “Pampa III” a Bolivia y Guatemala.

Al arribar a la localidad de Arroyito (ruta 19), en campaña junto al candidato Mario Negri, reiteró su clásico slogan «aquí nació la decisión de cambiar la historia (…) para avanzar en un crecimiento por 20 años ininterrumpidos que iniciamos en 2017” ante la mirada de asombro de algunos presentes dado que la obra -presupuestada por PPP- está totalmente paralizada.

A efectos de la licitación, la autovía se dividió en cuatro tramos y en dos de ellos se retiraron las empresas adjudicatarias (CRZ y Perales Aguiar), en los dos restantes el avance promedia el 17%. Es de destacar que se trata de una obra de solo 153 kilómetros entre las ciudades de San Francisco y Río Primero donde transitan en promedio 7.000 vehículos diarios con una elevada proporción de transporte de cargas que ha tornado cuasi imposible transitar por la misma, con accidentes fatales que ocurren en todo su recorrido.

En publicitados anuncios, iniciados en el año 2017, el Gobierno nacional aseguró que los fondos estaban garantizados con un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con un plazo de terminación de 24 meses, situación a la que el presidente de la Nación no se refirió absolutamente en su visita.

Antecedente: Hasta hace unas semanas atrás Macri solía decir que el “populismo de los últimos 70 años” es responsable del atraso vial. Sin embargo, en solo cuatro años (2007/2011), el gobierno santafesino de Jorge Obeid construyó los restantes 127 km. (Santo Tomé-San Francisco) con un costo de U$S 170 millones que el gobierno nacional de entonces reintegró paulatinamente.

Por otra parte, en su alocución, Macri olvidó decir que el tramo Córdoba-Piquillín (único finalizado) fue construido y financiado íntegramente por la provincia de Córdoba».

Córdoba, julio 25 de 2019

Carlos Alberto Del Campo

Los trabajadores ocuparon la Planta Industrial de Agua Pesada

Los trabajadores de la Planta Industrial de Agua Pesada de Arroyito, Neuquén, tomaron las oficinas administrativas de la empresa para reclamar por el atraso en el pago de salarios y el aguinaldo. Hasta ahora han cobrado solo la mitad de los sueldos de junio. En la reunión con el personal, el gerente general de la firma «dijo que no hay fondos y el futuro es incierto».

Del proceso de destrucción de la PIAP, la planta de producción de agua pesada más grande del mundo y que la Argentina necesita para continuar el Programa Nuclear que llevó adelante por casi 70 años, hemos escrito en La destrucción en cuotas de la planta de Agua Pesada, un patrimonio argentino y en «Una acción de lesa patria«. La Asociación del Personal de la CNEA y Actividades Nucleares lo ha denunciado. La pregunta que resta es si la campaña electoral en marcha impedirá que avance, o, al contrario, distraerá la atención de temas importantes.

¿Qué significa el enriquecimiento de uranio?

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El uranio es un elemento químico metálico que se emplea como combustible para los reactores nucleares. Solo uno de sus tres isótopos, el menos abundante, tiene la capacidad de liberar energía durante la fisión nuclear: el uranio 235 (U235). Separarlo del U238 (que comprende más del 99% de la masa del uranio natural) es muy difícil, ya que son idénticos en casi todo menos en la cantidad de elementos en su núcleo, lo que implica una muy pequeña diferencia de masa. En el mundo suelen usarse tres tecnologías para hacer esta separación, llamada enriquecimiento de uranio: difusión gaseosa, ultracentrífuga y con láser.

La primera consiste en mezclar el uranio natural con flúor (UF6) para manejarlo como un gas y luego comprimirlo contra una membrana que permite algún grado de separación, aunque con poca eficiencia. La Argentina cuenta con una planta de difusión gaseosa en Pilcaniyeu, Río Negro, que se construyó en los años 80. El solo hecho de tenerla le permitió al país entrar al grupo de proveedores de nucleares y tener voz y voto en decisiones geopolíticas del sector nuclear.

El sistema que más se usa actualmente en el mundo es el de ultracentrífugas. Consiste en poner UF6 en una centrífuga de alta velocidad y, así, lograr que el uranio más denso (U238) quede en las paredes de la centrífuga y el menos denso (U235) en el centro.

El método más nuevo consiste en expulsar el UF6 mezclado con gas argón a velocidades supersónicas por una tobera. A estas velocidades, las moléculas de uranio y las de argón tienden a unirse en dímeros (partículas de dos moléculas) y, mediante el uso de láseres muy específicos, se puede lograr que el U235 no quede asociado a ninguna molécula: al ser mucho más liviano que el resto de los elementos del chorro de gas, el U235 queda en las paredes exteriores.

La Guerra Civil de los caños de escape

Otra vez, como hace 150 años, los Estados Unidos están divididos territorialmente. Gobernadores de 23 estados -Demócratas y Republicanos- se enfrentan al gobierno central. Pero esta vez no encabezan la lid Lincoln y Jefferson Davis, de Virginia. Ni el tema que despierta emociones es la esclavitud.

Encabezan esos bandos Trump y el gobernador de California, Gavin Newsom. Y, en estos tiempos posmodernos, lo inaceptable es la contaminación.

Sorpresa: los fabricantes de autos en su gran mayoría se alinean con Newsom. En una carta firmada por 17 de los CEOs le dicen al Donald que sus reglas podrían terminar causando menores beneficios. Que es una bandera mucho más concreta que los derechos de los estados.

Nuestro Daniel Arias resume el asunto, y apunta a lo que nos puede importar (en los dos sentidos de la palabra) a los argentinos.

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Temerosos de una división técnica y comercial del mayor mercado automotriz de la Tierra, que los obligaría a duplicar su oferta de modelos, los 17 mayores fabricantes nacionales y extranjeros se alinean con el estado de California y contra la nueva administración de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) del presidente Donald Trump.

La legislación anterior promovida por la EPA del presidente Barack Obama se fijaba metas de eficiencia térmica que en la Argentina parecen casi irreales: en 2025 los modelos familiares más gastadores, las SUV, aquí llamadas «4×4», que en EEUU son mayormente nafteras, debían llegar a 23,78 km. por litro, una meta difícil para vehículos de gran sección frontal, más bien «cuadrados» y poco aerodinámicos, y con motores de alta cilindrada. Obama apuntaba a apalancar las ventas de vehículos híbridos (con motorización doble, térmica y eléctrica), o directamente eléctricos, en contra del motor de combustión interna que se impuso desde la segunda década del siglo XX. La nueva EPA de Trump impone 16 km. por litro en 2025, lo que para las automotrices no supone ningún cambio tecnológico: motores grandes, de menor compresión, quemado y eficiencia: «business as usual».

Ante la perspectiva de un caos legal entre estados permisivos y estados restrictivos (un auto comprado en Utah podría ser multado si trata de circular en la vecina California), 13 otros gobernadores -varios de ellos republicanos- también rechazan los nuevos límites permisivos de emisión y kilometraje y adhieren al austero standard californiano. Canadá, que en términos automotrices es más parte del mercado estadounidense como autopartista y también como comprador que un país independiente, adhiere a «los nuevos estados rebeldes». México, el integrantes más sometido de ese pacto comercial llamado con toda justicia NAFTA, por ahora no toma partido.

Es una rara paradoja. Quienes iniciaron el lobby para flexibilizar las reglas EPA de Barack Obama fueron las propias automotrices. Pero según el New York Times perdieron el control cuando se les sumó otro lobby mucho más «talibán»: el del «downstream» petrolero, es decir la industria de refinería y distribución de nafta, que en esta guerra contra los motores chicos y ahorrativos no tiene nada que perder, y todo por ganar. Los fabricantes europeos y japoneses que fabrican y/o venden en EEUU, obligados a normas muy estrictas, en cambio, con la EPA de Trump tienen todo por perder: derrochan en eficiencia.

El único jugador internacional que por ahora no se alinea con California y contra Trump es Chrysler-Fiat. El resto elige negociar antes con el gobernador californiano Gavin Newsom que con el presidente de la nación, Donald Trump. Lo hacen en parte porque creen que el tema ya está altamente judicializado y terminará más temprano que tarde en la Corte Suprema. Y allí no es improbable que Trump derrape, pese a que ese órgano federal hoy está dominado por jueces republicanos. Más allá de sus alineaciones partidarias, no son impermeables a las críticas de los multimedios, que con excepciones raras como Fox News, en este tema cargan contra el presidente.

Esta lucha puede parecernos remota o demasiado ideológica, dado que se inscribe en el marco del negacionismo prácticamente terraplanista del gobierno de Trump respecto del calentamiento global. Parecería que no tenemos arte ni parte en ella. Sin embargo, afecta de varios modos a la Argentina.

La industria automotriz es muy concentrada, muy global y tiene la costumbre de mandar todo lo que ya no se puede vender en EEUU, sea por nuevas normas de eficiencia o de seguridad, a los países sudamericanos y africanos. Esta práctica nos resulta inmemorialmente letal: más accidentes, y fundamentalmente, más contaminación aérea en las grandes ciudades, lo que significa pérdidas significativas de expectativa de vida por Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).

Los nuevos fabricantes chinos, algunos de los cuales ya alcanzan normas de calidad como para exportar, encontrarán oportunidades múltiples. Ellos también pueden fabricar dos versiones del mismo vehículo, una eficiente y otra ineficiente, y ganar en ambos frentes. En el mundo pobre o de mediano desarrollo, podrán competir simplemente por costos contra autos americanos o europeos también contaminantes pero más caros. Y en su propio mercado también tendrán ventajas, pero para-arancelarias. En las llanuras costeras del sur de la China la contaminación aérea de las grandes ciudades es espantosa, incluso medida contra los estándares de casos célebres como Santiago de Chile, Mendoza Capital y Córdoba Capital.

Allí en las megalópolis costeras, el aire cargado de partículas de hollín de bajo peso molecular está matando su buen medio millón de ciudadanos/año. Esto sucede no tanto por las emisiones de caños de escape, sino por las de las chimeneas de la industria eléctrica: el carbón provee casi toda el consumo chino. De modo que poniéndole candados para-arancelarios a la importación de automóviles extranjeros para defender los pulmones de sus compatriotas, los chinos se volverán invencibles en casa con sus vehículos híbridos, eléctricos puros, o simplemente térmicos, pero compatibilizados con las normas californianas.

A río revuelto…

Daniel E. Arias

El FMI permite que se multipliquen x 4 los subsidios a las eléctricas: U$S 3.800 millones

El periodista Nicolás Gandini señaló ayer en EconoJournal un dato clave, que había pasado desapercibido: «El Fondo Monetario Internacional corrigió la proyección de subsidios a la energía para el año que viene. En la cuarta revisión del acuerdo firmado a mediados de 2018, calcula que el Estado inyectará en el sector energético subvenciones por $ 220.900 millones durante 2020. Al tipo de cambio promedio ($58,30) que figura en el acuerdo de stan-by(SBA, por sus siglas en inglés), son unos US$ 3800 millones. Y representan 0,8 puntos del PBI, según figura en la página 32 del «staff report».

La cifra cuadruplica la proyección incluida en la tercera revisión que realizó el Fondo, publicada en marzo pasado, que contemplaba subsidios energéticos por 44.300 millones de pesos equivalentes a 0,2 puntos del PBI. Cuatro veces menos que la última auditoría.

¿Cómo evolucionaron los subsidios a la energía en los últimos años? A partir de la fuerte recomposición de las tarifas residenciales de gas y electricidad, el gobierno redujo el nivel de las subvenciones al sector energético, que en su gran mayoría se utilizaban para comprar combustibles para el parque de generación eléctrica y para cubrir el pico de consumo invernal de gas mediante la importación de LNG. A fines de 2015, los subsidios a la energía representaban más de 3 puntos del PBI. Y en diciembre de 2016, a fines del primer año de gestión de Mauricio Macri, llegaban a los 2,5 puntos. En ambos casos, muy por encima de los 0,8 proyectados para 2020.

¿A dónde se destinan los recursos que el Estado inyecta en el sector energético? En 2019, los subsidios a la energía alcanzarán los $ 237 mil millones, de acuerdo con la información presentada en la última revisión. Son unos US$ 5 mil millones. La mayor parte de esa cifra irán al sector de generación eléctrica, entre 2700 y 3000 millones de dólares. Unos US$ 1000 millones se inyectan en IEASA (ex Enarsa) para cubrir el desfasaje entre el precio del gas importado (que llega a los US$ 7 por MMBTU) y el valor de reventa a los hogares (US$ 4,60). Y el resto se destina a diversos programas de estímulo (resolución 46) o de subvenciones al consumo (Plan Hogar) de la Secretaría de Energía.

Lo más llamativo —y lo que más preocupa a los economistas y especialistas financieros que siguen de cerca las auditorías del Fondo— es que: casi la mitad de los subsidios que gasta el Estado en el sector eléctrico están destinados a cubrir el costo de los contratos de compra de energía (PPA’s, por sus siglas en inglés) firmados por este gobierno.

Se trata de contratos rubricados a 15 años y en moneda dura (dólares) bajo la órbita de la Secretaría de Energía como la resolución 21/2016 (construcción de centrales de rápido ingreso al sistema); 287/2017 (cierre de ciclos) y RenovAr, la iniciativa que lanzó el Ejecutivo para incentivar la instalación de centrales de generación renovables (fundamentalmente eólica). Son, en conjunto, unos 80 PPA’s que se licitaron, casi en su totalidad, durante la gestión de Juan José Arangurenal frente de Energía. A esos contratos hay que sumarle otros 20 que venían de los gobiernos kirchneristas (Foninvemem, resolución 220/2007 y Energía Plus). En total, son unos 100 contratos.

Lo más llamativo es que un alto porcentaje de las centrales térmicas instaladas desde 2016 a la fecha hoy no generan porque, a raíz de la recesión y el alza de tarifas, la demanda eléctrica no creció en los últimos cuatro años. Pese a eso, como incluyen una importante remuneración en concepto de potencia disponible, los contratos PPA firmados con Cammesa representan un costo significativo para el sistema. Unos 1200 millones de dólares por año, según coinciden distintos consultores que siguen de cerca las transacciones económicas mensuales de Cammesa.

De acuerdo con esos números, los PPA’s firmados bajo la órbita de la resolución 21/2016 y de la resolución 220/2007 aportan menos del 10% de la energía que demanda el sistema. Pero su costo real presenta casi un 25% del total de las transacciones económicas del Mercado Eléctrico Mayorista.

¿Por qué sucede eso? Porque el esquema de remuneración a los generadores previsto en la resolución 21/2016 se apoya más en el cargo fijo por potencia disponible que perciben los privados que en la energía que generan. En la práctica, eso significa que las empresas que firmaron PPA’s en la licitación de la resolución 21 terminan cobrando la mayor parte de su ingreso por más que las centrales no despachen. “Del total de nuestros ingresos, un 80/85% proviene de la remuneración fija que recibimos por potencia disponible”, reconoció el gerente general de una generadora. ¿A cuánto asciende esa remuneración? El pago por potencia promedio en los contratos de la R21 promedió los US$ 19.400 por megawatt mes (MW-mes) durante los primeros cuatro meses de 2019. Casi cuatro veces más que la remuneración que perciben las máquinas viejas encuadradas bajo el paraguas de la resolución 19, que cobraron 5.200 por US$/MW-mes. Por eso, el precio promedio del MW generado por las centrales térmicas nuevas ronda los US$ 220 por MW por hora (MWh), el triple que los 72 US$/MWh que perciben en promedio las centrales térmicas base.

Acuerdo UE-Mercosur: desde España, alegría en las automotrices, preocupación en el campo

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Aunque el gobierno argentino enarbola con entusiasmo el proyecto de acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, y, como hemos informado, quisiera comenzar ya a implementarlo, la realidad es que todavía es un tema a aprobar. Y es difícil que se avance antes del próximo gobierno. Pero así como entre nosotros y en los países vecinos ya se despertaron preocupaciones y expectativas, pasa lo mismo del otro lado del océano. Aquí un vistazo de un medio español a las reacciones allí.

«Inmaculada Sanfeliu prefiere no hacerse falsas ilusiones. Está convencida de que el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur abrirá un buen boquete en el sector de las frutas al que representa. Y lo peor de todo es que no será el primero. “Vivimos tiempos muy complicados. Vamos acumulando agravios. Y ahora, este pacto hará que en la UE, nuestro mercado natural, tengamos que competir con los zumos de Brasil, a los que se descargará progresivamente del arancel actual del 12%”, protesta la directora general del Comité de Gestión de Cítricos, la asociación que aglutina a un sector que exporta naranjas, mandarinas y limones por valor de 3.200 millones de euros.

¿Hay margen de maniobra para limitar los daños? “Lo firmado, firmado está. El acuerdo va a reducir nuestras ventanas de exportación. Solo nos queda el derecho al pataleo”, responde al otro lado del teléfono.

Es difícil encontrar un contraste mayor en el tono de la conversación con Arancha Mur. La responsable de Anfac, la patronal de los fabricantes de automóviles, exhibe sin remilgos su alegría ante la perspectiva de ganar acceso a cuatro países que reúnen a 260 millones de almas. Se trata, además, de un área hasta ahora muy protegida, que gravaba la importación de vehículos con un arancel del 35%, y al que se exportaba de forma bastante limitada.

España vende a argentinos, brasileños, uruguayos y paraguayos cada año unos 15.000 vehículos, la mitad que a México o EE UU; y una quinta parte que a Turquía. Aunque el proceso va a ser largo, Mur confía en quintuplicar a medio plazo las exportaciones a esta zona. Y admite que al hablar de ganadores y perdedores, su sector destaca claramente entre los primeros. “El mundo del automóvil hizo piña desde el principio para impulsar este acuerdo. Estamos muy contentos”, admite.

El abrazo europeo a Mercosur es celebrado sobre todo por fabricantes de bienes industriales, automóviles, maquinaria, textil y calzado: casi 10.000 empresas españolas, que emplean a 40.000 personas, comercian con este bloque.

Y lo lamentan agricultores, ganaderos y ecologistas. “Nuestro sector queda claramente tocado”, dice Ignacio López, de la asociación agraria Asaja, que señala a los productores de frutas y hortalizas, los de carne de vaca y ave, azúcar, etanol, arroz y miel como los grandes damnificados. Son las dos caras de un acuerdo complejísimo del que aún no se conocen todos los flecos ni cuándo entrará en vigor en su totalidad.

También abrirá los mercados a las constructoras que quieran presentarse a los concursos públicos, igualará estándares de calidad en alimentos y establecerá requisitos medioambientales a ambos lados del Atlántico».

Cayeron las ventas de lácteos 13% en los primeros cinco meses del año

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En medio de la recesión, las ventas de lácteos bajaron hasta 13% en los primeros cinco meses del 2019, según estadísticas oficiales. La suba de precios y el ajuste de bolsillos que debieron hacer la mayoría de las familias explica la baja, aunque sorprende la magnitud porque los lácteos desempeñan un rol esencial en la dieta, sobre todo entre los más chicos, indicaron desde el sector industrial.

Durante junio -cuyas estadísticas se están terminando de procesar-, el consumo de leche fluida subió apenas 1%, aunque el resto de los lácteos tuvo un mejor desempeño: 2,7%. El repunte está vinculado con la puesta en marcha del plan de Productos Esenciales, coincidieron las alimenticia.

Según datos de la Secretaría de Agroindustria, entre enero y mayo último bajaron 13% las ventas de leches fluidas, 6% las de quesos, 11% las de leche en polvo y 13% las de otros productos lácteos. La caída está atada a la suba general de precios y la consecuente pérdida de poder adquisitivo en la población. Según la agencia NA que recorrió los principales supermercados se comprobó las dificultades de la cadena comercial para intentar «disimular» la disparada de precios.

Una de las estrategias que más llama la atención es la decisión de vender separados productos que antes se comercializaban de a dos. Eso ocurre, por ejemplo, con la mayoría de los postres y flanes destinados a los más chicos. Por su pequeño tamaño, esta línea de productos solía venderse de a dos, pero ahora se pueden ver en las heladeras de a uno, en un intento por disimular sus altos precios. Este intento de manipular al consumidor se viene produciendo desde hace años en la Argentina, e incluso el propio ex secretario de Comercio Interior durante el kirchnerismo, Guillermo Moreno, llegó a pedir a las alimenticias achicar envases para atenuar el alza de los precios, una estrategia que se sigue aplicando en la actualidad, por ejemplo, con las golosinas y los yogures, entre muchos otros productos.

En las economías más productivas y competitivas del mundo, como la de los Estados Unidos, la estrategia es inversa: buscan comercializar envases cada vez más grandes, porque a mayor volumen el costo de producción cae. De acuerdo con el INDEC, en junio último hubo lácteos que estuvieron entre los productos cuyos precios más se incrementaron respecto de mayo.