La producción de las pymes industriales cayó 10,3% en abril frente a igual mes de 2018 y bajó 4,3% cuando se la compara con el mes anterior, según el informe que preparó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
La actividad manufacturera no mostró señales de recuperación y en abril sólo creció el 27,8 % de las industrias, al tiempo que el uso de la capacidad instalada bajó a 57,5 % y solo 29,9 % de las empresas tuvo rentabilidad.
Los datos surgen de la Encuesta Mensual Industrial de CAME entre 300 firmas del sector en el país.
Según la entidad «hay dos datos positivos que fueron el crecimiento de 2,1 % anual en «papel, cartón, edición e impresión» y que se redujo levemente el plazo promedio de los cheques recibidos, aunque sigue alto en 60 días».
Desde el sector papel y cartón más empresas trabajaron con la demanda en alza y eso fue en parte porque ayudó el menor ingreso de importaciones y algunos pedidos que se activaron sobre fin de mes.
El Índice de Producción Industrial Pyme (IPIP) se ubicó en 80,4 puntos y acumuló un declive de 8,5 % en el primer cuatrimestre del año contra el mismo periodo de 2018.
«Los bajos niveles de consumo del mercado interno sumado a un mercado externo que tampoco encuentra dinamismo, están limitando toda posibilidad de recuperación de la industria. Los empresarios siguen achicando sus negocios, reduciendo costos y tratando de sostenerse esperando que el mercado se reactive», indicó.
Además, señaló que «en abril puntualmente, muchas empresas aprovecharon a liquidar sus stocks, con descuentos en algunos casos importantes para obtener liquidez, ya que muchas de las ventas que realiza el empresario se remunera con cheques a plazos largos que por las tasas se evitan cambiar».
El descenso más profundo en la comparación anual se dio en: Calzado y marroquinería (-24,6%), donde la caída del consumo, que afecta la demanda de esos productos, se ve además reforzada por las desventajas que tiene el productor local para competir con el artículo importado.
Otros ramos muy afectados en abril fueron material de transporte, con una declinación anual de 24,2%, Productos minerales no metálicos (-22,6%), Productos de madera y muebles (-21,2%), Productos de caucho y plástico (-13,9%), y Productos Electro-Mecánicos e informáticas (-12,2%), Fabricación de productos de metal, maquinaria y equipo (-9,5%) y Productos textiles y prendas de vestir (-8,8%).
En tanto, los declives más suaves fueron Alimentos y bebidas (-2,7%), y Productos químicos (-4,6%).
«Si bien las importaciones vienen cayendo fuerte, en sectores como Muebles, Calzados y Textiles, el producto importado desplaza igualmente al nacional por los altos costos de fabricación interna, lo que agrava el descenso», precisó la CAME.
«En nuestro sector hay muchas pymes vendiendo stocks acumulados y descapitalizándose», explicó la Cámara Argentina de Fabricantes de Muebles, Tapicerías y Afines de la Argentina.
Desde Argentina las elecciones europeas -a pesar de vínculos familiares y, sobre todo, de la gran diáspora argentina repartida en el «Viejo Continente»- se ven lejanas y a través de la simplificación de los medios masivos. Se dibuja una polarización, como se hace en las campañas electorales aquí. Ya sea, según las preocupaciones del medio local, entre «liberales» y «populistas», o se agita el amenaza de la «extrema derecha». Una amenaza real, para los inmigrantes pobres, pero como proyecto de poder europeo… está muy verde.
El hecho es que la realidad europea, el bipartidismo «atlántico» que gobernó su política los últimos veinte años, o aún desde antes, desde el alejamiento de De Gaulle, se está desmoronando. Para describir el confuso escenario de estas elecciones y sus posibles resultados, nos parece más razonable, e informativo. esta nota del periodista Jaume Masdeu, corresponsal en Bruselas de La Vanguardia, de Barcelona. La resumimos aquí:
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«Este domingo algo cambiará enEuropa. Algo fundamental. Se acaba el dominio que han mantenido durante décadas los dos grandes grupos, Populares (un centro derecha moderado) y Socialistas (un centro izquierda muy moderado), en la Unión Europea. Lo disfrutaban en el Parlamento Europeo, donde en esta ocasión, si los sondeos no erran de forma espectacular, dejarán de sumar la mayoría, con lo cual se abre un escenario totalmente nuevo en el que otras fuerzas serán también decisivas. El cambio puede modificar también el equilibrio de fuerzas en otras instituciones, como la Comisión Europea, cuya presidencia ha estado ocupada en los tres últimos mandatos por miembros del partido Popular.
Es el fin del bipartidismo en la UE. Populares y socialistas retroceden mientras que los Liberales (una derecha moderna, como lo que en Argentina quiso ser el macrismo y no lo logró) suben y se pueden colocar en una posición privilegiada, convertirse en actores indispensables. Aquí hay una conjunción de intereses entre el actual grupo liberal y Macron, condenados a entenderse para ser decisivos.
Otro elemento clave de este domingo es el alcance del auge de populistas y extrema derecha. Los movimientos que han ido surgiendo con fuerza en distintos estados irrumpirán ahora en el escenario europeo. Algunos lo presentan como el cuarto capítulo de una serie populista que se inició con el Brexit, siguió con Trump y Di Maio-Salvini y tendría que desembocar en una UE más populista que nunca. La profecía no parece que se vaya a cumplir porque, aunque se espera un fuerte aumento cuantitativo de la extrema derecha y el populismo, otra cosa será cómo conseguirán traducir los votos en poder real.
“Un pacto a tres, por lo menos”, es el pronóstico que dan distintas fuentes europeas sobre lo que acontecerá después de las votaciones. Un acuerdo entre populares, socialistas y liberales. Aquí la gran novedad puede venir por el lado francés, con Macron lanzando una ofensiva sobre los liberales para modelarlos a su estilo a cambio de darles influencia. Influencia en diputados, pero también peso en el Consejo Europeo. Claro que, para que Macron sea creíble en Europa, debería primero ganar en Francia.
“El próximo Parlamento continuará teniendo una mayoría sólida proeuropea, pero tendrán que estructurarse mucho mejor como coalición”, avisa Jaume Duch, portavoz del Parlamento Europeo. Se refiere a que el pacto a tres puede dar una mayoría, pero tan ajustada que, con la débil disciplina de voto de los grupos parlamentarios europeos, se podría mostrar muy inestable. Es decir, que para asegurar una mayoría sólida, habría que incorporar a un cuarto grupo, y estos podrían ser los Verdes, que cotizan al alza en los sondeos.
Una segunda opción que puede salir de estas elecciones es la que han apuntado los socialistas al declararse abiertos a un gran pacto que deje fuera a los populares. Aunar socialistas, liberales, verdes y la izquierda, “de Tsipras a Macron”, dijo el Spitzenkandidaten socialista Frans Timmermans. Pero fuentes populares replican que “los números no les salen”, y la verdad es que, según todos los sondeos, sin el Partido Popular Europeo no llegarían a esta potencial mayoría.
El tercer supuesto es el de pesadilla, el de la entrada con gran fuerza de los extremistas. Sumando extrema derecha, populistas y euroescépticos, podrían llegar a un 25% de los escaños, pero sus divisiones internas les lastrarán. “Hay euroescépticos y populistas de muchos tipos, y no todos son capaces de coordinarse. No habrá una minoría de euroescépticos, sino varias minorías”, dice Duch. Probablemente se distribuirán en dos o tres grupos, lo que les restará fuerza. Aquí es donde entrará en juego el que se supone que será uno de los triunfadores del día, el italiano Matteo Salvini, que intentará amasar un grupo alrededor de su Liga, sumando a Le Pen y Wilders e incluso cortejando al húngaro Orbán«.
Las campañas de desinformación son centro de debate en todo el mundo -y también en Argentina, por supuesto- en tiempos electorales. El escándalo de Cambridge Analytica, las sospechas por la supuesta intromisión de Rusia en las elecciones que llevaron a Donald Trump a la Casa Blanca y las denuncias contra Bolsonaro por montar una campaña en contra del PT en las elecciones de Brasil son los ejemplos que ocupan la agenda de especialistas en derecho constitucional, periodistas y por supuesto, los medios.
En AgendAR consideramos que las «fake news» -bah, las mentiras- han sido desde siempre un arma política de los inescrupulosos. Las herramientas modernas de comunicación -en particular las redes sociales- consiguen que su difusión sea más fácil y más rápida. Y desde la larga experiencia de algunos de nosotros en comunicación, estamos seguros que los inescrupulosos seguirán aprovechándolas. La respuesta más eficaz para una institución o una fuerza política es entrenar a sus colaboradores en el manejo de esas herramientas.
Pero eso no significa que se puede ignorar la situación legar. Y adaptar las leyes a este nuevo desafío. Reproducimos este reportaje que el periodista Xavier Ibarreche de Ámbito hace a Phillipe Derosier, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Lille y consultor en materia electoral, especializado en la lucha contra la desinformación.
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«Periodista: ¿Qué se considera una fake news?
Jean-Philippe Derosier: Es difícil definir qué es una noticia falsa. Se debe hacer la distinción entre una opinión que podría ser parcial, no totalmente verdadera o que se revela como falsa, y una noticia que es engañosa y que tiene como objetivo influenciar un voto. Para que una noticia sea declarada efectivamente como falsa se necesitan investigaciones o análisis profundos para determinar si no es completa. La frontera entre las dos distinciones no siempre es fácil de determinar. Las fake news entendida desde el punto de vista de la legislación es una noticia que tiene el objetivo de influenciar negativamente sobre una votación. Pero no es suficiente para definirla por lo que necesitamos otro criterio que es el de ser una noticia que se puede propagar fácil y efectivamente.
P.: ¿Por qué las fake news están en el centro del debate en los procesos electorales de todo el mundo?
J.P.D.: El problema al que nos enfrentamos es la facilidad con la que se puede propagar noticias. Hoy es muy fácil difundir noticias ya sean verdaderas o falsas. En otros tiempos ese era el trabajo de los periodistas, hoy cualquier persona lo puede hacer. Esa facilidad permite la difusión de noticias falsas. A eso hay que sumarle el hecho de que hay gente de otros países que quieren tener una influencia de las elecciones de un país para controlarlo: ya sea para decir que puede influenciar en el voto o ya sea para controlar quién será la persona que gobierna.
P.: ¿En Argentina se están tomando cartas en el asunto?
J.P.D.: Todos los medios para garantizar una información pluralista y objetiva son buenos. Es necesario encontrar el equilibrio entre una regulación necesaria para garantizar esta pluralidad y objetiva y la menor regulación posible para no controlar la información. Lo que he podido observar en Argentina me parece bien porque es necesario introducir un control. Destaco las medidas de la Cámara Nacional Electoral, sobre todo en lo que tiene que ver con el apoyo y el sostén en lo referido a la educación cívica. Es necesario brindarle herramientas a los electores para que puedan distinguir lo que es verdadero de lo que se presenta con dudas. Además, un compromiso de buenas prácticas introduce transparencia porque se identifican los problemas.
P.: ¿Cuáles son los puntos centrales de la ley para combatir la desinformación que se promulgó hace unas semanas en Francia?
J.P.D.: Una de las reglamentaciones determina que la ley se aplicará a las plataformas que tienen más de cuatro millones de conexiones únicas por mes en un período de un año, que serían Facebook o Twitter. En particular hay un artículo que da la definición de la noticia falsa como engañosa, incompleta que tiene como objetivo influenciar un escrutinio. Desde los tres meses previos a las elecciones, las plataformas que publican contenido esponsoreado deben definir quién hace la publicidad y cuánto pago por ella. Durante ese periodo cualquier elector puede introducir un recurso de emergencia a un juez, que será el único que atienda a estos temas, para denunciar una noticia falsa.
P.: ¿Un solo juez deberá atender a todas las denuncias que podrían presentarse en el país?
J.P.D.: Exactamente. Un juez civil puede tomar decisiones consideradas de emergencias como cancelar la noticia falsa ordenando a un medio darla de baja o bien ordenar dar de baja una cuenta en redes sociales. El juez tiene 48 horas para determinar si la noticia es falsa o verdadera y tomar la decisión. La ley precisa que una noticia falsa no es una noticia satírica, una noticia que es difundida como falsa pero sabiendo que es falsa y es una noticia que se puede de manera objetiva determinar como falsa.
P.: ¿Detecta peligros en esta nueva norma para combatir la desinformación?
J.P.D.: Soy muy crítico de la ley porque ya tenemos disposiciones legislativas que permiten controlar las noticias falsas. Se trata de una ley de 1881 que prohíbe a los periodistas difundir noticias falsas sabiendo que son falsas, obligándolos a hacer las verificaciones que son parte de su trabajo. En el código electoral hay una ley que refiere al período electoral que no concierne ya sólo a los periodistas, sino a todas las personas, y que no pueden difundir noticias falsas con el objetivo de influenciar el voto. Eso ya lo tenemos y son legislaciones penales por lo que pueden ser condenados por el juez penal. Lo peligroso es la conducción a establecer una verdad de Estado porque es el juez que determina lo que es verdadero y lo que no es. Claro, en modo objetivo. Pero siempre es el Estado con todas las consecuencias en 48 horas.
P.: ¿La posibilidad de que un juez determine bajar un contenido produce un cercenamiento a la libertad de expresión?
J.P.D.: La libertad de expresión es fundamental en la democracia al igual que la libertad de voto. Si a causa de la libertad de expresión hay influencia sobre la libertad de voto es malo. Por eso el Consejo Constitucional permitió la ley en la limitación objetiva.
P.: Eso nos lleva al debate sobre los criterios de las propias plataformas a la hora de bajar contenidos o suspender cuentas. ¿Considera que deberían transparentar los criterios por los cuáles las empresas toman esas decisiones?
J.P.D.: La ley establece criterios sobre lo que se debe publicar y cuáles son las razones por las cuales se deben bajar contenidos. Luego, no se puede hacer sin el apoyo de las redes sociales porque si no tenemos el problema reverso: no sólo tendremos una verdad de Estado, sino una policía del pensamiento. Las plataformas han publicado el procedimiento de cómo van a controlar. Es decir, contamos con esa transparencia. Gracias a esa transparencia me parece que encontramos un equilibrio entre la libertad de expresión, la libertad de las empresas y el conocimiento de los usuarios que sabe lo que puede decir y lo que no puede decir de acuerdo a las reglas de las plataformas».
Es difícil determinar qué fue lo que le «dobló el brazo» al gobierno de Macri. Si el factor principal fue la furia de la comunidad científica argentina, expresada en un año largo de protestas y en la rara unanimidad de los directores de institutos del Conicet, expresada en un documento, el «Llamamiento a la Ciudadanía – ¡Salvemos la Ciencia Argentina!».
O la escalada mediática que comenzó con la investigadora Marina Simian en un programa de preguntas en TV para recaudar fondos y mantener su laboratorio, que consiguió que muchos argentinos se enterasen por primera vez del ahogo a la investigación.
Probablemente, fue la combinación de ambas cosas lo que logró que el Poder Ejecutivo oficializara la designación de Alberto Kornblihtt y Mario Pecheny como miembros del directorio del Conicet. Se trata de dos reconocidos científicos que habían sido votados por su pares a mediados de 2018 aunque su designación se demoró más de un año. Según aseveró el físico Juan Pablo Paz, «nos pone contentos que se encaminen estas designaciones pero hubo una demora en el nombramiento sólo explicable por motivos políticos». Y agregó que «esta movida se da en el contexto de un ajuste de la investigación en los principales organismos del sector».
El doctor Pecheny declaró que «nos informaron que asumiremos en el directorio el próximo 12 de junio. Es posible también que en esos días se jubile el actual presidente, Alejandro Ceccatto y asuma la doctora Mirtha Flawiá como nueva presidenta«. Según Pecheny «pensamos impulsar cambios hacia adentro de la estructura para que el directorio participe en forma efectiva resolviendo reclamos de científicos y becarios. Y hacia afuera haremos acciones concretas como pedirles a los candidatos que muestren su compromiso apoyando ya mismo la firma de la Ley de Financiamiento de la Ciencia que tiene media sanción».
El
miércoles pasado representantes de la comunidad científica
realizaron una presentación exponiendo datos reales de las
asignaciones presupuestarias a organismos de CyT en los últimos
años.
Según detalló el físico Jorge Aliaga en 2015 el porcentaje del PBI dedicado al sector ciencia y tecnología rondaba el 0,35%. En 2018 ese porcentaje había caído al 0,25%. “Eso significa que faltarían sumar al menos $18.000 millones solo para igualar el presupuesto 2015. Agregó que la función dedicada a la ciencia y técnica en los presupuestos anuales cayó, desde el 2015 hasta ahora, alrededor del 33%. Midiendo el dinero asignado por presupuesto, en millones de pesos ajustados por inflación, a los organismos del sistema científico, las tasas de reducción presupuestaria son mayores. Entre 2015 y 2019, la CNEA sufrió una reducción del 31%; el INTA del 35%, el INTI del 42%, la CONAE del 38% y el Conicet del 20%”.
Destacando
que «no sólo queremos expresar críticas”, también
adelantaron que «ya solicitamos trabajar con las actuales
autoridades de la Secretaría de Ciencia para discutir soluciones
para este problema». La próxima reunión se realizará el
martes 28 de mayo.
El economista Sergio Ariel Chouza, docente e investigador de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Avellaneda, ha calculado, a partir de las cifras del Banco Central, que en el primer cuatrimestre de 2019 se pagó en intereses al exterior un 42,5% más que en el mismo período del aña pasado.
?? [DEUDA] En 2019, los intereses pagados al exterior más altos en 16 años. Por el proceso de endeudamiento acelerado emprendido en los últimos años, cada vez se pagan más intereses de deuda. Al 1º cuatrimestre, la salida de dólares por intereses aumentó 42% en relación a 2018. pic.twitter.com/bEPHw7VG1p
— Sergio Ariel Chouza (@SergioChouza) May 24, 2019
La ANSeS decidió adelantar los pagos previstos para el próximo miércoles 29 de mayo debido al anuncio del paro de la CGT. El organismo que dirige Emilio Basavilbaso informó que los jubilados y pensionados que tenían asignada esa fecha de pago tendrán depositados sus haberes el martes 28, conjuntamente con aquellos que ya tenían previsto en esa fecha.
Cronograma de cobro:
Los jubilados cuyos haberes no superan los $ 11,832 ya cobraron. La ANSeS debe todavía pagarles a algunos de los que cobran más que esa cifra. Las fechas previstas para este mes son las siguientes, según el último número del DNI:
Documentos terminados en 0 y 1: 23 de mayo
Documentos terminados en 2 y 3: 24 de mayo
Documentos terminados en 4 y 5: 27 de mayo
Documentos terminados en 6 y 7: 28 de mayo
Documentos terminados en 8 y 9: 29 de mayo (cobrarán el 28)
El “Atlantic Conveyor”, una containera
reconvertida. Fue “el tercer portaaviones” de la Task Force hasta que el 25 de
Mayo le dieron dos misiles Exocet. Se hundió con helicópteros y equipos
críticos para la logística de las tropas británicas desembarcadas. Atrasó 2
semanas nuestra rendición.
Este artículo va para el ingeniero electrónico y capitán de fragata Julio Pérez, el hombre que en 1982, a sus 46 años y a fuerza de conocimiento e imaginación, le costó a la Royal Navy más pérdidas que las que le causaron los acorazados alemanes Graff Spee y Bismarck durante la 2da Guerra. Sumando barcos hundidos (19.350 toneladas) y puestos fuera de servicio (26.800 toneladas), AgendAR reclama 46.150 toneladas para el poco mentado Pérez y sus dos acólitos civiles, los técnicos Luis Torelli y Antonio Shugt.
Examinando sólo hundimientos en ataques aéreos, entre la Fuerza Aérea (FAA) y el Comando de la Aviación Naval (COAN) mandaron al fondo 29.172 toneladas de naves británicas. Señoras y señores: 19.350 de ésas son de Pérez, Torrelli y Shugt. Y sin pérdidas de pilotos o de aviones argentinos.
¿Qué hicieron los mencionados? Dos cosas: primero, “maridaron” en secreto el radar de tiro Agave del avión Super Étendard con su computadora de vuelo UAT-40 y a éstos dos sistemas con el procesador de guiado inercial del misil aire-mar AM39 Exocet, lo que lo volvió funcional. Los ingenieros en misiles de Aérospatiale, forzados por el presidente Francois Mitterrand y el artículo 5to de la OTAN, habían dejado ese trabajo sin terminar, y la inteligencia británica juzgó que aquí no habría personal capacitado para hacerlo. Los esperaba una sorpresa.
Después de eso, Pérez, Torrelli y Shugt transformaron también en secreto la misilera mar-mar MM 38 Exocet del viejo destructor argentino ARA Seguí en la famosa “Instalación de Tiro Berreta” o ITB, artillería de tierra. Otra sorpresa más.
Los resultados de ambas acciones crearon caos en la Task Force: al fondo se fue el destructor HMS Sheffield tras ser impactado el 4 de mayo, el 25 lo siguió el mercante Atlantic Conveyor (por lejos el golpe más duro para la campaña británica), y quedaron fuera de combate hasta el término de la guerra el portaaviones HMS Invincible el 30, y el crucero HMS Glamorgan el 12 de junio, 2 días antes de nuestra rendición.
La
estrambótica ITB, bautizada inmediatamente como “El Catafalco”
por la tropa, en camino hacia su despliegue secreto en Hook Point, en
las afueras del aeropuerto.
La pérdida del Conveyor fue mediáticamente opacada por el ataque con Skyhawks con bombas convencionales al destructor HMS Coventry y su fragata HMS Broadsword, unos 15 minutos antes y 140 km hacia el Sudoeste. Fue un episodio escalofriante y azaroso, altísimo en adrenalina y bravura para atacantes y atacados. Pero en perspectiva, las batallas se ganan más con logística y astucia que con coraje y gloria.
Visto por los medios no sólo argentinos sino británicos, el misileo, incendio y hundimiento del Conveyor fue mucho menos épico. Los Exocet son, después de todo, robots voladores: pueden suscitar terror pero no admiración. Dos detalles, empero, hacen de este el hecho más notable de la guerra aeronaval de 1982: el capitán Ian North del Conveyor fue obligado a presentar el flanco y sacrificar así su barco para atraer el radar de los misiles y salvar al portaaviones HMS Hermes, hacia el cual volaban inicialmente los Exocet. Ése es el primero. El episodio se narra más en detalle en la segunda parte de este artículo.
El segundo es que el incendio del Conveyor tuvo consecuencias terribles para la infantería británica: ésta se quedó con un único helicóptero super-pesado Chinook, el Bravo November. A fecha del 25 de Mayo era el único había logrado despegar del mercante. Al menos 10 días antes la containera ya había colocado sus 14 Harrier en los portaaviones HMS Hermes e Invincible, y pasado de ser “el tercer portaaviones” a oficiar de portahelicópteros: se hundió con 11 de ellos. El mítico Bravo November se salvó porque estaba en vuelo, lejos, acarreando equipos y personal entre los portaaviones y los barcos logísticos, cuando el cielo ya oscuro escupió aquellos dos misilazos refulgiendo desde el sitio más imprevisto, el Noreste.
Para dar idea de capacidades logísticas perdidas en aquel hecho, el Bravo November, ese único helicóptero sobreviviente luego llegó a transportar simultáneamente 81 paracaidistas y un cañón de 105 mm desde Goose Green hasta Bluff Cove. Cuando terminó aquella guerra, con su capacidad de levantar casi 11 toneladas de carga, había traído y llevado 1500 hombres, 95 heridos, 600 prisioneros argentinos y 550 toneladas baterías antiaéreas, combustible y raciones. Luego luchó en Irak y Afganistán y hoy sigue volando. El único activo nacional británico de mayor duración viene siendo la reina Isabel II.
Bien, 5 de estas maravillas de la Bell (hablo de helicópteros, no de reinas) se fueron al fondo con el Conveyor, junto con 6 helicópteros pesados Wessex (carga máxima: 16 infantes armados) y un Lynx de ataque. También terminaron a 130 metros de profundidad las tiendas de campaña, las unidades para calefaccionarlas, las plantas de desalinización de agua y las placas de aluminio y equipos eléctricos que habrían servido para montar un aeródromo decente para los cazas Harrier en la ría de San Carlos, el área de desembarco. Y decenas de containers llenos de cohetes antitanque y otros atiborrados de barriles de combustible JP-1 de aviación.
Cuando el brigadier Julian Thompson, a cargo de las operaciones terrestres desde el desembarco el 21 de Mayo, leyó el inventario de los equipos que alguien muy imbécil había abarrotado en una sola nave, habiendo 54 otros mercantes requisados en toda la Task Force, comentó secamente: “Están todos locos”.
La consecuencia de este desastre logístico fue que los Harrier, de suyo cortos en autonomía (200 km. de radio de ataque a plena carga de municiones), prácticamente no pudieron operar desde tierra sino desde los portaviones. Estos, a su vez, debían mantenerse en general muy al Noreste de la isla Soledad, fuera del alcance de los aviones argentinos con base en el continente. El que más debió cuidarse fue el Hermes, 6000 toneladas mayor que el Invincible y nave insignia. La supremacía aérea de los Harrier fue, por ende, suficiente pero precaria.
Thompson a su vez tuvo que cambiar totalmente su plan de batalla. Aún con 55 Wessex a su disposición, sin los Chinook un helidesembarco masivo directo contra la Base Aérea Militar Malvinas, a 15 kilómetros de Puerto Argentino, era impensable. La tentación de Thompson era enorme: habría sido empezar la batalla por la victoria misma.
En cambio sus infantes debieron sumar 100 barrosos kilómetros “a pata”, como soldados romanos, hasta las batallas de Goose Green y desde ahí hasta los cerros que anillan Puerto Argentino, tomando agua contaminada de arroyos y durmiendo bajo la lluvia todo el camino. Eso llenó a los Royal Marines, los Paras, los Gurkhas y los Scot Guards de bajas por diarreas deshidratantes y “trench foot”, congelamiento de dedos en los pies.
Peor aún, para poder atacar Puerto Argentino también desde el Este y con tropas menos exhaustas, la Task Force tuvo que crear una segunda cabecera de playa para los Welsh Guards en Port Pleasant. En eso se demoraban los Brits cuando el 8 de junio la FAA tomó de sorpresa a los buques logísticos RFA Sir Galahad y Sir Tristam.
El primero, todavía lleno de explosivos, combustible y tropas, se volvió en segundos un incinerador flotante (por poco tiempo). La cifra oficial británica es de 48 muertos. Aún dando por buenas tales cuentas -o cuentos-, aquel día sigue siendo el de peores pérdidas de personal para las fuerzas armadas británicas desde la 2da. Guerra Mundial, y así sigue desde entonces. Ésa es más o menos la cadena de causas y consecuencias derivada del hundimiento del Conveyor. Un historiador, ahí.
Una mirada educativa e industrialista
Torelli y Shugt, en 1982 dos pibes “nerd” electrónicos en Puerto Belgrano, entre los cajones de los Exocet MM38. A derecha, ya con más galones y años, su jefe, el contralmirante Julio Pérez.
Nuestra recordación de Pérez, Torelli y Shugt no supone menoscabo alguno de la debida a los pilotos de ataque argentinos. Es que en AgendAR somos patrióticos, pero de la variedad industrialista. Conmemoramos algunas fechas, aunque a nuestro modo.
Y algunas las discutimos. El 1ro de Mayo la FAA (Fuerza Aérea Argentina) celebra oficialmente su bautismo de fuego en Malvinas, y el 4 lo hace el COAN (Comando Aéreo Naval), día en que atacó y destruyó con dos Exocet el HMS Sheffield (uno pegó y el otro perdió el rumbo y cayó al mar). La realidad histórica es que las dos armas entraron en combate por vez primera mucho antes, el 16 de junio de 1955 en Plaza de Mayo y contra civiles argentinos desarmados. Eso no da para celebrar nada.
Podríamos vivar el valor en combate mostrado por nuestros aviadores desde el 1ro de Mayo hasta el 14 de junio de 1982, destacar que volaban aviones diseñados en los ’50, de 2da e incluso 3ra mano, mayormente desprovistos de radares, aparatos que como arma principal antibuque empleaban viejas bombas de gravedad de la 2da Guerra Mundial. Y añadir que atacaban a una fuerza defendida por sucesivas cortinas de Harriers armados con aquel el misil casi infalible, el Sidewinder 9L, que derribó 20 aviones argentinos, y para llegar a los núcleos de flota, con portaaviones y barcos logísticos, todavía debían perforar más y más capas de artillería antiaérea misilística y de tubo de larga, media y corta distancia, y que en ello murió casi la mitad de nuestros pilotos de ataque. Pero todo eso ya lo dijeron otros, y mejor. Más aún, lo dijeron los británicos.
Como argentinos, no encontramos motivo de celebración en haber tenido que compensar con coraje lo que faltó en tecnología. Podríamos añadir que CITEFA (Centro de Investigación y Desarrollo de las Fuerzas Armadas), en previsión de una posible guerra con Chile, venía testeando desde los años ’60 un misil antibuque radioguiado, el Martín Pescador, parecido al Bullpup estadounidense. El “Martín” era bastante menos capaz en alcance, carga y guiado que un Exocet… Pero era nacional. Podríamos haber tenido no 5, sino centenares.
Testeado en más de 60 disparos, fue abandonado primero por la FAA, que “se bajó” del proyecto aduciendo que atacar barcos era asunto exclusivo de la Armada (¡!), y luego por ésta, que consideró que su alcance era insuficiente. Según la página de CITEFA, organismo interfuerzas, pegaba a 17 kms, lo que en 1982 lo volvía temible. Sin embargo, según el comandante Carlos Castro Fox, héroe indiscutido de la aviación naval y el hombre que más lo testeó, eran sólo 6 kms, lo que lo volvía inefectivo para atacar buques muy artillados. El hecho es que en Malvinas el “Martín” no estuvo y fuimos a la guerra con sólo 5 sorprendentes Exocet. Pero no es casualidad que quien logró hacerlos funcionar fuera Pérez. En parte, gracias a sus muchos años de experiencia en investigación y desarrollo del Martín Pescador en CITEFA.
El
Martín Pescador bajo el ala de un Pucará de la FAA en 1984.
Demasiado tarde para la guerra contra el Reino Unido… pero cómo
ayudó a mantener la paz con Chile.
Tras la derrota de Malvinas, momento de máxima tentación para Chile de hacer leña de aquel árbol caído que era la Argentina, la Armada reconsideró que el Martín Pescador después de todo no era tan malo, y la FAA consideró que quizás atacar buques no resultaba tan ajeno a su “métier”. CITEFA construyó 150 unidades, y se homologó en los aviones “biposto” y helicópteros de ambas fuerzas. Con guiado remoto manual-visual, el copiloto oficia de artillero y dirige el arma hasta el blanco mientras el piloto intenta volar, esquivar y sobrevivir. Asunto que –le damos razón a Castro Fox- puede resultar difícil si es una fragata armada de misiles Seawolf. Durante el gobierno de Raúl Alfonsín, quien tuvo que convivir todo su gobierno con el general Augusto Pinochet como mal vecino, este sistema lo llevaron bajo el ala de estribor hasta los Pucará. A falta de pan…
CITEFA (hoy CITEDEF) fue durante las décadas de preguerra un lugar donde las tres fuerzas encerraban a sus “tecnólogos locos” para que jugaran a construir sistemas de armas y no jodieran. Cuando sin embargo los “Illuminati” proponían un fierro interesante, los altos mandos se encargaban de darle presupuesto con cuentagotas para que la novedad fuera envejeciendo en aprontes, cosa de que no se desarrollara, homologara, produjera, desplegara o –¡cruz diablo!- exportara, lo que habría creado irritación en el State Department, y ni te cuento en Whitehall. Luego de garantizar la obsolescencia temprana del producto Nac&Pop, compraban algo parecido “pero mejor” a la OTAN, asunto que siempre supuso viajes y regalos.
Como la derrota y el miedo son grandes maestros, tras entregar 150 Martín Pescador, a CITEDEF debe haberle parecido que nuestras cúpulas militares habían recuperado algo de su nacionalismo tecnológico de los ’40 y ’50. Entonces desarrollaron el AS-25K, un misil antibuque y antitanque de dos etapas derivado del “Martín”, cuyo alcance, carga y múltiples sistemas de lanzamiento y guiado lo podrían haber vuelto bastante peligroso: oficialmente, pega a 25 kilómetros con 60 kg. de hexolita. El proyecto languideció en los ’90, fue homologado por el Ejército en 2014, y hoy parece morir típicamente de abandono: no figura en el inventario de arsenales del arma. Eso, tras 34 años de gobierno civil. Hay cosas que no cambian.
La educación pública que llenó el país de técnicos e ingenieros fue la madre de las fábricas de defensa. Y éstas, en el caso de Fabricaciones Militares (FM) de modo sostenido, y más breve pero espectacularmente en el caso del Instituto Aerotécnico, fueron a su vez los padres de buena parte de la industria pesada y de centenares de PyMES proveedoras calificadas.
Este “combo” de recursos humanos y materiales le dio un carácter regionalmente raro a la economía argentina. Éramos bastante más que lo que El Proceso y su ministro José Martínez de Hoz quiso que fuéramos: un país vendedor de naturaleza cruda, comprador de manufacturas y entregado a manos de timberos industricidas de la City. Pero Martínez de Hoz no se atrevió a privatizar o cerrar las industrias militares. Sí lo hizo, en tiempos del presidente Carlos Menem, Domingo Cavallo.
En aquel 1982, poniendo las cosas en perspectiva, el entonces capitán de fragata Julio Pérez no era un marciano bajado de un plato volador. Era un producto educativo casi inevitable del único país de la región con suficiente ingeniería como para haberse dotado entre los ’50 y los ’80 de una industria electrónica exportadora. ¿Se acuerda de los equipos de sonido Audinac y Holimar? Todavía son de culto, se venden por fortunas en Mercado Libre y sorprendentemente, muchos aún funcionan. No hace falta que nos crea, véalo y escúchelo en este aviso de Mercado Libre.
¿Recuerda las calculadoras Cifra, de FATE Electrónica? A partir del modelo 311, sorprendentemente bello por diseño, entre 1969 y 1980 “se viralizaron”: dominaron entre el 50% y el 30% de todos los mercados latinoamericanos (salvo Brasil) desde Argentina hasta la frontera de México con EEUU. Prácticamente desalojaron a IBM y Olivetti, arrinconaron a las marcas estadounidenses Hewlett Packard, Remington y Victor, y atajaron 5 años a los “imparables” japoneses de Sharp, Toshiba, Casio y Citizen.
En 1975, y ya sin protección aduanera, Argentina gracias a tales empresas seguía en el “Top Ten” de los fabricantes de calculadoras de mano y de oficina. Pero algunos de los ejecutivos de FATE Electrónica (“manga de moishes y montos”, los llamaba la dirigencia empresarial más tilinga) empezaban a sufrir amenazas y un atentado de la Triple A. Sin embargo, los tipos persistían. En 1979, FATE Electrónica peleaba contra la invasión japonesa escapándose hacia el futuro: armaba una de las dos primeras computadoras de escritorio del mundo, capaz de competir con una IBM «mainframe» del tamaño de un ropero. La otra computadora de escritorio la integraron dos hippies en un garage de Palo Alto, California, y parecía tener menos “banca” para conquistar mercados: era la Apple I.
El “dumping” electrónico de Japón y la hostilidad del ministro Martínez de Hoz contra Fate Electrónica finalmente ganaron, y para proteger ALUAR y FATE Neumáticos, los Madanes cerraron su planta más genial y ofensiva en 1980. La compró una firma japonesa, para desmantelarla. El Silicon Valley argentino pudo haber sido San Fernando, provincia de Buenos Aires.
La fabricación de armamento complejo propio es más vieja. Tuvo debut oficial en 1927, cuando el presidente Torcuato Alvear fundó la Fábrica Militar de Aviones. Y desde 1941 hasta 1970, con Fabricaciones Militares (FM) y los Astilleros Río Santiago, ésta industria de defensa fue la más avanzada de Sudamérica, y tuvo una tracción descomunal sobre la industria civil. Sin Fabricaciones Militares, la Argentina no habría producido siquiera cables eléctricos, o ácido sulfúrico.
La rareza de Pérez, en todo caso, fue pertenecer a un arma muy técnica, como la Armada, pero especialmente adversa al equipamiento nacional. Los números definen. Una revisión del catálogo Histarmar de buques de la Armada entre 1900 y 2013 arroja un total acumulado de 318 naves de todo tipo, de las cuales 56 fueron construidas en la Argentina.
Si estrechamos el campo a “diseñadas y construidas” en Argentina, para dejar afuera las ensambladas bajo licencia, quedan 47 naves realmente Nac & Pop, entre las cuales hay únicamente 12 de combate. Pero si el título es “Naves de combate diseñadas y construidas en Argentina”, nos quedamos con 10 barcos chicos: 8 rastreadores y 2 patrulleros chatarreados hace ya mucho. 10 sobre 318 unidades.
Las fechas de alta de esas naves de guerra totalmente locales son significativas: entran en servicio entre 1937 y 1946. Europa y EEUU no vendían nada, por estar en guerra o preparándose para ella. Tuvimos que arreglárnoslas solos no sólo con el armamento, sino con los repuestos y componentes de los tractores, máquinas herramienta, locomotoras, automóviles e incluso aviones. Y a diferencia del resto de la región, como consecuencia de 70 años de educación pública de excelencia, éramos un país lleno de ingenieros y técnicos. La industria argentina no nació de un repollo.
Preferimos recordar las veces que el país usó en guerra su mejor capital en la paz: la investigación, el desarrollo de recursos humanos de punta, y la creatividad tecnológica. Porque logró mucho más, y con cero bajas argentinas.
Por eso, esta nota va para Pérez, Torelli y Shugt.
El Dr. César Augusto Lerena, ex Secretario de Estado, y experto en Atlántico Sur y Pesca, ha publicado otras veces en AgendAR -por ejemplo, aquí y aquí– sobre temas de su especialidad. En esta ocasión hace una denuncia con nombres sobre las responsabilidades de la lamentable situación de la actividad pesquera en Argentina, y creemos que su trayectoria obliga a tomar conocimiento.
«EL GOBIERNO FEDERAL DEBE DEJAR DE DEPREDAR LOS RECURSOS ORIGINARIOS DE LAS PROVINCIAS
La incapacidad o propensión del Subsecretario de Pesca Juan Bosch es francamente lamentable y, las políticas que baja “el técnico” Oscar Fortunato al Consejo Federal Pesquero, en representación del Poder Ejecutivo, dejan de manifiesto el desprecio que el gobierno federal tiene respecto a la administración de la explotación pesquera, en relación a las Provincias, las verdaderas dueñas del recurso.
El subsecretario ha dicho que, habría que renovar o reconstruirse 170 buques pesqueros, sobre un total de 500 más que deberían seguir igual camino, y no ha hecho gestión alguna para que el gobierno federal genere las herramientas financieras que hagan viables estas operaciones sin enajenar el recurso pesquero del Estado.
Además de ello, los puertos están inoperables o son insuficientes para las necesidades operativas de la flota pesquera; los buques extranjeros diezman la Z.E.E., Zona Económica Exclusiva Argentina, y las especies que migran desde esta a Alta Mar; en Montevideo, está a punto radicarse un puerto de capitales chinos que dará asiento a los buques ilegales que pescan en el Atlántico Sur, entre ellos los que pescan en Malvinas y, el gobierno federal nada ha hecho al respecto.
Además, los costos operativos de la actividad se incrementan con las devaluaciones de la moneda; las empresas radicadas en el país deben competir con las flotas extranjeras subsidiadas; y el consumo interno de productos pesqueros es de los más bajos del mundo.
En esta gestión se habrían efectuado unas 150 reformulaciones de buques -en estos días serían unas siete- que promueven la desaparición de las pequeñas embarcaciones y la concentración en pocas manos de la pesca, a las que el proyecto Pinedo-DNU pretende -además- asignarles un 10% de aumento de captura sobre especies no excedentarias, sin opinión del INIDEP y, sin quedar sujetas a una restricción individual en el caso de disminución de la Captura Máxima Permisible.
Jamás, este funcionario, en su calidad de presidente del CFP, Consejo Federal Pesquero, ha tratado en este Cuerpo, el referido DNU 145/19; ni tampoco las licitaciones de explotación -sin estudios previos ambientales- de petróleo offshore, que podrían poner en peligro el medio marino y la explotación pesquera que sostiene todos los pueblos del litoral marítimo; ni ha sentado su posición en la OMC respecto a los subsidios pesqueros y, tampoco las políticas que afectan al sector, llevadas a cabo por la Cancillería, respecto a la investigación conjunta de los recursos pesqueros con el Reino Unido, la ampliación de los vuelos aéreos a, y desde Malvinas, que facilitarán la estrategia y la logística pesquera del archipiélago.
Pero a todo ello se agrega, lo que Karina Fernández de la Revista Puerto el pasado 22 de mayo respecto a la “temporada de langostino en el Norte” nos informa y nos colma el vaso: “dos informes del INIDEP revelan un manejo irresponsable del recurso y de su fauna acompañante, la merluza hubbsi.
Se aumentó un 74% el esfuerzo en un área reproductiva de langostino, se detectó un 52% de hembras maduras y se advirtió sobre los efectos negativos. La Subsecretaría de Pesca y el Consejo Federal tuvieron oculta información biológica relevante. Cuando comenzaron a operar los barcos en aguas nacionales, al norte de la Veda de Merluza, se supo a partir de los datos de un observador que había un 59% de pesca acompañante (bycatch) de merluza hubbsi; pero no se ordenó el cierre del área ni el desplazamiento de la flota para evitar la depredación. El stock norte de merluza se encuentra en riesgo desde hace más de 20 años.
Por otra parte, desde el INIDEP giraron a las autoridades un informe del Programa Langostino advirtiendo que “el adelanto de las actividades de pesca comercial en aguas nacionales al norte del paralelo 42º S observado durante la presente temporada, puede tener implicaciones negativas sobre el potencial reproductivo. Las acciones de las autoridades no son solo otra muestra del manejo irresponsable de la pesquería de langostino sino también de la de merluza, que no logra llegar a los valores mínimos de referencia, habiendo sido una importante pesquería, fuente de ingresos de miles de familias durante décadas.
El manejo irresponsable que implica no observar las recomendaciones biológicas suma otra pésima propaganda para el sector, que por estas horas libra batallas en varios frentes.
Esto se llama depredación desde lo más alto de la administración de la pesca y, la palabra «depredación» ya está tan usada, que algún día habrá de ocurrir lo de la fábula de Esopo del pastorcito mentiroso, porque las autoridades le han perdido el respeto, pero, la depredación, rompe la interacción en el ecosistema y además de producir un desequilibrio en la naturaleza, el siguiente paso será romper la sustentabilidad biológica y económica del caladero y, como consecuencia de ello, quitarle rentabilidad a las empresas y empobrecer a la gente.
Este MODELO DEPREDADOR, CONCENTRADO Y CENTRALIZADO, que se apropia del recurso, quiebra la armonía del ecosistema y el equilibrio entre los actores ESTÁ AGOTADO y, cuando el administrador (el subsecretario y presidente del CFP) admite, tolera o genera depredación, incumple con sus obligaciones, atenta contra el interés general y el medio ambiente. Ya es grave, pero más aún (si puede serlo más), cuando se mal administra un recurso que no le ha sido delegado, como lo son, los recursos originarios de las Provincias, empobreciendo las economías regionales, sus pueblos, sus empresas, los trabajadores y sus familias.
Un NUEVO MODELO se debe gestar, que devuelva a sus orígenes los recursos, que haga sustentable la actividad para el conjunto de los actores y de mayor certeza al futuro de las inversiones, el bienestar de las familias trabajadoras y los proveedores del sector».
Los expertos de la Comisión Internacional de Estratigrafía votaron 29 a 4 a favor de reconocer el inicio del Antropoceno, una nueva época geológica asociada con la actividad humana. La decisión se anunciará oficialmente en los próximos dos años, según la página web de la Comisión.
La Comisión Internacional de Estratigrafía (o International Commission on Stratigraphy, ICS) es un importante subcomité científico de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS) que se ocupa de la estratigrafía, geología y geocronología a escala mundial. Es esencialmente una subcomisión que trabaja permanentemente y que se reúne con bastante regularidad.
Veintinueve miembros de la Comisión, además de apoyar la denominación Antropoceno, votaron a favor de establecer el inicio de la nueva época a mediados del siglo XX, cuando una población humana en rápido crecimiento aceleró el ritmo de la producción industrial, el uso de productos químicos agrícolas y otras actividades. Al mismo tiempo, los primeros ataques y ensayos nucleares «dejaron residuos radiactivos que se incrustaron en los sedimentos y el hielo glacial, convirtiéndose en parte del registro geológico», indica la revista científica Nature.
Hace unos 12.000 años, después de la última glaciación, la Tierra entró en una época geológica conocida como Holoceno, en la que oficialmente vivimos nosotros. Los cambios climáticos ocurridos hace 12 milenios provocaron un ascenso del nivel del mar. Esto hizo, entre otras cosas, que Indonesia, Japón y Taiwán se separaran de Asia; Gran Bretaña, de la Europa continental; y Nueva Guinea y Tasmania, de Australia.
La única especie humana que ha vivido en esta época ha sido el ‘Homo sapiens’, que durante estos últimos milenios ha desarrollado la agricultura y la civilización, ocasionando importantes cambios en el medio ambiente.
La decisión de los científicos de la ICS, que proceden de 121 países de todos los continentes, estipula que alrededor de 1950 la Tierra superó el Holoceno y entró en una nueva época geológica, el Antropoceno, en la que la actividad del hombre ha alterado radicalmente la faz, la fauna y la atmósfera de la Tierra.
Uno de estos impactos es el aumento de los niveles de radionúclidos. En 2016, la Comisión comenzó a considerar la propuesta de reconocer que el Holoceno había llegado a su fin. Su terminación a mediados del siglo XX está asociada con el inicio de las pruebas nucleares y el impacto que tuvieron sobre el planeta.
Ahora el Grupo de Trabajo sobre el Antropoceno (GTA) debe acordar un límite claro entre el Holoceno y el Antropoceno. Para hacerlo, deben encontrar un marcador claro, como un cambio brusco en el número de radioisótopos o un aumento en la proporción de ciertas moléculas en las rocas.
(La Tierra, y el ser humano, son lo que son, y las divisiones y etapas que podemos establecer ayudan a entender, pero no debemos olvidar que son arbitrarias. Aquí ofrecemos, resumida en un video de un minuto y medio, la imaginación de un artista, Stanley Kubrick, sobre la trayectoria humana)
La pregunta es vieja y difícil: ¿la realidad existe por fuera de las sensaciones que se tienen de ella? Se dice mucho de los efectos materiales de la crisis económica, pero, ¿le damos un lugar a la percepción? El Observatorio de la Deuda Social de la UCA, sí. Con su tradicional enfoque multidimensional, difundió un informe estadístico que se centra en las consecuencias cualitativas de la crisis argentina.
En 2018 más personas que en 2017 dijeron sentirse deprimidas e infelices. Y a más bajo estrato socioeconómico, las cifras empeoran.
El trabajo abarca la serie 2010-2018 y se titula “La mirada en la persona como eje del desarrollo humano y la integración social”. Entre el comienzo y el final del período tomado se advirtió una duplicación en el número de personas que dijeron tener una percepción negativa de su estado de salud; esto es, las dimensiones física, biológica y psicológica. Entonces, mientras en 2010 el 7,5% de los consultados había mostrado una percepción negativa en ese sentido, en 2018 la cifra se alzó al 15,7%.
La felicidad también fue considerada y registró un cambio de tendencia: mientras de 2014 a 2017 el nivel de infelicidad venía bajando, en 2018 retornó el malestar registrado al comienzo de la década, con un 13,6% de personas que se consideraron “poco o nada” felices.
Solange Rodríguez Espínola, doctora en psicología, investigadora del Observatorio de la UCA y coordinadora del proyecto que emitió este documento estadístico, explicó que “el malestar psicológico se midió a partir de un test de sintomatología ansiosa y depresiva. Las variables cognitivas, al estilo del afrontamiento evitativo o negativo de los problemas, también salió de una escala breve. Así se construyó una puntuación a partir de varios ítems y se vio el déficit”.
Para arrimar un
marco teórico es útil el aporte de Mario Pecheny, politólogo e
investigador del Instituto Gino Germani: “Desde hace muchos años
se considera que existe una sinergia entre salud y derechos. O sea
que cuanto mejor salud se tiene, mejor se ejercen los derechos. Si
los derechos, como podrían ser el empleo o la educación, se ven
vulnerados, los indicadores de salud se ven resentidos”.
¿Por qué la autopercepción sirve para medir esto? “Porque la salud no es sólo lo que diagnostican los médicos. Hace mucho tiempo la Organización Mundial de la Salud habla de padecimiento en términos de sentirse bien o mal: el bienestar físico, espiritual y social”, explicó el politólogo.
Con cifras
crecientes de inflación y desempleo, los datos abultados de
infelicidad parecen obvios. Sin embargo, las cifras a la luz de la
brecha socioeconómica son bastante dramáticas. Mientras el 4,4% de
los argentinos de clase media-alta dijo sentirse infeliz en 2017, y
el 6,7% se autoproclamó así en 2018, el 18,9% de quienes pertenecen
al sector muy pobre se sintió infeliz en el primer año, y el año
pasado, nada menos que el 22,4%.
Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, puso el acento en la panorámica: “El empeoramiento de estos porcentajes está asociado a la crisis económica y a la falta de estabilidad, pero en especial a la falta de proyección política de soluciones de la crisis económica. Se generan situaciones de estrés, ansiedad, depresión, falta de horizontes, falta de proyectos, que para los sectores vulnerables, sobre todo para los más pobres, significa la ausencia de un horizonte de salida”.