Un brote de sarampión en Nueva York llevó a la ciudad a declarar la emergencia sanitaria y a exigir a la población que se vacune o pague una multa de 1000 dólares. La crisis volvió a agitar el debate que, increíblemente, aún perdura respecto de la seguridad de las vacunas.
«Este brote se ha ido expandiendo, ya hay casi 300 casos», advirtió el acalde de la ciudad, Bill de Blasio, en una conferencia de prensa. «Es un gran salto. Solo tuvimos dos casos en 2017. Tenemos una situación muy grave entre manos. No podemos permitir que esta peligrosa enfermedad vuelva aquí en Nueva York. Tenemos que detenerla ahora».
La emergencia sanitaria alcanza a un barrio judío en Williamsburg, en Brooklyn, donde está radicada la comunidad judía ortodoxa de Nueva York, una de las más herméticas de la ciudad. La decisión sigue a un aumento en las infecciones por sarampión en la ciudad, donde se han confirmado ya 285 casos desde que comenzó el brote, en el último otoño boreal; 21 de esos casos dieron lugar a internaciones, incluidas cinco admisiones a terapia intensiva.
El brote convirtió a Nueva York en el nuevo epicentro del sarampión en Estados Unidos. Este año, en todo el país ha habido 465 casos de sarampión, con 78 casos nuevos solo en la última semana, según cifras del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, según sus siglas en inglés). Bajo la declaración de emergencia de De Blasio, las personas que vivan en el barrio judío que no estén vacunadas «deberán recibir la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, según sus siglas en inglés) para proteger a otros en la comunidad y ayudar a reducir el brote en curso». Funcionarios del Departamento de Salud e Higiene Mental de la ciudad verificarán los registros de vacunación de cualquier persona que pueda haber estado en contacto con pacientes infectados.
«No hay duda de que las vacunas son seguras, efectivas y que salvan vidas», dijo De Blasio en un comunicado. «Insto a todos, especialmente a aquellos en las áreas afectadas, a que obtengan sus vacunas MMR para proteger a sus niños, familias y comunidades».
Los brotes de sarampión se han convertido en un problema recurrente en Estados Unidos. En 2015, hubo un brote en Disneyland, el parque de diversiones en California, que afectó a más de 102 personas. Un año antes, hubo 644 casos de sarampión repartidos en 27 estados del país, en lo que fue la mayor epidemia desde que el gobierno federal declaró la enfermedad erradicada en el año 2000. Uno de los principales factores del regreso del sarampión es simple: ya sea por religión, temores infundados o creencias personales, mucha gente no se vacuna, y no permite tampoco que sus hijos se vacunen. De hecho, en Estados Unidos existe un movimiento en contra de las vacunas. Algunos, incluso, creen que provocan problemas mentales, una relación causal que ningún estudio científico ha establecido. El tema fue fogoneado incluso por el presidente, Donald Trump, uno de los que ha puesto en duda la seguridad de las vacunas.
Un informe reciente de la Organización Mundial de la Salud, recomienda a la población consumir diariamente un mínimo de 400 gramos de frutas y verduras para mitigar las carencias nutricionales y prevenir enfermedades crónicas como las cardiopatías, el cáncer y la diabetes.
Pero para alcanzar una ingesta saludable de estos alimentos es importante asegurar una correcta limpieza previa. Eso incluye bacterias y los posibles restos de pesticidas.
Para responder a esta inquietud de familias y consumidores en general, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) hace un aporte: “Para acompañar la recomendación de la OMS desarrollamos un novedoso limpiador de frutas y hortalizas que permite reducir el 99% de las bacterias (como listeria, escherichia coli y salmonella) y arrastrar pesticidas como organoclorados o carbamatos”, informa Erica Stacey, subgerenta de Tecnología de Alimentos del INTI.
Se trata de un rociador que desprende una lluvia fina sobre los alimentos y que se debe enjuagar antes de su consumo. Una de las principales ventajas que presenta este limpiador es que permite incrementar la vida útil de frutas y hortalizas en al menos un 50 %. Además, es biodegradable, lo cual lo hace amigable con el ambiente.
En AgendAR aplaudimos la intención del INTI de vincularse con las pymes para que puedan generar nuevos productos. Pero apuntamos que sería conveniente que en su información a los medios indicara el nombre de los nuevos productos y las pymes que los comercializan.
(Les avisamos: esta es una nota larga. Y escrita con pasión, además. Sucede que es una historia también larga, pero que todavía no terminó. Y que puede significar para la Argentina, lo que significó Embraer para Brasil. Por eso le sugerimos que, si no tienen tiempo ahora, la marquen para leer después).
En la distribución presupuestaria de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) apareció el número cero, es decir ni un peso, para su proyecto de bandera, la central compacta CAREM, diseñada para fabricarse en serie y exportarse de a decenas, como los aviones comerciales. ¿Un error burocrático o un globo de ensayo? Parece lo primero: el monto sería, al valor del dólar hoy jueves 12 antes de abrir los bancos, unos U$D 79 millones para 2019. El próximo lunes, no sabemos. La plata del fideicomiso está en pesos.
La
denuncia llegó a AgendAR por un comunicado de la Asociación de
Trabajadores del Estado (ATE) de la CNEA, específicamente delegados
del fideicomiso que administra la obra del prototipo del CAREM. Todo
acusado será inocente hasta que se demuestre su culpabilidad, pero
la carga de prueba se invierte con un gobierno con la trayectoria
nuclear del actual. Desde 2016 a hoy canceló y cerró o dejó a
borde del cierre todo lo que sigue:
La central nuclear CANDU de uranio natural Atucha III, demorada “por revisiones y renegociaciones” hasta que el entonces Ministro de Energía, ing. Juan J. Aranguren (toda una vida en la Shell), la canceló.
La llamada 5ta c.entral, una Hwalong-1 de uranio enriquecido, que debió iniciar obra en 2018, pero está demorada “por revisiones y renegociaciones” de la Secretaría de Energía, hoy a cargo del contador Gustavo Lopetegui, con millaje en aerolíneas extranjeras, supermercadismo, “think tanks” y lácteos. Tal vez inicie obras en 2022, tal vez no.
La Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) de Arroyito, Neuquén, la mayor del planeta, dejó de operar en 2017 cuando Aranguren ya cocinaba la cancelación de Atucha III. Las centrales de uranio natural, 47 CANDU, 22 imitaciones indias y 2 Atuchas en 7 países, sólo pueden usar agua pesada y somos –éramos- el fabricante más barato, amén de un usuario intensivo que ahora deberá importar, habiendo sido exportadores mundiales. De los 550 profesionales y técnicos a cargo de la PIAP, los últimos 300 cobraron este abril su último sueldo y se van. Al momento de inauguración (1994) la planta había costado U$ 1300 millones. Tiene miles de componentes valiosísimos. No tardará en volverse chatarra o ser “carancheada” por robo hormiga.
La cesantía de 250 expertos de la Unidad de Gestión de Nucleoeléctrica Argentina SA (NA-SA), los mismos que acababan de terminar el retubamiento y repotenciación de la central CANDU cordobesa de Embalse, que hoy le permite operar otros 30 años más. Fogueda en este trabajo, la Unidad de Gestión iba a ser el núcleo duro de ingeniería y gestión de obra para construir nuestra segunda CANDU, Atucha III, junto a 130 firmas privadas argentinas.
Atrasos significativos en las dos obras estratégicas del Programa Nuclear: el reactor multipropósito y de fabricación de radioisótopos RA-10 (que ahora deberá importar agua pesada) y el citado CAREM.
Esta última obra, el CAREM, se detuvo en 2016, mientras Aranguren, catapultado al frente del Programa Nuclear, trataba de entenderlo más allá de lo que sabe todo cacique petrolero: 1000 MW nucleares evitan quemar 1600 millones de m3 de gas por año, ergo el átomo es el diablo. Acto seguido, El Mejor Ministro de Energía de la Shell dejó seguir la construcción, pero antes le quitó a NA-SA (por estatal) la obra civil y se la dio a TECHINT, que desde entonces viene haciendo ruidos de “si no hay más plata paramos todo”.
Lo
dicho: la carga de prueba la tiene la Subsecretaría de Energía
Nuclear, una repartición inventada en 2016 por la Secretaría de
Energía. La última repartición le viene poniendo piedras en el
riel al Programa Nuclear desde 1965, cuando el presidente Arturo
Illia decidió que la CNEA construyera Atucha I, y no paró jamás.
Tanto
lobby petrolero explica que con 59 años de historia nuclear y el
frágil puesto de mejor exportador mundial de pequeños reactores
multipropósito desde 2000, la porción atómica de la torta
eléctrica argentina no sea el 75% como en Francia, o el 40% como en
Suecia, o el 15% como en Argentina en 1988, sino el 5,4%. A la
hidroelectricidad la Secretaría tampoco la trató bien. En sus años
más dinámicos, el área nuclear, por ser estratégica, dependía
directamente del Poder Ejecutivo. Hoy la administran petroleros.
Resultados a la vista.
¿Presupuesto
cero para el CAREM, señores? ¿Qué pasó? ¿Idiotez, maldad, ambas
cosas? Digan algo. Publicaremos su respuesta.
Lo que pudimos averiguar
El liner,
recubrimiento interno de acero que tapizará el edificio de hormigón
ultradenso de contención.
La obra del CAREM no se paró tan brutalmente como en 2016, sino que avanza rengamente, con poca plata, muchas dificultades, recorte serial acumulado de presupuestos, que de todos modos la hiperinflación licúa en meses, amén de interferencias más directas de Aranguren, como la expulsión de NA-SA de la obra civil. Marche a cucha, el estado. A esto se le trató de adosar un argumento contable: NA-SA tenía contrato por administración, funcional cuando no todas las ingenierías de detalle o montaje están resueltas y hay que retocar sistemas en obra, y ponerse. TECHINT en cambio cobra por ajuste alzado: se determinan hitos, se paga si se alcanzan y la obra sigue.
Nuestras fuentes más confiables ruegan anonimato. La motosierra de cesantías que fue descuartizando el Programa Nuclear desde 2016 sigue con el motor prendido: todos temen por sus puestos, tanto si hablan como si no. Los diversos miembros de “Radiopasillo Atómico”, en adelante RA, en algunos casos gente enfrentada entre sí, aseguran casi unánimes que en 2019 habrá 3400 millones de pesos para el CAREM, aceptan que no están confirmados por escrito en ningún lado, y confiesan que por ahora siguen trabajando directa e indirectamente en la obra unas 1200 personas gracias a 600 millones de pesos que sobraron de 2018.
¿Sobrar plata en la obra más estratégica de la CNEA? En RA no saben por qué sobraron. ¿Algún previsor habrá observado que en 2019, año electoral, sería pésimo mostrar fotos de un predio abandonado? Respuestas: risas amargas, encogimientos de hombros, algún amigable “Arias y la puta que te parió”. Como sea, esos 600 millones de pesos providenciales no regresaron al estado a fines de 2018 porque al CAREM lo administra un fideicomiso. Eso sí, perdieron valor: en agosto de 2018 la divisa yanqui cotizaba entre casi $ 10 pesos menos. Un contador ahí. Ah, cierto, ya hay.
Y que se espera que llegue plata parece cierto, porque los contratistas grandes en la Argentina gratis no dan ni la hora, y este obra, rengamente y todo, avanza. Los “grossos” son TECHINT, obra civil; IMPSA, recipiente de presión; CONUAR, generadores de vapor y elementos combustibles; TECNA con el BOP o “resto de la planta”, es decir las instalaciones no nucleares como el edificio de turbinas.
En la obra específicamente nuclear, el búnker cilíndrico de hormigón ultradenso de la contención ya sobresale bastante del nivel del suelo, y los módulos del “liner”, el recubrimiento interno de acero a prueba de estallidos internos de vapor, se van soldando como pétalos. De montajes electromecánicos y otros equipos sofisticados, nada, están a licitar. El considerable recipiente de presión sigue soldándose rodaja a rodaja, como el casco de un submarino, en Mendoza, sede de IMPSA, empresa concursada. Hay movimiento, pero ni de lejos aquel hormiguero humano, aquel caos fanático y coreografiado que fue la terminación de Atucha II a partir de 2011.
El
considerable recipiente de presión se sigue soldando, rodaja a
rodaja, en IMPSA Mendoza.
El avance de obra total anda en el 52%, lo que no impresiona para un trabajo que RA insiste comenzó en 2014 y AgendAR retruca, terco, que en realidad fue en 2011. RA explica, paciente, que en 2011 lo único que se hizo fue cavar el pozo de los cimientos. AgendAR contesta, cortés, que luego la obra se atascó en rediseñar lo ya diseñado entre fines de los ’80 y 2006 por INVAP, cuando el CAREM no le interesaba a nadie en la CNEA. Esa réplica desata tsunamis de opinión y furia: el Programa Nuclear tiene un sistema propio de fallas geológicamente viejas y complejas, muy anterior a La Grieta política nacional. Esta tampoco mejora nada.
Todos coincidimos, diplomáticos, en que los prototipos, aquí y en todas partes, rara vez se construyen en 5 años, porque incluso en obras estandarizadas, con todo supuestamente abrochado en planos de detalle, persisten dudas de ingeniería que se terminan resolviendo en el montaje, y provocan atrasos “en cascada” en los cronogramas de obra más teutónicos, como el de Atucha I, aquí cerca y hace tiempo. Todos coincidimos en que el parate más escalofriante del CAREM sucedió en 2016, cuando se ignoraba si el malón liderado por aquel cacique hidrocarburífero, Aranguren, no degollaría de paso esta centralita, visto que iba a cargarse obras enormes como Atucha III, la PIAP y lo que pudiera.
Desoladoramente, la administración kirchnerista del Programa Nuclear, pese a ser decididamente profesional y “de la casa”, tampoco corría carreras contra el tiempo. Un error, porque desde 2000 el mundo nuclear se iba llenando de competidores y copiones del CAREM, desencantados de que las centrales, para competir contra el gas natural, tuvieran que ser tan grandes que era difícil terminarlas, y para ser seguras, tan endiabladamente llenas de defensas activas y pasivas en profundidad, siempre caras.
El CAREM fue propuesto ¡¡en 1984!! Leyó bien, hace 35 años para romper ese círculo vicioso. Sucedió en un congreso peruano. Un elenco chico de la Dirección de Centrales Nucleares de la CNEA lo presentó, tomando como base un ingenioso reactor naval alemán, el Otto Hahn, de 38 megavatios, subido al carguero homónimo que entre 1970 y 1972 logró navegar más de 460.000 km. sin recargar combustible, con sólo 22 kg. de uranio, transportando fosfatos fertilizantes, otras cargas a granel y alguno que otro pasajero.
El mundo olvidó aquel barco y su planta de potencia, pero el doktor professor Otto Hahn, premio Nobel de 1944 por haber descubierto la fisión del uranio y del torio, no. Y menos aún su discípulo Walter Seeman Eggebert, que vivió aquí y trabajó en la CNEA. Don Walter, pese a ser radioquímico, aquí le incendió la cabeza a más de un ingeniero nuclear. El CAREM es el resultado. Sí, se está tomando su tiempo.
Pero no hay tiempo. Alrededor del 2000, parte del mundillo nuclear mundial descubrió que el paradigma de “más grande, mejor” no era tan cierto en materia de núcleoelectricidad. Lo que pagaba, estaba visto, era la estandarización rabiosa, construir 58 reactores conceptualmente similares, como los de Électricité de France, de los cuales los 36 de 900 MW son literalmente clones, y por eso Francia es el país más nuclear del mundo y su electricidad la más barata de Europa. Puede decirse otro tanto de la Atomic Energy Commission of Canada, Ltd., o AECL, que construyó 47 reactores CANDU en 7 países (incluído el cordobés de Embalse), con 22 copias no autorizadas en India, todos más baratos aún que los franceses e incluso más seguros y disponibles.
A
esta idea que sólo pudieron llevar al éxito una empresa francesa y
otra canadiense (ambas estatales, ing. Aranguren) el CAREM le añadió
dos ideas más: que las centrales estuvieran hechas de módulos
relativamente chicos y de poca potencia, independientes entre sí,
cuyos componentes pudieran ser fabricados en masa y llegar a destino
en barco, tren o cambión, para ensamblarse en obra.
La
otra idea-fuerza fue eliminar del diseño las partes más vulnerables
de todo reactor de agua presurizada: los caños del primario y sus
bombas. Los generadores de vapor se meterían dentro del recipiente
de presión, en un diseño compacto y “caño-free”, y el agua
refrigerante del primario se movería únicamente por convección
natural, es decir, impulsada por las puras leyes de la física, que
son mucho más irrompibles que los motores y álabes de las bombas y
funcionan aún sin electricidad.
Mientras el país inventor de la nucleoelectricidad, EEUU, no logra venderse una central nuclear propia ni a sí mismo desde 1981, de puro complicadas y caras que se han vuelto, nuestro CAREM explota la paradoja de ser más seguro siendo más barato. Eso sí, para sumar 400 MW necesitará 4 módulos de 100, es decir cada uno el cuádruple de potente que el prototipo en construcción. Y no es imposible que algunos clones de este enano terminen encontrando destino en aplicaciones fuera de red: desalinizando agua de mar en islas o puertos desérticos, o dando potencia a “boomtowns” mineros situados en páramos donde el diablo perdió el poncho. En Argentina y en el mundo hay centenares de lugares así y en elos caben decenas de CAREM de distinto módulo.
Pero ya no es tan fácil porque no estamos solos. En 2000 ya había bastantes imitaciones del CAREM en EEUU y Corea, pero INVAP corría con la ventaja de haber diseñado y probado los elementos combustibles en un reactorcito de potencia cero construido exclusivamente para ello, el RA-8 de Pilcaniyeu, Río Negro.
Elemento
combustible del CAREM 25, varios hexágonos concéntricos de tubos de
circaloy llenos de pastillas de dióxido de uranio de bajo
enriquecimiento.
Hoy, en cambio, tenemos a la competencia jadeándonos en la nuca. Hemos estado 35 años avivando giles, oh lectores, y el accidente de Fukushima en 2011 despertó en el mercado eléctrico hambre de seguro y barato pero “de base”, disponible 24×7 el 90% del año, no intermitente, como la luz solar, o intermitente y a la vez impredecible, como el viento. Por eso, aquel nicho antes “freak” de los Small Modular Reactors (SMRs) con “seguridad inherente” se perfila hoy como el más prometedor del mercado nucleoeléctrico. Si hasta el átomo yanqui está tratando de regresar al ruedo por esta puerta chica.
Peor aún, los estadounidenses se volvieron la principal amenaza (al menos externa). Con su diseño NuScale, un CAREM muy inteligentemente copiado, que consta de 12 módulos de 60 MW cada uno, capaces de juntar unos respetables 720 MW, la constructora estadounidense FLUOR juntó a 70 inversores, consiguió el licenciamiento preliminar de la Nuclear Regulatory Agency (NRG), gestionó lugar en las estepas del Idaho National Laboratory y aunque todavía en materia de obra no cavó un pozo ni puso un cartel, ya tiene una “utility” que firmó la compra de toda la electricidad producida: es una cooperativa de municipalidades del estado de Utah.
Es
más, la revista Forbes ya está haciéndole márketing al NuScale,
aunque no exista fuera de planos: se lo quiere vender a Puerto Rico
como “central a prueba de cambio climático”, es decir capaz de
resistir huracanes de categoría F5 como el María, que dejó sin
electricidad a la isla hace dos años ya, y continúa.
Sin embargo, para que el NuScale exista, todavía debe convencer al NRG, que no otorgó la licencia definitiva, de que para bajar aún mas los costos operativos alcanza con 2 operadores por turno para atender 12 módulos nucleares. Para FLUOR, es cosa de darles mucho soporte informático para que cada unidad se autogestione y no sobrecargue a los humanos de información, pobre gente. La contestación del NRG podría ser “Bullshit!”.
Idaho National Laboratory, donde estará el prototipo del NuScale.
Sucede
que la NRG es el equivalente nuclear de la Federal Aviation Authority
(FAA) en aeronavegación. Hubo una seguidilla de accidentes fatales
que tal vez hayan terminado con la promisoria carrera del Boeing 737
MAX, un avión tan robotizado que su parche informático MCAS podía
decidir que lo moral y técnicamente correcto era clavarse en picada
de 70º contra el suelo, aunque la tripulación opinara distinto y
luchara desesperada.
Ese parche fue autorizado por la FAA, que también dio visto bueno a que la existencia del MCAS no fuera comunicada por Boeing a los pilotos de las aerolíneas compradoras “para no sobrecargarlos de información” (sic). En un gobierno distinto del de Donald Trump, las jefaturas de la FAA y Boeing habrían recibido orden de “sepukku” patriótico. Pero aún en la permisividad trumpiana, hoy es difícil que la NRG autorice una central nuclear tan robótica, autodirigida y destripada de gente. Bueno, negociarán cuántos operadores van por turno: son gringos prácticos.
¿Entonces
qué es esto del presupuesto cero para el CAREM durante 2019? ¿Error
de un idiota u tal vez otra idiotez menos inocente? La obra sigue,
tercamente y como puede. El CAREM, tan demorado e intercurrido,
quizás llegue antes a su primera criticidad que el NuScale, tal vez
no. Para eso sólo tiene que sobrevivir a este gobierno y tal vez al
que lo siga, si es igualmente…… (llene los espacios en blanco con
su pesadilla o epíteto predilectos).
El resto es márketing, mostrarlo y buscar socios. Cuando esté funcionando, sugiero traer a verlo al gobernador de Puerto Rico, si todavía su isla sigue a oscuras. Hablamos el mismo idioma, y el tango en Idaho apesta.
Por medio de un coordinado evento de alcance mundial, seis conferencias de prensa internacionales simultáneas, expertos de todo el mundo contestando preguntas en diversos idiomas, algo usualmente más ligado a evento global deportivo o de cine- el equipo del proyecto “Telescopio Horizonte de Sucesos” (EHT por sus siglas en inglés) publicó la primera evidencia visual directa… NO de un agujero negro, porque eso es imposible por definición. Su gravedad no permite que nada, ni la luz, traspase el «horizonte de eventos», la barrera entre el universo y ese objeto infinitamente denso.
Lo que se ve es el entorno, el plasma y la materia cercana bajo condiciones imposibles de imaginar.
El hito se expresó en una serie de seis artículos publicados en una edición especial de la revista científica Astrophysical Journal Letters. La imagen muestra como se “ve” el agujero negro localizado en el centro de Messier 87 (M87), una galaxia masiva situada en el cercano cúmulo de galaxias Virgo. Este agujero negro se encuentra a 55 millones de años luz de la Tierra y es 6.500 millones de veces más masivo que el Sol.
Para obtener la imagen hubo que recurrir a una original y creativa configuración e quipos de observación: se conectaron las señales recibidas por ocho radiotelescopios repartidos en todo el planeta -algunos alejados a 10.000 km unos de otros. Y -entre todos- se armó un telescopio “virtual” del tamaño de la Tierra. Y eso le dio una sensibilidad y una resolución sin precedentes, capaz de “ver”, en escala, el equivalente a la millonésima parte del filo de una gillete.
El EHT es el resultado de una enorme colaboración internacional y le da a los científicos una nueva tecnología para estudiar los objetos más extremos y masivos del universo que fueron predichos por la relatividad general de Albert Einstein. Y la confirmación de su existencia llega un siglo después de la elaboración de la teoría de la que se tenían numerosas evidencias, pero siempre indirectas. Ahora, hay una imagen “directa”.
“Pudimos tomar esta “foto” de un agujero negro y verificar que coincidiera con lo que la teoría de Einstein predice”, afirmó dijo el director del EHT, Sheperd S. Doeleman, del Center for Astrophysics Harvard an Smithsonian (Estados Unidos). “Se trata de un hito histórico en astronomía obtenido por un equipo de más de 200 investigadores”, agregó.
“Una vez seguros de que habíamos captado la imagen cuatro equipos independientes la compararon con una compleja cantidad de simulaciones hechas en computadora con formulas que incluyen la física del espacio curvo, la materia sobrecalentada y los potentes campos magnéticos alrededor del agujero negro. Todo eso para comprobar las características de la imagen tomada concuerdan, sorprendentemente bien, con las predicciones teóricas”, explicó Paul Ho, del EHT y director del East Asian Observatory. “Esto reafirma nuestra interpretación teórica de las observaciones, incluida la estimación de la masa del agujero negro”.
Este diagrama muestra las locaciones de las observaciones EHT de M87.
Según el doctor Oscar Reula, investigador principal de Conicet y profesor en la Universidad de Córdoba, Argentina, “el gran valor de estos trabajos que hoy se dieron a conocer es que -hasta ahora- los agujeros negros eran conclusiones u objetos deducidos de las teorías originalmente enunciadas por Albert Einstein. Y teníamos evidencias solidas, pero indirectas, de su existencia. Ahora, finalmente, con esta imagen, tenemos evidencias directas por primera vez”.
Para el físico cordobés Daniel Barraco, “esto nos da la oportunidad para estudiar cómo se comporta el entorno, el plasma y la materia cercana a los agujeros negros, algo que todavía no se entiende muy bien”. Y agregó que “lo novedoso y revolucionario hubiese sido que los datos ahora mostrados contrastaran con la teoría de Einsten”, dijo este investigador del Conicet y director del Centro de Interpretación Científica Plaza Cielo Tierra en la ciudad de Córdoba, Argentina.
Einstein. Estableció la posibilidad de la existencia de «agujeros negros» hace más de un siglo
La creación del EHT supuso un reto formidable, que requirió modernizar y conectar una red mundial de ocho telescopios ya existentes situados en zonas remotas a una gran altitud. Estas localizaciones incluyen volcanes en Hawái (Estados Unidos) y México, montañas en Arizona (Estados Unidos) y Sierra Nevada (Granada, España), el desierto chileno de Atacama y la Antártida.
Photo by David Harvey
Las observaciones del EHT emplean una técnica denominada interferometría de muy larga base (VLBI por sus siglas en inglés), con la que se sincronizan telescopios por todo el mundo y aprovecha la rotación de la Tierra para formar un gigantesco telescopio virtual del tamaño de nuestro planeta. Observando a una longitud de onda de 1,3 milímetros y gracias a la técnica VLBI, el EHT alcanza una resolución angular de solo 20 microsegundos de arco, suficiente para poder leer un periódico en Nueva York desde una cafetería en París.
Aquí, la imagen que Nora Bär subió a las redes. Compara el tamaño de todo nuestro sistema solar, y la distancia a que llegó la sonda Voyager 1, el objeto más distante hecho por manos humanas, con el del entorno del supermasivo agujero negro en la galaxia M87.
«Acuerdo de precios -no se dice congelamiento-, la aplicación de herramientas de la Ley de Defensa de la Competencia para elevar los controles, créditos y descuentos para beneficiarios de la ANSeS, una atenuación de las subas de los servicios públicos y beneficios para las pymes». Esos ejes formaron parte de la discusión durante más de dos horas y media entre referentes macristas y radicales en la Casa Rosada y serán parte central del amplio paquete que anunciará el propio Mauricio Macri el miércoles, con el objetivo de impulsar el consumo y contener la inflación en la decisiva etapa de la campaña en la que buscará su reelección.
Con diferencias de detalle, y sobre todo semánticas, es el paquete sobre el que informó AgendAR el martes. Pero la «previa» cambió. Ya no aparece la figura del ministro Dante Sica. Toma el timón la mesa «chica», política, del gobierno y se muestra cumpliendo con un reclamo del radicalismo, al menos en su primer paso: los tres gobernadores del partido se metieron en la preparación de las medidas, presentaron propuestas y conocieron de primera mano los planes oficiales para intentar salir de la pendiente electoral.
La reunión fue en el despacho de Marcos Peña. Alfredo Cornejo, Gerardo Morales y Gustavo Valdés asistieron con sus pares macristas María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta. Con el jefe de Gabinete los esperaban Rogelio Frigerio y María Eugenia Vidal.
“El Gobierno está receptivo a los pedidos de los gobernadores, no sólo los radicales”, aseguró Cornejo al salir de la Casa Rosada. “Nunca hablamos de congelamiento de precios, sino de acuerdo”, agregó alineado con la contramarcha semántica del macrismo para evitar que se interpretara como una medida “intempestiva”. El mendocino se fue rápido porque habían acordado que Peña oficiara como vocero en una conferencia, aunque dejó el mensaje: parte de sus propuestas habían sido tomadas.
La clave es que el pedido de Mauricio Macri habría sido definido: la nueva versión de Precios Cuidados que el gobierno lanzará el miércoles (la cuarta de su gestión) deberá durar hasta un eventual ballotage electoral. Esto es, el próximo 24 de noviembre. Vale la pregunta que nos hicimos el martes: Medidas similares le dieron buen resultado al oficialismo en 2017 ¿Funcionarán ahora? La situación financiera y, sobre todo, de la economía real, es más grave.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difundió datos correspondientes al tercer trimestre del 2018 y confirmó que los empleos asalariados no registrados sumaron 4.850.000.
Los últimos datos del mercado laboral indican que en enero se contabilizaron aproximadamente 12.112.500 trabajadores registrados, de acuerdo con la información suministrada por el Ministerio de Producción y Trabajo.
Sobre el total de los trabajos registrados, 6.170.000 empleos corresponden al sector privado, en función de los datos que surgen del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
En cuanto a los puestos de trabajo asalariados no registrados, el dato oficial más actualizado hace referencia al tercer trimestre del año pasado. En este período, según el Indec, los empleos no registrados sumaron 4.850.000, en tanto que los cuentapropistas llegaron a 4.960.000.
Los trabajos registrados de enero tuvieron una reducción respecto de diciembre de 2018, en términos desestacionalizados, de 0,1%; y de 262.400 trabajadores (2,1%) en relación con enero de 2018
En el sector privado registrado, en enero de este año hubo 175.000 trabajadores menos que en el mismo mes del año pasado (2,1%).
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, fue muy contundente ayer: “El programa (que está en marcha) realmente funciona”, dijo y “la economía va a rebotar”. Y también dio un fuerte mensaje a los candidatos: “Sería una tontería que cualquier candidato dar la espalda al trabajo que se está haciendo».
Lagarde dio una conferencia de prensa en el marco de la Asamblea del FMI y el Banco Mundial, donde se reúnen los ministros de Economía y los presidentes de los Bancos Centrales de todo el planeta, entre ellos los argentinos Nicolás Duovne y Guido Sandleris.
Cuando los periodistas preguntaron qué le diría a los argentinos en este año electoral, en un contexto económico difícil, Lagarde dijo: “A la Argentina queremos darles dos buenas noticias porque empezamos a ver que el programa realmente funciona. Nuestra evaluación es que la economía está en un punto en que va a repuntar. En segundo lugar, ahora que se ha hecho tanto esfuerzo, en un programa en que la protección social siempre ha sido una de las prioridades clave, sería una tontería por parte de cualquier candidato dar la espalda al trabajo que se está haciendo”.
Las redes sociales, en particular la que ha sido llamada la Agencia de Noticias más grande del mundo -Twitter-, difunden muchas tonterías -tanto como los medios convencionales- y contribuyen a crear «burbujas» de opinión. Es cierto. Pero también tienen algo positivo: permiten mostrar rápido donde se ubica cada uno.
En este caso, muy importante, Jorge Aliaga, ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, ex Subsecretario de Evaluación Institucional del ex Ministerio de Ciencia y Técnica, resumió una condena en un tweet:
Resumen de la convocaría a ingresos a carreras de #Conicet 2018. De los más de 150 perfiles de fortalecimiento sólo hubo al menos un candidato recomendado en 88. Los 62 cargos restantes se asignaron a general (58) y estratégico (4) pic.twitter.com/NmX3dF6ydc
Se le dio importancia al asunto, por suerte. No salieron a contestarle solamente los habituales guerreros de Twitter. La Jefatura de Gabinete de la Presidencia, el mismo Marcos Peña, respondió:
El CONICET tendrá a fin de año 11.012 investigadores activos, un 19% más que en diciembre de 2015. pic.twitter.com/9FLALqdYes
Para tener clara la realidad de ambos juegos de números se necesitan más caracteres que los admitidos en Twitter. Aquí están:
La Jefatura de Gabinete suma y confunde deliberadamente la asignación de becas (de iniciación y de formación media y superior) con ingresos a la carrera de investigador profesional del CONICET), para hacer bulto y mostrar pendiente en ascenso.
Es sumar naranjas y chorizos. El cuello de botella fue siempre la entrada a la carrera.
Los becarios cobran una miseria. Siempre fue lo que un repositor de supermercado, pero sin vacaciones, jubilación u obra social, y en ese limbo pueden estar aproximadamente 6 años (depende de su especialidad) trabajando como locos y sin horarios para ir saltando de iniciación a formación media, y de ésta a superior, lo que supone la presentación de diversas tesis e informes y su pasaje de título de grado a maestría y a doctorado.
Pero en ese trance van cayendo como moscas por rechazo de informes (todo depende de la palanca de sus padrinos) y mientras la gente de su edad se independiza, se casa, tiene hijos, ellos deben ser bancados económicamente por sus familias o ejercer otros diversos laburos incompatibles con la dedicación exclusiva necesaria para sobrevivir en esa competencia. En muchos casos es la docencia universitaria, pero como es sabido las facultades pagan mal y frecuentemente tienen en negro o directamente impagos casi todos los cargos de ayudantías e incluso jefaturas.
El período de becario en Argentina es siniestro y funde física y psíquicamente a los que no tienen doble banca (la familia con plata, el padrino poderoso en el CONICET). Coincide bastante con la edad del descubrimiento, entre los 25 y 35, cuando los investigadores de otros países suelen tener las inspiraciones más importantes, ese momento en que tienen la suficiente elasticidad como para salir con algún «game changer».
Pero el cuello de botella real sobreviene cuando se sale ganador de esa competencia y hay que ingresar a la carrera, donde en 2015 llegaron a entrar 1000 por año y ahora el número bajó a 450. Si entra, será un profesional (estadísticamente, mal pago) del estado. En compensación, tendrá estabilidad en el cargo, vacaciones, jubilación, y una posibilidad de ascensos en el tótem fijada por la capacidad para superar a sus competidores, tener jefes importantes y, en el sistema de méritos bibliométrico y casi antitecnológico del CONICET, tan sesgado hacia la ciencia pura, lograr publicaciones en revistas grossas del Hemisferio Norte que sean muy citadas por otros investigadores. Ahí los tecnólogos tienen la cancha inclinada en contra y enjabonada, además, porque para poder patentar, necesariamente no deben publicar.
En esta etapa profesional de la vida de un investigador del CONICET importan sobre todo sus instintos políticos y sociales: seleccionar y dirigir buenos equipos propios, conseguirles equipamiento (aquí ya no se fabrica nada de modo que puede ser muy caro), elegir a qué revistas apuntar sus «papers», a cuáles congresos ir y a cuáles no. Son importantes porque en algunas disciplinas como las biologías, es fundamental hacer alianzas con equipos de otros países para firmar «papers» multicéntricos fungiendo aunque más no sea como cola de ratón de investigaciones de «big science», etc.
Pese a lo destructivo hacia los recursos humanos que resulta nuestro sistema total, sobre todo en épocas de ajuste (entre 1972 y 2019 hubo sólo 13 años que no fueron de ajuste, el interregno que va de Duhalde a Cristina Kirchner), Argentina sigue siendo el país con mayor y mejor producción científica de la región. Algo bueno debe producir nuestro sistema educativo.
Lo de la baja producción tecnológica es inherente al CONICET: tiene una sobreoferta de buena ciencia pura que obviamente genera patentes redituables… pero al Norte del ecuador terrestre.
Oscar Varsavsky llamaba a esto «cientificismo» y es fundacional: la institución la inició Bernardo Houssay, que recibió un Nobel por aclarar el metabolismo de los carbohidratos en relación con el lóbulo anterior de la hipófisis, lo que no significó de modo alguno que la poderosa farmacología argentina de entonces lograra algún avance propio contra la diabetes.
Lino Barañao, atento a no desgastarse en las internas -gran diferencia con su antecesor Tulio del Bono-, no trató de corregar este sistema: simplemente le dio más plata y más personal, cuando el gobierno de aquel entonces se los brindaba. Y es que la suboferta tecnológica del CONICET excede sus limitaciones bibliométricas en materia de calificación. En su mayor parte está generada desde afuera de la institución por otro cuello de botella más intratable, que es la ínfima demanda de «know how» local de nuestros industriales.
En fin, lo que muestra la pendiente es que la apertura de la entrada en carrera que produjeron Tulio del Bono como Secretario de Ciencia de Néstor Kirchner y luego Lino Barañao como Ministro ALENTARON que mucha gente, esperanzada por la duplicación del diámetro de aquel futuro cuello de botella, se anotara en la línea de largada de la primer maratón eliminatoria, la de los becarios (o «precarios», como los llaman con maldad).
Esa gente todavía sigue peleando en el barro, y no han bastado los 3 años y monedas de macrismo explícito para eliminarla de la periferia del sistema científico. Su tiempo de residencia en esa primera y sangrienta parte del «reality show» suele durar, si me guío por casos que conozco, alrededor de 6 años.
Por eso en el gráfico de barras de arriba están mezclados los becarios y los investigadores en carrera, peras y chorizos.
El Gobierno de Donald Trump amenazó con la imposición de aranceles a una lista de productos de la Unión Europea. Sería en represalias por las ayudas públicas recibidas por la compañía aérea Airbus de parte de la U.E..
Airbus empezó como un consorcio europeo de fabricantes de naves aeroespaciales. Actualmente construye aeronaves civiles y da empleo a unas 63 000 personas en 16 lugares de cuatro países: Francia, Alemania, España y el Reino Unido.
La advertencia la hizo la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos, que sostuvo que los subsidios de la U.E. a la industria europea de aviación cuestan cada año más de 11.000 millones de dólares a EE. UU., una cifra con la que Bruselas no está de acuerdo.
Antes de tomar una decisión definitiva respecto a los aranceles, EE.UU. esperará a que la Organización Mundial del Comercio (OMC) arbitre sobre dicha cifra en disputa, algo que el Represtentante espera para agosto.
«Este caso lleva en litigio 14 años y ha llegado el momento de la acción. El Gobierno se está preparando para responder de inmediato cuando la OMC emita su conclusión sobre el valor de las contramedidas de EE.UU.», dijo en un comunicado el Representante, Robert Lighthizer.
Washington denunció en 2004 ante la OMC las ayudas a Airbus «tras muchos años de intentar convencer sin éxito a la UE y a cuatro de sus miembros (España, Francia, Reino Unido y Alemania)» de poner fin a los subsidios.
La Unión Europea, por su parte, también ha denunciado las ayudas de EE.UU. a Boeing. La OMC, de hecho, falló el pasado 28 de marzo que Estados Unidos ha mantenido subsidios a Boeing contrarios a la normativa internacional que han perjudicado a Airbus y distorsionado el mercado.
En 2018, este organismo también falló que la UE había mantenido ayudas a Airbus tras una decisión que se lo impedía.
Fue entonces cuando Estados Unidos pidió a los árbitros de la OMC que determinen el monto de las sanciones que Washington puede imponer a importaciones de UE por haber mantenido en parte los subsidios al fabricante aeronáutico.
El resumen que podemos sacar de esto es que los países serios desarrollan, subsidian y defienden sus empresas en las áreas donde desarrollan tecnología y capacidades estratégicas. Al mismo tiempo, en tanto que formadores de opinión, promueven en los países que no tienen gobiernos o capitalistas serios la creencia que la inversión deben decidirla los «mercados», es decir, la especulación financiera.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) firmaron un convenio de cooperación que les permitirá a ambos organismos disponer de los datos generados por una amplia de red de radares para mejorar sus pronósticos.
A partir de esta alianza, los dos organismos integrarán en una red los tres radares que el INTA posee en Pergamino, provincia de Buenos Aires; Paraná, en Entre Ríos, y Anguil, en La Pampa, con el que tiene el SMN en Ezeiza, y otros diez dependientes del Ministerio del Interior, instalados porINVAP.
Si bien el SMN se encargará del control permanente para la correcta operación de los radares, ambas dependencias dispondrán de los datos generados por la red, de un modo integral y sincronizado.
El convenio también
considera el intercambio y la validación de datos e información
climática y ambiental, la elaboración y ejecución de proyectos de
investigación y desarrollo tecnológico conjunto, así como
cualquier otra actividad que potencie sinérgicamente a ambos
organismos.
Y el SMN se compromete a preparar y mantener la programación a distancia de las estrategias de escaneo de funcionamiento de los radares para los distintos escenarios atmosféricos, tareas que serán consensuadas previamente con técnicos responsables del INTA.
El plan original, pergeñado después de una tormenta sumamente destructiva en el conurbano Oeste en 2011 se llamó SINARAME (Sistema Nacional de Radares Meteorológicos), involucraba a una decena de agencias estatales y suponía al menos 20 radares nuevos de INVAP en todo el territorio. Ésta es una versión «mini».
A pesar de esta limitación, propia de estos tiempos de ajuste, se espera que este acuerdo represente un paso adelante en la prevención y control de daños de las destructivas tormentas que el cambio climático acentúa.